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De la crónica a la escena : Arauco en el teatro del Siglo de Oro Lee, Monica L. 1993

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DE LA CRONICA A LA ESCENA: ARAUCO EN EL TEATRO DEL SIGLO DE ORO by MONICA LUCIA LEE B.A., Simon Fraser University, 1984 M.A., Simon Fraser University, 1987  A THESIS SUBMITTED IN PARTIAL FULFILLMENT OF THE REQUIREMENTS FOR THE DEGREE OF DOCTOR OF PHILOSOPHY  in THE FACULTY OF GRADUATE STUDIES (Department of Hispanic and Italian Studies) We accept this thesis as conforming to the required standard  THE UNIVERSITY OF BRITISH COLUMBIA October 1993 © Monica L. Lee, 1993  In presenting this thesis in partial fulfilment of the requirements for an advanced degree at the University of British Columbia, I agree that the Library shall make it freely available for reference and study. I further agree that permission for extensive copying of this thesis for scholarly purposes may be granted by the head of my department or by his or her representatives. It is understood that copying or publication of this thesis for financial gain shall not be allowed without my written permission.  (Signature))  Department of Hispanic and Italian Studies The University of British Columbia Vancouver, Canada Date 15 October 1993  ABSTRACT FROM THE CHRONICLES TO THE STAGE: ARAUCO IN THE THEATRE OF THE GOLDEN AGE The encounter between Spain and the New World --the Americas-- is one of the distinctive historical events of the 15th century. So it is surprising that there is very little reference to the Americas in the many plays remaining from the Spanish Golden Age theatre. This thesis studies six plays centering on the Arauco wars in Southern Chile and the figure of one of the first governors of that country, don Garcia Hurtado de Mendoza. The main objective of this study is to demonstrate to what extent the literary elaboration of the topic contributed to the vision of the New World held by the Spanish public. The dramatists that dealt with this theme did not have any direct contact with the Americas, therefore their representation of that world was based on oral accounts and literary sources available at the time. Among the latter are the letters of a conqueror, two chronicles, two epic poems and a panegiric text. The first part of this thesis consists of the textual analysis of this literary corpus. The main focus of the analysis is the influence of these sources on the dramas and how the characteristics of each genre contributed to their creation. The analysis of the dramatic works with Araucanian content (five plays and one auto sacramental) forms the second part of this thesis. The approach centers particularly on the representation of the Indian world as the "Other" opposed to the Spanish world. The analysis of these texts shows the subtle evolutionary process by which the treatment of the historical fact --Arauco and the Conquest-- in the theatre contributed to create the "idea" of America held at the time in Spain. Also, the re-elaboration of characters and motives indicates the emergence of native mythical figures which have become part of the historic and cultural patrimony of Chile today.  11  SUMARIO DE LA CRONICA A LA ESCENA: ARAUCO EN EL TEATRO DEL SIGLO DE ORO Es sorprendente la escasa presencia del mundo americano en las miles de obras teatrales que nos quedan del siglo de oro espariol, sobre todo dada la importancia del encuentro entre las dos culturas para la peninsula. Esta tesis estudia seis de las escasas obras recuperadas de contenido americano, basadas en las guen-as de Arauco y en la figura de uno de los primeros gobernadores de Chile, don Garcia Hurtado de Mendoza. El objetivo principal de este estudio es demostrar hasta que punto el tratamiento literario del tema pudo contribuir a la vision que del Nuevo Mundo se form6 el pliblico espariol. Los dramaturgos que trataron de dicho tema no tuvieron un contacto directo con las Americas y, por lo tanto, su representaciOn esta basada en el recuento oral y en las fuentes literarias de que disponian. Entre estas illtimas se cuentan las cartas de un conquistador, dos poemas epicos, dos crOnicas y un texto panegirico. La primera parte de este trabajo consiste en el analisis textual de este corpus literario, prestando particular atenciOn a la multiplicidad de generos y a las caracteristicas propias de cada uno de ellos, puesto que esto afecta, naturalmente, la producciOn dramatica que nos ocupa. El analisis de las obras teatrales de contenido araucano (cinco dramas y un auto sacramental) constituye la segunda parte del trabajo y desarrolla nuestra tesis. Nuestra aproximaciOn se centra fundamentalmente en la representaci6n del mundo nativo como "Otro" opuesto al mundo espariol. El estudio de los textos muestra, efectivamente, el sutil proceso evolutivo a tray& del cual el tratamiento teatral del hecho hist6rico --Arauco y la Conquista-- contribuy6 a crear la "idea" de America en la Esparia de la epoca, e indica, mediante la reelaboraciOn de personajes y motivos, la emergencia de figuras mfticas del mundo nativo que son en la actualidad parte del patrimonio histOrico y cultural chileno.  111  1NDICE Abstract Sumario Indice Reconocimientos Dedicatoria IntroducciOn PARTE I  ^  Capftulo I  ^  Los textos sobre Arauco anteriores al teatro del siglo de oro.^7 Las cartas de Pedro de Valdivia  ^  11  Capftulo II  GerOnimo de Bibar. Cr(Silica y relaciOn copiosa y verdadera de los reinos de Chile  34  Capftulo III  Alonso de Ercilla. La Araucana  50  Capitulo IV  Alonso de GOngora Marmolejo. Historia de Chile desde su descubrimiento hasta el alio 1575  66  Capitulo V  Pedro Maririo de Lobera-Bartolome de Escobar. CrOnica del reino de Chile  82  Capitulo VI  Pedro de Oria. Arauco domado  97  Capftulo VII  Cristóbal Suarez de Figueroa. Hechos de don Garcia Hurtado de Mendoza. cuarto marques de Cafiete  PARTE IT  ^  Los textos dramaticos sobre el Arauco  ^  Capin'lo VIII Lope de Vega. Arauco domado  114 123 126  Capitulo IX  Gaspar de Avila. El gobernador prudente  149  Capfullo X  Ricardo del Tuna. La belligera espariola  165  Capitulo XI  Luis de Belmonte Bermildez y colaboradores. Algunas hazafias de las muchas de don Garcia Hurtado de Mendoza. Marques de Cafiete  184  Capfullo XII Francisco Gonzalez de Bustos. Los esparioles en Chile  204  Capftulo XIII Lope de Vega. La Araucana  219  iv  Conclusion  ^  Obras citadas  233  ^  Obras consultadas  244  ^  V  250  Reconocimientos  Quisiera expresar mi profundo agradecimiento a los miembros de mi comite por el apoyo continuo y por sus oportunas sugerencias en el desarrollo de este proyecto. Le estoy especialmente agradecida a mi director de tesis, Dr. Arsenio Pacheco-Ransanz, por haber compartido conmigo sus amplios conocimientos. Quisiera agradecer, tambien, a todos mis colegas y amigos que de alguna manera han contribuido en la realizaciOn de este trabajo. Por tlltimo, doy las gracias a mi familia y en particular a Daniela, mi hija y mi mayor aliciente.  vi  A Daniela, antes, ahora y siempre  vii  De la cr6nica a la escena: Arauco en el teatro del siglo oro. IntroducciOn  Bajo el reinado de los reyes catOlicos Espana logra la unidad politica y territorial que da origen a un imperio cuya base de poder hegemOnico es una supuesta unidad religiosa, y cuyo fundamento ideolOgico tiene sus rakes en la epoca medieval, escenario de la guerra santa contra el infiel. Es obvio que en el siglo XVI, durante los reinados de Carlos V y Felipe II, la idea de un imperio fundado sobre semej ante base no responde ya a la realidad hist6rica de aquel momento. A aquella idea imperial obedecen, indudablemente, la expulsion de los judios primero y de los moriscos más tarde, y una polftica exterior de guerra y expansiOn, cuyas desastrosas consecuencias econ6micas y culturales son harto conocidas. Y asi, hacia fines del siglo XVI la decadencia del imperio se manifiesta en toda su magnitud. Este momento crftico de transiciOn y de cambios profundos a todo nivel fue captado en toda su intensidad por una literatura tan rica como compleja. El espiritu del barroco espaliol, claro reflejo de esa crisis y paradOjicamente ligado a la tradiciOn medieval, permea la literatura de la epoca, ya sea para criticar el sistema, como en el caso de Quevedo y Cervantes (aunque desde distintos puntos de vista), o para apoyar el statu quo, como en el caso del teatro de Lope. Los escritores, y en especial los dramaturgos, recurren a una amplia gama de temas y tëcnicas para presentarnos su propia visi6n del mundo, siendo particularmente notorio el recurso de utilizar el pasado histOrico como punto de referencia. En semej ante contexto, y excepciOn hecha de las CrOnicas, es notable la relativamente tenue presencia del tema de la Conquista americana en la literatura del siglo de oro, siendo como fue tamaiia empresa tan fundamental al papel hegem6nico que Espana se atribuye en la Europa de la epoca.1 Los cronistas, por supuesto, nos han dejado numerosos y valiosos documentos que atestiguan los azares de la Conquista y el espiritu que inspir6 tales empresas, de las cuales 1 Al respecto, vease Miguel Aguilera, America en los clâsicos esparloles (Bogotd: Instituto Colombiano de Cultura Hispanica, sl.).  1  fueron en muchos casos testigo presencial o, cuando no, portavoz de lo que les habia sido trasmitido por aquelos que participaron en los hechos.2 LOgicamente, el espiritu que permea dichas obras estuvo fuertemente influido por la realidad social y especifica vision del mundo de cada autor; y es pues posible adivinar en ellas las distintas corrientes politicas y filosOficas en pugna en la Espana de la epoca. Un analisis de las cr6nicas que tenga en cuenta el hecho nos presenta la Conquista no como el resultado de una empresa hegemOnica, sino como la extensiOn y continuaciOn de los ya conocidos y bien documentados conflictos existentes en la peninsula.3 Las obras de los cronistas han sido ampliamente investigadas desde el punto de vista histOrico y, en menor medida, desde el punto de vista de la crftica literaria, particularmente en los tiltimos tiempos.4 Como tema especificamente literario, el Nuevo Mundo tiene una cierta importancia pero una relativamente limitada difusiOn. Rizguese, por ejemplo, su escasa presencia en el teatro. Cinadonos a los grandes dramaturgos, a Lope de Vega se le conocen tan sOlo cinco obras de tema especfficamente americano (cuatro comedias y un auto sacramental)5 rnimero en verdad insignificante ante los centenares que forman su producciOn global, de Tirso de Molina apenas nos quedan tres6 y de CalderOn de la Barca tan sOlo una.7 Debe serialarse, sin embargo, que el Nuevo Mundo proveyO numerosos elementos tematicos  2 Vease, por ejemplo, el caso de la crOnica de Pedro Mariilo de Lobera (refundida por Escobar) del que se trata ampliamente en este estudio por ser fuente directa de algunas de las obras teatrales sobre el tema de Arauco. Miguel Angel Vega, Literatura chilena de la Conquista y de la CoIonia (Santiago: Nascimento, 1954) 22-28. 3 Veanse sobre el particular los penetrantes analisis de Americo Castro (De la edad conflictiva [Madrid: Taurus, 1972] y La realidad histOrica de Espafia [Mexico: Pomia, 1966]) y Marcel Bataillon Erasmo y Espaila: Estudios sobre la historia espiritual del siglo XVI (Mexico: Fondo de cultura econOmica, 1966). 4 Vease, por ejemplo, Catherine Poupeney-Hart, Relations de l'expedition Malaspina aux confins de lEmpire espagnol. L'echec du voyage (Longuevil: Editions du Preambule, 1987). 5 El nuevo mundo descubierto por ColOn, El Brasil restitufdo, Arauco domado, El marques del Valle, conocida tambien como La conquista de Cortes (obra perdida), y el auto sacramental La Araucana. 6 Todo es dar en una cosa, Amazonas en Indias, y La lealtad contra la envidia y estAn reunidas en la trilogia Hazailas de los Pizarro. 7 La aurora en Copacabana.  2  que, directa o indirectamente, enriquecieron la literatura de la 6poca; cabe destacar entre ellos la geografia y el personaje del "indiano".8 Algunos hechos especificos fueron decididamente fuente preferida de estos autores. En su prOlogo a Dos comedias famosas y un auto sacramental, al estudiar la historia de America como fuente del teatro antiguo espaiiol, el conocido critic° e historiador chileno José Toribio Medina distingue, en cuanto al tema, cuatro grupos principales de obras dramaticas: a) sobre descubridores y conquistadores, b) sobre otros personajes notables, c) comedias de santos o de asunto religioso, y d) aquellas de sucesos varios.9 Del primer grupo tenemos obras basadas principah-nente en las figuras de Colon y Hernán Cortés. Las de asunto religioso incluyen episodios de santos americanos, como por ejemplo Santa Rosa de Lima de Agustin Moreto y La Aurora en Copacabana de CalderOn. Entre las de sucesos varios se distingue El Brasil Restituido de Lope de Vega, cuyo tema gira en torno a la restauraciOn de la bahla de Todos los Santos en Brasil, la cual habia cad() en poder de los holandeses. Pero el tema americano que sin duda más atrajo a los autores de la epoca fue el Arauco, y en particular los sucesos relacionados con el personaje don Garcia Hurtado de Mendoza. Las guerras de Arauco, relacionadas con la conquista de Chile, tuvieron su primera manifestaciOn literaria en la obra de Alonso de Ercilla, La Araucana (I Parte, 1569, II Parte, 1578, III Parte, 1589), primer poema 6pico de la literatura hispanoamericana, que pronto alcanzO enorme popularidad. En 61 se presenta una visiOn glorificada de los indios araucanos haciendo de ellos dignos rivales de la valentia y el coraje esparioles.10 La  8 Sobre el particular, vease Valentin de Pedro, America en las letras espallolas del siglo de oro (Buenos Aires: Sudamericana, 1954). 9 José Toribio Medina, Dos comedias famosas y un auto sacramental (Santiago: Barcelona, 1917) 11149. 10 La critica difiere respecto at papel de los indios y esparioles en la obra de Ercilla. Para Valbuena Prat, por ejemplo, el protagonista indiscutido de La Araucana es el pueblo araucano. Segtin el chileno Eduardo Solar Correa este papel le corresponde a Espalla. Por su parte Jean Ducamin, quien ha dedicado extensos estudios at poema, es partidario de la tesis que propone como protagonistas tanto at personaje colectivo indio como at espaiiol. Esta problematica se tratard más detalladamente en la secciOn correspondiente a la obra de Ercilla.  3  Araucana fue fuente de reelaboraciOn e inspiraciOn para otros poetas, entre los que destacan Diego Santisteban Osorio (Cuarta y Quinta Parte de La Araucana, 1598), Pedro de Olia (Arauco domado. 1605), Juan de Mendoza Monteagudo (Las Guerras de Chile, 1660), Fernando Alvarez de Toledo (Puren indOmito), Juan de Castellanos (Elegia de varones ilustres de Indias, 1589) y Antonio Saavedra Guzman (El peregrino Indiano, 1599). La Araucana tambien dio origen a romances,11 y fue parcialmente utilizada como fuente documental por varios cronistas: Alonso de GOngora Marmolejo (Historia del Reino de Chile, 1575), Pedro Mariiio de Lobera (CrOnica del Reino de Chile, 1594) y el Padre Alonso Ovalle (HistOrica RelaciOn del Reino de Chile, 1646). Deben recordarse tambien la crOnica de Cristóbal Suarez de Figueroa (Hechos de don Garcia Hurtado de Mendoza, 1613) escrita por encargo de la familia del marques, y la de Francisco Ntiiiez de Pineda y Basculian (El cautiverio feliz), obra que se podria considerar, de hecho, como una novela histOrica. En el teatro, como ya dijimos, Lope de Vega dedic6 al tema una tragicomedia titulada Arauco dom ado (1599) y un auto sacramental, La Araucana, de fecha desconocida; Gaspar de Avila nos dej6 El gobernador prudente (1613-1614) y Ricardo del Tuna La belligera espaiiola (1612-1615). Se cuentan, ademas, la obra de Luis de Belmonte, Algunas hazatlas de las muchas de don Garcia Hurtado de Mendoza. marques de Catiete (1622), escrita en colaboraciOn con otros ocho dramaturgos (de aqui que generalmente se la conozca como la comedia de los nueve ingenios) y la obra de Francisco Gonzalez de Bustos, Los espaiioles en Chile (1652). Obras posteriores al siglo XVII son Valdivia en Tucapel de Nebreda y Acosta (1759), El hercules chileno, de autor desconocido, y Arauco libre y el nuevo Caupolican de José Manuel Sanchez Rojas. Es cierto que el descubritniento y la conquista de America contribuyeron al poderio espatiol, pero las nuevas y aparentemente interminables fuentes de riqueza exigieron un 11 Vease Patricio L,erzundi, Romances basados en "La Araucana" (Madrid: Playor, 1978).  4  plan de organizaciOn y administraciOn en las colonias, la implementaciOn del cual generO asimismo graves conflictos en la peninsula y cuyas repercusiones polfticas, econOmicas, sociales y culturales se dejan sentir atilt en nuestro tiempo. El planteamiento y la resoluciOn de la mayoria de esos conflictos responde a y representa el enfrentamiento de las distintas posiciones filosOficas e ideolOgicas imperantes en la sociedad espaiiola de la epoca, hecho que se trasluce, a nuestro juicio, en las obras dramaticas que aqui nos interesan, y que merece especial atenciOn y un estudio coherente. Mucho se ha elaborado, en efecto, sobre las consecuencias de la politica conquistadora en America, pero no lo suficiente, quiza, sobre las causas de las mismas, y cuando se ha atendido a ellas no se ha considerado con toda la atenciOn que merece el momento histOrico que vivia Espana, ni el material literario que tan vivamente lo refleja. La crftica literaria relativa a las obras de tema americano escritas durante el siglo de oro es, efectivamente, escasa, incompleta, y en la mayoria de los casos, obsoleta. Esto se aplica en forma especial al teatro y particularmente a las obras que acabamos de citar, puesto que el material existente, salvo contadas excepciones, se limita a una somera descripciOn de las mismas. Es necesario entonces, a nuestro juicio, un estudio detallado que tome en consideraciOn las fuentes, el contexto histOrico y literario de su producciOn y el texto en si, incluyendo todos los aspectos de la representaciOn dramatica. Y esta necesidad justifica, a nuestro parecer, el presente trabajo, cuyo principal objetivo sera el analisis detallado de los textos dramaticos del siglo de oro que tratan el tema araucano, prestando particular atenciOn a la percepciOn que de America reflejan los mismos y, partiendo de dicho analisis, trataremos de averiguar si, a traves del popular medio de la representaciOn teatral, se llegO a crear una imagen estereotipada del Nuevo Mundo. Uno de los aspectos que se tendra en cuenta para este propOsito sera el estudio de los personajes, en particular las figuras del indio y del conquistador espaiiol, y la formaci6n y evoluciOn de personajes mfticos a partir del dato hist6rico. Por otra parte, es posible avanzar que la lectura de las obras a analizar presenta una dinamica evolutiva, indice de una lenta progresiOn hacia una 5  vision americana nacionalista, que indudablemente merece un detallado analisis. Esta tesis se propone pues, como uno de sus objetivos subsidiarios, fijar el limite temporal que marca el inicio de una identidad literaria nacional contrapuesta a la perspectiva espariola predominante durante los dos primeros siglos de la conquista.  6  Parte I. Los textos sobre el Arauco anteriores at teatro del siglo de oro  El propOsito de la primera parte de esta tesis es establecer la relaciOn entre los diversos textos que generaron el discurso del Arauco en el teatro espaiiol del siglo XVII. El estudio de dicha relaciOn no consistird Unicamente en comprobar qu6 datos o modelos retOricos se traspasan de un texto a otro, sino que, una vez identificados esos datos o modelos, se analizard su significaciOn en el nuevo orden en que se insertan.12 Sabemos que tanto La Araucana de Alonso de Ercilla como el Arauco domado de Pedro de Oiia, fueron obras de amplia circulaciOn en la Espalia del siglo XVII. Su presencia en las obras de teatro de trasfondo araucano es indiscutible, particularmente en el caso del Arauco domado de Lope de Vega, como ya han documentado José Toribio Medina, Jorge Roman Lagunas, Edna Sofia Whalen y Robert Shannon.13 Menos atenciOn, sin embargo, se ha prestado al estudio de las crOnicas como primera instancia del discurso sobre el Arauco. Se hace necesaria, pues, la lectura cuidadosa de las mismas, ademas de la de los poemas epicos, para intentar obtener nueva luz sobre los motivos que provocaron la selecci6n de unos materiales sobre otros, selecciOn con la que se inicia una larga cadena histOrica, literaria y mftica que ha ido conformando nuestra percepciOn actual del proceso de la conquista en Chile.  12 Partiendo de la teoria de la intertextualidad de ICristeva, reconocemos que todo acercamiento a un texto debe considerar los textos anteriores y los mecanismos de transformaciOn presentes en su elaboraciOn. Este reordenamiento del discurso es lo que Antonio G6mez Moriana llama "calco discursivo." Una lectura intertextual implica, por lo tanto, la identificaciOn de los componentes conformadores del caleo discursivo, es deeir, reconocer el entrecruce de cOdigos y practicas discursivas. Vease Antonio GOmez-Moriana, "The Subversion of Ritual Discourse: An Intertexual Reading of Lazarillo de Tormes," Discourse Analysis as Sociocriticism (Minneapolis: U of Minnesota P, 1993) 9-27. Sobre La teoria de la intertextualidad vease: Julia ICristeva, Semiotike, Recherches pour una semanalyse (Paris: Seuil, 1969). 13 Veanse: Jose Toribio Medina, Historia de la literatura colonial en Chile, vol. 1 (Santiago: Imprenta de la Libreria de El Mercurio, 1878) 1-117; Jorge Roman Lagunas, ed., Don Alonso de Ercilla, inventor de Chile (Santiago: Pomaire, 1971); Edna Sofia Whalen, "EdiciOn critica del Arauco domado de Lope de Vega," diss. U of Iowa, 1972; y Robert M. Shannon, Visions of the New World in the Drama of Lope de Vega (New York: Peter Long, 1989). 7  Sabemos de siete autores de la segunda mitad del siglo XVI (un conquistador autor de numerosas cartas, lies cronistas, dos poetas y un autor panegirico) que, probablemente, fueron conocidos por nuestros dramaturgos. Sus obras varian en cuanto a los materiales que incluyen, particularmente en lo que se refiere  a periodo histOrico que tratan, pero todas  cubren, de alguna manera, el espacio fisico y temporal coma a la producciOn dramatica que nos ocupa. Este es bastante reducido, limitandose a los hechos ocurridos en Arauco entre 1541 y 1561, es decir desde la llegada de Pedro de Valdivia a Chile en su primera expediciOn hasta la salida de Chile del joven gobernador Garcia Hurtado de Mendoza, que conninmente se considera como la fecha termino de la conquista. Estos veinte arios estuvieron marcados por la penetraciOn de Valdivia hacia el sur, su muerte por los araucanos en 1553, los afios de anarquia que se siguieron y la continuaciOn de la labor fundadora de Valdivia en el sur y el sometimiento parcial y temporal de los araucanos bajo el gobiemo de Garcia Hurtado de Mendoza de 1557 a 1561, ario en que tanto el como su padre, virrey del Penl, fueron destituidos de sus respectivos cargos por la corona. Esta primera parte de nuestro trabajo incluird, por lo tanto, el estudio diacrOnico de los siguientes textos: 1. Pedro de Valdivia. Once cartas y una instrucciOn a sus apoderados en la Cone, escritas entre 1545 y 1552. 2. GerOnimo de Bibar. CrOnica y relaci6n copiosa y verdadera de los reinos de Chile. (1558) 3. Alonso de Ercilla. La Araucana. I parte (1569) 4. Alonso de G6ngora Marmolejo. Historia de Chile desde su descubrimiento hasta el ario 1575. (1575) 5. Alonso de Ercilla. La Araucana. II y lU panes. (1578 y 1589 respectivamente) 6. Pedro Maririo de Lobera-Bartolome de Escobar. CrOnica del reino de Chile. (1596) 7. Pedro de Oria. Arauco domado. (1596)  8  8. Cristóbal Suarez de Figueroa. Hechos de don Garcia Hurtado de Mendoza, cuarto marques de Cafiete. (1613) Si bien todas estas obras tratan sobre un tema comtin, la multiplicidad de generos (carta, crOnica y poesia) obviamente influye en el tratamiento e interpretaciOn que de dicho tema se da en cada una de ellas. En nuestra aproximaciOn a estos textos tendremos pues muy en cuenta las caracteristicas propias de cada Oiler°, y el modo en que ello afecta a nuestras conclusiones; sin olvidar que en el contexto de la epoca que nos ocupa fueron los preceptistas seguidores de AristOteles, como el Pinciano a fines del siglo XVI y Cascales a principios del XVII, quienes ejercieron una mayor influencia en la teoria y practica literarias de aquel entonces. Coinciden todos ellos en aceptar la definici6n aristotelica de poesia como imitaciOn, caracteristica que la diferencia de la historia. Al respecto dice el Pinciano: "No la prosa y el metro diferencian a la historia de la poetica, sino porque esta imita y aquella no; porque si la obra de Herodoto se pusiese en metro y la de Homero en prosa, no por eso dejaria de ser este poeta y ague histOrico."14 Complementario es el juicio de Cascales para quien "el historiador y el Poeta son diferentisimos en escribir una misma cosa, porque el uno la escribe narrando y el otro imitando, y que la narraciOn y la imitaciOn siguen diversos caminos y el Historiador mira objeto particular, y el Poeta universal."15 Sin embargo, si bien para el primero "poeta" es el que escribe sobre acontecimientos lejanos e "historiador" es el que narra en el lugar de los sucesos, para el segundo los temas histOricos son más aptos para la poesia que los de la propia invenciOn. Segiin Cascales la historia se puede convertir en poesia: "Solo se ha de notar, que quando la acci6n es histOrica, si no pasO la cosa como debiera pasar segtin el arte, eso que falta lo ha de suplir el Poeta, ampliando, quitando, mudando, como más convenga a la buena imitaciOn."16  14 Citado por Antonio Vilanova en "Preceptistas de los siglos XVI y XVII" en Guillermo Diaz-Plaja,  Historia general de las literaturas hispanicas vol. 3 (Barcelona: Vergara, 1968) 607. 15 Citado por Antonio Vilanova 625. 16 Citado por Antonio Vilanova 625.  9  Puesto que ademas de aquellos claros ejemplos de historia y poesia representados por las crOnicas y los poemas epicos, hemos de considerar en nuestro estudio las cartas de Valdivia, ejemplo prototipico de retOrica persuasiva opuesto a la retOrica ornamental predominante en la poesia de Ercilla y Oria y aun a la más moderada de las crOnicas, para ponderar justamente la funci6n que los elementos retOricos desemperian en las obras aqui estudiadas nos apoyamos sobre todo en la clara definiciOn que nos ofi-ece Northrop Frye: "Rhetoric has from the beginning meant two things: ornamental speech and persuasive speech. These two things seem psychologically opposed to each other, as the desire to ornament is essentially disinterested, and the desire to persuade essentially the reverse. In fact ornamental rhetoric is inseparable from literature itself, or what we have called the hypothetical verbal structure which exists for its own sake. Persuasive rhetoric is applied literature, or the use of literary art to reinforce the power of argument. Ornamental rhetoric acts on its hearers statically, leading them to admire its own beauty or wit; persuasive rhetoric tries to lead them kinetically toward a course of action. One articulates emotion; the other manipulates it."17 Asi pues no necesariamente explicitos, pero siempre presentes en nuestro trabajo, los conceptos elementales que acabamos de serialar matizan en todo instante tanto el enfoque de nuestros analisis como las conclusiones a que dicho enfoque conduce.  17 Northrop Frye, Anatomy of Criticism (Princeton: Princeton UP, 1957) 245.  10  Capitulo I Las cartas de Pedro de Valdivia.  Chile entra en el panorama de la conquista espafiola el alio 1536 con la expediciOn de Diego de Almagro. Las dificultades encontradas durante este viaje: el agotador cruce por la cordillera, la vastedad y dureza del desierto, la pobreza del terreno y la agresividad de los naturales, contribuyeron indudablemente a que Almagro volviera al Peril con una impresiOn muy negativa de Chile, ofreciendo una poco halagiieila imagen del pais, la cual se difuncli6 rapidamente. A causa de ello, quiza, la empresa chilena se demora por tres arms, hasta que en 1539 el capitan Pedro de Valdivia solicita del gobemador Francisco Pizarro permiso para explorar y conquistar la regi6n al sur del Perd. Sobre el origen de Pedro de Valdivia se sabe poco, y con seguridad sOlo que era natural de Extremadura (es por eso que llamara a las tierras conquistadas por el, "del Nuevo Extremo"). Si los datos del cronista GOngora Marmolejo son ciertos y Valdivia muri6 efectivamente a los 56 aiios en 1553, ello querria decir que habia nacido en 1497. De su carrera militar sabemos que sirviO en Italia y en Flandes. A fines de 1534 o principios de 1535 pas6 a las Indias y en 1537 se encontraba en el Perd nombrado maestre de campo por Pizarro. En premio a su labor militar le fue concedida una encomienda en el alto Peril y una mina de plata en Porco. Valdivia abandonO todo esto en su afan por conquistar el territorio chileno, a pesar de lo desprestigiado que este se encontraba. Los historiadores concuerdan en considerar que lo que guiaba a Valdivia en su empresa no era sOlo el lograr mayor bienestar y riqueza, sino tambien alcanzar la gloria personal y la perpetuaciOn de su nombre. Asi, por ejemplo, Ricardo Ferrando Keun nos dice: "Atraido por su espiritu renacentista de dar gloria a su nombre, encontrO campo propicio para las aventuras posibles, en el extenso campo de America, que recien se abria a la Conquista."18 Al respecto comenta José Toribio Medina: "i,Que le importaban a el las 18 Ricardo Ferrando Keun, Y asf naciO la frontera... Conquista. Guerra. OcupaciOn. PacificaciOn. 15501900 (Santiago: AntArtica, 1986) 6.  1 1  riquezas Si su espada permanecia ociosa, de que le servirfa en aquellas soledades el temple vigoroso de su alma si no encontraba un objeto digno de su noble ambiciOn en que ejercitarlo?"19 Conviene recordar, de todos modos, que la actitud de lanzarse a locas aventuras en busca de petpetuar la gloria del propio nombre no es prerrogativa de Valdivia, sino lugar com6n entre los conquistadores de la epoca. Mario Ferreccio Podesta, en su introducciOn a las Cartas de Valdivia, dice asi respecto a los motivos que animaron a este conquistador: "LQue capitan de hombres, por lo demas, coronO su misiOn americana con un sedentario cargo ciudadano?; ese otro, Gonzalo Pizarro, zno abandonO su gobernadurfa de Quito por la loca empresa de La Canela en las selvas todavia hoy no descifradas del Amazonas?, y de su tropel de alucinados seguidores, no se desprendiO aquel otro loco mayor, Francisco de Orellana, que dio en la for de dejarse llevar -Len una balsa, en un botezuelo?- por ese do inmenso, desconocido, hasta su desembocadura en el Atlantico?"20 A pesar de tener noticia sobre las asperas condiciones del territorio chileno, Valdivia emprendi6 la marcha y, despues de un viaje lleno de dificultades, llegO hasta el valle del Mapocho donde fundO, el dia. 12 de febrero de 1541, la ciudad de Santiago del Nuevo Extremo, la futura capital del reino de Chile. La falta de dinero es la constante del conquistador durante esta etapa de su vida. EnviO numerosos emisarios en busca de dinero al Per6, pero este, o tardaba en llegar o sencillamente no llegaba en absoluto, sumiendo la colonia en la pobreza y el hambre. En 1546 Valdivia realiza su primera excursion conquistadora al sur llegando hasta la orilla none del do Bio-Bio. En esta expediciOn se da la batalla de Quilacura (o Quelancura) encuentro en el que los indios sufrieron grandes  19 Jose Toribio Medina, Historia de la literatura , vol. 2, 10. 20 Mario Ferreccio Podesta, ed. Cartas de relaciOn de la Conquista de Chile (Santiago: Universitaria, 1986) 13-14. Claro que el editor no elabora aqui sobre las causas que motivaron a Gonzalo Pizarro y a Orellana a adentrarse en el Amazonas y que en el caso del primer° fue la btisqueda del arbusto de la canela, muy preciado en la epoca y del que se decia existia en abundancia en la region selvatica. Sin embargo, bien sabemos que estas expediciones eran motivadas principalmente en torno a dos mitos: las amazonas y el Dorado. Vease al respect° Beatriz Pastor, Discursos narrativos de la conquista: mitificacien y emergencia (Hanover: Ediciones del Norte, 1988). Lo paradejico e inexplicable, hasta cierto punto, es el empefio de Valdivia por colonizar Chile sabiendo lo duro e inhOspito de dicha region.  12  perdidas humanas. De vuelta a Santiago Valdivia se entera de la sublevaciOn de Gonzalo Pizarro en contra del rey y vuelve al Pend a participar a favor de la corona en la guerra civil que alli habia estallado, volviendo a Chile alrededor de 1548. La guerra civil alcanz6 proporciones mayores en el Pend pero no en Chile, aunque hubo un intento de conspiraci6n en contra de Valdivia, que fue descabezada por 6ste con la mayor energia. Pedro de Valdivia parte en una segunda expediciOn al sur en 1549, fundando la ciudad de la ConcepciOn en 1550, y en los arios siguientes la Imperial, Valdivia y Villarrica y los fuertes de Arauco, Tucapel y Puren. Esta intensa actividad fundadora, valiosa desde el punto de vista del establecimiento de un territorio poblado por esparioles, contribuyO sin embargo a debilitar su capacidad a causa de la redistribuciOn del contingente humano que venia con el. Al dividir sus fuerzas se hizo evidente su vulnerabilidad ante los indios. Es bajo estas condiciones que el Arauco se subleva y Valdivia pierde la vida en la batalla de Tucapel. Su muerte marca un grave retroceso desde el punto de vista de la conquista espariola. La colonia se extiende hacia el sur hasta el do Bio-Bio, pero de hecho se concentra principalmente al norte del do Maule. El dominio del territorio entre ambos dos seguira siendo incierto por los prOximos 260 arios.21 Al sur del Bio-Bio la situaciOn varfa mucho de region en regi6n, seglin la mayor o menor resistencia por parte de los araucanos. Se conoce la existencia de al menos treinta y dos cartas de Valdivia de las cuales se han editado sOlo once,22 habiadose encontrado una doceava recientemente.23 Las 21 Esta region, conocida hasta hoy como La Frontera, fue finalmente dominio del gobierno chileno en 1886. 22 Al respecto vease la introducciOn de Jaime Eyzaguirre a la ediciOn de las cartas de Pedro de Valdivia hecha por José Toribio Medina, Cartas de Pedro de Valdivia (Santiago de Chile: Fondo HistOrico y Bibliografico Jose Toribio Medina, 1953) xxvi-xxxiv. 23 Por la poca informaciOn existente respecto a esta tiltima carta nos permitimos reproducir en su totalidad el articulo titulado "Impiden editar carta de Pedro de Valdivia", aparecido en Chile en El Mercurio 3 de febrero 1991 ed. nac.: 3 (Revista del domingo). '1,Para clue inventar una historia cuando puedes copiar la ya existente? Quiz& en la epoca en que Anatole France escribiO esta frase, era más expedito el camino para lograr copiar la historia. Sin embargo, los tiempos cambian. La carta inedita de Pedro de Valdivia, encontrada recientemente por el historiador chileno Julio Olavarria en una biblioteca privada de Estados Unidos, no podrd ser publicada por disposiciOn del gobierno americano. La misiva, aunque no altera en absoluto la historia de Chile, tiene un gran valor  13  estudiaremos en orden cronolOgico. Estableceremos en primer lugar las ediciones existentes hasta ahora, seguidas de un escueto resumen del contenido, y daremos luego el analisis crftico textual. La primera carta esta dirigida a Gonzalo Pizarro y fechada en Santiago el 20 de agosto de 1545. Se encuentra reproducida en un facsImil reducido en las laminas VIII-IX en el catalogo de documentos From Panama to Peru.24 En 1928 fue publicada en la Revista Chilena25 con prOlogo y notas de José Toribio Medina y tambiën en su ediciOn de las cartas de 1929, reeditada en 1953 con prOlogo de Jaime Eyzaguirre. Francisco Esteve Barba la incluye en 1960 en el tomo 131 de la Biblioteca de Autores Esparioles. Aparece tambien en la ediciOn de Mario Ferreccio Podesta publicada por primera vez en 1970. En esta primera carta Valdivia presenta sus condolencias a Gonzalo Pizarro por la muerte de su hermano Francisco.26 Tambien da noticia de la llegada de Gaspar de Orense (fiel amigo de Gonzalo Pizarro) a Chile y de Joan Baptista de Pastene, a quienes favoreciO sobremanera por sus servicios. Nos enteramos, ademas, del envio al Cuzco de Alonso de Monroy, su teniente general y hombre de extrema confianza de Valdivia, con cartas en que el conquistador da cuenta de los pormenores de su quehacer y de las condiciones de la tierra conquistada o por conquistar. La segunda carta, fechada el 4 de septiembre de 1545 y dirigida al Emperador Carlos V desde La Serena, fue encontrada por Juan Bautista Murioz en Simancas y en la actualidad se halla en el Archivo General de Indias, Patronato, legajo 192. Eventualmente, esta carta llegO (con otras) a manos del naturalista franc& Claudio Gay quien la public() en histOrico. Seem Olavarria, esta viene a llenar un vacio de casi tres Mos de silencio sobre las actividades epistolares de Valdivia, ya que entre 1545 y 1548 no se conocla ninguna carta fumada por el. El documento, que data del 10 de agosto de 1546, iba dirigido a Francisco Pizarro, Virrey del Pent En la carta, el conquistador de Chile describe el combate de Quelancura y la expediciOn que, por primera vez, Jo puso en contacto con los araucanos, a quienes compara con los tudescos "por su valentfa y coraje en la lucha" 24 From Panama to Peru (London: Maggs Bros., 1925). 25 "Carta a Gonzalo Pizarro," Revista Chilena, 12 (1928) 965-972. 26 Francisco Pizarro (1475?-1541) Hijo ilegftimo del coronel Gonzalo Pizarro y de Francisca Gonzâlez, ambos de linaje hidalgo. Despues de conquistar el Peril fue asesinado par los almagristas. RecibiO el tftulo de marques y dejo descendencia ilegitima de su union con la hija del inca Huaina Capac.  14  el tomo primero de documentos anejos de su Historia fisica y polftica de Chile (t. I, 4973). Aparece tambien en la Colecci6n de Historiadores de Chile de 1865 (t. II, 1-17), en el periOdico santiaguino El Ferrocarril (12 de febrero de 1989), y luego en las ediciones de Medina, Esteve Barba y Ferreccio Podesta anteriormente mencionadas. Existe adernas una version inglesa hecha por R. Cunninghame Graham. Esta segunda carta de Valdivia relata los pormenores significativos de los cinco arios que ha pasado en Chile. Los hechos narrados dan cuenta de las dificultades encontradas por el para iniciar la travesia desde el Peru, y del arduo viaje bajo la constante amenaza de enfrentamientos con los indios antes de llegar al vane donde funda Santiago, en febrero de 1541. Valdivia informa, ademas, sobre su nombramiento como gobernador por la asamblea de vecinos (cabildo abierto), sobre la conjuraciOn en contra suyo y el alzamiento de los nativos. Todo esto, dice, ha sido muy costoso econOmicamente y le obliga a pedir refuerzos al Perti, tarea que delega en Alonso de Monroy. Este vuelve de su empresa en 1543 y con estos refuerzos y la llegada del marino Joan Baptista Pastene empieza el primer avance hacia el sur. A continuaciOn, Valdivia describe el terreno chileno en terminos muy favorables, haciendo especial hincapie en la fertilidad de la tierra y en la bondad del clima. Por Ultimo, en la parte final de su misiva comunica al emperador que ha enviado nuevamente emisarios al Peril para pedir refuerzos, por tierra a Alonso de Monroy (por segunda vez) y por mar a Joan Baptista de Pastene (este Ultimo lleva dineros). Escribe que lo que necesita con mayor urgencia son armas, herraje, pOlvora y genie. Del emperador requiere que su labor conquistadora no sea perturbada desde Espana, sino apoyada. El portador de esta carta es Antonio de Ulloa. La tercera carta esta dirigida a Hernando Pizarro27 y suscrita en La Serena el 4 de septiembre de 1545. Fue escrita, sin embargo, en Valparaiso el 15 de agosto de ese mismo 27 Hernando Pizarro era el mayor de los Pizarro. Cuando los problemas entre almagristas y pizarristas comenzaron en el Peni, Francisco Pizarro envi6 a su herrnano como embajador suyo ante el emperador Carlos V para que defendiera sus intereses. Hernando Pizarro partici a Espafia a cumplir esta misicin en junio  15  afio. Segtin José Toribio Medina, esta carta no habria llegado nunca a su destinatario sino que habria caldo en manos del presidente La Gasca28 entre cuyos papeles se encontr6. El original de esta carta, sin firmar, se encuentra en la "Henry E. Huntington, Library and Art Gallery", en San Marino, California. Existe un facsimil reducido en la obra anteriormente mencionada, From Panama to Peru. El historiador chileno don Diego Barros Arana la public() como parte de una recopilaciOn de documentos bajo el titulo de Proceso de Valdivia. Aparece tambien en los Anales de la Universidad de Chile (noviembre 1873) y en las ediciones de Medina, Esteve Barba y Ferreccio Podesta. El contenido de la tercera carta es paralelo al de la segunda, sin encontrarse en ella nueva informaci6n en cuanto a los hechos que se relatan. Sin embargo, a pesar de ser copia casi literal, nos encontramos ante diferencias de estilo y 6nfasis de lo narrado que sera necesario examinar detenidamente cuando nos centremos en el analisis textual. En esta carta, ademas, Valdivia hace saber a Hernando Pizarro que ha recibido noticia de la muerte de su hermano Francisco. En esta secciOn se repite de nuevo, casi literalmente, el contenido de la carta del 20 de agosto de 1545 a Gonzalo Pizarro. Por Ultimo, Valdivia termina la misiva pidiendole a su destinatario que interceda en su favor en la Corte, y de no ser esto posible delegue esta responsabilidad en personas de confianza. Le pide, ademas, que cuide de su mujer, a quien le envia unos dineros. El portador de esta carta es el mismo Antonio de Ulloa, quien lleva consigo otras importantes misivas que, como más tarde nos enteramos, fueron destruidas. La cuarta carta, fechada el 5 de septiembre de 1545 en La Serena y dirigida al Emperador Carlos V, fue hallazgo de José Toribio Medina quien la public() por primera vez en su ColecciOn de documentos in6ditos para la historia de Chile (1896-1900) y más tarde de 1539, antes de que Valdivia partiera en su expediciOn a Chile. Su misiOn fracasO y, por motivos poco claros, Carlos V lo mandO prisionero al castillo de la Mota. Cuando Valdivia escribe su carta Hernando Pizarro ya estaba prisionero desde hada cuatro ailos. 28 Pedro de la Gasca (1494-1565) EstudiO en Alcala y en Salamanca y fue licenciado en cdnones. Despuds de prestar importantes servicios en Espana, fue enviado por la Corte a pacificar el Peril despuds del levantamiento de Gonzalo Pizarro en contra del virrey (a quien hiciera ejecutar). La Gasca, con la ayuda de Valdivia, aplastO la rebeliOn derrotando a las fuerzas pizarristas en la batalla de Jaquijahuana. Gonzalo Pizarro fue ajusticiado y decapitado.  16  junto con las otras cartas en la edici6n anteriormente mencionada. Esta tambien en las ediciones de Esteve Barba y Ferreccio Podesta. El original se encuentra en el Archivo General de Indias, Patronato, legajo 192. La carta es muy breve y en ella Valdivia notifica al emperador el envio de la carta fechada en La Serena el 4 de septiembre de 1545, y documentaciOn que confirma cOmo el cabildo le ha elegido gobernador y cOmo ha tornado posesi6n de los terrenos descubiertos en nombre de su majestad. La quinta carta esta dirigida al Consejo de Indias y fechada en la ciudad de Los Reyes (Lima) el 15 de junio de 1548. El original se encuentra en el Archivo General de Indias, Patronato, legajo 192. Esta misiva sigue la misma trayectoria de la segunda carta en cuanto a su publicaciOn. Existe tambien una version inglesa en la obra Pedro de Valdivia del ya citado Cunninghame Graham. En esta carta Valdivia menciona brevemente la sublevaciOn de Pizarro y cOmo esta fue reprimida y su Elder decapitado. Da cuenta del reconocimiento que le ha hecho La Gasca de su nombramiento de gobernador de por vida y cOmo este ha determinado los limites de su gobernaciOn entre los grados 27 y 41 de norte a sur, y cien leguas de este a oeste. Valdivia describe los gastos en que ha incurrido en su expediciOn al sur y en los que incurrird al volver y termina pidiendo apoyo, tanto econOmico como politico. La sexta carta, fechada el 9 de julio de 1549 en Santiago y dirigida al Emperador Carlos V fue tambien descubierta, como la tercera, por el historiador chileno Diego Banos Arana e incluida junto a ella en el Proceso de Pedro de Valdivia, en los Anales de la Universidad de Chile (1873, 769) y en las subsecuentes ediciones de Medina, Esteve  Barba y Ferreccio Podesta. El original se encuentra en el Archivo General de Indias, estante 77, cajOn 5, legajo 13. Valdivia describe en esta misiva cOmo a su regreso del Perti encontr6 a los indios alzados y la ciudad de La Serena destruida. Siempre planificando su avance al sur, hace uso de su poder de gobernador para nombrar capitanes y delegar de esta manera el poder 17  entre sus hombres de confianza. Se lamenta de no poder ir en persona ante el emperador para dar relaciOn de los hechos, pero se disculpa arguyendo la necesidad de su presencia en tan remota region. La que se considera como la septima carta es de hecho una instrucciOn a los Apoderados en la Corte, y esta fechada en Santiago el 15 de octubre de 1550. El original se encuentra en el Archivo General de Indias, Patronato, legajo 92. Fue publicada en los Anales de la Universidad de Chile (1873, 772) y en las ediciones de Barros Arana, Medina, Esteve Barba y Ferreccio Podesta. Las instrucciones a sus apoderados en la cone son largufsimas. Valdivia comienza instruyendo que entreguen sus cartas a los destinatarios correspondientes, que los traten con la propiedad del caso y que vean que todo se haga en favor suyo. Les pide que den relaciOn de todos sus servicios a la corona, empezando desde sus inicios en Italia y todo lo que ha hecho en America. Nos enteramos de nuevos datos: el envfo de oro a cargo de un tal Joan Davalos de quien nunca más se supo, el descubrimiento del rfo Bio-Bio, y la vuelta de Pastene en 1547 con noticias del alzamiento de Pizarro, la muerte de Monroy y la traiciOn del mensajero Antonio Ulloa, quien abriO los despachos, los destruyO, se gastO el dinero y se uniO a Pizarro. Valdivia instruye a sus apoderados que informen de su intervenciOn en la rebeliOn del Peni y menciona haber llevado dinero que no era suyo para ayudar a La Gasca. Asfmismo menciona que a su regreso del Peril le detuvieron y procesaron acusandole de robo a la tierra y de ma1 trato a los indios. Nos enteramos de una cafda de caballo que lo tuvo en muy mal estado por más de tres meses; mas apenas se pudo tener en pie, dice, iniciO la segunda campatia al sur. Valdivia pide a sus apoderados que relaten los pormenores de la batalla de Andalien, que tuvo lugar en las cercanfas de ConcepciOn y que significO un triunfo para los esparioles. Despues de esta extensa descripci6n, Valdivia requiere de sus apoderados que comenten sobre las ventajas naturales que ofrece la tierra, que presenten su proyecto futuro (seguir poblando ciudades más al sur), que informen sobre el tratamiento que da a los 18  naturales de la region y que, segtin 61, esta de acuerdo con las ordenanzas de la corona. A continuaci6n, suplica que le extiendan los limites de su gobernaciOn, que le otorguen el tftulo de gobernador vitalicio para el y sus herederos, que le den la ochava parte de los terrenos descubiertos con perpetuidad para el y sus herederos tambien, que le permitan nombrar regidores perpetuos sin necesidad de confirmaci6n superior, que se le autorice a traer negros esclavos, que le perdonen las deudas y que le den poder para fundar tres fortalezas, sobre cuyo mantenimiento requiere un anuario de un millOn de maravedis más un salario personal de diez mil pesos al alio. Por Ultimo pide que se nombre obispo al padre bachiller Rodrigo Gonzalez. El original de la octava carta, fechada en ConcepciOn el 15 de octubre de 1550 y dirigida al Emperador Carlos V, se encuentra en el Archivo General de Indias, estante 77, cajOn 5, legajo 1. Se public6 por primera vez en el volumen IV, 327 del Memorial histOrico espaiiol. Se encuentra, ademas, en la publicaciOn de Gay, en el tomo I, 19 de la ColecciOn de Historiadores de Chile y, en este siglo, en las ediciones de Medina, Esteve Barba y Ferreccio Podesta. Existe una versiOn inglesa en la obra de Cunninghame Graham anteriormente citada. El contenido de la octava carta es, en esencia, muy similar a las instrucciones a sus apoderados en la corte, es decir, relata sus servicios al emperador comenzando por los prestados en Italia. Cabe notar que el espacio dedicado a la descripci6n de la rebeliOn del Perti es extenso y detalladisimo. El orden narrativo en esta carta es como en las anteriores: relaciOn de hechos incluyendo los gastos incurridos en la conquista, descripciOn de la bondad de la tierra y peticiones. La novena carta esta dirigida al emperador Carlos V y fechada el 25 de septiembre de 1551 en ConcepciOn. Se publicO, junto con la octava en el Memorial HistOrico Espanol y, posteriormente, en las ediciones ya mencionadas. Una version inglesa se encuentra en la obra de Cunninghame Graham. El original se encuentra en el Archivo General de Indias, estante 77, cajOn 5, legajo 1.  19  En esta misiva, Valdivia notifica que manda copia de la octava, da cuenta de la fundaciOn de la Imperial y de la distribuciOn de terrenos que hiciera en esa ocasiOn, y comunica su propOsito de fundar Valdivia. A esto sigue una descripciOn de la naturaleza y de los indios de la regi6n. Termina su relaciOn acusando recibo de unas cartas y dando cuenta del proceso de la conquista en el area de Tucuman. La decima carta se presta a discusiOn. Esteve Barba, en su estudio preliminar, al explicar la trayectoria de las cartas de Valdivia, indica que José Toribio Medina, junto con la carta al emperador del 5 de septiembre de 1545 (cuarta carta), habria descubierto otra fechada el 9 de septiembre de 1559 y dirigida al principe don Felipe. Esto es imposible, puesto que Pedro de Valdivia muri6 en 1553. De hecho, la tinica carta al principe don Felipe que aparece, tanto en la ecliciOn de Esteve Barba como en la de Ferreccio Podesta, es la fechada en Santiago el 26 de octubre de 1552. Por lo tanto, cabe pensar que se trata de un descuido de Esteve Barba al cotejar sus datos. El original de esta carta esta en el Archivo General de Indias, estante 77, cajOn 5, legajo 1. Valdivia inicia esta carta con la enumeraciOn de las ciudades fundadas por 0. Avisa al principe que JerOnimo de Alderete se presentard ante 0 para darle relaciOn de los sucesos y le ruega que lo escuche y favorezca. A continuaci6n, Valdivia procede a presentar el estado de sus asuntos en Chile, incluyendo el monto de sus deudas. Hace saber al principe sus planes futuros de expansiOn territorial y especifica las razones por las que cree que es conveniente establecer una via navegable por el estrecho de Magallanes: toda la tierra y el mar pertenecerian a Espana, se facilitaria el comercio de especias, y se podria poblar al otro lado del estrecho, donde la presencia humana existente indica un lugar propicio. Valdivia acusa envio de cierta cantidad de oro y concluye su carta expresando su preocupaciOn por la conversiOn de los naturales, agradeciendo de paso la labor del presbftero Rodrigo Gonzalez en este sentido. La onceava carta va dirigida desde Santiago al Emperador Carlos V, el dia 26 de octubre de 1552. El original se halla en el Archivo General de Indias, estante 77, cajOn 5, 20  legajo 1. Esta carta se ha publicado junto con la octava y novena, es decir, primero en el tomo IV (408) del Memorial histOrico espariol, en la Historia ffsica y polftica de Chile de Claudio Gay, en el tomo I de la ColecciOn de Historiadores de Chile, y en las ediciones de Medina, Esteve Barba y Ferreccio Podesta. Existe una versiOn inglesa en las paginas 214220 de la mencionada obra de Cunninghame Graham. El contenido de esta carta no ariade nuevos datos a los ya relatados en la decima. La ediciOn de Medina esta considerada como una de las mejores. Esteve Barba se basa en 6sta para la suya como es el caso, tambiën en la ediciOn de Mario Ferreccio Podesta, que es la que utilizaremos para nuestro estudios por motivos de comodidad.  Hasta hoy dfa las cartas de Valdivia han sido consideradas tinicamente desde un punto de vista estrictamente histOrico, ya sea como fuente de otros textos en el sentido tradicional, o como medio para llegar a conocer psicolOgicamente al autor. Un tfpico caso de esta aproximaciOn es el de José Toribio Medina, cuyo estudio de las cartas le conduce a una descripciOn altamente subjetiva de la personalidad de Valdivia: "Valdivia bien sea que hable en ellas (las cartas) de sus tareas de organizaci6n militar; bien sea que refiera las increibles penurias soportadas con admirable constancia durante los primeros tiempos de su establecimiento en Chile; bien sea de sus servicios a la causa real, prestados tambien como consecuencia de un impulso repentino y jeneroso, bien sea, por fin, que confiese con loable franquesa sus faltas, o seriale a la indignacion los manejos de sus enemigos, es siempre el hombre superior que pone de manWesto su alma en su lenguaje claro, sin pretensiones, pero enerjico, seguro de si mismo, siempre igual i noble."29 Esteve Barba, en su ediciOn, si bien no tan generoso como Medina en su adjetivaciOn de Valdivia, coincide en su vision positiva del conquistador, basada en lo que considera una prosa objetiva que relata "los sucesos tal como han sido, sin exagerarlos un punto, sin desorbitarlos, con un respeto y una veneraciOn intachables, con verdadera  29 Historia de la literatura 10. Las Micas son nuestras.  