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Literatura testimonial en Chile, Uruguay y Argentina, 1970-1990 Strejilevich, Nora 1992

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LITERATURA TESTIMONIAL EN CHILE, URUGUAY Y ARGENTINA1970-1990byNORA STREJILEVICHLic. en FiI. y Letras, The University of Buenos AiresA THESIS SUBMITTED IN PARTIAL FULFILLMENT OF THEREQUIREMENTS FOR THE DEGREE OFDOCTOR OF PHILOSOPHYinTHE FACULTY OF GRADUATE STUDIESDepartment of Hispanic and Italian StudiesWe accept this thesis as conformingto the required standardTHfiiEITY OF BRITISH COLUMBIASeptember 1991Nora StrejiIevch, 1991In presenting this thesis in partial fulfilment of the requirements for an advanceddegree at the University of British Columbia, I agree that the Library shall make itfreely available for reference and study. I further agree that permission for extensivecopying of this thesis for scholarly purposes may be granted by the head of mydepartment or by his or her representatives. It is understood that copying orpublication of this thesis for financial gain shall not be allowed without my writtenpermission.Department ofThe University of British ColumbiaVancouver, CanadaDate ‘ / ) /DE-6 (2/88)11AbstractThe vast corpus of testimonial literature that has been producedin Latin America since the 1960s, reaches a peak in the 1970s andcontinues to the present day.The dissertation investigates this phenomenon in Chile, Argentinaand Uruguay, through the examination of a group of literary worksthat range from personal testimonies to documentary novels.This genre is defined by a pact of truth established with thereader in relation to the experience that is being narrated.The first chapter describes testimony as a collective discoursethat responds to a counter-hegemonic cultural project which opposesthe doctrine of “National Security” that prevailed in the region duringthat period.Chapter II presents the guidelines that will frame thedissertation, preparing a synthesis of several existing models basedupon diverse criteria: social, semantic, syntactic and functional.In establishing the relationship between narration, history andtestimony, the thesis emphasizes that narrative techniques areneeded in order to tell any story, even those which were notdeveloped with a literary purpose. Testimony is not an exception,because it transforms experience into stories, applying toremembrances the structure of a plot.The texts are organized accordingly, taking into account the typesof narrativization employed, and this taxonomy is connected with the111reception theory and the contributions of the social criticism, in orderto provide a comprehensive understanding of the genre.Chapters III, IV and V examine various works from the threecountries mentioned above, establishing a connection between thehistoric-social situation, the collective symbols, the artisticproduction of that period, and testimonies.The conclusion suggests that the return of Latin Americanliterature to its hybrid origins implies transformations such as thedemocratization of writing and the disappearance of the author asthe centre of the literary production. It also claims that this corpusprovokes a change in the direction of contemporary writing in thosecountries, generating a necessary catharsis and a new elaboration ofa fragmented collective identity.ivIndiceAbstract.iiIntroducción: Lo testimonial como objeto de estudio 1I. El boom, el post-boom y las nuevas condiciones deproducción literaria 5II. Referencialidad 8III. Formas y funciones del testimonio 11Capftulo 1: Por qué el testimonio 1 3I. La doctrina de la Seguridad Nacional y el testimoniocomo alternativa 20II. Voz horizontal y vertical 24III. Representatividad 29IV. La teorIa de la recepción 3 1V. Transnacionalización del discurso testimonial 3 6CapItulo II. Definiciones teóricas 3 7I. Modelo de investigación: enfoques social, sintáctico,semántico y funcional 3 71. Enfoque social 3 72. Enfoques sintáctico y semántico 3 93. Enfoque funcional 40Va). Testimomio ‘propiamente dicho’ 4 1b). Reportaje, testimonio politico, testimonio indirecto 43c). Testimonio centrado en el documento 47II. Testimonio y cultura 47III. Relaciones entre narraciOn, historia y testimonio 5 0a). Orden determinIstico 56b). Orden escatológico o apocaliptico 5 6c). Orden cronológico 5 6Capitulo III. Chile 5 9I. La situación socio-polItica de Chile (1973-199 1) 5 9II. Del reportaje a la novela-testimonio 6 6III. Dos testimonios de un campo de detención 70a). Tejas Verdes, de Hernán Valdés 701. Esquema de los momentos argumentales básicos 732. Cronotopos 803. Personajes, lenguaje e ideologla 8 34. Procedimientos narrativos 9 85. Veracidad, autenticidad y poder 1 03Sintesis 108b). Mis primeros tres minutos, de Emilio Rojas 11 01. El tiempo como nücleo significativo 11 02. Funciones comunicativa y expresiva 1 26viCapItulo IV. Argentina .1 3 1I. La cuestión argentina 1 3 11. Lo siniestro en Ta literatura 1 372. El exilio en Ta literatura 1 43II. Prisionero sin nombre, celda sin nümero,de Jacobo Timerman 1 461. Mecanismos de Ta narración 1 522. La cuestión judla 1 583. Entrevista a Timerman. Buenos Aires, julio 1991 163III. The Little School: Tales of Survival andDisappearance in Argentina, de Alicia Partnoy 1 74IV. Recuerdo de Ta Muerte, de Miguel Bonasso 1901. La simbologIa cristiana: intertextualidad y autorimpilcito 203CapItulo V: Uruguay 2 1 91. Contexto socio-polItico y culturaluruguayo (1968-1991) 219II. Las manos en el fuego, de Gonzalez Bermejo 227III. El tigre y la nieve, de Fernando Butazzoni 23 6IV. Amaral. crónica de una vida, de Alvaro Barros-Lémez 237Conclusion 242BibliografIa 2501Introducción: Lo testimonial como objeto de estudioEl discurso testimonial empieza a considerarse como tema deestudio en los cIrculos de Ta crItica hacia los aflos ochenta, aunque suauge se remonta a los años sesenta y setenta y su produccióncontinua hasta el dIa de hoy. Esta tendencia, enraizada en losorIgenes de la literatura latinoamericana, resurge con intensidad enel Cono Sur a partir de Ta instauración de las dictaduras militares.La demora en el reconocimiento de To testimonial como objetoliterario se debe a Ta dependencia de los criticos latinoarnericanos conrespecto a modelos elaborados en Europa o en Norteamérica paraexplicar fenómenos locales. Si bien las teorfas no tienen nacionalidad,Ta especificidad de Ta historia de cada region imprime rasgos propiosa cada cultura y es preciso entender la literatura en el contextoparticular en que se produce.La linea central de nuestra literatura parece ser Ta amulatada,la “ancilar”; y la lInea marginal vendrIa a ser Ta purista, laestrictamente (estrechamente) literaria. Y ello por una razónclara: dado el carácter dependiente, precario de nuestro ámbitohistórico, a la literatura le han solido incumbir funciones que enlas grandes metropolis le han sido relegadas. (Retamar 17)Varios escritores y crIticos sudamericanos venIan insistiendo en estanecesidad de autonomfa intelectual, especialmente desde los años2sesenta, pero para muchos el género abrIa interrogantes que no seresolvIan a su favor: ,Cómo rescatar un tipo de escritura realista,referencial, de estructura más bien simple, después de Taexperimentación que se ha ilevado a cabo con técnicas narrativas devanguardia? ,Cómo defenderla frente a las opiniones de Ta crIticamás respetadas en esta década, que afirman To ficticio de todarealidad? LCómo ubicar en el centro del interés literario obras que noincorporan los avances que se han generado en el ámbito dellenguaje y de sus formas?Estas incertidumbres se yen desplazadas en los tiltimos aflos porun fenómeno innegable: la vasta cantidad de testimonios publicadosy algunos hasta traducidos a varias lenguas. La proliferación de estaliteratura satisface Ta necesidad de un numeroso püblico porconseguir versiones originales de sucesos históricos no pasados por lacensura de los medios de comunicación masiva, sino narrados por lospropios testigos. Dichos sucesos se relacionan en muchos casos conabusos de los derechos humanos, tema prohibido en los palses quelos practican e insuficientemente conocido en los otros. Elsurgimiento de un püblico ávido de información de primera manosumado aT hecho de que algunas vIctimas de Ta represión hayan dadoa conocer sus experiencias en el exilio, han generado un mercadopara el producto.Es importante notar que hay dos tipos de exilio: uno externo yotro interno o inxilio, y que cada uno produce distintos tipos detextos y de lectores. La escritura del exilio es la que ha generado undiscurso testimonial más directo debido, evidentemente, a que eltexto no debe estructurarse en función de la censura. Como Ta3audiencia a la que apela es internacional, utiliza en generalmecanismos de clarificación—-notas al pie de página y digresionessobre la situación polItica simplificados--a los efectos de ladivulgación. El püblico no se pone en peligro al consumir ese tipo dematerial. La literatura del llamado inxilio, por el contrario, se dirigea quienes permanecen en el espacio militarizado y debe considerarlas limitaciones de la represión, por lo que suele recurrir a laalegorIa, la metáfora y la ambiguedad. Quien la lee lleva a cabo unacto subversivo, al menos mientras el sistema autoritario persista.M. Morana explica este fenómeno con la hipOtesis del sobredimensionamiento del texto a partir de la censura. Cualquier textoque no responda a los patrones impuestos “es sospechoso y peligrosoa priori en cuanto evade el regimen de disciplinamiento social, siendopor tanto considerado a! menos como disfuncional con respecto alsistema” (134). La sobrevaloración de la palabra escrita overbalizada en una canción o en otras formas expresivas asume proporciones grotescas. “El texto es perseguido y secuestrado, requisadoy destruldo, exactamente igual que los individuos de la sociedad quelo produce” (134). Los testimonios dan cuenta de este fenómeno aldescribir guardias destrozando cuadernos de apuntes de unprisionero (Las manos en el fuego), o infiriendo conclusionesabsurdas sobre supuestos mensajes cifrados en cuadernos de unavIctima (Tejas Verdes). Ante la persecución del texto y de susproductores o consumidores, el discurso popular respondeescribiendo, para desafiar el discurso dominante, que opera como“referencia de oposición”, es decir, “como el negativo o la imageninvertida de una realidad que debe ser develada” (134). Para ello se4recurre a una forma mixta, que puede acusar y desenmascarar aloponente, erigiéndose, al mismo tiempo, en proyecto de restauraciónsimbólica de una época:Los cambios generados en los espacios simbólicos a partir deuna crisis que arrasó con formas de vida y de expresióndespertaron un género que, por ser hIbrido entre historia yficción, ernie oralidad y escritura, respondIa a las necesidadesdel momento.En primer lugar, en el perIodo que estudiamos, observamosque Ta representación ficticia se hace insuficiente ante lasituación de violencia y crisis global de un sistema de vidasocial, Ta cual exige un trabajo diferente de registro histórico yde denuncia de urgencia. El escritor tradicional, asentado sobreuna profesionalidad burguesa--que postula una adhesion ocompromiso “espiritual” con el movimiento social--es incapazde responder de inmediato a los acontecimientos y figurarlos.Sus medios también resultan ineficaces ante la dimensiOnglobalizante del cambio, y la multidimensionalidad históricasobre la cual no alcanza a generalizar su visiOn. Por ello lasociedad recurre, intuitiva y espontaneamente, a un tipo deregistro fragmentario de los hechos, privilegiando en uncomienzo los aspectos históricos empIricos del registro sobre losaspectos técnicos de Ta representacion linguistica imaginaria.Se trata de contar una experiencia empIrica conmovedora,extraordinaria aunque comün en el sentido que afecta a toda Tasociedad, y hay urgente necesidad de hacerlo mientras existe laplenitud de la memoria de la experiencia. (Narváez 269-70)5I. El boom, el post-boom y las nuevas condiciones de producciónliterariaDurante los años del ilamado boom, la literatura latinoamericanapaso a identificarse con una serie de novelas que alcanzaronrenombre internacional, pero que no representaban el conjunto de suproducción. Ahora, en una etapa que algunos denominan el postboom, es posible evaluar con mayor objetividad lo anterior paracomprender por qué un conjunto de obras heterogéneas pudieronerigirse en el modelo para designar un aiza brusca en las ventas deun determinado producto en sociedades de consumo. Lasalternativas económicas y poifticas que se vivian en America Latinafacilitaron la incorporación de técnicas modernas de escritura que seadquirIan en el mercado internacional de las letras (Rama). Se pudoentonces manipular Ta materia prima aportada por los paIses deorigen con estrategias vanguardistas, crear obras de incuestionablecalidad artIstica, pero a la vez se cercenó la riqueza literaria delcontinente. Esto respondió a que Ta sociedad consumidora le impusosus mecanismos a las letras, incorporándolas aT circuito de lapublicidad. Los tirajes reducidos fueron sustituIdos por edicionesmasivas y las exigencias del mercado aceleraron la profesionalizacióndel escritor. El püblico, antes restringido a las elites lectoras, crecióhasta convertirse en una fuerza en expansion.La transición de un mercado de consumo literario selecto a unomasivo invierte el funcionamiento del mercado, haciéndolo inversamente proporcional: mientras las elites disponen de una oferta6variada de tItulos en cantidades siempre reducidas, las masasdisponen de una oferta de tItulos reducida pero en altas cantidades(Rama 297).La limitación en la cantidad de tftulos es solo una de las expresiones de una cultura basada en la producción en serie, que generamultiples versiones de lo mismo, lo cual acaba con la importancia y lacreatividad del autor. La literatura del boom. si bien depende de esacultura, trata de oponerle la imagen del “héroe como un inventor ofundador al margen de la sociedad o fuera de ella” (Franco 145). Esehéroe es, como en Cien Años de Soledad, un “cronista oral para quienlas cosas como son y como pueden o deben ser no son todaviadistintas . . . . “ (134). El cronista que actüa como la memoria de lafamilia (Meiqulades) hace de la historia contada de Macondo unacrónica escrita, pero “Detrás del cronista aparece el autor” (135). Enla “utopia del anacronismo” que representa la literatura del boom,fundada por un sujeto privilegiado--el novelista--que puede crear elnuevo “mytos americano” y servir de “fetiche mágico” y de “catarsisen ci lector ante To que Fuentes llama la ‘presencia sübita de lamodernidad” (Beverley 118), Ta crónica se perfila como ci modo derememorar la historia. Esa misma crónica, liberada del dominio delautor, se transformará en la manera de contar ya no el mito sino larealidad del drama que se avecina.Con la implantación de sistemas dictatoriales durante la décadadel setenta, se interrumpen ci flujo de información y el contacto conel exterior. El aislamiento de quienes permanecen en sus paises y eldesarraigo vivido por los exiliados cambian radicalmente laproducción literaria y ci comportamiento del püblico. Las obras de7este perIodo vuelven a cumplir funciones extra-literarias y los tirajesse reducen y desaparecen del circuito comercial. Algunos textos sedifunden en forma manuscrita y secreta, accediendo a la publicaciónaquéllos escritos en el exilio. La labor literaria se transforma en unaactividad que cualquiera puede ejercer, mientras los profesionalessufren, como muchos otros, una persecución que deja poco margenpara la invención de ficciones:Ya no le está permitido a ningimn intelectual pecar de ingenuo.A partir de Walsh, de Conti, de Urondo, nadie puede negar quela defensa de sus ideas puede acarrearle hasta la propiamuerte. (Avellaneda 579)El escritor tradicional tiene que reconocer una serie de factoresnuevos que afectan su producción, aün después que el peligro devida o muerte haya pasado: el impacto de la cultura de masas, lacrisis del sistema editorial desarrollado durante la etapa anterior, yel desarrollo de la vertiente testimonial que anuncia el ocaso delpapel del autor como elite intelectual. Ante estas circunstancias seproduce un proyecto literario que asimila las nuevas condicionessocio-culturales: un grupo de escritores y periodistas responden aldesaffo del momento, incorporando estrategias del testirnonio a susficciones, o novelando testimonios recogidos a través de lainvestigación. Nace asI la ilamada literatura del post-boom,representada en el Cono Sur por autores como Luisa Valenzuela,Manuel Puig, Antonio Skármeta, Ariel Dorfman, Cristina Pieri Rossi,Alicia Partnoy, Rodolfo Walsh, Haroldo Conti, entre otros (122). Como8toda corriente literaria, este conjunto configura una alternativa queconvive con otras en un momento histórico.II. ReferencialidadEl discurso-testimonio es un mensaje verbal . cuyaintención explIcita es la de brindar una prueba, justificación ocomprobación de la certeza o verdad de un hecho social previo,interpretacion garantizada por el emisor del discurso aTdeclararse actor o testigo (mediato o inmediato) de losacontecimientos que narra. (Prada Oropeza 11)El testimonio trata de registrar lo vivido; por ende, es esencial larelación de la palabra con lo que está ‘más allá’, con el referente, conTo que se recuerda e intenta transformarse en discurso pero que a lavez se resiste, porque lo siniestro no encuentra cómo plasmarse enescritura.Como en la narrativa testimonial el autor participa en lo narrado,se abren interrogantes acerca de la verdad histórica y el papel delpunto de vista en el acto de escritura: no hay lectura del pasado queno interprete. Tal paradoja del realismo nos hará buscar en cadatestimonio los supuestos o las premisas del texto que generan ciertossilencios. Pero le otorgaremos validez histórica al discurso, ya que noequiparamos realidad y ficción, ni le negaremos a la palabra Tacapacidad de dar cuenta de sucesos. Quienes se oponen a estaposibilidad consideran que el realismo ha muerto.9All writing, all composition, is construction. We do not imitatethe world, we construct versions of it. There is no mimesis,only poesis. No recording, only constructing. (Scholes 7)Si bien el mundo no puede duplicarse ya que toda acción lo modifica(en especial la de un elemento tan ambiguo como la palabra); si bienen toda captación de un hecho intervienen las formas de nuestrasensibilidad y las categorIas del entendimiento (Kant: CrItica de larazón pura), no se concluye necesariamente que la vida seafantasmagórica. Segün Barbara Foley, eso logran los postestructuralistas al afirmar que Ia realidad es una construcción y quetodo esquema explicativo es ficticio. Esa posición, segün ella, parecequerer liberar a la ficción de su obligación de referirse a la realidad,haciendouna reconversion autista . . que, so pretexto de examinar laliteratura en sus peculiares modulaciones, la recortO de sucontexto cultural, decidió ignorar la terca büsqueda derepresentatividad que significa nuestro desarrollo histOrico,concluyendo por desentenderse de la comunicaciOn queconlieva todo texto literario. (Rama 19)Quizás, como plantea Prada Oropeza, la novela y el testimonio sediferencien por su relación con lo objetivo mediante dos tipos deoperaciones: las destinadas a probar que hay un referente deldiscurso serfan propias del testimonio, y las que no necesitanprobarlo sino elaborarlo en su estructura serIan propias de Ia ficción(11). PodrIa decirse que el testimonio no se preocupa esencialmente10de la verosimilitud o coherencia interna de sus elementos sino de suvalor veredictivo, es decir, que la verosimilitud se establece enrelación a su correspondencia con sucesos reales, trascendentes altexto. Pero el hecho que para el testimonialista lo esencial no sea esacoherencia interna, no significa que la misma no se lieve a cabo en elproceso de la lectura. La teorla de la recepción ha centrado en ellector la preocupación por la investigación literaria, y a pesar de ladiversidad de enfoques que cubre ese area de investigación, podemosintentar clarificar algunas propuestas que resulten ütiles a los efectosde este estudio.La hipótesis básica de este trabajo es la preexistencia de unhecho socio-histórico, susceptible de una version que puedearticularse en discurso. Esta version, a pesar de sus caracterIsticasdistintivas, se relaciona con el corpus literario de una época, hechoque se verifica mediante la constatación de los cronotopos, presentestanto en la literatura ilamada de ficción como en la de no-ficción. Elcronotopo es un concepto que utiliza Bajtfn para identificar los puntosque conectan o diferencian los géneros. Se refiere a la manera en laque el espacio y el tiempo son incorporados artIsticamente a lostextos, y denota un parentesco entre producciones diversas de unacultura. Consideramos que existen cronotopos comunes a! testimonioy a otras creaciones literarias de la misma época, si bien ambos sepueden estudiar en sus peculiaridades. Este género quedarla asIincorporado al cuadro global de la literatura contemporanea, a! queaporta aspectos novedosos que la orientan en nuevas direcciones.Dentro de dicho cuadro global, esta tesis se centra en un area--elCono Sur--que presenta una serie de caracterIsticas comunes, tanto11en el aspecto socio-histórico como en el artfstico y literario.Organizaremos el material en función del pals al que pertenecendentro de esa zona:a). Chile: se analizarán básicamente dos textos: Tejas Verdes, deHernán Valdés y Mis primeros tres minutos, de Emilio Rojas.b). Argentina: se presentarán las obras Prisionero sin nombre. celdasin nümero, de Jacobo Timerman, The Little School: Tales o fDisappearance and Survival in Argentina, de Alicia Partnoy, yRecuerdo de la muerte, de Miguel Bonasso.c). Uruguay: se comentarán los testimonios El tigre y la nieve, deFernando Butazzoni, Las manos en el fuego, de Ernesto GonzalezBermejo, y Amaral: crónica de una vida, de Alvaro Barros-Lémez.III. Formas y funciones del testimonioEl testimonio asume las formas más variadas: desde el registro deun relato oral por un reportero, hasta la escritura de una denunciapor parte del testigo; desde la confesión de quien expone la intimidadde sus vivencias, hasta la novela documental producida con materialy técnicas testimoniales; desde lo periodlstico hasta lo literario; desdelo testimonial ‘en si’—-no consciente de sI más que como denuncia-hasta lo testimonial ‘para sl’--consciente de sí en su función prácticay como narrativa--(Randall). Esta gama de textos carece de unacanonización adecuada que lo transforme en objeto literario. Nuestropropósito será:12a). Organizar el corpus de acuerdo a caracterIsticas que lo conectancon el espectro literario, como los cronotopos y los mecanismos deconstrucción de toda narrativa.b). Clasificar el material en conjuntos, conforme a varios enfoques:social, sintáctico, semántico y funcional, para identificar los tipos detestimonio a los que pertenecen las obras analizadas.c). Investigar las formas por las que los testigos asimilan y expresanuna experiencia colectiva y verificar las consecuencias--sociales,culturales y literarias- -que acarrea la producción y reproducciOn deeste género.13CapItulo I: Por qué el testimonioEl corpus testimonial, cuyo desarrollo se produce en el Cono Surdurante la década de los setenta, ya existla en otros paIses del TercerMundo. John Beverley seflala que en America Latina su desarrolloinicial más conocido se da tras la publicación de Biograffa de uncimarrón, de Miguel Barnet, en 1966. Sin embargo, ya venIanproduciéndose en Cuba testimonios que, a diferencia de dicha obra,no pretendfah ser literarios. Barnet define su inclusion en el campode Ia literatura con una palabra tan contradictoria como “novelatestimonio”. A este territorio fronterizo entre distintas disciplinas,como lo define Alessandra Riccio, se le reconoce su “literariedad” antetodo en Cuba, por tratarse de un pals “trasculturado y sincrético”,donde “lo qufmicamente puro no existe, no puede existir” (1057). EnCuba, Casa de las Americas establece un premio para el génerotestimonio en 1970, porque “aquella instituciOn cultural juzgO, enaquel año, que habfa que poner de relieve la existencia de un género,si no nuevo, que iba cobrando siempre más vigencia y que iba siendopracticado por una capa siempre más amplia de escritores,profesionales o no” (1062). Esta sübita explosion de lo testimonial sedeberfa, segOn Beverley, a la conjunciOn de diversos factores, entrelos que menciona: la existencia de textos documentales--diarios deviaje y crónicas coloniales--, los ensayos histOrico-costumbristas, lasbiografIas románticas y las memorias de campana, la novela social oindigenista y formas de la poesIa popular narrativa. Además hay14que considerar la historia etnografica desarrollada en las cienciassociales desde 1950 por Oscar Lewis. El impacto de la RevoluciónCubana en las Americas a partir de 1959 es otra variable importante,ya que el auge del testimonio es paralelo al de la lucha armada entodo el Tercer Mundo. Por ültimo, la “contracultura” de los 60, querescata el testimonio oral como forma de catarsis.En general, la naturaleza del testimonio como forma literariacoincide con la consigna de la nueva izquierda norteamericanaen los 60 de que “The personal is political” (lo personal espolitico). (159)Otros autores, como Foster, Retamar y Rama destacan estacontinuidad de la producción hIbrida, desde las crónicas delRenacimiento tardIo hasta la literatura contemporanea. Al igual quelas Crónicas de Indias de la época de la Colonia, el testimonioreproduce los detalles de circunstancias vividas por el autor, quienconstruye un relato histórico desde la subjetividad. Se narra pararesponder a la necesidad de compartir un conocimiento y deconocerse, “una necesidad transitiva que pasa del narrador al lectorde una forma inmediata y sencilla, sin que el lector pretenda másque la verdad de lo narrado y sin que el narrador se sienta obligadomás que a ofrecer su verdad en el comün y reciproco intento deestructurar una memoria y de ofrecer elementos de conocimiento”(Riccio 1061). Este fenómeno “se podria llamar un ‘efecto deveracidad’ en el testimonio que desautomatiza nuestra percepción15habitual de la literatura como algo ficticio o imaginario (Beverley160).Si bien el testimonio no es ficción, opera con mecanismosnarrativos que transforman el devenir en historia, pero estas técnicasno deben confundirse con las de otros géneros. A diferencia de lanovela, el sujeto no es el “héroe problemático” del que habla Lukács,sino un personaje colectivo, el nosotros que el testigo encarna através de su experiencia compartida. La vivencia no es la de unindividuo sino la de un grupo social marginado o abusado, queelabora su propia épica:El testimonio exhibe una especie de epicidad cotidiana. Elnarrador testimonial recupera la función metonImica del héroeépico, su representatividad, sin asumir sus caracterIsticasjerárquicas y patriarcales. (Beverley 160)Los crIticos relacionan el testimonio con géneros tradicionalmentereconocidos como literarios, para atribuirle un nivel literario a estaforma tan dificil de definir teóricamente. Este mismo problema sehabla planteado con la autobiografla, cuya literariedad demostróPhilipe Lejeune a partir de su idea del pacto, centrado en la teorIa dela recepción--es decir, en el hecho que el lector es quien “pone enmarcha, hace funcionar al texto” (Riccio 1065). Quizás el testimoniopodrIa considerarse también una variante de la autobiograffa, la“popular”, a rafz del pacto autobiográfico que mencionamos. Peroconsiderar al testimonio una variante de la autobiograffa podrIa16generar confusiones, ya que ésta presupone una actitudindividualista, al depender de un yo autónomo cuyo objetivo es“manifestar la singularidad de su experiencia. . . . Por contraste, elyo testimonial funciona más como un ‘dispositivo linguIstico’ (shifter)que puede ser asumido por cualquiera” (Beverley 163).El texto cuenta hechos auténticos, que el lector asume comohuellas de una realidad en la que el testigo se vio inmerso. Ese pactode verdad se rompe si el lector considera que el testigo no se atiene aTa verdad. Por eso se mantiene atento a que el emisor le demuestreque sus declaraciones son ciertaS. La coherencia con el referente esuna responsabilidad ética del autor hacia el püblico. De ahI quealgunos criticos planteen el carácter anti-literario del testimonio y serefieran a Ta revolución cultural que este corpus inicia. Lo paradójicoes que se rechaza a la vez que se afirma el carácter anti-literario deltestimonio:Parte de la razón de ser del testimonio es precisamente sucarácter anti-literario de narración directa sin elaboraciónestilIstica o formal. El testimonio no aspira a ser “arte”. . . setrata no solo de un “documento social” sino de un nuevo génerode literatura narrativa--ya no es exactamente novela oautobiografIa, sino una especie de épica popular--surgida de lasclases y grupos sociales marginados y explotados en eldesarrollo previo de las instituciones culturales en AmericaLatina. (Beverley 121)Literatura narrativa anti-literaria, segün esta definición. Más bienmarginal, porque no rechaza los procedimientos literarios--enmuchos casos los utiliza de manera conciente--, sino que los17incorpora crIticamente, sin darles prioridad pero considerándolosherramientas necesarias para la producción de su objeto. Tomando encuenta estas premisas se puede soslayar la discusión sobre elcarácter literario o anti-literario del género, ya que dichas divisionesno son tajantes. El testimonio compone una narración a partir de lovivido y ese acto lo ubica dentro del discurso que una época producepara explicarse a sí misma. Se trata de un discurso que, aldesconocer las divi siones entre antropologla, literatura, periodismo,historia y literatura, muestra que el fenómeno es unitario. Labüsqueda de la verdad que el testimonialista lleva a cabo inspiradoen la confianza de otro (reportero, lector) es más bien la büsquedaconjunta de la verdad mediante un diálogo tácito entre el testigo yquien lo escucha, debido a que ambos comparten los mismos códigosy la necesidad de entender. Es una literatura que unifica arte yconocimiento, siendo arte porque imagina, organiza, compila y armauna forma expresiva con el recuerdo y conocimiento, porquepresenta, analiza y aprehende lo real. Por estos motivos no se puedeevaluar lo testimonial en base al “criterio de calidad” (Morafla 10), nise puede centrar la discusión en los mecanismos de escritura de laobra, tomada como entidad cerrada en sí misma.La literatura testimonial plantea problemas de caráctermetodológico porque su estudio exige superar tanto los marcosteóricos positivistas como los formalistas. No solo generainterrogantes acerca de su literariedad sino que también restringe laposibilidad de un enfoque localizado del tema, con lo que reniega delos métodos tradicionales de los estudios literarios. Latransnacionalización de la problemática encarada por el testimonio ha18sido descripta por Mabel Morafla en Memorias de la generaciónfantasma. Esta obra demuestra que el estudio de la literaturalatinoamericana actual requiere una perspectiva regional. Eltestimonio cubano, por ejemplo, no puede estudiarse sin considerarlos aportes de paIses como Nicaragua, que ha plasmado su propioproceso de transformación social en obras como La montafla es algomás que una inmensa estepa verde, el conocido libro de OmarCabezas. El Cono Sur también ha pasado a ser “una totalidadgeopolitica diferenciada” (9), donde se han aplicado mecanismosrepresivos que responden a un proyecto global de dominación por laviolencia. La percepción de un conflicto que afecta por igual a lospaises de la region es la que ha inspirado el enfoque del presenteestudio.Este género elabora un discurso ünico a través de las multiplesversiones que lo conforman y requiere ser tratado como fenómenopolitico y cultural. La tarea que emprendemos representa un intentode organizar estas obras no solo siguiendo criterios liamadosintrInsecos, como el estudio de las estrategias narrativas, sino almismo tiempo en base a criterios extrInsecos, es decir, aquéllos queubican al texto en relación con la producción de la época. En realidadson aspectos de un mismo proceso, porque el sistema de signos queconforma lo intrInseco presupone la ideologIa, que es la forma deexpresión de lo extrInseco.11 La distinción entre estudios “extrInsecos” e “intrinsecos” de laliteratura se estableció hace más de cuarenta años. En Theory ofLiterature Wellek y Warren sugirieron que los primeros procuraninvestigar los antecedentes sociales, intelectuales y biográficos de la19Los distintos tipos de testimono son subdivisiones de una formacultural que recupera la memoria colectiva silenciada. Al hacerlo,crea un espacio en ci que se quiebra la relación entre autor y lectorfundada en la idealización del primero en tanto figura creadora o“héroe cultural” (Franco 129-310). En tanto forma de resistencia,este conjunto apela a la conciencia de una población que ha sidoreprimida y controlada por el Estado a través de los medios masivosde comunicación. Los mismos funcionan como repeticion mecánica designificaciones que ocuitan los procesos reales del sistema social. Loesencial del género es que “evoca en ausencia una polifonla de otrasvoces posibies, otras ‘vidas” (Beverley 161), y que supera la imagende la obra literaria como creación autorial. Aunque en lostestimonios que analizaremos figuren los nombres del testigo o delreportero, ellos insisten en que el relato se hace en nombre de losmiles de seres que le dan dimension social a la experiencia. Lacantidad de versiones que asumen la responsabilidad de hacerse oIrtrae aparejada una democratización de la escritura, ya que no escribeel profesional sino quien tiene necesidad de contar. Si disminuye laobra literaria, sometiendo el texto a criterios extra-literarios, como lohacen la crftica marxista o la sociocrftica. La ‘intrInseca’, en cambio,es la tendencia desarrollada por la Escuela de Praga, los formalistasrusos y la Nueva CrItica, que investigan lo propio de la obra misma,en tanto sistema autoreferente de signos con una finalidad estética.John Beverley, en “Literatura e ideoiogIa: en tomb a un libro deHernán Vidal,” Iberoamericana 44 (1978): 77-88, piantea que lacritica marxista va percibiendo la necesidad de superar estadicotomIa, ya que “no puede limitarse a descubrir la mera presenciade ideologla(s) en la obra literaria sino que tiene que entender lafunción ideológica del discurso literario” (79).20autoridad del sujeto del discurso literario--”ego autorial”--es porqueel mismo es protagonista de una historia que lo trasciende, con locual la dinámica del estrellato alimentada durante la época del boomilega a su fin. Esta escritura, contrastada con aquélla, representa uncambio cuyo sentido se proyecta más allá del universo literario.I. La doctrina de la Seguridad Nacional y el testimonio comoalternativ aLa premisa básica de la doctrina de la Seguridad Nacional es ladivision del mundo en dos campos que se enfrentan en una luchapermanente: el occidental y cristiano y el comunismo internacional.Un grupo social que reconoce la existencia de ese conflicto dentro dela patria, toma el poder para enfrentar esa guerra, a nivel interno.Su propuesta es encauzar el pals hacia su recuperación, respetandolos principios de la tradición, la familia y la propiedad. Se trata deuna confrontación entre el bien y el mal y entre heroes y traidores,que se traduce en un problema técnico: cómo erradicar los elementosnegativos a cualquier costo.Tal como explica Hernán Vidal en “Hacia un modelo general de lasensibilidad social literaturizable bajo el fascismo”, el enemigo esreducido a la materialidad de su cuerpo, y a esa reificación se oponela visiOn del testimonialista, que responde con una voz humana a launidimensionalidad de la voz autoritaria. La oposición articula unaresistencia a las órdenes del poder--secuestrar, torturar, interrogar,21matar--a través de textos que recuperan la experiencia humana, consus emociones, temores y esperanzas.Como el sector castrense no toma el poder apoyado en elconsenso, recurre a formas de dominación fascistas: prohibición detoda actividad poiftica popular, persecución de opositores ysospechosos, censura, difusión de su version de los hechos mediantediscursos y ceremonias que se vuelven ritos püblicos, distorsiónsistemática de la información, desarrollo de una tecnologIa del poderque busca desmantelar el area peligrosa del cuerpo social. Estesistema buscacancelar los términos en que se venIa desarrollando la culturaanterior y, más ampliamente, liegar a la vasta reorganizaciónde las estructuras sociales, dando a su proyecto la categorfa derefundación de las culturas nacionales. . . . Es esta larga seriede reacciones en cadena la que da a la cotidianidad bajo elfascismo su caracterfstico aspecto de dislocaciOn, mutilación yfragmentación. (Vidal 13-14)Segün Vidal, la fragmentacion es consecuencia directa deldesplazamiento de la actividad poiftica hacia espacios secretos. Alconfinar a los prisioneros en campos de concentración, al enterrar suscuerpos en fosas comunes o arrojarlos al mar, se desfamiliariza locotidiano ya que dicha practica parece una ficción. Las autoridadesniegan estas realidades y entre la población empiezan a correr elrumor y la sospecha de que se les oculta una cara de la realidad. Al22romper el silencio, los testigos confrontan su version con la oficial ycomienzan a desenmascarar el sistema represivo.Esta literatura reconstruye el universo simbólico fragmentado porel terrorismo de Estado, lienando el vacIo de información con datosfehacientes. A menudo cae en simplificaciones, como el uso de ideassemejantes a las que confronta: identificación de dos bandos--héroesy traidores-- y oposición entre el bien y el maT, con la diferencia quelos militares encarnan el maT y la resistencia el bien.En general se narra en forma confesional y de denuncia, porque Taescritura responde tanto a la necesidad de verbalizar el trauma comode exorcizar Ta culpa por haber sobrevivido. El discurso deltestimonialista revierte el autocastigo que To obsesiona con elrecuerdo de los que quedaron atrás. Segün Primo Levi estefenómeno establecerfa una distinciOn entre recuerdo y memoria:There is no ‘remembering’ for Holocaust victims, only ‘memory’remembering, that ‘action verb’ that began in the deathcamps, has no end for them. .The survivors of the Holocaust are transformed into unwilling‘bearers of the secret’, the awful secret about the destruction ofman of which they are unable to liberate themselves. (Sodi 92-94)El testigo está destinado a encarar esa tarea porque guarda unrecuerdo que no le permite el consuelo del olvido. Atesora unamemoria que exige ser contada, ya sea porque el dolor de mantenerlaen silencio resulta insoportable, o porque engendra un compromiso23moral inevitable, o porque funciona a nivel inconciente como unaobsesión que quiere volverse palabra, tal como dan a entenderautores como Manuel Rojas. En Mis primeros tres minutos mencionaque la idea del libro le surgió tras monologar de la noche hasta elamanecer acerca de sus recuerdos frente a un grupo de amigosexiliados.Al canalizarse en narración, el efecto negativo del pasadotransformado en memoria compulsiva se torna positivo. Ante todo,porque quien escribe logra cierta superación del trauma a través dela creación y además porque ese texto, una vez convertido enmaterial de lectura, permite que los otros accedan al conocirniento yla memorización [memorizing], que es otra forma de comprometersecon el recuerdo. Los escritores que transcriben las experiencias delas vfctimas posibilitan esa memorización a través de obras quecierta crItica no logra clasificar, porque se encuentra en el lImiteentre testimonio y novela. Como la oposición misma entre verdad yficción es producto de un pensamiento que funciona por exclusion, espreferible evitar esas dualidades y admitir que no existen dosterrenos autónomos llamados ‘lo verdadero’ y ‘lo ficticio’: memoria eimaginación colaboran en la tarea de reconstruir esa identidadcolectiva que ciertos cataclismos sociales parecen destruir.Si bien se han dado procesos similares en la literatura alemana deposguerra, en la espanola durante y después del fascismo, en laitaliana y la francesa, creemos que este corpus se relaciona de formamás inmediata con la tradiciOn hIbrida de los palses del TercerMundo. Las ideas que entonces germinaran sobre la necesidad dedestituir el poder del autor, por ejemplo, se han puesto en práctica24con mayor intensidad en la literatura de estos palses marginales. Lasnociones sobre la interconexión de todas las artes, la crItica de lasformas genéricas tradicionales, el reconocimiento de las distintasvoces que componen los textos, en fin, los temas que hoy la crIticaeuropea y norteamericana han actualizado, también se materializanen este conjunto literario.II. Voz horizontal y verticalEl surgimiento del género testimonial tiene que ver con lanecesidad de producir una voz que restaure la comunicaciónhorizontal que existIa durante los perIodos democráticos. GuillermoO’Donnell en “Reflections from the Argentine Experience” ha acuñadolos términos “voz vertical y horizontal”, que resultan ütiles paraexplicar este fenómeno (249-57).This voice is addressed to the “top,” by customers or citizens,toward managers or governments. This is what I shall call“vertical voice”.This kind of voice is indeed crucial, but I shall argue thatthere is another type of voice that is no less important, and insome senses even more important, since it is a necessarycondition for the vertical voice. This other kind of voice I shallcall “horizontal”. (251)Los regimenes autoritarios que se impusieron en Chile, Argentinay Uruguay en la década de los setenta quisieron acabar con la25politización de sus ciudadanos. Su objetivo manifiesto era evitar larecalda en el caos, mientras que el latente era acabar con la oposicióncivil y armada que se habla desarrollado a nivel continental.En Chile, durante el Gobierno de Salvador Allende, la presión dediferentes grupos de base y de izquierda se habIa desarrolladoporque el gobierno de la Unidad Popular favorecla la politización delas masas. El golpe de Pinochet se propuso cortar esa tendencia a laparticipación popular en el gobierno.En Uruguay, a partir de 1973, también se instauró una dictaduraque acalló a! pals por la via del terrorismo de Estado, con la excusa deerradicar la oposición encabezada por los tupamaros.En Argentina se dio un fenómeno similar aunque, a diferencia deChile y Uruguay, el activismo habla perdido su fuerza antes que losmilitares tomaran el poder, debido a la represión iniciada por IsabelPerón.2 A partir de 1974, año en que Juan Domingo Perón asumió lapresidencia, disminuyeron las actividades de los grupos guerrilleros(solo el Ejército Revolucionario del Pueblo mantenia su lucha armada)y para 1976 se hablan destruldo prácticamente todas lasorganizaciones de base. Los militares argentinos destituyeron ungobierno que ya habla dejado de ser popular y no necesitarondesplegar sus fuerzas para imponerse, como en el caso chileno. Lapoblación, acostumbrada a golpes de Estado incruentos, aceptopasivamente el cambio de poderes. Pero esta vez la táctica de la2 Cabe recordar que fueron los presidentes Maria Estela Martinez dePerón e halo Luder quienes firmaron la resoluciOn que autorizaba alos militares a aniquilar “el accionar de los elementos subversivos”,como documenta H. Verbitsky (27-28).26dictadura fue diferente: puso en marcha un aparato represivodestinado a la desaparición forzada de personas para infundir elpanico y cohartar toda posible forma de comunicación entre losciudadanos. La iglesia católica, muy poderosa en la Argentina,colaboró con la metodologIa castrense justificando sus acciones ybendiciendo sus armas, de manera que uno de los canales esencialesde comunicación en ese pals quedó anulado por la complicidad de lacüpula eclesiástica.3La salida a través del exilio se dio intensamente durante lasprimeras semanas de represión en Chile y más paulatinamente enArgentina y Uruguay. Pero muchos permanecieron en sus paIses,ejerciendo lo que O’Donnell denomina la “voz oblicua’ o el silencio. Sereduce la voz colectiva, no solo por el escaso mimero de opositoresque quedan en el pals, sino también por el tipo de voz que les dejanemitir. Su conclusion es que la dictadura corta tanto la “voz vertical”como la “horizontal”. La ültima es la que posibilita la identidadcolectiva, que surge con el mutuo reconocimiento de quienescomparten puntos de vista e intereses materiales. La voz colectiva esimprescindible para que se produzca una voz vertical independientey por eso se la coarta con prohibiciones, como la de comunicarse conotros. Es la vieja regla de “divide et impera, not only as a useful3 Las palabras que Monseñor Laghi, uno de los religiosos queapoyaban los procedimientos represivos, pronunciara frente aoficiales del Ejército en Tucumán (junio 1976), ilustran este punto:“El pals tiene una ideologla tradicional, y cuando alguien pretendeimponer otro ideario diferente y extraño, la Nación reacciona comoun organismo, con anticuerpos ante los gérmenes, generándose asI laviolencia.” (Verbitsky 93)27strategy for maximizing power but as the very core of authoritariandomination, made nakedly explicit at its more repressive limits”(254). Sin embargo, y éste es el punto que más nos interesa destacardel argumento de O’Donnell, HflOt even the most efficient terroristicregime could ever completely suppress horizontal voice” (255).El proyecto de despolitización obtuvo sus resultados en los trespalses del Cono Sur. Mucha gente negó las evidencias de la represión,y se transformó en esa mayorIa silenciosa que la dictaduranecesitaba. Los autores de los testimonios que analizaremoslamentan en varias oportunidades esta incapacidad crltica,reiterándose la vieja metáfora del ciego (el encapuchado) queparadójicamente, empieza a ver una vez que pierde los ojos. Algunosreconocen el vaclo en que vivian ante la fragmentacion de lasociedad, sensación que describe Valdés en Tejas Verdes y querefleja la depresión en la que caen quienes se yen obligados areplegarse sobre sI mismos. La gente muestra sIntomas de angustiay decaimiento a rafz del aislamiento y de la ruptura del equilibrioentre su vida püblica y privada. Cerco de püas expresa ese corte conla imagen del alambre que rodea no solo el campo de concentraciónsino todo el pals, acorralando a sus ciudadanos. Muchos de quienescobran conciencia de esta situación a través de una experienciatraumática, están dispuestos a asumir el riesgo de una palabraconsiderada subversiva. Con el fin de compartir lo que han sufrido ypara sacar de su cárcel invisible a quienes quieran escuchar, toman lainiciativa de restaurar los canales de la voz horizontal.La lectura de esta literatura puede constituir un acto de rebeldfa.En paises como Chile, Uruguay y Argentina, los lectores de28testimonios desafIan las reglas impuestas, incurriendo también en ungesto peligroso. Los lectores del exilio, o quienes compran estoslibros tras el retorno del sistema democrático no asumen esos riesgos,pero su selección presupone el interés por lo que habIa sidoprohibido.La restauración de la comunicación horizontal serla una funciónesencial del testimonio, pero se torna problemática debido a que conel tiempo, parece darse más a nivel internacional que en el ámbitolocal. Esta literatura ha llegado a ser un fenómeno de estudio sobretodo gracias al interés del exilio, ya que dentro de los paIses encuestión la población pasa del entusiasmo inicial por esos temas a laindiferencia o a la negación. Este proceso se puede verificar enArgentina y en Uruguay, ya que en Chile todavIa perdura el interéspor descubrir los entretelones del sistema anterior. HabrIa que hacerun estudio de los mecanismos de recepción para determinar si dentrode estos paIses el testimonio consigue restaurar la comunicaciónhorizontal. Pareciera que los sistemas de control que implantan