UBC Theses and Dissertations

UBC Theses Logo

UBC Theses and Dissertations

El chaco y misiones en la narrativa de Horacio Quiroga Atencio, Raquel 1979

Your browser doesn't seem to have a PDF viewer, please download the PDF to view this item.

Item Metadata

Download

Media
831-UBC_1979_A8 A84.pdf [ 2.1MB ]
Metadata
JSON: 831-1.0094752.json
JSON-LD: 831-1.0094752-ld.json
RDF/XML (Pretty): 831-1.0094752-rdf.xml
RDF/JSON: 831-1.0094752-rdf.json
Turtle: 831-1.0094752-turtle.txt
N-Triples: 831-1.0094752-rdf-ntriples.txt
Original Record: 831-1.0094752-source.json
Full Text
831-1.0094752-fulltext.txt
Citation
831-1.0094752.ris

Full Text

EL CHACO Y MISIONES EN LA NARRATIVA DE HORACIO QUIROGA by RAQUEL ATENCIO . B'.A.. and1. B.Ed. , University of Panama, 19&5 A THESIS SUBMITTED IN PARTIAL FULFILLMENT OF THE REQUIREMENTS FOR THE DEGREE OF MASTER OF ARTS in THE FACULTY OF GRADUATE STUDIES Department of Hispanic and Italian Studies We accept this thesis as conforming to the required standard THE UNIVERSITY OF BRITISH COLUMBIA April, 1979 Raquel Atencio, 1979 In presenting this thesis in partial fulfilment of the requirements for an advanced degree at the University of British Columbia, I agree that the Library shall make it freely available for reference and study. I further agree that permission for extensive copying of this thesis for scholarly purposes may be granted by the Head of my Department or by his representatives. It is understood that copying or publication of this thesis for financial gain shall not be allowed without my written permission. D e p a r t m e n t O f HISPANIC AND ITALIAN STUDIES The University of British Columbia 2075 Wesbrook Place Vancouver, Cañada V6T 1W5 natp APRIL 27, 1979 ABSTRACT A mediados de 1903 Quiroga visita por primera vez Misiones, región ubicada en el norte de Argentina. Desde este momento, este territorio estará ligado al nombre de Quiroga como parte integrante de toda su existencia. En 1909 decide establecerse definitivamente en este lugar. El propósito de este trabajo es mostrar la importancia que la región de Misiones representa no sólo en la vida sino en la obra literaria de Quiroga, así como observar algunos de los temas característicos de sus cuentos. Con este fin, los relatos seleccionados no sólo tienen en común el escenario—monte chaqueñoo selva misionera—sino que por contener t . temas básicos de la obra de Quirogaj pueden al mismo tiempo servir de punto de referencia para estudiar otra serie de relatos. Esta selección se limita a cuatro cuentos específicamente. "La insolación"—monte chaqueño—"Los mensú," "El hombre muerto" y "El regreso de Anaconda" —escenarios misioneros. En el ambiente en que se mueven los personajes la naturaleza tiene un papel tan relevante como cualquiera de sus protagonistas. A través de. este estudio parcial de los cuentos de Quiroga se puede observar la importancia de la selva tropical con los elementos característicos de su clima; el abuso del hombre contra sus semejantes que en su afán de poder no le importa arriesgar la salud e incluso la vida de los demás, así como la muerte vista no como un acontecimiento extraordinario sino como el elemento al que el hombre debe enfrentarse cada día. En los relatos analizados se ha visto que Quiroga se compenetra en este escenario de tal manera, que sus relatos al mismo tiempo que nos muestran una realidad verificable, son en gran parte la narración de experiencias vividas por el autor. Se espera con esta tesis contribuir al conocimiento de la obra cuentística de Horacio Quiroga. CONTENIDO Capítulo Página I. LA OBRA DE HORACIO QUIROGA EN EL CONTEXTO DEL CUENTO LATINOAMERICANO . . 1 Biografía de Quiroga 2 Teoría literaria de Quiroga . . . 7 El mundo de Quiroga 9 II. LOS CUENTOS DE MONTE EN LA OBRA DE QUIROGA . 22 La insolación 23'-Los mensu 3*+ El hombre muerto k2 El regreso de Anaconda 50 CONCLUSION 63 BIBLIOGRAFIA SELECTA 65 AGRADECIMIENTO Especial agradecimiento al Dr. I. Rubio-Delgado por sus acertadas indicaciones en la elaboración de esta tesis. De manera muy especial quiero expresar mi agradecimiento a mi hijo, Ricky, sin cuya colaboración hubiera sido imposible la realización de este trabajo. También quiero agradecer a Nancy:Horsman por su respaldo moral, así como a Beth Howarth quien en muy corto tiempo se encargó de la escritura a máquina. CAPITULO I LA OBRA. DE HORACIO QUIROGA EN EL CONTEXTO DEL CUENTO LATINOAMERICANO Durante el siglo XIX el cuento evoluciona en América y adquiere algunos caracteres propios. En América los diferentes movimientos literarios son reflejos del Viejo Mundo—;el romanticismo, costumbrismo, realismo y naturalismo. Hacia fines del siglo surgió ya un movimiento de este continente, el modernismo. "Fue un movimiento literario complejo y contradictorio que tuvo dos etapas: la preciosista (evasión de la realidad) y la mundonovista (asunción de la realidad americana ).Ml Este movimiento coincide con la finalización del siglo XIX y el comienzo del XX. "Tres grandes corrientes se advierten en el modernismo: la europeizante, la española y la americana."2 La corriente europeizante trata de absorber la cultura europea del momento con el objeto de lograr una literatura acorde con los modelos extranjeros de la modernidad; la corriente hispánica significa un retorno a la cultura española y la tradición latina, y la corriente americanista señala el regreso a las fuentes nacionales, al paisaje y al hombre, con una marcada preocupación por lo nativo, lo autóctono, lo propio: la pampa,, los llanos, el indio. Se. busca la historia, la tierra como temas centrales: ". . .el cuento hispanoamericano moderno data de los tiempos de Ricardo Palma, allá por 1863 cuando empezó su serie de Tradiciones peruanas."3 Palma elabora un nuevo género basado en la narración breve. El cuento en América ha sido y es popular. A medida que la literatura americana-fue evolucionando hacia su madurez, el cuento, como medio de expresión, ha ido aumentando su importancia así como afirmando su originalidad. Cada vez más difícil de definir, más rico, en sustancia creadora literaria, el cuento se convirtió en uno de los géneros preferidos del escritor latinoamericano. Gracias al cuento los prosistas pudieron ser poetas; los poetas, prosistas; lo novelesco, testimonio de lirismo; el lirismo, testimonio de una época.4 . Muchos de los mejores novelistas, además de trabajar en su propio género han escrito cuentos: Gallegos, Azuela, Güiraldes, Barrios para mencionar sólo algunos. Ha habido otros cultivadores de más dé un género: Rubén Darío, Manuel Gutiérrez Nájera, Amado Ñervo, Ventura García Calderón, etc. América también ha producido otros escritores que se han dedicado casi exclusivamente al cultivo del cuento; entre ellos, ocupando un lugar especial por su calidad e importancia aparece Horacio Quiroga. "El cuento del Uruguay no aparece en el horizonte literario hasta llegadas las postrimerías del siglo XIX . . ."5 Biografía de Quiroga La biografía de Quiroga (Uruguay, 1878-1937) parece marcada desde la infancia por el sino de la tragedia y de la muerte. Su vida registra un transcurso singularmente agitado. Mueren de manera imprevista su padre, su padrastro, su hermano, su mejor amigo y su primera esposa. El enfrentamiento con la muerte viene a ser una circunstancia constante en su vida. El mismo Quiroga pone fin a sus días mediante una dosis de cianuro. Le seguirán después, en este sino, sus dos hijos del primer matrimonio, ambos también suicidas. Otro rasgo característico de su personalidad es el que corresponde al carácter de un buscador de aventuras: ciclista en París, frustrado inventor en Misiones, plantador de algodón en el Chaco, apasionado por la mecánica en Buenos Aires, juez de paz en San Igancio. Después de la trágica muerte de su amigo Federico Ferrando, determinó Quiroga abandonar el Uruguay. Continuó sentimentalmente vinculado a su patria de nacimiento, cuya nacionalidad conservó siempre; pero fue desde entonces la Argentina, Buenos Aires y las selvas del norte, el escenario de su vida. La actividad literaria de Quiroga durante las estancias en Monte-video era más bien informativa y receptiva. Cuando llegaba al Salto para pasar vacaciones participaba de una gran actividad creadora. Aunque estas producciones no llegaban generalmente al público eran el fruto de su imaginación y entusiasmo: Hacia 1897 Quiroga publicó sus primeros cuentos y poemas en los semanarios salteños La Revista y Gil Blas bajo el seu-dónimo. de Guillermo Eynhardt. Esas obras muestran una creciente habilidad técnica del escribir, pero en su generali-dad no tienen la maestríá. de los cuentos posteriores. Pueden calificarse como "su ingreso, a la literatura por la puerta ancha del Modernismo finisecular."6 Quiroga se orienta dentro de las corrientes de fin de siglo. Viaja a Paría en 1900. Sus anotaciones realizadas en su "Diario" nos relatan la desilusión de este viaje. El Diario es importante además por mostrarnos las observaciones hechas por Quiroga acerca de las obras que leyó en la travesía, así como su preocupación por su propia actividad literaria. Veámos la siguiente anotación: Noto en esta ocasión que en iguales circunstancias —cuando oigo que hablan de literatura—me crispo como un caballo árabe. Fijo mucho la atención en ciclismo, u otro asunto cualquiera que me domine. Pero la sensación primera es más ponderosa, más íntima, más hiriente como la que sentiría una vieja aramadura solitaria que oyera de pronto relatar (y juzgar) en voz baja una acción de guerra . . . ¿La vocación?7 El gusto por las lecturas llevó a Quiroga a conocer a muchos autores y obras: los fabulistas clásicos, Las mil y una noches, Andersen, Perrault, Verne, Scott, Dickens, Balzac, Zola, Maupassant, Dostoiewsky, Turguenef, Tolstoi. No se limitaba a la prosa, sino que también se sentía atraído por las expresiones líricas de poetas como Heine, Bécquer y Hugo. Temprano en su carrera literaria, Quiroga sintió la influencia de los decadentistas y los modernistas. Leía a Baudelaire, Samain, Verlaine , Heredia, Mallarmé, Rimbaud. Admiró a Lugones, y en París conoció personalmente a.Darío. La influencia de este último se puede observar en los poemas de su primer libro, Los arrecifes de coral. Entre los literatos que atraían a Quiroga, se identificaba con tres y se consideraba descendiente de ellos: Kipling, Maupassant y Poe. Entre Quiroga y Kipling existieron ideas comunes, especialmente en la forma en que ambos consideraban los diversos aspectos de la vida. Uno y otro buscaban una vida natural y sencilla. Para ello nada más apropiado que la vida de la selva, lejos de la civilización y colmada de experiencias. En sus obras ambos escritores dejan expuestas sus teorías. El primer indicio de la influencia de Poe se encuentra en la Revista del Salto; sin embargo, es en El crimen del otro donde su presencia se acentúa. Durante el primer período literario de Quiroga se observa claramente esta influencia. Los dos escritores tratan muchos temas parecidos: lo anormal, lo extraño, lo raro, lo misterioso. Quiroga encuentra en Poe cualidades afines a las suyas, aunque no existió por ello una subordinación de un espíritu a otro. En el relato mencionado Quiroga alude a esta preferencia por Poe: Poe era en aquella época el único autor que yo leía. Ese maldito loco había llegado a dominarme por completo; no habí ¿'.sobre'la-més,a.'..un solo, libró: _que,.no'" fuera" "de-él.. . Toda mi cabeza estaba llena de Poe, como si la hubieran vaciado en el molde de Ligeia.8 En cuanto a Maupassant, su técnica narrativa es muy parecida a la de Quiroga. Ambos escritores se preocupan por la importancia que tanto el principio como el final tiene en un relato. En este aspecto, más que en los asuntos tratados, se parecen Quiroga y Maupassant. Si consideramos la opinión de los críticos sobre las influencias en Quiroga, larga sería la lista de ellas;9 hemos querido mencionar únicamente aquellos cuya influencia se percibe en forma más directa en sus escritos. La formación cultural de Quiroga no fue una obra metódica, uni-lateralmente literaria; por el contrario fue una acumulación de lecturas muy variadas, literarias y también científicas, realizadas de acuerdo a sus aficiones y afinidades. Específicamente en cuanto a literatura, según el testimonio de sus amigos íntimos y biógrafos—José M. Delgado y Alberto Brignole, Ezequiel Martínez Estrada-—ateníase a lo esencial que captaba en todo cuanto leía. Su adhesión a escritores afines es expresa y reiterada, y permite fijar con precisión sus modelos favoritos y sus ideas literarias, particularmente en el campo de la narración imaginativa. Entre los años 1897 y 1901 Quiroga publica una serie de artículos, poemas, esbozos de cuentos y hasta algunos cuentos en diferentes periódi-cos y revistas del Uruguay, que constituyen su primer aporte literario. En Buenos Aires, en noviembre de 1901, se concluye la impresión de su primer libro, donde se recoge parte de esa producción inicial, Los arrecifes de coral, -una colección de poemas y relatos-en donde aparece un Quiroga admirador de modernistas y decadentes hispanoamericanos—Darío, Lugones, Herrera y Reissig. Lo anecdótico persiste y se presenta en una atmósfera de seudopoesía decadente. Hay especial atención a lo formal y se buscan efectos musicales en el veros. Frente a este libro inicial la crítica estuvo dividida: mientras unos lo señalaban como un aconteci-miento extraordinario, otros estuvieron disconformes con su ideario poético. La importancia de este libro radica en dar a conocer la magnitud del cambio que se realiza en Quiroga en la búsqueda de su verdadera vocación. Tras Los arrecifes de coral, Quiroga se entregó por completo a la producción en prosa. En 190U apareció su segundo libro, una colección de cuentos intitu-lada El crimen del otro. Aunque había dejado completamente el verso, la influencia modernista se percibe aún. Se intensifica la influencia de Poe. A pesar de la acogida favorable que la crítica dio a su libro, Quiroga no se sintió satisfecho. Es curioso que los mismos elementos sobre, los cuales levantaría más tarde su prestigio de escritor, tuviesen en el-primer momento, un efecto deprimente, hasta el • • punto de producirle la sensación de una impotencia inte-lectual ilevantable.10 Quiroga se marcha al Chaco lleno de planes para hacerse rico con un plantío de algodón. Después de su fracaso, a principios de 1905 volvió a Buenos Aires, sano de cuerpo y espíritu, para reasumir sus actividades literarias y pedagógicas. Durante este año publicó Los perseguidos, cuento largo que -presenta una acabada fusión de ciencia y arte. Su prestigio literario aumentaba y revistas como Caras y Caretas, El Hogar Atlántida publicaban sus artículos y cuentos. En 1908 publica su primera novela, Historia de un amor turbio. En 1909 se casa con Ana María Cirés y se van a vivir a San Ignacio, donde fue nombrado Juez de paz y Oficial de Registro Civil. Quiroga tenía un temperamento rebelde, aunque hipersensible en lo que afectaba a su modo de ser; lejos de admitir la disciplina rectifica-dora de la experiencia, persiste en vivir siempre colmado de afanes, proyectos y dramáticos episodios. En Quiroga el escritor nace del hombre, y lo que ha vivido y cómo la ha vivido, en su imaginación, explica, caracteriza y da valor a lo que escribe. El primer matrimonio de Quiroga sólo duró 6 años. En 1916 con sus dos hijos, regresa a Buenos Aires. El recuerdo de su tragedia conyugal deja huellas en su obra; la vuelta a la vida social lo tranquiliza y se inicia entonces el período de mayor estabilidad y trabajo creador de.;su vida. Prescindiendo de la cronología y ateniéndose en lo posible a la unidad de caracteres artísticos coleccionó sus cuentos en libros: Cuentos de amor, de locura y de_ muerte (1917.); Cuentos de la selva, para niños (1918); El salvaje (1920); Anaconda (1921); El desierto (192*0; La gallina degollada (1925); Los desterrados (1926); Más allá (1935)-Teoría literaria de Quiroga En sus años de avanzada madurez, recogiendo y examinando experien^ cia, formula precisas y orientadoras ideas sobre tendencias generales de la literatura y particularmente para los cultivadores del cuento. Entre estos artículos tenemos: "El manual del perfecto cuentista" .