21  modestia y cortesia y al mismo tiempo con altura de gran personaje que desea descubrir y poblar tierras" aunque "a veces su prosa se hace familiar, llena de confianza."30 Mario Ferreccio Podestä, en el prOlogo a su ediciOn de las cartas, enfatiza, acertadamente en nuestra opinion, el aspecto heroico de la vida de los conquistadores (en este caso, de la de Valdivia) consecuencia de una visiOn cerrada del nuevo mundo determinada por la Optica del medio espariol. Asi, para los conquistadores la vida como proeza adquiere sentido en cuanto a proyecciOn del "Viejo Mundo" sobre el "Nuevo": "Ese esquema incorporado vivamente a la maquina del pensamiento confiere a toda una estela de hombres la osadia para internarse con insolente decisi6n y paso poderoso en un ambito desconocido e hirviente de peligro por su naturaleza y sus hombres; aunque, en realidad, para un conquistador americano el rostro natural de este continente no ofrece el cariz temible de lo desconocido: la nueva tierra no puede ser sino una modalidad - a lo sumo levemente matizada- del campo fisico, de valor y funciOn conocidos, incapaz de exhibir riesgos verdaderos e insuperables para el hombre y espada del orden supremo; incluso se la considera factualmente conocida: el conquistador proyecta sobre este escenario la imagen, real o imaginaria, de su ambito europeo y con ella opera."31 Si bien la lectura de Ferreccio Podesta de las cartas de Valdivia es más cuidadosa que las de Medina y Esteve Barba, su analisis peca de superficialidad, dejando grandes lagunas que intentaremos llenar. Otros historiadores y criticos,32 ademas de los mencionados anteriormente, coinciden en su entusiasmo por la objetividad que yen fluir en los escritos de Valdivia. Sin embargo, el concepto de objetividad se presta a discusiOn, particularmente si consideramos que el componente ideolOgico es ineludible en todo recuento histOrico. El historiador (o 30 Francisco Esteve Barba, "IntroducciOn a las crOnicas de Chile," Biblioteca de autores espafioles 131 (1960): XXX. 31 Ferreccio Podesta 9. 32 Entre los primeros, vase S. Villalobos, 0. Silva G., F. Silva V. y P. Este116 M., Historia de Chile (Santiago: Universitaria, 1989); Francisco Encina, Historia de Chile (Santiago: Ercilla, 1983); Diego Barros Arana, Historia General de Chile (Santiago: Nascimento, 1930); Ricardo Ferrando Keun Y asi naciO la frontera. De las opiniones criticas destaquemos a Miguel Angel Vega, Historia de la literatura chilena de la Conquista y de la CoIonia (Santiago: Nascimento, 1980) y Francisco Dussuel Diaz, Literatura chilena. (Del siglo XVI al XIX) (Santiago: Ediciones Paulinas, 1959).  22  cronista) adopta un compromiso con una forma de conocimiento y aprehensiOn del mundo que predetermina los tipos de generalizaciones que pueda hacer ya sea en cuanto a la explicaciOn del pasado y presente o a la posibilidad de concebir modelos de cambio para este presente.33 De manera que, a nuestro juicio, lo que se ha admirado hasta ahora en Valdivia es su estilo descriptivo escaso de juicios valorativos explicitos, pues, si bien es cierto que escribe basandose en su propia experiencia, su discurso epistolar obedece a motivos inequivocamente subjetivos. Tomando como punto de partida la subjetividad intrinseca del Oiler° epistolar, y por lo tanto de las cartas de Valdivia, trataremos de rescatar en nuestro analisis las motivaciones que dieron forma a su narrativa, y mostrar cOmo la carga ideolOgica del discurso generado por estas motivaciones refleja la vision del Nuevo Mundo del autor. Seis de las cartas de Valdivia estan dirigidas al emperador, una al principe, una a un gobernador y otra a su hermano, una al Consejo de Indias y otra a quienes lo representan en la Corte, es decir, todos los destinatarios tienen la capacidad de decidir el destino de la conquista como empresa imperial. Como tales, deciden el destino de los que participan en ella, en este caso Valdivia y sus intereses. En estas cartas nos encontramos, pues, ante textos que recogen, y probablemente manipulan, el detalle del hecho histOrico con determinados fines econOmicos y politicos. Desde el principio, por lo tanto, este aspecto de las cartas encauza el contenido y forma de la narrativa en cada una de ellas. De hecho, aunque el material descrito se repite en muchas cartas, el relato varia segiin su destinatario, como podemos ver a continuaciOn en la descripciOn que Valdivia ofrece del papel que le cupo en la rebeliOn del Peril: "Infortnar asi mismo cOmo, sabida la desvergiienza de Gonzalo Pizarro contra el servicio su Majestad, llegando el navio que traia el capitan e piloto Joan Batista, primero de diciembre del alio de DXLVII, al puerto de Valparaiso, a los diez del estaba dentro para ir al Peril a servir a su 33 Para el modelo historiogrdfico de Haydn White, en quien basamos nuestro comentario sobre esta cuestien, vease: Metahistory (Baltimore: Johns Hopkins UP, 1973); Tropics of Discourse: Essays in Cultural Criticism (Baltimore: Johns Hopkins UP, 1978) and, The Content of the Form (Baltimore: Johns Hopkins UP, 1987).  23  Majestad e buscar al Presidente para le servir en su cesareo nombre contra la rebeliOn de Gonzalo Pizarro." (Carta VII, a sus apoderados en la Corte, 95-96; las italicas son nuestras)34 Este episodio Valdivia lo vuelve a relatar en la carta VIII, al rey pero más extensamente y ya no en tono informativo sino muy personal: "Nome más el dicho capitan en su relaciOn, cOmo, despues de dada la batalla al visorrey e muertole, se alzO Gonzalo Pizarro con la tierra, diciendo y jurando que si vuestra Majestad no se la daba que el se la tenfa y defenderfa; y que tambien tenfa usurpado al Nombre de Dios y Panama con una gruesa armada, capitanes e gente. PareciOme tan feo e abominable esto, que atape los ofdos y no ame ofrlo y me temblaron las calms, que un tan suez hombrecillo y poco vasallo hobiese, no dicho, pero imaginado, cuanto más intentado, tan abominable traiciOn contra el poder de un tanto y tan catOlico Monarca, Rey e sefior natural suyo. Sendlo en tanta manera que , echando arras todas las perdidas e intereses y trabajos que se me podian recrecer, no estimando cosa más que el servicio de vuestra Majestad me determine a la hora de ir al Peril, por tener confianza en Dios y en la ventura de vuestra Majestad, que con sola la fee de la fidelidad y obligaciOn que tengo a su cesareo y real servicio, habla de ser instrumento para le abajar de aquella presumptuosa frenesi cabsada de enfermedad y falta de juicio y superba luciferina" (Carta VIII, a Carlos V, 131). En el primer ejemplo, que es la carta de instrucciones para sus apoderados en la corte, la forma del contenido no es tan crucial para Valdivia, puesto que sus apoderados podran hablar por el. De hecho, el tinico termino negativo es "la desvergiienza". En el segundo caso se trata del mismo Valdivia dirigiendose al emperador sin intermediarios. Es interesante notar el incremento de la adjetivaciOn que Valdivia usa para referirse a la desvergiienza de Pizarro: "suez hombrecillo", "poco vasallo" y su acto es una "abominable traiciOn" y "presumptuosa frenesi cabsada de enfermedad y falta de juicio y superba luciferina," todos terminos absolutamente negativos ligados a lo demonfaco. En oposiciOn, Valdivia se presenta como dechado de humildad y fidelidad, el vasallo modelo que, guiado por Dios, no vacua en supeditar sus intereses personales a los del Monarca. Esta exaltaciOn de su lealtad ird seguida por una minuciosa descripciOn del enfrentamiento con Pizarro y su  34 Para nuestro estudio utilizaremos la ediciOn de Ferreccio Podesta, ya citada en la nota 20, pägina 12.  24  eventual ajusticiamiento. Con esto Valdivia destaca sus dotes de soldado completando el cuadro que le permitira hacerse merecedor de las gracias que solicita del emperador.35 Como acertadamente ha serialado Antonio GOmez Moriana en su estudio de las cartas de ColOn,36 el discurso de la Conquista va ligado, desde su inicio, al discurso econ6mico. La idea del intercambio de servicios por favores polfticos y econ6micos es tambien la constante de las cartas valdivianas. El dinero, o más bien la falta de el, es el elemento estructurador de las cartas de Valdivia. Todas ellas, a excepci6n de la primera que es una carta de condolencia, se caracterizan por su estructura tripartita. La primera parte consiste en la descripciOn testimonial de los hechos en tanto que la segunda se concentra en la descripciOn geografica. Ambas panes sirven de justificaciOn para la tercera en que Valdivia verbaliza las peticiones monetarias. En la primera parte de sus misivas Valdivia enfatiza las duras condiciones de la conquista chilena por ser territorio tan lejano y por hallarse constantemente bajo la amenaza de ataques nativos. Asi explica los enormes gastos de mantenimiento y defensa en que debi6 incurrir, no solo para continuar el avance  a sur, sino para mantener y defender las  ciudades recien fundadas. Valdivia, obsesionado por la obtenciOn de recursos, no pierde oportunidad de recordarle a sus destinatarios el costo monetario de su proyecto: "y, por lo que halle prestado para remediar a los que lo hobieron menester, que fueron hasta quince mil pesos en caballos, armas y ropa, pago más de sesenta mil en oro; y el navio y gente de socorro que me trujo mi teniente debo, por todo lo que se gastO, ciento y diez mil pesos; y del postrero que vino me adeude en otros sesenta mil; y estan al 35 El hecho de que Valdivia quiere quedar bien con sus superiores y monarca es obvio tambien por lo que apenas destaca en sus cartas. Nos referimos al juicio que se le siguiO por maltrato a los indios y robo a la tierra, del que saliO sin culpa, hechos que menciona muy suavizados en las cartas VII (a sus apoderados en la Corte, 100-101) y VIII (a Carlos V, 145-147). Sobre el particular, vease la recopilaciOn de documentos hecha por Diego Barros Arana y recogidos en Proceso de Pedro de Valdivia. Otro caso se da al irse Valdivia a luchar al Perti en contra de Pizarro. Dice en sus cartas que lleva dineros prestados más o menos voluntariamente (Carta VII, a sus apoderados en la Corte, 97, y, Carta VIII, a Carlos V, 135). De hecho, sabemos por cronistas posteriores que Valdivia engafiO a sus duefios y se escapO con las posesiones de estos. 36 Antonio GOmez Moriana, "The Emerging of a Discursive Instance: Columbus and the Invention of the 'Indian'," Discourse Analysis as Sociocriticism (Minneapolis: U of Minnesota P, 1993) 124-136.  25  presente en esta tierra doscientos hombres, que me cuesta cada uno más de mil pesos puesto en ella;" (Carta II, a Carlos V, 39-40) "Sepa vuestra merced que tengo doscientos hombres en la tierra, que cada uno me cuesta, puesto aqui, más de mil pesos; porque por lo que me prestaron los mercaderes cuando yo vine pago sesenta mil pesos de oro, y por lo que trajo el capitân, asi de gasto de la gente como del navio del Lucas Martinez, debo ciento y diez mil pesos, y del postrer navio que trajo el capitan Joan Batista me adeude en otros sesenta mil, y desta ida que va Monroy me adebdard en mos cien mil;" (Carta II, a Carlos V, 67-68) Mas no toda la narraci6n de esta primera parte de las cartas presenta solo el aspecto negativo del avance hacia territorio chileno. Valdivia no vacila en explayarse en lo que el considera sus logros, es decir, la fundaciOn de ciudades. Con esto busca conseguir el apoyo polftico de la corona, puesto que el asentamiento permanente es serial indudable, tanto de la expansion territorial como de la irreversibilidad del proceso. De esta manera Valdivia neutraliza el aspecto negativo de la conquista chilena a tray& de la descripciOn de la consecuci6n de sus propOsitos conquistadores, por minimos que estos sean. Pero, ademas de neutralizar, la relaciOn de sus hazaiias le permite destacar sus dotes personales tanto en el terreno de lo militar como de lo polftico, social y econ6mico. Es el quien decide cuando, cOmo y que rumbo tomar; es el quien decide dOnde poblar y cuanto repartir, es el quien administra justicia y quien supervisa el trabajo en minas y campos. Todas estas cualidades, reforzadas por su incondicional lealtad a la corona de la que reiteradamente hace menciOn, le permiten preparar la base argumentativa sobre la que solicitard favores personales. La segunda parte de las cartas es, por lo general, bastante más reducida que la primera y sirve de contrapunto a esta. En estas secciones predomina la nota positiva. Valdivia describe la naturaleza y sus hombres en terminos afirmativos, destacando el futuro potencial econOmico: "...,porque esta tierra es tal que para poder vivir en ella y perpetuarse no la hay mejor en el mundo - digolo porque es muy llana, sanisima, de mucho contento; tiene cuatro meses de invierno no más, que en ellos, si no es cuando hace cuarto de luna, que llueve un dIa o dos, todos los 26  demas hacen tan lindos soles, que no hay para que llegarse al fuego. El verano es tan templado y corren tan deliciosos aires que todo el dfa se puede el hombre andar al sol, que no le es importuno. Es la más abundante de pastos y sementeras, y para darse todo Oiler° de ganado y plantas que se puede pintar; mucha y muy linda madera para hacer casas; infinidad otra de lei% para el servicio dellas, y las minas, riqufsimas de oro, y toda la tierra esta llena dello, y donde quiera que quisieren sacarlo, allf hallaran en que sembrar y con que edificar, y agua, lefia y yerba para sus ganados;" (Carta II, a Carlos V, 43-44) "Informar asf mismo de la buena tierra qu'es esta, de buen temple, fructffera e abundosa e de sementeras e de mucha madera e todo lo demas qu'es menester e se requiere para ser poblada e perpetuada de nosotros..." (Carta VII, a sus Apoderados en la Corte, 108) "Certifico a vuestra Majestad que, despues que las Indias se comenzaron a descubrir hasta hoy, no se ha descubierto tal tierra a vuestra majestad: es más poblada que la Nueva Espana, muy sana, fertilfsima e apacible, de muy undo temple, riqufsima de minas de oro, que en ninguna parte se ha dado cata que no se saque; abundante de gente, ganado e mantenimiento; gran noticia, muy cerca, de cantidad de oro sobre la tierra, y en ella no hay otra falta si no es de espatioles y de caballos; es muy llana, y lo que no lo es, unas costezuelas apacibles; de mucha madera y muy linda. Es tan poblada, que no hay animal salvaje entre la gente, de raposo, lobo y otras sabandijas de esta calidad, y si las hay, les conviene ser domesticas, porque no tienen a donde criar sus hijos si no es entre las casas de los indios y sus sementeras. Tengo esperanza en Nuestro Senor de dar en nombre de vuestra Majestad de corner en ella a más conquistadores que se dio en Nueva Esparia e Pent digo que hare mas repartimientos que hay en ambas panes, e que cada uno tenga muy largo e conforme a sus servicios y calidad de persona." (Carta VIII, a Carlos V, 156-157) Vemos, entonces, que en estas segundas panes, como en las primeras, la narrativa tambien esta supeditada al motivo econOmico. Valdivia no describe para deleitar o para ensefiar cOmo es lo desconocido,37 sino en funciOn de un propOsito predeterminado y subjetivo, lograr el apoyo de la corona, en funciOn del cual no duda en falsificar su descripciOn de la realidad objetiva del Nuevo Mundo. En este sentido, las cartas caben dentro del discurso narrativo mitificador de la Conquista segan lo define Beatriz Pastor,38 discurso que tiende a ficcionalizar la realidad 37 Vease Gonzalo Fernandez de Oviedo y Valdes, Historia general y natural de las Indias (Asuncien: Guarania, 1945). La obra de Oviedo cubre desde 1492 a 1549. Su descripciOn de la naturaleza desconocida a la que se enfrenta esti enmarcada dentro de su visiOn renacentista del mundo como proyecciOn divina. Por lo tanto, el conocimiento y contemplaciOn del nuevo mundo acerca al conocimiento de Dios. 38 Pastor 3-73.  27  del Nuevo Mundo tanto en su aspecto fisico como en el significado del proceso de la Conquista, teniendo como referente, obviamente, la concepciOn espanola del mundo en la epoca. El caso de Valdivia es de sobremanera interesante puesto que ya habia un antecedente negativo de expectativas de Chile como resultado de la ya mencionada desastrosa expediciOn de Diego de Almagro a dicho territorio en 1536.39 La narrativa de las cartas de Valdivia esta, pues, permeada por un afan reivindicador y reforzador de la empresa americana en tan remota region basado en una voluntaria rnitificaciOn que obedece tanto a lo que se supone que "debe" ser all hallado como a lo que se "quiere" allf encontrar. Al describir el elemento humano se hace evidente que a Valdivia no le interesa el nativo salvo en lo que afecta a sus intereses inmediatos y de alli que su discurso solo haga hincapie en dos aspectos de importancia para el desarrollo de la conquista en Chile: la cantidad, como su potencial laboral, y la cualidad, como potencial guerrero. Una tierra bien poblada de naturales es sinOnimo de abundante mano de obra. Es decir, el nativo existe para Valdivia en cuanto a posible creador de riqueza. La definiciOn del natural en terminos econOmicos implica desechar toda posibilidad de conocimiento real. De hecho, en ninguna de las cartas Valdivia nombra al nativo de manera individual, siempre se refiere a ellos como a una masa o parte de ella: "Por un indio que tome en el camino cuando venia aca,...", "Con recelo que se habian de rebelar los indios,...", "entre los fieros que nos hacian algunos indios que no querfan servirnos," (Carta III, a Hernando Pizarro, 55), etc. De hecho, el termino "mapuche" no forma parte de su discurso epistolar. Valdivia es más extenso en su descripciOn de los indios como enemigos de batalla, puesto que esto le afecta más directamente. Sin intentar conocer a los nativos en su esencia, busca evaluar su propia posiciOn ante el enemigo (jamas los ve de otra manera). Ademas, le interesa que su interlocutor se entere de la magnitud del enfrentamiento, pues es 39 A modo de ilustraciOn cabe citar, por ejemplo, el comentario de Juan Lopez de Velasco al referirse a la fundaciOn de Santiago: "FundO este pueblo Don Pedro de Valdivia, afio de 41, diez leguas adelante del valle de Chile, al cual llamO el Nuevo Extremo (sic) por quitarle el nombre de Chile, a causa de estar muy desacreditada la provincia despues que Almagro se volviO della, y asi llamO a la ciudad Santiago del Nuevo Extremo." Geograffa y descripciOn universal de las Indias en Biblioteca de Autores Esparioles 248 (1971): 265.  28  parte de la estrategia de su justificaciOn para pedir apoyo financiero. En este sentido su descripciOn enfatiza la belicosidad del indio: "Otros dias pelearon muy reciamente y estuvieron fuertes al pie de dos horas en un escuadrOn; como tudescos." (Carta VII, a sus Apoderados en la Corte, 93-94) "La segunda noche vinieron, pasado la media della, sobre nosotros tres escuadrones de indios, que pasaban de veinte mil, con un tan grande alarido e impetu que parecia hundirse la tierra y comenzaron a pelear con nosotros tan reciamente, que ha treinta atios que peleo con diversas naciones de gente e nunca tal tesOn he visto en el pelear como estos tuvieron contra nosotros." (Carta VII, a sus Apoderados en la Corte, 106) Sin embargo, lo novedoso del comportamiento nativo en el campo de batalla no deja de llamarle la atenciOn: "Venian en estremo muy desvergonzados, en cuatro escuadrones de la gente más lucida e bien dispuesta que se han visto en estas panes, e más bien armada de pescuezos de carneros y ovejas y cueros de lobos marinos, crudios, de infinitas colores, que era en estremo cosa muy vistosa, y grandes penachos, todos con celadas de aquellos cueros, a manera de bonetes grandes de clerigos, que no hay hacha de armas, por acerada que sea, que haga dailo al que las trajere, con mucha flecheria y lanzas a veinte e a veinte e cinco palmos, y mazas y garrotes; no pelean con piedras." (Carta VIII, a Carlos V, 155) Este es uno de los pocos casos en que Valdivia se detiene en la descripciOn de las costumbres y usos de los araucanos. Este interes "antropolOgico" sera mucho más notable en la crOnica de GerOnimo de Bibar. La segunda parte de las cartas de Valdivia, si bien contrapuesta a la primera, sigue siendo concebida como apoyo para su caso. La constante econ6mica se halla aqui implicita, pues obviamente sin apoyo financiero será imposible hacer frente a la dura resistencia que han encontrado sus tropas. Las peticiones de Valdivia, elaboradas en la tercera parte de sus cartas y muy numerosas por cierto, son en su mayoria de catheter econOmico. La excepci6n se encuentra en la carta VII (InstrucciOn a sus Apoderados en la Corte) y en las cartas VIII (a Carlos V) 29  y XI (a Carlos V) en las que Valdivia pide que se nombre obispo a Rodrigo Gonzalez, Incluso la solicitud de tftulos personales (peticiOn de caracter social) no escapa al aspecto monetario, puesto que, ademas del reconc•cimiento a tray& del ascenso social aspira a incrementar su hacienda: "Asi mismo suplico a vuestra Majestad sea servido de me mandar confirmar la dicha gobernaci6n, como la tengo, por mi vida, y hacerme merced de nuevo della por vida de dos herederos, subcesive, o de las personas que yo serialare, para que despas de mis dfas la hayan e tengan como yo." (carta VIII, a Carlos V. 161) "...sea servido de me hacer merced de la ochava parte de la tierra que tengo conquistada, poblada y descubierta, descobriere, conquistare e poblare, andando el tiempo, perpetua para mi e para mis descendientes, y que la pueda tomar en la parte que me pareciere, con el tftulo que vuestra Majestad fuere servido de hacer merced con ella." (Carta VIII, a Carlos V, 162) "Asi mismo suplico a vuestra Majestad sea servido, atento que la tierra es tan costosa y lejos de nuestras Esparias, de me hacer merced y serialar diez mil pesos de salario y ayuda de costa en cada un ario." (Carta VIII, a Carlos V, 164) Cabe notar que el aspecto religioso, es decir el discurso de la conquista vista como una cruzada en contra del indio infiel, es inexistente en la narrativa valdiviana. La tinica menciOn al tema aparece totalmente desligada del contexto de cruzada religiosa; no es más que pura formula retOrica de despedida (muy vacia), utilizada tinicamente en las cartas dirigidas al emperador, y de las seis que nos han llegado, sOlo en cuatro: "Cuya sacratisima persona por largos tiempos guarde Nuestro Serior con la superioridad y seriorio de la cristiandad y monarquia del universo." (Carta II, a Carlos V, 51) "Sacratisimo C6sar, Nuestro Serior por largos tiempos guarde la sacratisima persona de vuestra Majestad, con augmento de la cristiandad y monarquia del universo." (Carta VI, a Carlos V, 83) "Por muy largos tiempos guarde Nuestro Setior la sacratisima persona de vuestra Majestad, con augmento de la cristiandad y monarquia del universo." (Carta IX, a Carlos V, 176) "Y el deseo que tengo de acrecentar en todo e bien servir es el que he significado e significo siempre por mis cartas a vuestra Majestad, cuya  30  sacratisima persona por infinitos arios guarde Nuestro Sefior con acrecentimiento de mayores reinos y monarquia de la cristiandad." ( Carta XI, a Carlos V, 189) Dentro de la narraciOn, el discurso de la cruzada religiosa aparece ligado al tema de la lealtad al rey, como citamos a continuaciOn: "y hare lo mesmo en lo de adelante, que no deseo sino descubrir y poblar tierras a vuestra Majestad, y no otro interese, junto con la honra y mercedes que sera servido de me hacer por ello para dejar memoria y fama de mi., y que la pile por la guerra, como un pobre soldado, sirviendo a un tal exclarecido monarca que, poniendo su sacratisima persona cada hora en batallas contra el comtin enemigo de la cristiandad y sus aliados, ha sustentado con su invictisimo brazo y sustenta la honra della y de nuestro Dios, quebrantandoles siempre las soberbias que tienen contra los que honran el nombre de Jesils." (Carta II, a Carlos V, 40) o ligado a peticiones de tipo religioso: "En lo que yo he tenido especial cuidado, trabajado y hecho illtimo de potencia despues que a esta tierra vine, es en el tratamiento de los naturales para su conservaciOn e dotrina, certificando a vuestra Majestad ha llevado en este caso la ventaja esta tierra a todas cuantas han sido descubiertas, conquistadas e pobladas hasta el dia de hoy en Indias, como lo podia. vuestra Majestad mandar entender, no solamente del mensajero, pero de las demas personas que destas partes han ido hasta hoy e fueren de aqui adelante en nuestras Espailas. A la conversion de los naturales a nuestra sante fee e creencia ha mucho ayudado con su doctrina e pedricaciOn el bachiller en teologia Rodrigo Gonzalez, clerigo presbftero, hermano de don Diego de Carmona, dean de la santa iglesia de Sevilla, como tiltimamente escrebi a vuestra Majestad con Alonso de Aguilera. En mi carta suplicaba, de parte de todos los vasallos de vuestra Majestad e mia, que le conocemos e tenemos esperimentando su buena y honesta vida, fuese servido vuestra Majestad de nos lo nombrar por nuestro perlado en esta gobernaciOn;" (Carta XI, a Carlos V, 188) Sevin hemos visto hasta ahora, el discurso propagandistic° de Valdivia puede resumirse en una desciipciOn de las dificultades de la Conquista y los logros alcanzados a pesar de estas. La supuesta estabilidad conseguida por el en el nuevo territorio sumada al tambien supuesto potencial econOmico y humano le permite solicitar el apoyo continuo de la corona. Parte de este discurso es, tambien, su alegado desinteres personal en la  31  Conquista, aspecto que claramente se contradice con las peticiones ya examinadas. Veamos, por ejemplo, cOmo el siguiente pgrrafo sintetiza la retOrica politica de Valdivia: "Herne aventurado a gastar e adebdarme tan largo, e ahora comienzo de nuevo, porque tengo gran tierra de buena entre las manos. Y tenga vuestra Majestad entendido que lo que fue de prOspera la del Peril al prencipio a los descobridores y conquistadores della, ha sido y es trabajosa esta hasta ahora e hasta tanto que se asiente; porque despues, yo fiador que sea a los de aca de harto más descanso que la dicha. E lo que prencipalmente yo deseo es poblar cosa tan buena por el servicio que se hace a Dios en la conversion desta gente, y a vuestra Majestad en el acrecentamiento de su real Corona, que este es el interese prencipal Info, y no en buscar, agonizando por ello, para comprar mayorazgos; porque deste metal, con su ayuda asentada y pacifica la tierra, habra en abundancia, y todo lo demas que la en demasia fertil puede producir para el descanso del vivir." (Carta IX, a Carlos V, 158-159) Mas, si bien Valdivia aspira a presentar un espectaculo alentador ante sus inversionistas, en repetidas oportunidades cae en profundas contradicciones en lo que llamaremos el contradiscurso valdiviano, centrado en las dificultades de la empresa. Ya desde el inicio de su expediciOn conquistadora todo fueron dificultades, como lo expresa en la segunda carta al emperador: "y con lo que yo tenia y con amigos que me favorecieron hice hasta ciento y cincuenta hombres de pie y caballo con que vine a esta tierra, pasando en el camino todos grandes trabajos de hambres, guerras con indios y otras malas venturas que en estas panes ha habido el dia de hoy en abundancia." (Carta II, a Carlos V, 27) Y aunque insista en la abundancia de la tierra, y en particular de las minas de oro, no puede dejar de reconocer que, en este sentido, los bienes de Chile no pueden competir con los del Perti: "Partici este barco, como digo, llevando los que en el iban, mios y de particulares, casi sesenta mil pesos, que, a ir a otra parte que al Peril, era gran cosa; pero, como aquella tierra ha sido y es tan prOspera e rica de plata, estimarian en poco aquella cantidad, y acá teniamosla en mucho por costarnos cada peso cient gotas de sangre y doscientas de sudor." (Carta VIII, a Carlos V, 124-125)  32  Las cartas de Valdivia reflejan la tension existente entre la realidad y el modo en que esta se describe. Valdivia se mueve en el ir y venir entre su deseo de glorificaciOn personal y las dificultades de una experiencia que no sirve de apoyo a sus propOsitos, lo que genera un discurso de la conquista chilena definido en terminos econOmicos. Los limites que Valdivia se autoimpone le Bevan a mitificar la naturaleza y le impiden observar de manera objetiva la realidad del nativo, es decir, su otredad.40 Es más, para Valdivia, narrador epistolar, este no existe sino en funciOn de su yo econOmico de conquistador. Al definir al aborigen en estos terminos Valdivia le niega su esencia y le limita su existencia. Hay que aclarar, sin embargo, que aunque de nuestro analisis de las cartas de Valdivia resulta una imagen poco grata de este conquistador, no es nuestro prop6sito la acusaciOn personal, sino examinar cOmo Valdivia, hombre de su tiempo, responde en su discurso a las distintas altemativas propuestas para llevar a cabo la empresa conquistadora.  40 Para el concepto del otro vease: Emmanuel Levinas, Totality and Infinity trans. by Alphonso Lingis, (Pittsburgh: Duquesne UP, 1969). Para la otredad aplicada especfficamente al tema de la conquista americana vase: Tzvetan Todorov, La Conquista de America: El problema del otro Trad. Flora Botton Burl& (Mexico: Siglo XXI , 1989).  33  Capitulo II GerOnimo de Bibar. Cr:Silica y relaciOn copiosa y verdadera de los reinos de Chile.41  La crOnica de Bibar narra la conquista chilena desde sus inicios hasta el ario 1558. GerOnimo de Bibar42 llegO adolescente a las Americas, conociendo a Pedro de Valdivia en 1548, cuando este viajO al Perd con ocasiOn de la sublevaciOn de Gonzalo Pizarro. Bibar llegO por primera vez a Chile en 1548, con la segunda expediciOn de Valdivia. En su obra el cronista quiere convencer al lector que llegO en el primer viaje de Valdivia, pero se conocen los nombres de las 152 personas que llegaron a Chile en la primera expedici6n de Valdivia y el de GerOnimo de Bibar no se cuenta entre ellos; cabe concluir, por lo tanto, que toda la relaciOn de Bibar que cubre los ailos 1539 a 1548 se basa en material recogido de otras fuentes, ya sean textuales u orales. A partir de 1548, sin embargo, el cronista casi siempre acomparia al conquistador y, a la muerte de este, a Francisco de Villagra, y su relaci6n de los hechos de este periodo se basa efectivamente en la experiencia personal. La crOnica de Bibar termina abruptamente el 14 de diciembre de 1558, ario en que tambien se pierde todo rastro del cronista, sin que se hayan encontrado hasta la fecha datos acerca de sus tiltimos &as. El manuscrito de la obra de Bibar circulO tanto en Chile como en Espana a principios del siglo XVII. Antonio Leon Pinelo lo cit6 por primera vez en 1629 y, de nuevo, en 1630.43 Creyendose perdido, el texto fue rescatado en este siglo por el 41 Hemos regularizado la ortograffa del tftulo que en el original aparece como Coronica y rrelagion copiosa y verdadera de los - ynos de Chile. 42 Para el estudio de la vida y obra de este personaje \Tease: Jose Toribio Medina, ColecciOn de documentos ineditos para la historia de Chile (Santiago: Elzeviriana, 1906); Tomás Thayer Ojeda, FormaciOn de la sociedad chilena y censo de la poblaciOn de Chile en los afios de 1540 a 1565 (Santiago: Prensas de la Universidad de Chile, 1939-1943); Sergio Villalobos, Historia del pueblo de Chile (Santiago: Zig-Zag, 1983); Mario Orellana Rodriguez, La crOnica de Gerenimo de Bibar y la Conquista de Chile (Santiago: Universitaria, 1988). 43 Antonio de Leon Pinelo, Epitome de la biblioteca oriental y occidental. ndutica i kografica (Madrid, 1629) y Tratado de confirmaciones reales de encomiendas. oficios i casos. en que se requieren para las Indias Occidentales a Don Lorengo Ramirez de Prado del Consejo del Rey N.S. en el Supremo de las Indias i la Junta de Guerra della& i en el de Cruzada i Junta de Competencias (Madrid, 1630); y en Biblioteca Argentina de Libros Raros Americanos (Buenos Aires: Facultad de Filosoffa y Letras, 1922).  34  historiador y arqueOlogo José Chocomeli Galan, quien al adquirir una partida de libros antiguos encontrO entre ellos el cOdice de Bibar. Durante la guerra civil Chocomeli Galan se trasladO a Francia y deposit6 el manuscrito en un banco de Perpignan. A su muerte esta crOnica pas6 a manos de la firma Nicolas Rauch de Ginebra, para ser posteriormente comprada por la firma de Kenneth Nebenzahl. En la actualidad el manuscrito es propiedad de la Biblioteca Newberry en Chicago.44 En 1966 el Fondo HistOrico y Bibliografico José Toribio Medina publicO, sin introducci6n ni notas, la transcripciOn paleografica hecha en Chicago por el profesor Irving A. Leonard. Segan Mario Orellana Rodriguez y Leopoldo Saez-Godoy, el trabajo del profesor Leonard significa un avance en los estudios sobre Bibar, pero adolece de graves errores que alteran el contenido del original. En 1979 Leopoldo Saez-Godoy sac6 a luz su propia edici6n, de mayor precisi6n filolOgica, y que es la que utilizamos en nuestro estudio.45 La crOnica de Bibar consta de una dedicatoria al emperador Carlos V, un prohemio al lector y ciento cuarenta y dos capftulos en los que desairolla cronolOgicamente la carrera militar de Pedro de Valdivia y, como ya hemos mencionado, los hechos acaecidos en Chile desde 1538 hasta el 13 de diciembre de 1558, cuando se encontraba de gobernador en el pais don Garcia Hurtado de Mendoza. Los sucesos ocurridos durante el gobierno de Valdivia ocupan del capftulo I al CXV, sin encontrarse en la relaciOn de estos hechos datos contradictorios a los de las cartas de Valdivia, que ya hemos analizado. El grueso de la obra esta dedicado, pues, al gobierno de Valdivia y a sus hazanas. Del capftulo CXVI al " Guillermo Pena Cruz sigue en detalle la trayectoria del manuscrito de Bibar en su obra sobre las fuentes bibliograficas chilenas: "Fallecido el profesor Chocomeli Galan se ofreciO en yenta el manuscrito en un catalog° de remate, publicado por la firma Nicolas Rauch, 2 Place du Port, Ginebra, Suiza, y el entonces bibliotecario de la Newberry Library de Chicago, Estados Unidos, Mr. Stanley Pergellis, quiso adquirirlo para su establecimiento, pero la firma de Kenneth Nebenzahl comisionada para la compra, no pudo hacerlo por haberse excedido en mucho al valor seiialado por la Newberry Library. El seilor Nebenzahl lo comprO por su propia cuenta y al regresar a Chicago lo vendiO a esa Biblioteca." Historia de las fuentes de la bibliografia chilena (Santiago: Universidad Cat'Mica, 1956) 41. 45 GerOnimo de Bibar, Coronica y rrelacion copiosa y vercladera de los rreynos de Chile, ed. Leopoldo SaezGodoy (Berlin: Colloquium-Verlag, 1979). En adelante todas las citas corresponderan a esta ediciOn.  35  CXXIX se trata del period() de anarquia que sigui6 a la muerte de este (1554-1557), caracterizado por el conflicto existente entre Francisco de Villagran y Francisco de Aguirre, ambos aspirantes al puesto de gobernador, y por la ofensiva araucana. Es particularmente interesante para nosotros que esta es la primera crOnica en la que los nativos son reconocidos individualmente y por su nombre. Igualmente importantes para nosotros son las primeras referencias hechas a la tortura de Galvarino, a la elecciOn de Caupolican46 como lider de los araucanos, a su muerte y, a la reacciOn de su mujer, episodios que apareceran tanto en las crOnicas como poemas y dramas posteriores. Los trece capftulos restantes estan dedicados a la llegada a Chile de Garcia Hurtado de Mendoza como gobernador y al primer alio de su gobierno. En esta parte del relato se hace menciOn a la dura muerte de Caupolican, a la fundaciOn de las ciudades de Caiiete y Osorno y a las fiestas en honor al principe don Felipe en Santiago. Como hemos mencionado anteriormente, GerOnimo de Bibar no fue testigo de los hechos anteriores a 1548. Para estos datos se bas6 fundamentalmente en las cartas de Pedro de Valdivia,47 a las cuales tuvo acceso en su papel de secretario de la Capitania General, y tambien en documentos de la epoca y en el recuento de testigos presenciales. Como consecuencia, su version de los eventos hasta 1548, si bien bastante exacta, adolece de algunos errores y omisiones. Mas la cliferencia entre la crOnica de Bibar y las cartas de Valdivia va más alla. La obra de Bibar es mucho más que la relaciOn del dato histOrico. El cronista, agudo observador del entorno fisico que le rodea, plasma literariamente sus impresiones y describe detalladamente los accidentes geograficos, el clima, la flora y la fauna hasta convertir su texto en el primer tratado de geografia de Chile.  46 En el relato de Bibar, Teopolican nombra a Lautaro como su general, hecho que no coincide con la version posterior de Ercilla segiin la cual Teopolican (Caupolican en Ercilla) habrfa sido elegido lfder despues de la muerte de Lautaro y a causa de esta. 47 Para un estudio detallado de la influencia de las cartas de Valdivia en la cr6nica de Ger&limo de Bibar vease, Oreliana Rodriguez 69-88.  36  El elemento humano tambien le merece profunda atenciOn, la cual se manifiesta en la descripciOn prolija de los distintos grupos nativos, sus costumbres, lengua y organizaciOn social. De hecho, adernas de las abundantes notas al respecto que el cronista incluye en el relato cronolOgico de la historia de la conquista, veintidOs capitulos estan dedicados exclusivamente a la descripciOn del paisaje natural y social chileno. Estos capitulos se insertan en la narrativa histOrica de acuerdo al avance espaiiol en el nuevo territorio. La obra de Bibar despert6 el inter& de los estudiosos a raiz de su publicaciOn en 1966 por Irving A. Leonard. Los trabajos existentes, sin embargo, enfocan el texto desde un punto de vista fundamentalmente histOrico, antropolOgico y etnografico.48 La cr6nica de Bibar, pues, se ha visto hasta ahora como un medio para cotejar la exactitud histOrica de los hechos de la Conquista y como fuente de datos que permitan reconstruir el pasado prehispanico chileno. Falta todavia, y este es el prop6sito de nuestro trabajo, el analisis del texto como objeto literario que permita establecer los parametros ideolOgicos y discursivos que utiliza el autor en su propia recreaci6n de la historia.  La narrativa de la CrOnica y relaciOn copiosa y verdadera de los reinos de Chile de GerOnimo de Bibar esta estructurada en torno a dos ejes discursivos. Uno, que llamaremos el eje histOrico, esta dado por la descripciOn cronolOgica del proceso de la Conquista, y, por lo tanto, es de caracter dinamico y temporal. El otro, que llamaremos el eje geografico,49 esta dado por la descripciOn de lo desconocido y se caracteriza por ser estatico y atemporal. Ambos ejes se entrecruzan de manera que el geografico intercepta la continuidad del hist6rico. Intentaremos demostrar c6mo esta dualidad estructural dada por 48 Nos referimos a los mencionados por Oreliana Rodriguez 19-20. Entre ellos se cuentan Horacio Zapater "Valor etnolOgico de la Cr(Silica de GerOnimo de Bibar," Revista Chilena de Historia y Geografia, 139-140 (1971-1972), Carlos Keller "Nueva vision de los origenes de la historia chilena," Mapocho, 18 (1969), "La consolidaciOn del dominio espafiol en Chile," Mapocho, 19 (1969) y "La contraofensiva araucana," Mapocho, 20 (1970) y, Jorge Hidalgo "La poblaciOn protohistOrica del Norte chileno," Actas del VI Congreso de Argue°logia Chilena, Boletin de Prehistoria, ntimero especial (1972-1973) 289-294. 49 Lo llamaremos eje geografico y no antropolOgico o etnografico para indicar su carkter integrador.  37  dos discursos diferentes converge en uno más amplio que incluye a ambos: el de la propaganda de la Conquista.5° En el eje discursivo histOrico Bibar desarrolla la imagen del conquistador y la del conquistado, 6ste intim° desde su posiciOn de confrontaciOn ante los esparioles. Bibar inicia su obra con una dedicatoria al emperador en la que deja constancia de la importancia de su labor de historiador. Notifica, ademas, "que tratard sobre los hechos de don Pedro de Baklivia," (3) y los motivos que le impulsaron a escribir esta crOnica: "Serenisimo serior, e hecho y rrecopilado esta rrelagion de lo que yo por mis ojos vi y por mis pies anduve y con la voluntad seguy para que los que leyeren o oyeren esta rrelagion se animen a semejantes descubrimientos, entradas y conquistas y poblagiones, y en ellas empleen sus animos y esfuergos en servigio de sus principes y seriores, como este don Pedro de Valdivia lo hizo." (3) Ya en esta dedicatoria vemos como Bibar es consciente de la significaci6n de la Conquista y de la importancia de mantener la continuidad del proceso. Por este motivo, y por su propia experiencia, hace de Valdivia el protagonista de su crOnica, a quien admira y considera como modelo a seguir. La motivaciOn polftica establecida en la dedicatoria al emperador encuentra su complemento en la motivaciOn religiosa expuesta en el prohemio al lector. Dice Bibar: 'Dizen que antiguamente anduvo vn hombre que se puede creer que fue apostol por estas tierras, como en otras provincias se a visto muy cierto, y que ellos por ser tan malos no quisieron entender aquello que les dezia. Y siendo Dios servido en vida del enperador don Carlos Quinto d'Esparia se descubriesen estas rregiones y prouingias, y que en ellas se sembrase nuestra santa fe catolica y rreligion cristiana, y que d'ellos fuese langado el demonio, y quebrasen los ydolos y derribasen sus tenplos, cayendo en los engarios y lazos qu' el demonio los ensystia, y se poblase de tenplos donde se selebrase el culto divino, y de rreligiosos donde an hecho y cada dia hazen muy grande fruto. Y sera nuestro serior servido ansi se haga en las demas provincias por descubrir y por conquistar estan, puesto que los darios y muertes de christianos a avido  50 En general, todas las crOnicas son un discurso propagandistic° de la Conquista. Lo que interesa en este caso es que, Bibar lo desarrolla en funci6n de dos discursos diferentes y complementarios.  38  por mano d' estos ynfieles a sydo por dar lugar y más se guardar y peor ordenar los esparioles." (5) Vemos pues que en la dedicatoria y prohemio el autor manifiesta de manera explicita su compromiso con el proceso de la Conquista como proyecto politico y religioso51 y, al mismo tiempo, establece lingiiisticamente dos pianos moralmente antagOnicos: el positivo, ligado a los conquistadores y a Valdivia en particular, y el negativo, ligado a los nativos "malos" que han cal& en "los engarios y lazos qu'el demonio los ensystia". Es decir, para Bibar los nativos no solo son idOlatras (como los definen la mayoria de los textos) sino practicamente herejes, puesto que habiendo tenido ocasi6n para abrazar la fe cristiana se negaron voluntariamente a hacerlo. Esta caracterizaciOn es crucial, pues implica que los araucanos son culpables de recalcitrante perversidad y, como tales, merecen castigo. Bibar desarrolla esta oposiciOn dentro del eje histOrico, en el cual el avance espariol representa la victoria del bien contra el ma!. El conquistador protagonista, poseedor de la verdad, se enfrenta a un antagonista que cone el riesgo certero de perder, pero no por inferioridad numerica o militar, segtin el cronista, sino por inferioridad moral. Asi, la visiOn negativa de los nativos impuesta por el autor act6a dialecticamente reforzando la positiva de los conquistadores. La narrativa de este eje esta dada, pues, por la tension existente entre dos posiciones irreconciliables pero necesarias la una a la otra para lograr el propOsito apologetico del cronista. Como ya hemos mencionado, Valdivia es el protagonista indiscutible dentro del eje histOrico. Hemos visto, ademas, que para esta parte de su narrativa Bibar se bas6 ampliamente en las cartas escritas por el. Sin embargo, si bien a menudo la versiOn del cronista es casi literal, las diferencias merecen atenciOn especial. Veamos, por ejemplo,  51 Uno de los motivos que Bibar desarrolla en su crOnica es el religioso sobrenatural claramente ligado a la justificaciOn religiosa de la Conquista. Este, que analizaremos más adelante, sera ampliamente utilizado en obras posteriores, en particular por el cronista Marifio de Lobera, o mejor dicho, por su refundidor el jesufta Escobar.  39  dos instancias en que las variaciones obedecen a un prop6sito determinado. En primer lugar nos referiremos al suceso de la caida del caballo de Valdivia. Dice este: "Dia de Nuestra Seriora de Septiembre, bendita ella sea, sal( a esto y, andando escaramuzando con la gente de caballo por el campo, cayO el caballo conmigo e di tal golpe en el pie derecho que me hice pedazos todos los huesos de los dedos del, desechando la choquezuela del dedo pulgar y sacandomela toda a pedazos en el discurso de la cura; estove tres meses en la cama, porque la tove muy trabajosa, e se me recrecieron grandes acidentes, y tanto, que todos me tovieron muchas veces por muerto; si senttan o no los vasallos de vuestra Majestad y Cabildo la  falta que hiciera en su cesdreo servicio y en el beneficio de todos, ellos se lo saben y daran testimonio, si les paresciere convenir, a lo dicho."  (Carta VIII, al Emperador Carlos V, ConcepciOn, 15 de octubre de 1550, 151)52  Veamos ahora la versiOn de GerOnimo de Bibar: "Cunplido que fue el dia, que fue de nuestra senora de setienbre del aiio de mill y quinientos y quarenta y nueve, salieron. Y hecha la rreseria, y vista la gente por lista, mandO que los de a cavallo le syguiesen en vna escaramuca. Y andando escaramucando en el canpo cayo el cavallo con el gouernador, y dio tan gran golpe con el pie derecho, que se hizo pedacos todos los guesos del dedo grande. Salio la choquezuela, y con la fuerga que hizo rronpio el gueso la calga y vna bota. Regibio en este golpe tan gran tormento que estuvo gran espacio transportado y syn sentido, que todos los que alli nos hallamos lo tuvimos por difunto.  Puso tanta tristeza en la giudad que todas las senoras que avia, mugeres d' Espana, avnque pocas, lloraron, y todos los varones, entendiendo que les faltava el que les avia de rremediar. Estuvo tres meses en cura y en la cama, a cavsa de tener la cura muy travajosa, por donde demostravany sentian bien los del pueblo la falta que les hiziera, asy en lo que tocava a la paz y sosyego de la tierra, como a lo demas cunplidero al servigio de su magestad. Y d'esta forma se hazian cada 7 dia plegaria y prosegiones por su salud. Y d' esta suerte comengo a levantar y sentarse en vna sylla a una bentana, porque en pie no se podia tener, por la falta de los guesos y por el gran dolor del pie qu' estava atormentando, y de las llagas, no sano. Y de alli via los rregozijos y fiestas que gelebrauan la pascua de navidad por su salud." (157)53  Creemos que es bastante obvio que Bibar, si bien más extenso en su versiOn, sigue la secuencia narrativa e incluso el lenguaje de Valdivia al referirse al suceso, como bien lo  52 Las italicas son nuestras. 53 Las Micas son nuestras.  40  ha notado Mario Orellana Rodriguez.54 Sin embargo, lo que es interesante notar es c6mo el cronista se expande justamente en las areas que el conquistador sugiere sean llenadas, tarea que el cronista Bibar no vacua en tomar haciendose portavoz del sentir de la mayoria de los que acompaiiaban a Valdivia. La version de Bibar pone a Valdivia a la altura del caballero ideal epic°, amado por su pueblo. El otro episodio que quisieramos comentar se refiere al modo en que Valdivia saliO de Chile con destino al Peril con motivo de la sublevaciOn de Gonzalo Pizarro, hecho que despues se cita entre las acusaciones del proceso contra el. Valdivia saliO subrepticiamente del pais llevando consigo cantidades de dinero a manera de "prestamo forzado".55 En sus cartas, el conquistador hace escasa menciOn del hecho: "Informar asi mismo c6mo neve destas panes para servir a su Majestad cien mil castellanos en oro, los sesenta mil mios e de amigos que me los dieron de buena voluntad, e los cuarenta mil que tome a particulares, a quien mil, e mil quinientos, e dos mil, dejando orden a mi que se los pagasen poco a poco dellas, como los fuesen sacando de las minas, que sacan cada un aiio, libre de costas, doce o quince mil pesos." (carta VII, a sus Apoderados en la Corte, Santiago, 15 de octubre de 1550, 97) Bibar por su parte dedica un capitulo completo a este hecho y vuelve a referirse a el con ocasi6n del proceso a Valdivia en el aiio 1548, en el cual se le acusaba tambien de maltrato a los naturales. En ambas oportunidades el cronista justifica las acciones del conquistador destacando sus cualidades de buen vasallo dispuesto a todo por resguardar la integridad de la corona y, al mismo tiempo, disminuye la importancia de la oposiciOn que encontraba Valdivia a sus planes de gobernador vitalicio. La narrativa de este episodio oscuro en la vida del conquistador enmascara y disimula los hechos negativos mediante el discurso ideolOgico de la Conquista y la exaltaciOn del papel del caballero ideal como actor principal de ella. Asi, antes de referirse a los detalles de las acusaciones comenta: 54 Oreliana Rodriguez 75-65. 55 Como necesitaba oro para ayudar a controlar la rebeliOn de Gonzalo Pizarro, Valdivia autorizO a todos aquellos que to tuvieran a volver at Perti. Una vez que el barco estuvo cargado con este material los llamO a tierra para hablarles. Mientras esto hacian, Valdivia hizo vela dejandolos burlados en el puerto de Valparaiso. Uno de ellos se suicidO, producto de la desesperaciOn.  41  "Tuvoselo el presydente de parte de su magestad en muy gran servigio, diziendole que muy confiado estava que lo que avian de su persona dicho de los agravios de los naturales todo era cavtela y falsedad y enbidias, pero que se holgava, porque el asy lo hazia en verle, por el mucho amor que le tenia, y por la gran pagiengia que tenia y husava, y por la gran humildad con que avia obedegido, porque con ella avia dado muy gran exenplo a los que presentes estavan y to vian, y a los que lo oyan y adelante to sabrian, y porque todos los suditos de su magestad supiesen obedeger, mayormente en aquella coyuntura, y en tienpo tan vedriado y tierra de bulligioso. Respondio el gouernador Valdiuia que en todo tienpo haria lo mismo, avnque se hallase en to hultimo de la tierra, y vernia a obedeger pecho por tierra at mandado de su magestad y de los senores de su Real Consejo y abdiengias, donde quiera qu' estuviese, porque esto tenia el eredado de sus pasados, y en ningun tienpo ternia otra voluntad, sino la que su rrey y senor natural tuviese, y que seguiria a la contina tras ella syn demandar otra causa ninguna." (148) Es de notar que Bibar hace hincapie en el papel ejemplar de Valdivia, y por ende en la importancia de la tradiciOn caballeresca como herencia cultural. En definitiva, el tratamiento del conquistador en la crOnica de Bihar se caracteriza por la exaltaciOn del ideal del buen vasallo y por la justificaci6n de la Conquista como empresa polftico-religiosa. Pero lo que nos parece más interesante min es c6mo Bibar implica que su modelo de conquistador, Valdivia, es capaz de lograr la materializaciOn de un estado utOpico:56 "Y a esta cavsa su principal yntento era senbrar y criar para poderse sustentar y perpetuar esta tierra a su magestad. Y esto syenpre a procurado, puesto que aya sydo ageno de la condigion de la mayor parte de los conquistadores de yndios, de dezir en esto que hera vn tienpo bueno y vn tienpo sano y tienpo libre y amigable. Digo bueno syn codigia, sano syn maligia y libre de avarigia. Todos hermanos, todos conparieros, todos contentos con to que les sugedia y con lo que se hazia. Llamavale yo a este tienpo 'fienpo dorado'." (107) La aproximaci6n de GerOnimo de Bibar a los conquistados es diametralmente opuesta a la que vieramos en las cartas de Valdivia, en las cuales estos aparecen como una  56 Para un estudio detallado de la utopia literaria espafiola ve.inse los trabajos al respecto de Stelio Cro, en particular Realidad y utopia en el descubrimiento y conquista de la Amdrica Hispana (1492-1682) (Madrid: FundaciOn Universitaria Espafiola, 1983) y, The Noble Savage. Allegory of Freedom (Waterloo: Wilfrid UP, 1990).  