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De la crónica a la escena : Arauco en el teatro del Siglo de Oro Lee, Monica L. 1993

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DE LA CRONICA A LA ESCENA:ARAUCO EN EL TEATRO DEL SIGLO DE ORObyMONICA LUCIA LEEB.A., Simon Fraser University, 1984M.A., Simon Fraser University, 1987A THESIS SUBMITTED IN PARTIAL FULFILLMENT OFTHE REQUIREMENTS FOR THE DEGREE OFDOCTOR OF PHILOSOPHYinTHE FACULTY OF GRADUATE STUDIES(Department of Hispanic and Italian Studies)We accept this thesis as conformingto the required standardTHE UNIVERSITY OF BRITISH COLUMBIAOctober 1993© Monica L. Lee, 1993In presenting this thesis in partial fulfilment of the requirements for an advanced degreeat the University of British Columbia, I agree that the Library shall make it freelyavailable for reference and study. I further agree that permission for extensive copyingof this thesis for scholarly purposes may be granted by the head of my department orby his or her representatives. It is understood that copying or publication of this thesisfor financial gain shall not be allowed without my written permission.(Signature))Department of Hispanic and Italian StudiesThe University of British ColumbiaVancouver, CanadaDate 15 October 1993ABSTRACTFROM THE CHRONICLES TO THE STAGE:ARAUCO IN THE THEATRE OF THE GOLDEN AGEThe encounter between Spain and the New World --the Americas-- is one of thedistinctive historical events of the 15th century. So it is surprising that there is very littlereference to the Americas in the many plays remaining from the Spanish Golden Agetheatre. This thesis studies six plays centering on the Arauco wars in Southern Chile andthe figure of one of the first governors of that country, don Garcia Hurtado de Mendoza.The main objective of this study is to demonstrate to what extent the literary elaboration ofthe topic contributed to the vision of the New World held by the Spanish public.The dramatists that dealt with this theme did not have any direct contact with theAmericas, therefore their representation of that world was based on oral accounts andliterary sources available at the time. Among the latter are the letters of a conqueror, twochronicles, two epic poems and a panegiric text. The first part of this thesis consists of thetextual analysis of this literary corpus. The main focus of the analysis is the influence ofthese sources on the dramas and how the characteristics of each genre contributed to theircreation.The analysis of the dramatic works with Araucanian content (five plays and oneauto sacramental) forms the second part of this thesis. The approach centers particularlyon the representation of the Indian world as the "Other" opposed to the Spanish world. Theanalysis of these texts shows the subtle evolutionary process by which the treatment of thehistorical fact --Arauco and the Conquest-- in the theatre contributed to create the "idea" ofAmerica held at the time in Spain. Also, the re-elaboration of characters and motivesindicates the emergence of native mythical figures which have become part of the historicand cultural patrimony of Chile today.11SUMARIODE LA CRONICA A LA ESCENA:ARAUCO EN EL TEATRO DEL SIGLO DE OROEs sorprendente la escasa presencia del mundo americano en las miles de obrasteatrales que nos quedan del siglo de oro espariol, sobre todo dada la importancia delencuentro entre las dos culturas para la peninsula. Esta tesis estudia seis de las escasasobras recuperadas de contenido americano, basadas en las guen-as de Arauco y en la figurade uno de los primeros gobernadores de Chile, don Garcia Hurtado de Mendoza. Elobjetivo principal de este estudio es demostrar hasta que punto el tratamiento literario deltema pudo contribuir a la vision que del Nuevo Mundo se form6 el pliblico espariol.Los dramaturgos que trataron de dicho tema no tuvieron un contacto directo con lasAmericas y, por lo tanto, su representaciOn esta basada en el recuento oral y en las fuentesliterarias de que disponian. Entre estas illtimas se cuentan las cartas de un conquistador,dos poemas epicos, dos crOnicas y un texto panegirico. La primera parte de este trabajoconsiste en el analisis textual de este corpus literario, prestando particular atenciOn a lamultiplicidad de generos y a las caracteristicas propias de cada uno de ellos, puesto que estoafecta, naturalmente, la producciOn dramatica que nos ocupa.El analisis de las obras teatrales de contenido araucano (cinco dramas y un autosacramental) constituye la segunda parte del trabajo y desarrolla nuestra tesis. NuestraaproximaciOn se centra fundamentalmente en la representaci6n del mundo nativo como"Otro" opuesto al mundo espariol. El estudio de los textos muestra, efectivamente, el sutilproceso evolutivo a tray& del cual el tratamiento teatral del hecho hist6rico --Arauco y laConquista-- contribuy6 a crear la "idea" de America en la Esparia de la epoca, e indica,mediante la reelaboraciOn de personajes y motivos, la emergencia de figuras mfticas delmundo nativo que son en la actualidad parte del patrimonio histOrico y cultural chileno.1111NDICEAbstractSumarioIndiceReconocimientosDedicatoriaIntroducciOnPARTE I^Los textos sobre Arauco anteriores al teatro del siglo de oro.^7Capftulo I^Las cartas de Pedro de Valdivia^ 11GerOnimo de Bibar. Cr(Silica y relaciOn copiosa y verdadera de losreinos de Chile Alonso de Ercilla. La AraucanaAlonso de GOngora Marmolejo. Historia de Chile desde sudescubrimiento hasta el alio 1575 Pedro Maririo de Lobera-Bartolome de Escobar.CrOnica del reino de Chile Pedro de Oria. Arauco domadoCristóbal Suarez de Figueroa. Hechos de don Garcia Hurtado deMendoza. cuarto marques de Cafiete Capftulo IICapftulo IIICapitulo IVCapitulo VCapitulo VICapftulo VII3450668297114PARTE IT^Los textos dramaticos sobre el Arauco^ 123Capin'lo VIIICapitulo IXCapfullo XCapitulo XICapfullo XIICapftulo XIIILope de Vega. Arauco domadoGaspar de Avila. El gobernador prudenteRicardo del Tuna. La belligera espariolaLuis de Belmonte Bermildez y colaboradores. Algunas hazafias delas muchas de don Garcia Hurtado de Mendoza. Marques de CafieteFrancisco Gonzalez de Bustos. Los esparioles en ChileLope de Vega. La Araucana126149165184204219ivConclusion^ 233Obras citadas 244Obras consultadas^ 250VReconocimientosQuisiera expresar mi profundo agradecimiento a los miembros de mi comite por elapoyo continuo y por sus oportunas sugerencias en el desarrollo de este proyecto. Le estoyespecialmente agradecida a mi director de tesis, Dr. Arsenio Pacheco-Ransanz, por habercompartido conmigo sus amplios conocimientos. Quisiera agradecer, tambien, a todos miscolegas y amigos que de alguna manera han contribuido en la realizaciOn de este trabajo.Por tlltimo, doy las gracias a mi familia y en particular a Daniela, mi hija y mi mayoraliciente.viA Daniela, antes, ahora y siempreviiDe la cr6nica a la escena: Arauco en el teatro del siglo oro.IntroducciOnBajo el reinado de los reyes catOlicos Espana logra la unidad politica y territorial queda origen a un imperio cuya base de poder hegemOnico es una supuesta unidad religiosa, ycuyo fundamento ideolOgico tiene sus rakes en la epoca medieval, escenario de la guerrasanta contra el infiel. Es obvio que en el siglo XVI, durante los reinados de Carlos V yFelipe II, la idea de un imperio fundado sobre semej ante base no responde ya a la realidadhist6rica de aquel momento. A aquella idea imperial obedecen, indudablemente, laexpulsion de los judios primero y de los moriscos más tarde, y una polftica exterior deguerra y expansiOn, cuyas desastrosas consecuencias econ6micas y culturales son hartoconocidas. Y asi, hacia fines del siglo XVI la decadencia del imperio se manifiesta en todasu magnitud. Este momento crftico de transiciOn y de cambios profundos a todo nivel fuecaptado en toda su intensidad por una literatura tan rica como compleja. El espiritu delbarroco espaliol, claro reflejo de esa crisis y paradOjicamente ligado a la tradiciOn medieval,permea la literatura de la epoca, ya sea para criticar el sistema, como en el caso de Quevedoy Cervantes (aunque desde distintos puntos de vista), o para apoyar el statu quo, como enel caso del teatro de Lope. Los escritores, y en especial los dramaturgos, recurren a unaamplia gama de temas y tëcnicas para presentarnos su propia visi6n del mundo, siendoparticularmente notorio el recurso de utilizar el pasado histOrico como punto de referencia.En semej ante contexto, y excepciOn hecha de las CrOnicas, es notable la relativamente tenuepresencia del tema de la Conquista americana en la literatura del siglo de oro, siendo comofue tamaiia empresa tan fundamental al papel hegem6nico que Espana se atribuye en laEuropa de la epoca.1Los cronistas, por supuesto, nos han dejado numerosos y valiosos documentos queatestiguan los azares de la Conquista y el espiritu que inspir6 tales empresas, de las cuales1 Al respecto, vease Miguel Aguilera, America en los clâsicos esparloles (Bogotd: Instituto Colombianode Cultura Hispanica, sl.).1fueron en muchos casos testigo presencial o, cuando no, portavoz de lo que les habia sidotrasmitido por aquelos que participaron en los hechos.2 LOgicamente, el espiritu quepermea dichas obras estuvo fuertemente influido por la realidad social y especifica visiondel mundo de cada autor; y es pues posible adivinar en ellas las distintas corrientespoliticas y filosOficas en pugna en la Espana de la epoca. Un analisis de las cr6nicas quetenga en cuenta el hecho nos presenta la Conquista no como el resultado de una empresahegemOnica, sino como la extensiOn y continuaciOn de los ya conocidos y biendocumentados conflictos existentes en la peninsula.3 Las obras de los cronistas han sidoampliamente investigadas desde el punto de vista histOrico y, en menor medida, desde elpunto de vista de la crftica literaria, particularmente en los tiltimos tiempos.4Como tema especificamente literario, el Nuevo Mundo tiene una cierta importanciapero una relativamente limitada difusiOn. Rizguese, por ejemplo, su escasa presencia en elteatro. Cinadonos a los grandes dramaturgos, a Lope de Vega se le conocen tan sOlocinco obras de tema especfficamente americano (cuatro comedias y un auto sacramental)5rnimero en verdad insignificante ante los centenares que forman su producciOn global, deTirso de Molina apenas nos quedan tres6 y de CalderOn de la Barca tan sOlo una.7 Debeserialarse, sin embargo, que el Nuevo Mundo proveyO numerosos elementos tematicos2 Vease, por ejemplo, el caso de la crOnica de Pedro Mariilo de Lobera (refundida por Escobar) del que setrata ampliamente en este estudio por ser fuente directa de algunas de las obras teatrales sobre el tema deArauco. Miguel Angel Vega, Literatura chilena de la Conquista y de la CoIonia (Santiago: Nascimento,1954) 22-28.3 Veanse sobre el particular los penetrantes analisis de Americo Castro (De la edad conflictiva [Madrid:Taurus, 1972] y La realidad histOrica de Espafia [Mexico: Pomia, 1966]) y Marcel Bataillon Erasmo yEspaila: Estudios sobre la historia espiritual del siglo XVI  (Mexico: Fondo de cultura econOmica, 1966).4 Vease, por ejemplo, Catherine Poupeney-Hart, Relations de l'expedition Malaspina aux confins delEmpire espagnol. L'echec du voyage (Longuevil: Editions du Preambule, 1987).5 El nuevo mundo descubierto por ColOn, El Brasil restitufdo, Arauco domado, El marques del Valle,conocida tambien como La conquista de Cortes (obra perdida), y el auto sacramental La Araucana. 6 Todo es dar en una cosa, Amazonas en Indias, y La lealtad contra la envidia y estAn reunidas en la trilogiaHazailas de los Pizarro.7 La aurora en Copacabana.2que, directa o indirectamente, enriquecieron la literatura de la 6poca; cabe destacar entreellos la geografia y el personaje del "indiano".8Algunos hechos especificos fueron decididamente fuente preferida de estosautores. En su prOlogo a Dos comedias famosas y un auto sacramental, al estudiar lahistoria de America como fuente del teatro antiguo espaiiol, el conocido critic° e historiadorchileno José Toribio Medina distingue, en cuanto al tema, cuatro grupos principales deobras dramaticas: a) sobre descubridores y conquistadores, b) sobre otrospersonajes notables, c) comedias de santos o de asunto religioso, y d) aquellas desucesos varios.9 Del primer grupo tenemos obras basadas principah-nente en las figuras deColon y Hernán Cortés. Las de asunto religioso incluyen episodios de santos americanos,como por ejemplo Santa Rosa de Lima de Agustin Moreto y La Aurora en Copacabana deCalderOn. Entre las de sucesos varios se distingue El Brasil Restituido de Lope de Vega,cuyo tema gira en torno a la restauraciOn de la bahla de Todos los Santos en Brasil, la cualhabia cad() en poder de los holandeses. Pero el tema americano que sin duda más atrajo alos autores de la epoca fue el Arauco, y en particular los sucesos relacionados con elpersonaje don Garcia Hurtado de Mendoza.Las guerras de Arauco, relacionadas con la conquista de Chile, tuvieron su primeramanifestaciOn literaria en la obra de Alonso de Ercilla, La Araucana (I Parte, 1569, II Parte,1578, III Parte, 1589), primer poema 6pico de la literatura hispanoamericana, que prontoalcanzO enorme popularidad. En 61 se presenta una visiOn glorificada de los indiosaraucanos haciendo de ellos dignos rivales de la valentia y el coraje esparioles.10 La8 Sobre el particular, vease Valentin de Pedro, America en las letras espallolas del siglo de oro  (BuenosAires: Sudamericana, 1954).9 José Toribio Medina, Dos comedias famosas y un auto sacramental  (Santiago: Barcelona, 1917) 11-149.10 La critica difiere respecto at papel de los indios y esparioles en la obra de Ercilla. Para Valbuena Prat,por ejemplo, el protagonista indiscutido de La Araucana es el pueblo araucano. Segtin el chileno EduardoSolar Correa este papel le corresponde a Espalla. Por su parte Jean Ducamin, quien ha dedicado extensosestudios at poema, es partidario de la tesis que propone como protagonistas tanto at personaje colectivoindio como at espaiiol. Esta problematica se tratard más detalladamente en la secciOn correspondiente a laobra de Ercilla.3Araucana fue fuente de reelaboraciOn e inspiraciOn para otros poetas, entre los que destacanDiego Santisteban Osorio (Cuarta y Quinta Parte de La Araucana, 1598), Pedro de Olia(Arauco domado. 1605), Juan de Mendoza Monteagudo (Las Guerras de Chile, 1660),Fernando Alvarez de Toledo (Puren indOmito), Juan de Castellanos (Elegia de varonesilustres de Indias, 1589) y Antonio Saavedra Guzman (El peregrino Indiano, 1599). LaAraucana tambien dio origen a romances,11 y fue parcialmente utilizada como fuentedocumental por varios cronistas: Alonso de GOngora Marmolejo (Historia del Reino deChile, 1575), Pedro Mariiio de Lobera (CrOnica del Reino de Chile, 1594) y el PadreAlonso Ovalle (HistOrica RelaciOn del Reino de Chile, 1646). Deben recordarse tambien lacrOnica de Cristóbal Suarez de Figueroa (Hechos de don Garcia Hurtado de Mendoza,1613) escrita por encargo de la familia del marques, y la de Francisco Ntiiiez de Pineda yBasculian (El cautiverio feliz), obra que se podria considerar, de hecho, como una novelahistOrica.En el teatro, como ya dijimos, Lope de Vega dedic6 al tema una tragicomediatitulada Arauco dom ado (1599) y un auto sacramental, La Araucana, de fechadesconocida; Gaspar de Avila nos dej6 El gobernador prudente (1613-1614) y Ricardo delTuna La belligera espaiiola (1612-1615). Se cuentan, ademas, la obra de Luis deBelmonte, Algunas hazatlas de las muchas de don Garcia Hurtado de Mendoza. marques de Catiete (1622), escrita en colaboraciOn con otros ocho dramaturgos (de aqui quegeneralmente se la conozca como la comedia de los nueve ingenios) y la obra de FranciscoGonzalez de Bustos, Los espaiioles en Chile (1652). Obras posteriores al siglo XVII sonValdivia en Tucapel de Nebreda y Acosta (1759), El hercules chileno, de autordesconocido, y Arauco libre y el nuevo Caupolican de José Manuel Sanchez Rojas.Es cierto que el descubritniento y la conquista de America contribuyeron al poderioespatiol, pero las nuevas y aparentemente interminables fuentes de riqueza exigieron un11 Vease Patricio L,erzundi, Romances basados en "La Araucana"  (Madrid: Playor, 1978).4plan de organizaciOn y administraciOn en las colonias, la implementaciOn del cual generOasimismo graves conflictos en la peninsula y cuyas repercusiones polfticas, econOmicas,sociales y culturales se dejan sentir atilt en nuestro tiempo. El planteamiento y laresoluciOn de la mayoria de esos conflictos responde a y representa el enfrentamiento de lasdistintas posiciones filosOficas e ideolOgicas imperantes en la sociedad espaiiola de laepoca, hecho que se trasluce, a nuestro juicio, en las obras dramaticas que aqui nosinteresan, y que merece especial atenciOn y un estudio coherente. Mucho se ha elaborado,en efecto, sobre las consecuencias de la politica conquistadora en America, pero no losuficiente, quiza, sobre las causas de las mismas, y cuando se ha atendido a ellas no se haconsiderado con toda la atenciOn que merece el momento histOrico que vivia Espana, ni elmaterial literario que tan vivamente lo refleja.La crftica literaria relativa a las obras de tema americano escritas durante el siglo deoro es, efectivamente, escasa, incompleta, y en la mayoria de los casos, obsoleta. Esto seaplica en forma especial al teatro y particularmente a las obras que acabamos de citar,puesto que el material existente, salvo contadas excepciones, se limita a una someradescripciOn de las mismas. Es necesario entonces, a nuestro juicio, un estudio detalladoque tome en consideraciOn las fuentes, el contexto histOrico y literario de su producciOn y eltexto en si, incluyendo todos los aspectos de la representaciOn dramatica. Y esta necesidadjustifica, a nuestro parecer, el presente trabajo, cuyo principal objetivo sera el analisisdetallado de los textos dramaticos del siglo de oro que tratan el tema araucano, prestandoparticular atenciOn a la percepciOn que de America reflejan los mismos y, partiendo dedicho analisis, trataremos de averiguar si, a traves del popular medio de la representaciOnteatral, se llegO a crear una imagen estereotipada del Nuevo Mundo. Uno de los aspectosque se tendra en cuenta para este propOsito sera el estudio de los personajes, en particularlas figuras del indio y del conquistador espaiiol, y la formaci6n y evoluciOn de personajesmfticos a partir del dato hist6rico. Por otra parte, es posible avanzar que la lectura de lasobras a analizar presenta una dinamica evolutiva, indice de una lenta progresiOn hacia una5vision americana nacionalista, que indudablemente merece un detallado analisis. Esta tesisse propone pues, como uno de sus objetivos subsidiarios, fijar el limite temporal que marcael inicio de una identidad literaria nacional contrapuesta a la perspectiva espariolapredominante durante los dos primeros siglos de la conquista.6Parte I.Los textos sobre el Arauco anteriores at teatro del siglo de oroEl propOsito de la primera parte de esta tesis es establecer la relaciOn entre losdiversos textos que generaron el discurso del Arauco en el teatro espaiiol del siglo XVII.El estudio de dicha relaciOn no consistird Unicamente en comprobar qu6 datos o modelosretOricos se traspasan de un texto a otro, sino que, una vez identificados esos datos omodelos, se analizard su significaciOn en el nuevo orden en que se insertan.12Sabemos que tanto La Araucana de Alonso de Ercilla como el Arauco domado dePedro de Oiia, fueron obras de amplia circulaciOn en la Espalia del siglo XVII. Supresencia en las obras de teatro de trasfondo araucano es indiscutible, particularmente en elcaso del Arauco domado de Lope de Vega, como ya han documentado José ToribioMedina, Jorge Roman Lagunas, Edna Sofia Whalen y Robert Shannon.13 MenosatenciOn, sin embargo, se ha prestado al estudio de las crOnicas como primera instancia deldiscurso sobre el Arauco. Se hace necesaria, pues, la lectura cuidadosa de las mismas,ademas de la de los poemas epicos, para intentar obtener nueva luz sobre los motivos queprovocaron la selecci6n de unos materiales sobre otros, selecciOn con la que se inicia unalarga cadena histOrica, literaria y mftica que ha ido conformando nuestra percepciOn actualdel proceso de la conquista en Chile.12 Partiendo de la teoria de la intertextualidad de ICristeva, reconocemos que todo acercamiento a un textodebe considerar los textos anteriores y los mecanismos de transformaciOn presentes en su elaboraciOn. Estereordenamiento del discurso es lo que Antonio G6mez Moriana llama "calco discursivo." Una lecturaintertextual implica, por lo tanto, la identificaciOn de los componentes conformadores del caleo discursivo,es deeir, reconocer el entrecruce de cOdigos y practicas discursivas. Vease Antonio GOmez-Moriana, "TheSubversion of Ritual Discourse: An Intertexual Reading of Lazarillo de Tormes," Discourse Analysis asSociocriticism (Minneapolis: U of Minnesota P, 1993) 9-27. Sobre La teoria de la intertextualidad vease:Julia ICristeva, Semiotike, Recherches pour una semanalyse  (Paris: Seuil, 1969).13 Veanse: Jose Toribio Medina, Historia de la literatura colonial en Chile,  vol. 1 (Santiago: Imprenta dela Libreria de El Mercurio, 1878) 1-117; Jorge Roman Lagunas, ed., Don Alonso de Ercilla, inventor deChile (Santiago: Pomaire, 1971); Edna Sofia Whalen, "EdiciOn critica del Arauco domado de Lope deVega," diss. U of Iowa, 1972; y Robert M. Shannon, Visions of the New World in the Drama of Lope deVega (New York: Peter Long, 1989).7Sabemos de siete autores de la segunda mitad del siglo XVI (un conquistador autorde numerosas cartas, lies cronistas, dos poetas y un autor panegirico) que, probablemente,fueron conocidos por nuestros dramaturgos. Sus obras varian en cuanto a los materialesque incluyen, particularmente en lo que se refiere a periodo histOrico que tratan, pero todascubren, de alguna manera, el espacio fisico y temporal coma a la producciOn dramaticaque nos ocupa. Este es bastante reducido, limitandose a los hechos ocurridos en Araucoentre 1541 y 1561, es decir desde la llegada de Pedro de Valdivia a Chile en su primeraexpediciOn hasta la salida de Chile del joven gobernador Garcia Hurtado de Mendoza, queconninmente se considera como la fecha termino de la conquista. Estos veinte ariosestuvieron marcados por la penetraciOn de Valdivia hacia el sur, su muerte por losaraucanos en 1553, los afios de anarquia que se siguieron y la continuaciOn de la laborfundadora de Valdivia en el sur y el sometimiento parcial y temporal de los araucanos bajoel gobiemo de Garcia Hurtado de Mendoza de 1557 a 1561, ario en que tanto el como supadre, virrey del Penl, fueron destituidos de sus respectivos cargos por la corona.Esta primera parte de nuestro trabajo incluird, por lo tanto, el estudio diacrOnico delos siguientes textos:1. Pedro de Valdivia. Once cartas y una instrucciOn a sus apoderados en la Cone, escritasentre 1545 y 1552.2. GerOnimo de Bibar. CrOnica y relaci6n copiosa y verdadera de los reinos de Chile.