(.El Hogar, abril 1925), "Los trucos del perfecto cuentista" (El Hogar, mayo 1925), "Decálogo del perfecto cuentista" (Babel, julio 1927), "La crisis del cuento nacional" (La Nación, marzo 1928), "La retórica del cuento"'(El Hogar, diciembre 1928). Otros escritos importantes relacionados con los anteriores son los que se refieren a las injusticias e incomprensiones que muchas veces el medio social presenta al escritor. Son dignos de mención: "La profesión literaria" (El Hogar, junio 1928) y "Ante el tribunal" (El Hogar, septiembre 1930). Antes de observar más de cerca los artículos mencionados, es necesario tomar en cuenta lo que para Quiroga es un cuentista. El cuentista nace y se hace. Son innatas en él la energía y la brevedad de la expresión; y adquiere con el transcurso del tiempo la habilidad para sacar el mayor partido posible de ella, en la composición de sus cuentos.11 Quiroga en su artículo "La crisis del cuento nacional" se identi-fica con Tolstoy en cuanto éste expresa al respecto: El hombre que es capaz de interesarnos con el relato de un hecho cualquiera, que posee el don de despertar en nosotros el estado de ánimo en que él mismo se encuentra; que logra hacernos sentir las impresiones de sus personajes y ver el paisaje en que se mueven, ese hombre, ocúpese de lo que se ocupe o escriba como " •'..:. quiera, es un cuentista nato.12 En los artículos mencionados, Quiroga expone las teorías que le guían en la elaboración de su propia obra. a) Al alejarse del modernismo, poco a poco se va acercando al lenguaje que a su juicio se adaptaba más al contenido de sus cuentos, lenguaje directo, depurado de formas oscuras. Tres de las reglas del decálogo se refieren específicamente al uso del lenguaje: V—No empieces a escribir sin saber desde la primera palabra adonde vas. En un cuento bien logrado las tres primeras líneas tienen la misma impor-tancia que las tres últimas. VI—Si quieres expresar con exactitud esta circuns-tancia: "Desde el río, soplaba un viento frío," no hay lengua humana más palabras que las apuntadas para expresarla. Una vez dueño de- las palabras no te preocupes de observar si son consonantes o asonantes. VII—No adjetives sin necesidad. Inútiles serán cuantas colas adhieras a un sustantivo débil. Si hallas el que es preciso, él, solo tendrá un color incomparable. Pero hay que hallarlo.13 b) en cuanto a la extensión y el procedimiento del cuento, la siguiente nota aparece en "La retórica del cuento:" En la extensión sin límites del tema y del proce-dimiento en el cuento, dos calidades se .han exigido siempre: en el autor, el poder de transmitir viva-mente y sin demoras sus impresiones; y en la obra, la soltura, la energía y la brevedad del relato, que la definen.114 Al eliminar en el cuento lo accesorio y ornamental el escritor debe ubicarse en el aspecto más fundamental de éste. Sobre este particular Quiroga dice: Luché porque el cuento tuviera una sola línea, trazada por una mano sin temblor desde el principio al fin. Ningún obstáculo, adorno o disgresión debía acudir a aflojar la tensión del hiló. El cuento era para el fin que le es intrínsico, una flecha que cuidadosamente apuntada parte, del arco, para ir a dar directa-mente en el blanco.15 c) La importancia que tienen los personajes en el cuento queda amnifestada concclaM.dád'X:>tañtoc:ésta,ocomo el trato que el escritor debe dar a ellos quedan expuestos en el decálogo: VIII—Toma a tus personajes de la mano y llévalos firmemente hasta el final, sin ver otra cosa que el camino que les trazaste. No te dis-traigas viendo tú lo que ellos no pueden o no les importa ver. X—No pienses en tus amigos al escribir, ni en la impresión que hará tu historia. Cuenta como si tu relato no tuviera interés más que para el pequeño ambiente de tus personajes, de los que pudiste haber sido uno.16 El mundo de Quiroga El personaje de Quiroga es el hombre común. Aparece con un deseo biológico de sobrevivir, es un mundo edificado sobre tensiones básicas. Se encuentra frente a las cosas mostrando su potencia e impotencia ante ellas, moviéndose frente a una realidad que es la suya propia. Denuncia sus flaquezas pero al: mismo tiempo destaca su rebelión contra la naturaleza o contra el abuso que cometen otros hombres. El hombre es el ser que lucha a la par que los animales por la supervivencia. Quiroga desconfía de un mundo de progreso organizado donde la sociedad quita al hombre la posibilidad de probarse a sí mismo. Sitúa a su hombre dentro de una naturaleza elemental, naturaleza que no es necesariamente la selva del Chaco o de Misiones, sino una naturaleza en un concepto más amplio, más universal. El hombre como protagonista queda indicado como una fuerza que sucumbe o se afirma dentro de las circunstancias dadas. La individualidad del hombre no tiene importancia. Es el hombre y su mundo lo que está expresado en los relatos de Quiroga. Diversas fuentes de inspiración dieron como resultado una temática de indiscutible riqueza, integrada por los más variados elementos tanto físicos como psíquicos. Su vasta temática abarca desde los asuntos excepcionales, como los casos psicológicos anormales, los profundos misterios de la naturaleza y sus animales, hasta los detalles más comunes de la vida diaria. Con los cuentos de monte, Quiroga inicia una de las etapas más importantes de su obra y con ella abre el camino hacia el realismo americano. Dentro de esta perspectiva, su regionalismo supera los aspec-tos folklóricos o documentales del paisaje para crear un realismo que se basa en la lucha del hombre contra la naturaleza implacable. Con respecto a la temática de Quiroga, Zum Felde comenta: Toda su obra de cuentista es valiosa y casi sin desperdicio, pues nada escribió en que no dejara impresa la huella de su garra. El tema misionero le proporciona sin embargo, sus más valiosas páginas, poniendo en sus manos la naturaleza virgen del territorio. . . . lo estraordinario, lo misterioso, lo mágico, pero dentro de la realidad cotidiana, que es su singularidad, siguen siendo las cualidades fun-damentales de sus ficciones selváticas, como lo . fueran ya en las de ambiente civilizado sus primeros libros.17 ! Dentro de los asuntos tratados sobresalen algunos que son los que en realidad le han dado a Quiroga el lugar especial que ocupa en el cuento hispanoamericano. A continuación, una breve visión de los más importantes. Uno de los temas por el cual Quiroga demostró poseer marcada predilección es el de la psicología de los seres anormales. Algunos críticos, con gran acierto, han visto la huella indiscutible del maestro Edgar Alian Poe con sus notas de horror y tragedia, elemento imprescindible en las narraciones de este tipo. Zum Felde, en un estudio preliminar del libro Más allá, comenta lo siguiente: El amor a los temas extraordinarios, la atracción que sobre él ejercen los fenómenos misteriosos o anormales de la naturaleza y la psicología, es el rasgo dominante de su temperamento literario, desde sus primeros relatos dé El crimen del otro, hasta los últimos de Más allá.18 Y profundizando sobre el particular, el mismo crítico agrega: Nadie ha tratado con más precisión y con más arte, lo anormal en psicología, los fenómenos de la neurosis, ese mundo complejo y oscuro de la psiquiatría, lindante con las cárceles y con los manicomios.19 Dentro de este núcleo temático se pueden ubicar aquellos cuentos donde se presenta el.problema de las niñas no mayores de 12 ó 13 años que sienten una temprana pasión amorosa por hombres dos o tres veces mayores que ellas. Los cuentos "Rea Silvia" y "La llama" son ejemplos típicos de lo anterior. Son niñas que al sentirse enamoradas de un hombre mucho más viejo que ellas se sumen en un prolongado letargo, en una enfermedad desconocida y sin cura, para experimentar en ese extraño y misterioso sufrimiento una sensación de goce espiritual y emocional. Quiroga no se detuvo únicamente en la presentación de asuntos y problemas psicológicos; avanza más aún en el tratamiento de este difícil tema para darnos en "El espectro," "El síncope blanco," "La meningitis y su sombra", y otros más, el producto de sus investigaciones en el mundo de la subconciencia. Otro tema que se destaca en los escritos de Quiroga es aquel donde la naturaleza viva constituye el eje central de las narraciones; especial-mente la naturaleza de Misiones. Al abordar este tema queda expuesta la atracción y la influencia que los elementos naturales ejercían en la vida de Quiroga. Su estadía en medio de una vegetación exuberante significó un poderoso estímulo. Como ejemplos pertenecientes a este tema se pueden mencionar: "Los mensú," "A la deriva," "En la noche," "El desierto," "El hombre muerto," "El simún," "Gloria tropical," narraciones llenas de vigor y saturadas de ambiente tropical. También forman parte principal de la temática de Quiroga, aquellos cuentos en que los animales son los principales protagonistas, entre ellos: "La insolación," "Yaguaí," "Anaconda," "El regreso de Anaconda," etc. El interés por los problemas político-sociales da tema para otro grupo de cuentos, pero yaoen menos cantidad, tal vez porque a Quiroga nunca se le vio participar en forma activa en grandes movimientos políticos, ni le interesó tampoco la vida agitada de la sociedad capita-lina; es en el ambiente natural donde encontró el campo propicio para sus escritos. Sin embargo, los relatos que representan el tema político-social sí nos sirven para conocer el pensamiento de Quiroga con respecto a este asunto. En estos cuentos no sólo encontramos la narración de un aconteci-miento de interés sino que hay además una gran simpatía por los hechos presentados, una verdadera identificación con las aspiraciones de los personajes lo cual afirma claramente la posición solidaria del escritor con ellos. En la manera de presentar los hechos, Quiroga manifesta directa y firmemente su propósito de denunciar una injusticia. La evidente explotación del trabajador y las injustas imposiciones que acompañan a su labor quedan manifestadas claramente. Lo anterior lo observamos en relatos como: "Las fieras cómplices," "Una bofetada," "Los precursores" y "Los mensú." Gustavo Luis Carrera al comentar este tema en la obra de Quiroga, se pregunta: ¿Al abordar dicho problema lo hizo con la intención de efectuar una denuncia de carácter social, o no? ¿Ese tema era para él uno como cualquiera otro, en todo caso con mayor originalidad y fuerza dramática, o lo trató con el deliberado propósito de atacar la injusticia que aniquilaba a los mensú?20 Tomando en cuenta las consideraciones que Carlos Selva Andrade21 expone sobre el conocimiento que Quiroga tenía sobre las condiciones de vida de los mensú, lo cual aceptamos como un hecho verdadero, podemos concluir con las'aseveraciones de G. L. Carrera: Es en la manera de plantear el asunto donde vemos clara la intención del autor. . . . Aquí se revelan dos elementos de gran importancia en el pensamiento de Quiroga: su protesta ante la humillación inferida al hombre, y su identificación de la injusticia con el deber. . . . la denuncia que hace. Quiroga responde a un propósito deliberado y justiciero lleno de solidaridad humana.22 Quiroga sintió la atracción por el cine, pero en un grado menor que por los temas anteriores. En este grupo se destaca el cuento "Miss Dorothy Phillips, mi esposa;" también escribió varios artículos críticos sobre historias cinematográficas que aparecían en distintas revistas del país. Dentro de la temática quiroguiana no podía faltar la nota humo-rística que contienen algunos de sus relatos; ejemplo característico es "Tres cartas . . . y un pie." A pesar de la gran variedad de asuntos tratados, hay uno que predomina sobre todos los demás—la muerte. La muerte y los temas relacionados con ella sirven a Quiroga para resolver la mayor parte de las situaciones que describe. Desde los escritos en que Quiroga muestra influencia de otros escritores, donde aparecen diversas variantes de la muerte como única posibilidad, Quiroga nos lleva hasta, los relatos en que la muerte es el motivo central. En estos casos, la muerte se presenta como una salida natural donde el personaje tiene plena convicción de lo que sobre-vendrá . La convicción con que Quiroga manifiesta la muerte no abandona ninguno de los cuentos de la "muerte propia-, "c:,.Lar.ide Yaguaí ,.