42  masa sin nombre. Aqui el cronista reconoce la otredad del grupo aborigen y, an más, se interesa tanto por su heterogeneidad como por los individuos que componen este conglomerado social. Dentro del eje histOrico, el aborigen es el contrapunto de la figura del conquistador y aparece, por lo tanto, definido en terminos opuestos a aquel. Esto se explica, dentro de la estructura de la obra, por la necesidad de equiparar las fuerzas en pugna para mantener la tension dentro de la narrativa, aspecto que ya mencionamos con anterioridad. Mas esta representaciOn negativa del nativo no es solamente un recurso ret6rico sino que obedece tambien a su definici6n de los nativos, obviamente ligada a parametros del viejo mundo. De acuerdo a 6sta, para Bibar los nativos son barbaros: "Aviendo los yndios (gente yndomita y sinrrazon, baruara, faltos de todo conocimiento y de toda virtud) hecho aquel mal rrecavdo, acordaron levantarse no solamente aquestos, mas hizieron a todos los demas se alterasen. Y como son amigos de novedades, acordaron hazerse a vna todos y hazer de nuevo la guerra. Y como su entendimiento es seguyr su apetito y ciega sensualidad (pues syguiendola como la syguen vienen a ser parte de perder las vidas, no mirando lo que enprenden -como muchos la perdieron-, el fin que a de tener, y ad6nde yran a parar sus negocios, aquellos que comiencan cuando se alteran) con muchas partes avemos visto que caminan como cojos y atinan como ciegos, segun que yo e visto." (63-64) Vemos, pues, que para Bibar el ser aborigen implica la falta de razOn y el predominio del instinto. Esta idea la volvemos a encontrar elaborada en distinta forma: "Pues viendo los yndios los esparioles rrepartidos y devididos en tantas partes, y viendo el travajo que tenian, porque era el primer ario que les avian a sacar oro, acordaron levantarse, no como yndios, syno como gente que entendian, y que procuravan verse libres." (200) Este parrafo es interesante, a nuestro parecer, por la paradoja que encierra. Por un lado, Bibar declara de manera explicita que los naturales no tienen capacidad de raciocinio, pero por el otro, nos dice que de hecho estan actuando como si la tuvieran. El cronista se hace eco, asi, de la candente controversia establecida en Esparta entre Bartolome de las Casas y Gin& de Septilveda sobre la naturaleza del nativo y sobre la polftica a seguir segtIn 43  las conclusiones a que llega cada uno de ellos.57 La posici6n de Bibar al respecto, es tambien ambivalente, pues, como vemos a continuaciOn, si bien iguala a los aborfgenes con los animates (Septilveda) considera que el trato hacia ellos debe ser humano (las Casas): "...(porque los yndios de qualquiera parte de Yndias, puesto que sean los más d' ellos animosos, que se ayan visto con esparioles, en viendolos, los temen y cometen los que qualquier animal yndomito y siluestre comete: qu' es apartarse de la presencia de la tal conpatlia nunca d' ellos jamas vista, sobresaltando su coracon, cometiendo la huyda, y enjendrando odio y rrencor, como personas salvajes y en fin naccidos y criados en pecado. Y a los tales conviene hablarles palabras de seguridad y con amor, halagandolos, mostrandoles el camino por donde an de seguirse, y ellos seguros y asosegados con to que se les a dicho)." (53) Sin embargo, jamas critica las medidas crueles de Valdivia en contra de los nativos, sino que las justifica, como en el triste caso del cacique Tanjalongo: "...y los yndios, viendo que aquel cacique estava en la casa en su tierra, por consentidor e ynventor del alcamiento le avian cortado los pies, y otros dies caciques muertos, estarian temerosos y no cometerian traycion. Este es vn genero de castigo que para los yndios es el más conveniente y no matarlos, porque los biuos olvidan a los muertos, como en todas panes se vsa, y quedando vno biuo y d' esta suerte castigado, todos los que lo yen se les rrepresenta el delito que cometio aqua, pues anda castigado. Y el propio lo tiene tan en memoria que, avnque quiera, no puede olvidarlo." (92) Mas Si bien GerOnimo de Bibar justifica tales castigos no deja de admirarse de la determinaciOn de los nativos ante la inclemencia de los esparioles comparandolos incluso con heroes de la antigriedad. Cabe destacar que esta admiraci6n es doble puesto que por un lado admira la valentfa y tenacidad de por Si y, por otro lado admira el hecho de que los aborfgenes tengan reacciones correspondientes a la "civilizaciOn" (entendiendose por esta el 57 Estas dos corrientes de opini6n estân influidas por el erasmismo la una (Las Casas), y por el clasicismo aristotelico la otra (Septilveda) y cada una dio origen a distintos modelos historiogrdficos. Uno, el originado por Las Casas, ye la historia de manera lineal, como progresiOn hacia un ideal guiado por las ensefianzas del cristianismo, y el otro la ye como una repeticiOn y considera la epoca clAsica como el model() a seguir. La segunda implica reconocer que algunos nacen sefiores y otros esclavos. Para los prop6sitos de la conquista, y, siguiendo el argumento de Septilveda, los nativos carecen de alma y, por lo tanto, son esclavos por naturaleza y es desde esa premisa que se debe gobernar. Bartolome de las Casas se opone y propone una conversiOn pacifica basada en su convicciOn de que los nativos son seres poseedores de alma y entendimiento.  44  conjunto de caracteres y costumbres propias de la cultura greco-romana), como manifiesta explicitamente el cronista en su relaciOn de la tortura de Galvarino. Este caso es particularmente interesante, puesto que aparecera en obras posteriores: "Contare de vn yndio que venia en esta haz que rronpio el gouemador, el qual era vno de los que cortaron las manos que e dicho. Veda sarjenteando y animando en esta manera: 'Ea, hermanos mios, mira que todos peleeys muy bien, y no querays veros como yo me veo: syn manos, que no prodreys travajar no comer, sy n' os lo dan!'. Y alcaba los bravos en alto, enseiiandolos para provocarlos a más animo y diziendoles: 'Estos con quien vays a pelear me los cortaron, y lo mesmo haran a los que de vosotros tomaren, y nadie permita huyr syno morir, pues moris defendiendo vuestra patria". Y adelantavase vn trecho del esquadron solo, y dezia esto a grandes bozes, y qu' el moriria primero, y que ya que no tenia manos, que con los dientes haria lo que pudiese. Quiselo poner aqui por no me pareccer rrazones de yndios, syno de aquellos antiguos numantinos quando se defendian de los romanos. Y aqui se prendio, y le mand6 el gouernador aperrear." (242) Pero si bien el lector puede tener un inicio de simpatla y solidaridad por la suerte de los naturales, Bibar manipula el texto en el parrafo siguiente mediante la descripciOn de un caso de canibalismo: "Dire de otro yndio o, por mejor dezir, sepulcro que fue de tres hermanos y de su macre y de su padre, que fue en comerlos a todos. No lo digo por su confision, syno que otros yndios lo dixeron, y avn le temian, y huyan d' el. Y dezia que no avia hallado came más sabrosa que la de su madre. Y ansi todavia se comen." (242-243) No olvidemos que uno de los criterios para definir los grados de salvajismo y barbarie en la epoca era el canibalismo y Bibar, conocedor y convencido, no permite que el lector se conmueva, al establecer que, si bien los nativos pueden mostrar ocasionales asomos de civilizaciOn, caen en el peor y más irredimible de los vicios, en este caso más repudiable por tratarse tambien de matricidio y fraticidio. Episodios como el anteriormente mencionado del nativo Galvarino, abundan en esta crOnica, y son de particular inter& en nuestro caso porque aparecen por primera vez y porque seran reelaborados en la producciOn literaria posterior. Especificamente nos referimos al caso de la elecciOn del cacique Caupolican como lider del pueblo araucano, y  45  su cruel muerte, motivos que han contribuido a la estatura mftica de este personaje en la historia chilena. Bibar nos deja la siguiente versiOn de la prueba del tronco llevada a cabo a sugerencia del viejo cacique Millarapue, y que ganara Caupolican estableciendose como lider absoluto del pueblo araucano para dirigir la ofensiva masiva a los esparioles: "Y mandO traer vn troco de palo grande y pesado, que bien tenia vn yndio que levantarlo del suelo. E dixoles que alli queria el ver las fuercas de cada vno e no en los desafios, y que el que más tienpo aquel troco en los onbros truxese fuese general y de todos obedecido. Todos los senores y yndios dixeron que era buen parecer, y asi lo otorgaron qu' estarian por ello. Y el primero que tom6 el tronco fue Manigalgo, y lo truxo seys oras. Y dexado lo tom6 Colocolo, y le traxo medio dia. Y luego lo tomO Paylaguala, que lo truxo doze horas. Y luego le tomO Paycavi, y lo truxo vn dia entero. Y dexado lo tom6 Yllacura, y le traxo vn dia y casi media noche. Y dexado lo tomO Ayllacura, y le traxo vn dia y vna noche. Y luego la tomO Tocapel, y be traxo dia y medio. Y este tenian cierto que avia de ser general. E dexado la tome, Teopolican, yndio dispuesto, menbrudo e rrebusto e tuerto del ojo ysquierdo, y truxo el troco dos dias y vna noche. Y visto por todos los senores fueron espantados y maravillados de ver las fuercas de Teopolican, y con la ligereza que traya aquel troco tan pesado. Fue luego rrecebido por todos los senores yndios de toda la tierra." (206) Igualmente importante es el episodio de la muerte de Caupolican y la violenta reacciOn de su esposa. Bibar es el primero en recoger este hecho literariamente: "...Y en vna casa prendieron al Teopolican y muchos yndios e yndias. E viniendo por el camino accerto a encontrar vna yndia que era mujer del Teopolican, e traya vn nirio de vn alio. Y como ella no pensava que venia preso el Teopolican e le vio, comenco a dezirle: "I,C6mo? 1,Til eres Teopolican, el valiente que dezias que no te avia de parar christiano que no le avias de matar, y a ti te alcaron por general de la tierra, que ansy te dexaste prender de los esparioles? LY parecete qual vas atado e que tenga yo hijo de vn honbre tan covarde como til?" E lo arrox6 de vna questa abaxo, e murio el nirio. Cierto me parece grande animo y esfuerco de mujer, e que la podiamos comparar aquella buena mujer cartajinesa que se metio con dos hijos en el fuego, porque el marido se avia entregado a los rromanos. E llevado el Teopolican a la ciudad fue enpalado. Y ansy perecio este mal yndio tan enemigo de los esparioles." (247-248) Segiin lo recogido vemos que la representaciOn del aborigen no sOlo refleja el aspecto conflictivo de la Conquista, sino que, ademas, es muy informativa, producto del  46  reconocimiento por parte del autor de la otredad con que se enfrenta. Asi, nos presenta un cuadro de las luchas de poder dentro de los distintos grupos nativos, de sus estrategias de combate, de su estructura social y de su capacidad organizadora durante esta epoca. Estas descripciones evidencian la capacidad polftica del nativo, aguzada ante la necesidad de formar alianzas y elegir lideres para reforzar su posiciOn ante el enemigo. En definitiva, a tray& del discurso histOrico, GerOnimo de Bibar describe y define al nativo en su esencia. La existencia del aborigen, por su parte, esti dada por el eje estructural del discurso geografico, es decir, por el medio ambiente natural y social. Como ya notamos anteriormente, de los ciento cuarenta y dos capftulos de la cr6nica de Bibar veintidOs estan dedicados exclusivamente a la descripci6n de la geografia fisica y humana chilena, como indican los tftulos de dichos capftulos. Ademas, hay otros doce capitulos cuyo contenido es casi totalmente geografico.58 Es decir, casi el veinticinco por ciento de la narrativa es un catalog° descriptivo de la naturaleza y de las costumbres de los aborigenes, lo cual claramente demuestra el inter& del cronista por conocer y propagar estos conocimientos. En este discurso el referente espariol aparece coyunturalmente, y solo en terminos comparativos, en las descripciones de la fauna y de la flora del pais. Su propOsito es demostrar las posibilidades agricolas de la region y asi presentar una visiOn atractiva y prometedora de la etapa siguiente del proceso de la conquista: la colonizaciOn. Los capftulos del eje geografico estan normalmente estructurados siguiendo un orden descriptivo definido.59 En primer lugar el autor se detiene en la geografia Mica, describe las condiciones climaticas, la flora (incluyendo aquellos vegetales que los nativos consumen), la fauna y los minerales. Esta primera parte, muy informativa por la minuciosidad en detalles cuantitativos, destaca la fertilidad de la tierra y la bondad del  58 En estos cOmputos no inclufmos descripciones histOricas, como por ejemplo: la tortura de Galvarino, elecciOn y muerte de Caupolicân, etc. 59 Las excepciones las constituyen capftulos destinados exclusivamente a la descripciOn de juegos o de artefactos.  47  clima, cualidades que hacen atractivas las perspectivas de colonizaciOn. En la descripci6n de los minerales el cronista tiende a caer en la exageraciOn, llevado quiza por su deseo de presentar un panorama favorable del lugar en cuanto a las posibilidades de un desarrollo econOmico futuro: "Ay grandes criaderos para todo genero de ganados y para hazer grandes sementeras de pan. Ay juntamente con esto notigia de grandes minas de oro, porque ya avemos visto las minas donde los yngas, grandes senores del Piru, se la sacava oro en su nonbre y se lo enbiauan y llevauan de Anconcagua (que por otro nonbre se dize de Chile, de quien el rreyno tiene la dominazon)." (95) "Es tierra de grandes minas de oro y plata y de cobre y de otros muchos metales." (186) Bibar describe a continuaci6n los habitos de los aborigenes en el vestir, su religion, su lengua, sus rituales, y su apariencia fisica: "Estos yndios del valle de Limari no tienen ydolos ni adoratorio. Es lengua por sy, y diferente de la de Coquinbo. Andan vestidos de lana y de yerbas, la qual es d'esta manera: vna yerua a manera de espadaria que se dize 'cabuya', majanla y sacan unas hebras como cariamo y hilanlo. Y d' esto hazen bestidos, y cada vno anda vestido como alcanga y tiene la posibylidad. I sus enterramientos es en los canpos. Hablan con el demonio. Sus armas son flechas. Es xente de buen tamario y ellas, de buen parecer. Y su traxe es vnas mantas rrebueltas por las ginturas, que les cubre hasta la rrodilla, y otra más pequeria manta hechada por los onbros, presa al pecho con vna pua v espina, de las que tengo dicho de los cardones." (44) La descripciOn de la realidad basada en una observaciOn meticulosa del Nuevo Mundo seglin aparece a ojos del autor produce un efecto distanciador en la narrativa, que, a primera vista, indicaria un alto grado de objetividad por parte de Bihar. Sin embargo, las categorfas establecidas en su recuento de la existencia de los naturales chilenos coinciden con las pautas definitorias del concepto de "salvajismo" segdn se entendia en la epoca. Esta perspectiva que rescatamos en la crOnica de Bibar revela un prop6sito más alla del  48  meramente descriptivo e informativo al concluir implicitamente que los aborigenes chilenos son salvajes, puesto que sus costumbres difieren de los patrones comiinmente aceptados.60 Concluyendo, Bibar nos entrega en su obra un primer reconocimiento literario del mundo nativo chileno, de particular inter& para nosotros, puesto que incluye nombres y situaciones que serail retomados posteriormente, como Galvarino, Colo-Colo, Lautaro y Caupolican, entre otros. El autor desarrolla el discurso de la propaganda, inherente al genero de la cremica, en base a dos ejes discursivos estructurales: el histOrico y el geOgrafico. El discurso histOrico, de caracter lOgicamente dinamico, ensalza la figura del conquistador y justifica la Conquista desde el punto de vista polftico, militar y religioso, en tanto que el geografico, de caracter estatico, la justifica en terminos econOmicos, es decir, presenta un cuadro optimista en cuanto a las futuras posibilidades de desarrollo econOmico del pais, ofreciendo asi un cuadro atractivo a potenciales colonizadores. En cuanto a la figura del aborigen, el discurso histOrico explora su esencia, el geogrâfico su existencia. En ambos casos, los parametros utilizados por Bibar en su vision del nativo corresponden a las actitudes prevalecientes en la 6poca y, si bien el autor nos presenta el nuevo mundo desde su perspectiva peninsular, reconoce la "otredad" de los naturales y se interesa por ella. Alonso de Ercilla sera el continuador de esta tradiciOn en su obra La Araucana.  60 Olive Patricia Dickanson, The Myth of the Savage (Edmonton: U of Alberta P, 1984). En su interesante estudio acerca del mito del salvaje, la autora se remite en particular al trabajo de D'Avity, quien, en el siglo XVI, definiera grados de "salvajismo" (o barbarismo) de acuerdo a cinco puntos fundamentales: i) el no uso de la razOn, ii) el modo de cazar y recolectar, incluyendo tipo de alimentaciOn, iii) la desnudez como falta de moralidad, iv) tipo de vivienda, y v) la falta de gobierno. Otros criterios utilizados en la epoca para definir el salvajismo inclufan la falta de escritura, la falta de estructuras lingiiisticas que incluyeran los sonidos de las lenguas europeas, el canibalismo y la falta de aseo. Estas categorias, establecidas de acuerdo a paramerros basados en la oposiciOn civilizaci6n-salvajismo, tienden a definir el mundo nativo como la negaci6n de la cultura occidental, considerada como el modelo a seguir.  49  Capitulo III Alonso de Ercilla y Ztliiiga. La Araucana  Alonso de Ercilla y Ztiniga, autor de La Araucana, naci6 en Bermeo, Vizcaya, en 1533 en el seno de una familia noble. En 1554 partiO a Chile alistado en la expediciOn de JerOnimo de Alderete, quien habia sido nombrado gobernador de Chile, pero este Ultimo muri6 cerca de Panama. Don Garcia Hurtado de Mendoza fue entonces nombrado para reemplazar a Alderete en su cargo, y con 61 fue Ercilla a Chile. Su vida durante estos allos quala definida en funci6n de su papel de soldado y de poeta ya que es en este period° que inicia la composiciOn de su celebre poema. Volvi6 a Espatia en 1562, pasando sus tiltimos dias en Madrid donde muri6 en 1594.61 Un episodio que marcO la vida de Ercilla fue el famoso altercado que tuvo con el entonces joven gobernador don Garcia Hurtado de Mendoza y que por poco le costO la vida.62 La drastica condena de la pena de muerte le fue conmutada en Ultima instancia por el destierro a Lima. De aqui el rencor que Alonso sinfiera por Don Garcia y que explica la actitud reticente respecto a este personaje que muestra en La Araucana, aspecto que otros escritores posteriores trataran de compensar. En este extenso poema Ercilla narra la historia de Chile desde sus inicios hasta casi el final del gobierno de Don Garcia Hurtado de Mendoza en aquel pais. El hecho histOrico con que Ercilla concluye la parte chilena del relato es el suplicio y muerte de Caupolican, de manera que coincide con la etapa hist6rica que nos ocupa y que ya hemos visto descrita en la crOnica de GerOnimo de Bibar. La critica sobre La Araucana ha tendido a analizar el poema en funci6n de su relaciOn con el contexto histOrico y/o el contexto literario, ya sea comparando esta obra con 61 Para la vida de Ercilla vease, Medina, Historia de la literatura, vol. 1, 1-22. 62 Estando don Garcia y su gente en la Imperial se entablO una feroz disputa entre don Alonso de Ercilla y don Juan de Pineda. Don Garcia, furioso ante lo que consideraba una extrema falta de respeto por parte de sus dos subalternos, mand6 que los matasen, pena de la que se salvaron gracias a la intercesiOn de las mujeres espaiiolas que acompatiaban al ejercito espaiiol.  50  otras o inscribiendola dentro del concepto de lo 6pico o del concepto de un heroe protagOnico. Respecto a este Ultimo punto cabe distinguir dos actitudes crfticas opuestas: una que niega la existencia en la obra de un heme 6pico --posiciOn a la que se adhieren, por ejemplo, Martinez de la Rosa, Andres Bello, Concha de Salamanca, E. Solar Correa y Frank Pierce--63 y la otra que si la reconoce. Denim de esta Ultima, hay quienes identifican al autor como heroe del poema --Manuel José Quintana, Marcelino Menadez y Pelayo, Bernard Moses y A. Valbuena Briones64-- y la de aquellos que yen la colectividad como protagonista, sea esta la araucana, la espanola o ambas a la vez; adoptan esta posiciOn Jean Ducamin, Raimundo Lazo, Fernando Alegnia y Beatriz Pastor.65 Nuestra intenciOn no es analizar el poema bajo ninguno de estos puntos de vista. En nuestra lectura del texto nos proponemos tinica y exclusivamente definir la vision del conquistador y del nativo segtin Ercilla, y cOmo esta se relaciona con la de los autores ya estudiados. La primera parte de La Araucana apareci6 en 1569; la segunda y la tercera en 1578 y 1589 respectivamente.66 Los hechos relatados en la primera parte tuvieron lugar antes de que Ercilla llegara a Chile, de manera que no fue testigo presencial de lo que transmite. En  63 Martinez de la Rosa, "Apendice sobre la poesia epica espafiola," en Obras completas (Paris, 1845) 22; Andres Bello, Obras (Santiago, 1883, vi) 466; Concha de Salamanca, ed. La Araucana (Madrid, 1935); Eduardo Solar Correa, Semblanzas literarias de la colonia (Santiago: DifusiOn chilena, 1945) 20; Frank Pierce, La poesia dpica del Siglo de Oro (Madrid: Gredos, 1968) 268. 64 Manuel José Quintana, Obras completas. I: Sobre la poesia dpica castellana (Madrid, 1897) 545; Marcelino Menendez y Pelayo, Antologia de poetas hispanoamericanos (Madrid, 1895) vi-ix; Bernard Moses, Spanish Colonial Literature in South America (London: s.e., 1922) 179; A. Valbuena Briones, Literatura hispanoamericana (Barcelona: Gustavo Gili, 1961) 32. 65 Ya en 1900 Jean Ducamin en su ediciOn de La Araucana se refiere a la colectividad del hdroe. L'Araucana (Paris, 1900); Raimundo Lazo, Historia de la literatura colonial hispanoamericana. el period° colonial (Mexico: n.p., 1965) 233; Fernando Alegria, La poesia chilena (Berkeley: U of California P, 1954) 39; Pastor 349-452. 66 Si bien hasta ahora hemos seguido un orden cronolOgico de acuerdo a la apariciOn de las obras que tratan sobre la Conquista de Arauco, para el estudio de La Araucana haremos una excepciOn y consideraremos las ties partes como un todo, a pesar de que exista una obra publicada entre 1569 y 1588. Nos referimos a la crOnica escrita por Alonso de GOngora y Marmolejo.  51  el caso de las dos tiltimas panes, la critica ha establecido que la mayoria de lo que Ercilla describe se relaciona con su experiencia personal.67 El poema, escrito en octavas reales, consta de una breve dedicatoria al rey y un prOlogo bastante reducido tambien, en el cual el autor expresa los motivos que le impulsaron a escribir el poema y que es lo que pretende lograr con su obra: "Si pensara que el trabajo que he puesto en esta obra me habia de guitar tan poco el miedo de publicarla se cierto de mi que no tuviera ânimo para llevarla al cabo. Pero, considerando ser la historia verdadera y de cosas de guerra, a las cuales hay tantos aficionados, me he resuelto en imprimirla, ayudando a ello las importunaciones de muchos testigos que en lo más dello se hallaron, y el agravio que algunos esparioles recibirian quedando sus hazarias en perpetuo silencio, faltando quien las escriba, no por ser ellas pequerias, pero porque la tierra es tan remota y apartada y la postrera que los esparioles han pisado por la parte del Pith, que no se puede tener della casi noticia, y por el mal aparejo y poco tiempo que para escribir hay con la ocupaciOn de la guerra, que no da lugar a ello; y asi, el que pude hurtar, le gaste en este libro, el cual, porque fuese más cierto y verdadero, se hizo en la misma guerra y en los mismos pasos y sitios, escribiendo muchas veces en cuero por falta de papel, y en pedazos de cartas, de algunos tan pequerios que apenas cabian seis versos, que no me costO despues poco trabajo juntarlos; y por esto y por la humildad con que va la obra, como criada en tan pobres pariales, acompailandola el celo y la intenci6n con que se hizo, espero que sera pane para poder sufrir quien la leyere las faltas que lleva. Y si alguno le pareciere que me muestro algo inclinado a la parte de los araucanos, tratando sus cosas y valentias más estendidamente de lo que para barbaros se requiere, si queremos mirar su crianza, costumbres, modos de guerra y ejercicio della, veremos que muchos no les han hecho ventaja, y que son pocos los que con tan gran constancia y firmeza han defendido su tierra contra tan fieros enemigos como son los esparioles." (v.1, 121-122) Ercilla establece asi la importancia del recuento histOrico que, como tal, merece la ardua labor que se ha propuesto. Muestra tambien su deseo de legitimar la veracidad de su relato validandolo por haber sido el mismo testigo presencial de los hechos. Luego, siguiendo el tOpico apologetic° tipico de las piezas liminares, pide perdOn por los errores que pueda contener su obra. En prevision a lo que podia ser controversial, su entusiasmo  67 De las numerosas ediciones que se han hecho de La Araucana utilizaremos para nuestro estudio la de Marcos A. Morinigo e Isaias Lerner, (Madrid: Castalia, 1979). Todas las citas serân de dicha ediciOn.  52  por el pueblo araucano, se justifica equiparando las cualidades de los nativos a las de las fuerzas espariolas. De los treinta y siete cantos que contiene la obra, los primeros quince forman la primera parte, publicada inicialmente en 1569. Ercilla relata en ellos el descubrimiento de Chile, el gobierno de Valdivia y su muerte, la elecciOn de Caupolican como cabeza de los araucanos al demostrar su fortaleza fisica en la prueba del tronco, y el levantamiento general de los nativos en el sur de Chile. Es probable que para la descripci6n del cacique Caupolican y de su elecciOn como jefe araucano Ercilla se basara en la obra de GerOnimo de Bibar. La deuda de Ercilla a este cronista, como fuente de los hechos que no presenciO, no ha sido, a nuestro parecer, justamente reconocida por la crftica, que muy frecuentemente menciona en cambio al cronista GOngora Marmolejo como posible fuente de los hechos histOricos reelaborados por Ercilla. Nos parece obvio, sin embargo, que Ercilla conoci6 y probablemente aprovech6 la obra de Bibar, puesto que menciona, en detalle, episodios de ella que no aparecen en la crOnica de GOngora Marmolejo. La segunda parte comprende desde el canto dieciseis al veintinueve. Ercilla continda el relato de la guerra de Arauco, pero incluye episodios interpolados de la historia espariola ajenos al acontecer americano, como son los relatos de las batallas de San Quintin y Lepanto destinados evidentemente a exaltar el brillo militar espariol. Ercilla justifica estas interpolaciones por la intervenciOn sobrenatural de la figura mitolOgica de Belona.68 Esta prictica se repite en la tercera parte del poema que va del canto treinta al treinta y siete. Asi, la triste historia de la araucana Lauca, sirve de pretexto para que Ercilla se dilate en contarnos las andanzas de la reina Dido y la historia de la fundaciOn de Cartago,69 tOpico del "clasicismo" renacentista, basandose en la superficial semejanza anecdOtica entre ambos episodios. En esta parte, se da, ademas, detallada noticia de la captura y muerte de Caupolican, y de la reacciOn de Fresia, su mujer, al enterarse de su captura. En los riltimos  68 Antigua divinidad latina de la guerra, identificada con Enio de la mitologia griega. 69 Legendaria princesa de Tiro, quien tras huff de su patria fund6 Cartago.  53  cantos Ercilla habla de si mismo y de su carrera militar en America y en Europa. El canto treinta y siete es de particular inter& puesto que en el el autor nos da su definiciOn de la nociOn de guerra como un proceso necesario e inevitable para el progreso humano. Si bien la argumentaci6n va ligada al conflicto especffico existente entre Esparia y Portugal, es igualmente aplicable a las guenas de la Conquista. La forma cOmo se nos presenta a conquistadores y conquistados en La Araucana esta determinada por el caracter poematico de la obra. Ercilla no quiere solamente "contar" el hecho de la conquista chilena, sino "cantarlo"," lo que implica un proceso de selecciOn de materiales, una blisqueda que limita lo histOrico en favor de lo poetic°. Esto determina la estructura de la obra, en la que podemos distinguir dos vertientes creativas, reflejo del quehacer personal del autor, y que llamaremos la vertiente crOnica y la vertiente lirica. Por una parte, como militar, Ercilla es consciente de que el pueblo espariol esta "haciendo la historia" y, como historia que es, se debe dejar memoria de ella. Por otra parte, se da cuenta asimismo de la naturaleza distintiva y peculiar del conflicto que se da en tierras chilenas, ya que este esta determinado por el enfrentamiento con un mundo totalmente desconocido y en obvia desventaja militar. Ademas del exotismo de los araucanos, que ya de por si constituye material poetic°, Ercilla reconoce en ellos valores con los que se identifica y que le empujan a plasmarlos poeticamente. La vision que ofrece Ercilla de los esparioles esta marcada por un afan historicista y por su propia condiciOn de militar. El autor cuenta los hechos desde un punto de vista castrense dilatandose en el recuento detallado de estrategias y tacticas de guerra, de manera que lo que destaca es la actuaciOn de los conquistadores como fuerza militar. De aqui que, por lo general, estos aparecen como colectividad unida por el prop6sito coma de la guerra.  70 Marcos A. Morinigo destaca este aspecto en su excelente articulo "Espafioles e indios en La Araucana." Su conclusion es que los espaiioles constituyen la materia histOrica y los nativos la poemätica. En Filologia 15 (1971): 205-213.  54  En poquisimas ocasiones se les particulariza con su nombre, como en los ejemplos siguientes: "Almagro, Cortés, COrdoba, Nereda, Moran, Gonzalo Hernández, Maldonado, Perialosa, Vergara, Castafieda, Diego Garcia Herrero el arriscado, Pero Nirio, Escalona y otro queda Con el cual es el ntimero acabado: Don Leonardo Manrique es el postrero, Igual en el valor siempre al primero." (Canto IV, v.1, 201) "Bernal, Pedro de Aguayo, Castarieda, Ruiz, Gonzalo Hernández y Pantoja tienen hecha de muertos una rueda y la tierra de sangre toda roja;" (Canto V. v.1, 236) "No menos se mostraba peleando Juan de Torres, Garnica y Campofrio, Don Martin de Guzman y don Hernando, Pacho, Gutierrez, Zliiiiga y Berri°, Ronquillo, Lira, Osorio, Vaca, Ovando Haciendo cosas que el ingenio mio, Aunque libre de estorbos estuviera, Contarlas por estenso no pudiera." (Canto XIX, v.2, 83) Este catalog° nominal en vez de individualizar no hace sino subrayar atin más la idea de masa extraordinaria por su valor guerrero. No hay, asi, personajes esparioles que se particularicen y sobresalgan por alguna cualidad especial y, en las contadas ocasiones en que alguno se destaca, Ercilla prefiere dejarlo en el anonimato o dar solo su nombre de pila: "Y con airosa muestra, por delante Del atento espariol dos vueltas dieron, Pero ni de su puesto y buen semblante, Punto que se notase le movieron, Antes con muestra y animo arrogante, En alta voz, que todos lo entendieron (Que el muro estaba ya lleno de gente), HablO asi con Lautaro libremente: 'En vano, i oh capitan!, cierto trabaja Quien pretende con fieros espantarme, No estimo lo que vees en una paja Ni alardes pueden punto amedrentarme. Y por mostrar Si temo la ventaja, Yo solo con los seis quiero probarme, Do veras que a seis mil sere bastante,  55  Vengan luego a la prueba aqui delante.' Lautaro respondiO: 'Marcos, si mueres Tanto por nos mostrar tu fuerza y brio, El minim° que dellos escogieres A pie vendra contigo en desafio Del modo y la manera que quisieres. Elige armas y campo a tu albedrio, Ora con ellas, ora desarmados, A pufios, coces, ufias y a bocados.' El espafiol le dijo: 'Yo te digo Que mi honor en tal caso no consiente Darles uno por uno su castigo, Porque jamas se diga entre la gente Que cuerpo a cuerpo Urban) conmigo En campo osase entrar singularmente; Por tanto, si no quieres lo que pido, No quiero yo acetar otro partido." (Canto XII, v.1, 361-362) Una excepciOn a lo dicho la constituye el breve episodio de dofia Mencia de los Nidos, espaliola que sobresali6 por su valentia ante el abandono y destrucci6n de ConcepciOn, hecho ocurrido debido a la derrota sufrida por los espafioles en el combate de Marigliefiu (1554) en las cercanias de dicha ciudad. El pueblo, atemorizado ante el avance araucano decidi6 abandonar ConcepciOn y huir a Santiago. Este motivo sera recogido más tarde por Ricardo del Tuna, quien hard de dofia Mencia la protagonista de su drama La belligera espariola, obra que veremos en detalle en la segunda parte de este trabajo. En cuanto a los lideres del bando espafiol, la trayectoria de Valdivia ocupa un lugar más destacado dentro del poema y su análisis, por lo tanto, interesa para una evaluaciOn de la vision que ofrece Ercilla del conquistador. SOlo los tres primeros cantos tratan de la actuaciOn de Valdivia en Chile. El primero comienza, al igual que todos, con un comentario de tipo filosOfico y moral que sirve de preambulo anunciador de los hechos que cantard: " Oh incurable mal! joh gran fatiga Con tanta diligencia alimentada! iVicio comtin y pegajosa liga, Voluntad sin razOn desenfrenada, Del provecho y bien ptiblico enemiga Sedienta bestia, hidrOpica, hinchada, 56  Principio y fin de todos nuestros males! I Oh insaciable codicia de mortales! No el pomposo estado a los sefiores Contentos en el alto asiento vemos Ni a pobrecillos bajos labradores Libres desta dolencia conocemos Ni el deseo y ambiciOn de ser mayores Que tenga fin y 'finite sabemos; El fausto, la riqueza y el estado Hincha pero no harta al más templado. A Valdivia mirad, de pobre infante, Si era poco el estado que tenia, Cincuenta mil vasallos que delante Le ofrecen doce marcos de oro al dia; Esto y aun mucho más no era bastante, Y as1 la hambre alli lo detenia. Codicia fue ocasiOn de tanta guerra, Y perdici6n total de aquesta tierra." (Canto III, v.1, 174-175) En la primera de estas estrofas Ercilla condena el pecado de la codicia en terminos generales. En la segunda establece que nadie esta libre de esta falta y que el que cae en ella no se sacia jamas. Por Ultimo, en la tercera estrofa concentra este pecado en Valdivia reconociendo que la codicia es la falla mayor de este conquistador, causa tanto de su perdiciOn personal como del caos en que ha sumido al territorio. El poeta, entonces, parte de la generalizaciOn hasta llegar al ejemplo individualizador, en este caso el conquistador, de modo que la crftica directa y personal se diluye. Lo que se critica es el pecado de la codicia y no al conquistador. NOtese, ademas, que la codicia en Valdivia, se centra en lo econ6mico sin profundizar en implicaciones de tipo social, lo que contribuye tambien al suave tono crftico. Esta vision ligeramente negativa se agudiza al final del primer canto: "Crecian los intereses y malicia A costa del sudor y daiio ajeno, Y la hambrienta y misera codicia Con libertad paciendo, iba sin freno. La ley, derecho, el fuero y la justicia Era lo que Valdivia habfa por bueno Remiso en graves culpas y piadoso, Y en los casos livianos riguroso." (Canto I, v.1, 1460)  57  Aqui Ercilla nos presenta otra faceta del conquistador. Ademas de codicioso, abusa del poder que le ha sido conferido por la Corona. Sea cual sea el caso, lo que Ercilla critica no es el proceso sino la debilidad humana, en este caso la codicia desenfrenada de Valdivia que le lleva a practicar el rigor extremo en su gobierno. En el tercer canto el autor narra los pormenores de la muerte del capitan que ha cal& prisionero en manos del cacique Caupolican. Es probable que Ercilla haya sacado detalles de la crOnica de Bibar para este episodio, puesto que en ambos textos hay algunos puntos de contacto. Dice Bibar: "Y aqui fue el guvernador preso por los yndios, que como llevava el cavallo malherido y de aquel dia fatigado, le tomaron los yndios. Y con vn yanacona que alli se hall() habl6 a los yndios, y les dezia que no le matasen, que bastava el daflo que avian hecho a sus espafioles. Y ansy los indios estavan de diversos pareceres, que vnos dezian que lo matasen, y otros que le diesen la vida y, como es jente de tan rruyn entendimiento, no conociendo ni entendiendo lo que hazian. Y esta sazon Beg() un mal yndio que se dezia Teopolican, que era senor de la parte de aquel pueblo, y dixo a los yndios que que hazian con el apo, que por que no le matavan que: 'muerto ese que manda a los espailoles, facilmente mataremos a los que quedan.' Y diole con vna Imp de las que dicho tengo, y lo mat6." (203) La version de Ercilla es la siguiente: "Caupolican, gozoso en verle vivo Y en el estado y termino presente, Con voz de vencedor y gesto altivo Le amenaza y pregunta juntamente; Valdivia, como miser() captivo, Responde y pide humilde y obediente Que no be de la muerte y que le jura Dejar libre la tierra en paz segura. Cuentan que estuvo de tomar movido Del contrito Valdivia aquel consejo; Mas un pariente suyo empedernido, A quien el respetaba por ser viejo, Le dice: '1,Por dar credit° a un rendido Quieres perder tab tiempo y aparejo?' Y apuntando a Valdivia en el celebro Descarga un gran bast& de duro nebro. Asi el determinado viejo cano Que a Valdivia escuchaba con mal cello Ayudandose de una y otra mano En alto levant6 el ferrado leiio; 58  No hizo el crudo viejo golpe en vano, Que a Valdivia entregO al eterno sueiio, Y en el suelo con gibita catida Estremeciendo el cuerpo di6 la vida." (Canto III, v.1, 191-192) En ambas descripciones se nos dice que Valdivia ha cal& en manos de Caupolican y que la decision de matar al conquistador no es unanime. En la versiOn de Bibar, sin embargo, es el mismo Caupolican quien da muerte a Valdivia, en tanto que en la de Ercilla el ejecutor es un indio viejo. Mas, to notable es, a nuestro parecer, la diferencia en el punto de vista de ambos autores. A Bibar le interesa destacar la ruindad de los nativos y, lejos de criticar a Valdivia, difunde su valor atribuyendo su aprisionamiento al cansancio y a las heridas de su caballo. Ercilla, en cambio, hace hincapie en el cambio de suerte del conquistador y como esta situaciOn 'finite influye en su caracter. En este sentido, interesa notar la adjetivaciOn elegida por cada uno de estos autores para referirse a Valdivia. Bibar nos cuenta que "les dezia que no le matasen", sin calificar el estado de animo o condiciOn del gobemador espaiiol, en tanto que Ercilla se refiere a el como "misero cautivo", "humilde y obediente" quien con tal que no le maten "jura dejar libre la tierra en paz segura." Si comparamos este episodio con la descripci6n anterior que Ercilla hace de Valdivia notamos un gran contraste, mas este se basa en la critica constante del autor hacia este personaje. Al enfrentarse con la muerte el conquistador deja de ser un hombre altivo y ambicioso de poder volviendose un ser debil para quien la causa de la Conquista se desvanece ante el peligro inminente de morir. Mas, a pesar de que Valdivia no cuenta con demasiadas simpatfas de parte del autor, la poetizaciOn de su muerte transforma el escueto reportaje de los incidentes narrados por Bibar en una gesta sublime y trascendente en LA  Araucana. Es notable el contraste entre la atenci6n que presta Ercilla a Valdivia (narrando meticulosamente acontecimientos que no conoci6 personalmente) en comparaciOn a la  prestada a Garcia Hurtado de Mendoza bajo cuyo mando Ercilla luchO. La figura del joven gobemador queda relegada a un lugar tangencial dentro del poema por los motivos antes  59  mencionados. Mas ello no significa que Ercilla no dedique varias estrofas al perfil y personalidad de este conquistador: "EntrO como sagaz y receloso, No mostrando el cuchillo y duro hierro, Que fuera en aquel tiempo peligroso Y dar con hierro en un notable yerro; Mostrandose benigno y amoroso Trayendoles la mano por el cenn Hasta tomar el paso a la malicia Y dar más fuerza y mano a la justicia." (Canto XII, v. 1, 376) "A quien hallaba culpa conocida Del Pini le destierra en penitencia Que es entre ellos la afrenta más sentida, Y que más examina la paciencia; El justo de ejemplar y llana vida Temeroso escudriria la conciencia, Viendo el rigor de la justicia airada Que ya desenvainado habia la espada. Y algunos capitanes y soldados Que con lustre sirvieron en la guerra Y esperaban de ser gratificados Conforme a los humores de la tierra, Recelando tenerlos agraviados Del reino en son de presos los destierra, Remitiendo las pagas a la mano De Rey tan poderoso y soberano." (Canto XII, v.1, 377-378) Es evidente que la percepciOn de Ercilla está permeada de subjetividad; lo que leemos en el poema son generalizaciones basadas en su experiencia personal con el gobemador. No hay ningrin rasgo positivo en esta descripciOn de don Garcia. Por el contrario, al desmedido rigor del gobernador se suma su doblez, demostrada por la falsa afabilidad encubridora de su verdadero caracter. Esta breve e insinuante descripciOn, parte del juego eliptico del autor, fortalece la crftica tacita hacia este personaje. En definitiva, el retrato que Ercilla hace de los conquistadores responde a su ojo crftico de historiador. El autor no cuestiona el derecho a la Conquista como proyecto histOrico, pero expresa su amargura y desilusiOn ante el rumbo que el proceso ha tornado. La responsabilidad del fracaso recae, asi, en la falta de calidad moral de los militares encargados de llevar a cabo dicho proyecto. Esta actitud crftica de Ercilla se manifiesta,  60  ademas, en el desequilibrio entre la representaciOn que ofrece de los esparioles y la de los nativos, mucho más prominente esta Ultima. Este desajuste, que el ya menciona en el prOlogo citado, forma tambien parte del texto poetic°, como vemos en la siguiente estrofa en la que describe una de las razones que le impulsaron a esta relativa omisiOn del elemento espariol: "De nuestra gente y pueblo destrozado Gran descuido en hablar he yo tenido; Mas, como es en el mundo acostumbrado Desamparar la parte del vencido, Asi yo tras el bando afortunado He llevado camino tan seguido; Y si aqui la ocasiOn no me avisara, Jamas pienso que della me acordara." (Canto IX, v. 2, 297-298) Ercilla subraya el hecho de que la historia es siempre aquella escrita desde el punto de vista de los vencedores. Su propOsito es, entonces, situarse del lado de los araucanos y dejar memoria detallada del papel de esta colectividad en la contienda.71 Si los esparioles son representados fundamentalmente como masa, los nativos en cambio son minuciosamente individualizados, tanto en cuanto a su personalidad como en cuanto a su quehacer socia1.72 De hecho, atin desde el punto de vista numeric°, los personajes araucanos, sus hazarias y costumbres son superiores a los esparioles en el poema, aspecto detalladamente demostrado por Victor Raviola Molina.73 Sin embargo, si bien es cierto que, como ha notado Raviola, Ercilla "incursion6 sagazmente por una realidad etnica que admir6 y que quiso retratar con fidelidad mayor que la que  71 Sin embargo, al destacar el papel de los vencidos (y de manera tan positiva), Ercilla, conscientemente o no, eleva la posiciOn de los espaiioles, puesto que, cuanto más peligroso es el enemigo más se exaltan las cualidades guerreras de los espafioles. 72 En este sentido es interesante notar la aparicien del elemento femenino entre los nativos, si bien esta es producto de la creaciOn literaria del autor para la introducciOn de episodios amorosos, como bien ha demostrado Lia Schwartz Lerner en su articulo "TradiciOn literaria y heroinas indias en La Araucana," Revista Iberoamericana 38.81 (1972): 615-625. 73 Victor Raviola Molina, "Elementos indigenas en La araucana de Ercilla," en Jorge Roman Lagunas. Don Alonso de Ercilla. inventor de Chile (Santiago: Pomaire , 1971) 81-136.  61  habitualmente se le atribuye,"74 es obvio que las cualidades que se mencionan y aprecian son las que caben dentro del discurso ideolOgico moral castellano. Más atin, el poeta pone en boca de los nativos el discurso narrativo e ideolOgico propio de la Espatla de la 6poca.75 La estatura heroica adquirida por muchos de los personajes araucanos que han pasado a ser parte del patrimonio histOrico nacional se debe, en gran medida, a la poetizaciOn de su individualidad y de sus acciones. Gran ntimero de estos ya habian sido destacados por Bibar en su crOnica, mas la reelaboraciOn poetica de sus hazaiias les glade una nueva dimension apelando a la exaltaciOn emotiva de valores reconocidos como universales por el ptiblico lector de la epoca. Tomemos, por ejemplo, el episodio de la muerte de Caupolican. La version de Ercilla, en contraste con las cuatro lineas que le dedica Bibar,76 es extensisima, tratandose de ella en los cantos XXXIII y XXXIV. Sobresale aqui la presencia de ânimo de Caupolican ante tan infortunada muerte, expresada en versos cargados de sentimiento: "Hecha la confesiOn como lo escribo, Con más rigor y priesa que advertencia, Luego a empalar y asaetearle vivo Fue condenado en ptiblica sentencia. No la muerte y el termino excesivo Caus6 en su gran semblante diferencia, Que nunca por mudanzas vez alguna Pudo mudarle el rostro la fortuna. Pero mudOle Dios en un momento Obrando en 61 su poderosa mano, Pues con lumbre de fe y conocimiento Se quiso baptizar y ser cristiano. CausO lastima y junto gran contento Al circunstante pueblo castellano, Con grande admiraciOn de todas gentes Y espanto de los barbaros presentes." (Canto XXXIV, v.2, 352)  74 Raviola Molina 136. 75 Esto es muy evidente en el caso de la arenga de Lautaro a su pueblo, ocasiOn en que por boca del nativo, Ercilla cita a los cläsicos abundantemente. 76 Dice Bibar: "Y en vna casa prendieron al Teopolican y muchos yndios e yndias." Luego se inserta el episodio de la mujer del cautivo (Fresia en la obra de Ercilla) y concluye asf: E llevado el Te,opolican a la giudad fue enpalado. Y ansy peregio este mal yndio tan enemigo de los espafioles." (247-248).  62  Caupolican cambia de categoria puesto que de nativo ejecutado, entre tantos y como tantos, (en la version de Bibar) se transforma --dentro de los marcos de valoraciOn occidental que Ercilla le impone--, en heroe estoico y, más min, accesible al poder de la palabra de Dios, reconociendo la fe cristiana como verdadera. Estas dos facetas de la personalidad de Caupolican, su entereza y valentia ante pena tan excesiva y su conversion al cristianismo, lo sinian a la altura del heroe espaiiol con el cual el lector de la 6poca se podia identificar. Esta transferencia de valores castellanos al mundo nativo es extremadamente inclusiva, extendiendose a actitudes, tales como, por ejemplo, el racismo: Caupolican no se deja matar por el verdugo designado, por pertenecer 6ste a la raza negra.77 Mas no siempre la vision de Ercilla es tan parcial hacia los nativos, como vemos a continuaciOn: "Quedan por el camino mil tendidos, Los arroyos de sangre el llano riegan, Rompiendo el aire el planto y alaridos Que en son desentonado al cielo Regan; Y las lastimas tristes y gemidos, Puestas las manos alias con que ruegan, Y piden de la vida gracia en vano Al inclemente barbaro inhumano. El cual siempre les iba caza dando Con mano presta y pies en la corrida, Hiriendo sin respeto y derribando La inthil gente, misera, impedida, Que a la amiga naciOn iba invocando La ayuda en mano a la amistad debida, Poniendole delante con razones La deuda, el inter& y obligaciones." (Canto VI, v.1, 243) "No con tanto rigor el pueblo griego Entr6 por el troyano alojamiento, Sembrando frigia sangre y vivo fuego, Talando hasta en el Ultimo cimiento; Cuanto de ira, venganza y furor ciego, 77 En dos estrofas Caupolicdn se queja de lo que considera una afrenta product° del deseo de venganza. Dice: "Que aunque ensaye su fuerza en ml de tantas/ maneras la fortuna en este dial acabar no podrd, que bruta mano/ toque al gran general Caupolicano." (127) NOtese como viejos problemas peninsulares tales como la pureza de sangre (de connotaciOn religiosa) pasan aqui a formar parte del mundo araucano. La version de Ercilla iguala a Caupolican con los espafioles y con la problemätica de su Opoca.  63  El barbaro del robo no contento Annina, destruye, desperdicia, Y aun no puede cumplir con su malicia." (Canto VII, v.1, 266) Es indudable que, si bien Ercilla admira muchas de las cualidades del pueblo araucano, no por eso deja de considerar al nativo como "barbaro inhumano", con toda la connotaciOn negativa que esta terminologia implica. Como "barbaro" es un ser poco racional que acttia como tal: cegado por la ira, la venganza y el furor anda a la caza y "arruina, destruye, desperdicia." Estos comentarios son escasos y no disminuyen significativamente el profundo interes y respeto que el poeta siente por el pueblo araucano, pero deben considerarse si queremos entender la totalidad de la vision del poeta respecto a esta colectividad. En suma, para Ercilla el pueblo araucano encierra muchos de los valores más admirables dentro de los esquemas clasicos de la cultura europea de la epoca. El hecho de encontrar dichos valores en un mundo considerado como "salvaje" es para el poeta cosa de admiraci6n pues va más alla de lo presupuesto. Es en esta aparente incongruencia donde Ercilla vislumbra el potencial poetic() que desarrolla tan afortunadamente en La Araucana. Sin embargo, a pesar de la descripciOn positiva de los araucanos y de su vision critica del proceso de la Conquista no podemos afirrnar que la obra sea una desmitificaciOn del concepto de lo americano, ni que sea una obra escrita desde un punto de vista americano, como ha afirmado Beatriz Pastor.78 Al contrario, ideolOgicamente Ercilla esta absolutamente comprometido con la empresa de la Conquista y con el papel que le corresponde a Esparia como naciOn defensora y propagadora de la cristiandad, como bien lo demuestra su historial militar personal. Resumiendo, el merito de Ercilla consiste en: a) haber reconocido a los araucanos como masa distinta pero a la vez poseedora de muchos de los atributos de los espaiioles y por ende, de los europeos, y, b) haber reconocido el potencial poetic() de esta masa, 78 Al respecto vdase la tercera parte titulada "Alonso de Ercilla y la emergencia de una conciencia hispanoamericana." Pastor 349-452.  64  precisamente por su otredad, que para Ercilla, en este sentido, es sinOnimo de exotismo. Sin embargo, en nuestra opinion, la obra de Ercilla constituye un avance significativo en la percepciOn del otro, silo comparamos con las obras estudiadas hasta ahora (las Cartas de Valdivia y la crOnica de Bibar), e independientemente del hecho de que esta percepciOn sea marcadamente subjetiva, producto de su experiencia vital como militar espariol en pleno siglo XVI. La representaciOn de los esparioles en La Araucana coincide con el compromiso ideolOgico de Ercilla y confiere historicidad al poema. En cambio, la representaciOn de los araucanos coincide con su imperativo mora179 y constituye la materia poetica. Esta contradicciOn entre la teorfa y la practica de la Conquista es generadora de la tensiOn existente entre los dos mundos que estructura la obra y que refleja el conflicto interior del poeta. Tenemos, asi, en La Araucana, una serie de pares dialecticamente contradictorios: un emisor militar y poeta, un mundo narrado de vencedores y vencidos sintetizados en una obra que es historia y poesia.  79 En este sentido, concordamos completamente con la apreciaciOn de William Melczer en su articulo "Ercilla's Divided Heroic Vision: A Re-evaluation of the Epic Hero in La Araucana," Hispania 56 (1973): 216-221.  65  Ca pitulo IV Alonso de GOngora Marmolejo. Historia de Chile desde su descubrimiento hasta el  alio 1575. Entre la publicaciOn de la I parte de La Araucana de Ercilla y las dos posteriores aparece la obra de Alonso de GOngora Marmolejo titulada Historia de Chile desde su descubrimiento hasta el alio 1575. GOngora Marmolejo llegO a Chile en 1549 alistado en las tropas de Pedro de Valdivia, y permaneci6 en el pais hasta su muerte en enero de 1576. Poco se sabe de su vida, solo que fue soldado y que como tal fue testigo presencial de la mayoria de los acontecimientos que relata. Cuando su avanzada edad ya no le permitiO soportar los rigores de la vida de soldado solicit& al entonces gobernador Saravia, un puesto de protector de indios. Para pesar suyo el nombramiento recay6 en su rival, hombre de dinero e influencias. Durante el segundo gobiemo de Rodrigo de Quiroga" fue nombrado juez pesquisidor de los hechiceros indigenas, cargo que ocup6 hasta sus Ultimos dias, transcurridos en medio de la pobreza y la soledad. La cr6nica de G6ngora Marmolejo, comenzada en 1572 y terminada muy poco antes de su muerte en 1576, fue postumamente enviada al licenciado don Juan de Ovando, presidente del Real Consejo de las Indias en Espana, a quien estaba dedicada. El manusctito permaneci6 en la oscuridad más de doscientos arios en la biblioteca del Monasterio de Montserrat, en Barcelona. La obra se menciona en la Biblioteca Oriental y Occidental de Le6n Pinelo. En 1850 fue publicada por Gayangos en el tomo IV del Memorial Hist6rico Espanol. En 1862 apareci6 en el tomo II de la ColecciOn de Historiadores de Chile y en 1960 en la Biblioteca de Autores Esparioles, ediciOn de Francisco Esteve Barba. El manuscrito se encuentra en la ColecciOn Salazar en la 80 Rodrigo de Quiroga gobern6 Chile en dos ocasiones. La primera entre 1565 y 1567; la segunda entre 1575 y 1580. Se sabe que a su muerte su cargo fue concedido a Pedro de Lisperguer. V6ase Medina, Historia de la literatura, vol. 2, 14.  