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Historia de las exploraciones árticas hechas en busca del paso del nordeste. Por D. Pedro de Novo y… Novo y Colson, Pedro de, 1846-1931 1880

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 HISTORIA
DE   LAS
EXPLORACIONES   ARTICAS
HEGHAS EN  BUSCA
I
DEL PASO DEL NORDESTE.
POR
D. PEDRO DE NOVO Y GOLSON
TENIENTE   DE   NAVIO,
MIEMBRO CORRESPONDIENTE DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA,
Y   SECRETARIO   DE   LA   SOCIEDAD   GEOGRAFICA   DE   MADRID.
CON     UN     PROLOGO
DEL ACADEMICO PE LA HISTORIA
EL Ilmo. Sr. D. CESAREO FERNANDEZ DURO
CONTIENE UN iMAPA, Y UN RETRATO DEL Sr. NORDENSKIOLD,
MADRID:
IMPRENTA    DE    PORTANET
CALLE DE LA LIBERTAD, NUM.  29.
l880.
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THE LIBRARY
THE UNIVERSITY OF
BRITISH COLUMBIA
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HISTORIA
DE   LAS
EXPLORACIONES   ARTICAS
HEGHAS EN BUSCA
DEL PASO DEL NORDESTE.
POR
D. PEDRO DE NOVO Y GOLSON,   |l
TENIENTE   DE   NAVfo,
MIEMBRO CORRESPONDIENTE DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA,
Y   SECRETARIO   DE   LA   SOCIEDAD   GEOGRAFICA   DE   MADRID.
CON    UN    PROLOGO
DEL ACADEMZCO DE LA HISTORIA
EL Ilmo. Sr. D. CESAREO FERNANDEZ DURO,
CONTIENE UN MAPA, Y UN RETRATO DEL Sr. NORDENSKIOLD.
MADRID:
IMPRENTA    DE    FORTANET,
CALLE  DE LA LIBERTAD, NtjM.  29.
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ES PROPIEDAD DEL AUTOR. DERECHO DE TRADUCCION RESERVADO.
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AL   ILMO.   SENOR
D.   FRANCISCO   JAVIER   DE  SALAS.
Cuando hace diez anos presente en el Ministerio de Marina mi primer a obra titulada Paseo Cienttfico por el
Oceano, fue V, el encargado de devolvermela y partici-
parme el favorable informe del Almirantazgo: pero al mismo
tiempo me ofrecio V, su valioso apoyo y tuvo la bondad de
enriquecer mi libro con el juicio critico que ocupa sus prime-
raj pdginas.
Desde entonces he deseado dar publico testimonio de mi
profunda gratitud hdcia V., y hoy lo consigo, sintiendo uni-
camente que la obra elegida con tan grato fin, no sea todo lo
digna que yo quisiera del escritor elegante y del distinguido
academico a quien esta dedicada.
Pedro de Novo y Colson.
Madrid 20 de Abril de 1880.
fGjggpmmpjto******.-
»fr*^""*»»'y
vs.—V r' «a
PROLOGO.
«Un libro sin prologo, es como una comida sin sopa.»
El Dr, Thebussem,
Aplicando al comercio de libros las reglas de sen-
tido practico que distinguen al pueblo de la Gran Bre-
tana, han discurrido los literatos de aquel pais un
medio especial que, a la vez que sirve a sus intereses,
ofrece hasta cierto punto garantias a los del publico,
presentando a guisa de marca de fdbrica el juicio an-
teriormente merecido. El autor novel da a la estampa
las obras primeras con su propio nombre; mas desde
el momento en que cualquiera de ellas alcanza el elo-
gio de los criticos y el favor popular, que agota una 6
mas ediciones, en la portada del libro sucesivo des-
aparece el tal nombre, indicando, en cambio, que es
fruto del ingenio del autor de La Mariposa, si Mariposa se titulaba el alabado. vm
PROLOGO.
*v
A primera vista parece que tanto monta lo que en
uno u otro caso no deja de ser cuestion de nombre.
Lo esencial es que el m6rito cimente y consolide la
reputacion; una vez asentada, Pedro, Juan 6 Diego
seran de todos modos conocidos, y buscadas con interns sus producciones en Inglaterra, como en eual-
quiera otra parte del mundo donde los goces intelec-
tuales se apetezcan. Sin embargo, a poco que se refle-
xione, no cabe dudar que los conceptos del libro son
los que hieren la imaginacion del lector, excitan pi?o-
gresivamente su interes y llegan a cautivarlo; en cuyo
favorable resultado el titulo se fija iMs profundamente
que el nombre del autor, de remota remembranza
cuando otro escrito se empieza. La prueba es tangible;
acudiendo al testimonio de las personas que el azar
presente, aparte las doctas, todas daran razon de La
Perfecta Casada y de Guzman de Alfarache; pero in-
terrogadas por los respectivos autores, se vera que mu-
chas titubean y que algunas los han olvidado. <? Y que
mucho? Cervantes, tan celebrado y enaltecido en los
tiltimos alios, no suena mas en el oido del pueblo es-
pafiol, que aprende & conversar con El Ingenioso Hidalgo de la Mancha despues de deletrear la Cartilla.
Si esto es constante para autoridades de rara excep-
cion, que nunca se consideran en las reglas de gene-
ralidad, natural serd que suceda con los Smith y los HH"
PR0L0G0. IX
Johnson, tan comunes como los Fernandez, los Gonzalez y los Jimenez; de forma, que los ingleses saben
muy bien lo que se hacen al eliminarlos de la por-
tada, incentivo seguro para que el lector los busque y
los aprenda.
Otra ventaja del sistema es que hace perfectamente
innecesario lo que yo estoy escribiendo; es decir, el
prologo. Entre nosotros es requisito de importancia, y
aunque el moro Gide Hamete Benengeli aplico un zur-
riagazo a la costumbre que bastara para enterrarla
juntamente con los famosos libros de Caballeria, que I
mas famosos prologos ostentaban, es lo cierto que to- , ||1
davia se estima la prefacion en literatura a nivel de la
sinfonia en la musica, y que juzgando bueno en el
principio el resumen de las bellezas 6 la rapid a suce-
sion de los motivos principales que preparan la inte-
ligencia 6 el oido, un abogado de buen humor ha di-
cho que un libro sin prdlogo, es como una comida sin
sopa, a lo que parece, porque tambien 6sta dispone el
paladar para gustar los manjares a que precede.
Supongamos que el presente vbhimen apareciera si-
multaneamente en los escaparates de Fe y de Murillo
con el acostumbrado tarjeton-senuelo de Obra nueva
que conduce la mirada del ruante desocupado hasta
las capitales del titulo, y que en vez de leer Historia
PE las exploragiones ^rtigas, escrita por D. Pedro de
~   II
M _
prologo.
Novo y Colson, viera el curioso que se anunciaba la
ultima produccion del autor de La mania del caballo,
6 bien de Un marino del sigh XIX, 6 de la Ultima
teoria sobre la Atldntida, 6 si se quiere, de la Oda a
Sebastian de Elcano. En el primer caso, de momento
sabria el transeunte que aquellas paginas eran del que
llevo al teatro Espanol tantas noches seguidas a un
publico ansioso de nobles emociones y dio motivo a la
critica magistral de D. Manuel Canete; en los otros
recordaria con la misma prontitud la hermosa dis'er-
tacion de D. Javier de Salas, los comentarios y tra-
ducciones hechas en Francia e Italia, y la distincion
con que las remunero la Real Academia de la Historia;
y en el ultimo, era imposible olvidar la fiesta solem-
nisima en que, honrando al primer circunnavegante
con el concurso de las bellas artes, con la asistencia
de las mas bellas inspiradoras suyas, otorgaba la So-
ciedad Geografica el premio conquistado en renido cer-
tamen. A la impresion involuntaria de sucesos tan
recientes, tenia forzosamente que inclinarse el animo
k adquirir una obra garantida por el exito de las an-
teriores.
Este es un libro que no pertenece a la serie imper-
tinente y nociva que viene sirviendose por alimento
del espiritu; trata de exploraciones en una region ve-
lada todavia por el misterio, apenas entrevista por al-
' -^0"^-      -m^w^.
m *«?
PR0L0G0. XI
.
gunos hombres animosos, que un sueco acaba de sur-
car el primero, ensanchando la esfera de la ciencia
geograflca e inscribiendo su nombre en la lista donde
estan grabados los de Hannon, Yasco de Gama, Colon
y Magallanes. Esa region es menos conocida todavia
de nosotros los espanoles, colocados por la Providen-
cia muy lejos de ella, en un pais donde las pieles son
superfluas, donde el sol casi deja congelar el agua
precisa para hacer sorbetes y donde apenas se ha pu-
blicado en extracto alguna relacion de semejantes
viajes.
Si; este libro es de los que cumplen la mision de
instruir deleitando; i que otro recurso sin los de su
indole para conocer los grandiosos cambiantes de la
Naturaleza 6 la variedad de costumbres en la especie
humana, el que nunca perdio de vista el campanario
de su parroquia?
Digo que cumple con cualquiera de sus fines > por-
que el autor es marino, historiador y poeta. La profusion le ha dispuesto para examinar en sus pormenores
las operaciones de los expedicionarios, para juzgar
con competencia su proceder y para referir con exac-
titud su marcha, lo cual nunca esta en aptitud de hacer el que, desconociendo vida tan anormal y distinta
de la tierra, quiere hablar y habla... de la mar. Siendo
historiador discierne lo falso de lo verdadero, descarta i
XII PROLOGO.
lo superfluo, compagina lo util y deduce en comen-
tario como ensenanza filosofica que el valor y la ener-
gia del hombre solo se doblegan humildemente ante la
majestad de su Divino Criador. Poeta, aguza el inge-
nio para apartarse de la monotonia que repitiendo
empresas parecidas hace insoportable la relacion de
un narrador vulgar. La verdad que dejo desnuda el
historiador, por su esmero aparece, si no desnuda,
tampoco deshonesta; envuelta en gasas, adornada con
flores y con perlas que, sin desvirtuar los encantos de
la sencillez, avivan el deseo de conocerlos.
Y reflexionando sin duda del mismo modo todo aquel
que conozca al autor, ^para que serviria, repito, el
trabajo que yo me impusiera discurriendo un prologo?
No hare tal cosa; pero a la sentencia del Doctor me
atengo, seguro de que algun dia ha de esculpirse en-
tre las de los sabios de la Grecia. Vaya, pues, como
primer alimento 1 como estimulante delicado del fes-
tin espiritual (que suele llamarse al libro), y para que
no le falte el prologo 6 su equwalente, vaya, digo, con
(Bste caracter el periodo que sigue:
«jCuan inmensa gratitud debemos al Altisimo los
hijos de Espana! Es cierfco que la felicidad que se po-
gee no puede apreciarse sino despues de perdida; pero
asi como para endulzar nuestras presentes tristezas,
traemos a la memoria las mayores angustias pasadas, PROLOGO.
xm
y para contener nuestra ambicion por lo superfluo,
fijamos la vista en el desdichado que de todo carece,
conveniente sera que traslademos la fantasia a esas
otras regiones del globo espantosas y desoladas, para
comprender hasta que punto merecen lastima sus es-
casos habitantes, y para que sea mas grande el aplauso,
el respeto y la admiracion que tributemos a esa ple-
yade de martires 6 combatientes, que en el espacio de
tres siglos han escrito con sus hechos la grandiosa
epopeya que se titula El paso del Nordeste.v
GesIreo Fernandez Duro.
)m i INTRODUGCION.
fif
Cuando se supo en Europa la llegada del Vega a" la bahia de
Kolintchin, despues de haber franqueado el cabo de Tschel-
juskin, hasta entonces misterioso e inabordable, un aplauso
de asombro y admiracion resono en todas las sociedades cien-
tiflcas que seguian con animo medroso a los nuevos peregri-
nos del mar glacial. El profesor Norderiskiold ha resuelto el
problema planteado hace tres siglos, y cuya solucion se consi-
dero imposible por la mayoria de los exploradores. El paso del
Nordeste existe: y este descubrimiento ha producido sensa-
cion mas honda que el realizado por Mac-Glure en 1850, por-
que la via del Noroeste, si bien revelo sus multiples secretos
al audaz marino, no rompio sus hielos ante la proa del buque
abriendole angosto cauce y permitiendole regresar a Ingla-
terra, para que entonara por boca de sus canones una victoria
indiscutible. Tres anos consecutivos aguard6 Mac-Glure un
momento favorable para penetrar en el estrecho de Barrow,
termino de sus afanes; pero la inquebrantable barrera fue mas
tenaz que la perseverancia humana, y el encontrado paso dejo
de serlo efectivo para su propio descubridor. Nordenskiold, en HISTORIA DE  LAS EXPLORAGIONES ARTICAS
cambio, volviendo a" bordo del Vega por el canal de Suez, ha
hecho evidente su conquista y ha despertado el entusiasmo
general, asi como,. seguramente, el interes de las naciones
hacia ese virgen caudal de explotacion cientifica, y quien sabe
si tambien de riqueza mercantil.
Es propia condicion humana, una vez descorrido el velo de
lo que ha sido imponente por lo misterioso, el familiarizarse
con la idea de que el peligro no existia, de que el triunfo ob-
tenido siempre fue facil, y de que los fantasmas aterradores
eran solo partos de la imaginacion. Personas hay, estamos
persuadidos, que con el mapa bajo los ojos seguiran la derrota
del Vega desde Suecia a Beering, y corriendo el dedo de una
otra singladura marcada en el terso papel, se iran concediendo
mentalmente que la empresa no fue una maravilla. Aquel
barco marchando siempre casi a longo de costa y sin tropiezo
alguno, infunde gran desencanto; y si bien se mira, el viaje
ni es tan largo como se supone, ni los peligros tan frecuentes.
Diciendo esto, el citado lector se apartara del mapa con aire
desdenoso.
; Cuan lejos estan de conocer los que asi razonen, el sinnii-
mero de existencias que ha costado avanzar algunas millas por
ese escabroso camino! Las conquistas de los mayores imperios
no han dado origen a" epopeyas tan grandiosas y puras como
las que han esmaltado el recinto misterioso de la ciencia. El
guerrero y el sabio acuden con valor her6ico a sus respectivos
campos. Aquel, para ganar en lucha homicida riquezas y po-
derio; este, para arrancar tan s61o sussecretos a la naturaleza.
El guerrero obedece asi a las fieras pasiones de la materia, que
aspira al placer y a" la molicie despues del triunfo. El sabio se mmmm
mimmmmmmmmmmmmmmmmmmm
EN BUSGA DEL  PASO  DEL  NORDESTE.
deja arrastrar por la chispa divina que encierra nuestro ser,
ostensible vinculo que nos une al Todopoderoso, y por cuyo
solo influjo ha pasado el hombre desde el estado salvaje a la
perfeccion de que hoy tanto se enorgullece. Pero esta humana
perfeccion relativa, no se debe en modo alguno al tajante
filo de la espada, sino al incansable csfuerzo de la inteli-
gencia.
Nunca se tributaran demasiados elogios a los hombres que,
ansiosos de mayor saber, han intentado explorar esas regio-
nes heladas y espantosas, donde los guerreros no hubieran
hallado medio de embotar sus armas ni de ejercer dominio.
Estos bienhechores de la humanidad no deben tener una patria
determinada: su patria es el mundo; las naciones les deben
gratitud, y todos merecen un recuerdo al historiar las con-
quistas en las cuales, como la que ahora nos ocupa, han mi-
litado tantas y tan diferentes banderas.
Hemos visto, por el contrario, en muchas publicaciones, que
al resumir los viajes hechos en busca del paso Nordeste, dejan
sin mencionar a numerososnavegantes, siempre extranjeros,
y algunos de los cuales han escrito alii sus nombres en gigan-
tescas cifras sobre tierras y mares.
Greemos, pues, Uenar un vacio, por humilde que sea nuestro trabajo, dedicandolo exclusivamente a la exploracion y
descubrimiento de esta parte de la region artica. Los que con
igual desinteres y arrojo se han dirigido por el Noroeste, se-
ran objeto de otro estudio especial que preparamos para mas
adelante.
Gon la esperanza de hacer mas completa nuestra resena his-
torica, comenzamos por una digresion sucinta que creemos
1 '
II
!
* "9OT!9P"^m««tffllMaHMMMP«l
•*
4 HISTORIA DE  LAS EXPLORAGIONES ARTIGAS
necesaria como base y punto de partida para los conocimientos
inmediatos y sucesivos.
Entrando despues en el objeto principal, damos la historia
de todos los viajeros que con mas 6 menos provecho y fortuna
se han internado en aquellas regiones desde el siglo xv hasta
la fecha del ultimo, realizado por Nordenskiold. De esta ma-
nera, el lector puede seguir ano por ano los consecutivos des-
cubrimientos y ver como ha ido ensanchandose poco a poco el
Girculo Polar desde el estrecho de Beering y desde el mar de
Groenlandia, hasta conservar solo el ultimo brumoso velo que
el Vega desgarro. Para terminar, hacemos un extenso comen-
tario de este suceso y anotamos cuantas noticias cientificas 6
curiosas nos ha sido posible adquirir referentes a tan dichosa
exploration.
\
►J*
■"Wrrr-i KN BUSCA DEL PASO DEL NORDESTE.
DIGRESION   HISTORICA.
Poder maritimo de los noruegos. — Sus viajes y descubrimientos. — Gunbiorn.—
Erico Rauda. — Lei'f. — Los vascongados.—Los hermanos Zeno. —Juan de
Kolno. — Juan y Sebastian Cabot.—Juan Vaz Costa Corterreal. — Gaspar y
Miguel de Corterreal. — Hubert.—Hore.—Esteban Gomez. — Santiago Car-
tier.—Juan Rodriguez Cabrillo, — Other, descubridor del mar Blanco,
Es indiscutible que los normandos 6 noruegos dominaron
el Oceano con sus flotas, no desde los albores de la Edad Media como por todos se sabe, sino desde autes de la Era cris-
tiana. En esta epoca realizaban ya frecuentes expediciones a"
las islas Feroes, a las Orcadas y hasta Icelan 6 Islandia. Sus
buques de encina, pequefios y resistentes, estaban diestra-
mente dirigidos, y sus veldmenes podian ceiiir el viento en
siete cuartas. Gon tan ventajosas condiciones y su valor inau-
dito sobre las olas, pronto alcanzaron los puntos mas remotos
del mundo conocido, fundando colonias 6 estados en Francia,
Inglaterra, Espana, en el Mediterraneo y en el Baltico. Esta
casi simultanea invasion tuvo lugar h&cia la mitad del siglo ix.
Entonces volvieron tambien £ poblar la Islandia, que habian
abandonado durante cien anos, y abandonado tan en absoluto,
que creyeron descubrirla por prim era vez. Alii fundaron un
S-H^yWu-''-: £ WUK '4aW i-- .i
!
HISTORIA  DE LAS  EXPLORAGIONES ARTIGAS
►J§
reino escandinavo independiente, cuya civilization y cultura
llegaron & hacerse notables.
En el ano 982 un tal Gunbiorn, navegando al Occidente, en-
trevio una extensa isla que no pudo 6 no quiso abordar, vol-
viendo ci su pais con la nueva de este descubrimiento. Por la
misma epoca, un magnate, llamado Erico Rauda, 6 el Rojo,
que habia sido desterrado de Islandia a causa de haber matado
£ su vecino Ezolf, acogio con entusiasmo la relation de Gunbiorn, embarcandose con el y dirigiendo sus buques en de-
manda de la tierra occidental. Llegaron a ella felizmente, y
dieronle el nombre de Groenlandia por su verdoso aspecto. De
una segunda expedition, compuesta de veinticinco buques,
naufragaron trece; pero los restantes condujeron todolo nece-
sario para establecer la colonia, que hacia el afio 1000 estaba
regida por Leif, hijo de Erico, el cual la colocobajo la protection del soberano de Noruega, sin que esto fuese bastante para
conseguir su prosperidad y engrandecimiento.
El engaiioso nombre de pais verde no debia corresponder
sino a la pequena comarca, punta extrema de la costa oriental,
donde alcanza el influjo bienhechor de un angosto brazo del
Gulf-Stream. Aquel punto, pues, seria como un oasis cercado
de hielos, incapaz por sus reducidas dimensiones de mante-
ner un pueblo numeroso. Sin embargo, segun dice Torfceus
en su Historia de Groenlandia antigua, las colonias de este
pais se fundaron principalmente en la costa occidental, por
hallarse m&s abrigadas de los hielos y vendavales; pero esta
explication no convence hoy que conocemos los efectos de la
gran corriente polar, que con velocidad de cuatro millas des-
ciende por el mar de Baffin, banando dicha costa, De igual EN BUSGA DEL PASO DEL NORDESTE.
manera pudieramos suponer que la piedra riinica (tal se
creyo) desenterrada en esta costa occidental por los 74° de latitude con la inscription grabada de 1135, no era el testimonid
de una arruinada colonia, sino mas bien la recordation de un
viaje atrevido y penoso hecho desde el extremo Sudoeste. Nos
aiirma en esta creencia que paulatinamente fue decreciendo la
importancia de la una 6 de las varias colonias alii estableti-
das, hasta que el ano 1400 quedo Groenlandia despoblada en
absoluto y sin comunicacion alguna con el resto de la tierra
hasta principios del siglo xvni.
Pero en aquel intervalo de cuatrocientos anos, 6 sea desde
el 986 al 1400, se han escrito por los noruegos de Groenlandia
paginas inmortales en la historia de los descubrimientos, si
como parece demostrado son veridicas las crdnicas y testimonies que se titan.
Parece que poco despues de haber tornado posesion de
Groenlandia Erico Rauda, Biarn, hijo de un compafiero de
aquel, llamado Heriutf, salio de Islandia con objeto de re-
unirse a su padre; pero los temporales y las nieblas extravia-
ron su buque haciendole derivar al Oeste durante muchos
dias. Por fin descubrio tierra, la que por su aspecto y situation no era indudablemente aquella que buscaba, y despues
de haberla costeado en sentido Norte enmendo su rumbo al
Este, llegando a Groenlandia. Se supone que Biarn entrevio
las costas del Labrador 6 las de Terranova, pero a ninguna
did nombre. Su relato produjo grande interes entre los auda-
ces marinos normandos, y Leif obtuvo de su padre el permiso
de mandar una expedition que debia coronarle de gloria. Par-
tio, pues, en el mismo buque de Biarn, que no pudo acompa- 8
HISTORIA  DE  LAS EXPLORAGIONES ARTIGAS
iiarle, y navegando hacia el Sur descubrio primeramente una
tierra penascosa a la que por este motivo llamo Helluland.
Gontinuando su rumbo durante tres singladuras hallaron otra
tierra cubierta de arboles y de dificil acceso por sus muchos
arrecifes: esta se llamo Markland. Mas adelante encontraron
una isla frondosa, detras de la cual descubrieron la desembo-
cadura de un rio que los condujo a un lago donde dieron fon-
do, ybajando a tierra tomaron posesion de ella con arreglo a
los usos normandos. Despues construyeron chozas 6 cabanas
e invernaron alii. El clima era templado, la pesca abundante
y la vid salvaje daba frutos exquisitos, por cuya ultima cir-
cunstancia dieron a este pais el nombre de Vinland. Creese
que la tierra de Helluland fuera Terranova, la de Markland
Nueva Escocia, y que la de Vinland correspondia al conti-
nente americano, orillas del rio San Lorenzo, por los 49 gra-
dos de latitud, pues asi se inhere de que el dia mas corto del
ano que observaron duraba ocho horas.
A esta expedition afortunada siguieron otras muchas que
con minuciosos detalles pueden conocerse consultando la obra
Antiquitates americane sive scriptores setentrionales rerum
ante-Columbianarum in America. Esta obra es una recopila-
cion de todas las Memorias y relaciones que la Sociedad de
anticuarios del Norte creyo sufitientes para probar que Colon
aprendi6 el camino del Nuevo Mundo despues de su visita £
los archivos de Islandia. El sabio Carlos Rafn, de Copenha-
gue, la imprimid en 1837 y fue vertida £ todos los idiomas
europeos: en castellano conocemos dos traducciones, la de don
Jose Vargas (Caracas 1839) y la de D. Jose Pidal (Madrid 1840).
Pero aiin existen pruebas m£s convincentes que las citadas
■ ■..■^Y^***^8
.'.....In'.B'Lia EN BUSGA DEL  PASO  DEL  NORDESTE.
9
sob re el descubrimiento de America por los normandos, pues
las hay tan materiales que no dejan la menor duda. En 1867,
mister Raffinson encontrd debajo de una roca, cerca de Washington, una inscription grabada con grandes caracteres cuya
traduction era la siguiente: aAqui reposa Syasi la rubia, de
Islandia oriental, viuda de Kjoldr,hermana de Thorgr por su
padre, edad de veinticinco aiios. Que Dios le conceda su gratia. 1051.» Cerca de aquel mismo lugar se hallaron tambien
objetosdebroncemanufaoturados enNoruega, algunos esque-
letos humanos casi reducidos £ polvo y dos monedas bizanti-
nas del siglo x, que prueban al mismo tiempo el comercio
que los normandos sostenian con el Bajo-Imperio. Tampoco
es posible negar que la Vinlandia de America era conocida en
Europa, porque despues de las expediciones de Thorwald,
hermano de Leif, en 1002; de su tercer hermano, Thorstein,
en 1006; de Karlsefne, en 1007, y otras muchas que se
sucedieron casi sin interruption, la Vinlandia llego £ ser una
colonia numerosa dependiente del rey de Noruega, quien
mand6 a ella misioneros e implant6 un obispo por cuyo con-
due to y en nombre de los indigenas convertidos se remitieron
alpapa Martin IV, en 1282, ricas pieles de marta, colmillos
de morsas y otros objetos. El comercio de los vinlandeses con
la Europa del Norte consistio siempre en el cambio de pelete-
rias, maderas preciosas y aceite de ballena, por armas, uten-
silios dehierro y vidrios de colores.
No deja de ser extrano que un pais tan conocido durante
tres siglos Uegase £ quedar sepultado en el olvido mas pro-
fundo, y que de igual manera que la Groenlandia, no volviese
tener comunicacion alguna con Europa desde mediados del
1
II
<i .u -.MMmLLL—iuii mm jaL-iw-mnu
10 HISTORIA DE  LAS  EXPLORAGIONES iRTICAS
siglo xiv. Los historiadores hallan la explication de este suceso
en la terrible peste negra que por aquel tiempo asolo el Asia
y la Europa, despoblando casi totalmente la Groenlandia. Por
otra parte, en Vinlandia tenia lugar una incesante lucha de
sus colonos contra los naturales que debio terminar con la
extincion de la raza noruega.
Podemos decir que tanto de Groenlandia como de Vinlandia
se llego a perder hasta el recuerdo de su existencia, pues desde
el siglo xiv ni £xm los historiadores del Norte las mencionan
por casualidad. Respecto a la pretendida ensenanza que Colon
pudo adquirir en su viaje a Islandia, noaventuramos opinion
propia; pero haremos cons tar la de M. Vivien de Saint-Martin que. respecto a este particular dice: 1 No puede dudarse
que desde el siglo xi, cerca de quinientos anos antes de Colon
y de Cabot, los colonos noruegos de Islandia y Groenlandia
conocieron algunas comarcas de las costas Nordeste de America : comarcas que solo estimaron como unas cuantas tierras
mas en aquel gran mar del Norte, donde conocian hacia
tiempo otras muchas islas, las Orcadas, las Shettand, las
Feroer, la Islandia y la Groenlandia, sin referir £ ellas nin-
guna idea particular, sin sospechar su importancia ni su co-
nexion, perdiendose como sehabia adquirido, sin dejarhuella
alguna, la noticia que el azar habia traido. En esto no vemos
un descubrimiento; y aunque la tradition de esas tierras del
Noroeste fuera conocida, como se ha dicho, de Cristobal Colon, no pudo tener ninguna relation con los calculos cosmo-
graficos que fueron el punto de partida de la empresa y del
descubrimiento del Nuevo Mundo.»
En apoyo de lo mismo ocurresenos aiiadir que cuando Colon
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EN  BUSGA DEL  PASO  DEL NORDESTE.
II
explicaba en Espaiia laderrota que debiaemprender y la situation de las tierras que confiaba descubrir, ningun marino
vascongado llego £ imaginarse que las prometidas regiones
occidentales tuvieran relation con las de Terranova que ellos
visitaban todos los anos en sus buques Pescadores. \ Guantos
pilotos zarparian de Vizcaya comentando en son de burla los
planes del genoves, al par que dirigian su rumbo hacia esa
misma America del Norte, conocida solamente por tierra del
Bacallao! Vease que mencionamos a Terranova como si esta
fuera la linica region del Nuevo Mundo que conocian los vas-
cos, pero tenemos muchos indicios para creer que aquellos
audaces marinos tambien pisaron el continente. Historiadores
extranjeros convienen en ello, y quien sabe si ante el Gon-
greso de Americanistas que debe reunirse en Madrid en 1881,
algun ilustrado bibliografo se encargara de convertir esta supo-
sicion en tesis positiva, 6 por lo menos de probar que los pri-
meros viajes a Terranova de los vascongados, fueron muy
anteriores al siglo xvi. Entre tanto recordemos que desde prin-
cipios del siglo xin eran famosos en Europa estos marinos,
por su arte y su valor en la pesca de la ballena, a la que per-
seguian sin descanso hasta las mas altas latitudes. Sabemos
tambien que las torres 6 atalayas, cuyas ruinas se ven hoy en
el litoral cantabrico y que Servian para avisar a los Pescadores
de una ballena a la vista, fueron construidas algunas de ellas
hace mas de siete siglos. Los historiadores Michelet y Fernandez Navarrete se hacen eco de la tradition vascongada que
proclama alpiloto Juan de Echaide como descubridor de America; y respecto £ la probabilidad de queen algun viajehubie-
sen pasado desde Terranova al vecino continente, parece con- ^msa
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I
12
HISTORIA DE  LAS  EXPLORAGIONES ARTIGAS
firmarlo que entre los indigenas del Canada se conocian mu-
chas palabras euskaras, segun nos lo dicen Pedro de l'Ancre,
Leoncio Goyetche y otros varios.
Pero abandonemos este camino que alargaria demasiado
nuestra tarea de mencionar ligeramente a todos los navegantes
que emprendieron viajes por el Norte de Europa, llegando al
mar glacial. Estos navegantes, si bien no intentaron buscar
el paso del Nordeste, que ni siquiera sospechaban, en cambio
sus descubrimientos en esa direction sirvieron de base a los
exploradores sucesivos. Noharemos, por consiguiente, sino
tributar un recuerdo a los nobles marinos venecianos Nicolas
y Antonio Zeno, cuyos viajes desde las islas Feroes hasta
America, en 1390, han contribuido a robustecer la autentici-
dad de las tradiciones normandas. Casi todos los geografos
dan credito a las maravillosas descripciones de los hermanos
Zeno, con exception de aquellas que por su caracter fantasti-
co, suponese fueron intercaladas en el texto modernamente,
para revestirlo de mayor amenidad. Sin embargo, discrepan
las opiniones en lo quese refiere a la Groenlandia, cuya situation indicada en el mapa que ellos trazaron no eorresponde
a la verdadera segun Cantii, y esta muy bien senalada segun
Vivien de Saint-Martin. Desboroug Gooley hace notar que la
relation dice positivamente: que Nicolas Zeno, partiendo de
Islandia hacia el Norte, encontrd una tierra llamada Engrone-
land y Groenlandia, pero los nombres propios de los diversos
lugares de este pais, no corresponden £ los que dan las topo-
grafias muy detalladas de las colonias noruegas. Se tienen,
pues, anade, excelentes razones para dudar de la exactitud de
Jos Zenos. Nosotros suponemos que en realidad creyeran di-
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EN BUSGA DEL PASO  DEL NORDESTE,
13
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rigirse al Norte, mientras los vientos y las corrientes leharian
abatir al Oeste, "dnico modo de que sin ser falso el texto, pu-
diesen haber llegado al Sudeste de Groenlandia, que se halla
en latitud mas baja que el punto de su parti da. Parece en
efecto probado, que Zeno visit6 la Groenlandia, porquela description que de ella nos hace, asi como de su Monasterio, fue"
confirmada en todos sus puntos ciento cincuenta anos despues
por un viejo monje, que en su juventud habia pertenecido £
dicho Monasterio, cuando ya se hallaba casi entregado al ol-
vido. El gobernador de Islandia, que escuch6 el relato de este
monje, dispuso una expedition £ Groenlandia, que no pudo
desembarcar en su costa por las bancas de hielo y por la inten-
sidad del Mo, pero los osos blancos llegaron en gran niimero
hasta la nave, teniendo que rechazar su tripulacion un verda-
dero asalto. Esta fue la ultima noticia que se tuvo de Groenlandia.
Despues de los hermanos Zeno, citase al polones Juan de
Kolno, que en 1476, por 6rden delrey de Dinamarca, hizoex-
pediciones al Norte de Noruega; y segun dicen Wytfliet,
Charlevoix y Lopez de Gomara, visit6 tambien las costas del
Labrador y Terranova.
«Las conquistas de los espanoles y Portugueses en el Nuevo
Mundo y en el Oriente (dice un autor ingles), ofrecen una
serie tan brillante de hazanas y descubrimientos, que obten-
dran siempre el primer lugar en un resiimen hist6rico de los
trabajos de la Geograffa; pero mientras aquellos hechos se
realizaban, otras naciones estaban en acecho, calculando
cuantas ventajas podian resultar de esta amplitud dada a los
conocimientos del globo. Dichas naciones no procedian en sus
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I
H
14 HISTORIA DE  LAS  EXPLORAGIONES  ARTIGAS
pesquisas con impulsos tan atrevidos como Espana, pero la
paciencia y la longaminidad de sus esfflerzos, debian en ultimo resultado alcanzar con mas certeza exitos provechosos.»
Efectivamente; enardecida Europa por los fructuosos resul-
tados de nuestros primeros viajes a America, pero obligada a
respetar el derecho de prioridad adquirido, a la vez que la fa-
mosa linea de demarcation senalada por el Papa en 1493,
busco otros caminos que la llevasen a las tierras de Gatay. El
veneciano Juan Gabotto 6 Cabot, fue el primero que concibio
el pensamiento de pasar a las Indias por el Norte del Nuevo
Mundo: su reputation como piloto era tan grande, que los
comerciantes de Bristol no dudaron en confiarle la suerte de
una expedition que en 1497 salio de Inglaterra en medio de
un entusiasmo general. A Cabot le acompailaban sus tres hijos,
de los cuales Sebastian debia mas tarde sucederle y dun aven-
tajarlo. La expedition se dirigio con rumbo al Noroeste supo-
niendo hallar mar libre hasta el Gatay, desde donde arribaria
a las Indias por muy diferentes playas que Colon. Sin embargo , como muy pronto se vieron tierras y estas continuaban
indefinidamente, segun Cabot las costeaba hacia el Norte, al
hallarse en los 56 grados de latitud, perdida ya la esperanza
de encontrar un paso, retrocedio e hizo rumbo al Sur. Supo-
nese que llego hasta la Florida; pero alii le faltaron viveres y
tuvo que regresar a Inglaterra. En 1498, su hijo Sebastian
emprendio otro viaje en la misma direction, poco convencido
de que no existiera el paso del Noroeste, y llego a los 67 grados atravesando el estrecho de Davis y descubriendo la extre-
midad de las tierras de Baffin. ; Asombrosa exploration para
aquella epoca, realizada, no por causa fortuita, sino por la EN BUSCA DEL  PASO DEL NORDESTE.
15
incontrastable energia y supremo arrojo de este marino , que
algunos ailos despues, en 1528, debia rivalizar con los mas
famosos de Espana prestando brillantes servicios a la reina de
dos mundos.
Afirmase por algunos historiadores que treinta y cinco
aiios antes de Cabot, el noble portugues Juan Vaz Costa Corterreal habia visitado el Norte de America y explorado las
tierras del Labrador hasta donde los hielos le permitieron
avanzar; pero ya hemos visto cuaii frecuentes eran ent6nces
esos viajes sobre Terranova; lo hallarfamos mas meritorio que
cualquiera otro, si fuera exacto, por el hecho de haber llegado
£ tan alta latitud; pero como aun no habia sido descubierto el
continente, estos viajes no revestian objeto trascendental, ni
podian quebrantar en lo mas minimo la gloria adquirida por
Cristobal Colon. Sin embargo, cumplenos ailadir queelcitado
viaje pasa por ilusorio en concepto de muchos autores y asi
no nos extraila que Martin Behaim se olvidara senalarlo sobre
su famoso globo de 1491 donde figuraban las expediciones mas
recientes. En cambio, no cabe duda que Gaspar de Corterreal,
hijo del anterior, tuvo como Cabot la idea de hallar un paso
por el Noroeste, y saliendo de Lisboa, en 1501, fue £ perecer
entre los hielos del estrecho de Davis. Su hermano Miguel
partio en su busca al ano siguiente con tres buques, los cuales
se separaron a la altura de Terranova para reconocer la cos la,
y el que mandaba Corterreal se remonto al Norte, no volvien-
dose a tener jamas noticia de su suerte. Un tercer hermano de
6stos, que era a la sazon mayordomo de la real casa, quiso salir
para investigar su paradero; pero el Soberano, temeroso de
perderlo tambien, no se lo permitio, enviando en su lugar dos
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16 HISTORIA DE  LAS  EXPLORAGIONES ARTIGAS
barcos que despues de largas e" infructuosas pesquisas regre-
saron £ Lisboa.
Posteriores a estos desgraciados intentos, podriamos citaral
frances Hubert que condujo a Paris varios naturales de Terranova en 1508, y en seguida por el drden de lasfechas, haria-
mos relation del infeliz resultado que obtuvo el ingles Hore,
entre cuyos marineros se encontraban treinta estudiantes de
la Universidad de L6ndres. Gontinuando aiin, hablarfamos
del espanol Esteban Gomez, que en 1524 fue uno de lbs pilo-
tos nombrados por Carlos V para la decision de las desave-
nencias surgidas con Portugal relativas a la linea de demarcation y que como resultado de las discusiones habidas concibi6
la idea de buscar por el Norte un paso a las Molucas, cuyO
viaje consta en un mapa levantado por Diego Rivero en 1529.
Mencionaremos tambien a Santiago Cartier, cuando en 1534
exploro el rio San Lorenzo, y por ultimo, £ Juan Rodriguez
Cabrillo por la sola circunstancia, poco conocida, de haber vi-
sitado en 1543 la parte de costa americana m£s septentrional
que mucho despues creyo Drake descubrir por vez primera.
Pero ya hemos rendido un justo homenaje £ los que estan
considerados como primitivos exploradores del Circulo Polar
Artico, y ahora nos atendremos £ los que dirigieron sus es-
fuerzos con especialidad en busca de un paso entre el Atlan-
tico y el Pacffico por encima dela Siberia, yafuera penetrando
en el estrecho de Beering, 6 ya por entre los hielos de Spizt-
berg.
Asi, hemos reservado, para terminar este digresion, el refe-
rir los viajes del celebre noruego llamado Other, cuyas me-
morias fueron escritas el ano 880 por Alfredo el Grande de
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EN BUSCA DEL PASO  DEL NORDESTE.
17
Inglaterra. Este rey sabio habia ya traducido al Anglo-sajon
la obra del espanol Pablo Orosio titulada Historiarum adver-
sus paganos, cuya obra relata las tradiciones populares mas
notables, desde nuestros primeros padres hasta el siglo iv de la
Erade Gristo, y como es consiguiente, encierra mucha riqueza
geografica. Alfredo continuo enriqueciendo esta ciencia con
las memorias de Wulfsten, explorador del mar Baltico y con
las de Other, que lo fue de este mismo mar, pero especial-
mente del Norte de Rusia. Era Other un rico y noble poten-
tado que tenia sus tierras en la parte mas septentrional habi-
tada de la peninsula escandinava. Una comarca esteril rodeaba
sus dominios extendiendose sin limites hacia el Oriente. Tuvo
Other curiosidad por saber hasta donde llegaba aquel desierto,
y en uno de sus buques se lanzo al Norte costeando y recono-
ciendo diversos lugares, todos deshabitados. A los tres dias de
navegacion habia subido al punto mas lejano que frecuenta-
ban los balleneros. Despues de otros tres dias de marcha y al
hallarse en el cabo Norte, noto que la costa se inclinaba al
Este, y siguiendola por espacio de cuatro dias mas, tuvo que
dirigirse al Sudeste y luego al Sur, en cuya direction navego
cinco dias, al cabo de los cuales vino a parar cerca de la des-
embocadura de un gran rio, en un pais habitado. No puede
dudarse un m omen to de la verosimilitud de este viaje trazado
con precision asombrosa. En efecto, saliendo de su residencia
de Halgoland (que asi se llamaba), colocada en el paralelo 68
grados sobre la costa Noruega y navegandoal Norte durante seis
singladuras de a setenta millas, que eran las comunes en
aquella epoca, se llega justamente al cabo Norte; la configuration y extension de las costas de la Laponia se hallan indica-
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m   i\ 18
HISTORIA DE  LAS EXPLORAGIONES  AOTIGAS
I
das y medidas por los rumbos hechos y las distancias recor-
ridas en las otras nueve singladuras. El rio descubierto fue el
Bwina, que desagua en el mar Blanco y el pais el mismo que
hoy ocupan los samoyedos. Other tuvo que renunciar a subir
el rio porque sus habitantes se opusieron por la fuerza. Estos
hablaban un idioma muy comprensible para el, por su seme-
janza con el que empleaban los finenses 6 lapones tributarios
del noble noruego. Durante su permanencia en el mar Blanco,
se dedico a cazar morsas 6 caballos-ballenas, consiguiendo
apoderarse de sesenta, cuyos colmillos de marfil y sedosas al
par que duras pieles, le proporcionaron un rico cargamento:
cuando Other regreso a sus dominios, los encontro invadidos
por la guerra y fue rechazado, vieiidose en la necesidad de
pedir un asilo en su reino a Alfredo el Grande. Sin esta cir-
cunstancia v la de haber hecho Dios tan verdaderamente
grande a aquel soberano, el nombre ilustre de Other, asi como
suaudaz empresa, hubieran permanecido ignorados jhasta la
consumacion de los siglos.
Despues del viaje de Other, efectuado cerca del ano 900, no
se emprendio ninguno mas en ese sentido hasta el siglo xv, en
cuya epoca comenzo esa serie no interrumpida de luchas y
desastres, de triunfos y desenganos, de emociones y martirios,
en medio de una naturaleza caotica que niega a la humanidad
los frutos de las plantas, los goces de un albergue, los ardores
del sol y hasta la luz del dia.
i Cuan trabajosamente puede nuestra imagination Concebir
el panorama de las regiones polares! Nacidos los espanoles
bajo un cielo puro y sonriente, que por igual cobija los ricos
llanos de Gastilla y de la Mancha, como las vegas de Granada
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smme&Km.
EN BUSGA DEL PASO  DEL NORDESTE.
19
y de Murcia, los vinedos y olivares de C£diz y de C6rdoba,
los jardines de Valencia y las pintorescas montaflas de Galicia;
embalsamada la atm6sfera de azahares, dorada y tibia la tierra
por los rayos del sol, y recogida la nieve en la cumbre de los
montes, como por gala, y para que no lamente su total
ausencia un caprichoso sibarita; alii lejos, resplandeciente de
eternal blancura, pero no tan lejos que niegue £ los ojos el
placer de contemplarla coronando elfloridocerro, como gigan-
testeca azucena sobre su verde tallo... \ Guan inmensa gratitud
debemos al Altisimo los hijos de Espafia! Es cierto que la fe-
licidad que se posee no puede apreciarse sino despues de per-
dida; pero asi como para endulzar nuestras presentes tristezas,
traemos a la memoria las mayores angustias pasadas, y para
contener nuestra ambition por lo superfluo, fijamos la vista en
el desdichado que de todo carece, conveniente serd que trasla-
demos la fantasia a esas otras regiones del globo espantosas y
desoladas, para comprender hasta que punto merecen lastima
sus escasos habitantes y para que sea mas grande el aplauso,
el respeto y la admiration que tributemos a esa pleyade de
martires 6 combatientes, que en el espacio de tres siglos han
escrito con sus hechos la grandiosa epopeya que se titula El
paso delNordeste.
Desfilen, pues, ante nuestros ojos, uno por uno, dejaiidonos
escuchar sus voces de maniobra, sus canticos de gratia, sus
locas blasfemias, sus quejidos de dolor 6 sus gritos de victoria. Veamosles, ora con las velas de sus naves desplegadas
sorteando los altos ice-berg, montanas de hielo ilotantes que
elevan sus ciispidos 200 pies por encima de los topes; ora apri-
sionados entre los gruesos ice-field, bancos de nieve que pro- mmmmmmmm
.-JUUUULIULU,.J.
20
HISTORIA DE  LAS EXPLORAGIONES ARTIGAS
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longan su entrecortada superficie centenares de leguas; ora
despidiendose del buque abandonado para emprender sobre la
blanca llanura una marcha inverosimil. Sigamos a esos que
buscaron refugio en un peilasco flotantey barrido por las olas;
£ aquellos que sostienen una lucha cuerpo a cuerpo con el oso
feroz; £ esotros que mueren de frio, de cansancio 6 de hambre,
y tambien a los de mejor fortuna, que en medio de las tinie-
blas del prolongado invierno, aparecen como seres fantasticos,
cuando la luna ilumina por breves instantes la espantosa es-
cena y que avanzan sin temblar, oyendo crujir las rocas bajo
sus pies, y el horroroso estruendo de las montanas que se des-
ploman. El frio, lobreguez y muerte les circundan; cuanto
puede perturbar el animo ha concentrado alii la naturaleza;
pero vanamente. «Adelante, adelante,» es su divisa, triunfando
al fin en la titanica lucha, porque el valor y la energia del
hombre s61o se doblegan humildemente ante lamajestadde su
Divino Criador.
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EN  BUSGA DEL PASO  DEL NORDESTE.
21
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EXPLORADORES DEL SIGLO XVL
Las relaciones mercantiles que mantenia la Gran-Bretana Hugo Willonghby.
h£cia mediados del siglo xvi con los paises septentrionales,
podian considerarse limitadas a las pesquerias poco importan-
tes sobre el banco de Terranova, y a un comercio bastante
reducido con la Islandia; pero Sebastian Cabot, que £ su vuelta
de Espaiia habia sido nombrado por Eduardo VI gran piloto
de Inglaterra, puso en juego toda su influencia y todo su bien
ganado prestigio, para inclinar el ammo de este rey hacia las
atrevidas exploraciones y grandes descubrimientos. Refiriole
con brillante colorido los efectuados por los espanoles, pre-
sentandole como asunto de capital interes y de indudable exi-
to, buscar por el Norte de la Rusia y la Siberia un paso que
los condujera a la China. Gonvino en ello el rey, le secundo*
el pueblo, y Cabot fue nombrado « Gobernador del comercio y
jefe de la Compafiia de mercaderes aventureros para el descubrimiento de comarcas, dominios, islas y ciudades desconoci-
das.» Asi, pues, bajo su direction y consejo, organizose una
escuadrilla compuesta de tres buques convenientemente equi-
pados para internarse en el paso del Nordeste. Se di6 el mando
de esta expedition £ Sir Hugo Willonghby, nacido en Risby,
i 553*
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22 HISTORIA DE LAS EXPLORAGIONES iRTIGAS
hombre ilustre por su cuna y por su mucho valor. Le acom-
panaban como primer piloto Ricafdo Chancellor, quien era a
la vez capitan de uno de los buques llamado el Eduardo Buenaventura , y del otro, la Buena Confidencia, lo era Cornelio
Durforth. A Chancellor le acompaiiaba Esteban Bur rough,
acreditado marino. Por consejo de Cabot, e imitando a los es-
panoles, se forraron de plomo las obras vivas de los tres buques para preservarlos de la carcoma cuando hubiesen llegado
a los calidos mares de los trdpicos. Estos fueron los primeros
buques ingleses que se revistieron de metal. Cada uno de los
barcos expedicionarios llevaba una pinaza y un ciiter(l).
El 20 de Mayo de 1553 zarpo la escuadrilla del puerto de BepU
ford y durante un mes se mantuvo capeando un temporal sobre la costa de Inglaterra. Volvio a asaltarles el mal tiempo
cerca de Noruega, y el buque de Chancellor fue separado de los
demas, no sin haberse dado antes cita para una punta septentrional de la Escandinavia, cercana al cabo Norte. Willonghby
y Durforth continuaron con los otros buques, e ignorase la
derrota que siguieron desde mediados de Julio hasta el 18 de
Setiembre, en cuya fecha llegaron a la ensenada que forma la
desembocadura del xioArzina, el cual, segun sus calculos, ha-
ll&base a seis singladuras del War doe, y a dos escasas del cabo
Swiatoi. Supdnese que durante aquel tiempo trascurrido de-
bieron haber navegado hasta Nueva Zembla, cuando los hielos les obligaron a retroceder al Sur y ampararse en el Arzina,
esteril y desolada costa de la Laponia, donde a los valerosos
(1)  Pinam, embarcacion pequena de remo y vela; es estreeha, ligera, y se uso
en la marina mercante*
Ctiter, embarcacion con velas al tercio, cangreja y varios foques. EN BUSGA DEL  PASO  DEL NORDESTE,
23
exploradores les estaba reservada una muerte horrible. All!
invernaron, 6 mejor dicho^ prepararon su tumba, los setenta
hombres que tripulaban la capitana Buena Esperanza, y los
cuarenta del buque mandado por Durforth. <>Que espantosos
suplicios sufrieron aquellos ciento diez desgraciados, ailtes de
entregarse faltos de fuerzas, £ una prolongada agonia? S61o
r
Dios lo sabe, pues El solo presencid aquel tristisimo y tragico
suceso.
Un ano despues, en Agosto de 1554, llegaron £ Arzina algunos Pescadores rusos y hallaron los buques ingleses tripu-
lados por cadaveres, y entre los papeles del jefe de la expedition, el testamento escrito por Gabriel Willonghby (hermano
suyo), y firmado por aquel, con fecha de Enero de 1554. No
encontraron a bordo ningun diario de navegacion, y s61o si,
algunos apuntes, de los cuales el mas interesante decia lo si-
guiente: « Habiendo permanecido en esta bahia por espacio de
una semana, viendo que se terminaba el ano y con un tiempo
malisimo de hielos, nieves y lluvias, como si hubieramos es-
tado en la fuerza del invierno, creimos mas conveniente sentar
alii nuestros cuarteles. Enviamos tres hombres al Sur-Su-
doeste con objeto de encontrar a los habitantes del pais, pero
volvieron al cabo de tres dias sin haber visto ninguno. Despues deesto, enviamos otros tres hacia el Oeste, los cuales
viajaron cuatro dias sin descubrir nada. Por fin hicimos mar-
char otros tres en la direction Sudeste, pero volvieron del
mismo modo pasados tres dias, sin haber encontrado ninguna
huella de hombre 6 de vivienda humana.»
Respecto al tercer buque expedicionario mandado por Chancellor habia llegado a Wardoe, punto de cita, y esperd £ Wi-
Chancellor.
4 554.
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24 HISTORIA DE  LAS  EXPLORAGIONES ARTIGAS
llonghby una semana; pero impaciente al fin hizo rumbo al
Norte y navegd «tan lejos hasta esta parte desconocida del
mundo, que llego a un estrecho donde no habia noche, sino
donde la luz continua de un sol brillante heria sin descanso
una mar extensa.» Inclinandose luego al Sudeste descubrio
una gran bahia, en la cual hallaron una barca pescadora, la
•que asustada del buque ingles tratd de huir, pero fue perse-
guida y alcanzada. Conducidos sus tripulantes ante Chancellor, este procurd captarse su confianza tratandolos con dulzura
y haciendoles diversos regalos. Mediante este sistemalogrd su
fin atal pun to, que maravillados los indigenas de complacen-
tia tan en desuso para con ellos, quisieron besar los pies del
magiictnimo extranjero y esparcieron su fama por las tribus
ribereiias. Por ellos supo Chancellor quepertenecian ami pais
llamado Moscovia, cuyo soberano, Juan Vasilowich, era pode-
roslsimo y tenia su corte en una gran ciudad muy distante,
hacia el Mediodia. Estanoticia indujo a Chancellor a empren-
der un viaje hasta Moscovia con la esperanza de establecer
relaciones mercantiles muy ventajosas entre Inglaterra y
aquel lejano y rico imperio. Asi, pues,-dejd su buque fon-
deado en elpuerto de Arcangel, y con una pequena comitiva
emprendid su atrevida marcha de quinientas leguas a traves
de la Rusia. En Moscow fue recibido por el Czar, que se ha-
llaba rodeado de un lujo y una pompa inusitados y que era
objeto de un ciego servilismo. Chancelor, diplomatico astuto
y prudente, supo inspirarle confianza y afecto; asi es que en
la segunda entrevista fue obsequiado por el Czar con un gran
banquete al que asistieron todos los ingleses que acompanaban
al embajador improvisado, Uno deestos, llamado Killingwor- EN BUSGA DEL  PASO  DEL NORDESTE.
25
thes, tenia una barba poblada y amarillenta, cuya largura (si
nomienten las crdnicas) pasaba de cinco pies. El Czar, asom-
brado y risueno, la abarcd con sus manos y mostrdsela £ los
comensales. A su vez Chancellory sus gen tes estaban turbados
de la profusion de oro y piedras preciosas que cubria la mesa
y que adornaban los vestidos de aquellos cortesanos. El mismo
Czar did debeberd Chancellor, y desde aquel momento tuvie-
ron principio las relaciones amistosas y mercantHes entre Ru-
sia e Inglaterra.
El marino ingles regresd £ Arcaugel, siendo portador de
una carta escrita por el rey de Moscovia a Eduardo VI, y
desde Arc&ngel volvid £ su pais. El relato de sus aventuras y
las noticias de un tan rico imperio, consolaron algo £ la
Compania de comerciantes del desastre de Willongbhy, y
Chancellor fue enviado de nuevo £ la corte moscovita con la
expresa recomendacion de averiguar por que ruta podria pa-
sarse al Gatay. Como resultado de esta segunda visita, el Czar
envid a su vez un embajador a Inglaterra, el cual embarcd
con Chancellor, saliendo de Arcaiigel en Octubre de 1556. De
los cuatro buques que componian esta escuadra naufragaron
tres, pereciendo Chancellor y salv&ndose linicamente el embajador ruso, que fue recibido en Ldndres con extraordinarias
distinciones.
Pero mientras que Chancellor viajaba por Rusia, la Com- EstebauBurrougli.
paiiia mercantil inglesa, cada vez mots impaciente por arre-      -1556.
batar £ las ciudades de Hamburgo y Amberes el monopolio
del comercio, y cada vez m&s esperanzada en que era factible
un paso por el Norte de Europa £ las Indias orientales, medio seguro de lograr su objeto, dispuso otra expedition com-
1
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nm «g    - 26
HISTORIA DE LAS EXPLORAGIONES ARTIGAS
puesta de un sdlo buque, cuyo mando se confirid al ya
experimentado marino Esteban Burro ugh. Zarpd este £ fines
de Abril y costed primero la Laponia; luego pasando los
cabos Swaitoi y Kanin, se elevd hasta los 70° 20' por encima
de la isla Kolgujew, y muy combatido por los hielos continud
navegando al Este hasta avistar la costa Sur de Nueva Zembla
el 28 de Julio. Tres dias ctnteshabianhallado inopinadamente
una ballena muy cerca del buque, y causa grande extraiieza
lo que con este motivo escribid Burrough en su Diario. Segun
se explica, la aparicion dela ballena produjo verdadero paiiico
en la tripulacion, que no se determind a herirla, sin embargo
de hallarse tan prdxima £ la borda que casi podia tocarse con
las manos. Para espantar huesped tan peligroso en concepto
de Burrough, llamo este £ sus hombres y todos lanzaron
desaforados gritos, que, despertando al cetciceo, le hicieron
sumergir con estrepito. «No nos atrevimos £ ofenderla, dice
Burrough, por tern or de que echase a pique nuestra embarcacion ; cuando se sumergid hizo un ruido terrible que nos ha-
bria asustado si no hubieramos conocido la causa j pero, mer-
ced a Dios, nos vimos libres de ella sin lamentar desgracias.»
Aunque esta fuera la primera ballena vista por los ingleses,
no nos explicamos los motivos de terror tan grande, pues in-
dudablemente debian tener conocimiento de cdmo se efectuaba
su pesca por otros pueblos desde tiempos remotos y del nin-
gun peligro que corrian los buques balleneros.
El 31 de Julio Ueg6 Burrough £ la isla de^Waigath, donde
encontrd algunos pequefios buques rusos, y comunicando con
ellos supo que todas aquellas islas se llamaban Novaia Zemlia
6 tierras nuevas, asi como sus habitantes samoyedos. Durante
—     ~ — ems;
EN BUSGA DEL  PASO   DEL NORDESTE.
27
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quince dias que permanecieron alii, hicieron los ingleses varias
excursiones por el interior, notando con asombro el sinnu-
mero de idolos que reverenciaban los indigenas. Consistian
aquellos en toscas esculturas de hombres y mujeres, d mas
bien en pedazos de madera con incisiories que arenas contor-
neaban la forma de cabezas humanas. Algunas de estas divi-
nidades estaban teiiidas de sangre, cuya procedencia no in-
vestigaron. Los samoyedos vivian en tiendas hechas con pie-
les de renos, interiormente compartidas por medio de mam-
paras de lo mismo.
La permanencia de Burrough en esta isla fue motivada por
el fuerte viento Este que se entabld con constancia; pero como
su objeto era alcanzar la desembocadura del Obi, se did a la
vela tratando de penetrar en el estrecho de Jugor, que se ha-
llaba completamente obstruido pdr los hielos. Asi es, que despues de varias tentatiyas y de algunos dias de espera, resolvid
dirigirse al Oeste en busca de un puerto abrigado y de buenas
condiciones para invernar. El 18 de Setiembre llego a Colma-
gro 6 Colmagori, cerca de Arcangel, de donde salid en el ve-
rano del ano siguiente con el proposito de continuar sus explo-
raciones; pero llego a su noticia que cerca de alii unos buques
ingleses necesitaban auxilio y perdid en buscarlos su mejor
tiempo. Viendose luego sin recursos para una segunda inver-
nada, regresd aLdndres. Este fue el primer marino que intentd
penetrar por el estrecho de Jugor, y ninguno antes que el se
habia internado tan lejos en el paso del Nordeste. Burrough
fue nombrado mas adelante gran piloto de Inglaterra (1).
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/ ft
(1)   Su viaje en la coleccion Hackluyt. mm
•1 5 SO.
28 HISTORIA DE  LAS  EXPLORAGIONES  ARTICAS
Pet Despues de estos ineficaces esfuerzos para descubrir el ca-
1 ,T mino de Indias por el Norte de Europa, germind la descon-
Jakman.
fianza en muchos animos; pero como la ambition persistia
con el convencimiento de las inmensas ventajas que habia de
reportar al comercio una navegacion rapida hasta el Gatay,
volvieron a dirigirse todas las miradas en opuesto sentido, es
decir, hacia el paso del Noroeste por encima del continente de
America, camino desahutiado en otra epoca, pero que en
aquellos instantes ofrecia mayores esperanzas. Sin embargo,
despues de los viajes de Martin Frobisher, volvid con el desen-
canto otro periddico olvido de esta ruta. Pero la Asociacion de
mercaderes llamada entdnces Gompania anglo-rusa, intere-
sada vivamente en frecuentar los mares del Norte de Rusia, y
recordando que ningun barco se habia visto detenido en ellos
por tierras firmes, sino por hielos flotantes, organizd otra
nueva expedition compuesta de dos buques, mandados por
Arturo Pet y por Carlos Jakman. Ambos navegaron en con-
serva y siguieron, poco mas d menos, el mismo rumbo.de Burrough hasta la isla de Waigath; pero en vez de intentar el paso
por el estrecho de Jugor, entraron por el de Kara, que tiene
bastante mas anchura. Despues de haber avanzado algunas
leguas en el mar de Kara, se vieron acometidos por enormes
bancas dehielo, y temerosos de quedar aprisionados, no obstante de comenzar entdnces el buen tiempo (pues era a media-
dos de Julio), retrocedieron alcanzando con mucha dificultad
el estrecho de Jugor, por el que efectuaron su vuelta a Waigath. De modo que este estrecho fue navegado por primera
vez viniendo del Oriente h&cia el Occidente. En las cercanias
de Waigath se separaron los buques y nunca volvid £ saberse
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EN  BUSGA  DEL  PASO  DEL  NORDESTE.
29
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del que mandaba Jakman; pero el de Arturo Pet regresd £
Inglaterra. Ignoramos por que el estrecho de Jugor no lleva
los nombres de estos navegantes.