\la de.. Mister-Jones, la de Korner, la del inmigrante Phoening, la de Suber-casaux, la de Tirofago y Joao Pedro, la de Van-Houten, la de Rivet, la de Sotelo o la del doctor Else, constituyen la médula y esencia de los cuentos de esta modalidad.23 Quiroga no fue solamente un espectador más o menos cercano de la muerte sino que además se sintió responsable y hasta culpable de algunas de ellas. Su contacto con la muerte en su estadía en Misiones le hizo ver a ésta no como el acontecimiento de calificada seriedad, sino como un 1.5; incidente desagradable de la yida diaria. Durante su estadía en Misiones encontró el lugar en el que la muerte no era más que un acontecimiento desagradable y no un suceso extraordinario. En los relatos de Quiroga la experiencia vivida posee carácter relevante. Algunas veces el cuento se origina en una anécdota y aunque ésta sea utilizada en forma parcial o simbólica, las circunstancias descritas dan la visión de lo real y. verdadero que caracteriza sus relatos. La soledad fue uno de los elementos que con frecuencia acompañó a Quiroga; a través de ella fue madurando y evolucionando. Por este motivo, no sólo trata de buscar a sus amigos sino que intenta a través de los recursos encontrar la compañía que tanta falta le hace. Sobre este aspecto N. Jitrik comenta: Quiroga entendió la soledad, pero no la admitió como fuente de encuentro consigo mismo, sino más bien como una catástrofe que no podía, ni quería a veces, superar. La trágica atmósfera que envuelve sus cuentos resulta de esa corrosiva contradicción que lo hacía aislarse, recogerse y extremar las pruebas de su eficiente presencia en el mundo. Esa soledad es complementaria de la actividad que en sus cuentos implica un ansia y un poder de descubrimiento del hombre común, sólo que llega a la actividad a costa de su 9 Li angustia y su impotencia. En Quiroga los personajes actúan porque los hechos que realizan tienen una vinculación especial con la situación total de sus vidas. En ciertos casos como en "Los mensú," sus actuaciones van en contra de su voluntad, en otros casos, circunstancias especiales los obligan a actuar en formas determinadas. Más que dividir la obra de Quiroga siguiendo su evolución cronoló-gica es preferible observar en sus cuentos dos tipos de relatos.: -uno, el cuento donde aparecen marcadas influencias y, el otro, el conjunto más numeroso, llamados por Quiroga, "cuentos de monte," donde la originalidad de su contenido es lo distintivo. Por razón de la finalidad específica, aún puede diferenciarse un tercer grupo, el de los cuentos de la selva para niños. Esta clasificación no establece grupos de relatos con caracteres exclusivos, sino que se funda en notas predominantes. En este trabajo nos limitaremos a cuatro de los cuentos de monte —"La Insolación," "Los mensú," "El hombre muerto" y "El regreso de Anaconda"—y'sólo nos referiremos a los demás cuando lo creamos necesario, pero sin profundizar en ellos. El tiempo vivido en Misiones fue de decisiva trascendencia en la vida y en la obra literaria de Quiroga; desde un principio se sintió vinculado a aquellas tierras, distante de la civilización y de la convi-vencia social. El descubrimiento literario de Misiones se produce en varias etapas y empieza a dominar hacia 1912 cuando Quiroga ha instalado su hogar. A partir de este año es cuando Quiroga empieza a descubrir realmente Misiones y es,para este período cuando escribe y publica sus cuentos más logrados en donde se describe y se siente la naturaleza de Misiones, sus hombres y sus problemas. El descubrimiento de la selva provoca un cambio fundamental en los rasgos estilísticos de su obra. Poco a poco su etapa inicial se va depurando hasta vislumbrarse el estilo recio y limpio que es el que Quiroga llegará a dominar. A continuación mencionaremos algunas de las características generales más sobresalientes que presentan los cuentos de Quiroga. .Al:-.."buscar.-Quiroga la eficacia en la comunicación del sentimiento, la síntesis y la densidad ocupan un lugar especial en sus relatos. Esta característica intensifica el dramatismo del cuento y le da cierta tensión inmanente que no necesita de finales efectistas para mantener elevado el interés del lector. Lo anterior se puede observar claramente en el siguiente pasaje: El Paraná corre allí en el fondo de una inmensa hoya, cuyas paredes, altas de cien metros, encajonan fúnebremente el río. Desde las orillas, bordeadas de negros bloques de basalto, asciende el bosque negro también. El paisaje es agresivo y : reina en él un silencio de muerte.25 En "A la deriva," el arte del autor se especializa en condensar en pocas páginas, como en comprimida.imagen, el sentido trágico de la vida del hombre. La acción se desarrolla en una sola línea recta, sin ninguna interrupción. Cada movimiento, cada palabra ocupa su lugar justo, cada expresión es necesaria y ayuda al avance de la acción con fuerza rápida hasta el final. La brevedad en Quiroga está utilizada de tal forma que no afecta en absoluto el sentido general de la acción que se desarrolla. La insistencia del autor en reducir la extensión al mínimo es porque él cree que es allí donde radica el poder emocional del cuento. Sobre este aspecto Saúl Yurkevich dice: Cumple espléndidamente su papel de transmitir con fidelidad lo que quiere comunicarnos; prosa sencilla, escueta, precisa, sin galas formales ni despliegues de virtuosismo; con períodos breves, casi sin nexos gramaticales de unión, pero enlazados interiormente por relaciones de sentido. Hay economía de palabras, la expresión ha sido sometida a riguroso contralor.26 . Así como en el pasaje tomado del cuento "A la deriva," en otros cuentos se observa el empleo eficaz de lo descriptivo, no ornamental, sino muy ajustadamente funcional. Observemos el siguiente pasaje tomado de "Los inmigrantes": El hombre, tras una larga mirada a su alrededor, se convenció de que nada podía hacer. Su mujer estaba encinta. Entonces, sin saber donde ponía los pies, alucinado de excesiva fatalidad, el hombre cortó ramas, tendiólas en el suelo y acostó a su mujer encima. El se sentó a la cabecera, colocando sobre sus piernas la cabeza de aquella.27 La experiencia juega un papel importante, da al relato el testi- ' monio de la acción vivida o experimentada. La veracidad de lo real importa más que nada por la relación que ésta tiene con el personaje que la vive. Uno de los libros que mejor representa la realidad en Quiroga es Los desterrados. La segunda parte, integrada por siete relatos es un catálogo de tipos; la primera parte presenta el ambiente, la naturaleza en que ellos actúan. En estos relatos el narrador se nos presenta dentro del ambiente humano de sus personajes, como uno más de ellos, en esta forma, todo lo que cuenta es presentado como el conjunto de experiencias vividas a su alrededor y a veces por sí mismo. La acción del personaje es lo más importante en estos relatos. Generalmente el narrador introduce su mundo y el conflicto se amplía; lo circunstancial cobra dimensión humana. El hecho relatado podría haberle ocurrido a cualquier ser humano, es por ello que la caracterización física no existe en esta clase de relatos. En algunos relatos de Quiroga también se puede observar como lo sobrenatural domina en ciertos casos el proceso que lleva al desenlace; tal ocurre en "La insolación." En éste como en otros cuentos, lo insólito se inserta poco a poco, mediante pequeños incidentes. La maestría del autor consiste en manejar una técnica especial para llevar al lector entre esos dos planos y mantenerlo en suspenso frente a lo verosímil y lo inverosímil. El acontecimiento que provoca el desenlace tiene por esa razón dos explicaciones: una natural y otra sobrenatural. Otro detalle importante en los cuentos de Quiroga es la abundancia de material científico que en ellos aparece; además de tener en sí un gran valor, dan a la narración la sensación de veracidad que la hace más interestane y real; no hay que olvidar que Quiroga sintió una profunda inclinación hacia las investigaciones científicas que lo llevaron a realizar experimentos hasta en su propia persona; de allí que en sus obras encontremos, con mucha frecuencia, párrafos que nos recuerdan esté:,amor a las ciencis.s. Un ejemplo que representa lo anteriormente expresado es el relato "Los inmigrantes." En él, el fiel registro fisiológico de la eclamp-' sia combina el léxico profesional de la ciencia con el lenguaje natural del protagonista. Sobre este aspecto Zum Felde comenta: Quiroga es un gran estudioso de la vida y también de la ciencia. Una de las características suyas es la riqueza de datos científicos de que se vale; lo cual da a lo extraordinario de sus relatos un lastre de hechos positivos, que los torna aún más suges'-rf. . tionantes.28 NOTAS DEL CAPITULO I 1Alfredo Veiravé, Literatura Hispanoamericana, Editorial Kapeluz, S.A., Buenos Aires, 1973, p. 158. 2Ibid., p. 158. 3José Sánchez, "El cuento hispanoamericano," Revista Iberoamericana, 16, febrero-julio 1950, p. 102. ^Juan Liscano, "El cuento hispanoamericano," Revista Nacional de Cultura, No. 129, septiembre-octubre 1958, p. 10. 5Sánchez, op. cit., p. 120. 6Hanne Gabriele Reck, Horacio Quiroga—Biografía y crítica, Colección Stadium, México, 1966, p. 12. 7Ibid., p. 17. 8Horacio Quiroga, El_ crimen del otro y otros cuentos, Claudio García y Cia. Editores, Montevideo, 1972, pp. 11-2.. 9 L O S diversos críticos sugieren diferentes nombres de escritores preferidos por Quiroga y que pudieron influir en él. Delgado y Brignole aumentan el número de los "compañeros convergentes" con los nombres de Ibsen, Suderman, Knut Hamsun y Conrad (Vida y_ Obra de Horacio Quiroga, p. 35^). Lázaro Liacho agrega a Bret Harte (estudio preliminar en Anaconda, p. 18). E. Abrew Gómez señala los lazos que unen a Quiroga con Maeterlink y con Max Nordau (Horacio1Qúiróga, pp. 608. Rodríguez Monegal ve en Wells una influencia adicional (Objetividad de Horacio Quiroga, p. 23). Crow observa que los Cuentos de la selva le recuerdan la obra del naturalista norteamericano, Ernest Thomson Seton (Quiroga, El Salvaje, p. 89). 10Emir Rodríguez Monegal, "Objetividad de Horacio Quiroga," Número, Año 2, Nos. 6-7-8, Montevideo, enero-junio 1950, p. 27. ^Horacio Quiroga, "La crisis del cuento nacional;" en Sobre literatura, Editorial Arca, tomo 7, Montevideo, 1967, p. 12Quiroga, op. cit. , p. 92. 13Ibid., p. 87. 11+Horacio Quiroga, "La retórica del cuento," en op. cit. , pp. 115-6. 15Quiroga, "Ante el tribunal," en ag_. cit. , p. 137. 16Quiroga, "Decálogo del perfecto cuentista," en op. cit. , p. 88. 1 7 Horacio Quiroga, Más allá y otros cuentos, Estudio preliminar por Alberto Zum Felde, Claudio García y Cía. Editorés'; Montevideo, 19^ -5, pp. 9-19. 18Ibid., p. 11. 19Ibid., p. 12. 20Gustavo Luis Carrera, "Horacio Quiroga y los mensú," Revista Nacional de Cultura, no. 132, enero-febrero 1959, p. 119• 21Carlos Selva Andrade, "Horacio Quiroga, el misionero," Suplemento literario de La Prensa, diciembre 27, 1953. 22Carrera, o£. cit. , p. 120. 23Jitrik, op. cit. , p. 120. 2ttIbid. , pp. 2-3. 25Horacio Quiroga, "A la deriva," en El regreso de Anaconda, Edi^o torial Universitaria, Buenos Aires, 19^0, p. 132. 25Saúl Yurkievich, "Quiroga: su técnica narrativa," Revista Iberoamericana de literatura, Nos. 2-3, 1960-1, p. 97. 27Horacio Quiroga, "Los inmigrantes," en El Salvaje, Editorial Losada, S.A., Buenos Aires, 19^3, p. 38. O A Horacio, Quiroga, Más allá y otros cuentos, p. .12. CAPITULO II LOS CUENTOS DE MONTE EN LA OBRA DE QUIROGA Con'.-cierta frecuencia, la obra literaria de Quiroga ha dado origen a estudios que se refieren al aspecto más conocido de este escritor: el tema sobre locura y muerte. Dada la importancia de este enfoque de su obra se justifica en parte esta tendencia. Sin embargo, tratándose de un escritor de tan variados matices y asuntos, hemos querido acercarnos a su obra desde otro ángulo. En primer lugar, considerando la importancia que la región selvá-tica de Misiones y sus alrededores representó en la vida y obra de Quiroga, es allí donde hemos querido ubicar los cuentos de nuestro objeto de estudio. Quiroga se estableció en Misiones, en San Ignacio. Allí vivió muchos años. La selva, escenario sobre el cual se proyecta la fatalidad le sirvió como base para la realización de sus cuentos más logrados. En el análisis realizado se han seleccionado cuentos llamados por Quiroga, por el contenido de su materia "cuentos de monte." En la selección de los cuentos estudiados se ha tomado en cuenta no sólo que los personajes actúen dentro de ese mundo peculiar de Quiroga sino, que sus temas por ser característicos en la obra literaria del escritor, sirvan para abarcar una serie de cuentos relacionados con el analizado. Así tenemos, que al referirnos a "Los mensú," es preciso recordar además cuentos como "Una bofetada," "Los precursores," "Las fieras cómplices," "Los pescadores de vigas," "Los desterrados" y aún su novela Pasado Amor, donde Quiroga alude a la explotación de los trabajadores. De la misma forma, al mirar más de cerca "La insolación," se puede determinar que sus diversos núcleos temáticos están relacionados con rela-tos posteriores que se encuentran en libros como: El Desierto, Anaconda, Los Desterrados. "El hombre muerto" representa uno de los temas que más define y caracteriza la narrativa de Quiroga: la muerte, pero más que ésto, el momento de la agonía. Este relato tiene aspectos afines con "A la deriva" y con "El hijo," cuentos en los cuales aparece no la muerte natural sino aquella que sorprende a su víctima y con rápido golpe la arranca de su vivir cotidiano. La importancia que Quiroga concede a los animales es otro de los temas centrales de su creación literaria. Tanto por la fidelidad litera-ria a los rasgos de la especie zoológica como por su carácter de lucha entre el hombre y la selva, "El regreso de Anaconda" está vinculado con relatos tales como: "Anaconda," "La guerra de los yacarés," "Yaguaí," "La insolación;" y en general con todos los relatos que componen su libro Cuentos de la selva, para niños. Al mismo tiempo que se ha considerado el lugar en que se desarrolla i la acción, como un factor común, se han observado las notas predominantes de la técnica utilizada por el escritor. La insolación Publicado por primera vez el 7 de marzo de 1908 en la revista Caras y Caretas, es el relato que introduce por primera vez el ambiente de monte en la obra de Quiroga. Posteriormente fue incluido en su libro Cuentos de amor, de locura y de_ muerte en 1917.. Dos años y. medio permaneció Quiroga en el Chaco, región argentina, situada a siete leguas de Resistencia y a orillas del Saladito. Aunque Quiroga fracasó como plantador de algodón en esta región, transcurridos los años recordaba con satisfacción sus días en aquel lejano lugar: Si algo deseo es tener un poco de plata, echar al diablo a todos los hombres y encerrarme en otro Saladito. Sentarme en