66  Academia de la Historia en Madrid. Para este estudio haremos uso de la ediciOn de Esteve Barba. Nos centraremos en el analisis de la dedicatoria y de los capftulos I al XXXII inclusive, que son los que tratan del periodo que abarca nuestra tesis. La obra de GOngora Marmolejo consta de setenta y ocho capftulos que cubren desde la llegada de Diego de Almagro a Chile (1536) hasta el gobierno de Saravia (1575), es decir, treinta y nueve arios. La narraciOn, dividida internamente en siete secciones, recrea, en funciOn de los diversos gobiemos, los momentos cruciales que determinaron el curso de la historia chilena. El espacio narrativo dedicado a cada una de las secciones es relativamente equitativo: el descubrimiento de Chile por Diego de Almagro y la descripciOn del reino ocupa dos capftulos; la empresa de Valdivia: doce; Francisco de Villagra (primer gobierno): ocho; Garcia Hurtado de Mendoza: diez; Francisco de Villagra (segundo gobiemo): diez; Pedro de Villagra: nueve; Rodrigo de Quiroga: seis; La Real Audiencia: tres; y Saravia: dieciseis. Los capftulos constan de más o menos dos paginas cada uno. La diferencia de extension existente entre los tres tiltimos gobiernos encuentra su explicaciOn tanto en la brevedad temporal como en la inestabilidad de los gobiemos de Quiroga y de la Real Audiencia. La descripciOn del gobierno de Saravia, debe su longitud probablemente a que los hechos estan más frescos en la memoria del autor, y tambien a la accesibilidad del mismo a fuentes fidedignas y contemporaneas, puesto que escribi6 su obra precisamente durante este gobierno. La narraci6n cronolOgica (rasgo caracteristico de toda cr6nica) de los acontecimientos ocurridos bajo cada gobierno que tuvo el poder durante esos treinta y nueve arios determina la estructura de la obra. En cada etapa el autor relata la actuaciOn del gobernador de turn° quien, segtin la simpatia que por el sienta el autor, asume el papel de heroe, o antiheroe, de cada episodio. En cada secciOn del texto hay tres momentos claramente delineados: la llegada del gobernador nombrado, los hechos más notables, a juicio del autor, ocurridos durante su gobiemo, y el fin de su period° en el poder ya sea por  67  renuncia, muerte o destituciOn. El intim° parrafo es, en todos los casos, un retrato minucioso de la personalidad del individuo. G6ngora Marmolejo da termino a su obra el diecis6is de diciembre de mil quinientos setenta y cinco.  José Toribio Medina, al referirse a la obra de G6ngora Marmolejo alaba la capacidad del cronista para lograr "minuciosidad en los detalles" e "imparcialidad en la narraciOn."81 El historiador y crftico chileno comenta: "El punto principal a que se dirijen (sic) sus esfuerzos es a consignar lo que viO, tinicamente a los hechos, i por eso es que su libro escasea muchisimo de las digresiones tan al gusto de su epoca, i de repeticiones siempre fasfidiosas."82 Esteve Barba corrobora la opinion de Medina en la introducciOn a su ediciOn de esta cr6nica: "El estilo es sobrio, directo, conciso, seco a veces, hasta el punto de prescindir en ocasiones de particulas gramaticales incluso necesarias y de todo lo que pueda parecer envoltura, mientras no sea grano. Ni una digresiOn; ni una alusiOn moral: sOlo ante la muerte de Valdivia hace algunas con sideraciones que cobran por ese solo hecho más vigor."83 Es decir, tanto Medina como Esteve Barba concuerdan en que el valor de la crOnica de G6ngora Marmolejo reside en la sobriedad de su estilo, carente de moralizaciones o juicios subjetivos. Sin embargo, el hecho de que la ideologia del cronista no aparezca explicita en el texto no quiere decir que esta no este presente; más min, es justamente en la descripciOn detallada que caracteriza su narrativa en que se trasluce su visiOn del mundo. La notoria meticulosidad de GOngora Marmolejo en lo que se refiere al recuento de batallas y episodios anecd6ticos, algunos de ellos de muy poca monta en el contexto general de la conquista indican la posiciOn del autor dentro del contexto econOmico, politico y cultural de la 6poca. 81 Medina, Historia de la literatura, vol. 2, 14. 82 Medina, Historia de la literatura, vol. 2, 15. 83 Esteve Barba XXXII.  68  La dedicatoria, aunque breve, ofrece varios puntos de interes. El autor, como hiciera Ercilla, parte serialando la importancia del recuento histOrico y, por extension, la del historiador. Es interesante observar, sobretodo, que GOngora Marmolejo tiene conciencia del proceso selectivo inevitable de la historia, y de c6mo esta apoya la vision hegem6nica del campo vencedor sobre el de los vencidos: "si los acaecimientos grandes y hechos de hombres valerosos no anduvieran escriptos, de tantos como han acaecido en el mundo, bien se cree, ilustrisimo señor, que de muy poco dello tuvieramos noticia, si algunas personas virtuosas no hubieran tornado trabajo de los escrebir." "Bien se entiende que los que a ellos les acaecian por el mundo, no solo los hacian romanos, pues es cierto que en sus legiones llevaban muchos de otras naciones; defraudando la gloria para sf, no atribuyendo ninguna a los demas, dejaron la causa tan confusa, que lo que hallamos escripto aquello damos credito: y como eran honradores de los que escreblan, hallaronlos tales, que con su elocuencia mucha levantaron sus hechos en tanta manera, que las demas naciones los tienen por espejo y dechado; si a otros honraron en casos grandes fue más para gloria suya, que al cabo ellos los vencieron y triunfaron de sus reinos."84 Establecida la importancia del historiador e indicadas las limitaciones existentes al asumir tamaria empresa, el autor justifica la necesidad de escribir una crOnica sobre la conquista de Chile apoyandose en dos hechos: a) la magnitud del conflicto debido principalmente a la belicosidad de los aborigenes, y b) el no haber otro recuento de la misma fuera de La Araucana de Ercilla, de la cual el autor reconoce el valor literario, pero que considera incompleta. Es interesante notar que GOngora Marmolejo asume tambien esta tarea puesto "que ninguno hasta hoy dIa habla querido tomar este trabajo en prosa," (77) lo que nos indica que desconocia la obra de Ger6nimo de Bibar. La dedicatoria concluye con las disculpas usuales del autor ante las posibles faltas de su texto. G6ngora Marmolejo hace especial hincapie en su deseo de lograr la maxima objetividad e imparcialidad posibles en su relato reconociendo que, por muy cauteloso que sea, su obra estard sujeta a escrutinio: 84 Alonso de GOngora Mannolejo, Historia de Chile desde su descubrimiento hasta el afio 1575, en Biblioteca de autores espafioles 131 (1960): 77. De aqui en adelante todas las citas corresponderan a esta ediciOn.  69  "y por no ser tan copiosa cuanto fuera necesario para tener noticia de todas las cosas del reino, aunque por buen estilo, guise tomallo desde el principio hasta el dia de hoy, no dejando cosa alguna que no fuese a todos notoria; aunque bien se que dello como los demas escriptores no saco más de mi desvelamiento, solicitud y cuidado de recopilar lo pasado y presente por la mejor orden a mi posible; porque la malicia de hoy es mayor que nunca ha sido, y si algo ven mal ordenado, en aquello hacen pie y de lo demas munnuran, no teniendo atenciOn, que no hace poco el que da lo que tiene. Mas como mi fin y deseo no sea cumplir con los tales detractadores, entiendo quel que fuere virtuoso lo bueno loath, y lo que no estuviere tal, enmendard." (77-78) Los esfuerzos explicitos del cronista por evitar juicios de valor subjetivos son notables, si lo comparamos sobretodo con cronistas posteriores. No obstante, su tratamiento sobrio y directo del material revela su posici6n ideolOgica y su opinion personal sobre eventos e individuos. Esto es particularmente notable en la descripciOn de la participaciOn de los espafioles, mucho más detallada esta que la de los araucanos. Despues de todo, es ya el autor mismo quien indica en la introducciOn que la crOnica habla de la gesta de la Conquista de Chile y, por ende define al protagonista: la masa militar espanola en general, y cada gobernador en particular. El marco temporal que nos interesa incluye la labor conquistadora de Valdivia y Garcia Hurtado de Mendoza. A medida que el cronista narra los acontecimientos ocurridos bajo cada gobierno, el lector se va formando una imagen de la personalidad de cada gobernador mediante anecdotas y comentarios sutiles, pero muy intencionados que el autor inscribe en la relaciOn del termino de cada gobierno y en la descripci6n sumaria de la personalidad y participaciOn en la Conquista de cada uno de sus protagonistas Asi, por ejemplo, en el caso de Valdivia: "Este fue el fin que tuvo Pedro de Valdivia, hombre valeroso y bien afortunado hasta aquel punto. i Grandes secretos de Dios que debe considerar el cristiano! Un hombre como este, tan obedecido, tan temido, tan sefior y respetado, morir una muerte tan cruel en manos de barbaros. Por donde cada cristiano ha de entender que aquel estado que Dios le da es el mejor; y si no le levanta más es para bien suyo, porque muchas veces vemos procurar los hombres ambiciosos cargos grandes por muchas maneras y rodeos, haciendo ancha la conciencia para alcanzarlos; y es Dios servido que despues de habellos alcanzado los 70  vengan a perder con ignominia y gran castigo hecho en sus personas, como a Valdivia le acaeci6 cuando tomO el oro en el navio y se fue con el al Pith, que fue Dios servido y permiti6 que por aquel camino que quiso ser setior, por aquel perdiese la vida y el estado. Era Valdivia, cuando mini& de edad de cincuenta y seis ailos, natural de un lugar de Extremadura pequeilo, llamado Castuera, hombre de buena estatura, de rostro alegre, la cabeza grande conforme al cuerpo,que se habla hecho gordo, espaldudo, ancho de pecho, hombre de buen entendimiento, aunque de palabras no bien limadas, liberal, y hada mercedes graciosamente. Despues que fue selior rescebla gran contento en dar lo que tenia: era generoso en todas sus cosas, amigo de andar bien vestido y lustroso, y de los hombres que lo andaban; y de corner y de beber bien; afable y human° con todos; mas tenia dos cosas con que oscureda todas estas virtudes: que aborreda a los hombres nobles, y de ordinario estaba amancebado con una mujer espaiiola, a lo cual fue dado " (105) En el primer parrafo el cronista expresa su posici6n ideolOgica ligada a una concepciOn teocentrica del mundo.85 Dentro de esos parametros la mobilidad social esta condicionada por la voluntad divina. Valdivia, al intentar manipular los designios divinos, actuO en contra de la ley de Dios: traspasO los limites de lo permitido y, en consecuencia, recibi6 justo castigo. Este motivo se reitera con más fuerza al final del segundo parrafo: Valdivia odia a los nobles, sin embargo quiere ser uno de ellos. Ademas infringe las reglas de la moralidad en otra forma mediante la practica del amancebamiento. Entre el primer pang() y el termino del segundo se establece un puente positivo dado por las caracteristicas del fisico y la personalidad del conquistador, es decir, aquellas variaciones individuales aceptadas dentro del rigid° cOdigo moral. Es particularmente interesante notar c6mo el cronista enmarca estas apreciaciones dentro de lo inaceptable, de manera que las cualidades negativas cancelan las positivas. Esta no es la Unica ocasi6n en que el autor critica la moralidad de Valdivia en su recuento histOrico; de hecho, lo hace en muchas otras: "porque en aquel tiempo Valdivia era temido de todos en general por su mucho rigor, no osaron hacer menos de como les fue mandado, sabiendo ahorcaba a los hombres facilmente, y que más a manera de tirano eran sus cosas de to que decirse podria." (88)  85 Para una vision general sobre el tema vease el capftulo "The Medieval Tradition" en Otis H. Green, The  Literary Mind of Medieval and Renaissance Spain (Lexington: U of Kentucky, 1970) 1-21.  71  "Valdivia habiendolo visto no dijo más, segtin me dijeron los que se hallaron presentes, de estas palabras: 'Desde agora comienzo a ser senor.' Sin dar gracias al Criador de todo aquello, que cierto no es creedero un hombre de tan buen entendimiento dejase de dar gracias a Dios, pues de un escudero habia levantado tanto que era seltor." (101) "mas cuando las cosas estan ordenadas por el Divino juez, no se puede ir contra ellas, y ansi es de entender que quiso a Valdivia castigallo por sus culpas y vivienda pdblica dando mal ejemplo a todos con una mujer de Castilla siempre amancebado." (102) El autor espera de Valdivia un comportamiento acorde al orden social vigente en su propio contexto hist6rico y aplica el mismo criterio en su presentaci6n de Garcia Hurtado de Mendoza. El joven gobernador es de familia noble y, más adn, su padre, el virrey del Peril, fue quien le di6 el nombramiento. Su posiciOn social, entonces, presupone que posee todos los atributos correspondientes al caballero ideal: ponderaciOn, humildad, magnanimidad, discreciOn, etc. La falta de algunas de estas cualidades no escapa a la pluma del cronista: "porque en este tiempo don Garcia estaba tan altivo como no tenia mayor ni igual. Libremente disponia en todas las cosas como le parecia, porque en el tratamiento de su persona, casa, criados y guardia de alabarderos estaba igual al marques su padre; y como era mancebo de veinte alios, con la calor de la sangre levantaba los pensamientos a cosas grandes." (126) El estilo de G6ngora Marmolejo suaviza un tanto la crftica, pero la simple menci6n de la falta de humildad del gobernador implica ya un comentario valorativo, apoyado por la justificaciOn que hace de esta debilidad de don Garcia como consecuencia de su juventud. Otros conquistadores de más arios y experiencia militar, resentidos ante la altaneria del gobemador, se sintieron alienados y dejaron de simpatizar con 61: "Entre los presentes tenido fue por blasfemia grande para un mancebo reptar capitanes viejos y que tantas veces habian peleado con indios, venciendo y siendo vencidos por hombres tan torpes de entendimiento. Fue causa lo que aquel dia dijo para que desde alli adelante en los dnimos de los hombres antiguos fuese malquisto." (128)  72  En este caso el autor documenta, nuevamente, la escasa humildad de don Garcia pero como portavoz del sentir de los afectados. GOngora Marmolejo informa, ademas, de la actitud de Garcia cuando se trata de infligir castigo, llamandonos la atenciOn la extrema rigurosidad del gobernador ante causas aparentemente levisimas. El caso más famoso es el del altercado que don Garcia tuvo con Ercilla y Pineda (136-137) a los que conden6 al destierro. Sin embargo, esa instancia no es la Unica ni la de mayor severidad. Con ocasiOn del cruce del Bio Bio, que deb& hacerse con mucha prisa, el joven gobernador perdi6 la calma con uno de sus cansados soldados: "Y un hombre extranjero que habia trabajado mucho, natural de la isla de Lipar, frontero de Nápoles, estando el pobre cansado, se escondi6 para tomar algUn reposo y corner; don Garcia to mand6 con mucha diligencia buscar, y luego que pareci6 lo mand6 ahorcar. Sin admitirle descargo alguno, mandaba se pusiese en efeto, y porque no habia arbol en la parte en donde estaba para ahorcallo, era tanta la cOlera que tenia, que sacando su espada mesma de la cinta la arroj6 al alguacil para que con ella le cortase la cabeza. A este tiempo llegaron unos religiosos frailes que en su campo llevaba, estos lo amansaron, y el pobre hombre volvi6 a remar." (127) La descripciOn detallada de numerosos episodios cOmo este deja que ellos hablen por si solos. El pang° citado revela el catheter violento e impulsivo del joven gobernador. El uso del adjetivo "pobre" para describir al soldado indica cierta solidaridad del autor hacia este sujeto y, al mismo tiempo, sugiere un cuestionamiento a los metodos usados por don Garcia. La posici6n del autor aparece en forma solapada contribuyendo a establecer la complicidad ideolOgica entre autor y lector. La critica entre lineas desaparece al termino del relato correspondiente a la participaciOn de este gobernador en Chile: "Era don Garcia cuando vino al gobierno de Chile de veinte arios; gobern6 cuatro arios bien y con buena fortuna; tenia buena estatura, blanco, y las barbas que le salian negras, los ojos grandes; bien hablado, y se preciaba dello; honesto en su vivir, porque para la edad que tenia nunca se le sinti6 flaqueza en vicio de mujeres; era amigo de visitar pocas, y no tan de ordinario que se le echase de ver. Trajo consigo algunos hombres principales y viejos, a los cuales se sabia que el mismo don Garcia cone& de algunos vicios, que era mucho para tan poca edad no caer el en ellos." (142)  7  3  Tanto en el caso de Valdivia como en el de don Garcia, nos llama la atenci6n la importancia prestada por GOngora Marmolejo a la conducta sexual de los lideres. Quiza se explique como un comentario del autor para demostrar la mayor o menor conformidad de los lideres de la Conquista con el modelo de comportamiento esperado de ellos: no solo se rrata de adherirse a las reglas de la moral cristiana sino tambien de mantener el recato y la moderaciOn inherentes a la definiciOn del caballero y que deben alcanzar a todas las facetas de su comportamiento. En cuanto a la representaciOn de la masa militar, vemos un significativo paso de la enumeraciOn nominal encontrada en Ercilla a la descripciOn de las hazarias individuales en la Conquista, segtin esta es narrada por G6ngora Marmolejo. Veamos, a modo de ejemplo, cOmo el cronista ariade informaciOn detallada sobre la participaciOn del soldado Diego Garcia (meramente mencionado por Ercilla) en una escaramuza Mica con los araucanos durante la sublevaciOn nativa que sigui6 a la muerte de Valdivia: "Almagro, Cortés, COrdoba, Nereda, Moran, Gonzalo Hernández, Maldonado, Perialosa, Vergara, Castarieda, Diego Garcia Herrero, el arriscado, Pero Nirio, Escalona y otro queda Con el cual es el mimero acabado: Don Leonardo Manrique es el postrero, Igual en el valor siempre al primero." (Ercilla, Canto IV, v.1, 201) "que luego aquel dia, como se supo la muerte de Valdivia, los indios de la comarca tomaron las armas, conociendo el temor que tenian los que en la casa estaban; los cuales, compelidos de necesidad ocho soldados que se hallaron en ella, salieron a pelear, y entre ellos un arcabucero llamado Diego Garcia, herrero de su oficio, valiente hombre; 6ste diO orden con dos mantas de cuero de lobo que para ello hizo con algunos agujeros, para tirar con tres arcabuces que tenian, y los de a caballo detras, fuesen a desbaratar a los indios." (107) El cronista, dada su propia condiciOn de soldado, se identifica con este grupo y de aqui su deseo de destacar sus hechos. El esfuerzo consciente por rescatar a los individuos del anonimato resulta en un espacio narrativo significativo dedicado a la descripciOn de escaramuzas militares que subrayan la participaciOn destacada de algunos de los esparioles 74  en Chile, preocupaciOn del autor que, ademas de novedosa, es de particular interes para la reconstrucciOn histOrica de la epoca. La representaciOn que ofrece GOngora Marmolejo del mundo nativo se caracteriza por lo escueto. La geografia le interesa solo como entorno a la acciOn Mica, de manera que la descripciOn de la naturaleza, salvo en el capftulo primero, es casi inexistente. El elemento humano, por su parte, es importante sOlo en su calidad de contendor. No encontramos aqui el interes antropolOgico de Bibar, ni la exaltaciOn e individualizaciOn de Ercilla. Por el conqario, en los capftulos que nos conciernen sOlo se da el nombre de cuatro araucanos, de los cuales nos interesan dos: Lautaro y Caupolican. De Lautaro se nos informa sobre su participaciOn como lider indio y su eventual muerte en un encuentro con los espalioles. El cronista se refiere a el como "mancebo belicoso", "ensoberbecido" y "ladino en su lengua." (120) Esta intim caracterizaciOn, que puede ser positiva o negativa segtin el contexto en que se aplique, adquiere en este caso una connotaci6n negativa por estar ligada a los epftetos anteriores. Es decir, seglin el autor, la facilidad de palabra de Lautaro se materializa en discursos que son el resultado de su seguridad en la victoria, su soberbia y su agresividad, y que Haman al alzarniento en contra de los esparioles. La presencia de Caupolican es igualmente minima en esta crOnica. Sabemos que es fisicamente un hombre fuerte y que ocupa el rango de capitan entre su gente. Salvo la menciOn a la arenga que Caupolican hace a su pueblo ante el castigo infligido a Galvarino, quien por cierto es mencionado solamente como "el indio sin manos" (130), el cronista no destaca ninglin hecho especifico en el que participara, ni se encuentran en sus paginas descripciones detalladas de la personalidad de este guerrero araucano. Asi, por ejemplo, el espacio dedicado a la captura y muerte del cacique se reduce a unas pocas lineas: "...Mataron algunos y otros hubieron prisioneros, y entre ellos un principal senor de Pilmayquen, que era en donde estaban bebiendo, llamado Queupulican, hombre valiente y de ser guerrero era muy cruel con los que no querian andar en la guerra y seguir su voluntad. Este  indio traido delante de Reinoso, entre otras razones dijo que le dada el espada y celada de Valdivia y una cadena de oro con un crucifijo que en  su poder tenia, que el se lo habia quitado cuando lo mat6, y le serviria 75  perpetuamente bien; y que viendole servir a el, toda la provincia haria lo mesmo. Reinoso le mandO que trajese lo que habia dicho y que trayendolo tendria credito con el para lo dermis que decla. El Quepulican le trajo en largas algunos dias enviando mensajeros por ello: visto que era entretenimiento y mentira, pretendiendo soltarse, mandO a Cristóbal de Arevalo, alguacil de el campo, que lo empalase y ansi muriO. Este es aquel Queupulican que don Alonso de Arcila en su Araucana tanto levanta sus cosas. Muerto este indio belicoso, comenz6 a venir de paz la demas parte que no la habil querido dar, aunque mala y no verdadera, sino cautelosa y fingida, porque son los más belicosos indios y guerreros que se han visto en todas las Indias, y que no pueden acabar consigo a tener quietud, sino morir o libertarse." (135) El parco recuento de GOngora Marmolejo define a Caupolican en terminos claramente negativos: el cacique es cruel, despOtico, mentiroso y belicoso: agudo contraste con la imagen presentada por Ercilla. Los adjetivos que el cronista utiliza para describir a la masa araucana son aun más negativos y, aunque reconoce lo precario de su situaci6n (hambre y enfermedades, ademas de la guerra), prefiere elaborar los elementos más condenables desde el punto de vista espanol: "Los indios, como les habian quemado sus casas y los bastimentos que tenian, y ellos andaban en borracheras y banquetes, depues de haber gastado lo que quedadoles habla, cuando vino el tiempo de la simentera no tuvieron que sembrar, y si algo tenian no osaban de temor que los tomarian labrando la tierra. Vinoles otro mal allende de este, que los que escapaban que eran pocos, teniendo algunas fuerzas, como no tenfan que corner, se comfan los unos a los otros, I cosa de grande admiraciOn!, que la madre mataba al hijo y se lo comia, y el hermano al hermano; y algunos hacian tasajos y les daban un hervor en algunas ollas con agua de arrayhan, y depues puestos al sol y secos los comfan, y decian hallarse bien de aquella manera. Andaban los indios en ese tiempo tan cebados en came humana, que trafan la color del rostro tan amarilla, que por ella eran luego conocidos." (117) En primer lugar, el autor destaca el derroche y la inclinaciOn por la bebida como caracteristicas de los nativos, reflejando la formaci6n de estereotipos y prejuicios. La critica aumenta con la descripciOn detallada, creaciOn de GOngora Marmolejo, de la antropofagia practicada por los araucanos. Esto, sin duda, habla de afectar la percepciOn del lector provocando sentimientos de repulsion y rechazo hacia los habitantes del Nuevo 76  Mundo. El canibalismo efectivamente formaba parte de rituales araucanos y se practicaba particularmente con los enemigos, pero incluso en estos casos era una prâctica muy esporadica. De aqui leemos una cierta exageraci6n del cronista al tratar los aspectos negativos (desde el punto de vista castellano) de la cultura nativa. Esta manipulaciOn del discurso por parte del autor, revela una posiciOn ligada a las doctrinas de Septilveda en cuanto a la naturaleza de los aborigenes. El estilo del autor, caracterizado por el detalle minucioso cuando se refiere a los conquistadores, se vuelve parco cuando se trata del retrato de los nativos y su medio, a excepciOn de aquellos datos que tiendan a presentar una imagen negativa de los mismos. Esta omisiOn niega la importancia de la participaciOn de los araucanos en el evento histOrico, actitud que contrasta agudamente con las imagenes de este grupo creadas por Ercilla. La causa de los nativos, un grito desgarrador en voz del poeta,86 se convierte en la version de GOngora Marmolejo en una simple exposiciOn en estilo indirecto de aquellos t6picos que algunos caciques utilizaban como motivos para el alzamiento contra los espalioles: 87 "que el danio todo era general, y que tanta parte les cabria a ellos como a los demas, pues era gente (los espalioles) que a todos igualaban en el servicio; porque era cierto que les habian de hacer casas, sacalles el oro, dalles sus hijos y hijas que les sirviesen, hacelles las simenteras, y que el ganado que entre ellos habia tambien lo tenian por suyo; de manera que no reservando cosa alguna estaban muy cerca de perder su libertad: que se juntasen y peleasen con los cristianos hasta echallos de sus tierras y de toda la provincia." (94) El estilo utilizado por el cronista, propio del reportaje periodistico, le permite distanciarse emocionalmente del hecho, salvandole, en casos como el citado, de cualquier 86 Es obvio que el lenguaje del poeta es muy distinto al del historiador: uno busca el sentimiento, el otro la mera exposicidn. Sin embargo, lo que nos interesa es, reconociendo la diversidad de generos, rescatar la percepcien del mundo araucano a partir de los textos que tratan de el puesto que forman las posibilidades entre las cuales escogerän los dramaturgos del siglo XVII para recrear su propia version de este mundo en sus textos dramAticos. 87 Cabe destacar que, si bien el poema de Ercilla cae como genero dentro del lenguaje ornamental definido por Frye, el motivo histerico relatado determina el caracter persuasivo de la obra. Ercilla, entonces, busca persuadir a traves de la emocien propia del lenguaje ornamental en tanto que Gengora Marmolejo lo hace a tray& de la exposicien selectiva propia del lenguaje puramente persuasivo.  77  sospecha de posibles simpatfas hacia la causa de este grupo. No obstante, ese estilo, aparentemente "objetivo", en ocasiones se altera ante la presencia del "yo" narrador que habla de sf ("que me halle presente y pelee en todo lo más de lo contenido en este libro," 130), o que exhortativamente se dirige al lector: "Los que quedaban en tierra y vfan que [Valdivia] les llevaba su oro, bien sentireis lo que podfan decir: eran tantos los vituperios y maldiciones, que ponfan temor a los oyentes." (88) Esta aparente ruptura del estilo establece, por un lado, un puente entre lector y narrador y, por otro, refuerza los marcos de objetividad definidos por el autor. Tanto la vision del conquistador como la del nativo segian se expresan en la crOnica de G6ngora Marmolejo demuestran que lo que le interesa al autor no es el efecto de la Conquista en el mundo americano sino en el mundo espafiol, actitud predecible dada su propia condiciOn de soldado y del pablico para quien escribe. Si bien critica el comportamiento individual de algunos de los conquistadores y algunos de sus metodos ("En este tiempo tenfan unos perros valientes cebados en indios -cosa de grande crueldad!que los despedazaban bravamente: hacfales la guerra la más cruel que se habfa hecho." [117]), propone otros no menos criticables, como vemos a continuaciOn: "Habfa en la Concepci6n gran cantidad de perros que tenfan los cristianos y los indios de servicio, y cuando se tocaba arma, que era casi de ordinario, aullaban y ladraban en tanta manera que no se podfan entender; y para evitar esto, mand6 Pedro de Villagra que cualquier soldado o indio que trajese perro muerto le diesen cierta raciOn de vino o de comida: con esta orden los mataron todos. Fuera mejor dar tal raciOn a quien trajera cabeza de algtin indio, o presa del, como hacfan los numantinos en aquella guerra tan porfiada que tuvieron con los romanos." (167) G6ngora Marmolejo jamas cuestiona el proceso de la Conquista. Por el contrario, es defensor incondicional de un proyecto que considera justo y divinamente avalado: "Se metieron por el despoblado: cosa de grandfsimo temor pensar de caminar ochenta leguas de arenales sin llevar que corner para ellos ni para los caballos, donde les acaeciO, como dicen, de ordinario a los 78  hombres que con animo valeroso se determinan a cosas grandes, cuando son justas Dios les favoresce." (86) "Decian despues que los cristianos no los habian rompido, sino una mujer de Castilla y un hombre en un caballo blanco los habian desbaratado; que esta fue una terrible vista para ellos que en gran manera los cegaba. Esto se public6; despues, diciendoles otros indios cOmo los habian desbaratado tan pocos cristianos, daban este descargo; y es de creer ansi, porque aquel dia vinieron sobre la ciudad más mimero de cincuenta mill indios, por donde parece ser creedero fue Dios servido los cristianos no se perdiesen y que los quiso socorrer con misericordia, pues de la entrada que entonces hicieron ha resultado en este reino muchas ciudades pobladas y muchas iglesias donde se predica el Evangelio, y monasterios de religiosos que hacen con su doctrina mucho fruto entre los naturales, y grande mimero de indios que son cristianos y viven casados debajo de el matrimonio de la iglesia." (94-95) El autor no vacua en recurrir a la exageraciOn, como vemos en los ejemplos anteriomente citados, y a la descripciOn fantastica (la apariciOn de la Virgen y del apostol Santiago), tOpico comtin a todas las cr6nicas americanas y cuya raiz en la epica de la Reconquista sutilmente sugiere un paralelo entre la lucha con el Islam y la lucha contra el indio, dando asi a la Conquista un valor de autentica cruzada que garantiza la superioridad moral castellana. Como consecuencia, los rasgos positivos y las cualidades morales de los araucanos, como su valentia o su astucia militar, se reducen a simples atributos de la imagen generica de un enemigo inferior, pero capaz de presentar en el campo belico un desafio tat que contribuye a convertir el triunfo espaiiol en simbolo de superioridad tanto militar como moral. En definitiva, es el triunfo de "la civilizaciOn" sobre "la barbarie". Sin embargo, hay otros aspectos a considerar. Es sabido que muy temprano en la conquista los esparioles lograron establecer importantes alianzas con ciertos grupos nativos. Este fue, por cierto, el caso en Chile. De hecho, la primera expediciOn de Almagro cont6 con un gran contingente indigena. Más tarde, los yanaconas establecieron alianzas con Valdivia e incluso cooperaron militarmente con el. En consecuencia, se puede pensar que G6ngora Marmolejo, y para el caso otros cronistas, no faltaron en su propOsito de objetividad, sino que en un tipico caso de elipsis, eludieron mencionar que a las batallas se presentaban, no solo unos pocos aguerridos 79  esparioles, sino tambien gran mimero de indios aliados. Cabe preguntarse ademas, si a la hora del recuento los miles de bajas nativas no inclufan tambien parte de estos aliados. De ser asf, el cronista no necesita cambiar la realidad objetiva, solo moldearla y adornarla seleccionando aquello que le permite apoyar su presupuesto ideolOgico: la idea de la cruzada religiosa con Espana como modelo y lider de la expansi6n de la cristiandad: "Se trataba entre los indios la gran flaqueza que hablan tenido siendo los cristianos tan pocos y ellos muchos salir desbaratados y perdidos; afeandoselo algunos principales daban por descargo no habfan podido hacer más, porque una mujer andaba en el aire por cima de ellos que les ponfa grandfsimo temor y quitaba la vista; y es de creer que la benditisima Reina del cielo los quiso socorrer, que de otra manera era imposible sustentarse, porque las mujeres que en la ciudad habfa era grandfsima lastima verlas llorar, y las voces que daban; llamando a Nuestra Senora, es cierto les quiso favorescer con su misericordia." (151) En definitiva, la obra de G6ngora Marmolejo refleja su poca simpatfa hacia los araucanos, reflejada en las escasas referencias a estos y a su mundo tanto en terminos individuales como colectivos o geograficos. El papel de los nativos en la crOnica se reduce al de una masa contendiente de caracterfsticas negativas. Los conquistadores, por su parte, estan presentados detalladamente y si en alguna ocasi6n se da en ellos cualquier falla individual, esta no afecta la validez de la Conquista en su totalidad. El lenguaje parco, la escasa presencia del "yo" narrador y la estructura episOdica de la obra generan un discurso seudo periodfstico que permite justificar, superficialmente, una alegada "objetividad" que, de hecho, hemos probado inexistente. La narrativa de GOngora Marmolejo, ademas, esti marcada por su rigidez y sus expectativas de los conquistadores y por su falta de sensibilidad ante el mundo americano y sus habitantes. Esta actitud del cronista es explicable como consecuencia de su vivencia personal que Margarita Peria califica, dentro de la extensa gama de reacciones provocada por el contacto de los escritores esparioles con  80  el mundo americano, como "una conservaciOn recalcitrante de una actitud peninsular."88 La representaciOn del mundo americano ofrecida por G6ngora Marmolejo presenta, a nuestro parecer, un agudo contraste con los intentos de acercamiento al Nuevo Mundo encontrados en Bibar y Ercilla e implica un retroceso en la comprensi6n e identificaciOn de la realidad del "otro".  88 Margarita Pefia, "Escritores espafioles en Indias: Lamericanos o peninsulares?," en Leopoldo Zea (compilador), El descubrimiento de America y su sentido actual (Mexico: Fondo de cultura econdmica, 1989) 99.  81  Capitulo V Pedro Maritio de Lobera-Bartolome de Escobar. CrOnica del reino de Chile  En 1596 se publica la CrOnica del reino de Chile atribuida a Pedro Mariiio de Lobera. Este cronista llegO a America en 1545, y a Chile probablemente en 1550. Como GOngora Marmolejo, fue soldado y participO en numerosas batallas, prolijamente detalladas en su crOnica. OcupO varios cargos de confianza, entre ellos el de corregidor en Valdivia en el ario 1575. MuriO en Lima en 1594. Poco antes de morir estableciO amistad con el jesuita Bart°lome de Escobar, a quien en su lecho de muerte le encarg6 que rehiciera y puliera sus manuscritos. Bartolome de Escobar naci6 en Sevilla en 1561. Se ordenO de jesuita en 1580 y llegO al Peru poco despues. AllI goz6 de muchos privilegios bajo el gobierno de Garcia Hurtado de Mendoza. Fue autor de tres obras latinas de liturgia y ciencias eclesiasticas y de una colecciOn de sermones sobre la Concepci6n de la Virgen. MuriO en Lima en 1621. En nuestra opinion, no se puede hablar de Marino de Lobera como autor tinico de la CrOnica del reino de Chile puesto que el aporte de Escobar es evidente, como ya lo han  notado José Toribio Medina y Francisco Esteve Barba.89 Por una parte, el texto contiene referencias eruditas, comparaciones clasicas, digresiones de tipo moral y juegos de palabras en los que aparece la autoria de Escobar de manera explicita, pero tambiën hay muchos casos en que no se puede determinar a ciencia cierta. Por otra parte, el origen y la calidad de soldado de Marino de Lobera ponen en duda un dominio tan sobresaliente de los clasicos como el que detectamos en la crOnica, mas carecemos de datos biograficos suficientes como para descartar la posibilidad de que haya tenido acceso a la educaci6n. De modo que, a nuestro parecer, es más acertado hablar de una coautoria, sin tratar de precisar los limites de la contribuciOn de cada uno.  89 Medina, Historia de la literatura, vol. 2, 21; Esteve Barba XXXIII.  82  De las varias copias existentes de la CrOnica del reino de Chile una fue usada por Diego de Rosales para escribir su Historia de Chile. Otra llegO a Esparia en manos de Don Garcia Hurtado de Mendoza, siendo 6sta la que Cristóbal Suarez de Figueroa utilizO como base para escribir su obra apolog6tica Hechos de don Garcia y Lope de Vega para su pieza dramatica Arauco domado. El gobierno chileno adquiriO una copia del original en Venezuela en 1864, la cual fue utilizada para la ediciOn que aparece en el tomo VI de la ColecciOn de Historiadores de Chile, hecha en 1865. Esta ediciOn adopta la ortografia chilena de la 6poca y, segtin Esteve Barba, la puntuaci6n es erratica. Pam nuestro estudio nos basamos en la ediciOn más reciente de Francisco Esteve Barba que aparece en el tomo 131 de la Biblioteca de Autores Esparioles y que es una modernizaciOn de la ediciOn de 1865. Victoria Smith, en su tesis doctoral consistente en la edici6n crftica del Arauco domado de Pedro de Oria, al citar esta crOnica entre sus fuentes, solo menciona las ediciones de 1865 y la de Esteve Barba. Los tres libros que componen la CrOnica del Reino de Chile cubren el period° desde la llegada de Diego de Almagro a Chile en 1536 hasta el ario 1595.90 Los dos primeros estan divididos en tres panes y el tercero en cuatro. Nuestro estudio se ceriird al primer libro y a la primera parte del segundo, que incluyen el period° histOrico que nos interesa hasta la salida de Garcia Hurtado de Mendoza de Chile. La parte primera del primer libro consta de doce paginas que tratan del descubrimiento del territorio chileno por Diego de Almagro deteniendose el relato, en particular, en el duro primer cruce de los esparioles por la cordillera donde, a causa del filo, perdieron la vida cinco mil indios, algunos negros y más de treinta esparioles. Se hace menciOn, ademas, a la naturaleza belicosa de los indios de la regi6n, a tray& del recuento  90 Esto nos indica que Escobar es autor tinico de to sucedido despuds de 1594, afio de la muerte de Marifio de Lobera.  83  de encuentros y batallas entre dstos y los esparioles. La primera parte termina con el regreso de Almagro al Peru. Las setenta y seis paginas de la segunda parte del libro primero se inician con la primera expediciOn de Pedro de Valdivia a Chile en 1540, siendo el asunto principal el reconocimiento y el avance espariol en el Arauco. Entre los hechos más destacados de que trata el autor se cuentan: la fundaciOn de la ciudad de Santiago (1541), la poblaciOn de Coquimbo y la edificaciOn de La Serena, la vuelta de Valdivia al Peru1 a raiz de la guerra civil desencadenada a causa del levantamiento de Pizarro en contra de la autoridad real (1548), el inicio favorable de la conquista de Arauco en 1549 y la derrota india en la batalla de Andalien en 1550, la consiguiente fundaciOn de la ConcepciOn en el mismo arm, la Imperial en 1552, Valdivia en 1552 y Villarrica y Angol en 1553. En esta segunda parte la narraciOn destaca la intervenciOn divina, particularmente en las batallas, como elemento justificador de la Conquista. La tercera parte del libro primero esta estructurada en torno al alzamiento y rebeliOn de los indios en Arauco. En treinta paginas el cronista describe cOmo los indios unieron fuerzas para hacer frente a los esparioles eligiendo por jefe maxim° a Caupolican. La batalla de Tucapel (1554), en la que muere Valdivia y en la cual el indio Lautaro, que habia sido criado suyo, decide abrazar la causa india, ocupa un lugar importante dentro del recuento histOrico, como tambien el abandono de la ConcepciOn por parte de los conquistadores y su destrucci6n por los indios. El libro primero termina con la batalla de Mataquito en la que perdi6 la vida Lautaro. La primera parte del libro segundo trata exclusivamente del gobierno de Garcia Hurtado de Mendoza en Chile. Destacan en este relato la reedificaciOn de ConcepciOn y la fundaciOn de Cariete, la descripciOn de numerosas batallas sostenidas con los nativos, la muerte de Caupolican y, el altercado entre dos caciques araucanos por causa de una mujer. Este episodio es de particular interes para nosotros por haber sido reelaborado en Esparia por Francisco Gonzalez de Bustos en su drama Los espaiioles en Chile en 1665. La  84  primera parte del libro dos termina con la partida de don Garcia para Esparia. En este capftulo se destacan exhaustivamente los atributos fisicos y morales de este personaje. Las paginas liminares de la CrOnica del reino de Chile incluyen: una dedicatoria a Garcia Hurtado de Mendoza, una al lector y un resumen de la vida de Pedro Maririo de Lobera. La dedicatoria a Garcia Hurtado de Mendoza es bastante extensa y describe en terminos extremadamente halagiierios los hechos del conquistador, los cuales, segtin Escobar, lo motivaron a escribir estas crOnicas. Explica ademas cOmo asumi6 esta tarea a pedido de Marino de Lobera y del mismo don Garcia: "Y bien se le echa de ver que no atendia a otra cosa sino a la verdad sola y apurada; pues ni se cur(' de lenguaje ni estilo ni de buscar quien le fuese ayudando en este asunto al tiempo que escribia, siendole tan necesario como persona que demas de su natural sinceridad se habia ocupado siempre en las armas y en ejercicios militares nada concernientes a este ministerio; tanto que habiendo acabado de escribir su historia, deseando que se redujese a disposiciOn, lenguaje y estilo, se contentO con quien tan corto caudal y suficiencia tiene como yo, que por reconocerla tanto no me atreviera a salir a esto si no fuera mandado de V.E., cuya benignidad suple mis faltas, animandome a más de lo que por ml solo me fuera justo." (228) Si bien Escobar encomia el deseo de veracidad de Maririo de Lobera, comenta tambien sobre su estilo sencillo y llano atribuyendolo a que no es hombre de letras sino de guerra. NOtese ademas el uso ret6rico tradicional del t6pico de la modestia que, como hemos visto, se encuentra en los autores estudiados anteriormente. La importancia de mantener un registro histOrico aparece tambien en la dedicatoria de Escobar al lector: "No quiero cansar al lector acumulando razones para apoyar la utilidad y aun importancia de escribir historia; baste para confirmaciOn de todo el haberla usado gravisimos autores, y los dichos de todos los sabios que intiman este asunto como absolutamente necesario. No poco ponder() CicerOn este punto cuando dijo en lo de oratore: la historia es testigo de los tiempos; luz de la verdad; vida de la memoria, y maestra de la vida. Viene muy a propOsito lo que pasa en las mismas Indias, donde al presente estamos, de cuyos naturales ni sabemos el origen, ni de que parte, o por que via hayan aportado a estos reinos, y andamos conjeturando acerca desto, sin atinar con el rastro de la verdad, no con  85  poco disgusto de los hombres politicos y curiosos, solamente por faltar historias antiguas desta tiena, por la barbaridad de aquesta gente. Y es esto de tanto inconveniente que, aun los que sabemos las cosas que han pasado de dos o tres mil arios a esta pane entre los lacedemonios, atenienses o espartanos, y en otras regiones remotisimas, que no nos tocan, solamente por la curiosidad y vigilancia que tuvieron en escribir historia, andamos a ciegas en las cosas que sucedieron ahora ochenta o noventa albs en los mismos reinos que habitamos. Y entre otras muchas utilidades que trae la historia no es la de menos estima el ser incentivo de virtud a los lectores, porque, como dijo Horacio, más remisamente mueven las palabras que los ejemplos, o sabidos por relaci6n de las historias, o vistos por los ojos." (231-232) Las dedicatorias de Escobar descansan en los t6picos usuales: la importancia de la historia, el caracter selectivo de 6sta y la modestia y la humildad como escudo ante una posible critica. Ademas, el refundidor se deleita, en este caso, en demostrar su erudiciOn y gusto por los clasicos, caracteristica no solo de estas paginas introductorias pues permea la obra en su totalidad. Igualmente novedoso es su reconocimiento explicit° del papel informativo del recuento histOrico. Este, a nuestro parecer, determina el estilo de la obra en la que, ademas de las comparaciones clasicas y digresiones de tipo moral, abundan las historias sobrenaturales con propOsito ejemplar. En este sentido, no compartimos las opiniones de Medina y Esteve Barba quienes consideran enojosa la intervenciOn literaria de Escobar por dilatar innecesariamente, segtin ellos, el hecho histOrico. Los protagonistas esparioles de las secciones que nos ocupan son Pedro de Valdivia y Garcia Hurtado de Mendoza. El material esta organizado de manera similar al de GOngora Marmolejo. Al termino del gobiemo de cada uno, nos encontramos con un retrato fisico de los mismos y un recuento de los hechos más sobresalientes de su vida. En el caso de Pedro de Valdivia el balance es muy positivo: "Su estatura era mediana, el cuerpo membrudo y fornido; el rostro alegre y grave; tenia un selloff° en su persona y tram, que parecia de linaje de principes. Juntaba con gran prudencia la afabilidad con la gravedad, y el brio con la reportaciOn; no era nada vengativo en cosas que tocasen a su persona, mayormente con quien se le rendia; y mucho menos cobdicioso, ni sabia guardar el dinero por ser amigo de dar." (337)  86  Esta descripciOn coincide con la de GOngora Marmolejo solo en el aspecto fisico de Valdivia. Llama la atenci6n el modo en que esta version se refiere al linaje de Valdivia y a su pretendida codicia, contrarrestando asi la critica negativa que se encuentra al respecto en la obra de GOngora Marmolejo. Aqui se alude al origen plebeyo del conquistador; no obstante, se advierte al lector que se comportaba como noble. Es decir, en la CrOnica del Reino de Chile se le atribuye mayor importancia a las acciones que a la pureza de sangre como medida de la calidad humana. Este comentario recoge las contradicciones propias de un momento histOrico caracterizado por el cuestionamiento de todos los planteamientos que sirvieron de base al desarrollo del mundo medieval. Si comparamos la actitud que se refleja en la obra de Lobera-Escobar con la que permea la de GOngora Marmolejo, advertimos en la primera una mayor inclinaciOn hacia los cambios inherentes a una nueva concepciOn del mundo centrada en el hombre, en tanto que en la segunda notamos una cierta rigidez y adhesiOn a viejas estnicturas. Creemos que el hecho de que Escobar fuera jesuita explica la actitud reflejada en la cr6nica a la cual contribuy6. Los jesuitas jugaron un papel fundamental en la introducciOn del clasicismo que, si bien no negaba el humanismo de Erasmo, ciertamente lo modificaba al rescatar elementos tanto filosOficos como esteticos del pasado clasico.91 En cuanto al episodio de la muerte de Valdivia, la crOnica sigue primero la versiOn que Marifio de Lobera dej6 en sus escritos y que coincide con la de Ercilla y la de GOngora Marmolejo. No contento con esta, Escobar interviene pues siente la obligaciOn de describir lo que se rumorea, por "ser muy confonne a la pasi6n de los indios y orijinal ocasi6n de la guerra, no era cosa que los indios podian hallar tan a la mano para inventarla, si no la hubieran visto," (336) y sigue asi: "Esta manera de matanza refiere don Pedro de Lobera, y va con esta lectura sin hacer menciOn de otra alguna; pero por ser la segunda tan verosimil y tan digna de saber y proporcionada a las trazas del Cielo, la 91 Sobre la influencia de los jesultas en el desarrollo del clasicismo en Espana vease Bataillon, Erasmo en Espana 770-774.  87  escribire aqui, aunque no tengo autor cierto dello, más de que se dice cominmente. Y es que estando los indios con extraordinario regocijo viendo en sus manos al gran capitan de los esparioles, hicieron con el muchas fiestas por burla y escarnio, y por remate trajeron una olla de oro ardiendo y se la presentaron diciendole: pues tan amigo eres de oro, hartate agora del, y para que lo tengas más guardado, abre la boca y bebe aqueste que viene fundido, y diciendo esto lo hicieron como dijeron, dandoselo a beber por fuerza, teniendo por fin de su muerte lo que tuvo por fin de su entrada en Chile. Y no es cosa esta que se deba tener por increible, pues demas de las circunstancias que la verifican, no es la primera vez que se ha hecho en el mundo cosa semejante, segUn leemos en las historias, donde se refiere que habiendo el escintas, llamado Thomyris, con todo su ejercito y gente de la ciudad, procur6 ella, en lugar de lagrimas, derramar la sangre de su enemigo, poniendo algunos escuadrones sacados de otras ciudades de su reino en una emboscada en el territorio Masagetico, cuyo suceso fue quedar todos los persas muertos sin escapar hombre, y el rey Ciro entre ellos, cuya cabeza tom6 la reina Thomyris y la ech6 en una odre llena de sangre diciendo: 'Hartate de sangre humana, pues has sido toda tu vida tan sediento della.' Desta manera acab6 en manos de aquellos a quienes tantas veces habia subyectado el valeroso Valdivia; y desta tambien acabaron los Cesares, Marco-Antonios, Pompeyos, Atilios y otros famosisimos capitanes que, habiendo salido con insignes victorias, vinieron finalmente a morir vencidos." (336) Este ejemplo es representativo del prop6sito informativo y educativo que encontramos en esta crOnica y que la distingue de las obras vistas anteriormente. Mediante el uso de comparaciones y referencias eruditas la narraciOn dirige al lector a situarse en una posici6n crftic a en cuanto a la precedencia de la motivaciOn econ6mica del proyecto de la Conquista en detrimento de la labor de cristianizaciOn. Nuevamente es posible, entonces, detectar la influencia jesuita, tanto en el contenido (la importancia primordial del imperativo religioso) como en la utilizaciOn misma de episodios de procedencia pagana para ejemplificar, siendo ahora aceptados estos tiltimos por el "moralismo temperado"92 de los jesuitas "que no se escandalizaba ya de las fabulas paganas, sino que se contentaba con expurgar a los antiguos de sus obscenidades."93 La estructura episOdica, el tono moralizador y la remisiOn constante al pasado histOrico pueden resultar en un estilo pesado y monOtono. El narrador evita caer en este  92 Bataillon, Erasmo en Espatia 771. 93 Bataillon, Erasmo en Espana 771.  