El resultado poco venturoso de la citada expedition fue como
el golpe de gratia para los comerciantes ingleses,' quienes en
mucho tiempo no quisieron acordarse del paso del Nordeste;
pero el opuesto del Noroeste volvid £ adquirir credito, y por
los anos de 1585 y 1586 respectivamente, tuvieron lugar los ce-
lebres viajes de Humfredo Gilbert y de John Davis. Holanda,
en cambio, apeiias se vid libre de la domination espailola,
acogid la idea planteada por Cabot y defendida ardientemente
por el cosmdgrafo Pedro Plancius, de buscar un camino para
las Indias; pero debiendo elevarse con este fin hasta la extre-
midad septentrional de Nueva Zembla. El Gobierno organizd
una expedition compuesta de tres buques: el Cisne, el Mer-
curio y el Mensajero, mandados respectivamente por Cornelio
Cornelison Nay, que era a la vez jefe superior de la escuadra,
por Isbraindtz y por Guillermo Barentz. Este ilustre descu-
bridor es quizas el mas notable de todos los que emprendie-
ron aquella ruta, y sus viajes son tan dignos de recordation,
que no vacilamos en concederle mas amplitud que a la gene-
ralidad (1).
Salid la escuadra de Texel en Junio de 1594, y despues
de costear la Laponia, cuya temperatura ambiente hallaron
los tripulantes no menos calida que la de Holanda en el rigor
del estio, avistaron la isla de Waigath, cubierta de hermosa
1
Barentz
(primer viaje),
Cornelison-Nay
Y
Ysbraiodtz.
•1 594.
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1
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(1)   Este viaje y el siguiente fueron escritos con extension por Juan Huyghens
de Linschoten, comisario embarcado por el Gobierno de Holanda. 30 HISTORIA DE  LAS  EXPLORAGIONES  ARTIGAS
I
vegetation y de un cielo puro y despejado. Alii se detuvieron
algunos dias y confirmaron en sus Memorias las observations hechas por Burrough sobre las costumbres de los samo-
yedos. Sorprendidos tambien de la multitud de divinidades,
llamaron a aquella parte de la isla Punta de los Idolos, con
lo que vinieron a confirmar, sin saberlo, el nombre ya dado
por los rusos al mismo cabo, pues Waigatti-Nos significa cabo
de las Imagenes, como menciona Burrough. Es de advertir
que Barentz se separd de los otros buques en el mar Blanco,
desde donde hizo rumbo a Nueva Zembla, y remontando su
costa occidental, did nombre a muchas de sus islas, cabos y
ensenadas, las que situd astrondmicamente con precision admirable. El 9 de Julio fonded en una de aquellas islas y cazd
algunos osos ; despues continud navegando al Norte y gand el
cabo Nassau, en cuyo punto le embarazaron mucho los tern-
panosde hielo. No obstante, el audaz marino navegd sortean--
dolos hasta descubrir la extremidad de Nueva Zembla. Alii se
hallo en frente de una mar helada y anchurosa que no tenia
limites, pero tampoco los tenia el valor de Barentz, quien,
internandose en ella con mil trabajos, alcanzd los 77° 20' de
latitud. Durante veinte dias se mantuvo luchando con los
hielos para abrirse paso hacia el Este, y solo despues de haber
intentado lo imposible, retrocedid, [obligado por las siiplicas
de su tripulacion.
En su viaje de vuelta a lo largo de Nueva Zembla, se detuvo
en algunos lugares para cazar morsas, cuya description, toma-
da de la Memoria holandesa, es interesante. « Este caballo ma*
rino es un monstruo enorme, mucho m^s grande que un buey
y que vive siempre en el mar; tiene una piel semejante a las
gaMMafc-Trf'>flr-r ' ""    " -^  l"t"' *"' un
— i -i   .    »
EN  BUSGA  DEL  PASO  DEL  NORDESTE.
31
focas. Se les ve a menudo tendidos en elhielo. Son difitiles de
matar como no se les den fuertes golpes en la frente. Estos
animales tienen cuatro pies, pero carecen de orejas, y las
hembras suelen parir dos hijos cada vez. Cuando un pescador
los sorprende con sus crias sobre algun tempano, la madre las
arroja al mar, y tomdndolas entre sus brazos, se sumerge con
ellas d huye sin soltarlas un instante; pero si se encuentra
muy acosada, entdnces abandona a sus hijos y se dirige contra la barca pescadora, atacandola con furor. Nuestros hombres corrieron de este modo un peligro muy grande, pues un
dia acontecid que una de aquellas hizo presa en la borda de la
lancha con sus dientes, sacudiendola hasta que casi lainundd
de agua. Los caballos marinos tienen dos largos colmillos que
se conceptiian de tan buen marfil como el de los elefantes.»
El 8 de Setiembre llego Barentz a una ensenada que llamo
Puerto-Earina, por haber hallado en ella, con la sorpresa que
es natural, muchos sacos de cebada molida, asi como tambien
hallo varias cruces clavadas en las rocas, algunas casas de
madera, grandes vasijas de barro y sepulturas cavadas. recien-
temente. Por ello dedujo que en aquel sitio tendrian los rusos
establecida una pesquerfa. En los 71° de latitud desembarcd de
nuevo sobre un punto que ya habia sido visitado por un tal
Brunei, marino ingles, de cuyos viajes nose tiene conoci-
miento alguno, y si solo las indicaciones hechas por Barentz.
Esto no debe extranarnos, pues consta que muchos navegantes emprendieron el paso del Nordeste por su cuenta y riesgo,
sin dar noticia £ nadie de sus aventuras.
Barentz llego al mar Blanco, donde encontrd esperandole £
Cornelison y a Isbraindtz, quienes le refirieron, locos de ale-
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111
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32 HISTORIA  DE  LAS  EXPLORAGIONES ARTIGAS
grfa, que habian hallado el deseado camino para las Indias.
Efectivamente, asi lo creyeron con bastante ligereza, porque
despues de una navegacion de 120 millas que realizaron en el
mar de Kara, la costa se inclinaba al Sur; y coincidiendo esta
circunstancia observada, con las configuraciones del continente
asiatico dibujado por Ptolomeo, no necesitaron mas para dar
ciegafe asu descubrimiento. Ardiendo, pues, en deseos de lle-
var a Holanda tan fausta noticia, emprendieron el viaje de
vuelta y arribaron a Texel el 18 de Setiembre.
Barentz Como debe suponerse, las ilusiones de estos dos marinos
(segundo viaje) proc[ujeron en su patria impresion profundisima, rivalizando
Heemskerke. en entusiasmo los Estados Generales y el principe Mauricio
a 595. de Nassau, con cuyo poderoso concurso organizdse una escuadra , compuesta de siete buques, de la que fue nombrado al-
mirante Santiago Van-Heemskerke, ilustre por su cuna, y el
cargo de piloto mayor se did a Guillermo Barentz. Las exi-
gencias de todo genero que trajo consigo la organization de
tantos buques, no permitieron a estos zarpar de Texel hasta
el 2 de Julio, fecha algo atrasada en aquella epoca si consi-
deramos el poco an'dar de las embarcaciones y que solo dispo-
nian de su velamen; asi es que hasta el 24 de Agosto no llegaron a avis tar la Nueva Zembla, donde los hielos eran ya muy
compactos y numerosos. La escuadra atravesd, sin embargo,
el estrecho deKara y navegd en el mar de este nombre, donde
hallaron una embarcacion rusa construida, al parecer, de
troncos de arbustos ligados con tiras depieles. Sus tripulantes
dijeron que venian de Petchora (de mas al Sur), y que a setenta
dias de distancia de aquel sitio el frio era tan intenso, que los
rios se helaban, facilitando el paso hasta la Tartaria.
■au f. t 1
EN  BUSGA  DEL  PASO  DEL  NORDESTE.
33
Una niebla espeslsima y muchas bancas de hielo, obli-
garon £ Barentz a retroceder hasta Waigath, en cuya costa
Norte hallo una tribu de samoyedos, quienes, armados de
flechas, quisieron oponerse a su visita; pero el ihterprete ho-
landes consiguid calmar a aquellos salvajes con ^protestas de
amistad. Sin embargo, suspicaces siempre, no permitieron £
los extranjeros examinar sus armas. Sus vestidos estaban he-
chos de piel de reno, y se cubrian la cabeza con un gorro de
lo mismo. Llevaban varios trineos cargados de sacos con aceite
de ballena, y los holandeses adquirieron algunos en cambio
de ciertas mercancias. Por estos indigenas supieron los ex-
pedicionarios que, navegando durante cinco dias al Nordeste,
llegarian a un cabo, pasado el cual, la costa se inclinaba al
Sur indefinidamente. Esta noticia fue considerada como una
confirmation a lo supuesto por Cornelio, y los colmd de ale-
gria; pero los hielos cada vez mas compactos y la niebla cada
vez mas densa, no les permitieron avanzar.
El 5 de Setiembre descubrieron una isla, que llamaron de
los Estados. En ella ocurrid un sangriento episodio que el cro-
nista Veer refiere de esta manera: «Habiendo bajado algunos
marineros £ la isla, dos de ellos se acostaron de espaldas uno
£ otro; un oso bianco muy flaco se acercd pausadamente y cogid
al uno por el cuello. El marinero, no recelando ningun riesgo,
tomandolo £ juego de su companero, dijo: «Sueltame.» Su
companero se volvid y le dijo: «jEs un oso!» y levantandose,
echo £ correr, y se fugd. El oso rompid la cabeza £ aquel infe-
liz y se puso £ lamer su sangre. Los otros marineros que se
hallaban en tierra, en mimero de veinte, acudieron con fusi-
les y picas; el oso, que devoraba el cuerpo, al verlos, corrid
U
if 34 . HISTORIA DE  LAS  EXPLORAGIONES  1RTIGAS
a ellos con un furor increible, arrojdse contra uno, se lo llevd
y lo despedazd; el horror y el susto que se apoderd de todos
les hizo emprender la fuga. Los que habian permanecido a
bordo, viendoles huir, se arrojaron a las lanchas para recibir-
los. Al llegar a la playa y saber la funesta aventura, anima-
ron a los demas para volver con ellos y acometer juntos al
furioso animal; solo tres se adelantaron unpoco mientras que
el oso continuaba devorando su presa, sin darle cuidado el
ver cerca de si a tres hombres armados. El escribiente del na-
vio de Barentz le dispard un fusilazo en la cabeza, cerca del
ojo; ni estaherida fue capaz de hacerle abandonar la presa, y
cogiendo al marinero por el cuello, tuvo aiin fuerza para le-
vantarle y revolverle. Sin embargo, vieron entdnces que em-
pezaba a vacilar; el escribiente, adelantandose, le sacudid
muchos sablazos sin poder hacerle abandonar la victima. En
fin, el piloto le sacudid en el hocico un vigoroso golpe con la
culata de su arcabuz, y le hizo caer de lado; y el escribiente,
saltandole en seguida encima,le hundid un cuchillo en la gar-
ganta. Los dos marineros, casi devorados, fueron sepultados
en la isla.»
Despues de este suceso, que afectd tristemente, la escuadra
combatida por un tiempo malisimo, regresd a su pais dando
fondo en el Mosa el 18 de Setiembre.
Barentz La vuelta de la expedition fue un cruel desengano para los
(tercer viaje),   2i0ianc[eges gUe suponian ya trocados por oro indiano los ricos
Heemskerke
Y cargamentos de sus buques; pero como £ pesar de todo, creiase
Cordis-Ryp.    ai£n en ja existencia del paso confirmada nuevamente, y como
•1596.      el Gobierno, si bien rehusd hacer otros gastos, ofrecid una
gran cantidad al navegante que Uegase a China, los mercade- res ma's fuertes, equiparon dos buques, dando el mando de
uno £ Heemskerke, y el del otro a Juan Gornelis-Ryp. Esta
vez fue Barentz jefe de la expedition y embarcd con el pri-
mero de aquellos capitanes. La memoria circunstanciada de
este viaje, debese al mismo cronista del anterior, Gerardo
Yeer, cuyas principales indicaciones seguiremos.
Los buques zarparon de Amsterdam el 10 de Mayo, e hicie-
ron rumbo invariable al Norte, convirtiendo casi todala distan-
cia diaria recorrida, en distancia directa h&cia el Polo. El 1.° de
Junio ya no tuvieron noche. El 4 observaron dos parelios. «Era
un fendmeno maravilloso: a cada lado del sol se presentd otro
sol, y un arco-iris doble pasaba por entre los soles; el m^s
ancho, alrededor del sol central y el otro cortandolo por un
circulo maximo cuyo limite inferior se elevaba 28° sobre el ho-
rizonte.» El dia 6 se vieron rodeados de bancos de hielo, y
el 7 fueron estos tan numerosos que les parecia navegar entre
dos tierras. « El agua estaba tan verde como la yerba, y nos
creiamos ya en el Groenland, hacia el que avanzabamos direc-
tamente.» Los holandeses tenian muy errdnea idea sobre la
situation de la antigua Groenlandia que distaba entdnces 40°
hacia el Oeste del meridiano de sus naves.
El 9 descubrieron una isla que Barentz llamo de los Osos,
pero hoy lleva el nombre de este ilustre marine Esta situada
en el paralelo 74°—30'. Reconocieron la isla que tiene cinco
leguas de bojeo, escalaron con inminente riesgo algunos de
sus altisimos iceberg, cogieron muchos huevos de gaviotas
y ma'taron varios osos. El 19 de Julio avistaron una tierra
montanosa que costearon por el Oeste hasta los 80°, donde en-
contraron un buen fondeadero el dia 21. A aquella tierra die-
B
i «t*PMiBMa».
H
36 HISTORIA DE  LAS EXPLORAGIONES iRTIGAS
ron el nombre de Spitzberg, d de los altos picos. Desde dicho
fondeadero, pasaron a otros reconociendo diversas islas den-
tro todas del mismo golfo y cosechando en ellas gran cantidad
dehuevos.de ansares, pajaros muy conocidos en Holanda,
pero sobre los cuales se tenia laestrafalaria idea «de que eran
producto de un arbol de Escotia: que los frutos que caian al
agua se convertian en ansares y que los que caian al suelo se
podrian d se estrellaban.» Con Candida sencillez aiiade el cro-
nista, que no era extrailo se hubiera podido dar credito a una
fabula semejante, si se atiende a que nadie habia llegado a
los 80° de latitud, linico lugar donde estos pajaros ponen sus
huevos y los empollan. Gerardo Veer hace no tar con asombro
que en Spitzberg existieran vegetation y varias especies de
.animales, siendo asi que en Nueva Zembla, que se halla 4° mas
al Sur, no crecian plantas ni hojas, ni se hallaba ningun animal herbivoro.
El 23 volvieron a darse a la vela, navegando al Nordeste con
intento de alcanzar la punta mas septentrional dela isla, pero
los hielos les obligaron a retroceder, bajando hasta el cabo de
Hakluyt, donde una nube de pajaros rodeo el buque y lesi-
guid pormuchas horas. El 1.° de Julio, cerca de la isla de los
Osos, Cornelio Ryp y sus oficiales declararon a Barentz sus
propdsitos de continuar los descubrimientos por el Spitzberg, y siendo contraria la idea del jefe, aquellos se sepa-
raron haciendo de nuevo rumbo al Norte, mientras que
Barentz se dirigid al Sudeste, en demanda del cabo Nassau,
el que dobld en 6 de Agosto. Siguiendo por encima de Nueva
Zembla, llegaron al cabo del Gonsuelo, donde el buque estuvo
£ punto de estrellarse contra un inmenso iceberg, que se ele-
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EN BUSCA DEL PASO DEL NORDESTE.
37
vaba 16 brazas sobre el mar. a El 9 est&bamos aun inmediatos
al tempano de hielo, la nieve caia con abundancia y nos en-
volvia una espesa niebla. Nuestro capitan estaba en cubierta,
cuando oyd cerca de si un sordo grunido, y mirando entdnces
por encima de la borda, distinguid a un oso enorme que pro-
curaba escalar el buque. A los gritos del capitan subimos todos
y logramos espantarle, pero poco despues volvid a colocarse
sobre el tempano en que estdbamos aniarrados, y con fiereza
se dirigid hacia nosotros para subir por la proa. Parapeta-
dos detr&s de una vela v le hicimos varios disparos de area-
buces, que sin duda le hirieron, pues se marchd y no volvi-
mos £ verlo.»
Al dia siguiente arrecid el viento Este que estaba entablado,
y las bancas de hielo, combatidas por las olas, se arremolina-
ban y chocaban alrededor del buque, cuyos tripulantes oian
los continuos crujidos de aquel campo movible, que semeja-
ban descargas de artilleria. El 15 divisaron la isla de Orange,
que no pudieron alcanzar, pero subiendo £ la cumbre de un
monte cercano, vieron un paso libre h&cia el ESE. que el 18
trataron de ganar, y por poco perecen todos. El 21 llegaron al
puerto de los Hielos, y £ la manana siguiente a la isla vecina.
Alii escalaron un enorme iceberg 6 montana flotante de nieve
que les sorprendid por su color azul, distinto de los demcts, y
sobre todo, porque estaba cubierto de tierra. Su altura era
de 18 brazas y tenia 10 bajo la superficie del agua.
Desde la isla de Orange, siguieron audazmente y doblaron
el cabo Mauricio , extremo Norte de Nueva Zembla, empe-
zando £ recorrer la costa oriental con inauditos trabajos, hasta
que envueltos y combatidos por hielos enormes, hubieron
ill
!
ii !
38 HISTORIA DE LAS EXPLORAGIONES iRTIGAS
de buscar refugio en una ensenada el 11 de Setiembre. Los
tempanos,: que amontonados unos sobre otros arrojaba el
viento Este contra el buque, al par que los hielos y las copio-
sas nevadas, formaron una tan formidable barrera, que Barentz juzgd iniitil todo esfuerzo y se dispuso £ pasar alii el
invierno mas horrible y espantoso que registran los anales
geograficos. El buque habia sido levantado de proa por los
tempanos, y de talsuerte, que estaba indudablemente per-
dido. Condujeron, pues, a tierra la chalupa y la lancha, colo-
candolas en lugar seguro, asi como los viveres, armas y mu-
niciones. Resolvieron construir una casad cabana, pero como
carecian de los materiales necesarios, buscaron por los alre-
dedores algunos arboles d arbustos que afortunadamente en-
contraron1, y en tan gran cantidad, que despues de construida
la cabana, tuvieron un granrepuesto de lena para calentarse
durante el invierno. Estas maderas eran arboles que, conser-
vando sus raices, habian sido arrojados por la corriente desde
la Siberia quizas, hasta aquellas remotas playas. Durante sus
trabajos de construction sufrieron muchas fatigas y penali-
dades , pues para trasportar la madera hasta el sitio de inver-
nada era necesario andar tres d cuatro millas; asi es que la
labraban antes de conducirla, soportando a la intemperie un
temporal furioso de nieves y vientos. Apenas comenzaron £
edificar la choza, murid el maestro carpintero, al cual tuvieron que enterrar junto a una corriente, porque la tierra estaba
tan endurecida que no pudieron cavarle una sepultura. Era el
frio tan intenso, que si por descuido mientras trabajaban se
ponian un clavo en la boca, quedaba pegado £ los labios y no
podia arrancarse sino dejandolos en carne viva, Gontinua- liub
*uau»'J
rss:
EN BUSGA DEL PASO  DEL NORDESTE,
39
mente tenian que interrumpir su tarea por causa del mal
tiempo d para rechazar el ataque de los osos. A pesar de tanta
contrariedad, el 5 de Octubre se habia levantado la cabana, y
para cubrirla destruyeron una parte de la obra muerta del buque. El 11 durmieron por primera vez en su recinto, pero el
acarreo de todos los utensilios y muebles desde el barco £ la
casa, no pudo terminarse hasta el dia 29. Ocupados en estos
trabajosy hallandose Barentz con varios marineros, fueron
atacados por tres osos; los marineros corrieron al buque per-
seguidos por dos de estas fieras, £ las cuales les arrojaron
mientras corrian varios utiles que los osos olfateaban dete-
niendose, y de estamanera lograron su salvation. Entre tanto
Barentz hacia frente al tercer oso, disparandole su alabarda
con tal tino y fuerza, que se la clavd profundamente en el ho-
cico y le obligd £ huir espantado.
«En el interior de la cabana se dispuso un bano hecho de
un tonel, en el cual todos entraban diariamente, como medida
sanitaria para resistir a la crudeza del frio. El 5 de Noviem-
bre, dice Gerardo Veer, el sol nos abandond por completo,
pero la luna permanecia constantemente a nuestra vista. Ha-
biendose parado nuestro reloj, no nos fue posible distinguir
el dia de la noche. En la parte septentrional del Spitzberg, el
sol permanece perpetuamente bajo el horizonte desde el 22 de
Octubre, hasta el 22 de Febrero. Esta larga noche de invierno, aunque triste, no es sin embargo tan oscura, porque el
sol, aun en su mayor declination al Sur, se aproxima al horizonte 13° y medio, y produce un debil crepiisculo durante
seis [horas del dia. El 8 de Noviembre, segun nuestros cal-
culos, distribuimos el pan, tocandonos k cada uno cuatro li- 40
HISTORIA DE LAS EXPLORACIONES ARTICAS
bras y cinco onzas para ocho dias. El pescado seco y la came
no escaseaban aiin. La cerveza habia perdido toda su fuerza
con las heladas. El 12 empezamos a distribuir vino, media
pinta al dia por cabeza. El agua que bebiamos era la de la nieve
derretida. Habiendo lavado nuestras camisas, se helaron al
ponerlas a secar, en terminos, que hubo que aproximarlas al
fuego para reblandecerlas; pero el frio era tan grande, que la
cara que daba a la lumbre se deshelaba, mientras que la
contraria permanecia tiesa. Fue preciso hervirlas en agua y
secarlas despues al fuego. Hasta el 30 de Noviembre, nos
ocupamos en varios trabajos del interior, aprovechando para
salir los dias que nos lo permitia el temporal. A exception
del piloto y el capitan, cada uno de nosotros partia £ su turno
la leria necesaria, a fin de aliviar al cocinero, harto ocupado
en guisar dos veces al dia y derretir la nieve para beberla.
Establecimos trampas para coger zorros, que nos Servian de
alimento, y cuyas pieles empleamos en gorras y otros usos.
El 1".° de Diciembre el temporal fue tan crudo, que casi no
pudimos encender fuego, y la nieve cayd en tanta abundan-
cia, que nos cerrd todas las comunicaciones. Asi continud
el 2, sin poder salir de nuestras celdas, y a pesar del humo
que nos ahogaba, encendimos fuego con mucho trabajo para
guisar, y calentar piedras que aplicabamos a los pies entume-
cidos por el frio, las que tambien se pasaban de una cama a
otra durante los tres dias seguidos que nos fue necesario per-
manecer en ellas. A pesar de hallarnos a distancia de m£s de
dos millas del mar, oiamos crujir los tempanos, que entrecho-
caban y se rompian con un ruido espantoso. Como estuvimos
tres dias sin salir y no pudimos encender un buen fuego a
mmrnm ^^5^H^ffl^!<S
EN BUSCA DEL  PASO  DEL  NORDESTE.
41
causa del humo, held dentro tan copiosamente, que las pare-»
des y el piso quedaron revestidas con una capa de hielo de dos
pulgadas de espesor.»
En medio de tantos padecimientos estuvieron prdximos a
perecer aquellos diez y siete infelices a causa de la asfixia que
les produjo el carbon de piedra encendido en el centro de la
choza, cerrada hermeticamente. Por fortuna, varios de ellos,
advirtiendo un malestar extraiio, abrieron la puerta, dando en
trada al aire reparador: algunos minutos mas tarde hubieran
sucumbido todos sin poderse dar el menor auxilio. En el mes
de Diciembre fue tan intenso el frio, aun dentro de la misma
cabana, que se les helaron los zapatos y tuvieron que aban-
donarlos por lo contraido que se quedd el cuero. Pusieronse
entdnces por calzado tres d cuatro f undas de lana envueltas en
pieles de zorro. Si alguno permanecia fuera de la casa breves instantes, volvia a entrar con el rostro y las manos cubier*
tas de piistulas; el fuego parecia que no calentaba y era preciso
abrasarse las medias para sentir un poco de calor en los pies.
Fue tanta la nieve que cayd en los ultimos dias del afio, que
la casa quedd sepultada por completo, y para respirar tenian
que hacer taladros con frecuencia. Para conocer el viento que
soplaba, no siendoles posible salir, idearon asomar una ban-
derola por el tubo de la chimenea; pero apenas se hallo el
lienzo en contacto con la atmdsfera, se held y se puso tan rf-
gido y tan duro como si fuera marmol.
«A pesar de tanta miseria y abandono resolvimos festejar
el 6 de Enero. Despues de emplear algunas horas en abrir
boquetes en la nieve para salir de la casa, limpiar esta, acar-
rear lena y dividirla en trozos, por la noche hicimos una torta
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42 HISTORIA DE  LAS EXPLORACIONES ARTIGAS
de harina, pedimos al capitan un poco de vino y elegimos un
rey por suerte, tocandole ser al cabo de canon rey de la Nueva
Zembla.»
El 16 de Enero observaron en el cielo una luz rojiza como
anunciando la vuelta del sol. Barentz les aseguraba que hasta
pasados 15 dias no podria este astro aparecer en el horizonte:
sin embargo, dice Veer, que el 24 de Enero fue a la orilla del
mar con Heemskerke, y contra lo que esperaban, vieron parte
del disco solar, corriendo en seguida a la casa para anunciar
tan buena nueva a Barentz que no quiso creerlo, pero que
hubo de convencerse ante la evidencia. Parecenos que tanto
Barentz como su cronista, debieron estar equivocados el uno
en su calculo y el otro en la fecha que cita, pues si el sitio de
la invernada correspondia por los 76° de latitud, sabese que el
disco del sol no puede aparecer encima del horizonte hasta el
31 de Enero, es detir, siete. dias mas tarde de cuando Veer lo
descubrio y siete dias antes de cuando Barentz lo esperaba.
Para que hubiese aparecido el dia 24, era preciso suponer una
refraction de cerca de 3°; por eso creemos mas probable que
aquellos hombres, privados de relojes y sin exacta idea del
tiempo trascurrido durante tan prolongadas tinieblas, hubie-
ran perdido la exactitud en las fechas.
El 26 de Enero fallecid otro de aquellos infelices, y para en-
terrarle tuvieron que trabajar todos por espacio de muchas
horas, hasta abrir una fosa de siete pies de profundidad. Desde
Febrero £ principios de Abril, el tiempo generalmente estuvo
nebuloso, pero hacia fines de este mes despejd la atmdsfera y
gozaron del panorama esplendido que ofrecian los hielos flo-
tantes, semejando una ciudad de caprichosos eduicios, altivas mmmmmm
mm
EN BUSGA DEL  PASO  DEL NORDESTE.
43
torres, campanarios y murallas que se desplomaban inopi-
nada y sucesivamente. El 15 de Mayo, el mar quedd casi li-
bre, pero el buque continuaba aprisionado y en estado tan
deplorable que hubiera sido dementia navegar en el. Tratdse,
por tan to, de equipar la lancha y la chalupa, para lanzarse con
rumbo £ Europa en tan debiles embarcaciones. Cuando estu-
vieron recompuestas las arrastraron a la playa, siendo necesa-
rio abrirles un camino sobre las nieves medio derretidas y de
los hielos aiin muy compactos, trabajo penosisimo e inter-
rumpido frecuentemente por grandes osos hambrientos, que
les obligaban a trabar rudos combates. El 13 de Junio sebota-
ron al agua los dos esquifes. «Estando ya todo dispuesto para
nuestra partida, Barentz escribid una carta, explicando todo
cuanto nos habia sucedido, para que si alguien llegaba despues que nosotros, supiera que habiamos permanecido diez
meses en aquellos sitios. El escrito fue colocado dentro de la
funda de un mosquete que se colgd en la campana de la chi-
menea. Como ibamos a emprender un peligroso viaje en dos
lanchas descubiertas, el capitan escribid otras cartas y en cada
embarcacion se colocd un duplicado de las mismas. Barentz
nos las leyd a todos reunidos y las firmaron Santiago Heems-
kerke, Guillermo Barentz, Pedro Peterson Vos, Gerardo de
Veer, Maese Juan Vos, Leonardo Henri, Lorenzo Guillermo,
Jacobo Jansen Schiedan, Pedro Gornille, Jacobo Sterreburg
y Juan Rene.»
El 14 de Junio de 1597 partieron del puerto donde inver-
naron dirigiendose al Norte por el mismo camino que habian
traido y doblaron el cabo mas septentrional de Nueva Zembla.
El 19 atacaron a las pequenas embarcaciones tan numerosos
A 597.
II ,- 44
HISTORIA DE LAS EXPLORAGIONES ^RTICAS
hielos que llegaron £ perder la esperanza de salvarse. El 20
por la mafiana dieron £ Barentz la noticia de que Nicolas An-
driew, uno de los marineros m£s audaces, estaba en la agonia.
Hallabase Barentz entdnces examinando atentamente un mapa
maritimo y levantando los ojos aquel hombre de alma superior y de energfa incomparable hasta su ultimo momento, res-
pondid con tranquilidad. «Creo que mi fin tampoco esta* le-
jano. y> Gerardo Veer no le creyd tan enfermo, pero apenas
trascurrieron dos minutos, Barentz dejd caer el mapa, dijo que
le faltaban las fuerzas, y sin aiiadir una palabra espird de re-
pente, precediendo a Andriew que murid poco despues.
La perdida de este ilustre marino sumid a sus companeros
en la pena mas profunda, y con lagrimas en los ojos abando-
naron su cuerpo en aquellas tristes regiones, continuando el
rumbo casi sin esperanzas de poder superar los peligros de su
larga navegacion faltandoles el consejo y guia de su amado
jefe. «E1 era (dice Veer) nuestro conductor principal y nues-
tro linico piloto en quien habiamos depositado toda nuestra
confianza: mas tuvimos que conformarnos con la voluntad de
Dios. El 26 experimentamos una tormenta horrorosa, estando
a pique de perecer todos, y el 27 doblamos el cabo Nassau
donde fuimos atacados por tres osos de los que matamos uno
y huyeron los dem&s. El 1.° de Julio, por efecto de una terrible embestida de los hielos, perdimos la mitad de las provisio-
nes. El 5 falletid Francisco de Harlen, otro de los marineros.
A fuerza de penalidades, subiendo las embarcaciones sobre el
hielo 6 bogando por las angosturas de agua libre, rechazando.
£ los osos y luchando con nuestra mucha debilidad, llegamos
el 19 de Julio £ una mar despejada que nos condujo hasta el mmmmm
1 >l
EN BUSGA DEL PASO  DEL NORDESTE.
45
,  ||l
golfo de San Lorenzo. Alii encontramos dos barcas rusas cuyos
tripulantes pasaban de 30, y con sorpresa reconocimos eran los
mismos que el ano anterior habiamos visto a nuestro paso por
Waigath. Nos preguntaron por nuestro buque, y al saber que
lo habiamos dejado entre los hielos, mostraron mucha compa-
sion por nosotros socorriendonos con los recursos que poseian.
Eran estos los primeros hombres que encontrdbamos despues
de trece meses. El 29 los rusos se dispusieron a partir con su
cargamento de pescado, y nosotros tambien dimos la yela y los
seguimos, pero una espesa neblina nos separd de ellos. El 30
arribamos a una isla desierta donde hallamos gran cantidad
de coclearia, poderosa medicina contra el escorbuto. Fu6 un
verdadero tesoro para nosotros, pues ap§nas mascamos esta
yerba curamos por encanto de tan terrible enfermedad que a
todos nos consumia.»
Como si no fueran bastantes los tormentos sufridos, aiin tu-
vieron que soportar el mayor que se conoce: el hambre. Algunos trataron de arrojarse al mar para concluir de una vez;
otros pedian que les diesen la muerte; pero a ninguno, sin
-embargo, se le ocurrid elegir una victima que sirviese de horrible pasto a los demas. Con este motivo, anade Veer: «que
la necesidad no justifica los crimenes de asesinato y antropo-
fagia; es preferible morir de hambre, a matar y comerse un
semejante.» Afortunadamente, y quizas en premio de tan noble conducta, la Providencia les depard un buque ruso cuando
r
iban a perecer. Este les abastecid de viveres para treinta dias,
y ya, mas animados, continuaron en sus lanchas la titanica
empresa. El 11 de Setiembre llegaron a Kola, factoria que Holanda habia establecido en la costa de Laponia, y alii encon- 46
HISTORIA DE  LAS EXPLORAGIONES  ARTIGAS
Resdmen
de los
descubrimientos
traron al buque de Juan Cornells. «Nadie podia creer que
hubieramos logrado atravesar en dos pequenas embarcaciones,
descubiertas y sin abrigo, por aquellas extensas llanuras sem-
bradas de escollos y temporales, luchando siempre y care-
ciendo de viveres.» Efectivamente, asombra y conmueve tanto
valor y tan grande triunfo, pues su viaje durd noventa diasy
recorrieron mas de 500 leguas.
Hasta el 17 de Octubre que se hallaron todos repuestos de
sus fatigas, no pudieron salir de Kola, a bordo del buque de
Ryp. Por ultimo, el 1/ de Noviembre llegaron a Amsterdam,
donde fueron recibidos con carinosa solicitud (4).
Como resultado de todos los viajes emprendidos durante el
siglo xvi en busca de un paso por el Nordeste Mcia las Indias,
fueron descubiertos y explorados en varios sentidos los si-
efectuados
en el siajo XVI   &uientes importantes puntos del Circulo Polar.
La islade Waigath, por Burrough; el estrecho de Jugor y
parte del mar de Kara, por Pet y Jakman; la costa oeste de
Spitzberg y la costa Oeste y Norte de Nueva Zembla, por Barentz.
(1)   Vease mas adelante, viaje de Carlsen, 1871. pww^w^ff*^
EN  BUSGA DEL  PASO  DEL NORDESTE.
47
EXPLORADORES DEL SIGLO XVII.
A pesar de tantas y tan desgraciadas tentativas, no desma- Esteban Bennet.
yaron las potencias europeas, porque era sobrado estimulo A 603.
para la codicia el contemplar los beneficios que reportaba a
Espafla su trafico con el Nuevo Mundo. Los escarmientos que
recibian por uno de los caminos planteados, les obligaban a
pensar en el otro, y asi alternativamente. Ademas, nunca fal-
taba algun piloto que con sdlidos argumentos sostuviera la
posibilidad del paso; entre ellos el capitan ingles Lancaster,
dando origen en 1602 a la esteril expedition de Weymouh hacia el Noroeste, cuyo unico episodio se redujo a la sublevacion
de su buque, sofocada por el bravo jefe. Los primeros anos
del siglo xvn fueron fecundos en expediciones, que zarpaban
casi a la vez con opuesto rumbo y con el mismo objeto. En
1603, un comerciante llamado Francisco Cherry, equipd un buque con la doble idea de enviar un cargamento £ la Laponia y
de que continuara luego su viaje de exploration hacia el Nor-
deste. Didle el mando del buque al piloto Esteban Bennet,
quien desempend la primera parte de su empresa, y dirigien-
dose en seguida al Norte, abordd la isla Barentz, £ la cual el
ilustre holandes habia llamado de los Osos. No sabemos si h*  IMUUJUJ
48
HISTORIA DE LAS  EXPLORAGIONES ARTIGAS
Enrique Hudson.
A 607.
Bennet ignoraba esta circunstancia; pero ello es que como si
hubiera sido entdnces descubierta, la puso por nombre isla
Cherry en prueba de afecto a su armador. De nUevo fue mandado Bennet al ano siguiente, y por distinto comerciante, a la
misma isla de los Osos, donde la multitud de morsas podia ofre-
cer buena cosecha de marfil; pero no eran estos animales faci-
les de matar, pues heridos por muchos balazos tenian fuerzas
para huir y lanzarse al agua. Idearon entdnces los cazadores
dispararles a los ojos con munition y cegarlos, atacandolos
en seguida a lanzadas. De este modo consiguieron apoderarse
de una docena, pero en cambio trasladaron al buque varios
centenares de colmillos que tapizaban el suelo y que eran va-
liosos restos de aquellos animales. Engreidopor este resultado,
volvid Bennet a la isla en 1605 con la misma tripulacion, que
mejor aleccionada supo aprovechar, ademas de los colmillos,
el aceite de las morsas, y sin duda realizaron grandes bene-
ficios, cuando tres aiios mas tarde volvieron por cuarta vez
acompanados de su armador Wilden para hacer una increible
hecatombe. Mas de seiscientas morsas cayeron bajo sus ha-
chas: dos de ellas se cogieron vivas y fueron trasportadas a Inglaterra, donde causaron la admiration de la corte. Una mu-
rid pronto ; pero la otra llego a domesticarse y hacerse en ex-
tremo ddtil.
Antes que se realizara este Ultimo viaje sobre la isla de los
Osos, habia salido de Gravesend un pequeno buque tripulado
por diez ingleses y dirigido por Enrique Hudson, piloto de
gran nombradfa; pero sus instrucciones eran buscar el paso
de las Indias, no por el Nordeste, sino por el mismo Polo.
Extranaba que la audacia humana no hubiese intentado ya -  .11 IIIIIIH.II
EN BUSCA DEL PASO  DEL NORDESTE.
49
este nuevo sendero. Hudson navegd directamente al Norte, y £
mediados de Junio llegd £ distinguir la costa oriental de Groenlandia por los 70° de latitud. Continuando hasta el grado 73
descubrid en la misma costa una cordillera de montanas des-
pojadas de nieve, e hizo la observation de que segun se acer-
caba al Polo disminuia laintensidad del frio. Detenido all! por
los hielos se dirigid sobre Spitzberg, cuya comarca avistd
el 27, desembarcando en ellappr los 80°. Observando a lo lejos
desde una altura, les parecid que la tierra se extendia hasta el
paralelo 82; pero este error debe suponerse motivado por la-
semejanza de color y formas entre el horizonte y el cielo. En
aquel lugar hallaron innumerables despojos de focas, balle-
nas, renos y huellas recientes de osos y zorros: el suelo no
carecia de agua ni de vegetation. Hudson volvid a darse a la
vela con objeto de seguir la costa septentrional de Spitzberg,
pero los tempanos le cerraron el paso. Sin embargo, gand medio grado mas, alcanzando el paralelo 80° 30', la mayor latitud
lograda hasta entdnces. Este marino habia hecho la observation de que la mar de aguas verdes solia estar libre de hielos,
y todo al contrario las azules. Por "ultimo, viendose Hudson
sinviveres suficientes para prolongar su viaje, y mucho menos
para invernar en Spitzberg, hizo rumbo £ Inglaterra, donde
llegd el 15 de Setiembre despues de un penoso viaje.
Aunque esta exploration no obtuvo el resultado que se es-
peraba bajo el punto de vista mercantil, en vez de desanimar
£ los comerciantes ingleses, les infundid mayor fe que nunca
el relato de Hudson y las observaciones razonadas y fundadas
en la prictica que habia adquirido. Asi, pues, juzgando los
ingleses que el paso para las Indias no se franqueaba por el
.1 f
f' 50
HISTORIA DE  LAS  EXPLORAGIONES  ARTICAS
estrecho de Waigath, sino por entre Nueva Zembla y Spitz-
berg, enviaron de nuevo a Hudson en otro buque cuya tripu-
lacion era de catorce hombres.
a 60s. El 22. de Abril de 1608 salid del Tamesis en epoca, como se
ve, demasiado temprana; por tanto, el 30 de Junio ya habia
remontado el cabo Norte, y seis dias despues se hallo detenido
por los hielos en los 73° entre Spitzberg y Nueva Zembla. El
frio era tan intenso que,,enfermd la mitad de su gente, y no
siendo bastante. el niimero de los hombres habiles para las
•maniobras del buque, Hudson vird por redondo en.demanda
del estrecho de Waigath con el propdsito de. pasar por el al
mar de Kara, pero tampoco pudo conseguirlo. En la isla de
Waigath hizo un cargamento de colmillos. y aceite de morsas
para costear con su venta losgastos de la expedition. En la
costa Sur de Nueva Zembla subid con una lancha el curso de
unrio cuya direction, que era Nordes.te, le movid a curiosi-
dad; pero pronto tuvo que volver por el poco fondo que tenia
aquel rio. Por fin, desesperanzado de hallar algun paso, re-
gresd a Inglaterra, fondeando en Gravesend el 26 de Agosto«
Lo mas notable y provechoso de esta expedicipn,.fueron las
observaciones y experimentos qne hizo este instruido pilots
sobre la inclination de las agujas rnagneticas: a el.se deben
los primeros adelantos del imporfcantisimo instrumento para
aquellas latitudes, llamado brujula jde inclination.. |^|!i§§
La;Gompania inglesa, desalentada por el resultado deeste
viaje,.no.quiso utilizar.por tercera vez los servitio.S;de.Hudson,,
y-sin.embargo, gracias alas relationes y ,noticias,..que. este,
did a da Compania, sobre los mares de JSpiijzberg, se establecie-
ron en ellos pesquerias y traficos que por espacio de 4oscientos ■»,.i«..u
mm
EN  BUSGA  DEL  PASO  DEL NORDESTE.
51
anos produjeron grandes beneficios. Pero si los ingleses pres-
cindieron de Hudson, Holanda en cambio lo empled al aiio
siguiente dandole el mando de un buque con el cual salid de
Texel dirigiendose a las costas de Nueva Zembla. Su tripula-
cion, escogida con poco acierto y compuesta de ingleses y ho-
landeses, fue para Hudson el mas grande de los obstaculos
con que tuvo que luchar, llegando al extremo de obligarle a
cambiar de rumbo cuando los hielos, el frio y los trabajos
penosos comenzaron a poner a prueba su falta de valor y resis-
tencia. Asi, pues, ya fuera por transigir con sus marineros,
ya porque sus instrucciones secretas lo reclamaran, abandond
Hudson su exploration del paso del Nordeste dirigiendose en
diametral sentido hacia la costa de America.. A mediados de
Julio avistd este continente por los 38° de latitud, desembar-
cando en tierra solo por breve tiempo a causa de las reyertas
que sus gentes suscitaron con los indigenas. Siguiendo la costa
descubrid por el paralelo 40° el rio que lleva su nombre.
Aunque el ultimo viaje de Hudson fue emprendido sobre
America, y es ajeno, por tanto, al objeto de nuestro libro, no
debemos pasar en silencio el triste resultado de esta expedition y el tragico fmde.su ilustre jefe. Con un buque armado
por ingleses y de mas tonelaje que todos los anteriores, recor-
rid la entracla del estrecho de Frobisher, y luchando contra
enormes hielos, alcanzd la extremidad Noroeste del Labrador,
internandose 100 leguas en la gran bahia de su nombre. Por
entdnces, su tripulacion, sublevada a causa de la severidad
con que se habia hecho azotar a un contramaestre, unido a
las excitaciones de un miserable llamado Green, aquien Hudson.habia protegido mucho, op.uso a las drdenes del jefe la
A 60S.
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52
HISTORIA DE  LAS EXPLORAGIONES iRTIGAS
Jona\s Poole.
A 61 O.
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I
mofa mas completa. Esclavo, pues, de aquellos infames, con-
tinud navegando sin plan decisivo hasta el 21 de Junio de
1611, en cuyo dia desbordandose al fin la ferotidad de su
gente con el ingrato Green £ la cabeza, arrojaron a Hudson en
un esquife en union de un hijo suyo de pocos anos, y de ocho
hombres mas que le fueron fieles, dejandoles viveres para dos
dias; luego con crueldad inaudita les abandonaron en alta
mar y huyeron con el buque por entre los altos tempanos que
pronto les hicieron perder de vista a los infelices martires.
Jamas se volvid a tener noticia de Hudson, y supdnese que el
y sus companeros debieron morir de hambre, de sed y de
frio; pero la Providencia siempre justa no concedid iriejor
suerte a sus asesinos, de los cuales la gran mayoria perecid de
un modo miserable.
Por la misma epoca en que ocurrian estos sucesos, la Com-
panla anglo-rusa que habia establecido un gran trafico con la
isla Barentz, 6 de los Osos, envid a Jonas Poole, antiguo companero de Bennet, con el objeto de que se dirigiera hacia el
polo Norte, y de no serle posible que arribara al Spitzberg.
Como en el ano anterior Tomas Smith habia estado en la costa
Sur de esta comarca, y no obstante de haber sido con fecha del
26 de Mayo, halld libre de hielos todos los lagos y depdsitos de
agua dulce, y observd del mismo modo que el calor solar en
aquel clima era mucho mds fuerte que en paralelos inferiores,
se acaricid la idea indicada por el mismo Tomas Smith de que
por aquel camino se llegaria al Polo sin serias dificultades.
Jon&s Poole navegd hasta los 78° y 30' donde desembarcd en
una isla del Spitzberg y cazd en ella muchos osos y renos.
Confirmando las observaciones de Smith y de otros navegan- PHP
H«J
EN BUSGA DEL PASO  DEL NORDESTE.
53
s
tes, asegura que en el alta mar cercana al Polo, la tempera-
tura es mucho mas benigna que en las latitudes 8 d 10 grados
m&s al Sur, y anade, que un paso por encima del mismo Polo
seria menos dificil que por cualquiera otro camino descono-
cido, fundandose en que el sol tiene alii mayor potencia y en
que el hielo es mucho menos sdlido y consistente que el que se
halla bajo los 73°. Este marino no procurd pasar de los 80° por
creer que asi cumplia en un todo con las instrucciones que habia retibido, las cuales eran que descubriese una tierra en aquel
mismo paralelo y que la explorase hacia el Norte, hasta con-
vencerse de sus formas, dimensiones, constitution fisica, mi-
mero y condition de sus habitantes y sobre todo, de si encima
de esta region se extendia d no una mar libre e inexplorada.
Inglaterra fue una de las ultimas naciones que se resolvie-
ron a emprender la pesca de la ballena, sin embargo de las
pingiies ganancias que producia. No parece sino que el temor
demostrado por Burrough respecto £ estos monstruos marinos,
era extrafia condition de que adolecia el pueblo ingles. Jonas
Poole fue el primer capitan que envid la Gran Bretana a la
pesca de la ballena, con seis espanoles, por ser estos los prac-
ticos mas famosos de Europa. La expedition se componia de
tres buques, dos de los cuales emprendieron la gran pesca sobre Spitzberg, mientras que en el tercero (La Isabel) exploraba
Poole el paralelo 78 y la costa oriental de Groenlandia, pero
sin hacer ningun nuevo descubrimiento; en cambio, gracias a
los Vizcainos que le acompanaban, abarrotaron su buque con
mas de doce ballenas. En 1612 volvid a realizar otro viaje, pero
ya sin objeto alguno cientifico, sino con el mcis material y po-
sitivo de dedicarse a la gran pesca. 5533E5p5*5 !P?H5PC1SB1SH!PPJ8 iPHJBJBMI
Y
Baffin.
*!61 4,
54 HISTORIA DE  LAS  EXPLORAGIONES  ARTIGAS
Fotherby Por entdnces la Compania anglo-rusa habia obtenido el pri-
vilegio exclusivo de pescar en los mares de Spitzberg, y para
tomar posesion de ellos, se organize una escuadra compuesta
de diez buques, cuyo mando didse a Fotherby; pero la escuadra tuvo que regresar a causa de los hielos sin cumplir sus
instrucciones.
En 1613 volvid a emprender Fotherby el mismo viaje con
identico resultado; pero alailo siguiente, una tercera tentativa
les permitid llegar hasta Spitzberg donde encontraron multi-
tud de buques pertenecientes a distintas naciones y ocupados
todos en la pesca de la ballena; entre ellos habia ocho espanoles, dos holandeses y seis franceses. Guillermo Baffin, coman-
dante de uno de los buques de la escuadra inglesa, dice con ar-
rogancia «que esperaban verse precisados a alejarlospor fuerza
de aquellos mares, pero que prudentemente se conformaron
los extranjeros a que tomaran posesion de todo el pais y mo-
nopolizaran su pesqueria.» Gorroborando este mismo relato
dice el moderno historiador ingles Desborough-Gooley, que se
esperaba alguna resistencia de parte de los Pescadores extranjeros, pero que se sometieron humildemente a la autoridad
usurpada de Inglaterra. Por nuestra parte creemos muy vero-
simil este suceso, pues en materia de usurpaoiones, aquella
nation ha ganado fama universal. Cuando se dispone de fuer-
zas superiores, la tentacion es grande, el triunfo seguro, de
donde se infiere que faltando el espiritu de justicia y de equi-
dad, llegan a realizarse hechos tan poco honrosos como in-
dignos de recordation y de vanagloria.
No sabemos por que el historiador citado calla y omite que
valiendose del mismo derecho de la fuerza y con procedimientos IfV
EN BUSGA  DEL  PASO  DEL  NORDESTE. 55
ij
'fi
71
j!
muy semejantes, fueron desposeidos los Ingleses por la Holanda algunos anos mas tarde de sus pesquerias en Spitzberg.
El ilustre marino Baffin, que debia recoger muchos laure-
les en opuestos meridianos del mismo Clrculo Polar, ya demos-
trd durante estos viajes sus vastos conocimientos y su espiritu
profundamente observador. Convencido de la existencia de una
mar libre entre Spitzberg y Groenlandia, suponia muy probable alcanzar por este camino un paso al polo Norte; por su
consejo dedicd la Compania anglo-rusa una suma anual de
200 libras esterlinas para hacer exploraciones con el fin in-
dicado.
En Abril de 1615, Guillermo Baffin acompand a Roberto
Bylot en sus exploraciones del paso del Noroeste, donde ya le
habia precedido Gibbons en 1614 infructuosamente, y en 1612
Tomas Button, enviado por Inglaterra en busca de Hudson,
sobre el que nada pudo indagar, regresando persuadido de la
existencia del paso.
Yolviendo de nuevo a las exploraciones emprendidas por el Cornelis Bosnian.
Norte de Europa, que con mofivo de la pesca de la ballena i625.
eran muy frecuentes, habiendo empleado para esto la Compania inglesa 13 d 14 barcos, citaremos algunos capitanes que
descubrieron y bautizaron varios cabos, islas y estrechos, en-
tre otros, Tom&s Marmaduke, quo en 1612 alcanzd el paralelo
81, y Edge, que en 1616 creyd descubrir la tierra Wiche-
land. Pero la Holanda, constanterival de Inglaterra, no aban-
donaba por largo tiempo su glorioso camino en las conquistas
geogr&ficas; asi es que en 1619 envid dos buques mandados
por Juan Munk al estrecho de Hudson, y sin embargo de la
espantosa suerte que les cupo £ estos expedicionarios (pues de
• »»Mpi),«ll«!
a i un  niiymgitfii
SJ(*iB^***«
mmm
■ ■I i ■
56
HISTORIA DE  LAS EXPLORACIONES ARTIGAS
los sesenta que eran solo volvieron tres), en 1625 equipd otro
buque con objeto de buscar el paso del Nordeste, cuyo mando
se did a Cornells Bosman. Despues de remontar el cabo Norte de
Noruega, hizo rumbo directo a la isla de Waigath, viendose de-
tenido con frecuencia por enormes tempanos; sin embargo,
a mediados de Agosto avistd la isla y logrd pasar el estrecho
de Jugor, entrando en el mar de Kara donde navegd comba-
tido incesantemente por fuertes temporales, intensos frios y
compactos hielos. Siendole imposible continuar adelante, tuvo
que retroceder y repasar el estrecho, volviendo a su pais. A
esta expedition siguid otra dinamarquesa con igual resultado,
la que a su regreso condujo a Europa algunos indigenas de la
isla Waigath.
Todavia continuaron saliendo de Europa algunas expedicio-
nes, como la del excentrico Lucas Fox y la del ignorante Tomas James, que reconocieron la gran bahia de Hudson; pero
el camino del Nordeste quedd olvidado por espacio de 45 anos.
Durante este intervalo no dejaron, sin embargo, de realizarse
viajes muy provechosos y descubrimientos muy trascendenta-
les por el Norte de Europa y Asia. La Rusia, encerrada poco
iintes entre montafias y rios, sin comunicacion alguna con el
mar, recibid como un rayo de luz a la llegada de Chancellor, y
comprendiendo cuan ventajoso le seria extender sus fronteras
hasta orilla del Oceano, envid muchas exploraciones hacia el
Norte y el Este, unas con objeto de avanzar mas alia del
rio Jenessei, limite de sus dominios en Siberia, y otras,
con el de convencerse de si el Nuevo Mundo estaba sepa-
rado del Asia por algun mar, d si era continuation del continente.
SSHSS
as EN BUSGA DEL PASO  DEL  NORDESTE.
57
Por este medio, no tardaron en descubrir los rios Lena, Je- Miguel Staduchin.
na, Indigirka, Aleseiska y Kolima; en las margenes de este 1 w§m
ultimo construyd la primera fortaleza Miguel Staduchin, jefe
cosaco, el cual hizo muchas correrias en el mar Glacial, avis-
tando grandes islas hacia el Norte, que eran visitadas durante
el invierno por los habitantes de la costa, merced al hielo espeso
y consistente que en esa epoca del ano cubria las aguas del mar.
En 1646 envid una expedition dePromishlenis, dseadeaven-
tureros, con rumbo al Este, por haber oido decir que en ese
sentido, y no lejos de Kolima, existia un gran rio llamado Pa-
gitsha, el cual atravesaba un extenso territorio. Los expe-
dicionarios navegaron facilmente por un canal que corria a
longo de costa que los llevd a una bahia extensa y profunda, donde dieron fondo, y bajando a tierra, traficaron con los
indigenas. Cuando regresaron a Kolima y mostraron el marfil
quehabian obtenido como precio de venta de sus mercancias,
despertdse el afan por los descubrimientos entre todos aquellos
rusos. Mas adelante tendremos ocasion de mencionar nueva-
mente a Miguel Staduchin, con motivo de su providential intervention en el viaje siguiente, que fue uno de los mas im-
portantes realizados en aquel siglo.
Esta expedition, compuesta de siete buques, salid de la des- Simon Deshneff
embocadura del rio Kolima, el 20 de Junio de 1648; de los
siete buques naufragaron cuatro, y los otros tres, mandados
respectivamente por Simon Deshneff, Ankudinoff y Fedor
Alexeff, lograron doblar el cabo Este de la peninsula de Tse~
huktzki; pero Deshneff habia muy poco de lo que le ocurrid
en su viaje hasta dicho punto, aunque si observa que nunca
encontrd tan libre de hielos el mar, como en aquel ano,  Su
CON
Fedor Alexeff
Y
Ankudinoff.
A 643,
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58
HISTORIA DE  LAS  EXPLORACIONES  ARTIGAS
diario de navegacion comienza por describir el cabo Este, del
cual nos dice que es muy distinto en sus formas y dimensio-
nes, del que se halla hacia el Oeste de Kolima, d sea el Tse-
hakostsia. «Se encuentra entre el Norte y el Nordeste y se
dobla en sentido circular hacia el Sur. Se le reconoce del
lado que pertenece a la Rusia, por un arroyo que cae en el
mar. Los tschutzki han levantado cerca de alii un monton de
huesos de ballena, que semejan unatorre. Frente de este pro-
montorio hay dos islas, sobre las cuales vi habitantes de la
tribu de los tschutzki, que llevaban dientes de caballos marinos
colgando de sus labios inferiores. Es posible ir en tres dias
con buen viento desde este promontorio al rio Anadyr, y en
el mismo espacio de tiempo se puede hacer por tierra este
viaje.»
Sobre el cabo Este naufragd el buque de Ankudinoff, pero
su tripulacion logrd salvarse. Los buques de Deshneff y de Fe-
dor Alexeff se separaron para siempre, poco despues de haber
sostenido una corta batalla contra los naturales del cabo, y
continuando el primero su rumbo al Sudeste en demanda del
rio Anadyr, se mantuvo cerca de un mes luchando con los tem-
porales, hasta que agotada su resistencia fue £ estrellarse sobre la desembocadura del citado rio. Deshneff y los veinte y
cinco hombres de su tripulacion que lograron salvarse, perma-
necieron en aquel pais casi deshabitado; pero, sin embargo de
sus muchas penalidades, tuvieron fuerzas para subir el rio y
para edificar una especie de campamento cercado de empaliza-
das, que recibid el nombre de Anadirkoi-Ostrog.
^Mehtras tanto, Miguel Staduchin, que habia oido hablar de
estacomarca limitada por el Oceano, decidid conocerla, con
^
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EN  BUSCA  DEL  PASO  DEL  NORDESTE.
59
cuyo objeto se puso en camino desde Kolima, atravesando por
tierra, en menos de un mes, el espacio que separa entrambos
rios. Cuando llegd a orillas del Anadyr, y encontrd acampado
£ Deshneff, su sorpresa fue grandlsima, pues creiad todos per-
didos. Desde ese momento quedaron establecidas comunicacio-
nes directas y frecuentes con el Oceano Pacifico, por el camino
mas corto, y nadie volvid a ocuparse de la ruta maritima des-
cubierta por Deshneff. Este, sin embargo, en 1652 descendid
el rio Anadyr y remontando la costa hicia el Norte, encontrd
un gran banco de arena d Korga que contenia gran cantidad
de colmillos de morsas, muy apreciados en Rusia.
El ano siguiente acaricid el proyecto atrevidisimo de salir
embarcado de Anadyr, repasar el estrecho que despues se llamd
de Beering, y costeando la Siberia, alcanzar la desembocadura
del Lena y subirlo hasta Irkutzk; pero tuvo que renunciar a
este hermoso viaje , por no haber podido construir un buque
bastante sdlido y suficientemente provisto de lo indispensable.
En cambio efectud diversas expediciones por la costa, y cerca
del cabo ertcontrd con sorpresa a una mujer rusa que vivia entre los indfgenas. Esta mujer habia compuesto parte de la tripulacion del buque de Fedor Alexeff; por ella supo que habia
naufragado contra unas rocas y que tanto Fedor como Ankudinoff, despues de una larga permanencia en aquellas playas,
habian enfermado y muerto de escorbuto; que sus marineros
al verse sin superiores mantuvieron entre si continuas reyer-
tas, y por ultimo, que aquellos se habian lanzado al mar en
pequeilas embarcaciones, para no volver nunca.
Como hemos vis to, el audaz Deshneff descubrio el estrecho
que separa la America del Asia, 80 anos antes que el famosp
1654.
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60
HISTORIA DE  LAS EXPLORACIONES iRTIGAS
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marino cuyo nombre lleva hoy; pero no obstante de su indis-
cutible prioridad, tuvo Deshneff que sostener sus derechos de
descubridor, arrebatados injustamente por el cosaco Jusko So-
liberstoff, que en 1654 hizo un viaje al Korga, enviado por el
Gobierno ruso, con drden de trasportar a la corte un carga-
mento de colmillos de morsas. Este Soliberstoff habia acom-
paiiado algunos anos antes a Miguel Staduchin en sus exploraciones por el mar Glacial, y adquirid conocimiento de la
comarca que atraviesa el Anadyr, asi como tambien del Korga
6 gran banco de arena cercano a este rio. Cuando llego a aquel
punto y encontrd a Deshneff, cuyos viajes y aventuras igno-
raba, Soliberstoff no quiso reconocer el mejor derecho y re-
clamd para si y para Staduchin el descubrimiento del Korga,
donde sostenia haber arribado por mar en 1649; pero Deshneff
afirmd, que no era el cabo Tschukotskoi (cabo Este) el que
habia doblado Soliberstoff sino el Swjatoi; tesis que los historiadores han creido muy mal fundada, pues el linico cabo de
dicho nombre que se halla en las cartas rusas, aparece a 25°
hacia el Oeste del rio Kolima, y claro es que no puede referirse
al avistado por Soliberstoff en su navegacion al Este de aquel
rio: al mismo tiempo, recuerdase que los rusos daban el nombre de Swjatoi Nos, 6 cabo Sagrado, a todos los dificiles de re-
basar, y no era extrafio por consiguiente que cualquier nave-
gante hubiese dado aquel nombre al mismo cabo que Deshneff
Uamd Tschukotskoi. Pero prescindiendo de esta fazon adujo
otras muchas de sdlidas bases. «E1 promontario que yo he des-
cubierto, dice, se le reconoce por dos islas situadas enfrente y
cuyos habitantes se atraviesan en los labios inferiores un pe-
dazo de diente de caballq marino. Yo solo he visto estos pue-
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EN BUSCA DEL  PASO  DEL  NORDESTE.
61
bios; y ni Staduchin ni Soliberstoff los han conocido nunca;
el Korga que esta" en la desembocadura del Anadyr se encuen-
tra £ alguna distancia de estas islas.»