un claro de monte, una buena mañana de invierno y sol, habiendo caminado mucho fumando un cigarro o con la es-copeta al lado, rodeado de perros chacos, me parece esto una esperanza de nueva vida. El Chaco como más tarde Misiones, representó para Quiroga la oportunidad para crear un mundo a su medida, un mundo creado por sus manos. Sus años en el Chaco fueron un ensayo general, el antecedente a su vida en Misiones. Aunque desde el punto de vista económico constituyó una prueba mal planeada y un verdadero fracaso, para Quiroga fue una experiencia de gran valor. No sólo representó el contacto con nuevos elementos sino que junto con la maduración del hombre se fue efectuando la maduración del escritor. Síntesis de la trama: El relato nos presenta el momento culminante de dos destinos paralelos. Míster Jones, un extranjero, vive en una chacra—finca rústica pequeña—ubicada en el Chaco, en la cual durante el día dirige el trabajo de los peones y en las noches trata de combatir su agobiadora soledad con veladas nocturnas de alcohol. Sus cinco perros—Oíd, Milk,; Dick, Prince e Isondú—crecen seguros de se protección y cuidado. Cierto día esta seguridad es amenazada cuando ven el fantasma de la muerte caminando hacia la casa en la figura de su amo. A Míster Jones se le rompe un tornillo al tratar de armar su carpidora. Manda a un peón a la finca vecina para pedir un repuesto pero éste regresa sin nada. Desobedeciendo las órdenes de su patrón produce la muerte a su caballo. Disgustado con el hombre debido a su ineptitud, Míster Jones decide salir a buscar el encargo que aquél no había cumplido;;para hacerlo más rápido acorta la distancia al cruzar el pajonal del Saldito. Cuando vuelve, sufre un acceso de insolación y muere. "La insolación" se organiza estructuralmente alrededor de la creencia supersticiosa según la cual los perros poseen la capacidad de ver la llegada de la muerte, acontecimiento que anuncian mediante sus aullidos. El cuento además ha tomado en cuenta la creencia popular que "cuando una cosa va a morir, aparece antes." Esta creencia es hábilmente utilizada por el narador, quien se ubica con naturalidad en el plano real y eneel plano irreal con una actitud objetiva y veraz. El otro punto de partida del cuento se vincula con la experiencia del propia Quiroga como pionero del cultivo de algodón en el Chaco. El tratamiento de la realidad como experiencia nos presenta un mundo geográficamente delimitado y verificable: son los algodonales del Chaco argentino, es el pajonal del Saldito; y está descrito no sólo en relación inmediata con la anécdota presentada sino también mediante un lenguaje de intención documental que intenta mostrarnos las características de ese específico lugar. Observemos la siguiente descripción: Llegó al riacho y se internó en el pajonal, del diluviano pajonal del Saladito, que ha crecido, secado y retoñado desde que hay paja en el mundo, sin conocer fuego.2 En este ambiente, experimentado por el narrador, Quiroga nos pre-senta el destino trágico tanto del hombre como de los animales. Los personajes s.e dirigen irremediablemente hacia un final fatal. Míster Jones, aunque trate de sobrepasar sus límites termina al igual que su caballo en el destierro definitivo de la muerte; los perros, repartidos entre los indios vivirán "flacos y sarnosos"; los peones trabajan sometidos a la inclemencia del clima chaquéño, como víctimas de un mundo que para ellos no puede ser mejor. Morir en el Chaco de insolación no es un suceso extraordinario, si se considera la intensidad del sol. Sin embargo, Quiroga imprime a este acontecimiento un carácter singular a través de la presencia de lo irreal. El relato nos es narrado desde un doble punto de vista. A veces relata el narrador de manera omnisciente, lo que él ve, otras veces cuenta lo que sólo ve el personaje testigo, que en este caso son los perros. De esta manera, surge en el cuento una doble perspectiva; en un plano verosímil, real, Míster Jones muere por los efectos del sol abrasador —insolación y el alcohol—en un plano irreal Míster Jones muere porque la muerte se encuentra con la figura que lo andaba buscando y que es su doble. En esta doble perspectiva Quiroga nos presenta a Míster Jones como un amo impaciente y negligente, mientras que sus perros tienen un sentido común y guardan intuitivamente respeto al sol. En la interrelación de planos, Míster Jones es presentado ante una doble fatalidad. Una, la elegida por él mismo que consiste en su condición de desterrado; la otra, Míster Jones como a todo ser viviente, le ha llegado la hora de morir. Los perros, cuyo destino está íntimamente relacionado con la vida de su amo y es prácticamente dependiente de aquél, saben de la presencia de la muerte e intentan salvarlo pero su intento fracasa debido a su imposibilidad de comunicación con los humanos; por este motivo, los perros son partícipes de la fatalidad que envuelve a Míster Jones. Los personajes, vistos en los dos planos están presentados de la siguiente manera: el plano real se basa en la presencia de un hombre, Míster Jones, quien ha ido al Chaco a trabajar con peones a su cargo, en el cultivo del algodón, habita en una casa de dos pisos y acude al whisky como única compañía, en el relato se le advierte alejado de los demás personajes. Estos por el contrario, están unidos por la situación social —peones—o racial—indios. La soledad en que se presenta a Míster Jones se puede confirmar además por la fugaz aparición de Míster Moore, quien después de la muerte de aquél, viene a la chacra donde permanece sólo una hora, tiempo necesario para vender todo y regresar inmediatamente a Buenos Aires. El plano irreal se basa en la presencia de la muerte, figura que aparece y desaparece ante los ojos de los perros. Oíd el cachorro más pequeño de los cinco, la confunde en la primera aparición con su.patrón, detalle que nos indica que probablemente por ser el menor de todos, carece de la experiencia de los perros mayores. La muerte aparece en diversas ocasiones: al principio se des-vanece en el aire; más tarde se conforma con la muerte del caballo y finalmente se funde con su doble, Míster Jones. En un cuento como "La insolación" Quiroga amalgama esas dos vertientes por las cuales se desliza su narrativa: lo fantástico y lo realista, y es en esta juntura donde mejor se trasluce el esfuerzo de Quiroga por rasgar esa corteza exterior que forma la realidad de sus cuentos, agregando una dimensión que trasciende el plano inmediato de lo histórico. Esta dimensión puede lograrse más fácilmente introduciendo un elemento fantástico o sobrenatural como el caso de las alucinaciones en "El hijo" y los videntes "fox-terriers" en "La insolación."3 El relato ocurre en un mundo real, verdadero. Quiroga nos sitúa en los seres mismos que están viviendo la experiencia del calor sofocante y al mismo tiempo nos describe el mundo real donde se desenvuelven: Veía la monótona llanura del Chaco, con sus alterna-tivas de campo y monte, monte y campo, sin más color que el crema del pasto y el negro del monte. Este cerraba el horizonte, a doscientos metros, por tres lados de la chacra. Hacia el Oeste el campo se ensanchaba y extendía en abra, pero que la inelu-dible línea sombría enmarcaba a lo lejos.^ Los hombres y animales se mueven en esa realidad en una forma práctica. Sus actuaciones se pueden interpretar como causa y efecto de su forma de vivir. Observemos los siguientes ejemplos: A la mañana siguiente Míster Jones fue el mismo a buscar las muías y las unció a la carpidora, trabajando hasta las nueve. No estaba satisfecho, sin embargo. Fuera de que la tierra no había sido nunca bien rastreada, las cuchillas no tenían filo, y con el paso rápido de las muías la carpidora saltaba.5 Los perros lo acompañaron, pero se detuvieron a la sombra del primer algarrobo; hacía demasiado calor. Desde allí, firmes en las patas, el ceño contraído y atento, lo veían alejarse. Al fin el temor a.la soledad pudo más, y con agobiado trote siguieron tras él.e Los personajes dentro de la realidad se dan cuenta de la importan-cia que los fenómenos naturales tienen así como el valor que tienen sus vidas en relación con ellos. A través del relato se nos muestra como Oíd aprende algo definitivo; tan cabal es su experiencia que al final no vacila en reconocer por sí mismo al fantasma que se aproxima. Fue en ese momento cuando Oíd, que iba adelante vió tras el alambrado de la chacra a Míster Jones, vestido de blanco, que caminaba hacia ellos. El cachorro, con súbito recuerdo, volvió la cabeza a su patrón y confrontó. — ¡La Muerte, la MuerteI—aulló. 7 Al principio, el plano irreal se encuentra ausente en el relato, Quiroga nos presenta la visión real del ambiente en que se desarrollará la acción. Aunque esta descripción está cimentada en la realidad, se puede entrever cierto carácter fatal implicado en sus expresiones. Aspecto que no es raro en los relatos de Quiroga pues el propósito es irnos preparando para los acontecimientos futuros. A medida que el relato continúa, lo irreal va dominando el proceso que nos llevará al desenlace. Lo insólito se va insertando en el relato mediante pequeños incidentes. El personaje fantasma—la muerte, posee la especial característica de ser visto únicamente por los perros. Con este procedimiento Quiroga presenta al lector sólo la visión animal dentro del terreno de la irrealidad. La importancia de los animales en la creación de Quiroga es de gran magnitud. Los animales son vistos ocupando diversas funciones en los relatos. Como elemento desencadenante de la acción, como en "A la deriva," "En la noche"; animales co-protagonistas con el hombre, en "La insolación," "Yaguaí"; animales como protagonistas exclusivos, "Anaconda"; animales en relatos parabólicos, "La patria," "Juan Darién"; animales como tema de estampa. En este último grupo, el animal es presentado en su ambiente, descrito minuciosa e imparcialmente con cierto carácter natura-lista y la simpatía de quien ha vivido entre ellos. Quiroga presenta a los animales con una actitud de respeto, de comprensión, aun cuando se hallen en sus momentos de mayor peligrosidad. La caracterización de los perros está claramente delineada en "La insolación." Antes de saber de la existencia de Míster Jones, presenciamos un diálogo de los perros donde se conocen sus nombres y sus rasgos individuales. El cachorro Oíd, Milk, el padre del cachorro, Dick el taciturno preferido, Prince, cuyo labio superior partido por un coatí., dejaba ver dos dientes, e Isondú, de nombre indígena.8 Así mismo, quedan claramente delineadas sus actuaciones. No hay duda que es en ellos donde radica lo esencial del relato. Esto queda demostrado desde el comienzo del cuento. El cachorro Oíd salió por la puerta y atravesó el patio con paso recto y perezoso. Se detuvo en la linde del pasto, estiró el monte, entrecerrando los ojos, la nariz vibrátil y se sentó tranquilo.9 Milk cruzó las patas delanteras y sintió leve dolor. Miró sus dedos sin moverse, decidiéndose por fin a olfatearlos. El día anterior se había sacado un pique, y en recuerdo de lo que había sufrido lamió extensamente el dedo enfermo.10 Cuando Míster Jones es presentado en el relato, son los perros quienes lo introducen, enfatizando una vez más, su relevancia en el cuento. Al cabo de una hora irguieron la cabeza; por el lado opuesto del bizarro rancho de dos pisos. . . habían sentido los pasos de su dueño, que se detuvo un momento en la esquina del rancho y miró el sol alto ya.11 Los rasgos de los animales están presentados con gran precisión. Los perros, dotados de la facultad de hablar,: expresan su tranquilidad al sentirse protegidos por su amo. Milk, el padre del cachorro, cruzó a su vez el patio y se sentó al lado de aquel, con perezoso quejido de bienestar. Permanecían inmóviles, pues aún no había moscas. Oíd, que miraba hacía rato la vera del monte, observó: . —La mañana es fresca. Milk siguió la mirada del cachorro y quedó con la vista fija, parpadeando distraído. Después de un momento dijo: —En aquel árbol hay dos halcones Milk agregó —Hay muchos piques Callaron de nuevo convencidos.12. El lugar donde se desarrolla la acción desempeña un papel importante en los relatos de Quiroga y de manera especial en "La insolación." Al respecto el profesor William Peden hace la siguiente observación: Place with Quiroga is an active agent, a physical and vital forcé that not only influences but often deter-mines the fate of his characters. It's a harsh world, Quiroga's domanted by malignant natural forces, parched by the blinding North Argentine sun that destroys Mr. Jones of sunstroke, of swollen rivers that threaten the husband and the wife of "In the middle of the night," of jungles where lurks the deadly yayarascusu .whose bite kills the protagonist of "Drifting", by careless-ness, or any combination of the three (as in the case with "The son" of "The dead man). . , 1 3 En "La insolación" el relato nos presenta con claridad el enfren-tamiento de la fuerza de Míster Jones y sus perros contra la fuerza de la muerte y la naturaleza, cada una de ellas tratando de imponerse, lío importa que tanto esfuerzo haga Míster Jones para resistir el sol ardiente del mediodía chaqueño, o los perros con sus ladridos de ahuyen-tar el fantasma de la muerte: siempre serán vencidos porque son más débiles. Observemos cómo es presentado ese carácter dominante de la naturaleza a medida que el relato avanza: A esa hora temprana el confín, ofuscante de la luz a mediodía, adquiría reposada nitidez.14 El calor creciente les hizo presto abandonar aquél por la sombra de los corredores.15 El día avanzaba igual a los precedentes de todo ese mes: seco,, límpido, con catorce horas de sol calcinante. . .16 Eh el paisaje silencioso y encegueciente de sol, .:!'