lasdictaduras dejan secuelas de largo alcance que se traducen en eldistanciamiento entre la población exiliada y la residente en el lugarde origen. La primera sigue alimentando su preocupación por lovivido y procura recuperar los lazos con su pasado a través de laproducción, lectura y discusión de estos textos, mientras queimportantes sectores de la segunda intentan olvidar lo sucedido yconstruir el presente sobre una supuesta reconciliación nacional.29III. RepresentatividadEl proceso de la representacion sigue siendo considerado pormuchos crIticos de manera parcial. Algunos suponen que el textoresulta de la actividad referencial de un sujeto y otros, que es unsitio autónomo. El concepto de apropiación elaborado por RobertWeiman ubica la discusión a otro nivel, porque explora los vInculosentre producción y discurso.Hence it seems possible to say that both the world in the bookand the book in the world are appropriated through acts ofintellectual acquisition and imaginative assimilation on thelevels of writing as well as reading . .TTAppropriation” so defined would provide us with a conceptdenoting an activity which, even while it can precede ideologyand signification, is not closed to the forces of social struggleand political power or to the acts of the historical consciousnessof the signifying subject. (31)El distanciamiento entre el acto y el objeto de la apropiación que seproduce a lo largo de la historia influye en las formas que asume larepresentación. La épica heroica, por ejemplo, resultarIa de una“reproduction of presupposed relations”, es decir, que la función delautor serfa la de reafirmar ideales reconocidos püblicamente (33).Pero a medida que los medios de producción y recepción literaria sealejan, el autor va accediendo a un espacio donde se desarrolla supropio punto de vista, proyectándose en la representación, que se30vuelve problemática. La conexión entre representacion y apropiaciónse hace cada vez más laxa y el peso de la representatividad vadesapareciendo, mientras se desarrollan técnicas narrativas paracompensar este hecho con un perfeccionamiento de las formas derepresentacion (33). Este movimiento es interrumpido por latendencia a restaurar la relación entre ambos, tarea que ilevan acabo los distintos tipos de realismo (39). La relación entrerepresentacion y apropiación, entonces, no serfa lineal: se producensaltos en su continuidad cuando la época necesita retomar la cercanIaentre significado y significante. Antes de la primera guerra mundial,por ejemplo, estaban distanciados, ya que “the public language ofpolitics [was] . . . both unrepresentable and unrepresentative” (40).Pero después de la guerra algunos autores buscaron nombrar loconcreto, y asumir ciertos desaflos históricos, como narrarla (45).En nuestros paIses sucede algo parecido: el proyecto testimonialprocura contrarrestar el desplazamiento de significados queproducen las dictaduras y devolverle representatividad al signolinguIstico. Y en esa medida también es literatura, si consideramosque: “Literature is the only dependable source for humanconsciousness and self-consciousness, for the individual’s relationshipto the world as experience” (Löwenthal 15).31IV. La teorla de la recepciónLa teorfa de la recepción surgió en la Alemania de los sesentacomo respuesta a una crisis de la crItica centrada en ci análisis deltexto. La necesidad de prestarle atención al lector nació con el augede la literatura documental, que buscaba lograr una respuesta en elpüblico sin importarle la creación de obras estéticas. Artistas,escritores e intelectuales de la época coincidIan en ci reconocimientode la importancia del espectador (Holub 10-11). La similitud entreesa atmósfera cultural y la del Cono Sur de los ochenta es evidente,de modo que las ideas elaboradas en ese entonces pueden clarificaraspectos de la corriente testimonial.Ante todo mencionaremos a los precursores de esas ideas: losformalistas rusos que, al destacar la importancia del proceso deinterpretación, iniciaron el cambio de perspectiva que terminó porincluir al püblico en el estudio literario. Al definir el texto como unconjunto de mecanismos que existen en la relación con ci lector, lotransformaron en un objeto que cobra sentido al ser percibido.The role of the recipient is thus of primary importance; in acertain sense it is the perceiver who determines the artisticquality of the work. For an object can be created as prosaicand perceived as poetic, or conversely, created as poetic andperceived as prosaic. (Holub 17)32Esta observación es esencial para comprender el corpus testimonial,puesto que algunos testimonialistas insisten en negarle valor literarioa obras que la audiencia percibe como novelas, no por menoscabar suvalor referencial, sino por reconocer su valor artIstico. Paradeterminar si esos textos pertenecen o no a la esfera literariadebemos interrogar aT püblico, porque la respuesta no está escondidaen la palabra escrita sino en su lectura. “Perception and not creation,reception, not production, become the constitutent elements of art”(17). La literariedad o cualidad que hace que un texto sea literario sedefine en términos de mecanismos, que no son propiedades del textosino funciones que se concretan en el proceso de la lectura.Hans Robert Jauss afirma que el carácter artistico de una obrapuede determinarse a partir del tipo y grado de influencia en unpüblico (Holub 62). Se refiere a la función social formativa de Taliteratura en estos términos: “In this capacity a work has thepossibility of playing an active role in its reception, of calling intoquestion and altering social conventions through both content andform.” (68)La literatura serla una fuerza emancipadora de la humanidad,que recién empiezan a notar los crIticos, aunque haya sido unaconstante preocupación para los escritores (69). Este pensadorelabora el concepto de aistesis, o experiencia estética de Ta recepcióny su evolución desde Ta época griega hasta el presente. En susorfgenes Ta curiosidad teórica no estaba separada de Ta estética, hastaque en la época romántica se descubre Ta facultad aistética de Tamemoria que, al satisfacer Ta necesidad augustiniana de retirarse del33mundo, cristaliza bajo la forma del recuerdo autobiográfico (77). Ennuestra época esta forma de la aistesis se ha colectivizado, porquevivimos en un mundo pluralista en el que debemos preservar unhorizonte comün, conservando la experiencia de otros.In Jauss’s scheme, art and the aesthetic experience which itallows contain not only an immanent socially critical moment,but also a solidifying aspect for a society that has lost touchwith its own experiences. (78)La literatura testimonial aspira a la reconstrucción de un horizontecomün mediante Ta rememoración de experiencias que Ta sociedadnecesita elaborar para recuperar su identidad. La recepción de talesobras contribuye a profundizar el conocimiento de 51 requerido por Tacomunidad para su sana sobrevivencia, recepción estética y por endecrItica y creativa.A veces el lector asimila el recuerdo del testigo mediante unaidentificación simpatetica, por Ta que se acerca al personaje sufrientede manera solidaria; otras veces, el lector se Tibera mediante unacatarsis, que presupone un distanciamiento a través de Ta reflexión yeT juicio (81).ET efecto brechtiano deT distanciamiento procura evitar laidentificación del püblico con los personajes, con eT fin demantenerlos a Ta distancia necesaria para una comprensión crItica delsentido. Del mismo modo, eT mecanismo de Ta desfamiliarizaciónorienta la atención del Tector hacia las formas de construcción del34relato. Si bien los alcances de esta teorIa no se identifican con los deBrecht, ambos coinciden en la creación de la obra en función delpüblico y del tipo de percepción que se quiere lograr. Algunas obrastestimoniales (The Little School, Las manos en el fuego) utilizanmecanismos de desfamiliarización para que el lector observe latécnica narrativa como indicadora de sentido.El problema es definir a este lector, porque no es una instanciaabstracta ni subjetiva. Una de las criticas que se le hacen alformalismo es que su noción del sujeto perceptor parece referirse aun individuo autónomo. Para Mukarovsky, en cambio, no se trata deun individuo idealizado sino de una “criatura social, un miembro deuna colectividad” (Holub 32); a su vez, la obra de arte serla tambiénun signo social, que no existe aislada de sus condiciones deproducción, distribución y mercado. La sociologIa de la literaturaserIa la encargada de investiguar estos niveles extraliterarios. Elpresente estudio retoma esta idea, incorporando la dimension socialque enmarca tanto la producción como la recepción del texto.Un teórico que ha aportado elementos importantes para estateorfa es Hans-Georg Gadamer, quien enfatiza la naturaleza históricade la comprensión. La comprensión que los testigos logran de suhistoria y la que elaboran los lectores está limitada por el “horizonte”,término que alude a una situación en la que nos movemos y que semueve con nosotros (Holub 42). Este horizonte incluye nuestrosprejuicios, que no son algo negativo, sino la condiciOn de posibilidadde la comprensión (41). Los prejuicios son apenas un horizonte queestablece los lImites de nuestra visiOn, la sombra a Ta que Hegelaludiera, más allá de la cual no podemos saltar, y el acto de35comprensión se define por la fusion del propio horizonte con elhistórico. Fusion que se da en todas las obras testimoniales, donde laexperiencia personal traduce la colectiva porque la dilucidación de laexperiencia propia pasa por la conciencia histórica.La sociologla de la literatura también ha insistido en laimportancia de los procesos de recepción, y uno de susrepresentantes, Leo Löwenthal, ha desarrollado en la década deltreinta el campo de la sico-sociologla, para ilegar a conclusiones quetambién nos resultan ütiles. El testimonio quiere lograr un efecto enel lector, no idéntico pero del mismo tipo que sufriera la vfctima.Segün Löwenthal esto serIa propio de toda literatura, ya que el efectoque logra le pertenece por esencia (Holub 46). Para comprender losefectos que logra un texto en el püblico, hay que analizar la sociedady los sectores para los cuales esa obra resulta significativa por elhecho de satisfacer necesidades sicolOgicas. El arte puede cumpliruna función conservadora, porque calma urgencias que podrIanamenazar el orden social imperante. Pero también encarna unprincipio de resistencia y de oposición al orden vigente, porqueexpresa una insatisfacción que cobra validez al manifestarse (47).Los testimonios producen distintos tipos de recepciOn en distintossectores sociales, no sOlo por los presupuestos ideologicos y por losefectos que genera la información que transmiten, sino por las pautasde gusto propias del lugar y momento de su recepción. Los gustosdominantes se imponen a través de luchas por el poder artIstico, enlas que ganan quienes hacen valer sus preferencias, ya sea a travésdel mimero de ejemplares, de la censura o de la propaganda. El augeen la publicación y lectura de estas obras presupone un proceso de36democratización gracias al cual grupos alternativos pueden competiren el mercado.V. Transnacionalización del discurso testimonialPara estudiar las distintas modalidades de este discurso noprecisamos establecer divisiones nacionales, ya que toda la region delCono Sur puede ser enfocada como un area global en la que se hadado la respuesta testimonial. La estructuración de los capItulos dela presente disertación en base a tres paIses--Chile, Argentina yUruguay--, obedece a que la temática, las condiciones socio-polIticasparticulares y la geografIa de cada pals que aparecen comoreferentes extra o intratextuales, se comprenden mejor en relación ala historia local. Es preciso aün emprender el estudio global delconjunto testimonial en relación al proyecto que representa en todaslas sociedades del continente.37CapItulo II: Definiciones teóricasI. Modelo de investigacion: enfoques social, sintáctico, semánticoy funcionalSe ha insistido reiteradamente en que este género elabora undiscurso ünico a través de las multiples versiones que lo conforman.La tarea a emprender, entonces, es la creación de uno o variosmodelos que permitan su comprensión como fenómeno cultural. Espreciso entender su función de resistencia y de alternativa popular,su valor de respuesta creativa a los modelos hegemónicos, para poderevaluar su significación no solo en el ámbito literario sino también enel social.1. Enfoque socialNuestro estudio parte de la premisa de que las obras literariasdeben ser evaluadas de acuerdo a su potencialidad de formar laconciencia de su sociedad, vale decir, que no se las debe consideraraisladamente, como productos autOnomos más o menos logrados, sintener en cuenta que “las formas literarias son, en primer lugar,objetivación e institucionalización de formas de conciencia yexistencia social” (Losada 139).38Este criterio muestra que las obras no son meras creacionesartfsticas, sino un modo de establecer relaciones entre los hombres.La comunicación funda toda escritura, y la tarea del crftico debieraser la de recuperar ese sentido social en lugar de fetichizar al librocomo objeto independiente y aislado.Ante todo corresponde averiguar quiénes son los autores de lossistemas literarios. La respuesta, segün Losada, es que se trata de“distintos grupos de una misma sociedad nacional a lo largo de unaépoca histórica” (176). En el caso especIfico de la literatura que nosocupa, quienes encaran la función testimonial son los gruposdisidentes con los lineamientos impuestos por un Estado no democrático.Los lectores, es decir, los grupos que se interesan por ese tipo delectura, son amplios sectores de la población que consumen libros deeste género en cuanto un gobierno democrático autoriza sudistribución. Prueba de esto es el auge editorial de obrastestimoniales en Argentina, Chile y Uruguay a partir de la calda delos regimenes dictatoriales (Jofré 53-54; Dorfman 170-71; Buchanan178-79; Narváez 235-36; Jara 1-2).Se debe tener presente que simultáneamente se producen enestos palses otros grupos de obras literarias que se dirigen a otrospüblicos, y que la totalidad de esa creación colectiva es lo que seconoce con el nombre de literatura nacional. En el cuadro de unaliteratura nacional conviven, entre otros, textos de intención polItica,de literatura ‘no-comprometida’, de ficción y ensayos socio-históricos.Las operaciones que se requieren para estudiarlos son, siguiendo aLosada:39a). Descripción: selección y presentacion de los conjuntos literarios ylos sociales, vale decir, de los sujetos de esas formas literarias.b). Articulación de ambos conjuntos. Teniendo en cuenta que lassociedades en estudio están sumamente estratificadas, es precisoidentificar qué grupo social produce determinado tipo de literatura.2. Enfoques sintáctico y semánticoPara determinar el tipo de obras que podemos incluir en elconjunto testimonial, utilizaremos la perspectiva sintáctica sugeridapor Nubya Celina Casas en su tesis “Novela-testimonio: historia yliteratura’ (2-23). De acuerdo a su proposición, la raIz sintáctica de lapalabra testimonio nos remite a tres palabras: testigo, testar ytestamento, provenientes de la nomenclatura judicial.El testigo es el sujeto de la acción: el que le da autenticidad alrelato debido a que ha presenciado o protagonizado el hecho narrado(20). El testimonio que desarrolle los aspectos subjetivos de laexperiencia pertenecera a este conjunto: testimonios propiamentedichos, memorias y relatos de tipo autobiográfico.Testar es el verbo o acción de dar testimonio. El acto dedenunciar, revelar, promulgar o informar sobre un hecho hastaentonces desconocido o poco divulgado es la acción verbal. Incluye laindicación sobre el carácter ilIcito o delictivo del hecho. La forma enque se manifiesta es el reportaje o el alegato politico.40El testamento es el resultado de la acción, el producto, ya sea unexpediente judicial o un libro. Lo importante es que a través delobjeto-testimonio se garantice la conservación de lo acaecido para sufutura evaluación. En este grupo consideraremos testimonios desegundo grado, es decir, escritos por jueces y abogados a partir decasos en los que se vieron involucrados, y novelas testimoniales.Por tratarse de un conjunto de textos que ejercen la funcióntestimonial, estos subconjuntos comparten motivos, estrategias, yesquemas de composición que los identifican más allá de susdiferencias. Será necesario, entonces, analizarlos por separado ytambién en sus relaciones intrInsecas.3. Enfoque funcionalEl modelo funcional del discurso también nos permite clasificarlos testimonios de acuerdo a su objetivo primordial. Consideraremostres tipos de funciones: comunicativa, expresiva y conativa. En laprimera el discurso procura dar un mensaje sobre un referenteexterno, de manera que la claridad y el valor de verdad de lasproposiciones son elementos claves para lograrla. En el segundo casoel mensaje es apenas el punto de partida para expresar una situaciónemocional del emisor y en el ültimo, el discurso debe generar en laaudiencia una actitud que desemboque en la acción (Jakobson).PodrIa pensarse que la narrativa es un medio para el mensaje, unvehfculo para las emociones o un código para la acción. Sin embargo,41un texto es más que eso: un entrecruzamiento de códigos que seorganizan bajo la primacla de una función, un aparato para laproducción de significados. El tipo de texto que posee más códigos esel artIstico, y por eso dispone de más niveles de interpretación.Si organizáramos nuestro material segün la función primaria decada obra, la clasificación de los textos coincidirIa con la basada encriterios sintácticos y semánticos. Cuando la función central es la deexpresar emociones del emisor, el acento estará puesto en el sujeto ytendrá carácter de memoria o confesión. En caso que lo esencial seamotivar al lector a la acción, el énfasis estará en el verbo o acción detestimoniar. Por tiltimo, si lo que se busca es la comunicación, esdecir, la presentacion de los hechos para conocimiento püblico, eltestimonio veraz y documentado será lo principal. El modelofuncional coincide, entonces, con los ya presentados. En base a estospreceptos se identificarán los tres tipos de testimonio que sepresentan a lo largo de la disertación.a). Testimonio ‘propiamente dicho’Casi todos estos testimonios comienzan con la descripción dellugar que el protagonista está a punto de dejar. Su entorno, sinónimode vida cotidiana, de cierto tipo de orden, de relaciones afectivas yacciones emprendidas acorde a la propia voluntad, es el fondo sobreel que se perfila la escena del secuestro o de la detención. Estaescena aparece, en contraste, como lo absurdo, lo inhumano, lo42irracional e inesperado que va a transformar al individuo en vIctima.El narrador se demora en el comienzo traumático de su historia, yaque simboliza el inicio de un viaje que lo ha marcado para siempre.El pasaje de la existencia normal, con sus reglas conocidas yaceptadas, a otra en la que nuevos códigos se imponen por la fuerza,implica varias pruebas que el protagonista debe atravesar. El relatova mostrando Ta sucesión de situaciones que marcan esa transición deser libre a prisionero. El testimonialista hace un recuento minuciosode estos hechos: Ta forma en que entran a la casa los paramilitares ola manera en que se entrega a las autoridades ante una citaciónjudicial, los golpes que le dan o Ta urgencia con Ta que debeabandonar su hogar, el desconcierto ante su traslado a una cárcel ocampo de concentración, el nuevo lenguaje de órdenes y ofensas alque debe habituarse, la entrada en un mundo para el cual sutrayectoria previa es apenas prueba de su carácter de enemigo.El “viaje del héroeT’ consiste en atravesar estas vallas para enseguida encontrarse frente a nuevos abusos que también va asobrevivir (Jofré). El pasaje del umbral entre el universo cotidiano yel concentracionario es la parte más conmovedora de todas estasobras. Si bien el lector conoce por anticipado el destino delprotagonista, ya que no habrIa testimonio sin su liberación, elsuspenso se mantiene porque ya se ha identificado con el personaje ylo sigue de cerca, ansioso por ver cómo un ser humano comün pudohaber tolerado una vivencia tan extrema. La voz de la primerapersona acerca más aün a un püblico que lee con Ta certeza de Taautenticidad del relato y de Ta identidad entre narrador, protagonistay autor.43b). Reportaje, testimonio politico, testimonio indirectoEn estas obras se percibe con nitidez el carácter hIbrido deltestimonio, producto de la intersección de historia y literatura. Sepresenta un tema de carácter histórico de modo no cientifico, a travésde modalidades del discurso hablado.En los testimonios centrados en el reportaje se registran diálogosentre testigo y entrevistador, y la forma en que se establece larelación entre ambos genera distintos tipos de texto. Si el periodista,por ejemplo, interfiere en el relato del entrevistado para cuestionarloo disentir con sus versiones, el resultado será distinto al de aquél quese limita a grabar lo que el protagonista elige decir. En este caso seproduce una identificación entre los dos y el escritor procuraatenerse a la version del testigo con Ta mayor fidelidad; el productofinal puede hasta omitir las preguntas del periodista y presentar eltexto como un monólogo. Ana Amar Sanchez, en su articulo “LaficciOn del testimonio,” menciona distintos grados de intromisión delperiodista, como determinantes de grados de subjetivización en laobra:En los relatos de no-ficción se mantiene el compromiso con lotestimonial, pero los hechos pasan a través de los sujetos: ellosson la dave de Ta transformaciOn narrativa. Este predominio delos sujetos adquiere diversos grados y establece diferentesrelaciones: en los relatos de Miguel Barnet la presencia delnarrador-periodista se desvanece y solo queda Ta voz delentrevistado. Sin embargo, la introducción a BiografIa de uncimarrón pone en evidencia el trabajo constructivo de un sujeto44que suele ocultarse en los textos periodIsticos--el montaje, elrecorte, y la selecciOn--. Por otra parte, este proceso desubjetivización que se ejerce sobre el narrador y el personajeincide en el enfoque de los sucesos que se vuelve más cercanoy “personal”. (451)El germen de este fenómeno se puede rastrear en las distintasmodalidades del reportaje, que solo en su vertiente estrictamenteperiodistica asume un tono más distante, como en Trelew, deFrancisco Urondo. En Altamirano, de Patricia Politzer, y Los zarpazosdel puma, de Patricia Verdugo, se producen mornentos desubjetivización, de modo que se entrelazan lo periodIstico y lonarrativo. En todos ellos juegan, con variantes, relaciones de fuerzaentre entrevistador y entrevistado.En Altamirano se percibe que la periodista quiere manipular altestigo de acuerdo a sus propias posiciones ideológicas. El resultadoes una tension entre ambos que a veces hace surgir areas deltestimonio que el protagonista preferirIa callar, por lo que cicontenido de verdad pareciera incrementarse. Otras veces esainterferencia desvaloriza la declaración, ya que las opinionesacotadas del periodista acerca del entrevistado lo pueden desmerecerante los ojos del lector. La creencia del püblico en la autenticidad deltestimonio se sustituye por la desconfianza manifestada por elescritor.No podia ser cierto. Insisti desde los más diversos ángulos,tratando de que Altamirano me confesara su verdaderarelaciOn con el complot de la Armada. Fue inütil. No logré que45cambiara su version ni en el más mInimo detalle. . . . Losantecedentes que habIa recogido antes de comenzar estaentrevista indicaban que la subversion descubierta erabastante precaria, pero maT que mal estaban involucrados .(137)Este caso ya equivale a un alejamiento de Ta función periodIstica,cuya supuesta imparcialidad lieva a que se opaque Ta figura delsujeto, como en Trelew, de Urondo. En ese reportaje sobre elasesinato de un grupo de prisioneros de la guerrilla en la cárcel deTrelew (1974), se registra tan fielmente lo que los testigos cuentan,que el texto reproduce sus declaraciones con todos sus matices,reiteraciones y deficiencias. Los zarpazos del puma, por ültimo,estructurado por entrevistas que realiza P. Verdugo al investigar lamasacre perpetrada por Ta “caravana de la muerte” tras el golpemilitar en Chile, combina el estilo periodIstico con Ta crónica, Ta cualfunciona como Indice de Ta subjetividad de la narradora en relación aTo narrado.Se habla de testimonio politico cuando militantes o figuras delespectro politico relatan sus experiencias. Se caracteriza por suobjetivo estrictamente de denuncia y por su lenguaje en generalimpregnado de cierta retórica partidista. Diario de un prisioneropolitico, de Haroldo Quinteros, representa esta vertiente. Escritodurante el perfodo de su prisión, es un alegato en contra del fascismoque procura desterrar toda intención estética en aras de Ta denunciaideologica.Cuando los sobrevivientes, amigos o parientes de una victimadesaparecida o muerta dan a conocer aspectos de su vida, hablamos46de testimonios indirectos. Muchos ellos se estructuran como uncollage, incluyendo poemas, fotograffas, recuerdos de anécdotas queperfilan el modo de ser del desaparecido. En Identidad, despojo yrestitución, de Matilde Herrera y Ernesto Tenembaum, se compilanrecuerdos, fotografIas y testimonios de Ta vida de niflosdesaparecidos o asesinados. Otro ejemplo de esta forma testimonial,centrada en Ta expresión humana de los que no están y en Tacombinación de trozos parciales (dialogos, historias individuales,episodios representativos), con informaciones provenientes de laprensa o de documentos del gobierno, es Con vida los gueremos, unlibro editado por la Asociación de Periodistas de Buenos Aires enmemoria de los colegas caIdos.La composición de estas obras es reiterativa y fragmentaria,hecho que se revela como una exigencia del tema, ya que se intentarecoger lo que ha quedado de los personajes. No se analizarán lasproducciones cuya intención estética sea minima, pero cabe señalarque las estrategias destinadas a mostrar la autenticidad de susversiones coinciden con otros textos del género.Lo propio del testimonio, en todos estos casos, es la intención delautor de reproducir experiencias auténticas. Esta premisa exige unaforma que permita probar que la version es fehaciente, a través deindicaciones explIcitas o implIcitas que aparecen en la notapreliminar, en las fotografIas, textos o testimonios de terceros que seacoplan al relato, en notas al pie de página, en suma, en unapresentacion de Ta materia que genere credibilidad.47c). Testimonio centrado en el documentoEs la novela testimonial, cuyo objetivo principal es dejar unaprueba de lo acontecido en determinado perfodo histórico y generaren el lector una reacción de tipo politico o ético. El autor recogedeclaraciones de los protagonistas e investiga los hechos como unreportero, pero elabora con ellos un relato que se estructurasiguiendo convenciones de la ficción. Un ejemplo es Recuerdo de lamuerte, de Miguel Bonasso, basado en el testimonio de unsobreviviente de la represión en Argentina durante los años ochenta.El escritor, entonces vocero de prensa del movimiento Montonerostiene acceso al testimonio de un miembro de ese grupo politico quelogra escapar de un campo de concentración. La narración sepresenta como una novela policial, pero se aclara que la historia esreal. A lo largo del libro se insertan recortes de diarios, e inclusoaparece el narrador como personaje, de modo que las referencias a larealidad quedan planteadas sin ambigiledad.II. Testimonio y culturaAlgunas de las constantes semánticas que se dan en estas obrasno son exclusivas de los testimonios, como lo explica Fernando Reatien “Argentine Political Violence and Artistic Representation in Filmsof the 1980’s,” al enfocar toda la producción cultural posterior a una48gran convulsion histórica, la de la Argentina de los años 1976-83.Reati encuentra cierto patrOn que gobierna el aparente caos demotivos y de temas, tanto en el cine como en la novela de laArgentina posterior a la ‘guerra sucia’. Segün él, existirla una vozcolectiva que crea significados a través de la reiteración de sImbolos,por lo que dicha producción cultural requiere un estudio conjunto.La tendencia a volcar en el arte los conflictos planteados por lahistoria es la que genera esa voz en los paIses latinoamericanos, y loscrIticos no pueden ignorarla. La funciOn del crltico serla la dedescubrir los códigos culturales de la sociedad y de su producciónartlstica en determinada etapa. En el caso de Argentina, habria unaserie de códigos centrales: la reescritura de la historia a través delarte, la necesidad de contar nuevas versiones de los hechos, y elproblema de la identidad. Los motivos derivados de los códigosmencionados serlan: el encierro en la cárcel y en el pals bajo ladictadura, la imposibilidad de ver a ralz de la ‘venda, antifaz otabique’ o de la censura y la autocensura, la historia como un cicloque se repite, sin salida a nivel individual y colectivo, el tonoconfesional tanto del protagonista como de otros personajes, y labüsqueda de la identidad personal y nacional.La diferencia que separa producciones culturales como el cine y lanovela de lo estrictamente testimonial, es la forma de elaborar estosmotivos. Mientras que el testimonio es intencionalmente referencial,las otras creaciones pueden llegar a altos niveles simbólicos.Con respecto a los motivos comunes a casi todos los testimonios,cabe mencionar el análisis que realiza Jofré en su artfculo “Literaturachilena de testimonio” (53-62), donde se refiere a las “pruebas flsicas49y sicológicas” que la victima debe atravesar para sobrevivir. A partirdel pasaje del umbral que separa los espacios de la sociedad y delcampo de concentración, “la experiencia puede describirse como lapenetracion de lo profundo o el descenso en circulos concéntricos”(56). La idea del viaje del preso como descenso se repite en laliteratura del género y asume a menudo el carácter de descenso a losinfiernos. Esta imagen se puede encontrar, entre otras, en obrascomo El color gue el infierno me escondiera, de Martinez Moreno yRecuerdo de la muerte de Bonasso.Se ha recurrido a! concepto de cronotopo para explicitar el nücleode estos paradigmas comunes en el ámbito de la literatura y paracontar con un eje de referencia al investigar los contenidos propiosdel género. Bajtfn, en Problemas literarios y estéticos, lo definecomo:la intervinculación esencial de las relaciones temporales yespaciales asimiladas artisticamente en la literatura. . . . Estetérmino se utiliza en las ciencias naturales matemáticas y fueintroducido y fundamentado sobre el terreno de la teorIa de larelatividad . . . nosotros lo trasladamos aqui, a la teorialiteraria, casi como una metáfora . . . nos importa la expresiónen él de la indivisibilidad del espacio y del tiempo .Entendemos el cronotopo como una categoria formal y decontenido de la literatura . . . [quel tiene una importanciagenérica sustancial en la literatura. Se puede decirconcretamente que el género y sus variedades se determinanprecisamente por el cronotopo. . . . Este . . . determina (engran medida) también la imagen del hombre en la literatura:esta imagen es siempre esencialmente cronotopica. (269-70)50Ciertos cronotopos se dan de manera constante en el testimonio,pero no son exciusivos de este género sino que también aparecen enlas novelas la época. Mientras que los modelos sintáctico y funcionalnos sirven para establecer la especificidad del testimonio, estacategorla es ütil para relacionarlo con el conjunto de la literatura, aligual que las nociones sobre mecanismos de la narración, que laengarzan a la producción histórica contemporánea.III. Relaciones entre narración, historia y testimonioSi aceptamos que existen dos formas de discurso histórico, el quenarra y el que narrativiza, podemos ubicar a! testimonio en laintersección de ambos. De acuerdo a las propuestas de Hayden Whiteen The Content of the Form, el primero registra lo que ye del mundomientras que el segundo hace que el mundo hable por sI mismo enforma de relato (story), definiéndose esta narrativa por el uso de latercera persona y de formas del pasado. Estos rasgos contribuyen asu supuesta objetividad, ya que a! omitir cualquier referencia a!narrador parece dejar que los hechos hablen por sf solos (3). Lahistoria escrita a partir del siglo diecinueve es una historia contadasiguiendo los procedimientos que se emplean en la narraciónliteraria, ya que los historiadores y filósofos de la época creen quesin narración no hay historia. Si bien nuestro siglo hereda esatradición, a partir de los años sesenta comienza a custionar sussupuestos. Para Barthes, por ejemplo, es paradójico que la estructura51narrativa, proveniente del mito y de Ta épica, sea Ta prueba misma dela realidad. Para el filósofo frances esa conciencia subjetiva, centrodesde el cual se mira al mundo, es un hecho imaginario. Lacoherencia que el sujeto descubre en el mundo es más bien Ta formaque la conciencia le impone. Barthes demuestra asI que confundimosla realidad con nuestras proyecciones. En suma, el discurso históricole impone a los hechos una estructura narrativa (con comienzo,desarrollo y final) y cree que los hechos mismos poseen dichaestructura, cayendo en la “falacia de la representatividad”. La ficción,segün Barthes, opera de manera similar, pero no genera falaciasporque no hace afirmaciones acerca de Ta realidad, y acepta unacoherencia exclusivamente literaria. Lo enganoso es Ta mezcla deficción y realidad que produce Ta narración histórica, porque quienesTa practican dicen que se trata de un discurso cientIfico paralelo a larealidad. Barthes To considera el paradigma del discurso ideologizante porque pretende ser lo que no es. Pretende imitar y mostrar Tarealidad cuando lo que logra es armar un espectáculo de los hechos(White 33-42).White acepta Ta propuesta de Barthes con una salvedad: el que Tahistoria narre Ta experiencia de acuerdo a tropos de Ta ficción no ladesmerece, sino que muestra su capacidad de dane significado ahechos reales. TaT como las ficciones de Ta Titeratura producensignificaciones al manipular hechos imaginarios, las de la cultura lasgeneran al ser aplicadas a la realidad (45). El tipo de significaciónpropio de Ta literatura y de Ta historia es Ta alegorfa, que aT decir unacosa quiere decir otra, sin por ello disminuir el valor de verdad desus proposiciones.52La narración se estructura airededor de un centro social desde elcual el narrador jerarquiza los eventos conforme a la importancia quetienen para él. En otras palabras, lo que impulsa la narración es elconflicto entre la perspectiva individual y la que impone laautoridad. De ese conflicto nace la necesidad de narrar, quepresupone dos versiones de un mismo hecho. Al jerarquizar loshechos, el narrador deja de apoyarse en el orden de la cronologlapara dane prioridad a la narrativa, producto de su valoración. ParaWhite el procedimiento narrativo depende de una moralización de larealidad, y el drama moral precisa una culminación que lo justifique.El desenlace proyecta su sentido sobre lo narrado, y eso pareceindicar que la historia contenIa una trama. Pero solo se trata de unmecanismo para justificar la autoridad del narrador y su deseo deque los hechos muestren la coherencia que les ha impuesto (TejasVerdes, Los primeros tres minutos).White afirma que los hechos codificados como crónicas setranscodifican segOn una estrategia literaria y de ese proceso resultala narrativa. En estos niveles radicarIa la diferencia entre relato(story) y trama (plot): los mismos relatos pueden transformarse endistintos tipos de trama de acuerdo a! tipo de codificación que sufran.En esta investigaciOn se ha observado que, si bien los testimoniosgeneralmente no pretenden ser objetivos y se narran en primerapersona, presentan ciertos rasgos semejantes a los de la narraciónhistórica. En muchas ocasiones el narrador pasa a segundo piano ysurgen diálogos y situaciones descriptas en tercera persona queparecen aspirar a las propiedades de la narrativa. Además, aunquelos textos comiencen in medias res, como en las crónicas, el material53se organiza como una trama y el desenlace--casi siempre Taliberación de la vIctima--arroja un sentido moral sobre Ta historia.El testigo se salva en contraste con los miles que mueren, y por esocarga con Ta responsabilidad de la denuncia. Los hechos que presentaestán imbuIdos de su vision, no solo ideolOgica sino ante todo ética, yla presentacion de las escenas responde más a Ta exigencia moral quea Ta cronologla. Cuando el objetivo es Ta comunicación de algunossucesos más que la exposición de las vivencias, se aspira a unaobjetividad, a una mImesis que se anuncia en el prOlogo o en loscomentarios del narrador con respecto a lo contado. Se insiste en Taveracidad de los hechos y se rechaza Ta interpretación del texto comoficciOn. Pero las posturas teóricas analizadas muestran que esimposible exponer una historia sin utilizar mecanismos literarios, amenos que se recurra a técnicas no narrativas como los anales--enlos cuales a una serie de aflos les corresponde Ta enumeración de unaserie de hechos en sucesión cronologica--. Aunque algunostestimonios presenten una sintesis de 10 narrado en una serie finalque señala To sucedido año tras aflo (Trelew), las obras en su conjuntosometen la realidad a las técnicas que se emplean en Ta ficción. Deesta manera Te dan sentido a circunstancias que se presentan comoraras, sorprendentes, absurdas y sobre todo, injustas. Quienesconocen la experiencia de los campos de concentración tratan decontarla mediante categorIas que les provee Ta cultura, es decir,conceptos metafIsicos, filosóficos o religiosos, apelando a Ta forma delrelato. Esta codificación, segün explica Hayden White en Tropics ofDiscourse, logra familiarizar lo no familiar. Autor y lector compartenel conocimiento de las formas posibles de codificaciOn de un54fenómeno, por el hecho de pertenecer a la misma cultura. En elproceso de la lectura, el segundo capta su significado al percatarsedel tipo de relato que el primero ha elegido--comedia, tragedia, épica,farsa-- (86).The original strangeness, mystery, or exoticism of the events isdispelled and they take on a familiar aspect, not in theirdetails, but in their functions as a familiar kind ofconfiguration. They are rendered comprehensible by beingsubsumed under the categories of the plot structure in whichthey are encoded as a story of a particular kind. They arefamiliarized, not only because the reader now has moreinformation about the events, but also because he has beenshown how the data conform to an icon of a comprehensiblefinished process, a plot structure with which he is familiar as apart of his cultural endowment. (86)Esta codificación, en el caso de la literatura testimonial, hace quela discontinuidad de los procesos que se viven durante el secuestro,la reclusion y la tortura, desaparezca en el momento de expresar lavivencia en relato. Al traducir el misterio de esas situaciones limite alo familiar de los Iconos y las formas culturales, se crea unacontinuidad contraria a la que se quiere transmitir. Pero no existeotra manera de comunicar una experiencia que presentarla concódigos que el lector pueda descifrar, de manera que la paradoja nopuede superarse más que, quizás, a través de narracionesfragmentarias, que mantienen en el discurso la forma de ladiscontinuidad (como lo hace A. Partnoy en The Little School).55Lo importante por el momento es señalar estos mecanismos, queoperan tanto en la literatura testimonial como en el discursohistórico, y reconocer que cada relato presenta una metáfora centralairededor de la cual se organiza su mundo.As a symbolic structure, the historical narrative does notreproduce the events it describes; it tells us in what directionto think about the events it describes . . . the historicalnarrative does not image the things it indicates; it calls to mindimages of the things it indicates, in the same way that ametaphor does. . . . Properly understood, histories oughtnever to be read as unambiguous signs of the events theyreport, but rather as symbolic structures, extended metaphors,that “liken” the events reported in them to some form withwhich we have already become familiar in our literary culture.Historical narratives . . . succed in endowing sets of pastevents with meanings . . . by exploiting the metaphoricalsimilarities between sets of real events and the conventionalstructures of our fictions. (91)Las ideas de White pueden clarificar muchas de las estrategiasnarrativas de la literatura testimonial. Su clasificación de los relatoshistóricos, tomando en cuenta el conflicto entre dos tipos de ordenque el historiador desee implementar--cronologico y sintáctico--,constituye también un aporte al estudio del testimonio. Las formasposibles de combinación de estas dos variables son:a) A, b, c, d, e,....., n. Orden determinIstico.b) a, b, c, d, E , n. Orden escatológico o apocalIptico.c) a, b, c, d, e , n. Orden cronologico: crónica naive o irónica.56La mayüscula indica el status que se le da a ciertos hechos de la serie(92-93).a). Orden determinIsticoEl acontecimiento inicial se considera causa de la estructura o sImbolodel argumento. Son ejemplos de este orden los testimonios dedesaparecidos que le atribuyen a su secuestro una fuerza explicativaque justifica y orienta la narrativa: Tejas Verdes y Los primeros tresmm u to S.b). Orden escatológico o apocalIpticoSe le otorga fuerza simbólica a! ültimo suceso, que puede ser real oproyectado. Es el caso de Recuerdo de la muerte, cuyo mensaje esesperanzado en función de la certeza de la victoria final.c). Orden cronologicoA la crónica naive pertenecen los testimonios que presentan loshechos en el orden en que sucedieron; el principio regidor es eltiempo. Un ejemplo serfa Longuén, de Pacheco. La crónica irónica,57en cambio, se basa en la negación de los otros órdenes. Usa lacronologfa solo para demostrar la falacia de cualquier intento deprivilegiar ciertos hechos en desmedro de otros. Elige concientementela serie como ñnica alternativa para otorgar sentido, tal como ocurreen Tejas Verdes, y Los primeros tres minutos.El que dos de estos libros figuren también en la primera categorIase debe a que se producen combinaciones de los distintos órdenes. Apesar que la crónica irónica descree de las otras formas, en eltestimonio se combina a menudo con el tema del secuestro como ejede la serie. La consideramos irónica porque los autores, al tiempoque declaran estar escribiendo testimonios veraces, optan por unaforma ficticia: el diario en Tejas Verdes, y la estructuración irónica delos primeros meses de reclusion en Mis primeros tres minutos.Las tres formas se conjugan en los distintos textos. Loapocaliptico en Recuerdo de la muerte se combina con lo deterministico, de ahf que Bonasso se demore tanto en historiar lascircunstancias de las generaciones anteriores (el padre del héroe). Apesar de que una de las variables sea la principal en cada obra,corresponde analizar los otros órdenes que la acompanan.Se puede establecer un paralelo entre esta clasificación y la queparte de los tropos paradigmáticos o dominantes de cada narración.Considerando la naturaleza figurativa de todo discurso histOrico,White infiere que los tropos de la poesIa funcionan también a nivelde prosa como mecanismos para unificar lo disperso. Este proceso serealizarIa con los cuatro modos clásicos de representación figurativa:la metáfora (si se buscan similaridades entre los elementos), lametonimia (si se marcan diferencias), la sinécdoque y la ironha (96):58“If there is an element of the historical in all poetry, there is anelement of poetry in every historical account of the world” (98).En esta disertación se establece como premisa inicial lacontinuidad entre los géneros y la esterilidad de los intentos deaislarlos. El hecho de centrarse en el testimonio como género soloindica que es posible distinguir un grupo especIfico de obras que, sibien opera con procedimientos comunes a otros conjuntos literarios yextra-literarios, tiene funciones y objetivos especIficos. La diferenciano radica en las técnicaS sino en su implementación, orientada aorganizar un espacio desmitificador y marginal, que se ubica entre loliterario, lo politico y lo histórico, entre lo imaginario y lo real.59Capftulo III: ChileI. La situación sociopolItica de Chile (1973-1991)El resultado del golpe de estado del 11 de setiembre de 1973 nofue ünico en la historia de la region, ya que tanto en la Argentinacomo en Uruguay se aplicaron métodos represivos similares, queobedeclan a Ta doctrina de la Seguridad Nacional del Estado. Lacacerla humana que emprendieron las Fuerzas Armadas quiso acabarno solo con el gobierno de Ta Unidad Popular que el PresidenteSalvador Allende Gossens encabezara a partir de 1970, sino sobretodo con un sistema en el que la participacion popular habIa por fintenido cabida tras décadas de gobiernos elitistas.El gobierno de Allende habla tratado de cumplir con un proyectoeconómico orientado a mejorar la situación de las clases menosprivilegiadas. Las juntas poblacionales, los sindicatos de trabajadoresy los establecimientos de educaciOn püblica canalizaron el programade acción social más ambicioso que conociera el pals. Estareactivación del interés por el bienestar de las masas encontrarIa unafuerte oposición en Ta burguesla criolla, que habla hipotecado partesclaves de Ta riqueza nacional a compañlas extranjeras, en especialtransnacionales norteamericanas. La oficialidad y los altos mandosdel Ejército terminaron apoyando los proyectos de desestabilizacióniniciados por esta clase, y finalmente ilevaron a cabo el golpe de60Estado. Este se propuso acabar con el sistema económico y social delgobierno democrático, atacando las rafces culturales y humanas delfenómeno. La nueva vIctima fue la cultura, que se cercenó hasta elpunto de producirse el liamado “apagón cultural”. Con el objeto deextirpar el “cancer marxista” se quemaron püblicamente miles delibros y se “desapareció” y exterminó a miles de ciudadanos quehablan simpatizado o participado en el gobierno derrocado, situaciónque veremos repetirse en los otros paIses de la region.El golpe mismo, sin embargo, fue mucho más notorio en este pals,debido a la destrucción que se hizo del Palacio de la Moneda-slmbolo de la vida civil--y por el asesinato del Presidente, hechosque marcaron el comienzo de la tragedia ante los ojos del mundo. Larepresión durante las primeras semanas de gobierno militar fue ferozy abierta. La “caravana de la muerte”, por ejemplo, que partiera enmisión hacia el forte al mando del Coronel Arellano, acabó en un mescon más de cien presos del sector campesino que fueronseleccionados arbitrariamente y masacrados de manera brutal. Enlas poblaciones--barrios pobres de Santiago--se secuestró y asesinO amiles de personas, siguiendo las sugerencias de un dirigente, Romo,quien trabajaba para los servicios de seguridad e indicaba a quiéndetener.Estos métodos, basados en la necesidad fanática de acabarfIsicamente con el enemigo, se cubrieron en seguida de un ropajelegal. Una serie de bandos y decretos leyes, leIdos por la cadena deradio difusión nacional, implantaron el Estado de Sitio (derogado en1985 y restaurado en 1986, tras el atentado contra el General61Pinochet que describe Operación Siglo XX) y el toque de queda, con locual quedaba justificada la aplicaciOn de medidas creadas para lostiempos de guerra. El bando transmitido el mismo 11 de setiembredeclaraba que los militares tenIan autorización de fusilar en el acto aquienes fueran hechos prisioneros por formar parte de la resistenciaarmada. Por supuesto que eran ellos los encargados de determinarsi los fusilados perteneclan o no a dicha resistencia. Las FiscallasMilitares y los Consejos de Guerra que se van organizando completanla cobertura legal que se le da a la represión indiscriminada eimpune. La ley de Fuga, por ültimo, se aplica para ultimar a personascon la excusa de que habIan querido huir.Las Fuerzas Armadas se transformaron en una fuerza deocupación en su propio pals: se apropiaron del aparato estatal,controlaron a la población y desarrollaron la propaganda adecuadapara mantener el consenso de algunas capas sociales. El plan Zeta,supuesto complot organizado por la izquierda para acabar con laoposición al regimen anterior, fue uno de los mecanismos que usaronpara generar la convicción dentro de sus propias filas de que la gestacastrense estaba liberando a la patria de elementos peligrosos para laseguridad nacional.Se abrieron centros de detención en todo el pals para contener lamasa de prisioneros que iba cayendo aceleradamente. En muchoscasos las autoridades citaban a los miembros activos del gobiernoanterior y ellos se presentaban porque “no tenlan nada que ocultar”.Tales han sido las declaraciones de muchos parientes dedesaparecidos, que recuerdan la tranquilidad con la que las futuras62vIctimas acudlan a los liamados, confiando en la posibilidad dediálogo con el gobierno de facto. Esta confusion fue una tragicaresultante del mito de la civilidad y del profesionalismo de lasFuerzas Armadas chilenas, semejante aT que se habIa desarrollado enUruguay.Para acelerar el proceso de desmembramiento de Ta oposición sepromueve Ta delación, fundada en Ta doctrina de Ta SeguridadNacional que divide aT pals en amigos y enemigos. Utilizando Ta ideade guerra interna e implementando la generalización del miedo, sefacilita el secuestro de personas, ya que pocos osan reaccionar cuandose produce un hecho de ese tipo. La aplicación de la tortura essistemática a partir del dIa del golpe, tal como declaran los testigos ycomo se puede corroborar en los materiales que a partir de 1978reüne la Vicarla de la Solidaridad.Entre septiembre y diciembre de 1973 se ilevan a cabo lasmayores masacres de Ta dictadura, que hasta el dIa de hoy se estáninvestigando.1 A pesar del silencio de una prensa controlada, a nivellocal Ta gente se entera y se difunde el pánico. Los campos deconcentración que al principio eran urbanos, se van trasladando a lasafueras, a zonas inhóspitas que garantizan el aislamiento absoluto delos reclusos. Ante Ta presión de Ta Cruz Roja Internacional se crea el1 Entre agosto y setiembre de 1991, por ejemplo, se han descubiertocementerios clandestinos y desenterrado 129 cadáveres de“desaparecidos”. Como el procedimiento generalizado era el deenterrar de a tres o cuatro cuerpos juntos, el comentario que hizoPinochet fue que Ta técnica habla sido “muy económica”.63SENDET (Secretarfa Nacional de Detenidos) para establecer normasque regulen los interrogatorios, pero paralelamente se organiza laDINA (Dirección Nacional de Investigaciones) que se arroga el deberde establecer qué tipo de interrogatorio será necesario, de acuerdo ala peligrosidad del detenido, y que inaugura la acción conjunta de losServicios de Inteligencia de las Fuerzas Armadas, Carabineros(Policla) e Investigaciones, con el fin de intercambiar información yoperar en forma coordinada. Se sientan asI las bases de unaorganización que ira cobrando autonomfa hasta convertirse en unpoder represivo incontrolable. En 1974 se conocieron sus actividadesa nivel internacional, cuando infiltró a grupos de la resistencia enArgentina con el objeto de detectar posibles ramificaciones del MIR(Movimiento de Izquierda Revolucionaria). Los asesinatos de CarlosPrats en 1974 y de Orlando Letelier en 1976 (en Buenos Aires yWashington respectivamente) se han transformado en pruebasfehacientes de la misiones secretas de la DINA. El hecho que estaorganización se atreviera a penetrar en los Estados Unidos paracometer el famoso atentado fue fatal: selló su fin, porque laspresiones de la Casa Blanca sobre Pinochet fueron tales que tuvo quecerrarla. Sin embargo, de hecho solo le dio otro nombre, CNI (CentroNacional de Investigaciones), y reemplazó a varias figuras clavescomo su director, Manuel Contreras. Bajo esta nueva sigla continüanlas detenciones individuales y la tortura, hasta que las masivasvuelven a producirse en 1983, con el auge de las protestas contra ladictadura. Recién en 1990 se disuelve definitivamente, aunque susmiembros siguen en libertad porque la constitución del nuevo64gobierno, impuesta por la dictadura, limita la posibilidad de hacerj us tic i a.En el desarrollo de Ta represión se pueden entonces distinguir dosetapas: si en Ta primera se establecen las bases de la nuevadominación y se organiza una resistencia defensiva, en la segunda,que se inicia en 1977, se restaura la oposición a través de unmovimiento de masas incipiente que se desarrolla a toda velocidadhasta que la confrontación social culmina con la calda del sistemaautoritario (Narváez 245; Jofré 53).En la primera etapa la infraestructura cultural queda reducidaa periódicos clandestinos, rayados relámpagos, poemas ycanciones de lucha, obras de teatro simbólicas, etc. La creacióncultural conquista un nuevo escenario: los lugares de detención.Hay aill charlas educacionales, grupos folklóricos, conjuntos deteatro, talleres de artesanla, concursos de poesfa, pequenasbibliotecas, diarios murales . . . . en la segunda etapa .