Deshneff anade en su Memoria: «Se me ordend ir por el mar
del Indigirka al Kolima y desde alia al rio Anadyr que se aca-
baba entdnces de descubrir por tierra; la primera vez que re-
base el Kolima, fuf obligado por los hielos a volver al punto
de partida, pero al ano siguiente sali de nuevo y llegue por fin
£ la desembocadura del Anadyr, no sin haber perdido varios
hombres de mi tripulacion. Staduchin, despues de imitiles
tentativas procurando realizar este viaje por mar, atravesd la
cordillera de montanas, entdnces desconocida, y de este modo
llegd a Anadyr. Soliberstoff y su gente hicieron este mismo
viaje, pero jamas alcanzaron el promontorio de rocas que esta
habitado por los pueblos tschutzki. No es este el cabo llamado
Swjatoi que se encuentra viniendo del rio Kolima, sino otro
mucho m&s considerable del que conozco muy bien la situation; alii encontre el barco de Ankudinoff que habia naufra-
gado, ehice prisioneros algunos habitantes que halle bogando
en sus canoas.»
El atrevido viaje de Deshneff y sus importantes descubri- faras Staduchin.
mientos quedaron sepultados en el mas profundo olvido, hasta a 653.
algunos anos despues de la primera expedition de Beering:
en 1736 fue cuando aparecieron en los archivos de Irkutzk las
Memorias de Deshneff y los diarios de su navegacion, asi como
los de otros muchos rusos que habian explorado el mar Glacial. Entre los mcts completos y detallados de estos diarios,
debe citarse el de Taras Staduchin, que se propuso realizar
el mismo viaje que efectud Deshneff, doblando el cabo Este.
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HISTORIA  DE  LAS  EXPLORACIONES  ARTICAS
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Con dicho propdsibo salid del rio Kolyma en un Kotshis, pe>-
quena embarcacion ancha y sin quilla (como eran todas las de
los rusos que por aquel tiempo emprendieron viajes), y llegd
despues de muchos trabajos hasta cerca del cabo Este, pero
encontrd alii una barrera de hielos y no pudo continuar su
navegacion. Sin embargo, ansiando Uegar hasta el rio Anadyr, abandond su buque y atravesd por tierra el istmo que
une la peninsula Tchuktzki con el continente. Segun el poco
trayecto que tuvo que andar, hasta descubrir el otro Oceano,
se infiere que atravesd el istmo casi en lfnea recta, saliendo
proximo a la bahia de San Lorenzo; en ella construyd otro
pequeno buque para seguir su viaje; respecto a la costa Nordeste de la citada peninsula, nada nos dice, y es extrano que
sea este el linico trayecto que dejd sin examinar, d por lo menos que no consignd en su diario, con la exactitud y claridad
de todos los otros puntos.
Las exploraciones de la costa Norte de Siberia continuaron
siendo muchas y muy provechosas despues de trascurridos algunos anos; pero mientras, debemos volver la mirada hacia
el Norte de Europa, por donde se dirigian nuevos buques hacia
las mas altas latitudes. Es cierto que algunas de estas llevaban
el doble fin de hacer descubrimientos, y de dedicarse a una
pesca lucrativa, pero siempre alcanzaban algun resultado para
la ciencia geografica. El Spitzberg, sobre todas las tierras del
Norte', era frecuentado por marinos de muchas naciones, ha-
biendo escogido cada una de estas su puerto de refugio, donde
levantaban viviendas y almacenes para derretir en ellos la grasa
da la ballena y cuyas construcciones deshacian al aproximarse
el invierno, epoca en que regresaban a sus respectivos palses.
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«* EN  BUSGA  DEL  PASO  DEL  NORDESTE,
63
La exploration mas notable sobre Spitzberg efectuada en el Federico Martens,
siglo xvn, fue dirigida por Federico Martens, quieii a su pro- AG7A .
fesion de ballenero reunia una instruction poco comun: a el se
debe el estudio mas completo que hasta entdnces se habia he-
cho sobre aquella comarca, y comparando sus observaciones
fisicas y metereoldgicas, con las efectuadas muy moderna-
mente por algunos sabios viajeros, es de admirar la exactitud
relativa de los trabajos de Martens. Salid este del Elba el 15 de
Abril de 1671, a bordo de un buque llamado Jonas en la ballena, y haciendo rumbo al Norte, alcanzd pronto los 71° de latitud, donde avistd la isla de Juan Mayen, que no pudo abor-
dar a causa de los hielos y de la niebla. Gontinuando despues
al mismo rumbo, llegd al estrecho de Hinlopten, y en el pescd
algunas ballenas. Visitd tambien la bahia de la Magdalena,
el abra del Sur, Puerto Bello, y otros parajes. Navegd hasta
los 81° de latitud, y despues regresd a su pais el 29 de Agosto
del mismo ano. Apuntaremos a continuation algunas de sus
mas curiosas observaciones.
« Hicimos vela hasta los 81° y no hubo barco ninguno en
aquel ano que se atreviera a llegar mas lejos. Aiin se ignora
hoy donde llega por el Norte este pais. El hielo esta inmdvil y
no flota en estos sitios como sucede en los mares del Norte, de
modo que parece que del lado de alia, debe haber tierras aim
muy poco lejanas... Entre el hielo, las corrientes tiran al Sur
segun experimentamos, porque nuestro buque derivaba mucho ; en la bahia de las Almejas, las corrientes tiran al Norte.
Los que navegan todos los anos en este mar, no pueden decir
nada fijo tocante al flujo y reflujo',sino que el agua est& mucho mas alta cerca de tierra, cuando los vientos han sido muy
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HISTORIA DE  LAS  EXPLORACIONES  IRTICAS
fuertes. Yo he notado que si hubiera un flujo y reflujo siempre constante, el agua no dejaria de tragarse los huevos de los
pajaros que estan en las islas... La diferencia que hay entre el
hielo de Spitzberg y el de nuestro clima, consiste en que el
primero no esta bastante terso para que uno se pueda resbalar
y que no es ni tan trasparente ni tan aspero como el otro, sino
mucho mas duro, pues se rompe con dificultad; pareciendose
mucho al que se forma sobre la orilla de un rio, d a un
pilon de azucar... Entre los hielos no suele haber oleaje, aun-
que el viento sople mucho; todo el peligro consiste en que los
tempanos son de diferentes dimensiones y que flotando lospe-
quefios con mas velocidad que los grandes, se arrojan unos
sobre otros y cierran el paso a los buques, que cogidos entre
ellos, suelen romper se y aim aplastarse. Para impedir que un
barco sea prensado por el hielo, se sirven algunos de largos
vicheros, que apoyan contra ellos: pero la experiencia nos ha
probado que esta defensa es inutil. Lo mismo con bueno que
con mal tiempo, puede verse un buque expuesto a ser aprisio-
nado ; pues sij no es el viento, las corrientes se encargan de
conducir los hielos, que rompiendose unos contra otros colo-
can el buque en mucho peligro. Se dice que el mejor medio
para evitar que un buque sea roto por los hielos, es atarle una
ballena muerta; otros cuelgan la cola y las aletas de este pes-
cado, y muchos barcos valiendose de este expediente se han
librado del peligro en que se hallaban de ser destrozados por
las bancas de nieve.»
Por este ultimo detalle se ve cuan imposible era en aquel
tiempo de supersticiones no dar credito £ relato que tuviere
algo de sobrenatural e incomprensible. En su capitulo que
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Smt EN BUSCA DEL PASO DEL NORDESTE.
65
trata del aire tambien hace Martens curiosas advertencias.
«E1 2 de Agosto vimos ponerse el sol por primera vez. De
igual modo que los meteoros, he notado que la nieve caia al
mar en forma de agujitas heladas y que la mar estaba cubierta
como de una capa de polvo. Estas pequenas agujas caian las
unas sobre las otras cruzandose y formando una tupida red
quese parecia bastante a la tela de arana. No se manifiesta este
fendmeno sino durante el tiempo en que el sol brilla de lleno y
que hace un frio excesivo. Estas nieves son como el rocio de
la noche en nuestros climas, se les ve muy distintamente
cuando el sol concentra sus rayos sobre algun lugar oscuro:
todas estas particulas brillan entdnces como diamantes; son
tan pequenas cuando caen de dia que no humedecen los vesti-
dos, pero cuando el solcalienta mucho, estas pequenas agujas
se disuelven en el aire y caen imperceptiblemente como el
rocio.»
Martens hace una relation muy detallada de todas las plan-
tas que encontrd en Spitzberg, asi como de todos sus animales,
describiendo con mucha latitud cuanto se refiere £ la pesca de la
ballena y de otros cetaceos; publica tambien a man era de adi-
cion, muy interesantes noticias sobre el modo con que en aquel
tiempo se equipaba un barco para la pesca y copia el inventa-
rio de las provisiones y utensilios que debian llevar, asi como
el contra to que mediaba entre el capitan y los marineros que
se enganchaban para explotar dicha industria. Esta especie de
cddigo u ordenanza consta de 11 articulos que preveen todos
los casos. He aquf una muestra curiosa de su sencillez y
concision.
tt2,°— Que seremos juiciosos y sobrios evitando la embriaguez :..,xi ---.■-;
66
HISTORIA DE  LAS EXPLORACIONES ARTIGAS
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y todo alboroto, sea contra nuestros oficiales, sea entre nosotros, bajo pena de peder la mi tad de nuestras pagas.
6.°—Prometemos contentarnos con lo que se nos de para
mantenernos, por drden del capitan, bajo la penas ci-
tadas.»
Algunos anos despues del viaje de Martens, en 1675, un miem-
bro de la Sociedad Real de Ldndres, Jose Moxon, produjo un
entusiasmo general y una impaciencia febril en todos los cen-
tros geograficos de Europa, por medio de un discurso que
este sabio pronuncid revelando en el un acontecimiento ex-
traordinario: era este nada menos que un buque groenlan-
des habia llegado hasta el mismo polo Norte navegando aiin
dos grados mas alia. La respetabilidad del sabio que hacia
dicha revelation did caracter de verosimilitud al suceso, y dis-
pensandole de toda prueba, tratdse solo de secundarlo con nue-
vas exploraciones. Moxon hablaba categdricamente y referia
de este modo su entrevista con el marino afortunado: «Yo entre en conversation con el y quise poner en duda su veracidad,
pero el me reiterd sus seguridades, aiiadiendo que el buque
estaba entdnces en Amsterdam, y que el testimonio de todos los
marineros que componian su tripulacion confirmaria lo que el
me habia dicho, esto es, que habian navegado hasta dos grados mas alia del Polo. Yo le pregunte si no habian encontrado
alguna tierra 6 alguna isla en sus alrededores y el me respon-
did: No, era una mar libre y abierta. Volvi £ preguntarle si no
habian encontrado grades montones de hielos y me dijo: No hemos visto ninguno; y respecto £ la temperatura de este lugar,
anadid que durante el buen tiempo podia compararse £ la de
los veranos en Amsterdam.*
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EN BUSGA DEL PASO DEL NORDESTE.
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Confesamos que era imposible permanecer inactivo despues
de dar crSdito £ esta relation, y antes bien parece ldgico que
no faltaria quien supiera anadir razones y nuevos datos en
apoyo de la misma. Asi, pues, no es extraiio que el capitan John
Wood presentara al rey una Memoria atestada de argumentos
y de promesas sobre el exito indudable que lograria otra expedition artica. Este Wood era un marino muy acreditado desde
que acompand £ Sir Narborough en sus exploraciones por los
mares del hemisferio austral. Su discurso tratando de probar
lo posible que era el paso por el Nordeste de Europa, debe
trascribirse sucintamente para compararlo con las conclusiones
que formuld respecto al mismo asunto al regresar de su viaje.
Esto probara una vez mas que si el entusiasmo edifica altivas
torres, el desencanto las derrumba con pasmosa rapidez.
La primera razon en que se apoyaba Wood estaba fundada
sobre las ideas de Guillermo Barentz, el cual suponia que entre Nueva Zembla y la Groenlandia, distantes entre si 200 le-
guas, era forzoso hallar una mar libre de hielos, y por conse-
cuencia un paso, siguiendo rumbo al Nordeste desde el cabo
Norte entre esas dos tierras. Dice que Barentz vivid siempre
persuadido de que £ 60 millas de la costa no podian existir
hielos compactos y numerosos.
«La segunda razon que me hace conjeturar que debe haber
un paso, es una carta escrita de Holanda y publicada en el dia-
rio de la Sociedad Real: esta carta dice que el Czar, habiendo
hecho explorar detenidamente la Nueva Zembla, habia descu-
bierto que no era una isla sino tierra firme prolongation de la
Tartaria y que por su parte septentrional se hallaba una mar
abierta y libre.
John Wood
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Flawes. ■
A 676.
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68
HISTORIA DE LAS EXPLORACIONES ARTICAS
»Mi tercera razon esta sacada del diario de un viaje hecho
desde Batavia al Japon, impreso en Holanda. El buque que
habia emprendido este viaje naufragd sobre las costas de Corea,
que es una peninsula de la China, y toda la tripulacion fue he-
cha prisionera: pero el autor de esta Memoria hallo medio de
escaparse despues de 16 anos de esclavitud, y cuenta que de vez
en cuando la mar arroja sobre las costas de Corea ballenas
que llevan clavados en el lomo arpones ingleses y holandeses.
Si esto es veridico, debe considerarse como una gran prueba
de la existencia del paso.
»La cuarta razon me fue suministrada por Mr. Jose Moxon,
quien estando en Holanda, oyd decir a uh piloto digno de cre-
dito, que habia estado en el Polo donde hacia tanto calor como
en Amsterdam durante el verano.
»Mi quinta razon esta fundada sobre una relation del capitan Goulden, que habia hecho mas de treinta viajes a Groenlandia y uno de ellos lo hizo en compania de dos barcos holandeses, los cuales no habiendo encontrado hasta la isla de
Edge ninguna ballena, resolvieron dirigirse mcis al Norte y
pescar entre los hielos; que despues de 15 dias de ausencia,
volvieron con la noticia de que habian llegado hasta los 89° de
latitud, donde no habian encontrado hielos, sino una mar libre muy profunda y semejante a la del golfo de Vizcaya. No
convencido Goulden de lo que oia, los holandeses le mostra-
ron cuatro diarios de los dos buques que atestiguaban el hecho
con perfecta conformidad.
»La sexta razon que me induce £ creer en el paso, es un teSj
timonio del mismo capitan Goulden, quien me asegura que
toda la madera que el mar arroja sobre las costas de Groen-
mS* EN BUSGA DEL  PASO  DEL NORDESTE. 69
<
landia, esta roida hasta el corazon por ciertos gusanos de mar,
sefial infalible de que esta madera venfa de un pais mas calido,
pues la experiencia enseiia que los gusanos no roen en un clima
frio, de suerte que no se puede suponer que esta madera pueda
venir de otra parte que del Japon d de sus inmediaciones.
»Mi setima razon esta sacada de una Memoria publicada
en el diario de la SociedadReal, Las transacciones filosoficas, que
menciona el viaje de dos buques emprendido recientemente,
con objeto de descubrir el indicado paso. Estos llegaron 300
leguas al Este de la Nueva Zembla, y hubieran podido continual' su rumbo sin las dificultades que se ocasionaron entre los
armadores y la Compania de las Indias, cuyo interes estaba en
que no se descubriese este paso. Como la Compania era mas
poderosa que los armadores, hizo fracasar la empresa.»
'Despues de estas siete razones que podemos considerar como
fuerzas de avanzada, adujo otros muchos argumentos y moti-
vos de seguridades y garantfas, terminando por despedirse con
estas palabras. «La estacion nos convida a dar la vela y nues-
tros buques estan equipados £ la perfeccion para emprender el
viaje; nos encontramos a bordo del Bdpido sesenta y ocho hombres y diez y ocho en el Prospero con toda clase de provisiones
para diez y seis meses.»
Jamas habia salido de Inglaterra una expedition £ las regio-
nes articas tan persuadida de conseguir el mayor exito. La expedition constaba de dos buques cuyos nombres hemos citado,
de los cuales el segundo y m5s pequeno media 120 toneladas
e iba mandado por el capitan Flawes. En Mayo de 1676 zarpa-
ron del puerto de Buoy de Noar y el 19 de Junio habian re-
montado el cabo Norte de Suecia. Hasta el 22 del mismo mes
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=—^ 1
70 HISTORIA DE  LAS  EXPLORACIONES ARTIGAS
no hallaron algunos tempanos en latitud de 76°, y el 29, halMn-
dose cercados de hielos y envueltos por la niebla, fue a chocar
el Speedwell (el Bdpido) contra un arretife en el que quedd
destrozado; aunque pidieron auxilio y dispararon canonazos,
para advertir su situation al buque de Flawes, este no pudo
ni enterarse de la catastrofe, ni socorrer £ los naufragos £ causa
de la neblina, continuando su rumbo tranquilamente. Entre
tanto el capitan Wood arrojd al agua toda la piperia y muni-
ciones para aligerar el buque, pero fueinutilla maniobra^Por
fin tuvieron que abandonarlo a las olas y refugiarse en tierra,
llevando consigo algunas provisiones; en este trasbordo se aho-
*
garon dos marineros. Despues de haber colocado en tierra la
chalupa que los trasportd, subieron a una montana para reco-
nocer los alrededores, descubriendo por linicos habitantes varios osos de prodigioso tamano a los cuales tuvieron que im-
poner respeto. Durante ocho dias permanecieron alii aquellos
infelices creyendose condenados £ morir de hambre, cuando
por for tuna el 9 de Julio, al despejar la niebla, distinguieron
en frente de la playa al Prospero cuya aparicion puso fin £ sus
augustias y penalidades. El capitan Flawes emprendid el viaje
de vuelta, conduciendo la tripulacion naufraga, y el 25 de
Agosto fonded en el mismo punto de su partida.
Apenas llegd Wood £ Inglaterra, se apresurd £ publicar otra
Memoria donde negaba en absoluto la posibilidad del paso
por el Nordeste, con una conviction tan grande como antes la
habia tenido para defenderlo. Disculpamos £ Wood cuando
dice que su viaje le demostrd la falsedad de todas las relaciones
publicadas por holandeses e ingleses y que las supone fibulas
inventadas con objeto de engafiar al piihlico, pero nole conce- EN BUSGA DEL PASO DEL NORDESTE.
71
demos autoridad ni razon suficiente, para que con injusticia
notoria acuse de falso d de ignorante £ Guillermo Barentz, en
lo que se refiere £ la opinion de este sobre los paralelos mas
septentrionales del Spitzberg y Nueva Zembla. La vanidad 6 la
soberbia de Wood le hizo perder de vista que su dnico y des-
dichado viaje en el Circulo Polar, interrumpido cuando apenas
llegd £ dis^jlnguir los primeros hielos y en latitud mucho m£s
baja que la alcanzada por Barentz, no pudo rendirle tanta ex-
periencia y tan exacto conocimiento de] aquellos sitios, como
debid poseer el otro marino ilustre, despues de sus lejanas y
diversas expediciones. Aunque acierte con la verdad negando
lo que Barentz sostenia, no deja de ser prentensiosa latesis de
Wood, por la circunstancia de haberla lanzado sin las salve-
dades que exige todo lo que se afirma sin prueba plena d sin
gran fundamento.
Merced £ tantos esfuerzos, al finalizar el siglo xvii habianse
ensanchado notablemente los conocimientos geogr&ficos en el
Circulo Polar, dejando de ser virgenes la costa oriental de Groenlandia que desde los 70 £ los 73°, explord Hudson; la tierra
Spitzberg cuyas costas Norte, Este y Nordeste visitaron Poole y
Martens, asi como, por la region asidtica, la costa de Siberia
desde Kolima hasta cabo Este, el estrecho de Beering y el rio
Anadyr, conquistas realizadas por Deshneff.
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Resumen
delos
descuLrimientos
realizados
en el siglo XVII.
)l 72
HISTORIA DE  LAS EXPLORACIONES ARTICAS
EXPLORADORES DEL SIGLO XVIII.
Cornelio Gillis
Y
Outger Refs.
A 706.
3
Durante el siglo anterior, casi todas las expediciones em-
prendidas en busca de un paso por el Nordeste para la America, salieron de Europa, y holandeses e ingleses realizaron
notables descubrimientos en esta que pudieramos llamar primera mitad del camino: pero en el siglo xviii, la mayor parte
de los viajes y exploraciones tuvieron por objeto recorfer la
otra mitad, d sean los mares comprendidos desde el estrecho
de Beering hasta la punta mas septentrional del Asia. La Rusia
fue, pues, el pais que casi exclusivamente llend los anales
geogra"ficos durante este siglo; sin embargo, antes de prose-
guir el relato de los descubrimientos que comenzaron Staduchin y Deshneff, jus to nos parece mencionar la expedition
holandesa enviada hacia el polo Norte en 1706. Los capitanes
Cornelio Gillis y Outger Refs se dirigieron al Spitzberg y
recorrieron su costa oriental, elevandose audazmente hasta mas
alia" de los 81°, donde descubrieron una tierra desconocida que
hoy lleva el nombre de Gillis. La existencia de esta tierra
ha sido confirmada despues por muchos y muy notables ex-
ploradores, pero difiriendo casi todos respecto £ su verdadera
situation; unos marccindola por los 80°—20', otros por los 79° EN  BUSGA  DEL  PASO  DEL  NORDESTE.
73
y 78°. Ninguno, sin embargo, habia llegado hasta ella; todos
la habian distinguido desde mayor d menor distancia, y la
confusion origind nuevas pesquisas que demostraron la no
existencia de la tierra Wicheland. Respecto a la de Gillis,
continud siendo motivo de discordia, y lo unico positivo que
se sabe sobre ella es que no ocupa la situation exacta que
en 1707 le seriald Van Keulen en su mapa.
Cada vez mas interesada la Rusia en extender sus fronteras
hacia el Este con el objeto de comunicar con el Nuevo Mundo,
no perdond diligencia ni concedid reposo a sus muchos emisa-
rios guerreros d cientificos. Gonvencida de que la region asia-
tica debia estar poco distante de America d tal vez unida a ella
por el Norte, suponia sencillo establecer comunicaciones y
hasta ejercer potestad sobre tan ricas cuanto misteriosas tierras. Pedro el Grande, para cuya ambition era reducido su
vasto imperio, y cuya mente sonaba con portentosas conquis-
tas, dejd al morir trazadas las instruction es mas amplias para
emprender y llevar a cabo el plan propuesto. Con arreglo a
sus instrucciones debian construirse dos barcos en el rio Ana-
dyr 6 en Ochotsk, con los cuales se explorarian las costas
Norte y Este hasta asegurarse de que en todas ellas no habia
puerto alguno ocupado por europeos, asi como tambien de si
la region americana estaba unida d no al continente asia-
tico.
Pero mientras estas preparaciones tenian lugar, quiso el
Emperador probar fortuna enviando dos buques desde Arcan-
gel con objeto de que llegaran al estrecho de Beering cos-
teando la Siberia. Didse este encargo a Amossoff, quien, despues de algunos dias de marcha se vid rodeado de numerosos
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Amossoff.
A 72*. MP
74
HISTORIA  DE  LAS  EXPLORACIONES  ARTICAS
Beering
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Tschirikof
(primer viaje).
•1728.
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hielos y combatido ademas por rudos temporales. De los dos
buques, uno de ellos pudo regresar a Arcangel, pero el otro
perdido entre la bruma y entre los altos tempanos, desapare-
cid para siempre con toda su tripulacion, ignorandose de que
modo perecerian.
Mientras tenia lugar esta infortunada expedition, se prepa-
raban a salir de San Petersburgo los jefes y los marineros que
se habian elegido para tripular las embarcaciones que debian
construirse en la costa oriental de Siberia; iban en calidad de
capitanes, el marino dinamarques Vidal Beering y el tenienfce
ruso Alejo Tschirikof, siendo el primero a la vez el jefe supremo. El 20 de Febrero de 1725 salieron acompanados de un
ejercito de nperarios que conducian todos los materiales pre-
cisos para construir los buques, y marcharon por tierra hacia
el Este hasta los confines de la Siberia; trayecto larguisimo
que no pudieron recorrer en menos de tres anos.
Por fin llegaron a Kamtschatka donde se dedicaron £ la
construction de las embarcaciones, las que listas y bien pre-
paradas se lanzaron al mar a principios de Julio de 1728, y
pocos dias despues emprendieron su expedition. Haciendo
rumbo al Nordeste, navegaron durante tres semanas, al cabo
de las cuales hallaronse cerca de la isla de San Lorenzo y vie-
ron venir hacia los buques un barquichuelo tripulado por varios habitantes de la peninsula Tshuktzki que les preguntaron
addnde se dirigian; valiendose de un interprete adquirieron
de estos algunas noticias y continuaron su marcha sin perder
de vista la costa, hasta alcanzar el paralelo de 67° y 20' en cuyo
punto observaron que la costa se inclinaba hacia el Noroeste,
y que hacia el Norte y el Este se extendia una mar anchurosa: ^——--  .1 ————SHS5WW—
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EN RUSGA DEL PASO DEL NORDESTE. 715
IE-.IJ., 'BJ-EJ-'BUl "W JiJJ^'U«'.'»'»'»r &jm. "BUTT—r ■■ '■■ ii i—^ — -    -■■■■ «■/■■■■■■■■ ■■ '■^-«- ■        i     m " *- — ^— -■■"■   ■■■ iii.ii  ■miaii.. .1.  .~.. i.   ii . ,.j
convencidos asi de que el Asia y la America estaban separadas,
y creyendo con esto haber llenado sus instrucciones, viraron
por redondo, regresando a Kamtschatka. Aunque Beering habia atravesado en toda su longitud el famoso estrecho, no lo
imagind siquiera y mucho menos el que se habia internado 30
millas en el mar Glacial.
En 1729 volvieron £ salir los mismos buques realizando un (Segundo viaje)
viaje muy parecido y sin lograr ningun adelanto d nuevo descubrimiento. Con sobrada justicia extrafian muchos historiadores, que Beering no hubiese dirigido su rumbo hacia el
Este en demanda del continente americano y cumplido do
este modo con la segunda parte de sus instrucciones. Ademas,
no era ya un secreto la cercania del Nuevo Mundo cuyo extreme Noroeste habia sido indicado sobre varias cartas marinas, por datos adquiridos entre los tshuktzki. Una de estas
cartas fue publicada por el coronel Schestakoff en 1726, el
cual, en aquella misma epoca propuso £ la emperatriz Catalina
la conquista de la peninsula que formaba la extremidad Nordeste de Siberia. Por su desgracia le fue concedido intentar la
empresa, pues al poco tiempo murid en la primera batalla que
sostuvo contra los tshuktzki.
Pero una vez resuelta esta conquista por el Gobierno ruso, Paulutski.
ya no habia salvation posible para aquella pobre y poco ha- i 731.
bitada comarca; asi es que fue enviado el capitan Demetrio
Paulutski con 300 hombres, mimero mas que suficiente para
lograr la victoria, pues segun los calculos de Pedro Sin Po-
pow, cosaco que en 1711 recorrid aquel pais, sus habitantes
no llegaban a 2.000 hombres, y sus unicas armas eran flechas
y lanzas, Pero Paulutski no debid su gloria £ aquella misera
ii Los*
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Krupishef.
-173-1.
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76
HISTORIA DE  LAS EXPLORACIONES ARTIGAS
conquista, sino £ la maravillosa expedition que llevd a cabo
con increible resistencia y energia.
En el mes de Marzo de 1731, salid de la fortaleza Anadirskoi-
Ostrog, y dirigiendose al Norte, atravesd por tierra directa-
mente, hasta llegar a orillas del mar Glacial, despues de 50 dias
de viaje. Encontrando este mar helado, marchd a pie sobre su
Uanura, preferible a las escabrosidades de la costa, e internan-
dose tanto, que la perdia de vista durante dias enteros. Asi
continud siempre sobre la nieve rodeando la peninsula, a la
que abordd en varias ocasiones para atacar y deshacer las tro-
pas enemigas. El 14 de Julio, despues de una marcha casi ince-
sante de cuatro meses, habian alcanzado las cercanias del cabo
Este, donde tuvo lugar la ultima batalla que decidid la supre-
macia de los rusos. Paulutski continud su camino por tierra,
bajando hasta la bahia de San Lorenzo, yluego interndse para
regresar £ la fortaleza del Anadir, donde llegd el 21 de Octubre.
Mientras que Paulutski realizaba esta expedition, otro cosaco
habia sido enviado por mar, con objeto de prestarle ayuda y
cooperar £ la sumision de los tshuktzki. Krupishef, que asi
sellamaba, salid de Ochotsk, y rodeando la peninsula de Kamts*
chatka, hizo rumbo al Norte, hasta descubrir el cabo Este,
detras del que debia hallarse Paulutski realizando su campaiia.
Krupishef permanecid sobre aquella costa aguardando noticias
y envid. £ tierra algunos hombres, que regresaron despues de
haber hecho infructuosas investigaciones. Alii permanecid,
hasta que un fuerte temporal le obligd £ correr al Este arro-
jandole cerca de una isla (Raimanoff) que dejaron al Sur, y
perdieron pronto de vista, arrebatados por el viento; pero no
tardaron en descubrir tierras por la proa. Aproxim&ndose £
^H^^n^smm mmmm
EN BUSCA DEL PASO DEL NORDESTE.
77
ella, hallaron un barquichuelo que dirigido por un indlgena
se acercd al buque, el cual les explicd por seiias, que el pais a
que pertenecia era extensisimo, y estaba cubierto de bosques
poblados de muchos hombres y animales. Krupishef no quiso *
abandonar aquellas costas, y siguid recorriendolas por espacio
de ocho dias, sin encontrar un desembarcadero seguro a causa
del mal tiempo entablado, y por ultimo, se vid en la necesidad
de volver al punto de partida, por serle imposible sostenerse
en lucha con el temporal.
Asi fue descubierto el extremo Noroeste de America y com-
pletada la configuration y dimensiones delestrecho de Beering.
La Rusia, sabedora entdnces de la gran proximidad a que se
hallaba el Nuevo Mundo, dispuso con entusiasmo numerosas
expediciones, para hacer nuevos descubrimientos en la virgen
region y completar todo lo conocido. Pero como ofrecian muchos obstaculos y dificuJtades los trasportes hechos desde la
Rusia Europea hasta el Oceano Pacifico, atravesando el Asia,
tratdse de buscar por cuantos medios fuese posible, un camino
maritimo entre el mar Blanco y el estrecho de Beering. La
mayor dificultad de esta empresa consistia en recorrer el trayecto que media desde el rio Yenessei al Anabara 6 al Lena,
cuya portion de territorio era totalmente desconocida, igno-
^andose hasta que latitud llegaba su extremidad Norte.
Con objeto de intentar el paso, salieron de Arcangel en 1734
los tenientes Morovieff y Pauloff, que pasaron felizmente por
el estrecho de Jugor, y atravesando el mar de Kara por su
parte Sur, llegaron a avistar la peninsula de Yalmal alcan-
zando casi la desembocadura del Obi; pero en la parte septentrional de esta peninsula hallaron numerosos hielos que se
Morovieff
Y
Pauloff.
A 734. WmmjmmjmjmmmmmmmmmwmmmmmmMmmm
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78
HISTORIA DE  LAS EXPLORACIONES iRTICAS
Ii
Jl
Wit;
Prontscliilscheff.
A 735.
aumentaban prodigiosamente; esto unido a lo avanzado de la
estacion, pues era a primeros de Setiembre, les obligd £ regre-
sar. Volvieron £ salir al ano siguiente, pero esta vez con peor
fortuna, pues sdlo lograron despues lie atravesar el estrecho de
Jugor, llegar a la bahia de Karischer, donde los hielos les apri-
sionaron haciendoles graves averias, tan to que uno de los dos
buques tuvo que retroceder, siguiendole el otro algun tiempo
mas tarde convencido de la inutilidad de sus esfuerzos.
Simultdueas £ estas expeditiones, salieron otras de diferentes
puntos de la Siberia, como la del capitan Lassinius y el teniente
Prontschitscheff; anibos partieron de Irkutzk (poblacion situa-
da sobre el rio Lena) pero con muy diversas instrucciones y
opuesto rumbo. Prontschitscheff, a quien vamos £ seguir pri-
mero, tenia drden de dirigirse desde la desembocadura del Lena
hacia el Oeste, para remontarse por cima del cabo Tscheljuskin,
entdnces desconocido, y alcanzar el rio Yenissei. En Julio de
1735 comenzd su viaje Prontschitscheff £ bordo del Jazuk,
navegando por medio de numerosos hielos que encontrd desde
la boca del Lena y combatido a la vez por vientos contrarios,
no logrando verse en mar libre, hasta mediados de Agosto.
Entdnces gobernd al Noroeste durante algun tiempo, pero los
enormes tempanos volvieron £ entorpecer su marcha, hacien-
dole considerables averfas, viendose obligado £ retroceder y
ampararse en el rio Olenek el 1.° de Setiembre: alii invernd
para continuar su viaje y hacer una segunda tentativa en el
verano siguiente. En efecto, el 1.° de Agosto de 1736 salid de
este rio y el 3 habia conseguido llegar £ la desembocadura del
Anabara, donde permanecid siete dias y explord sus alrededo-
res, buscando alguna serial de las minas de oro que la tradi-
rinTWy mmm.
!X
EN RUSGA DEL  PASO  DEL NORDESTE.
79
cion colocaba alii. Volviendo a darse £ la vela, alcanzd despues
de innumerables trabajos, y de haberse visto expuesto £ pere-
cer aprisionado por los hielos, la bahia de Jatanga, desde donde
se dirigid al Norte, costeando la peninsula de Taimir y llegando
el 18 al rio de este nombre. Como a pesar de los grandes tempanos hallaba siempre un canal por donde deslizarse, el audaz
marino continud su marcha directa hacia la extremidad Norte
del Asia, hasta avistar los islotes que hoy llevan su nombre y
que separados de la peninsula por estrechos helados en su to-
talidad, no le permitieron seguir su rumbo, por lo que retro-
cedid algunas millas y se dirigid al Norte, con objeto de ele-
Varse mas alia del deseado promontorio, y gobernar en seguida
sobre el. Merced a esta maniobra, logrd la primera parte de su
propdsito; pero al hallarse en los 77° 30' de latitud, y distante
muy pocas millas del cabo Tscheljuskin, le fue absolutamente
imposible continuar adelante, pues un hielo inmdvil y com-
pacto se le opuso por la proa, al mismo tiempo que le envoi via
una niebla espesisima: a pesar de esto, no desmayd, aguardando
tranquilamente a que la niebla se disipase; entdnces se vid ro-
deado de hielos en todos sen tidos, pero de un hielo movible,
que mantuvo su esperanza de abrirse un paso hacia el Norte.
No lo logrd, sino que por el contrario, los tempanos le acosa-
ron de tal modo, que se vid en la necesidad de redoblar sus es-
fuerzos para desembarazarse de ellos, y con mucho trabajo pudo
alcanzar la desembocadura del Olenck, el 12 de Setiembre.
Este intrepido marino, el primero que habia llegado a avistar la extremidad Norte del Asia, murid poco despues £ conse-
cuencia de sus muchos sufrimientos y prolongadas fatigas: una
semana mas tarde suesposa le siguid a la iumba, herdica mu-
u wmmsssmmm
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80
HISTORIA DE  LAS EXPLORACIONES ARTIGAS
lassinius.
A 735.
«
M
I
1
CON
Skurakoff
T
Goloviii.
A 736.
jer que habia compartido con el todos los riesgos y todos los
trabajos de sus gloriosas empresas. El buque de Prontschitscheff con la mayor parte de su tripulacion enferma, fue condu-
cido al rio Lena por el teniente Tscheljuskin, a quien estaba
rcservado dar su nombre al inabordable promontorio.
Entre tanto, Lassinius, que habia salido tambien de la desembocadura del Lena el 21 Agosto, con el objeto que ya hemos
dicho de llegar al estrecho de Beering, emprendid su rumbo
al Este, a bordo del kotshis llamado Irkutzk; pero muy pronto
hallo cerrado su camino por enormes tempanos, entre los cuales procurd abrirse paso, valiendose de todos los recursos po-
sibles; desgraciadamente un fuerte viento del Norte, moviendo
las bancas de nieve y acumulandolas sobre el buque, pusieron
a este en gran peligro, por efecto de los rudos choques que re-
cibia de aquellas masas. Lassinius no tuvo otro remedio para
salvarse, que descender al Sur y buscar un refugio en el golfo
de Borchaia, dando fondo en la desembocadura del rio Cha-
laurac, casi al pie de la montana de este nombre. Encerrado
alii por los hielos, y separado del Lena por la escarpada Cordillera, que como muro infranqueable interponia sus nevadas
cumbres, vidse en la precision de invernar en aquella region
desolada. Alii murid Lassinius, atacado por el escorbuto y con
el 43 hombres de los que componian su tripulacion, £ causa
de la misma enfermedad; solo nueve marineros lograr on sal-
var su vida de tan horrible epidemia.
Hemos .dicho que la Rusia no daba descanso £ sus marinos,
ni se preocupaba de los gastos, ni le Servian de escarmiento
los repetidos desastres de tantas expediciones. Asi no es ex-
trano que en 1736 saliese otro buque de Arcangel con las mis- EN BUSCA DEL  PASO  DEL  NORDESTE.
81
mas instrucciones que llevaba Morovieff el ano anterior. Iba
mandado por el teniente Malygin, el cual llevaba £ sus drde-
nes £ Skurakoff y a Golovin. Sin grandes tropiezos pasaron
el estrecho de Jugor, pero en el mar de Kara los hielos les
obligaron £ retroceder hciciael mismo estrecho, cerca de cuya
entrada oriental encalld el buque £ causa de la niebla; no obstante, se logrd salvarlo y conducirlo a la desembocadura del
rio Kara, donde tuvieron que invernar.
En Julio del ano siguiente salieron de nuevo en direction
£ la peninsula de Yalmal, cuya extremidad Norte alcanzarori
el 4 de Agosto, y costeandola hasta el cabo Brovyanoy, hicie-
ron rumbo al Sur entrando en la bahia de Obi el 23 de Setiembre. Durante este viaje fueron muy combatidos por los
hielos que no les dejaron avanzar sino muy lentamente y a
costa de grandes penalidades, por cuya razon invirtieron 50
dias en llegar al Obi, y 60 en regresar hasta la desembocadura
del rio Kara en cuyo punto invernaron por segunda vez. Este
viaje de regreso lo efectud el buque mandado por Skurakof,
pues Malygin, despues de entregarle el man do, habia remon-
tado el Obi y Uegado a Beresof, desde cuyo punto se trasladd
a San Petersburgo para dar noticia de su realizada empresa.
El buque de Malygin no pudo regresar a Arcangel hasta el
otono de 1739.
En 1738 salieron del rio Yenessei los pilotos Menin y Ster-
legoff £ bordo de una balandra, y remontandose al Norte al-
canzaron los 73° de latitud; desde este punto enviaron una
embarcacion pequena para que reconociese la costa e hiciera
sondajes, pero combatida por vientos de proa, avanzd muy
lentamente y tuvo que regresar sin haber navegado m£s de 30
6
Fedor Menin
Y
Sterlegoff.
A 738.
II m
82 HISTORIA DE  LAS  EXPLORACIONES ARTICAS
i
j
millas al Norte. En 1739 volvieron a emprender el mismo camino, pero entdnces los hielos y los temporales persistentes
no les dejaron alcanzar siquiera la desembocadura del Yen es-
set, realizando menor trayecto que el ano anterior. Por ter-
cera vez volvieron a tentar fortuna con el mismo buque, y
despues de haber sufrido un furioso temporal durante los pri-
meros dias de navegacion, tuvieron la suerte de alcanzar sin
muchas dificultades el golfo de Piacina, dando nombre a algunas de las islas y cabos que descubrieron. Gontinuaron su
rumbo costeando la peninsula occidental de Taimir hasta el
paralelo de 75° 15', donde una barrera impenetrable de hielos
les obligd a detenerse. A esta punta extrema que alcanzaron
le pusieron por nombre- cabo Sterlegoff. Su derrota trazada
en las cartas modernas tal y como ellos la marcaron en las
antiguas, aparece toda sobre el continente y metida en tierra
3 d 4 grados, por error de longitud.
Demelrio Lapteff. Apenas fue conocido el desastre de Lassinius por medio de
17 39. los marineros supervivientes que llegaron al Lena condu-
ciendo su buque, fue este tripulado de nuevo y el teniente de
navio Demetrio Lapteff, nombrado su comandante, recibid dr-
denes e instrucciones identicas a las que habia llevado Lassinius. En el mes de Agosto de 1736 salid del rio Lena dirigiendose al Este y atravesd la bahia de Borchaia y luego el cabo
de este nombre; pero en el golfo de Jena encontrd muchas
bancas de nieve que detuvieron su marcha. Desesperanzado de
verse libre de estos obstaculos, emprendid el viaje de vueita
no obstante de ser aquella la mejor estacion del ano para na-
vegar entre los hielos; pero toda via no se habia adquirido esta
experiencia.
mam EN BOSCA. DEL PASO  DEL NORDESTE.
83
Demetrio Lapteff volvid £ darse de nuevo £ la vela en 1739,
y esta vez avanzd sin obstaculo hasta el golfo de Jena donde
le rodearon los tempanos, pero pudo abrirse paso y enmen-
dando su rumbo al Nordeste avistd al cabo Swatoi, siendo el
primer marino que consiguid doblarlo, aunque despues de lu-
char por espacio de muchos dias con las bancas de hielo. En-
tdncesvcontinud su rumbo al Este navegando a longo de costa
y dejd atras la tierra de los tungusos, yendo a detenerse en la
desembocadura del Indijirka el 21 de Setiembre. No le fue
posible pasar mas adelante y tuvo que invernar en aquel rio.
En 1740 salid de nuevo obediente a sus instrucciones, y desde
Indijirka siguid la costa al Este y luego al Sur alcanzando
por fin el golfo de Kolima y luego las inmediaciones del cabo
Medwieschia que no logrd pasar, regresando despues de in-
fructuosas tentativas a la desembocadura del Kolima cuya
corriente subid para invernar en buenas condiciones. El infa-
tigable Lapteff realizd aun otra expedition con el firme propo-
sito de llegar hasta Beering; pero como en los anteriores viajes
habia podido comprender lo insuficiente que era su buque
debit y pequeiio para luchar contra aquellos mares, esta vez
se did a la vela en dos de mayor capacidad construidos por el
durante la invernada en la poblacion de Nischni sobre el Kolima; sin embargo, este viaje, mas desgraciado que todos los
anteriores, fue una continua serie de quebrantos y padeci-
mientos, en constante guerra contra los hielos y los temporales.
Mientras que realizaba las anteriores expediciones Demetrio Lapteff, otro oficialde marina de su mismo apellido salia
tambien del Lena muy pocos dias antes, en el estio de 1739, y
asi como el primero fue nombrado capitan del buque que
Chariton Lapteff
Tscheljuskin.
A 739.
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84
HISTORIA DE  LAS  EXPLORACIONES  ARTICAS
mandd Lassinius, el segundo, por rara coincidencia, embarcd
como jefe en el que mandd Prontschitscheff, que como hemos
dicho ya, fue conducido al Lena por el teniente Tscheljuskin.
Este teniente, hombre de acreditada energia y audacia, fue
elegido por Lapteff para segundo comandante de su buque.
Chariton Lapteff zarpd el 1.° de Agosto y did rumbo al
Oeste costeando sin dificultades la provincia de Jakut y desde.
la desembocadura del Anabara gobernd al Norte hasta tocar el
dia 19 en la costa de la peninsula Taimir por los 74° 50' de
latitud; despues continud siempre £ vista de tierra, hasta alcanzar los islotes de San Andres, en cuyo punto gobernd al
Este por no serle posible remontarse m&s a causa de los hielos,
y de este modo alcanzd las tierras del cabo Norte muy proximo
al paralelo de 77°. Entdnces hizo herdicos esfuerzos para alcanzar la extremidad de Asia distante aiin 60 millas, pero ape-
nas pudo avanzar a traves de los enormes tempanos que le
obstruian el paso. El 3 de Setiembre emprendid Chariton su
viaje de vuelta dirigiendose poco mas d menos por la misma
derrota que habia traido hasta la bahia de Khatanga, inver-
nando en el fondo del rio de este nombre y no lejos de su
afluente el Sangarak.,
En 1740 se did £ la vela Lapteff £ primeros de Agosto, con
objeto de volver £ Irkutzk y reparar alii las averlas que habia
sufrido su buque; pero este, incapaz de resistir por mas tiempo, quedd destrozado £ los primeros choques y abandonado
entre los hielos, regresando por tierra la tripulacion al mismo
punto donde habian pasado el invierno anterior. Sin recursos
ya para construir otro buque, pero ansioso siempre de llevar
£ cabo nuevas exploraciones, licencid £ su gente, la que por
«**
rrriTrfe-
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EN BUSGA DEL PASO  DEL NORDESTE.
85
tierra se dirigid a diferentes pueblos de la Siberia, y Chariton
Lapteff, con su segundo Tscheljuskin y algunos hombres m&s,
aguardaron el buen tiempo para seguir su marcha.
En Mayo de 1741 salid Lapteff de orillas del Khatanga
acompanado de Tscheljuskin y Tschekin, y atravesaron en
trineos la gran llanura que separa aquel rio del lago Taimir.
Sin detenerse remontaron este lago en una embarcacion pe-
quena hasta el rio donde desemboca, y bajando dicho rio
llegaron a avistar el Oceano Glacial por el cabo Potousekkof.
Desde aqui partieron bojeando toda la costa de la Peninsula
occidental de Taimir, y el 3 de Junio alcanzaron la extremidad Norte de la isla que corona esta peninsula; dieron nombre a algunos islotes cercanos y continuaron al Sur siguiendo
la costa y avistando el cabo Sterlegof el 14 de Junio, en cuyo
punto hicieron notables observaciones sobre la aguja magne-
tica; en el golfo de Piacina se detuvieron visitando algunas
aldeas de tungusos, y fueron £ invernar en una poblacion de
la provincia Turuchansk.
En la primavera de 1742 volvid a salir Lapteff con sus com-
paneros, y dirigiendose al Norte llegd al lago Taimir. Desde
este punto continud solo Tscheljuskin hasta descubrir el mar
Glacial, y emprendid una marcha en trineo con objeto de
alcanzar el cabo mas septentrional del Asia. Durante su largo
viaje tuvo que sufrir intensos frios y otras muchas penalida-
des, pero sobreponiendose a tantas fatigas su energico carac-
ter, logrd colocar el pie en el vfrgen promontorio, siendo el
primer hombre que desde aquella altura abarcd con su mirada
las formidables barreras de hielo que en caprichosas formas
se extendian en derredor del inabordable cabo.
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86
HISTORIA DE  LAS EXPLORACIONES ARTICAS
Beering
Y
Tschirikof
(tercer viaje).
A 74A .
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Estas fueron las ultimas expediciones que se realizaron con
el propdsito de explorar la peninsula de Taimir durante el
siglo xvin, pero los rusos, que ya habian establecido pobla-
ciones y factorias en la costa oriental de Siberia y en Kamts-
chatka, y que habian entrevisto el continente americano poco
distante de aquellas extremidades, pensaron seriamente en
abordar sus playas. Por otra parte, Beering, que habia con-
traido mucha amistad en San Petersburgo con el celebre ged-
grafo frances Delisle, y que juntos habian levantado un mapa
de la America septentrional con arreglo a las indicaciones del
explorador, se presentd a la emperatriz Ana en 1731, hacien-
dole ver lo conveniente que seria dirigir diversos buques
hacia el Nuevo Mundo, cuyas costas revelaban ya la riqueza
de todo el territorio. A consecuencia de esto se mandaron
disponer dos expediciones, la una para dirigirse desde Kams-
chatka al Este hasta descubrir las tierras americanas, y la
otra para buscar las costas de dicho continente, partiendo
desde la peninsula Tschuktzki. Beering fue nombrado para
dirigir esta ultima, y Tschirikof como segundo jefe, yendo
cada uno a bordo de un buque. El 4 de Junio de 1741 se
dieron a la vela haciendo rumbo al Norte, pero £ los pocos
dias de navegacion un temporal furioso separd los buques, y
la niebla persistente les impidid volverse a reunir. Al hallarse
Beering en el paralelo de 59° gobernd al' Este en demanda de
la costa americana que pudo avistar el 18 de Junio, y la que
£ causa de sus altas Cordilleras engand £ todos respecto £ la
distancia, pero ya inmediatos a la costa les asombraron su
vegetation esplendida y sus montes cubiertos de verdor y
coronados de nieve; la m&s alta de aquellas cumbres recibid
sa ^^^^^^^^^~
EN  BUSGA  DEL  PASO  DEL  NORDESTE.
87
por nombre San Elias, asi como su prolongation, que intcr-
n&ndose en el mar formaba un cabo. Segun los calculos he-
chos, el buque habia fondeado £ los 58° 28' de latitud en el
golfo que forma la peninsula de Alaska con el continente,
cerca de un islote donde encontrd algunas chozas, cuyos habi-
tantes huyeron al distinguir £ los rusos.
El 22 volvid £ dar la vela para seguir costeando, y observd
con asombro que pocas millas m&s al Sur las tierras se diri-
gian al Noroeste, pero siguiendolas con constancia encontrd
una serie de islas por entre las cuales distinguid otra vez el
anchuroso Oceano, de manera que habiendo pasado por el
angosto y peligroso estrecho que separa de la Peninsula a la
isla Unimak, para no perder de vista la costa tuvo que diri-
girse de nuevo al Este. En la isla Sanach did fondo el buque
y bajaron £ tierra algunos marineros, quienes encontraron
varios indigenas que tripulaban cayucos 6 canoas hechas
de corteza de arbol y de cuero. Los rusos se dirigieron a
ellos, pero no pudieron hacerse entender de una manera
satisfactoria, adquiriendo, por lo tanto, muy pocas noticias;
sin embargo, trocaron algunas mercancias y establecieron
amistosas relaciones. El mas viejo de los indigenas, proba-
blemente el jefe, se presto voluntario a visitar el buque; con
este objeto entrd en la lancha, y uno de los rusos le ofretid
entdnces como obsequio un vaso de aguardiente; pero apenas
lo hubo bebido el salvaje, sintiendo abrasarse las entranas y
lleno de terror, se arrojd al agua y gand la orilla. Los rusos
trataron de tranquilizarle, y en efecto el indigena, que ya
pasado el primer momento se encontraba perfectamente y dun
m£s inclinado £ la alegria que antes, volvid £ transigir con mmmmm
1 ; • ~: --—■-   _|
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88
HISTORIA DE LAS EXPLORACIONES ARTIGAS
los europeos; sin embargo de esto tuvieron necesidad dehacer
uso de las armas de fuego.para imponerse £ aquellos salvajes,
que con la mejor buena fe querian conservar £ su lado a uno
de los rusos, no dejandolo partir con los demas; hicieron,
pues, dos disparos al aire, y su efecto fue prodigioso; el panico
se apoderd de ellos, y arrojaronse en tierra tributando £ los
rusos demostraciones de adoration. Poco despues se dirigieron
con sus canoas hacia el barco, y con profundo respeto ofre-
cieron a Beering diversos regalos como ofrendas de paz y de
sumision, poco humillante si se considera que iban dirigidas
a seres que disponian £ su antojo de los truenos y de los
ray os.
Aquella misma tarde siguid Beering su marcha y se detuvo
de nuevo en otra isla vecina, con objeto de dar sepultura £
uno de sus hombres que fallecid en el trayecto; para honrar
la memoria de este desgraciado did £ la isla su nombre, Ua-
mandola Schamagin. El 25 de Setiembre dejd esta isla, mar-?
chando con viento en popa, mas fresco y mas constante de lo
que hubiera sido menester, pues toda la tripulacion estaba
enferma de escorbuto, poco apta por consiguiente para la
maniobra y ansiando regresar a su pais. No tardd Beering
en verse tambien imposibilitado de dejar el lecho por su extre-
mada debilidad, que sentia aumentarsele r&pidamente. Hizose,
pues, rumbo £ Kamtschatka en cuanto podia permitirlo el
viento, y muy combatido por las olas atravesaron la mayor
parte del camino, viniendo £ descubrir el 4 de JsToviembre, por 9
los 55° de latitud, una isla h&cia la cual se dirigid el buque
maniobrando torpemente por falta de brazos y estrelMndose
contra un arrecife. Toda la tripulacion pudo abordar la tierra, -=c=7VT=-=r-
EN BUSGA DEL  PASO  DEL  NORDESTE. 89
sobre la que se vieron en el desamparo m&s espantoso; la isla
estaba deshabitada y casi carecia de vegetation; sdlo hallaron
algunas zorras poco asustadizas y un sinmimero de nutrias en
las play as, hallazgo este ultimo de importancia suma, por ser
su carne en concepto del medico un comprobado remedio contra el escorbuto; no obstante, laexperiencia demostrd que era
insuficiente para combatir esta terrible enfermedad, pues durante el invierno que pasaron alii murid la mitad de la tripulacion. El 8 de Diciembre tambien espird Beering, viniendo £
terminar su azarosa carrera en una isla desierta, rodeado de
las tumbas de sus companeros, abandonado £ sus dolores que
eran comunes a los demas y sin el consuelo de haber logrado
recoger en Europa los gloriosos laureles de sus descubrimientos. Aquella isla recibid su nombre.
Apenas comenzada la primavera, los infelices supervi-
vientes de tantas penalidades trataron de construir una embarcacion capaz de conducirlos hasta Kamtschatka, pero sus
recursos eran muy pocos; todos los calafates habian muerto,
y aunque las olas habian respetado algunos trozos del buque
perdido, faltaban inteligencias para darles nueva forma y
garantias de seguridad. Sin embargo, un tal Starodubzof se
encargd de los trabajos de construction, y el 15 de Agosto
logrd botar al agua una pequefia chalupa, embarcando todos
en ella y lanzandose al mar casi convencidos de perecer en la
travesfa. La Providencia veld por ellos, pues a pesar de llevar
las bordas rasantes al agua, y de haber sido atacado por vien-
tos duros, consiguieron llegar £ la bahia de San Pedro y San
Pablo, donde fueron socorridos , y premiado con largueza el
'JiaT)il constructor de la chalupa.
ggp «0
HISTORIA DE  LAS EXPLORACIONES ARTIGAS
Tschirikof.
1741,
Steller, medico del buque de Beering, trajo consigo una nota
de las plantas que habia encontrado en la costa americana, asi
como una description de las varias especies de pajaros no co-
nocidos en Siberia, y que aiin hoy solo se hallan en la America septentrional. <tEl suelo del continente, dice Steller, difiere
mucho del de las islas vecinas, pues aquel se halla cubierto de
espesos bosques, y en el de estas apenas crece un arbol.» Sus
observaciones han sido confirmadas despues, y citanse como
pruebas indudables de que Beering abordd, no tan sdlo las islas circunvecinas, sino las playas del Nuevo Mundo.
Hemos dicho que el otro buque de la expedition de Beering
mandado por Tschirikof, se separd del que conducia aquel, a
euasa de las nieblas y del temporal el 20 de Junio; pero como
estaba previsto este caso, Tschirikof, ateniendose a sus intruc-
ciones, continud navegando en demanda de la costa americana
que llegd £ avistar el 26 de Julio despues de 34 dias, la mayor
parte de ellos en lucha con vientos contrarios. Segun su calculo^
arrojd el ancla cerca de la costa por los 55° y 36' de latitud;
esta era inabordable por lo acantilada y llena de arrecifes,
pero deseoso de adquirir algunos datos, envid a ella una chalupa con varios hombres armados, y aguardd su vuelta imitil-
mente por espacio de una semana. Asombrado y temeroso envid otra embarcacion, previniendoles la mayor prudencia y
que averiguasen la suerte que habian tenido sus compafieros.
Salieron, pues, estos segundos expedicionarios haciendo mil
conjeturas y llenos de curiosidad, ofreciendo regresar pronto y
con noticias ciertas, pero pasaron dias y semanas sin que tarn-
poco volviera esta chalupa. Jam&s se ha podido saber lo que fue
de ellas: nunca se ha logrado descifrar el misterio de esta do- EN BUSGA DEL PASO DEL NORDESTE.
91
ble desaparicion. Tschirikof permanecid en aquellas aguas todo.
el mes de Agosto, y desesperando al fin de recobrar £ sus hombres, emprendid el viaje devuelta; sin embargo, £ poco de ha-
berse dado £ la vela, volvid £ tocar en la costa con objeto de re*
conocer un golfo, donde hallaron muchos indigenas que se di-
rigieron al buque en sus canoas, pero sin atreverse £ acercarse
mucho y sin admitir comunicacion alguna con los rusos.
Cuando regresd el buque £ Kamtschatka, despues de este
largo y penoso viaje, habian muerto de escorbuto muchos marineros; Delisle, el hermano del gran gedgrafo, espird tambien
al siguiente dia de haber entrado en el puerto. Tschirikof en
cambio logrd salvar su vida amenazada, despues de una larga
convalecencia.
Algunos anos m£s tarde tuvieron lugar notables expedicio- Otros viajeros.
nes, como la del Unicornio, buque mandado por el capitan
Gui, que en 1753 tratd de penetrar directamente hasta el Polo;
la del buque Providencia, cuyo jefe Montgomery intentd lo
mismo en 1756; poco despues la del capitan Costoro que alcanzd
los 80° de latitud, siguiendo la costa Nordeste de Groenlandia;
pero como mds adelante hemos de tener ocasion de referirnos
£ estas exploraciones, continuaremos sin separarnos de la costa
siberiana hasta completar la relation de los mds importantes
viajeros rusos correspondientes £ este siglo.
Hemos dicho que las primeras cartas marinas donde figuraba
la America habian sido hechas por los rusos- aprovechando
los datos adquiridos de los tschutzki; y aunque estos datos no
eran dignos de mucho credito por la ignorancia que debia su-
ponerse en un pueblo salvaje, eran, sin embargo, los linicos y
por consiguiente los mejores. Despues de la experiencia recQ-
I
h~	 92
HISTORIA DE LAS EXPLORACIONES iRTIGAS
l-'l
Schalauroff.
A 76-1 .'
gida por los viajeros que visitaron el estrecho de Beering y las
costas americanas confirmando como verfdicos aquellos datos,
hubo un gran interes en ampliarlos por boca de los mismos
tschutzki; asi, pues, en 1760 Plenifner, gobernadorde Ochotsk,
fundo por drden del Gobierno una fortaleza al Sur de aquella
peninsula, con objeto de establecer relaciones directas con sus
habitantes. Uno de estos, llamado Daurkin, que desde nino habia vivido prisionero entre los rusos, fue enviado a su patria
para investigar y adquirir conocimientos sobre lo que se de-
seaba saber. En efecto, Daurkin paso dos anos entre sus com-
patriotas e hizo con ellos muchas expediciones, regresando
despues £ la fortaleza rusa con un caudal de noticias. El les
describid extensamente los usos y costumbres de aquel pais,
cuyos habitantes trafican con los americanos, atravesando el
estrecho de Beering en diez dias, y pudiendo descansar todas
las noches en las varias islas que, cercanas unas de otras, se
encuentran en el estrecho, cuya anchura es menor un poco m^s
al Norte, aunque no tan cdmodo su trayecto, porque existen
menos puntos de descanso. Plenifner levantd una carta con
arreglo £ todas las noticias adquiridas sobre America y de la
peninsula de los tschutzki, determinando la situation de esta
ultima con bastante exactitud.
En Julio de 1761 salid del Lena un nuevo buque construido
por cuenta de Schalauroff, su comandante, con el propdsito de
bajar por el estrecho de Beering hasta el rio Anadifr. Schalauroff llegd con grandes tropiezos £ la desembocadura del
Lena, donde tuvo que aguardar le dejaran paso los tempanos
de hielo, y el 1.* de Setiembre continud su marcha £ longo de
costa hasta descubrir el cabo Swiatoi, donde elevandose algo ■ U-iil.Ig
EN  BUSCA  DEL  PASO   DEL  NORDESTE. 93
al Norte, descubrio aunque a gran distancia, las montanosas
tierras de la isla mds meridional que forman el grupo llamado
.despues Nueva Siberia. Aqui fue muy combatido por los
hielos, pero continud avanzando, y £ mediados de Setiembre
pudo navegar en una mar despejada, e impelido por un viento
favorable, que en pocos dias llevd el buque hasta las islas de
los Osos, situadas al Norte de la desembocadura del Kolima,
donde se vid asaltado y rodeado por enormes tempanos; pero
con grandes esfuerzos logrd conducir el buque cerca de aquel
rio. All! se dispuso a pasar el invierno que afortunadamente
no me" muy riguroso.
En Julio del ano siguiente, volvid Schalauroff £ darse a la
vela desde Kolima, y no ya costeando, sino haciendo diferentes
rumbos para hallar paso entre los hielos, pudo alcanzar la
bahia de Kolintschin, pero despues de innumerables trabajos
y de muchos dias pasados al ancla, a causa de los vientos de
pr.oa. Durante este trayecto hizo varias observaciones meteo^
roldgicas, y tambien anotd las variaciones de la aguja en diferentes meridianos. Desde la bahia de Kolintschin tratd de
avanzar hasta el cabo Este, pero convencido de la inutilidad
de sus esfuerzos y estando ya la estacion muy adelantada, se
resignd a invernar por segunda vez con el firme propdsito de
terminar su empresa en el verano siguiente. |||
Entrd, pues, en la bahia y desembarcd en ella buscando un
lugar donde pudiera abastecerse de combustible para el invierno; pero no hallo arbol alguno ni troncos flotantes en la
ribera; en cambio, vard su buque sobre un arrecife y por mi-
iagro logrd salir de el sin grandes averlas. Entdnces, remol-
candolo a lo largo de la costa, continud explorandola con el        ^M -n»
,'
94
HISTORIA DE  LAS EXPLORACIONES ARTICAS
■1764-.