. el aire vibraba a todos lados, dañando la vista.17 Al calor quemante que crecía sin.cesar desde tres días atrás agregábase ahora el sofocamiento del tiempo descompuesto.18 El cuento nos muestra el proceso de la lucha de estas dos fuerzas. El narrador nos coloca frente a los personajes, registrando detalladamente lo que ocurre. Míster Jones se convenció de que había traspasado el límite de resistencia . . . Sentíase en el aire, como si dentro de la cabeza le empujaran el cráneo hacia arriba. Se mareaba mirando el pasto. Apre-suró la marcha para acabar con eso de una vez. . . Entretanto, los perros seguían tras él, trotando con toda la lengua afuera. A veces asfixiados, deteníanse en la sombra de un espartillo.19 Refiriéndose a este particular Bratosevich comenta: Quiroga es maestro en la mostración de procesos de lo natural, que nos entrega vitalmente, desde la vivencia de quien los está padeciendo. . . . Precisamente porque Quiroga necesita integrar el registro objetivo con.la vivencia.20 En los relatos de Quiroga el factor tiempo tiene, una importancia decisiva. Esto lo podemos observar en "La insolación." La acción se desarrolla en un tiempo cronológico y es presentada en dos etapas. La primera comienza con el amanecer del primer día. A esa hora temprana . . .el campo emanaba tónica frescura que traía al alma pensativa ante la certeza de otro día de seca. . . .El sol salió; y en el primer baño de luz, las pavas de monte lazaron al aire puro el tumultuoso trompeteo de su charanga. En toda esa mañana no hizo nada.21 La etapa se cierra en la noche. El tiempo es medido con precisión. Es un día completo, pero conciso, porque el narrador ha reducido ese tiempo cronológico a su mínima expresión, tomando solamente los momentos culminantes destinados a poner en evidencia como la velocidad del sol va modificando el ambiente. El clima sujeto al factor solar afecta a hombres y animales: (los perros) Se alejaron con.lentitud a.echarse de nueyo al sol. Pero el calor creciente les hizo presto abandonar aquél por la sombra de los corredores.22 (los peones) . . . volvieron a las dos a la carpición, no obstante la'hora de fuego. . . 2 3 La segunda etapa comienza también al amanecer—-del día siguiente. Esta etapa va a culminar a la hora de la siesta. Las acciones de Míster Jones están vinculadas con el proceso que progresa en el ambiente y que nos conduce al desenlace final. El sol es ahora "fundente," la siesta "pesaba agobiada de luz y silencio." En esta segunda jornada el narrador acentúa los tonos dramá-ticos del clima asfixiante que tiende a aniquilar a Míster Jones y los animales. El cielo estaba blanco y no se sentía un soplo de viento. El aire faltaba, con angustia cardíaca que no permitía concluir la respiración.24 Míster Jones desde hacía largo rato le golpeaba en los oídos el latido de las carótidas. . , 2 5 (los perros) A veces asfixiados, deteníanse en la sombra de un espartillo; se sentaban precipitando el jadeo, pero volvían al tormento 'del sol.26 (una gallina) . . . el pico abierto y las alas apartadas del cuerpo, cruzó el patio incandescente con su pesado trote de calor.27 El tiempo en el cuento se nos presenta desde el principio hasta el fin en estas dos. jornadas; no disminuye en nada la tensión de lo narrado. En la narración de "La insolación," el relato predomina sobre los diálogos.; éstos se desarrollan entre los perros mediante frases cortas, inconexas y aún repetidas. Allí, el cachorro vio de pronto a Míster Jones que lo miraba fijamente, sentado sobré un tronco, Oíd se puso de pie, meneando el rabo. Los otros levantáronse también, pero erizados. — ¡Es el patrón.'. exclamó el cachorro, sorprendido de la actitud de aquello. -—No, no es él—replicó Dick.28 En la obra literaria de Quiroga, "La insolación" es un relato que interesa no sólo por poseer núcleos temáticos representativos de su narrativa—la muerte, la naturaleza, los animales, los desterrados, el hambre, etc.—sino por mostrar el primer ensayo de integración de mundos opuestos; lo irreal y lo real; el mundo de los seres humanos y el de los animales; y al mismo tiempo, mostrarnos ciertos rasgos característicos de su técnica—el comienzo directo, el uso de imágenes sensuales, la ironía, brevedad, precisión, etc.—que serán comunes en sus escritos posteriores. Los mensú En el extremo norte de la Argentina, en sus límites con el Paraguay y Brasil, se encuentra situada esa vasta extensión de tierra llamada la Mesopotamia Argentina, formada por varias mesetas, ríos y.llanuras, que representan la parte tropical correspondiente a este país sureño. Una de las mesetas, de escasa altura, cruzada transversalmente por diversos ríos que se dirigen al Paraná unos y al Uruguay otros, comprende el territorio nacional de Misiones. Este territorio misionero presenta ciertas características geo-gráficas muy particulares dentro del relieve argentino: el clima es cálido, subtropical, y las lluvias muy abundantes, creciendo en intensidad hacia el este. Esta zona está cubierta de selvas y bosques riquísimos que producen grandes cantidades de madera, de allí que la explotación consr-tituya una. de las actividades principales de esta región. Horacio Quiroga llega por primera vez a este territorio como miembro de una expedición para estudiar las minas del Imperio Jesuítico que se encontraban abandonadas por parte del gobierno. Esta primera visita provocó una profunda reacción en Quiroga quien se sintió atraído por los elementos salvajes que este terrotorio presentaba. Desde 1906 a 1909 viajo varias veces a Misiones. En 1906 compro varias hectáreas y en 1909» después de contraer matrimonio con Ana María Cirés decidió establecer allí su hogar. Misiones no sólo representa el motivo de inspiración para sus mejores obras—Cuentos de la selva, El salvaje, Anaconda, El Desierto, Los Desterrados—o el tema propicio para la concepción de sus mejores cuentos, sino el territorio que significó para él su propia vida, una completa identificación con su propio carácter y con su espíritu. Si bien es cierto que Quiroga admitió estas selvas, fue precisamente por la afinidad que encontró entre su espíritu extraño y el misterio que para él encerraba este conjunto de elementos. No fue exclusivamente la naturaleza la que dio tema a los cuentos de Misiones, aunque es una constante y factor determinante én muchos de sus relatos: son sus habitantes, sus luchas, sus sufrimientos los que ocupan gran parte de su obra. Sin duda, ningún otro relato representaría mejor lo dicho que "Los. mensú." Esta, junto con "Una bofetada," inicia el tema de la explotación del hombre en los maderales de Misiones, presentando ambos un aspecto fundamental de la cuestión social. Síntesis de la trama: Publicado el 3 de abril de 191^, pasó más tarde a la colección Cuentos de amor, de locura y de_ muerte. Los protagonistas, Cayetano Maidana y Esteban Podeley, después de haber concluido su contrata se dirigen a Posadas en busca de unos días de diversión. Los dos mensú dérrochan su paga adelantada y gastan hasta los límites de lo que su crédito les permite durante una semana de fiesta, rodeados de bebidas, baile y mujeres. Después se encuentran otra vez en el vapor que los lleva hacia el campo de obraje donde tendrán que pagar los gastos de la borrachera mediante los trabajos con la madera. En el ambiente selvático se mueven y responden a lo que los rodea: vegetación, peligro, enfermedad, injusticia, muerte. Enfermos y desesperados deciden fugarse. Logran burlar la vigilan cia del campamento pero no se han alejado mucho cuando los guardianes se dan cuenta de su escape. En una odisea a través de la selva buscan el río que los pondrá en libertad. La odisea culmina con la muerte de uno de los fugitivos bajo una "lluvia blanca y sorda de los diluvios otoñales mientras que el otro se escapa para emborracharse después y firmar una nueva contrata.' Quiroga capta en este cuento el. medio hostil así como la lucha contra quien trata de introducirse en sus predios. Está allí, la exube-rancia de las plantas, los rigores del clima, el ataque de los animales e insectos así como el carácter que va moldeando este ambiente en la mente de quienes lo habitan. El ambiente físico, con sus efectos en la salud y el espíritu de los hombres, se.-muestra implacable. La vida del peón en este medio es dura, el salario inseguro, la naturaleza agresiva, el patrón injusto. Quiroga presenta de manera directa el efecto desvastador que el ambiente físico ejerce sobre el hombre; y en particular sobre el trabaja-dor que lo padece con menos posibilidades de defensa. La selva rige el pensamiento y la acción de los hombres. La lucha entre el hombre y la selva continúa hasta que éste cae rendido y si milagrosamente logra salvarse, surge otra fatalidad, el patrón despiadado. Aun en la selva aparecen las luchas sociales. Por un lado las grandes compañías, los capitales, el capataz que sirve a su patrón con la fidelidad de un verdugo. Del otro; los obreros, seres anónimos hundidos en la miseria, hombres acumulando el odio y la injus-ticia del más fuerte. Existen diversos comentarios sobre la presupuesta filiación social de Quiroga. Mientras unos aluden al carácter social de sus cuentos, como ya lo hemos mencionado anteriormente, otros por el contrario opinan que no es un escritor de tema social. Entre estos últimos tenemos a Martínez Estrada, José Delgado y Alberto Brignole, Pedro Orgambide y otros. Al respecto, Orgambide comenta lo siguiente: No es un escritor "social". Le basta relatar con su prosa maestra el sufrimiento del mensú,. no carga i. las tintas. Describe con una minuciosidad de artesano cada golpe, cada ruptura de la realidad. Sus cuentos no son alegatos, están desprovistos de toda elocuencia de barricada. Son eso sí el testimonio más brutal y más lúcido sobre la explotación misionera. En vano buscamos al héroe, sólo encontramos hombres, seres imperfectos, gol-peados por la miseria y por la adversidad.29 En los relatos "Los precursores," "La bofetada" y "Los mensú," Quiroga examina la situación económico-social de Misiones, analiza situaciones concretas, expone la explotación capitalista a partir de la realidad misma. Presenta con claridad y detalle la explotación a que son sometidos los mensú, desde los contratos que firman sin leer hasta los malos tratos y el crimen. E. Rodríguez Monegal comentando este tema en Quiroga dice: Ve las raíces del mal en el servilismo impuesto por los jesuítas (trabajo obligatorio, inviola-bilidad del patrón) y en la mecánica misma de la explotación capitalista que consume hombres como consume árboles, pero señala también los rasgos de la psicología del mensú que fomenta esta misma explotación: su sentido orgiástico del momento, su generosidad que lo hace incapaz de toda previsión, su existencia de su ser al margen del tiempo.30 Quiroga comprende al mensú; le une a ellos la rebeldía frente a la injusticia, el derecho a vivir en un medio implacable. Su posición definida queda expresada no sólo en."Los precursores," donde Quiroga además de la gran simpatía por los hechos presentados adopta una entu-siasta identificación con las aspiraciones de los peones, sino en todos los relatos donde los mensú. son el centro del cuento. Su propósito de denuncia queda claramente manifestado. Los patrones, explotadores del trabajo humano, que engañan y roban al mensú, son retratados con el fin de mostrar su crueldad. En ciertos casos, como en "La bofetada," los mensú humillados se ven obligados a hacerse justicia con sus propias manos. Quiroga no condena esta actuación, por el. contrario, la comprende y justifica. Sobre este particular, E. Rodríguez Monegal escribe: No como un dios intolerante se alza Quiroga sobre sus criaturas (hombre o animal), sino como un compañero lúcido y severo. Sabe denunciar sus flaquezas. Pero sabe también aplaudir sutilmente su locura, su necesaria rebelión contra la naturaleza, contra la injusticia. Y más adelante agrega: No abandona Quiroga su imparcialidad para denun-ciar a la vez, el abuso que se comete contra esos hombres (los mensú) y su misma degradación que consiente el abuso.31 Aunque pareciera existir una aceptación de la condición fatalista del mensú, Quiroga, sin embargo, nos muestra la rebeldía interior que existe en la mayoría de ellos y a veces, la acción real que alguno de ellos toma para cambiar esta situación y alejarse de este ambiente. Y si esta ambición no estaba en todos los pechos todos los peones comprendían esa mordedura de con- . . trajusticia que iba en caso de llegar, a clavar los dientes en la entraña misma* del patrón. Este por su parte, llevaba la lucha a su extremo final vigilando día y noche a su gente en especial a los mensualeros.32 El conflicto que en "Los mensú mueve la acción es casi permanente en la obra de Quiroga: la lucha del hombre contra la naturaleza impla-cable; añadida a esta constante, la lucha contra el elemento humano. A través de la ampliación del conflicto se nos presenta el cosmos del narrador. Lo circunstancial cobra,dimensión humana. El hecho natural deja vislumbrar una perspectiva, la del hombre ante una .fuerza natural y ante el grupo social a que pertence. La naturaleza desde el principio se nos presenta con cierto carácter fatal; no es el escenario-tranquilo e indiferente donde el hombre actúa sino el mundo natural en acción, elemento pronosticador de muerte. El ambiente físico se manifiesta en diversas formas, una de ellas, las enfermedades, especialmente el paludismo. Las tareas se efectuaban sin considerar la influencia que el mal tiempo podía perjudicar la salud del mensú. Esta enfermedad es un fuerte enemigo del trabajador, poco a poco va disminuyendo sus fuerzas y acabando con su voluntad. . La víctima debe retirarse de sus labores, donde las posibilidades de curación son mínimas y su retorno a la civilización prácticamente imposible. • ¿Curarse.de un fiebre perniciosa allí donde la adquirió? .No, por cierto; pero el mensú que se va puede no volver y el mayordomo prefería hombre muerto a deudor lejano.33 Sobre esta lucha constante que caracteriza el diario vivir del mensú, G. L. Carrera escribe: La selva acomete y el hombre trata de defenderse. Arrecia el ataque y se redobla la resistencia. La lucha continúa hasta que el hombre cae deshecho; y si milagrosamente logra salvarse, surge otra fatalidad definitiva; el patrón bestial. Es escape quimérico. Todas son barreras atemorizantes.3^ En "Los mensú," el relato conserva la unidad de lo narrado desde el principio hasta el final. El relato predomina sobre el diálogo. Los diálogos cuando aparecen son muy cortos. Contrario a la generalidad de los relatos de Quiroga, "Los mensú" contiene diálogos en que aparecen formas locales del territorio rioplatense. Es muy común para el argen-tino reemplazar.el pronombre personal tú con el vos, haciendo a su vez los cambios correspondientes en los verbos: "tenés," "sabés," "debés." Así mismo, se puede observar el desplazamiento del acento prosódico nor-mal: "cúrate," "entregate." También eñ el vocabulario descriptivo aparece el tono local: "chancelar," "bailanta," "charque," "yopará." Estos regionalismos establecen un realismo no encontrado en cuentos anteriores de Quiroga. Los relatos de