(1558)3. Alonso de Ercilla. La Araucana. I parte (1569)4. Alonso de G6ngora Marmolejo. Historia de Chile desde su descubrimiento hasta el ario1575. (1575)5. Alonso de Ercilla. La Araucana. II y lU panes. (1578 y 1589 respectivamente)6. Pedro Maririo de Lobera-Bartolome de Escobar. CrOnica del reino de Chile. (1596)7. Pedro de Oria. Arauco domado. (1596)88. Cristóbal Suarez de Figueroa. Hechos de don Garcia Hurtado de Mendoza, cuartomarques de Cafiete. (1613)Si bien todas estas obras tratan sobre un tema comtin, la multiplicidad de generos(carta, crOnica y poesia) obviamente influye en el tratamiento e interpretaciOn que de dichotema se da en cada una de ellas. En nuestra aproximaciOn a estos textos tendremos puesmuy en cuenta las caracteristicas propias de cada Oiler°, y el modo en que ello afecta anuestras conclusiones; sin olvidar que en el contexto de la epoca que nos ocupa fueron lospreceptistas seguidores de AristOteles, como el Pinciano a fines del siglo XVI y Cascales aprincipios del XVII, quienes ejercieron una mayor influencia en la teoria y practica literariasde aquel entonces. Coinciden todos ellos en aceptar la definici6n aristotelica de poesiacomo imitaciOn, caracteristica que la diferencia de la historia. Al respecto dice el Pinciano:"No la prosa y el metro diferencian a la historia de la poetica, sino porque esta imita yaquella no; porque si la obra de Herodoto se pusiese en metro y la de Homero en prosa, nopor eso dejaria de ser este poeta y ague histOrico."14 Complementario es el juicio deCascales para quien "el historiador y el Poeta son diferentisimos en escribir una mismacosa, porque el uno la escribe narrando y el otro imitando, y que la narraciOn y la imitaciOnsiguen diversos caminos y el Historiador mira objeto particular, y el Poeta universal."15Sin embargo, si bien para el primero "poeta" es el que escribe sobre acontecimientoslejanos e "historiador" es el que narra en el lugar de los sucesos, para el segundo los temashistOricos son más aptos para la poesia que los de la propia invenciOn. Segiin Cascales lahistoria se puede convertir en poesia: "Solo se ha de notar, que quando la acci6n eshistOrica, si no pasO la cosa como debiera pasar segtin el arte, eso que falta lo ha de suplirel Poeta, ampliando, quitando, mudando, como más convenga a la buena imitaciOn."1614 Citado por Antonio Vilanova en "Preceptistas de los siglos XVI y XVII" en Guillermo Diaz-Plaja,Historia general de las literaturas hispanicas vol. 3 (Barcelona: Vergara, 1968) 607.15 Citado por Antonio Vilanova 625.16 Citado por Antonio Vilanova 625.9Puesto que ademas de aquellos claros ejemplos de historia y poesia representadospor las crOnicas y los poemas epicos, hemos de considerar en nuestro estudio las cartas deValdivia, ejemplo prototipico de retOrica persuasiva opuesto a la retOrica ornamentalpredominante en la poesia de Ercilla y Oria y aun a la más moderada de las crOnicas, paraponderar justamente la funci6n que los elementos retOricos desemperian en las obras aquiestudiadas nos apoyamos sobre todo en la clara definiciOn que nos ofi-ece Northrop Frye:"Rhetoric has from the beginning meant two things: ornamental speechand persuasive speech. These two things seem psychologicallyopposed to each other, as the desire to ornament is essentiallydisinterested, and the desire to persuade essentially the reverse. In factornamental rhetoric is inseparable from literature itself, or what we havecalled the hypothetical verbal structure which exists for its own sake.Persuasive rhetoric is applied literature, or the use of literary art toreinforce the power of argument. Ornamental rhetoric acts on its hearersstatically, leading them to admire its own beauty or wit; persuasiverhetoric tries to lead them kinetically toward a course of action. Onearticulates emotion; the other manipulates it."17Asi pues no necesariamente explicitos, pero siempre presentes en nuestro trabajo, losconceptos elementales que acabamos de serialar matizan en todo instante tanto el enfoque denuestros analisis como las conclusiones a que dicho enfoque conduce.17 Northrop Frye, Anatomy of Criticism (Princeton: Princeton UP, 1957) 245.1 0Capitulo ILas cartas de Pedro de Valdivia.Chile entra en el panorama de la conquista espafiola el alio 1536 con la expediciOnde Diego de Almagro. Las dificultades encontradas durante este viaje: el agotador cruce porla cordillera, la vastedad y dureza del desierto, la pobreza del terreno y la agresividad de losnaturales, contribuyeron indudablemente a que Almagro volviera al Peril con una impresiOnmuy negativa de Chile, ofreciendo una poco halagiieila imagen del pais, la cual se difuncli6rapidamente. A causa de ello, quiza, la empresa chilena se demora por tres arms, hasta queen 1539 el capitan Pedro de Valdivia solicita del gobemador Francisco Pizarro permiso paraexplorar y conquistar la regi6n al sur del Perd.Sobre el origen de Pedro de Valdivia se sabe poco, y con seguridad sOlo que eranatural de Extremadura (es por eso que llamara a las tierras conquistadas por el, "del NuevoExtremo"). Si los datos del cronista GOngora Marmolejo son ciertos y Valdivia muri6efectivamente a los 56 aiios en 1553, ello querria decir que habia nacido en 1497. De sucarrera militar sabemos que sirviO en Italia y en Flandes. A fines de 1534 o principios de1535 pas6 a las Indias y en 1537 se encontraba en el Perd nombrado maestre de campo porPizarro. En premio a su labor militar le fue concedida una encomienda en el alto Peril y unamina de plata en Porco. Valdivia abandonO todo esto en su afan por conquistar el territoriochileno, a pesar de lo desprestigiado que este se encontraba.Los historiadores concuerdan en considerar que lo que guiaba a Valdivia en suempresa no era sOlo el lograr mayor bienestar y riqueza, sino tambien alcanzar la gloriapersonal y la perpetuaciOn de su nombre. Asi, por ejemplo, Ricardo Ferrando Keun nosdice: "Atraido por su espiritu renacentista de dar gloria a su nombre, encontrO campopropicio para las aventuras posibles, en el extenso campo de America, que recien se abria ala Conquista."18 Al respecto comenta José Toribio Medina: "i,Que le importaban a el las18 Ricardo Ferrando Keun, Y asf naciO la frontera... Conquista. Guerra. OcupaciOn. PacificaciOn. 1550-1900 (Santiago: AntArtica, 1986) 6.1 1riquezas Si su espada permanecia ociosa, de que le servirfa en aquellas soledades el templevigoroso de su alma si no encontraba un objeto digno de su noble ambiciOn en queejercitarlo?"19Conviene recordar, de todos modos, que la actitud de lanzarse a locas aventuras enbusca de petpetuar la gloria del propio nombre no es prerrogativa de Valdivia, sino lugarcom6n entre los conquistadores de la epoca. Mario Ferreccio Podesta, en su introducciOn alas Cartas de Valdivia, dice asi respecto a los motivos que animaron a este conquistador:"LQue capitan de hombres, por lo demas, coronO su misiOn americanacon un sedentario cargo ciudadano?; ese otro, Gonzalo Pizarro, znoabandonO su gobernadurfa de Quito por la loca empresa de La Canela enlas selvas todavia hoy no descifradas del Amazonas?, y de su tropel dealucinados seguidores, no se desprendiO aquel otro loco mayor,Francisco de Orellana, que dio en la for de dejarse llevar -Len una balsa,en un botezuelo?- por ese do inmenso, desconocido, hasta sudesembocadura en el Atlantico?"20A pesar de tener noticia sobre las asperas condiciones del territorio chileno, Valdiviaemprendi6 la marcha y, despues de un viaje lleno de dificultades, llegO hasta el valle delMapocho donde fundO, el dia. 12 de febrero de 1541, la ciudad de Santiago del NuevoExtremo, la futura capital del reino de Chile. La falta de dinero es la constante delconquistador durante esta etapa de su vida. EnviO numerosos emisarios en busca de dineroal Per6, pero este, o tardaba en llegar o sencillamente no llegaba en absoluto, sumiendo lacolonia en la pobreza y el hambre. En 1546 Valdivia realiza su primera excursionconquistadora al sur llegando hasta la orilla none del do Bio-Bio. En esta expediciOn se dala batalla de Quilacura (o Quelancura) encuentro en el que los indios sufrieron grandes19 Jose Toribio Medina, Historia de la literatura , vol. 2, 10.20 Mario Ferreccio Podesta, ed. Cartas de relaciOn de la Conquista de Chile (Santiago: Universitaria,1986) 13-14. Claro que el editor no elabora aqui sobre las causas que motivaron a Gonzalo Pizarro y aOrellana a adentrarse en el Amazonas y que en el caso del primer° fue la btisqueda del arbusto de la canela,muy preciado en la epoca y del que se decia existia en abundancia en la region selvatica. Sin embargo, biensabemos que estas expediciones eran motivadas principalmente en torno a dos mitos: las amazonas y elDorado. Vease al respect° Beatriz Pastor, Discursos narrativos de la conquista: mitificacien y emergencia(Hanover: Ediciones del Norte, 1988). Lo paradejico e inexplicable, hasta cierto punto, es el empefio deValdivia por colonizar Chile sabiendo lo duro e inhOspito de dicha region.12perdidas humanas. De vuelta a Santiago Valdivia se entera de la sublevaciOn de GonzaloPizarro en contra del rey y vuelve al Pend a participar a favor de la corona en la guerra civilque alli habia estallado, volviendo a Chile alrededor de 1548. La guerra civil alcanz6proporciones mayores en el Pend pero no en Chile, aunque hubo un intento de conspiraci6nen contra de Valdivia, que fue descabezada por 6ste con la mayor energia.Pedro de Valdivia parte en una segunda expediciOn al sur en 1549, fundando laciudad de la ConcepciOn en 1550, y en los arios siguientes la Imperial, Valdivia y Villarricay los fuertes de Arauco, Tucapel y Puren. Esta intensa actividad fundadora, valiosa desdeel punto de vista del establecimiento de un territorio poblado por esparioles, contribuyO sinembargo a debilitar su capacidad a causa de la redistribuciOn del contingente humano quevenia con el. Al dividir sus fuerzas se hizo evidente su vulnerabilidad ante los indios. Esbajo estas condiciones que el Arauco se subleva y Valdivia pierde la vida en la batalla deTucapel. Su muerte marca un grave retroceso desde el punto de vista de la conquistaespariola. La colonia se extiende hacia el sur hasta el do Bio-Bio, pero de hecho seconcentra principalmente al norte del do Maule. El dominio del territorio entre ambos dosseguira siendo incierto por los prOximos 260 arios.21 Al sur del Bio-Bio la situaciOn varfamucho de region en regi6n, seglin la mayor o menor resistencia por parte de los araucanos.Se conoce la existencia de al menos treinta y dos cartas de Valdivia de las cuales sehan editado sOlo once,22 habiadose encontrado una doceava recientemente.23 Las21 Esta region, conocida hasta hoy como La Frontera, fue finalmente dominio del gobierno chileno en1886.22 Al respecto vease la introducciOn de Jaime Eyzaguirre a la ediciOn de las cartas de Pedro de Valdiviahecha por José Toribio Medina, Cartas de Pedro de Valdivia (Santiago de Chile: Fondo HistOrico yBibliografico Jose Toribio Medina, 1953) xxvi-xxxiv.23 Por la poca informaciOn existente respecto a esta tiltima carta nos permitimos reproducir en su totalidadel articulo titulado "Impiden editar carta de Pedro de Valdivia", aparecido en Chile en El Mercurio 3 defebrero 1991 ed. nac.: 3 (Revista del domingo).'1,Para clue inventar una historia cuando puedes copiar la ya existente? Quiz& en la epoca en queAnatole France escribiO esta frase, era más expedito el camino para lograr copiar la historia. Sin embargo,los tiempos cambian. La carta inedita de Pedro de Valdivia, encontrada recientemente por el historiadorchileno Julio Olavarria en una biblioteca privada de Estados Unidos, no podrd ser publicada por disposiciOndel gobierno americano. La misiva, aunque no altera en absoluto la historia de Chile, tiene un gran valor13estudiaremos en orden cronolOgico. Estableceremos en primer lugar las edicionesexistentes hasta ahora, seguidas de un escueto resumen del contenido, y daremos luego elanalisis crftico textual.La primera carta esta dirigida a Gonzalo Pizarro y fechada en Santiago el 20 deagosto de 1545. Se encuentra reproducida en un facsImil reducido en las laminas VIII-IXen el catalogo de documentos From Panama to Peru.24 En 1928 fue publicada en laRevista Chilena25 con prOlogo y notas de José Toribio Medina y tambiën en su ediciOn delas cartas de 1929, reeditada en 1953 con prOlogo de Jaime Eyzaguirre. Francisco EsteveBarba la incluye en 1960 en el tomo 131 de la Biblioteca de Autores Esparioles. Aparecetambien en la ediciOn de Mario Ferreccio Podesta publicada por primera vez en 1970.En esta primera carta Valdivia presenta sus condolencias a Gonzalo Pizarro por lamuerte de su hermano Francisco.26 Tambien da noticia de la llegada de Gaspar de Orense(fiel amigo de Gonzalo Pizarro) a Chile y de Joan Baptista de Pastene, a quienes favoreciOsobremanera por sus servicios. Nos enteramos, ademas, del envio al Cuzco de Alonso deMonroy, su teniente general y hombre de extrema confianza de Valdivia, con cartas en queel conquistador da cuenta de los pormenores de su quehacer y de las condiciones de la tierraconquistada o por conquistar.La segunda carta, fechada el 4 de septiembre de 1545 y dirigida al EmperadorCarlos V desde La Serena, fue encontrada por Juan Bautista Murioz en Simancas y en laactualidad se halla en el Archivo General de Indias, Patronato, legajo 192. Eventualmente,esta carta llegO (con otras) a manos del naturalista franc& Claudio Gay quien la public() enhistOrico. Seem Olavarria, esta viene a llenar un vacio de casi tres Mos de silencio sobre las actividadesepistolares de Valdivia, ya que entre 1545 y 1548 no se conocla ninguna carta fumada por el.El documento, que data del 10 de agosto de 1546, iba dirigido a Francisco Pizarro, Virrey del PentEn la carta, el conquistador de Chile describe el combate de Quelancura y la expediciOn que, por primera vez,Jo puso en contacto con los araucanos, a quienes compara con los tudescos "por su valentfa y coraje en lalucha"24 From Panama to Peru (London: Maggs Bros., 1925).25 "Carta a Gonzalo Pizarro," Revista Chilena, 12 (1928) 965-972.26 Francisco Pizarro (1475?-1541) Hijo ilegftimo del coronel Gonzalo Pizarro y de Francisca Gonzâlez,ambos de linaje hidalgo. Despues de conquistar el Peril fue asesinado par los almagristas. RecibiO el tftulode marques y dejo descendencia ilegitima de su union con la hija del inca Huaina Capac.14el tomo primero de documentos anejos de su Historia fisica y polftica de Chile (t. I, 49-73). Aparece tambien en la Colecci6n de Historiadores de Chile de 1865 (t. II, 1-17), en elperiOdico santiaguino El Ferrocarril (12 de febrero de 1989), y luego en las ediciones deMedina, Esteve Barba y Ferreccio Podesta anteriormente mencionadas. Existe adernas unaversion inglesa hecha por R. Cunninghame Graham.Esta segunda carta de Valdivia relata los pormenores significativos de los cincoarios que ha pasado en Chile. Los hechos narrados dan cuenta de las dificultadesencontradas por el para iniciar la travesia desde el Peru, y del arduo viaje bajo la constanteamenaza de enfrentamientos con los indios antes de llegar al vane donde funda Santiago, enfebrero de 1541. Valdivia informa, ademas, sobre su nombramiento como gobernador porla asamblea de vecinos (cabildo abierto), sobre la conjuraciOn en contra suyo y elalzamiento de los nativos. Todo esto, dice, ha sido muy costoso econOmicamente y leobliga a pedir refuerzos al Perti, tarea que delega en Alonso de Monroy. Este vuelve de suempresa en 1543 y con estos refuerzos y la llegada del marino Joan Baptista Pasteneempieza el primer avance hacia el sur.A continuaciOn, Valdivia describe el terreno chileno en terminos muy favorables,haciendo especial hincapie en la fertilidad de la tierra y en la bondad del clima. Por Ultimo,en la parte final de su misiva comunica al emperador que ha enviado nuevamente emisariosal Peril para pedir refuerzos, por tierra a Alonso de Monroy (por segunda vez) y por mar aJoan Baptista de Pastene (este Ultimo lleva dineros). Escribe que lo que necesita con mayorurgencia son armas, herraje, pOlvora y genie. Del emperador requiere que su laborconquistadora no sea perturbada desde Espana, sino apoyada. El portador de esta carta esAntonio de Ulloa.La tercera carta esta dirigida a Hernando Pizarro27 y suscrita en La Serena el 4 deseptiembre de 1545. Fue escrita, sin embargo, en Valparaiso el 15 de agosto de ese mismo27 Hernando Pizarro era el mayor de los Pizarro. Cuando los problemas entre almagristas y pizarristascomenzaron en el Peni, Francisco Pizarro envi6 a su herrnano como embajador suyo ante el emperadorCarlos V para que defendiera sus intereses. Hernando Pizarro partici a Espafia a cumplir esta misicin en junio15afio. Segtin José Toribio Medina, esta carta no habria llegado nunca a su destinatario sinoque habria caldo en manos del presidente La Gasca28 entre cuyos papeles se encontr6. Eloriginal de esta carta, sin firmar, se encuentra en la "Henry E. Huntington, Library and ArtGallery", en San Marino, California. Existe un facsimil reducido en la obra anteriormentemencionada, From Panama to Peru. El historiador chileno don Diego Barros Arana lapublic() como parte de una recopilaciOn de documentos