Leontjeff.
A 7G4.
mismo infructuoso resultado, por lo cual se did de nuevo £ la
vela dirigiendose hacia el Oeste, en cuyo sentido se vid arras-
trado por una corriente de tres millas horarias de velocidad.
Puede decirse que sin saber como se hallo de nuevo en la desembocadura del Kolima y en el mismo sitio donde habia in-
vernado el ano anterior.
Un tercer viaje realizd Schalauroff en 1763 con objeto de
alcanzar el cabo Este; pero su tripulacion, cansada, descontenta
y escasa de buenos viveres, le obligd a retroceder hasta el rio
Lena, primitivo punto de su partida.
Schalauroff fue sin duda uno de esos hombres cuyo temple
de alma y cuyo energico caracter crecian con los obstaculos y
las grandes luchas: no nos extrana, pues, que firme en su atre-
vida idea volviese a tripular su buque, ya carenado, y se lan-
zara con el por el mismo camino. <? Hasta ddnde llegd? iCual
fue su suerte? Este es un misterio que apenas se ha podido
entrever. Schalauroff no volvid nunca; ninguno de sus hombres le sobrevivid para dar cuenta de su destino: sin embargo,
creese que tres anos despues de haber partido del Lena, habia
logrado pasar el estrecho de Beering, y que asi el como toda
su tripulacion habian sido asesinados por los tschutzki. El
fundamento de esta creencia tuvo su origen en la extrana cir-
cunstancia de que aquellos indigenas, acostumbrados £ com-
prarles anualmente £ los rusos cierta cantidad de harina, rehu-
sasen algun tiempo el adquirirla, lo queextranando a los rusos
investigaron el motivo, descubriendo que los tschutzki poseian
gran cantidad de aquella, cuya procedencia no querian explicar.
Las costas de Siberia durante el invierno parecian convidar
£ largas excursiones sobre la blanca llanura en que se trocaba
m mmmmm
EN BUSCA DEL PASO  DEL NORDESTE.
93
el mar, y no faltaron exploradores que desafiando la intensi-
dad del frio, se pusieran en marcha cuando aiin no habia co-
menzado la primavera, y a veces en pleno invierno, dirigiendose hacia el Norte por encima del mar Glacial, llevando en
sus trineos viveres suficientes para poder ir tan lejos como lo
permitiera la consistencia de la capa helada. Algunos de estos
hombres audaces consiguieron llegar de este modo hasta los
limites de los hielos sdlidos, es decir, hasta encontrar el mar
libre de Siberia. El mas famoso fue Leontjeff, que en 1765,
acompafiado de Lyasoff y Puschkareff, efectud una marcha sobre el hielo durante los meses de Febrero y Marzo, alcanzando
la latitud mas alta que se ha conseguido por este medio tan
penoso como temerario. El trineo de Leontjeff no se detuvo
decisivamente hasta llegar al paralelo de 72° 40', en cuyo punto
hallo el mar tan despejado, que hubierase podido navegar en
el sin muchas dificultades. Desde alii hasta la costa de Siberia
cercana al rio Kolima, habia una distancia de 180 millas.
Asombroso viaje que solo podrian emprender y llevar a cabo
hombres nacidos en aquel helado suelo y desarrollados bajo
aquel clima.
Otras expediciones rusas salieron tambien en busca de un
paso para America por el mismo Polo, d mejor dicho, por encima del Spitzberg, en cuyo punto tenian drden de hacer
rumbo directo al estrecho de Beering. La primera de estas
expediciones fue mandada por Basilio Tschitschakoff, quien
salid de Arcangel y rapidamente alcanzd la isla Barentz, pero
desde aqui tuvo que luchar con un hielo muy compacto. Merced a su energia llegd al Spitzberg cuya costa remontd hasta
los 80* 20', no siendole posible ir mas adelante. Al ano si-
Tschitschakoff.
-I 764-.
lit
i
n 96
HISTORIA DE  LAS  EXPLORACIONES ARTICAS
Rossmyloff.
A 763.
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! 1
Liakhof.
A 773.
B»
guiente salid de nuevo realizando otro viaje con igual resultado. Esta vez se elevd algunas millas m3s al Norte, pero los
infranqueables hielos le rodearon en todos sentidos y regresd
£ Arcangel, perdida la fe de que existiera un paso en aquella
direction.
La segunda expedition fue confiada £ Rossmylof en 1768,
quien, despues de alcanzar el estrecho que divide en dos la
Nueva Zembla, se vid en el tan aprisionado por los hielos que no
pudo abrirse paso e inyernd alii; pero en la primavera de 1769
lo atravesd, proponiendose llegar hasta el rio Obi: desgracia-
damente en medio del mar de Kara le asaltaron algunos tempanos impelidos por el viento con fuerza tal, que ocasionaron
a los buques grandes averias 1 de tan diffcil remedio que
obligaron al jefe a dar por terminada su expedition y retroceder en el acto.
El archipielago de Nueva Siberia, cuya isla mas meridional
habia sido ya visitada por un ruso en 1724, fue recorrida y
y descrita con exactitud por el mercader Liakhof en 1773.
Tambien abordd la isla propiamente Uamada Nueva Siberia,
situada 80 millas al Nordeste de la anterior; ambas estan cu-
biertas de nieve casi todo el ano y no tienen otra vegetation
que musgos y lfquenes, y sus linicos seres vivientes son los
osos blancos, los zorros y algunos renos. En la mas meridional de estas islas se hallan terrenos de arena floja que cubren
una enorme cantidad de osamentas y esqueletos de elefantes
y rinocerontes, proporcionando un marfil de la mejor especie*
La superficie de esta isla llamada Liakofskoe y tambien Atri-
kanskoi, es de 200 leguas cuadradas. La mas oriental que descubrio Liakhof tiene cerca de 300 y en su mayor parte es poco
'JTSJ-ifTJl —1; f*. ~'.~ _ ' EN BUSGA DEL  PASO  DEL NORDESTE.
97
montanosa, pero la cumbre de una de sus montanas ofrece el
fendmeno de una larga fila de altos arboles petrificados, siendo
estos los ilnicos que en toda la isla se mantienen erguidos;
por lo demas, su suelo abunda en depdsitos de maderas resi-
nosas tambien petrificadas y apenas escondidas bajo ligeras
capas de asperon y de arcilla.
Ya que hemos dado la sucinta relation de los exploradores
rusos m£s notables durante el siglo xvm, parecenos de opor-
tunidad anadir algunas noticias sobre los buques en que se
lanzaban con la audacia y la temeridad que hemos visto,
aquellos rudos hombres de mar. Generalmente los buques ex-
pedicionarios se construian en la peninsula de Kamtschatka, en
la bahia de Ochotsk 6 en los muelles de Irkutsk sobre el Lena
y aun en las fortalezas del Kolima. En su construction casi no
se utilizaba el hierro y todas las ligazones solian ser de cuero;
llevaban dos palos de poca guinda y sus velas cortadas de
la peor manera posible. Los de mayor porte solo podian tri-
pularse con 70 hombres, y estos buques, que milagrosamente
sin duda soportaban una larga travesia con vientos duros y
algun oleaje, costaban tanto como los mejores y mas capaces
que poseian los europeos, pues era preciso conducir a todos
aquellos lejanos puertos, la madera de que carecian, asi como
los cordajes, el velamen, y por ultimo, hasta las provisiones.
Consideremos los gastos que originaba el trasporte de todos
estos efectos adquiridos en mercados muy distantes, y no nos
asombrarci que uno de estos buques, listos para darse £ la vela,
costara de quince £ treinta mil rublos. Ademas, como* sus
dimensiones eran muy reducidas respecto al numero de tri-
pulantes, y los viajes que empreiidian duraban a veces dos y
7
II
M
•■* m '
11 98
HISTORIA DE LAS EXPLORACIONES iRTICAS
I
Y
Lutwidge.
A 773.
tres anos, no era posible almacenar en ellos viveres para tan
larga campafia, y esto ocasionaba el nuevo gasto de trasladar
con antelacion las provisiones necesarias a los diversos puntos
donde los buques debian hacer escala.
Inglaterra, la nation que tantos y tan famosos eilus tres marinos habia enviado durante el siglo anterior en busca de un
paso por el Nordeste, volvid a despertar de su letargo, dig£-
moslo asi, fijando de nuevo sumirada en este camino, conmo-
tivo de un documento presentado a la Sociedad Real, por el s£-
bio Deaines Barrington, tratando de demostrar que era muy
factible llegar directamente al polo Norte. Sus razones, apo-
yadas en argumentos puramente cientificos, y no en las vagas
tradiciones que aconsejaron a Wood, fue acogida con verdadero
interes por aquella Sociedad, y presentada por su presidente £
Sandwich, primer lord del Almirantazgo. Esta alta corporation
se hallaba predispuesta de antemano a dejarse convencer por
la confianza que le infundia cualquier empresa marifcima, a raiz
de los brillantes resultados obtenidos por Wallis, Cook y otros
navegantes ingleses. Parecidle ya suficiente fundamento para
autorizar la expedition, el que pudieran efectuarse en las re-
giones articas observaciones magneticas y meteoroldgicas, para
compulsarlas con las que por aquel mismo tiempo efectuaba
Cook cerca del Polo Antartico. Asi, pues, el rey mandd dispo-
ner dos buques, y abastecerlos con todo lo necesario, dandose
el mando del uno, llamado la Racehorse, al capitan Juan Constantino Phipps, y el del otro, la Carcass, al capitan Skeffington
Lutwidge. El primero era a la vez jefe de la expedition y estaba
reputado como muy buen marino y excelente meteorologista.
Dos fisicos distinguidos, Irving y Lyons, fueron embarcados =====
SUS
EN BUSGA DEL PASO  DEL NORDESTE.
99
con objeto de que contribuyeran con sus estudios y observaciones al mejor resultado de la empresa.
Las instrucciones que recibid Phipps antes de emprender la
marcha, fueron dirigirse hacia el polo Norte, procurando vol-
ver a Inglaterra en aquel mismo ano con un caudal de datos
cientificos adquiridos durante su permanencia en las cercanias
del Polo. Didsele, pues, el corto plazo de cinco meses para realizar su expedition de ida y vuelta, recomendandosele mucho
que evitara el invernar en aquellas regiones.
El 2 de Junio de 1773 salieron los buques del Tamesis; el 15
remontaron el paralelo del cabo Norte y el 28 avistaron la costa
meridional del Spitzberg, notando que esta tierra estaba for-
mada de altos y negros penascos desnudos hasta sus cumbres
que se hallaban siempre cubiertas de nieve. Siguiendo al Norte
alcanzaron al dia siguiente los 80° 30' de latitud y dieron fondo
en la isla del Principe Carlos, cuya mas elevada montana debia
tener, segun medicion trigonometrica, mas de 4.000 pies deal-
tura. El 5 de Julio reconocieron la bahia deHamburgo, y el 6,
hallandose en latitud mas alta, los buques fueron aprisionados
por grandes masas de hielo; pero despues de muchos trabajos,
logrd Phipps abrirse un camino hacia el Noroeste llegando
hasta los 80° 36' desde donde ya no les fue posible avanzar.
Entdnces gobernd al Este, en cuyo sentido pudo alcanzar muy
cerca de los 81° de latitud; pero la formidable muralla de hielos
le obligd a retroceder hasta la entrada del estrecho Einlopten,
donde algunos oficiales bajaron a tierra. En las playas vieron
varios arboles que habian sido cortados con hacha, alguna madera labrada y aros de pipas. Al regresar a bordo dispararon
£ una morsa que pasaba cerca de la lancha, pero de repente se
Iv
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100
HISTORIA DE  LAS EXPLORACIONES ARTIGAS
hallaron rodeados por muchos de estos animales, que arrojan-
dose al mismo tiempo sobre las bordas, trataron de volcar la
embarcacion; afortunadamente pudieron librarse de ellos despues de una refiida lucha.
Ha'cia fin de Julio tuvieron un tiempo hermosisimo. «Los
buques, dice Phipps, estaban fondeados en una gran ensenada
de la que partian tres canales, y todo en nuestro derredor se
hallaba cubierto de hielos, pareciendolo tambien el agua que
estaba inmdvil, sin la mas .pequefia ondulacion, por la calma
absoluta de la atmdsfera.» Pero el mar que rodeaba los buques,
se held muy pronto dejandolos enteramente aprisionados; esto
did lugar a serios temores porque no tenian vfveres suficien-
tes para invernar alii. Toda la tripulacion se empled en cortar
el hielo para abrirse un paso, viendose que habia adquirido
dos metros de espesor: perdida la esperanza de salir de aquel
estrecho helado, se dispusieron a abandonar los buques y ha-
bilitar los botes para trasladarse en ellos adonde les llevara la
fortuna. Con este objeto los arrastraron por encima de la nieve
hasta encontrar un espacio de agua libre donde tenerlos dis-
puestos; entre tanto los buques intentando un ultimo esfuerzo,
habian largado todo el velamen en la confianza de que la brisa
que entdnces les soplaba de popa, empujara las embarcaciones
a traves de los tempanos; no hubiera sido esto bastante, pero
quiso Dios que una fuerte corriente se estableciera en el estrecho, la cual hizo derivar a los buques hacia el Oeste con todo
el campo de hielo que le rodeaba. La alegria de la tripulacion
fue inmensa cuando se encontraron en medio de una mar libre
sin averias en los cascos, a pesar de los rudos choques que re-
cibieron.
^-JTOag ■■.-    "^__!_lLLi^;i-i1 1
1
EN  BUSGA DEL  PASO   DEL  NORDESTE. 101
El 11 de Agosto entraron en el puerto de Smeerenberg, donde
segun dice Phipps admiraron un magnifico panorama; altfsi-
mos iceberg llenaban los valles alternando con los montes que
•en su mayoria estaban cortados £ pico, y su color era de un
verde claro brillante y hermoso; este color contrastaba mucho
con el blanquisimo de la nieve que cubria la tierra, y el gris
oscuro de las montanas. De vez en cuando, uno de estos altos
iceberg se desplomaba con estrepito cayendo en el mar; uno
que midieron, tenia quince metros de elevation sobre la su-
perficie, y cerca de treinta debajo del agua.
En la isla de Amsterdam, que tambien visitaron, establecie-
ron una especie de observatorio, donde tuvieron ocasion de ha-
cer muchas anotaciones meteoroldgicas; con el mismo objeto
tocaron tambien en las islas Walden y Moffen; el fisico Irving
determind la temperatura del mar en diversas profundidades,
valiendose de un termdmetro inventado por Cavendish, siendo
£al vez los primeros ensayos de esta clase que tuvieron lugar.
El capitan Phipps ano to en su Memoria muchos datos curiosos,
observaciones cientificas, y un diseno bastante completo de la
fauna y la flora que halld en Spitzberg; el matem&tico Lyons
tambien hizo un estudio muy nuevo sobre los metodos para
hallar la lorigitud de la nave. Pero una niebla espesisima y un
mal tiempo constante impidid continuar los trabajos de observation, por lo que Phipps did drden de regresar, y el 19 de
Agosto emprendieron el viaje de vuelta, entrando en el Tame-
sis £ fines de Setiembre.
' Uno de los grumetes que formaban parte de la tripulacion
de estos buques era Nelson, el mismo que 32 anos despues
moria en Trafalgar herdicamente, mandando la escuadra in-
i i
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1 1 /.
103
HISTORIA DE  LAS  EXPLORACIONES  XRTICAS
lames Cook.
A 776.
glesa que tan serialado triunfo consiguid, alii donde nuestra
armada sufrid la mds gloriosa de las derrotas. Juan Constantino Phipps, jefe de la expedition, fue despues lord Mulgrave,
Cook, el ilustre navegante ingles nacido en Marton en 1728,,
debia llenar el mundo con su nombre, sin embargo de haber
comenzado la carrera maritima como simple marinero; su ta-
lento, aplicacion, profundo amor £ la ciencia, grandeza de alma,,
dulzura de caracter, vigor fisico y excelente juicio y perspica-
cia, fueron cualidades que sumadas debieron forzosamente sa-
car de su humilde esfera a este hombre privilegiado, elevandolo
a la altura envidiable que llegd a alcanzar. Sentimos no tener
espacio para apartarnos del objeto exclusivo de este trabajo,
haciendo una relation de los famosos viajes emprendidos por
este ilustre navegante, quien desde 1768 hasta 1777, fecha de
su tragica muerte en una isla del Pacifico, realizd innumera-
bles descubrimientos en todas las partes del mundo, dejando
por herederos y continuadores de su gloria a sus oficiales
Broughton, Vancouver, Dixon, Burney, Portolck, King y
otros muchos. Debemos conformarnos con referir aqui el
resultado de las exploraciones articas que emprendid Cook,
cuando acababa de dar por segunda vez la vuelta al mundo.
La expedition constaba de las corbetas Resolucion y Descu*
bierta; en la primera habia realizado su segunda campana el
ilustre marino; didse el mando de la segunda al capitan Clarke,
y fueron agregados un dibujante, un astrdnomo y el celebre
naturalista Anderson.
Cook quiso intentar el paso por el Norte de America, si-
guiendo una ruta opuesta £ la que hasta entdnces se habia em-
prendido, esto es, entrar por el estrecho de Beering, y salir por
I EN  BUSGA DEL PASO DEL NORDESTE. 103
el mar de Baffin al oceano Atlantico; formaba parte de su pro-
pdsito el visitar antes las islas del Pacifico con destino £ las
cuales conducia un verdadero cargamento de animales utiles
que debieron reproducirse en aquellas islas. Efectud Cook pri-
mero esta visita, y despues navegd en d.emanda del estrecho
de Beering; el 7 de Marzo toed sobre la costa americana, por
los 43° 30' de latitud, donde se detuvo algun tiempo, estable-
ciendo relaciones con los indigenas. Dejd el estrecho del Rey
Jorge 6 sea de Nootka, y continud su rumbo hasta el paralelo
de 59°, bautizando el estrecho que alii se encuentra con el nombre de Principe Guillermo; dirigiendose despues al Oeste dobld
el cabo de Alaska, desde donde gobernd al Norte, y a primeros
de Agosto llegd £ avis tar la punta mas occidental de America,
que se halla frente por frente del cabo Este de Asia, determi-
nando ambos promontorios la parte mas angosta del estrecho
de Beering, que entre aquellos cabos, solo mide 14 leguas. Al
promontorio encontrado por Cook (pero ya descubierto por
los rusos) didle el nombre de Principe de Gales, Atravesando
luego el citado estrecho, fonded cerca del cabo Este, y enmendd
los grandes errores de las cartas marinas, respecto £ todos
estos lugares.
Cook pasd el estrecho y entrd en el mar Glacial hasta los
70° 44' de latitud; durante dos semanas tratd imitilmente de
seguir m&s adelante por entre los compactos hielos que encontrd £ dicha altura, y convencido al fin de la impenetrabili-
dad que ofrecia aquella muraUa cada vez m^s formidable, vird
por redondo emprendiendo la vuelta para invernar en las islas
Sandwich y volver en la inmediata primavera; pero ya no de-
bia volver nunca de aquellas islas el malogrado e ilustre ma*
j<««^«i^rT-7>-~^^^Tr»g 104
HISTORIA DE  LAS EXPLORACIONES iRTICAS
Clarke.
A 777,
rino. Asi, pues, Cook no llegd a conseguir ningun nuevo descubrimiento en las regiones articas, si bien contribuyd dlamejor
determination de aquellas costas.
Con motivo del tra"gico fin de Cook, el mando de la expedition recayd en el capitan Clarke, que se trasladd £ la Resolution, y el teniente Gore fue nombrado comandante de la Des-
cuhierta. El nuevo jefe, poniendo por obra las instrucciones
recibidas de encontrar un paso por el Noroeste, £ fines de Mayo
abandond las islas del Pacifico y se dirigid hacia el estrecho
de Beering, tocando antes en la bahia de San Pedro y San Pablo, donde los rusos le recibieron con mucha cordialidad. Como
la vez anterior, Clarke paso el estrecho, y se elevd en el mar
Glacial hasta la latitud de 70° 33', teniendo que luchar con las
bancas de nieve mas gruesas y compactas que las halladas por
Cook. Hizo grandes esfuerzos para adelantar camino, pero
todos fueron vanos, y en la seguridad de no poderlo conseguir
en ninguna epoca, resolvid abandonar aquella empresa, lo que
fue confirmado unanimemente en consejo de oficiales. Tal vez
cohtribuyera £ esta decision la circunstancia de hallarse en-
fermo el capitan Clarke, quien £ su llegada £ Kamtschatka
empeord y murid en breves horas. Este marino ilustre habia
dado tres veces la vuelta al mundo y habiase distinguido siempre por sus vastos conocimientos y profundo amor a la vida
de mar.
Hemos dicho que el hermano del gedgrafo frahces Guillermo Delisle, habia acompaiiado £ Beering en su expedition
y habia muerto en Kamtschatka; ahora bien, Clarke al llegar £
este punto bused la tumba de Delisle y grabd sobre ella un epi-
tafio conmemorativo, honrando de este modo la memoria del ^m^^m*^m^^m^!&
!P!il!»BBB
EN BUSCA DEL PASO  DEL NORDESTE.
105
sabio extranjero. Por rara coincidencia, La Perouse, compa-
tricio del gedgrafo citado, £ su llegada £ Kamtschatka, levantd
un sencillo mausoleo al marino ingles, grabando sobre una
placa de cobre su nombre ilustre, y pagando asi el tierno y
respetuoso tributo de Clarke hacia Delisle.
Jose Billings, uno de los oficiales de Cook, entrd al servicio
de Catalina II, emperatriz de Rusia; era hombre audaz y en-
tendido, pero de alma pequeiia y de mucha ambition. Por su
indudable merito como piloto fue nombrado jefe de una em-
presa maritima proyectada por aquel Imperio, y recibid instrucciones importantes, que en honor £ la verdad, supo poner
en pr&ctica hasta donde le fueposible. Estas eran determinar la
longitud y latitud de la desembocadura del Kolima, asi como la
description exacta del promontorio mas oriental de la peninsula Tschuktzki, d sea del cabo Este, y tambien de levantar una
carta de los archipielagos septentrionales del Oceano Pacifico.
En Octubre de 1785 partid de San Petersburgo y llegd al rio
Kolima, donde bajo su direction se construyeron dos peque-
nos buques que debian ser los expedicionarios; una vez termi-
nados, tomd Billings el mando de uno llamado Palas y el del
otro el teniente Sarestshef. El 24 de Junio de 1787 zarpd la
expedition bajando el rio hcicia el mar Glacial; pero las grandes lluvias habian ocasionado un desbordamiento de sus aguas
que inundaron una considerable extension de terreno, y los
buques arrastrados por las corrientes navegaron durante muchos dias sobre los bosques sumergidos de la una y otra mar-
gen expuestos £ mil peligros y sin poder avanzar resuelta-
mente en sentido directo. Por ultimo, llegaron a la desembocadura del rio, y con mds facilidad consiguieron abrirse paso
«
Billings.
A 787,
;_^im* gg^g»u u~r"*i* f&mmmmmm^g
I
J'
A 790.
106
HISTORIA  DE  LAS EXPLORACIONES ARTIGAS
por entre las bancas de nieve alcanzando los 69° 30' de latitud;
pero aqui fue combatido tan rudamente por los hielos, que se
vid p.recisado a regresar a Kolima.
Los bajos pensamientos y torpe envidia de Billings fueron
comprobados por dos hechos ostensibles. El primero, con mo-
tivo de haberle pedido permiso el teniente Sarestshef para
continuar su viaje hacia el Este, cuando Billings abando-
naba por temeraria la empresa; permiso que le negd en abso-
luto, medroso de que pudiera triunfar donde el se daba por
vencido. El segundo fue aiin mas lamentable: un tal Ledyard,
valiente cabo de mar que se habia distinguido mucho bajo las
drdenes de Cook, y cuyas buenas dotes conocia Billings, se vid
detenido en Rusia y preso como espia cuando atrevesaba su
territorio en direction a America, adonde iba animado con
nobles propdsitos y planes de descubrimientos, los que confid
a su antiguo jefe pidiendole su amparo y suplicandole que lo
librara de su injusta prision; pero Billings rehusd interceder
por el, no quiso decir quelo conocia, dejandole abandonado por
el temor y el egoismo de que el bravo marinero pudiera arre-
batarle alguna parte de su gloria d que le obligara a gastar en
provecho ajeno la influencia y la protection imperial que reser-
vaba para si solo. Conveniente nos parece que al lado del aplau-
so merecido por sus posteriores e importantes estudios, aparez-
can y consten las censuras que alcanzd por su bajo proceder.
Despues de la infructuosa expedition intentada desde el
Kolima, Billings se trasladd al puerto de Ochotsk, donde el
Gobierno puso bajo sus drdenes dos nuevos buques con los
que se hizo £ la vela en Setiembre de 1789. A los pocos dias
naufragd uno de estos buques, pero al llegar £ Kamtschatka lo
s—nrti-sm- «
mmmm
EN BUSCA DEL PASO  DEL NORDESTE.
107
mm*
reemplazd por otro, efectuando reconocimientos y exploraciones sobre la costa Noroeste de America y sobre el estrecho de
Beering. A mediadosde Agosto del ano siguiente, dejd Billings
sus buques y atravesd a pie con algunos hombres la peninsula
Tschuktzki sacando mucho menos fruto del que se esperaba
para la ciencia geografica. Uno de los que componian la expedition, llamado Sauer, describe de este modo aquel pais y aquellos habitantes casi desconocidos hasta entdnces: «Atravesamos
tres aldeas y nos detuvimos en la cuarta para pernoctar; las
chozas cubiertas de tierra tenian una forma cuadrada y una
especie de chimenea en su centro; cuatro pedruscos formaban
el hogar. Fuimos obligados a pagarles inmediatamente el im-
porte del agua y de la madera necesaria para hacer nuestra
cena. Animados por la dulzura y la amabilidad que veian en
nosotros, nos pidieron los botones de las casacas cortandolos
sin reparo.alguno. Los hombres eran altos y fuertes, y los
guerreros tenian los brazos y las piernas adornados de figuras;
las mujeres eran bien formadas, de estatura regular, dulces,
gozaban en apariencia de buena salud y no tenian en su
aspecto nada de desagradable. Su traje se componia de piel de
gamo que cubria todo su cuerpo y llevaban sus cabellos par-
tidos en dos trenzas.»
En este siglo se explord con frecuencia la costa siberiana
casi en toda su extension, asi como el estrecho de Beering por
ambas orillas, las islas mas meridionales de la Nueva Siberia
y la peninsula de Taimir hasta el cabo de Tscheljuskin. El paso
del Nordeste habiase, pues, franqueado en su gran parte, fal-
tando solo atravesar el espacio comprendido entre los meridia-
nos del Indigirka y del Lena.
Resnmen
de los
descubrimientos
If   del
siglo XVM.
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108
HISTORIA  DE  LAS  EXPLORACIONES  ARTRXAS
EXPLORADORES  DEL  SIGLO XIX.
Otto Eotzebue.
a 81 e.
Despues de todos estos viajes emprendidos por mar, tu-
vieron efecto las numerosas exploraciones de Hedenstron y
Sonnikoff en 1810, por las costas de Nueva Siberia e islas del
mar Glacial; y estos, asi como Pschenictz, eh 18H, descubrie-
ron la mar libre despues de una larga marcha en trineo efec-
tuada en el mes de Marzo, lo mismo que la de Leontjeff de que
ya hemos hablado.
Durante los veinte ahos de guerra que suscitd en Europa
la dementia de Napoleon, no pudieron pensar los gobiernos
de las naciones en dirigir nuevos combatientes al campo de
los descubrimientos geograficos, para que conquistaran en
noble y herdica lucha inmarcesibles laureles. Pero una vez
firmada la paz, volvieron a ocuparse las naciones de la aban-
donada empresa cientifica, y organizaronse, casi simultanea-
mente en Rusia y en Inglaterra, nuevas expediciones para bus-
car el deseado paso. El conde de Romanzof, rico potentado y
amante de las glorias patrias, mandd construir a sus expensas
un buque de buenas condiciones y bastante capacidad, con
HP msmsB3m*mmesmBBmBBmssa^*-j!i^jum^j-iw«.!m.
EN  BUSGA DEL PASO  DEL NORDESTE. 109
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objeto de que atravesara sin peligro todos los mares delglobo.
El buque, llamado Rurick, fue artillado con ocho canones y
y didsele su mando al teniente Otto de Kotzebue; sus instrucciones eran reconocer y explorar ciertas islas del Oceano Paci-
fico y las costas de America del Sur, despues de lo cual debia
dirigirse al estrecho de Beering, para in ten tar desde aqui un
paso por el Norte de America al estrecho de Bavis. Kotzebue
se hizo £ la vela en Gronstad, en Julio de 1815 y se dirigid £
la Oceania donde descubrio varias islas, llamando a una de
ellas Romanzof. El 1.° de Agosto de 1816, cumplida ya satis-
factoriamente la primera parte de sus instrucciones, se dirigid
al estrecho de Beering, que atravesd, fondeando cerca de la
tierra americana en el golfo que lleva su nombre, y enganado
por el brazo de mar que se interna en el continente, formando
una bahia, creyd Kotzebue haber encontrado por aquel punto
el paso que buscaba.
Lleno de emotion con esta idea escribe Kotzebue: «Conven-
cido de que este era el paso del Nordeste y dando gracias a
Dios por haberme elegido para triunfo tan grande, sentia una
alegrla inmensa y una impaciencia febril por continuar mis
exploraciones a traves de aquel estrecho. Arrie al agua dos
botes y embarquern e en ttno, dirigiendome al pie de un monte
a cuya cumbre subf para dominar el curso del estrecho hasta
larga distancia. Toda la comarca presentaba una gran llanura
salpicada de lagos y pantanos; estaba cubierta deuna hermosa.
vegetation y la nieve no se veia sino en los elevados picos; no
obstante, bastaba profundizar un pie debajo de la yerba para
encontrar el agua congelada. Por mitad de esta llanura se in*
ternaba el estrecho hasta perderse de vista.» if
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HISTORIA  DE  LAS EXPLORACIONES ARTICAS
Kotzebue volvid a embarcar en sus botes y acompanado de
los quince marineros que los tripulaban, siguid remando hacia
dentro, no tardando en descubrir algunas canoas de los indigenas que se dirigieron £ ellos llenos de sorpresa y de algazara.
Los rusos procuraron inspirarles afecto, ofreciendoles tabaco y
algunos regalos; pero pronto llegaron £ ser tan numerosas las
canoas que rodeaban a los botes, que Kotzebue temeroso de
un ataque brusco, emprendid la vuelta entrando a bordo del
Rurick.
Describiendo a los naturales de aquella comarca dice, que
son robustos aunque de mediana estatura, vivos, a pesar del
sello de pereza que tienen en sus rostros feos y sucios, de ojos
pequenos y pdmulos salientes; en los labios llevan pedazos de
colmillos de morsas, y esto unido a sus feas cataduras, los
hace totalmente horribles: sus vestidos de piel son parecidos a
los delos tschuktzki, pero mas cortos.
Al dia siguiente levd anclas e izd vela, internaudose en el
estrecho donde descubrio una pequefia isla a la que Uamd
Chamisso, situada £ 23 leguas distante de la boca. Esta isla
ofrecid al naturalista del buque (con cuyo nombre habia sido
bautizada), una cosecha de datos curiosos, pues la vegetation
era rica y variada y los animales no escaseaban en ella. Kotzebue cometid el error de creer en el hecho extraordinario de
que cierta montafia de aquella comarca era de hielo, cubierta
con una delgada capa de arcilla y tierra en la que crecian con
abundancia el musgo y el cesped: que dicha montana va dis-
minuyendo segun se derrite el hielo que la forma, y su verde
manto, por consiguiente, va bajando, previendose el momento
en que la montana quede convertida en una verde llanura. EN  BUSGA DEL  PASO  DEL NORDESTE.
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Pero tan extrano fendmeno fue mejorexplicado por el capitan
Beechey algunos anos despues, reconociendo, sin embargo,
que apariencias muy ostensibles habian enganado £ los
rusos.
Kotzebue no llevd su exploration hasta convencerse de la
longitud de aquel brazo de mar, que impropiamente llamaba
estrecho, siendo sdlo una gran bahia, y contentdse con las in-
formaciones que le dieron los esquimales; segun estos, nueve
dias de navegacion serian suficientes para que alcanzase la
mar libre. «Con arreglo £ mis instrucciones, dice Kotzebue,
debia dirigirme al estrecho de Norton y fondear en el hasta la
primavera siguiente para continuar entdnces la exploration
del paso; pero como la suerte me habia hecho encontrar un
estrecho desconocido que ofrece magnifico fondeadero, crei
innecesario repasar el estrecho de Beering e invernar en la
citada bahia. Satisfaciendo £ la opinion unanime de mis marineros y oficiales, convine en dar a este estrecho mi propio
nombre. Alegrome de haberlo hallado, por que lo juzgo una
verdadera conquista geografica y porque prueba mi celo y
buena voluntad.» El estrecho Kotzebue mejor explorado, mas
tarde, cambid su nombre de estrecho por el de bahia-, los cabos
Norte y Sur que dan entrada £ esta bahia se llamaron respectivamente de Krusenstern y de Espenberg.
Fernando, baron de Wrangel, cuando apenas contaba 22 Baron de Wrangel
anos, realizd una larga campafla por los mares del Norte y por
el Baltico bajo las drdenes de Golowin; a su vuelta del estrecho de Beering, publicd una Memoria tan excelentede su viaje
que el Gobierno le nombrd jefe de una expedition encargada
de hacer observaciones cientificas y levantar pianos de la costa
Matutschkin.
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112
HISTORIA  DE  LAS EXPLORACIONES iRTICAS
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siberiana comprendida entre el cabo Este y el Schelagskoi, asi
como de rectificar la situation de las islas de los Osos, de la
desembocadura del Kolima y penetrar, en fin, cuanto le fuera
posible en el Oceano Glacial. Con objeto de emprender este viaje
se trasladd desde la Rusia meridional £ traves de los montes
Urales hasta alcanzar el primer punto navegable cerca del na-
cimiento del Lena, cuyo rio bajo embarcado hasta la poblacion
de Jakutsk, donde se reunian muchos mercaderes para ejercer
su trafico con los naturales de Kamtschatka y los indigenas de
la costa. Wrangel se trasladd por tierra desde Jakutsk sufriendo
muchas penalidades, pues no existian caminos ni jera posible
viajar en trineo por las asperezas delterreno, y tuvo quehacer
su marcha a pie d a caballo. En primeros de Noviembre llegd
a Nischne-Kolima habitada por una colonia de rusos que for-
maba gran contraste por su inteligencia y costumbres, con los
indigenas de los alrededores.
Desde aqui partid Wrangel para su expedition en el rigor
del invierno, con una comitiva numerosa en cincuenta trineos
tirados por seiscientos perros, conduciendo viveres, provisio-
nes y los instrumentos cientificos mas indispensables. Una
larga marcha £ traves de la llanura, sufriendo un frio intensi-
simo que llegaba £ hacer ineficaces las observaciones, condujo
£ la caravana hasta el cabo de Schelagskoi, cuya situation anotd
con exactitud a pesar de todas las dificultades y entorpeci-
mientos que producia la baja temperatura; tambien explord
la isla de los Osos e hizo constar que no habia hallado otras varias islas que viajeros anteriores situaron en los mapas. Durante su permanencia entre los tschuktzki habia obtenido pre-
ciosos datos sobre la existencia de una tierra colocada £ no i    '
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EN BUSCA  DEL  PASO  DEL  NORDESTE. 113
muy larga distancia por encima del cabo Jakam. Le indicaron
que desde varios puntos de la costa se podian descubrir las
montaiias pertenecientes £ aquella tierra del Norte cuando rei-
naba buen tiempo, pero durante el invierno no era posible dis-
tinguirlas. Por otra parte, atestiguaban su existencia los reba-
nos de renos que venian de aquella direction por encima del
hielo, regresando del mismo modo. Los tschuktzki sostenian
tambien que aquella tierra desconocida debia estar habitada,
fundandose en que tiempos atras habian estos sufrido una
invasion de hombres llegados del Norte y cuyas armas y tra-
jes no eran semejantes a los de los rusos.
Estas noticias sobreexcitaron mucho a Wrangel y le induje-
ron a emprender una exploration por encima del mar Glacial en
el invierno siguiente. Durante el verano se dedicd a rectificar
la costa hasta la desembocadura del Kolima, y algunos meses
despues se volvid a poner en marcha para realizar su propd-
sito seguido del teniente Matotschkin y del piloto Kosmin. Por
espacio de sesenta dias, d mejor dicho, sesenta noches conse-
cutivas, recorrieron la llanura helada del Oceano Glacial, alcan-
zando el paralelo de 72° sin descubrir tierra ninguna y vien-
dose en la necesidad de volver sobre la costa porq'ue habian
llegado a un punto en que la superficie comenzaba a entrecor-
tarse en grandes tempanos, mas escasos y separados segun se
avanzaba al Norte.
Al ano siguiente, esperando aim encontrar la tierra indica-
da por los tschuktzki, volvid de nuevo a emprender la misma
ruta, siendo detenido del mismo modo en el limite de los hielos
compactos y sin haber descubierto ninguna tierra; pero todos
estos viajes fueron de gran importancia para la Geografia, por
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Anjou.
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114
HISTORIA DE LAS  EXPLORACIONES ARTICAS
las descripciones detalladas y exactas que redactd el ilustre
marino, asi como por sus observaciones fisicas y meteoroldgi-
cas. El baron Wrangel, despues de haber prestado otros muy
notables servicios a su patria, alcanzd el empleo de vicealmi-
rante en 1847.
Otro atrevido explorador realizaba, al mismo tiempo que
Wrangel y casi por las mismas rutas, asombrosas expediciones.
Este era el teniente Anjou, que mas tarde tambien llegd a ser
almirante ruso, el cual saliendo de las cercanias del Lena en
Marzo de 1821 con varios trineos, atravesd mas de 160 millas en
direction Nordeste, alcanzando la costa Sur de la isla Kotelnoi y
continud, siempre sobre la llanura helada, bojeando toda la parte occidental de dicha isla y luego elevdse al Norte por encima
de ella hasta cuarenta millas m£s. Habia alcanzado el paralelo
76° 40', y entdnces se dirigid al Sudeste, avistando poco despues la isla de Fabdejefskoi que tambien costed, y atravesando
el estrecho que la separa de la isla de Nueva Siberia, la costed
igualmente por su parte Norte, y hallando aqui el hielo muy
desunido, se dirigid al Sudoeste atravesando de nuevo la ancha
llanura del mar congelado, abordando el continente a mediados
de Mayo por las inmediaciones del cabo Swiatoi, desde donde
se dirigid a las margenes del Jena para invernar en una aldea
de sus inmediaciones.
Al ano siguiente emprendid otro segundo viaje, tambien en
trineos, atravesando la isla Liakofkoi y luego las dos mis orientates de la Nueva Siberia. Esta vez pudo conseguir elevarse por
encima de estas islas £ cerca de treinta millas, en cuyo punto
halld el limite de los hielos sdlidos; observd una corriente muy
marcada del Este al Oeste que hacia derivar £ todo el campo EN  BUSGA DEL PASO DEL NORDESTE.
115
de hielo y supuso que dicha corriente debia ser originada por
las mareas. Gorriendo despues h&cia el Este, llegd £ alcanzar
el meridiano de 135° E. (de la isla de Hierro) por los 75° 30' de
latitud, donde encontrd el mar libre y emprendid su regreso
dirigiendose al Sudeste y luego al Sur. Rendido de fatiga y
escaso de viveres, llegd al continente abordandolo no lejos de
la desembocadura del Kolima.
Una tercera expedition de igual indole que las anteriores
emprendid este audaz viajero en Febrero de 1823, saliendo del
mismo punto que la vez primera, para lo que tuvo que trasla-
darse desde el rio Kolima hasta el Lena, lo que ya implica un
largo viaje no escaso de padecimientos y trabajos. Casi en el
rigor del invierno, como dejamos dicho, se puso Anjou en
marcha sobre la helada llanura, y haciendose superior £ las
penosas jornadas cuyos mil contratiempos fueron mayores que
nunca, se elevd al Norte por encima de la isla de Kotelnoi al-
canzando cerca de 77° de latitud. Greemos iniitil todo comentario
y toda explication, para que el lector aprecie en su verdadera
grandeza la energia y la audacia que debian reunirse en el
dnimo de este explorador. Desde tan elevado paralelo, tuvo que
retroceder por la misma causa que las veces anteriores, y cos-
teando la parte occidental de la prdxima isla citada, continud
su viaje de vuelta y alcanzd la tierra firme por la desembocadura del Jena. El teniente Anjou, despues de su tercera tenr
tativa, volvid convencido de que en todas las epocas del ano
existe mas alia" de la Nueva Siberia un mar extenso y relati-
vamente libre, si bien no de muy facil navegacion. Tambien
observd que por la parte Norte del archipielago se hallaban
pocos arboles flotantes, y lo contrario en la costa Sur.
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116
HISTORIA DE  LAS EXPLORACIONES iRTICAS
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David Buchan
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John Franklin.
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Inglaterra tambien habia realizado nuevas expediciones arti-
cas; las organizd poseida de entusiasmo y de mucha confianza
en el exito, con motivo de una extrana noticia que circulo por
entdnces y fue confirmada durante tres anos consecutivos. Di-
jose que el mar Glacial por entre Groenlandia y Spitzberg se
habia hecho accesible desde los 70 a 80° de latitud, y que sus
hielos, bajando en enormes masas hasta el Atlantico, habian
dejado convertida su region propia, en un mar enteramente
libre y abierto. Efectivamente, en el Atlantico habianse visto
con asombro grandes bancas de hielo, y esto unido a la confe-
sion de muchos marinos que volvian de la pesca de la ballena
despues de observar aquel fendmeno, confirmaron mucho mas
las esperanzas de lograr un paso tal vez por el mismo Polo.
Para intentarlo se dispusieron dos expediciones cada una com-
puesta de dos buques que debian salir simultaneamente nave-
gando juntos hasta el cabo Norte de Suecia para separarse entdnces y dirigirse, una por el mar de Baffin, 6 sea hacia el
Noroeste, y la otra directamente al Norte sobre el Spitzberg. La
primera expedition fue confiada al capitan John Ross, que
mandaba la corbeta Isabel, y del bergantin Alejandro que era el
otro buque, se nombrd comandante al alferez de navio Eduardo
Parry. La otra expedition fue dirigida por el capitan David
Buchan que embarcd en la Dorotea, llevando por segundo jefe
y comandante del bergantin Trent al alferez John Franklin,
cuyo nombre, asi como el de Parry, han llegado a ser tan ilus-
tres y famosos en los anales geograficos.
David Buchan era un sabio y audaz marino que con mejor
fortuna hubiera logrado alcanzar muchos y merecidos laureles:
En 1810, siendo teniente de navio, realizd £ bordo del Adonis EN BUSGA DEL PASO  DEL NORDESTE.
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notables viajes en Terranova, mereciendo muchos elogios del
Almirante Dukworth, y su nombramiento para jefe de la pre-
sente expedition fue aplaudido por lo acertado. Acompanaban
a Buchan como oficiales, Jorje Back y Guillermo Brekey, que
m&s tarde debian hacerse ilustres; tambien formaban parte de
su camara el astrdnomo Fisher, que habia navegado con Ross
anteriormente. Los buques expedicionarios fueron construidos
con la mayor solidez posible y reforzados con gruesas planchas
de hierro, cuya prevention debieron sin duda alguna agrade-
cer mucho sus tripulaciones.
El 10 de Mayo de 1818 zarparon los buques del Tamesis y
el 14 cortaron el Circulo Polar. Con arreglo a sus instrucciones respectivas, se separaron poco despues siguiendo Buchan y
Franklin rumbo directo al Norte; el 24 avistaron la isla Barentz, y poco mas arriba los primeros hielos que no embara-
zaron su andar hasta descubrir el Spitzberg, donde una formidable barrera les cerrd todos los pasos; sin embargo, £ fuerza
de tentativas consiguieron elevarse por la costa occidental hasta
los 80° y ampararse en la bahia Magdalena. El 10 de Junio
encontraron un barco ballenero que venia del Norte huyendo
de los tempanos, por el cual se informaron de que era impo-
sible seguir rods adelante. Buchan quiso entdnces probar for-
tuna dirigiendose al Este, y muy pronto se vid cercado por
enormes bancas que le mantuvieron inmdvil durante 15 dias;
pero un temporal que sobrevino lo libro de su prision y pudo
entrar en la bahia de Fair Haven, desde donde volvid a darse
£ la vela, y aprovechando una clara alcanzd los 80° 30' de
latitud. La Borotea y el Trent quedaron aprisionados de tal
manera, que creyeron invernar alii. Por fortuna, despues de
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118
HISTORIA DE LAS EXPLORACIONES ARTICAS
un mes de esta forzosa inmovilidad, el tiempo cambid brus-
camente, negros nubarrones cruzaron la atmdsfera y un hu-
racan terrible se desencadend, invirtiendo como por milagro
el panorama de aquella comarca. A impulso del vendaval ca-
yeron desplomados los altos iceberg con espantoso ruido; las
grandes masas de hielo levantadas por las olas y rotas en peda-
zos Uovieron sobre la cubierta de los buques como rudos pro-
yectiles hendiendo su tablazon; y arrastrados por las rafagas y
barridos por el oleaje, corrieron sobre aquel mar sembrado de
pedruscos cuyos choques no hubieran podido resistir mas largo
tiempo. En este supremo trance, Buchan recurrid £ un herdico
medio para salvarse d perecer, largando todo el velamen posible, con lo que el buque partid como una flecha. Franklin lo
imitd soltando tambien su aparejo, y ambos se lanzaron
contra las enormes bancas que les cerraban la huida. El cho-
que fue terrible; un espantoso crujido llevd el panico £ todos los
corazones; los masteleros cayeron por la banda y las rodas
despidieron mil astillas. Pronto se notd que la Borotea hacia
mucha agua, y tuvieron que funcionar de continuo las bom-
bas para que no se fuera a pique. Por ultimo, &la maiiana siguiente, despues de haber salvado los mayores peligros, con-
siguieron llegar £ la bahi'a de Smeerenberg, donde invirtieron
en componer sus averias cerca de un mes, y ya avanzada la
estacion y sin objeto que cumplir en aquellos mares, regresa-
ron £ Inglaterra fondeando en el Tamcsis el 10 de Octubre.
No fue, sin embargo, imitil la expedition de Buchan, pues
durante su derrota hizo notables observaciones sobre las corrientes submarinas, direction e intensidad magnetica y varia-
ciones de la aguja imantada; tambien las hizo muy provecho-
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EN  BUSCA  DEL  PASO  DEL  NORDESTE.
119
sas sobre la temperatura del mar a diversas profundidades, y
sobre el achatamiento de los polos. Disgustado de su poca for-
tuna, Buchan no quiso escribir sus viajes. Este ilustre marino
fue enviado en 1825 para explorar el paso del Noroeste y des-
aparecid sin que jam&s se supiera de el ni de su tripulacion.
Por una rara coincidencia, el comandante del Trent, John
Franklin sufrid la misma suerte, y conocidisimas son la pocas
noticias que se adquirieron de su tragico fin.
Guillermo Scoresby era hijo de un famoso ballenero ingles
que desde muy jdven habia acompanado £ su padre en todos
los viajes emprendidos por este a traves de los mares articos.
En 1806, cuando era aiin un adolescente, desempenaba el cargo
de piloto, d mejor dicho, de contramaestre a bordo del buque
mandado por su padre, que se dirigid por cuarta d quinta vez
a las costas de Spizberg. En este ano alcanzd el buque el paralelo
mas alto que hasta entdnces se habia conseguido en aquella direction; pues el 24 de Mayo se situaron en los 81° 30' en medio
de un mar completamente libre de hielos y que se extendia
hicia el Norte hasta perderse de vista, pareciendo convidar
£ lanzarse por el en busca del mismo Polo; pero el capitan ballenero, dedicado con fruto £ la gran pesca en aquel sitio y durante aquellos dias, no pudo anteponer a tan lucrativa ocupa-
cion la travesia exploradora por aquella mar libre. Su hijo
lamentd toda la vida el haber desaprovechado tan rara proportion, pero respetando la justa causa que le impidid a su padre
intentar la empresa, que hubiera sido en perjuicio de sus armadores.
En 1818, Scoresby habia realizado ya diez y siete viajes re-
dondos sobre Spitzberg, y como fruto de estos viajes habia re-
Scoresby
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120
HISTORIA DE  LAS EXPLORACIONES  ARTICAS
dactado un libro curiosfsimo y de verdadero merito, el mas ex-
tenso quizas y el mas perfecto, sin duda, que describe el Spitzberg y todos los fendmenos fisicos y meteoroldgicos de los mares
articos. Este libro ha servido de punto de partida y de consulta
a los posteriores viajeros y sabios que recientemente han dedi-
cado sus largos estudios a aquellas regiones. Es mas de admi-
rar la excelencia de su obra, teniendo en cuenta que su instruction la debid a si mismo y que jamas descuidd su oficio y ocu-
paciones de ballenero, entre los que gozaba fama merecida de
emprendedor y afortunado. Es cierto que siempre que podia
combinaba los intereses de la casa armadora de su buque, con
su afan por hacer descubrimientos. Asilo vemos detenerse en
diferentes puntos de la costa del Spitzberg y escalar sus mon-
taiias mas escarpadas con inminente riesgo, hasta alcanzar sus
cumbres cubiertas de nieve, desde las cuales solia ser testigo de
hermosos panoramas y notables fendmenos. En una de ellas,
cuya elevation pasaba de dos mil pies, observd y anotd que a
media noche, es decir, en claro dia (pues era una noche de
Julio) el sol calentaba y derretia la nieve de la altiva cresta
que corria en abundancia por los flancos del monte, de modo
que en aquellas latitudes de hielos perpetuos y de congelation
constante, los picos mas altos son despojados por el calor solar,
al paso que sobre el mismo ecuador las cumbres conservan
eternamente su vestidudura de nieve. Scoresby se explicaba
este fendmeno por la action continua de los rayos solares durante su permanencia de cuatro meses sobre el mismo punto
elevado, y mejor dispuesto, por consiguiente, para recibirlos,
que los hielos de las llanuras.
En una de las excursiones que hizo £ la isla de Mayen subid EN BUSGA DEL  PASO DEL  NORDESTE.
121
a una montana de seis mil pies que dominaba un horizonte de
cien millas; desde alii gozd de un panorama esplendido y sor-
prendente; el suelo que cubria aquella montana resonaba bajo
los pasos de los marineros como si estuviera hueco; un cr&ter
de doscientos metros de diametro y ciento de profundidad, que
alii encontraron, le did explication del fendmeno; sus alrede-
dores estaban tapizados de escoria de materias vitreas y de ar-
cilla, por entre las cuales corria un arroyuelo de agua mineral.
Aquel volcan parecia dormido, pero un ballenero que pudo
examinarlo desde el mar al afio siguiente, lo distinguid arro-
jando fuego y ceniza a gran distancia y altura.
En 1822, Scoresby, &bordo del Baffin, realizd lam£s impor-
tante de sus exploraciones sobre la costa oriental de Groenlandia. A primeros de Junio, por los 74° de latitud, comenzd £ re-
correrla y estudiarla con todo detenimiento, situando muchos
puntos hasta entdnces totalmente desconocidos, y en los que
ya habian sido visitados por otros viajeros rectified las longitudes equivocadas en 8 y 10°. Toda la costa era esteril, sem-
brada de penascos desnudos, y la coloration de los hielos le
permitid observar efectos de refraction, mas maravillosos
que en parte alguna. Hacia fines de Junio habia recorrido 90
millas, y dirigiendose entdnces algo al Este, reconocid nuevas
costas acantiladas y cuya altura no median menos de cien metros. Desde esta tierra, que llamd Liverpool, gobernd hacia el
Sur y fue £ fondear cerca del cabo Swainson donde encontrd
seiiales recientes de haber sido habitado sin duda por esqui-
males. Poco mds abajo creyd descubrir un estrecho que parecia continuar indefinidamente hacia el interior de Groenlandia, lo que le hizo conjeturar que dicha tierra no fuera un con- 122
HISTORIA DE LAS EXPLORACIONES ARTICAS
(Slavering
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Sabine.
•1823.
tinente, sino un grupo de islas poco distantes unas de otras.
La parte de costa de Groenlandia a que llamd Scoresby tierra
de Jameson, aparecia tan verde y pintoresca que contrastaba
mucho con el aspecto de todas las dem&s costas negruzcas y
est^riles. Alii encontrd algunas cabanas deshabitadas y varios
sepulcros que con tenian, adem&s de los esqueletos, instruments de caza y otros utensilios. Scoresby continud navegando y
descubrid otras varias bahias. Enlazando todos los reconoci-
mientos que hizo, abarcan mas de 120 leguas de costa que
eran anteriormente casi desconocidas. Aiin hubiera continuado
sus investigaciones hasta el Sur de Groenlandia; pero como no
era mas que simple capitan del buque enviado por sus dueilos
para pescar la ballena, tuvo que dedicarse a esta operation
hasta completar su cargamento, lo que consiguid en muy pocos
dias. Algunos anos despues este ilustre marino abandond su
profesion azarosa y tuvo el capricho de hacerse clerigo.
La costa oriental de Groenlandia fue aiin mejor inspeccio-
nada al ano siguiente por el capitan Clavering, quien por dr-
den del Gobierno condujo sobre aquella costa al fisico ingles
Eduardo Sabine; este, que habia ya formado parte en los viajes
de Parry en 1819 y 1820, era entdnces capitan de artilleria £ la
vez que un distinguido sabio. Su viaje £ la Groenlandia tenia
por objeto completar las observaciones hechas bajo diversas
latitudes, relativas al pendulo y al magnetismo terrestre. A
primeros de Agosto desembarcd Sabine en una isla colocada
por los 75°, en cuyo centro hay una montana de tres mil pies,
y en ella se dispuso a hacer observaciones mientras Clavering
volvid £ darse £ la vela con rumbo al Norte para explorar la
costa. Sin grandes tropiezos tuvo la for tuna de llegar hagta u^=!
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EN  BUSGA DEL  PASO  DEL NORDESTE.
123
los 76° de latitud realizando varios descubrimientos. En una de
aquellas ensenadas encontrd una aldeade esquimales que teme-
rosos huyeron de los ingleses, pero alfin, por medio de regalos
lograron atraerselos e inspirarles confianza. Aquellos vivian
en una especie de tienda formada con troncos de arboles y tan
baja de techo que nadie podia en su interior colocarse de pie;
habiendose presentado ocasion de cazar una morsa, un mari-
nero le dispard un tiro con tal acierto que la matd en el acto,
dejando estupefactos de asombro £ los indigenas, quienes cor-
riendo hacia el animal lo reconocieron escrupulosamente hasta
hallarle el sitio del balazo, e introduciendo en el los dedos, lan-
zaron gritos de alegria pareciendo quedar muy satisfechos de
haber descifrado el problema.
Clavering llevd despues su corbeta, la Griper, £ la isla del
Pendulo donde habia dejado a Sabine; pero este no pudo
terminar sus estudios y observaciones cientfficas hasta la en-
trada del otono, por cuya razon ya no le fue posible al primero
intentar nuevas exploraciones hacia el Norte, y regresar on £
Inglaterra.
Entre tanto habia realizado el capitan ruso Liitke dos expediciones; la primera en 1821 con objeto de reconocer la costa
de Nueva Zembla; pero despues de pasar el estrecho de Waigath y penetrar en el mar de Kara, fue detenido por una mu-
ralla de hielos que lejos de hacerse franqueable se aumentaba
y comprimia m£s y m£s, obligandole £ repasar el estrecho. Al
ano siguiente volvid £ repetir la empresa con mejor fortuna,
descubriendo en la desembocadura del rio Krestova una isla
que llamo Wrangel, y situd con exactitud otras varias que ya
habian sido anotadas por exploradores holandeses. En 1823 rea-
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Liitke.
1823. I«pi"""J*"SPJ
11
12*
HISTORIA DE LAS EXPLORACIONES iRTICAS
lizd su tercer viaje alrededor de Nueva Zembla con arreglo a las
instrucciones recibidas y obteniendo el mayor exito posible.
Al concluir aquel mismo ano, anuncid el Gobierno ingles su
propdsito de enviar una nueva expedition en busca de un paso
hacia el Noroeste por el estrecho del Principe Regente; Parry,
jefe nombrado de esta expedition, se disponia a emprender con
ella su tercer viaje, pero el capitan Franklin que acababa de
regresar de una penosfsima campana en los mares articos, se
ofrecid a ir por tierra hasta la costa americana situada cerca
de la desembocadura del rio Mackenzie, desde donde continuaria
su marcha reconociendo todo aquel pais, hasta el estrecho de
Beering, de modo que enlazando su descubrimiento con los que
lograse Parry, se habria explorado todo el Norte de America.
Beechey. El Gobierno aceptd su oferta y comunicd drdenes a la Com-
1826. panfa de la bahia de Hudson para que le surtiera de todo lo ne-
cesario durante su larga peregrination. En efecto, salid Franklin con Richardson, Back y otros, desde Nueva York, trasla-
dandose por tierra y navegando por rios siempre al Norte, hasta
descubrir el Oceano Glacial por latitud de 69* 20', deteniendose
en la isla Garry. Pero no es nuestro objeto seguirle mas alia,
y hemos citado este viaje para dar explication del emprendido
por Federico, Beechey hasta el estrecho de Beering en 1826.
Este era comandante de la fragata de guerra Blosson, que
fue designada por el Gobierno para aguardar la llegada de
Franklin a aquel estrecho, cuando hubieran terminado su expedition, pues suponfase acertadamente, que los viajeros Ue-
garian exhaustos de fuerzas y de provisiones £ dicho punto.
Beechey salid del Tamesis en 1825, y todo aquel aiiolo empled
en visitar el Pacifico, realizando notables descubrimientos;
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EN BUSGA DEL PASO  DEL NORDESTE. 125
pero £ mediados de Julio del ano siguiente, con arreglo £ sus
intrucciones, llegd £ la bahia de Kotzebue, y fonded inmediato
£ la isla Chamisso. Alii se dispuso £ esperar £ Franklin, mientras que su tripulacion efectuara largas exploraciones por la
costa, con cuyo objeto tenia prevenida una gran lancha. En
esta embarcacion salieron por primera vez, el alferez Elson y
diez hombres, con idea de doblar el cabo Golowin y alcanzar
el de los Hielos, punto exacto de cita que eligid Franklin. La
lancha fue remolcada por la fragata hasta aquel cabo, y didsele
drden a Elson para navegar hacia el Este, tan lejos como le
fuera posible. La fragata, entre tanto, volvid £ su primitivo
fondeadero de la isla Chamisso.
Trece dias despues vieron venir la lancha exploradora sin
novedad alguna; esta habia alcanzado el 22 de Agosto, una len-
gua de tierra baja y arenosa, cercada de un hielo muy com-
pacto, que se extendia hacia el Norte, hasta perderse de vista;
dicha lengua estaba situadapor los 71° 24' de latitud, y 154* 21'
de longitud Oeste. Alii se vid Elson combatido, ademas de las
masas de hielo que sobre la lancha arrojaba el viento, por una
corriente de mucha velocidad que la arrastraba sobre la costa.
Por ultimo, la embarcacion fue arrojada contra laplaya, sobre
la que permanecid algunos dias expuesta £ perderse; entre tanto
los esquimales habian acudido en gran numero, y validos de
esto, trataron con insolencia £ los ingleses, robandoles lo que
hallaban £ mano y al parecer muy predispuestos £ extremar
Sus ataques; afortunadamente con el cambio del viento se dis-
persaron las masas de nieve, y la lancha pudo verse libre, em-
prendiendo su viaje de vuelta*
Aquel punto alcanzado por Mson tomd el nombre de cabo
•
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o-^aw-ra^ro.™.