88  extremo mediante la inclusion de historias de ficciOn cuyo principal objetivo es entretener al lector sin olvidar el aspecto didactic°. De hecho, la mayoria de los episodios inverosimiles o de naturaleza sobrenatural sirven de apoyo al objetivo religioso de la Conquista. Asi, por ejemplo, hay encuentros belicos en los que los esparioles se encuentran en inferioridad numerica, aparece la Virgen y el ApOstol Santiago en los cielos, ante lo cual los indios se espantan y se retiran, con el consiguiente triunfo espariol (256, 268). Otro episodio recoge el motivo de la multiplicaciOn de los panes. En este se describe c6mo una bondadosa espariola, Mencia MaratiOn, daba limosna a los indios. Cuando le notificaron que no quedaba nada que repartir, insistiO en que revisaran nuevamente sus bodegas, donde se encontrO por milagro gran cantidad de trigo (352). Por tiltimo, citamos la siguiente historia que recuerda vivamente las biblicas plagas de Egipto, particularmente la segunda:94 "Y el ario de 56 lloviO en la ciudad Imperial cierto licor a manera de leche, que cala gota a gota, y de cada una se producia luego una rana de manera que vinieron a estar las calles tan llenas de ellas, que no se podia pasar sin hollarlas. por estar cubierto el suelo un jeme en alto por espacio de quince dias. Y en cesando esta plaga, vino tanta multitud de ratones que hervian por las casas y calles, de suerte que les pusieron pleito, dândoles su defensor que alegase de su derecho, y habiendoles convencido en juicio los excomulgaron, y al instante murieron todos sin parecer alguno vivo en muchos dias." (352) Se pone en evidencia, entonces, cOmo la Conquista cuenta con el apoyo divino y cOmo la providencia castiga cuando no se siguen las enserianzas de la doctrina cristiana. Si la representaciOn de Valdivia es positiva, la de Garcia Hurtado de Mendoza no se queda atras. Tanto Maririo de Lobera como Escobar tenian motivos para ensalzar la actuaciOn de Mendoza, puesto que ambos lo conocian y admiraban mucho. Ademas, la obra fue escrita a peticiOn de este cuando era virrey del Peril, de modo que la ocasiOn se presta para un relato apologetic° que alcanza a su progenitor, descrito en terminos más que favorables, como se puede ver en la descripciOn del inicio del gobierno de Garcia en Chile:  94 Vease Exodus 7 12. -  89  "se determinO a encargar este asunto a su mesmo hijo don Garcia Hurtado de Mendoza, por su sentencia muy averiguada que el amor verdadero y firme nunca se muestra enteramente, por muchas hazarias que un hombre emprenda, si no es cuando hace o padece alguna cosa que le toca en lo vivo o cuesta mucho. Pues sabemos que el mesmo Dios no mostrO tanto su amor en la fabrica del universo mundo y creaciOn del hombre cuanto en darnos a su hijo unigenito; pues lo primero le cost6 un solo hagase, y lo segundo le costO la sangre de su mesmo hijo, que es el espejo en que el se mira y la lumbre de sus ojos." (364) La analogia es interesantisima: se establece una correspondencia entre Andres Hurtado de Mendoza y Dios. Asi como este entregO a su hijo para salvaciOn de las almas, el virrey del Peril sacrifica al suyo enviandolo a Chile para limpiar el pecado original y extender el reino de Dios en este mundo. En todo el espacio dedicado al period° de Garcia Hurtado de Mendoza en Chile no hay ningtin comentario negativo sobre su figura. Al contrario, la suma final de sus actividades y meritos es sumamente extensa, si la comparamos a la de otros protagonistas de la Conquista chilena. Es evidente que al asutnir la labor de escribir una crOnica sobre la Conquista espariola en Chile, los coautores sienten la necesidad de exaltar la bravura militar de los esparioles. Sin embargo, si bien por una parte este objetivo se cumple en la CrOnica del  reino de Chile, por otra no se vacua en denunciar los abusos cometidos hacia los nativos. Como ya hemos mencionado, no es posible confirmar si Marino de Lobera estaba al tanto de la controversia entre Bartolome de las Casas y Gilles de Septilveda. Escobar, sin embargo, por su condiciOn de sacerdote jesuita, debia conocerla a fondo, de modo que la gran simpatia que permea la obra por la posiciOn de Las Casas, cuya voz nos parece escuchar en repetidas ocasiones, es contribuciOn de Escobar: "Los esparioles se fueron metiendo por las moradas de los indios haciendo de las suyas, sin respeto a Dios ni a los hombres, no contentandose con robar los mantenimientos, sino tambien cogiendo las mujeres de los pobres indios por la fuerza, y haciendo otros desafueros semejantes; cosa cierto de gran ponderaciOn, y que descubre mucho la soltura de tal gente, pues en tal trance y coyuntura no querian contentarse con lo necesario. Viendo los indios que estaban  90  emboscados la insolencia y los robos de los esparioles, salieron a ellos como hombres justamente irritados, y acudiendo a una, acometieron con bravo impetu y voceria." (305) "Verdaderamente todas las veces que me vienen a las manos semejantes hazarias que escribir, me parece que esta gente que conquistO a Chile por la mayor parte della tenia tomado el estanco de las maldades, desafueros, ingratitudes, bajezas y exorbitancias." (306) "Lo que resultO de esta bonica hazafia de los espafioles fue el quedar los indios tan escandalizados, que hasta hoy estan de guerra." (307) "habia en esta comarca arriba de cien mil indios cuando poblO, y al tiempo que esto se escribe no hay diez mil, por los buenos tratamientos que los esparioles les hacen, y las continuas guerras de la comarca." (306) Citas de este tipo abundan en la CrOnica del reino de Chile. NOtese, en particular, el uso del sarcasm° como recurso retOrico intensificador del sentir del narrador. De hecho, es en la descripciOn de los abusos cometidos por los esparioles donde más se experimenta con el estilo, en particular mediante la utilizaciOn de metaforas, juegos de palabras, proverbios y frases de doble sentido. Veamos, a modo de ejemplo, un trozo descriptivo de la situaciOn de los nativos en las minas donde trabajaban hombres y mujeres entre los quince y los veinticinco arios lavando oro ocho meses al alio: "Y a este paso iban los demas encomenderos con notabilisimos detrimentos de los cuerpos y almas de los desventurados naturales; porque hombres y mujeres de tal edad que toda es fuego, todos revueltos en el agua hasta la rodilla, bien se puede presumir que ni toda era agua limpia ni el fuego dejaba de encenderse en ella, ni el lavar oro era lavar las almas, ni finalmente era todo oro lo que relucia; donde ya que no se podia decir a rio revuelto ganancia de pescadores, se podia decir a rio revuelto perdiciOn de mineros, no solo indies (sic), pero esparioles. Que tal era lo que alli pasaba, andando el demonio suelto entre insolencias que aun de los barbaros eran indignas, cuanto más de cristianos." (276) La crftica a la avaricia, la crueldad y la falta de caridad de los esparioles es una constante en esta crOnica. Estos defectos son, se nos dice, la causa de todos los males ocurridos en suelo chileno. Alin más, el fracaso de las incursiones militares en Arauco y la  91  precaria situaci6n de los primeros colonizadores en Chile son consecuencia de la perdida o sobreseimiento del objetivo religioso de la Conquista por parte de los que participaron en la empresa chilena. En definitiva, lo que se critica es la calidad humana del contingente espariol ya que "por haber entrado en Chile muchos hombres desalmados hay tantas desventuras y miserias." (352) Este es el primer texto sobre Chile en el que encontramos una actitud tan abierta y fuertemente crftica hacia los metodos de la Conquista adoptados por la masa militar espariola en dicha region. La CrOnica del reino de Chile esta marcada por el esfuerzo consciente de establecer sin dejar lugar a dudas la verosimilitud de los hechos narrados, por temor a que "por ser las cosas que en el se refieren tan grandiosas que podrian tener sonsonete de las que se cuentan en los libros de caballerfas." (338) El autor no pierde pues oportunidad de recordarle al lector las fuentes y el caracter testimonial de la narraciOn. En definitiva, el retrato de los esparioles en la obra de Lobera-Escobar es positivo en cuanto a los lideres pero negativo en cuanto a los intereses que atrajeron a la masa militar a Chile. La Conquista como proyecto histOrico no se cuestiona, pero si se critica fuertemente la falta de cumplimiento (o perclida) de uno de los propOsitos de dicho proyecto: la expansiOn del cristianismo. El predominio de los intereses econOmicos es la causa fundamental de todos los males sufridos por los esparioles. Esta posiciOn se confirma en su representaci6n del mundo araucano. Si bien por lo general los nativos son descritos como barbaros, la presencia en el texto de este grupo dista mucho de reflejar las connotaciones negativas en el termino. Muy por el contrario, el texto expresa un profundo sentir ante las injusticias de que son objeto, como las citas anteriores han dejado traslucir. Esta visiOn compasiva lleva a justificar la rebeliOn de los indios y contribuye a que en muchos casos la crOnica se convierta en portavoz del sentir de la colectividad araucana.  92  De particular inter& es la atenciOn prestada a la situaciOn especifica de la explotaciOn de la mujer india. Esta es parte del discurso crftico caracteristico de esta crOnica, centrado en la contradicciOn entre la teorfa y la practica de la polftica indiana: "porque han tenido tan poco recato los encomenderos que asi como echaban cuadrillas de hombres en las minas, echaban tambien de mujeres, habiendo en aquellos asientos muchos esparioles que residian alli de ordinario con cargo de recibir el oro y mandarlo sacar a puros azotes, de los cuales algunos eran tan deshonestos que vivian de la manera que se les antojaba teniadolo todo por suyo, sin haber quien se lo impidiese ni castigase, con ser grande la disoluciOn y soltura, y bien se sabe que semej ante abuso tuvo por autores a los mismos encomenderos, pues nunca su majestad el rey nuestro serior ha mandado que en sus reinos labrasen minas las mujeres de la manera que hemos dicho, estando en el invierno metidas en el agua todo el dia helandose de Mc), como el autor testifica haberlas visto lavar el oro llorando, y aun muchas con dolores y enfermedades que tenfan, y aun cuando no entraban con ellas las sacaban ordinariamente de allf." (261) La representaciOn de la mujer nativa no es solo en cuanto a sujeto de explotaciOn, sino tambia como objeto amado y amante. Estos son los tinicos casos en que se las identifica de manera individual. El amor, como vemos, tambidn tiene su espacio en la crOnica, pero restringido al mundo nativo. En efecto, los protagonistas de los episodios amorosos son exlusivamente araucanos. Sin embargo, cada idilio encuentra su modelo comparativo en la literatura espariola de la epoca. En este sentido, podemos afirmar que, como en el poema de Ercilla, en esta cr6nica hay dos mundos paralelos: el histOrico de los esparioles y el lftico utOpico del buen salvaje de la "edad dorada" y, como en la obra de Ercilla tambiën, hay una "espariolizaciOn" de los araucanos. Esta "espariolizaciOn" en la concepciOn de los episodios amorosos, alcanza su maxima expresi6n en las arengas dirigidas por los caciques indios a su gente, a quienes el cronista hace hablar como si fueran esparioles. Es decir, el cronista reduce la distancia que separa al nativo de su ptiblico lector poniendo en boca de ague' el lenguaje propio de 6ste. En la CrOnica del reino de Chile tanto el bando espariol como el nativo estan al mismo nivel, especialmente en lo referente a la valentia demostrada en el campo de batalla.  93  En efecto, al termino de las descripciones de encuentros belicos se mencionam y enumeran individualmente tanto los caldos en el bando espariol como en el araucano, y aquellos personajes que en ambos bandos se destacaron por su buen desemperio en escaramuzas militares. La narraci6n trasluce un inter& antropolOgico y geografico minimo; pocas paginas se dedican a la descripciOn de la naturaleza y a las costumbres de los indios. Sin embargo, las descripciones Micas de los araucanos, aunque escasas, son muy halagiierias: "Lo que más hay que notar acerca deste capftulo es que los indios chilenses son por la mayor parte col6ricos sangulneos, de alta estatura, huesos sOlidos y cuerpos fornidos y membrudos, rostros hermosos y colorados, aunque triguerios, de suerte que siempre andan representando alegria, y, consiguientemente, son bien acondicionados y animosos y muy arrojados en las batallas." (259) "Era este Michimalongo de buena estatura, muy fornido y animoso; tenfa el rostro alegre y agraciado, tanto, que aun a los mesmos esparioles era amable." (266) La acumulaciOn de este tipo de apreciaciones llega a crear una vision extremadamente positiva y compasiva de los nativos, de la cual se nos quiere hacer participes. La posici6n ideolOgica que permea la crOnica es coherente con la de los jesuitas, inspirada en las ideas de Bartolom6 de las Casas, quien propone la cristianizaciOn de los nativos reconociendo ante todo su otredad.95 La crOnica destaca la participaciOn de numerosos lideres araucanos, entre ellos, Lautaro, Galvarino y Caupolican. La representaciOn de estos personajes no es en absoluto contradictoria con las relaciones aparecidas al respecto en obras anteriores. Los tres aparecen como valientes, aguerridos y dispuestos a todo por defender su causa. Lo que si es una novedad es la introducciOn de tecnicas literarias como la ficciOn para mantener la  95 Al respecto vease en particular el capitulo titulado "Erasmo en el Nuevo Mundo" en la obra de Marcel Bataillon que ya hemos citado, Erasmo y Espafia 807-831. Wase tambien la obra citada de Stelio Cro Realidad y utopia en el descubrimiento y conquista de la America Hispana (1492-1682)  94  atenci6n del lector. Un ejemplo se da en el suefio premonitorio de Lautaro que anuncia su muerte (358). La descripciOn de la elecciOn de Caupolican como jefe no carece de interes. La existencia misma de la prueba del tronco se pone en tela de juicio y , de haber tenido lugar, se advierte al lector sobre lo practicamente imposible de esta: "No quiero dejar de advertir al lector sobre este punto, que si acaso leyere la historia llamada Araucana (sic), compuesta por el ilustrisimo poem don Alonso de Ercilla, vaya con tiento en el dar el legitimo sentido a las palabras con que pondera el largo tiempo que este Caupolican tuvo en sus hombros un pesadisimo madero, arrojandole despues un grande trecho de si, como cosa en que consistia su elecciOn, por estar determinado que el que más tiempo sustentase aquel madero fuese electo; en lo cual, me refiero a su historia, avisando aqui al lector que entienda que este caballero habla como poeta con exageraciOn hiperbOlica, la cual es tan ne,cesaria para hacer excelente su poesia, como lo es para mi historia el ser verdadera sin usar de las licencias que Horacio concede a los poetas." (331) Este episodio demuestra un conocimiento de la obra de Ercilla y tambien deja explicito como para el historiador es importante abstenerse de licencias literarias. La advertencia al lector sobre lo inverosimil de la version de Ercilla no deja de ser irOnica, sobretodo al hacer un recuento de las numerosas historias inverosimiles incluidas en la crOnica. La relaciOn de la muerte de Caupolican recibe mucha más atenciOn que la que le presta GOngora Marmolejo en su obra. La CrOnica del reino de Chile sigue la version de Ercilla, incluyendo la presencia de Fresia, aunque en este caso no se la nombra. El propOsito didactico religioso que permea la crOnica se manifiesta, en este episodio, en la elaboraciOn detallada del proceso de conversion (a Ultima hora) de Caupolican: "Y fue su muerte celebrada con más solemnidad por haberse hecho cristiano llamandose Pedro, el cual muriO al parecer con muestras de viva fe y verdadera penitencia pidiendo a Dios perdOn de sus pecados, y a los espaiioles de los agravios que el y otros por su causa les habian hecho; aunque mucho menos que ellos pensaban, porque en muchos lances que habian visto en detrimento suyo, no habia el sido causa dellos como primer motor que los inventaba; antes acudia de mala gana 95  y por cumplir con su oficio, pues era elegido para que guardase fidelidad a su patria, siendo siempre leal a ell a." (395) El solo hecho de la conversion de Caupolican al cristianismo es suficiente para eximirle y redimirle de cualquier error pasado. Es más, se le encomia su dedicaciOn a su pueblo y se le exonera de toda responsabilidad en decisiones que afectan negativamente los intereses esparioles. En definitiva, la Cr6nica del reino de Chile aporta una nueva visiOn del mundo araucano reflejo de la contribuciOn de Escobar a la obra. Es asi que el espfritu jesuita esta latente en toda ella, expresado en una base de principios humanistas, en el sentido erasmista,96 a la que se suma el aporte del clasicismo impulsado por los jesuitas. Esta posiciOn ideolOgica, que detectamos en toda la obra, se manifiesta en el reconocimiento y valoraciOn de la otredad de los nativos. La validez de la Conquista como empresa polftico/religiosa no se cuestiona, pero si el hecho de que esa visiOn inicial se haya perdido en la regi6n al no haberse cumplido tanto con las metas religiosas como con las leyes de funcionamiento del imperio en las Indias. La cr6nica insiste en la necesidad de gobernar dentro de los marcos provistos por las enserianzas de cristianismo, lo que implica, entre otras cosas, reconocer y respetar la idiosincracia del nativo.  96 Entendido aqui como una blisqueda de una reforma pacifica de la sociedad, posible, en parte, en una vuelta a los valores bisicos del cristianismo.  96  Capitulo VI Pedro de thia. Arauco domado  Pedro de Oria fue uno de los primeros escritores criollos de America. NaciO en Angol, Chile, en 1570 y muy joven parti6 al Perd donde pasO la mayor parte de su vida. Se desconoce el lugar y la fecha de su muerte. Su primera obra, y la más conocida, fue Arauco domado, poema epico que trata fundamentalmente del papel que le cupo a don Garcia Hurtado de Mendoza en la larga y sangrienta lucha entre esparioles y araucanos.97 Esta obra es de particular inter& para nuestro estudio, puesto que Lope de Vega escogi6 el mismo tftulo para su obra dramatica sobre los araucanos. Varios factores en la vida de Oria influyeron en la producci6n del Arauco domado. Su padre Gregorio de Oria sirvi6 bajo las Ordenes de don Garcia cuando este fue gobernador en Chile y le unian a el lazos de amistad. Sabemos, ademas, por un decreto del 25 de junio de 1592, que Garcia Hurtado de Mendoza concedi6 al joven Pedro de Oria una beca para estudiar en el prestigioso Real Colegio de San Felipe y San Marcos. Por tiltimo, el limitado espacio e importancia que Ercilla dedicO a la figura de don Garcia en La Araucana motiv6 que la familia Hurtado de Mendoza alentara la creaciOn de obras que superaran esta omisiOn (como ya hemos visto en el caso de la CrOnica del reino de Chile), y Oria aceptO con gusto esta comisiOn puesto que, ademas de agradecimiento, representaba un avance significativo en su incipiente carrera de escritor. En abril de 1596 aparece la primera ediciOn del Arauco domado, impresa en Lima por Ricardo del Turin. Don Garcia se llevO a Espana sesenta copias de las ochocientas que se imprimieron. Las restantes fueron confiscadas por haber sido publicadas sin aprobaciOn eclesiastica.98 De esta primera ediciOn quedan siete ejemplares. Esta situaciOn atin no se  97 Las otras obras conocidas de Ona son: Ignacio de Cantabria (1639), El Vasauro (1641), EL temblor de Lima de 1609 (1609), tres canciones reales y seis sonetos (1635). 98 Este era un procedimiento normal en la 6poca. En este caso, sin embargo, se agravO por la negativa reacciOn de los quitefios a la descripciOn que ofrece Ofia de la rebeliOn de Quito, ocurrida en 1592. Para  97  habia resuelto cuando apareci6 la segunda, de Juan de la Cuesta, en 1605. No se sabe con exactitud cuantos ejemplares quedan de esta segunda ediciOn pero se presume que es un mimero muy limitado. La primera ediciOn moderna, dirigida por el erudito argentino Juan Maria Gutierrez, saliO a la luz en Valparaiso, Chile, en 1849. Sega Salvador Dinamarca es una edici6n inferior a la de 1605.99 La edici6n de Cayetano Rose11 que apareci6 en 1854 en el tomo XXIX de la Biblioteca de Autores Espalioles, contiene min más errores que la de 1849. En 1917 se publica la edici6n preparada por José Toribio Medina que, aunque mejor que las anteriores, tiene todavia numerosos errores. Por Ultimo, tenemos la edici6n anotada y basada en la ediciOn principe hecha por Victoria Pehl Smith100 como proyecto doctoral en 1984 y que sera la que utilizaremos para nuestro estudio. Existe, ademas una version inglesa traducida por C.M. Lancaster y M.T. Manchester, publicada en Albuquerque, Nuevo Mexico, en 1948. Por Ultimo, cabe notar que se encuentran selecciones de la obra de Oft en todas las antologias sobre la literatura chilena colonial. El Arauco domado de Pedro de Oria consta de diecinueve cantos escritos en 1988 octavas. La extensiOn de los cantos varia entre las 71 y las 121 octavas. El texto contiene, ademas, doce piezas liminares101 y 131 notas marginales aclaratorias en las que el autor explica conceptos o palabras. El poema desarrolla tres momentos de la Conquista americana demostrativos de la capacidad polftica y militar de Garcia Hurtado de Mendoza. La obra se estructura en torno al primer° de ellos, que trata de la lucha de los espafioles contra los araucanos bajo el gobierno de don Garcia, y ocupa trece cantos. Los cantos catorce a diecisiete, estan mayores detalles al respecto \lease: Salvador Dinamarca, Estudio de Arauco domado de Pedro de Oft (Santiago: Universitaria, 1952) 131. 99 Salvador Dinamarca 70. 100 Victoria Pehl Smith, "Pedro de (Ma's Arauco domado: A Study and Annotated Edition Based on the Princeps Edition," diss., U of California (Berkeley), 1984. 101 Entre las que contamos la dedicatoria a don Hurtado de Mendoza, primogenito de don Garcia, y el prOlogo al lector, del propio Pedro de Oft.  98  dedicados a la expediciOn al Ecuador para reprimir la rebeliOn de Quito, y los Ultimos dos cantos desarrollan el tercer tema, que es la expediciOn naval para reducir al pirata ingles Richarte Aquines (Richard Hawkins). La participaci6n de Garcia Hurtado de Mendoza como gobernador de Chile es muy activa en el primer episodio, sobretodo en el terreno militar. En la fecha de las otras dos expediciones era virrey del Peru, de manera que le cupo más bien una intervenciOn indirecta, de indole politica. Los hechos histOricamente comprobados descritos en la obra de Oria comprenden el nombramiento como gobernador de Chile de Garcia Hurtado de Mendoza, su llegada a territorio chileno, la orden de destierro de que hizo objeto a Aguirre y Villagra102, las batallas de Penco y Bio-Bio, y la tortura del indio Galvarino. Llama la atenciOn la omisiOn de hechos verdaderamente claves, tales como la muerte de Lautaro, la elecciOn, captura y muerte de Caupolican y la labor fundadora de don Garcia. Producto de la imaginaciOn del autor son los episodios novelescos protagonizados por Fresia y Caupolican, Gualeva y Tucapel, Quidora y Talguen. De estos nombres solo son histOricamente comprobables Caupolican y Tucapel; el resto, por cuanto hemos podido comprobar, son invenciOn de Oria. A la ficciOn pertenecen, tambien, el episodio de tono pastoril, las apariciones, los suerios, y otros relatos anecdOticos. Entre los tiltimos interesa recordar el caso del centinela espariol que descuida su guardia quedandose dormido. Este servird de base para la inclusiOn del gracioso en la obra del mismo nombre de Lope de Vega. El Arauco domado de Oria termina abruptamente con el relato de la expedici6n en contra de Aquines. Es posible que esto se deba a la intenciOn del poeta de continuar en una segunda parte, anunciada tanto en el prOlogo como en el ultimo canto. Sin embargo, esta no se llegO a materializar por razones desconocidas hasta ahora.  102 Despues de la muerte de Pedro de Valdivia el puesto de gobemador qued6 vacante. Tanto Aguirre como Villagran se sentian con derecho para ocuparlo, dando lugar a una intensa rivalidad entre ellos. Cuando don Garcia lleg6 a Chile los enviO desterrados al Peril y en el mismo barco.  99  A excepciOn de los trabajos de Elide Pittarello,103 la crftica moderna sobre el Arauco domado de Pedro de OM es practicamente nula. La crftica tradicional, por su parte, se ha centrado fundamentalmente en los siguientes aspectos: a) su pertenencia al genero epico; b) su veracidad histOrica; c) influencias estilisticas; y d) la representaciOn de la figura de don Garcia Hurtado de Mendoza. El consenso general, que compartimos, indica que el Arauco domado sin ser propiamente un poema epico, contiene elementos que lo acercan al genera Asi, para José Toribio Medina104 se trata de una crOnica histOrico-poetica en tanto que para Enrique Solar Correa su autor "es dos veces más lirico que epico."105 La aproximaciOn más adecuada, a nuestro parecer, es la de Elide Pittarello, para quien el Arauco domado es un producto literario tipico de la epoca: un texto hibrido habido de "la urgencia testimonial de Ercilla y la preocupaciOn celebrativa de Tasso."106 Es decir, se trata pues, de un texto que busca, por una parte, establecer la verdad histOrica y, por otra, embellecerla, recurriendo con frecuencia a elementos clasicos de la literatura grecolatina. Oria es el primer° en admitir que en la variedad esti el gusto: "Si todo Chile fuera ensangrentado, o turbaciOn y estrepito de Quito, o fabulas de amor, fuera infinito, un duro estilo y metodo cansado; mas, ir de todo junto entreverado, engaila y entretiene al apetito, que el blanco de su gusto tiene puesto, cual dicen, en picar de aquello y de esto. Pues yo, que voy siguiendo historia larga, si nunca me apartase de un sendero, que cuerpo bruto, que anima de acero pudiera tolerar tan grave carga? Que como la verdad desnuda amarga si no la viste el blando lisonjero, asi cualquiera historia sale fea 103 Elide Pittarello, "Arauco domado de Pedro de Ofia o la via erotica de la Conquista," Dispositio 14. 36-38: 247-270. 104 Medina Historia de la literatura, vol. 1, 166. 105 Enrique Solar Correa, "El patriarca de la poesia chilena," Atenea Afio 6. 56 (1929): 10. 106 Pittarello 248.  100  Si con la variedad no se hermosea." (Canto VII, 595-596) El elemento ficticio, o puramente literario, altera, naturalmente, la veracidad histOrica. No debiera sorprendernos demasiado que en el Arauco domado esto se produce sobre todo en los episodios que tienen lugar en el medio nativo, en tanto que la mayoria de los personajes esparioles y de los hechos militares llevados a cabo por ellos son comprobables histOricamente. En cuanto a las influencias, Enrique Solar Correa ha reconocido en la obra de Ofia ecos de Ercilla, Garcilaso y GOngora,107 opinion compartida en parte por Pablo Garcia Diaz.108 Salvador Dinamarca, en su importante estudio sobre este poeta y su obra, destaca la contribuciOn de Ovidio, de la poesia bucOlica y de la novela pastoril como fuentes de inspiraciOn del poeta chileno. Es indudable que durante sus afios universitarios Ofia tuvo acceso a los clasicos y a otros textos que sin duda dejaron huella en su obra literaria. Sevin José Toribio Medina el poema de Oria no ensalza suficientemente la figura de don Garcia. Dice el crftico chileno al respecto: ",,se armoniza con la poesia i con la aureola que ha de cenir la frente del heroe i el prestijio del jeneral de un ejercito, aquello de pintarlo como un simple combatiente entre las filas de los barbaros, luchando cuerpo a cuerpo con ellos? Si se hace descender al idolo del pedestal que ocupa i se le roza con los demas mortales, resultard que el santo respeto de que se le rodeaba pronto se trocard en familiaridad i vendran las burlas i la risa." 109 Salvador Dinamarca no comparte la opinion de Medina. Segtin el, don Garcia no sOlo aparece bajo una luz extremadamente favorable sino que, ademas, "el resto de los 169 personajes espafioles, todos histOricos, estan alli para realzar la personalidad de don  107 Enrique Solar Correa 10. 108 Pablo Garcia Diaz, "El gongorismo en la poesia de Pedro de Ofia," Asomante 3.4 (1947): 66-75. Es interesante notar aim° la critica se ha preocupado de la influencia de GOngora en Ofia, cuando, de hecho, en la dpoca en que Ofia escribid el Arauco domado GOngora era aim un nifio. 109 Medina Historia de la literatura, vol. 1, 149.  101  Garcia."110 Nos referiremos sobre el particular en nuestro analisis de la figura del conquistador. Por Ultimo, la tendencia del poema a la exageraciOn lirica y a la inserciOn de episodios ajenos a lo histOrico ha sido fuertemente cuestionada por José Toribio Medinal 1 1 y por Enrique Solar Correa,112 quienes consideran que ello desvia la atenciOn del motivo principal del poema. Sin embargo, tanto ellos como los otros criticos mencionados coinciden en considerar que lo mejor del Arauco domado desde el punto de vista estilistico son los episodios ficticios, producto de la invenciOn de Oria. En nuestra aproximaciOn a la obra no insistiremos en los aspectos ya tratados por la critica tradicional, sino que trataremos sobre todo de la representaciOn del mundo espariol frente a la del mundo araucano, prosiguiendo, pues, el estudio intertextual que venimos realizando. Sin duda el caracter apologetic° de la obra determina su contenido y estructura. El propOsito del autor es la glorificaciOn de Garcia Hurtado de Mendoza en el contexto de la conquista americana. A Oria le interesa en particular llenar los vacios dejados, a su juicio, por Ercilla en La Araucana: "tengo yo otros muchos particulares motivos para encogerme y temblar de sacar a la luz de los altos y claros entendimientos la escuridad y bajeza del mio asi por ser en la era de agora, cuando todo y, en especial, el arte de la divina poesia con su riqueza de lenguaje y alteza de concetos esta tan adelgazado y en su punto, que ya parece no seria perfeciOn sino corrupciOn el pasar del termino a que llega, como por suceder yo si asi lo puedo decir, a los escritos de tan celebrado y bien aceto poeta como don Alonso de Ercila y cniga, y escrebir la misma materia que 61, cosa que en mi, si aspirase a más que a traer a la memoria lo que el dej6 al olvido, preciandome mucho de ir al olor de su rastro, pareceria tan grande locura como envidia el no confesarlo." (56) dice explicitamente en el pp:Slog° e implicitamente en el exordio:  110 Dinamarca, 221. 111 Medina Historia de la literatura, vol. 1, 147, 165. 112 Enrique Solar Correa 8.  102  "Otra razOn tambien me hizo fuerza, que, si faltaran todas, 6sta sobra, para poner las manos en la obra, por más que de mi estudio el paso tuerza; es con que más el animo se esfuerza y aquel perdido anh6lito recobra, ver que tan buen autor, apasionado, os haya de propOsito callado. PensO, callando asi, dejar cerrada de vuestra gloria y meritos la puerta, y la dejO de par en par abierta, dejando su pasiOn decerrajada: sin vos quedO su historia deslustrada y en opinion, quiza, de no tan cierta; mas, tal es un rencor, que da por bueno el dario proprio a trueque del ajeno." (64) Oria, entonces, reelabora el tema de La Araucana de Ercilla subrayando la trayectoria polftica y militar del joven gobernador. El titulo de la obra, Arauco domado, implica unidad de lugar (el territorio ocupado por los araucanos), unidad de acciOn (la "doma" de los nativos) y unidad de tiempo (el ocurrido para llevar a cabo la acci6n). Sin embargo, la estructura global que esto implica, es totalmente subvertida en cuanto a la realidad. La historia se ha encargado de demostrar que Arauco no fue domado por don Garcia Hurtado de Mendoza y que, de hecho, la labor efectuada al respecto durante los tres arios que gobernO Chile ya habia perdido toda validez para 1596, ario en que se publica la obra de Oria. Por lo tanto, ya en el tftulo encontramos un indice falso puesto que lo que se anuncia no corresponde con lo que realmente se enuncia. Ademas, tanto la acciOn como el espacio y el tiempo interiores de la obra no corresponden a la acciOn, el espacio y el tiempo de lo narrado, e incluyen por ariadidura, materias ajenas a las indicadas por el titulo. En efecto, Oria incluye dos episodios militares ocurridos con posterioridad a los sucesos de Arauco dentro del limitado y preciso marco temporal que se ha impuesto: 15571560/1.113 El poeta "se sale" tanto del presente narrativo como de su papel de narrador 113 La obra se inicia con una descripci6n de la situaci6n en Chile a la muerte de Valdivia. Esta sirve de introducci6n para la llegada de don Garcia a dicho territorio. El poema finaliza con la batalla de Bio Bio.  103  omnisciente a tray& de los suelios de sus personajes. Asi, la descripciOn de la rebeliOn de Quito se explica como un suerio que la araucana Quidora ha tenido y que, como segundo narrador, relata a sus comparieros. El cambio del "yo" narrador es extremo en la introducciOn de la camparia naval en contra de Ricarte Aquines. Quidora ha tenido otro suerio premonitorio y simbOlico pero se dice incapaz de descifrarlo, por lo que se hace necesaria la intervenciOn de una interprete de suerios, araucana tambiën. Una vez que esta tercera voz narrativa esclarece los simbolos el narrador inicial, Oria, retoma su papel. El autor decide concluir por cuenta propia la relaciOn de los hechos sugeridos por el sueiio prof6tico por haber sido testigo presencial de estos treinta y siete arios despu6s: "Porque notado el tiempo donde apunta, y en especial decir la profecia, que gobernando en Lima don Garcia, el drago habia de dar aquella punta: parece que uno y otro bien se junta para sacarme adonde yo queria, Milan& que el vencido ingles de agora es el que dijo entonces la pastora. Por donde, solo yo, sin su concurso, ni haberla menester de aqui adelante, explicare del suerio lo restante, llevando un apacible y facil curso: que para no salir de mi discurso fue necesario enredo semej ante, con que ni del Pins las cosas dejo, ni de mi Chile, que es el fin, me alejo." (634-635) Los saltos mentales producto de suerios premonitorios y simbOlicos quiebran el eje cronolOgico, geografico y tematico de las guerras de Arauco, de modo que la estructura de la obra se subvierte en su totalidad. Esta subversion en la cronologia y en cuanto a la objetividad hist6rica de la obra afecta el propOsito discursivo del autor. En efecto, la inclusiOn de la represiOn de la Ofia elude referirse al termino del gobierno de Hurtado de Mendoza en Chile, lo cual no es de extrafiar, puesto que su salida del pais austral no sucedi6 en condiciones muy favorables, haciendo de este hecho pobre material para una obra apologetica. Para mayores detalles sobre la trayectoria de Garcia Hurtado de Mendoza en Chile vease: Augusto Iglesias, Pedro de Ofia. Ensayo de critica e historia (Santiago: Andrds Bello, 1971) 58.  104  rebeliOn de Quito (1592) y de la expediciOn naval en contra de Richarte Aquines (1594) tiene como objetivo reforzar la imagen positiva de don Garcia como estratega politico militar. Sin embargo, si bien ambas campafias se llevaron a cabo exitosamente siguiendo las Ordenes dictadas por Hurtado de Mendoza en su calidad de virrey del Perd, los verdaderos protagonistas espafioles de estos episodios son el general Arana, en el caso de Quito, y don Beltran de Castro y de la Cueva en el caso del ingles Aquines. El espacio dedicado a estos dos militares tiene un doble efecto: si bien por un lado el prop6sito panegirico individual de la obra es socavado, por el otro se destaca la labor de los lideres espanoles en general, y por ende, la importancia de la Conquista como proyecto histOrico encabezado por Espana. En Arauco domado se busca una proyecciOn constante de un presente a un futuro inmediato y mediato, siendo este Ultimo el presente del autor. Dentro de esta estructura narrativa domina el elemento premonitorio de manera que la obra queda definida en terminos de la verificaciOn de profecias. Asi, por ejemplo, en el Canto II, despues de la muerte de Lautaro, sefiales celestes y magos agoreros indican la venida del nuevo gobernador y el con siguiente cambio de fortuna que esto traera para ellos. El ritual magic°, augurio del futuro inmediato, es reemplazado por los suefios premonitorios de Quidora en cuanto a los sucesos que tendran lugar en el futuro. En el recurso onirico se establece, ademas, una sutil categorizaciOn en cuanto a la relevancia histOrica de los hechos, paralela a la categorizaciOn de los mismos suefios. En efecto, Quidora es capaz de identificar e interpretar el suefio referente a la sublevaciOn de Quito, en tanto que el de proyecci6n más lejana se le presenta en forma difusa por lo que debe recur& a quien le ayude a descifrar los simbolos. Es decir, la claridad del presente se diluye en un futuro remoto. De igual modo, el presente de la obra es, para el autor, más sobresaliente que la sublevaciOn de Quito y más min que la expedici6n en contra de Richarte Aquines. Incluso en la extension dedicada al desarrollo de estos temas Ofia establece una categorizaciOn: la relaciOn hist6rica de las guerras de Arauco ocupa diez cantos (aunque 105  muchos de ellos incluyen extensos episodios ficticios), la rebeliOn de Quito ocupa tres y la expediciOn en contra de Aquines, dos. Los cantos restantes son en su totalidad producto de la imaginaciOn del autor. Dentro de este marco estructural, la representaciOn de la figura de don Garcia corresponde a la del caballero ideal, perfecto tanto fisica como moral e intelectualmente, como lo demuestran los siguientes versos: "No quiero yo negar que de ordinario para cualquier empresa y aventura se tiene de buscar la edad madura; mas digo que no siempre es necesario, que en Alexandre vemos lo contrario y se vera mejor en mi escriptura, que al hombre, la prudencia y el consejo y no la mucha edad, lo hacen viejo." (81) "Mirale el niiio, el mozo y el anciano y desde su baleen la bella dama a cuyo corazen helado inflama aquel fogoso termino lozano; cudiciale mirandole, y en vano sospiros lanza, ldgrimas derrama, y siguele afectosa con la vista, muriendo por hallarse en la conquista." (82) "Asi, de todos va mirado y visto, mas el ninguna cosa ve ni mira, que solamente pone en Dios la mira y en propagar la fe de Iesu Christo; por esta sola causa, raudo y listo al proceloso mar derecho tira, do esperan cuatro naves artilladas, pendientes de las ancoras ferradas." (83) El concepto neoplatOnico de la belleza exterior como reflejo de la belleza interior se aplica perfectamente a la descripciOn de don Garcia: es joven, bello, carismatico, prudente, valiente, de conducta irreprochable y perfecto cristiano. Entre sus cualidades destaca la de ser buen gobernador, preocupandose por el estado de los que viven bajo su mando: "Asi deje• los pobres redimidos de tantas insolentes vejaciones y de tan insufribles afliciones a llevadera vida conducidos;  106  quedaron muchos darios prevenidos, mudadas muchas fieras intenciones, el indio con su carga moderada, y el amo su conciencia descargada." (127-128) El autor, ademas de destacar las dotes de gobernante de don Garcia, establece una comparaciOn entre el pasado y el presente de la colonia chilena, ahora regida de acuerdo a los dictados de la corona. Tratândose de una obra panegirica el poeta no escatima espacio ni oportunidad para resaltar las cualidades personales del joven gobernador. Sin embargo, Oria parece emperiado en hacer un retrato del perfecto conquistador basandose exclusivamente en la capacidad polftica y militar de su sujeto y omitiendo, por ejemplo, toda la labor fundadora de don Garcia en el territorio araucano durante sus arios en Chile. En cuanto a los personajes esparioles que rodean al protagonista, aunque carente de profundidad, destaca la extensa nomina que el cronista ofrece. Nos encontramos ante un catalog° de nombres histOricamente comprobables, que si bien implica un reconocimiento de la labor individual del contingente espariol, nada ariade al desarrollo de los acontecimientos tratados en el poema. La participaciOn del general Arana y de don Beltran de Castro y de la Cueva constituye la excepciOn; sin embargo, la estructura dislocada de la obra los convierte en personajes secundarios sin colorido y sin fuerza. Es notoria la ausencia de personajes femeninos esparioles. No obstante, esta actitud del autor es consistente con su definiciOn de la mujer como sujeto literario del mundo sentimental, y con su representaciOn del mundo guerrero del conquistador espatiol, en el cual el amor no tiene cabida. En general, el mundo espariol esta representado bajo la luz positiva que corresponde al caracter apologetic° de la obra, y aunque existe una critica minima implicita hacia Pedro de Valdivia en cuanto al estado en que se encuentra Chile a la llegada de don Garcia, el poema no cuestiona la empresa conquistadora ni los metodos empleados en ella. Al autor no le interesa en absoluto demostrar lo justo del proceso como proyecto politico,  107  econOmico y religioso, pues lo da por sentado, como tambia da por sentada la inevitabilidad del triunfo espariol, advirtiendo a los nativos: "10h, locos araucanos! Grande engario/ que pretendais en guerra manteneros,/ alla, con el que habita las alturas,/ y acá con el serior de las venturas." (304) Es decir, es imposible que los araucanos ganen en una lucha contra Dios y contra don Garcia. El tono apolog6tico del poema resulta en una imagen idealizada de la conquista chilena gracias a la intervenciOn de Hurtado de Mendoza en dicho territorio. No hay nada en el Arauco domado que emparie tal imagen. El autor hace un esfuerzo consciente por evitar episodios que podrlan obscurecer tanto el aito de la empresa del joven gobernador, sus metodos o cualidades personales, como el comportamiento de los espaiioles en general. Asf, por ejemplo, se omite la muerte de Caupolian y se justifica implicitamente la tortura de Galvarino (419-429) culpandole de la muerte de un espariol llamado Hernán Guillen (Canto X) y describiendo su personalidad en tërminos extremadamente negativos: "Era este Galvarin de mal respeto, de mala inclinaciOn, enorme y crudo, asi para lo bueno torpe y rudo, como en lo malo platico y discreto; de quien jamas se tuvo buen conceto, doblado, contumaz y cabezudo, soberbio en condiciOn, humilde en casta, y a todo bien ingrato, que esto basta." (Canto X, 367) Notable contraste con la representaciOn que viaamos en Ercilla, en cuya obra el episodio de Galvarino es uno de los pasajes más conmovedores y emotivos. De los setenta y tres personajes araucanos que aparecen en la obra de Oria, veintisiete tienen su antecedente en La Araucana. Su historicidad es dificil de comprobar en la mayoria de los casos. En general la caracterizaci6n de los araucanos en la obra de Oria coincide con la de Ercilla. Los hombres son, en lo püblico, valientes, fuertes y muy buenos guerreros y, en lo privado, como dice Dinamarca, "monOgamos y tiernos  108  amantes."114 Las mujeres, nueve en total, aparecen o como ninfas mitolOgicas o como heroinas de la novela pastoril. El Caupolican de Pedro de Ofia es muy diferente al de Ercilla. En el Arauco domado tiene un papel muy disminuido como dirigente araucano. Los dos pasajes más  bellos y emotivos de La Araucana sobre la trayectoria de este cacique, su elecciOn y su cruel y valerosa muerte son aqui apenas esbozado el primero, y totalmente omitido el segundo. El episodio del tronco es referido por un tercero, el anciano Colo-Colo, y su muerte se ignora. La Ultima menci6n al cacique tiene lugar en el Canto VI, durante la batalla de Penco: "AbriO la fiera punta el diestro lado, por donde entrO corriendo el filo crudo hasta que ya, llegando donde pudo, juntO la guarniciOn con el costado; alli en la fiera boca don Hurtado tab golpe be asest6 con el escudo que sin poder abrilla, contra el cielo Caupolican de espaldas vino al suelo. CayO, que fue ventura, por do estaba abierto un gran portillo en la barrera, quedando con el medio cuerpo fuera, casi pendiente encima de la cava; y asi, cuando desecho en ira brava a levantarse fue la bestia fiera, sin advertir el puesto peligroso, consigo de cabeza dio en el foso; la cual como de golpe recebido en la primera stibita caida estaba ya malsana y mal sentida, quedO de la segunda sin sentido. El vitorioso joven como vido haberse rematado esta partida, volvi6 gozosamente a la batalla con animo tambien de rematalla." (Canto VI, 243-244) Esta escena, producto de la imaginaciOn del autor, es mitificadora y desmitificadora a la vez. Mitifica a don Garcia destacando su valentia y desmitifica a Caupolican 114 Dinamarca 99.  109  rompiendo la imagen emotiva de su muerte en La Araucana: el cacique no muere honrosamente en campo de batalla sino que solo pierde el sentido, y de manera muy poco digna por demas, cayendose en un foso. Despu6s de esta escena Caupolican ya no vuelve a aparecer en la obra de Oria. En realidad no se trata tan solo de desmitificar la muerte de Caupolican sino tambiën su calidad de dirigente del contingente nativo. En el Canto V. el poeta crea un ambiente bucOlico sell° para presentar al cacique junto a una fuente dispuesto a entregarse, descuidando sus deberes politicos y militares, a los placeres sensuales en comparila de Fresia, su mujer: "Aqui Caupolicano caluroso con Fresia, como dije, sesteaba, y sus pasados lances le acordaba por demo estilo y termino amoroso; no estaba de la guerra cuidadoso, ni cosa por su cargo se le daba, porque do esta el amor apoderado, apenas puede entrar otro cuidado." (Canto V, 190-191) Oria establece asi la oposici6n amor privado versus desamor pliblico.115 El amor es prerrogativa indigena. En efecto, todos los araucanos aman, no asi los esparioles, modelo de control en lo que a sentimientos se refiere, en particular, don Garcia. La supeditaciOn de los sentimientos personales a la causa patriOtica es lo que da la ventaja al joven gobernador y le lleva a triunfar en el terreno militar, en tanto que la primacia de la urgencia erOtica de los nativos es lo que en defmitiva les hard perder la guerra. Los pasajes más bellos del poema son, lOgicamente, los que han tenido más repercusiOn como motivo de inspiraciOn para poetas y dramaturgos posteriores, y es interesante sefialar que todos ellos se refieren al mundo de los nativos. En este sentido Oria se acerca mucho a Ercilla en cuanto al predominante lirismo en la descripciOn del mundo indio (inventado o no) en contraste con el tono epic° de la descripciOn de la penetraciOn  115 Al respecto vease el articulo ya mencinado de Elide Pittarello.  110  espariola en el territorio americano. En los textos anteriormente estudiados hemos comprobado la imposici6n de la imagineria europea sobre el mundo nativo, particularmente en el discurso elocutorio. En una comparaci6n intertextual, podriamos ariadir que en el caso del Arauco domado esta imposiciOn alcanza a la descripciOn del entorno fisico, humano y mftico de los araucanos. Asf, la naturaleza chilena se presenta dentro del tOpico del lugar ameno: el lago cristalino, cisnes, jaballes, tigres, arboles floridos, etc. (Canto V, 188-189).116 En este ambiente bucOlico por excelencia Oria sitda a los amantes que en nada discordan con la perfecciOn que les rodea: "el hijo de Leocan gallardamente/ descubre la corpOrea compostura,/ espalda y pechos anchos, muslo grueso,/ proporcionada came y fuerte hueso." (Canto V, 193) La descripciOn de Fresia es totalmente opuesta a la dureza, arrogancia y crueldad con que la dota Ercilla. El Arauco domadas ofrece una Fresia tierna, enamorada y bellisima: "Es el cabello liso y ondeado, su frente, cuello y mano son de nieve, su boca de rubl, graciosa y breve, la vista garza, el pecho relevado; de torno el brazo, el vientre jaspeado, coluna a quien el Paro parias debe, su demo y albo pie por la verdura al blanco cisne vence en la blancura." (Canto V, 194) Oria no tiene reparos en incorporar a la mitologia araucana mitos europeos de origen greco-romano y cristiano. Es asf como el mito de Sisifo, la laguna Estigia, el can Cerbero y una serie de figuras mitolOgicas se entremezclan con Pillan y Eponam6n en boca de magos y agoreros de Arauco (Canto II). Pillan, maxima deidad de los nativos chilenos se presenta "en forma de serpiente horrible y fiera." (Canto VI, 242) La representaciOn idealizada del mundo araucano, basada en el discurso literario espariol de la 6poca, se da solo en los episodios novelescos y de ambiente lftico. El tono  116 Esta representacien de la geograffa y fauna chilena es fuertemente criticada por Jose Toribio Medina llevandole a decir que "Ofia no ha sabido resguardarse, i (sic) que, a no dudarlo, constituyen un chocante lunar en esos cantos que se dan como histericos." Medina Historia de la literatura, vol. 1, 154.  111  cambia radicalmente al referirse a los nativos en el contexto de la guerra. En estos casos la caracterizaciOn no dista mucho del modelo estereotipado del "indio barbaro" que al verse con la más pequeria ventaja ante el enemigo se vuelve "colerico, feroz, embravecido" (Canto XI, 380) dominado por la "avilantez, orgullo y osadia." (Canto XI, 380) OM recurre a imagenes zoomOrficas para describirlos: "hechos aspides tornaron/ y con doblada furia en la carrera;" (Canto VI, 247) "que vibora, que sierpe ni culebra/ se puede comparar al araucano?" (Canto XI, 399) Al igualar al aborigen con la serpiente, animal de connotaciOn diabOlica, el paralelo indio-demonio se hace evidente. La posiciOn personal de Pedro de Oria con respecto a la polftica indiana segtin se refleja en el Arauco domado indica, sin embargo, cierta simpatia y solidaridad ante la explotaciOn de que son objeto los nativos. Su descripci6n de la condici6n de los indios sigue muy de cerca a la de la crOnica de Lobera/Escobar, obra en la que, por cierto, reconoce haberse apoyado extensamente para la elaboraciOn de su poema (Canto III, 133). Ante los abusos cometidos Oria reacciona con ardor: "10h, que desaforado desafuero usado con los pobres naturales! iOh, que de imposiciones desiguales en gente que era al fm de carne y cuero! jOh, siempre viva hambre del dinero, disimulada muerte de mortales, polilla de las almas gastadora, hinchada sanguisuela (sic) chupadora!" (Canto III, 124-125) y al mismo tiempo, recogiendo las enserianzas de Bartolome de las Casas, recomienda magnanimidad y moderaci6n como reglas elementales del buen gobierno: "El siervo no ha de ser tan mal tratado que siempre sus espaldas mida un len°, pues suele revolver contra su duerio el animal domestico apurado; quien ha la noche entera trasnochado, esta despues cayendose de suerio; al fin conviene en todo tanto el orden, que la bondad es mala con desorden." (Canto HI, 119)  112  En definitiva, el caracter apologetic° de la obra de Oria determina la representaciOn del mundo narrado. El autor siente el deber de cantar las glorias de Garcia Hurtado de Mendoza concentrandose en la labor militar de este. Arauco pasa a ser asi, el telOn de fondo accidental en el cual se desarrollan la acciOn histOrica y el motivo literario proveedor del esparcimiento lirico. Lo que interesa no es el mundo americano en si sino la acci6n de un individuo en ese medio, que bien podria haber sido otro. La vision del araucano como "otro" queda definida, pues, por su funciOn bipolar: secundaria y negativa como marco de las hazarias de don Garcia, pero, al mismo tiempo, complementaria al caracter epic° de la obra, y con carkter positivo para ofrecer el elemento lirico en que se apoya la creatividad literaria del autor. En ambos casos se moldea la otredad de los araucanos para encajarlos hist6rica y literariamente en un plan predeterminado.  113  Capitulo VII Cristóbal Suarez de Figueroa. Hechos de don Garcia Hurtado de Mendoza. cuarto marques de Cariete.  Cristóbal Suarez de Figueroa naci6 en Valladolid alrededor de 1578.117 Acatando Ordenes de su padre, un abogado gallego, siguici la carrera de jurisprudencia. A los diecisiete arios viajO a Italia y a los dieciocho obtuvo el grado de doctor en Lombardia. En esta epoca se inicia su vida ptiblica al ser enviado al Piamonte como auditor de guerra. En los veintisiete arios siguientes fue ademas fiscal, juez, comisario y gobernador tanto en Esparia como en Nápoles y Lombardia. Su carrera ptiblica se vio alterada por numerosos altercados y aventuras amorosas que incluso le llevaron a prisiOn. Durante su estancia en la universidad se dedic6 seriamente al estudio de las letras, actividad que más tante desarroll6 intensamente en su tiempo libre. Su primera obra, una traducciOn al espariol de un poema de Guarini, fue publicada en 1602. En 1609 sali6 a la luz en Valencia su obra más famosa, la novela pastoril I,_a constante Amarilis. En 1612 se publicO su poema heroico Espana defendida al que sigui6  en 1613 Los hechos de don Garcia Hurtado de Mendoza. De su numerosa producciOn literaria cabe mencionar ademas El Pasajeros advertencias utilisimas a la vida humana, aparecido en 1617 y en el que incluye muchos datos autobiograficos. Se desconoce la fecha exacta de su muerte, aunque se sabe, por la existencia de cartas suyas, que todavia vivia en 1624. El reconocimiento de su obra literaria por parte de sus contemporaneos le permitiO establecer importantes relaciones en la corte. Es asi como su fama llega a oidos de la familia de Garcia Hurtado de Mendoza, cuyos miembros deseaban la publicaciOn de obras que rescataran del olvido (o maledicencia) la figura de su predecesor. La reputaci6n de  117 Seguimos las fechas indicadas por Diego Barros Arana en su introducciOn a la obra de SuArez en  ColecciOn de historiadores de Chile (Santiago: Imprenta del Ferrocarril, 1864, 5) v-viii.  114  Suarez de Figueroa sumada a la certeza de la amplia circulaciOn de sus obras fueron los factores que decidieron que le fuera encargada a el la tarea de escribir las glorias de don Garcia. Dedicada al duque de Lerma la obra Hechos de don Garcia Hurtado de Mendoza, cuarto marques de Cariete consta de siete libros y un prOlogo que incluye toda la prosapia de don Garcia. Los tres primeros libros relatan la labor politica y militar del joven gobernador en Chile. Los restantes se ocupan de su labor como virrey del Peru. En el cuarto libro se da cuenta detallada de la rebeliOn de Quito, y en el quinto de la expediciOn en contra de Richard Hawkins, ambos episodios tratados ya, como hemos visto, por Pedro de Oria en Arauco domado. El libro sexto se concentra en la expediciOn de Alvaro de Mendaria a las islas de SalomOn, emprendida en 1594, en tanto que el septimo se refiere a la labor politica de don Garcia en Perti y, muy brevemente, a sus Ultimos dias en la corte espatiola. Quedan escasos ejemplares de las ediciones de 1613 y 1616, ambas de Madrid. Se sabe de la existencia de tres en universidades estadounidenses y de una copia en la Biblioteca Nacional de Chile. Para nuestro estudio utilizaremos la ediciOn hecha por Barros Arana en 1864, incluida en el tomo quinto de su ColecciOn de historiadores de Chile.118 Cristóbal Suarez de Figueroa no pis6 nunca tierra americana, de modo que su conocimiento del nuevo mundo se basa exclusivamente en la tradiciOn oral y en sus lecturas, que indudablemente incluyeron La Araucana de Ercilla, el Arauco domado de Pedro de Oria y, posiblemente, otras crOnicas americanas. Mas su propOsito no era describir el mundo americano sino las hazarias de don Garcia. Para ello dispuso, sin contar con las obras mencionadas, de los documentos en poder de la familia del marques de  118 Cristóbal Suarez de Figueroa, Hechos de don Garcia Hurtado de Mendoza. cuarto Marques de Cafiete Ed. de Diego Barros Arana en ColecciOn de historiadores de Chile 1-206.  