bajo el titulo de Proceso deValdivia. Aparece tambien en los Anales de la Universidad de Chile (noviembre 1873) y enlas ediciones de Medina, Esteve Barba y Ferreccio Podesta.El contenido de la tercera carta es paralelo al de la segunda, sin encontrarse en ellanueva informaci6n en cuanto a los hechos que se relatan. Sin embargo, a pesar de sercopia casi literal, nos encontramos ante diferencias de estilo y 6nfasis de lo narrado quesera necesario examinar detenidamente cuando nos centremos en el analisis textual.En esta carta, ademas, Valdivia hace saber a Hernando Pizarro que ha recibidonoticia de la muerte de su hermano Francisco. En esta secciOn se repite de nuevo, casiliteralmente, el contenido de la carta del 20 de agosto de 1545 a Gonzalo Pizarro. PorUltimo, Valdivia termina la misiva pidiendole a su destinatario que interceda en su favor enla Corte, y de no ser esto posible delegue esta responsabilidad en personas de confianza.Le pide, ademas, que cuide de su mujer, a quien le envia unos dineros. El portador de estacarta es el mismo Antonio de Ulloa, quien lleva consigo otras importantes misivas que,como más tarde nos enteramos, fueron destruidas.La cuarta carta, fechada el 5 de septiembre de 1545 en La Serena y dirigida alEmperador Carlos V, fue hallazgo de José Toribio Medina quien la public() por primera vezen su ColecciOn de documentos in6ditos para la historia de Chile (1896-1900) y más tardede 1539, antes de que Valdivia partiera en su expediciOn a Chile. Su misiOn fracasO y, por motivos pococlaros, Carlos V lo mandO prisionero al castillo de la Mota. Cuando Valdivia escribe su carta HernandoPizarro ya estaba prisionero desde hada cuatro ailos.28 Pedro de la Gasca (1494-1565) EstudiO en Alcala y en Salamanca y fue licenciado en cdnones. Despudsde prestar importantes servicios en Espana, fue enviado por la Corte a pacificar el Peril despuds dellevantamiento de Gonzalo Pizarro en contra del virrey (a quien hiciera ejecutar). La Gasca, con la ayuda deValdivia, aplastO la rebeliOn derrotando a las fuerzas pizarristas en la batalla de Jaquijahuana. GonzaloPizarro fue ajusticiado y decapitado.16junto con las otras cartas en la edici6n anteriormente mencionada. Esta tambien en lasediciones de Esteve Barba y Ferreccio Podesta. El original se encuentra en el ArchivoGeneral de Indias, Patronato, legajo 192.La carta es muy breve y en ella Valdivia notifica al emperador el envio de la cartafechada en La Serena el 4 de septiembre de 1545, y documentaciOn que confirma cOmo elcabildo le ha elegido gobernador y cOmo ha tornado posesi6n de los terrenos descubiertosen nombre de su majestad.La quinta carta esta dirigida al Consejo de Indias y fechada en la ciudad de LosReyes (Lima) el 15 de junio de 1548. El original se encuentra en el Archivo General deIndias, Patronato, legajo 192. Esta misiva sigue la misma trayectoria de la segunda carta encuanto a su publicaciOn. Existe tambien una version inglesa en la obra Pedro de Valdiviadel ya citado Cunninghame Graham.En esta carta Valdivia menciona brevemente la sublevaciOn de Pizarro y cOmo estafue reprimida y su Elder decapitado. Da cuenta del reconocimiento que le ha hecho LaGasca de su nombramiento de gobernador de por vida y cOmo este ha determinado loslimites de su gobernaciOn entre los grados 27 y 41 de norte a sur, y cien leguas de este aoeste. Valdivia describe los gastos en que ha incurrido en su expediciOn al sur y en los queincurrird al volver y termina pidiendo apoyo, tanto econOmico como politico.La sexta carta, fechada el 9 de julio de 1549 en Santiago y dirigida al EmperadorCarlos V fue tambien descubierta, como la tercera, por el historiador chileno Diego BanosArana e incluida junto a ella en el Proceso de Pedro de Valdivia,  en los Anales de laUniversidad de Chile (1873, 769) y en las subsecuentes ediciones de Medina, EsteveBarba y Ferreccio Podesta. El original se encuentra en el Archivo General de Indias,estante 77, cajOn 5, legajo 13.Valdivia describe en esta misiva cOmo a su regreso del Perti encontr6 a los indiosalzados y la ciudad de La Serena destruida. Siempre planificando su avance al sur, haceuso de su poder de gobernador para nombrar capitanes y delegar de esta manera el poder17entre sus hombres de confianza. Se lamenta de no poder ir en persona ante el emperadorpara dar relaciOn de los hechos, pero se disculpa arguyendo la necesidad de su presencia entan remota region.La que se considera como la septima carta es de hecho una instrucciOn a losApoderados en la Corte, y esta fechada en Santiago el 15 de octubre de 1550. El originalse encuentra en el Archivo General de Indias, Patronato, legajo 92. Fue publicada en losAnales de la Universidad de Chile (1873, 772) y en las ediciones de Barros Arana, Medina,Esteve Barba y Ferreccio Podesta.Las instrucciones a sus apoderados en la cone son largufsimas. Valdivia comienzainstruyendo que entreguen sus cartas a los destinatarios correspondientes, que los tratencon la propiedad del caso y que vean que todo se haga en favor suyo. Les pide que denrelaciOn de todos sus servicios a la corona, empezando desde sus inicios en Italia y todo loque ha hecho en America. Nos enteramos de nuevos datos: el envfo de oro a cargo de untal Joan Davalos de quien nunca más se supo, el descubrimiento del rfo Bio-Bio, y la vueltade Pastene en 1547 con noticias del alzamiento de Pizarro, la muerte de Monroy y latraiciOn del mensajero Antonio Ulloa, quien abriO los despachos, los destruyO, se gastO eldinero y se uniO a Pizarro. Valdivia instruye a sus apoderados que informen de suintervenciOn en la rebeliOn del Peni y menciona haber llevado dinero que no era suyo paraayudar a La Gasca. Asfmismo menciona que a su regreso del Peril le detuvieron yprocesaron acusandole de robo a la tierra y de ma1 trato a los indios. Nos enteramos de unacafda de caballo que lo tuvo en muy mal estado por más de tres meses; mas apenas se pudotener en pie, dice, iniciO la segunda campatia al sur. Valdivia pide a sus apoderados querelaten los pormenores de la batalla de Andalien, que tuvo lugar en las cercanfas deConcepciOn y que significO un triunfo para los esparioles.Despues de esta extensa descripci6n, Valdivia requiere de sus apoderados quecomenten sobre las ventajas naturales que ofrece la tierra, que presenten su proyecto futuro(seguir poblando ciudades más al sur), que informen sobre el tratamiento que da a los18naturales de la region y que, segtin 61, esta de acuerdo con las ordenanzas de la corona. Acontinuaci6n, suplica que le extiendan los limites de su gobernaciOn, que le otorguen eltftulo de gobernador vitalicio para el y sus herederos, que le den la ochava parte de losterrenos descubiertos con perpetuidad para el y sus herederos tambien, que le permitannombrar regidores perpetuos sin necesidad de confirmaci6n superior, que se le autorice atraer negros esclavos, que le perdonen las deudas y que le den poder para fundar tresfortalezas, sobre cuyo mantenimiento requiere un anuario de un millOn de maravedis másun salario personal de diez mil pesos al alio. Por Ultimo pide que se nombre obispo alpadre bachiller Rodrigo Gonzalez.El original de la octava carta, fechada en ConcepciOn el 15 de octubre de 1550 ydirigida al Emperador Carlos V, se encuentra en el Archivo General de Indias, estante 77,cajOn 5, legajo 1. Se public6 por primera vez en el volumen IV, 327 del MemorialhistOrico espaiiol. Se encuentra, ademas, en la publicaciOn de Gay, en el tomo I, 19 de laColecciOn de Historiadores de Chile y, en este siglo, en las ediciones de Medina, EsteveBarba y Ferreccio Podesta. Existe una versiOn inglesa en la obra de Cunninghame Grahamanteriormente citada.El contenido de la octava carta es, en esencia, muy similar a las instrucciones a susapoderados en la corte, es decir, relata sus servicios al emperador comenzando por losprestados en Italia. Cabe notar que el espacio dedicado a la descripci6n de la rebeliOn delPerti es extenso y detalladisimo. El orden narrativo en esta carta es como en las anteriores:relaciOn de hechos incluyendo los gastos incurridos en la conquista, descripciOn de labondad de la tierra y peticiones.La novena carta esta dirigida al emperador Carlos V y fechada el 25 de septiembrede 1551 en ConcepciOn. Se publicO, junto con la octava en el Memorial HistOrico Espanol y, posteriormente, en las ediciones ya mencionadas. Una version inglesa se encuentra en laobra de Cunninghame Graham. El original se encuentra en el Archivo General de Indias,estante 77, cajOn 5, legajo 1.19En esta misiva, Valdivia notifica que manda copia de la octava, da cuenta de lafundaciOn de la Imperial y de la distribuciOn de terrenos que hiciera en esa ocasiOn, ycomunica su propOsito de fundar Valdivia. A esto sigue una descripciOn de la naturaleza yde los indios de la regi6n. Termina su relaciOn acusando recibo de unas cartas y dandocuenta del proceso de la conquista en el area de Tucuman.La decima carta se presta a discusiOn. Esteve Barba, en su estudio preliminar, alexplicar la trayectoria de las cartas de Valdivia, indica que José Toribio Medina, junto conla carta al emperador del 5 de septiembre de 1545 (cuarta carta), habria descubierto otrafechada el 9 de septiembre de 1559 y dirigida al principe don Felipe. Esto es imposible,puesto que Pedro de Valdivia muri6 en 1553. De hecho, la tinica carta al principe donFelipe que aparece, tanto en la ecliciOn de Esteve Barba como en la de Ferreccio Podesta, esla fechada en Santiago el 26 de octubre de 1552. Por lo tanto, cabe pensar que se trata deun descuido de Esteve Barba al cotejar sus datos. El original de esta carta esta en elArchivo General de Indias, estante 77, cajOn 5, legajo 1.Valdivia inicia esta carta con la enumeraciOn de las ciudades fundadas por 0. Avisaal principe que JerOnimo de Alderete se presentard ante 0 para darle relaciOn de los sucesosy le ruega que lo escuche y favorezca. A continuaci6n, Valdivia procede a presentar elestado de sus asuntos en Chile, incluyendo el monto de sus deudas. Hace saber al principesus planes futuros de expansiOn territorial y especifica las razones por las que cree que esconveniente establecer una via navegable por el estrecho de Magallanes: toda la tierra y elmar pertenecerian a Espana, se facilitaria el comercio de especias, y se podria poblar al otrolado del estrecho, donde la presencia humana existente indica un lugar propicio. Valdiviaacusa envio de cierta cantidad de oro y concluye su carta expresando su preocupaciOn por laconversiOn de los naturales, agradeciendo de paso la labor del presbftero Rodrigo Gonzalezen este sentido.La onceava carta va dirigida desde Santiago al Emperador Carlos V, el dia 26 deoctubre de 1552. El original se halla en el Archivo General de Indias, estante 77, cajOn 5,20legajo 1. Esta carta se ha publicado junto con la octava y novena, es decir, primero en eltomo IV (408) del Memorial histOrico espariol, en la Historia ffsica y polftica de Chile  deClaudio Gay, en el tomo I de la ColecciOn de Historiadores de Chile,  y en las ediciones deMedina, Esteve Barba y Ferreccio Podesta. Existe una versiOn inglesa en las paginas 214-220 de la mencionada obra de Cunninghame Graham. El contenido de esta carta no ariadenuevos datos a los ya relatados en la decima.La ediciOn de Medina esta considerada como una de las mejores. Esteve Barba sebasa en 6sta para la suya como es el caso, tambiën en la ediciOn de Mario FerreccioPodesta, que es la que utilizaremos para nuestro estudios por motivos de comodidad.Hasta hoy dfa las cartas de Valdivia han sido consideradas tinicamente desde unpunto de vista estrictamente histOrico, ya sea como fuente de otros textos en el sentidotradicional, o como medio para llegar a conocer psicolOgicamente al autor.Un tfpico caso de esta aproximaciOn es el de José Toribio Medina, cuyo estudio delas cartas le conduce a una descripciOn altamente subjetiva de la personalidad de Valdivia:"Valdivia bien sea que hable en ellas (las cartas) de sus tareas deorganizaci6n militar; bien sea que refiera las increibles penuriassoportadas con admirable constancia durante los primeros tiempos de suestablecimiento en Chile; bien sea de sus servicios a la causa real,prestados tambien como consecuencia de un impulso repentino yjeneroso, bien sea, por fin, que confiese con loable franquesa sus faltas,o seriale a la indignacion los manejos de sus enemigos, es siempre elhombre superior que pone de manWesto su alma en su lenguaje claro,sin pretensiones, pero enerjico, seguro de si mismo, siempre igual inoble."29Esteve Barba, en su ediciOn, si bien no tan generoso como Medina en suadjetivaciOn de Valdivia, coincide en su vision positiva del conquistador, basada en lo queconsidera una prosa objetiva que relata "los sucesos tal como han sido, sin exagerarlos unpunto, sin desorbitarlos, con un respeto y una veneraciOn intachables, con verdadera29 Historia de la literatura 10. Las Micas son nuestras.21modestia y cortesia y al mismo tiempo con altura de gran personaje que desea descubrir ypoblar tierras" aunque "a veces su prosa se hace familiar, llena de confianza."30Mario Ferreccio Podestä, en el prOlogo a su ediciOn de las cartas, enfatiza,acertadamente en nuestra opinion, el aspecto heroico de la vida de los conquistadores (eneste caso, de la de Valdivia) consecuencia de una visiOn cerrada del nuevo mundodeterminada por la Optica del medio espariol. Asi, para los conquistadores la vida comoproeza adquiere sentido en cuanto a proyecciOn del "Viejo Mundo" sobre el "Nuevo":"Ese esquema incorporado vivamente a la maquina del pensamientoconfiere a toda una estela de hombres la osadia para internarse coninsolente decisi6n y paso poderoso en un ambito desconocido ehirviente de peligro por su naturaleza y sus hombres; aunque, enrealidad, para un conquistador americano el rostro natural de estecontinente no ofrece el cariz temible de lo desconocido: la nueva tierrano puede ser sino una modalidad - a lo sumo levemente matizada- delcampo fisico, de valor y funciOn conocidos, incapaz de exhibir riesgosverdaderos e insuperables para el hombre y espada del orden supremo;incluso se la considera factualmente conocida: el conquistador proyectasobre este escenario la imagen, real o imaginaria, de su ambito europeoy con ella opera."31Si bien la lectura de Ferreccio Podesta de las cartas de Valdivia es más cuidadosaque las de Medina y Esteve Barba, su analisis peca de superficialidad, dejando grandeslagunas que intentaremos llenar.Otros historiadores y criticos,32 ademas de los mencionados anteriormente,coinciden en su entusiasmo por la objetividad que yen fluir en los escritos de Valdivia. Sinembargo, el concepto de objetividad se presta a discusiOn, particularmente si consideramosque el componente ideolOgico es ineludible en todo recuento histOrico. El historiador (o30 Francisco Esteve Barba, "IntroducciOn a las crOnicas de Chile," Biblioteca de autores espafioles  131(1960): XXX.31 Ferreccio Podesta 9.32 Entre los primeros, vase S. Villalobos, 0. Silva G., F. Silva V. y P. Este116 M., Historia de Chile(Santiago: Universitaria, 1989); Francisco Encina, Historia de Chile (Santiago: Ercilla, 1983); DiegoBarros Arana, Historia General de Chile (Santiago: Nascimento, 1930); Ricardo Ferrando Keun Y asinaciO la frontera. De las opiniones criticas destaquemos a Miguel Angel Vega, Historia de la literaturachilena de la Conquista y de la CoIonia (Santiago: Nascimento, 1980) y Francisco Dussuel Diaz,Literatura chilena. (Del siglo XVI al XIX) (Santiago: Ediciones Paulinas, 1959).22cronista) adopta un compromiso con una forma de conocimiento y aprehensiOn del mundoque predetermina los tipos de generalizaciones que pueda hacer ya sea en cuanto a laexplicaciOn del pasado y presente o a la posibilidad de concebir modelos de cambio paraeste presente.33 De manera que, a nuestro juicio, lo que se ha admirado hasta ahora enValdivia es su estilo descriptivo escaso de juicios valorativos explicitos, pues, si bien escierto que escribe basandose en su propia experiencia, su discurso epistolar obedece amotivos inequivocamente subjetivos.Tomando como punto de partida la subjetividad intrinseca del Oiler° epistolar, ypor lo tanto de las cartas de Valdivia, trataremos de rescatar en nuestro analisis lasmotivaciones que dieron forma a su narrativa, y mostrar cOmo la carga ideolOgica deldiscurso generado por estas motivaciones refleja la vision del Nuevo Mundo del autor.Seis de las cartas de Valdivia estan dirigidas al emperador, una al principe, una a ungobernador y otra a su hermano, una al Consejo de Indias y otra a quienes lo representanen la Corte, es decir, todos los destinatarios tienen la capacidad de decidir el destino de laconquista como empresa imperial. Como tales, deciden el destino de los que participan enella, en este caso Valdivia y sus intereses. En estas cartas nos encontramos, pues, antetextos que recogen, y probablemente manipulan, el detalle del hecho histOrico condeterminados fines econOmicos y politicos. Desde el principio, por lo tanto, este aspecto delas cartas encauza el contenido y forma de la narrativa en cada una de ellas. De hecho,aunque el material descrito se repite en muchas cartas, el relato varia segiin su destinatario,como podemos ver a continuaciOn en la descripciOn que Valdivia ofrece del papel que lecupo en la rebeliOn del Peril:"Infortnar asi mismo cOmo, sabida la desvergiienza de Gonzalo Pizarrocontra el servicio su Majestad, llegando el navio que traia el capitan epiloto Joan Batista, primero de diciembre del alio de DXLVII, al puertode Valparaiso, a los diez del estaba dentro para ir al Peril a servir a su33 Para el modelo historiogrdfico de Haydn White, en quien basamos nuestro comentario sobre estacuestien, vease: Metahistory (Baltimore: Johns Hopkins UP, 1973); Tropics of Discourse: Essays inCultural Criticism (Baltimore: Johns Hopkins UP, 1978) and, The Content of the Form (Baltimore:Johns Hopkins UP, 1987).23Majestad e buscar al Presidente para le servir en su cesareo nombrecontra la rebeliOn de Gonzalo Pizarro." (Carta VII, a sus apoderados enla Corte, 95-96; las italicas son nuestras)34Este episodio Valdivia lo vuelve a relatar en la carta VIII, al rey pero másextensamente y ya no en tono informativo sino muy personal:"Nome más el dicho capitan en su relaciOn, cOmo, despues de dada labatalla al visorrey e muertole, se alzO Gonzalo Pizarro con la tierra,diciendo y jurando que si vuestra Majestad no se la daba que el se latenfa y defenderfa; y que tambien tenfa usurpado al Nombre de Dios yPanama con una gruesa armada, capitanes e gente. PareciOme tan feo eabominable esto, que atape los ofdos y no ame ofrlo y me temblaron lascalms, que un tan suez hombrecillo y poco vasallo hobiese, no dicho,pero imaginado, cuanto más intentado, tan abominable traiciOn contra elpoder de un tanto y tan catOlico Monarca, Rey e sefior natural suyo.Sendlo en tanta manera que , echando arras todas las perdidas e interesesy trabajos que se me podian recrecer, no estimando cosa más que elservicio de vuestra Majestad me determine a la hora de ir al Peril, portener confianza en Dios y en la ventura de vuestra Majestad, que consola la fee de la fidelidad y obligaciOn que tengo a su cesareo y realservicio, habla de ser instrumento para le abajar de aquellapresumptuosa frenesi cabsada de enfermedad y falta de juicio y superbaluciferina" (Carta VIII, a Carlos V, 131).En el primer ejemplo, que es la carta de instrucciones para sus apoderados en lacorte, la forma del contenido no es tan crucial para Valdivia, puesto que sus apoderadospodran hablar por el. De hecho, el tinico termino negativo es "la desvergiienza". En elsegundo caso se trata del mismo Valdivia dirigiendose al emperador sin intermediarios. Esinteresante notar el incremento de la adjetivaciOn que Valdivia usa para referirse a ladesvergiienza de Pizarro: "suez hombrecillo", "poco vasallo" y su acto es una "abominabletraiciOn" y "presumptuosa frenesi cabsada de enfermedad y falta de juicio y superbaluciferina," todos terminos absolutamente negativos ligados a lo demonfaco. En oposiciOn,Valdivia se presenta como dechado de