Quiroga están basados por lo general en la realidad. El escritor aprovecha cualquier dato documental para corroborar lo ex-presado, de esta forma, la fidelidad con que la realidad es presentada, permite a lector ubicarse con facilidad en el mundo en que se mueven los personajes. Veámos los siguientes ejemplos: Pero como el mensú parecía gustar realmente de la dama—cosa rara en el gremio-—Cayé ofreció-sela en venta por un revólver con balas. ...35 Cayé había llevado chispas, y Podeley encendió fuego, no obstante los mil inconvenientes en un país donde, fuera de pavones, hay otros seres que tienen debilidad por la luz sin contar los hombres.36 En este afán de mostrar la realidad, el escritor recurre a todos los factores que contribuyen a ello, de esta forma, para mostrarnos la realidad social de los mensú, Quiroga ha indicado en sus relatos los reales acontecimientos obreros que en esos tiempos ocurrían. Viéronse huelgas de peones que esperaban a Boycott, como a un personaje de Posadas, y manifestaciones encabezadas por un bolichero a caballo que llevaba la bandera roja, mientras los peones analfabetos contaban apretándose alrededor de uno de ellos, para poder leer la Internacional que aquél man-tenía en alto.37 Refiriéndonos ahora a cómo Quiroga pone en práctica sus preceptos del "Decálogo del perfecto cuentista," no hay en este cuento exceso de adjetivos; sólo es el justo y preciso el que aparece en sus expresiones. Sirve este adjetivo en muchos casos para intensificar el significado de lo dicho. La muchacha deslumhraba, efectivamente, . . . las mejillas brutalmente pintadas y un des- . deñoso cigarro de hoja bajo los párpados entornados.38 También la hipérbole es utilizada con el propósito de intensificar el lenguaje: "la lluvia blanca y sorda de los diluvios otoñales," "volaba de fiebre," "bajaron tambaleantes de orgía pregustada." Llama la atención de manera especial, el repetido uso de los pronombres enclíticos: "las avisadas doncellas condujéronlos . . . añidáronse la cabeza de peinetones, ahorcáronse de cintas....." Antes de finalizar este análisis de "Los mensú," es interesante observar el carácter irónico con que Quiroga nos describe la situación de los mensú.. Quiroga quiere subrayar el hecho de que a pesar de las condi-ciones inhumanas, a pesar del escape logrado y la buena suerte de haber sido visto y recogido, a pesar de la muerte de su amigo, a pesar de una 1+2 odisea de peligros, sufrimientos y esfuerzos, Podeley "a los diez minutos estaba ya borracho con nueva contrata." Lo anterior pareciera una contra-dicción a los deseos del mensú. Un hombre común y corriente después de haber pasado por tantos sufrimientos no volvería al mundo de donde escapó. Pero el mensú no parece capaz de escapar o de determinar un rumbo propio en el mundo. Pareciera que fue salvado para ser devuelto a la misma situación. Mediante este final Quiroga nos completa la significación y efecto del cuento. El hombre muerto Publicado originalmente en-La Nación el 27 de junio de 1920, fue recogido más tarde en el libro Los Desterrados, 1926. Este libro presenta un ambiente natural y común a todas las historias que lo integran. Cada uno de los relatos muestra un ambiente que existe antes y fuera de los mismos, que es completamente real y verosímil. Quiroga nos describe la zona geofráfica así. En los alrededores y dentro de las ruinas de San Ignacio, la subcapital del Imperio Jesuítico, se levanta eh Misiones'el pueblo' actual del mismo nombre.. Constitúyelo una serie de ranchos ocultos unos de los otros por el bosque. A la vera de las ruinas sobre una loma descubierta, se alzan algunas casas de material, blanquedas hasta la ceguera por la cal y el sol, pero con magnífica vista al atardecer hacia el valle del Yabebirí.39 Síntesis de la trama: El número de personajes se reduce a uno. Carece de nombre, lo cual indica la dimensión universal que Quiroga da a su relato. "El hombre" vive en el bosque misionero, es dueño de una casa cerca del Paraná. El protagonista ha estado limpiando su bananal; habiendo traba-jado toda la mañana y faltándole poco para terminar su tarea decide ir a descansar; cuando atraviesa el alambre de púa, para ir a tenderse en la gramilla, resbala sobre un trozo de corteza desprendido de un poste y cae. Sin dolor alguno se fija fríamente en que surge de su camisa el puño y la mitad de la hoja del machete pero el resto ne se ve, se le ha metido el machete en el abdomen. Nota que nada, ha cambiado, su caballo, su bananal, su casa, todos están allí; el hombre siente la realidad de la vida con toda claridad, sin embargo, se da cuenta que va a morir y al final efectivamente muere. En estes relato el tema central es la muerte. En este caso, la muerte se confunde con la situación que vive el personaje. Esta muerte le llegará al hombre sin que ella represente el castigo de ninguna falta. La víctima aunque sabe cual será su final no por ello-se abstiene de lucha,r contra ella. En el cuento Quiroga nos define la muerte así: Es la ley fatal, aceptada y prevista; tanto, que solemos dejarnos llevar placenteramente por la imaginación a ese momento, supremo entre todos, en que lanzamos el último suspiro.40 Refiriéndose al tema de la muerte en este relato, José Enrique Etcheverry expresa: La encarnadura que Quiroga le confiere quita a la muerte todo carácter abstracto: más que el tema de la muerte es el del hombre-que-se-está-muriendo, apasionado actor de su acontecer definitivo.41 Y más adelante el mismo crítico agrega: "A esa fundamental radicación del tema, corresponde, con toda nitidez, la estructura en tres tiempos que el autor ha imaginado."42 Los tres momentos nos son narrados de la siguiente manera: En primer lugar, el escritor nos presenta al personaje caminando hacia el sitio donde va a desarrollarse el drama, nos indica cómo ocurre el hecho que nos llevará al desenlace fatal y además la causa que ocasiona esta acción: "Mientras caía, el hombre tuvo la impresión suma-mente lejana de no ver el machete de plano en el suelo."43 La visión en este instante nos está dada desde la perspectiva del narrador. En el segundo momento, penetramos ya en el tema en sí del relato. La visión nos es ahora presentada por el protagonista. El conflicto .•..,•: carece de movimiento. La inmovilidad total en el escenario constitiye lo esencial en el relato. El protagonista uniéndose a lo que lo rodea, permanece completamente estático también. El hombre expresa sus ideas, sus esperanzas, su miedo a la muerte. Apreció mentalmente la extensión y la tra-yectoria del machete dentro de su vientre, y adquirió, fría, matemática e inexorable, la seguridad de que acababa de llegar al término de su existencia. El protagonista reconoce la muerte pero no puede aceptarla. El hombre quiere aferrarse al mundo que lo rodea para continuar viviendo. Al respecto J. Alazraky dice: El hombre sabe que se está muriendo porque siente y "aprecia mentalmente la extensión.y la trayec-toria del machete dentro de su vientre", pero la realidad que lo circunda: su bananal que limpia todas las mañanas, el techo rojo de su casa que el hombre ve desde el suelo, el monte y la capuera de canelas, la certeza de que "a sus espaldas está el camino al puerto nuevo, y que en la dirección de su cabeza, allá abajo, yace en el fondo del valle el Paraná dormido como un valle, se presenta como un vigoroso mentís a la alevosía de su machete.45 El hombre moribundo se resiste mentalmente porque para él la muerte es un fenómeno que tiene tanta trascendencia que no es posible aceptarlo ante el aspecto normal de cuanto está a su alrededor. Es natural pensar que un fenómeno de trascendencia tan singular como es la muerte, debe estar acompañado por otros fenómenos igualmente extraordi-narios. Por esta razón, el hombre se pregunta: "Qué cataclismo ha sobre-venido en el mundo? ¿Qué'trastorno de la naturaleza trasuda el horrible acontecimiento?"46 El protagonista se encuentra sumergido en la realidad y no desea abandonarla. Se encuentra perplejo y confuso y al querer apegarse al mundo que lo rodea transforma la muerte que es verdadera realidad en una pesadilla. Aunque el hombre desea creer que la muerte es una irrealidad, en su mente confusa también hay lugar para.ver la verdadera realidad, la cual se va imponiendo minuto tras minuto. Nada, nada ha cambiado. Solo él es distinto. Desde hace dos minutos su persona, su perso.-. nalidad viviente, nada tiene ya que ver con el potrero, que formo, el mismo a azada, durante cinco meses consecutivos, ni :con el bananal, obra de sus solas manos. Ni con su familia. Ha sido arrancado bruscamente, naturalmente, por la obra de una cascara lustrosa y un machete en el vientre. Hace dos minutos: se muere.n' En el momento final del relato el escenario se ha movido. J. E. Etcheverry nos lo describe de la siguiente forma: Se trata de la visión del caballo que, detenido primero en larga espera, pero "tranquilizado al fin, se decide a pasar entre el poste y el hombre tendido," marcando con su decisión el preciso instante de la muerte del hombre.48. "El hombre muerto" es sin duda uno de los cuentos en que el arte de narrador.de Quiroga queda claramente expuesto. Sobre este particular J. Alazraky dice: Esta organización del relato como un conflicto entre realidad e irrealidad que en un resbala-dizo segundo trocan de identidad y que, sin embargo, no pueden—en la conciencia del pro-tagonista—reajustarse con la misma filosa premura a su nueva condición, es un ejemplo de eficacia narrativa.49 k6 La acción que produce la caída del protagonista se nos presenta en forma instantánea, real. El narrador se detiene después en el siguiente momento; el cual, carente de todo movimiento, es propicio para que el lector penetre en el interior del protagonista y pueda así com-prender mejor sus pensamientos. El" lector es partícipe de la racionali-zación del personaje. En este momento la narración, presenta dos aspectos: "uno, la racionalización y las sensaciones recibidas por el protagonista; otro, el narrador nos saca de esta esfera interna y nos recuerda periódi-camente que, en realidad el hombre "se muere." Los efectos de estos dos puntos de vista se contrarrestan mutuamente. La visión concreta de las cosas y la participación de su familia permite al hombre percibir la realidad más cerca de sí mismo. . . . y a las doce menos cuarto, desde allá arriba, desde el chalet de techo rojo, se desprenderán .hacia .el .bananal..su mujer y sus dos hijos, a buscarlo para almorzar. Oye siempre, antes que las demás, la voz de su chico menor que quiere soltarse de la mano de s.u madre:. ¡Piapiá! Ipiápiá!50 Quiroga mediante una doble perspectiva logra un completo equilibrio en la narración. Refiriéndose a ésta, J. Alazraky comenta: Quiroga ha logrado hábilmente eliminar los acostumbrados tránsitos de la narración directa a la indirecta, o viceversa, carac-terísticos de la prosa realista, adelgazando los cambios hasta confundir las dos voces. El artificio era necesario a los intereses del tema: acentuar la voz'del narrador omnisciente hub'iéra significado crear dos puntos de vista independientes que, sin duda, habrían debilitado la intensidad con que la perplejidad y la resistencia a la muerte atenazan al protagonista.51 En "El hombre muerto" la resistencia que opone el hombre en su lucha con la muerte adquiere "vigencia trágica porque el personaje sabe lo que está ocurriendo, se enfrenta cara a cara con su destino. . ,"52 Veamos el comentario que hace Noé Jitrik: El personaje jamás se siente tan infatuado como para ignorar a que conduce su desdichada presen-cia, que siente viciada y menoscabada por algo que no sabe qué. es, lo cual no le impide la extre-ma y serena combatividad. Sin embargo, el ánimo de pelea nunca es pretensión de un resultado dis-tinto a la segura muerte. Propia también por un motivo accesorio: porque es el mismo Quiroga quien juega su muerte en la muerte de sus personajes. . . 5 3 Interviene una sola vez el narrador en forma directa para presentar una reflexión sobre la muerte, ésta es utilizada para enfatizar el carácter fatalista de la muerte. La muerte. En el transcurso de la vida se piensa muchas veces en que un día, tras años, meses, semanas y días preparatorios, llegaremos a nuestro turno al umbral de la muerte. Pero entre el instante actual y esa postrera aspiración, i qué de sueños, trastornos, esperanzas y dramas presumimos en nuestra vida! ¡Tan lejos está la muerte y tan imprevisto lo que debemos vivir aún!54 Esta disgresión en el relato está hábilmente vinculada al ritmo de la narración. La forma como está unida al contendio y la habilidad con que Quiroga pasa del modo narrativo al1 expositivo, están logradas con acierto y es fácil .interpretarla como una meditación del mismo hombre que se está muriendo. Al comparar este relato con "A la deriva," Roy Howard Shoemaker comenta: Mientras el hombre moribundo de "A la deriva" evita pensar en su condiciónprefiriendo re-memorar reminiscencias de épocas pasadas, éste se opone a la muerte mentalmente, porque el hombre común y corriente se resiste siempre a admitir un fenómeno de esa trascendencia, ante el aspecto normal y monótono de cuanto mira.55 1+8 En este relato, debido a su gran "brevedad, no hay lugar para descripciones del paisaje; sin embargo, allí está la naturaleza, rodeando al protagonista de cerca, sirviendo de marco a su agonía y dándole apoyo en su afán de aferrarse a este mundo. La función de la naturaleza no es neutral o indiferente. Ella contribuye con su presencia estática a demostrar que la realidad no ha cambiado. Todos los elementos que en ella aparecen participan en la confirmación del argumento del protagonista. ¿Qué ha cambiado? Nada. Y mira. ¿No es acaso ese bananal su bananal? . . . Todo, todo exactamente como siempre; el sol de fuego, el aire vibrante y solitario, los bananos inmóviles, el alambrado de postes muy gruesos y altos que pronto tendrá que cambiar.56 En el segundo momento, cuando el hombre está muy próximo a su muerte, el protagonista trata de separar la mente de su cuerpo con el propósito de hacer éste partícipe de la visión total de la naturaleza. Puede aún alejarse con la mente, si quiere; abandonar un instante su cuerpo y ver desde el..- tajamarvpor .-él", construido,:' el trivial paisaje de siempre. . . Y al pie de un bosque descascarado, echado ' sobre el costado derecho y las piernas recogidas, exactamente como todos los días, puede verse a sí mismo, como un pequeño bulto asoleado sobre la gramilla. . . 