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1.1111   II mm
126
HISTORIA  DE  LAS EXPLORACIONES ARTICAS
i
Barrow, y esta situado a 120 millas del cabo Helado 6 de los
Hielos. Toda aquella costa se hallaba muy poblada, y abun-
daba en lagos y rios; la isla Garry, donde se detuvo Franklin,
distaba de alii solo 50 leguas, de modo que si este marino hu-
biera persistido una semana mas en su empresa, seguramente
hubiera encontrado a Elson, y arribado con el a la fragata de
Beechey. La fragata abandond el estrecho de Kotzebue £ media-
dos de Octubre, dirigiendose al Pacifico, en una decuyas islas
paso el invierno, pero en el verano siguiente volvid a la misma
bahia, y por segunda vez salid la lancha con iguales instrucciones , mandada entdnces por el alferez Becher. Entre tanto
Beechey se dedicd a explorar la costa, descubriendo muchos y
magnificos puertos, cuyos pianos levantd con gran exactitud, y
efectud tambien muchas sondas anotando la calidad del fondo.
Luego regresd a la isla de Chamisso para adquirir noticias de
la lancha que ya debia haber regresado de su viaje, pero con
sorpresa supo que no habia vuelto toda via; entdnces desde su
fondeadero registrd Beechey con su anteojo toda la playa, y
mas alia del cabo Krusenstern, vid flotar una bandera al pare-
cer agitada por dos hombres. «Una duda se apoderd entdnces
de nosotros, haciendo latir nuestros corazones. <;Los que sos-
tenian la bandera, serian tripulantes de nuestra lancha, d
Franklin y sus companeros? Esta ultima idea fue la que mas
nos ocupd, porque lisonjeaba el mas ardiente de nuestros de-
seos; pero pronto un examen detenido nos hizo conocer que
pertenecian £ nuestro buque: inmediatamente salieron botes para socorrerlos, y al fin tuvimos a bordo los tripulantes de
la lancha que habia naufragado en la bahia de Kotzebue, aho-
gandose tres hombres de su tripulacion.» RW
mmmm
mmm
EN BUSCA DEL PASO DEL  NORDESTE.
127
Con la pi»oximidad del invierno, la temperatura descendid
mucho, y la fragata mal preparada para invernar alii, lo que
por otra parte no tenia*objeto, fue conducida de nuevo al Pa-
cifico. Beechey hizo muy amplios estutlios acerca de los indigenas de aquellas costas, £ los que llamo esquimales del Oeste:
generalmente viven de los productos del mar, y por lo tanto
sus aldeas suelen hallarse construidas en la playa; mientras
dura el invierno, se encierran en sus chozas, y en la buena
epoca, hacen excursiones en largos esquifes para cazar, pescar
y recoger troncos flotantes. Mientras dura su peregrination,
descansan bajo tiendas port&tiles de piel de reno, y cuando se
aproxima la mala estacion, vuelven en trineos £ sus aldeas, si-
guiendo el largo de la costa. Al parecer no tienen religion alguna, ni reconocen otra autoridad que la de los ancianos; no
obstante, como hombres que son al fin, presagian otra vida despues de la muerte, y asi lo demuestra sin duda el cuidado que
tienen de colocar en los sepulcros armas, vestidos y aun ins-
trumentos de miisica, objetos todos innecesarios, si no creye-
ran d imaginaran un mas alia. La pasion ardiente de estos
esquimales, es el tabaco que se proporcionan sin duda por con-
ducto de los tschuktzki. En el manejo del arco, adquieren algunos de ellos una destreza maravillosa; respecto a este punto
refiere Beechey lo siguiente: «Un dia distinguimos a 300 varas
de la playa un ave acuatica, y ofrecimos recompensar al que
la matara; le dispararon varios tiros, pero el pajaro se salvaba
sumergiendose: un esquimal prepard entdnces su arco, yapro-
vechando el momento en que sacd aquella la cabeza fuera del
agua, le atravesd los dos ojos con una fiecha.» Nee sic mini
credere tantum, como dijo un poeta latino. *smjmamsmmmm
«jumn!«i
•***>.
128
HISTORIA DE LAS EXPLORACIONES ARTICAS
Parry.
A A 27.
Tdcanos ahora hablar de uno de los mas brillatites marinos
que han honrado la armada inglesa. Eduardo Parry, hijo de
un medico de Bath, nacid en 1790, y £ los 13 anos de edad via-
jaba como guardia marina en la fragata Villa de Paris. En
1811 habia ya conseguido acreditarse por su valor y conoci-
mientos nauticos, y en esta fecha hizo su primer viaje a las re-
giones polares llegando a los 79° de latitud Norte. En 1818,
siendo teniente de navio, mandd una expedition en busca del
paso del Noroeste e invernd en la isla de Melville, ganando a
su vuelta el premio de cinco mil libras esterlinas que habia
ofrecido el Gobierno para el que alcanzara con su buque los
110° de longitud, por una latitud encima del paralelo 74. Tres
anos despues efectud su tercera exploration artica muy prove-
chosa por las interesantes observaciones y riqueza cientifica
que did por resultado. En 1824 volvid a salir por cuarta vez
invernando en el estrecho del Principe Regente, donde perdid
uno de sus buques. Este hombre exceptional, que se habia for-
mado una segunda naturaleza invulnerable para los frios m£s
intensos, concibid la idea de llegar al polo Norte a traves de la
llanura helada ya fuera £ pie d en trineo. Su buque, el He-
cla, debia conducirlo al Spitzberg y esperarle alii hasta que
regresara de su expedition. Tan temerario propdsito no sor-
prendid mucho en un marino de sus antecedentes, y ofrecia
cierta probabilidad de exito las conclusiones emitidas por
Phipps y Scoresby sobre los hielos de las mas altas latitudes,
que segun ellos formaban una superficie compacta y unida
como seria la del mar solidificado.
El 27 de Marzo salid Parry del Tamesis llevando £ bordo
algunos botes que podian indistintamente navegar sobre el
issssr-   *sar ■ mm
EN BUSCA DEL  PASO DEL  NORDESTE. 129
agua d deslizarse sobre la nieve como trineos. Hizo escala
en Hanmerfest, y el 14 de Mayo avistd el cabo Hackluit donde
encontrd enormes bancas de hielo, pero tan entrecortadas y
llenasde asperezas que no pudoutilizar aiin sus trineos. En
cambio, aquellas bancas movibles le obligarbn £ buscar un re-
fugio para su buque en la ensenada que llamd de la Hecla; alii
se le confid su custodia al alferez Forster, mientras que Parry
realizaba su marcha sobre el hielo. Condujo viveres para 70
dias y vestidos convenientes, asi como todas las clases de uten-
silios que creyd necesarios. Los trineos se pusieron en marcha el 21 de Junio, y al pasar por la isla dela TabZadejaron en
ella provisiones para recogerlas a la vuelta. Dice Parry: «Yo
me habia propuesto andar de noche y descansar de dia, pues
no podiamos temer la oscuridad en estos meses, y el sol, estan-
z^ do mas cerca del horizonte durante las noches ficticias, nos
deslumbraria menos al reflejar sobre las nieves, siendonos
mas cdmodo por lo tanto. Ademas, con este arreglo dedicdba-
mos al descanso las horas de mas calor secando entdnces nuestros vestidos de la humedad continua que aqui reina d del agua
del mar que nos salpicaba amenudo; por otra parte, en las horas de mas frio el hielo mas duro y compacto facilitaba mejor
base al peso de los trineos. Nuestros preparativos de marcha
comenzaban siempre con algunas oraciones y en seguida cada
cual se vestia convenientemente y nos envolviamos en una
gran bata d capoton de mucho abrigo. Sin embargo de esto,
durante toda la expedition no conseguimos vernos nunca sino
mojados y ateridos de frio; bastaba un cuarto de hora de marcha para que la humedad nos penetrase hasta los huesos. Por
la tarde almorzal>amos; esta era nuestra primera comida com-
9 130
HISTORIA DE  LAS  EXPLORACIONES  ARTICAS
ii
puesta de una taza'de chocolate y galleta, en seguida caminaba-
mos por espacio de cinco horas y dedicabamos una para des-
cansar y comer. Luego volviamos a invertir otras seis horas
en correr sobre la nieve d en navegar por entre los tempanos;
cuando haciamos alto escogiamos uno bastante ancho y fuerte
sobre el que izabamos nuestros botes para librarlos de los cho-
ques con los demas hielos flotantes; alii colocadas las'dos embar-
caciones-trineos, se les quitaba la nieve de que solian estar lle-
nas, y con las velas cazadas 6 sostenidas por bicheros, formaba-
mos una especie dealbergue. Despues de estas primeras disposi-
ciones, cambiabamos de vestidos y componiamos los desperfec-
tos, para cenar en seguida y consumir de sobremesa algunas
pipas de tabaco. El humo de tantos pequenos fuegos contribuia
mucho a elevar la temperatura de nuestra casa; luego colocaba-
mos centinelas para que rechazaran el choque de los hielos y
dieran aviso de la proximidad de algun oso... Siete horas de
sueno nos eran suficientes, y al levantarnos, la corneta anun-
ciaba que el chocolote estaba listo. Diariamente distribuiamos
estos vfveres para cada hombre: diez onzas de galleta, nueve
onzas de carne salada, una onza de chocolate y media de tabaco.
Nuestro combustible era el alcohol, y una sola cafetera bastaba
para todos.» Como se ve, les era necesario en la mayor
parte de los descansos dedicarse a la penosa tarea de izar los
botes encima de un tempano y volverlos £ lanzar al agua para
seguir su camino. Esta operation no podia efectuarse sino me-
diante muchas cargas y descargas de la mayor parte de los
efectos que contenian las embarcaciones, pues siendo todos de
suma utilidad, no querian exponerse a perderlos d £ ave-
riarlos. jmjL-t-U.-JU.iiP-.-tJ i
u-uu H.UJUU
EN BUSCA  DEL  PASO  DEL NORDESTE.
191
Por fin hallaron un hielo continuo; pero susuperficie, lejos
de ser lisa (como la creyeron vis la a distancia Phipps y Scoresby), estaba llena de asperezas y de picachos agudos que
rompian el calzado y lastimaban los pies de los exploradores;
por otra* parte, esta superficie no era horizontal sino muy que-
brada y dun montanosa; jiizguese, pues, de los grandes esfuerzos y fatigas que costaria subir aquellas cuestas a los trineos,
y unamos £ esto un tiempo frio, cerrado en niebla, d en tor-
bellinos de nieve y lluvia, algunos de los que duraban dias enter os, y no nos sorprenderd que los exploradores se dieran por
contentos cuando alfin de la Jornada habian adelantado cinco d
seis millas h&cia el Norte. Sorprende y admira considerar aquellos hombres en lucha temeraria con la naturaleza, que solos y
desamparados atravesaban por medio de esos hielos eternos,
casi enterrados en la nieve sin escuchar siquiera el graznido de
un ave que turbara el silencio prof undo ydesconsolador de tan
horrible comarca. Y si al menos al finalizar el dia hubieran
podido sacar nuevas fuerzas considerando que habian acortado
la distancia al Polo en las millas logradas a costa de tantos esfuerzos ! Pero no era asi;las situaciones astrondmicas les traian
diariamente un desencanto; ya no era misterio para ninguno
que todo aquel campo de hielo que recorrian, iba arrastrado
hacia el Sur por corrientes submarinas, ylos exploradores, en
realidad, sdlo adelantaban la mitad de las millas que habian
caminado.
Dice Parry: «E1 20 de Julio nos detuvhnos para medirla distancia realizada, y resultd que habiamos recorrido diez millas,
sin adelantar in£s que seis; pero nuestra sorpresa fue grande
cuando al observar la latitud y compararla con la obtenida tres 132
HISTORIA DE  LAS  EXPLORACIONES ARTIGAS
if
dias £ntes, nos probd que en vez de las diez millas que crefa-
mos haber hecho, solo habiamos conseguido cinco. La tripulacion ignoraba estas contrariedades; pero algunos dias despues, ya no fue posible ocultarles la verdad, pues el 22, que
segun nuestros calculos habiamos andado 19 millas hacia el
Norte, resultd que en realidad habiamos retrocedido tres hacia
el Sur; el campo de hielo derivaba en sentido contrario m£s
aprisa de lo que nos era posible adelantar, siendo su velocidad
de cuatro millas diarias. Nos hallabamos en latitud de 82° 40'
y anuncie £ los marineros que no podiamos ir mas lejos; pero
estos en vez de alegrarse al saber que sus trabajos iban £ con-
cluir, quedaron muy poco satisfechos. Despues de un dia de
descanso, y cuando ibamos a emprender la vuelta, el tiempo
mejord invitandonos a seguir mas adelante, pero nos fue im-
posible alcanzar el paralelo 83°, deteniendonos definitivamente
en los 82° 45' de latitud por 16° 55' de longitud Este. Al llegar
aqui no distabamos mas que 172 millas de la corbeta; pero lo
que realmente habiamos caminado, eran muy cerca de 300 millas; para llegar al Polo, hubieramos tenido que andar 203 le-
guas, y esto suponiendo el hielo firme. El dia antes de emprender nuestro regreso, tuvimos empavesados los botes; pero
este signo de solemnidad y fiesta nos entristecia, considerando
que era en el mismo Polo donde deseabamos desplegar el pabe-
llon de Inglaterra. Sin embargo, ningun explorador habia lle-
gado hasta entdnces, £ tan alta latitud como nosotros.»
El viaje de vuelta fue aun mucho m£s penoso, porque los
marineros empezaban a enfermar, como resultado de sus ex-
tremadas fatigas; asi es que eran mucho m£s largas y diffciles
las maniobras que se originaban; al mismo tiempo, la prolon- EN BUSCA DEL PASO DEL NORDESTE. 133
gada action del sol ablandaba los hielos que, menos sdlidos ya,
se quebraban bajo los pies cansados y doloridos de todos los
exploradores. Nada de esto era suficiente para impedirle £
Parry continuar sus estudios y observaciones; sobre el fend-
meno de la nieve roja, escribe lo siguiente: «Esta coloration
de la nieve se advertia hasta la profundidad de muchas pul-
gadas; Uenamos varias botellas para someterla despues £ un
analisis qufmico. Cuando nuestros trineos pasaban sobre la
nieve endurecida, dejaban una estela roja que atribufamos
primero £ cierta materia colorante propia de la madera de que
estaban construidos, y que se desprendia de ella, £ causa del
rozamiento y de la presion; pero como tambien nuestros zapa-
tos produjeron el mismo fendmeno, dedujimos que sdlo era
debido £ la misma nieve. Nuestros microscopios no distin-
guian sustancia alguna que diese color al hielo derretido; el
que pusimos en las botellas tenia manchas rojas en diversos
puntos y con distintos matices.»
Los expedicionarios, privados de carne fresca por tantos dias,
emprendieron con ardor la caza del primer oso que encontra-
ron, y apenas le vieron caer, lo descuartizaron en un momento.
Su carne les parecid exquisita; pero tal cantidad comieron de
ella, que durante muchos dias sufrieron terribles cdlicos;
Parry y sus oficiales, m&s prudentes, se salvaron de aquella
epidemia.
Por fin llegaron £ la isla de la Tdbla, que es la tierra m£s
septentrional que se conoce, y no hallaron las provisiones que
habian dejado enlaida, porquelos osos, sin duda, se encarga-
ron de consumirlas. Al dia siguiente distinguieron la isla Wal-
den, desde donde hicieron rumbo directo £ la ensenada de Hecla.
I IJ *
131
HISTORIA DE  LAS EXPLORACIONES iRTICAS
Sr f I
Keilhan
T
Everest.
A 828.
Esta ultima parte de su viaje fue acaso la de mayor dificultad,
dice Parry: «Un fuerte viento impelia las olas contra nuestros
botes, arrojandonos una lluvia de pedruscos de hielo, que era
preciso continuamente devolver al mar. Durante 56 horas no
pudimos tener ningun descanso, y como remedio supremo lo-
gramos subir nuestros botes encima de un arrecife despues
de grandfsimos esfuerzos. En esta maniobra tuvimos ocasion
de advertir como una prolongada fatiga altera la buena condition de los hombres: nuestros marineros parecian no com-
prender las drdenes que les dabamos, y nosobedecian de mala
gana, siendo preciso recurrir £ los medios mds energicos para
que los botes llegaran £ quedar colocados encima de las rocas.»
Por ultimo, el 21 de Agosto llegaron £ avistar la ansiada
corbeta cuya tripulacion recibid con inmenso entusiasmo y
alegrla £ Parry y sus companeros. Habian realizado una
marcha de 370 leguas £ traves de los hielos en el espacio de
setenta dias. Durante este tiempo, los oficiales Forster y Halse
que habian permanecido en la Hecla hicieron muchas observaciones meteoroldgicas, las que unidas a las que pur su parte
realizd Parry, constituyen un apendice interesantisimo de la
Memoria de este viaje.
Por aquel mismo tiempo hallcibase en Hammerfest el no-
ruego Keilhan (profesor de Geologia) despues de haber recor-
rido la Laponia, y en union del alenictn Lowenhig, y de los
hermanos ingleses Everest, fletaron un pequeno buque con
objeto de dirigirse al Spitzberg y visitar el establecimiento
ruso que existia en la isla de los Est&dos. El 15 de Agosto se
dieron £ la vela y el 20 fondearon en la isla Barentz; sa-
liendo de nuevo dos dias despues, llegaron el 5 de Setiembre
w*s§ wmmmmam.
EN  BUSCA  DEL  PASO  DEL  NORDESTE.
135
al cabo Sur del Spitzberg, donde les asaltd un fuerte temporal
que los puso en mucho riesgo por la dificultad de atender £ la
maniobra con los seis hombres de que contaba la tripulacion.
Por fin alcanzaron la ensenada de Mil-Islas, que rellena de
enormes bancas de nieve les ofrecid poco abrigo, pero siguie-
ron navegando con tiempo mejor, y el 10 de Setiembre pudie-
ron fondear en la isla de los Estados donde hallaron el esta-
blecimiento ruso totalmente desierto.
Hemos hecho mention de este viaje, no tanto por su impor-
tancia, cuanto por dedicar un recuerdo a los distinguidos
sabios que lo realizaron, con gran provecho para la ciencia
geografica e hidrografica.
El monopolio que los ingleses ejercian en las costas de
Groenlandia despertd los celos y el despecho del Gobierno de
Dinamarca, cuya nation desde muy antiguo tenia derecho de
soberania sobre aquellas costas, y con objeto de adquirir noticias y datos seguros, envid en 1828 al capitan Graah en un
buque de guerra. Eran sus instrucciones reconocer la costa
oriental de Groenlandia hasta los ultimos puntos alcanzados
por Scoresby, y detenerse haciendo escrupulosos registros y
pesquisas del territorio donde debieron haber existido las co-
lonias islandesas, que segun la tradition quedaron separadas
del mundo desde el siglo xn.
Graah salid para Groenlandia en epoca muy avanzada y
tuvo que invernar en su extremo Sur cerca del cabo Farewell,
desde donde el verano siguiente se did a la vela en una pe-
quena balandra, dejando su buque fondeado en Lindenof. En
poco tiempo llegd £ los 65° de latitud descubriendo varios is-
lotes sin importancia, pero para ganar treinta iniUas mas al
Graah.
A 829. Blosseville.
A 833.
136
HISTORIA DE  LAS EXPLORACIONES ARTICAS
Norte perdid muchos dias en lucha con las bancas de nieve, y
no pudiendo pasar mas adelante volvid al punto de su partida,
donde invernd por segunda vez. En 1830 fue su viaje mucho
menos afortunado, pues apenas logrd alcanzar los 64° de latitud y regresd a su pals, habiendo cumplido, no obstante, sus
instrucciones respecto a las pesquisas que debia hacer sobre
la antigua colonia islandesa, pues llegd mas alia de donde se
suponia que hubiera existido, sin descubrir ruina ni huella
alguna de las ciudades, conventos e iglesias que cita la tradition. En cambio encontrd muchos indigenas que se diferen-
ciaban notablemente de los esquimales en la conformation
del cuerpo y en el color del rostro y del cabello, que eran muy
parecidos a los de los habitantes de Noruega, si bien en sus
costumbres y lenguaje no les hallo diferencia alguna con los
demas esquimales.
En el ano 1832 tuvo lugar la expedition de Krotoff, que sa-
liendo del rio Yenessei intentd llegar a Arcdngel atravesando
la Nueva Zembla por el estrecho de Matotchkin, pero en mitad del mar de Kara fueron sus buques acometidos por los
hielos y desarbolados por un temporal, naufragando al fin
cerca de Nueva Zembla. Otras varias exploraciones rusas se
emprendieron por aquella epoca con resultado semejante, sin
realizar ningun descubrimiento y careciendo por tanto de ver-
dadero interes.
Pero la costa de Groenlandia conservaba aiin muchas millas
virgenes de todo reconocimiento, y era la portion comprendida
entre el cabo Lomnorn, punto extremo que alcanzd Graah,
hasta la bahia d estrecho de Scoresby; una expedition fran-
cesa fue encargada en 1833 de visitar aquella costa al mismo mwff&sm
wsmmmmsmmmm.
«UiH   ini. i"i<*r—.        . ign, ii
EN BUSGA DEL PASO  DEL NORDESTE.
137
tiempo que de prestar apoyo y defensa £ los buques balleneros
de su nation. Julio de Blosseville, diestro y experimentado
marino, salid con este doble objeto mandando el bergantin de
guerra la Lilloise, y el 29 de Julio alcanzd el paralelo de 69°
sobre la costa oriental de Groenlandia, reconociendola en un
trayecto de treinta millas, pero sin poder abordarla por la aglo-
meracion de los hielos. Esta parte de costa era totalmente des-
conocida, y Blosseville did nombre £ alguno de sus cabos y
ensenadas. Un temporal furioso del Norte le obligd £ correr y
refugiarse en Islandia, pero apenas mejord el tiempo volvid £
darse £ la vela con rumbo £ las mismas costas. Blosseville no
volvid £ parecer nunca; igndrase si quedaria preso entre los
hielos de muy alta latitud d si su buque naufragaria destrozado
por las olas.
Pero la noticia de su desaparicion causd en Francia prof undo
interes y mucha tristeza, sin embargo de que distinguidos marinos no desesperaban de volver a hallar a Blosseville, cuya
ausencia aiin no era muy larga. Recordaban la aparicion de
Ross en Inglaterra despues de cuatro anos consecutivos pasa-
dos entre los hielos, y tenian esperanzas de encontrarle acaso
refugiado en alguna isla d playa de la Groenlandia. Estas re-
flexiones resolvieron al Gobierno frances a enviar un barco en
busca de Blosseville, siendo elegido el alferez de navio Dutaillis
para este objeto, el cualpartid en el bergantin Bordelesa el 7 de
Mayo de 1834, con rumbo £ la Groenlandia. Pronto llegd a
aquella costa y recorrid minuciosamente las bah/as y ensenadas
donde pudo penetrar, sin hallar la menor fmella de los supues-
tos n&ufragos: hacia mediados del otono reconocid igualmente
Ja costa Norte de Islandia, y desesperanzadoya regresd £ su pais.
Dutaillis
T
Trehbuard.
A 834.
'/ I
ill
FabYre
Gaimard.
A 838.
138
HISTORIA  DE  LAS  EXPLORACIONES  ARTICAS
Dos aiios despues, la opinion piiblica reclamd de nuevo que
se efectuaran otras pesquisas en busca de Blosseville, y el Mi-
nistro de marina interesado vivamente obtuvo la drden para
disponer la salida de la corbeta Recherche al mando de Trehbuard , cuyo buque llevd a cabo poco mas d menos el mismo
viaje y los mismos reconocimientos que el anterior, pero no
con mejor fortuna. Al saberse en Francia este resultado, didse
por completamente perdida la Lilloise, pero se ofrecid una re-
compensa national a aquellos que pudieran probar de un
modo autentico la perdida de dicho buque, unico que hasta
entdnces habia destinado la Francia a un objeto cientifico en
el Circulo Polar Artico.
El Spitzberg continuaba siendo la tierra mas frecuentada
de la region polar, y mientras que el profesor Iven Loven re-
cogia en aquel archipielago rica cosecha de datos cientificos,
una expedition francesa se disponia a partir hacia aquel mismo
punto en el ano 1838. Componiase de la corbeta Recherche
mandada por el teniente de navio Fabvre, y llevaba £ bordo
una Comision compuesta de los sefiores Gaimard, Marmier,
Robert, Brabais y Martins; ademas iban otros sabios suecos y
dinamarqueses, entre ellos los sefiores Siljestrom, Boeck,
Kroyer y Lilliehook.
El 13 de Junio salid la corbeta del Havre, y despues de ha-
cer escala en varios puertos de Noruega, siguieron rumbo al
Norte alcanzando el 24 de Julio los 77° 30' de latitud, y dieron
fondo en la bahia de Puerto Bello; alii efectuaron numerosas
observaciones meteoroldgicas y permanecieron hasta el 4 de
Agosto, en cuya epoca regresaron £ Europa.
Al ano siguiente volvid £ salir la misma Comision en el ■ mm.
mtmntm
EN  BUSCA  DEL  PASO  DEL  NORDESTE.
139
mismo buque, y esta vez llegd la corbeta a fondear en la bahia
de Magdalena acopiando m&s y mejores datos sobre la constitution fisica y geoldgica del Spitzberg. Respecto a su clima,
dedujeron, no tanto por sus observaciones propias (pues solo
pasaron alii algunos meses) sino cuanto por las anotadas en
las Memorias de viajeros anteriores, que las temperaturas
medias eran, la maxima de 0°,33 en Junio, y la minima
de —18*,2 en Enero, siendo la media del ano de—8°,6.
Extrana verdaderamente que en semejante clima puedan vi-
vir y propagarse muchas especies de plantas; es cierto que la
mayoria son microscdpicas y se encuentran generalmente
abrigadas bajo las rocas y entre los liquenes y musgos, pero
otras hay como la coclearia que alcanza bastante altura; tambien existen algunas especies de sauces enanos, pero los arboles y los arbustos no se conocen en aquel archipielago. Respecto a su fauna, los mamiferos abundan, principalmente el
zorro azul; tambien se hallan muchos renos salvajes y osos
blancos, y en sus costas suelen verse multitud de focas, morsas d vacas marinas, delfines gladiadores, narvales-licornes y
rocales gigantes, cetaceo este ultimo que suele tener diez
metros de largo. Las aves marinas que frecuentan el Spitzberg
son inumerables, no por su variedad sino por la prodigiosa
cantidad de cada especie.
La Recherche regresd al Havre en el otono de 1839, y la Comision cientifica entregd a la publicidad el resultado de sus estu-
dios en una extensa obra publicada por el Ministerio de Marina. El teniente Fabvre, que habia mandado esta expedition,
murid en 1864 con el empleo de Almirante.
En 1843, la Academia de Gienciasde San Petersburgo comi-
m
Middendorf
A 843. r
sa
hi
Rodgers.
A 855.
140
HISTORIA DE LAS EXPLORACIONES ARTICAS
siond al sabio naturalista Middendorff para que completase los
descubrimientos realizados por los rusos entre el Lena y el Ye-
nessei, principalmente en la peninsula de Taimir m&s septentrional. Este sabio emprendid su marcha en trineo remontando
aquel rio; luego atravesd el golfo de Piacina, e intern^ndose
hacia el Este se trasladd por tierra hasta el golfo de Jakanga,
examinando toda aquella region con admirable minuciosidad
y gran aprovechamiento. Segun el, hallanse en aquella parte
dela Siberia que recorrid, bosques poblados, sin embargo del
espesor de la nieve que durante todo el ano cubre el suelo;
pero sabese que existe debajo de aquella capa de nieve una capa
de tierra cuyo espesor excede de muchos centenares de pies.
Desde Jakanga se dirigid al lago Taimir, y a primeros de
Agosto alcanzd las orillas del mar Glacial; pero no pudo llegar
al cabo Tscheljuskin, si bien lo apercibid a corta distancia. En
sus cercanias hizo la observation de algunas mareas cuyoflujo
y reflujo alcanzaba 36 pies: debese advertir que estas mareas eran las mayores del ano. Middendorff desde aquel punto
descubrio el mar completamente libre de hielos. Este sabio, en
1870, acompahd al gran duque Alejo de Rusia en su expedition
de recreo a la Nueva Zembla, en la escuadrilla mandada por
el almirante Possiette. Alii hizo notables observaciones sobre
la fisica del mar y sobre la gran corriente de golfo d Gulf-
Stream cuyos efectos prodigiosos se hacen sentir &un dentro
del Circulo Polar*
Los Estados-Unidos de America, que con tanto exito habian
enviado numerosos exploradores en busca de un paso por el
Noroeste, cuentan tambien algunos muy notables que efectua-
ron descubrimientos desde el estrecho de Beering hasta la des- EN BUSGA DEL PASO DEL NORDESTE. 141
embocadura del Kolima. El almirante Sir Rodgers, £ bordo del
Vincennes, en 1855, llevd £ cabo una larga excursion penetrando
por el citado estrecho y haciendo rumbo directo al Noroeste
hasta alcanzar el paralelo de 72°, en cuyo punto halld muchos
hielos pero ninguna tierra; si hubiese gobernado algunas millas m£s hacia el Oeste, hubiera distinguido los montes Blevin
de la tierra Wrangel avistada por Smiht en aquel paralelo hasta
el de 73°. El almirante Rodgers hizo luego rumbo al Sudoeste
llegando el 14 de Agosto £ la isla Heraldo que lleva el nombre
del buque de Kellet, su descubridor en 1849; y desde esta isla
distinguid la dicha tierra de Wrangel entrevista tambien por
el mismo Kellet. Continud navegando el Vincennes en direction £ aquella tierra, pero una formidable barrera de hielos le
obligd £ retroceder hacia el Sur, y muy combatido siempre.
por las masas flotantes, intentd pasar hasta el Kolima, pero no
pudo conseguirlo y tuvo que retroceder navegando penosa-
mente hasta hallar de nuevo el estrecho de Beering. Esta expedition fue muy fecunda para la ciencia y especialmente la que
se refiere £ la ffsica del mar.
Al citar el ilustre explorador £ quien estaba reservada la Nordenskiold
gloria de ser el primero que realizara felizmente la circunna-
vegacion de Europa y Asia, parecenos oportuno dar algunos
pormenores de su vida. Adolfo Erico Nordenskiold (1) nacid
en un pueblo de la Finlandia el 18 de Noviembre de 1832, y,
por tanto, emprendid su primer viaje polar £ la edad de 26
anos. Sus ascendientes conocidos han logrado todos merecida
fama de audaces d de sabios, y merced a esta circunstancia,
(1)   Se pronuncia Nurdenchel.
Y
Torell.
A 858.
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142
HISTORIA DE  LAS  EXPLORACIONES ARTICAS
Nordenskiold posee hoy un museo riquisimo de Historia natural y Mineralogia. Su bisabuelo, Adolfo Gustavo, fue coronel
y zodlogo distinguido; su abuelo Augusto, notable quimico
y gran filantropo, que murid en Sierra Leona casi asesinado
por los negros a cuyo bienestar y defensa habia dedicado sus
esfuerzos, asi como un hermano de este, Otto Magnus, soiia-
dor tambien de empresas grandes, habia muerto excomulgado
y perseguido por defender con alma generosa la humanitaria
idea de paz universal. Un hijo de Augusto fue el padre del
ilustre viajero; llamabase Nilo Gustavo y alcanzd fama de mi-
neralogista, quimico, gedlogo y escritor muy notable. Sus tra-
bajos fueron mejor recompensados, y no tuvo que lamentar,
como sus antecesores, lo preclaro de la inteligencia y la gran-
deza de alma que Dios habia vinculado en su familia.
No debe, pues, extraiiarnos que el jdven Adolfo Erico, vas-
tago digno de esta raza, llenase algun dia con su nombre todos los ambitos del mundo cientifico. Segun sus bidgrafos,
Nordenskiold demostraba desde muy jdven un caracter noble,
bondadoso y franco, a la vez que energico; en sus primeros
estudios fue poco aprovechado, como confiesa el mismo, pero
con la edad de la reflexion llegd a merecer las mejores notas
en la Universidad de Helsingfors. Cuando apenas contaba 21
anos acompand. a su padre en varias exploraciones cientificas
a traves de la Rusia, y como resultado de el las concibid entdnces el firme propdsito de hollar con su planta las regiones des-
conocidas del Norte de Siberia. En 1856 publico una excelente
obra titulada Description de los minerales encontrados en
Finlandia, y en esta misma epoca fue nombrado ingeniero de
minas y director de la Facultad de Fisica y Matematicas. Pero mmm
EN BUSCA DEL PASO DEL NORDESTE. 143
fijo en su idea de realizar exploraciones, procurd ser elegido
por la Universidad, que disponia de una subvention periddica
para dicho objeto.
«El plan de viaje que yo me proponia (dice NordenskiSld
con fecha de 1877) era una excursion geoldgica por la Siberia
y especialmente hasta Kamtschatka; abandone pronto este pro-
yecto, pero hoy, despues de veinte anos, espero todavia llevar
£ cabo una expedition cientifica en esas regiones, adoptando
un plan mcts lato del que hubiera podido emplear en aquella
epoca.» La subvention le fue concedida, pero cuando se disponia a emprender su viaje tuvo que abandonar la Universidad
de Helsingfor por drden del Gobierno ruso a causa de un brin-
dis que pronuncid, y fue considerado como ofensivo £ las institutions de aquel Imperio.
Entdnces fue cuando el antiguo explorador y naturalista
Iven Loven invito £ Nordenskiold £ que tomara parte en los
trabajos de Torell, acompaMndole a bordo del buque que este
habia equipado por su cuenta y con el cual acababa de hacer
una provechosa excursion sobre las costas de Islandia. Nordenskiold admitid gustoso el ofrecimiento, y el 3 de Junio de
1858 embarcd en el yacht Frithiof con Torell y Quennerstedt,
zarpando de Hammerfest aquel mismo dia con rumbo al Spitzberg. Este viaje produjo muy importantes resultados para la
ciencia; toda la costa occidental fue explorada, y particular -
mente la bahia de Magdalena y la isla de Amsterdam, funcio-
nando Nordenskiold como gedlogo, ansioso de descifrar con el
estudio el gran problema de la epoca cuartenaria llamado pe-
riodo glacial. Refiriendose £ las ricas coleceiones bot&nicas y
geoldgicas recogidas en Spitzberg, dice Nordenskiold: «Res-
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I • W-WWBHJUJSB
144 HISTORIA DE  LAS  EXPLORACIONES ARTICAS
pecto a esta ultima coleccion (la geoldgica) tuve la dicha de
descubrir en Puerto Bello un gran mimero de plantas fdsiles
pertenecientes al periodo terciario y que despues han sido
descritas por el profesor Oswald Heer de Zurich y forman la
p| base de las ricas colecciones de esta naturaleza traidas por las
expediciones polares suecas. Estos modelos puestos en las ma-
nos experimentadas del Sr. Heer, le han permitido realizar un
verdadero progreso en los conocimientos de la historia geoldgica
de nuestro globo.»
(Segundo viaje) En 1861, Torell volvid a organizar otra expedition con des-
tino al mismo punto, acompanandole entdnces muchos distin-
guidos sabios, entre los cuales iba Nordenskiold, y embarcando
en la goleta Eolo salieron de Tromsoe y pronto alcanzaron el
Spitzberg. La goleta recorrid le costa occidental explorando el
estrecho de Hinlopen y despues gran parte de la costa septentrional, asi como las islas inmediatas situadas cerca de los
81° de latitud; tambien sondearon en grandes profundidades
adquiriendo la evidencia de los errores comunes entdnces £
muchos naturalistas, que suponian la total desaparicion de la
vida vegetal y animal en fondos que pasaran de 500 metros,
fundando dicha creencia en la falta de luz y en la enorme pre-
sion propias de aquella profundidad; pero Torell hallo muchas
especies de animales y vegetales hasta mas alia de dos mil
metros, valiendose de una draga d escandallo especial.
Nordenskiold determind astrondmicamente muchos puntos
de la costa septentrional del Spitzberg, y ayudado por Bloms-
trand, trazd una carta geoldgica de toda aquella comarca. El
malogrado sabio Chydenius indicd los puntos propios para la
medicion de un arco de meridiano entre 79° 8' y 80° 50', opera
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EN BUSGA DEL PASO  DEL NORDESTE.
145
cion que debia dar con toda exactitud la determination del acha-
tamiento de la Tierra. Torell y Malmgren completaron el estu-
dio de aquellas comarcas con descripciones de su geqgraffa fisica
y su riqueza zooldgica. La expedition logrd realizar felizmente
cuanto se propuso, excepto la medicion del grado de meridiano,
del que solo se pudo determinar una parte.
«La parte Norte de la triangulacion precisa para esta medida,
dice Nordenskiold, habia sido hecha durante la expedition de
1861 por el doctor Chydenius, que habia tornado parte en ella
como fisico. La parte Sur de esta triangulacion no habia po-
dido ser hecha porque el otro buque nuestro, la Magdalena (1),
habia sido aprisionado en los hielos y no habia podido llegar a Stord-Fiord, desde donde debia principiar la operation.
Hemos dado la mas sucinta relation posible de estos viajes,
y el drden de fechas nos obliga a mencionar otros exploradores,
pero no tardaremos en volver a encontrar a Nordenskiold.
El teniente de navio ruso Krusenstern, muy famoso ya por
sus anteriores viajes, fue nombrado jefe de una expedition
compuesta de la goleta Yermak y la balandra Embrio; la primera con veinte hombres de tripulacion y la segunda con diez.
Krusenstern embarcd en la goleta, llevando por segundo al
teniente Maticen y por acompanante voluntario al baron
de Budberg. La balandra iba mandada por el alferez Koroli,
acreditado de audaz y entendido marino. El 12 de Agosto
de 1862, salieron los buques, bien pertrechados de viveres, del
rio Petchora ganando su desembocadura el dia 16, desde donde
hicieron rumbo al Este con objeto de llegar al rio Yenessei. Sin
Krusenstern
CON
Maticen
Koroli. ,
1862.
'
(1)   La Magdalena era un falucho que acompano al Eolo.
10
msm mj^wimmmMm
146 HISTORIA DE  LAS  EXPLORACIONES ARTIGAS
grandes tropiezos pudieron navegar hasta distinguir la costa
Sur^de Nueva Zembla, pero en este punto empezaron a ser
combatidos por las bancas de nieve y por vientos duros; sin embargo, el estrecho de Waigath parecia encontrarse libre y deci-
dieron atravesarlo durante la noche, lo que al fin no efectuaron
porque al hallarse en su mitad, les impuso temor el aspecto
del mar de Kara que entreveian sembrado de enormes tempanos. Los buques se ampararon en una punta de tierra esperando
el dia, pero muy pronto les fue necesario sostener contra los
hielos una lucha terrible; estos llegaban impulsados por la corriente, y una vez el Embrio quedd casi sepultado entre varios
tempanos.
A la manana siguiente la goleta cercada por los hielos fue
arrastrada sin que pudiera evitarlo en medio del mar de Kara,
siendo iniitiles sus esfuerzos para ganar otra vez el estrecho de Waigath. Por ultimo, quedd completamente aprisio-
nada y levantada sobre el hielo. Entre tanto el Embrio habia
luchado con bravura y despues de extraordinarias fatigas, logrd
verse libre, aunque mal parado, y alcanzd el estrecho de Waigath, en cuyo punto aguardd quince dias el regreso de la goleta , asi como tambien mandd exploradores a lo largo de la
costa sin resultado alguno; entdnces falto de viveres yllenode
averias emprendid su regreso, llegando al Petchora el 14 de
Setiembre.
El Yermak continud aprisionado y conducido por el campo
de hielo sin que sus tripulantes pudieran tomar otro partido.
No tardd mucho en hacerse imposible transitar por el buque
escorado sobre babor m£s de treinta grados; sus crujidos es-
pantosos y las grandes hendiduras que aparecian en el casco, fggmmimmmmmwmmwMmmwmmmwmspmmmmmm^ *>j«g^^3B~
EN BtJSCA  DEL  PASO  DEL  NORDESTE. 147
convencieron £ Krusenstern de su perdida indudable y total.
Dispusieronse, pues, £ abandonarlo cuando ya juzgaron cercana
la tierra, porque la estacion avanzaba y hubiera sido locura
invernar en aquellas condiciones; asi, pues, repartiendose entre
todos los viveres, armas y utensilios mas necesarios, empren-
dieron la marcha sobre la nieve despues de darle un triste
y eterno*adios al buque que abandonaban.
«E1 9 de Setiembre, dice Krusenstern, deje la goleta £ los
69° 57' de latitud, y 66° de longitud Este de Greenwich, y me
dirigi con mi tripulacion h&cia el Orients, d sea al pais de los
samoyedos; mi segundo, el Sr. Maticen y diez y seis hombres,
se ocupaban de arrastrar la chalupa, y el Doctor y el Contra-
maestre cuidaban de un trineo donde iban algunas provisiones;
pero pronto comprendimos que todo aquello era imitil y muy
embarazoso para subir cuestas y salvar barrancos, tanto que £
las pocas horas de marcha, habian caido al agua algunos hombres, el triueo se habia roto y la chalupa tambien, por lo que
resolvi abandonarlo todo... El primer dia avanzamos con alguna rapidez; yo iba delante con la brujula en la mano bus-
can do el mejor camino, y dando aviso de los obstaculos que
hallaba; al cabo de una hora mis hombres se habian desperdi-
gado mas de lo conveniente, y me detuve esperando que se
me reunieran. Los liMmos que llegaron me dijeron que el
herrero Sitnikor no habia podido seguir la marcha por ha-
Uarse completamente ebrio, y le habian perdido de vista hacia
ya bastante tiempo. En su consecuencia pregunte a mi gente
si alguien queria in ten tar la salvation de su companero, pero
nadie se prestd £ gastar sus fuerzas y fatigarse en favor de
aquel desgraciado. Entdnces ordene al Gontramaestre que me
a
/
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148
HISTORIA DE  LAS EXPLORACIONES  ARTICAS
siguiese, y fuimos en busca del herrero, al que hallamos por
fin dormido sobre la nieve; le desperte, pero era tal su borra-
chera, que fue imposible hacerle recobrar los sentidos. Dejeme
vuestro honor, me decia; el cielo quiere que yo muera en este
sitio. Yo le quite su capote, desabrigandole, para que mas
pronto le pasara la embriaguez, y lo deje, persuadido de que
no lograria incorporate a nosotros. Cuando volvf e*ntre mis
marineros, estos se mostraban muy afectados por la perdida
de su camarada.»
En esta triste peregrination se sucedian con frecuencia inci-
dentes desagradables: ya un marinero que caia al agua; ya un
instrumento que se rompia; ya una nevada copiosa d un rom-
pimiento del hielo que fraccionaba el islote flotante. El 10 por
la manana se les incorpord el herrero, que al verse libre de la
borrachera, anduvo sin descanso toda la noche, y preso de las
mayores angustias; su llegada produjo extraordinaria alegria.
Para atravesar los intermedios de agua libre, desprendian un
pedrusco de la banca de hielo, y agrupados sobre el le hacian
navegar lentamente con las culatas de sus fusiles y con los
capotes desplegados al viento en forma de velas. El cansan-
cio llegd a ser tan grande y de tal modo les rendia el peso de
las provisiones, que algunos para aligerarse, arrojaron hasta
las galletas y botellas de ron; la mayDria fue acometida de
fuertes vdmitos y toda la tripulacion se arrastraba con difi-
cultad suma. Algunos dias anduvieron m£s de trece horas con
muy pequefios intervalos de descanso. Por fin llegaron a dis-
tinguir la costa, renaciendo la esperanza en todos los corazones,
pero no era muy facil llegar hasta ella, porque delante tenian
una mar antimrosayllena de diseminados pedruscos flotantes.
y
^^~~-~TS-^-—^ -juiWUMJJ.1.
EN BUSGA  DEL  PASO  DEL  NORDESTE. 149
«A1 mismo tiempo, dice Krussenstern, se distinguia perfecta-
mente la costa: <;que hacer? Me arroje delante saltando de uno
a otro tempano con la ayuda del bichero, y me siguid la tripulacion. La Providencia tuvo piedad de nosotros, y hora y
media despues, llegabamos de nuevo al hielo compacto. El
baron Budberg, poco acostumbrado £ guardar el balance, res-
bald varias veces durante esta travesia y estuvo a punto de
ahogarse. Aquel dia se hizo todo lo posible por ganar la costa,
pero siempre encontrabamos agua y algunos claros de una
anchura que pasaba de 50 brazas. Hallandonos una de estas
veces sobre un tempano muy bajo, aparetieron en la superficie
seis lobas marinas, procurando escalar nuestro albergue; una
de ellas ya habia logrado su objeto y gracias que las otras no
le siguieron inmediatamente, pues nos hubieran hecho zozo-
brar. Yo cogi un fusil y lo dispare contra la loba, introducien-
dole la bala por un ojo; esta se zambuyd entdnces y las otras des-
aparecieron. Ya empezabamos a sentir hambre, puescomiamos
muy poco por el temor de consumir nuestras cortas provisio-
nes antes de que pudieramos alcanzar la tierra; el frio intenso
no nos dejaba conciliar el sueiio, y las fuerzas nos faltaban
cada vez mas. El 12 de Setiembre, el mar estaba libre alrede-
dor de nuestro tempano, y de repente nos envoi vid una niebla
densisima, con lo que la tripulacion perdid toda esperanza de
salvarse; sin embargo, algunas bancas volvieron a pasar cerca
de nosotros y conseguimos trasladarnos a una, si bien con
grandes dificultades. Navegando sobre ella, creimos alcanzar
muy pronto la costa, pero lejos de ser asi, el escandallo nos
probd que la corriente nos alejaba; como si esto fuera poco,
una fuerte brisa del Este contribuyd tambien a separarnos mas mmmmmmmmmm
BSfSissssRSSsw
150
HISTORIA DE  LAS EXPLORACIONES ARTICAS
y en poco tiempo la costa desaparecid de nuestra vista. Helaba,
y nos costaba mucho trabajo calentarnos. Por la tarde el viento
se hizo huracanado y muy frio. A las once se partid por mitad
nuestro tempano, y con dificultad pudimos salvar £ cuatro
de nuestros compaiieros, que estaban descansando encima
del pedrusco desprendido; las olas venian a estrellarse contra nosotros, y barrian todo lo que no tenfamos asegurado. A
la mafiana siguiente volvid a quebrarse nuestro tempano, pro-
duciendo un crujido espantoso. Maticen, sintiendose morir de
fatigame trasmitid su ultima voluntad, encargandome un adios
para sus padres. Yo trate de animar £ mi gente refiriendola
historias de naufragios, en que los marineros habian logrado
salvarse sin embargo de haberse visto en situation mas apu-
rada que la nuestra, pero estos argumentos no lograban con-
solarlos. A las seis nevd copiosamente, y si hubieramos tenido
una sola hora de helada, sin duda alguna hubieramos muerto
todos... Por fin el 15 de Setiembre el tiempo mejord, y un cam-
bio de viento nos condujo hacia el ENE. Maticen se halld
mas aliviado. Nuestro tempano se acercaba a tierra lentamente,
pero a la tarde el viento cambid de nuevo y nos arrastrd en
sentido contrario. Entdnces la desesperacion volvid a apode-
rarse de nuestros corazones; ya no tenfamos viveres, y los marineros construyeron pequenas chozas sobre la banca de nieve,
a las que llamaban sus sepulcros. La costa volvid a desapare-
cer. Nuestros perros estaban flacos como espinas; el mio no
podia andar sin que el viento le hiciera abatir considerable-
mente en su rumbo.
»E1 16 de Setiembre, despues de un penosisimo trayecto, Ue-
gamos £ alcanzar el hielo firme y esto reanimd nuestros &ni- J^^^JUBJJllJi^llJL-
EN  BUSGA DEL  PASO  DEL  NORDESTE. 151
mos. Sill perder un instante anduvimos hasta que el cansancio
nos postrd; Budberg ya no podia respirar, los marineros tenian que arrastrarse sobre las manos, y yo me senti tan fati-
gado y dolorido que apenas podia le van tar los pies; pero despues de un descanso de media hora, anduveya tanligero como
dntes. La ultima milla la recorrimos por milagro, y si logramos
alcanzar la costa, fue debido a la intrepidez y fuerza del mariner o Panora, que sobrepujd los posteriores obstaculos. Cuando
alcanzamos la tierra, un viva formidable resond en medio de
la noche y repercutid por los flancos de las montarias. Al ser
de dia nos incorporamos y todos salimos en busca de leha, de
la que conseguimos reunir y encender unos cuantos trozos.
Reanimados ya con una taza de cafe caliente, exploramos los
alrededores, distinguiendo por fortuna a no muy larga distancia, algunas tiendas d chozas habitadas: fue para nosotros una
gran suerte haber encontrado aquellas tiendas, en las que nos
proporcionamos abrigo y alimentation sustanciosa. El jefe de
la aldea de samoyedos era un hombre bueno, leal y muy rico,
pues poseia setecientos renos y seis tiendas.»
El 19 de Setiembre salieron de nuevo los exploradores bien
acondicionados en los trineos de aquel huesped generoso, con
direction £ la ciudad de Obdorsk, cerca del rio Obi, a cuyo
punto llegaron el 6 de Octubre, siendo recibidos muy cordial-
mente. Despues de un largo descanso, volvieron a ponerse en
marcha atravesando el Ural y luego el Petchora, terminando
en Konia su larga y angustiosa exploration.
En Agosto de 1863 , una expedition compuesta de dos bu-    Antonio Gibbs
ques salid de Inglaterra con el propdsito de reconocer la costa „ .„   Y „ ,
H & *   * Guillermo Tayler.
oriental de Groenlandia y hacer pesquisas en busca del lugar     1 863.
>
i ; : ■ I
HISTORIA DE LAS EXPLORACIONES ARTIGAS
Tobiesen
CON
Aarslrom
T
Mathilas.
-1 864.
donde debid tener su asiento la antigua colonia islandesa. Los
buques iban dirigidos por los sefiores Antonio Gibbs y Guillermo Tayler, el primero de estos rico comerciante y armador de
aquellos, y el segundo naturalista distinguido. Como entraba
en sus propdsitos establecer una factoria en el punto que bus-
caban, iban provistos de todo lo necesario para este fin. Pero
cuando avistaron tierra por los 63° de latitud, no pudieron
abordarla £ causa del compacto hielo que rodeaba la costa, y
durante todo el mes de Setiembre trataron en vano de hallar
un punto franqueable en una extension de 80 millas. Desespe-
rados al fin y estando muy adelantada la estacion, decidieron
regresar £ Gravesend, punto de su partida.
Al ano siguiente volvieron a salir con un solo buque, el
Erico, que era de vapor y reunia gran capacidad y excelen-
tes condiciones marineras, pero tampoco les fue propicia la
fortuna, y, aunque llegaron £ mas alta latitud, no pudieron
abordar la costa de Groenlandia. Como se ve, esta expedition
no reviste importancia de ningun genero, pero la hemos citado
por ser una de las pocas que se han organizado con mejor de-
seo y verdadero patriotismo. El comerciante Gibbs sacrificd
una parte de sus riquezas , movido por la esperanza de dotar
£ su pais con una nueva colonia, en sitio el mas conveniente
y propio, donde pudieran refugiarse y encontrar recursos de
toda especie los buques dedicados £ la gran pesca y largas exploraciones cientificas. Su conductaes, pues, mity digna de
elogio y digna tambien de ser publicada.
El capitan Sivert Tobiesen realizaba en aquel mismo ano
uno de sus viajes por el Norte de Spitzberg, donde halld otros
dos buques balleneros mandados por los capitanes Aarstrom
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EN  BUSCA  DEL  PASO  DEL  NORDESTE. 153
y Mathilas, y avist£ndose los tres convinieron en navegar
juntos hasta mds al Este del cabo Platen. A los pocos dias habian rebasado dicho cabo efectuando una gran pesca y despues
navegaron al Este llegando a descubrir la tierra Gillis aunque
sin abordarla £ causa de los hielos; estos se acumularon con
tal rapidez y en tan gran cantidad alrededor de los buques, que
les fue imposible abrirse camino, no obstante de los supremos
esfuerzos que hicieron sus capitanes. Entre tanto la estacion
avanzaba; los buques no tenian viveres para mas de dos meses
y las tripulaciones hubieran perecido de hambre irremisible-
mente durante el invierno. No hallaron, pues, otro recur so,
que abandonar sus respectivos bar'cos con sus ricos carga-
mentos en medio de lastbancas, y lanzarse en sus bateles (d
botes sin quilla) para alcanzar la costa de Spitzberg. Las embarcaciones se diseminaron muy pronto, pero a todas prote-
gid la fortuna, pues si bien sufrieron horribles penalidades en
el trayecto de 200 leguas que necesitaron navegar en demanda
de socorro, Tobiesen y los suyos fueron al fin recogidos por
un buque ballenero, y Aarstrom y Mathilas por el Axel
Thordsen, £ bordo del cual efectuaba el profesor Nordenskiold
un viaje cientifico. La presencia de tantos naufragos en este
buque determind su regreso a Noruega.
Algunos anos despues, en 1872 , el desgraciado cuanto au-
daz Tobiesen, se vid de igual modo detenido por los hielos en
la costa de Nueva Zembla, y aunque entdnces como antes no
tenian £ bordo viveres suficientes para mantenerse durante la
invernada, el capitan no quiso abandonar su nuevo buque y
tomd el partido de enviar £ casi toda su tripulacion sobre la
costa de Siberia, que facilmente podia abordarse en aquella
—i ii i vtet^&f&yr~?~
mm
I'll
154
HISTORIA DE  LAS  EXPLORACIONES  ARTICAS
epoca del ano. En efecto, «la tripulacion, embarcada en los botes , llegd sin muchas dificultades hasta el Mar Blanco, donde
fue recogida por los rusos. Entre tanto Tobiesen, su hijo y dos
hombres mas , que se habian quedado a bordo, pasaron un invierno triste y espantoso. Aunque solo eran cuatro hombres,
los alimentos llegaron a escasear y el escorbuto atacd a todos,
muriendo primero el capitan Tobiesen el 23 de Abril, y tres
meses mas tarde su hijo. Los dos marineros, aterrorizados de
la soledad en que se veian y prefiriendo cualquier otra clase
de muerte, embarcaron en el ultimo bote que quedaba a bordo
y se dirigieron al azar, siendo recogidos en horrible estado
por un buque ballenero. El intrepido noruego Sivert Tobiesen
habia sacrificado su vida cumpliendo«lo que el suponia un sa-
grado deber, y su memoria causara siempre respeto y admiration.
Nordenskiold Dijimos que la medicion del arco de meridiano comen-
(tercelliaje)' zada Por Torell, en 1861, habia quedado sin concluir; y
siendo esta medicion de toda necesidad, la Real Academia de
Ciencias de Stockholmo, pidio y obtuvo del Estado una subvention de diez mil coronas (13.000 pesetas) con objeto de
equipar un buque que condujera al Spitzberg los encargados
de efectuar aquel trabajo urgente. El mando de la expedition
fue dado al sabio Chydenius, pero cayd enfermo de gravedad
antes de abandonar el puerto, y entdnces Nordenskiold vino
£ sustituirle. Este a su vez eligid por compaiieros a los sabios
Malmgren y Duner, con los que embarcd en el Axel Thord-
sen, y el 14 de Junio se did a la vela desde Tromsoe.
La navegacion fue muy dichosa, aunque desde la isla Barentz (donde hicieron escala) hallaron muchas bancas de hielo
CON
Malmgren
Y
Duner.
A 864. ~mm
EN BUSCA DEL  PASO  DEL NORDESTE. 155
hasta el Spitzberg. Alii terminaron la medicion felizmente y
levantaron un piano de toda la costa meridional, recogiendo
gran cosecha de datos geogr&ficos y geoldgicos. Siguiendo la
costa occidental, llegaron hasta la isla del Principe Carlos.
«Este ano (dice Nordenskiold), el mar estaba libre de hielos, y despues de haber terminado nuestro trabajo en otono,
hicimos vela hacia el Norte. Hubieramos podido seguramente
alcanzar una latitud muy alta, si no hubieramos encontrado
siete embarcaciones conduciendo Pescadores de morsas nau-
fragos, que habian abandonado su buque en la costa Nordeste de Spitzberg (1). Era preciso socorrerlos, y esto nos
obligd a traerlos a bordo y volver inmediatamente £ Norue-
ga.» Como resultado de este viaje, Malmgren publico una cu-
riosa monografia de ciertas plantas de la region polar, asi como
Nordenskiold enriquecid con nuevos modelos su museo geo-
ldgico.
Por un camino opuesto, es decir, por el estrecho de Beering, Lambert,
efectud Gustavo Lambert un provechoso viaje en el mar de Siberia. En Julio de 1865 atravesd dicho estrecho, dirigiendose
hacia el Nordeste con su buque ballenero, alcanzando los 72°
de latitud. Alii encontrd la mar libre y sin otra tierra a la
vista que las islas Herald y Plover. Durante tres meses per-
manecid en aquellos sitios, estudiando las corrientes y su in-
fluencia sobre los hielos, asi como la temperatura del mar a
diversas profundidades. Cuando se hallo de vuelta en Francia
publico una Memoria, procurando probar en ella que el camino
mas facil y posible para llegar al Polo, era el que el habia se-
{1)   Se refiere 6 las tripulaciones de Aaystrom y Mathilas,
A 865. HISTORIA  DE  LAS  EXPLORACIONES ARTICAS
guido hasta la latitud indicada. Lambert se fundaba en el con-
vencimiento que tenia de la falta total de tierras en aquella direction, y por consiguiente, en la existencia de una mar libre
y sin limites. La Sociedad Geografica de Paris, ante la que leyd
su proyecto, en Diciembre de 1866, lo acogid con tier to inte-
res del que fue participe una parte de la nation. Ampliando
el marino su propdsito y deseoso de facilitarse rapidamente
los recursos que necesitaba para organizar la expedition, pre-
sentd el resultado de esta bajo un prisma siempre halagiieno
y en ningun caso esteril. El ofrecia hacer productivo su viaje
por medio de la pesca de la ballena, y en el supuesto de que
en su primera tentativa no pudiera alcanzar el Polo y tuviese
que retroceder, entdnces el importe de la pesca contribuiria a
satisfacer los gastos. Reunieronse, pues, algunos fondos, con
los cuales comprd Lambert un buque en el Havre, y fue nom-
brada su oficialidad y tripulacion (1), pero desgraciadamente
la Sociedad Geografica no hallo de su gusto el buque adquirido
y esto produjo £ Lambert muchas desazones. Ademds, no se
f
(1) Un companero nuestro, D. Adolfo Espana, entonces alferez de navio, pidio y
obtuvo permiso del Sr. Lambert para acompanarle en su atrevida empresa. Despues
le hemos oido lamentar mucho que esta hubiera fracasado.
Tenemos la intima seguridad de que si nuestro Gobierno organizara una expedi-
cion con destino £ las regiones articas, no faltarian oflciales que pretendieran un
lugar en el buque para realizar tan hermoso cuanto instructivo viaje. Creese ge-
neralmente que los hombres de nuestro clima no pueden arrostrar el frio hasta el
mismo grado que los hijos del Norte; pero Italia, nuestra hermanadel Mediodia, ha
enviado sus marinos & la region de las nieves, y los ha visto volver contentos y
victoriosos. Hoy, accediendo a los deseos de su brillante Armada, que ambiciona
gloriosas conquistas, dispone otra expedicion con destino al Polo Antartico.
jTriste es dejar dormidas por largos anos aquellas viriles fuerzas que dominaron
los mares, y mas triste aun que un campo de laureles se torne amarillento por
falta de cultivo! Cuando vemos a- los ingleses en Sierra Leona y en los desiertos
del Asia, alii donde el sol abrasa y el ambiente asfixia, no es posible que conven-
gamos en que los hielos del Circulo Polar sean innacesibles para nosotros. EN BUSCA  DEL PASO  DEL NORDESTE.
4#7
conseguian reunir los fondos precisos, e" inspiraba poca confianza £ los hombres de ciencia el objeto comercial que sepro-
ponia la expedition, del mismo modo que £ los mercaderes
inspiraba recelo la parte cientifica Mcia la que eran re-
fractarios. Asi, pues, por el pronto fracasd la empresa, aunque no la actividad 6 infantigables esfuerzos de Lambert;
pero este murid gloriosamente poco m£s tarde en el sifio de
Paris.
Entre tanto el americano Long, capitan del buque ballenero
Nilo, habia realizado un viaje siguiendo en un principio con
corta diferencia la ruta de Lambert, pero en los 70° 30' gobernd
al Sudoeste, y avistd la Siberia cuya costa navegd reconocien-
dola minuciosamente desde el cabo Jakan al de Schelajskoi.
Desde aqul procurd dirigirse al Norte, pero se le opuso una
barrera de hielos, y el 10 de Agosto gobernd al Este tratando
de hallar un sitio franco por donde poder elevarse. No lo encontrd sino por breves horas, y obligado de nuevo £ retroceder, halldse el dia 14 con una tierra por la proa, de bastante
extension y de cuyo interior sobresalian montanas de altas
cumbres. Long se acercd a la costa cuanto se lo permitieron
las bancas de nieve, y pudo notar que estaban cubiertas de
vegetation y que en las playas abundaban las focas y las morsas, asi como mucha madera flotante. Esta tierra, cuya parte
meridional habia descubierto Long, era la misma que los
tschuktzkis indicaron £ Wrangel, conviniendo su aspecto y
situation exactamente con las descripciones de aquellos indigenas. El estrecho que separa la costa de Siberia de la parte meridional de esta tierra llamada Wrangel, tomd el nombre de
Long, y lo mismo el pico mas alto de sus montanas.
long.