115  Cariete. Entre estos se encontxaban, ademas de la correspondencia personal del marques, textos tales como relaciones enviadas por el at virrey del Peril y al rey de Espana, leyes y decisiones redactadas cuando era gobemador, y cartas del rey dirigidas a el. Con este material Suarez de Figueroa forj6 su obra apologetica. La critica se ha interesado en esta obra fundamentalmente por su valor histOrico. De hecho, Barros Arana la incluye en su antologia de historiadores de Chile. Sin embargo, conviene no olvidar que la labor del autor no consisti6 tanto en producir un tratado de historia, como en contar y cantar los hechos heroicos de don Garcia. Esta circunstancia, sumada a la falta de conocimiento de Suarez del mundo descrito, afecta naturalmente el tono y catheter de la narraciOn, en la cual se elimina todo aquello que puecia empariar la figura del protagonista o que distraiga la atenciOn del tema principal. Puesto que don Garcia debe ser el protagonista del libro, el autor no escatima oportunidad para exponer repetitivamente sus multiples cualidades en un estilo declamatorio muy poco agil. La inclusion de cartas y documentos, a menudo fuera del orden cronol6gico apropiado o del contexto en que se inscriben tampoco contribuyen a agilizar el texto. Suarez cae con frecuencia en el tOpico entonces corriente pero que hoy nos parece ridiculo o descabellado119 como, por ejemplo, cuando da por serial de buen augurio el hecho de que el protagonista hubiera nacido el dia de la conquista de Ttinez (5), o cuando hace a los elementos participes de su grandeza con ocasiOn de su llegada al Perti: "Refresc6 el viento casi al instante como satisfecho y gozoso con la venida, de quien siendo tan importante, se le quedaba atras."(14) Si bien la nota predominante es el cdmulo de virtudes que encierra don Garcia, el autor no evita mencionar casos que demuestran su extrema crueldad tanto hacia los  119Josë Toribio Medina opina que Sudrez se deja llevar por el prop6sito apologOtico de la obra y dice: "Pero hai veces en que, queriendolo ensalzar, solo consigue hacerlo caer en el ridiculo, obcecado por su admiracion sincera, o...pagada". Historia de la literatura, vol. 2, 201. Cre,emos que el critic° exagera en su apreciaciOn pero merece mencionarse por ser uno de los pocos que se han ocupado de esta obra.  116  araucanos, a quienes amenaz6 que, de no rendirse, "talaria su tierra a sangre y fuego," (27) como hacia los suyos: "En la Serena di6 las primeras muestras de severidad. Venia en su compariia Gonzalo Guiral, noble y rico Perulero, y queriendo cierto dia entrar en la cuadra donde estaba el jeneral, un paje le detuvo diciendo tenia Orden de avisar primer°. Impaciente Guiral, hizo fuerza; y porque el muchacho le resistia le di6 un bofeton. MandOle prender don Garcia, y sordo a muchas intercesiones hizo le clavasen la mano en parte ptiblica." (26) Para Suarez, sin embargo, el fin justifica los medios,120 y por lo tanto la crueldad de don Garcia es aceptable y necesaria: "y solo dire que con estos principios llegO como por acertados medios a prOsperos fines." (26) La masa espariola participe en la conquista apenas merece la atenciOn de Suarez quien en estos casos se limita a copiar casi litera1mente al autor del Arauco domado. En efecto, los catalogos de nombres dados por Suarez de Figueroa son casi identicos a los que ofrece Oria quien, a modo de ejemplo, dedica buena parte del Canto IX ( 332-339) a una breve reseria de la vida de caballeros destacados por su actuaciOn en Chile.121 Una revision de estos casos deja suficientemente claro que Suarez tom6 estos y otros datos histOricos de la obra de Oria, aunque aliadiO una buena dosis de su propio ingenio. Esto es  120 La influencia de Maquiavelo se deja sentir en esta obra que, en definitiva, recoge en don Garcia las caracteristicas del gobernante segtin el modelo descrito en El prfncipe. Examinaremos este punto en el andlisis del drama El aobernador prudente de Gaspar de Avila que, a nuestro parecer, desarrolla este tema en mayor profundidad. 121 Ofia dedica a espafioles destacados una o más estrofas en el siguiente orden: Don Luys de Toledo, Juan Ram:5n, Don Pedro de Portugal, Pedro de Aguayo, Don Felipe de Mendoca, Don Christeval de la Cueva de la c,asa de Albuquerque, Pedro Fernândez de COrdova, Don Alonso Pacheco. Don Alonso de Ercila, Iulign de Bastidas, Gabriel de Villagra, Gaspar y Baltasar Verdugo, Don Miguel de Velasco, Rodrigo de Quiroga, Don Pedro Marifio de Lovera, Gemez de Lagos, Pedro de Murgufa, Alonso de Reynoso, Don Simon Pereyra, Lorenzo Bernal de Mercado, Martin Ruyz de Gamboa, Pedro Olmos de Aguilera, Lope Ruyz de Gamboa, Diego Cano y Gregorio de Ofia. Veamos ahora este catglogo en la versiOn de Suarez de Figueroa: "Los personajes mas calificados y que mas campearon este dia, fueron don Felipe de Mendoza, don Luis de Toledo, hijo de Clavero de Alcântara, vecino y encomendero en el Petit, don Pedro de Portugal, aunque de edad de setenta y cuatro altos, fuerte y animoso; don Cristebal de la cueva, de la casa de Albuquerque; Pedro Fernandez de COrdova, de la del gran Capitan; don Luis de Velazco, don Alonso Pacheco, Juan Remon, Pedro de Aguayo, Julian de Bastidas, don Alonso de Ercilla, Alonso de Reinoso, Pedro de Murguia, don Simon Pereira, Rodrigo de Quiroga, Lorenzo Bernal del Mercado (este fue maese de campo despues), el mariscal Martin Ruiz de Gamboa, viscaino, que vino a ser gobernador de Chile, el capitan Pedro de Olmos Aguilera, Lope Ruiz de Gamboa, Diego Cano, sin otros que no se nombran por evitar prolijidad." (41)  117  particularmente notable en la extensa descripciOn de batallas de las cuales no existian datos ni detallados ni comprobados en documentos oficiales, de manera que los hechos histOricos se diluyen convirtiendose en una recreaciOn prosificada y magnificada, mezcla de todos los materiales al alcance del narrador. El mundo americano es practicamente ignorado sirviendo solo como telOn de fondo para destacar la actuaciOn de don Garcia. Dentro de esta estructura cabe una breve descripciOn de la geografia Mica y humana de Chile destacandose la bonanza del terreno y clima de la regiOn y, la abundancia de oro. En cuanto a los araucanos, si bien se dan los nombres de muchos de ellos, solo se destacan Caupolican y Galvarino. Del primero se reconoce su papel de lider y se relata su muerte. El balance de las cualidades del jefe araucano por parte de Sugrez de Figueroa es muy positivo y respetuoso: "Asi feneci6 este varon, lustre de su patria, y en razon de jentil el mas digno que entre ellos se conocia entOnces. Fue mientras viviO amador de lo justo, desapasionado premiador, templado en el vino, blandamente severo, ajil, animoso y fortisimo por su persona. Observ6 pocas palabras. No le alter6 la prOspera fortuna, ni le aniquil6 la adversa, mostrando hasta en la muerte la magnanimidad que tuvo en la vida. Lastim6 a los rebelados sumamente su fin, y solo sirvi6 de crecerles el odio y la osadia para la venganza." (67) De Galvarino el autor menciona su tortura (45) y su segunda captura y muerte. (48-49) Un episodio importante para nuestro propOsito, que aparece en los Hechos de don Garcia Hurtado de Mendoza, es la visita de uno de los araucanos (no se da su nombre) al  gobemador para exponer el sentir de su pueblo ante la conquista (28-29). En su intervenciOn destaca el reproche a los espatioles por haber olvidado tratarlos como seres humanos, interesante introducciOn a la polemica sobre el indio: "Entrastes con beneplacito, introdujistes comercio, plantastes factorias, atrajistes con dadivas, persuadistes con regalos, convencistes con razones. Pregunto c6mo olvidaste con nosotros semejante estilo? No veis con cuanta diversidad procedistes? Que polemicas, que artes, o que ciencias nos comunicastes? Algunos de vosotros con temeridad, osaron llamarnos brutos, y que como tales debiamos ser tratados: deseo saber Len que fundaron tan inhumano error? No somos hombres? y el 118  hombre no es animal casi divino? No participa de la naturaleza de todas las cosas que viven? (29) Salvo las instancias mencionadas, la participaci6n individual de los araucanos es muy limitada. No obstante, el autor resalta su apariencia fisica: "Son asi hombres como mujeres de buenas caras y mas blancos que otros indios," (15) su nivel cultural: "Excede a los demas occidentales y antarticos, asi en trabazon como en discurso," (15) y su ferocidad y espiritu independiente, ligados al tema tOpico de la exaltaciOn del enemigo como justificaciOn ante las dificultades encontradas por los esparioles para someterlos: "A no tener ya Esparia entera noticia de estos barbaros obligara, quiza, a dudar en su animosidad. Mas sabese con certeza, que como temerarios, ni consideran el peligro, ni le temen. Engarianse los que imajinan no ser arduo el guerrear con semejantes ni dificultoso el vencerlos. Son por naturaleza ferosisimos (sic) y oponiendose a la corriente de sus hados, nacen y viven de continuo resueltos a vencer o morir. Esparia en tantos arios no pudo con ellos. TriunfO de valientes moros, filele facil atravesar el Albis con vencedoras insignias, enfrenO muchas veces francesas furias, redujo a su confederaciOn y concordia toda Italia, estrechO los limites de Africa; solo en estos indOmitos hall6 de continuo poderosas resistencias." (35) Este parrafo no solo justifica los obstaculos encontrados por los esparioles sino que ademas ensalza la labor de don Garcia en Chile puesto que, hasta la fecha de composiciOn de la obra de Suarez, el joven gobernador habia sido el anico capaz de someter, aunque temporalmente, a los araucanos. Un aspecto interesante de los Hechos de don Garcia Hurtado de Mendoza es el enfasis dado a las relaciones sentimentales entre los araucanos caracterizadas por estar fundamentadas en un amor profundo (16). Esta capacidad de amar sorprende a Suarez, para quien este sentimiento en los nativos es incompatible con su definiciOn de estos como barbaros: "Entre las verdades catOlicas, atribuye el sabio a Dios el amar todas las cosas, y el amor de todas ellas. Es sin duda sumamente bueno, pues le apetecen tanto, hasta los barbaros, que en crueldad distan tan poco de los brutos. Son temisimas las entrarias de las mujeres de Arauco, en razon de amar a sus maridos. Desechan por ello muchas veces las 119  vidas; mas admira sobre todo, el ver que hallen las amantes tan tierna correspondencia en la ferocidad de sus varones." (38) La caracterizaciOn de los araucanos como sujetos enamorados la encontramos en las obras de Ercilla y de Oria, pero no en las restantes, y hemos visto que en ambos casos los episodios amorosos son producto de la imaginaciOn poetica de los autores. Suarez de Figueroa utiliza estos textos sin separar el nivel histOrico del puramente poetico, clan& por sentado la veracidad tanto de La Araucana como del Arauco domado. De estas dos obras, Suarez de Figueroa se apoyO fundamentalmente en la de Oria, tanto en cuanto al orden de los asuntos que describe como en cuanto a los detalles. La menci6n en los Hechos de don Garcia Hunado de Mendoza de algunas de las practicas rituales de los araucanos nos  permite comprobar hasta que punto el autor utiliza el poema de Oria como punto de apoyo para su recreaciOn del mundo chileno: "Son (como los demas indios) grandes agoreros, teniendo sus magos embaidores en notable veneracion. Estos hechiceros habitan cuevas adornadas de torpes sabandijas, que se hacen horribles. Son los moradores dados sobre todo a las borracheras. Jt1ntanse para tal efecto en sitios amenosisimos. Al11, congregados en corros, interpelados hombres y mujeres, frecuentan los manjares y el vino, a quien Haman chicha. siguenle luego los cantares y bailes, donde al son de tamborines y flautas enlazandose todos, no sosiegan con cabezas y pies, corriendo a todas panes. Estas fiestas suelen durar sin intervalo, cuatro, ocho, y mas dias: y hacense particularmente para tratar y resolver las cosas mas importantes del estado." (16) Esta descripciOn la encontramos, bastante más extensa, en el Canto 11 (92-96) del Arauco domado de Pedro de Oria:  "Uno manilla el ronco tamborino, otro por flauta el hueso humano toca, otro subido en un horcOn invoca a su PiHan, espiritu malino; no porque el vaporoso, alegre vino se les aparte un punto de la boca, pues no hay azar tan grande ni desdicha que no la pasen ellos con la chicha." (93) "De trecho a trecho en corros se congregan, el hombre y la mujer interpolados, 120  y todos por los dedos enlazados cabezas, pies ni bocas no sosiegan; ya corren, ya se apartan, ya se llegan, anis, hacia delante y por los lados, con un compas flematico y terrible, confuso y ronco son desapacible." (93-94) "Duran en semejantes borracheras con un tesOn y flema desmedida desde quel rubio sol con su venida ufana sotos, montes y laderas, hasta que el mar lo acoge en sus riberas, quedandose la tierra escurecida; y aun da la vuelta sëptima y octava y aquella boda esplendida no acaba. En la presente, pues, que agora cuento comienzan los fantasticos profetas a contemplar los signos y planetas tomando estrecha cuenta al firmamento; mas, visto que con impetu violento estan como tirandoles saetas, exclaman con dolor intenso y duro, profetizando asi su mal futuro." (95-96) La contribuciOn de Oria a la obra de Suarez de Figueroa no solo en cuanto a la representaci6n del mundo espariol sino tambien en cuanto a la del mundo araucano es obvia. La reelaboraciOn hecha por este Ultimo no es más que una prosificaciOn del poema; tanto el contenido como la visiOn de lo nativo y del proceso de la Conquista son paralelos en ambas obras. Lo curioso, a nuestro parecer, es la falta de reconocimiento por parte de la crItica de la gran influencia de Oria en Suarez de Figueroa. Autoridades en materia de literatura colonial como José Toribio Medina y Diego Barros Arana, familiarizados con el Arauco domado de Oria, no hacen menciOn alguna a esta deuda, mientras atribuyen  implicitamente una mayor circulaciOn a la obra de Suth-ez de Figueroa. Esta cuestiOn adquiere mayor relevancia al analizar el teatro de contenido araucano, pues estos crfticos atribuyen a las obras de Ercilla y Suarez de Figueroa un papel decisivo como fuentes para el teatro del siglo XVII sobre el tema, restando, en cambio, importancia al poema de Oria. A nuestro parecer, sin embargo, es esta, junto a La Araucana de Ercilla,  121  la obra cave para explicar la mayorfa de las obras que estudiaremos en detalle en la segunda parte de nuestro trabajo. Resumiendo, la obra de Suarez de Figueroa esta definitivamente condicionada por la dependencia del autor en otros textos y por su caracter apologetico, que implica una selecciOn deliberada de los materiales de segunda mano en que se apoya el relato. El resultado es una obra forzada, carente de fluidez y espontaneidad, de la cual debe reconocerse, sin embargo, el valor histOrico que le da la inclusion de documentos que de otro modo habrfan quedado sumergidos en el olvido.  122  Parte II Los textos dramfiticos sobre el Arauco  El analisis de las siete obras estudiadas en la primera parte pone en evidencia la diversa percepci6n del Nuevo Mundo que tiene cada autor, determinada tanto por el papel que individualmente le correspondi6 representar en el proceso de la Conquista, como por su mismo origen y ascendencia cultural. Es notable, en todos ellos, el esfuerzo que realizan para acomodar la nueva realidad encontrada a un modelo generic° fisico-geografico e ideolOgico preestablecido. Lo interesante es, sin embargo, que a pesar de lo artificioso y generalizado de este acomodo, las distintas vertientes de la argumentaciOn sobre la Conquista estan latentes en los textos ya sea en cuanto a la naturaleza del aborigen, a sus derechos, a los metodos de la Conquista, o a cualquier otro tema, reflejando palpablemente lo que ocutria en la peninsula en las fechas de composiciOn de estas obras. A continuaciOn examinaremos cOmo el discurso espariol, "americanizado" por el contacto con el teffitorio recientemente explorado ( a excepciOn de Suarez de Figueroa) vuelve a la peninsula para ser retomado por dramaturgos quienes, seguidores de convenciones retOrico-dramaticas (muy populares por demas)122 utilizan y recrean en el escenario las imagenes ex6ticas y estereotipadas de America con el propOsito de exponer y promover (sea conciente o inconcientemente) la particular vision que del mundo tiene la sociedad espaiiola del siglo XVII. Seguidamente pasaremos al analisis de las seis tinicas obras de teatro escritas durante el siglo XVII que se han conservado y cuya acciOn se desarrolla en Arauco y que incluyen personajes nativos de la regiOn.123 Son las siguientes, que enumeramos en funci6n de la fecha de composiciOn que se les atribuye:  122 Sobre las convenciones teatrales adoptadas por el team espafiol del siglo de oro vease Charles V. Aubrun, La comedia espailola 1600/1680 (Madrid: Taurus, 1981) 201-243. 123 Se sabe el titulo de otras dos obras referentes at Arauco pero ambas est,in perdidas. Una se atribuye a Lope de Vega y se titula. El Marques de Canete en Arauco. La otra lleva por titulo Hechos de Juan GOmez  123  1.  Lope de Vega. Arauco domado. (1599-1607)  2.  Gaspar de Avila. El gobernador prudente (1613-1614)  3.  Ricardo del Turia. La belligera espatiola (1612-1615)  4.  Luis de Belmonte y Bermtidez et al. Algunas hazarias de las muchas de don Garcia Hurtado de Mendoza. marques de Cariete. (1622)  5.  Francisco Gonzalez de Bustos. Los esparioles en Chile. (1652)  6.  Lope de Vega. La Araucana. (?) Nuestra aproximaciOn a este corpus consistird en el analisis del texto dramatic° para  establecer de que manera aparecen representados el mundo nativo y el mundo espariol tanto en el piano estetico como ideolOgico. El estudio del texto dramatic° comprendera el analisis del texto principal, es decir, lo que hasta recientemente se ha considerado como definitorio de lo dramatic° ("los dialogos, el conflicto y la situaciOn dramatica, la noci6n de personaje escenico" 124) y que "ya no parece la condiciOn sine qua non del texto teatral."125 Recurriremos tambien al texto secundario, dado este por las acotaciones escenicas.126 La presencia del texto secundario en nuestro corpus dramatic° refleja el sentido de teatralidad127 de los autores y el efecto que buscaban lograr en el ptiblico receptor, fuese este lector o espectador. Su inclusion en el analisis permite, ademas, constatar la presencia de Almagro y es de autor desconocido. Sydney Jackson Ruffner, "The American Theme in Selected Dramas of the Golden Age," diss., U of Southern California, 1953. 124 Patrice Pavis, Diccionario del teatro: Dramaturgia, estetica. semiologia (Barcelona: PaidOs, 1990) 503. 125 Pavis 503. 126 Pavis recoge la distinciOn de Ingarden entre texto principal (lo hablado) y secundario (la didascalia) a partir del texto escrito exclusivamente. Segtin Ingarden, existe una relaciOn dial&tiva entre ambos textos puesto que uno contribuye a la explicaciOn del otro y viceversa. La concurrencia de ambos textos sOlo se produce en una puesta en escena que considere la didascafia. Esto implica reconocer que el autor tiene una visiOn clara y precisa de cada escena al momento de creaciOn. Es evidente que, en la practica, el director de escena puede modificar (u obviar) la didascalia con lo cual puede cambiar completamente el sentido de la obra. De aqui que las acotaciones no son una "muletilla del sentido, que no se sittian en un nivel exterior, metalingiiistico y superior al texto y que, por lo tanto, estan sometidas al verdadero y tinico comentario metalingfiistico de la obra, el del director." Pavis 505. 127 Por teatralidad entendemos la representaciOn mental de la puesta en escena, concepto claramente definido por Barthes segtin lo cita Pavis: "I,Que es la teatralidad? Es el teatro menos el texto, es un espesor de signos y de sensaciones que se construye en la escena a partir del argumento escrito, es esa especie de percepciOn ecumenica de artificios sensuales, gestos, tonos, distancias, sustancias, luces, que sumerge al texto en la plenitud de su lenguaje exterior." Pavis 468.  124  de nuevos significados que confirman o contradicen el mensaje emanado del texto principal. Nuestro analisis de las obras dramaticas sobre Arauco, considerara ademas el extra-texto,128 entendido como el contexto polftico, cultural, social e ideolOgico en que se insertan las mismas, y el inter-texto, es decir, "la serie de textos que preceden a la obra y que, a tray& de todas las mediaciones y transformaciones posibles, pueden influir en el texto dramatico."129 De este Ultimo aspecto, ya nos hemos ocupado en la primera parte de nuestro trabajo.  128 La funciOn del extra-texto es particularmente importante para la puesta en escena puesto que el texto hablado solo es comprensible en funciOn de an referente comtin, dado por los elementos extra-textuales. Por ejemplo, en lo que se refiere a nuestras obras, existen unas convenciones teatrales y una realidad social especifica (de la Conquista) que de no ser compartidas por un grupo receptor alterard el significado del texto. VOase A. Ubersfeld, Lire le thatre (Paris: Editions Sociales, 1977). 129 Pavis 209. La nociOn de intertextualidad teatral utilizada por Pavis, y a la cual nos adherimos, tiene su antecedente en las teorfas de R. Barthes y J. Kristeva.  125  Capitulo VIII Lope de Vega. Arauco domado  De todas las obras dramaticas sobre el Arauco, la de Lope es la que más veces se ha publicado y tambien la que más ha estado sometida al analisis crftico. 130 La primera ediciOn del Arauco domado apareci6 en 1625 en la parte XX, ntimero 4, de las comedias de Lope. Reimpresiones siguientes salieron a la luz en 1627, 1629, 1630 y 1667.131 En 1897 José Toribio Medina la incluyO en su Biblioteca hispano-chilena132 y en 1901 Menendez y Pelayo la editO como parte de su colecciOn Comedias de Lope de Vega.133 La ediciOn de Medina se volvi6 a publicar en 1917. En cuanto a las ediciones modernas, la primera (una ediciOn escolar del Arauco domado precedida por un estudio de Antonio de Lezama) saliO en 1954; en 1962 la Editorial Universitaria public6 una ediciOn preparada por la Sociedad de Bibliailos de Chile y en 1969 saliO la de la Biblioteca de Autores Esparioles (volumen 225, 236-289). En 1972 Edna Sofia Whalen complet6 una edicicin critica de la obra.134 El Arauco dom ado es, ademas, una de las seis obras inclufdas en Teatro indiano de los Siglos de Oro,135 recopilaciOn aparecida en 1988 con una introducciOn de Arturo Souto Alabarce. Por tiltimo, debemos registrar la ediciOn hecha por Francisco Ruiz RamOn, de pronta apariciOn. Existen, ademas, tres traducciones del Arauco domado de Lope al trances. 136  130 Ademas de Arauco domado, nos quedan otras tres obras de Lope de contenido americano: El Nuevo Mundo descubierto por ColOn, El Brasil restituido y el auto sacramental La Araucana. Este Ultimo sad analizado Inds adelante. 131 Edna Sofia Whalen 36. 132 Josê Toribio Medina, Biblioteca hispano-chilena (Santiago, 1897), vol. 1,241-277. 133 Lope Felix de Vega Carpio, Obras, ed. M. Menendez y Pelayo para la Real Academia Espanola (Madrid: Sucesores de Rivadeneyra, 1901), vol. 12, 600-637. 134 Para nuestro estudio seguiremos esta ediciOn. 135 Teatro indiano de los Siglos de Oro. IntroducciOn de Arturo Souto Alabarce. (Mexico: Trillas, 1988) 107-156. 136J. B. d'Esmenard, trad., L'Arauque domptd (Paris: Ladvocat, 1822); Angliviel de la Beaumelle, trad., L'Arauque dompte, en Chefs-d'oeuvre des theatres &rangers (Paris, 1822-1823); J.C.L. Simonde de Sismondi, trad,. De la litterature du Midi de l'Europe (Bruselas: M. Dumont, 1837) II, 543-550.  126  La fecha de autoria de esta obra no ha sido determinada con certeza, existiendo gran divergencia de opiniones al respecto. Morley y Bruerton137 sugieren que fue compuesta entre 1598 y 1603, siendo 1599 el alio más probable de composiciOn, criterio compartido por Victor Dixon.138 Sin embargo, si consideramos la deuda indudable del Arauco domado de Lope a la obra de Oria, y si aceptamos, como sugiere Dixon, que el drama fue  escrito estando Lope al servicio del Marques de Sarria y futuro Conde de Lemos (curiado de don Garcia), las fechas limite se reducen puesto que Lope sirviO al Marques de Sarria desde 1598 a 1600. Estos argumentos apoyarian la cronologia de Morley y Bruerton, fundamentada en la versificaciOn de las obras del dramaturgo espariol. Edna Sofia Whalen139 considera que el estudio de la versificaciOn hecho por estos criticos es insuficiente y no elimina la posibilidad de otras fechas de composiciOn, inclinandose por los cinco arios entre 1613 y 1618. Robert M. Shannon140 propone los tres arios entre 1607 y 1609, en tanto que Elena Martinez ChacOn141 ofrece el alio 1618 como alternativa. Estos dos estudiosos determinan sus fechas basandose en la apariciOn del tftulo Arauco domado en la sexta ediciOn de El peregrino en su patria de 1618 y no en la quinta, aparecida  en 1604. Juan M. Corominas142 da como fecha de composiciOn el alio 1620 proponiendo la obra de Suarez de Figueroa como fuente directa. Esta proposiciOn nos parece de poco peso pues, como ya hemos probado, Suarez de Figueroa se apoy6 fundamentalmente en el Arauco domado de Oria para su obra. Menendez y Pelayo143 y José Toribio Medina144  (quien tambien considera la obra de Suarez de Figueroa como el antecedente literario 137 S. Griswold Morley and Courtney Bruerton Cron°logia de las comedias de Lope de Vega (Madrid: Gredos, 1968) 282-285. 138 Victor Dixon, "Lope de Vega and America: The New World and Arauco Tamed," Renaissance Studies, 6 (1992): 249-269. 139 Whalen 2-9. 140 Shannon 97-107. 141 Elena Martinez Chacdn, "Una Comedia 'Chilena' de Lope de Vega," Mapocho 1.1(1963): 8. 142 Juan Corominas, "Las fuentes literarias del Arauco domado," en Lope de Vega y los origenes del teatro espatiol: Actas del I Congreso Internacional sobre Lope de Vega (Madrid: Edi-6, 1981) 161-170. 143 Marcelino Menendez y Pelayo. IntroducciOn al Arauco domado de Lope de Vega en la Biblioteca de Autores Espafloles, vol. 223, 174-175. 144 Medina, Teatro antiguo 91.  127  directo) estiman que la obra de Lope fue compuesta en 1625, alio en que fue publicada por primera vez. Pero hay otros hechos que considerar; el hijo de don Garcia (Juan Andres Hurtado de Mendoza) fue el padrino de un hijo de Lope en 1607 y el Arauco domado esta dedicado justamente a este descendiente de don Garcia. Por lo tanto, en nuestra opinion, la obra pudo ser escrita entre 1599 y 1607; nos inclinamos, sin embargo por la primera fecha considerando, ademas de los criterios de Morley y Bruerton, las circunstancias personales de don Garcia Hurtado de Mendoza. Estas incluyeron una temporada en prisiOn a causa de su fallido proyecto de casamiento entre su hijo y la hija mayor de un matrimonio anterior de su segunda mujer. La joven, poseedora de una vasta herencia, estaba ya comprometida al hijo de un duque; este aim° entabl6 querella contra don Garcia en la cual incluso intervino el rey. El resultado no pudo ser más deshonroso para el marques.145 El Arauco domado de Lope, de haber sido producido en esta epoca, obedeceria al deseo de don Juan Andres Hurtado de Mendoza de reivindicar pilblicamente el nombre de su padre en una obra dramatica. De modo que si aceptamos 1599 como la fecha de composiciOn del Arauco domado de Lope, seria esta la primera dramatizaciOn de los hechos de don Garcia. Es bajo  esta luz que la consideraremos en nuestro estudio. Es probable que Lope conociera las obras de los cronistas y los poemas de Ercilla y Oria y que, por lo tanto, incorporara en su drama motivos de todas ellas. Las fuentes inmediatas de su Arauco domado, sin embargo, son la crOnica de Lobera/Escobar y el poema de Oria. De la primera podemos identificar los siguientes episodios: el acto de respeto a la Eucaristia (motivo con el cual se inicia la obra de Lope), la rivalidad entre Villagran y Aguirre, el asalto araucano al fuerte espatiol, la batalla de Millarapue (o Millarauco), la fiesta al apOstol Andres, la tortura de Galvarino, la captura, conversiOn y muerte de Caupolican y, la furia de su mujer ante la suerte del cacique. Muchos de estos 145 Para mayores detalles sobre este escandalo en la vida de Garcia Hurtado de Mendoza, vease Fernando Campos Harriet. Don Garcia Hurtado de Mendoza en la historia americana (Santiago: Andres Bello, 1969) 171-179.  128  episodios aparecen tambien en la obra de Oiia, pero de este Lope recogi6 fundamentalmente sus temas inventados y relacionados con el mundo nativo. Asi, Lope reelabora el rito de invocaciOn a los dioses araucanos, las escenas amorosas entre Caupolican y Fresia, la apariciOn del espiritu de Lautaro, las fiestas indias y las relaciones entre las parejas TucapelGualeva y Talguen-Quidora. En los trabajos criticos sobre el Arauco domado de Lope encontramos opiniones tan dispares como las halladas en cuanto a la fecha de la obra: desde el encomio más entusiasta de Schak a la condenaciOn absoluta de Moratin.146 Segtin Menendez y Pelayo: "Ni el Arauco domado es un desatino indigno de un gran poeta, ni es tampoco una obra sorprendente que deba citarse con particular elogio entre las innumerables de su autor y de su genera Es una crOnica dramatica, tan desordenada como otras muchas, pero llena de trozos poeticos de notable hermosura."147 Los trabajos más recientes se han centrado, por lo general, en el estudio de los personajes espatioles y de los araucanos, en particular en la de las figuras de don Garcia y de Caupolican. Asi, segtin M. Morinigo esta obra de Lope es "toda ella un interesado panegirico a D. Garcia," 148 opinion compartida por Ruffner para quien "all the other characters appear to revolve like insignificant satellites around the central, dominating and ubiquitous sphere of Don Garcia."149 Al respecto, y contrariamente, dice Corominas: "Los Hurtado de Mendoza estuvieron desacertados en querer engrandecer la figura del gobernador de Chile mediante la comedia de Lope. El efecto fue contraproducente. En la obra de Lope podemos apreciar diferentes elementos: el histOrico, el encomiastic°, el lirico y el tragico-mitico. Al ptiblico que fue a ver la obra y los que despues pudieron leerla no les interesaba la historia. Para ello tenian las cr6nicas: menos atin la parte encomiastica, por instinto les repugnaban los panegiricos fuera de la iglesia o en las comedias de santos, y se quedaban solo con la parte lirica y tragico-mftica. Ahora bien, lo hist6rico y lo encomiastic° es lo que corresponde al marques, y la parte 146 Al respecto vease la introduccien Menendez y Pelayo al Arauco domado de Lope en la Biblioteca de Autores Espanoles. vol. 223, 174-175. 147 Menendez y Pelayo, IntroducciOn at Arauco domado 175. 148 Morinigo 235. 149 Ruffner 191.  129  lirica y la tragico-mitica es lo que corresponde a los araucanos. Asi que en lugar de enmendar a Ercilla, ni Lope ni los que escribieron despues de La Araucana consiguieron modificar su punto de vista."150 Para Edna Sofia Whalen "Lope capta el ambiente ercillesco en su ponderaciOn de conquistadores y conquistados,"151 conclusiOn compartida por Antonio de Lezama152 y por Ruiz RamOn. Este Ultimo es atin más especifico al afirmar, correctamente en nuestra opinion, que "Lope parece adoptar más bien la perspectiva enaltecedora o magnificadora del indio que caracteriza al poema de Ercilla."153 El Arauco domado de Lope de Vega incluye una dedicatoria a don Hurtado de Mendoza, hijo de don Garcia, y tres actos que cubren los momentos más cruciales de la lucha entre espafioles y araucanos durante los alios que transcurrieron desde la llegada de don Garcia a Chile hasta la muerte de Caupolican. En la dedicatoria Lope hace referencia a los numerosos escritos existentes sobre el tema con que 61 va a enfrentarse, y manifiesta su deseo de lograr en una breve representaciOn "el mismo efeto en los ()Mos, que la pintura en los ojos, grandes las primeras figuras, y las demas en lexos: porque sin reduzirlas a perspectiva, era impossible pintarlas" (46-47). La imagen utilizada por Lope cumple con dos objetivos; por una parte destaca la importancia del aspecto visual en el teatro (en la que resalta la utilizaciOn de conceptos propios del arte renacentista como, por ejemplo, la perspectiva) y por otra seiiala una jerarquizaciOn tematica. Dado que es una obra por encargo, esto debiera implicar un sefialado papel para la figura de don Garcia. Sin embargo, como veremos a continuaciOn, el aporte de este personaje (y del bando espafiol en general) al desarrollo de la acciOn teatral queda deslucido ante la magnificaciOn de los araucanos y de Caupolican en particular. Esto 150 Corominas 170. 151 Whalen 12. 152 Antonio de Lezama, ed. Arauco domado de Lope de Vega (Santiago: Zig-Zag, 1954) 58. 153 Francisco Ruiz RamOn, "El heroe americano en Lope y Tirso," El mundo del teatro espailol en su Siglo de Oro: ensayos dedicados a John E. Varey. Ottawa Hispanic Studies Ser. 3 (Ottawa: Dovehouse, 1989) 230.  130  es de especial interes, puesto que nos enfrentamos a una obra cuyo eje estructural es la guerra de Arauco, y consecuentemente, la acciOn destaca dramaticamente los hechos que determinan el triunfo de un bando sobre otro. Lo que Lope hace es engrandecer al enernigo hasta el punto de obscurecer la labor de los espaiioles y por extension la de don Garcia, neutralizando asi la intenci6n apologaica del drama. En el Arauco domado participan diecisiete personajes indios ("Tipalco, Pillarco, Talguano, Caupolican, Tucapel, Rengo, Orompello, Talgua, Quidora, Fresia, Gualeua, Millaura, Pillalonco, Engol, Lautaro, en sombra, Galbarino y Puquelco" [48]), siete espafioles ("Don Garcia de Mendoca, Don Felipe de Mendoca, Don Alonso de Ercilla, El Capitan Viedma, el Capitan AlarcOn, Rebolledo, Auendafio" [48]), indios, soldados espafioles, "El demonio en vn idolo" (48) y "Mtisicos Indios" (48). Los dos primeros actos estan desarrollados en torno a situaciones paralelas y contrastantes cuyo prop6sito es presentar tanto el conflicto entre los dos bandos como la igualdad de condiciones en que se encuentran, tanto en lo moral como en lo militar. En el primero Lope introduce los personajes de cada bando en escenas cuya acci6n va configurando progresivamente el caracter colectivo del conflicto: la guerra que afecta, si bien de distinto modo, a todos por igual. En el segundo acto se introduce sutilmente un cambio progresivo en la correlaciOn de fuerzas a favor de los espafioles y en el tercero el ya endeble equilibrio se rompe con la muerte de Caupolican, evidencia de la supremacia militar de los espafioles. A nivel de conflicto individual se trata de justificar las acciones de los espafioles como la respuesta apropiada y justa a la trasgresiOn del c6digo militar del honor por parte de los araucanos. Asi, Caupolican debe pagar por su soberbia (se compara con Dios) y por la culpa que le cabe en la muerte de Valdivia, y Galvarino merece ser cercenado por haber matado a Guilt& por la espalda. Desde este punto de vista la obra desarrolla la vision imperante del nativo como "vii" por naturaleza y que, de no aceptar la superioridad de los Conquistadores, debe ser castigado. No obstante, en nuestra opiniOn, la  131  representaci6n del mundo araucano en el Arauco domatioLope presenta una complejidad que permite ver en este drama otros significados ademas del puramente apologetico. Como ya dijimos, la presencia de los esparioles y de don Garcia se ye obscurecida ante la de los araucanos. Sin embargo, el intento panegirico no esta por ello ausente. De hecho, la obra comienza con un dialogo entre un soldado espariol (Rebolledo) y dos indios yanaconas (leales a los esparioles) en el que se destacan las virtudes del joven gobernador. Estas se confirman visualrnente en escena con la aparici6n de don Garcia postrado bajo un arco de Bares y rodeado de soldados que portan su espada, su bast6n de mando y su sombrero. Para esta escena, simbolo de la humildad y devociOn ejemplares de don Garcia, el autor ha seleccionado uno de los episodios mencionado en las obras de Lobera/Escobar y Oria.154 En ella, ademas, Don Garcia, acompariado de su hermano Filipe y don Alonso de Ercilla,155 expresa la motivaciOn econOmico/religiosa para la conquista ("La primera, es ensanchar/ la Fe de Dios; la segunda,/ reduzir y sugetar/ de Carlos a la coyunda/ esta tierra y este mar,/ para que Filipe tenga/ en este Antartico Polo/ vasallos que a mandar venga." [55]) e integra otros materiales recogidos de las obras ya mencionadas, como son la suerte de los conquistadores Villagran y Aguirre y los planes de avance a la ConcepciOn. Sin embargo, en la 6poca en que ocurren estos hechos, la motivaciOn ideolOgica de la Conquista ya esta bien cimentada, de modo que, en el Arauco domado no se trata de representar en escena la justificaciOn de la Conquista sino de proteger lo ya conquistado, "ensanchando la fe de Dios" y "reduciendo tierra y mar" al poder de la corona, como claramente expresa don Garcia (55), y confirm Rebolledo en su soliloquio mientras hace la guardia: "Los que las Indias hallaron, 154 Este pasaje sera descrito más tarde en la dramatizaciOn de Gaspar de Avila (154), y en la obra colectiva de Belmonte. 155 La participaciOn de Ercilla como personaje en el drama es minima. De hecho, el espectador se entera de qui& es este personaje recien en el tercer acto, Unica ocasi6n en la que se le identifica con su nombre completo. Esto se debe, probablemente, a la enemistad existente entre el poeta y el gobernador y que fue tambión el motivo por el cual Ercilla dedicO tan poca atenciOn a don Garcia en La Araucana.  132  vinieron por oro y plata; hallaronla tan barata que por vidros (sic) la compraron. No viene assi don Garcia, ni plata intenta buscar; que viene a pacificar su barbara rebeldia. iPues es verdad que estos son de los Indios desartnados que hallaua en selvas y prados, como corderos, Colon; sino los hombres más fieros, más valientes, más estrafios que vio este Polo en mil ailos!" (96-97) En estos versos se separa a don Garcia del resto de los conquistadores puesto que el ni viene en busca de plata y oro ni intenta hacer uso de la "ignorancia" de los nativos ante el valor de dichos metales. Se hace hincapie, ademas, en la naturaleza belicosa de los araucanos, separandolos a ellos, tambien, del resto de los nativos conquistados, de modo que nos hallamos ante personajes "extra-ordinarios". Puesto que no se trata de buscar riquezas, la represiOn de la rebeliOn indigena del sur de Chile es, entonces, una lucha de Reconquista para los espalioles, eco de aquella contra los moros y resumida en el grito de llamada a las armas de don Garcia: "iAl fuerte, Caualleros, armas, guerra!/ i Chile, yo bueluo a conquistar tu tierra!" (77) Para don Garcia se trata, ademas, de un desafio personal: "i Chile, yo he de sugetarted o ni quitarme la vida!" (100) Si en los dos primeros actos don Garcia es el prototipo del caballeroso soldado espatiol: religioso (54), mesurado (75), politicamente astuto (179-180), justo y misericordioso (particularmente hacia el centinela Rebolledo, [100]), en el tercero se produce un brusco cambio. Este acto se inicia con las alabanzas de don Felipe a don Garcia comparandolo con un "heroico Cesar Christiano" (153). Las palabras (de alta connotaciOn positiva) de don Felipe se confirman en la situaciOn siguiente, en la cual aparece Galvarino, cautivo, ante el joven gobernador. La inclemencia de este se manifiesta en el duro castigo aplicado al araucano prisionero: Gal.^Todo es guerra. 133  Gar.^Pues aduierte que hare yo que te la den, pues es guerra de otra suerte. Cortalde luego las manos y embialde a Caupolican, para que a sus Araucanos diga que este premio dan a vn rebelde los Christianos. Tomen exemplo y entiendan de la suerte que castigo, para que otra vez no emprendan tomar las armas conmigo ni en su rincOn se defiendan. Que iviue Dios, que han de ser de Carlos de Austria, o que a todos assi los he de poner! (154-155) La falta de compasi6n del joven gobernador y la violencia encarnizada con que trata a los rebeldes, que hoy en dia nos parecen en extremo rigurosas, responden al agravio cometido por Galvarino y confirman la calidad de buen guerrero de don Garcia continuando la caracterizaciOn positiva que Lope hace de este personaje en los dos primeros actos. La inflexibilidad hacia el enemigo, resumida en la terrible tortura de Galvarino primero y en la cruel muerte de Caupolican despues, determinan, tambien, el tono truculento del Ultimo acto. Tratandose de una obra de guerra, la vision que tienen los personajes esparioles del mundo araucano es, lOgicamente, en funciOn de su calidad de enemigo acerrimo, de manera que, directa o indirectamente, todos los comentarios sobre el se refieren a su capacidad y cualidades militares, como en el ejemplo que vemos a continuaciOn: Alonso. Preben, inuicto Principe, las armas, y defiende tu vida en este fuerte y la de aquestos pocos Espaiioles, que los rebeldes Indios Araucanos, fiados en la muerte de Valdiuia y en que tambien a Villagran vencieron, vienen como deciende en el Verano granizo en arbol de medrosos pajaros, a no dexarte piedra sobre piedra; que es ver la variedad de arrnas estralias, de pellejos de lobos y leones, de conchas de pescados y de fieras, las magas, las espadas y alabardas 134  ganadas en batallas de Esparioles, los instrumentos varios que ensordecen el aire, las alegres y altas vozes, y que es de ver delante aquel membrudo gigante fiero y general que traen, que desde el ombro arriba exceda a todos. Ea, senor, no escuchas ya los gritos con que niegan a Carlos la obediencia? Gar. Hermano don Filipe de Mendoca, oy es el dia de mostrar los pechos. lEa, Espailoles fuertes! Filipe.^Don Alonso, Lque gente viene? Alonso. Vn infinito mimero. Filipe.^LY no se sabe el que es? Alonso. Veinte mil Iridios. Filipe.^Para cada Espanol aura trezientos." (76-77) La utilizaciOn del endecasilabo, propia del tema heroico, para el parlamento descriptivo de los nativos destaca la valentia e indomabilidad de 6stos, t6picos que hicieron famosos tanto los cronistas como Ercilla y Oita. Estos atributos igualan a ambos bandos en el campo de batalla, en tanto que la falta de tecnologia militar por parte de los nativos queda superada por su superioridad numaica. La obra concluye con el triunfo militar de los esparioles. La escena final recoge el motivo del arco triunfal con que se introduce al joven gobemador en el primer acto. El texto principal y el secundario resumen los logros de don Garcia en Chile: "Salga toda la compailla muy galanes de soldados con milsica, con nueue vanderas, y detrcis don Garcia; bueluase a descubrir aquel arco,y sobre vna basa se yea armado con vn bastOn el Rey Filipe Segundo, muy mogo, como que fuesse estatua." (204)  El primer arco (al inicio del primer acto) simboliza el triunfo de Cristo, expuesto en la custodia, en tanto que el Ultimo es simbolo del triunfo de la monarquia y de la expansion territorial (las nueve banderas son las nueve ciudades fundadas por don Garcia en Chile), subrayado por un unanime "i Viva el invicto Filiped Rey Espanol, Rey IndianoV iViva el Rey Filipe!" (206) del bando espariol. El uso de la fuerza militar queda asi legitimado, puesto que consolida los dos propOsitos motivadores de la Conquista: la expansion de la religion y de la monarquia.  135  La imagen presentada del mundo araucano es mucho más rica y compleja, sin lugar a duda por la heterogeneidad que Lope le reconoce, agudo contraste con la homogeneidad monolitica de los esparioles. Los personajes nativos son más numerosos y dominan el espacio escenico, entendido este como "el espacio perceptible en escena."156 A diferencia de los personajes esparioles, como veremos seguidamente, los araucanos estan cuidadosamente delineados fundamentalmente en funciOn de su posiciOn individual en torno al problema de la guerra: Caupolicdn, lider arrogante; Tucapel, fiero y rebelde; Rengo, conciliador; Galvarino, victima y catalizador; Fresia, intransigente; Engol, impetuoso. Notamos, ademds, un desarrollo notable de los personajes araucanos, siendo la conversion de Caupolicdn el ejemplo de más peso. Tres episodios, en particular, son rescatados por Lope de obras anteriores y modificados para destacar las cualidades personales y militares del cacique. Dos de ellos son originales de Pedro de Oria: el encuentro de Caupolican y Fresia en la fuente y la apariciOn del espfritu de Lautaro; el tercero es el de la muerte de Caupolicdn, mencionado por cronistas, pero tanto Inds emotivamente desarrollado por Ercilla. Para la representaci6n de la escena en el lago (en el primer acto), Lope recrea fielmente el ambiente bucOlico imaginado por Oria. Las imagenes del lugar ameno se repiten: la fresca fuente, el canto de los pajaros y la naturaleza armoniosa sirven de trasfondo a la belleza clasica renacentista que acomparia la figura de Fresia. La descripciOn de Lope en voz de Caupolican nos presenta una Fresia que da a la luna envidia y "que a sus vidros en blancura excedes"(58), claro eco de aquella Fresia de "cabello liso y ondeadof su frente, cuello y mano son de nieve/, su boca de rubl, graciosa y breve,/ la vista garza el pecho relevado" (194) que menciondramos en nuestro estudio de la creaciOn de Oria. La yuxtaposiciOn entre el agua de la fuente, simbolo de vida, y el fuego, simbolo de pasiOn y  156 Pavis 177  136  de lo sobrenatura1,157 es utilizada tambiên por ambos poetas. Sin embargo, si en Oria el episodio tiene como prop6sito oponer las figuras de don Garcia y Caupolican (preocupado por la guerra y descuidado de ella respectivamente), en la obra de Lope nos introduce al personaje en sus facetas más humanas y personales.158 En las dos largas tiradas que pronuncian los dos enamorados resalta el caririo mutuo que los une y las respectivas cualidades que los caracterizan: la valentia, temeridad y arrogancia a Caupolican ("Del Polo en que el Sol nacej a donde sus cauallos desenfrena,/ no ay poder que me assombre;/ yo soy el Dios de Arauco, no soy hombre." [59]) y el patriotismo y la determinaciOn a Fresia (61-62). Ademas, en el Arauco domado de Lope este episodio es cave para el efecto de simultaneidad, lograda, en este caso, mediante la representaciOn contigua de las escenas que tienen lugar a un mismo tiempo. La apariciOn de Pillan en llamas en la fuente y su relato de las hazatias de don Garcia, incluyendo la construcciOn de un nuevo fuerte, recoge lo ocurrido en la escena anterior. Las llamas que envuelven a Pillar' son las mismas del ritual araucano de la escena siguiente (tambien inspirado en Oria), en la cual se anuncia el futuro aciago de los araucanos. El ritual se convierte en una instancia metateatra1159 condensadora del meollo histOrico de la trama, es decir, de la subyugaciOn de los araucanos a la Corona.  157 La apariciOn sobrenatural de Megera en el lago mientras Fresia y CaupolicAn se bafian en la obra de Ofia, es suplantada por la figura de Pillân en la de Lope. La funci6n de ambos es la misma: advertir a Caupolican del peligro que se cierne sobre su pueblo. 158 Shannon destaca la oposici6n con que se introducen los lideres de ambos bandos, contsaste deliberado para destacar positivamente a don Garcia. "While Lope unveils in the previous scenes the humility and devotion of don Garcia, he characterizes the Araucanian leader as a man consumed with lust," dice el critico americano. Si bien coincidimos en cuanto a que Lope busca resaltar el contraste entre ambos lideres, nos parece exagerado calificar a Caupolican como un ser dominado por la lujuria. En nuestra opiniOn, la presentaciOn inicial del cacique araucano indica su versatilidad y complejidad puesto que, ademds de asumir numerosos papeles (guerrero, esposo, padre, amigo, amante) le cabe la responsabilidad de decidir el destino de su pueblo. Asimismo cabe recordar que en todas las obras sobre el Arauco examinadas hasta ahora, el amor es parcela exclusiva del mundo araucano, modelo que Lope recoge de Ofia en particular, reelaborandolo para las tablas. Por tiltimo, como veremos a continuaci6n, la actitud de Caupolican a lo largo de esta obra no apoya la tesis de un "ser consumido por la pasiOn." Shannon 113. 159 El concepto de metateatro estä muy ligado al de teatro en el teatro, sOlo que para el primero no necesita ser una obra inserta en otra sino que basta con que sea in teatralizaciOn de la realidad descrita. En nuestro caso, el ritual descrito desdobla la ficciOn a traves de la ficciOn misma. L. Abel, Metatheatre. A New View of Dramatic Form (Nueva York: Hill and Wang, 1963).  137  La advertencia a Caupolican por la intervenciOn de lo sobrenatural se repite en el segundo acto con la apariciOn del espiritu de Lautaro. En este caso la naturaleza incorp6rea del fallecido lider se sugiere en la acotaci6n: "Vn cirbol este arrimado al vestuario, y el tronco se abra en dos puertas, donde se yea Lautaro" (149) y se confirma a tray& del  dialogo: Lau.^Pues Lya me desconociste? LNo aduiertes que soy Lautaro, que ya de los lazos libre del cuerpo, tome esta forma para hablarte? Cau.^LPuedo asirte? LPuedo abracarte? Lau.^Detente, que el cielo no lo permite; (150) Una vez más, el episodio tiene su antecedente en el Arauco domado de Ofia donde, sin embargo, Lautaro se aparece a Talguen y Quidora y no a Caupolican. El cambio aqui obedece, a nuestro parecer, al propOsito de Lope de destacar la importancia de Caupolican como protagonista del mundo araucano. El es el elegido por los dioses para continuar la rebeliOn iniciada por Lautaro. Y, asi como PiBan en el primer acto instig6 a Caupolican a luchar, ahora es el espiritu del heroe Lautaro quien anima a un Caupolican vencido, herido y esceptico: 'De que sime la vida, Caupolican, si es sugeta, esclaua y triste? LNo es mejor la muerte honrosa? Esto he venido a dezirte para que libres la patria, pues en tu valor consiste." (151-152) Lautaro destaca el aspecto del honor como motivo para seguir adelante en la lucha. Caupolican, aunque ha jurado no volver a tomar las armas, oprimido por "las vozes de los muertos" (152), decide continuar resistiendo. Su decision queda resumida en las illtimas dos frases del segundo acto: "al arma, Araucanos fuertes,/ muera Espana, viva Chile" 138  ^  (152), eco de las de don Garcia al final del primero (While, yo he de sugetartef o ni quitarme la vida! [100]"). La intervenciOn de lo sobrenatural apoyando la lucha de los araucanos ofrece el punto de vista de los nativos: para ellos se trata, como para los esparioles, de una lucha justificada por la religion, siendo este otro factor que iguala a ambos bandos. En los dos primeros actos la figura de Caupolican se consolida como lider de su pueblo y, por ende, como el protagonista araucano de la obra. Mas, si bien Caupolican es el antagonista personal de don Garcia, la pintura de este personaje hecha por Lope no genera antagonism° por el sino admiraciOn por su entereza y valentia ante un conflicto en el que lleva todas las de perder. Su caida implica la de todo su pueblo: Cau.^Libre nod, la libertad defendi de mi patria y de mi ley; la vuestra no la he tornado. Gar.^Si por ti no huuiera sido, Chile estuuiera rendido. Cau.^Ya lo esta, si estoy atado. (191-192) La visiOn, hasta aqui muy positiva, de Caupolican como heroe valeroso sin par, se ve levemente minada por su intento de justificaciOn ante las acusasiones de sublevaciOn que le imputa don Garcia: "aunque, ipor Dios! que no he sido/ quien mas los ha rebelado,/ que a todo acudi forcadof y de sus ruegos vencido" (193). El no haber actuado de suyo propio sino bajo presiOn sugiere falta de autoridad y convicciOn. Sin embargo, lo reivindica la cruel muerte que se le dispone y que sufre sin una queja. La recreaciOn de la muerte de Caupolican es extremadamente conmovedora. Al impacto producido por la imagen del cacique "en vn palo" (201) se suman sus palabras llenas de arrepentimiento, plasmadas en un soneto: "Serior, si yo era barbaro, no tengo tanta culpa en no aueros conocido; ya que me han dicho lo que os he deuido, sin pies a vuestros pies clauados vengo. 139  Yo confiesso que tarde me preuengo, pero dizen que estando arrepentido deuo creer que en este dia he nacido. Perdonadme, Serior, si me detengo. Passé adorando al Sol mis arios tristes, contento de mirar sus rayos de oro; pero ya se que vos al Sol hizistes. Mi edad passada arrepentido lloro, 10 sol, autor del Sol, pues luz me distes, con essa misma vuestro rayo adoro!" (201-202) Si insertamos el contenido de este soneto en el contexto de la controversia sobre la naturaleza del indio, es posible afirmar que la justificaciOn de Caupolican en cuanto a su idolatria sugiere la posiciOn del autor al respecto. Lope reconoce la posibilidad de la conversion como el resultado de la enserianza de la doctrina cristiana lo que, en definitiva, significa admitir la capacidad intelectual de los nativos, una de las cualidades de la condiciOn humana. La muerte de Caupolican es doblemente tragica por las circunstancias que la rodean. No solo debe morir consciente de su derrota politica y militar sino tambien consciente de su honor socavado segtin la opiniOn de los suyos y, en especial de Fresia, su mujer. La reacciOn violenta de esta a la captura de su marido (el asesinato del hijo de ambos por desperiamiento) define la figura de Caupolican como victima tragica. Si bien la funci6n de Caupolican lo destaca como lider y heroe, la de los que le acomparian es complementaria. Sobresale la participaciOn de Galvarino, por condensar el ideal de valentia y lealtad a la patria. Culpado de haber dado muerte a traiciOn a Juan Guillen, don Garcia ordena que le corten ambas manos (154). La entereza con que sufre la cruel tortura a que es sometido despierta la admiraci6n en los mismos esparioles: "Notable fiera/ fue siempre este Galuarino" (156). Su larga y conmovedora queja (170-173), un sublime canto a la libertad, se convierte en el elemento catalizador que logra la unidad definitiva de los araucanos, consolidandose asi la conciencia colectiva del grupo expresada en su unanime decision de luchar hasta las Ultimas consecuencias: Eng.