[hay] un aire cuestionante que se aprecia en las .exposiciones de pintura, en los festivales de milsica. El rol delos jóvenes intelectuales chilenos, de los universitarios, escentral para todas estas tareas. La manifestación cultural enlas poblaciones mismas empieza a ser puesta de relieve: vadesde las arpilleras hasta la artesanfa en cobre, hueso y greda ypor supuesto incluye actividades teatrales, musicales yliterarias. (Jofré 53-54)A To largo de estas dos etapas se va produciendo el corpustestimonial, fundamentalmente en el exterior. Al igual que enUruguay y Argentina, la producción cultural se ha dado sobre todo enel exilio, a pesar que en el “interior” también se ha intentado65mantener una alternativa al sistema dominante (con publicacionesque se distribuyen secretamente a partir del 78). La müsica ha sidoun medio muy importante de unificación cultural, porque apela a lasensibilidad mediante la sutileza. Durante la “Campaña del no” quese organizó antes del plebiscito que marcara la caida de Pinochet, seusaron canciones populares que incluian esa palabra, aunquecarecieran de contenido politico. Ese es apenas un ejemplo del usoque la población hizo de sus códigos, otro es la simbolización queimplementaron las madres de los desaparecidos para sus protestas(como encadenarse a las rejas de edificios oficiales o lanzar globosnegros al aire). En el exilio se produjeron peliculas de resonanciainternacional como Missing, de Costa Gavras, inspirada en el caso deldesaparecido Horman, a través del testimonio del padre y de sumujer; se pusieron en escena obras que habian surgido cornoproducciones de los presos en campos de concentración, y se publicóuna gran cantidad de testimonios. Entre los más destacados, que noanalizaremos en el presente estudio, se encuentra Ta novelatestimonial de Ana Vázquez, Abel Rodriguez y sus hermanos,construida con materiales de carácter testimonial a través de su laborcomo sicóloga exiliada, que atendIa casos de ex-detenidos torturadospor la dictadura.Durante la etapa de formación de Ta resistencia popular dentro deChile, Narváez se refiere a los “textos de circulación violenta” (249),como Longuén, de Máximo Pacheco, que incluyen obras que ilegandel exterior y se publican clandestinarnente. En la segunda etapa se66redactan artIculos periodfsticos, sociológicos, ensayos y poemas queconforman el discurso testimonial global de Chile.2Por ültimo habrfa que agregar una tercera etapa, a partir de lademocratización del pals en 1990, en la que se han dado a conocerrelatos de carácter documental sobre hechos claves de la historianacional reciente, como el intento de asesinato del general Pinochet,episodio reconstruldo en Operación Siglo XX, que comentaremos acontinuación.II. Del reportaje a la novela-testimonioEl objetivo de Operación Siglo XX ha sido el de transmitir a supals y al mundo la verdad sobre la realidad chilena, y se define comoobra de reportaje. La periodista Patricia Verdugo, autora de otroscinco libros del mismo tipo--cuyo éxito editorial mayor lo representoLos zarpazos del puma--y la abogada Carmen Hertz, defensora de losderechos humanos ignorados por la dictadura, construyen el texto enbase a entrevistas y declaraciones de los protagonistas durante losjuicios realizados a raIz del caso. Se trata del frustrado asesinato del2 Jorge Narváez, en “El Testimonio, 1972-1982. Transformaciones enel Sistema Literario,” realiza un estudio exhaustivo de la produccióntestimonial chilena. En su artlculo se comentan, entre otras, Lamuerte de Tohá, de Eugenia Morales de Tohá, Relato en el frentechileno, de Ilario Da, Prisión en Chile, de Alejandro Witker, y otrasobras que estudiaremos en esta tesis.67General Pinochet, organizado por el Frente Patriótico ManuelRodriguez, que se ilevara a cabo el 28 de agosto de 1986. Este hecho,que conmoviera a la opinion püblica en su momento, aparecerelatado en tercera persona mediante una acción dramáticacronologica. Los diálogos se presentan casi siempre comotranscripciones de los recogidos durante la investigación, y elmontaje hace que la trama se desenvuelva con realismo y suspenso.Se combina la voz omnisciente con referencias reiteradas a lasfuentes de las palabras y los hechos descriptos, lo que prueba laautenticidad de la historia:--No se habrIa podido escoger a nadie mejor . . . --nosaseguró un comandante del FPMR. (37)--Cuando finalmente me reunI con uno de mis jefes politicos,lo primero que me reprochó fue mi indisciplina . . . --relatómás tarde ante la justicia militar. (64)Aunque estas aclaraciones no se repitan en todos los casos, el lectorasume la presencia de las periodistas en el registro de los diálogos, sibien muchos de ellos puedan ser producto de la ficción. Se intercalanademás, entre comillas, declaraciones tomadas a testigos de lossucesos:“Le pregunté qué hacIa su marido y me respondió68que era funcionario de Ia Embajada de Canada en Chile .recordó luego el corredor Fuenzalida. (42)La narrativa, heredera de las técnicas de Rodolfo Walsh queanalizaremos en el próximo capftulo, se inscribe en la tradición de lanovela testimonial: los personajes son reales, la trama es real, pero laorganización del material es propia de la novela de suspenso. Elpropósito de las autoras es crear un espacio en el que las distintasvoces del espectro social se hagan oIr: los guerrilleros, los vecinos, losque les alquilaron los vehfculos, los policlas, toda la colectividadaparece en un texto que intenta y logra reconstruir las circunstanciasque se describen, transformando al lector en espectador de losmomentos que culminaron con el ataque a la comitiva del General ycon la muerte de cuatro de sus miembros.En este tipo de narración el fin esencial es documentar una época,es decir que su acento está en el predicado o en Ia acción detestimoniar, si recurrimos al modelo sintáctico. Su funciónhegemónica es comunicativa, porque nos transmite una informaciónque no se habla dado a conocer. Los cronotopos básicos son: el viajede los heroes a través de su aventura y los encuentros ydesencuentros que se producen entre los personajes. Es una historiamarcada por Ia muerte y por el sueño de quienes quisieron “cambiarel curso de la historia de Chile” y que, tal como esperaban en caso defracasar, pagan su riesgo con la vida:69Lo ültimo que ellos vieron fue que el comandante tomó lamano de Tamara para luego correr juntos hacia el Tinguiririca.Sus cuerpos aparecieron luego flotando en el sector de ElEnganche. (255)Los guerrilleros escapan a la muerte tras la emboscada, pero de apoco caen en las manos de los enemigos, y son acribillados endistintas circunstancias. La represión se generaliza y la acción de losgrupos encargados de vengar a los caldos pinochetistas se transformaen una caza de brujas que aterra nuevamente al pals. Al contar lahistoria en base a lo declarado por testigos presenciales, la narracióncautiva al püblico, quien recupera a través del libro un momentodramático de su pasado.70III. Dos testimonios de un campo de detenciónL,Cómo impedir que se esfumaran y palidecieran mis seis dIasde calabozo, que eran como el trazo que definla el contorno demi identidad? ,Cómo impedir que se desvaneciera algo tan mb,fuerte sobre todo porque por primera vez me vi arrastrado porTa historia para integrarme en forma dramática al destinocolectivo? (Donoso 31)a). Tejas Verdes, de Hernán ValdésSe trata del testimonio de una vIctima de la represión en Chiledurante el año 1974. El protagonista es un escritor que habIapublicado un libro de poesfa, Apariciones y desapariciones (1964) ylas novelas Cuerpo creciente (1966) y Zoom (1971). Además, habIasido editor de Cuadernos de la realidad nacional, revista del Centrode Estudios de Ta Realidad Nacional (CEREN), de Ta UniversidadCatólica de Santiago. Fue secuestrado durante la dictadura dePinochet como tantos otros intelectuales que resultaban sospechososa raIz de sus ideas liberales. El tema de la alienación con el que seabre el testimonio de Valdés es el mismo que el de su novelaanterior, en la que los protagonistas buscan aventuras o encuentrosque puedan sacarlos de su absurdo personal. El pals les impide unaintegración, ya que no es una patria sino un T1simulacro decivilización que hace fracasar cualquier proyecto (Zoom 119). Al71igual que en Tejas Verdes, esta falta de inserción social se percibecomo‘textrañeza frente al propio cuerpo” (Dorfman 212).Quien narra sus experiencias en el campo de concentración,entonces, es alguien que ya ha meditado sobre la crisis que viveChile, y quizás esa conciencia le haga más acuciante la urgencia de:dar una voz a experiencias personales y al mismo tiempocolectivas recién vividas que corrIan el riesgo de petrificarsebajo cifras más o menos globales de victimas, de asfixiarse bajoel peso de los adjetivos de la informaciOn periodfstica. (7)Valdés insiste en que no se trata de una novela. Sin embargo, lacomposición del texto se basa en la ficción de un diario escritodurante el cautiverio. Mediante este recurso desarrolla un relato quesupera el carácter repetitivo de otros testimonios, al hacer unrecuento centrado en la descripción minuciosa del acaecer cotidiano.Ariel Dorfman hace hincapié en “esta presencia de una estrategiafrente al material de la propia vida [que] determina toda laestructura de Tejas Verdes, desde la primera hasta la ültima palabra”(200). Su objetivo es acercar al lector para que se sitüe “deinmediato en la experiencia de la vIctimaT’ (10). “El libro, pues,estaba dirigido a producir una reacciOn inmediata en el lector, asublevarlo, a concitar su solidaridad con respecto a hechos concretos(8-9). Esta urgencia, a medida que se distancian lascircunstancias que lo inspiraron, se transforma en “un pequenoobstáculo para la puesta en marcha de [tal] olvido” (10). Dorfman72subraya el carácter hIbrido de la obra a partir de estascaracterfsticas:no es un documento sino un diario reconstituIdo, escritodespués de los hechos como si se hubiera registrado en Tamisma simultaneidad, como si en ese momento hubiera tenidola oportunidad de anotar lo que sentIa. Hay aquI, entonces, unasituación eminentemente ficticia, un punto de vista narrativoque se inventa en base a una experiencia real y con el objetivode transmitirla con mayor eficacia. Podemos observar ya acá Tadistancia que separa a Valdés de sus compafieros testigos.Ellos, como él, escriben después de la prisión, conociendo ya eldesenlace. Pero mientras ellos ofrecen un panoramaretrospectivo, en que el escritor real y el narrador ficticiocoinciden en Ta misma perspectiva, Hernán Valdés se restringe,para narrar, a la misma posición aberrante desde la cual fuesufriendo dfa a dIa Ta muerte que amenazaba. Lo que le ocurrióa Valdés existió, en efecto, pero el modo en que To cercena,resume y comunica, ese modo mismo no pudo jamás haberexistido. Hay acá un cruce entre lo ficticio y lo real, entre laliteratura y lo testimonial, entre el tratamiento elaborado degran inventiva y el registro crudo y realista. (201)El diario no solo le permite registrar los hechos cotidianos delcampo de detenciOn sino aT mismo tiempo, los cambios paulatinos quese producen en su ser. Estos procesos se muestran fundamentalmente como trastornos que va sufriendo el cuerpo, ya que tras lasmultiples privaciones, Ta conciencia es incapaz de operar como taT. Laviolencia que interrumpiera su vida ‘normal’ se prolonga en unacaptacion del devenir como transcurso acelerado de sucesos pocointeligibles. Las variaciones en el tiempo subjetivo se anotan en el73tiempo cronológico del diario, para retratar a un hombre que vapasando por una serie de metamorfosis corporales y existenciales.Como señala Dorfman, la distancia que el narrador establece consigomismo para autoanalizarse y exhibirse es otro elemento que lo acercaal método utilizado por los novelistas, que presentan a sus personajesdesde perspectivas crIticas. Esta distancia se contrapone con laidentificación que se produce entre narrador y lector por tratarse deun relato en tiempo presente, que ubica al püblico en el instante quevive el personaje. Tanto la simultaneidad ficticia de acción y lecturacomo el estudio riguroso del propio ser como objeto, son estrategiasnarrativas que transforman aT relato en un discurso literario(Dorfman 201).1. Esquema de los momentos argumentales básicosPodrIamos resumir los momentos argumentales básicos en estospuntos claves: descripción de Ta vida cotidiana y de su disolución,experimentada en la etapa previa al secuestro; presentación de larelación amorosa del protagonista y análisis de Ta misma en términosde falta de comunicación y de sentido; paralelo entre ese fracaso delas relaciones humanas y la catástrofe que el golpe de Estado generaa nivel socio-polItico; sensación de fragmentación individual ycolectiva; corte abrupto de esta situación con la irrupción de un grupode hombres al ámbito del hogar.74No media ningün transcurso entre el acto de abrir [la puerta] yla situación de encontrarme con la boca del cañon de unametralleta contra la garganta.--Esto es un allanamiento.Todo es muy veloz, parece que no hubiera un segundo queperder. (14)La lInea argumental se desarrolla hasta aquI sobre un fondoespacial cerrado y familiar: la casa propia. La violenta aparición de lodesconocido produce un cambio radical en el tiempo. A partir deaquI todo transcurre a una velocidad que el narrador describe comoimposible de percibir y que lo deja anonadado: “Todo sucede con unaexcesiva prisa, no alcanzo a comprender . . . “ (15). “Losmovimientos a que me obligan son demasiado rápidos, no hay tiempode percibir ningün detalle, de fijar la vista o la atención en nadaparticularmente” (19).Esta intrusion de fuerzas extrañas es el punto de partida de lailnea argumental que marcará la obra, cuyo punto culminante y finalserá la liberación del protagonista y su retorno al mundo delcomienzo. Tiempo circular que se presenta en un primer semiciclocomo viaje de la identidad al vacfo, o desde la vida privada de unciudadano hacia la negaciOn de su individualidad (Dorfman).El cambio inicial que el secuestro impone es la clausura de la vistaa través de un ‘antifaz’ o ‘tabique’, denominaciones que aluden alaislamiento en que se sume al preso, quien deberá cambiar deidentidad. El sujeto pasa a ser vfctima pasiva de acciones ajenas: “Meponen algo sobre los bordes de los párpados, supongo que tela75adhesiva” (19). “Me quitan los documentos, las haves, todo lo quehabla en los bolsillos” (20). El espacio se transforma en un misterio adevelar mediante los otros sentidos: “olor a fuertes orines, a metalesantiguamente compenetrados de orines, ruido ensordecedor de unchorro de agua intermitente” (20); “es muy difIcil, auditivamente,formarse una idea de este espacio” (24).Paralelamente se produce una metamorfosis en ha captación de lainterioridad: “este estar-aquI siendo invadido por el ruido infernaldel grifo de agua, que desaloja casi toda otra impresión de mi cerebropercibo con angustia el vacfo que hay en mi cabeza” (22). Loexterior va ocupando la subjetividad hasta vencerla. Percibe que noes el ünico en este nuevo mundo, pero a todos los parahiza ci mismomiedo y no intentan comunicarse entre Si.La aparición de los otros como personajes se va a dar en un nuevoespacio, el del campo de concentración. Se los traslada de esteextraño ambiente a otro no menos alucinante, donde al menos sepueden quitar las vendas de los ojos. Aqul se produce una aperturavisual hacia el entomb: al ilegar a destino todos levantan susantifaces y se miran. Es el comienzo del diálogo: “atropelladamente,en voz muy baja, comenzamos a narrarnos cada caso, hascircunstancias de nuestras detenciones, buscando la explicacióncomtin de nuestra suerte” (54). La narración que realiza cada presode su historia personal cumple la misma función de comunicación yclarificaciOn que el testimonio de Valdés.En la barraca se inicia ci momento de la socialización, dondeaparece un resquicio de iniciativa personal que contrasta con el76horizonte de la vida militar--el campo--que cercena cualquier actitudautónoma. Al mismo tiempo, en instantes en los que no domina lamirada del represor, se producirá una apertura hacia ci ‘afuera’ comopaisaje liberador. En esta etapa se narran una serie de incidentes,intercalados con anécdotas y opiniones del autor, quien se vahabituando a las condiciones que le han impuesto por razonesdesconocidas. Se trazan los perfiles de los cornpañeros, se incorporansus propios testimonios y se describen las actividades realizadas adiario, que se reducen al cumplimiento de movimientos básicos queexige la sobrevivencia. Las funciones vitales se vuelven el eje deinterés de los prisioneros: “Todas las preocupaciones se posterganante esta perspectiva de corner y nos amontonamos en la puerta enactitud vigilante” (72). Desayuno, salida al baño y comidaconstituyen la base de un sisterna donde no hay rnargen para elplacer. “Solo me importa que esto llegue velozmente a mi estomago,que esto se deposite alli, como requisito indispensable de lasubsistencia de mi personalidad” (71); “Hay solo tres acontecimientosmás o menos previsibles en cada dIa: el desayuno, el almuerzo deporotos y la cena de porotos más licuados” (125). Al grupo se lomanipula a través de este estilo precario de vida, y poco a poco seproduce una regresión: “la posibilidad de quejarse de algo aunque seaindirectarnente, nos fascina. Sin darnos cuenta vamos adoptando mlcomportarniento infantil,” involución que aurnenta a medida que“nuestra inteligencia empieza a aceptar esta irracionalidad.” (70)El espacio cerrado del campo de reclusiOn coincide con estetiempo de espera, tiempo de inexplicable inactividad a la que las77victimas se yen sometidas en un entomb despoj ado de toda cualidadexcepto la de ser recinto y techo. El ritmo que asume la vida es unarepeticion de incongruencias que los presos intentan, sin éxito,descifrar. La espera se ye amenazada e interrumpida por elinterrogatorio, escena que los acosa como la culminación absurda delciclo de la prisión.Durante el trascurso de estos dIas el narrador se hace más y másconciente de las alteraciones que se producen en su aspecto fIsico.La sorpresa que le produce el propio cuerpo se va exasperandopaulatinamente, hasta que las amenazas de abusos se concretan-simulacro de fusilamiento, tortura--y el proceso de enajenación liegaa su punto máximo, “como si el miedo me mantuviera aislado de lassensaciones fIsicas” (44); “no siento nada, he perdido toda concienciade mi cuerpo . . el peso y las proporciones de mi cuerpo soninconmensurables” (51); “sensaciOn de torpeza, me siento como unavieja máquina oxidada” (58). El retroceso a una sicologla infantil secombina con la imposibilidad ya radical de reconocer el propio serfIsico y en ese momento el relato liega a describir las funcionescorporales con un lenguaje que linda con lo grotesco, refiriéndose al“carnaval de mierda” (100) en el que se transforma una escena dedefecación colectiva.Los reclusos tratan de contrarrestar el proceso de degradación alque se yen sometidos, a través de actividades que empiezan aorganizar en conjunto. Algunos inventan formas de distraerserecurriendo al humor, otros discuten la situación politica quedesembocara en este delirio. Tratan de darle algün sentido a lo que78persiste como un enigma. Ninguno sabe a ciencia cierta por qué estáconfinado, ni conoce el plazo de la condena, ni si hay un plazo. Enestas circunstancias: “Nos sentimos como conejos de jaula: nuestrosamos pueden venir en el momento que quieran para escoger al quequieran y hacer con él lo que se les ocurra” (129); “cualquier condenade prisión definida serla mu veces más soportable que este encierroextrarreal, que esta marginación de todo conocimiento sobre nuestrasculpas, su formulación y sus castigos” (145); “hemos estadoesperando el momento de entrar en la realidad de este mecanismoinvisible del que formamos parte” (149).Este estar sujeto a un destino inefable constituye el nücleo de laexperiencia y de la narración de Valdés, desde que ingresa al espaciode los desaparecidos hasta que regresa al mundo familiar. Se tratade un aparente “juego del destino”, con hechos que suceden “derepente” y “rápidamente” y que no dan lugar a la predicción sino tansolo al hábito. El cronotopo es lo extraflo, el ámbito en el que losparadigmas conocidos no tienen cabida. El punto culminante es elinstante de la liberación, que se da dentro del mismo esquema: el expreso apenas se da cuenta de que ya está libre y antes de percatarse,se larga a correr sin mirar para atrás.La esritura del libro prueba que Ia experiencia ha dejado unahuella en el protagonista, que algo ha incorporado de esa pesadilla oque intenta dilucidar lo que paso. Se ha producido un cambio en laconciencia del sujeto tras recorrer ese camino y la consecuenciainmediata de ese cambio es el empeño por difundir lo vivido, laurgencia por testimoniar.79El tiempo cIclico de la espera deviene tiempo abierto, proyecto,apertura hacia la colectividad que descubriera durante el encierro.En el espacio de la página puede darle por fin un orden al dislocadodesfile de arbitrariedades que recuerda. Ese orden tiene la funciónde demostrar que la aparente normalidad de la vida ciudadana sefunda en la incongruencia de un espacio subterráneo que permaneceoculto y acechante. Los sobrevivientes aprenden una leccióninolvidable, que les pesará para siempre: “Nos abruma la magnitudde nuestra ignorancia en el pasado, la escandalosa inocencia denuestra excondición de ciudadanos” (144).La serie biográfica se une con la histórica en este reconocimientode la tarea de transmitir la propia version de los hechos para evitarque la tragedia se repita. Se retoma la propia iniciativa, coartadadurante la reclusion, y se hace de la palabra un instrumento deexposición de ciertas verdades que prevengan la calda de otros en elmismo infierno. El acto de la escritura transforma un destinoimpuesto, representado en el texto por el auspicio que le hicieracierta bruja al protagonista sobre su futuro, en algo elegido. Elsobreviviente retoma su humanidad a! asumir la responsabilidadsocial de la denuncia.802. CronotoposSon motivos comunes a nuestra tradición literaria y folclórica.Como indica Bajtfn, el viaje del héroe que regresa con un mensaje esun motivo extensamente repetido en las novelas occidentales, a! igualque otros que enumera:• . . el encuentro y la despedida (Ia separación), la pérdida yel hallazgo, las büsquedas y el encuentro, el reconocimiento yel irreconocimiento, etcetera, entran como elementoscomponentes no solo en los argumentos de las novelas deépocas y tipos diferentes, sino también de obras literarias deotros géneros. . . . Por su naturaleza, estos motivos soncronotopicos (cierto es que de distinto modo en los distintosgéneros). (284-85)Los cronotopos de la separación, el camino y el encuentro que fundanla estructura de este testimonio cumplen funciones composicionalesen la literatura. El del encuentro, por ejemplo, “sirve como puntoinicial a veces como culminación y hasta como desenlace (final) delargumento” (285).En Tejas Verdes el encuentro entre el hombre y su mundo o entreel hombre y sus semejantes no se concreta dentro del argumentosino en la relación del texto con el püblico. La comunidadreencuentra al sobreviviente en la lectura del testimonio,materializándose el cronotopo gracias a la perspectiva social que81inspira la escritura. Este motivo se vuelve crucial en momentos enque la gente “desaparece”, porque revierte la imagen de hombrepasivo que se quiere imponer a través del confinamiento. En el actode narrar la vIctima se torna activa y en el de leer, el püblicoreproduce esa actitud, produciéndose el encuentro entre ambos.Los cronotopos son comunes a la literatura testimonial y deficción porque ambas utilizan metáforas de viaje, encuentro, retornoy despedida, que son los arquetipos más conocidos de nuestracultura. La diferencia radica en que el testimonio narra experienciasvitales traumáticas, y por eso la estructura del relato asume ciertascaracterIsticas propias. Jorge Narváez las enumera en “Algunosrasgos del modelo del testimonio” y el estudio de esta obra seguirãlos lineamientos establecidos en su trabajo. (239-40).En la Introducción se establece el código de lectura. En el caso deTejas Verdes, el autor se permite disentir con Ia lectura que algunoshan hecho de su libro, insistiendo en su función concreta:Muchos lectores . . . hacen una lectura distinta, cuyosalcances no dejan de sorprenderme: leen una “novela”. Inclusocompañeros que vivieron situaciones parecidas, que saben delcarácter documental de cada detalle, dicen: “cuando en tunovela . . . etc., implicando asf que la escritura, por supropia naturaleza, transformarla Ia experiencia más directafatalmente en una especie de ficción. Como sea que se loperciba literariamente, lo que cuenta es que este libro sigaconservando su actualidad. . . . Este libro . . . pretendeseguir siendo un instrumento de denuncia permanente deaquella obscena brutalidad--resumida ya con el nombre dedictadura, ya de fascismo, segün los gustos del oprimido--que82la derecha en peligro se siente obligada a practicar de tiempoen tiempo, aquf o allá, para detener la historia. (9)Se explicitan las condiciones y el momento de producción ypublicación del libro:Hace unos cinco años atrás, recién llegado a Barcelona .se impuso en ml de inmediato la necesidad de escribir estelibro. . . . La situación no era justamente apropiada en aqueltiempo para difundir un libro semejante. El manuscrito seeternizaba . . . en consulta previa, y habrán de ser necesariasesas insistentes y ceremoniosas gestiones del editor para que alcabo de cuatro meses hubiera una respuesta . . . (7-8)Se muestra que el protagonista no es excepcional, sino un hombreque encarna un destino plural: “dar una voz a experienciaspersonales y al mismo tiempo colectivas” (7).La obra relata los hechos de manera episódica: “el texto que va aleerse es un diario reconstituldo . . . “ (10).En general se narra en primera persona, de modo que el autornarrador es una presencia permanente a lo largo de la historia. Aveces puede interrumpir la acción para hacer observaciones o daropiniones.El tiempo es lineal: se trata de una cronologla que contrapone elantes y el después. Mientras que antes, en el mundo cotidiano, eltiempo transcurrla, en el campo de concentración “mi conciencia no83admite otra noción que la de este estar-aquI-esperando. Puravigilancia de presente” (90).3. Personajes, lenguaje e ideologlaLos personajes de la obra de Valdés constituyen un muestrario dela sociedad chilena: el militar abocado a implementar reglas desaneamiento del pals, el lumpenproletario que sobrevive de modomarginal hasta ser incorporado al ciclo de la violencia en calidad devlctima, los intelectuales preocupados por desentraflar el sentido desu experiencia personal en el contexto de las poifticasgubernamentales, la gente comün que procura desentenderse de larealidad mediante la evasion del entretenimiento, el campesinoaferrado al recuerdo de la tierra, el guru o visionario que filosofasobre el sentido ültimo de la violencia. Se describen en función desus acciones, su interrelación con los demás y su lenguaje. Seintercalan diálogos o palabras que recuperan el modo de hablar decada uno de los estratos y se intercalan comentarios que definen supertenencia a determinado grupo social:Don Ramón es presidente del sindicato de suplementeros, quetiene un fuerte poder frente a algunos monopolios periodlsticos.En los aflos 30 los vendedores de periódicos pertenecIan aTlumpenproletariado y convivlan con el hampa y las prostitutas.Don Ramón era un buen corredor y en esa época, más aün queahora, casi Ta ünica posibilidad de surgir individualmente, para84una clase condenada a la miseria desde su nacimiento, era eldeporte, y principalmente el boxeo y el atletismo. (76)El lenguaje de los civiles no es agresivo y sus modismos nodistancian al lector sino que le permiten familiarizarse con lamentalidad de cada grupo social. El vocabulario de los guardias, lossoldados y todos aquéllos que tienen que ver con la represión denota,en cambio, su desprecio por el otro y su prepotencia. Ni siquiera unmilitar que cae preso altera ese tono al transformarse en vIctima. Laopinion del autor con respecto a ellos es rotunda:El ex soldado nos dice que hay que reIrse de la tortura. Es unmachote, que se quitarIa la vida por Un: TTquItame allá esaspajas’T. El, por su parte, ha tenido que aplicarla contra su propiohermano, cuando haclan el servicio, por “alguna hueváa quehabIa hecho”. (143)Las caracteristicas de los personajes surgen principalmente del papelque juegan en la trama. De Eva conocemos su actividad comofuncionaria de una embajada cuyo nombre se sugiere con una inicial;de otros se menciona ante todo el lugar que ocupan en el esquemarepresivo (el de vIctima o victimario) y en el contexto social. Semuestra lo individual como expresiOn de lo colectivo y se ahondasobre todo en la interioridad del protagonista. El bosquejo de lospersonajes no es reduccionista, sino una esquematizaciOn coherentecon exigencias del género.85La reproducción de los diálogos no es una imitación mecánica delo que el testigo escuchara, sino una selección artIstica de giros quetipifican a los actores. Si bien se acerca a una creación deestereotipos, consigue mostrar las facetas más notorias de cada uno,como por ejemplo las del torturador y el torturado:--Y este libro en dave Te estai haciendo el tonto? Ya, ilévateloa cantar arriba.--Este libro es de Eva--grito, jadeando--. Está escrito en suidioma.--Vai a descifrarlo aT tiro, huevón, o te capamos.Protesto que no entiendo el idioma, pero no hay caso. (45)El narrador marca Ta distancia que lo separa de quienes lointerrogan aT no entender To que Te dicen. Este mismo recurso serepite en Cerco de püas, en el que surgen confusiones córnicas debidoal desconocimiento que tiene el autor, AnIbal Quijada, del vocabulariodel represor. Lo que si capta Valdés es que el lenguaje es un eslabónde Ta máquina represiva. A pesar de su apariencia caótica, tiene unsentido.Todas las preguntas imbéciles podrian formar parte de unmodus operandi que desconcierta aT interrogado y To hacedescuidar la defensa de aquellos temas para los cuales se habIapreparado. De hecho éste es un buen sistema de humillación,incertidumbre, desconcierto. Se trata, en realidad, de mellartodas las defensas. Estamos perdidos y dependemos solo deellos. Solo a través de ellos nuestros nombres, nuestras86personalidades, pueden reencarnarse, y sOlo aceptando nuestraculpabilidad tenemos la esperanza de salir con vida. (205)El lenguaje del interrogatorio se funda en la dominaciOn. El poder seejecuta en la tortura y en actitudes como el desprecio por la mujer ypor el hombre que no es macho, paralelos a una vision denigrante delsexo.--,Y es rica, huevón?--Es normal, señor.--,Usa anticonceptivos?--,COmo señor? .--Anticonceptivos, desgraciao!--Un anillo, señor. De cobre, señor.no te molesta cuando te la tirai?--No, señor.--iQué le va a molestar, si este es maricón! ,Tenfs pico? (168)Valdés los juzga escuetamente, siempre manteniendo la distancia:Están pensando en alguna cover-girl de piel bronceada” (166). Perosu propia vision de la mujer es limitada, quizá porque su convivenciaestá circunscripta al cIrculo masculino.Sabemos poco acerca de las torturas a que son sometidas lasmujeres. Algunas han contado algo a través de los W.C.. Por lomenos aquf no son sistemáticamente violadas, como en otrasprisiones, sino más bien ultrajadas. A algunas les hanintroducido ratas en la vagina. (213)87La introducción de cualquier elemento en la vagina--ademas de otrotipo de abusos--constituye un caso evidente de violación. El uso de Tapalabra ultraje, si bien técnicamente aceptable, denota unaminimización de los problemas que agraviaron Ta situación de lamujer en los campos de concentración. Aunque el autor no haya sidopartIcipe ni testigo de esos casos, éste es un punto dave para mostrarcómo la formación ideologica influye en Ta presentacion de los temas.El ejemplo de Ta mujer es importante, no solo por Ta elaboraciOnsuperficial de su imagen a To largo del libro, sino también porque seubica en el extrerno opuesto de Emilio Rojas, cuyo testimonio seanalizará a continuación. Valdés menciona Ta participación queparecen tener las presas en fiestas y borracheras con los guardias, yse pregunta si colaborarán con ellos. Las compara con otras cuyaconducta ha sido heroica, pero que no aparecen sino como versionesde terceros:La de ayer fue una noche caótica, ni siquiera nos sacaron albaño. Los soldados se gritaban, cantaban y tiraban piedrascontra las cabanas y disparaban continuamente, no sabIamoscontra qué . . . . Por ültimo entraron al Tado, a Ta cabana de lasmujeres. Evidentemente, estaban bebiendo con ellas. . .. Nopodlamos imaginarnos Ta conducta de las mujeres Participabanpor temor, por pura desesperación, cInicamente o por gusto?Algunas cantaban, se oIan risotadas, gritos histéricos, caIdas.Luego sucedIan silencios incomprensibles. A medianoche,algunos salieron afuera de Ta cabana. En el estrecho espacioentre nuestra cabana y Ta vecina Ta presencia de una pareja nosmantuvo a todos tensos.--AquI no, hace mucho frfo. --Era la voz de una mujer.Olmos que se alejaban. Estábamos todos furiosos. Algunorecordó que en el Estadio Nacional preferlan ser fusiladas antes88de dejarse manosear por los soldados. No podlamos explicarnosesta especie de complicidad. (103)La preocupación del grupo de hombres se centra en la complicidad delas mujeres más que en el abuso al que las someten. Sin embargo supropia conducta no es diferente: en los interrogatorios a los que elautor se ye sometido ilega a mencionar a su mujer, Eva, poniéndolaen peligro. Por un lado muestra cómo el instinto de sobrevivenciasupera ciertos códigos morales, y por otro acusa a las mujeres queaceptan el abuso para sobrevivir, criticándolas por no optar por elfusilamiento. Se desprecia a la mujer que no es capaz de alcanzaruna supuesta altura moral que el hombre tampoco logra, se le exigemás de lo que él mismo es capaz de dar: la propia vida.En otra circunstancia aparece una enfermera con aires depertenecer al cuerpo militar. Aunque se trate de un personajesecundario, la descripción fIsica que hace de ella es ünica, porque nose refiere a ninguno de los guardias de manera tan grotesca, a partirde sus cualidades corporales. Ese tono refleja una mentalidad quereina en el ambiente, no solo de los represores sino también de losreprimidos, y podemos aventurarnos a leerlo como ideologIahegemónica de una sociedad patriarcal. Cuando Valdés describe alhombre medio, Ruben, el que trata de organizar la distracción dentrodel encierro, dice:Pretende ser un hombre liberal y moderno, sobre todo en susrelaciones con su mujer y sus hijas, pero se jacta de sus muchas89“infidelidades” y se sorprende mucho Si UflO le pregunta Si flOse las habrá permitido también su mujer. (98)Los mismos prejuicios surgen en ciertos diálogos entre soldados ypresos:Muy tarde, liegan los soldados .--Hay algün maricón aquf?--pregunta uno.--AquI todos somos casados, mi soldado--dice Don Ramón,tomándolo a broma--. Yo tengo catorce nietos.--Ly ninguno te salió maricón, tata?Don Ramón se ofende y dice que el pueblo no producemaricones, que éstos se encuentran entre los ricos. El soldadonos mira uno por uno, tratando de descubrir una evidenciafeminoide. Instintivamente nos ponemos serios, conformamosexpresiones duras. (96)Hay que tener presente que la ideologla que unifica ci texto es Ladel autor impilcito. El escritor no es la persona de came y hueso queha vivido la experiencia sino ci personaje en el que él mismo seconvierte a! narrar la historia y que trasunta determinada vision demundo. En este texto es un intelectual que descubre su cegueracuando lo fuerzan a convivir con realidades y personajes con los quequizás nunca hubiera liegado a cruzarse en su vida cotidiana. Unintelectual que, a pesar de su conciencia social, es parcial en análisisdel papel de la mujer--al menos dentro del medio que describe-siente cierto desprecio por las formas en que la gente simple seentretiene, y desconfianza hacia nociones de tipo mIstico.90Su resistencia a aceptar un destino irracional lo hace empesinarseen una aguda percepción del medio que lo rodea. Como no puedeconciliar el sueño, está condenado a una vigilia constante que lo agotay al mismo tiempo lo fortalece, sabe que sabe más que otros porqueestá siempre atento, pero a la vez percibe que vivir alerta lo ileva aun estado onfrico en el que su razón empieza a fallar. Suimposibilidad de defecar y de dormir se exacerban a medida queavanza el relato, transformándose en una obsesión que lo martiriza.Durante este proceso aumentan las descripciones de su estado fIsico ypodemos inferir que el intelecto lo ayuda a autodestruirse, porque leimpide adecuarse a las nuevas condiciones de vida.Pese a la plidora, que posiblemente no era sino un placebo,otra noche sin dormir. Rechazo absoluto de mi organismo detoda manifestación de confianza, de descuido. Mis sentidos--eloIdo sobre todo--se han declarado en vigilia permanente. Lospasos, los cantos de los pájaros nocturnos, el viento, losdisparos, que a veces estallan a centfmetros de la cabana, nome permiten un solo momento de abandono. . . . Sinembargo, muchos de mis companeros logran dormir. Tampocome lo explico. (75)Si bien levemente lo logra más adelante, se resiste a caer en la rutinadel campo porque sabe que dejarse estar y aceptar representa unpeligro a niveles más profundos. Trata de evitar acostumbrarse a esaexistencia, que consiste en la repetición interminable de unas pocasfunciones básicas y el cumplimiento de órdenes que inexorablementedesgastan la propia identidad.91Lo vemos una y otra vez en este conflicto sin consuelo, hasta queencuentra a otros intelectuales y a través de su interacción con ellosrecupera su cordura y su discurso articulado. En esa oportunidadinserta comentarios sobre la situación del pals desde una perspectivade izquierda.Con el abogado, el Guru y el “Gordo”, tratamos de aislarnos en elcompartimento de la derecha. Acerca de Ta gentileza de laizquierda durante el perlodo pasado y Ta violencia de laderecha en el presente. Nos desespera no entender ain estaincoherencia. Mu veces recomenzamos, hablando de esepasado, los si esto . . . Si lo otro . .. todo habrla sidodiferente. (115)Después de la sopa de porotos, que ha ilegado a ser cotidiana,estábamos hablando con César y el “Gordo” de laresponsabilidad de los democristianos en el golpe. El PDC fue elpartido que proporcionó la mayor parte de los instrumentosideológicos y de los argumentos conceptuales, en estrechaalianza con Ta derecha, para uso de las fuerzas armadas. Perocon Ta convicción de que las fuerzas armadas serlan solo elinstrumento del derrocamiento de Allende para luego poner ensu lugar presumiblemente a Frei. (116)Resulta que [el gigante melancOlico] es justamente democristiano. . . . Tiene una invitación y un billete para viajar aSan Francisco, el Tunes próximo, a un seminario de sindicalistasorganizado por Ta AFLO-ClO, organismo infiltrado por agenciasnorteamericanas. Confiaba en que los militares permitirlan unsindicalismo no marxista. . . . No está de acuerdo con el golpepero tampoco estaba de acuerdo con el gobierno de la UP. Ledigo que sus ideas y sus buenas intenciones le han sidotransmitidas por la clase dominante para defenderla en ültimainstancia, sin que deba entrar en conflictos con su moralidad.92Se queda pensando, parece muy confuso por todo, noespecialmente por lo que le digo. (123-24)Aparecen notas al pie de página que explican ciertos nombres osiglas, acercando su discurso aT ensayo politico. Estas explicacionesdesarrollan el referente histórico para un püblico ajeno a la polIticalocal, de manera que el libro pueda ser lefdo en el exilio, sitio en elque se escribe y publica.En estos fragmentos se verifica la idea que Hernán Vidaldesarrolla en Sentido y práctica de la critica socio-histórica acerca deltexto poetico como forma de representacion figurativa de la historia,o simbolización ideologicamente condicionada (2; subrayado mb),perspectiva válida para todo texto poético, pero especialmente parael testimonio. La lectura es también un proceso de simbolizacióncondicionado por las estrategias decodificadoras de mensajesacumuladas por la colectividad social en el tiempo (6). En cuantocrfticos nos corresponde cuestionarnos sobre nuestra manera dedecodificar estos mensajes. Segün Vidal no se trata solo de detectarel contenido ideolOgico y ético de una obra, como quiere Booth, o dedeterminar cuáles son las correlaciones existentes entre la obra en sumomento de aparición y las expectativas de los lectores. Loimportante es asociar la propia opinion con la perspectiva de unagente colectivo de transformación social, es decir, acceder a travésde la crItica a Ta participaciOn en los conflictos institucionales.El presente estudio se inscribe en una posición que no es neutral:el apoyo a los movimientos que bregan por Ta defensa de los93derechos humanos, por lo tanto no es objetivo. Pero admitir laparcialidad del enfoque--el que sea un enfoque presuponeparcialidad--no impide mostrar, desde la propia perspectiva, lossupuestos ideológicos implIcitos en cada obra. Al contrario, una delas tareas de la crItica es detectar qué estrategias utiliza el autor paraexpresar su lectura de la realidad. Una técnica de Tejas Verdes esponer ciertas opiniones que el escritor apoya en boca de personajesrespetables ante sus ojos, de manera que el lector que se identificacon Valdés las acepte como válidas. Las notas al pie de páginarefuerzan la sensación de autenticidad, por estar redactadas en unatercera persona a la que aceptamos como verdad cientIfica.Acompaflamos al escritor en el recorrido de su autoconciencia yvamos incorporando sus opiniones como ciertas:Porque lo que yo sabIa de la maldad, antes, eran purascaricaturas. pura literatura. La maldad habIa perdido todas susreferencias morales. Ahora se me presentaba como puraideologIa. (179; subrayado mb)La literatura no da un conocimiento verdadero o profundo. Esa es suopinion, y por eso la compara con “puras caricaturas”. La experienciaes la ünica capaz de mostrarle lo que realmente es, a saber, la maldadcomo pura ideologIa. Pero al mismo tiempo que considera nub elsaber que otorga la literatura, pretende que su relato tenga valor deverdad, desconociendo el empleo de recursos literarios implIcito ensu propia narrativa. El testimonialista cae en la paradoja de afirmar94la verdad de un producto que es inevitablemente literario y porende, de acuerdo a sus propios criterios, caricaturesco. Valdés podrIanegarse a aceptar que toda escritura tenga que transformarse enliteratura por el mero hecho de trasponer la realidad al tiemposucesivo de la palabra, pero no puede negar que está recurriendo aestrategias de la ficción cuando presenta sus recuerdos en forma dediario, cuando esquematiza personajes de acuerdo a tipificaciones,cuando intercala diálogos en parte imaginarios (ya que no pudohaberlos reproducido con exactitud), cuando compone la trama consuspenso y manipula el tiempo y el espacio para transmitirsensaciones de ahogo, encierro y desesperación.La maldad, que ahora descubre como pura ideologla carente detoda referencia moral, es una imagen que nos muestra la logicainhumana de ese sistema represivo, Ta “banalidad del maT” quedefiniera segün Anna Harendt el Holocausto. Sus análisis de lascausas de la situación que estaba viviendo Chile utilizan tambiénconceptos ideológicos y lenguaje figurado, hecho que no losdesmerece en absoluto. Simplemente se trata de reconocer que esimposible erradicar esos elementos del discurso, y que más bien, sonellos los que lo enriquecen, aT estructurar el material en función delas pautas culturales, morales y artfsticas de una sociedad.Las opiniones que Valdés va intercalando cumplen para el autorla función de clarificar al püblico, para el movimiento de la tramaequivalen a una lentificación de la acción y para el lector denotanclaramente la ideologIa que en otras partes del libro se presenta másvelada:95En nuestra cultura se nos habIa lievado a asimilar el fascismocomo un fenómeno particular, singularmente localizado en laEuropa de los años 30.Por eso, por esa ignorancia, por esta inocencia, la dificultad deentender la violencia del golpe, la densidad del odio acumuladopor sus partidarios y ejecutores, la ferocidad de su venganzacontra quienes estuvieron a punto de quitarles el poder; ladificultad de entender su necesidad de destruir históricamentetodo el desarrollo de la sociedad que puso en peligro sueconomIa y sus ideas--por desgracia tan tarde--que vivianentre nosotros. Que no eran ni más ni menos que nuestrosconciudadanos, nuestros vecinos, nuestros parientes y, en unaque otra ocasión, nuestros amigos. . . . Quizá no son losmismos que han flagelado y torturado, pero, los militares nohabrIan hecho gran cosa sin ellos. Ellos fueron sus masas, elloscubrieron sus balcones de banderas para celebrarles, emularoncobardemente su ferocidad, denunciando a sus vecinosizquierdistas, lavaron los muros de la ciudad, donde el pueblohabIa ilamado tan profusamente a la revolución, regalaron susanillos de boda para recompensar a la Junta, entregaron a losbancos los dólares que habIan comprado en el mercado negro y,en fin, salieron en tropel a las tiendas a cobrar su mIserarecompensa: a consumir lo que ya en adelante no estarIapermitido consumir a los trabajadores. (209-11)la burguesIa opta muy fácilmente por el fascismo,arrastrando a las inseguras capas medias con todo suliberalismo y, dentro de éstas, a veces, a ese hombre queconocemos como‘independiente” y “objetivo”, siempre másdispuesto de lo que él mismo supone a sacrificar o alienar sulibertad ante la angustia de la libertad verdadera, de lademocratización. (211-12)AsI, entonces, en la misma medida en que estos momentos deesfuerzo reflexivo nos restituyen nuestra humanidad, asItambién nos someten a la angustia de esta condición, a unapenosa lucidez que nos da escalofrIos: justamente lo quenuestra primitiva inteligencia habIa tratado de evitarnos.