A 867.
v3 HISTORIA DE  LAS EXPLORACIONES ARTIGAS
Palander.
A S6S.
'/
Nordenskiold        El buen resultado de la expedition sobre el Spitzberg, en
(cuar o viaje)   1354 y m£s a^n ej vjvo entusiasmo que sentia hacia los viaies
CON EL '   J u J
Baron Von Otter polares, decidieron muy pronto a Nordenskiold a promover y
organizar otra nueva empresa con el mismo objeto. «La mayor parte de mis amigos (escribe el sabio) me aconsejaban
que debia renunciar a ejercer mi actividad en este camino.
Sin embargo, yo tenia un vivo deseo de renovar mis exploraciones articas. Con este propdsito visite al conde Ehrensvard,
gobernador de Gothemburg, muy amante de las ciencias, de
las artes y de las letras. Me presente en su casa, llevando una
Memoria en la que explicaba y desarrollaba mi plan para una
nueva expedition; le suplique que procurase obtener en Gothemburg la considerable suma necesaria para llevarla a cabo.
El Conde escuchd mi proposition con grande interes, y en poco
tiempo se logrd reunir la cantidad pedida, gracias al concurso
de los ricos negociantes Dickson, Ekman, Carnegie, etc. La
nueva expedition artica fue acogida tambien favorablemente
por el conde de Platen, consejero de Estado, y sobre todo por
el jefe de la Secretaria de Marina, Comendador Alesparre.»
Con los fondos reunidos fue equipado un vapor, la Sofia,
cuyo mando se confirid al baron de Otter, el cual llevaba por
segundo al teniente Palander; completaban la tripulacion cinco
hombres de maestranza y diez y seis marineros todos vetera-
nos. La Comision cientifica estaba compuesta de muchos sa-
bios, entre otros los sefiores Fries y Berggren. El buque asi
dispuesto y bien pertrechado de viveres e instrumentos proce-
dentes de la Academia de Ciencias, fue entregado a disposition
de Nordenskiold.
La Sofia hizo rumbo Norte y en pocos dias llegd £ la isla EN  RDSGA DEL PASO  DEL NORDESTE.
159
Barentz de la que se hizo un estudio detallado, enmendando el
antiguo error de su superficie y recogiendo una gran cosecha
de vegetales fdsiles. Continuando su rumbo hacia el Spitz-
berg tuvieron ocasion los naturalistas de acopiar sobre sus
playas una cosecha no menos abundante de restos antidiluvia-
no's, y en el mes de Setiembre intentd Nordenskiold elevarse
hacia el Polo cuanto le fuera posible; en efecto, llegd a conseguir la mas alta latitud lograda hasta entdnces, pues hicieron
observaciones en el paralelo de 81° 42'. Como resultado de
aquella excursion anotd este ilustre viajero las apreciaciones
siguientes: «E1 campo de hielo que se encuentra al Norte del
Spitzberg consiste en hielos tan fuertemente apretados, que un
batel d batea no puede abrirse sobre el un camino y mucho
menos un buque aunque sea de vapor. En btono, la orilla meridional del hielo se mueve considerablemente en direction
Norte; por consecuencia, los barcos pueden navegar en cierta
epoca del ano al longo de la costa Norte del Spitzberg en un
mar bastante libre: en Setiembre y en Octubre se tiene la suerte
de encontrar hacia el Norte un agua libre hasta perderse de
vista. La costa esta casi siempre bloqueada por el hielo. La idea
de que la cuenca polar se compone de una mar libre cubierta
solamente de tempanos diseminados, es tan contraria a la ex-
periencia, que apenas merece una refutation. La experiencia
nos prueba que la cuenca polar cuando no esta cubierta de un
hielo compacto y unido, esta llena de tempanos tan apretados,
que hacen imposible la navegacion. En anos muy favorables
suelen formarse en ellos algunas aberturas d canalizos, pero
no penetran mucho hacia el Norte. Seria muy inconveniente
escoger la primavera para procurar abrirse paso a traves de
<S68Sfc tjmm
- ■    -■■ymmmm0mm^   : ittiiiitoij!
160
HISTORIA DE LAS EXPLORACIONES iRTTCAS
Koldewey
E
llildebrandt.
A 863.
los hielos por el Este del Spitzberg: en esa epoca y por ese camino no podria alcanzarse nunca quizes, mas de los 78° de latitud Norte, mientras que sobre la costa Oeste, se podria navegar todos los aiios hasta los 80° por lo menos.»
En el paralelo mas alto alcanzado por Nordenskiold, esto es,
en los 81° 42', la Sofia estuvo a punto de perderse, pues los
expedicionarios quisieron a todo trance abrirse un paso por
entre las bancas, y un temporal furioso que se desencadend
produjo al barco terribles choques, abriendole una enorme
brecha en la obra viva. El agua inundd las carboneras y apagd
los hornos de la maquina, siendo insuficientes las bombas para
achicar el buque; pero dieron £ este un pendol, con lo que toda
su gente pudo acudir para tapar el rumbo abierto que, al esco-
rar el buque, quedaba a flor de agua. Remediada por el pronto
la averia abordaron la isla de Amsterdam donde hicieron al
casco una verdadera carena, y hacia fines de Noviembre regre-
saron £ Europa.
Esta expedition obtuvo tambien brillante resultado, y el
Spitzberg encierra ya pocos secretos y escasos problemas, pues
su flora, su fauna, su constitution fisica y geoldgica, su oro-
grafia y fendmenos meteoroldgicos han sido revelados en las
notables publicaciones de estos sabios viajeros.
Hasta ahora la gran nation alemana no habia tornado parte
en la noble lucha entablada con objeto de enriquecer la cien-
cia geogr&ficay realizar notables descubrimientos en las regio-
nes boreales. Pero afortunadamente contaba aquella nation
entre sus hijos al sabio Petermann, cuyas infatigables gestio-
nes y generosos esfuerzos en favor de las ciencias naturales,
debian dar por resultado la organization y equipo de un buque,
I EN BUSCA DEL  PASO  DEL NORDESTE. 161
el primero que la Alemania destind £ explorar las mas altas
latitudes.
El buque, que se llamaba la Germania, fue confiado al teniente
Carlos Koldewey, jdven de 30 anos, el que llevd como segundo
al teniente Hildebrandt y de piloto a Sengstake; la tripulacion
constaba de ocho marineros. A fines de Mayo de 1868 se did a
la vela el buque con rumbo a la costa oriental de Groenlandia,
y el 16 de Junio habia alcanzado los 76° de latitud; pero en
dicho punto se hallo completamente cercado por los hielos, que
formando un campo macizo le trasportaron a su pesar sesenta
millas al Sur. Las mismas corrientes que le habian hecho de-
rivar de este modo, contribuyeron a libertarle de las enormes
bancas, y Koldewey navegando al Este y luego al Norte, con-
siguid subir hasta el paralelo de 81°. No le fue posible pasar
mas adelante; antes bien los temporales y los hielos le obliga-
ron a retroceder y regresar a su pais, donde dieron fondo a me-
diados de Octubre.
Pero aquel viaje infructuoso, mas que desanimacion produjo
estimulo y deseo en Alemania de preparar nuevas empresas;
y al mismo tiempo que se festejaba en Brema el regreso de
estos intrepidos marinos, formaronse comites en las ciudades
de Oldemburgo, Hamburgo, Rostock y otras varias, que re-
unieron fondos para organizar una segunda expedition artica.
Esta debia conducirse con arreglo al plan propuesto por el      Koldewey
sabio doctor Petermann, cuya idea era que se elevara directa-
mente al Polo siguiendo la costa oriental de Groenlandia. Los
gastos de la expedition llegaron a cerca de 300.000 pesetas y
estaba compuesta de dos buques, la Germania (construido
de nuevo con el mismo nombre que el anterior) y el Hansa.
u
T
Hegemann.
A 869. hit
162
HISTORIA DE  LAS EXPLORACIONES ARTICAS
i
i
(El Hansa.)
El primero mandado por el capitan Carlos Koldewey al que
acompanaban algunos sabios y el teniente austriaco Julio Payer; la tripulacion constaba de ocho marineros, maquinista y
contramaestre. El Hansa iba bajo las drdenes del capitan Hege-
mann, al que seguian tambien algunos fisicos y naturalistas.
Ambos buques fueron construidos con una solidez extraordi-
naria y los costados se revistieron de hierro, especialmente las
rodas, para que atacaran sin temor las bancas de nieve. Respecto a los viveres y vestimentas nada dejaban que desear;
aquellos consistian principalmente en conservas de todas cla-
ses, poca carne salada y muchas clases de vinos y licores.
Los buques salieron de Alemania el 15 de Junio del869 con
el propdsito de navegar unidos hasta el fin de la expedition, y
haciendo rumbo al Norte pronto llegaron a avistar la isla de
Juan Mayen, pero no la abordaron a causa de una densa ne-
blina. El 15 de Julio llegaron a oir distintamente el ruido de
las olas que chocaban contra los hielos, que todavia no se ha-
llaban a la vista, pero algunas horas despues se destacd del horizonte una formidable barrera que hubiera sido imposible atra-
vesar. Hallabanse entdnces a los 74° 50' de latitud, einclinan-
dose al Norte encontraron un canal por donde pudieron seguir
su marcha los buques; pero como en aquel laberinto parecia
muy probable que las embarcaciones llegaran a separarse, se-
iialaron como punto de reunion la isla de Sabine. En efecto,
aquella misma noche tuvo lugar esta separation prevista y no
periodica como esperaban, pues jamas debian volverse a reunir
entrambos buques, cuya suerte fue muy diversa, y de los cuales vamos a ocuparnos separadamente.
Seguiremos primero al Hansa; este divisd el 28 de Julio la
i. wu»nft«j.jii   mi.     ipwui
EN  BUSCA  DEL  PASO  DEL  NORDESTE. 163
penascosa y esteril tierra de Groenlandia por las inmediaciones
del cabo Ruys donde sufrieron terribles choques que el buque
resistid gracias a su solidez, y siguid navegando al Norte hasta
el 10 de Agosto. El 28 distaba de la isla del Pendulo no mas
que 30 millas, pero en los dias trascurridos se habia deterio-
rado mucho el Hansa y los hielos triunfantes ya, lo tenian
aprisionado en aquel punto distante de la costa unas doce
leguas.
En la noche del 9 de Setiembre divisaron algunos resplan-
dores como mensajeros de las primeras auroras boreales. El
12 dieron caza a un oso que atravesaba la llanura seguido de
su cria, de la que se apoderaron, y el osesno fue sujeto con una
cadeua y un ancla clavada en el hielo; allipareciaintranquilo,
pero no tardd en devorar avidamente un trozo de la carne de
su madre que la tripulacion descuartizaba. Algunos dias despues desaparecid el osesno llevandose el ancla y la cadena.
Hegemann comenzd £ hacer los preparativos para la invernada
sobre aquel hielo firme, construyendo una casa de madera, la-
drillo y carbon, y encerrd dentro provisiones y combustibles en
gran cantidad; pero el 8 de Octubre estalld una borrasca de
nieve que dejd completamente sepultados la casa y el buque.
Al mismo tiempo el campo de hielo derivd al Sur mas de sesenta millas, llevandolos muy prdximos a la isla de Liverpool.
Algunos hombres trataron de ganar la costa, pero no les fue
posible porque un canal de agua libre y de dos millas de ancho
se interponia entre la tierra y la helada llanura. El 19, un nuevo
temporal determind la completa perdida del buque, cuyo casco
y quilla fueron destrozados por los hielos, quedando aquel le-
vantado hasta diez y siete pies de altura sobre el nivel del mar.
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«3 «.'-«££«C ...
164
HISTORIA  DE  LAS  EXPLORACIONES  ARTICAS
Pronto se descargd el buque de todo lo que podia ser necesario,
y aquella primera noche la pasaron £ la intemperie guardando
los objetos reunidos en monton sobre la nieve, hasta que al
siguiente dia fueron trasladados £ la casa que habian cons-
truido. El casco del Hansa se hundid por completo baj o la nieve
tres dias despues, pero tambien lograron salvar algunos botes.
El campo de hielo continuaba derivando a lo largo de la costa
de Liverpool, ya hacia el estrecho de Scoresby, ya de nuevo
hacia el Norte, con un uniforme movimiento que parecia obe-
decer al cambio de marea; pero dicho campo ofrecia bastante
seguridad, pues su espesor pasaba de cuarenta pies y su elevation sobre el agua no media menos de cinco. Los naufragos
hallcibanse por lo tanto alii mejor acondicionados, en su opinion, que sobre la costa vecina, la que carecia de habitantes,
segun observd Scoresby, durante aquella estacion del ano. En
los meses de Noviembre y Diciembre disfrutd la tripulacion de
magnificas auroras boreales, y la fiesta de Navidad fue celebrada
alegremente. El 26 los consternd el aspecto de una inmensa
montana flotante que se dirigia con gran velocidad sobre ellos,
pero afortunadamente paso sin chocar a muy corta distancia,
perdiendose pronto de vista. Durante los primeros dias del mes
de Enero sufrieron riesgos espantosos y perdieron una gran parte de sus viveres y provisiones £ causa de las rupturas que ex-
perimentd el campo de nieve por efecto de los temporales; aquel
habia quedado reducido £ una d6cima parte de sus primitivas
dimensiones y habia continuado derivando al Sur hasta cerca
de sesenta millas mds. Se previnieron las chalupas para elcaso
muy probable de que un nuevo despredimiento les destruyera la
cabana y elresto de sus combustibles, pero afortunadamente no fl*PPP*BP
EN RUSGA DEL PASO DEL NORDESTE. 165
hubo que utilizarlas. Durante los meses de Marzo y Abril continud el tempano su marcha al Sur, y el 6 de Mayo hallaronse
dentro de la bahia de Nukarbik y en ocasion favorable para ga-
nar la costa, lo que se resolvid en consejo general, porque con
el deshieloera muy aventurado seguir sobre la banca de nieve
donde habian permanecido mds de doscientos dias. Una vez en
tierra buscaron en vano un sitio conveniente para descargar los
botes, pero por algunas semanas fueron estos su linico albergue,
porque las nevadas copiosas no les permitieron arribar a ninguna playa. Siguieron, pues, costeando hasta el 4 de Junio, en
que abordaron por fin la isla de Illuidlk, y desde aqui se dirigie-
ron a una bahia prdxima, a la que dieron el nombre de puert j
del Hansa. Despues de un corto descanso siguieron navegando
al Sur, y el 13 de Junio alcanzaron las inmediaciones del cabo
Farewel; hasta entdnces no habian visto habitante alguno en
toda la costa, pero aqui hallaron una poblacion de esquimales fundada en 1827 por los misioneros moravos, algunos
de los cuales eran los jefes absolutos de toda la comarca,
que constaba de unos 400 habitantes. Los n&ufragos fueron
muy bien recibidos por los misioneros y alojados en su casa,
gran edificio de madera que habia sido trasladado desde Dina-
marca y armado alii sobre cimientos de roca. Durante su per-
manencia en Friedrighsthal, que asi se llamaba la colonia, tuvieron ocasion de admirarse por mas de un motivo comparando
la condition y costumbres de aquellos esquimales, con los que
generalmente se encuentra regidos por si mismos y sin contacto
con los europeos. Aquellos eran limpios, industriosos y muy
honrados; no habia entre ellos uno solo que no supiera escribir
su nombre; aficionados a la miisica, no faltaba alguno que hu- f^f
SSS^STWSe^^S^^
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tVf
166
HISTORIA DE  LAS  EXPLORACIONES ARTICAS
?J I
m.
biese compuesto himnos religiosos asi como otro de aquellos
esquimales era organista de la iglesia.
Los marinos alemanes se pusieron en marcha para Lichte-
nan, establecimiento dinamarquesdeciertaimportancia, desde
donde pudieron regresar a su pais a bordo de un buque balle-
nero. El doctor Laube que formaba parte de la oficialidad del
Hansa, refiere algunos hechos y noticias de sumo interes sobre
el origen de estos establecimientos. La antigua colonia de los
normandos ha debido oCupar el mismo sitio donde esta hoy
Igallico y aiin pueden verse las ruinas de la casa que ocupd
Erico Rauda.... Existen alii otras muchas ruinas de construc-
ciones que debieron albergar a aquellos antiguos habitantes, y
tambien murallas depiedra aiin levantadas y que debieron ser
de gran extension, pues casi todas las viviendas de aquel pueblo han sido edificadas con el material de las murallas.
(La Germania.)      Entre tanto la Germania habia continuado navegando por
entre la niebla y los hielos, y el 27 de Julio se hallaba en los
73° de latitud por 16 de longitud Oeste. Durante aquellos dias
se pusieron al habia con algunos buques balleneros, y siguieron
su rumbo al Norte; el 3 de Agosto habian alcanzado el paralelo
de 74° y aquel dia en recordation del gran gedgrafo aleman Ge-
rardo Kremez, conocido por Mercator, desplegaron la bandera
national y empavesaron el buque. A la tarde siguiente divisaron
la isla del Pendulo y poco despues abordaron la costa de Groelan-
dia. Luego reconocieron la isla Shannon y otros muchos puntos
del pequeno continente, y el 13 de Setiembre, muy acosados por
los hielos, dieron fondo en la isla Sabine disponiendose a invernar en ella. Durante los diez meses que permanecieron alii, rea-
lizd la oficialidad muchas excursiones cientificasy tuvieron gran.
.1 ii EN RUSCA DEL PASO DEL NORDESTE^ W
abundancia de osos, renos y toros almizcleres, los que les pro-
porcionaron excelente carne fresca. En una de las excursiones,
el teniente Payer hizo un descubrimiento curioso y de gran
importancia para el porvenir de la tierra groenlandesa; tal fue
el de un valle espacioso en el que gruesas capas de carbon se
ofrecian.a" la vista. Hallazgo era altamente consolador el de
aquel depdsito inagotable de combustible, alii donde este ar-
ticulo es de tan absolutanecesidad.
En el mes de Noviembre el teniente Payer efectud una larga
excursion en trineo hasta la isla de Clavering, acompaiiado
del doctor Copeland y varios marineros. Durante ella ocurrid >
un incidente que pudo ser lamentable. « Un oso corpulento,
saliendo de entre unos tempanos, acometid al doctor Copeland que llevaba descargada su carabina; el animal derribd
de un zarpazo a nuestro companero, y ya empezaba £ desgar-
rarle el capote de pieles, cuando el Doctor, sinperder su sangre
fria, descargd sobre el hocico del oso un fuerte culatazo. Este
golpe, dado en el punto mas sensible que tienen aquellas fieras,
lo decidid £ emprender la fuga, aunque volviendo la cabeza re-
petidas veces como si de mala gana abandonara el campo,»
Desde el mes de Noviembre comenzd £ ser el tiempo gene-
ralmente tempestuoso y muy frio; £ veces las nevadas duraron
mcts de cincuenta horas consecutivas. Para pasar los dias con
mas provecho y distraction, el capitan Koldewey establecid a
bordo una escuela tedrico-practica, dando conferencias sobre
las ciencias nautieas; el doctor Copeland las daba de Fisica y
el doctor Borgen de Geografia astrondmica. Del 8 al 15 de
Diciembre sufrieron un verdadero huracan que hizo crujir
espantosamente el buque en toda su longitud; una fuerte v£~
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168
HISTORIA DE LAS EXPLORACIONES ARTICAS
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faga sorprendid al doctor Borgen al volver de su observatorio
ylo lanzd por el aire a diez pasos de distancia, y dos marineros
que se atrevieron a salir hubieran desaparecido para siempre
entre los torbellinos de nieve y viento, si no hubieran hallado
por casualidad un ancla de buque a la que se hicieron firmes.
La temperatura mas baja que sufrieron fue de — 32°, y el
punto extremo de la costa que alcanzaron los exploradores en
trineo fue el de los 77° 10' de latitud. En la noche del 6 de
Marzo, cuando se disponian varios hombres a hacer una excursion hacia el Norte, el doctor Borgen, predestinado por lo
vis to para las grandes emociones, se hallo de repente cogido y
arrastrado por un oso, el que emprendid la huida Uevandolo
entre los dientes por la llanura de hielo, mientras le perse-
guian algunos hombres de a bordo, que no se determinaban £
dispararle. Por fortuna lograron cortarle la huida, y entdnces
el oso soltd al Doctor para atacar a sus enemigos ; estos le hicieron varios disparos, espantandolo e hiriendolo, pues aban-
dond el campo. El Doctor escapd con vida por milagro, pero
su craneo le quedd despellejado y en varias partes del cuerpo
tenia heridas mas d menos graves hechas por los dientes de la
fiera: sin embargo, no tardd en restablecerse con el uso de la
nieve aplicada de continuo.
Hacia fines de 1870 el buque pudo flotar en agua libre, y sa-
liendo entdnces de su invernadero, hizo rumbo al Norte, re-
conociendo varias islas y bautizando tambien algunos montes,
como elpico de Payer, el pico de Petermann, el Castillo del Bia*
bio, etcetera. El mal estado de la caldera de £ bordo, unido a laes-
casez de viveres para resistir una segunda invernada, decidid £
Koldewey a emprender su viaje de regreso en los primeros dja§ EN BUSCA DEL PASO DEL NORDESTE. 169
de Setiembre, Uegando al Weser en la mafiana del dia 11. Los
tripulantes de la Germania desembarcaron aquella misma tarde
en la ciudad de Bremerhaben, y al siguiente dia abrazaron
con verdadero placer £ sus companeros del Hansa que habian
llegado poco antes.
Las expediciones sobre el Spitzberg se repetian sin intervalo,   Baron de Heuglin
pues aun las cientificas eran tan numerosas que seria muy        C0NJ?L,
Conde de Waldburg
largo hacer mention de todas ellas. Antes de Koldewey, en ^eil
1864, el profesor Newton de Cambridge, Birkbeck y Manners Y
Sutton, realizaron sobre aquel pais un viaje, pero sus buques
A 870.
no consiguieron elevarse hasta la latitud que se proponian; sin
embargo, la expedition no fue infructuosa para la ciencia. Eh
1870 tuvo lugar otra de mayor importancia dirigida por el fa-
moso explorador del Africa, baron de Heuglin y por el conde
Waldburg Zeil, £ bordo de un buque noruego cuyo capitan,
Isaksen, era una marino experimentado. Durante los tres me-
ses de verano reconocieron toda la costa oriental del Spitzberg
levantando cartas de sus numerosos archipielagos, islotes y
canales; visitaron la isla de Edge, una de cuyas puntas fue
bautizada con el nombre de Heuglin, asi como llamaron Mi-
dendorff £ un monte inmediato: su altura no bajaba de 300 metros y desde la cumbre distinguieron una tierra lejana que era
la del Rey Carlos, en nuestro concepto descubierta entdnces
por primera vez, y no por Edge en 1617 con el nombre de
Wiche*
En el estrecho de Walter Thymen encontraron algunos res-
tos de un buque naufrago que sin duda habian sido acarreados
por la corriente del Este en union de muchos troncosflotantes.
Heuglin anotd muy curiosas observaciones sobre la fisica y
, ■-
'MM
170
HISTORIA  DE  LAS EXPLORACIONES ARTICAS
.
zoologia propias del Spitzberg. Uno de los fendmenos m£s notables que ofrece el mar por el Norte de aquellas islas, es el
sinmimero de moluscos que tapizan su superficie, asi como las
bandadas de pajaros que en filas apinadas se ciernen sobre el
viajero, de modo que el aire y el mar de aquella region este-
ril presenta a veces una exuberancia de vida animal, que no
se ven en parte alguna. Poco m£s tarde Heuglin visitd con
igual provecho la Nueva Zembla, examinando los estrechos de
Matotshkin y de Waigath-, pero no pudo, aunque lo intentd varias veces, internarse en el mar de Kara.
Nordenskiold El infatigable viajero Nordenskiold habia hallado por suerte
(qmnto via e).   ^ j10m]3re que necesitaba para llevar adelante sus atrevidas
A 870.
empresas; tal era el opulento banquero Sr. Dickson, cuyo amor
a la ciencia geografica y cuya confianza en el sabio profesor,
le inspiraban hermosos planes de los que hacia partfcipe £ su
amigo, quien a su vez no necesitaba sino una ligera indication
para ponerlos en practica inmediatamente lleno de valor y de
entusiasmo. Ni su esposa, ni sus hijos, ni sus coneiudadanos
eligiendolo como representante en la Camara National, eran
capaces de detenerlo en la gloriosa via de los grandes descubrimientos £ que estaba predestinado. Asi, pues, cuando ape-
nas habia transcurrido un ano de su ultimo viaje, Dickson
consultd £ Nordenskiold si valdria la pena el intentar un paso
por el Norte del Spitzberg en direction al Polo, y el sabio profesor halld la idea excelente, pero al mismo tiempo opind que
antes le era necesario resolver una duda para mayor garantia
del exito. La excursion debia precisamente efectuarse en trineos y estos trineos sdlo podian ser conducidos por perros d
por renos; faltaba averiguar cuales de estos dos animales de- EN BUSCA DEL PASO  DEL NORDESTE. 171
bian elegirse, porque los unos son rumiantes y los otros son
carnivoros, y la diferencia radical de sus alimentos (que no
debianfaltarles nunca), planteabaunverdaderoproblema. Para
resolverlo, hallo Nordenskiold un sencillo expediente; tal era
marcharse a la Groenlandia y adquirir alii por medio de ensa-
yos practicos el convencimiento que deseaba; esto constituiria
sdlo una pequena demora para realizar la empresa magna.
Conformes, pues, con este arreglo, Dickson habilitd un buque dinamarques llamado la Ballena, y Nordenskiold invito
amablemente £ tres sabios dignos de su amistad para que le
acompanaran. Estos fueron los sefiores Berggren (que ya cono-
cemos como botanico), Obery (zodlogo) y Nordstrom (gedljgo) y
juntos zarparon de Copenhague el 15 de Mayo de 1870 en direction a Groenlandia. A fines de Junio alcanzaron su costa
occidental y la recorrieron desde los 67 a 71° de latitud, dete-
niendose en muchos puntos cuyas verdaderas situaciones de-
terminaron corrigiendo los error es de las antiguas cartas. En la
isla de Bisco recogieron muchos vege tales fdsiles que despues
fueron clasificados, resultando algunas especies nuevas, sobre
todo las halladas en terrenos cretaceos.
Nordenskiold creyd llegado el momento de efectuar laprueba
anunciada y se dispuso a escalar los grandes ventisqueros del
interior de Groenlandia, que probablemente jamas habrian sido
hollados por la planta del hombre; pues los esquimales creian
de todo punto imposible subir por aquellas montanas de nieve.
El doctor Berggren acompand £ Nordenskiold y ambos invirtie-
ron seis dias en elevarse hasta 700 metros sobre el nivel' del
mar, resistiendo a extraordinarias fatigas, salvando innume-
rables peligros y abandonados de los esquimales que llevabai* Mack.
A 871
172
HISTORIA DE  LAS  EXPLORACIONES IRTIGAS
a sueldo. Al volver de esta expedition quedd resuelto el pro-
blema, y el distinguido sabio ya sabia sin ningun genero de
duda que los renos debian ser los animales preferidos para tirar
de sus trineos, y no los perros, porque si bien son muy resis-
tentes tienen una voracidad que no podria ser satisfecha donde
la caza no fuera muy abundante.
Respecto a las conquistas geoldgicas realizadas por el sabio
profesor, dice el mismo: «Tuve alii ocasion de observar la na-
turaleza de una formation que durante un gran periodo geold-
gico cubria mucha parte de los paises civilizados de Europa.
Esta materia, aunque ya habia dado lugar a una importante
polemica en todos los idiomas, no habia sido nunca exami-
nada por ningun geologo.y> Como ya no habia nada que se opu-
siera a realizar la magna expedition proyectada, esta comenzd
a organizarse, y muy pronto tendremos ocasion de referir sus
peripetias y resultados.
Por esta misma epoca habia sido confirmada la posibilidad
de una navegacion facil por todo el mar de Kara en ciertos
meses de algunos anos. Los hermanos Johannesen le recor-
rieron independientemente y en diversa epoca; uno de ellos
llevd a cabo la circunnavegacion de la Nueva Zembla en 1870,
y el otro en Octubre de 1871 hallo un mar libre mas alia del
paralelo de 76°. Poco antes el ruso Siderof habia hecho la
observation que la costa de Siberia entre el Obi y el Yenessei,
solia estar libre de hielos durante cuatro meses del ano, y que
la parte mas dificil de atravesar, que era el estrecho de Jugor,
podria franquearse r&pidamente en un buque de vapor, lo
que conseguido estableceria un comercio importante entre
Europa y las costas de Siberia, Este resultado hubiera sido EN BUSCA DEL PASO DEL NORDESTE.       H3
m
de gran utilidad para Siderof que era dueno de ricas minas
A
inmediatas al Yenessei, pero aunque ofrecid un valioso pre-
mio para los buques que llegaran hasta aquel rio, y aunque
el antiguo capitan Allen Young intentd la empresa, no consi-
guid aquel su objeto apetecido.
Pero no cabeduda que durante los inviernos de 1870 y 1871,
el mar de Kara se hallo despejado de hielos casi en su totalidad,
y tan recorrido y poblado de buques, relativamente, como el
Atlantico, pues solo los Pescadores noruegos pasaban de sesenta
y de estos algunos lograron bojear la Nueva Zembla adem£s de
Johannesen. El capitan Mack fue de los que con mas provecho
realizaron este viaje, porque estudid los fendmenos del Gulf-
Stream cerca de las islas de este nombre, asi como hizo notar
la circunstancia, ya advertida en otros muchos parajes, de que
el tiempo obra en aquellas regiones una creation rapida de
nuevas tierras, al extremo de que el banco de arena descubierto
por Barentz hace 300 anos, estaba convertido en un islote,
el Hellwald, que se eleva treinta metros sobre la superficie del
mar. En el estrecho de Matochkin encontrd Mack al capitan
noruego Carls en y navegar on juntos hasta el 3 de Setiembre
en que los separd una espesa niebla; sin embargo, ya habian
hecho excelentes observaciones enmendando la situation errd-
nea.de la punta Nordeste de Nueva Zembla.
No obstante de haber sido estas islas circunnavegadas varias    Elling Carlsen.
veces, ningun capitan habia abordado la Bahia de los Hielos,      a ay a .
donde Barentz invernd en 1596. A Elling Carlsen le estaba re-
servado ser el primero que con su buque el Solido fondeara en
el interior de aquella bahia. Este capitan habia llevado a cabo
innumerables viajes por los mares del Norte durante veinte
^———=——i ■'*&&:
174
HISTORIA  DE  LAS  EXPLORACIONES  ARTICAS
anos, y a tan constante peregrino, ldgico parece que ningun
misterio le tuvieran vedado los fantasmas de aquellas regiones.
El 9 de Setiembre de 1871 desembarcd en la Bahia de los Hielos
y no tardd mucho en descubrir una casa de madera en perfecto
estado de conservation, cuyas dimensiones eran denuevemetros de largo y seis de ancho, con proporcionada altura; el interior de esta casa hallabase tan bien dispuesto y arreglado
como cuando Barentz la abandond 275 anos antes. Al penetrar
en ella Carlsen se conmovid profundamente, y mas aiin,
cuando examind los mil objetos que habian pertenecido al ilustre marino holandes y que estaban alii comofieles testimonios
de sus padecimientos y de su gloria. Carlsen recogid todos
aquellos objetos, asi como la carta que habian dejado colgada
de la campana de la chimenea y cuyo texto ya conocemos.
Entre los utensilios recogidos se hallaban: Un reloj, dos
compases, dos bastones para la nieve, cuatro instruments ndu-
ticos, una flauta, veintiseis candeleros de estano, una silla pin-
tada de rojo, tres balanzas, una caja de botones, una alabarda,
una bala de canon, seis limas, diez y nueve cartucheras, algunas llenas de polvora, dos cacerolas de cobre, una barra de
hierro, un canon de arcabuz, unas tijeras, una plancha de
zinc, unjarro de barro, un par de botas, una espada, fragments de muchos grabados, tres libros en folio, etc., etc. Uno
de estos libros era la Historia de China de Mendoza, traducida
al holandes, y otro El Arte de Navegar, de Pedro Medina (1).
(1) Pedro Medina era natural de Sevilla, sabio matematico y excelente piloto;
dej6 escritos El Arte de Navegar (1545 en folio); Libro de las grandetas y cosas me-
morabUs de Espana (1543); Heglamento de navegacion (1563), y otras varias obras
muy notables.
.  mat EN BUSCA DEL PASO  DEL NORDESTE.
175
Carlsen volvid a darse £ la vela el 14 de Setiembre, y ba-
jando la costa oriental de la isla, aunque no tan f&cilmente
por causa de los hielos como subid la occidental, completd la
circunnavegacion de Nueva Zembla y luego se dirigid £ Europa, fondeando en Hammersfest el 4 de Noviembre. Apenas
se tuvo alii conocimiento de las reliquias que conducia el
buque, el holandes Lister Kay se trasladd £ bordo y le com-
prd £ Carlsen todos los objetos que habia sacado delahistdrica
casa del Puerto de los Hielos. Kay los condujo a la Haya y los
entregd al Gobierno holandes mediante la misma suma que
habia desembolsado. Hoy pueden verse, en el Museo Naval de
aquella poblacion, colocados los objetos todos dentro de una
casa construida perfectamente igual a la que existe en Nueva
Zembla y decorada con arreglo al dibujo de Gerardo Veer,
cuya exactitud asombrosa tuvo Carlsen ocasion de atestiguar.
Este marino en 1863 habia realizado tambien la circunnavegacion del Spitzberg con el bric-barca Juan Mayen y habia
distinguido la tierra Gillis aunque muy lejana. Pronto volve-
remos £ hablar de este audaz navegante con motivo de una
de las m£s famosas expediciones llevadas a cabo en estos lilti-
mos anos.
Durante los mismos meses de 1871, en que Carlsen recorria ;
la Nueva Zembla, el rico capitalista Leigh Smith equipd un buque para dirigirse h&cia el Spitzberg y navegar al Norte cuanto
le fuera posible. Salid acompanado del capitan noruego Ulve,
y sin dificultades llegaron al estrecho de Hinlopen, en cuya
entrada oriental se detuvieron para reconocer la pequefia comarca llamada Guillermo que habia sido supuesta una peninsula, siendo una isla que los expedicionarios bojearon. Tarn-
Leigh Smith
Hire.
1871.
nm-f •1873.
176
HISTORIA DE  LAS EXPLORACIONES ARTICAS
bien dieron nombres a los cabos Norte y Sur mas orientales
de la Isla Nordeste. Dicha isla estaba anteriormente situada
en las cartas con un grave error de longitud, pues su costa
meridional es mucho mas extensa, segun las observaciones de
Ulve y Smith. Una vez realizados dichos trabajos y no pu-
diendo avanzar hacia el Norte por esta direction a causa de los
hielos, volvieron a cruzar el estrecho de Hinlopen y en su en-
trada Oeste hallaron la mar libre que les permitid subir hasta
las Siete Islas y avistar el cabo Platen. Estos viajeros llegaron
a la latitud de 81° 24'; seis millas menos que Scoresby y diez
y ocho menos que Nordenskiold.
Al ano siguiente, Leigh Smith emprendid otro viaje hacia
el mismo punto, pero esta vez sdlo pudo llegar hasta la isla
Edge y regreso con su buque muy mal tratado por los hielos
y los temporales. El incansable explorador emprendid en 1873
su tercer viaje, y entdnces llevd dos buques, uno cargado de
provisiones que estaciond en una bahia al Sur de el Spitzberg,
y con el otro, la Diana, se dirigid hacia la isla de May en para
hacer rumbo directo al Norte por entre Groenlandia y el Spitzberg. El buque era muy sdlido 6 iba diestramente dirigido por
el capitan ballenero Fairweather. Gracias £ esto, pudo elevarse
la expedition hasta el Norte del Spitzberg muy combatida por
los vientos duros y por los muchos hielos; sin embargo, no
fueron infructuosas las nuevas pesquisas sobre aquel archi-
pielago, bajo el punto de vista cientifico. Leigh Smith tuvo
ocasion en este viaje de socorrer con viveres frescos al profesor
Nordenskiold, quien £ mediados de Junio se hallaba realizando
una excursion en trineos por el Norte del Spitzberg.
En efecto: terminados £ toda satisfaction los preparativos
I
§i| — I I- Jill —-
EN BUSCA DEL PASO DEL NORDESTE.
177
largos y minuciosos de la grande empresa proyectada por Dickson y admitida por Nordenskiold, zarpd de Tromsoe el 21 de
Julio de 1872. La expedition se componia del vapor Polhem,
construido expresamente algunos anos antes para el servicio de
correo entre la isla de Geothland y la Suecia; del brick-barca
Gladan, que conducia una casa de piezas de madera y hierro
para armarse facilmente en cualquiera ocasion. Conducia
tambien toda clase de provisiones, gran cantidad de carbon
y los renos que debian engancharse a los trineos. Por ultimo,
otro pequeno vapor llamado el Tio Adan completaba la escua-
drilla. El Polhem iba mandado por el teniente de navio Palander y su tripulacion era de diez y seis hombres; este buque
debia adelantarse solo hasta la latitud de 81° cerca de las Siete
Islas, e invernar en una de ellas. Los otros. dos, despues de
desembarcar sus cargamentos, debian regresar a Noruega hasta
el verano siguiente.
Los buques doblaron pronto el cabo Norte, pero apenas llegaron a las cercanfas del Spitzberg, les acometieron enormes
tempanos mucho mas numerosos de los que de ordinario se
hallan en aquella latitud. Con mil dificultades llegaron. a alcanzar la bahia de Weydej luego la inmediata de Mussel; pero
desde aqui no solo le fue imposible al Polhem continuar mas
adelante, sino que los otros dos buques quedaron estrechamente
aprisionados por los hielos y sin otro recurso que invernar
en dicha bahia. Este fue un grave contra tiempo para Nordens-
kiol, pues como aquellos no se hallaban aprovisionados para
tan larga permanencia, tuvo necesidad de repartir los viveres
que conducia entre las tres tripulaciones. Ademas, otra eir-
cunstancia desgraciada hizo fracasar el primordial objeto dela
111 12
Nordenskiold
(sexto viaje)
T
Palander.
A 872.
MMk !
m
HISTORIA DE  LAS EXPLORACIONES ART1GAS
expedition, pues los cincuenta renos que habian sido adquiri-
dos en Laponia y con tanto cuidado conducidos a bordo, ape-*
nas desembarcaron sobre la costa, todos huyeron en distintas
direcciones y solamente uno se pudo recobrar. Resignados,
pues, con pasar alii el invierno, se construyd la casa en sitio
a propdsitopor latitud de79° 53' y 36° 30'de longitud Este (islade
Hierro) y fueron trasladados a ella todos los viveres y utensi-
lios necesarios, con los instruments cientificos de Nordenskiold. Pero cuando ya habian hecho sus calculos de soportarla
invernada con las provisiones que tenian, una nueva contra-
riedad vino a ponerlos en grande aprieto. En una bahia vecina
se hallaban tambien aprisionados seis barcos Pescadores de No-
ruega que reclamaron auxilio de viveres a sus compatriotas;
aquellos constabandemuchos hombres, y Nordenskiold les con-
cedid los socorros mas necesarios, pero conservando ya para
los suyos los viveres estrictamente precisos, por lo cual una
parte de aquellos desgraciados que no podian absolutamente
invernar en sus buques desprovistos, se dirigieron hacia la
costa Oeste en busca de la Bahia del Hielo donde la expedition sueca habia dejado un depdsito de viveres; otro grupo de
estos Pescadores continuaron en sus bateles dirigiendose a Europa y lograron llegar a su patria despues de innumerables
peligrosy sufrirnientos. Mas adelante daremos noticias de los
diez y ocho que fueron a la citada bahia en busca de provisiones.
Nordenskiold, entre tanto, habia distribuido el tiempo sabia-
mente y establecido una ordenanza severa e higienica, gra-
cias alo que, sin embargo de sus escasos viveres, consiguie-
ron ver trascurrir los meses de invernada gozando casi todos
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EN BUSCA  DEL PASO  DEL KORDESTE,
179
de una salud perfecta; solo hubo que lamentar la muerte de
dos marineros. El 20 de Octubre desaparecid el sol que no volvid £ apercibirse sobre el horizonte hasta el 21 de Febrero: la
temperatura descendid a menudo hasta—35°, y la media obser-
vada durante los tres meses rigurosos fue de—22° centigrade
Esto no impidid que los sabios de la Comision se dedicaran a
sus naturales funciones; asi es que el. botanico Kjellman habia
establecido una draga a traves del hielo (taladrado en todo su
espesor) logrando recoger del fondo del mar muchas especies
de algas y otras plantas; el astrdnomo Wijkander hizo tambien
notables estudios sobre las auroras boreales y sobre la refraction.
Hacia fines de Abril, el profesor Nordenskiold seguido del
capitan Palander y catorce marineros, se puso en marcha con varios trineos donde conducian sus provisiones. Desde un prin-
cipio hallaron dificultades inmensas para trasladarse por entre
las enormes masas de hielo, sufriendo las molestias de neva-
das copiosas y torbellinos de nieve; sin embargo, alcanzaron
la costa septentrional de la Isla Nordeste despues de haber tenido
que regresar de la direction seguida primeramente sobre las
islas de Parry. Doblaron el cabo Platen, avistaron el grupo de
las Siete Islas, y desde aqui se internaron atravesando y esca-
lando los altos ventisqueros y las quebradas tierras, para regresar a la bahia de Mussel despues de sesenta dias de marcha.
En aquella epoca fue cuando Leigh Smith se les aparecid opor-
tunamente para aprovisionarlos de viveres frescos, de los que
ya estaban muy escasos. •
El 1.° de Julio, el deshielo permitid a los barcos' mover se
con libertad, y el Gladan, mandado por el teniente Von Kru-
fif
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mm
180
HISTORIA DE LAS EXPLORACIONES ARTICAS
1
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sensteierna, y el vapor Tio Adan, mandado por el piloto Clase,
abandonaron su fondeadero y regresaron £ Suecia. Entre tanto
el Polhem con Nordenskiold, Palander, el teniente de navio
italiano Parent, y los profesores mencionados, efectuaron un
largo crucero de reconocimiento por aquellas costas, y a primeros de Agosto regresaron a Tromsoe.
Nordenskiold, derrotado esta vez en su empresa por tantas
contrariedades reunidas, y sin haber conseguido el objeto que
se propuso al organizar la expedition, fue sin embargo recibido
por Dickson con los brazos abiertos, y sin que hubiera mer-
mado un apice en el animo de este Mecenas la alta estima y
admiration que le inspiraba su amigo, ni la ardiente fe y en-
tusiasmo por las grandes empresas y descubrimientos. Como
estas expediciones no tenian por objeto la codicia que hemos
vis to presidir a otras muchas en epocas anteriores, los fracasos
estaban previstos, eran disculpables, y antes que de escarmiento
Servian de estimulo. El Sr. Oscar Dickson, siempre generoso
y noble, desde el momento en que comprendid por la tardanza
de los buques que tenian drden de regresar, que habian
quedado aprisionados entre los hielos y escasos de viveres,
«puso a la disposition del baron Von Otter cien mil coronas,
(136.000 pesetas), con objeto de que nos enviase socorros inme-
diatamente. Von Otter considerd esto ^realizable, y desestimd
la proposition (1).»
En efecto, el Ministro de Marina suponia que ningun buque
hubiera conseguido llegar al Spitzberg saliendo de Suecia a
fines del otoiio.
(1)   Let tres de Nordenskidld.
m
t\.Lm»jM EN BUSCA DEL PASO DEL NORDESTE.
181
La confirmation de esta hipdtesis no se hizo esperar mucho,
pues al referir en su patria los Pescadores norucgos que diez
y ocho de los suyos se hallaban refugiados en la Bahia del
Hielo y sin esperanzas de socorro, la opinion piiblica exigid que
inmediatamente salieran buques para recogerlos y sal varios.
Todas las objeciones fueron vanas, y el 21 de Noviembre zarpd
el vapor Albertocon este fin, mientras que otros se disponian con
diligencia para intentar la misma empresa. El Alberto navegd
hasta rebasar el meridiano de la isla Barentz, evitando sus
cercanias siempre cubiertas de hielos, pero al hallarse en los
74° de latitud, un tiempo huracanado del Oeste le hizo correr
h£cia la costa de Suecia, donde arribd desmantelado y con
grandes averias. Al fondear el Alberto, otro buque se hallaba
listo para reemplazarlo; este era la goleta Isbiorn, cuyo capitan
Kjelsen cobrd mayores cinimos al saber que el vapor no habia
encontrado hielos, sino temporales. A fines de Diciembre se did
£ la vela Kjelsen en su pequefio buque, con su reducida tripulacion de diez hombres, dirigiendose audazmente hacia el Spitzberg. En las inmediaciones de la isla Barentz llegd a ser el
frio tan intenso, que los marineros no podian permanecer sobre
cubierta; todos los objetos metdlicos producian dolorosas que-
maduras si por descuido se les tocaba sin las debidas precautions, y la maniobra se hizo en extremo penosa, porque el
velamen se endurecid y las jarcias y los cabos, como si todo
se hubiera vuelto de piedra. Para bracear el aparejo, d aun
para halar de una escota, eran ineficaces las fuerzas unidas de
toda la tripulacion. ^Cdmo, pues, les hubiera sido posible, to-
mar un rizo, d cargar una vela si por acaso el viento lo hubiera
hecho necesario? No obstante, el capitan Kjelsen continud su
Kjelsen.
4 872,
!
-
m 182
HISTORIA DE LAS EXPLORACIONES ARTICAS
Melson.
A 873.
rumbo al Norte con su barco petrificado y revestido de nieve,
como bianco fantasma entre las tinieblas de una eterna noche.
Pero la resistencia humana tiene sus lfmites ya que no los
tiene la osadia, y Kjelsen, despues de haber conseguido navegar hasta distinguir el reflejo luminoso que anuncia la pre-
sencia de los hielos, no le fue posible prolongar la temeraria
empresa y regreso a su pais.
Pero mal convencidos ami, una tercera expedition se dispo-
nia a partir con el mismo objeto dos semanas despues de la
vuelta de Kjelsen. El nuevo buque era un hermoso vapor llamado Groenlandia tripulado por setenta hombres y construido
expresamente por cuenta del celebre armador y navegante
Rosenthal. Iba mandado por el antiguo capitan Santiago
Melson, y a fines de Enero zarpd con rumbo hacia el Spitzberg;
mas afortunado que los anteriores marinos y merced a la
fuerza de su maquina, logrd remontarse hasta la costa Oeste
de aquel archipielago y avis tar la entrada de la Bahia del Hielo
donde se hallo detenido el 7 de Marzo. Solo distaba de tierra
unas diez millas, pero le fue imposible atravesarlas a causa de
la disposition y naturaleza de los hielos que, unos recientes,
otros antiguos, entrecortados d amontonados, no permitian
emplear ningun recurso para trasponerlos. Los botes hubieran sido iniitiles y los trineos igualmente; a pie firme hubiera
podido intentarse, pero prescindiendo de los espantosos tra-
bajos que se tendrian que resistir hasta encontrar la casa de
los Pescadores naufragos, se corria el gran peligro de que entre tanto fuese el buque arrastrado por los hielos d por el
viento lejos de alii, dejando sin recursos en tierra a los expe-
dicionarios. Asi, pues, no hubo posibilidad de socorrer £ aque- w.
EN  BUSCA  DEL  PASO  DEL  NORDESTE.
llos Pescadores, y el Groenlandia regresd sin su intrepido capitan, que habia muerto durante la travesia.
Cuando en el verano siguiente el capitan Mack toed en
aquella bahia, halldse con un horrible espectaculo. Dentro de
la casa que sirvid de refugio £ los naufragos, todos ellos en
mimero de diez y ocho eran cadaveres; no obstante, las provi-
siones abundaban en sus despensas. Por un diario escrito con
mano temblorosa por el ultimo de los supervivientes, se ave-
rigud que todos murieron del escorbuto £ causa de haberse
aHmentado con carne salada (desdenando la que tenian en
conserva) y bebidas espirituosas, unido esto £ la falta de ejer-
cicio que viene a ser la base de un sistema higienico muy ne-
cesario en las altas latitudes.
Durante el ano de 1872 varios capitanes reconocieron minu-
ciosamente la costa oriental del Spitzberg comprendida entre
las islas Edge y la del Rey Carlos. Uno de ellos, Altmann,
describiendo esta ultima isla dice que se compone de tres prin-
cipales y dos mas pequenas, y que la mas septentrional debe
ser la llamada tierra Gillis. Como los hielos que rodeaban la
costa no le permitieron abordarla, su opinion errdnea es com-
prensible. Un mes mas tarde, a mediados de Agosto, el capitan Nilo Johnsen logrd desembarcar en ella y registrarla
desde la cumbre de un monte; asi observd que toda era una
sola isla en la cual los terrenos demasiado bajos, alternando
con las altas montanas, le hacian aparecer un archipielago.
Johnsen bautizd algunos de sus cabos y de sus puntos mas
notables. Tambien observd, confirmando lo dicho por otros
viajeros, que las tierras parecen extenderse y elevarse cada
vez m£s en aquellas regiones. Kfgig%tSzK&*^0l
18
184
HISTORIA DE LAS EXPLORACIONES 1RTICAS
Payer
Y
Wyprecht.
A 872.
En el verano siguiente la isla del Rey Carlos fue de nuevo
visitada por el capitan Nilsen, y en vista de las descripciones
que hace de ella, se supone que debid haberla bojeado aunque
no conste asi en su derrota. Este capitan, lo mismo que John-
sen, reconocid que aquella tierra constituye una sola isla y
tambien did nombres a varias de sus puntas y montanas.
Antes de referir la famosa expedition de estos dos oficiales
a bordo del Tegetthoff, conviene mencionar la que un ano antes efectuaron los mismos con el propdsito de seguir el curso
del Gulf-Stream hasta las mas altas latitudes. A fines de Junio
de 1871, salieron de Tromsoe y pronto alcanzaron la costa
oriental del Spitzberg; hasta los 77° de latitud no tuvieron que
luchar con la espesa niebla acaso mas peligrosa que los mismos hielos, pero merced a haber encontrado la mar casi libre,
lograron elevarse cerca de los 79° donde un fuerte viento con-
trario les obligd a correr'al Este sobre la costa de Nueva Zembla sin haber hallado en todo aquel trayecto estorbo alguno
sobre la superficie del mar, cuya temperatura media llegaba
a 4° centigrado. Sin embargo de tan excelentes circunstancias,
tuvieron que regresar a Tromsoe por falta de viveres, mas
convencidos que nunca de que era muy factible hallar elpaso
del Nordeste por encima de Nueva Zembla.
Esta idea se acogid con verdadero entusiasmo por el Gobierno de Austria, y por su drden fue equipado el vapor de he-
lice Tegetthoff cuya maquina era de cien caballos y en cuya
bodega se habian estivado viveres y provision es para tres anos.
Didse el man do del buque al teniente de navio Carlos Wi-
precht, excel en te marino, y como oficial de derrota se nombrd
al antiguo y valiente capitan Carlsen cuya larga experiencia HM
EN BUSCA DEL PASO  DEL  NORDESTE. 185
y conocimiento de los mares articos hacian de el una pode-
rosa e inapreciable adquisicion. El teniente Julio Payer (que
como sabemos efectud su primer viaje con Koldewey) era el
otro jefe de la expedition destinado a dirigir las excursiones
por tierra. La tripulacion se componia de veinte hombres entre los que habia austriacos, alemanes, ingleses, italianos y
noruegos, circunstancia que originaba una verdadera confusion de lenguas; pero al cabo de cierto tiempo lograron enten-
derse mediante un idioma particular, mezcla de todos los ci-
tados.
El Tegetthoff salid del rio Weser el 13 de Junio de 1872 y el
3 de Julio llegd a Tromsoe para recoger a Carlsen y completar
alii el carbon consumido. Tambien tuvieron la buena idea de
procurarse un ukase del Gobierno ruso en el que se ordenaba
a todos los subditos del Imperio que prestasen su ayuda incon-
dicional a los expedicionarios si por acaso la necesitaban. Mas
tarde se vera cuan litil les fue esta oportuna precaution. El 14
de Julio volvid a emprender su marcha el buque y el 25 habian
llegado a los 74° 30' de latitud Norte, donde encontrd enormes
masas de hielo mas numerosas de lo que debia esperarse eh
aquella epoca sobre dicho^paralelo.
Siguiendo el ejemplo de otros historiadores dejaremos a Payer referir su viaje conmovedor y asombroso, descartandolo de
lo que no revista grande interes d provechosa ensenanza.
«Desde principios de Agosto estuvimos bloqueados durante
algunos dias de tal manera, que no podiamos hacer un movi-
miento. Por fin logramos abrirnos paso, y en los 75° de latitud
cncontramos la mar libre que se extendia hasta la costa de
Nueva Zembla. Inmediatos a dicha costa volvieron £ asaltar-
J Jjjjrj
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inmmm
186
HISTORIA  DE  LAS EXPLORACIONES ARTICAS
nos los hielos, pero gracias £ la potencia de nuestra maquina
nos abrimos un camino y pasada la isla Guillermo volvimos a
encontrar la mar libre. Cerca de esta isla fuimos alcanzados
por el yacht Isbjorn, sobre el cual el conde Wilczeck (1) habia
realizado su dificil viaje desde el Spitzberg, con objeto de de-
jar en el cabo Nassau un depdsito de provisiones para nosotros. Los dos buques navegaron de conserva hasta la isla de
Barentz (en Nueva Zembla) donde grandes masas de hielo
llevadas hacia la costa por los vientos del Sudoeste, nos cer-
raron el paso durante una semana. El 21 de Agosto pudimos
franquear la barrera y entdnces nos separamos del yacht,
continuando el Tegetthoff su rumbo al Norte, j Pero que vanas
eran nuestras esperanzas; la noche nos encontrd aprisiona-
dos en los hielos, y aprisionados para dos anos largos y terri-
bles!
»Las heladas excepcionalmente prematuras y abundantes del
otono de 1872, solidificaron pronto los fragmentos de hielo
que nos rodeaban, de tal suerte, que todos nuestros esfuerzos
eran iniitiles para separarlos por la increible elasticidad y por
la rapidez con que volvian a unirse los pedazos que lograbamos
romper. Asi, pues, nos encontramos a merced del viento que
hacia derivar hacia el Nordeste el campo de hielo. Nuestra
position llegd a hacerse muy peligrosa a causa de la enorme
presion de las bancas. Muchas veces temerosos de que el
(1) El conde Wilczeck, acompanado del baron Sternech y del geologo Hans-H6'-
fer realizaba entonces una notable exploracion por la costa de Nueva Zembla, y
despues de recorrer su parte meridional, se dirigi6 a la desembocadura del Pet-
chora donde abandono el yacht para remontar el rio y volver por tierra hasta Mos-
cou, Esta excursion fu6 muy provechosa para la ciencia. EN  BUSCA  DEL  PASO  DEL  NORDESTE. 187
buque quedara aplastado, nos dispusimos a abandonarle y esto
en medio de la noche polar y sin saber por que lado buscar
nuestra salvation. Felizmente el buque resistid bastante bien
aunque quedd muy levantado de popa y escorado sobre babor.
Entdnces fue necesario hacer los preparativos para pasar el invierno en esta position incdmoda; cubrimos la cubierta de
una capa de nieve y la agaleramos de firme. Se tuvo un cui-
dado muy especial en tener siempre ocupadala tripulacion, se
distribuyeron las guardias, se reglamentaron los ejercicios y
se organizd la academia. Los domingos todos se reunian para
escuchar la lectura de la Biblia £ la luz de una lampara de aceite
de ballena. Las observaciones meteoroldgicas se hacian con re-
gularidad. El teniente Brosch, el capitan Carlsen y otros ofi-
tiales se relevaban cada dos horas.
»La incertidumbre de nuestra position nos obligaba £ man-
tener constantemente una guardia sobre cubierta para acechar
el paso de los osos cuya carne ambicion&bamos mucho. El estado sanitario de la tripulacion fue poco satisfactorio durante el
primer invierno y nuestro excele'nte cirujano, el doctor Kepes,
estuvo ocupado con demasiada frecuencia. El escorbuto se
manifesto £ pesar de todas las precauciones tomadas, teniendo
por causa la congelation de la humedad que cubria las paredes
de la camara, y sobre todo el abatimiento moral que inspiraba
nuestro triste estado.
»E128 de Octubre el sol desaparecid bajo el horizonte para
no volver en 109 dias. Todas las aves nos habian abandonado,
y durante cinco meses eternos, tuvimos que vivir en los cama-
rotes a la luz de las laniparas. Durante muchas semanas fue
imposible salir de a bordo. Cuando un cambio siibito de tempe-
I'US*. " *^W*■?'
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We
188
HISTORIA DE LAS EXPLORACIONES ARTICAS
I
ratura hacia dilatar el hielo, espesos vapores se desprendian de
el oscureciendo el cielo encima de nosotros y condensandose
en seguida, para caer convertido en una nieve muy abundante.
En el curso del invierno de 1873 a 1874, tuvimos de esta nieve
hasta dos pies de espesor, y al empezar la primavera el Teget-
thoff estaba completamente sepultado bajo una espesa sabana,
aunque toda la nieve del invierno habia desaparecido durante
el veranOi El dia de ano nuevo no nos llevd ninguna esperanza
de cambio en nuestra situation; el buque derivaba hacia el
Nordeste y nosotros creiamos que nos conducia hacia la costa
de Siberia. Sin embargo, el destino lo habia decidido de otro
modo, pues cuando hubimos atravesado el meridiano de 73°,
el viento cambid y fuimos arrastrados irremisiblemente hacia
el Noroeste.
»E116 de Febrero el sol reaparecid sobre el horizonte, y el 25
la presion del hielo que nos habia atormentado hasta entdnces
y nos habia encerrado en una muralla de blancos y escarpados
montes, cesd de un modo tan brusco como habia empezado. El
frio continud siendo intenso; la temperatura media en Febrero
fue de—31° Fahrenheit (—35° centigrado), y hacia fin del mes
alcanzd un minimun de — 51° Fahrenheit (—46° centigrado).
Las auroras boreales iluminaron el cielo con incomparable es-
plendor durante toda la duration del invierno, pero llegaron a
ser menos numerosas a medida que los dias aumentaban. Las
auroras y los fendmenos magneticos fueron observados por el
capitan Wyprecht, cuyo resultado se propone publicar.
»En el verano de 1873 volvid a renacer nuestra esperanza de
que se rompiera el hielo que nos aprisionaba devolviendonos
la libertad: durante esta estacion observamos una temperatura EN  BUSCA  DEL  PASO  DEL  NORDESTE. 180
maxima de 7°,5 centigrado. La media del ano anterior habia
sido de 2,15 Fahrenheit (—16°,25 centigrado). Nuestra esperanza se fundaba en que la nieve se evaporase d se derritiera
por efecto del calor solar d que los vientos y las olas las dise-
minaran, pero esto no parecia factible en un mar cuya temperatura no se elevaba nunca encima del punto de congelation.
Sin embargo, aquellos efectos llegaron a convertir el campo que
nos rodeaba en un mar cubierto de un fango cadtico y espeso.
Animados con esto hicimos nuevos esfuerzos para ganar nuestra libertad, y los meses de Mayo, Junio, Julio y Agosto se em-
plearon en vanas tentativas para atravesar el hielo que nos
ceiiia; pero nuestro enorme tempano habia alcanzado un espesor de cuarenta pies con la acumulacion incesante de otros
muchos. El centro de nuestro buque asi como su popa levan-
tada, permanecian fijos sobre el hielo, y como la nieve se habia
evaporado a nuestro alrededor hasta una profundidad de 18
pies, nos encontrabamos elevados a una considerable altura
sobre el nivel del mar. El campo de hielo variaba de dimen-
siones casi de continuo; en Agosto de 1873 tenia de cinco a
siete millas de diametro.