humildad y fidelidad, el vasallo modelo que, guiadopor Dios, no vacua en supeditar sus intereses personales a los del Monarca. Esta exaltaciOnde su lealtad ird seguida por una minuciosa descripciOn del enfrentamiento con Pizarro y su34 Para nuestro estudio utilizaremos la ediciOn de Ferreccio Podesta, ya citada en la nota 20, pägina 12.24eventual ajusticiamiento. Con esto Valdivia destaca sus dotes de soldado completando elcuadro que le permitira hacerse merecedor de las gracias que solicita del emperador.35Como acertadamente ha serialado Antonio GOmez Moriana en su estudio de lascartas de ColOn,36 el discurso de la Conquista va ligado, desde su inicio, al discursoecon6mico. La idea del intercambio de servicios por favores polfticos y econ6micos estambien la constante de las cartas valdivianas.El dinero, o más bien la falta de el, es el elemento estructurador de las cartas deValdivia. Todas ellas, a excepci6n de la primera que es una carta de condolencia, secaracterizan por su estructura tripartita. La primera parte consiste en la descripciOntestimonial de los hechos en tanto que la segunda se concentra en la descripciOn geografica.Ambas panes sirven de justificaciOn para la tercera en que Valdivia verbaliza las peticionesmonetarias.En la primera parte de sus misivas Valdivia enfatiza las duras condiciones de laconquista chilena por ser territorio tan lejano y por hallarse constantemente bajo la amenazade ataques nativos. Asi explica los enormes gastos de mantenimiento y defensa en quedebi6 incurrir, no solo para continuar el avance a sur, sino para mantener y defender lasciudades recien fundadas. Valdivia, obsesionado por la obtenciOn de recursos, no pierdeoportunidad de recordarle a sus destinatarios el costo monetario de su proyecto:"y, por lo que halle prestado para remediar a los que lo hobieronmenester, que fueron hasta quince mil pesos en caballos, armas y ropa,pago más de sesenta mil en oro; y el navio y gente de socorro que metrujo mi teniente debo, por todo lo que se gastO, ciento y diez mil pesos;y del postrero que vino me adeude en otros sesenta mil; y estan al35 El hecho de que Valdivia quiere quedar bien con sus superiores y monarca es obvio tambien por lo queapenas destaca en sus cartas. Nos referimos al juicio que se le siguiO por maltrato a los indios y robo a latierra, del que saliO sin culpa, hechos que menciona muy suavizados en las cartas VII (a sus apoderados en laCorte, 100-101) y VIII (a Carlos V, 145-147). Sobre el particular, vease la recopilaciOn de documentoshecha por Diego Barros Arana y recogidos en Proceso de Pedro de Valdivia.Otro caso se da al irse Valdivia a luchar al Perti en contra de Pizarro. Dice en sus cartas que llevadineros prestados más o menos voluntariamente (Carta VII, a sus apoderados en la Corte, 97, y, Carta VIII,a Carlos V, 135). De hecho, sabemos por cronistas posteriores que Valdivia engafiO a sus duefios y seescapO con las posesiones de estos.36 Antonio GOmez Moriana, "The Emerging of a Discursive Instance: Columbus and the Invention of the'Indian'," Discourse Analysis as Sociocriticism (Minneapolis: U of Minnesota P, 1993) 124-136.25presente en esta tierra doscientos hombres, que me cuesta cada uno másde mil pesos puesto en ella;" (Carta II, a Carlos V, 39-40)"Sepa vuestra merced que tengo doscientos hombres en la tierra, quecada uno me cuesta, puesto aqui, más de mil pesos; porque por lo queme prestaron los mercaderes cuando yo vine pago sesenta mil pesos deoro, y por lo que trajo el capitân, asi de gasto de la gente como del naviodel Lucas Martinez, debo ciento y diez mil pesos, y del postrer navioque trajo el capitan Joan Batista me adeude en otros sesenta mil, y destaida que va Monroy me adebdard en mos cien mil;"(Carta II, a Carlos V, 67-68)Mas no toda la narraci6n de esta primera parte de las cartas presenta solo el aspectonegativo del avance hacia territorio chileno. Valdivia no vacila en explayarse en lo que elconsidera sus logros, es decir, la fundaciOn de ciudades. Con esto busca conseguir elapoyo polftico de la corona, puesto que el asentamiento permanente es serial indudable,tanto de la expansion territorial como de la irreversibilidad del proceso. De esta maneraValdivia neutraliza el aspecto negativo de la conquista chilena a tray& de la descripciOn dela consecuci6n de sus propOsitos conquistadores, por minimos que estos sean. Pero,ademas de neutralizar, la relaciOn de sus hazaiias le permite destacar sus dotes personalestanto en el terreno de lo militar como de lo polftico, social y econ6mico. Es el quien decidecuando, cOmo y que rumbo tomar; es el quien decide dOnde poblar y cuanto repartir, es elquien administra justicia y quien supervisa el trabajo en minas y campos. Todas estascualidades, reforzadas por su incondicional lealtad a la corona de la que reiteradamente hacemenciOn, le permiten preparar la base argumentativa sobre la que solicitard favorespersonales.La segunda parte de las cartas es, por lo general, bastante más reducida que laprimera y sirve de contrapunto a esta. En estas secciones predomina la nota positiva.Valdivia describe la naturaleza y sus hombres en terminos afirmativos, destacando el futuropotencial econOmico:"...,porque esta tierra es tal que para poder vivir en ella y perpetuarse nola hay mejor en el mundo - digolo porque es muy llana, sanisima, demucho contento; tiene cuatro meses de invierno no más, que en ellos, sino es cuando hace cuarto de luna, que llueve un dIa o dos, todos los2 6demas hacen tan lindos soles, que no hay para que llegarse al fuego. Elverano es tan templado y corren tan deliciosos aires que todo el dfa sepuede el hombre andar al sol, que no le es importuno. Es la másabundante de pastos y sementeras, y para darse todo Oiler° de ganado yplantas que se puede pintar; mucha y muy linda madera para hacercasas; infinidad otra de lei% para el servicio dellas, y las minas,riqufsimas de oro, y toda la tierra esta llena dello, y donde quiera quequisieren sacarlo, allf hallaran en que sembrar y con que edificar, yagua, lefia y yerba para sus ganados;" (Carta II, a Carlos V, 43-44)"Informar asf mismo de la buena tierra qu'es esta, de buen temple,fructffera e abundosa e de sementeras e de mucha madera e todo lodemas qu'es menester e se requiere para ser poblada e perpetuada denosotros..." (Carta VII, a sus Apoderados en la Corte, 108)"Certifico a vuestra Majestad que, despues que las Indias se comenzarona descubrir hasta hoy, no se ha descubierto tal tierra a vuestra majestad:es más poblada que la Nueva Espana, muy sana, fertilfsima e apacible,de muy undo temple, riqufsima de minas de oro, que en ninguna partese ha dado cata que no se saque; abundante de gente, ganado emantenimiento; gran noticia, muy cerca, de cantidad de oro sobre latierra, y en ella no hay otra falta si no es de espatioles y de caballos; esmuy llana, y lo que no lo es, unas costezuelas apacibles; de muchamadera y muy linda. Es tan poblada, que no hay animal salvaje entre lagente, de raposo, lobo y otras sabandijas de esta calidad, y si las hay,les conviene ser domesticas, porque no tienen a donde criar sus hijos sino es entre las casas de los indios y sus sementeras. Tengo esperanzaen Nuestro Senor de dar en nombre de vuestra Majestad de corner enella a más conquistadores que se dio en Nueva Esparia e Pent digo quehare mas repartimientos que hay en ambas panes, e que cada uno tengamuy largo e conforme a sus servicios y calidad de persona."(Carta VIII, a Carlos V, 156-157)Vemos, entonces, que en estas segundas panes, como en las primeras, la narrativatambien esta supeditada al motivo econOmico. Valdivia no describe para deleitar o paraensefiar cOmo es lo desconocido,37 sino en funciOn de un propOsito predeterminado ysubjetivo, lograr el apoyo de la corona, en funciOn del cual no duda en falsificar sudescripciOn de la realidad objetiva del Nuevo Mundo.En este sentido, las cartas caben dentro del discurso narrativo mitificador de laConquista segan lo define Beatriz Pastor,38 discurso que tiende a ficcionalizar la realidad37 Vease Gonzalo Fernandez de Oviedo y Valdes, Historia general y natural de las Indias (Asuncien:Guarania, 1945). La obra de Oviedo cubre desde 1492 a 1549. Su descripciOn de la naturaleza desconocida ala que se enfrenta esti enmarcada dentro de su visiOn renacentista del mundo como proyecciOn divina. Por lotanto, el conocimiento y contemplaciOn del nuevo mundo acerca al conocimiento de Dios.38 Pastor 3-73.27del Nuevo Mundo tanto en su aspecto fisico como en el significado del proceso de laConquista, teniendo como referente, obviamente, la concepciOn espanola del mundo en laepoca. El caso de Valdivia es de sobremanera interesante puesto que ya habia unantecedente negativo de expectativas de Chile como resultado de la ya mencionadadesastrosa expediciOn de Diego de Almagro a dicho territorio en 1536.39 La narrativa delas cartas de Valdivia esta, pues, permeada por un afan reivindicador y reforzador de laempresa americana en tan remota region basado en una voluntaria rnitificaciOn que obedecetanto a lo que se supone que "debe" ser all hallado como a lo que se "quiere" allf encontrar.Al describir el elemento humano se hace evidente que a Valdivia no le interesa elnativo salvo en lo que afecta a sus intereses inmediatos y de alli que su discurso solo hagahincapie en dos aspectos de importancia para el desarrollo de la conquista en Chile: lacantidad, como su potencial laboral, y la cualidad, como potencial guerrero. Una tierrabien poblada de naturales es sinOnimo de abundante mano de obra. Es decir, el nativoexiste para Valdivia en cuanto a posible creador de riqueza. La definiciOn del natural enterminos econOmicos implica desechar toda posibilidad de conocimiento real. De hecho, enninguna de las cartas Valdivia nombra al nativo de manera individual, siempre se refiere aellos como a una masa o parte de ella: "Por un indio que tome en el camino cuando veniaaca,...", "Con recelo que se habian de rebelar los indios,...", "entre los fieros que noshacian algunos indios que no querfan servirnos," (Carta III, a Hernando Pizarro, 55), etc.De hecho, el termino "mapuche" no forma parte de su discurso epistolar.Valdivia es más extenso en su descripciOn de los indios como enemigos de batalla,puesto que esto le afecta más directamente. Sin intentar conocer a los nativos en suesencia, busca evaluar su propia posiciOn ante el enemigo (jamas los ve de otra manera).Ademas, le interesa que su interlocutor se entere de la magnitud del enfrentamiento, pues es39 A modo de ilustraciOn cabe citar, por ejemplo, el comentario de Juan Lopez de Velasco al referirse a lafundaciOn de Santiago: "FundO este pueblo Don Pedro de Valdivia, afio de 41, diez leguas adelante del vallede Chile, al cual llamO el Nuevo Extremo (sic) por quitarle el nombre de Chile, a causa de estar muydesacreditada la provincia despues que Almagro se volviO della, y asi llamO a la ciudad Santiago del NuevoExtremo." Geograffa y descripciOn universal de las Indias en Biblioteca de Autores Esparioles 248 (1971):265.28parte de la estrategia de su justificaciOn para pedir apoyo financiero. En este sentido sudescripciOn enfatiza la belicosidad del indio:"Otros dias pelearon muy reciamente y estuvieron fuertes al pie de doshoras en un escuadrOn; como tudescos." (Carta VII, a sus Apoderadosen la Corte, 93-94)"La segunda noche vinieron, pasado la media della, sobre nosotros tresescuadrones de indios, que pasaban de veinte mil, con un tan grandealarido e impetu que parecia hundirse la tierra y comenzaron a pelear connosotros tan reciamente, que ha treinta atios que peleo con diversasnaciones de gente e nunca tal tesOn he visto en el pelear como estostuvieron contra nosotros."(Carta VII, a sus Apoderados en la Corte, 106)Sin embargo, lo novedoso del comportamiento nativo en el campo de batalla no dejade llamarle la atenciOn:"Venian en estremo muy desvergonzados, en cuatro escuadrones de lagente más lucida e bien dispuesta que se han visto en estas panes, e másbien armada de pescuezos de carneros y ovejas y cueros de lobosmarinos, crudios, de infinitas colores, que era en estremo cosa muyvistosa, y grandes penachos, todos con celadas de aquellos cueros, amanera de bonetes grandes de clerigos, que no hay hacha de armas, poracerada que sea, que haga dailo al que las trajere, con mucha flecheria ylanzas a veinte e a veinte e cinco palmos, y mazas y garrotes; no peleancon piedras."(Carta VIII, a Carlos V, 155)Este es uno de los pocos casos en que Valdivia se detiene en la descripciOn de lascostumbres y usos de los araucanos. Este interes "antropolOgico" sera mucho más notableen la crOnica de GerOnimo de Bibar.La segunda parte de las cartas de Valdivia, si bien contrapuesta a la primera, siguesiendo concebida como apoyo para su caso. La constante econ6mica se halla aqui implicita,pues obviamente sin apoyo financiero será imposible hacer frente a la dura resistencia quehan encontrado sus tropas.Las peticiones de Valdivia, elaboradas en la tercera parte de sus cartas y muynumerosas por cierto, son en su mayoria de catheter econOmico. La excepci6n se encuentraen la carta VII (InstrucciOn a sus Apoderados en la Corte) y en las cartas VIII (a Carlos V)2 9y XI (a Carlos V) en las que Valdivia pide que se nombre obispo a Rodrigo Gonzalez,Incluso la solicitud de tftulos personales (peticiOn de caracter social) no escapa al aspectomonetario, puesto que, ademas del reconc•cimiento a tray& del ascenso social aspira aincrementar su hacienda:"Asi mismo suplico a vuestra Majestad sea servido de me mandarconfirmar la dicha gobernaci6n, como la tengo, por mi vida, y hacermemerced de nuevo della por vida de dos herederos, subcesive, o de laspersonas que yo serialare, para que despas de mis dfas la hayan etengan como yo." (carta VIII, a Carlos V. 161)"...sea servido de me hacer merced de la ochava parte de la tierra quetengo conquistada, poblada y descubierta, descobriere, conquistare epoblare, andando el tiempo, perpetua para mi e para mis descendientes,y que la pueda tomar en la parte que me pareciere, con el tftulo quevuestra Majestad fuere servido de hacer merced con ella."(Carta VIII, a Carlos V, 162)"Asi mismo suplico a vuestra Majestad sea servido, atento que la tierraes tan costosa y lejos de nuestras Esparias, de me hacer merced y serialardiez mil pesos de salario y ayuda de costa en cada un ario." (Carta VIII,a Carlos V, 164)Cabe notar que el aspecto religioso, es decir el discurso de la conquista vista comouna cruzada en contra del indio infiel, es inexistente en la narrativa valdiviana. La tinicamenciOn al tema aparece totalmente desligada del contexto de cruzada religiosa; no es másque pura formula retOrica de despedida (muy vacia), utilizada tinicamente en las cartasdirigidas al emperador, y de las seis que nos han llegado, sOlo en cuatro:"Cuya sacratisima persona por largos tiempos guarde Nuestro Seriorcon la superioridad y seriorio de la cristiandad y monarquia deluniverso." (Carta II, a Carlos V, 51)"Sacratisimo C6sar, Nuestro Serior por largos tiempos guarde lasacratisima persona de vuestra Majestad, con augmento de la cristiandady monarquia del universo." (Carta VI, a Carlos V, 83)"Por muy largos tiempos guarde Nuestro Setior la sacratisima personade vuestra Majestad, con augmento de la cristiandad y monarquia deluniverso." (Carta IX, a Carlos V, 176)"Y el deseo que tengo de acrecentar en todo e bien servir es el que hesignificado e significo siempre por mis cartas a vuestra Majestad, cuya30sacratisima persona por infinitos arios guarde Nuestro Sefior conacrecentimiento de mayores reinos y monarquia de la cristiandad."( Carta XI, a Carlos V, 189)Dentro de la narraciOn, el discurso de la cruzada religiosa aparece ligado al tema dela lealtad al rey, como citamos a continuaciOn:"y hare lo mesmo en lo de adelante, que no deseo sino descubrir ypoblar tierras a vuestra Majestad, y no otro interese, junto con la honra ymercedes que sera servido de me hacer por ello para dejar memoria yfama de mi., y que la pile por la guerra, como un pobre soldado,sirviendo a un tal exclarecido monarca que, poniendo su sacratisimapersona cada hora en batallas contra el comtin enemigo de la cristiandady sus aliados, ha sustentado con su invictisimo brazo y sustenta la honradella y de nuestro Dios, quebrantandoles siempre las soberbias quetienen contra los que honran el nombre de Jesils."(Carta II, a Carlos V, 40)o ligado a peticiones de tipo religioso:"En lo que yo he tenido especial cuidado, trabajado y hecho illtimo depotencia despues que a esta tierra vine, es en el tratamiento de losnaturales para su conservaciOn e dotrina, certificando a vuestra Majestadha llevado en este caso la ventaja esta tierra a todas cuantas han sidodescubiertas, conquistadas e pobladas hasta el dia de hoy en Indias,como lo podia. vuestra Majestad mandar entender, no solamente delmensajero, pero de las demas personas que destas partes han ido hastahoy e fueren de aqui adelante en nuestras Espailas.A la conversion de los naturales a nuestra sante fee e creencia ha muchoayudado con su doctrina e pedricaciOn el bachiller en teologia RodrigoGonzalez, clerigo presbftero, hermano de don Diego de Carmona, deande la santa iglesia de Sevilla, como tiltimamente escrebi a vuestraMajestad con Alonso de Aguilera. En mi carta suplicaba, de parte detodos los vasallos de vuestra Majestad e mia, que le conocemos etenemos esperimentando su buena y honesta vida, fuese servido vuestraMajestad de nos lo nombrar por nuestro perlado en esta gobernaciOn;"(Carta XI, a Carlos V, 188)Sevin hemos visto hasta ahora, el discurso propagandistic° de Valdivia puederesumirse en una desciipciOn de las dificultades de la Conquista y los logros alcanzados apesar de estas. La supuesta estabilidad conseguida por el en el nuevo territorio sumada altambien supuesto potencial econOmico y humano le permite solicitar el apoyo continuo dela corona. Parte de este discurso es, tambien, su alegado desinteres personal en la31Conquista, aspecto que claramente se contradice con las peticiones ya examinadas.Veamos, por ejemplo, cOmo el siguiente pgrrafo sintetiza la retOrica politica de Valdivia:"Herne aventurado a gastar e adebdarme tan largo, e ahora comienzo denuevo, porque tengo gran tierra de buena entre las manos. Y tengavuestra Majestad entendido que lo que fue de prOspera la del Peril alprencipio a los descobridores y conquistadores della, ha sido y estrabajosa esta hasta ahora e hasta tanto que se asiente; porque despues,yo fiador que sea a los de aca de harto más descanso que la dicha. E loque prencipalmente yo deseo es poblar cosa tan buena por el servicioque se hace a Dios en la conversion desta gente, y a vuestra Majestad enel acrecentamiento de su real Corona, que este es el interese prencipalInfo, y no en buscar, agonizando por ello, para comprar mayorazgos;porque deste metal, con su ayuda asentada y pacifica la tierra, habra enabundancia, y todo lo demas que la en demasia fertil puede producirpara el descanso del vivir." (Carta IX, a Carlos V, 158-159)Mas, si bien Valdivia aspira a presentar un espectaculo alentador ante susinversionistas, en repetidas oportunidades cae en profundas contradicciones en lo quellamaremos el contradiscurso valdiviano, centrado en las dificultades de la empresa. Yadesde el inicio de su expediciOn conquistadora todo fueron dificultades, como lo expresa enla segunda carta al emperador:"y con lo que yo tenia y con amigos que me favorecieron hice hastaciento y cincuenta hombres de pie y caballo con que vine a esta tierra,pasando en el camino todos grandes trabajos de hambres, guerras conindios y otras malas venturas que en estas panes ha habido el dia de hoyen abundancia." (Carta II, a Carlos V, 27)Y aunque insista en la abundancia de la tierra, y en particular de las minas de oro,no puede dejar de reconocer que, en este sentido, los bienes de Chile no pueden competircon los del Perti:"Partici este barco, como digo, llevando los que en el iban, mios y departiculares, casi sesenta mil pesos, que, a ir a otra parte que al Peril, eragran cosa; pero, como aquella tierra ha sido y es tan prOspera e rica deplata, estimarian en poco aquella cantidad, y acá teniamosla en muchopor costarnos cada peso cient gotas de sangre y doscientas de sudor."