(212)96En el ültimo párrafo encontramos un supuesto heredado de creenciasdel liamado mundo occidental: la inteligencia primitiva se equipara aun estadio previo de inocencia que Ta conciencia lücida, no primitiva,supera. Lo primitivo puede entenderse en su doble sentido deprimigenio o de anterior a lo civilizado, y creemos que Valdés juegacon las dos significaciones. También están presentes Ta idea delhombre como ser que se define por su reflexión y el conocimientocomo saber adquirido mediante del dolor. Todos estos conceptos sonideológicos porque se presentan como la verdad, en lugar dereconocerrse como una interpretación de Ta misma. De manera que laoposición entre eT discurso de Valdés y el del fascismo no radica en Taoposición entre Ta verdad y Ta pura ideologIa, como él afirma, sinoentre una ideologIa y otra. La primera representa Ta perspectiva delos grupos mayoritarios perseguidos y la segunda Ta de gruposminoritarios que solo pueden imponerse por Ta fuerza.Los textos individuales son formas de reescritura de un sub-textohistórico e ideológico. Ese pre-texto remite en Tejas Verdes a Taideologla del intelectual y a Ta büsqueda de sentido en un mundoabsurdo. Claves de esta angustia existencial se perciben en lasobservaciones del narrador, quien desde antes de su secuestro notasignos de desintegración en su vida, carente ya de proyectos y deposibilidades:El golpe ha deshecho toda clase de relaciones, y los residuosflotantes de esta catástrofe lbs hemos encontrado paraconstruir otras, insOlitas, precarias. (12)97Valdés trata de descifrar la locura que aqueja a la sociedad a partirdel gobierno militar y encara su büsqueda como ser racional,atrapado pero a Ta vez capaz de liberarse a través de su razón. Eneste aspecto refleja Ta condición existenciaT de nuestra época,impulsada a cuestionar todo a partir de Ta encrucijada en que seencuentra. ET hombre accede a Ta conciencia de su probTemática perolo acosa su incapacidad de dar respuestas. En un sentido másrestringido, describe la vivencia de una comunidad a Ta que se Te hancortado los canaTes habituales de comunicación y donde las personas,reducidas a su papeT de individuos, se sieten acorraTadas a pesar dela lucidez que esa situación marginal pueda depararles.Las comparaciones que establece VaTdés con etapas pasadas queel hombre del siglo XX considera retrógadas, como Ta Edad Media, sonmetáforas que denotan el tipo de conmoción histórica que se vive:En Ta mañana he visto un campesino que se fugó . .Pelado al rape y envuelto con una frazada bajo el cuerpodesnudo, atado de manos, camina hacia el baño tras un soTdadoque To tironea de una larga cuerda que Te enTaza eT cuelTo.Sobre eT puente van y vienen Tos veraneantes y he aquI estavision deT medioevo. (185)La historia se interpreta como un movimiento que salta bruscamentehacia atrás y retorna a etapas primitivas. Y eT testigo es eT sujeto quese va creando aT soportar el trágico retroceso. Mientras cumple sudestino sufre una serie de metamorfosis, de modo que aT salir de sureclusion es otro. Sus cambios se parecen a los que experimentan los98personajes de las novelas realistas, quienes se van transformando ensu interacción con el mundo. Su sufrimiento, además, encarna el demiles y es en este cruce donde el personaje se vuelve sImboio de unacrisis general. La voz colectiva que emerge es la de las vIctirnas decualquier sistema semejante que tantas veces se encaramara en elpoder a lo largo de Ta historia.4. Procedimientos narrativosValdés emplea una metodologla subjetivo-perspectivista porqueTa forma del diario Te permite orientar su narración hacia Toconfesional e Intimo. Erich Auerbach Ta define en su obra MImesis:un tal procedimiento subjetivo-perspectivista, [es] creador deprimeros y segundos pianos, para que el presente resalte sobrela profundidad de To pasado. (19)En Tejas Verdes existe siempre este contraste: la narracióncomienza el 12 de febrero de 1974, antes del allanamiento a sudomicilio, con una pregunta: “,Que hago aquI, en casa, a las 6,30 de latarde?” y la respuesta es que no tiene una explicación, que estádejando pasar las horas. Luego nos enteramos que Ta espera es de unpasaporte que To Tievará aT extranjero, “a donde sea” (11). La esperade To desconocido que marca eT desarrolTo de Ta acción dura hasta eT99final del relato. Dentro de ese lapso, cuyo iiltimo estadio es la esperade la incierta liberación, se inscribe el presente en contrasteesporádico con el pasado.La referencia al ayer se realiza a veces por analepsis y otras porobservaciones del narrador intercaladas en la acción, como elementosque retardan pero a la vez profundizan el sentido de la acción. Elsegundo dIa de reclusion, por ejemplo, atado a una silla y rodeadopor un grupo de desconocidos, presos como él en un lugar que nopuede ver pero que procura espiar, medita sobre el allanamiento ysobre la situación de su pareja. Al lector le parece que el narradorestá pensando en esos temas en el instante preciso de la escenadescripta. Su recurso es evidentemente literario, ya que no estabaescribiendo en ese momento ni, probablemente, analizando sucondición en esos términos:Mi conducta durante el allanamiento me parece de prontoridIcula. Sin considerar las armas, los tipos no tenlan el menoraspecto de policIas, muchos de ellos estaban simplemente encamisa LPor qué no les exigi sus credenciales y una ordenescrita, como ha sido advertido por la propia Junta Militar.i,Y si me hubiera puesto firme, pese a la metralleta en lagarganta? Seguramente todo eso habrIa sido inütil, dada laimpunidad con que han sido violados recintos que seconsideraban intocables. Aün asI, mi conducta me disgusta.Solo la fragilidad de la condición de ciudadano en lascircunstancias actuales y la debilidad de mi situación emocionalpueden explicar mi absoluto anonadamiento. (28)100El viaje del prisionero, que podrIa ser una travesla por loindeterminado debido al desconocimiento que la vIctima tiene delmedio y a su ceguera temporaria, se transforma asI en unainvestigacion minuciosa de su subjetividad en relación a lascircunstancias. Al centrarse en los cambios internos que el destino leprovoca, el narrador conecta introspeccion e historia, ya que sudestino no es ünico sino plural. Además, al expandir el relato einsistir en un cuestionamiento incesante que trasciende lo actual,evita que el lector se concentre exclusivamente en las vejaciones queestá sufriendo y lo incita a abrir su mirada a un horizonte mássignificativo.La tension dramática se produce cuando el autor suspende estasdigresiones y deja que el lector se centre en la acción, como en laescena de la tortura, en la cual el testigo no dispone de tiempo paraelaborar nada. Su cerebro está en blanco y por lo tanto, susasociaciones intelectuales son limitadas (170). Casi todo el capItulodel dIa 4 de marzo está dedicado a esta sesión, precedida por unfragmento en el que otra vez recapitula su pasado en un intento dedefinir la versiOn que dará de los hechos durante el interrogatorio.Finalmente comienza la tortura y se suceden diálogos que no sontales sino más bien, el discurso aberrante del dominador frente a lasrespuestas desconectadas y casi guturales del dominado.Se reitera en estas páginas la conocida dialéctica del amo y elesclavo en su primera fase: el amo impone todas las reglas y elesclavo sOlo puede aceptar su condición y obedecer. La segundaetapa, tal como la presenta Hegel en la FenomenologIa del espIritu,101serIa la toma de conciencia del esciavo a través del trabajo querealiza para el otro y su victoria final en la lucha mutua por elreconocimiento. El esciavo se ha humanizado a través del trabajo yse ha vuelto independiente como los objetos que produce, mientrasque el amo cae en la dependencia del otro, su ünico proveedor. Estadialéctica aparece en el texto con algunas variantes: el esciavo serfael intelectual que se libera a través de su razón. La imagen nos sirvepara entender que Valdés no muestra una situación sin salida sinomás bien una lucha entre dos polos opuestos. En el proceso de suconfrontación se desarrolla la autoconciencia del más débil y suposibilidad de sobrevivir como ser humano, aprendizaje que serevela en las constantes referencias crIticas a su mundo anterior.El pasado nos remite al concepto de trasfondo de Auerbach, quiennos habla de las capas y los planos diversos que implica ese término(24). Solo seres complejos y arrojados a destinos que desconocenpueden ser presentados con esta técnica. La superposición de planosy perspectivas (el sujeto ignorante de ayer versus el conciente dehoy, la mirada presente que denuncia su faceta prehistóricasuperada), presupone la existencia del hombre alienado que, alejadode si mismo, está habituado al ejercicio del auto-examen. Esedistanciamiento, exacerbado por las circunstancias que le tocan vivir,le permite considerar su propio cuerpo como algo impersonal yexterior al cual puede medir y estudiar en sus variaciones yreacciones fisiolOgicas.102El dolor en la espalda se revela en ciertos instantes, es comosi ahora, recién, comenzara a recibir las patadas, una por una,en forma metódica, con una cronologIa precisa. Siento pena demi cuerpo. Este cuerpo va a ser torturado, es idiota. Y sinembargo es asI, no existe ningün recurso racional para evitarlo.Entiendo la necesidad de este capuchón: no seré una persona,no tendré expresiones. Seré solo un cuerpo, un bulto, seentenderán solo con él. (161)Al realzar la conciencia que se separa de un cuerpo que ya no lepertenece, plantea el drama de la enajenación. Segün Auerbach, esteprocedimiento es propio de la representacion literaria de la realidaden la cultura europea, que opera a través de:realce de unas partes y oscurecimiento de otras, falta deconexión, efecto sugestivo de lo tácito, trasfondo, pluralidad desentidos y necesidad de interpretación, pretension deuniversalidad histórica, desarrollo de la representacion deldevenir histórico y ahondamiento en lo problemático. (34-35)En lo referente a la “falta de conexiOn”, Tejas Verdes es una obra deescenas separadas y dispersas en la memoria del narrador, vueltas aunir por la palabra en un esfuerzo de organización que les dé sentido.De manera que hay una fragmentación del discurso (tIpico tanto deltestimonio como de la escritura posmoderna) en el cual el efecto de lono dicho aparece a cada instante. El lector observa todo desde laperspectiva restringida del actor y se ye forzado, como él, a dejar elresto del escenario abierto a la imaginación. La vision idIlica de lanaturaleza que el testigo espla a través de una rendija y trata de103gozar en sus contados momentos de escapismo constituyen ejemplosde un lenguaje sugestivo y, en cuanto tal, poetico.5. Veracidad, autenticidad y poderEl hecho que ciertas formas de representación literaria delacultura europea se manifiesten en un testimonio latinoamericanopuede explicarse con la noción de saber ünico que, segün defineMichel Foucault en Genealogla del saber, existe para determinadaépoca como su a priori. Desde fines del siglo XVIII no solo la historiapasa a definir el modo de ser de las cosas cognoscibles,transformándose en eje del pensamiento, sino que al mismo tiempoesas cosas se distancian de la representacion que produce lasubjetividad, la conciencia. Tal como explica Maite Larrauri enConocer Foucault y su obra, T11a representacion ya no puede definir elmodo de ser comün de las cosas y del conocimiento: el ser mismo delo que está representado caerá fuera de la propia representación”(47).La conciencia que se representa a si misma es el hombre, quesurge como personaje en el escenario de la historia y cuyo idealinicial, el de la IlustraciOn, es el ser autónomo y capaz de construiruna sociedad racional. Si bien este ideal fracasa a lo largo de dossiglos, queda inscripto como verdad universal. Foucault la presentacomo una forma del discurso que reprime otros discursos como104anormales, represión cuyo corolario es que el saber es poder. Elconocimiento se forma en el mismo sitio de formación del poder einversamente, toda verdad establecida asegura el ejercicio del poder.Tal como afirma en “Truth and Power,”3 la verdad seria un conjuntode reglas gracias a las cuales se separan lo verdadero de lo falso y sele agregan efectos especIficos de poder a lo verdadero (74). Cadasociedad tiene su propio sistema de verdad, que funciona de estamanera. Si la verdad juega un papel politico y económico, lo que hayque investigar es, segün él, “cómo se producen efectos de verdaddentro de discursos que no son ni verdaderos ni falsos en si mismos”(60; mi traducción).Estos conceptos son importantes para la presente investigación,porque la literarura testimonial se funda en la autenticidad de susenunciados. La elección de este término como sustituto de veracidadtiene que ver con las implicaciones del ültimo. El testimonialista notrata de imponernos su verdad al declarar que es testigo y quereproduce su propia experiencia. Aunque a veces se confundan loauténtico con lo verdadero y el escritor esté convencido de su vision,el sentido del testimonio es el de confrontar la autenticidad de laversion de la vIctima con la “verdad” que difunden los represores.PodrIamos entonces coincidir con Foucault en que los militares leagregan ciertos “efectos de poder” a su discurso, que se transformaen verdadero a través del sometimiento del discurso del otro. Para la3 Michel Foucault, “Truth and Power”, in The Foucault Reader, ed.Paul Rainbow (New York: Pantheon Books, 1984), 74.105autoridad el preso encarna lo falso y esa convicción, aceptada comoverdad, deviene poder para acabar con ello, es decir, con él. Esevidente que en cada momento histórico coexisten diversos discursosy que corresponde diferenciarlos y verificar sus relaciones. Solo TadominaciOn de unos por otros explica las formas de exclusion,apropiación y deformación, reglas negativas que han pesado sobrealgunos de ellos. Este conflicto se manifiesta como conflictoideolOgico.La noción de ideologIa se utiliza comunmente como sinónimo devisiOn de mundo, pero a nivel del discurso filosófico se la ha definidode diversas maneras. Una de ellas, la que ha generado más debatesdurante este siglo, es la marxista, que Valdés emplea en sutestimonio. Dicha noción equipara ideologla a falsa conciencia, lo cualle imprime al término un acento negativo. Marx concibe la ideologlacomo expresión de los intereses de la clase dominante. Segün supensamiento, las ideas son un reflejo mediatizado del proceso deproducción material de Ta existencia propio de cada época. Si Tamoral, la religion y las ideas polIticas de cada momento históricosurgen a partir de este proceso cambiante, no pueden tener carácteruniversal. La burguesIa se perpetüa en el poder a partir demediados del siglo XIX transformando su ideologfa particular enhegemónica. Esto significa que sus reglas, valores, normas e ideas,que operan en función de sus intereses de clase, se imponen como lavision de mundo de otras clases, generando Ta falsa conciencia quesOlo será superada con la revolución del proletariado, ünico sectorcapaz de acabar con la division jerárquica de Ta sociedad y liberarla.106En ese proceso de lucha Ta falsa conciencia que los lievaba a legitimarla dominación se transforma en conciencia revolucionaria o conciencia para si.Estas ideas fueron las que marcaron a varias generaciones deintelectuales, estudiantes y trabajadores antes y durante el gobiernode la Unidad Popular en Chile y antes y durante los golpes militaresde las ültimas dos décadas en Argentina y Uruguay. La tarea de losintelectuales consistIa en desenmascarar las distorsiones que TaideologIa hegemónica ejercIa a través de sus instituciones y de losmedios de comunicación. De ahI que, como explica Valdés, cuando elproceso de debilitamiento de Ta burguesla la llevó a aplicar métodosmás violentos para mantenerse en el poder, los intelectuales fuerande los más perseguidos por el regimen.Foucault critica esta teorla porque se contradice con su concepciónde la verdad como poder. La verdad que para un marxista se alcanzacon la superación de Ta falsa conciencia serIa, para el filósofo frances,equivalente a un nuevo ejercicio del poder. Esta conclusion clarificamecanismos de Tejas Verdes, porque el intelectual se erige en unasubjetividad que critica Ta falsa conciencia de los otros y su falsaconciencia anterior. PodrIa decirse que su discurso presupone unasegregación o exclusiOn de los elementos que él considera falsos--lasactitudes sospechosas de las mujeres, las conductas poco inteligentesde algunos compañeros--y que por lo tanto, su propia denunciaincluye elementos de poder.Además de mostrar la presencia de la ideologIa del autor en laobra, es preciso seflalar Ta función ideológica del discurso en su107conjunto. Se denuncia el fascismo, pero Ta denuncia es complejaporque no se realiza desde Ta perspectiva heroica de quien hasobrellevado una experiencia y se ha superado a través de ella, sinodesde una conciencia de fracaso colectivo e individual. La función deltexto es mostrar el éxito del sistema represivo sobre las victimas(Dorfman), de modo que Ta misma ideologIa del narrador quedasubsumida en esa derrota por Ta ideologla enemiga. Si, como diceBeverley, “Ta función de Ta ideologIa es subordinar el sujetoindividual a un determimado proyecto social” y “en una ideoiogIa nose expresan las relaciones entre los seres hurnanos y sus relacionesde existencia, sino la manera en que ellos viven estas relaciories en Tasociedad” (78), en el testimonio de Valdés, esa manera es el fracaso.A diferencia de este tipo de narración, la autobioraffa--corno explicaJuTia Kushigian en “Transgresión de la autobiografIa”(672-73)--muestra puntos de crecimiento por los que pasa el individuo en sucamino hacia la madurez. Contrariamente, en el relato de Vaidés esecamino se recorre hacia el regreso a una personalidad infantil, Iadependencia y la carencia de identidad. Aunque los conflictos delprotagonista dentro de este marco To ileven a una madurez que setraduce en la autocrItica de su ideologla anterior, o de su falta deproyecto existencial, esta conciencia no encuentra cómo trascender elestrecho ilmite de las conversaciones con otros presos. La escrituratras Ta liberación, como se ha dicho, es el intento de revertir elfracaso mediante un proceso a Ta vez catártico y didáctico.108SIntesisTejas Verdes puede considerarse--como seflala David W. Fosteren su artIculo “Latin American Documentary Narrative”---unanarrativa que responde a la urgencia de la realidad con un podersimbélico que marca la continuidad entre lo testimonial y lo literario.Su originalidad radica en el formato de diario con el que presenta suexperiencia:What is singular about Valdés’ narrative is the conjunction ofhis unquestionably true statements regarding his personalexperiences and the use of a hypothetical diary to portraythose experiences. The diary format, particulary when anauthor uses it to transmit alleged fact, presupposes that theauthor can transcribe on a day-to-day basis, in moments ofrecollection and reflection. Such a document should possess thespontaneity of the moment and the accuracy provided byimmediate recounting. In contrast to chronological memoirs,which use the past tense to describe events, the diary uses thepresent tense to convey the continuity between an event andits prompt commitment to paper. (48)Creemos, como Foster, que la estrategia de Valdés es un desaffo alsilencio y a la pérdida de la identidad impuestas por el sistema: un“Ex post facto defiance” porque es a posteriori, en el exilio europeo yen ci tiempo de la narración, que supera las restricciones del campode concentración (48).109The artful strategy of interplaying silence and expressiveness--a strategy that is literary enough for a novelistof Valdés’ qualifications--lends Tejas Verdes a power asdocumentary narrative quite beyond the work’s validity associohistorical information . . . because it expressively defiesthe primacy of collective silence. (49)El mundo dentro del campo es como una sinécdoque del cuerposocial, por lo que la intimidad del diario se universaliza en una crIticade los mecanismos del terrorismo de Estado. La descripción, centradaen la degradación fIsica y moral a la que lo someten, sugiere unaviolencia que es más un producto de la mecanización yburocratización de la muerte que de una decadencia moral. LaideologIa del escritor, a! igual que la de otros personajes, se varadicalizando durante los treinta y un dIas de reclusion, de maneraque el conflicto entre el aparato inhumano y sus vIctimas setransforma en urgencia por testimoniar y despertar la conciencia deun püblico desinformado (Foster).110b). Mis primeros tres minutos, de Emilio Rojas1. El tiempo como nücleo significativoEste testimonio podrIa leerse como un intento de soluciOn alproblema planteado por Valdés con respecto a la posibilidad deexpresar la vivencia de la temporalidad dentro del campo deconcentración. No sabemos si Rojas leyó el testimonio de Valdésantes de redactar el suyo, aunque es probable, ya que emprende latarea después de quince años de su secuestro. No nos interesatampoco investigar si la lectura de Tejas Verdes le inspiró algunaidea; nos basta con verificar que la preocupación por ese nücleo de suexperiencia es comün a ambos. Valdés trata de resolverlo apelando ala forma del diario e intercalando constantes menciones a la esperade lo desconocido, pero da a entender que esa dimension existenciales intraducible:Desde luego, muchos detalles se me escapan y,fundamentalmente, Ia posibilidad de transmitir Ia experienciadel paso del tiempo, de la espera del paso del tiempo en esasituaciOn de encierro sin plazos establecidos y sin finesconocidos. (6-7)111El intento de Emilio Rojas es justamente hacernos captar esaespecIfica sensación del tiempo amorfo que les impone la vida dereclusos, un tiempo de incertidumbre sujeto a las decisiones de otros,que parece transcurrir a un ritmo diferente del de la hora. Paralograrlo, insiste en una obsesiva repeticion de las indicacionescronológicas de cada escena, en cada diálogo, en cada tItulo ycomienzo de capItulo. Esta estrategia narrativa crea un contrapuntocon el nombre del libro, que alude al lenguaje equIvoco que utiliza elrepresor, para quien un interrogatorio equivale a un trámite de cincominutos. He aquf algunas de las referencias de este tipo que hemosseleccionado de las 180 páginas de texto:A las once y media de la mañana el Canal 7 estaba en plenaebullición . . . . (23). Pasados unos minutos llegó . .Pasados unos minutos, salió . . . . (24). --Senor, por favor j,Aqué hora me van a interrogar?--pregunté yo, aprovechando Tapresencia de ellos aquI. --Espere un poco, aün no ha ilegado elCapitán. --Es que necesito que me interrogue lo antes posible,porque tengo muchas cosas que hacer, señor (31). Se sintieroncampanadas. Traté de contarlas. QuerIa calcular la hora (32).Volvieron a sonar las campanas del reloj. Calculé que podrIanser las nueve o diez de la noche (36). j,Qué clase de reloj usarlael ejército? A lo mejor, a las horas o a los dIas los ilamabanminutos (40). ,Cuánto tiempo más tendrIa que pasar para quepermitieran hacer To mismo . .--LCuanto tiempo ilevas? --Horas, dije. Yo, ocho dIas,respondió (42-43). Sonaron las campanas. Ahora pudecontarlas. Solo fueron 4. Las cuatro de la mañana (43). No sési fueron segundos o algunas horas. . . . El locutor dio la hora:8 de Ta mañana 2 minutos . . . . Luego dio Ta fecha: “24 deenero de 1974, en el Año de la Restauración Nacional (44).--Llevo muchas horas ya (45). --j,Trajo plata? --SI, pero me Taquitaron a Ta entrada, junto a mi maletfn y mi reloj (47). Esto112significa que los cinco minutos para esa declaración que me dijoel Comando, mInimo van a ser cinco aflos (48). --Mejor, Rojitas,Si flo, se habrIa mamado aquI por lo menos dos semanas .A mitad de Ta tarde nos vinieron a buscar (49). Después de unrato el camión volvió a tomar velocidad, 15 minutosaproximadamente, demoramos en ingresar al campo .(54). Mi angustia fue total. Pensé en mi mujer, repasévelozmente todo lo vivido en las ültimas 24, 48 y 72 horas (66).A medida que pasaban los dIas fui tomando conciencia de Toque podrfa pasar (82). Seis dfas antes de que me interrogaran.• . . Ta! vez dormi horas . . . . (83) --Bien, trato de que cadaminuto sea mejor (89). ,Cuándo serlamos interrogados? Entrerecuerdo y recuerdo, matamos muchos dIas y zancudos (97).Con el correr de los dIas, todos me dieron por muerto (106). A120 dfas de ocurrido el golpe, era imposible avisar de formaoficial, e incluso hacer püblico el hecho de mi desaparecimientoa los medios de comunicación (107). Desde el momento querecibió la noticia, no cejó en mi büsqueda, dIa y noche. .(108). Un año atrás, en Television Nacional solla verb todas lastardes (114). Un dIa antes de ser llamado, supe que habIaliegado mi hora. . . . --Posiblemente mañana terminen tusproblemas, Rojas--dijo a la hora de formación--y si nada hahecho, en Ta tarde podrá regresar a su casa. . . . En un primerinstante, el miedo me invadió, lo que ocurre en estos casos, unosabe que estando alli en cualquier momento enfrentará elinterrogatorio, pero de igual forma, en la medida que los dIasvan pasando tiene la boca esperanza que se olviden, siempre seespera el milagro (118). Creo que aquella tarde de espera fueTa más calurosa de ese verano. . . . No sé por qué casualidad,a eso de las seis nos dieron 10 minutos para salir de lasbarracas. . . . Tome mucha agua . . . sin poder apartar demi mente el saber que irIa at dfa siguiente al interrogatorio .,Qué estarfa haciendo Mario a esta hora? (119). En esosinstantes en la desesperación. . . . Al recordar esos instantes(120). A estas horas en las distintas latitudes qué estarIanhaciendo? (123). Imposible tratar de dormir pensando en eldIa siguiente. . . . SerIan las 10 de la mañana (126). A lospocos minutos el camión se puso en marcha. . . . HabIa pasadoun mes y dIas y volvIa a viajar, ahora rumbo al final (127).Todos permanecimos en silencio. Habremos estado asi unos 10minutos más o menos (128). Luego de unos minutos . . . . Enlos primeros minutos . . . . (130). Hice antesala unas dos113horas aproximadamente (131). --No seflor, sé que vine a uninterrogatorio por “cinco minutos”, como me dijeron en Santiago(132). Cinco aflos atrás . . . (138).La insistencia en este tema es tal que incluso los dibujos queencabezan las diversas secciones se refieren a Ta hora: son relojes quemarcan los minutos y segundos a los que reduce irónicamente suestadIa de meses. La estructura misma de la obra está marcada porla presencia del tiempo cronologico: Ta Introducción se abre con unareferencia a los quince años que han transcurrido desde suexperiencia, y el tftulo de casi todos los capItuTos tiene que ver con Taprogresión de ciertos dIas y meses del año 1974 o con el ‘minuto dos’y sus segundos consecutivos. Cada uno de ellos comienza con unareferencia al tiempo cronológico. En los que describen Ta estadIa enel campo de concentración, contrasta Ta brevedad de los minutos ysegundos sugerida por los encabezamientos, con Ta extension a Ta queremiten las frases de cada párrafo inicial. El primero, “Tarde de unsábado de febrero de 1974”, es el ünico de los dedicados aT centro dedetención cuyo indicador temporal no hace referencia a los tresminutos, pero eso se debe a que Ta fecha no tiene que ver con supropio destino, siempre ligado a ese nücleo simbólico, sino a Tamuerte de un amigo. Miguel, primer muerto de Ta historia a raIz delas torturas que sufre, está obsesionado por averiguar la hora, y suinterrogante queda visualmente suspendido en la página gracias a unespacio que To separa del resto del texto.114--j,Que hora es?--,Qué hora es?--volvió a preguntar mi amigo, aizando la voz.--Las tres y media--contesté de malas ganas . .--by es sábado--insistió mi amigo.--SI hombre--respondI de mal tono.--Estás seguro que hoy es sábado?--insistió con voz másfuerte.--SI--le respondI en el mismo tono.--Entonces si hoy es sábado, y ya son casi las cuatro, quieredecir que deberIa estar casándome a esta hora. Esto ültimo logrito casi liorando. (15-16)El topico no es solo la muerte de su amigo, sino la oposición entre larealidad cotidiana y la del campo de concentraciOn. En esa mismaescena el protagonista está observando un letrero “ZONA MILITAR”“MARCHA LENTA” que se contrapone, como en el libro de Valdés, a laimagen de los veraneantes que avanzan por la carretera hacia laplaya, desconociendo el significado de ese cartel, de los centinelasque vigilan desde las torres y de su condición de prisioneros. LacomparaciOn de los dos espacios va paralela a la de los dos tiempos,por ejemplo: el casamiento pendiente de su amigo en cierta fecha delmundo que lo forzaron a abandonar versus la tortura que le esperaen un momento desconocido del mundo que le fuerzan a habitar. Laobservación que sintetiza esta vivencia de la dualidad se refiere a losdistintos tipo de espera que genera cada uno: “El balneareo de SantoDomingo los esperaba a ellos. A nosotros . . . cualquier cosa” (15).La desesperación que le nace a Miguel al saber que ha perdido suhora marca la connotación que Rojas le da al tiempo, usándolo comorecurso poético que nos remite una y otra vez tanto a la angustia por115lo que quedó atrás como a la ansiedad por lo que vendrá. Elaferrarse a la hora significa también para el autor el no quererabandonar los parámetros de referencia anteriores al secuestro,aunque a la entrada al campo le hayan quitado el reloj y el maletIn(47). De hecho, el tiempo cronológico es el ünico referente concretoque puede exorcizar el pánico que produce la espera interminable deuna condena injustificada, la tortura o la muerte. El esfuerzo pormantener la conciencia alerta, semejente al de Valdés, conileva unesfuerzo por mantener vivo ese referente. En esta primera escena essu amigo quien encarna este imperativo de calcular la hora delafuera, para medir en este caso la dimension de su fracaso. A partirde su muerte será el protagonista el encargado de volver sobre estepunto central, pero el autor siempre organiza los diálogos de maneraque otros personajes hagan alusiOn a la temporalidad, la cual vaasumiendo diversos matices que se complementan para dar la nocióndel absurdo de un medio donde el sol, responsable del tiempohabitual, está Hcomo detenido sobre nosotros” (15) y donde no haymás testigos que la luna (18).--,Sabes?--dijo--siempre he tenido mala suerte en el amor.Te acuerdas cuando estaba en el liceo? mi primera polola medejO por un cadete de la Escuela Naval, y ahora los milicos mecagan el matrimonio . . .Dos horas después lo volvieron a llamar a interrogatorio.Casi a la medianoche lo trajeron de vuelta. Estaba muy mal. . .En una camilla lo retiraron del campamento, segün lo que nosdijeron las enfermeras, serfa trasladado al Hospital SanAntonio.116Esa misma tarde, el suboficial Carriel vino a retirar los efectospersonales de mi amigo. Sn carnet de identidad, una corbata yla foto de su novia.En qué imprenta estarán arrumbados esos partes de matrimonio pagados por anticipado y pedidos con apuro?i,Dónde estará colgado ese hermoso vestido blanco que iba ausar la novia de Miguel? (18-19)La tarde del sábado a la que se refiere el tItulo del capItulo es latarde de la muerte de Miguel. Por lo tanto la fecha encierra uncümulo de connotaciones que no tienen que ver con la meracronologIa. Al final del capItulo aparece la dave del nombre de laobra y de esta reiteración tropolOgica del tiempo: “Esto es algo de loque vivi al ser llevado a un interrogatorio SOLO POR CINCO MINUTOS,ese martes de LA PRIMERA QUINCENA DE FEBRERO’ (19). De esoscinco minutos Rojas nos cuenta solo tres, es decir que el testimonioapenas cubre un lapso de su experiencia en manos de los militares,detalle que lo diferencia de todos los testimonios que conocemos.La cronologla, entonces, es incompleta, lo cual vuelve a probarque su objetivo central no es el de ordenar los sucesos en el tiempopara transmitirnos una información (función comunicativa), sino elde dane forma a ciertas emociones mediante la organización de losacontecimientos dentro de un perIodo que produjo un cambio radicalen su existencia. Además de su funciOn expresiva, la cronologlacumple la función de otorgarle mOltiples significaciones a un textoque trata de despojar al lenguaje de su ambiguedad, con el fin deproducir un discurso fidedigno que sirva además como vehIculo deinformación. Es el mismo recurso que utiliza Valdés quien, segün117explica LucIa Guerra Cunningham en Texto e ideologIa en la narrativachile n a, intenta “desliteralizar la experiencia autobiográfica” sinlograrlo porque “la información misma está sujeta a un procesoficcionalizador” (229). En Mis primeros tres minutos dicho proceso seestructura a partir del tiempo.La sección “23 de enero de 1974” marca el momento en que sedesencadena su drama personal, cuando es detenido en su lugar detrabajo. Otra vez el tftulo tiene que ver con la fecha y no con la horaporque aün no se ha iniciado su periplo como recluso, marcadoexciusivamente por esa alusión. La primera frase enfoca elparametro más amplio del tItulo: “A las doce y media de la mañanael Canal 7 estaba en plena ebullición” (23), y a partir de ahi el relojmarca un ritmo agobiante: hay por lo menos una o dos alusiones porpágina: “Pasados unos minutos llegó . . . . Pasados unos minutos,salió . . “(24).La cronologla le da una aparente lógica y continuidad al relato desituaciones que, por considerarse sin sentido, carecen de ambosatributos. En este capitulo aparece la primera de una serie deescenas presentadas como absurdas, y dentro de ese marco, elleitmotif:--Usted es Emilio Rojas?--Sf señor.--Considérese detenido y no trate de hacer nada, porque laguardia del canal está sobre aviso.--Perdone, pero no entiendo de qué se trata. Yo he venido afirmar un contrato. habrá una equivocación?118--No, que yo sepa. La orden que yo tengo es detenerlo hastaque vengan a buscarlo del Servicio de Inteligencia.Al decir eso, del cajón de su escritorio sacó un frasco de Valium15, ofreciéndomelo.--La semana pasada yo también tuve que ir a hacer unadeclaración al Servicio de Inteligencia.Yo no sabfa qué pensar. Mi socio estaba esperando enPudahuel, yo me encontraba detenido, y el Jefe de Seguridadme ofrecla un Valium. . . . --Señor, le dije, de verdad no sépor qué me detienen.--No se preocupe--respondió el Comando--. Seguramente seráuna declaración sin importancia. Tenga fe en la Justicia Militar.Ahora no es como antes. Es casi seguro que va a ser solo unadeclaración de cinco mintutos. (25-26; subrayado mb)La apariencia de absurdo surge por la distorsión de los parámetroscotidianos que la represión implementa para ocultar la informaciOnreal. El juego de Rojas es doblemente irónico, porque ironiza con laironfa del otro. Quien conoce la totalidad del ritual juega desde elcomienzo con la ignorancia de la vIctima, pero una vez que éstaaprende el doble significado de los términos, puede jugar con ellos yhasta agregarle uno nuevo: contar tres de los cinco minutos (Misprimeros tres minutos) es una ironfa potenciada. La experiencia deRojas consiste en la lenta y dolorosa captacion del sentido equlvocode la expresión, a lo largo de meses de vejámenes en tres campos deconcentración: “Londres 38, Tejas Verdes y el Estadio Chile”. En unprincipio no puede creer que se trate de un engano, de un juego depalabras que encubre el juego con la propia vida:119--Bueno señor, le puedo decir que no sé por qué estoy aquI,no he hecho nada malo . .--Ah, usted considera que esto es injusto.--No señor, sé que vine a un interrogatorio por “cincominutos, como me dijeron en Santiago.--LQuién le dijo eso?--El jefe de Seguridad del Canal 7, señor.--AsI eh!, eso es todo. Bueno, entonces disculpe todo lo malo.--No señor, no hay nada que disculpar.--Bueno, entonces mejor, señor Rojas.Se produjo un silencio, la verdad es que no podia creerlo,pensaba que los milagros existIan y que la justicia también.--Empe1oten a este mentiroso concha de su madre!--fue elgrito de la ünica voz que habIa escuchado . .Nunca me desvestf tan rápido. Me sentIa ridIculo .desnudo y encapuchado.--Putas el huevón hediondo! se paso.En mi desesperación reI para mis adentros. Por lo menos miestrategia estaba dando resultados. (132-33)La estrategia a la que se refiere es otra de sus artimaflas para influiren la situación aunque pretendan dominarlo totalmente, uno de susmecanismos de defensa planificados:A medida que pasaban los dIas, fui tomando conciencia de loque podrIa pasar, porque a través de los relatos de miscompañeros de pieza, que por turnos, iban siendo liamados ainterrogatorio, empezaba a comprender que aquéllo no erachacota. Traté de defenderme. Estudié la forma más primitivade autodefensa. Busqué ayuda en mi propia pestilencia. Cadavez que iba a! baño a mis necesidades, usaba la mano paralimpiarme y ésta la refregaba por mi cuerpo. Se necesitabamucho valor y amor por conservarse vivo, para soportarlo.Pero en ese momento lo creIa de vital importancia. Pensaba, yno me equivocaba, que lo fuerte de mi hedor, ahuyentarIa lasganas e interés de los interrogadores por mi presencia. Y asIfue. (82-83)120El autor selecciona estas escenas para mostrar los efectospositivos de cierta lógica en contraposicion a la irracionalidadimperante. Para transmitir la vivencia de lo carnavalesco, arbitrarioo ridIculo se inspira en ciertos paradigmas artIsticos y filosóficos, deahi las referencias intratextuales a Fellini, Kafka, lonesco:Parecla una fiesta de disfraces, o una escena de Fellini. Alifse encontraban hombres con pijama, bata de levantarse yzapatillas, obreros con mameluco de trabajo, empleados dehospital con su delantal blanco, otros en mangas de camisa, ylos menos, como yo, con vestón y corbata. (27)Todo era kafkiano, absurdo completamente . . . . Tenfa frIo,hambre, no podia dormir, no podia hablar, estaba vendado, notenfa amigos, y lo más importante, no sabia explicarme por quéestaba en esto. (43)En la enfermerla, solfcitamente, dos jOvenes enfermeras meprestaron ayuda. ParecIa una obra de lonesco, allI nos curabanasiduamente, sin preguntas, como ignorando el por qué denuestras dolencias y achaques. (147)--Buenas tardes--dije. Todos miraron en silencio. Me acerquéa uno con cara de buena persona y pregunté:--,Qué se hace aqul?--No sé--respondió. --La mayorfa llevamos más de una semanay aün no nos dicen nada. Solo hay que esperar.--Esperar?--dije--Se supone que yo vengo a una declaración,no tengo tiempo que perder. Tengo muchas cosas que hacer,asI es que pediré que me desocupen luego. La nsa fue general.(27-28)121El absurdo es Ta atmósfera de lo inesperado e ininteligible en Ta quese sumerge el protagonista a partir de su secuestro. En ese mundolos personajes asumen lo extraño sin sorpresa. El que nada les ilamela atención parece obedecer a que asimilan otras Teyes a las de Tacultura compartida por autor y lector. La insistencia en Ta hora, eneste contexto, tiene aün más connotaciones, ya que equivale aTrechazo de esas leyes. La obsesión de Rojas por el tiempo es un estilopropio de negar ese mundo que otros aceptan con inercia. Su actitudes humana en la medida en que ese sistema no logra quitarle laespontaneidad, la imaginación para desafiar problemas y el deseomismo de tomar iniciativas. Cada vez que se Te presenta laoportunidad, reacciona de una manera que a los otros les resultasorprendente, aunque se trate de Ta simple respuesta a una preguntaque se les formula. En general reconoce seguir Ta sugerencia de untercero, pero es él quien se atreve a salir del anonimato:Una vez que terminamos de cantar, el suboficial impartio lasórdenes:--Necesito un voluntario o alguien que me dirija el coro.Nadie decla nada. Maldonado me miró y me dijo:--Ofrécete ni--To miré y no dije nada. Carriel volvió a insistir:--Hay alguien de ustedes que haya estudiado müsica?Nadie contestaba. HabIa obreros, campesinos, profesores,empleados, juventud, etc., pero los ánimos y tal vez el tiempoque ilevaban, les habla quitado las ganas y el espfritu decolaborar y por ültimo era tan inütil To que pedIa Carriel, quede qué podrIa servir aprender o no una estrofa del HimnoPatrio. Finalmente levanté el brazo ofreciéndome. (64-65)122En esa medida es un héroe, pero no logra mantener dicho statusporque muchas de sus acciones culminan en fracasos. Un ejemplodave es su interrogatorio, en el séptimo capItulo o “Minuto 2 con 30segundos”, en el que decide mentir inspirándose en el consejo que unque le diera un amigo:Recordé los consejos de Maldonado . . . miente, cuando nopuedas aguantar más, inventa cualquier cosa pero no guardessilencio. Después podrás justificarte argumentando que lohiciste porque no aguantabas el dolor. (135)Al inventar la historia que los torturadores quieren escuchar terminadando nombres de dos de sus supuestos cómplices (142). Elcomentario dave que intercala entre las vfvidas escenas del ritual delinterrogatorio (133-43) muestra al personaje como un ser de came yhueso, vencido finalmente, como Valdés ante idénticas circunstancias:“no tenla elección, además pensé que no se atreverIan a detenerlos.Ambos en ese momento eran asesores civiles de la Junta” (142-43).Pero al ver a sus amigos en el camparnento, se da cuenta que otra vezsu logica le ha fallado: los han detenido a rafz de su declaración.Pronto supera la sensación de culpa, cuando en otro interrogatorioesos amigos lo enfrentan, lo maltratan y lo acusan de haber causadola muerte de terceros. Nota que le están mintiendo y pretendearrepentirse, con lo que demuestra que su iniciativa vuelve una yotra vez a funcionar como mecanismo de sobrevivencia:123--No señor, no puede ser--mi voz era fingida de lianto--no lopuedo creer. Por mi culpa señor, merezco morir, por esto señor.--Y vas a morir hijo de puta.--SI señor, quiero morir. . . . Máteme de una vez. (153)Rojas no es un héroe, y tiene motivos para no serb. Su situación devIctima le impide asumir una actitud heroica, que surge si se tiene feen una causa que se defiende. En su caso no hay fe. A diferencia desus heroes del cine, como Ives Montand, él es un antihéroe que liora,se contradice y sufre, impotente, ante las circunstancias que lorodean.Cuántas veces esta situación la habla visto en el cine, recordéla peilcula HZ”. Evoqué a Ives Montand, recordé series detelevision donde siempre el jovencito o protagonista de la serie,una vez que se suelta las amarras y está libre, intenta la fuga odoblegar a sus enemigos. Ahora tenla la oportunidad deemolarlos, pero pobre de ml, tenfa miedo. Faltaba coraje, perolo más importante, faltaban motivos ,Por qué hacer tal cosa?,Si flO estaba en guerra, ni era delincuente. Simplemente hablasido ilamado entre comillas a un interrogatorio de rutina.Estaba angustiado. (31)En el capltulo segundo hay un ejemplo dave de su impotenciafrente a la supuesta potencia sexual de un guardian que viola a unade las prisioneras en presencia de todos los reclusos. Estos nopueden ver ni moverse pero pueden oIr y percibir lo que sucede: unode los hombres encargados de amarrarlos y cuidarlos desata a unamujer, la ubica en el suelo y la cubre con mantas con la excusa de124hacerla sentir mejor. La tutea, y al contrario del trato que le da a losprisioneros, parece tenerle consideración. La descripciOn de laviolación la realiza mediante una analepsis que se remonta a susjuegos sexuales infantiles con primas y vecinos. “Jugar al doctor??tenfa una inocencia totalmente ajena a lo que estaba viendo gracias asu venda ma! colocada.Qué lástima que nunca se nos ocurrió jugar aT detenido, aTbueno y al malo, a la venda sobre los ojos y aT amarre a unasilla. Porque as.f me serfa más fácil soportar To que estabaviviendo.Volvieron a sonar las campanas. A escasos metros mfos, elhombre seguIa ganando Ta batalla de poseerla. (38)Siempre su estilo directo y escueto y Ta constante apelación al mundoque sigue marcando las horas, ajeno a esta dimension siniestra. Eltiempo de las campanadas controla su desconsuelo, mientras eltiempo subjetivo va y viene en el flujo de Ta conciencia. Lacomparación entre pasado y presente To Tleva a la autocrItica, siendoel eje temporal el punto de apoyo para mostrar los cambios que sevan produciendo en su percepción de Ta realidad.Cómo nos relmos en aquélla oportunidad. La mujer de Aguirredijo:--Qué exagerados son esos marxistas. Cómo mienten. Mirenque van a detener gente, vendarla, ultrajarla. Quédesesperados están. No conozco a ninguna mujer que Te hayapasado eso.125Todos habIamos concordado en lo mismo, pues yo, siendo deizquierda, no habla tenido conocimiento de lo que realmenteocurrIa. Ahora me consideraba un tonto, un imbécil. Comoperiodista debf haberme preocupado de estar informado.Recordé la frase del Comando de Canal 7:--Tenga confianza en mI, señor Rojas. Va a ver que es unadeclaración por solo “cinco minutos”.z,Qué clase de reloj se usará en el ejército? A lo mejor, a lashoras o a los dIas les liamaban minutos. (39-40)Cada vez que la amenaza del traslado o de la muerte se repiten,la angustiosa presencia del tiempo, prácticamente convertidoen personaje, vuelve a perfilarse:,Qué podrIa estar pasando? mi vida estaba en juego. SabIaque hoy era el dIa. AsI lo hablan dicho: “El lunes terminamoscontigo . . . la angustia y los nervios me dominaban porcompleto. AsI pasaron dos horas. (170)Se podrfa interpretar el libro como una narración que giraairededor de la ironla y la tragedia. La ironIa surge a partir deltItulo, como se ha mencionado, porque se apropia de las palabras desus secuestradores para que el lector las confronte con susignificación real. Un elemento supuestamente compartido porambos bandos, como el reloj, muestra la falacia de las versionesautoritarias que niegan lo que está a la vista, como la hora. Es unacrónica irónica que logra la secuencia de una trama, porque si bien elrecuento aparece como una sucesión objetiva de hechos, en el textofuncionan mecanismos estrictamente narrativos: creación desuspenso mediante la inmersión del lector en la atmOsfera de laespera, uso de lenguaje figurado, reconstrucción creativa de diálogos,descripciones mediante tropos e intensificación de la tension126dramática en las escenas determinantes de la historia (secuestro,tortura).La ironla se encuentra además en ciertas expresiones que aludena la represión: “A medida que transcurria el tiempo iban liegandomás ‘veraneantes’ obligados al ‘Balneareo de Tejas Verdes” (95),mientras que lo trágico es la descripción de escenas en las que elpoder se impone brutalmente sobre los proyectos y la vida misma delos individuos, siendo su punto culminante la violación, la tortura y lamuerte. En los momentos de mayor tension utiliza un lenguajepoetico y figurativo que ahonda la vivencia de lo tragico, y laintensidad se multiplica para el lector por el pacto de verdad que hahecho con él. Los comentarios del autor sobre su propio pasadotambién subrayan este aspecto a nivel conceptual:En esta trágica realidad de “ellos o nosotros”, eran ellos los quetenlan la justificación, incluso entregada por muchos denosotros, y eran también ellos los que tenIan la fuerza. (78)Funciones comunicatica y expresivaEl relato no se centra en la comunicación de datos, si bien daexplicaciones muy precisas sobre los personajes, sus acciones yambientes. Le da autenticidad al texto con mecanismos de127comunicación no literarios como la incorporacion de fotograflas, unmapa, documentos y artfculos de diarios de Ta época. Incluso utilizarecursos visuales dentro de la escritura, colocando en mayiscu1aspalabras que quiere destacar: “ZONA MILITAR’ ‘MARCHA LENTA”(15). “MIEDO, PANICO” (107). “--Por qué tenés el carnet de MARIOGOIvIEZ LOPEZ . .. !