»En Julio, los vientos del Norte nos llevaron hacia el Sur
hasta el paralelo de 79°, pero en el mes siguiente nos hicieron
derivar de nuevo hacia el Norte. Debo hacer constar que estos
movimientos de deriva no se debian a las corrientes oceanicas,
sino a los vientos; pues en cuanto estos calmaban, el campo se
quedaba inmdvil. Hicimos observaciones sobre la temperatura
del mar £ diversas profundidades, y con la draga nos procu-
ramos una pequena coleccion zooldgica de la que solo una parte
pudo ser llevada £ Europa... Cada dia era mas debil nuestra HISTORIA DE  LAS EXPLORACIONES ARTICAS
esperanza de que el hielo se rompiese, aunque amenudo escu-
chabamos los crujidos de las masas por efecto de su dislocation; y sin embargo, las negras bandas que se extendian en el
horizonte, nos probaban la existencia de pasos libres. Ya esta-
bamos resignados a soportar un segundo invierno tan inactivo
y peligroso como el primero, cuando la situation se modified repentinamente de una manera tan favorable como
inesperada. Hacia mucho tiempo derivabamos a traves de una
parte del Oceano Artico que ningun navegante habia visitado
aiin, pero a pesar de la extrema vigilancia que teniamos, no habiamos podido distinguir tierra alguna. Fue, pues, un acon-
tecimiento de gran importancia la siibita aparicion de una costa
montaiiosa que el 31 de Agosto vimos destacarse por el Norte
a menos de catorce millas de distancia. Como por encanto olvi-
damos todas nuestras miserias pasadas, e instintivamente nos
precipitamos hacia esta tierra sin advertir que no podiamos pasar de la orilla de nuestro banco de hielo. Durante meses es-
tuvimos condenados al suplicio de Tantalo, pero en fin, a me-
diados de Octubre, nos acercamos a tres millas de una de las
islas que se destacaban de la gran tierra. Entdnces perdimos
toda prudencia y sin detenernos un momento nos lanzamos a
traves- de la superficie entrecortada del banco de hielo, logran-
do alcanzar la tierra que estaba situada en paralelo de 79° 54'.
El hielo que cubria el mar hasta la orilla, solo tenia un pie de
espesor y era evidente que habia habido alii un canal de agua
navegable durante el verano.
»Nadie puede imaginarse una isla de aspecto tan triste y de-
solador como aquella, pues la nieve y el hielo la cubrian en
su totalidad. Pero su importancia a nuestros ojos era tan grande _   nil « -—-  ■   i    ui\uimmnmmmmm\\immwm*\i    . .1 .j i
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EN  BUSCA DEL PASO  DEL  NORDESTE. 191
que le pusimos el nombre del conde Wilczek, organizador de
la expedition. El sol nos habia dejado por segunda vez el 22 de
Octubre, pero aprovechamos algunas horas del crepiisculo para
emprender pequenas excursiones hasta dos millas distantes del
buque; sin embargo, no pudimos saber nada decisivo sobre la
naturaleza de esta comarcai <;Era una tierra de extension considerable d simplemente el extremo meridional de islas de poca
importancia? La oscuridad creciente de la noche polar impedia
por el momento toda exploration; nuestro gran temor era que
los vientos del Norte nos separaran de aquel sitio antes que
la entrada de la primavera nos permitiese emprender viajes de
reconocimiento. Al mismo tiempo nuestra position era muy
insegura; los vientos del Sudoeste nos habian empujado sobre
la tierra y durante la primera mitad de Octubre el Tegetthoff
suirid enormes presiones de los hielos; teniamos en perspec-
tiva la vuelta de los dias llenos de ansiedad, semejantes £ los
que ya habiamos pasado: por el temor de una catastrofe toma-
mos las mismas medidas de precaution que en el anterior invierno y estuvimos preparados para abandonar el buque en un
momento critico. Sin embargo, la Providencia veld por nosotros y vimos trascurrir la segunda noche polar, de 125 dias,
con menos horrores que la primera. La presion de los hielos
no fue tan grande y el Tegetthoff permanecid sin quebranto £
tres millas distante de la costa m£s vecina.
»En el curso de este invierno cayd mucha m&s nieve que durante el anterior. En medio de las tinieblas polares, apenas
podlamos distinguir el dia de la noche y estuvimos sumergi-
dos en la oscuridad mas completa por espacio de muchas sema-
nas. Gelebramos la fiesta de Navidad en una casa de nieve edi- 192
HISTORIA DE LAS EXPLORACIONES ARTICAS
ficada sobre el hielo. En Enero, el frio llegd £ ser tan intenso
que el mercurio permanecid helado mas de ocho dias. El pe-
trdleo se helaba tambien en las lamparas, asi camo el coiiac en
las botellas. Las visitas de los osos fueron entdnces tan fre-
cuentes como en las otras estaciones; llegaban hasta muy cerca
del buque y los matabamos con verdaderas descargas cerra-
das. Estos animales son positivameute mucho menos fieros
aqui, que sobre la costa oriental de Groenlandia, donde nos
atacaban a menudo y donde consiguieron llevarse de a bordo
mismo a uno de nuestros hombres; aqui, por el contrario, huian
generalmente desde el momento en que nos alcanzaban a ver.
En cuanto al asunto tan controvertido de saber si los osos pa-
san el invierno dormidos en sus cuevas, yo puedo decir que
entre los numerosos individuos que matamos durante nuestras
dos invernadas no encontramos ni una sola hembra; ademas,
cuando nuestra exploration en trineo en la primavera de 1874,
descubrimos una madriguera de invierno, abierta en forma de
tiinel, -en un monton de nieve al pie de una roca donde se alber-
gaba una osa con sus cachorros. En nuestros encuentros con
los osos nos parecia mas ventajoso disparar sobre ellos a una
distancia de 50 a 80 pasos.
»La carne de los 67 osos blancos que matamos, cuyo peso
total era de unas 12.000 libras, fue el remedio mas eficaz contra el escorbuto queaquejaba a varios marineros. Los desvelos
de nuestro cirujano, asi como la reaparicion del sol el 24
de Febrero, salvaron a la mayor parte de nuestros enfermos;
pero un tercer invierno hubiera seguramente producido los mds
funestos resultados porque nuestras medicinas estaban ago-
tadas. ill** ^ssmmmmmm
EN BUSCA DEL PASO DEL NORDESTE.
198
»Seguros de que nuestro buque se hallaba bien fijo en su
carcel, que durante el proximo verano derivaria aiin a mer-
ced de los vientos, y temiendo el peligro de zozobrar bajo el
deshielo, tomamos por fin la resolution de abandonarlo hacia
fines de Mayo, y de procurar volver a Europa, valiendonos
de nuestros botes y trineos. Consagrariamos el intervalo de
tiempo a explorar el pals, y la casualidad decidiria del exito
de nuestra expedition. En efecto, si el buque derivaba durante la ausencia de los exploradores, estos estarian expues-
tos a un desastre positivo, y la tripulacion que se hubiera quedado a bordo, se encontraria muyreducida. A pesar del riesgo
que se corria, resolvimos explorar un pals que nos convidaba
£ recorrerlo.
»Llegd Marzo, y aunque el frio era muy crudo, nos vi-
mos obligados a emprender nuestra primera expedition en
trineo, con el fin de aprovechar lo mejor posible el corto
espacio de tiempo que nos quedaba. Los tiroleses Haller y
Klotz, los marineros Cattarinitch Lettis, Pospischill y Luki-
noritch y yo, acompanados de tres perros, abandonamos el
Tegetthoff el 10 de Mayo. Viajamos en direction Noroeste a lo
largo de la costa de la isla Halle, subimos a los cabos Tegetthoff y Mac-Clintock, alto de 2.500 pies, y atravesamos la pinto-
resca comarca de Nordenskiold, cuyo interior concluye con la
gigantesca muralla de hielo del ventisquero Sonklar. Ante nosotros la tierra sepresentaba enteramentefalta de vida; inmensos
ventisqueros se ofrecian £ nosotros entre montanas esteriles,
que formaban atrevidos conos y escarpadas mesetas de doleri-
ta. Un manto de deslumbradora blancura cubria los objetos a
nuestro alrededor, y las filas de columnas de los simetricos
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191
HISTORIA DE  LAS  EXPLORACIONES ARTICAS
terrados de las montanas, semejaban incrustaciones de aziicar.
No nos fue posible. nunca percibir el color natural de la roca
como en Groenlandia, el Spitzberg y Nueva Zembla. Este resultado era producido por la gran precipitation y humedad de
aire, que se condensaba a medida que se ponia en contacto
con la helada superficie de las rocas. Habia mas aiin; la extre-
mada humedad del aire nos hacia con frecuencia exagerar las
distancias, lo que esta en completa contradiction con los fendmenos de las regiones articas. Los dias muy despejados
eran sumamente escasos. Durante esta excursion, el frio fue
tan intenso, que en algunos momentos llegd a marcar—:58°
Fahrenheit (—50 centigrado). Necesitabamos tomar las mayo-
res precauciones; no podiamos descansar por la noche, y la
travesia del ventisquero Sonklar, con una debil brisa, fue ex-
cesivamente penosa.
»Poco despues de nuestro regreso a bordo, el 16 de Marzo,
preparamos una segunda expedicion que debia durar un mes,
y tener por objeto el reconocimiento de las tierras situadas hacia el Norte. En aquellos dias uno de nuestros compaiieros
sucumbid victima del escorbuto. El 24 de Marzo nos pusimos
en marcha siete hombres, llevando anteojospropiospararesis-
tir el aspecto de la nieve, antifaces que cubrian la mitad del
rostro, y carabinas Lefaucheux de dos canones, que lanzaban
balas explosivas y proyectiles de acero. Desgraciadamente dis-
poniamos solo de tres perros para ayudarnos a remolcar el tri-
neo grande, que contenia diez y seis quintales de provisiones.
»Para apreciar bien el resultado de esta expedicion, me an-
ticipare al drden cronoldgico, haciendo constar desde ahora
que las tierras descubiertas tienen igual extension que el Spitz-
'U-*->.'s» EN  BUSCA DEL  PASO  DEL  NORDESTE.
195
berg, y consisten en varias islas grandes: la de Wilczek alEste,
la de Zichy al Oeste, y en sus inmediaciones multitud de islo-
tes. Un estrecho, el estrecho de Austria, separa las dos grandes
tierras; corre hacia el Norte desde el cabo Hansa hasta el paralelo de 82°, donde el estrecho de Rawlinson se destaca de el
hacia el Nordeste. Pudimos seguir este ultimo con la mirada
hasta el cabo Buda-Pest... Es un hecho reconocido que ciertas
partes de la Groenlandia, de Nueva Zembla y de la Siberia se
elevan lentamente; tambien notamos con interes sobre las ori-
11 as del estrecho de Austria, pruebas de un crecimiento analogo.
Las montanas de las tierras de Francisco Jose tienen de dos
a tres mil pies de altura. Sobre la costa se hallan ventisqueros
que terminan generalmente por murallas cortadas £ pico cuya
elevation media es de 150 £ 200 pies. La vegetation es mucho
mcis pobre en estas tierras, que en Groenlandia, Spitzberg y
la Nueva Zembla: el aspecto de su escasa flora tiene mucha
analogia con la que se ha observado sobre los Alpes, £ una.
altura de tres mil metros. Como debe suponerse, el pals no
esta habitado por ningun ser humano, y en su parte meridional no encontramos otra especie de animales que los osos. En
nuestras diversas excursiones, nos convencimos de la dificul-
tad que experimentarian los navegantes para encontrar un
puerto donde invernar: no pudimos descubrir ninguna bahia conveniente para este objeto. A causa de la niebla que se
cierne casi continuamente encima de los hielos, no hubieramos logrado nunca trazar la direction del estrecho de Austria,
si no hubieramos subido con frecuencia £ la cumbre de los
montes. Las ascensiones £ los cabos Koldewey (80° 15'), Franck-
fort (80° 2d'), Hitter (80° 45'), Kane (81° 10') y Fligely (82° 5')
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196
HISTORIA  DE  LAS  EXPLORACIONES iRTICAS
nos permitieron examinar las regiones inmediatas, y escoger
los caminos mas ventajosos.
»Partiendo del cabo Franckfort, a la entrada del estrecho de
Austria, atravesando regiones que no habiamos explorado en
nuestra primera excursion, el 26 de Marzo franqueamos el paralelo de 80°, el 3 de Abril alcanzamos el de 81°, y cinco dias
despues el de 81° 37'. Al Sudeste de la tierra del Principe Ro-
dolfo encontramos el vasto estrecho de Raiulinson, que pare-
cia conducir directamente al Norte, pero pronto nos vimos
enredados entre tan altos pedruscos de hielo, que nos oculta-
ron la tierra, y a trayes de los cuales no pudimos avanzar,
sino con extraordinarios esfuerzos. Ademas, la falta de hori-
zontalidad de la aguja imantada tan propia bajo esta alta latitud, nos indicaba debilmente el Norte-Sur haciendonos per-
der el camino a cada instante, y siendo may ores las dificultades
segun avanzabamos, tomamos el partido de volver hacia el estrecho de Austria.*
» La disminucion de nuestras provisiones y la falta de tiempo
nos obligaba a hacer marchas forzadas, para lo cual tuvimos
que dividirnos en dos grupos. El trineo grande con cinco hombres se quedd atras por 81° 58' de latitud, mientras que con el
otro trineo y dos hombres continuaba yo la exploration. El
primer grupo recibid drden de esperar nuestra vuelta quince
dias, despues de los cuales debia emprender su vuelta a bordo.
I Proyectabamos atravesar primero la tierra del Principe Ro~
dolfo en direction Norte. Para esto nos era preciso pasar por
el enorme ventisquero Middendorff que suponiamos encontrar
practicable. Despues de una larga y penosa marcha llegamos
al fin a su superficie; pero apenas habiamos dado cien pasos. EN BUSCA DEL PASO  DEL NORDESTE. 197
cuando vi £ uno de mis hombres desaparecer por una ancha
grieta con los perros y el trineo. No teniendo fuerzas bastantes
para sacarlos de alii, corri £ la isla de Hohenlohe que se hallaba
£ doce millas distante; volvi lo mcts pronto posible trayendo el
resto de mi gente, y logramos, valiendonos de largas cuerdas
sacar al hombre, los perros y'el trineo: luego continuamos
nuestro viaje sin mayor averia. Los otros volvieron al depd-
sito, y yo, abandonando la peligrosa superficie del ventisque-
ro, segui con mi gente la costa occidental de la isla y despues
volvi £ dirigirme al Norte.
» Pronto fuimos testigos de una asombrosa trasformacion en
el aspecto de aquella naturaleza. Un cielo nublado de color
sombrio se extendia hacia el Norte, la temperatura se elevaba
rapidamente, el terreno se hacia mas transitable, y las capas de
nieve se partian bajo nuestros pies. Ya habiamos observado el
vuelo de algunos pajaros que venian del Norte; ahora nos en-
contramos las rocas cubiertas de millares de pingiiinos y de
otras aves, que se elevaban delante de nosotros en apifiados
bandos llenando el aire con sus extranos gritos. Tambien en-
contramos muchas huellas de osos, de liebres y dezorras. Por
todos estos sintomas dedujimos que la mar libre no estaba
lejana, pero las observaciones que pudimos hacer al dia siguiente desde lo alto de las montanas, nos demostrd que no
era exacta nuestra creencia.
»Siguiendo el mismo rumbo doblamos el cabo de Pinguinos
y alcanzamos las dos torres solitarias de las rocas del cabo de
las Columnas y aqui vimos por primera vez el mar libre ba-
nando la costa... El 12 de Abril fue el ultimo dia que marcha-
mos en direction Norte. Desde el cabo de las Columnas ya •.«?,-&
I
198
HISTORIA  DE  LAS  EXPLORACIONES  ARTICAS
no habia medio de marchar adelante a causa del agua libre y
nos fue preciso atravesar por la montana. Sobre el cabo pro-
minente de Germania observe la altura meridiana (81° 57' de
latitud). Alii dejamos el trineo y atravesamos un peligroso
ventisquero, pero las numerosas grietas que obstruian nuestro
camino asi como la certidumbre de haber alcanzado el paralelo
de 82° 5' despues de una marcha de cinco horas consecutivas,
nos decidid a abandonar el campo de los descubrimientos y
nos detuvimos decididamente sobre la cumbre del cabo Fligeli.
Desde esta altura abarcamos con la mirada una mar inmensa.
Era una polynia d mar libre limitada por un hielo antiguo y
sobre el cual flotaban fragmentos de hielo recientemente for-
mados. No hay duda alguna que los hechos observados y lo
que nosotros hemos visto desde la altura del cabo Fligeli, con-
denan del mismo modo la teoria de que existe una mar libre
polar y la de que dicho mar se halla constantemente cubierto de
hielos. Es probable que la verdad sea un termino medio entre
estas dos opiniones. La esperanza de encontrar un mar nave-
gable por estas latitudes, que no han sido nunca alcanzadas, no
se ha extinguido todavia y es muy posible que pueda conse-
guirse en un ano favorable.
»Nuestro viaje por el Norte de Nueva Zembla no puede ser
considerado como argumento para la discusion de este asunto,
pues si hemos llegado a tan alta latitud, no ha sido debido a
nuestros propios esfuerzos, sino al campo de hielo que nos ha
conducido. Las dificultades que todo navegante encontrara sobre este camino pueden apreciarse, considerando las que en-
contramos al regresar; la mar estaba sembrada de hielo de tal
modo, que la navegacion aun en bateles era casi imposible,
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EN BUSCA DEL  PASO DEL NORDESTE. 199
viendonos obligados £ subirlos y bajarlos sobre los tempanos
m&s de cien veces. Es indudable que no hubieramos podido volver con nuestros botes si el verano de 1874 no hubiera sido tan
excepcionalmente favorable.
» Las tierras que hemos descubierto tienen una gran extension y estan separadas, como ya hemos dicho, por un estrecho
que conduce hacia el Nordeste; hemos podido distinguir y tra-
zar la Gosta Oeste, hasta los 83° de latitud donde el importante
cabo de Viena forma la extremidad occidental de una region £
la que he dado el nombre de Petermann. La tierra del Principe Rodolfo se extiende hacia el Nordeste, su punto visible
mas extremo es un promontorio cubierto de bruma, esta" si-
tuado por 82° 20' de latitud y le dimos el nombre del almirante
Sherard Osborn. Otros dos lugares visitados por nosotros, aunque no en esta ocasion, recibieron los nombres de dos ilustres
navegantes ingleses, los almirantes Collinsony Back.
» No tenemos la pretension de exponer una nueva teoria sobre la distribution de las tierras alrededor del Polo; pero el es-
tudio de las costas y de los altos ventisqueros que hemos descubierto, nos hacen creer que hemos penetrado en un grupo
de islas de considerable extension. Los innumerables iceberg
que encontramos en todos los fiordos de la tierra de Francisco
Jose\ constituyen un hecho muy notable; pues al Sur de esta
tierra, es decir, en el mar de Nueva Zembla, no hemos encontrado ninguno. Despues de haber arbolado la bandera austro-
hiingara sobre la punta mas septentrional que habiamos alcanzado, depositamos en la grieta de una roca un documento
que atestiguaba que habiamos conseguido esta alta latitud;
laego volvimos £ emprender la marcha hacia nuestro buque,
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200
HISTORIA DE  LAS EXPLORACIONES ARTICAS
del que distabamos entdnces m^s de 160 millas. En la isla de
Hohenlohe nos reunimos a nuestros camaradas que nos espe-
raban con impaciencia, y abandonando todo lo que podia ser-
nos embarazoso y poco util, emprendimos juntos con ligereza
el camino del Sur; pero despues de haber atravesado los ven-
tisqueros de la formidable isla de Ladenburg y alcanzado el
cabo Ritter, nos inquietd mucho ver que el agua del mar habia penetrado en las capas inferiores de la nieve y que una
espesa bruma se elevaba por encima del estrecho de Markham.
Oiamos distintamente los crujidos del hielo y el ruido de las
olas al romper sobre la playa.
»A1 dia siguiente estabamos sobre tin iceberg, no lejos de
las islas de Hayes, con agua libre del ante de nosotros y sin
ninguna embarcacion para atravesarla. El mar corria con ra-
pidez hacia el Norte probablemente a causa de la marea. La
parte meridional del estrecho de Austria se habia convertido
en una polynia y a treinta pasos de noso tros la resaca azotaba
la orilla del hielo. Durante dos dias anduvimos bajo un
terrible huracan de nieve, y siguiendo la playa y los muros
de los ventisqueros, procuramos atravesar este agua libre
que nos cerraba el paso; por fin con indecible alegria sen-
timos de nuevo bajo nuestros pies el hielo sdlido al llegar
cerca del cabo Frankfort. Nuestros liltimos temores desapare-
cieron cuando vimos que nuestro buque no habia derivado, y
el 24 de Abril encontramos al Tegetthoff en el mismo punto al
Sur de la isla Wilcsek. Entdnces dedicamos una semana para
descansar porque nos era muy necesario.
» Nuestra tercera excursion en trineos tuvo por objeto la exploration de la isla de Mac-Clintock. Solamente dos hombres EN BUSCA  DEL  PASO  DEL  NORDESTE.
201
me acompanaron, Brasch y Haller. Hicimos la ascension de
una alta montana distante del buque cuarenta millas, donde
la vista se extendia hasta el meridiano 46°. Era una region
montanosa cuyo pico culminante llamado Richtofen tendria
5.000 pies de altura. Un hielo espeso y apretado cubria la mar
hacia el Sur tan lejos como podia alcanzar la mirada.
» Al terminar este viaje, el capitan Wyprecht midid una base
sobre el hielo cerca del buque; consideramos que habiamos
hecho todo lo posible para alcanzar el objeto de la expedicion
y nuestros pensamientos se dirigieron exclusivamente hacia
el viaje de vuelta.»
Bien puede decirse que hasta que toda la tripulacion aban-
dond el buque para emprender el viaje de vuelta, no empeza-
ron verdaderamente sus padecimientos , pues las fatigas e in-
concebibles esfuerzos que tuvieron que realizar fueron supe-
riores a cuanto imaginarse puede y a lo que parecia dudoso
que resistiera el valor humano. No disponemos de espacio bas-
tante para describir el viaje de regreso, que si bien es alta-
mente dramatico como hemos dicho, no encierra la importancia geografica de las excursiones de Payer, que con extension
relativa acabamos de transcribir.
La tripulacion se puso en camino sobre el campo de hielo, y
despues de dos meses de una marcha continua y penoslsima,
el viento volvid a impeler el tempano que atravesaban en sen-
tido Norte, dejandolos otra vez a la vista del Tegetthoff y a
menor distancia de ocho millas. Volvieron a salir de nuevo
sin desanimarse y durante largas semanas corrieron ansiosos
en busca del agua libre; por fin el 14 de Agosto la alcanzaron
por una latitud de 77° 40', haciendo renacer la esperanza en
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202
HISTORIA DE  LAS  EXPLORACIONES ARTICAS
todos los corazones. Sin embargo, antes de embarcar en los
botes para darse £ la vela, tuvieron que sufrir casi un marti-
rio, pues obligados por la necesidad imperiosa, mataron £ todos sus perros uno por uno, £ esos fieles companeros y auxi-
liares herdicos, £ los que tanto debian y que con tanta sumi-
sion y carino los habian salvado en muchas ocasiones y
habian conducido hasta alii los bateles y los bagajes. Favore-
cidos por el buen tiempo afcravesaron el mar en direction £
Nueva Zembla; el 18 de Agosto lograron alcanzar la isla del
Almirantazgo y hallaron al buque ruso Nicolas, £ cuyo capitan
Fedor Voronin mostraron el ukase del Gobierno ruso. El rudo
marino, despues de revisarlo, descubrid la cabeza inclin&ndose
hasta el suelo, y se puso inmediatamente a las drdenes de los
naufragos, quiehes poco despues se trasladaron £ bordo del
Nicolas. Este buque renuncid £ continuar su pesca e hizo
rumbo a Noruega fondeando en Vardoe el 3 de Setiembre de
1874. Alii descansaron tres dias, luego se trasladaron a Ham-
burgo y por ultimo a Viena, donde causaron una profunda
conmocion y gran entusiasmo, con el relato de sus aventuras
y de sus descubrimientos.
Como resultado de la experiencia adquirida en este largo
viaje, el teniente de navio Wyprecht, deduce que el camino
hasta el polo Norte, debe considerarse casi impracticable por
la ruta que siguid el Tegetthoff. Anade, sin embargo, que quizes sea su afirmacion poco fundada, porque tambien es cierto
que el limite de los hielos sdlidos, no suele descender todos los
anos £ tan baja latitud como el los encontrd. Parece ldgico su-
ponerle al campo de hielo una anchura superficial casi cons-
tante, y que por lo tanto, cuando desciende mucho, dejard libre tmt
EN BUSGA DEL PASO DEL NORDESTE. 203
/;.        i
A 875.
el mar hacia el Norte, asi como cuando asciende, lo dejara" libre
por el Sur, siendo esta la causa probable, de que en ciertos
anos se encuentre libre el mismo mar, que en otros suele hallar se cerrado por completo a la navegacion.
Wyprecht pide que se establezca una serie de observatorios
circumpolares, principalmente en la Nueva Zembla, en el Spitzberg, en Groenlandia, en la desembocadura del Lena y en el
estrecho de Beering. En estos observatorios, podrian hacerse
estudios simultaneos fisicos y meteoroldgicos, cuyo cuadro
comparativo reportaria mucha ensenanza y exactas conclu-
siones.
Aiin no habian trascurrido dos anos desde el ultimo viaje Nordenskiold
realizado por Nordenskiold, cuando le hallamos disponiendose
de nuevo a emprender otra larga y penosa exploration. Su objeto era penetrar en el mar de Kara hasta la desembocadura
del Yenessei y, antes d despues, reconocer las costas de Nueva
Zembla; de este modo en caso de exito quedaria abierto un
importante camino mercantil entre la Europa y las costas de
Siberia, cuyo estudio proyectaban hacer con mas perfection
separandose los viajeros en el rio Yenessei, para regresar a Suecia los unos embarcados, los otros por tierra atravesando el
continente siberiano.
Dickson costed todos los gastos y Nordenskiold equipd la
balandra Proven cuyas condiciones marineras habian sido
muy experimentadas en el Oceano Glacial. Didsele el mando
al antiguo marino Ysaksen que habia realizado ya diez y seis
viajes diferentes por las regiones articas. Completaban la tripulacion, el segundo (piloto Abrahamson), dos arponeros y
siete marineros. La Comision cientifica escogida por el sabio
noiuensKioui
(setimo viaje).
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204
HISTORIA DE  LAS EXPLORACIONES ARTIGAS
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profesor, se componia de los doctores Stuxberg y Theel como
zodlogos, y Lundstrom y Kjellman como botanicos.
El 8 de Junio de 1875 salid la expedicion de Tromsoe navegando lentamente hasta el mar Blanco a causa de los vientos
calmosos, lo que proporciond ocasion a los naturalistas para
extraer del fondo del mar una multitud de curiosos ejempla-
res. El 21 de Junio avistaron la costa Sur de Nueva Zembla
donde encontraron los primeros hielos, pero no pudieron abor-
darla por la espesa niebla que les rodeo. Al dia siguiente
fondearon en la ensenada de Gaasland, donde el termdmetro
marcaba una temperatura media de 4° centigrado. Aquel
mismo dia, el estado mayor cientifico dispuso una agradable
sorpresa a Nordenskiold para festejar su santo (San Adolfo); tal
fue el de un magnffico ramillete de flores articas y algunos
platos exquisitos y caprichosos compuestos de pequenas aves.
El 24, el Proven enmendd de fondeadero y permanecid en el
nuevo puerto de Karmakula hasta el 28 que siguid rumbo al
Norte deteniendose a reconocer varios puntos, entre ellos la
bahia Besimennaja 6 Sin nombre, cuya situation determina-
ron astrondmicamente; el 7 de Julio echaron el ancla en el estrecho de Matoschkin que hallaron obstruido por los hielos.
En el observaron establecida una fuerte corriente producida
por las mareas y obedeciendo en sus movimientos al de flujo
y reflujo de las mismas.
Aquel dia se les aparecid un buque ballenero mandado por
Maticen, que tratd vanamente de atravesar el estrecho. Nordenskiold y Kjellmann tambien lo reconocieron en un bote y Lunds-
trom desde la cumbre de una montana a tres mil pies de altura,
adquiriendo la seguridad de que era imposible intentar su [pST
mmmmmm
EN  BUSGA DEL  PASO  DEL NORDESTE.
205
paso. Entdnces volvieron a darse £ la vela tratando de ganar
el mar de Kara por uno de los canales del Sur y el 25 llegaron
a la entrada del estrecho de Jugor donde sufrieron un fuerte
temporal que durd seis dias, oblig£ndoles £ buscar un refugio
en la isla de Waigath al abrigo del cabo Gribioni. El 31 de Julio
pudo el Proven continuar su marcha y atravesar el estrecho de
Jugor, entrando en el mar de Kara que encontrd libre de hielos. Los expedicionarios fondearon en la costa de Caborova
donde entablaron relaciones amistosas con los samoyedos. En
aquella aldea encontraron tambien establecidos bastantes rusos
en casas mejor acondicionadas que las de los indigenas. El doctor Theel dice refiriendose £ la visita que hicieron a aquellas
gentes. «Los rusos son muy amables e invitan galantemente
a los extranjeros para que entren en sus moradas; estas son
muy bajas de techo, pero tienen algunos muebles como catres,
bancos y mesas. En una de estas casas nos sirvieron por medio
de una cocinilla econdmica, un te exquisito, verdadero te de
caravana, en tazas de porcelana de China, lujo que nos asom-
brd mucho encontrar en sitio tan inmediato al Polo. Pronto se
entabld una conversation animada y daba gusto advertir en
aquellos rostros inteligentes, el in teres que demos traban oyendo
al Sr. Nordenskiold relatar su viaje, el objeto que se proponia
y sus resultados para el porvenir de los rusos, si el exito coro-
nara nuestros esfuerzos. Con exclamaciones y ademanes de
sorpresa y admiration nos prodigaron vivos elogios, como si
hubieran comprendido en toda su amplitud lo grande de la
empresa; los rusos saliidaron £ nuestro ilustre jefe, como a un
bienhechor de su patria... Por la noche los samoyedos y los
rusos nos devolvieron la visita y era un extrano contraste el que
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~&#a&J: 206
HISTORIA DE  LAS EXPLORACIONES ARTICAS
v
i
ofrecia la contemplation de estas dos razas tan diferentes. Los
rusos hombres de alta estatura, fuertes, de rostro franco y
alegre, de rubia d castafia cabellera, al lado de los diminutos
samoyedos, de tez amarillenta, pdmulos salientes, gruesos la-
bios, nariz aplastada y casi sin barba alguna.»
Pocos dias despues continuaron su rumbo al Este atravesando
sin tropiezo el mar de Kara y deteniendose a veces para hacer
experimentos cientificos. Sobre la temperatura del mar a di-
versas profundidades, se consiguieron precisos resultados gra-
cias a los termdmetros de Negretti y Cassella. Muy cercanos
£ la costa tuvieron ocasion de convencerse por medio de un
sencillo procedimiento, de que bajo las corrientes tibias que
forman las aguas de los rios siberianos, no existen corrientes
calidas submarinas; este hecho se comprobd sumergiendo una
botella (llena de agua de la superficie) hasta el fondo del mar y
el If qui do que contenia volvid a aparecer congelado, prueba
indudable de haber estado sometido durante la sumersion £
una temperatura bajo cero.
El 8 de Agosto avistaron la peninsula de Yalmal y poco
despues arrojaron el ancla cerca de cabo Golovin. Aquella
tierra liana y esteril parecia toda tapizada de arena blanca y
de arcilla, careciendo de toda clase de vegetation. El 9 rebasaron
la isla Blanca y el 11 volvieron a hallar numerosos tempanos
flotantes que aumentaron prodigiosamente en pocas horas; al
mismo tiempo se desencadend un furioso temporal y la debil
balandra estuvo £ punto de perderse, pero el capitan Ysaksen
la defendid con tanta bravura e inteligencia como debia espe-
rarse de su larga y brillante historia. Por fin el 15 de Agosto,
el Proven fonded en una hermosa bahia £ la que Nordenskiold
>aaf?lu-i!i::s ■*-*■ —
-*■ EN  BUSCA DEL  PASO  DEL NORDESTE'. 207
puso el nombre de su amigo y Mecenas el Sr. Oscar Dickson.
«La bandera azul y oro (dice Theel) ondula orgullosa en el tope
mayor; nunca nos han parecido tan bellos los colores de Suecia,
siendo esta la primera vez que un pabellon europeo tremola
en estas comarcas asiaticas.» El puerto Bickson se halla en la
desembocadura del Yenessei y la expedicion habia, pues, realizado su propdsito con el mejor exito. Vivas y aclamationes
saludan al ilustre jefe, y fijandose Nordenskiold en un oso que
en aquellos momentos acababa de matar Theel, dijo que lo
contemplaba como venturoso presagio del fin del imperio ejer-
cido por los osos en esas comarcas hace tantos siglos; y que
antes de mucho, multitud de buques enlazaran la Europa con
las riberas del Obi y del Yenessei.
Solo faltaba lievar a cabo la segunda parte de la empresa pro-
yectada, $epar&ndose los viajeros para regresar por diferentes
caminos. Asi se decidid, y el 19 de Agosto, despues de un ban-
quete de despedida que celebraron a bordo del Proven, Nordenskiold, Lundstrom y Stuxberg con tres marineros embarcaron
en la lancha Anna disponiendose a subir el Yenessei, mientras
que Kjellman y Theel quedaron en el Proven para ser condu-
cidos a Suecia por el bravo capitan Ysaksen. Este buque efec-
tud un viaje bastante penoso £ causa de los temporales; intentd
inutilmente remontarse por el Norte de Nueva Zembla, pero
logrd pasar el estrecho de Matotschkin y el 3 de Octubre llegd
£ Tromsoe.
Nordenskidld por su parte habia remontado el Yenessei en
su pequeiia embarcacion, cuya unica vela solo podia aprove-
char los vientos £ un largo, pero tenia buenos remos y la forma
del casco se prestaba mucho a adquirir bastante velocidad. El
^^ggj2SrtaS^£^3Si^^ftBi V
f--- ^   '" *";
208
HISTORIA DE  LAS  EXPLORACIONES ARTIGAS
\
Anna navegd primero bordeando una margen baja y desnuda
cuyas orillas estaban cuajadas de enormes troncos flotantes
acarreados por el rio desde el interior de Siberia. En el cabo de
las Cruces desembarcaron y vieron muchas cabanas deshabi-
tadas por causa inexplicable, pues algunas de ellas merecian
el nombre de casas cdmodas y espaciosas, sin que faltaran en
su interior salones, comedor, despensas, vestibulos y hasta
sala de bafio; ademas estaban rodeadas de una vegetation
exuberante. Continuaron algunos dias remontando el Yenessei y el 23 se hallo el Anna combatido por un temporal y
en inminente riesgo de perderse sobre un banco de arena, ((Antes de haber podido virar por redondo (dice el doctor Lunds-
trom) quedamos envueltos por las olas que rompen contra el
banco a flor de agua; cargando la vela procuramos salir de alii
a fuerza de remo, y el viento y el oleaje nos persuaden pronto
de que era iniitil aquel recurso. El agua entrapor la popa, pero
Nordenskiold se lanza a ella y presentando su cuerpo a las olas
las obliga a dividirse chocando contra el. Un marinero nos saca
de tan critica situation; es preciso pasar por encima del banco,
grita, y aunque dudosos del exito, izamos la vela gobernando
hacia el escollo. Inmediatos a el una ola colosal nos levanta
por encima, trasladandonos felizmente al lado opuesto, y la
Anna pudo continuar sin peligro su navegacion.»
El 24 hallaron dos rusos, a uno de los cuales propusieron
que los acompanase como guia hasta Budino, y este admitid
caso de que su amo lo consintiera, para lo que marchd £ soli-
citar su permiso, volviendo cuatro dias despues seguido de
aquel y de cuatro rusos m£s, que conducian ocho perros. Todos con mucha complacencia se pusieron bajo las drdenes de
_      -\._
H^ EN BUSCA DEL PASO  DEL NORDESTE.
209
Nordenskiold, embarcando en la chalupa. El 31 de Agosto hallaron un vapor, cuyo capitan y propietario se dedicaba al comercio, a la vez que al servicio de correos en el Yenessei. Los
suecos tuvieron necesidad de mostrarles suspasaportes, exten-
didos en Suecia, para persuadirlo de que efectivamente habian realizado una navegacion desde Europa hasta el lugar
donde se encontraban. Los expedicionarios se trasladaron'
a bordo del vapor Alejandro, y la chalupa fue llevada por este;
a remolque.
El dia 1.° de Setiembre llegaron £ la aldea de Budino, que
se halla situada en los 69° 15' de latitud; alii recibieron la visita de las autoridades, sacerdotes, mercaderes y otras muchas
personas que les abrumaron a preguntas, obligando a" Nordenskiold £ repetir cien veces la misma respuesta. «La expedicion
de nuestro jefe (dice Lundstom) tenia para ellos grande importancia , pues el Pope pidid permiso para volver a bordo al
siguiente dia, con objeto de celebrar una misa en action de
gracias por nuestra feliz Uegada.—No somos catdlicos, le res-
pondimos, y adenitis no comprendemos la misa rusa; pero el
Pope nos replied.—iNo somos todos cristianos?» Efectivamente,
al otro dia el clero en masa se instald a bordo, y como habia
anunciado el Pope, tuvo lugar la religiosa ceremoria: concluida
esta, fueron obsequiados los expedicionarios con excelentes
vinos de Madera y de otras clases.
El 4 de Setiembre continuaron su viaje a bordo del Alejandro, y el 12 llegaron cerca de Turuchansk; el 30 fondearon ell
el muelle de Yenessei, ciudad de bastante importancia y de
considerable riqueza. Desde aqui salieron en un trineo, tras-
ladandose a Krasnoyarsk, capital del gobierno de aquella pro-
14 iiilis
m
X
Nordenskiold
(octavo viaje).
A 876.
;
210
HISTORIA   DE  LAS  EXPLORACIONES  ARTldJAS
vincia, y por ultimo, despues de atravesltr el Obi, y detenerse
enlasniinas de Nijni-Taghilsk, perteneciente al principe de
Uemidoff, llegaron a la ciudad Nijni-Novgorod, donde toma-
ron asiento en el ferrocarril hasta Moscou, despues de haber realizado un viaje de cerca de 2.000 leguas, desde la desembocadura del Yenessei. Respecto a este rio, sabese hoy por
los estudios y observaciones de la expedition sueca, que sus
aguas quedan libres de llelo hacia mediados de Mayo, y que
la mayor altura de estas aguas, se advierte el 26 del mismo
me.s; que las primeras nevadas suelen caer a fines de Setiembre,
y que casi la mitad del ano permanece el rio congelado; que
durante los 115 dias que por termino medio se halla bajo cero
eltermdmetro, su mercuric se hiela nueve, y que la mas baja
de las temperaturas ha llegado £—58° en principios de Enero i asi como la mas alta ha subido a mas 32° en elmes de
Julio. if!
-Nordenskiold llegd £ Stockholmo el l.°deDiciembre, y poco
despues se puso en marcha para America, por haber sido ele-
gido miembro del Jurado de la Exposition de Filadelfia. Este
viajero infatigable, se hallaba de regreso en su pais el 1.° de
Julio, y sin permitirse mas que vein te dias de reposo, volvid
£ embarcarse para efectuar otra expedition artica. Nordenskiold explica del siguiente modo la causa que la origind.
aAlgunos espiritus escepticos afirmaban que el exito del Proven S0-habia debido al estado del hielo extraordinariamente
^vorable durante ese ano en el mar de Siberia. Esto promovid
la nueva expedition que llevamos a cabo en el ano 1876;, con
el doble objeto de continuar nuestras pesquisas cientificas,
comenzadas el aiio anterior en el mar de Kara y en las marge- wm.
^m
mmwm
EN BUSCA DEL  PASO  DEL NORDESTE.
nes del Yenessei, y de probar que el triunfo de 1875, no se ha
debido a una feliz casualidad.*
Esta vez contribuyd £ los gastos de la expedicion adem£s de
Dickson, el rico banquero ruso Sr. Sibiriakoff, y el buque ele-
gido fue el vapor Ymer de 400 toneladas, maquina de 45caba-
llos que le imprimia una velocidad media de siete millas por
hora. Su tripulacion constaba de quince hombres, incluso el
ilustre viajero. El 25 de Julio zarpd este de Suecia, y el 30 habia llegado al estrecho de Matotschkin que atravesd sin difi-
cultad, pero no pudo abrirse paso en el mar de Kara por aquella
latitud; volviendo entdnces £ repasar el estrecho, descendid £
lo largo de la costa occidental de Nueva Zembla y pasd el de
Waigath. Entdnces encontrd el mar libre, navegando hasta la
isla Blanca, y luego hasta la desembocadura del Yenessei,
donde descubrid una isla extensa que llamo de Sibiriakoff. El
Ymer subid el rio hasta la factoria rusa de Mesenkin, donde
esperaba hallar algunos de sus companeros del Proven, que
con mucha anticipation habian salido por tierra hacia aquel
punto. Los esperd diez y seis dias mientras efectuaba provecho.-
sas excursiones, pero temeroso de quedar aprisionado por los
tempanos en su viaje de regreso, el 4.* de Setiembre volvid
&,$alir del Yenessei, atravesd felizmente el estrecho deMatats?
chkin, y el 22 fonded en Tromsoe, habiendo realizado su viaje
redondo en menos de dos meses.
Como resultado de la experiencia adquirida, dice Nordens*
Mold: «E1 camino por el Norte de Nueva Zembla, no esta*
abierto generalmente sino £ principios de Setiembre. No puede,
pues, convenirle £ una expedicion cuyo objeto sea penetrar en
la parte oriental de esos mares. Los estrechos de Jugor y de mm
\
M
dltimos
exploradores
hasta
■1878.
212
HISTORIA DE  LAS EXPLORACIONES ARTIGAS
Kara, libres desde temprano de hielos sdlidos, estan Uenos en
cambio de numerosos tempanos acarreados por las corrientes
variables establecidas entre los golfos de ambos lados de los
estrechos. Ademas, estos dos pasos, d por lo menos el de Jugor,
no tiene buenos puertos, lo que es un grave inconveniente para
los buques que quieren penetrar en el mar de Kara. El estrecho de Matotschkin forma por el contrario un canal angosto,
pero profundo, cuya longitud pasa de 100 kildmetros. Es ver-
dad que hasta fines de Julio no se halla libre del hielo sdlido,
pero gracias a la forma de sus orillas, esta menos embarazado
de hielosjlotantes, que los estrechos meridionales. Ademas, en
su entrada oriental posee buenos puertos. En los aiios de 1875
y 1876, el estrecho, asi como los mares inmediatos, se encon-
traban completamente libres hacia fines de Agosto; pero con
fecha muy anterior, el hielo era poco numeroso aun sobre la
costa oriental, permitiendole un facil paso £ los buques por
entre los esparcidos tempanos.»
La nueva via de comunicacion queda ya definitivamente
abierta, y las riquezas vegetales y minerales de la region sibe-
riana podran trasladarse a los principales mercados del mundo,
asi como la antorcha de la civilization y de la ciencia podra
alumbrar en adelante £ tantos seres, privados de las grandes
conquistas de nuestro siglo.
Como primeros frutos de la expedicion sueca en 1875, deben
considerarse los estudios e investigaciones que se emprendie-
ron por varias sociedades cientificas y centros importantes de
diferentes paises, respecto a las nuevas comarcas de la Siberia
comprendidas desde los montes Urales al rio Yenessei. Citare-
mos entre otras, la comision compuesta de los Sres. Brehm,
zia^ ■-**'■
■■ ;■;' •'■   'jgyittfiali
EN BUSCA DEL PASO DEL NORDESTE.
<213
Finsch y conde Waldburg-Zeil, que exploraron parte de la peninsula de Yalmal entre la bahia de Kara y el golfo de Obi.
Al mismo tiempo que esta comision alemana, otra rusa diri-
gida por el gedlogo Tchekanowski, recorria la region que separa los rios Lena y Olenek, y en la margen de este ultimo,
encontraron dos tumbas solitarias que contenian los restos del
celebre Prontchitchef y de su herdica mujer, donde permane-
cian desde el ano 1736. Tambien fueron muy notables los esfuerzos realizados por el intrepido oficial Weyprecht y conde
Wilczek, con objeto de establecer observatorios meteoroldgicos
en diferentes puntos del Circulo Polar. Tampoco debemos pasar en silencio al capitan Wiggins, que ya en 1874 habia efec-
tuado un notable viaje en el vapor Diana, con el doble objeto
de llevar socorros al Tegetthoff, y con el de reconocer la desembocadura del Obi, consiguiendo esta ultima parte de su pro-
pdsito. En Julio de 1876, efectud otro viaje muy semejante al
anterior en el vapor Thames, por cuenta de Sibiriakoff* Esta
vez llego a fondear en el mismo golfo del Obi el 7 de Setiembre, y despues de haber efectuado alii algunos reconocimientos,
se dirigid hacia el Yenessei, en cuyo rio penetrd con el propd-
sito de invernar.
Pero ya habia sonado la hora de que el misterioso y temido
paso del Nordeste, crisol de tantos espiritus energicos, exter-
minador de tantos alientos varoniles, motivo de tantas ambi-
cionesy desastres, llegara a ser descubierto y recorrido en toda
su extension, por la constancia y el valor del hombre. j-**. <»^StJaw'iteC
esciffMaima&ysS' I' »fc i r ft 'jlUflM
if'j
i
214
HISTORIA DE  LAS. EXPLORACIONES ARTICAS
EL' PERIPLO  DE  NORDENSKIOLD.
I
-t 878.-1 880.
Por novena vez vuelve a ponerse en marcha este viajero ilustre, cuya historia y notables expediciones hemos referido anterior men te. A nadie extranara", record£ndolas, que el triunffo mas
complete le estuviera reservado. Su ciencia, su arrojo y su
energia incomparables, nos inducen £ creer que la casualidad
ha intervenido muy poco en la realization de su empresa. Po-
dra objetarse que la mayor suma de sabiduria y audacia con-
tribuiran siempre a enriquecer las ciencias de observation,
oualquiera que sean los obst£culos que las rodeen, pero no se-
ran capaces de destruir estos obstaculos materiales si se colo-
can en su camino. Ociirresenos responder £ tan exacta adver-
tencia, que desde el fando de un estudio matematico d fisico,
oscuro para todos, sacd Newton sus leyes de gravitation universal, y Laplace su teoria sobre la formation de los mundos.
ADVERTENCIA. —El retrato esta sacado de una fotografia
que el Sr. Nordenskiold ha tenido la bondad de remitirnos
desde Stockolmo. V $ ^s^&^S^^Sss^jm^^mmmsa^i ■
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'v.-i ppEN  BUSCA   DEL  PASO  DEL  NORDESTE. 215
t
^Por que dudar, pues, que ante las barreras heladas del polo
Norte, una inteligencia superior, una gran practica yconoci-
miento, un estudio prof undo de aquella naturaleza sujeta a
los cambios mas asombrosos, minada por causas desconocidas
y obediente sin embargo como todo lo creado a leyes inmuta-
bles; por que dudar que reunidas todas aquellas ventajas en un
solo hombre, diesen por resultado un exito tan to mas probable
cuanto poco sencillo para la generalidad? ~  |§f
Para convencernos de los sdlidos fundamentos con que emprendid su viaje Nordenskiold y del asombroso acierto con
que profetizd sus peripetias, puede leerse el Plan de la expedU
cion (1), Memoria dirigida por el distinguido sabio al Gobierno
sueco y de la cual extractamos las siguientcs apreciaciones:
«Que el Oceano del Norte de la Siberia nunca lo ha recorrido
ningun buque capaz en realidad de mantenerse en alta mar, y
menos aiin, un vapor especialmente equipado para navegar en
medio de hielos flotantes; ; •
»Que los buques pequenos con los cuales se ha tratado de re-
correr esa parte del Oceano, no se han atrevido jam&s a arries-
garse a mucha distancia de la costa; .  i|| ... i-ffl
»Que han buscado casi siempre unpuerto de invierno preci-
samente en la epoca del afio en que el mar se encuentra mas
libre de.hielos, es decir, a fines del verano d durante el otono;
»Que el mar que se extiende desde el cabo Tscheljuskin al
estrecho de Beering ha sido recorrido^ sin embargo,.con frecueii-
cia, aunque nadie ha logrado hacer ese viaje en una sola vez;
»Que elhielo que. se forma enjel invierno a lo largo de Ja costa
(1)   Lettres de NordensMdldi Paris, Dreyfous, editeur.
1 216
HISTORIA DE LAS  EXPLORACIONES ARTIGAS
\
i,
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sin extenderse hasta la alta mar, se rompe todos los veranos
para formar vastos campos de hielos flotantes, que tan pronto
estan impelidos hacia la costa por los vientos del Norte, como
son rechazados hacia fuera por los del Sur; de donde parece
resultar la probabilidad de que el mar de Siberia se halla se-
parado del Polar propiamente dicho, por una cadena de islas
de las cuales solo se conocen en actualidad la tierra de Wrangel y las grandes islas que forman la Nueva Siberia. Fundan-
dome en el conjunto de esos datos, creo que un vapor per-
fectamente equipado podria, sin tropezar con insuperables difi-
cultades, recorrer la mencionada via durante la estacion de
otono, y no solo resolver por ese medio un problema geogrdfico
planteado hace siglos, sino explorar, merced £ los recursos de
que hoy dispone la ciencia, y bajo los puntos de vista de la
G-eografia, Hidrografia, Geologia e Historia natural, un mar
inmenso que ha permanecido hasta ahora casi virgen de toda
exploration.
»Al Norte del estrecho de Beering el mar se halla en la actualidad visitado por centenares de balleneros, y el camino que
conduce del mencionado mar a los puertos de America y Europa, constituyen desde hoy una linea que sera recorrida con
frecuencia. No sucedid asi hace cerca de un siglo. Los viajes
de Beering, Cook, Kotzebue, Beechey, etc., se consideraban
entdnces como atrevidas expediciones favorecidas por la suerte,
de mucha importancia bajo el punto de vista cientifico, pero
que ofrecian poca utilidad practica. Lo mismo se puede decir
del viaje de Spangberg desde Kamtchatka al Japon hace siglo
y medio (1739), con el cual los descubrimientos de los rusos
en la parte septentrional del Pacifico, se enlazaron con los de
\
m = "M.u.   „,■»■.
EN BUSCA DEL PASO  DEL NORDESTE. 217
los holandeses y de los Portugueses en las Indias, en las islas
de la Sonda y en el Japon. Si nuestra expedicion consiguiese
llegar al istmo de Suez despues de navegar en torno del Asia,
encontraria alii en la obra del Sr. Lesseps, la realization de
una tentativa grandiosa, que recordaria m£s que otra alguna
el que las empresas declaradas hoy imposibles por hombres
competentes, se convierten £ menudo en hechos consuma-
dos. Bien pudiera ser que lo mismo sucediera con la circun-r
navegacion del Asia. Tengo tambien la seguridad de que no
solamente es posible una navegacion a lo largo de las costas
septentrionales de Siberia, sino que tendra una importancia
pr£ctica y efectiva.
«Mi animo es abandonar Suecia a principios de Julio de 1878,
en un vapor construido especialmente para navegar entre hielos, abastecido por dos anos, y que lleve ademas de un estado
mayor cientifico de cuatro d cinco personas y de cuatro Pescadores balleneros, una tripulacion compuesta de un oficial de
marina, un medico y marineros de guerra. Dirigire el rumbo
Mtia un puerto conveniente de la costa septentrional de No-
ruega, para reponernos de carbon. Desde alii hard proa el buque hacia el estrecho de Matochkin, en la Nueva Zembla,
donde esperara una ocasion oportuna para atravesar el mar de
Kara; seguira despues al puerto Dickson, en la desembocadura
del Yenessei, que espero alcanzar £ mediados de Agosto. Tan
pronto como las circunstancias lo permitan, la expedicion se-
guird su rumbo hasta el cabo Tscheljuskin, sobre el canal
abierto necesariamente por las aguas del Obi y del Yenessei a
lo largo de la costa. Tal vez hagamos algunas excursiones ha- SIS
HISTORIA DE LAS EXPLORACIONES ARTICAS
1
\
M
tia el Noroeste para cerciorarnos de si se encuentran islas entre la Siberia y la parte septentrional de la Nueva Zembla.
»Hallaremos en el cabo Tscheljuskin el solo punto del camino
proyectado, que ningun buque ha recorrido aiin, consideran-
dose dicho punto, con mucha razon tal vez, como la parte mis
dificil de atravesar en todo el paso del Nordeste. Si Pr#htschis-
chef, con embarcaciones construidas sin los suficientes recur*
sos, llegd en 1736 a algunas millas del mencionado cabo ex-
tremo del Asia, parece natural que nuestro buque, provisto de
todos los adelantos modernos, no debera hallar dificultades
muy grandes para doblar el cabo Tscheljuskin. Despues en-
contraremos regularmente aguas mas d menos libres, hasta el
estrecho de Beering, donde espero llegar para fines de Setiem-
bre. Si lo permitieran el tiempo y los hielos, la expedicion durante este trayecto, avanzara" hacia el Norte con objeto de cer-
ciorarse de si hay tierras entre el cabo Tscheljuskin y la
Nueva Siberia, asi como de si las hay entre dicho archipie-
lago y la tierra Wrangel. Con las detenciones que requieran
las circunstancias, el buque se dirigira en primer lugar desde
el estrecho de Beering £ un puerto asidtico, desde donde nos sera*
fdcil enviar noticias nuestras £ la madre patria; despues de lo
cual, dando la vuelta al Asia, nos dirigiremos a Suez. Even-
tualidades que serian dificiles de preveer, determinaran nuestra
vuelta £ Europa, en el caso en que nos fuera imposible penetrar
al Este del cabo Tscheljuskin, en cuya hipdtesis el buque, su
armamento y su tripulacion, podrian.ser destinados £ otro objeto. Tambien podria invernar el buque en un puerto conve-
niente de los gojfos de Taimyr, del Piasina 6 del Yenessei. Si
una vez doblado el cabo Tscheljuskin, los hielos impidiesen se- m
EN  BUSCA DEL  PASO  DEL  NORDESTE. 219
guir el viaje hacia el Este, buscariamos un puerto sobre la
costa de la Siberia, desde donde se tendria ocasion durante el
verano inmediato de hacer exploraciones importantes en el
mar Glacial. En el trascurso del verano, se presentaran regu-
larmente momentos favorables para llegar al estrecho de Beering, cuando los vientos del Sur hay an alejado los hielos de la
costa.»
La expedicion del Vega debidse tambien a la liberalidad de
los sefiores Oscar Dickson y Alejandro Sibiriakof, de los cuales, el primero entregd 300.000 francos y el segundo 55.000:
con igual cantidad contribuyd el rey de Suecia, y el resto
hasta 500.000 francos que fue el importe total, lo entregd el
pais. El Vega (invocation sin duda de la futura estrella polar),
es un buque de 500 toneladas, que mide 50 metros de eslora,
9 de manga y 6 de puntal; su arboladura es de bric-barca y su
maquina de 60 caballos. La tripulacion se componia de 18 marineros de la armada sueca, escogidos entre 200 voluntarios,
y de tres cazadores de morsas, tambien noruegos. La oficialidad
constaba del teniente de navio, senor Palander (que ya cono-
cemos) comandante del buque; el teniente Brusewitz segundo
comandante; el teniente Bove (de la marina italiana) oficial
de derrota; el de igual categoria senor Hovgaard, interprete,
asi como el senor Nordquist, teniente de la guardia rusa, La
comision cientifica estaba compuesta de los doctores Kjellman
como botanico; Stuxberg como zoologista, y Almquist como
medico de la expedicion.
Tres buques aconipanaban al Vega; el Express cuya mision
era remolcar hasta el rio Yenessei a un bergantin (el.Fraser)
cargado de carbon, y un vapor llamado el Lena que debia
! al&LMBS:
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■X
220
HISTORIA DE LAS EXPLORACIONES ARTICAS
convoyar el buque expedicionario hasta el rio de su nombre.
Reunidos estos barcos, salieron del Tromsoe el 21 de Julio de
1878, y el 7 de Agosto llegaron a la desembocadura del Yenessei. Desde el puerto Dickson, poco mas al Norte de este rio,
remitid Nordenskiold su primera carta a Suecia por medio del
Fraser. No nos detendremos en describir esta parte de.su
viaje porque ya hemos seguido por ella al mismo explorador
en 1875 y 1876. La-navegacion fue penosa por los brisotes que
le asaltaron hasta alcanzar la costa Sur de Nueva Zembla,
pero desde aqui disfrutaron de un hermoso tiempo. De Vai-
gatch, nos dice, que es una isla de 140 leguas de superficie y
de costa casi toda acantilada; una parte liana de esta isla produce buen pas to para los renos; asi es que los samoyedos lie-
van alii a estos animales en primavera atravesando el estrecho
helado y en el otono les obligan a pasar a nado el mismo estrecho, para volverlos a su pais. Nordenskiold hizo un estudio
curioso, bajo el punto de vista etnografico y psicoldgico, de
las costumbres iddlatras de aquel pueblo, ultimo baluarte que
conserva aim en Europa la religion de los tiempos primitivos.
A la altura de la isla Blanca encontraron. extensos hielos,
pero no retardaron un instante la marcha de los buques. El 6
de Agosto, libre de aquellos, tuvieron sin embargo que fondear
por precaution a causa de una neblina muy espesa. En la
amanecida del dia siguiente, se enmendaron los buques a otro
fondeadero vecino, que resultd ser el hermoso puerto d estrecho de Dickson, descubierto y bautizado por el mismo profe-
sor tres anos antes. Ampliando su description nos dice, que
nada deja que desear bajo todos conceptos y que espera Uegara
a ser el centro de exportation para los productos de la Siberia.
"lilr-rf^ u .ii-ujih uut-Lij-i..ii.,-i-L. .jij-j.ijj-i[._j.jjim.i
EN BUSCA  DEL  PASO  DEL NORDESTE. 221
A consecuencia de hallarse inmediato a la desembocadura del
Yenessei sus aguas son poco saladas y escasea por tanto la
fauna marina; las aves tampoco abundan en estas costas, pero
si los renos salvajes y los osos de gran corpulencia. Durante
los cuatro dias que permanecieron anclados, el teniente Bove
se dedicd a levantar el piano hidrografico de este puerto y los
naturalistas en hacer excursiones cientificas.
El 10 de Agosto continuaron su viaje el Vega y el Lena, re-
conociendo los islotes occidentales del golfo que forma la desembocadura del Piacina y anotando en la carta muchos que
no constaban y que fueron un grave peligro para los buques.
Varias veces tuvieron que detenerse envueltos por la niebla y
temerosos de chocar contra algun bajo de aquella senda des-
conocida. Nordenskiold conceptua bastante probada la habili-
dad y pericia de Palander, al haber sorteado tan felizmente
todos los arrecifes, sin que ni una sola vez tocaran en ellos los
buques.
El dia 14 fondearon en el puerto Actinia que viene a ser
prolongation del estrecho que separa del continente £ la isla
de Taimir. El estrecho tiene poco fondo y su corriente es muy
rapida, por lo que no se atrevid el Vega £ atravesarlp en de-
manda del golfo vecino. El puerto de Actinia seria muy pro-
pio por sus magnificas condiciones para establecer uno de los
observatorios meteoroldgicos que se proyectan en el Circulo
Polar.
El 18 continuaron su rumbo los expedicionarios costeando
la isla indicada y anotando en la carta muchos islotes por entre los cuales pasaron los buques siempre atrevidos y ventu-
rosos. Gomprendemos la viva emotion de aquellos hombres al
1
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222
HISTORIA DE  LAS EXPLORACIONES ARTIGAS
1
tender la mirada por la azul llanura casi libre de hielos^ y segun se acercaban al misterioso cabo de Tscheljuskin a toda
fuerza de maquina y vela, debieron mezclarse en sus animos
la impaciencia y la inquietud con la confianza y la alegria del
proximo triunfo. El .19, una niebla espesisima ocultaba toda
la costa, como si los genios de aquellas soledades sorprendidas
sin su natural barrera, hubiesen hecho descender £ las nubes
para que envolviesen en temidas sombras los virgenes contor-
nos, a fin de detener el paso de los audaces exploradores; pero
estos avanzaron por entre las brumosas tiinicas espesandolas
mas, por fiero alarde, con las columnas de humo que arroja-
ban los encendidos hornos. No era posible detenerlos, y com-
prendiendolo asi, los genios del mundo desconocido huyeron
avergonzados con raudo vuelo hdcia el polo de la Tierra, ar-
rastrando sus mantos de neblina. El cabo Tscheljuskin apare-
cid entdnces £ corta distancia baftado de sol y limpio de nieves,
sobre una mar azul y bella donde los buques dejaron caer sus
anclas, al par que las tripulaciones lanzaban al aire sus gritos
de jiibilo, los canones atronaban el espacio y la bandera sueca
tremolaba orgullosa en la punta mas septentrional del Asia.