(Carta VIII, a Carlos V, 124-125)32Las cartas de Valdivia reflejan la tension existente entre la realidad y el modo en queesta se describe. Valdivia se mueve en el ir y venir entre su deseo de glorificaciOn personaly las dificultades de una experiencia que no sirve de apoyo a sus propOsitos, lo que generaun discurso de la conquista chilena definido en terminos econOmicos. Los limites queValdivia se autoimpone le Bevan a mitificar la naturaleza y le impiden observar de maneraobjetiva la realidad del nativo, es decir, su otredad.40 Es más, para Valdivia, narradorepistolar, este no existe sino en funciOn de su yo econOmico de conquistador. Al definir alaborigen en estos terminos Valdivia le niega su esencia y le limita su existencia.Hay que aclarar, sin embargo, que aunque de nuestro analisis de las cartas deValdivia resulta una imagen poco grata de este conquistador, no es nuestro prop6sito laacusaciOn personal, sino examinar cOmo Valdivia, hombre de su tiempo, responde en sudiscurso a las distintas altemativas propuestas para llevar a cabo la empresa conquistadora.40 Para el concepto del otro vease: Emmanuel Levinas, Totality and Infinity trans. by Alphonso Lingis,(Pittsburgh: Duquesne UP, 1969). Para la otredad aplicada especfficamente al tema de la conquistaamericana vase: Tzvetan Todorov, La Conquista de America: El problema del otro Trad. Flora BottonBurl& (Mexico: Siglo XXI , 1989).33Capitulo IIGerOnimo de Bibar. Cr:Silica y relaciOn copiosa y verdadera de los reinos de Chile.41La crOnica de Bibar narra la conquista chilena desde sus inicios hasta el ario 1558.GerOnimo de Bibar42 llegO adolescente a las Americas, conociendo a Pedro de Valdivia en1548, cuando este viajO al Perd con ocasiOn de la sublevaciOn de Gonzalo Pizarro. BibarllegO por primera vez a Chile en 1548, con la segunda expediciOn de Valdivia. En su obrael cronista quiere convencer al lector que llegO en el primer viaje de Valdivia, pero seconocen los nombres de las 152 personas que llegaron a Chile en la primera expedici6n deValdivia y el de GerOnimo de Bibar no se cuenta entre ellos; cabe concluir, por lo tanto,que toda la relaciOn de Bibar que cubre los ailos 1539 a 1548 se basa en material recogidode otras fuentes, ya sean textuales u orales.A partir de 1548, sin embargo, el cronista casi siempre acomparia al conquistadory, a la muerte de este, a Francisco de Villagra, y su relaci6n de los hechos de este periodose basa efectivamente en la experiencia personal. La crOnica de Bibar termina abruptamenteel 14 de diciembre de 1558, ario en que tambien se pierde todo rastro del cronista, sin quese hayan encontrado hasta la fecha datos acerca de sus tiltimos &as.El manuscrito de la obra de Bibar circulO tanto en Chile como en Espana aprincipios del siglo XVII. Antonio Leon Pinelo lo cit6 por primera vez en 1629 y, denuevo, en 1630.43 Creyendose perdido, el texto fue rescatado en este siglo por el41 Hemos regularizado la ortograffa del tftulo que en el original aparece como Coronica y rrelagion copiosay verdadera de los - ynos de Chile.42 Para el estudio de la vida y obra de este personaje \Tease: Jose Toribio Medina, ColecciOn dedocumentos ineditos para la historia de Chile (Santiago: Elzeviriana, 1906); Tomás Thayer Ojeda,FormaciOn de la sociedad chilena y censo de la poblaciOn de Chile en los afios de 1540 a 1565 (Santiago:Prensas de la Universidad de Chile, 1939-1943); Sergio Villalobos, Historia del pueblo de Chile(Santiago: Zig-Zag, 1983); Mario Orellana Rodriguez, La crOnica de Gerenimo de Bibar y la Conquista deChile (Santiago: Universitaria, 1988).43 Antonio de Leon Pinelo, Epitome de la biblioteca oriental y occidental. ndutica i kografica (Madrid,1629) y Tratado de confirmaciones reales de encomiendas. oficios i casos. en que se requieren para las Indias Occidentales a Don Lorengo Ramirez de Prado del Consejo del Rey N.S. en el Supremo de las Indias i la Junta de Guerra della& i en el de Cruzada i Junta de Competencias (Madrid, 1630); y en Biblioteca Argentinade Libros Raros Americanos (Buenos Aires: Facultad de Filosoffa y Letras, 1922).34historiador y arqueOlogo José Chocomeli Galan, quien al adquirir una partida de librosantiguos encontrO entre ellos el cOdice de Bibar. Durante la guerra civil Chocomeli Galanse trasladO a Francia y deposit6 el manuscrito en un banco de Perpignan. A su muerte estacrOnica pas6 a manos de la firma Nicolas Rauch de Ginebra, para ser posteriormentecomprada por la firma de Kenneth Nebenzahl. En la actualidad el manuscrito es propiedadde la Biblioteca Newberry en Chicago.44En 1966 el Fondo HistOrico y Bibliografico José Toribio Medina publicO, sinintroducci6n ni notas, la transcripciOn paleografica hecha en Chicago por el profesor IrvingA. Leonard. Segan Mario Orellana Rodriguez y Leopoldo Saez-Godoy, el trabajo delprofesor Leonard significa un avance en los estudios sobre Bibar, pero adolece de graveserrores que alteran el contenido del original. En 1979 Leopoldo Saez-Godoy sac6 a luz supropia edici6n, de mayor precisi6n filolOgica, y que es la que utilizamos en nuestroestudio.45La crOnica de Bibar consta de una dedicatoria al emperador Carlos V, un prohemioal lector y ciento cuarenta y dos capftulos en los que desairolla cronolOgicamente la carreramilitar de Pedro de Valdivia y, como ya hemos mencionado, los hechos acaecidos en Chiledesde 1538 hasta el 13 de diciembre de 1558, cuando se encontraba de gobernador en elpais don Garcia Hurtado de Mendoza. Los sucesos ocurridos durante el gobierno deValdivia ocupan del capftulo I al CXV, sin encontrarse en la relaciOn de estos hechos datoscontradictorios a los de las cartas de Valdivia, que ya hemos analizado. El grueso de laobra esta dedicado, pues, al gobierno de Valdivia y a sus hazanas. Del capftulo CXVI al" Guillermo Pena Cruz sigue en detalle la trayectoria del manuscrito de Bibar en su obra sobre las fuentesbibliograficas chilenas: "Fallecido el profesor Chocomeli Galan se ofreciO en yenta el manuscrito en uncatalog° de remate, publicado por la firma Nicolas Rauch, 2 Place du Port, Ginebra, Suiza, y el entoncesbibliotecario de la Newberry Library de Chicago, Estados Unidos, Mr. Stanley Pergellis, quiso adquirirlopara su establecimiento, pero la firma de Kenneth Nebenzahl comisionada para la compra, no pudo hacerlopor haberse excedido en mucho al valor seiialado por la Newberry Library. El seilor Nebenzahl lo comprOpor su propia cuenta y al regresar a Chicago lo vendiO a esa Biblioteca." Historia de las fuentes de labibliografia chilena (Santiago: Universidad Cat'Mica, 1956) 41.45 GerOnimo de Bibar, Coronica y rrelacion copiosa y vercladera de los rreynos de Chile,  ed. Leopoldo Saez-Godoy (Berlin: Colloquium-Verlag, 1979). En adelante todas las citas corresponderan a esta ediciOn.35CXXIX se trata del period() de anarquia que sigui6 a la muerte de este (1554-1557),caracterizado por el conflicto existente entre Francisco de Villagran y Francisco de Aguirre,ambos aspirantes al puesto de gobernador, y por la ofensiva araucana. Es particularmenteinteresante para nosotros que esta es la primera crOnica en la que los nativos sonreconocidos individualmente y por su nombre. Igualmente importantes para nosotros sonlas primeras referencias hechas a la tortura de Galvarino, a la elecciOn de Caupolican46como lider de los araucanos, a su muerte y, a la reacciOn de su mujer, episodios queapareceran tanto en las crOnicas como poemas y dramas posteriores. Los trece capftulosrestantes estan dedicados a la llegada a Chile de Garcia Hurtado de Mendoza comogobernador y al primer alio de su gobierno. En esta parte del relato se hace menciOn a ladura muerte de Caupolican, a la fundaciOn de las ciudades de Caiiete y Osorno y a lasfiestas en honor al principe don Felipe en Santiago.Como hemos mencionado anteriormente, GerOnimo de Bibar no fue testigo de loshechos anteriores a 1548. Para estos datos se bas6 fundamentalmente en las cartas dePedro de Valdivia,47 a las cuales tuvo acceso en su papel de secretario de la CapitaniaGeneral, y tambien en documentos de la epoca y en el recuento de testigos presenciales.Como consecuencia, su version de los eventos hasta 1548, si bien bastante exacta, adolecede algunos errores y omisiones.Mas la cliferencia entre la crOnica de Bibar y las cartas de Valdivia va más alla. Laobra de Bibar es mucho más que la relaciOn del dato histOrico. El cronista, agudoobservador del entorno fisico que le rodea, plasma literariamente sus impresiones ydescribe detalladamente los accidentes geograficos, el clima, la flora y la fauna hastaconvertir su texto en el primer tratado de geografia de Chile.46 En el relato de Bibar, Teopolican nombra a Lautaro como su general, hecho que no coincide con laversion posterior de Ercilla segiin la cual Teopolican (Caupolican en Ercilla) habrfa sido elegido lfderdespues de la muerte de Lautaro y a causa de esta.47 Para un estudio detallado de la influencia de las cartas de Valdivia en la cr6nica de Ger&limo de Bibarvease, Oreliana Rodriguez 69-88.36El elemento humano tambien le merece profunda atenciOn, la cual se manifiesta enla descripciOn prolija de los distintos grupos nativos, sus costumbres, lengua yorganizaciOn social. De hecho, adernas de las abundantes notas al respecto que el cronistaincluye en el relato cronolOgico de la historia de la conquista, veintidOs capitulos estandedicados exclusivamente a la descripciOn del paisaje natural y social chileno. Estoscapitulos se insertan en la narrativa histOrica de acuerdo al avance espaiiol en el nuevoterritorio.La obra de Bibar despert6 el inter& de los estudiosos a raiz de su publicaciOn en1966 por Irving A. Leonard. Los trabajos existentes, sin embargo, enfocan el texto desdeun punto de vista fundamentalmente histOrico, antropolOgico y etnografico.48 La cr6nicade Bibar, pues, se ha visto hasta ahora como un medio para cotejar la exactitud histOrica delos hechos de la Conquista y como fuente de datos que permitan reconstruir el pasadoprehispanico chileno. Falta todavia, y este es el prop6sito de nuestro trabajo, el analisis deltexto como objeto literario que permita establecer los parametros ideolOgicos y discursivosque utiliza el autor en su propia recreaci6n de la historia.La narrativa de la CrOnica y relaciOn copiosa y verdadera de los reinos de Chile deGerOnimo de Bibar esta estructurada en torno a dos ejes discursivos. Uno, quellamaremos el eje histOrico, esta dado por la descripciOn cronolOgica del proceso de laConquista, y, por lo tanto, es de caracter dinamico y temporal. El otro, que llamaremos eleje geografico,49 esta dado por la descripciOn de lo desconocido y se caracteriza por serestatico y atemporal. Ambos ejes se entrecruzan de manera que el geografico intercepta lacontinuidad del hist6rico. Intentaremos demostrar c6mo esta dualidad estructural dada por48 Nos referimos a los mencionados por Oreliana Rodriguez 19-20. Entre ellos se cuentan Horacio Zapater"Valor etnolOgico de la Cr(Silica de GerOnimo de Bibar," Revista Chilena de Historia y Geografia, 139-140(1971-1972), Carlos Keller "Nueva vision de los origenes de la historia chilena," Mapocho, 18 (1969),"La consolidaciOn del dominio espafiol en Chile," Mapocho, 19 (1969) y "La contraofensiva araucana,"Mapocho, 20 (1970) y, Jorge Hidalgo "La poblaciOn protohistOrica del Norte chileno," Actas del VICongreso de Argue°logia Chilena, Boletin de Prehistoria, ntimero especial (1972-1973) 289-294.49 Lo llamaremos eje geografico y no antropolOgico o etnografico para indicar su carkter integrador.37dos discursos diferentes converge en uno más amplio que incluye a ambos: el de lapropaganda de la Conquista.5°En el eje discursivo histOrico Bibar desarrolla la imagen del conquistador y la delconquistado, 6ste intim° desde su posiciOn de confrontaciOn ante los esparioles.Bibar inicia su obra con una dedicatoria al emperador en la que deja constancia dela importancia de su labor de historiador. Notifica, ademas, "que tratard sobre los hechosde don Pedro de Baklivia," (3) y los motivos que le impulsaron a escribir esta crOnica:"Serenisimo serior, e hecho y rrecopilado esta rrelagion de lo que yo pormis ojos vi y por mis pies anduve y con la voluntad seguy para que losque leyeren o oyeren esta rrelagion se animen a semejantesdescubrimientos, entradas y conquistas y poblagiones, y en ellasempleen sus animos y esfuergos en servigio de sus principes y seriores,como este don Pedro de Valdivia lo hizo." (3)Ya en esta dedicatoria vemos como Bibar es consciente de la significaci6n de laConquista y de la importancia de mantener la continuidad del proceso. Por este motivo, ypor su propia experiencia, hace de Valdivia el protagonista de su crOnica, a quien admira yconsidera como modelo a seguir.La motivaciOn polftica establecida en la dedicatoria al emperador encuentra sucomplemento en la motivaciOn religiosa expuesta en el prohemio al lector. Dice Bibar:'Dizen que antiguamente anduvo vn hombre que se puede creer que fueapostol por estas tierras, como en otras provincias se a visto muy cierto,y que ellos por ser tan malos no quisieron entender aquello que lesdezia.Y siendo Dios servido en vida del enperador don Carlos Quintod'Esparia se descubriesen estas rregiones y prouingias, y que en ellas sesembrase nuestra santa fe catolica y rreligion cristiana, y que d'ellosfuese langado el demonio, y quebrasen los ydolos y derribasen sustenplos, cayendo en los engarios y lazos qu' el demonio los ensystia, yse poblase de tenplos donde se selebrase el culto divino, y de rreligiososdonde an hecho y cada dia hazen muy grande fruto. Y sera nuestroserior servido ansi se haga en las demas provincias por descubrir y porconquistar estan, puesto que los darios y muertes de christianos a avido50 En general, todas las crOnicas son un discurso propagandistic° de la Conquista. Lo que interesa en estecaso es que, Bibar lo desarrolla en funci6n de dos discursos diferentes y complementarios.38por mano d' estos ynfieles a sydo por dar lugar y más se guardar y peorordenar los esparioles." (5)Vemos pues que en la dedicatoria y prohemio el autor manifiesta de maneraexplicita su compromiso con el proceso de la Conquista como proyecto politico yreligioso51 y, al mismo tiempo, establece lingiiisticamente dos pianos moralmenteantagOnicos: el positivo, ligado a los conquistadores y a Valdivia en particular, y elnegativo, ligado a los nativos "malos" que han cal& en "los engarios y lazos qu'el demoniolos ensystia". Es decir, para Bibar los nativos no solo son idOlatras (como los definen lamayoria de los textos) sino practicamente herejes, puesto que habiendo tenido ocasi6n paraabrazar la fe cristiana se negaron voluntariamente a hacerlo. Esta caracterizaciOn es crucial,pues implica que los araucanos son culpables de recalcitrante perversidad y, como tales,merecen castigo.Bibar desarrolla esta oposiciOn dentro del eje histOrico, en el cual el avance espariolrepresenta la victoria del bien contra el ma!. El conquistador protagonista, poseedor de laverdad, se enfrenta a un antagonista que cone el riesgo certero de perder, pero no porinferioridad numerica o militar, segtin el cronista, sino por inferioridad moral. Asi, lavisiOn negativa de los nativos impuesta por el autor act6a dialecticamente reforzando lapositiva de los conquistadores. La narrativa de este eje esta dada, pues, por la tensionexistente entre dos posiciones irreconciliables pero necesarias la una a la otra para lograr elpropOsito apologetico del cronista.Como ya hemos mencionado, Valdivia es el protagonista indiscutible dentro del ejehistOrico. Hemos visto, ademas, que para esta parte de su narrativa Bibar se bas6ampliamente en las cartas escritas por el. Sin embargo, si bien a menudo la versiOn delcronista es casi literal, las diferencias merecen atenciOn especial. Veamos, por ejemplo,51 Uno de los motivos que Bibar desarrolla en su crOnica es el religioso sobrenatural claramente ligado a lajustificaciOn religiosa de la Conquista. Este, que analizaremos más adelante, sera ampliamente utilizado enobras posteriores, en particular por el cronista Marifio de Lobera, o mejor dicho, por su refundidor el jesuftaEscobar.39dos instancias en que las variaciones obedecen a un prop6sito determinado. En primerlugar nos referiremos al suceso de la caida del caballo de Valdivia. Dice este:"Dia de Nuestra Seriora de Septiembre, bendita ella sea, sal( a esto y,andando escaramuzando con la gente de caballo por el campo, cayO elcaballo conmigo e di tal golpe en el pie derecho que me hice pedazostodos los huesos de los dedos del, desechando la choquezuela del dedopulgar y sacandomela toda a pedazos en el discurso de la cura; estovetres meses en la cama, porque la tove muy trabajosa, e se me recrecierongrandes acidentes, y tanto, que todos me tovieron muchas veces pormuerto; si senttan o no los vasallos de vuestra Majestad y Cabildo lafalta que hiciera en su cesdreo servicio y en el beneficio de todos, ellosse lo saben y daran testimonio, si les paresciere convenir, a lo dicho."