“ (140). “IANBO sabe quien soy” (165). El efectovisual se incentiva también mediante referencias intratextuales a Tacinematograffa: “Cuando su ánimo estaba mejor, hasta zapateaba,recordando a su Idolo Fred Astaire . . . “ (98).El propósito, como en todo testimonio, es dar una versionfidedigna y dejar constancia de sucesos vividos, pero el hecho quehayan pasado quince aflos desde su secuestro hace que Ta elaboraciónde lo Intimo asuma un rol hegemónico. La presentación de losestados emocionales no se reduce a los propios, sino que logra captarlos prOcesos internos de otros personajes que va conociendo.Si comparamos su vision de la situación de Ta mujer en elcampo de reclusiOn con Ta de Valdés, notamos una diferencia radical.Rojas no sOlo trata de comprenderla sino que reconoce el doblesufrimiento de quienes, además de padecer las torturas de rigor, sonvioladas y forzadas a engendrar hijos de los torturadores en susentrañas. El “Minuto 2 con 25 segundos”, que equivale aT sextocapItulo, está dedicado a la mujer, a valorar su actuación en elcontexto del pals y del campo de concentración.Cuando se escriba la historia sobre la importancia que en unpals como Chile ha tenido Ta mujer, con toda seguridad habrá128que detenerse largamente a analizar el gran papel que jugO enesos convulsionados dIas. Recordemos que de ellas partio todo.Allende estaba en la Moneda, cuando la mujer opositora a sugobierno salió a la calle. Se podrIan decir muchas cosas, quefueron utilizadas, empujadas a ingresar a la vida polItica. Esposible. Pero no por eso se le puede restar el gran mérito yvalor para hacerlo.En otra barricada, la mujer de izquierda también cumplIa unrol importante defendiendo su gobierno, luchando codo a codoen la fábrica, en la industria y en su casa para tener unequilibrio en esos desequilibrados dIas de la experienciasocialista, en la cual, sin ninguna excepción, todos los chilenoscolaboramos, con intención o sin ella, a sembrar el futuro quehoy vivimos.Qué ejemplo para nosotros, sobre todo su presencia seagigan-tó el mismo 11 de septiembre. Lo vimos todos. Algunasen las embajadas, tratando de ayudar a su compañero asilado.Otras, buscando la pista hasta encontrar a su marido detenido.Las más, luchando en su inocencia e idealismo, en busca decombatir y derrotar el proceso militar. Y están en eso todavIa.(87)En esta página manifiesta una actitud poco comtin en otrostestimonios escritos por hombres, y es la valoración de la figura de lamujer con tanto énfasis. Bonasso, en Recuerdo de la muerte, hacealusión a conducta heroica de las mujeres de los dos protagonistas,pero Rojas transforma el tema en un foco que se reitera en momentosclaves del relato: la violación (37-41), la escena inicial en la que losdesaparecidos esperan sus interrogatorios o traslados; el segundocapftulo que transcurre dentro del campo, cuya la escena dave es elencuentro casi romántico con la joven violada; los testimonios demujeres que recoge en la camioneta que los aleja de Tejas Verdes,como la aplicación de corriente en el ütero de una campesina, lo que129provoca la muerte de su feto (175-78). La actitud agradecida frentea quien fuera su compafiera en esa época, la Rucia (166) completaesta toma de posición de Rojas, que no es partidisa ya que suintención es destacar el valor de todas ellas: de derecha, de izquierda;jóvenes, viejas, educadas o ignorantes. De todos modos habrIa quecuestionar esta falta de diferenciación entre las mujeres, aunque esetema no se discuta en este trabajo.4 La prioridad que asumen lospersonajes femeninos informan al lector sobre el papel concreto quela mujer desempenara en el contexto chileno (función comunicativa).Además muestran formas de relación entre los seres humanos,porque los conflictos y sentimientos de las mujeres se presentan enrelación con los del protagonista (función expresiva), como en elencuentro en el “guáter” del testigo con la profesora.--,Quieres un cigarrillo?--No puedo creerlo, fue mi respuesta--te pasaste realmente.Eres toda una afortunada.--Puede ser--me dijo, al tiempo que por las ranuras de lastablas me lo pasaba. Mis dedos fétidos rozaron los suyos y ellano los quito. Muy por el contrario se aferró, no sé si fueronminutos o segundos, los que permanecimos asi, unidos, su uflalarga y afilada, se enterrO en mi yema. El silencio era absoluto.No era amor ni romance alguno el que nos movió a esa acción.Era la impotencia, la desvalidez, el desamparo en el cual nosencontrábamos y en ese contacto nacIa una solidaridad que nosunIa. Ella rompiO en llanto. Atrás quedó la imagen de mujerCuando le preguntaron a Hebe de Bonafini (madre de Plaza deMayo) qué tenla en comün con las mujeres de los militares,respondió: e1 ütero”.130fuerte de los primeros instantes. --Parece que estoyembarazada. Parece que voy a ser madre y no quiero serb--dijo desprendiéndose de mi dedo, mientras ilevaba sus manosa la cara. Lioraba desconsoladamente. (90)Rojas construye un melodrama que resulta tragico porque es cierto,de acuerdo al pacto de verdad irnplIcito en todo testimonio.Selecciona las escenas más dramáticas que recuerda y las expone através de diálogos directos que supuestamente mantuvieron lospersonajes. Aunque un lector atento sepa que no se pueden recordartantos detalles, el texto trasunta una verdad que minimiza el cambiode circunstancias o palabras que puedan resultar del olvido y deltiempo.131CapItulo IV: ArgentinaI. La cuestión argentinaEs difIcil entender la violencia y la crisis que viene sufriendo lasociedad argentina desde sus orIgenes, debido a la cantidad devariables en juego y a la manera atlpica en que parecen operar endicho pals. Investigadores de las ciencias sociales, economistas ycrIticos de la cultura parecen no encontrar teorlas adecuadas paraexplicar la liamada “cuestión argentina” (Corradi, Wynia, O’Donnell).La historia reciente resulta aün más ininteligible, ya que losinnumerables gobiernos militares previos no hablan desarrollado unsistema de exterminio semej ante.La decision de imponer el terror puede tener que ver con un plangeopolftico que se implementa en el Cono Sur durante los añossetenta, ya que las caracterfsticas son muy similares en toda laregion. Esa variable se combina con la militar, es decir, con un tipoparticular de Fuerzas Armadas que en la Argentina han llegado aoperar como grupo polItico. HabrIa que agregar el factor cultural y laestratificaciOn de clases, que hacen de la violencia el armaprivilegiada para resolver conflictos en dicho pals.Para comprender esta ültima etapa es necesario remontarse a lahistoria de las décadas anteriores. La literatura que la estudia parecereflejar la idiosincracia argentina, ya que cada autor tiene su propia132teorIa sobre el problema. Algunas perspectivas que se analizarán acontinuación coinciden en la percepción del fracaso argentino comoresultante de una crisis polItica, económica y cultural.La poiltica habrla surgido en 1930, cuando se instauró el primerregimen militar que interrumpio casi setenta años de legalidadconstitucional para desviar al pals del sisterna de Ta democracialiberal. La crisis económica, que se manifiesta en un sistematotalmente inestable y poco dinámico, se materializó alrededor de losaños 1950, cuando emergieron las tendencias al estancamiento. Losdesencadenantes de ambas crisis pueden resumirse en dos tipos depresiones: externas e internas. Las hipótesis “dependentistas”,relacionando la situación local con el “sistema mundial”, tienden aculpar a la Gran Depresión (que cerró muchos mercados importantespara los productos agropecuarios argentinos), y a las consecuenciaspolltico-económicas de la Segunda Guerra Mundial (Furtado, Frank).Esta posición sostiene que muchos de los problemas económicos delpals resultan de la relación de dependencia con Gran Bretafla y delcastigo que los Estados Unidos le impusieran a la Argentina por suneutralidad durante la guerra.Las teorlas que se centran en los procesos internos seflalanhechos que inhibieron el desarrollo industrial. Para comprenderlos,debemos otra vez remontarnos al pasado, a los comienzos mismos dela formación del pals. En Ta segunda mitad del siglo XIX Argentina seincorporó a la division internacional del trabajo como un palsagroexportador. Hasta la Gran Depresión, Argentina proveyó degranos, came y lanas a Europa, y se expandió como una democracialiberal. Si bien Ta oligarqula se impuso desde un comienzo por la133fuerza de las armas sobre la población indIgena, organizando una“campana al desierto” (1880) que exterminara a quienes interferfanen el cercado de tierras (Viflas, Indios, ejercito y frontera), y si bienexistieron confrontaciones violentas con la naciente clase obreraanarquista que fuera reprimida sin compasión, el pals logrómantener una fachada democrática y un alto nivel de vida,comparable con el de Canada, Australia y otros. Mientras que lasültimas décadas del siglo XIX y las primeras del XX se caracterizaronpor un notable desarrollo económico sin precedentes en AmericaLatina, e incluso por una relativa estabilidad polftica, la tendencia apartir de la segunda mitad del siglo XX fue exactamente la opuesta:estancamiento económico e inestabilidad polltica. En esta era laArgentina se transformó en ejemplo de desarrollo trunco,hiperinflación, dependencia creciente, autoritarismo y pretorianismo, caos y violencia.El pretorianismo se da cuando los niveles de participacion y demovilización exceden notoriamente los de la institucionalizaciónpolltica en una sociedad. Esta falta de instituciones efectivas capacesde mediar entre la acción polItica de los diversos grupos, moderandosus enfrentamientos, se dio en una Argentina que carecIa de unaclase hegemonica: habla una importante clase obrera, pero tambiénuna gran clase media y una oligarquIa con indiscutible poder, demanera que ninguna podia imponerse sin la fuerza. Al no haber unacuerdo entre los sectores acerca de los métodos viables pararesolver los conflictos, cada uno utiliza los medios que reflejan sunaturaleza y capacidades: los estudiantes hacen manifestaciones, lostrabajadores, huelga, los ricos compran votos y los militares hacen134golpes de Estado. Este fue el tema de la conocida tesis de GuillermoO’Donnell, quien además estableció una relación “between Argentina’spolitical misfortunes and its high modernization” (198). Segün él, laindustrialización produjo tasas bajas de crecimiento y la activacióndel sector popular, situaciones que desembocaron en unpretorianismo masivo, que a la vez desencadenó regimenesautoritarios (una coalición burguesa-militar-tecnocratica) cuyamisión era la de desactivar al sector popular con el fin de reactivar laeconomIa. La idea es que los sectores burgueses y oligárquicossentIan la presencia activa del popular como una seria amenaza a susintereses. En cuanto la expansion econOmica de los aflos deposguerra terminó, los trabajadores comenzaron a presionar porcambios sociales radicales que otros grupos no estaban dispuestos aaceptar. Aunque los investigadores coinciden en que el momentodave del giro copernicano entre crecimiento y decadencia se da entre1930 y 1950, las versiones sobre los motivos del cambio sondiversas. Mignone considera que el factor desencadenante de lacrisis lo constituyen las Fuerzas Armadas, que a partir de 1930 nocesarán de intervenir militarmente, interrumpiendo casi todos losgobiernos civiles electos. Ciria le atribuye el giro a las dospresidencias de Perón (1946-55), quien asumiera el gobierno encircunstancias muy favorables para el pals y en diez afios dilapidarasus riquezas y provocara el estancamiento. Para 1955 la nación nosolo estaba en decadencia sino al horde de la guerra civil, debido a lacreación de un sistema politico en el cual grupos opositores, incapacesde liegar a un acuerdo, se enfrentaban acudiendo a la violencia.135Más allá de la discusión sobre el momento preciso en el que seinicio la decadencia, lo cierto es que a partir de 1955 los sucesores dePerón, es decir, los militares que lo destituyeron, lograron aün peoresresultados. A partir de entonces el camino hacia el subdesarrollo hasido constante, y el auge de la violencia, feroz. El apoyo popular quedespertara el peronismo a partir de sus polIticas populistas generóun movimiento masivo, encabezado por la Juventud Peronista y subrazo armado, los Montoneros, que se mantuvo firme en su oposicióna los gobiernos militares. La lucha contra quienes a su juicioarruinaran al pals y paralizaran las conquistas sociales logradasdurante la década peronista solo cesó con el retorno de su llder,quien asumió la tercera presidencia en 1973. Pero no fueron losperonistas los primeros en instaurar el método de confrontación. Apartir de 1930 Argentina paso de ser un pals básicamente financiadodesde fuera, debido a la estructura exportadora de su economfa, aotro más autónomo, con un desarrollo industrial que amenazaba a laselites terratenientes. Wynia asegura que a partir de entonces lanación ha sido gobernada por exclusiOn, en un modelo que denominaexclusionary politics. Ese tipo de gobierno fue iniciado por el golpemilitar de 1930, apoyado por las fuerzas conservadoras, querespondiera exclusivamente a intereses tradicionales y le negara aotros grupos toda oportunidad de influir en las pollticas de gobierno.Se aceptó la visiOn de que la politica era una resultante de laconfrontación entre vencedores y vencidos, sin margen para eldiálogo. Este sistema influenciO a los gobiernos posteriores,especialmente al peronista. Era diflcil imponerse de otra manera, yaque los lIderes laborales nunca aceptaron la legitimidad de reglmenes136conservadores que tomaron el poder por la fuerza y los reprimieron.Más adelante, la elite rural tampoco le perdonó a Perón que losalejara de la toma de decisiones. De todas maneras, las medidas deexclusion nunca funcionaron, porque la economfa dependla de losexciuldos.La aplicación de estos métodos para resolver problemas dedesacuerdo entre sectores de la sociedad puede quizás funcionarcuando uno de los grupos en conflicto tiene suficiente poder comopara implementar sus proyectos politicos. En Argentina eso nosucediO. Tanto los conservadores como los peronistas trataron deimponer sus soluciones en un pals de economla vulnerable. El hechoque ninguno fuera capaz de vencer dejó al pals en un estado deconflicto sostenido, de fragmentacion y estancamiento, es decir enuna impasse que consiste en que una multiplicidad de actores tienenel poder de veto. Es esta situaciOn la que mantiene al pals en ciclosrecurrentes de violencia e inmobilidad (O’Donnell, Wynia, Corradi).La literatura que compagina las variables culturales y socialespara explicar la cuestión argentina desde una perspectiva testimonialo ficticia, destaca los factores humanos y vivenciales del fenómeno.Estas obras tratan de encontrarle sentido al hiato que se produce enla sociedad a partir de la aplicación de una estrategia destinada a laeliminaciOn fisica de los opositores, que culmina con la destrucción dedos generaciones de argentinos y la presencia de un trauma nacionalque no ha sido superado.1371. Lo siniestro en la literatura[T]here is little doubt that first with the novels of social realismand then with contemporary fiction treating the conflicts ofLatin American society, fiction has emerged as an especiallyproductive form of the documentary. (Foster, “Latin AmericanDocumentary” 41)Intelectuales, artistas y sociólogos han explicado la decadenciaargentina y la metodologla represiva que transformó al pals en unamáquina de muerte, pero ninguno ha logrado clarificar totalmente lostraumas que aquejan a esa nación. Tulio Halperin Donghi, en“Argentina’s Unmastered Past”, analiza las obras de escritorescontemporáneos que le han dado forma a esta realidad aberrante,elaborando versiones criticas sobre la aparente locura desatada entrelos aflos 1973 y 1980 (3-25). Un breve panorama de esta literaturanos ayudará a ubicar los textos seleccionados para esta tesis dentrode la atmósfera cultural del perlodo.En 1979 se publica en el exilio Cuerpo a cuerpo de David Viflas yen 1980, en Argentina, Respiración artificial de Roberto Piglia, novelaque se transforma de inmediato en obra cumbre de la producciónliteraria nacional. Ambos tratan de establecer paralelos entre lahistoria más remota y la reciente, tarea compleja debido a ladificultad que representa para las nuevas generaciones de dicho palsla valoración de personajes que participaron en su fundación.138In the work of Viñas and Piglia, although the search forhistorical precedent and context was cut short at the thresholdof the episode of terror that it was intended to clarify, therepressed memory of that episode was nevertheless beginingto modify views of that past by inspiring a new sense ofrespect for the founders of modern Argentina. (HalperinDonghi 7)Respiración artificial comienza con una dedicatoria “A Ellas y aRuben, que me ayudaron a conocer la verdad de la historia.” Esos dosnombres pertenecen a dos de los 30.000 desaparecidos y la novela esla historia de uno de ellos.El cambio en la valoración del pasado a partir del presente es laprimera de una serie de transformaciones en la conciencia colectiva apartir de los horrores perpetrados durante la dictadura, pero todavIano se plantea directamente lo contemporáneo. Como el terror resultademasiado espeluznante para la razón, hay una serie de autores quetratan de expresarlo a través de lo grotesco, lo fantástico o el‘realismo mágico’. El vuelo del tigre de Daniel Moyano (1981), Lasmuecas del miedo de Enrique Medina (1981) y Cola de lagartija deLuisa Valenzuela (1984) son ejemplos de esas tres vertientes. Todosellos buscan claves que expliquen la situación, al igual que cineastas,sociólogos e historiadores.Entre los escritores que permanecieron en el pals se encuentraJorge Asis, quien produjo cuatro novelas durante la época de ladictadura: Flores robadas en los jardines de Quilmes, Came picada, Lacalle de los caballos muertos y Canguros. Describe en ellas lageneración de los sesenta y setenta, plena de euforia y de deseo de139cambio. Estos cuatro libros son una forma de testamento personal ygeneracional contado desde el estado de derrota. La primera novela,publicada en 1980, se refiere a las experiencias culturales, polIticas ysexuales de los jóvenes a principios y mediados de los setenta. Semuestra la generación de pequeno-burgueses de la izquierda porteflacuyas ilusiones poifticas y existenciales fueron aniquiladas con larepresión. La literatura tiene para AsIs una clara función poiftica, esdecir, el escritor debe reflejar los problemas del medio en sus obras,analizándolos para liegar a sus causas. Pero el análisis que hacenalgunos autores de las posiciones extremas--los militares y losorganismos de los derechos humanos--son insuficientes para liegar alas ralces del problema, segün él, porque dejan de lado todo lo queocurrió en el medio de los dos polos. Urge desmistificar el espectrode matices existente entre las Fuerzas Armadas y las Madres dePlaza de Mayo para comprender la realidad argentina, pues en estegran espacio se encontrarfan las claves para comprender elsurgimiento de la dictadura y sus métodos. Sus obras tratan delienar este vacIo, de dane al lector la have de su sociedad.Hay también una vasta bibliograffa de ensayos que pertenecen alo testimonial por haber sido escritos por vIctimas de la dictadura,por recoger versiones de testigos, o simplemente por su intento dedocumentar ese perfodo de la historia argentina desde la perspectivano oficial. Aunque no los analicemos en este estudio, mencionaremos algunos tItulos que han contribufdo a que el püblicocomprenda su pasado reciente desde otra óptica, es decir, a través deun acceso directo a la información prohibida por las autoridades y auna presentación crItica del material (de ahI su gran éxito editorial):140El Estado terrorista argentino, de Luis Duhalde, Carta esperanzada aun general: puente sobre el abismo, de Marcos Aguinis, Todos somossubversivos, de Carlos Gabetta, obras que investiga David WilliamFoster en “Argentine Sociopolitical Commentary, the MalvinasConflict, and Beyond: Rhetoricing a National Experience.” Sus autorescuestionan el proyecto militar del periodo 1976-83 en la Argentina através de distintas estrategias retóricas.Carta esperanzada a un General: puente sobre el abismo, deMarcos Aguinis (1983) es un ensayo que enfoca los problemassociales a través de un estilo epistolar que funciona como estrategianarrativa (Foster).En el ámbito del cine, producciones como Camila (1984) de MariaLuisa Bemberg, La historia oficial (1985), de Luis Puenzo, Hombremirando al sudeste (1986) de Eliseo Subiela y El beso de la mujeraraña, de Hector Babenco, basado en la novela del escritor argentinoManuel Puig, comparten las mismas preocupaciones, encaradas desdediversas Opticas. En Camila la metáfora histórica establece unparalelo tácito entre la persecución y el crimen politicoindiscriminado de la actualidad y el de otra época, la de Rosas. Laficción testimonial de La historia oficial no solo denuncia ladesaparición de personas y el secuestro de ninos sino también laceguera de quienes aceptan la version oficial de los hechos:While The Official Story is an example of art re-writing historyin a society denied access to real facts, Kiss of the SpiderWoman is a metaphor for the necessity of individuals to tellnew versions of events. (Reati 27)141Hombre mirando al sudeste es la expresión simbólica de lossecuestros a través de un paciente que se declara extraterrestre ytermina ‘desapareciendo’ del manicomio en el que lo ‘tratan’ (Reati).Finalmente nos queda mencionar las obras que constituyenversiones auténticas de los hechos dentro de los que incluiremostestimonios directos, como Prisionero sin nombre, celda sin nümero,de Jacobo Timerman (1981) y The Little School, de Alicia Partnoy(1986), e indirectos como Recuerdo de la muerte (1984). El primeroy el ültimo ofrecen una interpretación de la realidad, que en cadacaso surge de la experiencia de un sector de la sociedad) LasambigUedades del terror se perfilan en The Little School, que sindarnos una explicación del fenómeno, juega con sus maticesmacabros, cómicos, banales y absurdos.La producción testimonial tiene una obra cumbre que encarna eldeseo de la sociedad de reconocer su pasado y evitar el olvido. LaCONADEP (Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas)1 Halperin Donghi opina que ambos textos son parciales y no lograndar una vision objetiva de la situación argentina: Timerman presentael antisemitismo de las Fuerzas Armadas como eje principal de sudetención, pero no destaca que su detención tiene que ver con lacolaboración del diario La Opinion (que él dirigIa), con el sectormilitar que bregaba por el cese de los abusos. Esto no significa que ladenuncia de Timerman no sea también real, sino que el periodistaacornodO las circunstancias a una version simplista de los hechos,conmovedora para los lectores extranjeros pero poco crftica para unpüblico local que maneja ciertos datos sobre su pasado. La versionde Bonasso es parcial en otro sentido: después de reconocer que lamecánica del movimiento peronista tenIa fallas de base, no encaraninguna crItica de fondo y por el contrario, presenta a sus militantescomo heroes de una lucha justa que finalmente vencerá.142publica en 1984, durante el gobierno democrático de Raül Alfonsfn,un informe en el que se detalla Ta suerte de unos 8.000 casos dedesapariciones y se reconstruyen los métodos de Ta maquinariarepresiva. Este libro se transforma en un best seller, mientras quelos noticieros muestran por la television hallazgos diarios de tumbascon la imagen de cientos de cuerpos no identificados. “Thistrivialization of a horrible past was the most paradoxicalconsequence of the success of the Informe in exorcising theexperience” (Foster 15). Tras ese perfodo en el que la poblaciOn sesaturó de imágenes horripilantes, y que culminara con los juiciospüblicos a las Juntas Militares, el nuevo gobierno de Menem hadeclarado un indulto, gracias al cual los nueve miembros que habfansido condenados lograron recuperar su libertad. El peligro de esatrivialización del horror es que sature sin dar claves para Tacomprensión. La crisis termina viéndose como un resultado delenfrentamiento de grupos opositores en una guerra interna. A partirde ahI se acepta Ta idea de acabar con los resentimientos mediante unacto de generosidad y se justifica el perdón. Si’ bien miles depersonas se opusieron aT indulto, triunfó el criterio presidencial dedejar en libertad a los responsables. Por eso pensamos que Tainsistencia en el estudio y valoraciOn de este corpus es a la vez unatoma de posición, porque afirma la necesidad de proseguirinvestigando y de recuperar Ta memoria colectiva.1432. El exilio en la literaturaYa desde mediados de 1974, es decir, aproximadamente dos añosantes de que los militares tomaran el poder, muchos argentinostuvieron que exiliarse, porque la persecución de los liamadossubversivos comenzó para entonces. Se quemaron libros, se expulsóa artistas e intelectuales a raIz de sus convicciones poilticas, seprohibieron algunos libros. Se calcula que, hasta 1982, airededor de2.5 millones de argentinos abandonaron el pals. Muchos se fuerondel pals porque hablan sufrido amenazas (como la cantante MercedesSosa). Gran parte de las obras que se produjeron en el extranjeroestuvieron marcadas por el exilio, no solo, como en los casos que seanalizan en esta tesis, porque ahl se produjo Ia rememoración de lasexperiencias traumáticas de la represión, sino también porque en elexilio se vivió la alienación cultural, y en ese contexto se replanteó lafunciOn de la literatura.La literatura testimonial no es el ünico tipo de expresiOn literariadel exilio de la época. Hay obras que versan explIcita oimplIcitamente sobre el exilio, que se acercan a lo autobiográfico o ala memoria. No fueron incluidas en este estudio simplemente porquehan sido elaboradas exclusivamente como ficciones, sin ningunapretension de establecer un pacto de verdad con el lector.Un ejemplo de novela que versa sobre la problemática del exiliocultural es La casa y el viento, de Hector TizOn, escrita en Espafla. Laobra transcurre en el forte de Argentina, su tierra natal, donde elfuturo exiliado construye el mundo de sus recuerdos. La narración se144centra en la sensación de inconstancia e insignificancia de To materialque funda la identidad. La alternativa propuesta por el autor es laliteratura, porque es una instancia permanente que no se desmoronacomo la casa y el lugar de origen, que no se abandona. La literatura,en tanto portadora de la cultura, acarrea la propia identidad.La respuesta al exilio de otros escritores es totalmente distinta.Juan Carlos Martini por ejemplo, exiliado en Barcelona desde 1975,ye en su destierro espafiol una especie de regreso a los orIgenes,debido a que su familia venla de Italia y de Espafla. El reencuentrocon Ta lengua de sus antepasados y con su historia es un momentopositivo de su desarrollo, que él ye como temporario. Sin embargo, elautor empieza a sentir que se encuentra en una “tierra de nadie” ypercibe el conflicto cultural al que está expuesto. Esta percepcióninspira sus novelas, que tratan el exilio no solo temática sino tambiénlingufsticamente. La vida entera, escrita entre 1973 y 1980 ypublicada en 1981, ocurre en un lugar imaginario pero es obvio quese trata de la alegorfa de una ciudad del interior de la Argentina. Eltema es argentino y por eso usa el lunfardo--un lenguaje particularde Buenos Aires--pero lo combina con el lenguaje tipico de Barcelonaporque se dirige a un püblico con otros hábitos linguIsticos. Estehfbrido no es solo un producto de la mezcla de idiomas, sino que poneen evidencia el alejamiento paulatino de su pals. En Composición delugar, escrita en 1982-83 y publicada en 1984, el exilio aparece casicomo un estado abstracto, y la lengua como un elemento totalmentedesregionalizado, exiliado.Se podrIan mencionar muchas otras obras, pero las que hanalcanzado más difusión a partir de 1980 son las de Osvaldo Soriano,145quien se da a conocer con No habrá más penas ni olvido (1980) ysigue deslumbrando a la audiencia con tltulos como Cuarteles deinvierno (1982), A sus plantas rendido un leon (1986) y Una sombraya pronto serás (1990). Este escritor mezcla las alusiones al horrorcon una visiOn crftica del papel que jugó el peronismo en eladvenimiento de Ia dictadura. Refleja mediante el humor, la ironIa ylo grotesco la violencia desatada dentro del pals tanto por losmilitares como por los grupos politicos existentes. Su conjugación devision crltica y comicidad es quizá la que lo ha hecho tan popular.Esta serie de ejemplos, que constituyen apenas una muestra de laproducción cultural de la época, prueban que el arte y elpensamiento durante y después de la dictadura están abocados acomprender lo sucedido. Quizá la imposibilidad de lograrlocabalmente sirva de impulso para insistir en el intento, que se hatransformado en el objetivo dave de los años 70 y 80.146II. Prisionero sin nombre, celda sin nümero, de Jacobo TimermanJacobo Timerman nos da varias claves para la interpretación de lacuestión argentina que no figuran en otros textos. Ante todo, porqueen su calidad de director del diario argentino La Opinion, y tras unatrayectoria de treinta aflos en el periodismo, cuenta con una ampliainformaciOn sobre la realidad de su pals, y además por el hechoparticular de la importancia que tuvo durante su reclusion el hechode ser judIo.En cuanto at primer elemento, su testimonio pone en evidencia losmecanismos de control que practicaban durante esos años, y lasdificultades y riesgos impllcitos en un desaffo a las normas vigentes.Estos problemas que enfrentaran los periodistas en Argentina, enrelaciOn a la falta de respeto a los derechos humanos, se puedensintetizar, de acuerdo a las declaraciones del autor, en tres puntos(The Writer and Human Rights 80-82). El primero es la decision deser un periodista independiente en un lugar donde eso puedesignificar Ia reclusiOn o la muerte. De ahI que tantos de sus colegas,al igual que tantos ciudadanos, aceptaran las limitaciones de laautocensura. El segundo es la poca información que a nivelinternacional se difundla acerca de la situación argentina, quizáporque las informaciones que los periodistas extranjeros reciblanprovenla de fuentes oficiales. El ültimo es la poca repercusióninternacional que ha tenido la desaparición de un centenar deperiodistas, que son muchlsimos en relación a! escaso nümero depersonas que desempeflan esa función. Su libro asume la triple147funciOn de denunciar el abuso sufrido por miles de personas, el delos periodistas y el de los judIos de su pals. SOlo que el orden pareceser el inverso, de ahl los reclamos de parte de la audiencia local, queno acepta Ia definición de la persecución militar en base a criteriosraciales. Halperin Donghi opina que Timerman acomodó sutestimonio para el püblico internacional, atribuyéndole a la cuestiónjudla un peso excesivo, con el que dichos lectores podIanidentificarse. Creemos que esa simplificación que se le atribuye esuna crItica que desconoce el modus operandi de los militaresargentinos, que de hecho utilizaron su antisemitismo como eje de losinterrogatorios y del maltrato especifico destinados a algunos presosde ese origen (segün el grupo militar que tuviera al preso bajo sucontrol). Quizá se pueda disentir con las conclusiones del periodistaa partir de esa situación, pero vamos a centrarnos ante todo en loshechos que describe y en las estrategias narrativas que le permitentransformar su vivencia en paradigma universal. Más allá de lasposiciones ideológicas que ci testigo manifiesta, que ci lector puedeno compartir, Timerman da a conocer una dimension dave de lamentalidad y de la práctica autoritaria. Su libro convierte laexperiencia personal en historia tIpica, no solo de la Argentina sinodel mundo:Se que debe haber un mensaje, o una conclusiOn. Pero eso serlauna forma de poner punto final a una historia tIpica de estesiglo, a mi historia. Y no tiene punto final. (160)148Una historia que no concluye porque las condiciones que posibilitaronsu secuestro y las vejaciones que sufrió todavia existen, en distintaspartes del globo.El autor nos sitüa en su perspectiva desde el Prefacio: se remontapor su genealogla a través del nombre de su padre y de su abuelo, yla ubica en el contexto histórico: judfos que huyeron de Ta ocupacióny de la Inquisicion espanolas de Holanda, y que terminaron enUcrania luchando por los derechos de su comunidad. Desde Taprimera página pone el acento en su ser judlo y luchador por losderechos humanos. La Introducción desarrolla Ta alegorla queorienta el relato: los cosacos, en 1648-49, pasaron por Bar, el pueblitodonde residla su familia, y exterminaron a todos los judlos quepudieron; en 1941, cuando los nazis entraron a la misma ciudad,incendiaron Ta sinagoga, To que causó Ta muerte de muchos judIos. En1977, en Argentina, Ia misma convicción ideológica guió a sustorturadores. Timerman sobrevivió para dar testimonio; pero nosolamente ha sobrevivido las cárceles clandestinas argentinas, sino Tainterminable condena de la persecución antisemita, de Ta cual ésta esapenas un caso. El cfrculo que se abriera con Ta primera emigraciónde sus antepasados se cierra simbólicamente en Israel, pals aT que losmilitares lo fuerzan a emigrar tras quitarle su ciudadanla y desdedonde escribe. En términos bajtinianos, el autor extiende elcronotropo del viaje aT ámbito de Ta historia universal, dentro de Tacual transcurre Ta secuencia de persecusiones contra Ta comunidad aTa que él pertenece.Una vez ubicado el lector en Ta metáfora central, puede el testigoilevarlo a su experiencia personal como preso, que duró treinta149meses, en manos del Primer Cuerpo del Ejército. Los motivos de susecuestro aparecen con más claridad que en otros casos, aunque losinterrogadores nunca le hayan dado una razón concreta. Timermantenla contactos con sectores del Ejército partidarios de la legalidad,que se oponfan a los métodos fascistas que se impusieron en el pals.Además, si bien su diario criticaba a la guerrilla y aT Ejército, eincluso fuera a veces más virulento en su ataque a Ta izquierdaarmada que a la represión estatal, publicó desde Ta primera horanombres de personas que ‘desapareclan’ y cuyos familiares acudIan aél para que los diera a conocer. AsI se transformó en una piezaincómoda cuando el sistema instauró el mecanismo de Ia desapariciónforzada de personas aunque no militara en una oposición directa alregimen militar. A su entender, la Argentina tiene una “capacidad deviolencia” y una “incapacidad politica” (17) que se remonta a lasépocas del peronismo y que se expresa en Ta confrontación entre unfascismo de izquierda y otro de derecha.Timerman declara haber apoyado a militares supuestamentedemocráticos, idea que varios sectores politicos del pals compartlan.Hubo quienes creyeron en Ia “buena voluntad” de la dictadura, comoexplica E. Medina en una entrevista (Foster, “Enrique Medina” 75). Elautor defiende esa actitud para muchos cómplice, la que favoreció latoma del poder de los militares. La mención de grupos de las FuerzasArmadas comprometidos en la pacificación del pals coexiste con elsilencio sobre Ta existencia de sectores claves de la resistencia, comolas Madres de Plaza de Mayo.La información sobre Ta realidad nacional se presenta a través dedistintas estrategias narrativas, una de las cuales es Ta referencia150intertextual. Los siete locos de Roberto Ant es el paradigma, enArgentina, de una ficción que anticipó la historia real y acá aparececomo metáfora de la situación del pals antes del golpe militar. Laetapa de la tercera presidencia de Perón se presenta como un caos enel que los distintos sectores sociales se aniquilan entre SI: peronistasasesinan a peronistas, militares a militares, algunos grupossecuestran para conseguir dinero, todos están contra todos. Laasociación con la obra de Ant alude irónicamente al Secretariopersonal del Presidente, Lopez Rega, conocido como “el Astrólogo”porque se guiaba por los astros para orientar sus estrategias politicas:“,No recuerda esto la propuesta del Astrólogo: una ideologiafinanciada por la explotación de prostibulos?” (19).He aquI lo que pretende lograr Timerman: dar una explicaciónque trascienda to politico y to cultural, porque la magnitud delfenómeno excede los limites de dichos conceptos (19-20). Paraplantear el caso argentino parte de lo que él llama su problernasemántico: “la semántica es el método usado en la Argentina paraevitar ye los problemas en su total dimension’ (23). Desde suaparición en 1971 hasta su cierre en 1977, La Opinion evitó el uso deeufemismos propio del resto de la prensa y resultó provocativo afuerza de ilamar a las cosas por su nombre. Segün Timerman,historias que fueran publicadas en otros diarios con un estiloininteligible, recién eran censuradas cuando su periódico lasexplicaba de manera clara. Por actuar como el retrato de DorianGray, que mostraba su verdadera faz, el diario fue ctausuradodurante el gobierno de Isabel PerOn. Lo importante es ver cómo losemántico es el terreno en el que se desarrolla la creatividad151argentina para ocultar los hechos, proceso que culminará con el usodel lenguaje de los militares. Perón decIa que “la realidad es la ünicaverdad,” pero con eso querfa decir que la ünica verdad era elperonismo. Los oponentes se guiaban por el mismo principio dedistorsión, empleando una crItica cuyos eufemismos erancomprensibles para los miembros de sus partidos, pero no para cipüblico. Por ültimo, los militares que derrocaron aT peronismovolvieron a emplear una semántica que “corrfa paralela a unarealidad que la contradecla todos los dfas” (26): el General Videlahablaba de paz y de comprensión mientras los lIderes militaresorganizaban sus zonas de control y dominio; ante las indagacionesque se hacIan para averiguar la suerte de los secuestrados, cigobierno se referfa a los “desaparecidos” como si fuesen “los que sefueron para siempre” (27), insinuando que habfan emigrado porpropia voluntad. Sin embargo, en el ámbito de los centrosclandestinos de detenciOn, se exigfa del prisionero una confesiónescueta y precisa de sus ideas y actividades:Pregunta: j,Es usted judIo?Respuesta: SI.Pregunta: L,Es usted un sionista?Respuesta: SI.Pregunta: ,“La Opinion” es sionista?Respuesta: “La Opinion” apoya al sionismo . .Pregunta: Pero entonces es un diario sionista?Respuesta: Si usted lo quiere poner en esos términos, sI. (30)152El testimonio, al igual que La Opinion, trata de dar una versiondirecta de los hechos, no viciada por juegos semánticos. LasimbologIa y las metáforas quieren aclarar, no ocultar: el lenguajeestá al servicio de la verdad, es instrumento de denuncia.Este intento de revertir la distorsión lingufstica de los quedetentan el poder tiene una larga trayectoria en Argentina, pals en elque los significados de las palabras se han usurpado una y otra vez.Timerman habla de los eufemismos utilizados por el periodismo y dela censura y la autocensura, de las palabras enganosas usadas por losmilitares y del deber ético de restaurarle al discurso su tarea dereflejar la verdadera realidad. El fenOmeno se centra en lamanipulación de la palabra por y para el poder y en la necesidad decrear un discurso que revierta el proceso y le devuelva al lenguaje sucapacidad de ser un referencial auténtico.1. Mecanismos de la narraciónEl libro combina dos tipos de narraciones: las memorias--enprimera y tercera persona--y el artlculo periodIstico editorial. Enbase a su lectura del pasado reciente del pals interpreta el presente ycombina los discursos para dar un testimonio universal y particular:corno el tItulo de la obra indica, es un caso tIpico de cualquier preso,y a la vez expone lo especIfico de la vivencia de un judfo vIctima delfascismo.153El capItulo primero se abre con la descripción, en primerapersona, de una de sus celdas: “La celda es angosta. Cuando me paroen el centro, mirando hacia la puerta de acero, no puedo extender losbrazos” (3). La minuciosa indicación de las distancias, de la luz, de lahumedad de su lugar inmediato, contrasta con la ambigua percepciónde la ubicación en el espacio y en el tiempo: “Extraño la celda desdela cual me trajeron a ésta--,desde dónde?--, porque tenla un agujeroen ci centro para orinar y defecar” (4). “Pero hace ya mucho tiempo--cuánto?