Esta punta es una tierra baja que forma como la base de un
monte el cual se eleva cerca de 1000 pids. Ofrece el fendmeno
de. hallarse reftigiadas en aquel corto espacio todas las plantas
que debieran estar esparcidas por la peninsula; parece, segun
Nordenskiold, que la vegetation habia ido avanzando hacia el
Norte y que al hallarse en el punto extremo se vid detenida
por el mar.
El dia 20 siguieron su derrota al Este y empezaron a pre*
sentarse extensos campos de hielo, al mismo tiempo que una
^"^ EN BUSCA  DEL  PASO  DEL  NORDESTE. 223
neblina espesa tanto mas temible cuanto que impedia a los
buques librarse de aquellos obstaculos. Por ultimo, se amarra-
ron a un banco flotante temerosos de verse encerrados en
aquel laberinto, como lo estuvo el Tegetthof seis anos antes por
espacio de dos largos inviernos. Cuando se despejd algo la
niebla, procuraron buscar la salida navegando primero al Sur
sin encontrarla, y luego al Noroeste, en cuyo rumbo ilega-
ron a pasar cerca del islote San Andres, y por tanto, de la costa
firme que se hallaba libre de hielos. Siguiendo a lo largo dicha costa tuvieron ocasion de advertir el grave error de las
cartas mcis modernas, segun las cuales el Vega navegaba por
encima del continente asiatico, internado en el m&s de 150
millas.
El 24 de Agosto fondearon en la isla Preobrajenski, cuya
situation estaba bien indicada respecto a hallarse en la boca
del golfo Jatanga; pero este mismo golfo y por tanto la citada
isla, estan en realidad situadas cuatro grados mas hacia el Oeste
de lo que en las cartas se les coloca. Esta isla es tambien acan-
tilada, presentando por algunos lugares altos murallones de
300 pies, cuyas almenas, digamoslo asi, sirven de guarida a
multitud de pingiiinos y otras especies de pajaros; tambien
abundan los osos, de los cuales lograron matar dos muy cor-
pulentos. La costa de la isla estaba cubierta de vegetation y S
hallaronse sin trabajo plantas preciosas por su mucha rareza.
Desde aqui continuaron navegando al Sur con la precaution
que exigia la completa inutilidad de las cartas. El 25 hitieron
rumbo al Este sobre una mar tranquila y despejada; el 27, ha-
llandose cerca de las bocas del Lena, el vapor de este nombre
se dirigid al rio y el buque expedicionario continud su rumbo 224
HISTORIA DE  LAS EXPLORACIONES ARTIGAS
\
sin detenerse un instante, para aprovechar las buenas condi-
ciones de mar y tiempo.
Los c&lculos de Nordenskiold se vieron plenamente confirma-
dos y es ya indudable que la costa de Siberia se halla durante
dos meses del ano tan abierta a la navegacion como las del
mar Blanco, siendo su causa la misma que este sabio habia
supuesto. Por los experimentos llevados a cabo y los cuadros
comparativos de la temperatura del agua obtenida a diferentes
profundidades, asi como su grado de salobridad cerca y lejos
de los grandes rios, resulta que aquellos rios tan caudalosos
como el Obi, el Yenessei, el Jatanga, el Anabara, el Olenesk,
el Lena, el Jana, el Indighirka y el Kolima, arrojan sus aguas
tibias sobre el mar Glacial, estableciendo corrientes superficia-
les al longo de costas y conservando libre de hielos un verda-
dero canal navegable cuya profundidad media es de seis brazas.
El 28 avistd el Vega las islas m&s occidentales del archipielago
de la Nueva Siberia, famosas por su caudal en colmillos de
mammouths, pero no pudo abordarlas a causa de su poco fon-
do; antes bien se hallo en la necesidad de describir un perfecto
triangulo sobre su derrota para encontrar salida. El 30 alcanzd
a ver la isla Liakhoff, donde deseaban desembarcar los exploradores, pero tropezaron con las mismas dificultades de poco
fondo y peligrosos hielos, huyendo de los cuales hicieron
rumbo al Sur hasta cerca del inaccesible cabo Swjatoi y continuaron gobernando al Este. Lamentase Nordenskiold de no
haber tenido tiempo para explorar con el Lena (como buque
m&s propio por su pequenez) el archipielago de Nueva Siberia,
casi desconocido y que reportaria gran ensefianza fisica, etno-
graTica y geoldgica.
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EN BUSCA DEL PASO DEL NORDESTE. 225
El 2 de Setiembre se hallaba el buque reconociendo las pequenas islas de los Osos, y el 3 se le opuso por la proa una
tan inquebrantable barrera de hielos que tuvo precision de
dirigirse al Sur en demanda del continente, donde encontrd el
canal de costumbre, si bien mucho mas angosto y menos pro-
fundo que el que habia seguido hasta entdnces. Por este canal
llegd al cabo Schelagskoi.
Como pasado el meridiano del Kolima ya no se encuentran
caudalosos rios, calculaba el profesor con arreglo a su expe-
riencia, que desde este punto hasta el estrecho de Beering,
debian comenzar £ ser las bancas de nieve verdaderos obstacu-
los. En efecto, asi sucedid; y es de admirar la extraordinaria
fortuna, por no llamarle incomparable pericia de Palander, al
conducir su buque sin el menor tropiezo casi rasante £ una
costa desconocida y frecuentemente con menos de un pie de
agua bajo la quilla.
El 6 de Setiembre se hallo el Vega rodeado de hielos y no
tuvo otro recurso para avanzar, que embestirlos con su ferrada
proa repetidas veces y lanzarse en seguida por el peligroso canal que lamia la playa: maniobra tanto ma's dificil cuanto que
fue ejecutada en mitad de una noche ya bastante tenebrosa. En
este punto abordaron el buque algunos esquimales, que no
pudieron hacerse entender de los europeos, pues su idioma se
diferenciaba en absoluto de los mas conocidos, y la totalidad
de sus vocablos eran incomprensibles aun para los interpretes
de la expedicion. Solamente uno de los esquimales conocia
varios mimeros en inglds, lo que indicaba que habian tenido
algunas relaciones con balleneros norte-americanos. Norr
denskiold adquirid muchos vestidos de pieles y utensilios de
15
<» 226
HISTORIA DE LAS EXPLORACIONES ARTICAS
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8
hueso d piedras que usaban aquellos naturales, cuyo caracter
tipico le hacia pensar en los mongolesy tungusos de los tiem-
pos primitivos, quienes atravesando el estrecho mezclaran su
raza con los indios del Nuevo Mundo.
Los dias 6 y 7 avanzaron penosamente a traves del campo
de hielo, y dieron fondo sobre una costa arenosa, donde hallaron una aldea de esquimales. Los expedicionarios, invitados
amablemente por aquellos, bajaron a visitarla. Las casas eran
tiendas espaciosas,- compartidas interiormente por mamparas
de pieles de renos. Sus habitantes disfrutaban al parecer de
mucha carne fresca y de aceite de foca, la que conservaban en
sa.cos hechos con la piel de vacas marinas. Extranaba a todos
que los esquimales llevasen a sus hijos abrigados con exceso
cuando salian de las tiendas, y que dentro de ellas los dejaran
enteramente desnudos sobre el suelo helado y con una temperatura bajo cero. Durante su permanencia forzosa en aque- \
llos sitios, los tripulantes del Vega aprovecharon el tiempo
efectuando por los alrededores largas excursiones cientifieas.
Los dias 10, 11 y 12 de Setiembre continud el Vega su in-
cansable lucha, abriendose paso durante las horas de luz, y
descansando las noches sobre algun tempano, pero al fin encontrd un hielo tan compacto y movedizo, que hubo de buscar
refugio en la pequeila ensenada que forma el cabo Yrkaipi, 6
sea el que tan impropiamente llamo Cook cabo Norte. Alii en-
contraron otra aldea compuesta de 18 tiendas, y no muy lejos
hallaron ruinas d solares de numerosas casas, que debieron
ser construidas con troncos de Arboles, de los acarreados por
el mar, y de'huesos de ballena, asi como sus techumbres debieron ser de argamasa d barro* La antigiiedad de estas rui-
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EN  BUSCA DEL PASO DEL NORDESTE.
22:
nas, que parecian remontarse ^algunos siglos, tal vez hubieran sido originarias del romancesco pueblo llamado Onkilon.
La tripulacion del Vega recogid una gran cantidad de objetos
alii sepultados.
El 18 continud su marcha el buque, rascando la costa por
un canal, cada vez mds angosto y menos profundo , opturado
con frecuentes bancas de hielo. Embistiendolos con el espolon,
los pedruscos partidos se amontonaban uno sobre otro, y el
campo todo se comprimia dejando pasar el buque, para cer-
rarse de nuevo sobre su estela. A veces empleaban las hachas
y palanquetas para atacar los tempanos, otras trataban de des-
unirlos por medio de la pdlvora, y asi muy lentamente se-
guian ganando camino. Otra vez despues de largas pesqui-
sas y sondajes, hallaron una angostura por donde se lanzaron
atacando en brecha los apretados hielos, llegando por ultimo
los tripulantes del Vega, a la bahia del Koliutchin, donde el
mar estaba mas despejado, y luego atravesando el golfo deese
nombre, fondearon en su extremo mas oriental para aguardar
la luz del dia. Durante la noche la temperatura descendid mucho, y al amanecer hallose el Vega definitivamente cautivo.
El retardo de algunas horas fue causa de que no alcanzaran
el estrecho de Beering libre de hielos, teniendo que invernar
£ menos de 40 leguas del Pacifico, por los 67° 6' de latitud
y 206° de longitud Este del meridiano de Isla de Hierro.
Nos inclinamos a afirmar que Nordenskiold y sus compaiie-
ros agradecen hoy a la Providentia el haberlos tenido aprisio-
nados 294 dias en aquellos parajes, y que gozosos volverian a
soportar la misma prision, antes que convertir en humo el
caudal de conocimientos que cosecharon sobre climatologia,
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228
HISTORIA DE  LAS  EXPLORACIONES ARTICAS
1
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geologia, botanica, etnografia, magnetismo y fendmenos me-
teoroldgicos, cuya inapreciable riqueza, creemos que no tardara
mucho en difundir su luz por medio de la imprenta, hasta los
ultimos confines del mundo civilizado.
Aunque solo sea ligeramente, trascribiremos algunas de las
descripciones, noticias y datos curiosos sobre la comarca donde
paso el Vega su invernada. « El hielo compacto, dice Nordenskiold, en el cual quedd preso nuestro buque, tenia 40 metros de largo por 25 de ancho. Su mayor altura era de 6 metros sobre la superficie del mar. No era, pues, una barrera
extremadamente fuerte, pero constituia una buena defensa
para el buque. Sin embargo, este hielo no se mantuvo siempre inmdvil alrededor de nosotros: mas de una vez fud impe-
lido hacia la costa por las tempestades del otono. De vez en
cuando se escuchaban terribles crujidos en el casco del Vega,
demostrando que no se hallaba al abrigo de las presiones;
pero, por for tuna, no tuvimos grandes averias, y sdlo durante
los intensos frios del invierno, en que las presiones fueron
mas rudas, se manifestaron algunas filtraciones en el casco,
que inmediatamente quedaban convertidas en hielo.
»...Por el canal de triste apariencia que separa el mar
de las lagunas, se levantaban dos aldeas tschuktzkis. La m£s
inmediata al Vega tenia por nombre Pitlekaj. Al comenzar
el otono constaba de siete tiendas; pero la falta de viveres
obligd a sus habitantes £ abandonarlas sucesivamente durante el invierno, para buscar una region ma's abundante
de pesca, en las inmediaciones del estrecho de Beering. No
lievaban consigo sino los objetos indispensables, pues su intention era regresar en la primavera. La otra aldea tschukztki, wmmmMmmmmmmmjmmmmmm
EN BUSCA DEL  PASO  DEL NORDESTE. 229
rSS -j;
Yinretlen, estaba mas inmediata a la punta de la bahia de
Koliutskin y contaba con igual mimero de tiendas, pero sus
habitantes parecian gozar de mejor situation econdmica que
los de Pitlekaj. Sin duda habian logrado hacer gran accpio de
caza en el otono, como lo acreditaban sus provisiones, y por
consecuencia, emigraron muy pocos durante el invierno. Las
aldeas indigenas mcts lejanas de nuestro buque, pero cuyos
habitantes, sin embargo, nos visitaban a menudo, eran las si-
guientes: Pidlin, sobre la costa oriental de la bahia Koliutskin, 4 tiendas; Koliutskin, sobre la isla del mismo nombre,
25 tiendas; Ryraitinop, situada seis kildmetros al Este de
Pitlekaj, 3 tiendas; Irgunnuk, muy inmediata £ la anterior,
10 tiendas.
» Es diffcil indicar el mimero de individuos que pertenecian
£ cada tienda, pues los tschuktzkis estaban continuamente visi-
tandose los unos a los otros, por la aficion que tenian a la conversation y £ la intima chismograffa. Sin embargo, puede de-
cirse que por termino medio eran de cinco a seis los que habi-
taban cada una. Comprendiendo a los insulares de Koliutskin,
creemos que serian cerca de 200 los indigenas que poblaban
las vecindades del Vega.
»... Al tener aquellos noticias de nuestra llegada, como ex-
traordinario acontecimiento, toda la comarca se- puso en con-
motion y pronto recibimos visitas venidas de las localidades
mas extremas. El buque acabd por convertirse en una especie
de estacion, en la que cada viajero se de tenia algunas horas
con sus trenes de perros para satisfacer su curiosidad, y reci-
bir en cambio de buenas palabras d de alguna mercancia mas
positiva, algun alimento, un poco de tabaco, d bien, cuando el
—■—__■ 230
HISTORIA DE  LAS  EXPLORACIONES ARTICAS
tiempo era muy malo, un ram, nombre dado por los tschuktz-
kis a un vaso de aguardiente. Todos los visitantes tenian el
derecho de recorrer libremente nuestra cubierta, embarazada
con una multitud de cosas. Sin embargo, no tuvimos que la-
mentar la perdida del objeto mas insignificante. Esta honra-
dez contrastaba mucho con los manifiestos engafios que em-
pleaban y la mala fe que los presidia en sus cambios mercan-
tiles. Era evidente que no coiisideraban este sistema como de-
fecto, sino mas bien como un merito; asi es que nos vendian
dos d tres veces la misma cosa yprodigaban ofrecimientos que
no pensaban cumplir nunca.
«... La total ignorancia que tenian del di.nero los tschuktzkis.
nos obligd a poner a nuestros generos un alto precio. Los indigenas vieron con estupefaccion que no comprabamos a bordo
objetos propios de las tierras polares, como son pieles y grasa
de ballena d de foca. Adquirimos en su lugar, mediante los
cambios, una completa coleccion de armas, trajes y utensi-
lios... Ninguno de los indigenas que conocimos era cristiano.
Ninguno hablaba un idioma europeo, y esta circunstancia nos
causd mucho entorpecimiento y embarazo. Para remediarlo,
el teniente Nordquist se puso en seguida a estudiar su lengua
con tal aplicacion y exito, que al cabo de algunas semanas
logrd hacerse comprender bastante bien. Espero que el senor
Nordquist podra publicar a su vuelta como fruto de sus estu-
dios, un extenso vocabulario de este idioma poco conocido.»
Respecto a la exploration y mediciones del hielo, escribe*
Nordenskiold: § Cuando el buque fue aprisionado, el mar estaba cubierto de un hielo reciente demasiado debil para sopor-
tar a un hombre, pero bastante den.so para de tenor la marcha «-*»«
——
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EN BUSGA  DEL  PASO  DEL  NORDESTE.
231
de un batel. Hacia el alta mar se distinguian hasta perderse
de vista, tempanos flotantes tan fuertemente soldados por aquel
hielo, que £ pesar de su solidez, la proa del Vega no podia
abrirse un camino. Desde el 2 de Octubre sepudo andar sobre
el hielo aunque con mucha precaution; el 3, los tschuktzkis llegaron £ pie hasta a bordo. El 10 toda via se encontraban puntos debiles entre el buque y la tierra y una nube azul hacia el
Este continuaba indicando la presencia de aguas libres en esa
direction. Para saber £ que atenerse, el doctor Almquist hizo
una excursion a pie el 13 de Octubre en direction Nordeste,
siguiendo las huellas de algunos tschuktzkis que habian ido a
caza de morsas. Despues de haber andado 20 kildmetros sobre
un hielo flotante muy compacto, creyd que debia volverse, sin
haber visto el agua libre, que parecia debia hallarse muy leja-
na. Era evidente que el Vega se encontraba rodeado de una
banda de hielo flotante, cuya anchura era de 30 kildmetros,
por lo menos, y la esperanza que yo habia concebido de que
aquel se rompiese durante el otono, tuvo desde entdnces poco
fundamento. El espesor del hielo reciente fue medido de vez
en cuando por Brusewitz, el cual ano to estas cifras:
Espesor del hielo.
l.° de Diciembre      56 centimetros.
l.° de Enero  92 —
1.° de Febrero  108 —
15 de Febrero  120 —
1.° de Marzo  123 —
1.° de Abril  127 —
».... En la manana del 6 de Octubre recibimos la visita del
jefe de los tschuktzkis Basilio Menka. Era un hombrjecillo de
jsg-syBSfiS m^j^^j^^fm»^'^emV^'-fmm' mi>m ■****&>*»
HISTORLA DE LAS EXPLORACIONES ARTICAS
tez morena, bastante demacrado, vestido con unabella tunica
blanca de piel de reno, bajo la que se distinguia una camisa de
franela azul. Para inspirarnos respeto desde su llegada, y qui-
zas para no exponer su preciosa vida a las asechanzas de Am-
fitrita, fue conducido en trineo hasta el buque, no por perros
sino por sus subordinados.... No sabia leer ni escribiry el ruso
en que nos hablaba era dificil de comprender. En cambio co-
nocid muy pronto un mapa que se le enseiid, indicando con
gran seguridad sobre el, una multitud de localidades impor-
tantes del Nordeste de Siberia. El mas alto empleado de la region , no tenia la menor idea de la existencia del gran czar de
todas las Rusias ; sabia solamente que un personaje muy po-
deroso residia en Irkutsk. Se persignd primero con mucha
devotion delante de algunas fotografias y estampas colgadas
en la camara de popa, pero pronto cesd de persignarse cuando
vid que no lo imitabamos. Menka iba seguido de dos indigenas
mal vestidos, de ojos muy oblicuos y que parecian ser sus
criados d sus siervos.
Tan pronto como llegaron a bordo nos ofrecieron los regalos
del jefe, que consistian en dos asados de renos: dile en cambio
una camisa de lana y algunas libras de tabaco. Menka nos en-
terd de que saldria pronto para Markova, pueblo habitado por
rusos sobre el Anadyr y en las inmediaciones del antiguo Ane-
dyrskoi. Aunque no habia per dido la esperanza de liber tarnos
durante el otono, quise, sin embargo, aprovechar esta ocasion
para enviar noticias nuestras a la patria. Una carta abierta se
redactd en lengua rusa y fue dirigida al gobernador general de
Irkurk, rogandole que se sirviese comunicarla a S. M. el rey
Oscar. Colocamos entre dos tablillas dicha carta (con otras va- EN BUSGA DEL PASO DEL NORDESTE.      ,283
rias) y las confiamos £ Menka, suplicandole las entregase a la
autoridad rusa de Markhova. Espero que habran llegado £ sn
destino. En cuanto £ Menka, creyd sin duda que la carta seria
algun nombramiento que acrecentaba su autoridad. Tan pronto
como desembarcd, reunid cerca de si £ unos cuantos indigenas,
se sentd con majestad en el centro, abrid la carta, y se puso
£ leerla (pero del reves) en lengua tschuktzki £ sus oyentes, tan
atentos como pasmados de la cientia de su jefe. Al otro dia por
la manana recibimos una visita del ilustre y doctisimo despota
Menka con quien cambiamos nuevos regalos. Luego le dimos
de comer lo mejor posible y concluyd por bailar al compas de
un organillo, tan pronto solo, tan pronto con algunos de nuestros companeros, lo que divirtid grandemente £ los espectado-
res asiaticos y europeos.»
Poco despues devolvieron su visita al jefe Menka los
tripulantes del Vega y sus relaciones se cimentaron con
mutuos obsequios. Las temperaturas medias observadas fueron: en Octubre de—5°,2; en Noviembre—16°,6; en Diciembre
—22°,8; en Enero—25°, 1 yen este mismo mes llegd £ bajar el
termdmetro hasta — 46°.
Nordenskiold habia hecho construir una casa de hielo y
madera £ medio kildmetro distante del buque y establecid en
ella un observatorio meteoroldgico cuyo servicio estaba con-
fiado £ los oficiales y comision cientifica, relevandose estos
de manera que ni un solo momento se interrumpian las observaciones. Merced al buen regimen y disciplina que im-
puso el jefe de la expedicion, trascurrid la invernada go-
zando todos de buena salud y franca alegrla.
Para estudiar mejor los usos, costumbres, constitution fi- ■iy. -~ -
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m&
231
HISTORIA DE  LAS  EXPLORACIONES ARTIGAS
sica y riqueza natural de aquella comarca, efectuaron diver-
sas excursiones cada uno de los miembros que componian la
plana mayor del Vega. Asi pues, el 5 de Diciembre salid con
aquel objeto el teniente Nordsquist; el 17 de Febrero el teniente Brusewitz; el 17 de Mayo el segundo comandante Palander, etc., etc.
Respecto a las exigencias del clima con relation a las medidas
de precaution y seguridad que deben tomarse en aquellas altas
latitudes, Nordenskiold dice entre otras cosas lo siguiente:
aPocos hechos notables han ocurrido durante los seis meses
que emprendi esta relation, como no sean algunas excursiones
y otros paseitos del mismo genero que hemos mencionado antes, asi como tambien algunas variaciones producidas por nuestro trato con los indigenas y, por fin, algunas cacerias felices y
otras desgraciadas, a las liebres y a las perdices de la nieve,
(no hemos visto ningun oso y he tratado en lo posible de no
tomar parte con los indigenas en la caza de la foca); solo me
falta hacer mention en pocas palabras, para el gobierno de los
futuros expedicionarios articos, de nuestro equipo de invernada como el mas a propdsito.
»Desde luego vemos por las observaciones metereoldgicas que
el invierno no ha sido muy crudo si se lecompara con los del
archipielago Franklin d el de las regiones mas Mas del continente siberiano. Ha sido, en cambio, extremadamente borras-
coso para el Vega, pues hemos tenido que ir todos los dias y
todas las noches al observatorio que esta situado a la distancia
de medio kildmetro, con un fuerte viento y un frio de —30° a
—40° centigrados. Durante las calma, la temperatura de—40 a
— 50° no molesta mucho, pero con eljpenor viento un frio de
: 3§£»^
aaatswg? wmmammm
EN  BUSCA  DEL  PASO  DEL  NORDESTE. 305
— 35°, por ejemplo, es sumamente peligroso para recibirlo de
frente, y sin la prudencia necesaria, seria muy expuesto para
las partes desnudas del rostro, de las manos y de las munecas.
Aunque ningun dolor violento lo indique, la parte no resguar-
dada se hiela y puede facilmente resultar algo grave si no se
acude con tiempo a deshelarla por medio defricciones de nieve
derretida: la mayor parte de los marinos que por primera vez
invernaban con nosotros, se quedaron helados a los primeros
frios mas d menos gravemente y a veces de un modo tan intenso
que les nacian ampollas de dos pulgadas cuadradas, llenas de
agua sanguinolenta, pero felizmente noalcanzaban nunca bastante gravedad para producir su fallecimiento. Aleccionados por
la experiencia, la tripulacion se hizo cada vez mas prudente y
pocos de esos males se reprodujeron; no tuvimos un solo caso de
sabafiones en los pies, debiendo en gran parte esta rara circuns-
tancia a nuestro calzado muy conveniente para el clima y que
consistia en unas grandes botas de lona con suelas de piel, es-
tando guaraecido el fondo de dichas botas con car ex en vejiga.
Nos poniamos dos pares de medias envueltas confieltro. Pare-
ciase, pues, nuestro calzado a aquel que inventd Parry para las
expediciones articas, asi como al de los lapones que lo llevan
de heno. Todas las personas que lo han usado estan conformes
en decir que es inmejorable, siendo ademas preferible al de
piel para andar en las nieves flojas. Este ultimo (el de piel),
se hace pesado, se Uena de agua y se seca con dificultad al aire
libre durante un alto nocturno; ademas las de loha permane-
cen ligeras aunque mojadas y son relativamente higienieas
merced a la circulation del aire que se verifica por la suela de
heno. Creo, pues, que debo recomendar en un todo dicho cal-
.*. ; S3P
236
HISTORIA DE  LAS  EXPLORACIONES ARTICAS
zado para los viajes y cacerias de invierno en nuestras propias
tierras. Para preservar las manos emple&bamos guantes de
piel de foca y de gamuza guarnecidas interiormente con piel
de carnero y provistos en las munecas de una piel de pelo
largo. Llevabanse como los ninos por medio de una cinta
puesta alrededor del cuello.»
Por fin, el 18 de Julio un fuerte viento del Sur rompid y di-
semind los hielos que rodeaban al Vega y sus tripulantes se
hallaron en libertad de poder seguir su camino en demanda
del estrecho de Beering. El 2 de Setiembre arrojaron el ancla
en Yokohama, y poco despues continuaron su viaje de circun-
navegacion para terminarlo felizmente y dejar inscrito en los
anales geogrdficos un nuevo periplo; el periplo de Nordenskiold.
Concluiremos dando a conocer las apreciaciones de este sabio
sobre la probabilidad de repetir con exito su feliz viaje.
Dice Nordenskiold:
«1,° El camino maritimo desde el Oceano Atlantico hasta el
Pacifico £ lo largo de la costa septentrional de la Siberia, debe
poder realizarse a menudo y en pocas semanas, si se emplea con
este objeto un buque vapor bien preparado al efecto y tripu-
lado por marinos de experiencia; sin embargo, es posible que
esta ruta en su conjunto, tanto al menos como los conocimien-
tos actuales sobre mares glaciales permiten prejuzgarlo, no sea
todavia en algun tiempo de importancia para el comercio.
»2.° Desde hoy se puede, sin embargo, sostener que no
existe ninguna dificultad para establecer relaciones comercia-
les entre la Europa y el Obi d el Yenessei. EN BUSCA DEL PASO  DEL NORDESTE. 237
»3.° Hay m£s: segun toda probabilidad, el camino entre Yenessei y el Lena y entre este ultimo rio y Europa, puede ser
utilizado como ruta comercial, No obstante, el viaje de ida y
vuelta entre el Lena y la Europa no podria hacerse quizes en
el mismo verano.
»4.° Nuevas exploraciones y nuevas pesquisas son necesa-
rias para cerciorarse si es posible d no una comunicacion ma-
ritima comercial entre la desembocadura del Lena y el Oceano
Pacifico. Los experimentos hechos hasta ahora demuestran que
se puede en caso necesario llevar por este camino, gracias al
empleo de los vapores en el Lena, instrumentos ii objetos pe-
sados que no podrian ser llevados alia por medio de trineos d
de carruajes con ruedas.
»Sin duda no faltaran personas que crean que estas ideas
son muy ricas de promesas, pues la experiencia que tenemos
por ahora acerca de las partes del mar Glacial, situadas entre
el Yenessei y el estrecho de Beering, constituyen en realidad
datos tan ligeros, que un campo muy vasto queda toda via
abierto para la controversia. A un tiempo que reconozco la uti-
lidad de hacer nuevas tentativas, permitaseme recordar una
vez mas, que los buques mercantes daneses-groenlandeses, durante sus viajes desde la costa occidental de Groenlandia hasta
los campos de hielo, se ven menos expuestos £ perderse y £
averiarse, que los barcos que surcan el mar de China. Anadire
que las lanchas pescadoras de Noruega navegan todos los anos
£ lo largo de la costa Oeste y Norte de Spitzberg, y que llegan
mas alia" del grado de latitud que alcanzan los buques equipa-
dos con todos los recursos que pueden suministrar Inglaterra
y Rusia. Es muy posible que semejantes condiciones lleguen
3memmmmmmssttm "■JJL.*XJ 1
238
HISTORIA  DE LAS  EXPLORACIONES ARTICAS
'
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a presentarse y hagan fdcil la navegacion sobre las costas del
Asia Septentrional.»
Observase por lo que antecede, que el profesor Nordenskiold
teme siempre decir demasiado, aun en los momentos en que
podria disculpar una vanagloria la realization completa de sus
profecias y la brillantez de su triunfo. Nordenskiold piensa y
escribe con la seriedad no estudiada de todo aquel que esta"
llamado £ ser orgullo de su patria y limpio espejo de las gene-
raciones futuras. Y asi como debe la Europa al naturalista
Carlos Linneo, la clasificacion que did a la botanica defi-
niendo cada genero y especie de planta con precision y breve-
dad admirables; y asi como le debe al quimico Bergmann el
descubrimiento de varios gases importantisimos y la restau-
racion de la mineralogia; e igualmente debe al ilustre Berze-
lius la invention fecunda de la teoria atomfstica, debera" £
Nordenskiold, compatricio de estos sabios, el primer estudio
combinado y profundo de la naturaleza polar y las primeras
leyes practicas que tornaran al hombre de triste peregrino en
confiado navegante sobre el imperio de las nieves. Asi es que
con verdadera complacencia supimos su triunfal recibimiento
en Italia, y ansiosos de tributarle igual acogida, le esperaba-
mos prevenidos en todos nuestros puertos; pero Nordenskiold
paso de largo y fue a arrojar el ancla frente £ Lisboa. Acaso
otras naciones hubiesen convertido este suceso en causa de
enojos y desencantos, pero jam&s se engendran tales errores en
la nation llamada por todos asiento de la altivez y cuna de la
hidalguia; en la nation que un tiempo arrancd este grito al
asombrado mundo: Primus me circumdedisti; en la unica
donde el marino genoves encontrd la rica joya y el gen til EN BUSCA DEL  PASO DEL NORDESTE. 239
FIN.
1
m
adorno de la dama augusta para equipar sus buques, y hombres bastante audaces para seguirle en ellos. En la patria de
esos hombres, bajo su misma bandera, hubiera recibido el
viajero ilustre laureles que ya adornaron las frentes de Colon
y Magallanes.
Hoy desde el extremo de Europa, Espana tiende su mano
£ la lejana Suecia, y en nombre de los descendientes de Vasco
Nunez de Balboa descubridor del Pacifico, y de Sebastian El-
cano peregrino de los mares, saluda carinosa a Nordenskiold
y Palander vencedores del Circulo Polar y dignos heraldos
•en aquellas comarcas, de la civilization y de la ciencia.
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fNDICE POR MATERIAS.
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Dedioatoria  V
PR6LOGO      vii
INTRODUCCION         1
DIGRESION HIST6RICA. 4 ^|
Poder marltimo de los noruegos.—Sus viajes y descubrimientos.— Gumbiom.—Erico Rauda.— Leif. — Los vascon-
gados.—Los hermanos Zeno.—Juan de Kolno.—Juan
y Sebastian Cabot.—Juan Vaz Costa Corterreal.— Gas-
par y Miguel de Corterreal.—Hubert. — Hore. — Esteban Gomez. — Santiago Cartier.—Juan Rodriguez Ca-
brillo. — Other, descubridor del mar Blanco         5
EXPLORADORES DEL SIGLO XVI.
Hugo Willongby, 1553  21
Chancellor, 1554  23
Estaban Burrough, 1556  25
Pet y Jakman, 1580  28
Barentz (primer viaje), Cornelison-Nay e  Ysbraindtz,
1594  29
Barentz (segundo viaje ) y Heemskerke, 1595  32
Barentz (tercerviaje), Heemskerke yCornelis-Ryp, 1596. 34
Resumen de los descubrimientos efectuados en el siglo xvi.. 46
16
3 ^gauytwwtttws1--
212
I'NDICE  POR  MATERIAS.
EXPLORADORES DEL SIGLO XVII.
P6gS.
Esteban Bennet, 1603.  47
Enrique Hudson, 1607  48
Jonas Poole, 1610  52
Fotherby y Baffin, 1614 ,.  54
Cornelio Bosman, 1625  55
Miguel Staduchin, 1644.  57
Simon Deshneff con Fedor Alexeff y Ankudinoff, 1648.- 57
TaRas Staduchin, 1653 I  . 61
Federico Martens, 1671 .......;... 63
John Wood y Flawes, 1676..  67
Resumen de los descubrimientos realizados en el siglo xvn.. 71
' .       tJ§| EXPLORADORES DEL SIGLO XVIII.'^^^P
Qornelio Gillis y Outger Refs, 1706.  72
Amossoff, 1724 ............. /....g:.'........ .';;...J|V. 73
Beering y Tschirikof (primerviaje), 1728. H ......."..... 74
Paulutski , 1731  .. 75
Krupishef, 1731  76
Morovieff y Pauloff, 1734  77
Prontschitscheff, 173.5  78
Lassinius, 1735.    80
Malygin con Skurakoff y Golovin, 1736.  80
FiiDOR Menin y Sterlegoff, 1738  81
Demetrio Lapteff, 1739  82
Chariton Lapteff y Tscheljuskin, 1739  83
Beering y Tschirikof (tercer viaje), 1741  .86.
Tschirikof , 1741  90
Otros viajeros  91
jlCHALAUROFF, 1761  92
Leontjeff , 1764.... §f1|t • ♦ • • • • • 94
Tschitschakoff, 1764     ... 95 _
INDIGE  POR MATERIAS. 243
PSgs.
Rossmylopf, 1768  96
Liakhof, 1773  96
Phipps y Lutwidge, 1773  98
James Cook, 1776  102
Clarke, 1777  104
Billings, 1787  105
Resiimen de los descubrimientos del siglo xvni  107
EXPLORADORES DEL SIGLO XIX.
Otto Kotzebue, 1816  108
Baron de Wrangel y Matotsohkin, 1818  Ill
Anjou, 1821  114
David Buchan y John Franklin, 1818  116
Scoresby, 1820  119
Clavering y Sabine, 1823  122
Lutke, 1823  123
Beechey, 1826  124
Parry, 1827  128
Keilhan y Everest, 1828  134
Graah, 1829 I      135
Blosseville, 1833  136
Dutaillis y Trehbuard , 1834  137
Fabvre y Gaimard , 1838  138
Middendorf, 1843  139
Rodgers, 1855    . 140
Nordenskiold j Torell, 1858, 1861  141
Krusenstern con Maticen y Koroli, 1862  145
Antonio Gibbs y Guillermo Tayler, 186$  151
Tobiesen con Aarstrom y Mathilas, 1864  152
Nordenskiold  (tercer viaje), con  Malmgren y Duner,
1864  154
Lambert, 1865  155
Long, 1867 ^ 157
■—i i in,. 244
INDICE  POR  MATERIAS.
Pdgs.
Nordenskiold (cuarto viaje) con el Baron Von Otter y
Palander, 1864  158
Koldewey e Hildebrandt, 1868  160
Koldewey y Hegemann, 1869 ♦. 161
Baron de Heuglin con el Conde de Waldburg-Zeil y Nilo
Isaksen  169
Nordenskiold (quinto viaje), 1870  170
Mack, 1871  172
Elling Carlsen, 1871  173
Leigh Smith y Ulve, 1871  175
Nordenskiold (sexto viaje) y Palander, 1872  177
Kjelsen, 1872  181
Melson, 1873  182
Payer y Wyprecht, 1872  184
Nordenskiold ( setimo viaje ), 1875  203
Nordenskiold (octavo viaje), 1876  210
Ultimos exploradores hasta 1878 «  212
EL PERIPLO DE NORDENSKIOLD. —1878-1880.... 214
1 mmmmmmmmmmmmmmmMimmmmjmmm^mm^
IND1CE GENERAL ALFABETICO
a)
X
M
A.
Pags.
Ankudinoff, companero de Deshneff en 1848; su naufragio. 57
Alexeff (Fedor), companero de Deshneff; su naufragio
en 1650       57
Amossoff pretende llegar al estrecho de Beering y naufraga
en el mar de Kara, 1724       73
Anderson, celebre naturalista, acompana a Clarke en 1776. 102
Anjou , marino ruso, explora en trineo la Nueva Siberia, 1821. 114
Alejo de Rusia (Gran Duque) visita la Nueva Zembla acom-
panado de Middendorf, 1870     140
Varstrom, capitan ball enero,' avista tierra Gillis, es salvado
por Nordenskiold", 1864     152
Allen Young, intenta llegar desde Europa al Yenessei.... 173
Altmann, describe err6neamente la tierra del Bey Carlos,
1872     183
Abrahamson, segundo del Proven, buque de Nordenskiold en
su setimo viaje, 1875.,     203
Almquist, medico de la dotacion del Vega, 1878     219
B.
Biarn descubre las costas del Labrador 6 de Terranova el
ano 1000         7
(1)  Citamos la pagina donde por primera vez se mencionan. 216
fNDIGE  GENERAL ALFAB^fICO.
Pags.
Burrough (Estaban) descubre. el estrecho y la isla de Waigath en 1556.       25
Barentz (Guillermo) descubre el Spitzberg y la costa Norte
de Nueva Zembla en 1594 y 1596       29
Bennet (Esteban) sus viajes al Norte y a la isla de Barentz
en 1603       47
Baffin (Guillermo) acompanaa Fotherby en su viaje a Spitzberg, 1614       54
Bosman (Cornelio) navega el estrecho de Jugor y mar de
Kara en 1625       55
Beering (Vidal) atraviesa el estrecho de su nombre; su viaje
y descubrimientos, 1728       74
Barrington (Deaines) trata de probar que se puede llegar
al Polo, 1773 •       98
Billings (Josii), marino ingles, sirve a Rusia, explora el Kolima, en 1787 jj     105
Buchan (David), marino ingles, explora el Spitzberg; su des-
aparicion, 1818.1     116
Back (Jorge) oficial de Buchan en 1818     117
Brekey (Guillermo) tambien acompana a Buchan en su expedicion     117
Beechey (Federico) manda la fragata Blosson; descubre
varios puertos en el Noroeste de America, 1826     124
Becher, alferez de la Blosson; su viaje en chalupa en 1826..    126
Blosseville (Julio de) visita la Groenlandia con el bergantin Lilloise; su desaparicion misteriosa, 1833     136
Brabais, miembro de la  comision cientifica que visit6 el
Spitzberg, 1838     138
Boeck, miembro de la misma comision, presidida por Gaimard, 1838     138
Blomstrand ayuda a Norsdenskiold en sus trabajos geol6gi-
cos sobre el Spitzberg, 1861     144
Budberg (Baron de) acompana a Krusenstern en su expedicion de 1862     145
Borgen, doctor que acompana a Koldewey en su segundo viaje.    167 INDICE  GENERAL  ALPABETICO.
S4J
Pags.
Berggren, miembro de la comision cientifica que acompaiid a
Norsdenskiold en 1868  158
Birkbeck explora el Spitzberg en 1864  169
Brosch,.teniente de la dotacion del Tegetthoff,, 1872  187
Breehm, miembro de la expedicion cientifica alemana; explora peninsula de Ialmal, 1876  . 212
Bove , teniente de navio italiaho , oficial de derrota. del Vega^
1878 *  219
Brusewitz , segundo comandante del Vega, 1878 ;^jM 219
\ " IC-
Cabot (Juan) primer navegante, que concibe la idea de hallar
un paso por el Noroeste; sus viajes       14
Cabot (Sebastian) 11 ega hasta el estrecho de Davis; sus exploraciones        14
Corterreal (Juan Vaz Costa); su viaje dudoso por el Norte
de America       15
Corterreal (Gaspar y Miguel) perecen sucesivamente bus-
cando el paso del Noroeste en 1501 y 1503. «       15
Cartier (Santiago) explora el rio San Lorenzo en 1534.. .      16
Cabrillo (Juan Rodriguez) visita la costa Norte americana
antes que Drake la (Jescubriera       16
Chancellor (Ricardo) acompana a Willonghby; su visita a
Moscou; su naufragio en 1556       24
Cornelison-Nay (Cornelio), jefe de Barentz en su primer
viaje       29
Cornelis-Rvp (Juan), companero de Barentz en su tercer
viaje; se separa de el; 1597       34
Costoro alcanza los 80° de latitud por el Nordeste de Groenlandia       91
Cook (James) explora el estrecho de Beering y cabo del Principe de Gales, 1776     102
Clabke continua las exploraciones de Cook en 1777     104 I!
j
71
18 l
I i
248
INDICE  GENERAL  ALFABETICO.
8 p^s*
Chamisso, naturalista que acompano a Kotzebue, 1816.......   110
Clavering; su viaje a Groenlandia, mandando la Griper, 1823.    122
Chydenius principia la medicion de un arco de meridiano en
.   Spitzberg, 1861     144
Copeland, doctor de la Germania; su aventura con un oso,
ft    1869     167
Carlsen (Elling)  circunnavega la Nueva  Zembla  y el
Spitzberg; descubre la casa donde invernd Barentz; mds
tarde acompaii6 a Wiprecht en el Tegetthoff, 1871     174
Clase, capitan del vapor Tio Adan, en la expedicion de Norsdenskiold de 1872     180
,•4, ..-.-.   , •     D. , ||   1S-"'-v/^^
Drake cree descubrir la costa que ya habia visitado Cabrillo
en 1543       16
Durforth (Cornelio)   perece sobre la costa de Laponia
en 1554       22
Deshneff (Simon); su viaje de Kolima al Anadyr; es el primero que descubre y atraviesa el estrecho de Beering, 1648.     47
Delisle, hermano del ge6grafo, acompana a Tschirikof, 1741.      90
Daurkin, esquimal criado entre los rusos; da noticias de los
|gt    tschuktzkis, 1760 a       92
Dutaillis sale en busca de Blosseville y reconoce la Groenlandia, sin resultado, 1834     137
Duner acompana a Norsdenskiold en su tercer viaje, 1864..    154
Dickson (Oscar) costea generosamente las expediciones de
Norsdenskiold     158
. ..     E. 'v§||< ■
Edge descubre la tierra de su nombre y cree descubrir la de
Wiche en 1616.       55 INDICE  GENERAL  ALFABETICO. 249
Pags.
Elson, de la tripulacion de Beechey, descubre cabo Barrow,
|H   1826.     125
Everest (Hermanos) acompanan a Keilhan en su viaje al
Spitzberg, 1828     134
F.
Francisco Harlen, marinero de Barentz, invernd con el en
1597 o       44
Fotherby manda una escuadra para monopolizar la pesqueria
del Spitzberg en 1614       54
Flarwes acompana a Wood y lo salva de su naufragio, 1676.      67
Franklin (John), comandante del Trent, explora el Spitzberg, 1818 | \     116
Fisher , astrdnomo de la expedicion de Buchan, 1818     117
Forster, alferez de la expedicion Parry, custodia la Hecla,
1827     129
Fabvre conduce una comision cientifica al Spitzberg, 1838.    138
Fries, miembro de la comision cientifica que acompan6 a
Nordenskiold en 1868     158
Fairweather, capitan ballenero comandante de la Diana,
buque de Leigh Smith, en su viaje de 1873.     176
Finsch, miembro de la comision cientifica alemana, explora
peninsula de Yalmal, 1876     213
G.
Gumbiorn descubre la Groenlandia en el ano 982  6
Gomez (Esteban); su viaje en busca de un paso para las Indias en 1524  16
Gilbert (Humfredo); su viaje a America en 1585  29
Goulden hizo treinta viajes & Groenlandia; noticias que da
a Wood  67
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1
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•&>l£%jf,t ■'»«■ f-ag-1*
II
IV
ii /
330
INDICE   GENERAL  ALFAB^TICa.
^«s.
Pa"g
Gillis (Cornelio) se eleva hasta mas alia de los 81° y descubre la tierra de su nombre, 170'6  ,,^|f| 72
Golovin  acompana a Malygin en su viaje al Obi, .1756  .80
Gui, trata de penetrar hasta el Polo en 1753  91
Gore, comandante de la Descubierta, acompana a Clarke,
1777  104
Graah, capitan dinamarques, busca sobre la costa de Groenlandia; restos de las antiguas colonias, 1829  135
Gaimard, presidente de la comision  cientihca que exploro el |ig|
.       Spitzberg, 1838  *"||§| 138
Gibbs (Antonio) pretende establecer una colonia en Groenlandia, 1863  151
H.
Hubert conduce a Paris un indio de Terranova en 1508... .      16
Ho re; su expedicion desgraciada sobre America       16
Heemskerke (Santiago), jefe de Barentz en su segundo
viaje en 1595       32
Henri (Leonardo), marinero de Barentz, invern6 con el
en 1597 f 43
Hudson (Enrique) explord la costa  de Groenlandia y el
Spitzberg, en 1608       48
Hedenstrom; sus viajes en trineo por el mar Glacial, 1810..    108
Halse, oficial en la expedicion de Parry, 1827     134
Hildebrandt, segundo de Koldelwey, en su primer viaje, 1868.    161
Hegemann, comandante del Hansa, inverna sobre un tempano cerca de Groenlandia, 1869     161
Heuglin (Baron de) visita la isla Edge; descubre la tierra
del Bey Carlos; explora la Nueva Zembla, 1870     169
Hoogaard, teniente de navio dela dotacion del Vega & inter-
prete de la expedicion, 1878     219 mmmmmmmt u .ji
mmammm^m
INDICE  GENERAL ALFABETICO
251
I.
Pags.
Isbraindtz, companero de Barentz en su primer viaje       29
Irving, fisico que acompand a Phipps, 1773       98
Iven Loven, sabio profesor, visita el archipielago del Spitzberg, 1837     138
Isaksen (Nilo), famoso ballenero, conduce a Heuglin y
Waldburg-Zeil sobre el Spitzberg; mas tarde acompana a Nordenskiold por el mar Glacial, hasta el Yenessei,
1870     169
'" ■ .' ii ■ ■       S •■ •
Jakman (Carlos) , companero de Pet, descubre el estrecho de
Jugor; su naufragio       28
Jansen Schiedan, companero de Barentz, invern6 con el en
1597       43
Juan Rene, marinero de Barentz, invern6 con el en 1597.. 43
Johannesen (Hermanos); sus notables exploraciones sobre
Nueva Zembla, 1870     172
Johnsen (Nilo) describe  con exactitud la tierra del  Bey
Carlos y da nombre a algunos puntos important es, 1872.    183
1
K.
Karlsefne ; su viaje a Vinlandia en 1007         9
Kolno (Juan de) visita las costas del Labrador y Terranova en 1476       13
Krupishef, descubre la isla Baiwanoff y costea el extremo
Noroeste de America en 1731       76
Kotzebue (Otto), comandante del Rurich, descubre la bahia
de su nombre, 1816     108
dKMMHBtf V
9*
...
m
252
1NDIGE  GENERAL ALFABETICO.
m
If
Pags.
Kosmin, piloto que acompana a Wrangel en su exploracion
en trineo, 1821     113
Keilhan, gedlogo, explora el Spitzberg, 1828     134
JKrotoff intenta pasar del Yenessei a Arcangel y naufraga     '
en Nueva Zembla, 1832  ...,     136
Kroyer, miembro de la comision cientifica que visitd el Spitzberg, 1838     138
Kellett descubre la isla Heraldo y otras tierras del mar
Glacial,1849     141
Krusenstern man da la goleta Yermdk, naufraga en el mar
de Kara y logra alcanzar la Siberia, 1862 p     145
Koroli, comandante del Embrio, logra salvar su buque en
el mar de Kara, 1862     145
Koldewey (Carlos) explora la Groenlandia, alcanza paralelo 81°, 1868     161
Kjellman, botanico que acompana a Nordenskiold en varios
de sus viajes •     179
Krusenstierna , capitan del Gladan en la expedicion de Nordenskiold en 1872 1     179
Kjelsen, comandante de la goleta Isbiorn, intenta llegar a
Spitzberg durante el invierno, 1872     181
'    ■'     ' -     L.     ■■•    r. :
Leif, hijo de Erico, descubre la America yestablece colonias
en ella         6
Linschoten (Juan Huyghens) acompana a Barentz y escribe
sus dos primeros viajes       29
Lorenzo Guillermo, marinero de Barentz, invern6 con el
en 1597 .   ,       43
Lassinius explora el golfo de Borchaia; su muerte y la de su
tripulacion, 1735       80
Lapteff (Demetrio), primero que dobla el cabo Swiatoi,
1739       82 te—
7%W^'
INDICE  GENERAL ALFABETICO.
253
Pfigs.
Lapteff (Chariton) explora la peninsula Taimir y alcanza
el paralelo 77°, 1739 - 83
Leontjeff ; su asombrosa marcha sobre el hielo; llega cerca
-    del paralelo 73°, 1764  94
Lyvsoff acompana a Lepntjeff en sus viajes  94
Liakhof explora el archipielago de Nueva Siberia, 1773... 96
Lyons acompafio a Phipps; sus estudios fisicos, 1773  98
La P^rouse levanta a Clarke un mausoleo en Kamtschatka. 105
Ledyard, marinero de Cook; su injusta prision en Rusia, 1787. 106
Lutke explora la Nueva Zembla;  descubre el rio  Kre stolid va, 1823 :  123
Lowenhig explora el Spitzberg con Everest y Keilhan, 1828. 134
Lillichook , miembro de la comision cientifica que visit6 el
Spitzberg, 1838 \  138
Lambert (Gustavo) explora el mar Glacial por ei estrecho
de Beering; prepara expedicion artica quefracasa, en 1865. 155
Long, ballenero americano, descubre tierra Wrangel, 1867.. 157
Laube, doctor a bordo del Hansa; su opinion sobre la anti-
gua colonia de Groenlandia, 1869  166
Lundstrom , botanico, acompan6 varias veces a Nordenskiold. 204
M.
Mas-Clure descubri6 paso del Noroeste  1
Marmaduke (Tomas) alcanza el paralelo 81° en 1612  .§ 55
Martens (Federico) explora y estudia el Spitzberg; sus notables observaciones sobre este punto en 1671  63
Moxon (Jose) sostiene la posibilidad de llegar al Polo; sus
discursos y asombrosas noticias en 1675  66
Marovieff explora la peninsula de Yalmal, 1734  77
Malygin explora el rio Kara y el Obi en 1736  80
Menin (Fedor) explora la costa de Siberia desde el Yenessei
al Piacina, 1739  .81
Montgomery intenta llegar al Polo en 1756.  91
i
mm £
254
INDICE  GENERAL ALFABETICO.
Pfigs.
Manners Sutton explora el Spitzberg en 1864     169
Mack estudia en el mar Glacial los fen6menos del Gulf-
Stream; navega con Carlsen por el Nordeste de Nueva
||    Zembla, 1871     172
Melson, comandante del vapor Groenlandia, llega hasta el
Spitzberg  durante el invierno y muere en la trave-
sia, 1873     182
Matotschkin   acompana a Wrangel en   sus exploraciones,
1818 i     Ill
Marmier ,  miembro de la comision  cientifica que visit6 el
Spitzberg en 1838     138
Mantins, miembro de la misma comision, que dirigia Gaimard.    138
Middendorf; sus viajes y sus estudios sobre la peninsula de
Taimir en 1843      139
Malmgren acompana a Nordenskiold en su segundo viaje..    145
Maticen, segundo del   Yermak que mandaba  Krusenstern
en 1862.'     145
Mathilas, capitan ballenero, avista tierra Gillis; es salvado
por Nordenskiold, 1864     152
Menka (Basilio) jefe de los tschuktzkis, visita el Vega durante la invernada; se encarga de remitir cartas a Suecia, 1879     231
; ; N.   ■•- ,'.-.;.:■:.
Nicolas   Andiew, marinero  de Barentz, iavernd con eT
en 1597       44
Nelson (Horacio)   fue de  marinero   en  la expedicion  de
Phipps, 1773     101
Nordenskiold (Adolfo); sus viajes y descubrimientos en
1858, 1861, 1864,1868, 1870,1872,1875,1876y 1878,
des4e     141
Nordenskiold (Ascendientes de), se distinguen como hombres de ciencia y audacia     142 ■IPU'- ^-:---.,■
"t\
fNDICE  GENERAL  ALFABI^TICO.
255
Pa"gs.
Newton de Cambridge explora el Spitzberg en 1864  169
Nordstrom, geologo que acompana a Nordenskiold en su
quinto viaje, 1870  171
Nilsen visita la tierra del Rey Carlos en 1873  184
Nordquist, teniente de la guardia rusa a bordo del  Vega,
1    1878  219
O. ■ _ '•<#-   ^
Other descubre el mar Blanco y el rio Dwina el ano 900....      17
Outgers Refs acompana a Gillis en sus viajes al Spitzberg, 1706       72
Otter (Baron de) acompana a Nordenskiold en su cuarto
viaje, de comandante de la Sofia, 1868     158
Obery, zoblogo que acompana a Nordenskiold en su quinto
viaje, 1870     171
Pet (Arturo) descubre el estrecho de Jugor y el mar de
JJ\ Kara en 1580  ^f  28
Peterson Vos (Pedro), marinero de Barentz, invern6 con 41.     43
Pedro Cornille, marinero de Barentz, invernd con 41 en
.    1597       43
Poole (Jonas) explora el Spitzberg hasta los 80° y la Groenlandia en 1610       52
Paulutski (Demetrio) conquista la peninsula  Tschuktzki;
su marcha extraordinaria, 1731       76
Pauloff, teniente ruso, explora con Morovieff la peninsula
de Yalmal, 1734..,       77
Prontschitscheff llega cerca de la punta mas septentrional
del Asia; su muerte y la de su mujer a o rill as del Ole-
nech, 1735        78
>
■ '^mt'.t. i^sr^
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IV
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117
256
INDICE   GENERAL  ALFARETICO.
Pfigs.
Plenifner levanta una carta de la peninsula Tschuktzki, 1760 ,       92
Puschkareff acompana a Leontjeff en su trineo sobre el
mar Glacial, 1765       95
Phipps (Juan Constantino) intenta elevarse al Polo; sus es-
tudios sobre el Spitzberg, 1773 £  98
Pschenictz (Geodatn), viaja ;en trineo por el mar Glacial
hasta descubrir el agua libre, 1811. •     108
Parry (Eduardo); su viaje asombroso por el hielo; alcanza
cerca de los 83° de latitud, 1827     128
Possiette (Almirante) visita la Nueva Zembla, conduciendo
en su escuadra al gran duque Alejo de Rusia, 1870....    140
Panora, marinero de Krusenstern, salva a sus compafieros
con valor her6ico en 1862     151
Palander, segundo comandante de la Sofia, efectiia con
Nordenskiold su viaje de 1868, y el de 1878 como capitan del Vega     158
Petermann organiza las primeras expediciones articas alema-
nas, 1868     160
Payer acompana a Koldewey en la Germania; mas tarde
descubre las tierras de Francisco Jose', desde     187
Parent , teniente de navio italiano a bordo del Polhem en la-
expedicion de Nordenskiold de 1872     180
Q. .  ;  Wlm
Quennerstedt   acompana a Nordenskiold   en   su primer
viaje • .•     143
R.
Rauda (Erico) funda la colonia en Groenlandia el ano 1000.       6
Rosmiloff invern6 en el estrecho de Matotschhin en 1768...      96
& <**■■
III 1
INDICE   GENERAL ALFABETICO.
257.
Pags.
Romanzof (Conde de) costea la expedicion de Kotzebue,
1816     108
Robert,   miembro de  la comision cientifica  que  visit6  el
-   Spitzberg, 1838     138
Rodgers ; su notable excursion por el mar Glacial de Siberia, 1855     140
s.
1
Sterreburg (Jacobo), marinero de Barentz, invern6 con el
en 1597 •       43
Smith (Tomas) explora el Spitzberg en 1609       52
Staduchin ( Miguel), jefe cosaco;  sus correrias por el mar
Glacial en 1644; llega por tierra al rio Anadyr       57
Soliberstoff ( Jusko ) procura arrebatar a Deshneff su de-
recho de descubridor del Anadyr y del Korga       60
Schestakoff, coronel cosaco;  su derrota y muerte por los
tschuktzkis, 1726       75
Sin Popoff (Pedro) recorre la peninsula Tschuktzki, 1711.      75
Skurakoff acompana a Malygin en su viaje al Obi; regresa
a Arcangel en 1739       81
Sterlegof acompana & Menin en su v'aje al Piacina y peninsula de Taimir, 1738 ".       81
Starodubzof naufrag6 con-Beering; construye chalupa, donde se salva con sus companeros, 1741       89
Steller, medico del buque de Beering; sus estudios cienti-
ficos sobre la costa de America, 1741       90
Schalauroff avista el archipielago de Nueva Siberia; explora desde el Lena al Kolima; su desaparicion miste-
riosa, 1761       92
Skeffington  Lutwidge acompana a Phipps en su viaje,
1773       98
Sarestshef acompana a Billings;  explora el mar Glacial,
1787     105
17 If
i
ii
.
ir
ys
if
258
INDICE  GENERAL ALPAB^TICO.
Pags.
Sauer acompana a Billings; describe la peninsula Tschuktzki, 1790 , ,.     107
Sonnikoff explora en trineo la costa de Nueva Siberia, 1810. 108
Scoresby ( Guillermo ), famoso ballenero, descubre muchas
tierras de la costa oriental de Groenlandia, 1820.......    119
Sabine (Eduardo) acompana a Clavering;  sus estudios en
la isla Pendulo de Groenlandia, 1823     122
Siljestrom, miembro de la comision cientifica que visit6 el
Spitzberg, 1838... .*     138
Siderof navega del  Obi al Yenessei;   ofrece un premio al
buque que llegue a este rio, 1868     172
Smith (Leigh) explora la isla Nordeste; socorre con viveres
a Nordenskiold, 1871     175
Stuxberg acompana a Nordenskiold en varios de sus viajes.    204
T. H
Thormwald, hermano de Leif; su expedicion a la Vinlandia de
America en 1002 ,         9
Thorstein, hermano del anterior; su viaje a Vinlandia en 1006.        9
Taras Staduchin atraviesael istmo de la peninsula Tschuktzki en 1653       61
Tschirikof (Alejo) acompana a Beering en todos sus viajes;
toca en la punta Noroeste de America, 1828       77
Tscheljuskin descubre y da nombre a la punta Norte del
Asia, 1739       83
Tschekin  acompana  &• Tscheljuskin  en  su viaje  al  cabo
Norte de Asia, 1741       85
Tschitschakoff (Basilio) lleg6 a los 80° 30' por el Spitzberg en 1764       95
Trehbuard sale en busca de Blosseville con la corbeta Recherche, 1836.....     137
Torell acompana a Nordenskiold en su primero y segundo
viajes, 1858     141
m \
INDICE  GENERAL ALFAB^TICO.
259>
Pags.
Tayler (Guillermo), naturalista, acompana a Gibbs en sus
infructuosas expediciones, 1863     151
Tobiesen (Sivert) avistala tierra Gillis, naufragay essalvado;
en 1872 muere victima de su arrojo, sobre Nueva Zembla. 152
Theel acompafia a Nordenskiold en varios de sus viajes,
como zo6logo %     204
Tchekadowski , miembro de la comision cientifica rusa, en-
cuentra la tumba de Prontchitcheff, 1876     213
TJ.
TJlve, capitan noruego, realiza con Leigh Smith la explora-
cion de 1871     175-
V.
Veer (GErardo de), cronista de los viajes de Barentz...-.. 34
Vos (Maese Juan), marinero de Barentz en 1597  4&
Voronin (F$dor), capitan del Nicolas, conduce a Noruega
los naufagos del Tegetthoff, 1874  202
w. % ■ -
Wulfsten explor6 el mar Baltico el ano 900       17
Willonghby (Hugo) busca el paso del Nordeste yperece con
su tripulacion en las costas de Laponia en 1554       21
Wiblobghby (Gabriel), hermano del anterior, que sigue su
suerte       23
Wilden, armador del buque de Bennet; su viaje a la isla Barentz, 1608       48
Wood (John) pretende llegar al polo Norte; desastre y naufragio de su expedicion en 1676       67
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260 INDICE  GENERAL ALFABETICO.
Pags.
Wrangel (Baron de), marino ruso, explora en invierno el
mar Glacial, 1818      Ill
Waldburg-Zeil (Conde de) acompana a Heuglin en su expedicion de 1870.     169
Wijkander, astr6nomo que acompana a Nordenskiold en varios de sus viajes     179
Wyprecht, comandante del Tegetthoff, descubre las tierras
Francisco Jose', 1873     184
Wilczeck (Conde de), a bordo de yacht Isbjorn, acompana
al Tegetthoff hasta Nueva-Zembla; despues visita el rio
Petchora, 1872     186
Wiggins, capitan del vapor Thames; navega desde Europa al
Yenessei, 1856     213
Z.
Zeno (Nicolas y Antonio); sus expediciones sobre Groenlandia y sobre America en 1390       12
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MAPA
para el estudio de las exploraciones
DEL PASO DEL NORDESTE
D. PEDRO  NOVO Y COLSON.
18 8 O.
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OjZer. cctz£?

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