(Carta VIII, al Emperador Carlos V, ConcepciOn, 15 de octubre de1550, 151)52Veamos ahora la versiOn de GerOnimo de Bibar:"Cunplido que fue el dia, que fue de nuestra senora de setienbre del aiiode mill y quinientos y quarenta y nueve, salieron. Y hecha la rreseria, yvista la gente por lista, mandO que los de a cavallo le syguiesen en vnaescaramuca. Y andando escaramucando en el canpo cayo el cavallo conel gouernador, y dio tan gran golpe con el pie derecho, que se hizopedacos todos los guesos del dedo grande. Salio la choquezuela, y conla fuerga que hizo rronpio el gueso la calga y vna bota. Regibio en estegolpe tan gran tormento que estuvo gran espacio transportado y synsentido, que todos los que alli nos hallamos lo tuvimos por difunto.Puso tanta tristeza en la giudad que todas las senoras que avia, mugeresd' Espana, avnque pocas, lloraron, y todos los varones, entendiendoque les faltava el que les avia de rremediar. Estuvo tres meses en cura yen la cama, a cavsa de tener la cura muy travajosa, por dondedemostravany sentian bien los del pueblo la falta que les hiziera, asy enlo que tocava a la paz y sosyego de la tierra, como a lo demas cunplideroal servigio de su magestad. Y d'esta forma se hazian cada 7 dia plegariay prosegiones por su salud. Y d' esta suerte comengo a levantar ysentarse en vna sylla a una bentana, porque en pie no se podia tener, porla falta de los guesos y por el gran dolor del pie qu' estavaatormentando, y de las llagas, no sano. Y de alli via los rregozijos yfiestas que gelebrauan la pascua de navidad por su salud." (157)53Creemos que es bastante obvio que Bibar, si bien más extenso en su versiOn, siguela secuencia narrativa e incluso el lenguaje de Valdivia al referirse al suceso, como bien lo52 Las italicas son nuestras.53 Las Micas son nuestras.40ha notado Mario Orellana Rodriguez.54 Sin embargo, lo que es interesante notar es c6moel cronista se expande justamente en las areas que el conquistador sugiere sean llenadas,tarea que el cronista Bibar no vacua en tomar haciendose portavoz del sentir de la mayoriade los que acompaiiaban a Valdivia. La version de Bibar pone a Valdivia a la altura delcaballero ideal epic°, amado por su pueblo.El otro episodio que quisieramos comentar se refiere al modo en que Valdivia saliOde Chile con destino al Peril con motivo de la sublevaciOn de Gonzalo Pizarro, hecho quedespues se cita entre las acusaciones del proceso contra el. Valdivia saliO subrepticiamentedel pais llevando consigo cantidades de dinero a manera de "prestamo forzado".55 En suscartas, el conquistador hace escasa menciOn del hecho:"Informar asi mismo c6mo neve destas panes para servir a su Majestadcien mil castellanos en oro, los sesenta mil mios e de amigos que me losdieron de buena voluntad, e los cuarenta mil que tome a particulares, aquien mil, e mil quinientos, e dos mil, dejando orden a mi que se lospagasen poco a poco dellas, como los fuesen sacando de las minas, quesacan cada un aiio, libre de costas, doce o quince mil pesos." (carta VII,a sus Apoderados en la Corte, Santiago, 15 de octubre de 1550, 97)Bibar por su parte dedica un capitulo completo a este hecho y vuelve a referirse a elcon ocasi6n del proceso a Valdivia en el aiio 1548, en el cual se le acusaba tambien demaltrato a los naturales. En ambas oportunidades el cronista justifica las acciones delconquistador destacando sus cualidades de buen vasallo dispuesto a todo por resguardar laintegridad de la corona y, al mismo tiempo, disminuye la importancia de la oposiciOn queencontraba Valdivia a sus planes de gobernador vitalicio. La narrativa de este episodiooscuro en la vida del conquistador enmascara y disimula los hechos negativos mediante eldiscurso ideolOgico de la Conquista y la exaltaciOn del papel del caballero ideal como actorprincipal de ella. Asi, antes de referirse a los detalles de las acusaciones comenta:54 Oreliana Rodriguez 75-65.55 Como necesitaba oro para ayudar a controlar la rebeliOn de Gonzalo Pizarro, Valdivia autorizO a todosaquellos que to tuvieran a volver at Perti. Una vez que el barco estuvo cargado con este material los llamO atierra para hablarles. Mientras esto hacian, Valdivia hizo vela dejandolos burlados en el puerto deValparaiso. Uno de ellos se suicidO, producto de la desesperaciOn.41"Tuvoselo el presydente de parte de su magestad en muy gran servigio,diziendole que muy confiado estava que lo que avian de su personadicho de los agravios de los naturales todo era cavtela y falsedad yenbidias, pero que se holgava, porque el asy lo hazia en verle, por elmucho amor que le tenia, y por la gran pagiengia que tenia y husava, ypor la gran humildad con que avia obedegido, porque con ella avia dadomuy gran exenplo a los que presentes estavan y to vian, y a los que looyan y adelante to sabrian, y porque todos los suditos de su magestadsupiesen obedeger, mayormente en aquella coyuntura, y en tienpo tanvedriado y tierra de bulligioso.Respondio el gouernador Valdiuia que en todo tienpo haria lo mismo,avnque se hallase en to hultimo de la tierra, y vernia a obedeger pechopor tierra at mandado de su magestad y de los senores de su RealConsejo y abdiengias, donde quiera qu' estuviese, porque esto tenia eleredado de sus pasados, y en ningun tienpo ternia otra voluntad, sino laque su rrey y senor natural tuviese, y que seguiria a la contina tras ellasyn demandar otra causa ninguna." (148)Es de notar que Bibar hace hincapie en el papel ejemplar de Valdivia, y por ende enla importancia de la tradiciOn caballeresca como herencia cultural. En definitiva, eltratamiento del conquistador en la crOnica de Bihar se caracteriza por la exaltaciOn del idealdel buen vasallo y por la justificaci6n de la Conquista como empresa polftico-religiosa.Pero lo que nos parece más interesante min es c6mo Bibar implica que su modelo deconquistador, Valdivia, es capaz de lograr la materializaciOn de un estado utOpico:56"Y a esta cavsa su principal yntento era senbrar y criar para podersesustentar y perpetuar esta tierra a su magestad. Y esto syenpre aprocurado, puesto que aya sydo ageno de la condigion de la mayor partede los conquistadores de yndios, de dezir en esto que hera vn tienpobueno y vn tienpo sano y tienpo libre y amigable. Digo bueno syncodigia, sano syn maligia y libre de avarigia. Todos hermanos, todosconparieros, todos contentos con to que les sugedia y con lo que sehazia. Llamavale yo a este tienpo 'fienpo dorado'." (107)La aproximaci6n de GerOnimo de Bibar a los conquistados es diametralmenteopuesta a la que vieramos en las cartas de Valdivia, en las cuales estos aparecen como una56 Para un estudio detallado de la utopia literaria espafiola ve.inse los trabajos al respecto de Stelio Cro, enparticular Realidad y utopia en el descubrimiento y conquista de la Amdrica Hispana (1492-1682)  (Madrid:FundaciOn Universitaria Espafiola, 1983) y, The Noble Savage. Allegory of Freedom  (Waterloo: WilfridUP, 1990).42masa sin nombre. Aqui el cronista reconoce la otredad del grupo aborigen y, an más, seinteresa tanto por su heterogeneidad como por los individuos que componen esteconglomerado social.Dentro del eje histOrico, el aborigen es el contrapunto de la figura del conquistadory aparece, por lo tanto, definido en terminos opuestos a aquel. Esto se explica, dentro de laestructura de la obra, por la necesidad de equiparar las fuerzas en pugna para mantener latension dentro de la narrativa, aspecto que ya mencionamos con anterioridad. Mas estarepresentaciOn negativa del nativo no es solamente un recurso ret6rico sino que obedecetambien a su definici6n de los nativos, obviamente ligada a parametros del viejo mundo.De acuerdo a 6sta, para Bibar los nativos son barbaros:"Aviendo los yndios (gente yndomita y sinrrazon, baruara, faltos detodo conocimiento y de toda virtud) hecho aquel mal rrecavdo,acordaron levantarse no solamente aquestos, mas hizieron a todos losdemas se alterasen. Y como son amigos de novedades, acordaronhazerse a vna todos y hazer de nuevo la guerra.Y como su entendimiento es seguyr su apetito y ciega sensualidad (puessyguiendola como la syguen vienen a ser parte de perder las vidas, nomirando lo que enprenden -como muchos la perdieron-, el fin que a detener, y ad6nde yran a parar sus negocios, aquellos que comiencancuando se alteran) con muchas partes avemos visto que caminan comocojos y atinan como ciegos, segun que yo e visto." (63-64)Vemos, pues, que para Bibar el ser aborigen implica la falta de razOn y elpredominio del instinto. Esta idea la volvemos a encontrar elaborada en distinta forma:"Pues viendo los yndios los esparioles rrepartidos y devididos en tantaspartes, y viendo el travajo que tenian, porque era el primer ario que lesavian a sacar oro, acordaron levantarse, no como yndios, syno comogente que entendian, y que procuravan verse libres." (200)Este parrafo es interesante, a nuestro parecer, por la paradoja que encierra. Por unlado, Bibar declara de manera explicita que los naturales no tienen capacidad de raciocinio,pero por el otro, nos dice que de hecho estan actuando como si la tuvieran. El cronista sehace eco, asi, de la candente controversia establecida en Esparta entre Bartolome de lasCasas y Gin& de Septilveda sobre la naturaleza del nativo y sobre la polftica a seguir segtIn4 3las conclusiones a que llega cada uno de ellos.57 La posici6n de Bibar al respecto, estambien ambivalente, pues, como vemos a continuaciOn, si bien iguala a los aborfgenes conlos animates (Septilveda) considera que el trato hacia ellos debe ser humano (las Casas):"...(porque los yndios de qualquiera parte de Yndias, puesto que seanlos más d' ellos animosos, que se ayan visto con esparioles, enviendolos, los temen y cometen los que qualquier animal yndomito ysiluestre comete: qu' es apartarse de la presencia de la tal conpatlianunca d' ellos jamas vista, sobresaltando su coracon, cometiendo lahuyda, y enjendrando odio y rrencor, como personas salvajes y en finnaccidos y criados en pecado. Y a los tales conviene hablarles palabrasde seguridad y con amor, halagandolos, mostrandoles el camino pordonde an de seguirse, y ellos seguros y asosegados con to que se les adicho)." (53)Sin embargo, jamas critica las medidas crueles de Valdivia en contra de los nativos,sino que las justifica, como en el triste caso del cacique Tanjalongo:"...y los yndios, viendo que aquel cacique estava en la casa en su tierra,por consentidor e ynventor del alcamiento le avian cortado los pies, yotros dies caciques muertos, estarian temerosos y no cometeriantraycion. Este es vn genero de castigo que para los yndios es el másconveniente y no matarlos, porque los biuos olvidan a los muertos,como en todas panes se vsa, y quedando vno biuo y d' esta suertecastigado, todos los que lo yen se les rrepresenta el delito que cometioaqua, pues anda castigado. Y el propio lo tiene tan en memoria que,avnque quiera, no puede olvidarlo." (92)Mas Si bien GerOnimo de Bibar justifica tales castigos no deja de admirarse de ladeterminaciOn de los nativos ante la inclemencia de los esparioles comparandolos inclusocon heroes de la antigriedad. Cabe destacar que esta admiraci6n es doble puesto que por unlado admira la valentfa y tenacidad de por Si y, por otro lado admira el hecho de que losaborfgenes tengan reacciones correspondientes a la "civilizaciOn" (entendiendose por esta el57 Estas dos corrientes de opini6n estân influidas por el erasmismo la una (Las Casas), y por el clasicismoaristotelico la otra (Septilveda) y cada una dio origen a distintos modelos historiogrdficos. Uno, el originadopor Las Casas, ye la historia de manera lineal, como progresiOn hacia un ideal guiado por las ensefianzas delcristianismo, y el otro la ye como una repeticiOn y considera la epoca clAsica como el model() a seguir. Lasegunda implica reconocer que algunos nacen sefiores y otros esclavos. Para los prop6sitos de la conquista,y, siguiendo el argumento de Septilveda, los nativos carecen de alma y, por lo tanto, son esclavos pornaturaleza y es desde esa premisa que se debe gobernar. Bartolome de las Casas se opone y propone unaconversiOn pacifica basada en su convicciOn de que los nativos son seres poseedores de alma yentendimiento.44conjunto de caracteres y costumbres propias de la cultura greco-romana), como manifiestaexplicitamente el cronista en su relaciOn de la tortura de Galvarino. Este caso esparticularmente interesante, puesto que aparecera en obras posteriores:"Contare de vn yndio que venia en esta haz que rronpio el gouemador,el qual era vno de los que cortaron las manos que e dicho. Vedasarjenteando y animando en esta manera: 'Ea, hermanos mios, miraque todos peleeys muy bien, y no querays veros como yo me veo: synmanos, que no prodreys travajar no comer, sy n' os lo dan!'. Y alcabalos bravos en alto, enseiiandolos para provocarlos a más animo ydiziendoles: 'Estos con quien vays a pelear me los cortaron, y lomesmo haran a los que de vosotros tomaren, y nadie permita huyr synomorir, pues moris defendiendo vuestra patria". Y adelantavase vntrecho del esquadron solo, y dezia esto a grandes bozes, y qu' el moririaprimero, y que ya que no tenia manos, que con los dientes haria lo quepudiese. Quiselo poner aqui por no me pareccer rrazones de yndios,syno de aquellos antiguos numantinos quando se defendian de losromanos. Y aqui se prendio, y le mand6 el gouernador aperrear." (242)Pero si bien el lector puede tener un inicio de simpatla y solidaridad por la suerte delos naturales, Bibar manipula el texto en el parrafo siguiente mediante la descripciOn de uncaso de canibalismo:"Dire de otro yndio o, por mejor dezir, sepulcro que fue de treshermanos y de su macre y de su padre, que fue en comerlos a todos.No lo digo por su confision, syno que otros yndios lo dixeron, y avn letemian, y huyan d' el. Y dezia que no avia hallado came más sabrosaque la de su madre. Y ansi todavia se comen." (242-243)No olvidemos que uno de los criterios para definir los grados de salvajismo ybarbarie en la epoca era el canibalismo y Bibar, conocedor y convencido, no permite que ellector se conmueva, al establecer que, si bien los nativos pueden mostrar ocasionalesasomos de civilizaciOn, caen en el peor y más irredimible de los vicios, en este caso másrepudiable por tratarse tambien de matricidio y fraticidio.Episodios como el anteriormente mencionado del nativo Galvarino, abundan en estacrOnica, y son de particular inter& en nuestro caso porque aparecen por primera vez yporque seran reelaborados en la producciOn literaria posterior. Especificamente nosreferimos al caso de la elecciOn del cacique Caupolican como lider del pueblo araucano, y45su cruel muerte, motivos que han contribuido a la estatura mftica de este personaje en lahistoria chilena. Bibar nos deja la siguiente versiOn de la prueba del tronco llevada a cabo asugerencia del viejo cacique Millarapue, y que ganara Caupolican estableciendose comolider absoluto del pueblo araucano para dirigir la ofensiva masiva a los esparioles:"Y mandO traer vn troco de palo grande y pesado, que bien tenia vnyndio que levantarlo del suelo. E dixoles que alli queria el ver lasfuercas de cada vno e no en los desafios, y que el que más tienpo aqueltroco en los onbros truxese fuese general y de todos obedecido.Todos los senores y yndios dixeron que era buen parecer, y asi lootorgaron qu' estarian por ello. Y el primero que tom6 el tronco fueManigalgo, y lo truxo seys oras. Y dexado lo tom6 Colocolo, y le traxomedio dia. Y luego lo tomO Paylaguala, que lo truxo doze horas. Yluego le tomO Paycavi, y lo truxo vn dia entero. Y dexado lo tom6Yllacura, y le traxo vn dia y casi media noche. Y dexado lo tomOAyllacura, y le traxo vn dia y vna noche. Y luego la tomO Tocapel, y betraxo dia y medio. Y este tenian cierto que avia de ser general. Edexado la tome, Teopolican, yndio dispuesto, menbrudo e rrebusto etuerto del ojo ysquierdo, y truxo el troco dos dias y vna noche.Y visto por todos los senores fueron espantados y maravillados de verlas fuercas de Teopolican, y con la ligereza que traya aquel troco tanpesado. Fue luego rrecebido por todos los senores yndios de toda latierra." (206)Igualmente importante es el episodio de la muerte de Caupolican y la violentareacciOn de su esposa. Bibar es el primero en recoger este hecho literariamente:"...Y en vna casa prendieron al Teopolican y muchos yndios e yndias.E viniendo por el camino accerto a encontrar vna yndia que era mujer delTeopolican, e traya vn nirio de vn alio. Y como ella no pensava quevenia preso el Teopolican e le vio, comenco a dezirle: "I,C6mo? 1,Tileres Teopolican, el valiente que dezias que no te avia de parar christianoque no le avias de matar, y a ti te alcaron por general de la tierra, queansy te dexaste prender de los esparioles? LY parecete qual vas atado eque tenga yo hijo de vn honbre tan covarde como til?" E lo arrox6 devna questa abaxo, e murio el nirio.Cierto me parece grande animo y esfuerco de mujer, e que la podiamoscomparar aquella buena mujer cartajinesa que se metio con dos hijos enel fuego, porque el marido se avia entregado a los rromanos. E llevadoel Teopolican a la ciudad fue enpalado. Y ansy perecio este mal yndiotan enemigo de los esparioles." (247-248)Segiin lo recogido vemos que la representaciOn del aborigen no sOlo refleja elaspecto conflictivo de la Conquista, sino que, ademas, es muy informativa, producto del4 6reconocimiento por parte del autor de la otredad con que se enfrenta. Asi, nos presenta uncuadro de las luchas de poder dentro de los distintos grupos nativos, de sus estrategias decombate, de su estructura social y de su capacidad organizadora durante esta epoca. Estasdescripciones evidencian la capacidad polftica del nativo, aguzada ante la necesidad deformar alianzas y elegir lideres para reforzar su posiciOn ante el enemigo.En definitiva, a tray& del discurso histOrico, GerOnimo de Bibar describe y defineal nativo en su esencia. La existencia del aborigen, por su parte, esti dada por el ejeestructural del discurso geografico, es decir, por el medio ambiente natural y social.Como ya notamos anteriormente, de los ciento cuarenta y dos capftulos de lacr6nica de Bibar veintidOs estan dedicados exclusivamente a la descripci6n de la geografiafisica y humana chilena, como indican los tftulos de dichos capftulos. Ademas, hay otrosdoce capitulos cuyo contenido es casi totalmente geografico.58 Es decir, casi el veinticincopor ciento de la narrativa es un catalog° descriptivo de la naturaleza y de las costumbres delos aborigenes, lo cual claramente demuestra el inter& del cronista por conocer y propagarestos conocimientos.En este discurso el referente espariol aparece coyunturalmente, y solo en terminoscomparativos, en las descripciones de la fauna y de la flora del pais. Su propOsito esdemostrar las posibilidades agricolas de la region y asi presentar una visiOn atractiva yprometedora de la etapa siguiente del proceso de la conquista: la colonizaciOn.Los capftulos del eje geografico estan normalmente estructurados siguiendo unorden descriptivo definido.59 En primer lugar el autor se detiene en la geografia Mica,describe las condiciones climaticas, la flora (incluyendo aquellos vegetales que los nativosconsumen), la fauna y los minerales. Esta primera parte, muy informativa por laminuciosidad en detalles cuantitativos, destaca la fertilidad de la tierra y la bondad del58 En estos cOmputos no inclufmos descripciones histOricas, como por ejemplo: la tortura de Galvarino,elecciOn y muerte de Caupolicân, etc.59 Las excepciones las constituyen capftulos destinados exclusivamente a la descripciOn de juegos o deartefactos.47clima, cualidades que hacen atractivas las perspectivas de colonizaciOn. En la descripci6nde los minerales el cronista tiende a caer en la exageraciOn, llevado quiza por su deseo depresentar un panorama favorable del lugar en cuanto a las posibilidades de un desarrolloeconOmico futuro:"Ay grandes criaderos para todo genero de ganados y para hazergrandes sementeras de pan. Ay juntamente con esto notigia de grandesminas de oro, porque ya avemos visto las minas donde los yngas,grandes senores del Piru, se la sacava oro en su nonbre y se lo enbiauany llevauan de Anconcagua (que por otro nonbre se dize de Chile, dequien el rreyno tiene la dominazon)." (95)"Es tierra de grandes minas de oro y plata y de cobre y de otros muchosmetales." (186)Bibar describe a continuaci6n los habitos de los aborigenes en el vestir, su religion,su lengua, sus rituales, y su apariencia fisica:"Estos yndios del valle de Limari no tienen ydolos ni adoratorio. Eslengua por sy, y diferente de la de Coquinbo. Andan vestidos de lana yde yerbas, la qual es d'esta manera: vna yerua a manera de espadariaque se dize 'cabuya', majanla y sacan unas hebras como cariamo yhilanlo. Y d' esto hazen bestidos, y cada vno anda vestido comoalcanga y tiene la posibylidad.I sus enterramientos es en los canpos. Hablan con el demonio. Susarmas son flechas. Es xente de buen tamario y ellas, de buen parecer.Y su traxe es vnas mantas rrebueltas por las ginturas, que les cubre hastala rrodilla, y otra más pequeria manta hechada por los onbros, presa alpecho con vna pua v espina, de las que tengo dicho de los cardones."