5 7 Aparte de la brevedad, otro elemento que adquiere gran significación y que sirve para contribuir a la intensidad del relato es el uso que del tiempo hace el escritor. El cuento narra los últimos treinta minutos en la vida del protagonista. Los movimientos son muy escasos y éstos nos son indicados por los pensamientos del hombre. Los tres movimientos que se destacan son: el.chico que va al puerto, la mujer y los hijos que se acercan y el caballo que pasa el alambrado. El tiempo avanza lentamente y va indicando la hora con exactitud: "No han pasado dos segundos"; "¿Qué tiempo ha pasado?."; "Es la calma del mediodía"; "pronto deben ser las doce"; "desde hace dos minutos"; "Sabe bien la hora: las once y media"; "Deben de haber pasado ya varios minutos. . ."; "Ya las doce menos cuarto, desde allá arriba,.,. . se desprenderán hacia el bananal su mujer y sus dos hijos. . ." Con la expresión "Ya es hora" nos indica el protagonista no sola-mente el 'momento en que su familia viene a buscarlo para ir a almorzar, sino que al mismo tiempo es utilizada por el narrador para indicarnos que ha llegado el final del hombre. Entre los recursos que utiliza Quiroga en este cuento se pueden destacar: la alucinación, aunque ésta no es utilizada con el mismo énfasis que se encuentra en "El hijo": el protagonista al resistirse a la muerte piensa que ésta es una pesadilla. También la perplejidad y la confusión son presentadas en los pensamientos del hombre; a través de ellas expresa su agonía de lucha y resistencia. En cuanto a cierto carácter irónico que aparece en este relato, J. E. Etcheverry anota lo siguiente: Aunque no con mucha abundancia aparece también ejemplificado en "El hombre muerto" el recurso de la ironía. Este carácter tiene la observa-ción inicial de la segunda parte del relato: "Ya estaba tendido en la gramilla, acostado sobre el lado derecho, tal como el quería. . . Estaba como hubiera deseado estar, las rodillas dobladas y la mano.izquierda sobre el pecho", observación que debe vincularse con el propósito del hombre al cruzar el alambrado "para tenderse un rato en la gramilla".58 En "El hombre muerto" se puede observar que Quiroga utiliza el contraste con el fin de intensificar las expresiones; el contraste que se presenta con más claridad es el de los planos de realidad e irrealidad. El regreso de Anaconda La penetración en el mundo elemental y enigmático de la selva permitió a Quiroga manifestar en sus relatos la vida de plantas y animales que en ella habitan. Ante el narrador todos los elementos son presentados con igual importancia, y la misma precisión es utilizada para describir el ciclo reproductivo de una planta que la aplicada para mostrar la vida de Juan Brown o Van-Houten. Un desterrado, un animal o una planta, así como la crecida del Paraná tienen igual valor como objetos literarios. La flora, la fauna y la hidrografía de la región adquieren en los cuentos de Quiroga verdadera personalidad, porque no sólo son considerados elementos naturales sino que logran alcanzar características de verdaderos protagonistas de la acción que se desarrolla. Los animales, dentro del mundo selvático de Quiroga adquieren importancia especial; son ubicados en su ambiente, descritos con sus costumbres y presentados con la minuciosidad e imparcialidad de un naturalista. Así mismo se puede observar una actitud de respeto y de cierta comprensión por ellos. Quiroga, al retirarse de la civilización busca el contacto con la naturaleza. Este contacto representa un desafío con el medio que lo rodea. Para Quiroga la naturaleza es dura y combativa. Si el hombre esperara, pasivamente, de ella el éxtasis o la sensación abisal del ser, sería devorado por las víboras, o por las hormigas gigantes o por los bichos y los insectos, o el sol le fundiría los sesos.59 El regreso de Anaconda se publica por primera vez en 1925 y forma más tarde parte de los relatos que integran el libro Los Desterrados, 1926. Síntesis de la trama: En 1916 Quiroga escribe "La guerra de los yacarés," cuento para niños que nos muestra cómo los yacarés planearon y realizaron el proyecto de cerrarles a los hombres el paso por medio de un dique. Al final del relato, ambas partes hacen las paces. En 19185 "Anaconda" nos describe cómo las culebras reunidas en Misiones luchan contra el hombre y sus animales domesticados.. En este-cuento aparece Anaconda por primera vez, joven boa de ion metro. En esta lucha casi todas las culebras fueron cazadas y exterminadas; Anaconda fue una de las pocas que quedó con vida. En "El regreso de Anaconda," Anaconda es la protagonista principal. Tiene ahora diez metros de largo y treinta años y se encontraba en "la plenitud de su vigor." Preocupada por la presencia del hombre en la selva, Anaconda, "en complicidad con los elementos nativos del trópico, meditó y planeó la reconquista del río."60 Anaconda recordaba, que en épocas pasadas el río le había pertene-cido. "Agua, cachoeras, lobos, tormentas y soledad, todo le pertenecía." Anaconda quiso luchar contra el hombre porque éste estaba invadiendo terrenos que le eran propios. Anaconda no es noble y desinteresada como años atrás, está defendiendo sus propios intereses. El hombre viene a perturbar su tranquilidad. "Primero con su miserable ansia de ver, tocar y cortar" "Luego otros hombres . . . y todos ellos sucios de olor, sucios de machetes y quemazones incesantes."61 Sin gran esfuerzo Anaconda pudo convencer a los animales de que el hombre siempre ha sido, es y será el enemigo más cruel de la selva. Anaconda sabía que los hombres llegaban por el río; deseando volver a épocas felices, "para reencontrar el deleite de antaño," decidió que lo mejor era "crear una "barrera que cegara el río. Para lograr su propósito su plan fue respaldado con la ayuda de los elementos ambientales; grandes lluvias contribuyeron al objetivo. Las lluvias fueron constantes por diez noches y diez días. Los tucanes, quienes actuaron como emisarios, comunicaron que la lluvia era general en toda la selva. Cuando Anaconda lo hubo visto así, dejóse a su vez arrastrar flotando hasta el Paranahyba, donde arrollada sobre un cedro arrancado de cuajo, que descendía girando sobre sí mismo en las corrientes encontradas, suspiró por fin con una sonrisa, cerrando lentamente a la luz crepuscular sus ojos de vidrio. Estaba satisfecha.62 Anaconda en su viaje desciende por el río y llega a Misiones. Recordaba como un sueño todo lo que le rodeaba. En su trayecto, tropieza con una "isla flotante" que trae un hombre herido. Es un hombre moribundo. Anaconda lo miró detenidamente, y reconoció en él a su enemigo de años anteriores. En vez de atacarlo lo tomó bajo su protección y lo defendió de las víboras. Esta actuación representaba una traición ante la opinión del resto de los animales. Sin embargo, Anaconda había dado sobradas pruebas de inteligencia y lealtad para que una calumnia le quitara el respeto y el amor de los animales de la selva. A medida que avanza, la inundación pierde fuerza. Embriagados por el vaivén y la dulzura del ambiente, los camalotes cedían dóciles a las contracorrientes de la costa, remontaban sua-vemente el Paraná en dos grandes curvas, y paralizábanse por fin a lo largo de la playa a florecer.63 El hombre había muerto. Anaconda, sintiendo el calor de la des-composición de éste depositó sus huevos. El desastre era evidente y Anaconda así lo veía, ya no podía soñar más, la inundación había fracasado y el hombre era el vencedor. Como muestra de ello, a lo lejos un vaporcito se distinguía entre las islas. Por su gran tamaño, Anaconda fue prontamente distinguida por los hombres. Asumiendo que ella había matado al dueño del rancho, sin demora le dispa-raron. Anaconda, sintiendo mucho sueño "y pensando deponer suavemente la cabeza a lo largo de sus huevos, la aplastó contra el suelo en el sueño final."64 En este relato, Quiroga utiliza a Anaconda para darnos.desde su punto de vista la visión del hombre como un ser destructor. Habitante de un mundo rodeado de fuerzas poderosas que son capaces de llevar a la deriva tanto a él como a los animales. En este caso, el hombre no sucumbe ante la inundación, pero sí queda de manifiesto que está inevitablemente sujeto a las fuerzas de la naturaleza. Una vez más, en una realidad geográfica verificable, Quiroga pre-senta la variedad zoológica destacando sus grados de fuerza, así como sus costumbres y preferencias, que constituyen la base real de un congreso de animales que se unen para luchar contra la invasión del"..hombre. El encuentro con la realidad, donde la vida está en juego a cada instante obliga a sus personajes a acudir a la sabiduría práctica. Aunque la naturaleza nos es geográficamente delimitada, el concepto que Quiroga nos presenta es mucho más amplio. Naturaleza es toda realización de lo elemental: el misterio biológico de la planta, él aluvión erótico del varón, el hambre de las fieras, el estallido de nervios que termina con la estabi-lidad de la mente; la superstición, añadamos, tan cerca del asombro salvaje ante todos esos misterios, incluidos los inextricables de.la muerte; la materia, preñada de posibilidades en la rebeldía de sus ocultas leyes.65 Quiroga muestra cómo las fuerzas de la naturaleza al ser utilizadas por unos pueden representar.la condenación para otros. En "El regreso de Anaconda," el narrador expresa la ironía de las fuerzas naturales desencadenadas a través de símiles religiosos que simbo-lizan la salvación pero que en este caso actúan en lucha con el hombre. Y como otro Pedro el Ermitaño, Anaconda lanzóse a predicar la cruzada a lo largo de los riachos y fuentes fluviales.56 Como ante la espera de una paloma de arca, los ojos de las ansiosas bestias estaban sin cesar vueltos al noroeste, hacia el cielo anunciador de su gran empresa.67 El hombre aparece en la obra de Quiroga como una fuerza que se afirma o sucumbe de acuerdo a las circunstancias. No siempre aparece derrotado frente a las otras fuerzas: en "Anaconda" y en "El regreso de Anaconda," los animales y la selva pierden en su lucha. Quiroga nos narra en esta forma eir.drama real de la vida. En el afán por sobrevivir cual-quiera puede ganar o perder. En este afán, ocurren hechos difíciles de explicar, sobretodo que no coinciden con la lógica de la realidad, tal es el caso en que Anaconda es presentada defendiendo al mensú moribundo a pesar de representar éste la especie enemiga. Por una extraña casualidad este hombre enemigo colaboraría en la continuación de la especie de Anaconda: Poco a poco, con la lentitud que ella habría puesto ante un santuario natural, Anaconda fue arrollándose y junto al hombre que ella había defendido como a su vida propia; al fecundo calor de su descomposición, postumo tributo de agradecimiento, que quizá la selva hubiera comprendido, Anaconda comenzó a poner sus huevos.68 En esta forma, el enfrentamiento hombre-serpiente queda finalmente en una compatibilidad. La muerte del!..hombre viene a contribuir a la continuación de -una especie que fue su enemiga. Un aspecto que es interesante observar en este cuento es cómo la muerte de Anaconda es utilizada por Quiroga para mostrarnos otro enfoque sobre el tema. El momento agónico no es presentado como lo expusimos en el caso de "El hombre muerto," una resistencia ante lo inevitable. El hombre en los últimos momentos comprende con claridad lo que le ocurre y mediante una defensa mental y ayudado por las percepciones del mundo exterior se resiste a la muerte. Observemos ahora como es presentada la muerte de Anaconda: Tengo mucho sueño . . .-—pensó Anaconda, tratando de abrir todavía los ojos. Inmensos y azulados ahora, sus huevos desbordaban del corbetizo y cubrían la balsa entera. —Debe ser hora de dormir. . Cuando hablamos en el capítulo anterior de los escritores que ejercieron sobre Quiroga una influencia directa, mencionamos a Kipling. Esta influencia queda expresada por el mismo Quiroga en carta escrita a Payró: Vaya por el último asociado de Kipling, Maupassant-Poe. Sin genero de duda provengo de estos hombres, pero mucho más del primero. Como Ud. anota y sabe, hay muchos puntos de feliz contacto en el modo de entender el arte—primero—, y los' recursos artís-ticos luego. También como en Kipling, creo que el hombre de acción ocupa en mi ser un lugar tan importante como el escritor. En Kipling la acción fue política y turística. En mí, de pioner agrícola.70 Debido a que "El regreso de Anaconda" presenta puntos comunes con el relato "Kaa's Hunting" de Kipling, queremos observar, aunque sin pro-fundizar, algunos detalles que relacionan a ambos escritores. Ya hemos expresado anteriormente que tanto Quiroga como Kipling buscaban una vida natural y sencilla. Mowgli, el protagonista principal de The Jungle Book, representa el hombre vuelto a lo más elemental. Vive en la selva, aprende sus leyes, está rodeado de animales, conoce los secretos del ambiente", está alejado de los vicios.y prejuicios de la civilización; representa al ser que ha encontrado lo esencial de la vida. En los cuentos de Quiroga también se puede observar ese afán de encontrar lo fundamental de la vida. En sus cuentos de ambiente misionero se ve claramente este deseo; Quiroga es un hombre sencillo, sincero y trabajador cuya preocupación principal era el significado de la vida. En su relato "El salvaje" se expresa de la siguiente forma: Durante meses y meses había deseado ardientemente olvidar todo lo que yo era y sabía, y lo que eran y sabían los hombres. . . Regresión total a una vida real y precisa, como un árbol que siempre está donde debe, porque tiene razón de ser. Desde miles de años la especie, humana va al desastre. Ha vuelto al mono, guardando la inteligencia del hombre, lío hay en la civilización un sólo hombre que tenga valor real si se le aparta. Y ni uno solo podría gritar a la Naturaleza: yo soy.71 La lucha de la selva contra la civilización, es tema que ambos escritores tratan en forma especial. El hombre visto como una amenaza y envuelto en conflictos con los animales también es común a los dos escri-tores.. Ambos aceptaban como verdad la igualdad de la .vida para todos los seres que habitan la tierra. Dejan de manifiesto una gran piedad por los animales. Mowgly nos expresa la reciprocidad que debería existir entre hombres.y animales. Así mismo, Juan Darién nos comenta sobre los sagrados derechos que a la vida tienen todos los seres del universo. En su relato "La Patria," Quiroga nos habla sobre el espíritu de hermandad que debía unir a todos los hombres de bien en todas las naciones del mundo. Mediante estas comparaciones se pueden apreciar ciertas afinidades entre estos dos autores; sin embargo, al observar detenidamente los relatos "El regreso de Anaconda" y "Kaa's Hunting,"es posible determinar una influencia directa de Kipling en la obra de Quiroga. La presentación varía de acuerdo con el autor, se amplía o sintetiza de acuerdo con el énfasis que se quiere dar. Veamos algunos ejemplos: La habilidad de la boa para atacar a su víctima aparece tratada brevemente en Quiroga: . . . la cabeza del boa iba como un terrible ariete, a destrozar las mandíbulas del crótalo, que flotó enseguida muerto, con el lacio vientre al aire.72 Este mismo aspectos es ampliamente tratado por Kipling: The fighting strength of a python is in the driving blov of his head backed by all the strength and weight of his body. If you can imagine a lance, or a battering ram, or a hammer weighxñg nearly half a ton driven by a cool, quiet mind living in the handele of it, you can roughly imagine what Kaa vas like he fought. A python . four or five feet long can knock a man down if he hits him fairly in the chest, and Kaa vas thirty . feet long. . . 