--que no tengo una fiesta de espacio como ésta” (5).Tiempo y espacio, ejes de la preocupación de todos los prisioneros enlas obras estudiadas, aparecen como el motivo central de este viajepor diversos encierros:En la noche de hoy, un guardia que no cumple con elReglamento dejó abierta la mirilla que hay en mi puerta.Espero un tiempo a ver qué pasa, pero sigue abierta. Meabaianzo, miro hacia afuera. Hay un estrecho pasillo, y aicanzoa divisar frente a mi celda, por lo menos dos puertas más. Quesensación de libertad! Todo un universo se agregó a miTiempo, ese largo tiempo que permanece junto a ml en la celda,conmigo, pesando sobre ml. Ese peligroso enemigo del hombreque es ci Tiempo cuando se puede casi tocar su existencia, superdurabilidad, su eternidad. (6)El narrador se dirige en segunda persona a un supuesto interlocutorat que imagina como un ser creativo y sutil, ya que es capaz deestablecer con él un juego de contactos a través de la mirilla de lacelda. El cronotopo del ecuentro es muy significativo para lavfctima, ya que su aislamiento es total. A lo largo del texto hará154hincapié en la importancia de las palabras que a veces pronuncian losguardias que le traen comida, en el valor de una mirada, y en lasrelaciones extrañas que se establecen a veces entre carcelero yencarcelado debido a la necesidad de ambos de un contacto queparezca humano Pero casi todos los encuentros en ese universo,segün explica, están marcados por la lástima, ünica emoción quefunciona en un mundo carente de ternura: “Nadie da ternura y nadiela recibe. Es imposible liegar más allá de la piedad, y es con lapiedad que un preso va armando su malla de sentimientos ysensaciones” (87).La escenificación de su secuestro se realiza de manera escueta,como declaración o crónica periodistica:En la madrugada del 15 de abril de 1977 unas 20 personas decivil asaltaron mi departamento en el centro de la ciudad deBuenos Aires. Dijeron que respondlan a órdenes de la DécimaBrigada de Infanterla del Primer Cuerpo de Ejército . .. (9)Hay relatos en primera persona en los que se le da cabida a laconnotación personal, pero se alternan con otros en tercera persona,que universalizan lo subjetivo. Como el fin es perfilar Ta condición dela vIctima del fascismo, en cualquier tiempo o lugar, el narrador nopasa a su caso particular sin haber primero establecido la situaciónpropia de todo ser en esas circunstancias:155El ser humano es lievado tan rápidamente de un mundo a otroque no tiene la forma de encontrar algün resto de energIa paraafrontar esa violencia desatada El ser humano esesposado por la espalda, sus ojos vendados. Nadie dice unapalabra. Los golpes ilueven sobre el ser humano. Es colocadoen el suelo y se cuenta hasta diez, pero no se lo mata. El serhumano es luego rápidamente lievado hasta lo que puede seruna cama de lona, o una mesa, desnudado, rociado con agua,atado a los extremos de Ia cama o la mesa con las manos y laspiernas abiertas. Y comienza la aplicación de descargaseléctricas . . . . Cuando comienza el largo aullido del serhumano, alguien de manos suaves controla el corazón, alguienhunde la mano en la boca y tira la lengua para afuera paraevitar que el ser humano se ahogue. Alguien pone en la bocadel ser humano una goma para evitar que se muerda la lenguao se destruya los labios. Breve paréntesis. Y todo recomienza.Ahora con insultos. Breve parentesis. Ahora con preguntas.Breve paréntesis. Ahora con palabras de esperanza. Breveparéntesis. Ahora con insultos. Breve parentesis. Ahora conpreguntas. (33)La transición entre tercera y primera persona es sutil y se combinapara dar como resultado la experiencia de un prisionero tipo. Depronto el protagonista es él, ese preso que desarrolla “mecanismos depasividad durante la tortura y mecanismos de anti-memoria durantelas largas horas en la celda solitaria,” es decir, técnicas para nooponer resistencia y técnicas para no recordar escenas familiares ydedicarse a actividades desconectadas de lo que está sucediendoairededor para sobrellevar el encierro (37). A la mecánica de larepresión le opone la de la sobrevivencia, y la narración vadescribiendo ambas con esa distancia propia de las descripcionesobjetivas: “Después de la tortura, ya en la espera-condenado oignorante de su suerte--, el hombre torturado se dedica a losmenesteres de Ia vida diana” (39).156La metáfora que sintetiza mejor la tarea del preso es la delarquitecto ciego, cuyos ojos sin vista miran hacia un mundo invisible.Su construcción es un edificio cuya estructura no puede ver ni tocar(84-50). En ese mundo que construye para protegerse, no caben lasimágenes familiares. Ellas, más bien, producen un cataclismo y laestructura se derrumba. “Y el principal enemigo no son los shockseléctricos, sino cuando el mundo exterior se introduce, con susrecuerdos” (86). A diferencia del sujeto que habita el universoconcentracionario, procurando anular el recuerdo para garantizar susobrevivencia, ci hombre que ha regresado al mundo cotidianonecesita recordar para justificaria.Su desaparición no es la ünica que relata el libro. El capItulooctavo describe, también en tercera persona, el impune secuestro deuna mujer (Ia Presidenta de la AsociaciOn Argentina de Sicologos) enun hospital céntrico de Buenos Aires. Es otro ejemplo, uno de losmiles que se dieron en los primeros meses de la represiónindiscriminada. Los siquiatras eran perseguidos porque se decIa quealgunos atendlan a ‘subversivos’ y por lo tanto se concluyó que su rolestaba programado por el Comando de Salud de las fuerzasguerrilleras, que a través de ellos lograba canalizar los miedos de lavida clandestina (98). El caso de los siquiatras muestra el procederde la mentalidad autoritaria, que opera mediante alucinacionespoliticas que pueden parecerles absurdas a las mentes racionalespero que no por ello dejan de marcar los cursos de la acción durantelos gobiernos dictatoriales. Esta elaboración de fantasfas, creación deenemigos y obsesión persecutoria actualiza la locura que vivió elmundo bajo el nazismo y el stalinismo, y que hoy renace en un lejano157pals de Sudamérica. La analogla histórica permite concluir que Tamente totalitaria transforma su odio en fantasia, To cual genera lasconcTusiones más sorprendentes con respecto a Tas caracterlsticas deTenemigo (96). Lo curioso de estos hechos es que se dan en Ta historiade manera ahistórica, es decir, sin cambios, como Ta exacta repeticiónde una ecuación alucinante. ET mecanismo de la aTucinación poTfticaes el que constituye Ta ideoTogia de Tas Fuerzas Armadas Argentinas yes a la vez To que les impidió una formuTación de su misión, ya que loque determina su táctica no es Ta afirmación de un principio, sino Tanegación de To inaceptabTe (97).La incapacidad de Tos miTitares argentinos de formular unaideologla más o menos estructurada, es Ta que Tos arrastra aaceptar generaTmente Tas fobias de los grupos reaccionariosporque Tes son más afines que los sectores democráticos. Estefenómeno se repitio muchas veces en Ta vida argentina. Pero aTreproducirse el esquema con Ta cuota de violencia que vivióArgentina en la üTtima década antes de que las FuerzasArmadas tomaran el poder en 1976, llevó a Tos militares aaceptar también las consecuencias finaTes de esa ideologla deTos grupos fascistas: eT exterminio fIsico de quien esconsiderado enemigo. Es decir, la soTución finaT. (99)1582. La cuestión judlaLa narrativa refleja como en un espejo la mecánica de larepresión: calculada, no guiada por emociones sino por planes. Loscomentarios del narrador refuerzan esta idea: hasta el golpe militarde 1976 fue producto de una estrategia y no una respuesta alineficiente gobierno que lo precediera, el de Isabel Perón. El planestaba estipulado de antemano, y solo estaban esperando que lasituación empeorara para que el pueblo justificara su intervención yse convirtiera en cOmplice. El proyecto era exterminar al terrorismo,y para ello necesitaban el miedo y la pasividad de la poblaciOn (46).Pero esos planes se elaboran en base a una ideologIa totalitaria, loque presupone la simplificación y exageración de los elementos enjuego. Los datos se modifican para que encajen en la ideapreestablecida que los fanáticos tienen de la realidad y eso puedeilegar a planteos absurdos. El antisemitismo es un prejuicio que loslieva a creer en la amenaza judla, que supuestamente quiereapoderarse de la Patagonia (el llamado Plan Andinia). Si bien unjudIo puede caer en manos del Ejército por otras razones, una vez queestá bajo su control, su origen asume primacIa sobre las otrasinstancias de su detención, y los interrogatorios pasan a versar sobreestos temas. Esto se reitera en la escenificación de varias sesiones detortura, en las que lo hacen confesar sus actividades sionistas, comosi dichas actividades fueran delictivas. Para los militares argentinos,los judlos quieren asegurarse tres centros de poder para mantener laseguridad de Israel: los Estados Unidos, donde la fuerza de la159comunidad es evidente, la Union Soviética, donde su influencia esnotoria, y la Argentina, especialmente en la parte sur, que puedeconvertirse en un centro de riquezas camino a Ta Antártida (74). Laidea de una conspiración judla, basada en los Protocolos de Sion,obsesiona a los militares tanto como la del comunismo internacional,y la ünica forma que conocen para erradicar esos problemas es laeliminaciOn flsica de judios y comunistas. El hecho que la represiónen Argentina estuviera dirigida a contener Ta “subversion”,transformaba el discurso antisemita en un corolario no declaradoabiertamente, y por eso el odio racial se expresaba apenas dentro delmarco de los centros clandestinos. La forma encubierta en que seprodujo este fenOmeno y Ta falta de una denuncia expllcita por partede las organizaciones oficiales de Ta comunidad judIa, hicieron queesta variable del caso argentino no se mencionara en la mayor partede los estudios sobre el tema y que incluso se le negara validez atestimonios que lo denuncian. Sin embargo, versiones de estosmismos hechos figuran en Nunca más, libro que recoge lostestimonios orales de victimas de la represiOn en dicho pals.Al tratar éste y otros temas sobre la cuestión argentina,Timerman pasa del relato de su vivencia al ensayo en el que tomaposición y trata de dar una respuesta racional al aparente sin sentidode la represión. Un caso como el suyo, el de un periodistasecuestrado y finalmente absuelto por un Tribunal Militar, que apesar de eso no es liberado, y a quien finalmente se le quita lanacionalidad sin habérsele acusado de ningün crimen, no puedeexplicarse mediante razones de tipo politico. El fascismo, más que ungrupo de poder es un modo de encarar la realidad. Guiado por fobias160y alucinaciones, el fascista arma un universo coherente a partir de Toirracional. En la Argentina, Ta idea que sintetizó su fantasia fue Ta delcomienzo de Ta Tercera Guerra MundiaT. La campana anti-argentina,segün eTTos, hizo que los paIses democráticos y eT Vaticano TevantaranTas banderas de los derechos humanos, sin comprender eT papeT queestaba jugando dicho pals en la guerra mundiaT contra eT terrorismo.Estas digresiones deT narrador se incorporan al testimonio, To que lesotorga más verosimilitud. Después de mostrar la convicción de losmilitares sobre Ta inminencia de Ta Tercera Guerra Mundial, nos ubicaen las cárceles clandestinas. Nos dice que cada semana un oficial deinteligencia daba cursos sobre esa guerra, y que Ta asistencia eraobligatoria para los torturadores, secuestradores e interrogadores(102). El testigo tenla acceso aT contenido de las sesiones de Ta“Academia” porque a menudo se acercaban a hacerle preguntas queampliaran los conceptos recién aprendidos (103). La tramadesarrolla las nociones que el autor Va elaborando como para aclararsu propia experiencia ante los propios ojos y los del püblico. Por esono necesita una cronologla exacta, aunque a veces señale fechas,plazos o Tugares:Hace un mes que estoy en una celda del Instituto Penal de lasFuerzas Armadas, a unos 80 kilómetros de Ta ciudad de BuenosAires, en Ta Tocalidad de Magdalena. (105)La sede del Consejo Supremo de las Fuerzas ArmadasArgentinas se encuentra ubicada en pleno centro de BuenosAires, a unos mu metros de Ta Casa de Gobierno. (108)161A pesar de estas indicaciones la narración es fragmentaria, y no nosda una noción exacta del tiempo que transcurre o del espacio quehabita más allá del lImite de su celda o de lo que alcanza a ver. Ladiscontinuidad de la vivencia se contrapone a la continuidad deldiscurso autoconciente, que se cuestiona y piensa su destino entérminos de historicidad. Los interrogatorios frente al Consejo deGuerra remiten a analepsis, es decir, a retrocesos en el tiempo quenos van dando la historia personal del testigo desde su infancia,siempre en relación con los temas que le formulan, muchas de ellasrelacionadas con su judaIsmo y su sionismo. La narrativa avanza através de las preguntas que le hacen y las que a su vez formulaahora, para 51 y para el lector, dando y buscando respuesta, tratandode definir la mente totalitaria y el ser judIo como categorfa deculpabilid ad.Finalmente el texto consigna que el Consejo de Guerra EspecialN2 decretó (en septiembre de 1977) que no habla razones paramantener preso al acusado. A Timerman se le mencionó estaresolución un mes después pero el gobierno lo mantuvo bajo arrestodomiciliario dos aflos más, cuando por segunda vez la Corte Supremade Justicia insistió en la falta de motivos para el arresto. Sinembargo, el Ministro del Interior segufa afirmando que el periodistaera un subversivo, a pesar de la imposibilidad de probarlo, y losgenerales votaron por mantenerlo preso y por la renuncia de losmiembros de la Corte Suprema. A raIz de la presión internacional elPresidente Videla amenazó con renunciar si no se respetaba ladecision de la Corte, entonces se acepto una solución intermedia: se le162anuló la nacionalidad, se le confiscaron los bienes y se le echo delpals (128-29).Lo que sigue es la descripción del silencio que posibilitó este tipode abusos, el silencio de la mayorla que también fue condición delHolocausto, el silencio cómplice. Tras otra sección que retoma el temade los abusos a los que son sometidos los presos, tomando como basesu reclusion de Coty Martinez, plantea el nuevo interrogante:,COmo puede un pals reproducir en cada detalle aunque utiliceotras formas, en. cada argumento aunque utilice otras palabras,los mismos crlmenes monstruosos que fueron condenados enforma explicita, explicados con toda claridad, hace tantos anos?Ese es el misterio argentino . . . . (153-54)El Epliogo describe los pormenores que culminaron con su ilegada aIsrael, que es el presente desde donde rememora su historia. HacesOlo dos dlas ha llegado, dice, y está todavla conectado con lo quepasa en su pals. Tal como el Prólogo se abriera con una referencia asus antepasados judios, el final llega con la rememoraciOn delnazismo que acaba de dejar:Y es con esta sensaciOn, que estoy lejos de la paranoia nazi queenloqueciO de pronto al pals rnás culto de America Latina, comouna vez habia enloquecido al pals más culto de Europa, queliego al final del libro. (160)1633. Entrevista a Timerman. Buenos Aires, julio 1991.Converse con Timerman en su domicilio de Buenos Aires, dondese ha radicado tras residir en Israel y los Estados Unidos.S:--Su libro termina con una alusión a la paranoia nazi queenloqueció a la Argentina durante los años setenta. ,Hace Ud. unparalelismo entre el nazismo en nuestro pals y el de Alemania deHitler?T:--E1 error está en suponer que cuando uno dice nazismo, comocuando uno dice comunismo, significa en todos lados lo mismo.Nazismo en Alemania significa una cosa y en Estados Unidos significaotra. Racismo en Alemania significa contra los judlos, racismo enEstados Unidos significa contra los negros, y cuando uno dice nazismoen la Argentina no es la misma cosa. Estamos hablando de prejuiciosterribles que ilevan a altos niveles de violencia.,Qué es el nazismo en la Argentina? Si yo digo nazismo en laArgentina alguien me puede decir “cómo, pero si acá no hay camposde concentración!” No. El nazismo en la Argentina es: cada vez quehay una dictadura militar, en la represión figura ci tema judIo. Eso esnazismo en Ia Argentina. No es lo mismo que en Chile, no es lomismo que en otros paIses. En la Argentina es eso: cada vez que hayuna estructura represiva, incluso bajo la democracia, en lasestructuras represivas hay elementos nazis y el tema judlo se hacecentral.El tema del antisemitismo en Ia Argentina es un pobIemaendémico. El gran debate que habria que hacer acá, por ejemplo en164el caso de Biondini2 es: dejarlo desfilar, porque es su derecho. Aldejarlo desfilar estamos defendiendo la democracia. Pero hacer eldebate sobre el antisemitismo en la Argentina. Por qué no se lespermite a los judlos entrar en las Fuerzas Armadas, seguir la carreramilitar? ,Por qué nunca hubo un judfo en Ia Corte Suprema deJusticia?, cuando la sociedad argentina tiene una trama en la cual losjudlos ocupan un lugar muy importante: en las ideas polIticas, en lasideas sobre la justicia, en los documentos sobre la interpretación dela justicia en la Argentina. Es decir, hay un antisemitismopermanente, marche o no marche Biondini. La marcha de Biondini nosignifica absolutamente nada, porque la democracia tiene la fuerzasuficiente. . . . Pero 4Por qué la democracia argentina no logra quelas Fuerzas Armadas, donde hace unos sesenta, o cincuenta años hubomuchos oficiales judlos, los incorpore hoy? Por qué todo esodesapareció? Por qué desaparecen los judlos de una cantidad delugares, de actividades y de profesiones? LPor qué desaparecen de laindustria pesada? Ese es el gran tema a debatir.S:--4,Por qué no se debate?T:--Eso no se debate porque Ia dirigencia judla argentina no planteaese tipo de temas. Plantea nada más que lo de Biondini, pero no va a2 Alejandro Biondini (34 aflos), es un dirigente nazi que organizadesde 1983 un grupo denominado Alerta nacional. En 1991 intentaformar el partido nazi, con la participación de ex-miembros de laTriple A (Alianza Anticomunista Argentina), y miembros de losServicios de Seguridad del Ejército. (Página 30 1.12 julio 1991).Durante el mes de julio de 1991, cuando esta entrevista se llevó acabo, Biondini estaba convocando una marcha en el centro de BuenosAires, que fue finalmente prohibida.165plantear el tema de por qué no hay oficiales en las Fuerzas ArmadasArgentinas, porque no quiere enfrentar a las Fuerzas Armadas,cuando en realidad es a las Fuerzas Armadas a las que hay queenfrentar, porque ahf hay un antisernitismo permanente. El ültimocaso fue para el 74, 75, 76, no recuerdo bien Ia fecha, el de un chicoconverso, que no pudo permanecer en la carrera militar. El directordel Colegio Militar de la Nación era el Coronel Corbeta, que era unhombre rnuy democrático, muy correcto. HabIa un chico cuyo abuelose habla convertido al catolicismo, y él era, por supuesto, católico porlos cuatro costados. Le dieron unas palizas terribles en el ColegioMilitar. Corbeta se enteró y arrestó a todos los alumnos que lehabIan dado Ia paliza. Lo llarnó a este muchacho y le dijo: “Mirá, teva a ser muy difIcil, pero tenés todo mi apoyo. Si vos querés seguir,vas a terminar. Yo te apoyo”. El pibe dijo que no, que para qué ibaaguantar. Ese fue el ültimo judlo que paso por las Fuerzas Armadas,y en realidad no era judIo sino nieto de conversos.Hay una ola mundial de desecración de cementerios judlos. Demodo que no es el hecho Biondini, hay un fenómeno mundial quevale Ia pena estudiar. Pero desde el punto de vista argentino, lo quemarca es todas las estructuras de una vida democrática donde losjudIos no tienen entrada. Ese es el antisemitismo que realmenteimporta. El otro es un fenómeno que empieza con la Iglesia Cristiana,cuando se hace antisemita, en los primeros siglos, y . . . bueno, apartir de ahI ya es una cultura, una cultura que puede durar mu, dosmil, tres mu años más en concluir. Por eso digo, ese es el verdaderotern a.166S:--En su articulo “Argentina’s Unmastered Past” Halperin Donghicomenta su testimonio y dice que, al transformar el tema judfo encentral, usted se está dirigiendo a un püblico internacional que noentiende la complejidad del caso argentino. Su simplificaciónradicarIa en que usted transforma lo judlo en central.T:--E1 tema judfo es central en Ia medida en que se lo analiza desdeese punto de vista que vengo planteando, porque si no, claro que noes central. Halperin Donghi puede muy bien decir que Biondini noamenaza el futuro democrático argentino, y yo coincido, porque no escentral. Pero si son centrales todos los otros aspectos delantisemitismo.Además, en mi libro el tema es central porque, en losinterrogatorios que me hicieron, nunca me preguntaron por misrelaciones con la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos, nicon los elementos democráticos de la Iglesia, ni con los pocoselementos democráticos de las Fuerzas Armadas. Lo ünico que mepreguntaban era sobre el Plan Andinia, por eso era central. HalperinDonghi tiene una posiciOn ideológica y desde ahI hace su crItica. Sidurante horas y horas me interrogan sobre el Plan Andinia, ese era eltema. Nunca me preguntaron sobre mis relaciones con AlfonsIn!A ml, que me consideraban una de las cabezas principales deljudaIsmo argentino, me interrogaban sobre eso muy en serio, porgente muy experta en el tema judIo, experta en el sentido de ellos,j,no?, que conoclan todos los nombres, todos los detalles, y quequerlan saber los planes que habIa para ocupar la Patagonia.S:--,Cree que en Argentina tuvo algün efecto el corpus testimonial?167T:--Lo que percibo en Ia ültima década en Ia Argentina es que nadatiene efecto. La Argentina está postrada poifticamente, económicamente, culturalmente. Mirá lo que me ocurrió, un episodio querealmente me consta. Yo volvI a la Argentina no para volver, sinoque habla asumido AlfonsIn en diciembre del 83. En enero de 1984el New York Times me pide que haga una cover-story sobreArgentina. “Returning to Argentina” se llamó, algo asI. Entoncesvine. Estando acá, Ernesto Sábato me da las pruebas de un libro y medice: “Mirá, este libro es muy importante, te va a interesar mucho.”Era el libro de Giussani, Montoneros, Ia soberbia armada. Lo leo, yrealmente me parece importante. Y escribo un articulo para el diarioEl Pals de Madrid donde yo tengo una columna. Una de las cosas quedigo es que el libro va a despertar una gran polémica y se va adebatir mucho en Ia Argentina, porque toca los temas esenciales.Cuando se edita el libro en la Argentina, ponen mi frase en lacontratapa como promoción de que va a haber un gran debate. No sediscutió nada, nada, nada. Y me he dado cuenta, siguiendo con esoque me asombró en el 84, que ningün libro que se publicó, inclusotocando temas esenciales de la Argentina, abre debate. Hay unapostración cultural impresionante. Este es un cadaver cultural. LQuéquiere decir un cadaver? No hay una confrontación de ideas, no hayuna polémica. j,Que es lo que le da personalidad, identidad cultural aun pals? Su dinámica cultural. Acá no pasa nada con ningün libro.No hay ningn tipo de dinámica cultural en este pals.Hay un libro, El enigma del general, de Lopez Echague--unmuchacho que trabajó tres años en su investigación--que apareciósobre el general Bussi. Muestra a un señor que fue un sanguinario,168un Hitler fue, en Tucumán, que no solo asesinaba sino que leenseflaba a los oficiales jóvenes cOmo disparar el tiro en la nuca, lohacIa él directamente, cosa que se sabe en todo Tucumán, quesecuestró empresarios para cobrar rescate, y todo se sabe, que alterólos archivos del Registro de la Propiedad y se quedó con propiedadesy estancias, y todo el mundo lo sabe. Cómo va elaborando una tesispolItica para presentarse a candidato a gobernador y ganar laselecciones. Es decir, es un libro apasionante. Nada. Yo creIa que erael gran debate. El debate de cómo una dictadura sanguinariaencuentra una formula polItica para sobrevivir. Es apasionante! Noocurrió nada, pero nada, nada. Por ningOn lado. Bueno, porque laArgentina está desintegrada, no tiene ningün tipo de salida. No hayforma de que este pals se convierta en un hecho positivo. No hayforma. Está realmente destruldo. No pasa nada: hay un parlamentoy el parlamento no es caja de resonancia de nada, no hay partidospoliticos. Está muerto esto. Es decir, si Biondini va a marchar o no,abre un gran debate. Pero el antisemitismo, que es realmente eltema, no conmueve a nadie.S:--j,Cuál seria el origen de esta decadencia?T:--Es un. pals en decadencia hace sesenta años. Yo creo que una delas grandes causas de la decadencia argentina es que en el añotreinta se cerrO la inmigración. Como pals joven, nos faltaban tres ocuatro olas inmigratorias más, porque la poblaciOn del pals noalcanzaba para elaborar este pals. Esa falta de olas inmigratoriascreo que es la gran causa del estancamiento argentino. Muchoshistoriadores suelen decir que el desarrollo de este pals lo creó lageneración del ochenta, y que entre el 80 y el 30 esa generación-169Roca, Pellegini, Roque Saenz Peña--son los que crearon el desarrollo.Lo que no es cierto. Entre el 80 y el 30 Jo que dio vitalidad a estepals fueron las olas inmigratorias, con su trabajo, su esfuerzo, suirnaginaciOn. El inmigrante es un fenómeno dinámico positivo rnuygrande, porque por más analfabeto que sea, el hecho que hayatornado la decision de dejar el lugar donde todo es seguro para él,para ir a un pals donde todo es incognita, revela imaginación,arnbiciOn, deseo de progreso, es decir, es un hecho muy positivo. Yacá en el año 30 los militares cerraron la inmigraciOn. Yo creo queése es el motivo del estancamiento. Y cerraron la inmigración paradefender cosas que no sabemos Jo que quieren decir: defender el sernacional . . . nadie sabe Jo que es el ser nacional. Al gaucho loinventaron, porque nunca existiO. La gente culta lo inventó pormotivos politicos .S:--Retomando Jo de su libro. Lo elaboró en base a algn plan detrabaj o?T:--Me senté y escribI . . . j,COmo se escribe sobre estasexperiencias? No creo que se pueda generalizar, cada uno Jo logra asu modo.S:--Se habla sobre la imposibilidad de transmitir ese tipo deexperiencias mediante el discurso. Usted ,cree que ha logradoexpresar auténticamente sus vivencias?T:--Hay un gran debate a! respecto y se trata de un debate bastantecomplejo. Se centra en la diferencia entre memoria y recuerdo. Porejemplo, se torna el caso de Elie Wiezel. El recuerda cosas pero ocultalos verdaderos significados contemporáneos de lo que es elHolocausto. Esa forma de recuerdo tapona las posibilidades de1 70mostrar los significados del Holocausto en función de locontemporaneo, de lo que es el mundo de hoy. Establecer estarelación es muy importante para entender hoy cómo debemos sentiro cómo debemos entender el Holocausto. Dicen que Elie Wiezeltapona eso y yo creo lo mismo. Por eso los verdaderos estudiosos delHolocausto no lo tocan a Elie Wiezel. El debate se centra sobre dosescritores que estuvieron en Aushwitz, Primo Levi y Jean Amery,ambos se suicidaron. Jean Amery escribió siempre desde unaposición de angustia y resentimiento, contra Ia sociedad que permitioel Holocausto. Primo Levi, por el contrario, hace descripciones en lasque no figura el resentimiento. Jean Amery se suicidóprobablemente diez años antes que Primo Levi, y Primo Levi locriticó duramente sobre el suicidio. Es muy diffcil, no es un tema queme guste tratar porque no To tengo resuelto en cuanto a mI mismo.Hay una cosa que es cierta: la persona que fue torturada vive con Tatortura incorporada y eso se manifiesta en formas difIciles dedescribir. Es como Si UflO perteneciera no a otra sociedad ni a otromundo, Sino a otra galaxia. Es muy, muy dificil de explicar. Esto J.Amery lo dice muy claramente. Pero no ocurrió con Primo Levi, quese siritió muy cómodo en el mundo después de Aushwitz y vivió conalegrIa. Por cierto que son dos culturas diferentes. Jean Amery esun austriaco--se liamaba Mayer--de madre católica y padre judlo,que perteneció a una generación tragica, la generación que vio crecerel nazismo y además pertenece a una cultura trágica, que es lacultura alemana. Mientras que Primo Levi pertenece a una familiafeliz, a una cultura italiana, que nunca fue trágica. Quizá es por eso.S:--LY nosotros?171T:--Y nosotros, no sé. Haber sido judIo en la Argentina es unaexperiencia degradante, porque es aceptar un status inferior sinluchar contra eso. Es patético, el judlo argentino. Porque no es unjudlo como el cubano, el ecuatoriano. Esta era una comunidad quetenIa cientos de escuelas, bibliotecas, escritores, cuatro diarios enidish apareclan en la capital, teatros, qué es lo que faltaba?:movimientos polIticos. Y nunca lograron luchar contra esta decisionde las clases dominantes argentinas. Este es un pals muy peligrosoque no tiene solución, no funciona nada.S:--Entonces Ia opción suya, personal, ,serIa escribir para un püblicointernacional?T:--Yo no tengo opciones personales, realmente nada me interesa. Aveces escribo o no escribo, me da lo mismo. No me dedico a nada. Esun problema muy complejo: todos los dias me piden artlculos,conferencias, editoriales pero, una vez que recalado aquI ya no meinteresa nada.S:--Una pregunta más sobre ciertas definiciones de su libro.,SeguirIa hablando hoy de fascismo de derecha y de izquierda?T:--Siempre crel que Montoneros era un movimiento fascista. Porqueun movimiento politico que usa esos métodos, ese tipo de violenciapara conquistar posiciones, sin un proyecto politico, sin un proyectode sociedad, es fascista. Absolutamente nada fuera del ejercicio delpoder. No les importaba nada: lo que querIan era el poder.S:--En el diario La Opinion, j,se expresaba este tipo de ideas?T:--La OpiniOn se dedicaba a buscar formulas no criminales, pacIficas,de solución al terrorismo de izquierda. También publicaba losHabeas Corpus presentados por las familias. Eso, recuerdo, era lo que172más enfurecIa, porque era una evidencia de que habIa secuestros, elhecho de que tantas familias publicaran Habeas Corpus. Una vezpublicamos una lista de 460, la primera lista de la AsambleaPermanente de los Derechos Humanos sobre los pedidos de HabeasCorpus de los desaparecidos. Me dijo Aifredo Bravo--que es undirigente de derechos humanos que estuvo preso y se exilió enEuropa--que cuando yo publiqué esas dos páginas con nombres,recién entonces ellos fueron legitimados en Europa. Recién entonces,se dijo, sI, está ocurriendo eso. Eso era lo importante, y por eso mearrestaron. Incluso yo mandé a un periodista de La Opinion, LeiserMadanes, a Londres, a investigar en el Instituto de Altos EstudiosEstratégicos, qué tesis tenIan ellos para la lucha contra el terrorismoy publiqué un suplemento de cuatro páginas. Su tesis es que elterrorismo solo se puede eliminar dentro de la Ley de la democracia.Traté de que ese suplemento se estudiara dentro de las AcademiasMilitares argentinas. Poco después me secuestraron y en el libro digoque me secuestraron por todos estos motivos, pero que una vez queestaba en la cárcel me trataron como a un judIo. Y es clarIsimo, fueasI.S:--,Qué se hizo en Argentina contra el indulto?T:--Es un buen caso el que tocás. De que Menem iba a hacer elindulto a fin de aflo se supo durante doce meses. Se hablaba,trascendia, se anunciaba en los diarios. ,Cuá1 hubiera sido la actitudminima de los partidos politicos y de los organismos de derechoshumanos? Lo mInimo que se pudiera hacer, ya no digo exigir a losdiputados sino Ia cosa minima: una campafia de firmas. Es decir:poner mesas, ir por las caliles y juntar diez millones de firmas. Es lo173mInimo que se podrIa haber hecho. Lo mInimo, no se hizo nadadurante un año.Nada: no hay una sola actividad anti-indulto. Después del indultoaparecieron artIculos y declaraciones. Yo saqué un artIculo que salióel mismo dIa en tres diarios: en Página 12, el New York Times y El DIade Madrid. Pero no tiene ningün valor, fue después. Y además loescribI porque me ilamaron del New York Times, me lo pidieron. Poreso lo escribI. Porque si durante un aflo no hubo una campafla ,Quésentido tiene protestar después? Si a vos te interesa la parálisis de lacapacidad polItica argentina, ese es el mejor ejemplo. 4Qué se hizodurante un aflo en que se sabIa que Menem, al liegar tal fecha, iba ahacer el indulto? LQué se hizo? Porque se podrIan haber juntado diezmillones de firmas Quien no firma una cosa como esa, sea cual seasu ideologla? Nada se hizo, lo que se llama nada.3S:--Ha habido procesos de represión similares en varios paIses delCono Sur y en otras partes del mundo ,Qué serIa lo propio del casoargentino?T:--Lo que es ünico de la Argentina es considerar que la Argentina esnica. Y eso es terrible. Es como dice Garcia Márquez: ‘tz,Qué esenvidia? El pequeno argentino que cada uno ileva adentro.”Las Madres y las Abuelas de Plaza de Mayo negaron, enconversaciones posteriores, que Ia descripción de Timerman seacorrecta. Aseguran que se llevó a cabo en todo el pals una campanade firmas previa al indulto.174III. The Little School: Tales of Disappearance and Survival inArgentina, de Alicia PartnoyThe Little School es el testimonio de una joven argentinasecuestrada por los militares en 1977. Esta obra no sOlo refleja laexperiencia de una mujer desde su propia perspectiva--caso no muycomün en la literatura testimonial del Cono Sur--, sino que estructurasu discurso de manera distinta al de obras del género escritas porhorn b re s.Es interesante señalar que la literatura testimonial enlatinoamérica ha sido un area de incursion femenina importante,especialmente en el tipo de testimonio en el que se produce undiálogo entre entrevistador y entrevistado, situación que de por sIanula la creatividad individualista de Ia funciOn autorial. Lasmujeres han sido pioneras en la investigación y desarrollo de estasforrnas duales y colectivas de producción textual, y los nombres delas periodistas, escritoras, antropOlogas y testimonialistas que hanaportado su labor en este campo son ya conocidos a nivelinternacional: Elena Poniatowska, que tras el éxito de su obra jnoche de Tlatelolco publica Ia novela Hasta no verte Jesus mb,basada en Ia vida de Jesusa Palancares; Elisabeth Burgos-Debray,cuya obra testimonial Me liamo Rigoberta Menchü y asi naciO laconciencia (1983) permite que la voz de una mujer quiche seaescuchada en todo el mundo, como habla sucedido con anterioridaden el caso de Ia obra: “Si me permiten hablar” . . . testimonio deDomitila una mujer de las minas de Bolivia, editada por Noema175Viezzer (1977). Tras analizar estos textos, Margarita FernándezOlmos concluye que:Testimonial narrative represents, therefore, a unique andexciting departure from traditional literary production and analternative for written expression by women in Latin America.It is an ideal instrument for the revaluation and preservationof the histories of ‘Ia gente sin histori&’ and the role of womenin the same. (193)Este instrumento no ha sido tan desarrollado en el Cono Sur, donde seconocen más testimonios de hombres, y los de las pocas mujeres quehan trascendido no siempre se incluyen en las bibliograffas sobre eltema. Si bien existen casos de obras excelentes del género, comoAbel Rodriguez y sus hermanos, y de reportajes como los yamencionados de Patricia Politzer y Patricia Verdugo, la voz de lasmujeres en los campos de concentración nos ha liegado en su mayorparte mediatizada por el discurso masculino. En esta obra, encambio, la perspectiva femenina parece estar presente no solo en eltono y en los motivos centrales sino en la forma narrativa misma.Tanto los actos de violencia como el sufrimiento humano de lospostergados tienden a generar una narrativa que insiste en loshechos (“factually insistent”, de acuerdo a la terminologia de James A.Young). En su artIculo “Interpreting Literary Testimony: A Preface toRereading Holocaust Diaries and Memoirs,” Young plantea que loshechos de violencia percibidos como aberraciones o rupturas delcontinuo cultural parecen exigir ser contadas de una forma que176contradice su origen. Pero al mismo tiempo persiste la necesidad enlos autores de preservar esa discontinuidad que la narraciónneutraliza a través de sus estructuras.4A pesar de que la tendencia testimonial más pronunciada es laque recurre al realismo en aras de la autenticidad, existen intentosde capturar la discontinuidad y el absurdo de la violencia a travésde técnicas más afines con la poesla. Porque, como sugiere HaydenWhite en Tropics of Discourse: Essays en Cultural Criticism, la“poetizacion” es una praxis en la que se basa cualquier actividadcultural. Y por lo tanto nuestro tema no serán tanto “los hechos” dela represión sino la interpetación que de ellos haga el testigo (Young407).Cuando ci testimonialista está conciente de su necesidad deinterpretar, deja de comportarse como prueba de los hechos ycomienza a construir su recuerdo como una ficción. En lugar de4“The eyewitness scribe, in particular, has aspired both to representthe sense of discontinuity and disorientation in catastrophic eventsand to preserve his personal link to events--all in a medium thatnecessarily ‘orients’ the reader, creates continuity in events, andsupplants his authority as witness . . . . For upon enteringnarrative, violent events necessarily reenter the continuum, aretotalized by it, and thus seem to loose their ‘violent’ quality.Inasmuch as violence is ‘resolved’ in narrative, the violent eventseems to lose its particularity--that is, its facthood--once its written.In an ironic way, the violent event can exist as such (and thus as aninspiration of “factual narrative”) only as long as it appears to standoutside of the continuum, where it remains apparently unmediated,unframed, and unassimilated. For once written, events assume themantle of coherence that narrative necessarily imposes on them, andthe trauma of their unassimilability is relieved.” (Young 404)177atenerse al nivel factual, se centra en su manera de captar Taexperiencia traumática:Instead of looking for evidence of experiences, the readermight concede that narrative testimony documents not theexperiences it relates, but rather the conceptualpresuppositions through which the narrator has apprehendedexperience. The aim of an inquiry into literary testimony israther to determine h o w writers’ experiences have beenshaped both in out of narrative. (420-21)El planteo de Young permite un acercamiento crItico adecuado aTtrabajo de A. Partnoy. Lo que más llama la atención en Ta obra es eTénfasis en los métodos de Ta vIctima para protegerse del horror através de Ta imaginación, eT juego y eT humor negro. La poetización yridiculización de su experiencia no solo Te permiten sobrellevar eTcautiverio sino que además se convierten en los paradigmas de Tanarración.Estructuraimente es una obra bastante compTeja porque, poruna parte, Ta función testimonial cobra hegemonIa pero, porotra, predomina el lenguaje poético a través de recursosparticulares a ese lenguaje: Ta elipsis, la reiteración, elparalelismo, Ta intertextualidad, a través de Ta inserción defragmentos de poemas de otros autores latinoamericanos yespañoles a manera de epIgrafes. (Bermüdez-Gallegos 468)La Introducción del Tibro ofrece un testimonio propiamente dicho,es decir, Ta descripción del secuestro de la protagonista y del contexto178socio-polItico en el que se produce, con datos y cifras quedocumentan el fenómeno de la desaparición de personas en TaArgentina de los años setenta. En contraposicion con este lenguajeperiodIstico o de declaración jurada, Ta frase final abre Ta perspectivaque define el texto en su conjunto: “Beware: in little schools theboundaries between story and history are so subtle that even I canhardly find them” (18).El contraste entre Ta version mimética de los hechos presentadaen Ta Introducción y esta declaración oficial que parece obra de lafantasia, nos ubica en la ambiguedad entre historia y ficción en Taque la autora inscribe su narración. La obra representa un intento desuperar la dicotomIa entre ambas, creando un espacio donde eTrecuento de experiencias vitales se lleva a cabo desde unatextualidad que Marta Bermiidez Gallegos denomina “textil” o“centónica”. Dicha denominación proviene de Ta artesanIa de lasarpilleras que han desarrollado en Chile los familiares de losdesaparecidos--se construye un collage con retazos de prendaspertenecientes aT familiar--y se conecta con Ta tradición artesanalfemenina norteamericana de los “centones”. Este tipo de formación,en su vertiente narrativa, ha sido llamada “centón verbal” por laNueva Critica Feminista y definida por sudesjerarquización [quel no disminuye el valor de los elementosdiscursivos sino que valora todos de Ta misma manera. Ellenguaje se encarga de comunicar, en dicho discursodesjerarquizado, Ta fragmentación en cuanto a tiempo y espaciode Ta vida antes, durante y después de la “desaparición”. Losespacios, signos linguIsticos en sí mismos, se encargan de179transmitir el terror en el silencio mismo. Los objetos cotidianosproveen el hilo que brinda continuidad al discurso. (469)A partir de la Introducción, que prepara al lector para la entrada enel mundo del absurdo, se desarrollan diecinueve viñetas con escenasfragmentarias de la vida en la Escuelita, un campo de concentraciónsituado en Bahia Blanca. Las escenas están ilustradas, no confotografIas al estilo de otros textos del género, sino con dibujos de sumadre, también victima del sufrimiento a raIz del secuestro de suhija. Los dibujos son un elemento activo en la riarrativa, porquedesmienten o subrayan lo dicho por el texto. Bermüdez-Gallegosmuestra cómo el codigo gráfico--tres prisioneros con los ojosvendados y cuatro mascaras en el fondo, observándolos-- desmientela declaración que, tras una página en blanco, el titulo y otra páginaen blanco, transcribe la autora:There is also talk of ‘disappeared’ persons who are still heldunder arrest by the Argentine government in known places ofour country. All of this is nothing but falsehood stated withpolitical purposes, since there are neither secret detentionplaces in the Republic nor persons in clandestine detention inany penal institutuion.Excerpt from the Final Document of the Military Junta on theWar against Subversion and Terrorism, April, 1983. (23)Tanto el aspecto discursivo como el visual se alejan del realismo paradar una version centrada en la expresión de las emociones vividas.Algunos de los episodios están precedidos por poemas que180multiplican Ta resonancia de To narrado, y en un capItulo se integrana la trama poesfas escritas por Ta autora. De manera que seentremezclan testimonios verbaTes y visuales, narración y poesIa,presentacion factual y ficticia. Esta combinación de géneros y formasva mostrando la intención del testimonio de expresar Tas dimensionesabsurdas deT horror que una narración Tineal y en primera personano puede expresar.La voz narrativa va variando a To Targo deT libro, creando una“polifonla de voces y silencios”. Las escenas deT secuestro y Ta torturade Ta testigo se relatan en tercera persona--b cuaT refleja Tainevitable separación entre autora y vIctima--, pero el discursoavanza luego con Ta primera persona singular y pTural “transitandode Ta corriente de Ta conciencia a Ta narración descriptiva yasumiendo voces de diferentes participantes en Ta experiencia deTcautiverio” (470). Esta manipulación de las voces narrativas secombina con variaciones temporales: a veces cuenta a Ta manera deun diario, describiendo situaciones que nos colocan directamente enescena: “Sooner or Tater a guard is going to decide that the box is adangerous object in my hands. Right now it’s my only possession”(Partnoy 90). En esos momentos el personaje ATicia-prisioneraparece hablarnos, mientras que en otros una tercera persona, la quehoy da su testimonio, rememora: “And it was, after all, during thisperiod that the most senior of the Señors was Señor President of theRepublic Lt. General Jorge Rafael Videla” (99). La narración ensegunda persona, a la manera de diálogo con un personaje ausente, seutiliza cuando Ta autora se dirige a sus seres queridos, en fragmentosque se entremezclan con relatos en primera persona.181La primera persona no solo narra viviencias propias sino quetambién recrea las de terceros: tanto la protagonista como otrospersonajes usan el ‘yo’ gramatical alternativamente. Los dos casosextremos son: el de la viñeta: “Graciela: Around the Table” (18), y eldel guardia responsable del parto de Graciela que cierra el episodiofinal: “Problems, problems again. First we run out of wine, and nowthis fucking child” (120). El primer caso sirve como forma de“pluralizaciOn”: pasa de la primera persona a la segunda: el flujo deconciencia de Graciela en los ültimos instantes de su embarazo,mientras hace ejercicios dando vueltas airededor de una mesa. LapluralizaciOn unifica a la narradora con su amiga, ya que se desplazade una a otra dándonos claves muy sutiles para diferenciarlas, y conel niño que Graciela va a parir y la propia hija que Partnoy recuerdaen otro capItulo, remitiéndonos en ültima instancia a la imagen queguardamos de la madre de Graciela, a quien le dedica el libro. El casodel guardia, por el contrario, anula la continuidad. El hilo que une losyo anteriores se rompe por 51 sOlo, dejando su voz como slmbolo de lafalta de humanidad, hueca y brutal frente al interrogante final sobrecuántos ninos nacerán en esa Escuelita, dIa tras dIa. A diferencia dela confusion que nos produce la voz de Graciela por su parentesco conla de Alicia, no es diffcil identificar la del represor porque deinmediato reconocemos su lenguaje grosero y la gradaciOn grotescade sus preocupaciones: la falta de vino está en primer lugar y ensegundo, el nacimiento de un niflo en cautiverio. El material se vaorganizando como una polifonla de voces unificadas por la propia;algunas se pueden confundir con ella, otras permanecen disonantes.182Pero todas ellas apuntan a motivos como el humor negro y logrotesco, resultantes del horror: “But that one-flowered slipper amidthe dirt and fear, the screams and the torture, that flower so plastic,so unbelievable, so ridiculous, was like a stage prop, almost obscene,absurd, a joke” (28). Teatralidad y comicidad se conjugan paratransmitir el sin sentido en el que deambulan tiempos y personajes.El segundo capItulo comienza con una de estas imágenes grotescas:“I’ve discovered the cure for constipation,” I told Maria Elenaone morning .“Really?”“Yeah, just pretend that Chiche’s face is inside the latrine andshitting becomes a pleasure”. (29)La ironfa junto con el humor negro ayudan a sobrellevar lahumillación:“I heard you are a Jew, is that right?”Yes, sir.”“Okay. If you don’t behave we’re going to make soap out ofyou, understand?”Chiche’s warning didn’t frighten me, maybe because I’mconvinced that at The Little School there isn’t sufficienttechnology to make soap out of a.nybody. (61)Incluso durante una sesión de “tortura china” bajo una gota de agua:“Black humor made her shield thicker and more protective” (72).183Lo cómico surge también cuando la atención se fija en un detalleque solfa ser normal en la vida cotidiana pero que ahora resultadisonante: una pantufla en una cárcel cambia completamente desentido (25-26), de manera que el desplazamiento de los signos queprovoca la nsa remite siempre al espacio sin referentes del campo deconcen trac ion.La narración opera mediante una re-semiotización de la funciónorigi.nal de los elementos: una caja de cerillas se transforma en ellugar donde “descansa” un diente que le han hecho saltar de ungolpe. El juego que le sirve para mantener la mente ocupada consisteen ponérselo en la boca, sacárselo y guardarlo acorde al momento(87-89); el pan se transforma en una serie de migas con las que secomunica con sus companeros (84); la cercanIa de otra presa a partirdel cambio de posición de las camas es una “visita social” (69); lanariz que en su pasado le causaba problemas por su tamaflo y formadeviene su apertura al espacio, ya que le permite ver a través de“little, illegal, and dangerous windows” (61); el cepillo de dientes, y eldentIfrico que le parecen “objects from another planet” (82) tambiénse yen de otra manera dentro del marco de la prisión. Un guardia laamenaza con un arma en la boca:“It’s loaded . . . . You are scared, aren’t you?” I didn’t move.Maybe this is why the whole business of the tooth brushesseemed so absurd. The fact is that a few minutes later heappeared again and gave us each a tooth brush and toothpaste.(81)184Es probable que se trate de un diálogo imaginario, pero como loauténtico en este texto no pretende ser la factualidad sino laexperiencia del terror, ya no nos preocupa si es ficticio o real. Dehecho, la forma en que la autora presenta el absurdo, tratando derecuperar la sensación de mundo al revés, de universo discontinuodonde todo asume un aspecto enganoso, traduce con mayor fidelidadla vivencia del campo de concentración.Los cambios bruscos de conducta de algunos personajes y lasmetamorfosis que sufren tanto los objetos como las personas hacenque este universo parezca carnavalesco. En este carnaval lasmascaras separan dos bandos enemigos: los que quieren ver y losque no se dejan ver:Some days ago I went into the kitchen without noticing thatshe was there. She saw my face. I don’t like it at all that she’sseen my face. I don’t know whether this one will come outalive or not. Afterward, I asked her, “If you run into me onceyou are released, you’ll surely shoot me, won’t you?”“No.” she answered, “I’ll buy you a coffee,” and she laughed.(120)Los dos bandos también se diferencian por el tipo de juego quepractican: los prisioneros juegan para evadirse del terror y pararecuperar su humanidad, los otros juegan para subrayarlo y paraanular la humanidad de sus enemigos. Los primeros recurren alhumor negro y se rfen de SI mismos o de sus circunstancias, lossegundos utilizan la burla y se rIen a costa de sus vIctimas:185Some days ago Loro and Bruja came out with “the little train”idea.“Move on, move on, hurry up!” said Bruja while madlyrunning from one room to the other, placing everybody in line.“Look at them, how nice! A bunch of subversives playingchoo-choo train,” he told Loro, who liked the game.“Hold hands. Say choo-choo. Louder. Louder!” (31)El crItico, como sostiene Young, debe comprender que existe otro tipode autenticidad, “the truth f interpretation” (407). El desencuentrode los elementos, lo hidico y la incoherencia no son solo la forma queasume el relato, sino además la forma en que Alicia Partnoy accede asu experiencia mientras la vive. El püblico no conoce jamás loshechos mismos sino la forma en que las vIctimas los fueronplasmando de acuerdo a sus propios mitos. Y ese conocimiento esesencial porque moldea la comprensión y las reacciones del püblicoante ese momento histórico.Tras la lectura de este libro entendemos que la mecánica delterror, con todo su absurdo y brutalidad, no puede acabar con elsentido. Graciela da a luz en cautiverio; Alicia le habla a su hija conla imaginación, y una prenda de la amiga muerta le da fuerzas pararesistir: las escenas retoman una y otra vez el tema de la esperanzaen la humanidad que une lo que la represión separa. Esahermenéutica del proyecto militar marca nuestra percepción de losucedido, porque nos identificamos con la persona que sufrió y quenarra, de modo que su poetización repercute en nuestra manera deentender el pasado. Sin embargo, la autora quiere que perduretambién la evidencia misma de la tragedia, y a tal efecto agrega dosapéndices para documentar lo que sabe de las vIctimas y de los186victimarios. En el primero presenta los casos de los desaparecidosque aparecen como personajes del libro, su edad y nombre completo,las fechas y lugares exactos en que fueron secuestrados, y otrospormenores. En el segundo aparece Ta descripción de los represores,con los datos que pueden ayudar a identificarlos: caracterIsticasfIsicas, sobrenombres, rangos. Entre los dos apéndices, un mapa deTa Escuelita. Con este conjunto de informaciones no solo asegura Taveracidad de su historia, sino que también muestra Ta funcionalidadde su publicación en tanto documento que sirve para ubicar a losculpables y rememorar a los muertos. Tanto los casos de losdesaparecidos en Ta Escuelita como las descripciones de los guardiasy el mapa aparecen al final del libro, porque a To largo del relatoparece no querer dar datos concretos que nos ayuden a ubicarnos enel espacio y en el aspecto de los personajes desde una perspectivatotalizadora. Partnoy insiste en darnos Ta misma vision limitada queella logra al espiar por debajo de su venda y nos mantiene en unestado de confusion idéntico al suyo y de sus companeros. Lo logra através de la insistencia en Ta descolocaciOn de objetos que muestranel absurdo con sOlo aparecer en el nuevo contexto. Somete To sólito auna observación minuciosa que termina desfamiliarizándolo, y asIprovoca el asombro ante elementos que parecen obvios o carentesde interés. En lugar de darle aT Tector una explicación racional, Tosacude con un desatino para que se sumerja con las victimas en eluniverso de la insensatez. Todo lo que sucede en el campo esgratuito, los guardias insisten en actuar de manera impredecible ylos presos, en lugar de buscar el sentido, tratan más bien desobrellevarlo inventando nuevos códigos que les permitan187insentarse en su situación sin desesperar. De ahf el uso de la parodiapoetica:To shave my legs, for what? I sit down, crossing my legs as iffor a T.V. commercial: The best beauty parlor in town, the mosteffective depilatory method, at The Little School. For neatcorpses and Chiche’s attention. --The Little School, at its newlocation near army headquarters--is waiting for your visit!Fm in a good mood, which means that I’m in the mood forblack humor. (113)Además de tratarse de una situación inesperada para el lector, queno se imagina que una mujer pueda depilarse en un campo deconcentración, multiplica la sorpresa a través de formas literarias deextrañamiento. La narración se centra en lo excepcional y lo subraya,de manera que el lector salta de lo inesperado a lo inesperado,perdiendo las referencias y las pautas logicas que le puedan servirpara encontrar razones, mediaciones, continuidades. “Se instaura elabsurdo sistemático como forma de ruptura” (34), pero mientrasescritores como Cortázar aplican esta técnica para rompervoluntariamente con lo admitido, la costumbre, o el sentido comün, laescritora recupera la forma que involuntariamente asumió surealidad, rota en pedazos por la fuerza. Desarticular lo real no serála tarea del intelectual que quiera despertar al püblico de su inercia,sino más bien la consecuencia penosa de un sistema de exterminioque genera una memoria fragmentada, como una pesadilla a la quesolo el artificio le puede colocar comienzo, desarrollo y final. Es por188esta razón que Ta forma del relato es el mosaico, To que le permitetransiciones tan bruscas como las de su vivencia, y fuerza aT lector arecrear esa especie de viaje por Ta locura colectiva.El juego y el humor son formas humanas, ejercicios de libertaddentro de los marcos de la reclusion, desafIos a Ta degradación y a Tadesintegración, un intento de vencer en esta confrontaciOn entre dossombras que invoca eT poema anterior aT episodio final, “Nativity”.Outside it’s ApriT, it’s nighttime.Two fierce shadows in a fight.Life: the power of childbirth,Death: the sound of firearms.Two unmeasurable shadowsare fighting inside your womb.Life: the child is pushing out.Death: the fear is taking over.Do you think both these shadows couldwin this hard battle?