^Toma exemplo, padre mio,  140  en este sangriento caso, 'Guerra, guerra! Todos^'Guerra, guerra! Caup.^zIuraislo assf? Todos^'Si juramos! Caup.^Las quebradas de Puren, para hazer qualquier contrato son secretas y seguras; allipodemos juntarnos. Yo tengo engastado en oro de Valdiuia el mismo casco, donde con alegre fiesta quiero que todos beuamos sangre de algtin Espariol, y con mtisica y aplauso juremos morir o echar los Esparioles de Arauco." (174-175) A la violencia que permea las escenas en que participa Galvarino se suman la de la muerte de Caupolican, ya mencionada, y la de la reacciOn de Fresia a la captura de su marido. Esta presenta un agudo contraste con la imagen idealizada de naturaleza renacentista con que se la introduce en el primer acto. Cegada de ira por lo que considera cobardia del lider araucano (el haberse dejado capturar vivo) da muerte al pequerio hijo de ambos desperiandolo para evitar que crezca a la sombra de la deshonrosa muerte de su padre (195). El dramatismo y violencia de este episodio, tornado de Ercilla, contribuird a su reelaboraciOn en obras posteriores. La dureza e intransigencia que caracterizan a Fresia y que culminan con este tragic° episodio, se mantienen de manera consistente a lo largo de la obra. En efecto, Fresia rehtisa toda opcien que implique una sumisi6n pasiva a los espalioles. Engol, el hijo adolescente de esta y Caupolican, recoge las banderas de su madre. Esta postura los aisla de los demds, partidarios de una soluciOn pacffica despues de las derrotas sufridas en el campo de batalla. La reacciOn de Fresia ante la adversidad es la furia reconcentrada que la lleva a mantenerse min más firme en su posici6n: "Cobarde, ztti me refieres que buelue viuo y sin honra tu padre infame? 1,T eres mi hijo y essa deshonra nos cuentas a dos mugeres? i,Yo te engendre? 1,Th eres hijo 141  de Fresia?" (146) Para Fresia y Engol la guerra se define en terminos de honor (166-168), reflejo de la imposiciOn (voluntaria o involuntaria) del autor sobre el mundo araucano de valores propios del mundo espariol del siglo XVII. Es interesante notar, ademas, que de los personajes femeninos, Fresia es la tinica que indica en forma explicita su posiciOn frente a la guerra y actila en forma consecuente consigo misma. El papel de Gualeva, Quidora y Millaura (las dos primeras con antecedentes en Oria) se define en funciOn del desarrollo del tema amoroso y se reduce fundamentalmente a demostrar la fidelidad y lealtad que las une a sus comparieros, lo que las impulsa a seguirlos al campo de batalla.160 El interes de Gualeva por conocer al espariol y la sugerencia de una atracciee mutua entre ella y don Felipe simbolizan el potencial acercamiento y comunicaciOn (aunque sea precaria y en desigualdad de condiciones) entre las dos culturas (134-138). Asi como Engol y Fresia presentan un punto de vista particular del conflicto, los restantes personajes masculinos resumen otras perspectivas. Pillalonco es el viejo sabio y, como tal, tiene la capacidad de invocar e interpretar a las divinidades araucanas. Su relato del contenido del pronOstico hecho por PiHan a los suyos introduce la primera oposiciOn entre los araucanos, pues estos se niegan a creerle y le acusan de querer atemorizarlos. La de Pillalonco es una postura prudente, producto de su edad y de su experiencia. Totalmente opuesta es la posiciOn de Tucapel, cuya caracterizaciOn como ser indomable, rebelde y obstinado corresponde a la de crOnicas y poemas. Es el quien expone, en el primer acto, el punto de vista de los araucanos acerca del problema de la conquista americana, haciendose eco a la controversia existente en la epoca al respecto: Tuc.^Ladrones, que a hurtar venis el oro de nuestra tierra, y disfracando la guerra 16° Las crOnicas relatan cOmo, efectivamente, las mujeres araucanas acompafiaban a sus comparleros en los enfrentamientos belicos. Se quedaban en la retaguardia esperando el resultado de la contienda, preparadas para atender a los heridos o para darles de comer.  142  dezis que a Carlos serufs, Nue sugeciOn nos pedfs? (79) Es notable la dureza del lenguaje utilizado en esta instancia, sobre todo tratandose de una obra panegfrica sobre un conquistador y por extension sobre la Conquista. Tucapel reitera su posiciOn de lucha a muerte contra el espariol en el segundo acto, esta vez en oposiciOn a la opinion de Rengo, propulsor de la rendiciOn pacffica a los conquistadores: Tuc.^RazOn es que mireis que Dios se ofende que os sugeteis a vn hombre, y hombre estratio, que enriquezerse del sudor pretende de nuestra mina de oro y f6rtil atio. A lo menos, si alguno lo pretende, no haga a los demas agrauio y datio; vayase luego y sirua como esclauo al Espanol, entre cobardes, brauo. (119) Ren.^No es sugetarse a Christianos baxeza si ellos son tales que han llegado por sus manos desde sus Setentrionales montes a nuestros Indianos. La mejor luz en el cielo, Lno es el Sol? Pues si es el Sol, Lque te causa desconsuelo, que sea el hombre Espanol el mejor hombre del suelo? Confessad su pulicia, su lenguaje, su hidalgula, su Reptiblica, sus leyes. Pues Lporque no han de ser Reyes de quanto el Sol mira y cria? Soy de parecer que luego esta tierra pertinaz vaya con humilde ruego a pedir paz, que la paz serd su bien y sossiego." (120-121) Es interesante notar la posiciOn de Lope respecto al problema de la esclavitud. Por una parte la condena porque va en contra de la ley divina ("Dios se ofende que os sugeteis a un hombre"), pero por otra la justifica si se trata de "sugetarse" a espatioles, indicando asi la superioridad moral de los esparioles, y apoyando, por ende, la empresa americana. Sin embargo, no debe dejar de reconocerse que, si bien desde el punto de vista de los 143  conquistadores, la perspectiva de los nativos esta representada, lo que es algo exclusivo del Arauco domado de Lope e indica la sensibilidad del autor tanto hacia el mundo americano  como hacia la sociedad de su tiempo, puesto que es el link() de los dramaturgos que, reconociendo la controversial naturaleza de la polftica indiana, osa llevar dicho conflicto a las tablas. En efecto, como veremos más adelante, las restantes obras dramaticas que reelaboran la gesta araucana, ademas de reflejar imicamente la vision de los conquistadores, evitan reconocer la falta de homogeneidad existente en el medio espariol en cuanto al propOsito y metodos de la Conquista. Ademas de la caracterizaciOn individual de los personajes araucanos, tanto en su personalidad como en cuanto a representantes de las distintas posiciones respecto al problema de la guerra, se debe prestar atenciOn a su representaciOn como colectividad, aspecto que, nuevamente es exclusivo en la obra de Lope. La masa nativa, a diferencia de la espariola, actda en forma unanime, fundamentalmente en las escenas previas a los enfrentamientos belicos. Asi, por ejemplo, en el primer encuentro que tiene lugar en el primer acto resulta herido don Garcia; pero el potencial climatic° de esta escena pierde efectividad por la irrupciOn masiva en el escenario del grupo araucano unidos en un canto al unison() de guerra y de apoyo a Caupolican (77-79). La repeticiOn del nombre de Caupolican al unison°, ademas de ser indice de la confianza de los araucanos en su jefe, eleva la estatura moral tanto del cacique como de su pueblo. Otra instancia de unidad, ya mencionada, la encontramos en la reacciOn de los nativos a la tortura a Galvarino, sellada con la celebraciOn del areito que, si bien ritual propio de los nativos del Caribe y no de los araucanos, introduce el elemento exOtico en la obra, de gran atractivo para el pdblico y reflejo de la concepci6n del teatro como espectaculo, tan caracteristica de Lope. La inclusion de vocablos y bailes americanos (inventados o no, puesto que lo que importa es que sea una voz ajena) reduce la "incoherencia" de un canto nativo de celebraciOn cuyas imagenes poeticas son propias del siglo de oro. Ademas, dentro del contexto de la obra, (pues ya sabemos que habra un 144  ataque por sorpresa de los esparioles a los araucanos) la alegria y despreocupaciOn que envuelve a los araucanos durante un rito en el cual se celebra tanto al amor como a la libertad, crea un clima de expectativa y ansiedad intensificador de la tension dramatica existente. Cabe notar, por ültimo, que el ritual de la libaciOn sangrienta con que se da fin al areito simboliza la absorciOn del valor y de la fortaleza del enemigo concentrada en la calavera de Pedro de Valdivia. Este motivo sera reelaborado en obras posteriores, pero, por lo general, dentro de una connotaciOn sacrilega.161 Mas no toda la presencia del mundo araucano esta dada dentro de marcos tan positivos como los vistos hasta ahora. De hecho, Lope responde tambiën a algunas de las menos halagadoras concepciones comamente aceptadas en la6poca sobre la naturaleza del indio, pero sin llegar jamas a la virulencia de otros autores. Asf, por ejemplo, cuando Rebolledo se encuentra cautivo de los indios, logra escapar bajo pretexto de sufrir una enfermedad llamada "escapatoria": "Tengo cierta enfermulad de tan mala calidad, que por mis venas se vierte a manera de veneno, y si alga aue en Espafia, o animal della esta lleno, tanto al que le come daria que muere del seso ageno. 161 Segtin Shannon, la inclusion de una ceremonia propia de los nativos del Caribe y no de los araucanos, obedece a un propOsito estructural unificador de la obra. En primer lugar, el critico americano arguye que el ptiblico espafiol de la epoca probablemente no podia comprender el significado de la palabra "piragua" y que, por lo tanto, con la inclusiOn repetitiva del vocablo se propone la recolecciOn subconsciente de la palabra "agua". Quisieramos notar que Shannon va desencaminado puesto que, aunque el ptIblico no entendiera la palabra "piragua", los versos siguientes clarifican suficientemente su significado: "En vna Piragua bella/ toda la popa doradaf los remos de roxo y negro,/ la proa de azul y plata" (182). En segundo lugar, segiin Sahnnon, la repeticiOn de los versos "Piraguamonte, Piragual Piragua, Xeuizarizagua" , "recalls the image of water and leads the careful listener back to Act I, scenes iii and v in which Caupolican and Fresia enjoy sensual pleasures in the river from which fire erupts as chastisement for their lust" (147) y contintia: "The water motif presented in the first act of the play reappears at the end in the "areito." Water is symbolic of both Caupolicdn's destructive passion and his future redemption through baptism. Lope has masterfully utilized his "areito" to unify his play through theme and images and adumbrate the salvation of Caupolican, and, by extension, the Araucanian people. One perceives in the "areito", which, with little authenticity, purports to depict an Araucanian custom, the dramatist's belief in the need to convert the natives to Christianity" (148). En nuestra opiniOn, la argumentaciOn de Shannon se apoya en su tesis mencionada con anterioridad (equivocada a nuestro parecer) basada en la interpretaciOn de Caupolicdn como un ser dominado por la pasiOn. Si bien los vocablos utilizados por Lope efectivamente evocan la palabra "agua", creemos que estos han sido seleccionados por motivos más claros y precisos, como notamos en nuestro estudio.  145  Assadme, porque de muerte a Tucapel desta suerte y sirua a mi General en quitaros hombre igual, tan atreuido y tan fuerte." (113-114) La salvaciOn de Rebolledo se debe, entonces, al temor de los araucanos de contagiarse al comer su came, es decir, se asume que los nativos chilenos son antropMagos y ademas muy poco inteligentes. Sin embargo, la connotaci6n negativa del estereotipo se minimiza mediante el elemento humoristic° que desvia la atenciOn del receptor hacia la comicidad emanada de la ocurrencia de Rebolledo de manera que, en general, la vision lopesca del mundo araucano resulta más positiva, quiza, de lo que el mismo Lope se propusiera. Creemos haber demostrado que los hechos de don Garcia no son lo sustancial de la obra, sino el telOn de fondo para la representaciOn de un conflicto de mayor envergadura dado por la contradicciOn libertadisubyugaciOn, generadora del drama. Se trata, entonces, de un conflicto de orden sociopolftico y no individual. De aqui que el punto de vista de los indios este latente en la obra elevando a estos personajes a la categoria de heroes, a pesar de la representaciOn a veces idealizada y otras brutal que Lope hace de ellos. Ante la posici6n monolftica de los espailoles la colectividad india tiene dos salidas: someterse sin resistencia o luchar hasta las tiltimas consecuencias. Esta Ultima opciOn implica el fin de su existencia y la anterior el fin de su esencia. El caracter del conflicto explica ademas, la minimizaci6n del problema religioso. Para los araucanos la perdida de su religion es sOlo una de las consecuencias de la perdida de la libertad. Igualmente tragic° para ellos (o más quizas) es la perdida de sus riquezas naturales y de su organizaciOn politica y social. Es indudable que, si bien Lope logrO elevar a los personajes araucanos a la estatura de heroes, fracas6 en cumplir con el objetivo apologetic° de la obra. En efecto, toda instancia de acciones exaltadoras del personaje de don Garcia en la obra encuentran su contrapunto en la presencia avasalladora de los araucanos. De hecho, la magnitud de las 146  hazarias del joven gobernador quedan deslucidas ante la inminente regresiOn al estado caOtico que encontrara en Chile a su llegada. El arrepentimiento, conversion y muerte de Caupolican no resuelven definitivamente el conflicto en Chile. Los araucanos admiten la derrota, pero solo momentanea, como lo sugieren las palabras emitidas por Engol, el hijo de Caupolican: "Padre, yo te vengare si cubre el boco mis labios. Yo te juro por el cielo y el Sol que me está mirando, de no me Hamar tu hijo, de no dormir en tu tambo, de no vestirme las armas que a Esparioles has quitado, de no mirar a muger, y de no salir del campo hasta que vengue tu muerte passando este mar a nado, que de matar a Garcia pequeria venganca aguardo." (202-203) La representaciOn del mundo araucano en el Arauco domado de Lope esta, entonces, definida por la exposiciOn del punto de vista de ese mundo. Este esfuerzo lleva a Ruiz RamOn a concluir que esta pieza dramatica "está pensada en tanto que teatro como un canto a la libertad del vencido, el cual es ofrecido escenicamente a la admiraciOn del p6blico como heroe, no como antiheroe, con todas las implicaciones ideolOgicas que esto comporta."162 Esta posici6n se opone diametralmente a la de Victor Dixon, para quien la obra de Lope "was undoubtedly written to order, to extol don Garcia's triumphs."163 A nuestro parecer, el papel destacado del pueblo araucano en la obra, admirable por cierto, no implica que esta este pensada 6nicamente en terminos de la lucha por la libertad, puesto que en ninglin momento se cuestiona ni la Conquista ni la supremacia espariola. El reconocimiento, excepcional para un hombre de su epoca, que hace Lope de los araucanos  162 Ruiz Ram& 234. 163 Victor Dixon, "Lope de Vega, Chile and a Propaganda Campaign," Bulletin of Hispanic Studies 52 (1993): 93.  147  como grupo comparable a los espanoles, se manifiesta explicitamente en un grupo opositor fuerte y formidable cuya momentanea derrota, simbolizada por la figura tragica de Caupolicdn, es sentida como un triunfo tanto para los vencedores como para los vencidos en deterioro del intento panegfrico que guid su composiciOn. Esto explica la cantidad de obras comisionadas sobre el tema, que veremos a continuacidn, que salieron a la luz con posterioridad, con el exclusivo propOsito de elevar la desprestigiada posiciOn de la familia Hurtado de Mendoza.  148  Capitulo IX Gaspar de Avila. El gobernador prudente.  Don Gaspar de Avila naci6 en Murcia alrededor de 1586. La fecha de su muerte no se sabe con certeza, pero se puede afirmar que min vivia en 1653. Su labor de poeta y dramaturgo fue reconocida en su tiempo, segtin indican noticias de la ëpoca. Entre 1650 y 1653 se publicaron las siguientes obras suyas: El respeto en la ausencia, El servir sin lisonja, La sentencia sin firma y La dicha por malos medios. De su obra Las fullerias de amor, de 1615, solo queda el manuscrito de la tercera jornada. La primera ekliciOn conocida de El gobernador prudente apareci6 en Madrid en 1663 en la "Parte veinte y una de Comedias nuevas escogidas de los mejores Ingenios de Espana". Sin embargo, fue escrita probablemente en 1613, lo cual haria de ella la segunda pieza dramatica sobre el Arauco de que tenemos noticia. En 1915 José Toribio Medina la incluy6, junto con La belligera espafiola de Ricardo del Tuna y el auto sacramental La Araucana de Lope de Vega, en la ediciOn titulada Dos comedias famosas y un auto sacramenta1.164 Para nuestro estudio haremos uso de la edici6n de 1663 que se encuentra actualmente en la Biblioteca Nacional de Madrid (R 22674). El gobernador prudente se basa en las actividades de don Garcia Hurtado de Mendoza durante su period() como gobernador en Chile. La obra comienza en el mundo araucano. Caupolican y Tucapel discuten sobre cual de los dos deberia asumir el papel de lider de los araucanos. La llegada del anciano y sabio Colo Colo enfria los animos al recordarles que Caupolican ha sido elegido despues de haber pasado exitosamente la prueba del madero. Todos los araucanos le aclaman y celebran bebiendo la sangre del mismo Caupolican y jurando no descansar hasta eliminar a los esparioles. En la escena siguiente encontramos a Tucapel envuelto en otro altercado, esta vez con Lautaro y a causa de  164 José Toribio Medina, ed., Dos comedias famosas y un auto sacramental (Santiago: Barcelona, 1917) 9-113.  149  Guacolda a quien ambos pretenden. Esta no sabe a cual elegir ante lo que interviene Caupolican quien decide que debe aceptar al que haya demostrado más valor en la lucha contra los esparioles, saliendo favorecido Tucapel. Lautaro, despechado, deserta y ofrece sus servicios a Valdivia quien en ese momento, siguiendo los consejos de Villagran y Aguirre, se prepara para atacar a los nativos. Se produce la batalla en la cual, tras la traiciOn de Lautaro que vuelve a los suyos, muere Valdivia y triunfan los araucanos. Tucapel cede sus derechos sobre Guacolda a Lautaro tras el valeroso comportamiento de 6ste en el campo de batalla. La primera jornada concluye con la celebraciOn ritual del triunfo presidida por el dios EponamOn. La segunda jornada se abre con la presencia en escena de don Luis de Toledo, Villagran y el gracioso Bocafria anunciando la llegada de don Garcia y la inminencia de la victoria de los nativos. Una detallada genealogia de don Garcia enunciada por su teniente, don Luis de Toledo, precede la llegada del joven gobernador que cuenta a la saga veintidOs arios. Las escenas siguientes estan destinadas a definir la personalidad de don Garcia: se niega 6ste a aceptar regalos de los suyos, favorece la caridad ordenando la creaciOn de un hospital y observa gran respeto y fervor religioso postrandose ante la Eucaristia. Los araucanos, entretanto, enterados de la llegada de don Garcia deciden enviar a Colo Colo en una embajada engariosa. El nuevo gobernador lo recibe con grandes honores y, adivinando las secretas intenciones del anciano, le sigue el juego. El segundo acto finaliza con la decision de don Garcia de proceder militarmente despu6s de la entrevista con Colo Colo. Colo Colo regresa de su embajada, que cree exitosa, muy impresionado por la amabilidad y apertura que ha visto en don Garcia. Confiando en la experiencia del anciano, los araucanos, seguros de su victoria, se preparan para el combate con los espatioles. Guacolda, sin embargo, ha soriado que Lautaro es herido de muerte, premoniciOn que la altera en extremo, y que ail() calma Fresia, quien trae en sus manos una corona de oro que le ha entregado su dios para Caupolican como serial segura de la victoria. Se da lugar a la 150  batalla en la que Tucapel es herido y Lautaro, cumpliendose el mal augurio, muere. Caupolican huye y Guacolda es hecha prisionera y convencida por don Garcia para que se convierta al cristianismo. Los araucanos se enteran de la apostasia de Guacolda y deciden volver a atacar a los esparioles durante la ceremonia del bautizo de esta, pero son derrotados nuevamente. Reinoso, soldado espariol, anuncia la muerte de Caupolican empalado, dura suerte que produce el enojo de don Garcia, apaciguado solo al enterarse de la conversion de Caupolican previa a su desdichada muerte. El gobernador prudente finaliza con la decisiOn de Guacolda de hacerse religiosa, con gran pesar de Bocafria, el gracioso de la obra, que pretendia casarse con ella. Sega dijimos, por la fecha que cabe atribuirle, El gobernador prudente es la segunda obra conocida que tiene como telOn de fondo el Arauco. No se ha establecido con certeza si Gaspar de Avila escribi6 esta obra por encargo y a cambio de recompensa pecuniaria o si, debido a su admiraciOn personal hacia don Garcia Hurtado de Mendoza decidi6 exaltarlo en las tablas. Como fuente de inspiraciOn se apoy6 fundamentalmente en el Arauco domado de Pedro de Oria y, en menor medida, en La Araucana de Ercilla.165 De estos textos Avila selecciona episodios que contribuyen a realzar las cualidades positivas de su protagonista espariol. La obra esta estructurada en funciOn de la representaciOn de un modelo del buen gobernar, materializado en la figura de don Garcia. La primera jornada introduce el mundo araucano y su lider Caupolican como antitesis de don Garcia; la segunda presenta el mundo espariol en Arauco y su lider como prototipo del gobernador ideal; en la tercera se desarrolla el enfrentamiento entre estos dos mundos y la consiguiente derrota de los araucanos, prueba de la superioridad militar y moral de don Garcia y, por ende, de los espaiioles.  165 En este sentido no concordamos con José Toribio Medina quien atribuye a La Araucana el peso fundamental como fuente de inspiraciOn de la obra de Avila.  151  La piimera jornada, dominada por los araucanos, se caracteriza por un movimiento constante. La acciOn pone de manifiesto las distintas facetas que definen a los personajes nativos tanto en su personalidad como en su quehacer. Entre éstos, destacan como protagonistas Caupolican y Lautaro. La primera intervenciOn de Caupolican se produce al inicio de la obra cuando intenta demostrar la falsedad de los negros presagios de Fit& desafiändole a pronosticar su propia muerte: Caup.^Que esta tu ciencia engafiada en mucho probarte quiero; dime el numero fatal de tu vida, y sea cabal. Fit.^Diez alios he de viuir agora, y he de morir de mi muerte natural, porque assi lo determina la estrella que se me inclina. Dale, Fit.^Muerto soy. Col.^Porque le has muerto? Caup.^Porque veais que es incierto quanto dize, y adiuina. Mintio este barbaro bruto, pues terminaua absoluto lo futuro de su ciencia, lo que vá de diferencia de diez afios a vn minuto. Y sus errores aqui se han calificado assi, porque siendo verdadera, su muerte en mis manos viera, y se apartara de mi. (142-143) Esta actitud cruel y arrogante (desatia a sus propios dioses) ya revela rasgos de su caracter que seran confirmados por sus acciones en lo restante de la obra. Es un ser dominado por la crueldad, la injusticia, la soberbia y la imprudencia. Como lider tiene tambien poder de decision en las relaciones amorosas entre los suyos. Asi decide a quien debe elegir Guacolda por esposo: Caup.^Si en ello dudosa estas, dare la mano podras a Tucapel con mas gusto. Lau.^Eres Capitan injusto, y si no te digo mas, es 152  Caup.^Porque yo te matara. (143) En estas dos breves escenas se demuestra la excesiva rigidez y el absoluto control que Caupolican ejerce sobre los araucanos. Su airogancia se manifiesta tambien en la opinion que le merecen sus contendientes, ejemplificada por su respuesta a la exhortaciOn a la lucha hecha por el respetado anciano Colo Colo: "Que priuilegio les dio essa Antorcha vniuersal, que quieren que sea yo, siendo en el valor igual, tributario y ellos no? No siento yo su ossadia, solo el menosprecio siento de su endiosada porfia, y de su sangre sediento tengo de verter la mia." (141) Esta escena culmina con un ritual que precede el ataque a los espaiioles: "Caupolican arremangado el brag°, y vn Indio con vna vacia de plata llena de algo que parezca sangre.  Caup.^Valentissimos soldados, esta es mi sangre, bebed, aunque sois tan esforcados, que quedaran con mas sed vuestros pechos conjurados; bebe Tucapel. Tuc.^Ya bebo. Caup.^Mezcla tu sangre, y la mia, que con esta vnion me atreuo a que en esta Monarquia veais otro Imperio nueuo. Vosotros Rengo, y Lautaro bebed, porque al mundo deis materia de exemplo raro, y en mi sangre vinculeis mas esfuerco, y mas amparo." (141) La utilizaciOn de una ceremonia ritual de claras resonancias eucaristicas cumple varios propOsitos. Desde el punto de vista araucano, es un pacto politico que legitima tanto al lider como la causa de la lucha. El hecho de estar sellado con la sangre que beben alude 153  al canibalismo que se les atribuia como caracteristica de su cultura. El lenguaje religioso utilizado ("esta es mi sangre, bebed"), reforzado por la presencia del caliz y la sangre, y el llamado a crear un nuevo imperio con la ayuda de la labor continuadora de Rengo y Lautaro, generan un paralelismo con el ritual cristiano de la Eucaristia que incluye el paralelismo Caupolican-Jesucristo. No obstante, puesta en el contexto nativo resulta una escena sacrilega, particularmente desde el punto de vista del pUblico espariol del siglo XVII. Pero más explicita min es la yuxtaposiciOn Caupolican/Rey. En la tercera jornada Fresia, su mujer, explica cOmo el dios Eponamon le ha hecho entrega de una corona de oro: "y es el ponerla en mis manos,/ segun me parece a mi,/ serial que te elige a ti/ por Rey de los Araucanos" (161). De manera que Caupolican como Dios-Rey es la personificaciOn del poder politico y religioso de su pueblo. Sin embargo, como este poder esti sustentado en el engario arraigado en la creencia en un falso dios, no puede perdurar. La desapariciOn de la corona adquiere, entonces, una funciOn determinante simbOlica de significado milltiple:166 es simbolo de la perdida de poder de Caupolican, de la padida de su propia vida y de la perdida de la soberania del pueblo araucano que finalmente quedard bajo sujeci6n espaliola. El autor es más duro en su presentaci6n de Lautaro y Guacolda. La decision de Caupolican, en su capacidad de jefe, de decidir el destino de Guacolda como esposa de Tucapel, provoca la deserciOn de Lautaro y su apoyo a Valdivia, en contra de su propio pueblo. Sus sentimientos amorosos y sus emociones sobrepasan su lealtad a la patria: actitud irredimible dentro de los parametros 6ticos de la 6poca. La motivaciOn amorosa empaila su compromiso patriOtico incluso despues de su reintegraciOn triunfal a las filas araucanas, hasta tal punt° que Caupolican siente el deber de amonestarle:  166 Seguimos a Patrice Pavis quien considera más titil hablar de "funciOn determinante ic6nica, indicial o simbOlica" para evitar la oposici6n entre los signos. En el caso de la corona de Caupolican hablamos de funciOn determinate simbOlica, puesto que Osta cumple el papel de slmbolo. Pavis 262.  154  Caup.^Como estas, Lautaro aqui en tu amor tan descuydado quando ya a Chile ha llegado aquel que te dixo a ti el mensajero del Sol?" (155) En el Arauco domado de Pedro de Ofia la situaci6n es contraria siendo Lautaro quien reprende a Caupolican por relegar sus deberes militares a un segundo piano prefiriendo la compaiiia de Fresia. En la obra de Avila debe ser Lautaro quien cae en esta falta, pues es una actitud coherente con la representaci6n que de el hace el autor. La vision negativa del mundo araucano no esta expresada solamente en la representaciOn de los personajes de Caupolican y Lautaro sino que se extiende a los otros nativos. La primera escena es ya un primer indicador de la discordia existente dentro de sus filas. Tucapel acusa a Caupolican de "embidioso, y altivo" (139) y este tiltimo a ague de "necio, y arrogante" (139). Esta adjetivaciOn negativa, al ser emitida por ellos mismos para referirse el uno al otro, implica un reconocimiento desde adentro, reforzando asi la veracidad del juicio emitido. Más min, las acciones siguientes confirman en la practica escenica esta caracterizaci6n inicial. En efecto, Tucapel se ye envuelto en otro incidente producto de su rivalidad con Lautaro, ahora por causa de una mujer. Queda claro que sus intereses personales, tanto polfticos como amorosos estan por encima de los intereses colectivos de la guerra. Su actitud cambia radicalmente al final de la primera jornada, momento en el que, en un gesto muy galante y desprovisto de rencor, cede Guacolda a Lautaro por haber demostrado este Ultimo gran valor en el campo de batalla. Sin embargo, la rudeza y el egoismo demostrados en su comportamiento inicial crean un precedente negativo, percepciOn que el giro posterior de su personalidad no logra alterar. En las jornadas siguientes el personaje de Tucapel se diluye pasando a un segundo piano, fundamentalmente como parte de la masa del contingente araucano. Su papel se reduce a apoyar a sus lideres y a contribuir al equilibrio numerico entre los dos bandos. Igual participaciOn le corresponde en la obra al personaje de Rengo, cuya presencia en escena no representa un aporte significativo para el desarrollo de la acci6n.  155  Hay solo dos personajes femeninos en El gobernador prudente: Fresia y Guacolda. A Fresia le corresponde un papel muy limitado y de escaso desarrollo como la enamorada esposa de Caupolican, no asi a Guacolda, cuya transformaciOn incluye incluso un cambio de identidad, al convertirse en la religiosa Maria. En su primera intervenciOn en escena, Guacolda da muestras de inconstancia e inestabilidad ante la posibilidad de elecciOn entre Lautaro y Rengo; su reacciOn ante la deserciOn de Lautaro subraya su caracter indeciso: "Porque se me va, parece/ que le voy queriendo mas." (144) Y luego confiesa: "porque es siempre en la muger lo que mas quiere tener aquello en que menos puede. ausente a Lautaro veo, y presente a Tucapel; y assi tiente ya con el menos que hazer el deseo, que como facil esti, menos a su amor me ajusto, porque el deleyte del gusto a lo dificil se va." (146) Su caririo, obviamente, no esti exento de una buena dosis de capricho y tambien de podia. Sin embargo, a pesar de las facetas negativas de su comportamiento, la redimen su conversion al cristianismo y su decision de hacerse religiosa. El hecho especifico que determina el cambio de Guacolda es la confirmaciOn de la falsedad de su propio dios, puesta en evidencia al enfrentarse este con un trozo del madero: Guac.^El que anunciO tu venida, en este periasco hueco suele hablar, y responder, si aqui ay demonio, aqui es ello. D. Garc. En este Agnus Dei esti Saquelo del pecho.  vn atomo del Madero en que este Dios que te digo vencio la muerte muriendo, Toma, y hablale con el. (sic) Tomale. Guac.^Muestra Epanomon supremo, que por Deidad te acreditas, con articulado aliento; sal de esse periasco duro, 156  buelue por ti, compitiendo con la grandeza que informan deste circulo pequerio. Abrese la pena. Salen muchas llamas de fuego,y humo. De dentro de la pena.  Reniego de su poder.167 D. Garc. Agora veras en esto, que has adorado engariada vn espiritu blasfemo.  Guac.^Desengariada, y temblando, postrada a tus pies, te ruego, que arrepentida me admitas en la Ley de tu Euangelio. (166) La lucha entre los dos bandos se traspasa, asi, simbOlicamente, al piano sobrenatural. El enfrentamiento entre cristianismo e idolatria corrobora el poder milagroso de la cruz y, por extensiOn, la superioridad del cristianismo como fe verdadera. El anciano Colo Colo tampoco escapa la drastica categorizaciOn establecida por el autor. Considerado por los suyos como duerio de "discretas razones" (139) y de "saber prudente" (139) su quehacer contradice ambas definiciones. En efecto, su raciocinio sobre la situaciOn en Arauco demuestra una falta de discreciOn que se materializa en el imprudente consejo de atacar a los esparioles. Como si esto fuera poco, en la jornada siguiente es el mismo Colo Colo quien es enviado como espia para sondear a don Garcia, en una entrevista que provocard un cambio en su actitud, ahora en favor del joven gobernador; vuelco de credibilidad cuestionable, considerando su antagonism° inicial. El valor es el link° rasgo positivo que el ciramaturgo confiere a los araucanos. Esta reducciOn es en sí significativa, puesto que iguala a los nativos con los esparioles lo que, tratândose de una situaciOn Mica, contribuye al aumento de la tensiOn dramatica. No obstante, el valor de los araucanos se basa fundamentalmente en la fuerza fisica, puesta en 167 Las acotaciones del autor no son del todo claras. No se sabe si to que sale de dentro de la pefia es el fuego y humo o las palabras "reniego de su poder." En este tiltimo caso, tampoco esta claro quien las pronuncia: pueden ser tanto Guacolda como el mismo Eponamon. Si es Guacolda, seria la vision del fuego y humo lo que la convence. De ser asi, el autor impone sobre el mundo araucano su definiciOn de to demonfaco como asociado a estos elementos. Sea cual fuere el caso, lo interesante es la utilizaciOn de lo sobrenatural y fantistico como elemento catalizador para la conversiOn religiosa.  157  tela de juicio ya en la primera escena cuando se da el altercado entre Caupolican y Tucapel por el liderato de su pueblo: Caup.^Porque quiere Tucapel ser Capitan; y a mi valor se prefiere. Col.^Contra ti, Caupolican? Será en vano quanto hiziere; con el libano nudoso sustentando el graue peso su espiritu ventajoso, te excedio. Tuc.^Yo lo confiesso; pero no es mas valeroso, que panes distintas son las manos, y el coracon." (139) Se establece asi la dualidad simbOlica corazOn-mano, sugerida como el equilibrio necesario para el buen (y bien) gobernar. La ausencia del elemento "corazOn" en el valor de los araucanos subvierte la connotaciOn positiva del concepto, de manera que, incluso esta cualidad les es negada como tal. En definitiva, el mundo araucano representado es totalmente cuestionado dentro de los marcos ideolOgicos y valorativos europeos. La escena ritual que cierra la primera jornada intensifica la percepci6n negativa de este mundo. Los araucanos celebran el triunfo de la batalla en que ha muerto el gobernador Valdivia ofreciendole a su dios la cabeza de este portada en manos de Caupolican. A esta vision macabra se suma la intervenciOn del demonio que aparece desde lo alto saliendo de un periasco en medio del cual sobresale un gran sol. "Abram la Nita, y baxe el demonio con tunicela y manto encarnado cubierto de Soles dorados y uno en la frente," (148) pide la  acotaciOn, de manera que el demonio domina la escena y, de hecho, pronuncia las Ultimas palabras que oird el espectador: "Araucanos pelead contra el orgullo Espariol, y conspirad braua cisma, que la verdadera Crisma es tener contento al Sol. Tanto apetezco su dario, que aunque son mi habitacion 158  tinieblas, y confusion vestido de luz engario. Bueluase a meter en el penasco, y cierrese ." (149)  La carga connotativa de la presencia del icono168 maxim° del mal es el golpe de gracia que sintetiza la imagen negativa del mundo representado. La presencia espariola, minima en esta primera jornada, no desvia la acciOn de ese enfoque, más bien, establece paralelos que confirman el caracter negativo del discurso espariol sobre los araucanos y que, a la vez, subliminalmente, transmiten un mensaje ideolOgico definido. Por ejemplo, Caupolican es ratificado democraticamente por su pueblo como lider maximo (139), pero tal decision, basada en la fuerza fisica de este, resulta equivocada a la larga puesto que Ileva a la perdida de la libertad de los araucanos. Pedro de Valdivia tambien se somete a la voluntad de la mayoria ante la coyuntura del ataque a Tucapel, el cual tiene como consecuencia la muerte del mismo gobernador y el levantamiento general de los nativos. En ambos casos, el aceptar la voluntad de las mayorias produce resultados contrarios a lo esperado. La conclusiOn seria, entonces, la negaciOn del modelo de intervenciOn de la mayoria en la toma de decisiones por conducir al caos. Contrapuesto a este se propone el modelo autocratico ideal representado, en este caso, por don Garcia. Toda la acciOn de la jornada segunda esta encaminada a demostrar cOmo la armonia y hegemoneidad que hacen posible el triunfo espariol se deben a la pericia y autoridad polftica y militar de don Garcia. La jornada segunda se abre con un informe detallado de la genealogia del joven gobernador, quien, una vez concluida esta relaciOn, aparece desde lo alto y con mucho boato, segtin indica la acotaciOn:  168 Seguimos la definiciOn de Peirce, segtin la cual el icono es "un signo que denota su referente exclusivamente por las caracterlsticas que le son propias y que posee fuera de toda consideraci6n sobre la existencia o no del referente." Citado por Pavis 261.  159  " Disparanse arcabuzes, y entre por lo alto en vn nauio con muchos gallardetes, Don Garcia en la popa con peto, espaldar, y baston, y algunos soldados, y desembarquen por el teatro." (152) Este descenso fastuoso es la antftesis de la imagen que dio fin a la jornada primera. Lo que sucede a continuaciOn es una demostraciOn de las cualidades de don Garcia en oposiciem a las caracteristicas de los nativos seglin se desprenden de la jornada primera. La segunda jornada es, en efecto, el reverso de la primera y en ella se trata de proyectar un retrato positivo de los espafioles en general y de don Garcia en particular. En este sentido el referente negativo de la jornada primera, y de Caupolican en especial, confirma y aumenta la proyecciOn escenica de Garcia Hurtado de Mendoza como personaje encomiable en la segunda. A diferencia de la jornada primera, en la segunda predomina el intercambio verbal entre los personajes. Los espafioles sirven de apoyo a las acciones de don Garcia pero, a pesar de estar en equilibrio numeric° respecto a los araucanos, son personajes pianos y faltos de colorido, a excepciOn del gracioso Bocafria que proporciona la pausa humoristica en una jornada que de otro modo dificilmente podria mantener la atenciOn y el entusiasmo del espectador. Esto no implica que en ocasiones la obra no caiga en lo grotesco como sucede, por ejemplo, en la escena en que Avila recrea libremente la tortura del araucano Galvarino: D. Garc. Que es esso? Bocaf.^A vn Indio; que fue mi enemigo, le cone las manos, que traigo aqui. D. Garc. Quedo viuo? Bocaf.^Senor Si: Haga manos de los codos, que aunq' busque nueuos modos, siempre se vera morir el que ya para viuir los ha menester a todos. Y demas de carecer de lo dulce del rascar, vii desdicha vedra a ser, Si estd desnudo, esperar 160  que le vista su muger; que si se deue inferir, que es possible el no gruffir; aun las que tienen amor, estan mas diestras, Senor, en desnudar, que en vestir. (164) Si bien el humor negro de Bocafria puede causar risa, queda empatiado por el triste contexto de la tortura en que se menciona, reforzado por la crudeza grdfica de las manos cortadas. La presencia de don Garcia en situaciones que dan pie a una reflexiOn sobre el arte del buen gobernar es un recurso muy utilizado por el autor para el desarrollo del propOsito panegirico de la obra. El papel de los demds espatioles se reduce, entonces, al de interlocutores de don Garcia, quien puede, en sus respuestas, darse a conocer como personaje definido por su funciOn politico militar. Es asi como contesta a don Felipe, su hermano, quien le increpa molesto ante el excelente tratamiento brindado a Colo Colo en su falsa embajada: D.Fel.^De que aqui este Embaxador tenga assiento, estoy corrido. D. Garc. Por el honor del vencido se reputa el vencedor; y como miro al blason a que aspiro en la victoria, por hazer mayor su gloria, les doy esta estimacion. Y no podremos perder nada, Arauco no domado, quando ayamos obligado a los que pueden veneer. Que estando este bien dudoso, ignorancia hubiera sido anticipar el vencido la ofensa del vitorioso. Y caso que deste error sobre alguna parte aqui, siempre son buenas por si las dadivas del honor. (158) Esta escena, ademds de presentar un argumento polftico sobre el tratamiento debido a un contendor, demuestra la magnanimidad de don Garcia y pone en evidencia su astucia 161  polftica pues, adivinando los planes de Colo Colo subvierte la situaciOn en su favor. Igualmente, el parlamento a propOsito del rechazo del oro con que le obsequia Villagran permite que Don Garcia exprese su opini6n sobre las cualidades necesarias para gobernar y mantenerse en el poder: "Demas, de que es tratar mal al inferior si es leal con intento temerario, hazer lo que es voluntario esclauitud natural. No ha de exercitar tirano su poder el poderoso, que el Principe soberano no llega a ser venturoso por serlo, si no es humano." (152) Queda claro, entonces, para el receptor, que don Garcia resume clemencia, benevolencia y ecuanimidad, virtudes, todas 6stas, deseables en un gobernador. Ademas, don Garcia es justo en sus decisiones, como reconoce Villagran al enterarse de su apresamiento y destierro al Peril: "De parte mia/ doy por justa mi prisiond que 61 que tanto en Dios se ajustaf con humilde coraconl no puede hazer cosa injusta." (154) La justicia impartida por don Garcia esta basada en la obediencia a la ley divina, producto de su profunda fe religiosa la que a su vez be confiere cierto gado de infalibilidad. Hasta aqui el receptor (ya sea lector o espectador) tiene una imagen del joven gobernador percibida desde dos angulos: en oposiciOn a un "otro" y en la puesta en practica de un modelo te6rico del gobemante. En la tercera jornada se completa el cuadro de su figura con la representaciOn de la opiniOn que tiene el "otro" de don Garcia tanto en lo fisico como en lo espiritual. De hecho, esta jornada se abre con una escena que reune a los personajes araucanos ansiosos por recibir las noticias de la embajada de Colo Colo, en particular su opiniOn del gobernador Caup.^Que talle tiene? Col.^Valiente parece. Ren.^El rostro? Col.^Excelente.  162  Laut.^Ayroso cuerpo? Col.^Bizarro, aunque sin mucho desgarro, que es reportado, y prudente. Con particular destreza parece que en sus acciones se extrem6 naturaleza compassando sus razones su ingenio, y su gentileza. (160) La belleza exterior como reflejo de la belleza interior, postulado neoplatOnico ya percibido en Oria, totaliza el cuadro de perfecciOn atribuido al lider espariol. En la tercera jornada se vuelve al dinamismo caracteristico de la primera, proporcionado ahora por el enfrentamiento en escena entre los dos mundos. La motivaciOn religiosa de la conquista se hace explicita mediante la conversion de Guacolda y el reconocimiento por parte de los araucanos del cristianismo como fuente de cualidades tanto fisicas como morales. Al respecto dice Colo Colo: "Lo que os puedo aconsejar es, que ya nos retiremos, que deste hombre solo siento, segun en qualquiera intento es prudente, y aduertido, que trae a su Dios metido en su mismo entendimiento." (171) De esta manera el propio pragmatismo justifica la conquista como cruzada religiosa: los cristianos triunfan en tanto que los adoradores de falsos idolos caen en la ignominia; conclusion representada simbOlicamente por la figura de Caupolican empalado en la escena final que reune, ademas, a los esparioles triunfantes y a los araucanos en actitud de sujeci6n. Gaspar de Avila, como hemos visto, presenta la figura de don Garcia bajo una luz extremadamente positiva, reforzada por su oposiciOn a la que tan negativamente se proyecta sobre la figura de Caupolican. Sin embargo, el alcance del comportamiento de don Garcia  163  va más alla de su gloria personal puesto que a tray& de su quehacer el autor sugiere un modelo generic° del buen gobernante.169 En conclusion, la estructura de la obra esta definida por su caracter panegirico. En su afan por demostrar la superioridad de don Garcia el autor ordena el material a partir de opuestos para destacar las cualidades de su protagonista. Sin embargo, El gobernador prudente tiene una proyecci6n ulterior indicada por el mismo tftulo. Más que una pieza  dramatica sobre el sujeto Garcia Hurtado de Mendoza, la obra es, en nuestra opiniOn, la dramatizaci6n del buen y bien gobemar. Desde esta perspectiva, la vision negativa que se ofrece del mundo araucano, y de su lider en particular, no es un fin en si mismo, sino que se da en funciOn del propOsito tiltimo de la obra, es decir, en oposiciOn a un prototipo ideal.  169 El modelo propuesto por Gaspar de Avila es muy similar en muchos aspectos al propuesto por Maquiavelo en El prIncipe: "E io so che ciascuno confessera che sarebbe laudabilissima cosa in uno principe trovarsi, di tutte le soprascritte qualita, quelle che sono tenute buone; ma perchó le non si possono avere ne interamente osservare, per le condizione umane che non lo consentono, gli 6 necessario essere tanto prudente che sappi fuggire l'infamia di quelli vizii che li torrebbano lo stato, e da quelli che non gnene tolgano, guardarsi, se gli 6 possibile; ma non possendo, vi Si pub con meno respetto lasciare andare. Et etiam non si curi di incorrere nella infamia di quelli vizii sanza quali e' possa difficilmente salvare lo stato; perche, se si le considerra bene tutto, si troverra qualche cosa che parrä virtil, e, seguendola, sarebbe la ruina sua; e qualcuna altra che parra vizio, e, seguendola, ne riesce la securta e il bene essere suo." Niccolb Machiavelli, 11 principe, ed. Brian Richardson (Manchester Manchester UP, 1979) 44-45. En El gobernador prudente el comportamiento de don Garcia hacia el enemigo y hacia sus subalternos obedece a fines politicos inequivocos y, por lo tanto, es muy calculado. Sus acciones, aparentemente magnánimas y benevolentes, más que prudentes son producto de la astucia politica. El resultado es la subversion del concepto de prudencia al establecer la sinonimia entre esta virtud y la astucia.  164  Capitulo X Ricardo del Tuna. La bellfgera espaliola  Ricardo del Tuna es el seudOnimo que usa don Pedro de Rejaule y Toledo, poeta valenciano fallecido en 1651.170 De su vida se sabe que cursO leyes y que llegO a ocupar los cargos de jurisperito y de juez criminal y civil en la Real Audiencia. Polftico muy aceptado de los virreyes, despert6 envidias en su medio a causa de lo cual el rey orden6 residenciarlo. Sin embargo, fue reivindicado y sus privilegios le fueron devueltos. Ademas de La belligera espafiola Ricardo del Tuna escribi6 un Apologetico y las comedias  La fe pagada, Vida. martirio y muerte de San Vicente martir. patron de Valencia, y La burladora burlada. No se conoce con certeza la fecha de composiciOn de La belligera espatiola pero se acepta que fue escrita probablemente entre 1612 y 1615. En 1616 apareci6 en el volumen II del Norte de la poesia espafiola como parte de una colecciOn de comedias de autores valencianos publicada por Aurelio Mey. En 1915 José Toribio Medina la incluyO en Dos  comedias famosas y un auto sacramental, basandose en la ediciOn de Mey.171 El tftulo, La belligera espaliola, se refiere a dofia Mencia de los Nidos, de quien primer° tuvimos noticia en el Canto VII de La Araucana. Segtin Ercilla este personaje se destac6 por su actitud beligerante ante el abandono de la ConcepciOn, ciudad asediada por los araucanos. En un inflamatorio discurso dofia Mencia instO a la poblaciOn a quedarse a defender sus casas, tierras y bienes hasta el fin. Este personaje reaparece en la crOnica de GOngora Marmolejo172 mas no en las obras de Lobera/Escobar de Ofia o de Suirez de 170 Para la controversia sobre la identidad de Ricardo del Tuna vease la introducciOn de Jose Toribio Medina a La belligera espafiola en Dos comedias famosas y un auto sacramental 115-123. 171 Pam nuestro estudio haremos uso de la ediciOn de Mey, fechada en 1616. Todas las citas referentes al texto de la obra serdn tomadas de esta ediciOn. 172 La version del cronista G6ngora Marmolejo es la siguiente: "que fue gran lastima ver las mujeres a pie ir pasando los dos descalzas, aunque entre ellas hubo una tan valerosa que con animo más de hombre que de mujer, con un montante en las manos se puso en la plaza de aquella ciudad diciendoles en general muchos oprobios y palabras de mucho valor; y tales que movieran el animo a cualquier hombre amigo de gloria o de virtud. Mas Villagra no curd de ello, aunque en su presencia le dijo: 'Sefior general, pues vuestra merced quiere nuestra destrucciOn sin tener respeto a lo mucho que perdemos todos en general, si esta despoblada es  165  Figueroa. Tanto José Toribio Medina173 como Sydney Jackson Ruffner174 opinan que se trata de un personaje ficticio, puesto que el nombre de doria Mencia de los Nidos no aparece en ninguna de las listas conocidas de esparioles que participaron en el sitio de la Concepci6n. Ricardo del Tuna produce una muy libre (y confusa) dramatizaciOn en tres actos de este episodio en la que incluye diez personajes araucanos ("Lautaro Indio, Rauco Indio, Guacolda India, Rengo Indio, Gracolano Indio Padre de Guacolda, Pillan Indio Padre de Lautaro, Chilcano Indio, Laupi Indio, Fran Indio y Pura Indio criado de Guacolda" [136]), seis esparioles ("Doria Mencia de Nidos, Don Pedro de Villagran, Valdivia General, Bobadilla Capitan y Aluarado" [136]), más "algunos indios de acompariamiento", "algunos soldados, todos esparioles", y "hombres, mujeres y nirios de tropel." (136) Dado que este texto es poco conocido daremos un breve resumen de su argumento. El primer acto se inicia con una demostraci6n de celos por parte de Lautaro al darse cuenta que Rauco, al servicio de Rengo, lleva una carta de su amada Guacolda. Esta aparece en escena, misionera de Rengo y los suyos, quienes escapan al ver a Lautaro. Gracolano y Pi11a, padres de Guacolda y Lautaro respectivamente, los encuentran en el momento en que se estan dando explicaciones sobre su mutua fidelidad. Luego entra en escena el indio Laupf anunciando que los araucanos preparan una sublevaciOn general en contra de los esparioles. PiHan le propone a su hijo Lautaro que ayude a Valdivia a lo que 6ste accede gustoso porque asi podra vengarse de Rengo. Nos enteramos, entonces, de que todos los araucanos presentes estan a favor de los esparioles. La escena siguiente transcurre en el mundo espariol. Pedro de Valdivia se siente inseguro ante la inminencia del pronto por algtin provecho particular que a vuestra merced resulta, vayase vuesa merced en hora buena, que las mujeres sustentaremos nuestras casas y haciendas, y no dejarnos ansf ir perdidas a las ajenas, sin ver por que, mas de por una nueva que se ha echado por el pueblo, que debe haber salido de algtin hombrecillo sin animo, y no quiera vuesa merced hacernos en general tan mala obra.' Villagra, como estaba incliunado a irse, aprovech6 poco todo lo que esta seflora, llamada dofia Mencia de los Nidos, dijo, natural de Extremadura, de un pueblo llamado Caceres; que si esta matrona fuera en tiempo de Roma nandaba el mundo y le acaeciera caso semejante, le hicieran templo donde fuera venerada para siempre." GOngora Marmolejo 113-114. 173 Jose Toribio Medina. _Q_^leCIi_aR_ Dos COIT ITI SaS 123-125. 174 Sydney Jackson Ruffner observa, ademas, que Barros Arana, el historiador chileno del siglo XIX, menciona a dofla Mencia en el capftulo dedicado al sitio de la ConcepciOn, citando a Ercilla. Ruffner 158.  