(44)La descripciOn de la realidad basada en una observaciOn meticulosa del NuevoMundo seglin aparece a ojos del autor produce un efecto distanciador en la narrativa, que, aprimera vista, indicaria un alto grado de objetividad por parte de Bihar. Sin embargo, lascategorfas establecidas en su recuento de la existencia de los naturales chilenos coincidencon las pautas definitorias del concepto de "salvajismo" segdn se entendia en la epoca. Estaperspectiva que rescatamos en la crOnica de Bibar revela un prop6sito más alla del48meramente descriptivo e informativo al concluir implicitamente que los aborigenes chilenosson salvajes, puesto que sus costumbres difieren de los patrones comiinmente aceptados.60Concluyendo, Bibar nos entrega en su obra un primer reconocimiento literario delmundo nativo chileno, de particular inter& para nosotros, puesto que incluye nombres ysituaciones que serail retomados posteriormente, como Galvarino, Colo-Colo, Lautaro yCaupolican, entre otros. El autor desarrolla el discurso de la propaganda, inherente algenero de la cremica, en base a dos ejes discursivos estructurales: el histOrico y elgeOgrafico. El discurso histOrico, de caracter lOgicamente dinamico, ensalza la figura delconquistador y justifica la Conquista desde el punto de vista polftico, militar y religioso, entanto que el geografico, de caracter estatico, la justifica en terminos econOmicos, es decir,presenta un cuadro optimista en cuanto a las futuras posibilidades de desarrollo econOmicodel pais, ofreciendo asi un cuadro atractivo a potenciales colonizadores. En cuanto a lafigura del aborigen, el discurso histOrico explora su esencia, el geogrâfico su existencia.En ambos casos, los parametros utilizados por Bibar en su vision del nativo corresponden alas actitudes prevalecientes en la 6poca y, si bien el autor nos presenta el nuevo mundodesde su perspectiva peninsular, reconoce la "otredad" de los naturales y se interesa porella. Alonso de Ercilla sera el continuador de esta tradiciOn en su obra La Araucana.60 Olive Patricia Dickanson, The Myth of the Savage (Edmonton: U of Alberta P, 1984). En suinteresante estudio acerca del mito del salvaje, la autora se remite en particular al trabajo de D'Avity, quien,en el siglo XVI, definiera grados de "salvajismo" (o barbarismo) de acuerdo a cinco puntos fundamentales:i) el no uso de la razOn, ii) el modo de cazar y recolectar, incluyendo tipo de alimentaciOn, iii) la desnudezcomo falta de moralidad, iv) tipo de vivienda, y v) la falta de gobierno. Otros criterios utilizados en laepoca para definir el salvajismo inclufan la falta de escritura, la falta de estructuras lingiiisticas queincluyeran los sonidos de las lenguas europeas, el canibalismo y la falta de aseo. Estas categorias,establecidas de acuerdo a paramerros basados en la oposiciOn civilizaci6n-salvajismo, tienden a definir elmundo nativo como la negaci6n de la cultura occidental, considerada como el modelo a seguir.49Capitulo IIIAlonso de Ercilla y Ztliiiga. La AraucanaAlonso de Ercilla y Ztiniga, autor de La Araucana, naci6 en Bermeo, Vizcaya, en1533 en el seno de una familia noble. En 1554 partiO a Chile alistado en la expediciOn deJerOnimo de Alderete, quien habia sido nombrado gobernador de Chile, pero este Ultimomuri6 cerca de Panama. Don Garcia Hurtado de Mendoza fue entonces nombrado parareemplazar a Alderete en su cargo, y con 61 fue Ercilla a Chile. Su vida durante estos allosquala definida en funci6n de su papel de soldado y de poeta ya que es en este period° queinicia la composiciOn de su celebre poema. Volvi6 a Espatia en 1562, pasando sus tiltimosdias en Madrid donde muri6 en 1594.61Un episodio que marcO la vida de Ercilla fue el famoso altercado que tuvo con elentonces joven gobernador don Garcia Hurtado de Mendoza y que por poco le costO lavida.62 La drastica condena de la pena de muerte le fue conmutada en Ultima instancia porel destierro a Lima. De aqui el rencor que Alonso sinfiera por Don Garcia y que explica laactitud reticente respecto a este personaje que muestra en La Araucana, aspecto que otrosescritores posteriores trataran de compensar.En este extenso poema Ercilla narra la historia de Chile desde sus inicios hasta casiel final del gobierno de Don Garcia Hurtado de Mendoza en aquel pais. El hecho histOricocon que Ercilla concluye la parte chilena del relato es el suplicio y muerte de Caupolican, demanera que coincide con la etapa hist6rica que nos ocupa y que ya hemos visto descrita enla crOnica de GerOnimo de Bibar.La critica sobre La Araucana ha tendido a analizar el poema en funci6n de surelaciOn con el contexto histOrico y/o el contexto literario, ya sea comparando esta obra con61 Para la vida de Ercilla vease, Medina, Historia de la literatura, vol. 1, 1-22.62 Estando don Garcia y su gente en la Imperial se entablO una feroz disputa entre don Alonso de Ercilla ydon Juan de Pineda. Don Garcia, furioso ante lo que consideraba una extrema falta de respeto por parte desus dos subalternos, mand6 que los matasen, pena de la que se salvaron gracias a la intercesiOn de lasmujeres espaiiolas que acompatiaban al ejercito espaiiol.50otras o inscribiendola dentro del concepto de lo 6pico o del concepto de un heroeprotagOnico. Respecto a este Ultimo punto cabe distinguir dos actitudes crfticas opuestas:una que niega la existencia en la obra de un heme 6pico --posiciOn a la que se adhieren, porejemplo, Martinez de la Rosa, Andres Bello, Concha de Salamanca, E. Solar Correa yFrank Pierce--63 y la otra que si la reconoce. Denim de esta Ultima, hay quienes identificanal autor como heroe del poema --Manuel José Quintana, Marcelino Menadez y Pelayo,Bernard Moses y A. Valbuena Briones64-- y la de aquellos que yen la colectividad comoprotagonista, sea esta la araucana, la espanola o ambas a la vez; adoptan esta posiciOn JeanDucamin, Raimundo Lazo, Fernando Alegnia y Beatriz Pastor.65 Nuestra intenciOn no esanalizar el poema bajo ninguno de estos puntos de vista. En nuestra lectura del texto nosproponemos tinica y exclusivamente definir la vision del conquistador y del nativo segtinErcilla, y cOmo esta se relaciona con la de los autores ya estudiados.La primera parte de La Araucana apareci6 en 1569; la segunda y la tercera en 1578 y1589 respectivamente.66 Los hechos relatados en la primera parte tuvieron lugar antes deque Ercilla llegara a Chile, de manera que no fue testigo presencial de lo que transmite. En63 Martinez de la Rosa, "Apendice sobre la poesia epica espafiola," en Obras completas (Paris, 1845) 22;Andres Bello, Obras (Santiago, 1883, vi) 466; Concha de Salamanca, ed. La Araucana (Madrid, 1935);Eduardo Solar Correa, Semblanzas literarias de la colonia (Santiago: DifusiOn chilena, 1945) 20; FrankPierce, La poesia dpica del Siglo de Oro  (Madrid: Gredos, 1968) 268.64 Manuel José Quintana, Obras completas. I: Sobre la poesia dpica castellana (Madrid, 1897) 545;Marcelino Menendez y Pelayo, Antologia de poetas hispanoamericanos  (Madrid, 1895) vi-ix; BernardMoses, Spanish Colonial Literature in South America  (London: s.e., 1922) 179; A. Valbuena Briones,Literatura hispanoamericana (Barcelona: Gustavo Gili, 1961) 32.65 Ya en 1900 Jean Ducamin en su ediciOn de La Araucana se refiere a la colectividad del hdroe. L'Araucana(Paris, 1900); Raimundo Lazo, Historia de la literatura colonial hispanoamericana. el period° colonial(Mexico: n.p., 1965) 233; Fernando Alegria, La poesia chilena (Berkeley: U of California P, 1954) 39;Pastor 349-452.66 Si bien hasta ahora hemos seguido un orden cronolOgico de acuerdo a la apariciOn de las obras que tratansobre la Conquista de Arauco, para el estudio de La Araucana haremos una excepciOn y consideraremos lasties partes como un todo, a pesar de que exista una obra publicada entre 1569 y 1588. Nos referimos a lacrOnica escrita por Alonso de GOngora y Marmolejo.51el caso de las dos tiltimas panes, la critica ha establecido que la mayoria de lo que Ercilladescribe se relaciona con su experiencia personal.67El poema, escrito en octavas reales, consta de una breve dedicatoria al rey y unprOlogo bastante reducido tambien, en el cual el autor expresa los motivos que leimpulsaron a escribir el poema y que es lo que pretende lograr con su obra:"Si pensara que el trabajo que he puesto en esta obra me habia de guitartan poco el miedo de publicarla se cierto de mi que no tuviera ânimo parallevarla al cabo. Pero, considerando ser la historia verdadera y de cosasde guerra, a las cuales hay tantos aficionados, me he resuelto enimprimirla, ayudando a ello las importunaciones de muchos testigos queen lo más dello se hallaron, y el agravio que algunos espariolesrecibirian quedando sus hazarias en perpetuo silencio, faltando quien lasescriba, no por ser ellas pequerias, pero porque la tierra es tan remota yapartada y la postrera que los esparioles han pisado por la parte del Pith,que no se puede tener della casi noticia, y por el mal aparejo y pocotiempo que para escribir hay con la ocupaciOn de la guerra, que no dalugar a ello; y asi, el que pude hurtar, le gaste en este libro, el cual,porque fuese más cierto y verdadero, se hizo en la misma guerra y enlos mismos pasos y sitios, escribiendo muchas veces en cuero por faltade papel, y en pedazos de cartas, de algunos tan pequerios que apenascabian seis versos, que no me costO despues poco trabajo juntarlos; ypor esto y por la humildad con que va la obra, como criada en tanpobres pariales, acompailandola el celo y la intenci6n con que se hizo,espero que sera pane para poder sufrir quien la leyere las faltas quelleva. Y si alguno le pareciere que me muestro algo inclinado a la partede los araucanos, tratando sus cosas y valentias más estendidamente delo que para barbaros se requiere, si queremos mirar su crianza,costumbres, modos de guerra y ejercicio della, veremos que muchos noles han hecho ventaja, y que son pocos los que con tan gran constanciay firmeza han defendido su tierra contra tan fieros enemigos como sonlos esparioles." (v.1, 121-122)Ercilla establece asi la importancia del recuento histOrico que, como tal, merece laardua labor que se ha propuesto. Muestra tambien su deseo de legitimar la veracidad de surelato validandolo por haber sido el mismo testigo presencial de los hechos. Luego,siguiendo el tOpico apologetic° tipico de las piezas liminares, pide perdOn por los erroresque pueda contener su obra. En prevision a lo que podia ser controversial, su entusiasmo67 De las numerosas ediciones que se han hecho de La Araucana utilizaremos para nuestro estudio la deMarcos A. Morinigo e Isaias Lerner, (Madrid: Castalia, 1979). Todas las citas serân de dicha ediciOn.52por el pueblo araucano, se justifica equiparando las cualidades de los nativos a las de lasfuerzas espariolas.De los treinta y siete cantos que contiene la obra, los primeros quince forman laprimera parte, publicada inicialmente en 1569. Ercilla relata en ellos el descubrimiento deChile, el gobierno de Valdivia y su muerte, la elecciOn de Caupolican como cabeza de losaraucanos al demostrar su fortaleza fisica en la prueba del tronco, y el levantamiento generalde los nativos en el sur de Chile. Es probable que para la descripci6n del caciqueCaupolican y de su elecciOn como jefe araucano Ercilla se basara en la obra de GerOnimo deBibar. La deuda de Ercilla a este cronista, como fuente de los hechos que no presenciO, noha sido, a nuestro parecer, justamente reconocida por la crftica, que muy frecuentementemenciona en cambio al cronista GOngora Marmolejo como posible fuente de los hechoshistOricos reelaborados por Ercilla. Nos parece obvio, sin embargo, que Ercilla conoci6 yprobablemente aprovech6 la obra de Bibar, puesto que menciona, en detalle, episodios deella que no aparecen en la crOnica de GOngora Marmolejo.La segunda parte comprende desde el canto dieciseis al veintinueve. Ercillacontinda el relato de la guerra de Arauco, pero incluye episodios interpolados de la historiaespariola ajenos al acontecer americano, como son los relatos de las batallas de San Quintiny Lepanto destinados evidentemente a exaltar el brillo militar espariol. Ercilla justifica estasinterpolaciones por la intervenciOn sobrenatural de la figura mitolOgica de Belona.68Esta prictica se repite en la tercera parte del poema que va del canto treinta al treintay siete. Asi, la triste historia de la araucana Lauca, sirve de pretexto para que Ercilla sedilate en contarnos las andanzas de la reina Dido y la historia de la fundaciOn de Cartago,69tOpico del "clasicismo" renacentista, basandose en la superficial semejanza anecdOtica entreambos episodios. En esta parte, se da, ademas, detallada noticia de la captura y muerte deCaupolican, y de la reacciOn de Fresia, su mujer, al enterarse de su captura. En los riltimos68 Antigua divinidad latina de la guerra, identificada con Enio de la mitologia griega.69 Legendaria princesa de Tiro, quien tras huff de su patria fund6 Cartago.53cantos Ercilla habla de si mismo y de su carrera militar en America y en Europa. El cantotreinta y siete es de particular inter& puesto que en el el autor nos da su definiciOn de lanociOn de guerra como un proceso necesario e inevitable para el progreso humano. Si bienla argumentaci6n va ligada al conflicto especffico existente entre Esparia y Portugal, esigualmente aplicable a las guenas de la Conquista.La forma cOmo se nos presenta a conquistadores y conquistados en La Araucanaesta determinada por el caracter poematico de la obra. Ercilla no quiere solamente "contar"el hecho de la conquista chilena, sino "cantarlo"," lo que implica un proceso de selecciOnde materiales, una blisqueda que limita lo histOrico en favor de lo poetic°. Esto determinala estructura de la obra, en la que podemos distinguir dos vertientes creativas, reflejo delquehacer personal del autor, y que llamaremos la vertiente crOnica y la vertiente lirica. Poruna parte, como militar, Ercilla es consciente de que el pueblo espariol esta "haciendo lahistoria" y, como historia que es, se debe dejar memoria de ella. Por otra parte, se dacuenta asimismo de la naturaleza distintiva y peculiar del conflicto que se da en tierraschilenas, ya que este esta determinado por el enfrentamiento con un mundo totalmentedesconocido y en obvia desventaja militar. Ademas del exotismo de los araucanos, que yade por si constituye material poetic°, Ercilla reconoce en ellos valores con los que seidentifica y que le empujan a plasmarlos poeticamente.La vision que ofrece Ercilla de los esparioles esta marcada por un afan historicista ypor su propia condiciOn de militar. El autor cuenta los hechos desde un punto de vistacastrense dilatandose en el recuento detallado de estrategias y tacticas de guerra, de maneraque lo que destaca es la actuaciOn de los conquistadores como fuerza militar. De aqui que,por lo general, estos aparecen como colectividad unida por el prop6sito coma de la guerra.70 Marcos A. Morinigo destaca este aspecto en su excelente articulo "Espafioles e indios en La Araucana."Su conclusion es que los espaiioles constituyen la materia histOrica y los nativos la poemätica. EnFilologia 15 (1971): 205-213.54En poquisimas ocasiones se les particulariza con su nombre, como en los ejemplossiguientes:"Almagro, Cortés, COrdoba, Nereda,Moran, Gonzalo Hernández, Maldonado,Perialosa, Vergara, Castafieda,Diego Garcia Herrero el arriscado,Pero Nirio, Escalona y otro quedaCon el cual es el ntimero acabado:Don Leonardo Manrique es el postrero,Igual en el valor siempre al primero." (Canto IV, v.1, 201)"Bernal, Pedro de Aguayo, Castarieda,Ruiz, Gonzalo Hernández y Pantojatienen hecha de muertos una rueday la tierra de sangre toda roja;" (Canto V. v.1, 236)"No menos se mostraba peleandoJuan de Torres, Garnica y Campofrio,Don Martin de Guzman y don Hernando,Pacho, Gutierrez, Zliiiiga y Berri°,Ronquillo, Lira, Osorio, Vaca, OvandoHaciendo cosas que el ingenio mio,Aunque libre de estorbos estuviera,Contarlas por estenso no pudiera." (Canto XIX, v.2, 83)Este catalog° nominal en vez de individualizar no hace sino subrayar atin más laidea de masa extraordinaria por su valor guerrero. No hay, asi, personajes esparioles quese particularicen y sobresalgan por alguna cualidad especial y, en las contadas ocasiones enque alguno se destaca, Ercilla prefiere dejarlo en el anonimato o dar solo su nombre de pila:"Y con airosa muestra, por delanteDel atento espariol dos vueltas dieron,Pero ni de su puesto y buen semblante,Punto que se notase le movieron,Antes con muestra y animo arrogante,En alta voz, que todos lo entendieron(Que el muro estaba ya lleno de gente),HablO asi con Lautaro libremente:'En vano, i oh capitan!, cierto trabajaQuien pretende con fieros espantarme,No estimo lo que vees en una pajaNi alardes pueden punto amedrentarme.Y por mostrar Si temo la ventaja,Yo solo con los seis quiero probarme,Do veras que a seis mil sere bastante,55Vengan luego a la prueba aqui delante.'Lautaro respondiO: 'Marcos, si mueresTanto por nos mostrar tu fuerza y brio,El minim° que dellos escogieresA pie vendra contigo en desafioDel modo y la manera que quisieres.Elige armas y campo a tu albedrio,Ora con ellas, ora desarmados,A pufios, coces, ufias y a bocados.'El espafiol le dijo: 'Yo te digoQue mi honor en tal caso no consienteDarles uno por uno su castigo,Porque jamas se diga entre la genteQue cuerpo a cuerpo Urban) conmigoEn campo osase entrar singularmente;Por tanto, si no quieres lo que pido,No quiero yo acetar otro partido." (Canto XII, v.1, 361-362)Una excepciOn a lo dicho la constituye el breve episodio de dofia Mencia de losNidos, espaliola que sobresali6 por su valentia ante el abandono y destrucci6n deConcepciOn, hecho ocurrido debido a la derrota sufrida por los espafioles en el combate deMarigliefiu (1554) en las cercanias de dicha ciudad. El pueblo, atemorizado ante el avancearaucano decidi6 abandonar ConcepciOn y huir a Santiago. Este motivo sera recogido mástarde por Ricardo del Tuna, quien hard de dofia Mencia la protagonista de su drama Labelligera espariola, obra que veremos en detalle en la segunda parte de este trabajo.En cuanto a los lideres del bando espafiol, la trayectoria de Valdivia ocupa un lugarmás destacado dentro del poema y su análisis, por lo tanto, interesa para una evaluaciOn dela vision que ofrece Ercilla del conquistador. SOlo los tres primeros cantos tratan de laactuaciOn de Valdivia en Chile. El primero comienza, al igual que todos, con uncomentario de tipo filosOfico y moral que sirve de preambulo anunciador de los hechos quecantard:" Oh incurable mal! joh gran fatigaCon tanta diligencia alimentada!iVicio comtin y pegajosa liga,Voluntad sin razOn desenfrenada,Del provecho y bien ptiblico enemigaSedienta bestia, hidrOpica, hinchada,56Principio y fin de todos nuestros males!I Oh insaciable codicia de mortales!No el pomposo estado a los sefioresContentos en el alto asiento vemosNi a pobrecillos bajos labradoresLibres desta dolencia conocemosNi el deseo y ambiciOn de ser mayoresQue tenga fin y 'finite sabemos;El fausto, la riqueza y el estadoHincha pero no harta al más templado.A Valdivia mirad, de pobre infante,Si era poco el estado que tenia,Cincuenta mil vasallos que delanteLe ofrecen doce marcos de oro al dia;Esto y aun mucho más no era bastante,Y as1 la hambre alli lo detenia.Codicia fue ocasiOn de tanta guerra,Y perdici6n total de aquesta tierra."(Canto III, v.1, 174-175)En la primera de estas estrofas Ercilla condena el pecado de la codicia en terminosgenerales. En la segunda establece que nadie esta libre de esta falta y que el que cae en ellano se sacia jamas. Por Ultimo, en la tercera estrofa concentra este pecado en Valdiviareconociendo que la codicia es la falla mayor de este conquistador, causa tanto de superdiciOn personal como del caos en que ha sumido al territorio. El poeta, entonces, partede la generalizaciOn hasta llegar al ejemplo individualizador, en este caso el conquistador,de modo que la crftica directa y personal se diluye. Lo que se critica es el pecado de lacodicia y no al conquistador. NOtese, ademas, que la codicia en Valdivia, se centra en loecon6mico sin profundizar en implicaciones de tipo social, lo que contribuye tambien alsuave tono crftico. Esta vision ligeramente negativa se agudiza al final del primer canto:"Crecian los intereses y maliciaA costa del sudor y daiio ajeno,Y la hambrienta y misera codiciaCon libertad paciendo, iba sin freno.La ley, derecho, el fuero y la justiciaEra lo que Valdivia habfa por buenoRemiso en graves culpas y piadoso,Y en los casos livianos riguroso." (Canto I, v.1, 1460)57Aqui Ercilla nos presenta otra faceta del conquistador. Ademas de codicioso, abusadel poder que le ha sido conferido por la Corona. Sea cual sea el caso, lo que Ercilla criticano es el proceso sino la debilidad humana, en este caso la codicia desenfrenada de Valdiviaque le lleva a practicar el rigor extremo en su gobierno. En el tercer canto el autor narra lospormenores de la muerte del capitan que ha cal& prisionero en manos del caciqueCaupolican. Es probable que Ercilla haya sacado detalles de la crOnica de Bibar para esteepisodio, puesto que en ambos textos hay algunos puntos de contacto. Dice Bibar:"Y aqui fue el guvernador preso por los yndios, que como llevava elcavallo malherido y de aquel dia fatigado, le tomaron los yndios. Y convn yanacona que alli se hall() habl6 a los yndios, y les dezia que no lematasen, que bastava el daflo que avian hecho a sus espafioles. Y ansylos indios estavan de diversos pareceres, que vnos dezian que lomatasen, y otros que le diesen la vida y, como es jente de tan rruynentendimiento, no conociendo ni entendiendo lo que hazian.Y esta sazon Beg() un mal yndio que se dezia Teopolican, que era senorde la parte de aquel pueblo, y dixo a los yndios que que hazian con elapo, que por que no le matavan que: 'muerto ese que manda a losespailoles, facilmente mataremos a los que quedan.'Y diole con vna Imp de las que dicho tengo, y lo mat6." (203)La version de Ercilla es la siguiente:"Caupolican, gozoso en verle vivoY en el estado y termino presente,Con voz de vencedor y gesto altivoLe amenaza y pregunta juntamente;Valdivia, como miser() captivo,Responde y pide humilde y obedienteQue no be de la muerte y que le juraDejar libre la tierra en paz segura.Cuentan que estuvo de tomar movidoDel contrito Valdivia aquel consejo;Mas un pariente suyo empedernido,A quien el respetaba por ser viejo,Le dice: '1,Por dar credit° a un rendidoQuieres perder tab tiempo y aparejo?'Y apuntando a Valdivia en el celebroDescarga un gran bast& de duro nebro.Asi el determinado viejo canoQue a Valdivia escuchaba con mal celloAyudandose de una y otra manoEn alto levant6 el ferrado leiio;58No hizo el crudo viejo golpe en vano,Que a Valdivia entregO al eterno sueiio,Y en el suelo con gibita catidaEstremeciendo el cuerpo di6 la vida."