“Yes, they could,” the echo answers,echo of bullets just waitingto ravage the mother’s wombas soon as the new life is born.Outside it’s April, it’s nighttime.Two fierce shadows in a fight. (118)El motivo de las dos sombras cierra el texto para mostrar lainsensatez de una lucha entre vida y muerte donde finalmenteninguna vence: “A prisoner child has been born. While the killers’hands welcome him into the world, the shadow of life leaves thescene, half a winner, half a loser: on her shoulders she wears aponcho of injustice” (121).189Esta lucha entre vida y muerte realzada por Ta poesfa es tambiénun sImbolo que une a todos los textos que analizamos. Y elartefacto-libro que el testigo produce representa la victoria de Taprimer a.190IV. Recuerdo de Ta muerte, de MigueT BonassoA diferencia de otros textos que venimos analizando, Recuerdo deTa muerte es la obra de un periodista que recoge informaciones ytestimonios sobre Ta confrontación entre Tas Fuerzas Armadas y TosMontoneros, eTaborando con ese materiaT una noveTa testimoniaT”.La inclulmos dentro deT corpus testimoniaT, aunque no se trate de untestimonio propiamente dicho, porque comparte con Tas otras obras eTfin de denunciar, y eT hecho de ser un hIbrido que pone en teTa dejuicio Ta division genérica tradicionaT. Pertenece aT conjunto de obrascuyo proyecto es eT de desafiar tanto Ta estructura formal de lanoveTa como Ta funciOn misma de la literatura en Ta sociedad. Estaactitud, sumada a la intención declarada de dejar constancia desituaciones verdaderas, la ubica en el area que nos proponemosestudiar.Los probTemas teóricos que plantea este tipo de escritura ya hansido elaborados en eT perfodo de posguerra por autores alemanescomo Brecht y Benjamin, quienes durante Tos años treinta, previos aTauge deT nazismo, discuten temas como Ta “nueva objetividad”. Esapreocupación se remonta, por otra parte, a las inquietudes de lossoviéticos (Maiakovsky, Tretiakov) que a mediados de Tos años veinteya hablan cuestionado Tos principios de una noveTa realista basadamás en la verosimiTitud que en la verdad “reclamando una Titeraturade hechos, de datos verdaderos” (Amar Sanchez 433). Desdeentonces han quedado abiertas Tas propuestas que surgen de estacorriente de pensamiento y se han concretado diversos textos que191parten de ideas semejantes. La resultante es la existencia de obrasque cuestionan, a través de su forma, la permanencia de ciertosgéneros, y que en su intertextualidad dialogan con otros sistemasliterarios a los que niegan o afirman--de acuerdo a Ta terminologIa deJ. Kristeva--.Dentro de este marco se destacan, en Latinoamérica, escritoresque han querido modificar el modo mismo de hacer literatura,optando por un “trabajo de transformación?? por el cual se“literaturiza” un texto que surge como informe periodistico. Laliteratura alemana de posguerra ya habIa experimentado con estastécnicas documentales, por las que 1110 representado adquiere valorestético mediante su autenticidad y por el nuevo campo de relacionesque el material descubre al ser transformado por el montaje; almismo tiempo, se le asigna una nueva función a esta forma, que debeinformar y activar Ta comprensión poiftica del lector (433). Lasformas del realismo que estudiara Lukács son consideradas caducaspor Brecht y Benjamin, quienessostienen la historicidad de las formas: los nuevos temas exigenformas nuevas que se valgan de Ta evolución de los mediostédnicos. [Se acentüa] Ia importancia del cambio formal comocapaz de modificar la función de la literatura . . . . (434)En la Argentina, esta necesidad de un cambio formal fue encaradapor Rodolfo Walsh, quien querfa transformar su compromiso enescritura, y generar en el lector un cambio de actitud que la novela192‘no lograba. La alterriativa para lograr Ia “desautornatización dellector” serfa la de combinar elementos periodfsticos y testimoniales,de manera que la organización del material, en lugar de la ficción,fundara la labor estética (434). Se rechazan los mecanismos deverosimilitud de la literatura realista y se elige un procedimientoinverso: “tanto Operación masacre como los restantes se planteansiempre como discursos, en relatos de investigaciones acerca dehechos que, aunque reales y quizá por eso, son percibidos casi comoinverosfmiles.” (435)Recuerdo de la muerte se nutre de los mismos principios: la tareaes el montaje y la trabazón de testimonios que dan cuenta de unarealidad más afIn a la ficción policial que a un relato verosImil. Estairrealidad de la realidad es un fenómeno que ha sido estudiado porlos escritores norteamericanos de fines de los años sesenta (Capote,Mailer, Wolfe), quienes desarrollaron el Ilamado Nuevo Periodismo yle dieron gran impulso a la escritura no ficticia. In Cold Blood, delprimero, se considera la cumbre de esta tendencia cuyo precursorfuera Walsh, con Operación masacre (1957). Walsh, sin embargo,tampoco surge de la nada, ya que existe un tronco literario que enLatinoamérica ha recurrido siempre a las formas mixtas. A partir delos años cincuenta éstas se dan en todas las Americas, y surgen lanovela documental de Ricardo Pozas, Juan Perez Jolote (1952), lostestimonios orales del antropólogo Oscar Lewis (1960) y las novelastestimoniales del cubano Miguel Barnet, que le da su impulso mayoral género a través de Biograffa de un cimarrón (1967) y La Canciónde Raguel (1970).193Esta generalización del fenómeno desde la década del cincuenta seexplica a partir de la crisis socio-polItica mundial de posguerra, antela cual la literatura reacciona con la creación de nuevas formas. Lasmismas son históricas porque varfan con el diálogo que establecencon las realidades de cada década. En dichos años, las formasliterarias han debido confrontar el desarrollo de los medios masivosde comunicación (con la consecuente primacIa de los lenguajes oralesy visuales en la cultura), los regImenes autoritarios y sus poifticas derepresión y censura, Ta propaganda que distorsiona la informaciónaün en los paIses supuestamente democráticos, los mecanismos dereproducción mecánica que analizara W. Benjamin y una serieinagotable de variantes a las que habIa que responder. Eso nosignifica que no quedara espacio para Ia novela propiamente dicha,sino que algunos escritores optaron por asumir esas nuevasrealidades y elaborarlas mediante formas alternativas, confrontandoformas previas que aün siguen produciendo su corpus.Dentro del contexto local, Walsh retoma el “drama policial” de tipotestimonial. De este modo demuestra que los géneros “marginales”son aptos para darle forma a las versiones de ciertos hechoshistóricos, en sociedades en las que las versiones oficiales estándesacreditadas.Lo que logró Walsh, e intenta Bonasso, es la combinaciOn de datosrecogidos a lo largo de la investigacion con mecanismos literarios quele permiten novelar lo real. Walsh muestra desde el prólogo que loshechos narrados han sucedido, y explica Ia dificultad de contarlos enun pals que no acepta versiones comprometedoras para ciertosgobiernos. El periodista recalca los datos históricos para que no194quepa Ta menor duda de que se trata de hechos verIdicos. Elproducto es un documento histórico narrado a través del cual el autorva descubriendo Ta verdad, siguiendo pistas y encontrandosobrevivientes, conversando con testigos y reconstruyendo escenas(Foster, Latin American Documentary” 42-43). Las técnicasnarrativas de Walsh incluyen la creación de diálogos a partir de lasdeclaraciones de sus entrevistados. Tal como senala Foster, lasrecreaciones hipotéticas de los estados mentales de las vIctimasincrementan Ta dimension novelesca de la obra, junto con Tasustitución del enfoque cronolOgico por uno “en mosaico,” queconsiste en presentar primero a los protagonistas, desarrollar acontinuación los hechos y finalmente llegar al caso judicial tratadopor las autoridades. Esta narración, observa Foster, se destaca por TamaestrIa con que Walsh transforma la diversidad de fuentes en undiscurso Onico. Mantiene eT suspenso como en una novela policial aTocultar parte de Ta información para que el lector se entere de lascircunstancias del crimen a medida que avanza el relato.En Recuerdo de Ta muerte Bonasso menciona en una referenciaintratextual a Rodolfo Walsh, su maestro, y a través de las paTabrasdel precursor sugiere que el autor de estos relatos, fundados entestimonios de otros, es colectivo:• . . recuerdo unas palabras felices de mi maestro RodolfoWalsh: “si en algün Tugar escribo ‘hice’, ‘fui’, ‘descubrI’, debeentenderse ‘hicimos’, ‘fuimos’, ‘descubrimos’ (405)195Bonasso, al igual que Walsh, describe la forma en que se vioimplicado en la investigación y escritura del libro, pero lo hacedentro de la novela, presentándose como personaje at que uno de losprotagonistas le solicita que intervenga en Ia publicidad del hecho.La prueba de la autenticidad del relato se encuentra en el ültimocapitulo o crónica final, una especie de epliogo donde desarrolla lapoética del texto, que otros testimonios presentan en el prólogo.También se refiere a su intencionalidad, at tftulo y al género mismo:Recuerdo de la muerte no se llama asI por casualidad, ni porqueme emocionó el hermoso poema de Quevedo, Es un libro contrael olvido. Impiedoso, tal vez, como suelen serb los espejos.No es por azar, tampoco, que asumió la forma novelIstica. Lanarración muestra, no demuestra. La novela permitedesenterrar ciertos arcanos que a veces se niegan a salir dentrode las pautas más racionales de la crónica histórica, eltestimonio de denuncia o el documento politico. Pero lavoluntad de novelar no encubre aquI el designio de modificarlos hechos. Todo bo que se dice es rigurosamente cierto y estáapoyado sobre una base documental enorme y concluyente .No fue fácil la investigación, con los testigos y los documentosdesparramados por el mundo, sin mecenas de nuevo o viejocuño, sin partidos ni fundaciones por detrás, mientras habIaque romperse la crisma para ganarse la vida en el exilio.Tampoco fue sencillo sentarse ante esta montana de gritos yacontecimientos y darles forma. Hubo que recurrir a esaprepotencia de trabajo’ que Arlt reivindicaba en L o sLanzallamas. Porque sigue siendo cierto: “crearemos nuestraliteratura, no conversando continuamente de literatura, sinoescribiendo en orgullosa soledad libros que encierran laviolencia de un cross a la mandIbula.” (404-05)196Este párrafo encierra varias claves para Ta lectura. Ante todo, To quepodria interpretarse como una estrategia de verosimilitud de unanovela (el hecho que el escritor insista en la realidad de las fuentes yde los hechos que relata) se muestra más bien como un dato que hayque tomar textualmente, ya que unas páginas antes ha descrito conlujo de detalles su participacion como organizador del encuentroentre Jaime Dri, el protagonista fugitivo de un campo deconcentración y Ta prensa internacionaT, circunstancias en las que “Sefue incubando Ta idea de este Tibro” (400).Se trata, como eT autor mismo decTara, de un documento históricoescrito como ficción para expresar significaciones que “Se niegan asalir” a través de géneros no ficticios (404). Es la misma actitud que,años más tarde tendrá EToy Martinez, cuando escriba su NoveTa dePerón, con Ta diferencia que eT üTtimo ya ni siquiera pretende ser fiela una historia que aT devenir tan absurda necesita noveTizarse paracobrar sentido. La estrategia de Eloy Martinez parece más coherenteporque no pretende mezclar reaTidad y ficción, sino que asume eTcarácter ficticio de toda su empresa.ET narrador recurre a documentos guardados en unas carpetasamariTTas que consulta, y que simbolizan eT eTemento testimonial delrelato. SeTecciona de ahi ciertos materiales y Tos arma con diáTogos,monóTogos interiores y flujos de conciencia. Al hacerTo se torna másTibertades que Walsh, porque además de los diáTogos que pudo haberregistrado nos muestra la intimidad y la psicologla de personajes alos que no conoció, por ser sus enemigos o por estar muertos (Foster24).197This novelistic quality of Recuerdo de la muerte is both itsmain identifying characteristic and its principal rhetoricalproblem. (21)This feature of Bonasso’s narrative is neither a T’mistake” noran irresolvable defect, although historians and journalists maylegitimately doubt its documentary usefulness. I point it out asthe specific rhetorical strategy Bonasso utilizes to increase thenarrative reality of his account. (25)Foster concluye que el lector de literatura testimonial realiza unpacto con el autor, semejante al pacto autobiográfico que estudiaraLejeune. El püblico acepta que las declaraciones del testigo sonauténticas y verificables. En cambio, ante la ficción suspende esaexigencia, porque autor y lector están de acuerdo en que lo narradoes un producto imaginario. El problema con los relatos verIdicos quea la vez presentan rasgos ficticios es, segán Foster, que si los ültimoscobran prioridad dentro de la novela, liegan a romper el pacto deverdad y el lector puede dudar de la autenticidad de la obra.El periodista quiere redactar la memoria del infierno para queperdure el documento y contribuya a un futuro examen de conciencianacional: T’Si la conciencia colectiva no logra exorcisar a los demonios,el futuro será un tembladeral. No es posible ni decente que unasociedad tape la propia porquerla como los gatos” (405).“Investigar la propia porquerfa” incluye la tarea de cuestionar elfuncionamiento de los Montoneros, quienes impulsaron el retorno dePerón al pals en 1973, tras diecisiete años de exilio. Tras la muertede Perón en 1974, Isabel, su segunda esposa y vicepresidenta de la198nación, asumió el poder. Ella y Lopez Rega, ex-secretario privado dePerón y miembro de la Triple A, emprendieron la tarea de reprimir alos opositores, empresa que los militares perfeccionaron desde 1976.Antes del golpe de Estado, el Ejército ya habIa encabezado campañascontra grupos guerrilleros, gracias a un decreto firmado por elgobierno que sutilmente autorizaba el exterminio del enemigo. Conla instauracion del liamado Proceso de Reorganización Nacional sedeclaró el estado de excepción, bajo el que se organizó una represiónsistemática indiscriminada. No era necesario ser opositor paradesaparecer o para ser torturado. Sin embargo, en casos como losque Bonasso describe, se persiguió concretamente a militantes de laJuventud Peronista y a dirigentes de su brazo armado, el MovimientoMontonero.La historia cuenta el secuestro de Jaime Dri, un legisladorperonista, y su detención en la Escuela Mecánica de la Armada(ESMA)5. En esa etapa de la “guerra sucia” la Marina les daba untrato preferencial a los prisioneros peronistas, porque pensabaincorporarlos a sus filas nacionalistas. El General Galtieri, a pesar depertenecer al Segundo Cuerpo del Ejército, estaba de acuerdo con elproyecto de infiltrar la organización y trataba de ganar adeptosdentro de los campos de concentración. A Dri lo reclutaron dentrode estos grupos, en la sección de prensa, y eso le permitiofamiliarizarse con el aparato de propaganda ideologica de los5 Escuela militar que a Ia vez se habilitó como campo deconcentración. AllI se torturó y asesinó a miles de detenidos durantela dictadura.199“quebrados”. Después de varios traslados finalmente logró escapar,gracias al descuido del guardia de un campo de concentración vecinoa la frontera con el Paraguay. Tras sortear una serie de dificultadesque se le presentaron en el momento de la huIda, logro salir delpeligro con la ayuda de diplomáticos panamenos que ubicó gracias acontactos de su mujer, la Negra. Dri se liberó de sus captUres paradescubrir que su movimiento no apoyaba a quienes lograbansobrevivir la tortura y escapar de las cárceles clandestinas. Losdirigentes consideraban que cualquier acto individualista eracondenable, y la iniciativa de huir no segufa las directivas de laorganización.El caso de Luis Valenzuela, otro dirigente montonero cuya historiase narra, termina aün de manera más dramática: aquéllos a quienesse propone salvar, los dirigentes del partido, lo degradan de su rangopoiftico-militar tras su heroica fuga del campo de concentración. Sutarea es reunirse con la ctIpula del movimiento en el exilio paraposibilitar su exterminio. Al ilegar a Mexico les advierte a suscompafleros del peligro, y el movimiento da una conferencia deprensa para difundir el atentado. La crisis de carácter internacionalque se desata impide que se cometa el crimen. Sin embargo sus“superiores” lo juzgan y condenan por no haber seguido susdirectivas.Bonasso nos muestra un aspecto que ningün otro testimonioexpone: la participación masiva de los militantes en los planes delenemigo, su transformación en delatores y la ceguera de una cüpulapartidista que vive alejada de la realidad de los campos de reclusion.El periodista se identifica con aquéllos que se salvaron de la200decadencia moral, y su denuncia quiere ser ética. Aunque declaraque el libro es una iniciativa independiente y no menciona supertenencia a Montoneros, se sabe que era el responsable de prensade la organización. No sorprenderfa, entonces, que la obra fuera unatarea encargada por activistas disconformes con la politica internadel movimiento.La motivación subjetiva da lugar a una trama fragmentada: losepisodios, desarrollados en tres temporadas de X, XI y XIII capItuloscada una, se intercalan con “Lejanfas”. La “LejanIa” previa a lacrónica final nos da las claves de su significado. Se llama“Confesión”, y en ella el autor se dirige al lector con el estilo intimistapropio de ese género.Perdón por meterme. No puedo evitarlo. Es, tal vez, una faltade pudor. Pero siento que resulta imprescindible. Este capItuloes uno de los que me han dado más trabajo. Y quiero contarleal lector cómo está naciendo. En in anochecer de julio de 1983,en la ciudad de Mexico . .Las pasiones de hace seis, diez años atrás, se han convertidoen fotografIas sobre el escritorio. La Argentina entera cabe enuna montonera de carpetas amarillas, que consulto conexasperación. Allá lejos y hace tiempo no es más el tItulo felizde Hudson que, de tan feliz, devino lugar comün. Es unaobsesión que visita al pensamiento dIa y noche, a cada hora. .No todas las imágenes ayudan a recordar con precision. Aveces no distingo a quiénes corresponden, en qué momentofueron tomadas. A lo sumo puedo ubicar la época (“Esto pudoser . . . esto tuvo que ser . .. “) . ..y nada más. En cambiohay otras que capturaron e inmovilizaron los momentos clavesde nuestra historia reciente . . .Comprendo una vez más el por qué de la dificultad, la razOnde esa aridez que paraliza al escritor frente a la máquina.Como el nino aquél de la parabola de San Agustin, que simulaba201meter todo el mar en un pozo de arena, yo quise tambiénencajar a través del ventanuco de las “LejanIas” ese océano deacontecimientos que solemos liamar “una época”. Y, como erade esperar, solo puedo presentar unas pocas postales, sinaparente ligazón entre sI. Escombros que remueve Ta memoria.(359-60)El autor, testigo de una epoca pasada, debe elaborar Ta Tejanla ypresentarla. Tal como el recuerdo no puede recuperar todos loseslabones, su escritura se ye limitada por esa confusion de imágenesrepresentadas por las fotograffas, pruebas incompletas y desgajadasde Ta etapa que le interesa recrear. Describe los momentos clavescapturados por esas pocas fotos de envergadura histórica, como la deTa ilegada de Perón a Ezeiza para asumir Ta Presidencia de Ta Nación.El siguiente fragmento opera, como la memoria, por asociación: “Esinütil. Está bien. Pero no dice nada. Trato de pensar en el largoexilio de Perón y termino pensando en nuestro exilio.” Ese exiliopropio To lleva a pensar en todas las generaciones que formaronnuestro pals y terminaron enterradas “con sus huesos en eldestierro.” Va retrocediendo por asociaciones hasta eT 17 de octubrede 1945, “dfa-vértice” por ser una de esas fechas “como bisagrasdonde se condensan aflos de historia,” que remite a las sensacionesque hoy procura descifrar: “la sensación más palmaria es ésta: no haymaflana, por Ta sencilla razón que es imposible imaginarla.” (361).Tras referirse a la destitución de Perón por un golpe militar queprovoca su destierro, se transporta al Perón que ha regresado ante Taconvocatoria del General Lanusse en 1973, para ubicar alprotagonista en un cuadro que se muestra en “cuotas crecientes de202irracionalidad y realismo mágico” ante los ojos de Ta Negra, su mujer(365).Lo individual se conjuga con lo colectivo en una historia que secuenta a través de episodios salteados, narraciones cronológicasinterrumpidas por comentarios sobre tópicos de fondo, diálogosbasados en declaraciones de testigos y otros puramente imaginarios.El objetivo es mostrar el “emputecimiento gradual de todo queprenuncia la masacre aT mayoreo” (366), pero con la esperanza deque el destino podrá modificarse, porque “no pudieron matar a todos,ni encanarlos, ni desaparecerlos” (367).La büsqueda de la identidad representada por las imágenes de losque en su mayorla ya no están es simbólica de un pals en el que lasmadres de los detenidos-desaparecidos hacen su ronda semana trassemana, mostrando las fotos de sus hijos en alto frente a la Casa deGobierno. Investigar en base a fotograflas es ponerse del lado de Tadisensión, desafiando la version del Estado que afirma desconocer eldestino de las vlctimas. Desde esa perspectiva escribe Bonasso, paraarmar el rompecabezas de un laberinto que él mismo define como“un segmento en Ta vida de un hombre y un pueblo” (397).El texto es autorreferencial en la medida en que va definiéndoseparalelamente al desarrollo de la acción: “Con la puerta que se cierraa espaldas del fugitivo culmina esta novela real o realidad noveladaque es Recuerdo de Ta muerte (397). En este sentido es un relato203para si, que cuestiona sus estrategias y hace participar al lector en suformación 6Las metáforas que Bonasso utiliza en su obra provienen de unavision apocalIptica y cristiana de la historia. Dicha nociOn funda lostrópicos a través de los cuales conforma la imagen ‘real’ de los hechosque narra. Nuestra lectura partira de las ideas que sustentan lostrOpicos del discurso.1. La simbologla cristiana: intertextualidad y autor implIcitoBoth “people” and “witness” (or “testimony”) are classicaltheological concepts that refer to the beneficiaries and bearersof God’s salvific grace. In the Old Testament those terms wereapplied by the prophets to the people of Israel, and in the NewTestament the evangelists and apostles applied the same termsto the Church. (Castillo-Cárdenas 144)La historia humana se presenta a menudo con la simbologla de lacreación y la destrucciOn, elementos que figuran en el Apocalipsis deSan Juan.7 De acuerdo a esta vision, el tiempo es lineal e irreversible6 Hayden White en Tropics of Discourse analiza el elemento trópicoexistente en toda forma discursiva. TrOpico es el proceso a través delcual todo discurso que pretende describir su referente de un modorealista y objetivo termina constituyendo los objetos para darlesdeterminada coherencia. (1-2)7 El Apocalipsis de San Juan es el ültimo libro del Nuevo Testamento.204y el cristiano avanza por él hacia la redención. La escatologIaculminará cuando la intervención divina ponga fin a la historia,suceso que permitirá el pasaje al mundo intemporal. No se trata deuna concepciOn nihilista, ya que Ia destrucción equivale a una nuevacreación y por lo tanto debe ser vista con esperanza (18-19). Elacento se pone en la victoria, pero ese logro final se consigue graciasal sufrimiento y al esfuerzo personales. El simbolismo queacompafla la imagen del apocalipsis se caracteriza por la utilizaciónde antItesis, creando dualidades que se organizan en función de surelación con el Bien o el Mal. (22)El uso del simbolismo apocaliptico no se limita a la escriturareligiosa sino que ha sido utilizado por autores seculares queproyectan ese tipo de trama para dane forma y sentido a los hechoshistónicos. Las catástrofes y los juicios se representan a menudo conla simbologfa biblica. En el universo de la histonia, el caos querepresentan las guerras, las luchas entre fracciones antagónicas, laspersecuciones y todo tipo de situación lImite, pueden llevar a unapocalipsis trágico: las esperanzas filosóficas o polIticas se mantienenen niveles abstractos.Pero pueden crearse sistemas de pensamiento como el marxista,que prometen una utopIa terrenal similar al paraIso cristiano. Laviolencia y la catástrofe se vuelven momentos esenciales ynecesarios para la creación de un nuevo orden social más justo.Esta mezcla de escatologIa cristiana y marxismo se manifesto enla Argentina de los años sesenta y setenta dentro del movimientomontoneros, en el que conflufan jóvenes católicos e izquierdistas quevelan en el peronismo el Onico medio de acceder a las masas. No205sorprende entonces que Recuerdo de Ta muerte, un libro que cuentalos avatares de dicho grupo, se estructure airededor de esa ideologIa.No es la primera vez que en Ta literatura argentina se apela a estetipo de interpretacion. Roberto Ant inició una tradición escatológicadesde fines de Ta década del veinte, pero no solo su escnituradeterminó Ta recurrencia de este tópico en Ta noveTIstica argentina;pareciera que Tas imágenes apocalIpticas son aptas para expresar Tapercepción que tiene el argentino de su destino. Es naturaT que eTreferente de Bonasso sea ArTt, no tanto por las estrategias realistasque utiliza, sino sobre todo por su visiOn escatolOgica de Ta historianacional. En su disertación Apocalyptic Symbolism in the ArgentineNovel, Samuela Davidson Smith afirma que:Arlt sought social justice in a literary mode that is essentiallyNietzschean and prophetic, and he proposed an apocalypticvision that called for the destruction of the body so that thesoul might be saved. (34)Bonasso también insiste en Ta salvación del alma aunque el cuerpotenga que ser destruIdo, ya sea por la tortura o eT sacnificio de losseres queridos en función de un ideal social superior. La simbologIacristiana aparece desde el comienzo, en el “epIlogo a la manera deprólogo,” sección que presenta los Iconos claves del libro. Dichoprólogo nos da por anticipado el conocimiento del desenlace: elPelado, un diputado peronista y cristiano que ha logrado escaparsede un campo de concentración, está en Roma junto con un grupo de206montoneros. Los militantes acuden de diversas partes del mundopara un conclave en el que se discutirá Ta situaciOn del pals y sedecidirá “el inminente lanzamiento de Ta contraofensiva popular”(18). Simultáneamente y en Ta misma ciudad, un grupo deparamilitares está abocado a Ta tarea de localizar al fugitivo ymatarlo. El Pelado y su hermano, eT cura RaüT, se encuentran en TaBasilica de San Pedro donde se exhibe Ta escultura de Miguel Angel,Ta Piedad. En su condiciOn de sobreviviente, el Pelado ye Ta estatuacomo representación de Ta “Muerte joven” (11-12), sin reparar,segün el narrador, en “el mensaje imposible de Ta boca entreabiertade Cristo” o Ta serenidad del rostro de Ta Virgen “que anticipa Tacertidumbre de la ResurrecciOn.” Al enfrentarse a esta imagenpercibe que Miguel Angel “no habla querido concebir la vejez,” yaque por “el rostro infantil de Ta Virgen . . . parecIa la hermana y noTa madre del Jesus muerto” (11). Y entonces comprende el sentidodel nombre de Ta escultura,• . porque una sübita piedad se remontó desde el fondo de lavida y Ta muerte y, aunque supo que eran invulnerables, tuvoel instinto de protegerlos.--Tuvieron que ponerle ese vidrio a prueba de balas, paraevitar que otro Toco quisiera destruirla. Pero decime vos . •,Qué puede tener un tipo en Ta cabeza para romper una cosacomo ésta ? (11)Se identifican el Cristo de Ta Piedad y la juventud inocente, quedespierta Ta locura de los asesinos. Además, Cristo tiene, como los207revolucionarios, un mensaje en su boca imposible de descifrar.Foucault afirma, en Technologies of the Self, que la hermenéuticacristiana del ego consiste en descifrar pensamientos internos, lo cualimplica que escondemos un secreto (46).8 El secreto, en este caso, noha liegado a ser emitido, debido a la muerte prematura de lajuventud que lo posee.La figura de la Piedad contrasta con las de los nichos, “papasyacentes con los estigmas de la perversion, del cancer, de lasensualidad, del autoritarismo” (12), referencias al sistema autoritario y especfficamente a los que colaboraron con ese sistema apartir de su “perversion”: “Antes cebaba mate para los compañerosen las reunuiones del ámbito, ahora lo hacIa para los marinos. En elmedio se hablan producido algunos episodios que lo acosaban alacostarse” (15). Los paralelismos entre las figuras de la iglesia y lasdel universo concentracionario no cesan a lo largo del capItulo: “Otrosrostros yacfan en las sombras sin el rescate del mármol”, la imagende los que murieron en la tortura o acribillados, “que pareclareprocharle la culpa de estar vivo” (12). Y finalmente los dos, elPelado y Raül “hablaron de Alejandro VI y los Borgia. De losprimeros cristianos y de los ültimos. De las catacumbas y delTribunal del Santo Oficio. De las mutaciones de ese poder que labasilica encarnaba” (12). En este medio “el Pelado volvIa a entreverlos signos inevitables del mensaje . . . . La extrañeza primordial de8 Para una exposición del ascetismo cristiano, véase Foucault,Technologies of the Self 35-43.208estar vivo, estar ahI, en esa ciudad que habIa visitado tantas veces.Antes y después de su temporada en el Infierno” (12).Las alusiones al Cristo crucificado que ahora yace en los brazos dela Virgen joven, su mensaje contrapuesto a la perversidad de los queapuestan por el autoritarismo, la culpa por estar vivo tras su pasajepor el Infierno, es decir, por una resurrección que no logra salvar anadie más que a él mismo, y por ültimo las referencias al poder queencarna la basilica, dan cuenta de la crisis espiritual de un personajecatólico. Pero además, son una creación del narrador, que nos orientaen el texto mediante la iconograffa cristiana. Es el caso de TuchoValenzuela, dirigente montonero al que los torturadores quieren usarpara una emboscada contra el comité central en Mexico. Como se hamencionado, Tucho termina salvando a sus companeros ydesenmascarando püblicamente los planes de algunos militares queestaban a la cabeza del gobierno. Esta hazaña, cuya veracidad sedocumenta con recortes de diarios de la época, culmina con un juiciointerno del partido que lo degrada, volviéndose un “héroe trágico(405). Al final del libro nos enteramos que ha muerto. Perseguidootra vez por los paramilitares, se suicida con una pastilla de cianuro.En estas escenas se distinguen varias premisas de origencristiano. Primero, la noción de lucha interior que culmina con larenuncia: Tucho y su mujer optan por el sacrificio de ella y de su hijo,quienes quedan como rehenes en el campo de concentración, paragarantizar la misión de salvar a los cuadros más importantes delgrupo. Esta decision se toma en función de un fin superior, premisade todo militante que somete su individualidad a la tarearevolucionaria. El credo también dicta que su conducta sea evaluada209por los dirigentes, tras una confesión en la cual Valenzuela debedernostrar sus intenciones y ser juzgado por sus actos. A la renunciade Tucho le sigue la confesiOn: debe detallar sus planes y estrategiasfrente al cornité del partido, que determinará si SUS intenciones yacciones fueron correctas. El militante, que prefiere la muerte antesde abandonar la causa, acepta Ia condena del juzgado, que lo acusa deindividualismo. La obediencia, eje de esta ideologIa, ha sido violada,y el que confiesa debe pagar por haber tornado iniciativas propias.La teatralidad propia del cristianismo también está presente en elgesto de quitarle a Tucho sus galardones rnilitares, la pena que letoca por haber obrado con autonomIa. El hombre que habIa visto e1Infierno” (Bonasso 16), en lugar de ser portador de Ia gracia, terminacondenado.Esta tradición se manifiesta también en el capftulo XI: “Lejanlas:Confesión”. La alusión a las Confesiones aparece cuando el autorhabla de sus propios conflictos con la escritura de su libro.The self is sornething to write about, a therne or object (subject)of writing activity. That . . is one of the most ancientWestern traditions. It was well established and deeply rootedwhen Augustine started his Confessions. (Gonzalo-Cárdenas27).Las referencias a la mitologla bIblica se repiten a lo largo de lanarración como el motivo semántico central. El capItulo I (“LejanIas”)se abre con un párrafo que revela en qué térrninos interpretan los210personajes su propia historia. Se presenta al padre de Dri (El Pelado)y sus experiencias en relación con la polItica nacional, para mostrarluego la continuidad o la reiteración de lo mismo en la historia de suhijo y de toda su generación:Buenos Aires, junio de 1955Aquel 16 de junio pudo haber sido un dIa de invierno cornotantos, de no haber mediado algunas circunstancias especialesque lo convirtieron durante algo más de seis horas en unaversion circunscripta y criolla del Apocalipsis. (27)El bombardeo de la plaza mayor un mediodIa, en pleno centro deBuenos Aires, que fracasara en su intento de acabar con el gobiernoperonista, es Ia version criolla del Apocalipsis. El acontecimiento estámarcado por Ia revelación de que quieren matarlo a Perón (29), y Dries “arrojado al caos y a las tinieblas” ya que “su tragedia individualmarchaba acompadada con la gran tragedia colectiva que se estabaproduciendo” (31).Tanto los terratenientes como la jerarquIa catOlica y la clasemedia apoyan la “Santa cruzada” contra la “segunda tiranla”, iniciadapor la Marina de Guerra (32). Esta cruzada acaba con la teorIa de que“Dios es peronista”, que se habla difundido cuando “Ella” (Eva Perón)estaba viva. Las emisiones en cadena de la radio, que en esasocasiones transmite müsica religiosa, “suspendieron Ia másica sacra”para anunciar que el intento de la Marina habla fracasado (33). Perono todos volvieron a sus casas. Hubo “grupos que quemaron la curiade la Catedral y de las iglesias más cercanas. La oposición temla una211San Bartolomé, el incendio del Barrio Norte donde convivIan laoligarquIa y Ia clase media acomodada.” Finalmente, “muchasfamilias pasaron por el via crucis de la demanda en hospitales,comisarIas y morgues”(34). La dinámica está marcada por Iacontraposición entre las persecuciones iniciadas por Ia iglesia oficialjunto con los partidarios del statu quo, y los rebeldes, el pueblo, quejuegan el papel de Cristo joven crucificado.El capItulo II, “La caIda”, hace referencia simultánea al secuestrodel Pelado y a Ia caIda del paraIso, y en el capftulo III, “El traslado”,continüan las referencias intertextuales al catolicismo:La muerte de uno mismo. El catolicismo tapo muchas veces lacuestión con la idea de “la otra vida”. Pero a veces elpensamiento y el instinto coincidIan en un vértice de espanto:Ia nada . . . . Después la militancia sepultó ese sentimiento.Pudo asumir su propia muerte como algo independiente de sImismo . . . . Retornaba a la trascendencia. Y también la ideadel Cielo y el Infierno. Sin los toscos decorados de los ejerciciosespirituales pero con toda la fuerza primitiva que habiaincendiado su espiritu. Solo que Cielo e Infierno significabanahora otras cosas. El cielo de la Victoria y la vida en los otros yel infierno de la traiciOn . . . . Más tarde la ferocidad de lalucha volverfa a modificar Ia conciencia de la muerte. Antes deella aguardaban las formas más terribles del tormento. Comodecia Walsh, retornaban el potro del inquisidor y eldespellejamiento, con el auxilio de la ciencia moderna. (43)La presencia en el discurso de esta imaginerIa no se debe solo a unadecision del autor, sino a l exigencia del material. No sOlo el testigose autodefine en esos términos, sino que esa es Ia ideologla reinante212en importantes sectores del movimiento peronista, que hablansustituldo la religiosidad por una militancia con caracterIsticassimilares. La trama resulta comprensible en función de lasdicotomlas que surgen de este tipo de pensamiento: losrevolucionarios versus los traidores, Ta via del sacrificio militanteversus la complacencia de los débiles, el cielo de la verdad versus elinfierno de la mentira, el verdadero resucitar de las vIctimas versusTa resurrección falseada de ex-militantes que apareclan muertos enlos diarios para poder sobrevivir como torturadores (124). Estegrupo de caldos representa la decadencia ya que, como Judas, hizoposible la muerte de uno, de cientos de Cristos. Al igual que en elNuevo Testamento, el mensaje es que la resurrección existe y queademás “es posible exorcizar a los demonios,” justamente a través deTa actitud de la memoria, que facilita el renacimiento al “mirar haciaatrás” (405). En este mirar hacia atrás radica el libro de Bonasso,autor implfcito9 quien, en su calidad de autor real (es decir, comoBonasso miembro del movimiento), y de personaje, incita al mismotiempo Ta mirada crftica dentro del partido para evitar “la reiteraciónde practicas militaristas y elitistas” (405). Solo un cambio de actitudpuede garantizar la recuperación de los valores en crisis, y esecambio no se da a nivel individual sino colectivo, con Ta respuesta de9 El concepto de autor implfcito proviene de The Rhetoric of Fiction,de Wayne Booth. Esta instancia es “la figura propuesta por el textomismo como el que debe haberlo originado. 0, si se prefiere, es la“persona” adoptada por el autor real al producir su texto, la quepodrIa diferenciarse, desde luego, de Ta que adopta cuando escribeotiis textos.” (Richard Young, “Voces de la historia en El color que elinfierno me escondiera, de Carlos Martinez Moreno”, University ofAlberta, 1991)213las masas que, a su entender, siguen resistiendo y dando pie a Iaesperanza, esa aspiración latente en toda teleologla. Dicha resistenciapresupone una entrega a la causa de Ia liberación que se relacionacon la renuncia cristiana: “We inherit the tradition of Christianmorality which makes self-renunciation the condition for salvation.”(Foucault 22)El tItulo mismo establece una relación entre los dos mundos,porque Recuerdo de la muerte alude a la resurrección. La mismaasume un significado bifronte, ya que nos remite por un lado a losque han vuelto a nacer para traicionar lo que habfan sido (en esesentido están muertos), y por otro, al resucitar de los fugitivos que nosolo sobrevivieron la desaparición sino que además traen el recuerdode esa muerte en la que viven los traidores.Una vez señalada la relación existente entre la labor del autorimpilcito y la intertextualidad con la imaginerIa cristiana, nos restainvestigar la labor del narrador y las voces que componen lapolifonIa de este testimonio novelado.214desaparece para dejar que una u otra voz recuente su historia. Esosucede en el capItulo I de Ia “Segunda Temporada”, liamado“Testimonios” (115-22). Se transcriben fragmentos de testimonios devIctimas de Ta represión, recogidos de publicaciones y declaraciones.Los leitmotifs que aparecen en el texto se reiteran en estos párrafosque recogen otras voces:Otra vez me llamó el Capitán Carlos Gonzalez al cual le declan“Monseñor”. “Monseflor” o “Juan XXIII”. porgue era Cursillista ymuy chupacirios. Me trata muy bien, es un tipo gue nunca lepegó a nadie pero eso es por sus propias contradicciones con lareligion. para autojustificarse. pero es tan hijo de puta comocualguiera de los otros y se regodea cuando otros pegan.Me dice gue habIa leIdo mis declaraciones, gue vio gue yo erade origen catOlico, gue no entendIa entonces cómo habIaterminado en eso. gue la subversion era el ANTICRISTO y mehabla del ORDEN NATURAL gue nosotros alterábamos.(116)Además de otorgarle verosimilitud al relato los testimoniosmultiplican su efecto, ya que, en tanto eco de las historias contadas,aumentan Ia resonancia de las voces unificadas por el narrador. Lareferencia a Ta internalizaciOn del enemigo, que es la dave paracomprender la situaciOn de los desaparecidos “quebrados” de lanovela, se subraya mediante la incorporación de palabras de terceros.Una presa polItica describe la situación de tortura con picanaeléctrica y termina diciendo: “Es aterradora Ta sensación de que unono dirige sus ideas. sus pensamientos. que “alguien” instalado en elinterior de uno mismo, To domina” (122). Otro ejemplo de este215mecanismo es la profecfa de un Coronel, con la que el autor implIcito,indirectamente, termina su propia obra: “Ustedes van a ganarfinalmente. pero en esta etapa vamos a ganar nosotros” (122). Laesperanza que Bonasso deja como posibilidad abierta por su libro ypor la historia, se ratifica como realidad que incluso el enemigoreconoce, lo cual realza su veracidad.A estos testimonios reales se suman otros ficticios, tambiénescritos en letra cursiva. Son los testimonios no dichos de loscolaborad ores:Mirá, Pelado. yo soy otro. El Tb que conociste murió en esacita. Yo habito su cuerpo como un zombie habita su propiocadaver. Mi nueva vida es oscura, ya lo sé. Pero más grandiosaque la anterior. porgue nace de la propia muerte . .Cuando saqué la pastilla y me Ia puse en la boca . . ..aprete los dientes y liberé a mi muerte en la garganta. Yo m emetI la muerte adentro. Pelado. Y después. qué mierda sabrásvos lo que es la famosa apomorfina, que te “saca la muerte quete metiste adentro. Qué sabrás vos lo que es ir abriendo losojos desde la muerte para ver las cánulas, el tubo de suero. tupropia came vendada y los ojos y los bigotes de los que teestaban esperando desde la otra orilla. De los que te resucitanpara matar todo lo que vos eras y construir ese otro. ese Tbque te está mirando. Pelado. Con estos ojos nuevos de lamuerte y la traición. Con esta nueva vida que si. te lo advierto.voy a vivir cueste lo que cueste y caiga quien caiga. (126-27)Esta confesión imaginada también se corrobora y contrasta con otrasescenas y diálogos, por ejemplo:--Nacho me contó todo. Que estaba infiltrado cuando nosreunimos en Paraguay. Dice que me salvo Ia vida . . .. Que216está trabajando con los otros para salvarle la vida al resto delos compafleros. (164)Las voces de los personajes se van mostrando a través de diálogosque reflejan el lenguaje oral de los grupos involucrados. Tanto enesos diálogos como en la narración aparecen los eufemismos que seutilizan en la jerga del universo concentracionario, y de la represiónque parodia su propia actividad: el uso del nombre ‘chupadero’ paradesignar el centro de detenciOn, ‘la pecera’ para referirse al “conjuntode cubIculos cerrados con vidrios donde los prisioneros del ‘staff’hacIan ‘tareas de oficina’,”(108), ‘paflol grande’ para aludir al depósitode objetos robados, ‘empastillarse’ para hablar de los que se suicidancon una pastilla de cianuro” (109). Ese lenguaje expresa ladesfiguración de Ta realidad que se impone en el campo y el tipoengafioso de mensajes que se transmiten:Los campos de concentración traen a la memoria lascostumbres cortesanas. Mundo cerrado, donde el poder sobrela vida y la muerte se desnuda a cada paso, suele prohijarconductas barrocas y retorcidas, cargadas de malicia y sutileza.