166  encuentro con los nativos en Tucapel y quiere desistir del ataque pero Bobadilla se le opone. El indio Pran, "un Indio de paz alborotado" (145), le comunica a Valdivia que el fuerte de Tucapel ya ha sido arrasado. Se produce el encuentro entre esparioles y araucanos. En medio del fragor de la lucha Lautaro, motivado por fuertes remordimientos, abandona el bando espariol y vuelve a combatir por los suyos, acciOn en la cual hiere de muerte a Valdivia. Este, en medio de su agonfa, le anuncia a Lautaro que morird atravesado por una flecha a la vista de su amada Guacolda y que 6sta se casard despues con Rengo, su rival. El segundo acto se abre con la presencia de Guacolda que, vestida en traje de soldado espariol, se queja de la falta de amor de Lautaro. Llega Rengo enfurecido puesto que ahora se encuentra en una posici6n de subordinaci6n con respecto a Lautaro que ha sido nombrado teniente general del ej8rcito araucano por su destacada labor en la batalla de Tucapel. Lautaro aparece en escena lamentandose porque Guacolda se ha ido de su lado, mas los deberes de la guerra requieren su atenciOn. Unos araucanos anuncian la Ilegada de los esparioles por la cuesta de Andalican. Doria Mencia de los Nidos hace su primera aparici6n en escena acompariada de don Pedro de Villagran. Guacolda, que viene escapando de Rengo, busca el apoyo de doria Mencia y don Pedro para que la protejan del acoso de que es objeto. Rengo quiere entablar lucha con doria Mencia pero desiste para ir a la zaga de Guacolda que ha escapado nuevamente. En este momento llega el soldado Alvarado y comunica la derrota sufrida por Francisco de Villagran en las cercanlas de la ConcepciOn, en tanto se escucha el rumor creciente de la gente abandonando la ciudad. Doria Mencia recita su arenga en la que incita a la poblaciOn a que vuelvan a sus hogares. Los araucanos intervienen en la escena acompariados por un dragon alado que les exhorta a seguir en la lucha, mas huyen despavoridos ante la visiOn de Nuestra Senora de la Concepci6n deteniendo a Lautaro. El segundo acto termina despu6s de esta derrota de los araucanos. La Ultima imagen presenta a doria Mencia con el bastOn de mando en mano, el cual le ha sido entregado por el pueblo tras proclamarla como su Wen 167  El tercer acto se inicia con una escena amorosa entre doria Mencia y don Pedro. Esta se niega a los avances de don Pedro si bien reconoce cierta atracciOn hacia 61. Rengo aparece en escena y, motivado por los celos y por su deseo de vengarse de Lautaro, ofrece sus servicios a doria Mencia para ayudarle a adentrarse en territorio araucano. Tanto Lautaro como Guacolda "ven", por separado, imagenes que representan la muerte de Lautaro, lo que provoca gran temor en Guacolda y recelo en Lautaro. A continuaci6n se lleva a cabo el asalto al fuerte espaliol donde, en efecto, Lautaro muere atravesado por una lanza, cumpliendose as1 la profecla que hiciera Valdivia. Guacolda, desesperada, intenta suicidarse mas dos soldados espalioles, que luego se la disputan, logran evitarlo. Doria Mencia la salva de esta nueva situaciOn y decide casarla con Rengo, lo que Guacolda acata jurando para si matar a su nuevo esposo para vengarse de la muerte de Lautaro. Dona Mencia acepta finalmente a don Pedro, cuyo comportamiento en el campo de batalla ha demostrado su valentia, escena con que se da fin a la obra. José Toribio Medina y Sydney Jackson Ruffner han tratado en detalle el tema de Arauco en el teatro del Siglo de Oro, mas se han limitado al estudio de fuentes y a la recuperaciOn histOrica en los textos dramaticos. Este Ultimo punto ha servido de criterio para determinar el valor literario de esta obra. Asi por ejemplo, José Toribio Medina opina que La belligera espanola tiene una "trama casi infantil" que no se ajusta lo suficiente a los hechos histOricos seglin los narrara Ercilla en La Araucana, considerando como "inverosimilitudes"175 las aportaciones originales del autor. Esta posici6n refleja una aproximaciOn crftica muy limitada y superficial puesto que se confina al analisis del texto dramatic° solo al nivel de la fabula176 y, desde este punto de vista, establece como parametro valorativo la relaciOn de igualdad entre la historia narrada y la forma en que 6sta  175 Medina. Dos comedias famosas 76, 80. 176 Utilizamos aqui el concepto de fdbula en su funci6n doble de significante (la forma de la narraci6n) y significado (la historia narrada). Para los criticos mencionados debe haber una absoluta correspondencia entre ambas. Pavis 210-217.  168  esti narrada. Es por eso que Medina no puede aceptar la inclusion del mensaje escrito en la primera escena: "Como accidentes de esta trama casi infantil, se ve en primer acto a Lautaro, celoso de la que ama al sorprender en poder de Rauco, confidente de Rengo, un papel que Guacolda le envia: inverosimilitud chocante y que sin esfuerzo hubiera podido evitarse, reemplazando, por ejemplo, la carta por alguno de los medios de que los indios usaban para corresponderse entre sf." 177 El analisis de Sydney Jackson Ruffner sigue la aproximaciOn de Medina, es decir, su comentario se limita a citar fuentes, describir las obras y confirmar la historicidad de hechos y personajes, de modo que no es de sorprender que llegue a similar conclusiOn: "De Tuna's version of the siege and Doria Mencla's heroic efforts to defend the city of Concepci6n is at considerable variance with the poem as a resume of the action of the play will confirm."178 Nuestra aproximaci6n al texto aprovechard el aporte hecho por estos crfticos en cuanto a la investigaciOn minuciosa y detallada de los elementos que intervinieron en la creaciOn de esta obra. Sin embargo, lo que para estos estudiosos es cuestionable (la falta de historicidad), es precisamente lo que nos interesa investigar, puesto que tanto la selecciOn del motivo araucano como el libre manejo que hace el autor del hecho histOrico son indicativos de su percepciOn de este mundo. Una primera lectura de la obra ya pone en evidencia cuan libre es la dramatizaci6n hecha por Ricardo del Tuna de los eventos ocurridos en Chile en la epoca. De hecho, lo Unico histOricamente rescatable son algunos de los personajes y el contexto, muy vago, de las guerras de Arauco. De partida esto indica que el propOsito del autor no es elaborar una version hist6ricamente "verdadera" sino aprovechar el potencial dramatic° de un evento particular (en este caso ficticio tambien) para crear una nueva obra cuya significaciOn, como veremos, dista mucho de la de La Araucana. Es asi como en el caso de La bellfgera 177 Medina. Dos comedias famosas 76. 178 Ruffner 150.  169  espaliola el nivel novelesco, dado por el conflict° amoroso creado por el triangulo Lautaro, Guacolda, Rengo, predomina sobre el documental determinado por la circunstancia histOrica de las guerras de Arauco. El resultado es, como acertadamente seiiala Fausta Antonucci, una comedia que "se queda a mitad del camino entre un drama de hechos famosos (con las batallas, las hazailas y los milagros necesarios) y una comedia de enredo."179 El hecho dramatic° que enlaza ambos niveles (hist6rico y novelesco) es la profecia (invenciOn de Tuna) hecha por Pedro de Valdivia poco antes de morir a finales del primer acto. En efecto, todas las acciones de los dos actos siguientes estan encaminadas a crear las condiciones para que esta se cumpla: Lautaro muere atravesado por una lanza en presencia de Guacolda y esta se convierte en la esposa de Rengo, su rival acerrimo. El trasfondo de las guerras de Arauco y su desarrollo en la obra proporcionan un marco de verosimilitud para el cumplimiento de una parte del mai augurio; la participaciOn activa en la guerra implica un riesgo permanente de perder la vida. En cuanto al casamiento de Guacolda con Rengo cabe tambien dentro de los marcos posibles de la realidad de la epoca gracias al poder que le ha sido conferido a dotla Mencla por su pueblo. Dentro de esta estructura, predeterminada por el vaticinio de Valdivia, se presenta una vision extremadamente violenta del mundo chileno de la epoca. El contexto de la guerra de por sf tiene esta connotaciOn, mas no se trata sOlo de la violencia desencadenada por el conflicto belie° sino tambien de la provocada por motivos personales, ajenos a la coyuntura histOrica. Esta conducta encuentra su expresiOn en las situaciones, palabras y acciones de los personajes, ya sea como parte de un grupo o como individuos. El primer acto esta marcado por dos situaciones conflictivas (el triangulo amoroso [Lautaro/Guacolda/Rengo] y la muerte de Valdivia) en las que se define individualmente a  179 Fausta Antonucci, "El indio americano y la conquista de America en las comedias impresas de tema araucano (1616-1665)," Relaciones literarias entre Espaila y America en los siglos XVI y XVII. ColecciOn Conmemorativa Ouinto Centenario del Encuentro de dos mundos. Coor. Isla Campbell (Mexico: Universidad AutOnima de Ciudad Juarez, 1992) 26.  170  ^  los personajes araucanos. El desarrollo de la primera de ellas determina la personalidad de los tres personajes envueltos en el triangulo, en tanto que el de la segunda introduce el conflicto espaiioles/araucanos. Los protagonistas nativos masculinos, Lautaro y Rengo, se caracterizan por ser extremadamente violentos, impetuosos y faltos de convicciones polfticas, estando 6stas supeditadas a sus pasiones personales. Ya en la primera escena del primer acto nos encontramos ante una situaciOn de agresi6n verbal y fisica indicadora de la personalidad de Lautaro: Laut.^Suelta aleuoso. Rau.^Quien eres? Laut.^Soy quien pone en residencia a quien mina la innociencia de tan honestas mugeres. Soy quien piensa hazer estrago de ti, aunque los cielos pises; y soy, si eres casto Vlises, otra Circe, o Lothofago. Rau.^Se quien seas, que el papel no me has de sacar a bozes; Lau.^Pues como esta en tu mano estuviera en tus entrafias, o en las de aquestas montafias, o en las del mar inhumano "Dale un puntapie, y echale a rodar, sacandole el papel de las manos" (139r) Este intercambio apasionado e insolente, ademas de establecer la falta de cohesi6n en el bando araucano, deja entrever el caracter impetuoso de Lautaro. La vehemencia de sus palabras y acciones aumenta la importancia del mensaje que, ante la menci6n de la minada "innociencia de tan honestas mujeres" sugiere el conflicto de naturaleza amorosa. Su equivocaciOn sobre el contenido del mensaje escrito en el papel establece el enredo y tambiën refleja otras facetas de su catheter: Rauc.^Valgame el Cielo que furia, el me defienda de ti. Laut.^Mas defiendase el a si Si acaso a Lautaro injuria. (139r)  171  Los celos extremos de Lautaro le llevan a desafiar lo sobrenatural. Esta actitud es imperdonable puesto que, dentro del c6digo religioso y moral de la Espaiia de la epoca, implica una transgresiOn conciente al imperativo del temor a Dios. Este es un ejemplo tipico de la imposici6n del discurso cristiano como parametro definidor del mundo araucano. Lautaro, ademas, se une a Valdivia no por una decision tomada como consecuencia de su posiciOn polftica sino guiado por los celos: "Con gusto al Espaiiol sigo, y voy contra mi nacion; porque assi tendre ocasion de dar a Rengo castigo de su loca pretension." (144r) Para Lautaro, entonces, la razOn de amor se antepone a la lealtad a la patria. Como vemos, el tema de los celos de Lautaro, ya sugerido en la obra de Avila, ha sido rescatado y elaborado más profundamente por Tuna. Mas, la falta que definitivamente condena a Lautaro es la traiciOn cometida a Valdivia que culmina con el asesinato premeditado de este  "Toma una langa del suelo, donde ha de estar ya para este efeto.  Esta lanca abrira camino luego por el infame pecho que me trwco a ser hoy desta tierra ardiente fuego, con ser tiemo pimpollo que produxo." (146r) Si bien "el infame pecho" se refiere a Valdivia, de quien Lautaro fuera un tiempo servidor, por extension se reconoce la naturaleza pacffica de los araucanos "demos como pimpollos" y se culpa a la Conquista por haber alterado ese orden convirtiendolos en "ardiente fuego". Estos versos son de particular inter& ya que es la Unica instancia en toda la obra en que el autor se refiere explicitamente a la significaciOn de la Conquista para los nativos. El personaje de Rengo se introduce en una situaciOn Mica entre los mismos 172  nativos: "Vase Lautaro por donde se metieron los Indios que lleuauan a Guacolda, y por la puerta que salieron, despues de muchas bozes sale Rengo retirandose de vna tropa de Indios que vienen acuchillandole." (141a) Más adelante se dice en la acotaciOn: "Rehasese en medio del Teatro, y hazeles retraher" (141a) y por fin la escena termina cuando Rengo "Acabalos de meter por las puertas por donde salieron." (141a) Los comentarios durante el  encuentro apoyan la imagen de un Rengo fiero como el propio dios araucano, "rayo del Cielo" (141a) o "el mismo Eponamon"18° (141a), temido por los otros indios pues "todo Arauco junto no tendra contra el poder." (141a) Su crueldad se manifiesta más profundamente con el secuestro a Guacolda, acciOn demostrativa, ademas, de un caracter caprichoso y regido por las bajas pasiones. Rengo tambien traiciona a los suyos y ofrece sus servicios a doria Mencia (en el acto tercero). Como en el caso de Lautaro, su decision no obedece a razones polfticas sino personales. Lo que a Rengo le interesa no es la suerte del pueblo araucano o espariol, sino deshacerse de su rival para obtener a Guacolda. Este vuelco en la actitud de Rengo responde, ademds, a la lOgica interna de la obra, puesto que para que doria Mencia tenga el poder de dare a Guacolda como esposa, deben estar ambos bajo su amparo. La introducciOn del personaje de Guacolda ocurre en el contexto de su secuestro, situackin que perfila ya su papel de victima que se mantendra constante en lo que resta de la obra. Ella es el tinico personaje puro y constante (amante y fiel a su compariero) en un mundo dominado por los conflictos belicos e interpersonales. ParadOjicamente, es generadora de conflictos: es por ella que tanto Lautaro como Rengo se convierten en traidores a su patria y es por ella que hermano se vuelve contra hermano. Sin embargo, es claramente victima de las circunstancias. Ha perdido el honor al abandonar la casa de su padre, sufre los celos infundados de Lautaro, la persecuciOn y rapto de Rengo, la casi violaciOn a manos de dos soldados esparioles, y el casamiento obligado con su peor 180 Aqui Eponamrin es el dios de los araucanos, como tambien en la obra de Ofia. Sin embargo, la verdadera deidad de los araucanos es Pillan. Cabe notar, ademäs, que en esta obra ha habido un desplazamiento de este nombre, puesto que Tuna le ha dado el nombre de Pillân al padre de Lautaro.  173  enemigo. Este doble papel de victima y culpable apoya la dualidad inherente a este personaje como generador y recipiente de la acciOn dramatica. La relaciOn araucanos/esparioles se menciona por primera vez en la segunda mitad del primer acto mediante la intervenciOn de Laupi, cuya larga tirada sittla al espectador en el contexto hist6rico de las guerras de Arauco. En cuanto a la presencia del mundo espariol en el primer acto, esta definida por la muerte de Valdivia, indispensable para el desarrollo del tema del presagio, motivo estructurador de los dos actos restantes. El autor retoma la caracterizaciOn hecha de Valdivia en los textos estudiados con anterioridad, destacando solo un aspecto de su personalidad. En efecto, el personaje de Valdivia esta apenas esbozado siendo la codicia el tinico rasgo que lo define: "Sin duda fuerte comparieros mios de hauerse el gran Arauco rebelado causa mis culpas son, y desuarios, que tengo al alto Dios muy indignado. Quisiera yo ser mar, las minas rios, y que en mi casa huuieran desaguado; tal ha sido hasta agora mi cudicia, tiempla el rigor mi Dios de tu justicia." (144r) Esta reducciOn de Valdivia como ser codicioso es significativa, puesto que implica su vulnerabilidad ante el "rigor" de la justicia divina como justo castigo a su falta, extrema en este caso pues le cuesta la vida. Sin embargo, el reconocimiento autocrftico de su codicia como la causa de la sublevaciOn araucana suaviza su culpabilidad y, dentro del contexto religioso de la 6poca, sugiere su redenciOn. Esta se confirma con las palabras pronunciadas al verse herido de muerte: "Mi codicia siempre hambrienta de adquirir, y atesorar, en esto hauia de parar, en vano doy en la cuenta Quando a Dios la voy a dar." (146r) El tema de la premonici6n se introduce por primera vez ante la imagen macabra sugerida por la acotaciOn: "descubrense tres cabecas clauadas en las puntas de tres ramas 174  de vn arbol" (144a) que atemoriza a Valdivia quien la entiende como presagio de su propia  muerte: "Mas que es esto, no son los que miramos por fruta de aquel arbol mal lograda, el arbol que a esta fi-uta nos combida dize que nadie escapara con vida." (144r) El paralelo establecido con el arbol paradisfaco del Bien y del Mal ("el arbol que a esta fruta nos combida") refuerza el tono agorero de la escena. En efecto, todos los esparioles moriran en el encuentro que tendrá lugar a continuaciOn. Se establece, asi, la claridad premonitoria de Valdivia, de modo que cuando pronostica el futuro de Lautaro se espera que este presagio tambien se cumpla. La muerte de Valdivia en batalla181 implica, ademas, el momentaneo triunfo de los araucanos y confirma el caracter cruel y belicoso de Lautaro condensado en la frase "Yo confieso que la mano/ me dexo el golpe sabrosa" (147 a).  181 La representaciOn de la batalla en que muere el gobemador espanol es un excelente ejemplo de la escenificaci6n de la agresividad fisica entre grupos. Para lograr la impresiOn de masa en escena el autor se vale de numerosas t6..cnicas que podemos detectar en el texto didasalico. Estando los espanoles en escena se oye "alarido de gente, y ruydo de caxas, y los Espatioles se alborotan" (145r) con lo que se da inicio a la batalla. Las acotaciones siguientes, muy seguidas una tras otra, se refieren fundamentalmente a sonidos y movi m lentos: "Vanse todos, y suena por vn rato las caxas y trompetas, y salen dos, o tres Espatioles retirandose de otros tantos Indios" (145r) "Meten los Indios a los Espatioles por la otra puerta, buelue el ruydo de caxas, y trompetas, y en cesando salen Valdiuia, Lautaro, y dos, o tres Indios que aun no hayan salido" (145r) "Buelue el rumor de las caxas" (146a) "Vase cada qual por su puerta, y prosigue el ruydo, y salen despues dos, o tres Indios retirandose de otros tantos Espatioles" (146a) "Metenlos por la otra puerta, buelue el ruydo, y luego dizen de adentro" (146a)  Como vemos, el mimero de actores en escena es minim° (seis a lo más) pero el ruido desde dentro implica que hay muchos más que no podemos ver, debiendo contentamos con aqudllos que entran y salen continuamente como un muestrario de lo que esti sucediendo dentro del escenario. Las referencias y descripciones hablaclas de los que van cayendo, las amenazas proferidas y las acusaciones entre ambos bandos refuerzan la virulencia del enfrentamiento.  175  El segundo acto esti estructurado como el primer°. En la primera parte se continua el desarrollo del conflicto amoroso caracterizado aqui por la imposibilidad del encuentro entre Guacolda y Lautaro debido al acoso constante de que la joven, ahora vestida de hombre espariol, es objeto por parte de Rauco y Rengo y que la obliga a escapar sin poder acudir a las citas con su amado, exacerbando los celos de 6ste. La segunda parte del segundo acto retoma el conflicto Mica Es reciën entonces que se introduce la figura de "la belligera espariola," doria Mencia de los Nidos vestida "de monte" (150a), mujer fuera de lo comtin, como ella misma lo reconoce: "No hay dulce voz, no hay accdto aunque el suerio me interrompa que me de mayor contento, que el de vna bastarda trompa, o militar instrumento. El olor que a mi sentido mas lisongea, y suspende, no es del ambar escogido, mas del salitre en quien prende el fuego siempre atrevido. Y en suma aquesta corteza, o esta femenil flaqueza cubre vn valor tan estrario, que sin duda tomo engario en mi la naturaleza." (150a) Su presencia en traje de caza y su parlamento introductorio revelan a la "mujer varonil," personaje femenino prototipico de la comedia espariola del siglo XVII. Dawn Smith apunta cOmo estas mujeres muestran su independencia "either by simply playing hard to get, or by dazzling their male admirers with their beauty, courage and strength, and by their skill as huntresses -qualities which, in an extreme form, are embodied in the figure of the Amazon."182 Todas estas cualidades estan condensadas en doria Mencia. Mujer de "hermoso agradable ser" (150r) hace de la carrera militar el eje de su vida, incluso subordinando lo personal por su compromiso a la causa de la Conquista. Es por este 182 Dawn L. Smith, "Introduction: The Perception of Women in the Spanish Comedia," The Perception of Women in Spanish Theater of the Golden Age, Anita K. Stoll and Dawn L. Smith, eds. (London: Bucknell UP, 1991) 18.  176  motivo que no puede aceptar los requiebros de don Pedro de Villagran pues, segtin ella, el amor distrae de la guerra y, ademas, embrutece, como le explica a don Pedro que le sucedi6 a Anibal a quien el amor "le tomo/ de hombre en un bruto animal." (15(k) Es decir, la interferencia de los sentimientos individuales en los asuntos militares socava la efectividad de estos tiltimos. Vemos, entonces, que la incompatibilidad entre el amor y el deber a la patria, tOpico que define la actitud espariola en las obras de Oria, Suarez de Figueroa y Gaspar de Avila, tambien se repite en el caso de La belligera espariola. Historia y ficci6n convergen en el primer encuentro, fugaz y violento, entre Guacolda, Rengo, doria Mencia y don Pedro. El autor establece explicitamente la separaci6n entre ambas en la reacci6n de estos dos esparioles al episodio: D. Me. D. Pe. D. Me.  Has visto tal en tus dias? Libro de Cauallerias me parece esta espesura, y este suceso auentura. Dizes bien. (151a)  La comparaciOn con un libro de caballerfas hace eco a la vision idealizada de las hazarias de los conquistadores que se tenia en la 6poca, a la que de seguro contribuyeron tanto los relatos orales como las cr6nicas y poemas de Ercilla y Oria. La identificaciOn de doria Mencia como heroina se produce tras la derrota de la ConcepciOn y el abandon° masivo de la misma descritos por Alvarado: Alua.^Sin duda que la Ciudad desamparan ya, temiendo del Barbaro la crueldad; Miran hasia el vestuario.  No yes como van subiendo por el monte? D.Men. Hay tal maldad. Alua.^No yes los tristes vezinos como de ropa cargados Yes los hijos tiernecillos colgar de matemos pechos 177  No yes luchar con la edad al otro viejo cansado." (152 a-r) La intensidad del momento esta reforzada por la repeticiOn del verbo "ver" que tiene por objeto convencer de la veracidad de lo que se relata. Lo anticipado se materializa con la presencia de la masa en escena tal como se habia descrito anteriormente: "Salen en tropel mugeres, ninos, y hombres, cargados de vestidos, y halajas, y las mugeres con nirios en los bragos." (152r) Ante esta situaciOn critica doria Mencia da muestras de su integridad y  bravura exhortando al pueblo a volver a su ciudad e invocando la ayuda de la Virgen: "La Virgen de quien toma el apellido esta Ciudad, por mi palabra ofrece ampararla del barb aro atreuido, pues de su Concepcion nombre merece. Que si al que su pureza ha defendido como a Illefonso, tanto le engrandece, no querra permitir que nadie asombre a quien de su pureza tiene el nombre. Y porque echeys de ver la fe que tengo en la Virgen de culpa preseruada, con ser flaca muger, ya me preuengo a gouernar la cortadora espada. Mirad si este es milagro, pues yo vengo a dar animo a gente tan osada; y pues el vn milagro llama al otro, y os guia vna muger, espera esse otro." (153) La escena del discurso (48 versos endecasflabos en total) pronunciado por doria Mencia es una duplicaciOn de la de la exhortaciOn pronunciada por Lautaro a los suyos en el primer acto y tiene el efecto de igualar a ambos personajes en cuanto al poder que ejercen en sus respectivos campos, de manera que el enfrentamiento entre ellos en el tercer acto tendra lugar en igualdad de condiciones.183  183 Cabe destacar como algunos aspectos de la escena de la arenga de dofia Mencia son una repeticiOn de la de la arenga de Lautaro en el primer acto. El lider araucano se dirige (en 39 versos endecasilabos) a una masa que, como en caso de dofia Mencia, no esti presente en escena. Dice la acotaciOn: "Sale Lautaro solo, y mirando asia el Vestuario dize" (146a), mas a medida que el discurso avanza "Van saliendo poco a poco algunos Indios a las vozes de Lautaro" (146a). Finalmente, ofreciendose 61 mismo como ejemplo, toma la lanza y renueva el ataque seguido por sus compatriotas.  178  El encuentro belico que sigue a la arenga de la belligera espariola, y que tiene lugar en la ciudad de la ConcepciOn, introduce el elemento sobrenatural y con ello la motivaciOn religiosa legitimadora de la causa espariola. La presencia de EponamOn es anticipada por algunos araucanos: [Indio]2. Que tempestad tan funesta. [Indio]3. Que desfrenados bramidos. Lau. Inaudita cosa es esta [Indio] 1. Que baladros. [Indio12. Mas que aullidos aturden esta floresta. Parecese en los ayres vn dragon alado vomitando fuego y humo, y hoyese vna voz que dize..  Epo.^Yo soy vuestro Eponamon que dudays, que os encogeys, acometed pues teneys por la fi-ente la ocasion. (153r) La connotaciOn negativa de la apariciOn en escena de la deidad araucana es reafirmada por el contraste presentado por el opuesto: 2.^Vn bulto es el que deciende en luz, y hermosura raro. Muestrase nuestra Sefiora de la Concepcion en los ayres, rodeada de sus virtudes, hauiendo precedido musica muy suaue.  Virgen. Adonde con tal crueldad caminas Barbaro ciego? Bueluete Lautaro luego, no ofendas a mi Ciudad. Que Dios les da a sus Christianos mando sobre ti, y aduierte, que en no haziendolo la muerte te esta esperando en sus manos. (154a) La presencia de la Virgen milagrosa confirma a doria Mencia en su posiciOn de lider, pero ademas cumple la funci6n de recoger el motivo del presagio de la muerte de Lautaro. Asi, a la premoniciOn de Valdivia se suma la advertencia de la Virgen, de manera que tanto el primer acto como el segundo concluyen con una amenaza a la vida de Lautaro, 179  motivo que mantiene la tensiOn dramatica de la obra. El augurio adquiere mayor fuerza por la inclusion del elemento sacro. Es decir, no es s6lo Valdivia quien advierte a Lautaro sobre su futuro aciago, sino tambien la Virgen. El tercer acto, como los dos anteriores, se inicia con una situaciOn sentimental, esta vez entre don Pedro y dofia Mencla. Sin embargo, es sOlo un breve prearnbulo a un acto dominado por la violencia encarnizada que culmina con la muerte de Lautaro. El presagio como tema se intensifica en el tercer acto de modo que todas las situaciones estan ligadas a el. El giro en la suerte de Lautaro en el campo belico se transforma para 61 en simbolo de su triste fin. Es asf como internreta su fracaso al no poder veneer a su enemigo Rengo: "Que no acierte con el Fuerte estando tan cerca del, y en yez de topar con el topo anuncios de la muerte. Todos son tristes agueros, todas son funestas aues; todos son tormentos graues, todos son espantos fieros. Ya el cabello se me eriza sin que yea la ocasion, ya apretado el coracon con faltos me atemoriza. Que ha de ser esto?" (159r) Esta es la primera instancia en que vemos a Lautaro dudoso y temeroso acerca de su futuro, temor confirmado por la apariciOn en escena de la muerte flechandole: Corren vna cortina, y descubrese vna muerte que le esta flechando vna flecha." (159r) La  representaciOn de esta imagen mental confirma la suerte cruel de Lautaro quien se rebela atacando fisicamente la figura, mas 6sta se hunde y desaparece. El temor del joven araucano se torna en desaffo contra los dioses, conducta que lo condena definitivamente a un destino imposible de eludir: "En tu cueua me has de ver, y ella de tu sangre fria se vera regada, embia, embia todo el poder Del Infierno contra mi; 180  que ni a Rengo le daras a Guacolda, ni podras librarte Phiton de mi." (159r) La imagen de la muerte de Lautaro flechado se repite en la escena siguiente. En esta ocasiOn se le presenta solo a Guacolda: "Estan diuertidos todos mirando hasia vna parte y otra, y Guacolda hasia la que esta vna traboya en que aparece Lautaro atrauesado de vna flecha, lo que ye solo Guacolda" (160a). La fuerza del presagio aumenta progresivamente  mediante la repeticiOn de que ha sido objeto, hasta culminar con la concretizaciOn de lo anunciado. A la muerte de Lautaro, Guacolda, en cuyos brazos ha fallecido, quiere seguir el mismo destino de su amado, mas el suicidio (condenable y tema prohibido en el teatro espaliol de la epoca) es evitado dando ocasiOn a una situaciOn igualmente extrema en la cual dos espafioles que la han encontrado desolada intentan batirse a duelo por poseerla. La intervenciOn de dofia Mencia la libra de tal suerte, mas dandola en matrimonio a Rengo completa el agiiero de Valdivia. El autor, como hemos visto, presta singular atenciOn a la caracterizaciOn individual, en detrimento de la presentaciOn de los espanoles y nativos como grupos antagonistas. Esto es particularmente notable en el caso del mundo americano; asi, por ejemplo, la exaltaciOn de lo exOtico (practicas rituales, guerreras y religiosas) que encontramos en las obras de Lope y Gaspar de Avila estan, con la excepciOn de la apariciOn de EponamOn, totalmente ausentes en la obra de Ricardo del Tuna. El tftulo de la obra de este aim° indica que su centro es el de una protagonista fuerte. Al respecto Fausta Antonucci sefiala que dofia Mencia "es la Unica que combate por unos 'valores' (religiOn, honra, amor a la patria) que hablan sido olvidados por el codicioso Valdivia. -184 Sin embargo, si bien es dofia Mencia quien al mando de los espafioles derrota a Lautaro y es ella quien entrega a Guacolda a Rengo por esposa, no es el personaje sobre el que recae el peso de la acciOn dramatica. La caracterizaciOn de dolia Mencia como  184 Antonucci 26.  181  perfecta militar, totalmente dedicada a la causa espariola en oposiciOn a un mundo representado como negativo y ca6tico, si bien apoya y justifica el derecho a la Conquista, determina una uniformidad de comportamiento resultante en un personaje disminuido en comparaciOn con la complejidad de los personajes araucanos de Lautaro y Guacolda (protagonistas en el nivel ficcional y antagonistas en el nivel histOrico). La mayor riqueza de estos dos tiltimos es explicable por el predominio de la lima ficcional que contrarresta la linea histOrica. Lautaro, a pesar de estar representado negativamente, muestra gran variedad de sentimientos (ira, pasiOn, amor, celos, etc.) que determinan su comportamiento (desaffo, crueldad, rebeldia, arrogancia, etc.). La fuerza del augurio le convierte en pieza fundamental de la trama, ariadiendole una nueva dimension a su personaje. Su posiciOn de lider, ademas, lo iguala a doria Mencia, convirti6ndolo en su antagonista principal. Sin embargo, incluso la figura de Lautaro queda oscurecida por la de Guacolda. Como consecuencia la obra queda definida por la presencia de dos mujeres en oposici6n por pertenecer a bandos opuestos. Ambos personajes estan representados de acuerdo a modelos prototipicos ideales: dorm Mencia como la "mujer varOn", Integra y valiente, capaz de sobrepasar a los hombres como lider, y, Guacolda como la mujer victima, fiel y sufriente. Mas, si el propOsito del autor era crear una obra de enredo, fracasO rotundamente puesto que 6ste no es el centro de la obra (se resuelve a principios del segundo acto). Tampoco se la puede calificar como comedia de hechos famosos (a pesar de los numerosos encuentros bëlicos descritos) debido al deslucido papel de la protagonista espariola. En definitiva, tal como hiciera Gaspar de Avila, del Tuna utiliza el trasfondo de la conquista chilena para crear una pieza dramatica dentro de las convenciones teatrales propias de la 6poca. La belligera espatiola explora los tOpicos del amor, el honor, la valentia, asf como el triunfo del bien sobre el mal. En este sentido el mal esta claramente representado por el mundo araucano dominado por la traiciOn a la patria, las bajas pasiones  182  y la adoraciOn de falsos idolos, todas ellas actitudes condenables en el contexto de la ideologia dominante. La reducciOn de los araucanos a "copias" de personajes prototipo determinados por la ideologia hegemOnica, sumada a la elipsis latera1185 con respecto al sujeto americano y su entorno, indican la falta de reconocimiento del "otro" por parte del autor. Para 6ste, la gesta araucana solo tiene inter& por su potencial dramatico; de aqui que su apropiaciOn de este mundo sea iinicamente en estos terminos. Debemos ailadir, tambien, que con La belligera espaliola Ricardo del Tuna se suma a la larga lista de autores cuya identificaciOn sistematica del mundo araucano con lo "indeseable" contribuy6 a la con solidaciOn del estereotipo americano.  185 El termino elipsis lateral ha sido utilizado por Genette para explicar el proceso mecliante el cual un elemento se omite de la narraci6n no mediante un salto temporal sino por un proceso de selecciOn. Esta ausencia de dicho elemento en el texto es de por sf significativa, porque atrae la atenciOn del receptor por el simple hecho de no estar allf. Vease Gerard Genette, Narrative Discourse: An essay in Method, trans. Jane E. Lewin (Ithaca: Cornell UP, 1980) 52. Para un estudio detallado al respect° en relaciOn con el teatro del siglo de oro espafiol vease, Mary S. Gossy, The Untold Story. Women and Theory in Golden Age Texts, (Ann Arbor: U of Michigan P, 1989).  183  Capitulo XI Luis de Belmonte Bermtidez y colaboradores. Algunas hazaiias de las muchas de don Garcia Hurtado de Mendoza. Marques de Caliete.  Esta obra fue encargada por don Juan Andres Hurtado de Mendoza, hijo de don Garcia, a don Luis de Belmonte BermUdez. En 1605 este dramaturgo habia conocido a don Garcia durante su virreinato en el Pern. Belmonte solicitO la ayuda de otros poetas para llevar a cabo la comisi6n, logrando la colaboraciOn de los ocho "famosos ingenios" siguientes: Antonio Mira de Amescua (260 versos), el Conde de Basto (144 versos), Juan Ruiz de AlarcOn (367 versos), Luis Velez de Guevara (372 versos), Fernando de Ludetia (163 versos), Jacinto de Herrera (352 versos), Diego de Villegas (230 versos) y Guilt& de Castro (344 versos). Belmonte contribuy6 con la mayor parte, consistente en una dedicatoria al hijo de don Garcia, una al lector, los tiltimos 813 versos del primer acto y los Ultimos 150 del tercero. La obra se represent6 por primera vez en 1622 con mucha pompa y riqueza de decorados. El mismo alio apareciO en Madrid una impresiOn muy lujosa del texto, hecha por Diego Flamenco, que se encuentra hoy en la Biblioteca Nacional de Madrid. La primera edici6n moderna se public6 en 1866 formando parte de la colecciOn de obras de Ruiz de AlarcOn recopiladas por Hartzenbusch. Se encuentra tambien en el tomo XX de la Biblioteca de Autores Espaiioles (Madrid, 1951), en el tomo III de las obras de Guillen de Castro editadas por E. Julia Martinez (Madrid, 1927), y en el tomo III de las Obras completas de Juan Ruiz de AlarcOn, con ediciOn y notas de Agustin Millares Carlo  (1957).186 Segtin José Toribio Medina, los autores de Algunas hazafias... se basaron fundamentalmente en el poema de Ercilla.187 Sydney Jackson Ruffner comparte la 186 Para nuestro estudio haremos uso de la ediciOn de Millares Carlo (Mexico: Fondo de cultura econOmica, 1957) vol. 3, 539-628. De aqui en adelante todas las citas serail de esta ediciOn. 187 Medina Dos comedias famosas 87.  184  opini6n de Medina reconociendo ademas la influencia de las obras de Oria y Suarez de Figueroa como fuentes de datos, tanto histOricos como ficticios.188 En un estudio más reciente Fausta Antonucci reconoce la influencia de Ercilla y considera minim° el aporte de Oria.189 En nuestra opiniOn, la cantidad de situaciones casi calcadas del Arauco domado lazati ... nos lleva a concluir que los autores se de Lope que encontramos en _g_201aa_ Al ut basaron casi exclusivamente en dicha obra desplazando hacia la persona de don Garcia el enfasis de la fuerte presencia araucana en la creaciOn de Lope. En el analisis de Algunas hazarias... deben considerarse, pues, dos factores determinantes: el caracter apologetic° y la autoria mtiltiple. Ambos imponen restricciones que alteran el producto final; al primero se debe que la obra sea un compendio de escenas y desarrollo de temas destinados a ensalzar la figura de don Garcia, en tanto que el segundo resulta en una obra estructurada como un "mosaico", cuyas piezas, si bien caben dentro de un patrOn intencional y argumental comiln, difieren unas de otras. Esta fragmentaciOn resta coherencia al nivel de la fabula, resultando en una pieza pobremente estnicturada. Dada esta incoherencia, a pesar de ser una obra poco conocida, no creemos oportuno dar aqui un resumen de ella y en el estudio textual de la misma nos limitaremos a destacar los motivos más relevantes. Como el titulo indica, la obra canta la gesta de don Garcia en Chile. Los personajes ("personas" segim la didascalia) que participan en la obra son cinco "esparioles" ("El Marques, Don Felipe de Mendoza, su hermano, Reinoso, maese de campo, Rebolledo, alferez, ChilindrOn, soldado, gracioso") "y otros soldados esparioles," junto con doce "indios" ("Caupolican, general, Rengo, Tucapel, Colocolo, viejo, Orompello, Leocotan, mAgico, Galvarino, Coquin, indio, gracioso, Nacol, Gualeva, Guacolda, Quidora") "y otros indios soldados."  188 Ruffner 175-177. 189 Antonucci 32.  185  Los primeros 260 versos de la primera jornada, de Mira de Amescua, introducen al ptiblico en el ambito araucano en cuatro escenas, separadas por la intervenciOn de dos coros de milsica que, siguiendo el modelo griego, resumen y comentan sobre el tema recidn representado en el escenario, pero que, ademas, forman parte integral de la celebraciOn ritual en que estan participando los araucanos. Asi, en la primera intervenciOn de los coros se menciona la muerte de Valdivia y Villagran y la posiciOn ofensiva de Arauco; en la segunda se comenta sobre los atributos guerreros de Tucapel y Rengo, en tanto que en la tercera se repite lo dicho en la primera, cerrando la circularidad del rito. En esta escena se establecen, ademas, las relaciones amorosas entre los nativos: Caupolican/Gualeva, Tucapel/Quidora y Rengo/Guacolda. Para el espectador espatiol la introducci6n del mundo araucano participando activamente en un ritual celebrativo satisface la curiosidad por lo exOtico. Con este propOsito el autor dota arbitrariamente de simbolismo a elementos tales como plumas, guirnaldas y competiciones de tiro al blanco. Estos coexisten con otras formas rituales que forman pane de la conciencia colectiva del pablico de la epoca. En efecto, la celebraciOn culmina con la libaciOn de la sangre de Caupolican, ceremonia que ya hemos visto en Arauco domado y en El gobernador prudente. Como en las versiones anteriores el lider  araucano "hace que se rompe el brazo con una daga,y sale sangre, que cae en el casco" (544) que no es otro que la calavera de Valdivia; todos los indios beben de la sangre de Caupolican para recibir pane de su bravura y coraje. La seriedad y solemnidad de esta escena, sin embargo, es subvertida por la intervenciOn del gracioso Capin, que rehtisa participar en el rito: "LTu sangre chupar yo, y que no te duela?/ No quiero, no, valor de sanguijuela." (545) La aparici6n ruidosa y masiva del mundo nativo en escena anticipa la magnitud de la amenaza a la que se enfrentard don Garcia, primera impresiOn reforzada por lo que se dice en esta escena: Tucapel: La libertad sagrada  186  en esta ceremonia esti jurada. Rengo:^Libre la frente altiva de Arauco ha de ser siempre. Todos:^iArauco viva! Caupolican: Y nuestro fuerte estado nunca del espaliol sera domado. Masica: Los espanoles tiranos a Arauco tomar quisieron; y sus sepulcros hicieron en estos valles ufanos los araucanos. PretendieronVillagrcin y Valdivia la vitoria; pero quitOles la gloria nuestro fuerte capitcin, Caupolictin. (545)  Ademas de dejar establecido el conflicto, resalta la gran admiraciOn y respeto que todos los araucanos sienten por Caupolican y la gran confianza que tienen en 61 como Wen Las cualidades del jefe nativo no son solamente mencionadas sino que se manifiestan en los hechos. Asf, cuando en meth° de la celebraciOn ocurre un incidente violento entre Tucapel y Rengo a causa de unas plumas (en esta obra premio al valor), es Caupolican quien interviene para apaciguarlos: "Gualeva: Los dioses inmortales las armas y el valor les dan iguales. Guacolda: La verde tierra gime cuando la fuerza de los dos la oprime. Caupolican: Las plumas se dividan; pues crespas con el aire, se convidan a ser premios lozanos de tan igual valor. 'Basta araucanos! (Pone el arco entre los dos)  Las plumas se dividan, si bastantes son cuatro plumas para dos gigantes. Tucapel: Tu voz y arco respeto. Rengo:^Cetro es el arco; yo le estoy sujeto. (Apartanse)" (543) Es notable el contraste entre la caracterizaciOn del protagonista masculino araucano en esta obra y la de los dos dramas anteriormente discutidos en que aparece. Caupolican, ademas de valeroso, demuestra su sabiduria al impartir justicia de manera salomOnica, 187  ganandose asi la adhesion incondicional de los suyos. Esta escena, la Unica que enturbia la armonia con que se representa el mundo araucano, confirma el estereotipo de Tucapel y Rengo como individuos de caracter violento y volatil. Estas caracteristicas ya las encontramos en Tucapel en Arauco domado y El gobernador prudente y en Rengo en 1,2 belligera espaliola.190 Cabe recordar, ademas, que en el Arauco domado de Pedro de Gila, Tucapel es definido como bravo e iracundo (103) en tanto que Rengo lo es como implacable y soberbio (114). La participaciOn femenina en la contribuciOn de Mira de Amescua es de interes, en primer lugar porque las mujeres se autodefinen a si mismas y, en segundo lugar, porque para tal recurren a otros grupos étnicos como modelo comparativo. Dice Gualeva: " No somos, no, de aquellos que, sin valor sin barba y sin cabellos, viveron (sic) otro clima en los reinos de M6jico y de Lima. Aqui somos hermosas competidoras de las blancas rosas las mujeres, y bellas como el claro mirar de las estrellas: 1,qu6 mucho que los hombres el otro polo espanten con sus nombres?" (540) Es obvio que esta definici6n de la mujer araucana corresponde al ideal fisico femenino europeo. En esta primera parte las araucanas demuestran una actitud pasiva y receptiva. En efecto, las mujeres tienen el papel de objeto amoroso, fiel y sufriente, a menudo elevadas a lo sacro (542, 544), en particular Gualeva, endiosada por Caupolican: "la deidad de Gualeva sOlo viva" (542). La escena concluye (y con ella el aporte de Mira de Amescua) con la apariciOn de Galvarino en escena, con las manos cortadas, quien (como ya vimos en Arauco domado y El gobernador prudente) relata a sus compaiieros la atrocidad de que ha sido objeto. Mas,  1" Recordemos que el Rengo de Lope es un personaje muy secundario, caracterizado por una actitud conciliatoria.  188  si en la version de Lope este episodio es conmovedor y en la de Avila truculento, en la de Amescua tiene como funciOn destacar la llegada a Chile de don Garcia Hurtado de Mendoza, "luz del dia." (546) Los araucanos, deseosos de vengar el cruel castigo impuesto a Galvarino, determinan continuar la lucha con renovado fragor. Esta situaciOn da pie para que el anciano Colo Colo intervenga para intentar detenerlos. El discurso de Colo Colo marca el inicio de la contribuci6n del conde del Basto. Su aportaciOn a la obra es la más breve reduciendose a 144 versos de los cuales 106 corresponden al parlamento de Colo Colo. Este consiste en la genealogia de don Garcia y una advertencia a los suyos a no apresurarse a tomar las armas indicando la conveniencia de enviar espias. La inclusion de la historia familiar de don Garcia en el discurso araucano quiebra la continuidad inicial, a pesar de los esfuerzos del autor por integrar estos datos dentro de una lOgica coherente. El inter& del autor por sujetarse a la verosimilitud se manifiesta en la justificaciOn del anciano araucano ante su conocimiento de la prosapia de don Garcia: "I,Sabeis quiën es aqueste don Garcia? Volved a detener los pies airados: no os admirdis de que la lengua mia os refiera de quiën ha procedido; que en libros esparioles lo he leido." (546) Las posibilidades de que Colo Colo supiera leer espariol y, más min, de que tuviera acceso a textos sobre la genealogia del joven gobernador son más que escasas. Sin embargo, lo que interesa es c6mo el autor da por sentado el proceso de asimilaciOn del discurso espariol por el Nuevo Mundo. La escena concluye (y los versos del conde de Bastos) con la decisi6n de los araucanos de enviar como espias al campo espariol a Guacolda y al gracioso Coquin, motivo ya visto en la embajada engariosa de Colo Colo, creaci6n de Avila. En las escenas siguientes, de Luis de Belmonte, se nos introduce al mundo de los conquistadores. Este esta dominado por el dinamismo, resaltando la figura de don Garcia,  189  lider perfecto a pesar de su juventud. El autor recoge el episodio de la construcciOn del fuerte para la defensa elaborado anteriormente por Suarez de Figueroa para demostrar las cualidades de don Garcia que se manifiestan fundamentalmente a tray& de sus actos, pero tambien como comentarios de otos: Reinoso: Serior, tu valiente hermano el general don Garcia, que desde la aurora fria al ancho mar Oceano con prudencia y con valor dilata a voces su fama, hoy, a su ejemplo, nos llama a la vitoria mayor. El mismo, como el más pobre soldado que el campo encierra, cargando espuertas de tierra, hace que el tiempo le sobre. De suerte no ha animado solo el verle trabajar, que hoy pudiera fabricar un fuerte cada soldado. Y por que faltar no pueda donde la tierra se lleve, para que el trabajo pruebe quien por inOtil se queda; haciendo francas las puertas de su tienda, a nadie ingrata, sus mismas fuentes de plata estan sirviendo de espuertas. Ya viene el Marte segundo, heroico valor de Esparia. Don Felipe: El pondra con esta hazaria freno a Chile, espanto al mundo. (551-552) La presentaci6n de los conquistadores trabajando en conjunto, sin diferencia de rango, predispone positivamente al espectador espariol de la epoca (de por si poco neutral) hacia el reconocimiento de la superioridad cualitativa de este grupo y de don Garcia en particular. El hecho de que el marques mismo participe en la construcciOn del fuerte, y de que recurra incluso a su riqueza personal (sus fuentes de plata) para el bien general ariade a la pintura  190  del noble perfecto que se quiere hacer de 61.191 Como en el caso de Caupolican, don Garcia es admirado y respetado por los suyos, caracteristicas igualadoras que establecen el equilibrio moral, si bien no numeric°, entre ambas fuerzas antagOnicas. La representaciOn del marques de Belmonte del mundo espariol, y de don Garcia en particular, es muy similar a la que encontramos en el Arauco domado y en El gobernador prudente, pudiendo trazarse los episodios incluidos en todas estas dramatizaciones a las obras de Oria y Suarez de Figueroa. En el caso de Algunas hazarias..., sin embargo, la introducci6n de don Garcia a mediados del primer acto establece su papel protag6nico y confirma el caracter apologetic° de la obra. Luis de Belmonte presta tambien mayor atenciOn al desarrollo de otros personajes esparioles, siempre en funciOn de realzar la figura de don Garcia. Asi, el episodio del centinela Rebolledo,192 desarrollado por Lope en 129 versos, ocupa en la version de Luis de Belmonte178 versos que, ademas de demostrar el rigor del joven gobernador, trazan rasgos de la personalidad de Rebolledo y de don Felipe Hurtado de Mendoza (el hermano bastard° de don Garcia) que se mantendran en lo restante de la obra. En efecto, don Felipe intercede ante don Garcia por la vida de Rebolledo, situaciOn que se repite al final de la obra cuando intercede por la vida de Reinoso. En ambos casos, lo que se quiere destacar es la clemencia de don Garcia. En cuanto a Rebolledo, sus acciones futuras estaran determinadas por su deseo de reivindicarse ante los suyos por su falta de valor. En la escena siguiente se enfrentan por primera vez esparioles y araucanos simultaneamente en escena. Lo que sucede de aqui hasta el termino del primer acto es producto de la invenciOn del autor. La embajada de Guacolda y Cogan (que ya sabemos son espias) es anunciada por un soldado espariol:  191 José Antonio Maravall apunta que, en el teatro del siglo de oro, una de las atribuciones fundamentales de la nobleza era mantener el honor y, cuando en peligro, defenderlo a toda costa. Desde este punto de vista, el hecho de que don Garcia trabaje junto a sus subordinados en la construcciOn del fuerte no implica de ningtin modo una igualaciOn sino que es totalmente coherente con su condici6n de noble. José Antonio Maravall, Teatro y literatura en la sociedad barroca (Barcelona: Critica, 1990) 79-80. 192 Recordemos que este episodio ya ha sido mencionado por Ofia y Suarez de Figueroa.  191  "Un indio y una mujer bella, aunque barbara, vienen a hablarte: serial que tienen junto el soberbio poder los barbaros vencedores, pues cuando la prisa miden con el silencio, despiden espias corredores que aseguran y descubren nuestro campo." (559) La astucia de los esparioles queda demostrada por la prontitud con que descubren los planes de los araucanos, pero más importante min, es el inicio de la representaciOn negativa de ese mundo; por primera vez se les denomina "barbaros" y se les critica su soberbia. Las primeras palabras que pronuncia la araucana ante don Garcia ya se reconocen como falsas: "Gran senor, la fama de tu persona mis pensamientos abona. LlegO tu heroico valor, y tocando en mis oidos (no se Si es facilidad), derribO mi libertad para turbar mis sentidos. Viendo imposible el remedio, por ser tu ausencia mi muerte, no guise morir sin verte." (559) A la doblez de Guacolda se suma la cobardia de Coquin. En efecto, don Garcia, para "probar" la verdad de las palabras de Guacolda ordena que torturen a su acompaliante, mas este no resiste y da cuenta de los tres escuadrones de araucanos que se aprestan al ataque. Don Garcia muestra su benevolencia hacia Guacolda y decide no castigarla "porque la traiciOn/ es en la mujer flaqueza/ y estimalla es cobardia." (561-562) Guacolda, muy impresionada por el joven gobemador, interroga a Rebolledo (que se ha enamorado de ella) sobre don Garcia, escena incluida para dar lugar al relato detallado y extremadamente positivo de la vida y logros militares del joven gobemador. El autor cumple asi con su  192  parte en el prop6sito panegirico de la obra. Rebolledo le declara su amor a Guacolda a lo que esta responde: "Pues si me quieres y estimas) vente conmigo." (565) Su reacciOn ante la negativa del esparto' a aceptar esa propuesta demuestra su catheter calculador y poco escrupuloso: "Mi ventura ha sido corta/ pues que no llevo esta presa/ por serial de mi victoria." (565) La actitud criticable de Guacolda contrapuesta a la entereza de Rebolledo ante la tentaciOn carnal refuerza positivamente los valores esparioles. "La honra/ es en hombres bien nacidos/ más que el amor poderosa" (565) responde Rebolledo a la proposici6n de Guacolda. De su respuesta se deduce que los araucanos no son de noble naturaleza, puesto que no se rigen por la honra de acuerdo al c6digo establecido, algunos de cuyos elementos consisten en la condenaciOn de la promiscuidad sexual, particularmente en la falta de la virginidad en la mujer, y en la supeditaciOn de los intereses individuales al inter& colectivo (para Rebolledo es más importante el deber social de la guerra que su gratificaciOn personal). Esta situaciOn ejemplifica, ademas, la concepci6n del amor segtin se refleja en el teatro del siglo de oro: si bien el "derecho al amor" permite la atracciOn amorosa entre personas de diferentes clases, esta misma desigualdad social condena este tipo de union puesto que "entre quienes no son iguales el amor es impropio, antinatural - y ser o no ser igual a otro se refiere aqui a condiciones de linaje, riqueza o cualquier otra distinciOn social de superior jerarquia en el orden estamental."193 La escena siguiente ocurre entre los dos graciosos y como tal descansa en los juegos de palabras que recrean, al nivel cOmico, el conflicto entre los dos mundos: Coquin:^i Ah, espariol! ChilindrOn: Gastemos palabras pocas; que soy corto de razones, y permita que le ponga este lazo en las muriecas. iJess! i Valgate la mona! Tu veniste a ser borracho. lEa, camina! Coquin: Por dos horas te ruego que nos sentemos; 193 Maravall 49  193  que no es de perder la sombra destos platanos. ChilindrOn: Ya entiendo. No es mejor que yo te ponga por sombra, colgado al so!? Coqufn: LDOnde, espaiiol? ChilindrOn: En la horca. (567) En esta breve escena resalta la falta de conocirniento del mundo americano del autor, que ubica a sus personajes a "la sombra de estos platanos" (567), arbol completamente ajeno a la flora chilena por razones climaticas.194 El ataque al fuerte espariol que tiene lugar a continuaci6n ofrece ciertos puntos de interes. En primer lugar, por la ubicaciOn que deterrnina el autor para los dos bandos: "El Marques, Rebolledo, don Felipe, y gente, arriba" (567) y luego "Tocan, y salen Caupoliccin, Tucapel, Rengo y Orompello y gente." (567) El hecho de que los esparioles estén "arriba" implica una posiciOn de poder y superioridad confirmada por lo que se hace y dice en escena. Orompello sube y le quita el venablo a Rebolledo, hecho que equivale a la p6rdida del honor, que este Ultimo eventualmente recupera matando a Orompello. La osadia de Orompello (tratar de subir al mismo nivel de los esparioles y enfrentarse a ellos) es castigada con la muerte. Es interesante notar, ademas, que si bien los araucanos por regla general no tienen "honor," la excepciOn la constituye su comportamiento en el campo de batalla. En efecto, las reglas de la guerra son obedecidas tanto por uno como por otro bando. Asi, cuando Rebolledo baja del muro para recobrar su venablo, Caupolican lo defiende, incluso oponiendose a uno de los suyos: Tucapel: iMatadle! Caupolican: No es valerosa hazaria: nadie le ofenda; que cuando solo se arroja por el honor que ha perdido, matarle tantos no es honra. (568)  194 En la contribuciOn de Luis Velez de Guevara a esta obra notamos el mismo desconocimiento al dotar el paisaje chileno de "plâtanos" y "mameyes." (588)  194  La discrepancia de opinion entre Tucapel y Caupolican se manifiesta por primera vez en este episodio rompiendose asi la hegemonia encon