7 3 Lo opuesto ocurre cuando ambos se refieren a la fuerza de la boa cuando contrae sus músculos alrededor de una víctima. Quiroga lo expresa con más detalles. No había en su vasto campo de caza, tigre o ciervo capaz de sobrellevar con aliento un abrazo suyo. Bajo la contracción de sus mús-culos toda la vida se escurría, adelgazada hasta la muerte.714 Kipling es más breve: ". . . his strength lay in his hug, and when he had once lapped his huge coils round anybody there vas no more to be said."75 Con igual proporción se encuentra expresado el odio de las boas por las víboras, mientras que Kipling no se detiene en ello, Quiroga presenta el conflicto entre.las dos divisiones de ofidios dedicándole especial atención. En cuanto al lenguaje utilizado en este relato, Quiroga parece complacerse en narrar y describir al mismo tiempo. Es espontáneo y natural. Al utilizar el recurso del viaje de Anaconda va describiendo las vastas regiones que ésta recorre. Quiroga, quien generalmente utiliza lo acumulativo mediante técnicas de repetición, en este cuento en lugar de hacer uso de este recurso aparecen las imágines totalizantes: "la selva entera que flotaba," "el pulso caliente de la inundación," "el alma de una zona," "la moral de la selva." Otro recurso utilizado por Quiroga para dramatizar la trágica muerte de Anaconda son las referencias repetidas a las fuerzas naturales: lluvia, calor, inundaciones.76 Las expresiones utilizadas para describir las inundaciones son más amplias que las que se usan para expresar el calor y la lluvia. Las oraciones son más largas para dar la sensación de fluidez. Los verbos generalmente en pretérito sirven para indicar movimiento—"dejóse arrastrar," "se dejó llevar," "fueron precipitados," "revolvió," "volvió"; con la misma función son utilizados los gerundios—"flotando," "girando," "vibrando." Con "El regreso de Anaconda, donde el hombre es presentado como un ser destructor, que vive en un mundo regido por fuerzas naturales, Quiroga pone fin a su temática sobre la lucha entre los habitantes de la selva y su intruso, el hombre. NOTAS DEL CAPITULO II 1Emir Rodríguez.Monegal, Genio jr figura de Horacio Quiroga, Editorial Universitaria, Buenos Aires, 1967, pp. bl-2. 2Horacio Quiroga, El regreso de Anaconda, Editorial Universitaria, Buenos Aires, 1960, p. 66. Todas las notas sobre los cuentos analizados están tomadas de esta colección. 3Jaime Alazraky, "Un tema y tres cuentos de Horacio Quiroga," Cuadernos Americanos, vol. 172-3, septiembre-diciembre 1970, p. 200. ^Quiroga, op_. cit. , p. 60. 5Ibid., p. 6k. 6Ibid., p. 66. 7Ibid., p. 67. 8Ibid., pp. 60^1. 9Ibid., p. 61. 1 > P • 6 0 • nIbid. , p. 62. 12íbid-> P• 6O"1• 1 O William Peden, "Some notes on Quiroga's Stories," RéView, No. 19, 1976, p. 1+2. Quiroga, op. cit. , p. 60. Ib id. , P- 62. Ibid., P- 62. Ibid., P- 62. Ibid., P- 66. Ibid., P- 67. 20Nicolás A. S. Bratosevich, El estilo de Horacio Quiroga en sus cuentos, Editorial Gredos, S. A. , Madrid, 1973"T~P. ^ 7-. 2Quiroga, o£. cit. , p. 60. 22rbid., p. 65. 23Ibid., p. 62. 24Ibid., p. 67. 25Ibid., p. 67. 26rbid. , p. 67. 27Ibid., p. 65. 28Ibid., p. 63. 29Pedro G. Orgambide, Horacio Quiroga—El hombre y su obra, Editorial Stilcograf, Buenos Aires, 195^, P- 102. 30Rodríguez Monegal, op. cit. , p. 90. 3hitado por Gustavo Luis Carrera, ojd. cit. , pp. 117-8. 32Quiroga, op. cit. , p. 151. 33Ibid., p. 153. 3Í+Carrera Gustavo L., op. cit. , p. 107. 35Quiroga, o]D. cit., p. 151. 36Ibid., p. 155. 37Horacio Quiroga, "Los desterrados'," ven Los Desterrados, Editorial Losada, S..A., Buenos Aires, 1956, p. Ul. 38Horacio Quiroga, "Los mensú," en El regreso de Anaconda, p. 148. 39Horacio Quiroga, Los Desterrados, p. 75. ^Quiroga, "El hombre muerto," en El regreso de Anaconda, p. 79-41José.-Enrique Etcheverry, "Dos cuentos de Horacio Quiroga," Revista Iberoamericana de Literatura, Año I, No. 1, agosto 1959, P* 39-42Etcheverry, o£. cit., p. 39• 43Quiroga, o£. cit., p. 79* ^Ibid. , p. 79-45Alazraky, op. cit. , pp. 201-2. ^Quiroga, 0£. cit. , p. 80. 4'7I]oid., p. 80. 1+8Etcheverry, op. cit. , p. 39-^Alazraky, op. cit. , p. 203. 50Quiroga, op_. cit. , p. 82. 5 1 Alazraky, ojo. cit. , p. 205. 52rbid., p. 203. 5%oé Jitrik, Horacio Quiroga—Una obra de experiencia y riesgo, Ediciones culturales argentinas, Buenos Aires, 1959, P« H9. 54Quiroga, ££_. cit. , p. 79-55Roy Howard Shoemaker, "El tema de la muerte en los cuentos de Quiroga," Cuadernos Americanos, setiembre-octubre 1978, p. 260. 56Quiroga, o£_. cit. , p. 80. 57Ibid., p. 83. 58Etcheverry, op. cit. , p. ¡+3. 59Jitrik Noé, o£. cit. , p. 96. 60Quiroga, "El regreso de Anaconda," en El regreso de Anaconda, p. 17. 61Ibid., p. 19-62Ibid., p. 25. 63Ibid., p. 35. 64Ibid., p. 37. 65Bratosevich Nicolás A. S., o£. cit. , p. 63. 66Quiroga, op. cit. , p. 20. 67Ibid., p. 25. 68Ibid., p. 35-69Quiroga, ojd. cit.', p. 37. 70Rodríguez Monegal Emir, "Objetividad de Horacio Quiroga," Número, enero-junio 1950, p. 27. 71Quiroga, "El salvaje," en El Salvaje, p. 9-72Quiroga, "El regreso de Anaconda," p. 30. 73Rudyard Kipling, The Jungle Book, Macmillan & Company Limited, Great Britain, 1966, pp. 82-3. 74Quiroga, op. cit. , p. IT. 75Kipling, op_. cit. , p. 6b. 76Para una visión detallada al respecto, ver, Faber Eunice Day, "Horacio Quiroga: An Analysis of Some Foreshadowing Techniq_ues in Selected Short Stories," tesis doctoral sin publicar, The Catholic University, Washington, D.C., 1967. CONCLUSION El cuento es un género literario que ha tenido y sigue teniendo gran importancia y popularidad en América. Entre los "buenos cuentistas que ha producido este continente, es Horacio Quiroga uno de los mejores. Quiroga escribió novelas, poesías, cuentos y hasta una obra de teatro; sin embargo, después de sus primeros tanteos en la poesía, vio con nitidez en el cuento el género con que mejor se identificaban sus ideas y personalidad. En él, trató al máximo de realizarse como escritor. La presencia de su personalidad excepcional se siente en la mayoría de sus cuentos y viene a ser uno de los elementos más importantes en ellos. Si bien es cierto que Quiroga admiró a grandes escritores como Poe, Kipling, Chejov, Maupassant, su fuerte personalidad se destacó siempre, caracterizando sus escritos mediante su gran originalidad. Quiroga tenía ideas personales sobre el cuento, sobre su estructura y el arte de contar; como constancia ha legado para la posteridad una serie de artículos donde estas ideas quedan expresadas. En el Chaco, o en Misiones, en contacto con la naturaleza, Quiroga encontró la clave de su existencia. Allí, expuesto a un clima riguroso, agobiado por el trabajo duro, rodeado de incomodidades y peligros, encontró la base para sus cuentos más logrados. El paisaje tropical de Misiones aparece en la obra de Quiroga en 1917, con Cuentos de amor, de locura y de_ muerte y desde entonces se encuentra en ella como un escenario indispensable en la mayoría de sus cuentos. La naturaleza es vista por Quiroga no como un objeto de belleza sino como un ámbito existencial concreto en que el hombre lleva a cabo su combate diario por la supervivencia. BIBLIOGRAFIA SELECTA I. Obras de Horacio Quiroga Sacrificadas, Las. Buenos Aires: Cooperativa Editorial Limitada, 1920. Cuentos. 13 tomos. Montevideo: Claudio García y Cía., "Biblioteca Rodó," I937-U5. 1-6 Cuentos 7 Los perseguidos y otros cuentos 8 ü crimen del otro y otros cuentos 9-10 Cuentos 11 Más allá y otros cuentos 12 Cuento terciario ^ r otros cuentos 13 Idilio y otros cuentos Historia de un amor turbio. Montevideo: Claudio García y Cía., "Biblio-teca Rodó," 19^3. Cuentos de amor, de locura y de muerte; Cuentos de la selva (para niños), El salvaje, Anaconda, El desierto, Los desterrados, El más allá. Biblioteca Contemporánea. Buenos Aires: Editorial Losada, 195^-63. Cartas inéditas de Horacio Quiroga. Prólogo y notas de Arturo Sergio Visca. Montevideo: Instituto Nacional de Investigaciones y Archivos Literarios, 1959-El regreso de Anaconda. Buenos Aires: Editorial Universitaria de Buenos Aires, I96O. Pasado amor. Montevideo: Editorial Losada, 1963. Cartas inéditas y evocación de Quiroga. Prólogo de César Tiempo. Presentación y notas de Arturo Sergio Visca. Montevideo: Biblioteca de Investigaciones, 1970. II. Obras sobre Horacio Quiroga Alazraki, Jaime. "Relectura de Horacio Quiroga," en El cuento hispano-americano ante la crítica. Madrid: Editorial Castalia, pp"! 6*1-80. Barbagelata, Hugo. La novela y el, cuento en Hispanoamérica. Montevideo: Editorial Librería El Mundo, 1947. Boule-Christauflour, Annie. "Proyecto para obras completas de Horacio Quiroga." Bulletin Hispanique, 72 (1965), 91-128. Bratosevich, Nicolás A. S. El,estilo de Horacio Quiroga en sus cuentos. Madrid: Editorial Gredos, S. A., 1973. Brignole, Alberto J. Véase Delgado, José M. Canby, Henry Seidel y Alfred 'Dashiell. A Study of the Short Story. Nueva York: Henry Holt.and Company, 1935-Carrera, Gustavo Luis. "Horacio Quiroga y los mensú." Revista Nacional de Cultura (1959), 104-25. Coons, Dix Scott. "Horacio Quiroga—The Master Story-Teller." Tesis doctoral sin publicar, University of Texas, 1964. Crow, John A. "La locura de Horacio Quiroga." Revista Iberoamericana, 1 (1939), 33-45. . "La obra literaria de Horacio Quiroga," en Lbs.pérseguidos y otros cuentos. Tomo 7. Montevideo: Claudio García, 19^0, pp. 4-47. Dashiell, Alfred. Véase Canby, Henry Saidel. Delgado, José M. y Alberto J. Brignole. Vida y obra de Horacio Quiroga. Montevideo: Claudio García, 1939-Etcheverry, José Enrique. "Dos cuentos de Horacio Quiroga." Revista Iberoamericana, 1 (1959), 35-44. Faber, Eunice Day. "Horacio Quiroga: An Analysis of Some Foreshadowing Techniques in Selected Short Stories." Tesis doctoral sin publicar, The Catholic University, Washington, D.C., 1967. González, Juan B. "Horacio Quiroga, novelista y cuentista." Nosotros (enero 1930), 26-41. Jitrik, Noé. "PróXogo" a Obras inéditasry desconocidas de Horacio Quiroga. Tomo 1. Montevideo: Arca, 1967. . Horacio Quiroga: una obra de experiencia y riesgo. Montevideo: Arca, 1967. Kipling, Rudyard. All the Mowgli Stories. Londres: Macmillan & Co. Ltd., 1968. The Jungle Book. Londres: Macmillan & Co. Ltd., 1966. Lasplaces, Alberto. "Prólogo".,a Cuentos de Horacio Quiroga. Tomo 1. Montevideo: Claudio García, 1937. Liscano, Juan. "El cuento hispanoamericano." Revista Nacional de Cultura (Caracas), 20 (1958), 7-1*+. Mentón, Seymour. El cuento hispanoamericano. 2 tomos. México: Fondo de Cultura Económica, 1964. Montenegro, Ernesto. "Aspectos del criollismo en América," en El Criollismo. Santiago de Chile: Editorial Universitaria, 1956, pp. 57-96. . "Horacio Quiroga, pariente literario de Kipling y Jack London." Nosotros, 5U (1926), 13^-61. Morales, Justo C. "La personalidad íntima de Horacio Quiroga." Nosotros, 8 (1938), U31-6. Muñoz, Antonio. "Notas sobre los rasgos formales del cuento modernista," en El cuento hispanoamericano.ante la crítica. Madrid: Editorial Castalia, 1973, pp. 50-63. Orgambide, Pedro. Horacio Quiroga: el hombre y su obra. Buenos Aires: Editorial Stileograf, 195*+. Penden, William. "Some Notes on Quiroga's Stories." Review, 19 (Winter 1976), pp. Ul-3. Reck, Hanne Gabriele. Horacio Quiroga. México: Ediciones Andrea, 1966. Reía, Walter. Horacio Quiroga: repertorio bibliográfico anotado. Buenos Aires: Casa Pardo, 1972. Rodríguez Monegal, Emir. Genio y figura de Horacio Quiroga. Buenos Aires: Editorial Universitaria de Buenos Aires, 1967. . "Horacio Quiroga. Vida y creación," en Narradores de esta América. Montevideo: Ediciones Alfa, 1957, pp. 39-1+9-. Las raíces de Horacio Quiroga. Montevideo: Ediciones Alfa, I96I. Ross, Waldo. "La mística de la selva en la literatura latinoamericana." Revista Nacional de Cultura (1963), 65-76. Sánchez, José. "El cuento hispanoamericano." Revista Iberoamericana, 16 (1950), 101-122. Speratti Piñero, Emma Susana. "Hacia una cronología de Horacio Quiroga." Nueva Revista de Filología Hispánica, 1+ (1955), 367-76. Visca, Arturo Sergio. Véase. "Bibliografía. Obras de Horacio Quirgoa." Yurkievich, Saúl. "Quiroga: su técnica narrativa." Revista Ibero-americana de Literatura, 2-3 (I96O-I961), 91-9. Zum Felde, Alberto. Proceso intelectual'.del Uruguay. Tomo 2. Monte-video: Editorial Claridad, S. A., 1941. 

Cite

Citation Scheme:

        

Citations by CSL (citeproc-js)

Usage Statistics

Share

Embed

Customize your widget with the following options, then copy and paste the code below into the HTML of your page to embed this item in your website.
                        
                            <div id="ubcOpenCollectionsWidgetDisplay">
                            <script id="ubcOpenCollectionsWidget"
                            src="{[{embed.src}]}"
                            data-item="{[{embed.item}]}"
                            data-collection="{[{embed.collection}]}"
                            data-metadata="{[{embed.showMetadata}]}"
                            data-width="{[{embed.width}]}"
                            async >
                            </script>
                            </div>
                        
                    
IIIF logo Our image viewer uses the IIIF 2.0 standard. To load this item in other compatible viewers, use this url:
http://iiif.library.ubc.ca/presentation/dsp.831.1-0094752/manifest

Comment

Related Items