(370)Las empresas de los militares se ilaman “Operación Fortuna”,“Operación Cerrojo”, a los soplones les dicen “dedos” (371), enconjunto se trata de un idioma de sobre-nombres que aludenirónicamente a lo denotado.217En el polo opuesto de este uso equlvoco de los signos linguIsticosse encuentra el lenguaje de los testimonios, que ilaman a las cosaspor su nombre, al igual que otros documentos que se intercalan pararealzar la realidad de la trama. Al intercalar copias de cartas y deartIculos periodIsticos, el texto produce una disyunción entre losdiscursos novelIstico y documental (Foster 44). Un ejemplo de esterecurso es la carta que Tulio Valenzuela, ya fugitivo, le envia en sucalidad de Oficial Mayor Montonero al Comandante Galtieri, en la quele sugiere a su enemigo que “recapacite ante su Dios y su conciencialos graves errores que viene cometiendo” (204-07). Tarnbién losrecortes de El Sol de Mexico del 1-2-78, que ilustran el conflicto dealcance internacional que produce el envIo de agentes argentinos aMexico para asesiriar a los dirigentes montoneros (209). Estecontrapunto de lo ficticio con To periodIstico se da en un discursoünico que mezcla voces de personajes con comentarios del narrador ydel autor implIcito.A través de estas técnicas Bonasso logra “an eloquentreconstruction of the experiences of the victims of militaryrepression” (Halperin Donghi 16), pero la limitación de su libro resideen queBonasso has few conclusions to offer his readers, and hisdisclaimer that his narrative “muestra, no demuestra” entitlesreaders to wonder whether this outcome is due to hisadmirable self-restraint or to his lack of clarity about whatpoints he would have chosen to make had he decided to domore than just tell a story.the self-criticism sometimes comes surprisingly as selfflattery. For example, Bonasso’s recognition that the218Montonero’s ‘Cartesian Spirit’ is their most damagingshortcoming lends the rigorous coherence of rational thought towhat less committed observers would describe as the fixity ofan obsession. (Foster 17)El texto parece a veces una simplificación de la historia, en la quese esquematizan dos bandos: el de los comprometidos que luchan porun mundo mejor y que al final vencerán, y el de los represores ycolaboradores que traicionan la causa. Esa simplificación se relacionacon la simbologla religiosa del libro, que tiende a presentar el mundocomo ámbito de confrontaciOn entre el bien y el mal. Quienes serebelan contra el poder no alcanzan a rebelarse contra todas laspremisas que ese poder ha impuesto. Lo mismo sucede en el aspectoorganizativo: Ia estructura verticalista del movimiento estáconstrufda a imagen y semejanza de la del Ejército: en la carta queValenzuela le escribe a Galtieri desde el exilio, por ejemplo, le hablade Comandante a Comandante, y a cada paso el libro da pruebas deesta situación. El hecho endémico de Ia militarización, entonces, ilegaa dominar no solo a quienes gobiernan, sino también al grupoopositor.Aunque Bonasso no arriesge una crItica más radical y se contentecon mostrar el funcionamiento interno de la organización, hay quereconocer que se trata del Onico testimonio de la vida de losmontoneros en los campos de concentración, y que representa unafuente ineludible de referencia para conocer ese momento histOricode la Argentina.219Capitulo V: UruguayI. Contexto socio-polltico y cultural uruguayo (1968-1990)Al igual que en los otros paIses del Cono Sur, Uruguay sufrió undeterioro politico a partir del 68, que se manifesto con los sIntomasya analizados de represiOn y censura. La implantación delautoritarismo como mecanismo institucionalizado llama la atenciónen un pals que, como Chile, gozaba de una tradición democrática.Además, corno fenómeno ünico a nivel continental, el sistemapresidencial uruguayo habla sido precedido por un sistema degobierno colegiado que para mediados de siglo habfa logrado pasarleyes sociales y laborales avanzadas que lo transformarIan en elprimer Welfare State de las tres Americas. Este pequeno pals demenos de tres millones de habitantes, poblado principalmente porinmigrantes europeos que impulsaran la educación laica (Uruguayfue el primero en separar Iglesia y Estado), rico en producción delanas y de cueros que le permitieron enriquecerse en la época de lasguerras mundiales, exportador de carnes y de granos y con unaincipiente industria nacional, con un notable desarrollo cultural y,como señaláramos, con una tradición de gobiernos civiles en el que sealternaban dos partidos mayoritarios, conocido como la ?Suiza deAmerica” en la década del cincuenta, cayó en el paradigma regionalde las dictaduras.220El cambio no fue sorprendente, puesto que esta aparenteperfección ocultaba problemas estructurales: una oligarquIa quemantenIa su dominio sobre la tierra, y el receso económico a partirdel fin de la guerra de Corea, debido al deterioro en el preciointernacional de materias primas. Ante el avance de la crisis, losgobiernos no estaban dispuestos a implementar las leyes laboralesque hablan decretado, y la injusticia social iba en aumento.A mediados de los sesenta estos conflictos se desataron conviolencia a raIz de la politización de las masas y la formación delMovimiento de Liberación Nacional Tupamaros. La resistenciaarmada se empezó a formar previendo que el desequilibrio entre lasclases se exacerbarla y que el Estado no tardarIa en aplicar medidasrepresivas para controlar la situación. Raül Sendic, creador delMovimiento, logró el apoyo de sectores necesitados que buscabanuna salida a su miseria, y las acciones espectaculares de los primerostiempos obtuvieron apoyo masivo.En junio del 73 los militares tomaron el poder. Asesorados poragencias norteamericanas expertas en sistemas de control social através del terror institucionalizado, se propusieron descabezar a laoposición: comenzó entonces el proceso del exilio y del insilio, delencarcelamiento y de la tortura. Ante esta situación surgió, como enel resto del Cono Sur, una respuesta cultural que trató de dar cuentade una escalada del militarismo que terminara por arruinar al pals.Estado de sitio, la pelIcula de Costa-Gavras gracias a la cual estatragedia se conoce a nivel internacional, El color gue el infierno meescondiera (1981), novela de MartInez Moreno sobre la multiplicidadde voces que conforman el discurso de la violencia de esos años, los221artIculos que se han dado ha conocer en el exilio sobre la situaciónuruguaya, hablan del desarrollo acelerado de esa dictadura fascista.Jorge Ruffinelli, en “Dictadura y redemocratización,” identifica tresperlodos en este proceso: en la primera etapa, de 1973 a 1976, seimpone un “orden autoritario” que mantiene la fachada presidencial;en la segunda, de 1976 a 1980, se procura lograr el apoyo de laciudadanIa al proyecto militar, para constituir la “Nueva Repiiblica”;en la tercera, entre 1980 y 1985, se instaura la “dictaduratransicional” que entrega el gobierno a los civiles pero no el poder,constituyendo lo que Eduardo Galeano ha liamado una“democradura”. Este término es una acusación expllcita a losgobiernos que pasan de lo militar a lo civil bajo el control de lasFuerzas Armadas, dictando leyes de impunidad que protegen a losculpables de crImenes de lesa humanidad.A lo largo de las tres etapas se produce un destierro de talmagnitud, que se dice que Uruguay es ahora un pals de viejos y denifios. La generación intermedia se transformó en lo que MabelMoraña denomina “la generación fantasma.” El acto que marco comoun hito la historia de persecución de intelectuales en Uruguay fue laclausura del Marcha, semanario literario fundado en 1939 porQuijano y Onetti, y que sobreviviera hasta 1974 gracias a su altonivel intelectual. La mayorIa de los colaboradores de esa publicaciónpertenecIan a la liamada generación crItica, que conformó a posteriorila camada de escritores exiliados, cuya partida ahondó el vaciamientocultural del pals durante los años del llamado “Proceso” (OliveraWilliams 78).222Tras la publicaciOn de un cuento cuyo protagonista era untorturador (“El guardaespalda,” de Nelson Marra’), los militaressecuestraron la edición, y detuvieron al editor, al director y alescritor que lo habIa seleccionado (40). Este hecho, que culmina conuna acusación sobre pornografIa y desacato, es para Rufinelli elparadigma del mecanismo de la censura a partir de entonces:requisas de bibliotecas, secuestro y maltrato de artistas (el pianistaEstrella, por ejemplo, recluIdo en la cárcel Libertad, sufrIa constantesamenazas de que le cortarIan los dedos)2, exilio de müsicos,periodistas, dramaturgos, criticos y escritores, desmantelamiento, ensuma, del movimiento cultural uruguayo. Se redactó una lista deobras y de autores prohibidos (que incluIa a Garcia Márquez,Cortázar, Benedetti, Faulkner, Galeano, Shakespeare y otros), seprohibieron canciones y cantores (Viglietti, Zitarrosa, los Olimarenosy hasta varios tangos de Gardel), y se incrementó Ia autocensuracomo consecuencia del miedo que esta irracionalidad provocara.De acuerdo al estudio de Mabel Moraña, Memorias de lageneración fantasma, en la primera etapa del liamado “autogolpe” seprodujo una literatura no polItica, que aludia difusamente a larealidad (25). Esa autora detalla los mecanismos de la autocensura,que funcionaron hasta la aparición de Pedro y el Capitán (1979), unaI Ruffinelli y Coil coinciden en su apreciación de este cuento comodesenmascarador de la máquina represiva, al estructurarse comoironización del discurso autoritario.2 Declaraciones del artista en una gira de conciertos realizada enVancouver en 1986.223obra teatral de Benedetti sobre Ta tortura. El resto de la produccióncontestataria se dio en el exilio, centrada en la denuncia verbal(declaraciones, testimonios) aT regimen. La novela de Carlos MartinezMoreno, El color gue el infierno me escondiera, serIa premiada at aflosiguiente en Mexico, por el Concurso Internacional Proceso—NuevaImagen sobre el tema “El militarismo en America Latina.”En 1980 un plebiscito rechazó La dictadura y se abrió con el “no”(al igual que en Chile diez años más tarde) un proceso democráticoque, a pesar de sus limitaciones, posibilitó el regreso at pais de losexiliados y Ta restauración de los canales de comunicación quenecesita la comunidad para sobrevivir. Segün Ruffinelli, la misiOn deTa literatura en la democracia es reelaborar mitos que respondan a Tanueva realidad.3 Un ejemplo es el libro que por primera vez serefiere aT genocidio blanco de los indios en tierra uruguaya: Bernabé,Bernabé, de Tomás de Mattos (53). Al igual que en Ta Argentinademocrática, el reto para los escritores comienza por la novelahistórica, en la cual presentan el pasado desde otra perspectiva.Milton Schinca, en Hombre a la orilla del mundo (1988) recrea Tafigura de José Gervasio Artigas con el objeto de revivirespecIficamente Ta etapa de su exilio, clara alusión a un presenteproblematizado por ese fenómeno. La literatura uruguaya,3 Ruffinelli estudia Ta ruptura de los mitos del imaginario uruguayo aTo Targo de este proceso de desgaste y hace alusión a la dificultad dereconstituirlos. Los mitos de la cultura y Ta educación de losciudadanos, el del consenso en el que se basaba la sociedad, el de Tadiferenciación, que hacIa del uruguayo un latinoamericanoeuropeizado, y el de la medianIa, por el cual se creyó estar a salvo delas crisis y de los extremos (50).224“localizada sobre el eje del tiempo, investiga en el pasado heroico yanti-heroico con espIritu demitificador pero también mitificador”(53).Un autor que narra la represión y el exilio es Benedetti, enPrimavera con una esguina rota (1982), Geograflas (1984) yRecuerdos olvidados (1988). El áltimo tItulo es una novela quepresenta una suerte de consuelo a! exilio a través del amor, con loque cumple la función de mostrar una esperanza. Los escritores del45 que tuvieron que dejar el pals no olvidaron su praxis optimista, ysiguieron produciendo en función de una memoria que no losparalizó. Memoria que activó aT mismo tiempo la corriente deliteratura testimonial, encabezada por autores no tan conocidos o porpersonas que, tras su experiencia carcelaria, transformaron susvivencias en discurso.La “generación del 69”, surgida en un pals ya acosado por Tadesmembración, se constituyó con jóvenes que empezaron a publicartras las experiencias de la cárcel, el exilio y el insilio, el fracaso de TaideologIa de sus precursores. Esta “generación desestructurada” creóuna literatura que reflejaba “el vaciamiento de los mitosfundacionales” (Olivera-Williams 75). En su reacción contra lacorriente crltica anterior, redescubrieron la literatura fantástica yalegorica que en Uruguay naciera con Felisberto Hernández, ArmonlaSomers y Teresa Porzecanski. Estos autores aludieron desde el insilioa Ta opresión de manera oblicua, porque “hablan de Ta realidadoprimente pero usando otro referente externo, que no es Ta represiónpoiltica, pero que sI se configura en otra realidad que domina yavasalla” (Coil 6). Los jóvenes que sufrieron el exilio lograron que su225literatura fuera un eco poetico y simbólico de sus conflictos,elaborándolo desde una perspectiva imaginativa. Cristina Pieri Rossies la escritora que más se ha destacado dentro de este grupo, conDescripción de un naufragio (1974), Diaspora (1974), La tarde deldinosaurio (1976), La nave de los locos (1984) y Una pasión perdida(1986). Sus obras versan sobre las modalidades de la represión, laviolencia y el exilio y consiguen un enfoque estético del terror.La vertiente testimonial surge, entonces, en un medio queresponde con alternativas literarias muy variadas a las rupturassociales. Por tratarse de una respuesta que intenta mantener viva lamemoria colectiva, este conjunto de obras se transforma en la basesobre la cual se sostienen las novelas rnás elaboradas. Algunos de lostItulos que se han escrito en el exilio son: Memorias del calabozo, deMauricio Rosencof y Eleuterio Fernández Huidobro, e Historia de losTupamaros, del ültimo autor. Constituyen ejemplos de un género queen este pals ha producido excelentes relatos sobre la vida carcelaria yel movimiento guerrillero. Nos centraremos en dos obras, quepresentan estrategias distintas de las que hemos visto en capftulosanteriores. En Las manos en el fuego y El tigre y la nieve participanun testigo y un reportero o escritor cuya función es la de grabar,seleccionar y editar el material de las entrevistas. Estos ejemplos nospermitirán acceder a los problemas teóricos que plantea la relaciónactor/gestor en la elaboración del texto, relación que presentavariaciones en cada caso. Las dos obras, que aparecen en 1986,responden a la situación tIpica del testimonio, tal como se vienepracticando desde la época de Oscar Lewis y de Miguel Barnet:226el escritor actüa en primera instancia como interlocutor y luegocomo compilador, tomando en cuenta la experiencia de uninformante y ordenando con mayor o menor fidelidad los datosobtenidos. (Morana 164)La presencia del interlocutor puede pasar desapercibida omanifestarse en el texto, dando lugar a distintas modalidades detestimonio. Ambas situaciones resultan de un “fenómeno desocialización literaria” en el que se produce una alianza oconfrontación de dos instancias sociales diferentes (175). En Lasmanos en el fuego David Cámpora es el ex-preso tupamaro que lerelata sus memorias al periodista Gonzalez Bermejo. Este, a partir dedicha historia, estructura una novela realista que denuncia el abusode los derechos humanos en los penales de la dictadura y describe lavida clandestina de los revolucionarios de la época. El relato querecoge Butazzoni de Julia Flores (nombre ficticio de la ex-detenidadesaparecida) narra el abuso que sufre una mujer en los campos deconcentración de Uruguay y de Argentina, que culmina con su exilioen Suecia.4 Los dos son retazos del texto completo de la historiasilenciada de su pals, que aün no se conoce en su totalidad.Gonzalez Bermejo es un periodista de renombre internacional,conocido por sus artIculos y reportajes a figuras del espectro politicoy literario latinoamericano, y por su labor de corresponsal. FernandoButazzoni es un escritor que ha publicado cuentos y una novela:noche abierta, (1982). Se ha desempenado como corresponsal deguerra en Nicaragua y el resultado de esa experiencia es un libro dereportaje: Con el ejército de Sandino (1983).227II. Las manos en el fuego, de Gonzalez BernejoEsta obra trata de recuperar las historias subjetiva y objetivade una etapa de la vida del pals. Los ejes narrativos son: la biograflade Cámpora y la historia de Uruguay durante los años sesenta ysetenta. La primera se desarrolla de manera no cronológica,mediante avances y retrocesos entre pasado, presente y futuro através de analepsis y prolepsis. De esta manera se va dando lainformación del contexto, ya sea del momento de la narración o de losantecedentes más remotos. El narrador se distancia con la tercerapersona del singular, como en los relatos del secuestro y de la vidacotidiana en prisión, en los que parece mostrar datos objetivos. Laprimera persona singular aparece en su biografla. Alternar una yotra ahonda la dramaticidad, por el contraste entre los hechos y suimpacto en el personaje. La segunda persona singular (td, vos) se usapara aludir a la intimidad del testigo.5 Mabel Moraña hace hincapiéen el uso de esta instancia como Indice de la relaciónpersonaje/narrador, ya que pareciera encarnar la voz del iuitimoquien, cómplice del testigo, “le devuelve al personaje/informante supropia historia . . . que inmediatamente el narrador retoma paraavanzar por su hilo narrativo.” (174)5 El “tiI” narrativo ha sido utilizado por escritores como CarlosFuentes (La Muerte de Artemio Cruz) para crear una interiorizaciónde lo narrado.228Al igual que otras obras del género, la autenticidad se logramediante la inserción de elementos “verdaderos”, como las cartasque Cámpora le escribe a su mujer e hijos desde la cárcel y lasversiones oficiales que se contraponen a momentos descritos en eltexto. Este contrapunto aparece como recurso en varios de los librosestudiados, y responde a la intención de desenmascarar la retOricade los militares. Se conjugan entonces lo literario con lo documental,que incluye notas al pie de página para aclarar detalles sobre laparticipación poiltica del personaje central. Los cronotopos de laseparación, el encuentro y el viaje del protagonista lo ilevan hacia unautoconocimiento que lo fortalece como ser humano. El flujonarrativo se interrumpe con escenas de la rutina carcelaria quedesaceleran el tiempo, el cual parece a veces no pasar, como sirepitiera la vivencia de la temporalidad en la prisión. Al discursoautoritario que pretende homogeneizar y limitar toda posibilidad deexpresión, los presos le oponen su creatividad, prueba de laresistencia que ejerce el espiritu de una colectividad nacida en laspeores circunstancias.Para indagar el efecto de la obra en el lector recurrimos a lateorla de Ia recepción. El texto, de acuerdo a la definición deWolfgang Iser, no es un objeto a definir sino “an effect to beexperienced” (Holub 83). La obra utilizarIa un conjunto deconvenciones en su repertorio, donde se encuentran autor y lectorpara comunicarse. Este repertorio incluye el contenido de una obra.Las estrategias serIan las formas en las que ese contenido seorganiza dentro del texto, la condición de posibilidad de las técnicasliterarias. Una de ellas es la de forma y fondo, cuya tension (como229también señala BajtIn) genera una serie de acciones y reaccionesgracias a las que finalmente surge el objeto estético (88). En Lasmanos en ci fuego la acción transcurre en el movimiento entre lahistoria del preso y la vida en la cárcel, que oscilan, pasando una yotra a primer piano o telón de fondo de acuerdo al efecto de iecturaque se busque. Cuando la intención es la de confrontar al püblicocon las condiciones de peligro que se viven en Ia época, el entombpasa a primer piano y la estrategia es la descripción en tercerapersona: el personaje parece formar parte de ese fondo que le dasentido a la acción.El silencio, lo que más le impresionó fue ci silencio. Dc pie en lavereda, descalzo, con las manos libres, nadie a su lado, todoaquel gentIo mirándolo . . . . HabIa salido del dormitoriochico, paso junto al cuerpo tendido, comenzó a bajar la escaleracubierta de cáscaras de cal y vio al soldado negro, enorme.esperándolo abajo. . . . Pero el negro, furioso y frIo, se hizo aun lado y . . . se encontró con aquél espectáculo: atravesandoen la calle un desorden de ambulancias, jeeps policiales, doscamiones del Ejército; . . . la multitud . . . . Una actitud derecogimiento inmutable, de escena en suspenso, foto fija. Eracomo si la sorpresa hubiese atrapado gentes y cosascongelándolas en pose de estupor, en un ültirno gesto deasombro e incredulidad.Fue un infarto nacional: ese atardecer del 14 de abril de1972, en la calle Amazonas, en Montevideo, un Uruguay hablasido rematado a tiros: los tupamaros se desmoronaban, laizquierda legal sucumbla, los milicos inauguraban muylatinoamericanamente su dictadura y, aunque nada de esto sesupiese entonces, algo sin precedente . .. acababa de ocurriren aquella casa y ci azar--no solo ci azar, es cierto--habIaquerido que él estuviera allI. (13-14)230Pero en seguida el foco se revierte, Ta acción se centra en elprotagonista y en su vida en la cárcel, donde paso diez años, y ellector empieza a identificarse con éi a partir del relato en primerapersona, que pone en primer piano su vida cotidiana en la cárcel:‘tAbro los ojos; está queriendo amanecer en el cielo de invierno, entrelos siete barrotes de la ventana. El Penal duerme todavIa.” (15)Por ültimo las emociones, las vivencias Intimas de David, senarran en segunda persona. El tü aparece por primera vez en Tapágina 37 del primer capItulo, cuando se incorpora la biograffa deCámpora: “Eran cuatro de familia: tus padres y una hermana . . .(37), y el efecto que quiere lograr es doble: por un lado mostrar queexiste una relaciOn entre autor y testigo y por otro, transformar allector en interlocutor del personaje.Las técnicas narrativas derivan de una estrategia textual queopera en función del lector. Se busca tanto su identificaciOnsimpatica como su reflexión sobre las condiciones en las quesobrevivIa el preso politico. Es decir, se transmite un conocimientoexistencial e histOrico. Al alternar las voces narrativas y al jugar conel par figura-fondo, el testimonio consigue comprometer, distanciar einformar al lector. Las historias de Uruguay, de los tupamaros y deCámpora se entrelazan, revelando un referente desconocido para TapoblaciOn debido a Ta censura imperante: la vida en Ta clandestinidad,en el Penal Libertad, y en los cuarteles militares. Se establece undiálogo intertextual con el corpus literario que un lector informadoconoce. Por ejemplo, con Pedro Páramo, de Rulfo: Tendido en micucheta, . . . abro el libro y vuelvo a leer: ‘Vine a Comala porque231me dijeron que acá vivIa mi padre, un tal Pedro Páramo.’” (134).Como todos los personajes de Comala estaban muertos, con esa cita Tavida en prisión adquiere una dimension tragica. También mencionalos ‘Cuentos de amor de Tocura y de muerte” de Horacio Quiroga(139), y reitera el nombre de Kafka (73) en relación a Ta burocraciade la violencia que disueTve Ta personaTidad y Ta resistencia de TasvIctimas. El principio de Ta cárcel es hacer “una rutina de Ta faTta derutina” (73), para acabar con las referencias o expectativas de lospresos. El cuerpo como objeto enajenado del sujeto, tal como To vieraHernán Valdés, es un motivo que aparece siempre en relación a Tamáguina, que es Ta tortura:Los golpes son precisos y pacientes: son goTpes y golpes quevan cubriendo eT cuerpo y, no siendo en Tugares de corte comolas cejas y la boca o las orejas o los pómuTos, eT cuerpo eselástico y tiene una resistencia inesperada. (244)ET método tiene por objeto el quiebre de la vIctima. Sus momentostienen nombre: pTantón, teTéfono, tacho, picana eTéctrica. Cada uno esdescrito con Ta precision de una definición de diccionario:La picana eTéctrica produce un dolor agudo; no romo, como demartillo, sino afilado como de aguja, quemante y hondIsimo. Separece aT dolor que provoca ci taTadro del dentista cuando tocaci nervio; ese dolor, pero extendido a la mitad deT cuerpo.(247)232El proceso de la tortura se transmite con una exactitud cientIfica paraque el lector entienda cómo los presos intercambian sus experiencias.Se habla de la tortura sin inflexiones emotivas y con el objeto detransmitirles a los que no la conocen un saber que les permitaenfrentar mejor lo desconocido. El testimonio nos enseña asI que latortura no busca la destrucción total del torturado sino su destrucciónparcial, que culmine en el punto exacto a partir del cual sea posiblemanipular, dominar y construir otro ser con los restos del anterior.No es un mero castigo orientado a que el preso pague por su crimencon parte de su cuerpo, no es un intercambio proporcional por el quese paga un crimen con algo fIsico.La verdadera tortura nace con el interés por Ia intimidad delotro, es decir, nace con la pregunta. Si se trata tan solo decastigar o de destruir al otro, no hay tortura; lo que haceaparecer ésta es el afán de cuestionarle, de poner a la vIctimaen cuestión. (Savater 18)Se exige una confesión para que la victima exponga su intimidad. Elcastigo se dirige a una interioridad culpable que deberá retractarsey arrepentirse hasta transformarse en otra. La pregunta exige aveces una denuncia, y si la logra, destruye a la vIctima a partir de esatraición. Este proceso no busca la verdad sino la coincidencia con lasospecha que el torturador tiene y ratifica. Su dnico fin es lograr quelas palabras del otro lieguen a coincidir con su verdad. El juegoideológico consiste en que quien tiene el poder trata de imponerle233sus ideas a quien no lo tiene, y el proceso presupone que elinterrogador penetre el alma del otro para moldearlo.El inquisidor pregunta la verdad porque la sabe; la victimadebe decir la verdad, pero no su verdad o la verdad . .. sinola verdad del inquisidor, la que el inquisidor espera y exige.y aün más, debe decir la verdad del inquisidor como si fuera lasuya, debe anular la suya para revelar la del inquisidor, puessolo éste tiene derecho al establecimiento y al dolor de laverdad. (20-21)La experiencia del testimonio revierte la de la tortura y por eso esuna catarsis: quien era vIctima se transforma en dueflo de unaverdad, la suya, que expone libremente delante de alguien que solodesea rescatar su interioridad. La relación del entrevistado con elentrevistador es liberadora porque restaura mediante la palabra elderecho a la intimidad.El mecanismo que se aplica en la cárcel para lograr la confesión yla conversion le produce al preso incertidumbre, porque lo somete aconstantes informaciones contradictorias sobre su destino. La obranos da un cuadro completo del universo carcelario, y sobre todo deesta duda que marca un tiempo de espera interminable. A Cámporale anuncian su salida varias veces, y lo liberan cuando ya no cree quevayan a hacerlo. Los plazos de la espera son demasiado largos y elresultado es otro perfodo de reclusion, de modo que la fe se vaminando. De febrero del setenta y siete, en el que le anuncian su234liberación, espera hasta agosto para enterarse de que ha sidoreproces ado:Tres aflos en el cuartel y me reprocesan, casualmente, 24 horasdespués de haberme anunciado la liberación. El notificadorilega del Juzgado un sábado . . para decirme que meprocesan por una nimiedad: Ta cédula de identidad falsa quetenIa en Amazonas: un documento que está en mi expedientedesde 1972. (209)Una alegorla simboliza en el texto Ta desesperación que vive el presoante un futuro que parece devorarlo. La tercera parte se abre con ladescripción de una araña que atrapa en sus redes a una mosca:La arafia la observa. La mosca reacciona y por momentosintentando liberarse: agita las alas con un zumbido desesperadoy cuando parece convencerse de su impotencia se detiene ydescansa; luego reincide pero cada vez más inthilmente. Laarafla se acerca un poco más y la toca dos, tres veces, golpesbreves y veloces, con una de sus patas traseras. La mosca debesaber, ancestralmente, lo que le espera porque se debate,frenética. . . . Cuando Ta mosca está confiablementeparalizada, Ta araña Ta circunda en todas direcciones y laenvuelve en una malla fina que Ta deja condenada a Ta tela. .De la mosca no quedará más que una cascarita perfecta yenteramente vacIa. (144)La acción parece un esfuerzo constante por superar esa condena y elmensaje es que, en cierta medida, es posible escapar de las redes de235la arafla. Para que el lector asimile esa desesperación esperanzadaen la que transcurre Ta vida del preso, Ta narración documenta laintimidad de David, sus nostalgias, su relación con mujer e hijos, suhumanidad, a través de una serie de cartas que se incorporan aT texto(172, 186, 188, 191-92, 202). Pero en cuanto el püblico se acerca aeste ser sufriente, una referencia histórica o el corte que producenciertas escenas narradas en un tono impersonal To vuelven a alejar.El vaivén del tiempo, además, hace que se rompa la cronologIaque el lector va armando, desde el hecho traumático que abre laprimera parte (la caIda) hasta su liberación. El lector vareconstruyendo la historia de su encarcelamiento, traslados y viaje alexilio, para encontrarse aT final con una cronologfa en Ta que sepueden corroborar fechas y hechos que aparecIan fragmentarios yentremezclados, como en la memoria. La narración culmina con elencuentro del protagonista con su familia y con los miles dedesconocidos que lucharon por su liberación, siguiendo Ta iniciativade la Negra, su mujer, que lo ayuda desde Alemania. El final esabierto, porque Ta vida de Cámpora continua en el exilio, hasta elpresente en el que rememora frente al compilador de su vida.236III. El tigre y la nieve, de Fernando ButazzoniEl “mecanismo de recuperación discursiva” (Morafla 166) actüatambién en este testimonio, que relata los sufrimientos de una mujercuya experiencia de los campos de concentración de Uruguay yArgentina se plasma a través de cartas, testimonios de terceros yconfesiones de la protagonista. Julia Flores fue detenida en La Perla,un campo de concentración argentino, y sufrió abusos que rememoracon un lenguaje periodIstico.A diferencia del libro anterior, este texto no pretende transmitirun mensaje de esperanza. La narración se centra en la vivencia de ladisociación y del dolor, transformados en un ilamado a la sociedadque está por aceptar Ta amnistIa de los criminales:algün dIa, pensó Julia, habrá que sentarlos en el banquito,habrá que sentar a los generales y a los coroneles y a lossargentos y a los soldados, sentarlos ahI y pasarles su propiapelIcula. (167)El gestor que ordena el texto es Ta conciencia que transforma loprivado en püblico y la memoria en relato. En el ejercicio de lamemoria se entretejen momentos del exilio con el presente narrativo,mezclado con la evocación de torturas que le impiden a Taprotagonista encontrarle sentido a su experiencia. La presencia delentrevistador le permite al lector identificarse con un oyente cercanoa ese personaje desconocido y solitario: “Sin que yo lo supiera ella237estaba muriendo, se la tragaban los animales que traIa adentro, laoscura historia todavia atrapada en su silencio.t’ (16) Silencio que seexpresa en un discurso disperso y reiterativo que el gestor conserva,compagina y unifica, ya que ‘tla atomización es la forma final y másdefinitiva de la derrota.” (Morana 172)IV. Amaral, crónica de una vida, de Alvaro Barros-LémezLa recuperación del discurso traumático que el gestor posibilitamediante su actividad de entrevistador y de escucha, se aplica eneste caso a un grupo familiar. Este libro es el testimonio de unabüsqueda y de un encuentro: el hijo de una pareja de desaparecidos,secuestrado con ellos, regresa al nücleo familiar original tras habersido adoptado por sus captores, gracias a la labor de sus familiares yde las Abuelas de Plaza de Mayo.Este libro tiene tantos autores reales como gente participo en laextensa y compleja tarea hasta la reaparición de Amaral GarciaHernández. (Barros-Lémez 6)Esta multiplicidad de autores se traduce en una variedad de vocesque van relatando el periplo vivido desde el año de su secuestro,1974, hasta ci de su retorno al hogar en 1985. El Apéndice hace unrecuento de otros casos de niños uruguayos desaparecidos durante la238dictadura, y en ese contexto el relato aparece como una muestra de Tahistoria colectiva.El motivo central se repite tres veces a To largo del libro: Tadescripción de los rasgos que hacen que el protagonista sea eseindividuo ünico que se ha buscado y rescatado. Un niño, Amaral,desaparecido en Argentina, reaparece en Uruguay, adolescente y conotro nombre: Juan Manuel. Volver a su pals natal es definir suidentidad y optar por su nombre y asI culmina su historia. La familiaTo describe en estos términos:Los ojos son rápidos. Un esplritu burlón, con hilachas detristeza, los transita cuando mira airededor. Tiene quince años,buen flsico, muchos amigos y varias vidas. Le gustan losdeportes y quisiera ser aviador. El Ticeo le resulta fácil y haido, poco a poco, recuperando Montevideo, su ciudad natal queno conoció.Las manos nunca están quietas. Anuda y desanuda dedos,juega con los cordones de la parca beige, dobla y desdobla unpapel, las mete y saca de los bolsillos, las usa para peinarse oapoyarse en Ta silla que--tras un rato de conversación--leresulta incómoda.Habla rápido, a ráfagas cortas; afirma preguntando, buscandorespuestas y confirmaciones.Se llama Amaral Garcia. También, Juan Manuel Moreno,Juancho. (9; 39; 88)Su perfil se completa con las declaraciones de terceros y con recuerdos propios de Amaral-Juan Manuel, cuyos fragmentos se vanintercalando entre las versiones de los adultos. La narración seacerca a Ta biografla al destacar el matiz personal. Se acentüa el239drama humano que habita detrás de las estadisticas sobre ninosdesaparecidos.La biografIa se remonta a su padre, Floreal Garcia, un boxeadorque, tras hacerse obrero y militante del Movimiento de LiberaciónNacional, pasa aflos en prisión. Le dan la opción de salir del pals yelige Chile, donde poco después se reüne con Amaral y su esposa.Con el golpe que sufre el gobierno de Salvador Allende en 1973, Tasituación se vuelve muy peligrosa y pasan los tres a Ta Argentina.Alll también serán perseguidos por TTa operación cerrojo en el ConoSur” (15). Floreal, cuyo nombre es Amaral en la clandestinidad,decide permanecer con su hijo a pesar del peligro que corre. “Estoyseguro que si nos pasa algo, siempre habrá algün companero, algünamigo que se las ingenie para cuidarlo.” (16)La historia no respeta esas predicciones: los hijos de losdesaparecidos son también secuestrados y luego adoptados porfamilias de los secuestradores, o por allegados de las fuerzasmilitares o policiales. Tras secuestrar a Floreal caen su mujer,Yolanda, y Amaral. A partir de ese momento los familiares inician subüsqueda. El diario El DIa publica los nombres de los padres en unalista de personas cuyos cuerpos dice haber localizado la policla juntoa una carretera. El primer capitulo se cierra con el interrogante quedesencadenará tanto Ia inverstigación como Ta narración: “YAmaral?” (22).Tanto Ta sección del libro dedicada a los antecedentes familiarescomo Ta segunda, que recuenta “Ta bñsqueda de los prirneros años”(23), se organizan cronológicamente, de modo de estructurar Ia“crónica de una vida” que anuncia el titulo. Con un lenguaje escueto,240periodIstico, el compilador revive el desgastante proceso de labüsqueda. Las respuestas a las gestiones--que pasan del campo civilal militar, de la Argentina al Uruguay y de un contacto a otro--sonsiempre negativas.Será recién en setiembre de 1984 cuando aparecerá la primerapista firme del destino de Amaral Garcia. Han pasado casi diezaños, Amaral está por cumplir trece. (35)La tercera sección,‘tAmaral/Juan Manuel en Argentina’s, que se abrecon la repetición del motivo central, recopila testimonios directos delniño que va recuperando la memoria de lo sucedido durante lasentrevistas. Las imágenes espaciales se mezclan en tiempos confusosy salteados:Se que estuve en otro lugar, no sé si antes o después de eso.Era una casa con azulejos, blancos y celestes creo, habIa cornouna pileta--no era cocina ni baflo; no sé lo que era--. Y habiauna pieza donde estaban mis padres verdaderos, creo que eranellos. (41)La familia adoptiva de Juan Manuel va muriendo hasta que quedasolo con un hermano. Esa circunstancia favorece su büsqueda. Lacuarta sección describe el caso desde la perspectiva de las Abuelas dePlaza de Mayo. El relato se resume aqui en un par de fichaselaboradas por dicha organización para orientar su investigación. La241quinta sección (“la büsqueda/ el reencuentro’), retoma el testimoniodirecto de la familia y del protagonista, quienes van recordando elültimo capftulo de su aventura, que culmina con el regreso deAmaral.Esta obra es un testimonio vIvido del sufrimiento de los niñosdesaparecidos, cuya fuerza radica en la multiplicidad de perspectivas.La narración abandona la cronologIa del comienzo para recortarse enfragmentos que se van compaginando. El texto resulta de lacombinación de párrafos emitidos por distintos hablantes, dato quese seflala con una aclaración entre paréntesis (“la familia cuenta!Amaral cuenta) (84). Se construye una trama polidiscursiva que lesirve al lector de prueba sobre la autenticidad del material. Lareiteración del motivo central al final del libro completa el ciclopersonal de Amaral para dar paso al plural, el de otros casos que, consus nombres, fotograffas y documentos sobre datos personales, concluyen la obra.242ConclusionCuestionar los procesos de la cultura exige la identificación de lasformas mediante las que los individuos interiorizan y manifiestan lasexperiencias que surgen de su vida social. Esas formas dependen delorden simbólico que los sujetos producen y asimilan en su praxiscotidiana, o del horizonte de sentido que se crea dentro de undeterminado tipo de Estado y en condiciones históricas concretas.En el caso de los regimenes autoritarios se coarta la interrelaciónsocial, alterándose asi las formas en las que la colectividad puedeelaborar su imaginario. La censura no solo interrumpe los canales decomunicación sino que además marca los ilmites de lo pensable através del terror, orientando a los ciudadanos hacia la intimidad desu vida privada, desconectada del contacto con la información y conel discurso propio. Este proceso transforma la identidad de losciudadanos y su posibilidad de reconocerse como seres sociales(Morana 91). En estas condiciones no es difIcil que un sector sinapoyo masivo como el militar logre un consenso para implementar suproyecto.Como este estudio acaba de demostrar, el discurso de respuestaalternativa que se va construyendo en los márgenes del discursohegemOnico intenta restituir las vIas de comunicación horizontalcanceladas. Al hacerlo plantea una confrontación con los mecanismosque los aparatos ideolOgicos del Estado usan para inculcar losprincipios que lo legitiman.243La importancia del discurso testimonial y de otras formascontestatarias como la nueva canción o las manifestaciones de lasMadres de los desaparecidos, radica en el intento de contraponer otravision, de mostrar la existencia de ideologlas que no coinciden con ladel Estado represor. En ese intento participan por igual escritores ylectores, cantantes y püblico, manifestantes y transeüntes. Lademocratización de la cultura subalterna surge como respuestainmediata a la jerarquizaciOn de la dominante (“en sI”), pero a travésde la acción asume una autonomfa que la transforma en “para sf”,conciente de 51 como fenómeno cultural.Podemos concluir que los cambios que el testimonio genera en elámbito especIfico de la literatura son varios. Impulsa al escritor aasumir la función de compilador del discurso de otro, con lo que sealtera la imagen del sujeto autorial como ser independiente ycreador. Acaba, en consecuencia, con el mito del escritor como dueflode un poder que le permite dominar la magia de la palabra.Incorpora al lector en la estructura del texto al establecer un pactode verdad que el primero se encarga de custodiar. Quiebra la rigidezde una division genérica que olvida su historicidad, al establecerse enla frontera entre lo histOrico y lo literario. Cuestiona la separaciOnentre ambos discursos al construirse en base a tropos literarios queposibilitan su elaboración histórica, y desaffa la supuesta objetividadde la historia al elaborar un discurso a partir de la experienciasubjetiva, que el püblico acepta como auténtico y cuyo valor deverdad no disminuye al transformarse en narración.Las variaciones del conjunto testimonial surgen como problemasolo para quienes centran su foco de interés en el análisis textual.244Esta disertación plantea que si la perspectiva cambia, el conflictodesaparece. No importa entonces i el testimonio es estrictamente Taversion de la vIctima sobre su vivencia, o la composición de unmaterial grabado con estrategias narrativas de la novela, si intercalaelementos ficticios 0 Si se atiene a una descripción supuestamentemimética, si es periodIstica o Titeraria. Todas Tas obras forman partede un discurso que en su totaTidad representa un proyecto de culturapopuTar, empeflado en disehar, mediante la palabra, un universosimbólico reconstituldo. Esa cultura, en un momento determinado dela historia, tiene que centrarse en Ta comunidad, recoger las vocesanónimas de los yo silenciados, recuperar la confianza de la poblaciónen el poder deT Tenguaje como elemento unificador.En los palses que han sufrido catacTismos sociales la percepción dela audiencia varla radicaTmente, suscitando consecuencias importantes para la producción cuTturaT. Si se observa el aspecto receptivode la experiencia estética, diremos que Ta aistesis de este conjunto seha orientado hacia Ta recuperación deT vaTor cognoscitivo deT arte.Aunque estas sociedades hayan ganado en Ta década deT noventacierto espacio democrático, persiste Ta sensación de fracaso ante Tanegativa de los gobiernos a hacer justicia. Ante esta coyuntura lapoblación tiene sóTo dos opciones: la negación de su pasado, caminomás fáciT en un mundo cuya industria culturaT favorece el olvido detoda reaTidad, o Ta conservación de Ta experiencia vivida por lacoTectividad, para saTvaguardar un horizonte comün que el arte escapaz de proveer.ET cuadro actual de Ta literatura deT Cono Sur, segün la investigacion que se ha realizado, parece indicar que, aunque estas dos245vertientes sigan confrontándose, se logrado elaborar estéticamente eltrauma colectivo a partir de la necesidad que tiene la comunidad der ec on s tr u irs e.Pensamos que en una segunda instancia se podrán crear formascuya función rectora no sea la reescritura del pasado, la büsqueda dela identidad o el intento de producir una catarsis. Por ahora, sinembargo, hay una lucha por el espacio cultural en Ia que los sectoressociales que se identifican con la necesidad de rememorar, siguentratando en sus obras una época reciente que busca encontrar formasexpresivas adecuadas. Esos textos, peilculas, obras de teatro ypoesIas se erigen en sImbolos de una cultura alternativa que seresiste no solo al dominio de los militares, sino también al de losmedios masivos de comunicación.No se debe olvidar que la dicotomIa exilio-insilio dividió a laaudiencia en dos campos distintos, o en varios campos que no sepueden unificar, porque se originan en experiencias vivenciales yestéticas distintas. El escritor exiliado se dirige al püblico de su palsde adopción, a sus pares del destierro y al püblico de su pals deorigen, con el que busca seguir dialogando a pesar de las barrerasimpuestas (Rama). Pero el lector más deseado, el del propio pals, es aveces inalcanzable, y la brecha que separa las producciones interna yexterna se va abriendo.Tal como muestran ciertos testimonios (Tejas verdes, Misprimeros tres minutos, Cerco de püas, Preso sin nombre. celda sinnümero), en la region que nos ocupa los militares consiguieron elapoyo de amplias capas de la población, que llegaron a creer en lanecesidad de un supuesto orden que los “regImenes de excepción”246podIan imponer. Estos regimenes aseguran que se yen forzados atomar el poder para impedir crisis mayores, provocadas por el caosde las democracias (el plan Zeta en Chile, por ejemplo, fue la excusapara el golpe, porque supuestamente iba a acabar con Ta dirigenciadel Ejército y con personalidades opuestas aT regimen). Los militaresdicen que resolverán las necesidades de Ta nación a corto plazo, y semuestran partidarios del sacrificio en aras de la reorganización. Lagestion de estos grupos aparece como una recuperación de la moralpatriotica, pero en To económico, no hacen otra cosa que aplicar laspoliticas liberales y conservadoras de los gobiernos precedentes, loque demuestra su falta de proyecto politico a largo plazo. Es el“carácter esencialmente provisional y reformista de estas formas delautoritarismo el que determinará las caracteristicas de la represión,que precisa imponerse por la violencia para lograr un poderinjustificable, ya que no acarrea cambios estructurales acordes con suretórica nacionalista (Moraña 93). Esa violencia estriba no solo en ladesaparición y Ta tortura o el asesinato, sino en un proceso deresemantización analizado por varios testimonialistas (Timerman,Partnoy, Rojas, Quijada Cerda).El “efecto de continuidad” que se busca enfatizar seimplementa en base a dos procedimientos básicos,visualizables en el plano ideológico . .. a) desemantización oresemantizaciOn de algunos de los términos básicos en que seapoya el discurso liberal. En efecto, mientras que algunostérminos como “artiguismo”, “liberalismo”, “institucionalidad”,“orientalidad” son utilizados a partir de un vaciamientosemántico que hace persistir solamente su posibilidadevocativa dentro de la retórica oficial, otros términos, comopor ejemplo “libertad”, “progreso”, “orden social” sirven247paradójicamente a los efectos de referencia a la polIticarepresiva del regimen . .. b) Promoción de una retórica queintenta ilenar los vacIos . . . . En este sentido es que debeentenderse el nuevo léxico a través del cual se alude a lapolItica de oposición, la denuncia de la “subversion”, losfundamentos de la “Seguridad Nacional”, recursos todos estosutilizados, a nivel del discurso, en contraposicion a losconceptos de igualdad y libertad, derechos humanos, etc., quepasan a constituir . . . un léxico sumergido, en el queparadójicamente coexisten con aquellos que designan IagestiOn concreta del regimen vigente: violencia, militarización,clasismo, etc. (96)La resemantización de los términos que a posteriori lieva a cabo eltestimonio no alcanza para contrarrestar la grave distorsión de lossignificados implementados durante la dictadura, ni puede ilegar atodos los püblicos. Por eso es evidente que la crItica tiene unafunción social que cumplir, al rescatar un corpus que ha podidocrecer y sobrevivir gracias a! esfuerzo de quienes lo pusieron en elcentro de la problemática latinoamericana actual. La tarea deorganizar el material, de señalar posibles lecturas y de discernir lasimplicaciones teOricas de este fenómeno es la que ha guiado estainvestigacion.El estudio en conjunto de las producciones testimoniales de estostres palses ha permitido probar la semejanza de los procesos y de lasrespuestas culturales. En los tres casos se retoma un tipo deescritura realista que el boom habIa desplazado temporariamente yse utiliza la literatura como un medio para el fin social de ladenuncia. Si bien los nuevos textos se emparentan con la novela através de los cronotropos del viaje, el encuentro y la despedida,248asumen caracterIsticas que los acercan a géneros autobiográficos eincluso a la épica. Esta épica popular, contada por voces anónimasque encarnan una experiencia colectiva, no puede evadirse de lanecesidad de organizar el material de acuerdo a ciertas estrategiasnarrativas. Esa estructuración funciona, como la historia y como laficción, con tropos que proceden de la poesla, ya que narra a travésde metáforas, sinécdoques y alegorfas (Beverley).Nuestra tesis se centra en que el conjunto testimonio sesuperpone a otros conjuntos en cuanto a su elaboración textual y sesepara de ellos en el area de su concepciOn funcional. El findeclarado a modo de código de lectura no es literario sino social, y elmétodo no se basa en la imaginación sino en el recuerdo, ladocumentación y la compaginación de episodios vividos. Este trabajoha recalcado que estos procedimientos no disminuyen la literariedaddel testimonio sino que lo orientan hacia un contexto sin el cualpierde su sentido.Este fenómeno no es ünico en Ia historia de la literatura universal,ya que las masacres y los exilios la han marcado desde sus orIgenes.Pero consideramos que en cada momento asume formas propias. Ladifusión de los métodos de encuesta, por ejemplo, ha estimulado lacreación conjunta-testimonia1ista-compi1ador--que no es tan comünen la literatura del Holocausto; el desarrollo del Nuevo Periodismo hainfluldo en Ia manera de encarar la literatura testimonial, y lastécnicas de fragmentación del discurso posmoderno han servido deinspiración para los autores interesados en transmitir unaexperiencia discontinua, sin referentes en la cotidianeidad. Se haprocurado incorporar la tradición oral en muchos casos, y en otros se249ha rescatado el enfoque periodIstico, se ha practicado a veces lamezcla de géneros y el collage, y en conjunto se ha generado undiscurso descentrado que ya no remite al individuo racional que creaun mundo, sino a un mundo irracional que crea a la vIctima.La literatura que se desarrolla a partir del testimonio incorporatécnicas y temas de la ficción y procura que su lectura sea al mismotiempo un ejercicio estético, cognoscitivo y politico. Al hacer de lamemoria histórica el eje de su praxis, y al restaurar la hegemonia deldiscurso referencial, reorienta la escritura hacia un campo que en elTercer Mundo sigue resultando vigente: el del realismo, tareaimprescindible cuando el acontecer histórico se acerca más bien aTgénero fantástico.250B ibliografIaPrimeras FuentesBarros-Lémez, Alvaro. Amaral: Crónica de una vida. Montevideo:Editorial Monte Sexto, 1987.Bitar, Sergio. Isla 10. Santiago: Pehuén, 1987.Bonasso, Miguel. Recuerdo de la muerte. 4a ed. Buenos Aires:Puntosur, 1988.Butazzoni, Fernando. El tigre y la nieve. Montevideo: Ediciones de laBanda Oriental, 1986.Cabieses, Manuel. Chile: 11808 horas en campos de concentración.Caracas: Rocinante, 1975.Garcia Márquez, Gabriel. La aventura de Miguel LittIn, clandestino enChile. Santiago: Publicaciones Indoamérica, 1986.Gonzalez Bermejo, Ernesto. Las manos en el fuego. Montevideo:Ediciones de la Banda Oriental, 1986.Kimel, Eduardo Gabriel. La masacre de San Patricio. 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