(Canto III, v.1, 191-192)En ambas descripciones se nos dice que Valdivia ha cal& en manos de Caupolicany que la decision de matar al conquistador no es unanime. En la versiOn de Bibar, sinembargo, es el mismo Caupolican quien da muerte a Valdivia, en tanto que en la de Ercillael ejecutor es un indio viejo. Mas, to notable es, a nuestro parecer, la diferencia en el puntode vista de ambos autores. A Bibar le interesa destacar la ruindad de los nativos y, lejos decriticar a Valdivia, difunde su valor atribuyendo su aprisionamiento al cansancio y a lasheridas de su caballo. Ercilla, en cambio, hace hincapie en el cambio de suerte delconquistador y como esta situaciOn 'finite influye en su caracter. En este sentido, interesanotar la adjetivaciOn elegida por cada uno de estos autores para referirse a Valdivia. Bibarnos cuenta que "les dezia que no le matasen", sin calificar el estado de animo o condiciOndel gobemador espaiiol, en tanto que Ercilla se refiere a el como "misero cautivo","humilde y obediente" quien con tal que no le maten "jura dejar libre la tierra en pazsegura." Si comparamos este episodio con la descripci6n anterior que Ercilla hace deValdivia notamos un gran contraste, mas este se basa en la critica constante del autor haciaeste personaje. Al enfrentarse con la muerte el conquistador deja de ser un hombre altivo yambicioso de poder volviendose un ser debil para quien la causa de la Conquista sedesvanece ante el peligro inminente de morir. Mas, a pesar de que Valdivia no cuenta condemasiadas simpatfas de parte del autor, la poetizaciOn de su muerte transforma el escuetoreportaje de los incidentes narrados por Bibar en una gesta sublime y trascendente en LAAraucana.Es notable el contraste entre la atenci6n que presta Ercilla a Valdivia (narrandometiculosamente acontecimientos que no conoci6 personalmente) en comparaciOn a laprestada a Garcia Hurtado de Mendoza bajo cuyo mando Ercilla luchO. La figura del jovengobemador queda relegada a un lugar tangencial dentro del poema por los motivos antes59mencionados. Mas ello no significa que Ercilla no dedique varias estrofas al perfil ypersonalidad de este conquistador:"EntrO como sagaz y receloso,No mostrando el cuchillo y duro hierro,Que fuera en aquel tiempo peligrosoY dar con hierro en un notable yerro;Mostrandose benigno y amorosoTrayendoles la mano por el cennHasta tomar el paso a la maliciaY dar más fuerza y mano a la justicia." (Canto XII, v. 1, 376)"A quien hallaba culpa conocidaDel Pini le destierra en penitenciaQue es entre ellos la afrenta más sentida,Y que más examina la paciencia;El justo de ejemplar y llana vidaTemeroso escudriria la conciencia,Viendo el rigor de la justicia airadaQue ya desenvainado habia la espada.Y algunos capitanes y soldadosQue con lustre sirvieron en la guerraY esperaban de ser gratificadosConforme a los humores de la tierra,Recelando tenerlos agraviadosDel reino en son de presos los destierra,Remitiendo las pagas a la manoDe Rey tan poderoso y soberano." (Canto XII, v.1, 377-378)Es evidente que la percepciOn de Ercilla está permeada de subjetividad; lo queleemos en el poema son generalizaciones basadas en su experiencia personal con elgobemador. No hay ningrin rasgo positivo en esta descripciOn de don Garcia. Por elcontrario, al desmedido rigor del gobernador se suma su doblez, demostrada por la falsaafabilidad encubridora de su verdadero caracter. Esta breve e insinuante descripciOn, partedel juego eliptico del autor, fortalece la crftica tacita hacia este personaje.En definitiva, el retrato que Ercilla hace de los conquistadores responde a su ojocrftico de historiador. El autor no cuestiona el derecho a la Conquista como proyectohistOrico, pero expresa su amargura y desilusiOn ante el rumbo que el proceso ha tornado.La responsabilidad del fracaso recae, asi, en la falta de calidad moral de los militaresencargados de llevar a cabo dicho proyecto. Esta actitud crftica de Ercilla se manifiesta,60ademas, en el desequilibrio entre la representaciOn que ofrece de los esparioles y la de losnativos, mucho más prominente esta Ultima. Este desajuste, que el ya menciona en elprOlogo citado, forma tambien parte del texto poetic°, como vemos en la siguiente estrofaen la que describe una de las razones que le impulsaron a esta relativa omisiOn del elementoespariol:"De nuestra gente y pueblo destrozadoGran descuido en hablar he yo tenido;Mas, como es en el mundo acostumbradoDesamparar la parte del vencido,Asi yo tras el bando afortunadoHe llevado camino tan seguido;Y si aqui la ocasiOn no me avisara,Jamas pienso que della me acordara."(Canto IX, v. 2, 297-298)Ercilla subraya el hecho de que la historia es siempre aquella escrita desde el puntode vista de los vencedores. Su propOsito es, entonces, situarse del lado de los araucanos ydejar memoria detallada del papel de esta colectividad en la contienda.71Si los esparioles son representados fundamentalmente como masa, los nativos encambio son minuciosamente individualizados, tanto en cuanto a su personalidad como encuanto a su quehacer socia1.72 De hecho, atin desde el punto de vista numeric°, lospersonajes araucanos, sus hazarias y costumbres son superiores a los esparioles en elpoema, aspecto detalladamente demostrado por Victor Raviola Molina.73 Sin embargo, sibien es cierto que, como ha notado Raviola, Ercilla "incursion6 sagazmente por unarealidad etnica que admir6 y que quiso retratar con fidelidad mayor que la que71 Sin embargo, al destacar el papel de los vencidos (y de manera tan positiva), Ercilla, conscientemente ono, eleva la posiciOn de los espaiioles, puesto que, cuanto más peligroso es el enemigo más se exaltan lascualidades guerreras de los espafioles.72 En este sentido es interesante notar la aparicien del elemento femenino entre los nativos, si bien esta esproducto de la creaciOn literaria del autor para la introducciOn de episodios amorosos, como bien hademostrado Lia Schwartz Lerner en su articulo "TradiciOn literaria y heroinas indias en La Araucana,"Revista Iberoamericana 38.81 (1972): 615-625.73 Victor Raviola Molina, "Elementos indigenas en La araucana de Ercilla," en Jorge Roman Lagunas.Don Alonso de Ercilla. inventor de Chile  (Santiago: Pomaire , 1971) 81-136.61habitualmente se le atribuye,"74 es obvio que las cualidades que se mencionan y aprecianson las que caben dentro del discurso ideolOgico moral castellano. Más atin, el poeta poneen boca de los nativos el discurso narrativo e ideolOgico propio de la Espatla de la 6poca.75La estatura heroica adquirida por muchos de los personajes araucanos que hanpasado a ser parte del patrimonio histOrico nacional se debe, en gran medida, a lapoetizaciOn de su individualidad y de sus acciones. Gran ntimero de estos ya habian sidodestacados por Bibar en su crOnica, mas la reelaboraciOn poetica de sus hazaiias les gladeuna nueva dimension apelando a la exaltaciOn emotiva de valores reconocidos comouniversales por el ptiblico lector de la epoca. Tomemos, por ejemplo, el episodio de lamuerte de Caupolican. La version de Ercilla, en contraste con las cuatro lineas que lededica Bibar,76 es extensisima, tratandose de ella en los cantos XXXIII y XXXIV.Sobresale aqui la presencia de ânimo de Caupolican ante tan infortunada muerte, expresadaen versos cargados de sentimiento:"Hecha la confesiOn como lo escribo,Con más rigor y priesa que advertencia,Luego a empalar y asaetearle vivoFue condenado en ptiblica sentencia.No la muerte y el termino excesivoCaus6 en su gran semblante diferencia,Que nunca por mudanzas vez algunaPudo mudarle el rostro la fortuna.Pero mudOle Dios en un momentoObrando en 61 su poderosa mano,Pues con lumbre de fe y conocimientoSe quiso baptizar y ser cristiano.CausO lastima y junto gran contentoAl circunstante pueblo castellano,Con grande admiraciOn de todas gentesY espanto de los barbaros presentes."(Canto XXXIV, v.2, 352)74 Raviola Molina 136.75 Esto es muy evidente en el caso de la arenga de Lautaro a su pueblo, ocasiOn en que por boca del nativo,Ercilla cita a los cläsicos abundantemente.76 Dice Bibar: "Y en vna casa prendieron al Teopolican y muchos yndios e yndias." Luego se inserta elepisodio de la mujer del cautivo (Fresia en la obra de Ercilla) y concluye asf: E llevado el Te,opolican a lagiudad fue enpalado. Y ansy peregio este mal yndio tan enemigo de los espafioles." (247-248).62Caupolican cambia de categoria puesto que de nativo ejecutado, entre tantos y comotantos, (en la version de Bibar) se transforma --dentro de los marcos de valoraciOnoccidental que Ercilla le impone--, en heroe estoico y, más min, accesible al poder de lapalabra de Dios, reconociendo la fe cristiana como verdadera. Estas dos facetas de lapersonalidad de Caupolican, su entereza y valentia ante pena tan excesiva y su conversional cristianismo, lo sinian a la altura del heroe espaiiol con el cual el lector de la 6poca sepodia identificar. Esta transferencia de valores castellanos al mundo nativo esextremadamente inclusiva, extendiendose a actitudes, tales como, por ejemplo, el racismo:Caupolican no se deja matar por el verdugo designado, por pertenecer 6ste a la razanegra.77Mas no siempre la vision de Ercilla es tan parcial hacia los nativos, como vemos acontinuaciOn:"Quedan por el camino mil tendidos,Los arroyos de sangre el llano riegan,Rompiendo el aire el planto y alaridosQue en son desentonado al cielo Regan;Y las lastimas tristes y gemidos,Puestas las manos alias con que ruegan,Y piden de la vida gracia en vanoAl inclemente barbaro inhumano.El cual siempre les iba caza dandoCon mano presta y pies en la corrida,Hiriendo sin respeto y derribandoLa inthil gente, misera, impedida,Que a la amiga naciOn iba invocandoLa ayuda en mano a la amistad debida,Poniendole delante con razonesLa deuda, el inter& y obligaciones." (Canto VI, v.1, 243)"No con tanto rigor el pueblo griegoEntr6 por el troyano alojamiento,Sembrando frigia sangre y vivo fuego,Talando hasta en el Ultimo cimiento;Cuanto de ira, venganza y furor ciego,77 En dos estrofas Caupolicdn se queja de lo que considera una afrenta product° del deseo de venganza.Dice: "Que aunque ensaye su fuerza en ml de tantas/ maneras la fortuna en este dial acabar no podrd, quebruta mano/ toque al gran general Caupolicano." (127) NOtese como viejos problemas peninsulares talescomo la pureza de sangre (de connotaciOn religiosa) pasan aqui a formar parte del mundo araucano. Laversion de Ercilla iguala a Caupolican con los espafioles y con la problemätica de su Opoca.63El barbaro del robo no contentoAnnina, destruye, desperdicia,Y aun no puede cumplir con su malicia." (Canto VII, v.1, 266)Es indudable que, si bien Ercilla admira muchas de las cualidades del puebloaraucano, no por eso deja de considerar al nativo como "barbaro inhumano", con toda laconnotaciOn negativa que esta terminologia implica. Como "barbaro" es un ser pocoracional que acttia como tal: cegado por la ira, la venganza y el furor anda a la caza y"arruina, destruye, desperdicia." Estos comentarios son escasos y no disminuyensignificativamente el profundo interes y respeto que el poeta siente por el pueblo araucano,pero deben considerarse si queremos entender la totalidad de la vision del poeta respecto aesta colectividad.En suma, para Ercilla el pueblo araucano encierra muchos de los valores másadmirables dentro de los esquemas clasicos de la cultura europea de la epoca. El hecho deencontrar dichos valores en un mundo considerado como "salvaje" es para el poeta cosa deadmiraci6n pues va más alla de lo presupuesto. Es en esta aparente incongruencia dondeErcilla vislumbra el potencial poetic() que desarrolla tan afortunadamente en La Araucana.Sin embargo, a pesar de la descripciOn positiva de los araucanos y de su visioncritica del proceso de la Conquista no podemos afirrnar que la obra sea una desmitificaciOndel concepto de lo americano, ni que sea una obra escrita desde un punto de vistaamericano, como ha afirmado Beatriz Pastor.78 Al contrario, ideolOgicamente Ercilla estaabsolutamente comprometido con la empresa de la Conquista y con el papel que lecorresponde a Esparia como naciOn defensora y propagadora de la cristiandad, como bienlo demuestra su historial militar personal.Resumiendo, el merito de Ercilla consiste en: a) haber reconocido a los araucanoscomo masa distinta pero a la vez poseedora de muchos de los atributos de los espaiioles ypor ende, de los europeos, y, b) haber reconocido el potencial poetic() de esta masa,78 Al respecto vdase la tercera parte titulada "Alonso de Ercilla y la emergencia de una concienciahispanoamericana." Pastor 349-452.64precisamente por su otredad, que para Ercilla, en este sentido, es sinOnimo de exotismo.Sin embargo, en nuestra opinion, la obra de Ercilla constituye un avance significativo en lapercepciOn del otro, silo comparamos con las obras estudiadas hasta ahora (las Cartas deValdivia y la crOnica de Bibar), e independientemente del hecho de que esta percepciOn seamarcadamente subjetiva, producto de su experiencia vital como militar espariol en plenosiglo XVI. La representaciOn de los esparioles en La Araucana coincide con el compromisoideolOgico de Ercilla y confiere historicidad al poema. En cambio, la representaciOn de losaraucanos coincide con su imperativo mora179 y constituye la materia poetica. EstacontradicciOn entre la teorfa y la practica de la Conquista es generadora de la tensiOnexistente entre los dos mundos que estructura la obra y que refleja el conflicto interior delpoeta. Tenemos, asi, en La Araucana, una serie de pares dialecticamente contradictorios: unemisor militar y poeta, un mundo narrado de vencedores y vencidos sintetizados en unaobra que es historia y poesia.79 En este sentido, concordamos completamente con la apreciaciOn de William Melczer en su articulo"Ercilla's Divided Heroic Vision: A Re-evaluation of the Epic Hero in La Araucana," Hispania 56(1973): 216-221.65Ca pitulo IVAlonso de GOngora Marmolejo. Historia de Chile desde su descubrimiento hasta elalio 1575.Entre la publicaciOn de la I parte de La Araucana de Ercilla y las dos posterioresaparece la obra de Alonso de GOngora Marmolejo titulada Historia de Chile desde sudescubrimiento hasta el alio 1575. GOngora Marmolejo llegO a Chile en 1549 alistado enlas tropas de Pedro de Valdivia, y permaneci6 en el pais hasta su muerte en enero de 1576.Poco se sabe de su vida, solo que fue soldado y que como tal fue testigo presencial de lamayoria de los acontecimientos que relata. Cuando su avanzada edad ya no le permitiOsoportar los rigores de la vida de soldado solicit& al entonces gobernador Saravia, unpuesto de protector de indios. Para pesar suyo el nombramiento recay6 en su rival, hombrede dinero e influencias. Durante el segundo gobiemo de Rodrigo de Quiroga" fuenombrado juez pesquisidor de los hechiceros indigenas, cargo que ocup6 hasta sus Ultimosdias, transcurridos en medio de la pobreza y la soledad.La cr6nica de G6ngora Marmolejo, comenzada en 1572 y terminada muy pocoantes de su muerte en 1576, fue postumamente enviada al licenciado don Juan de Ovando,presidente del Real Consejo de las Indias en Espana, a quien estaba dedicada. Elmanusctito permaneci6 en la oscuridad más de doscientos arios en la biblioteca delMonasterio de Montserrat, en Barcelona. La obra se menciona en la Biblioteca Oriental yOccidental de Le6n Pinelo. En 1850 fue publicada por Gayangos en el tomo IV delMemorial Hist6rico Espanol. En 1862 apareci6 en el tomo II de la ColecciOn deHistoriadores de Chile y en 1960 en la Biblioteca de Autores Esparioles, ediciOn deFrancisco Esteve Barba. El manuscrito se encuentra en la ColecciOn Salazar en la80 Rodrigo de Quiroga gobern6 Chile en dos ocasiones. La primera entre 1565 y 1567; la segunda entre1575 y 1580. Se sabe que a su muerte su cargo fue concedido a Pedro de Lisperguer. V6ase Medina,Historia de la literatura, vol. 2, 14.66Academia de la Historia en Madrid. Para este estudio haremos uso de la ediciOn de EsteveBarba. Nos centraremos en el analisis de la dedicatoria y de los capftulos I al XXXIIinclusive, que son los que tratan del periodo que abarca nuestra tesis.La obra de GOngora Marmolejo consta de setenta y ocho capftulos que cubren desdela llegada de Diego de Almagro a Chile (1536) hasta el gobierno de Saravia (1575), esdecir, treinta y nueve arios. La narraciOn, dividida internamente en siete secciones, recrea,en funciOn de los diversos gobiemos, los momentos cruciales que determinaron el curso dela historia chilena. El espacio narrativo dedicado a cada una de las secciones esrelativamente equitativo: el descubrimiento de Chile por Diego de Almagro y la descripciOndel reino ocupa dos capftulos; la empresa de Valdivia: doce; Francisco de Villagra (primergobierno): ocho; Garcia Hurtado de Mendoza: diez; Francisco de Villagra (segundogobiemo): diez; Pedro de Villagra: nueve; Rodrigo de Quiroga: seis; La Real Audiencia:tres; y Saravia: dieciseis. Los capftulos constan de más o menos dos paginas cada uno.La diferencia de extension existente entre los tres tiltimos gobiernos encuentra suexplicaciOn tanto en la brevedad temporal como en la inestabilidad de los gobiemos deQuiroga y de la Real Audiencia. La descripciOn del gobierno de Saravia, debe su longitudprobablemente a que los hechos estan más frescos en la memoria del autor, y tambien a laaccesibilidad del mismo a fuentes fidedignas y contemporaneas, puesto que escribi6 suobra precisamente durante este gobierno.La narraci6n cronolOgica (rasgo caracteristico de toda cr6nica) de losacontecimientos ocurridos bajo cada gobierno que tuvo el poder durante esos treinta ynueve arios determina la estructura de la obra. En cada etapa el autor relata la actuaciOn delgobernador de turn° quien, segtin la simpatia que por el sienta el autor, asume el papel deheroe, o antiheroe, de cada episodio. En cada secciOn del texto hay tres momentosclaramente delineados: la llegada del gobernador nombrado, los hechos más notables, ajuicio del autor, ocurridos durante su gobiemo, y el fin de su period° en el poder ya sea por67renuncia, muerte o destituciOn. El intim° parrafo es, en todos los casos, un retratominucioso de la personalidad del individuo.G6ngora Marmolejo da termino a su obra el diecis6is de diciembre de mil quinientossetenta y cinco.José Toribio Medina, al referirse a la obra de G6ngora Marmolejo alaba lacapacidad del cronista para lograr "minuciosidad en los detalles" e "imparcialidad en lanarraciOn."81 El historiador y crftico chileno comenta: "El punto principal a que se dirijen(sic) sus esfuerzos es a consignar lo que viO, tinicamente a los hechos, i por eso es que sulibro escasea muchisimo de las digresiones tan al gusto de su epoca, i de repeticionessiempre fasfidiosas."82 Esteve Barba corrobora la opinion de Medina en la introducciOn asu ediciOn de esta cr6nica:"El estilo es sobrio, directo, conciso, seco a veces, hasta el punto deprescindir en ocasiones de particulas gramaticales incluso necesarias yde todo lo que pueda parecer envoltura, mientras no sea grano. Ni unadigresiOn; ni una alusiOn moral: sOlo ante la muerte de Valdivia hacealgunas con sideraciones que cobran por ese solo hecho más vigor."83Es decir, tanto Medina como Esteve Barba concuerdan en que el valor de la crOnicade G6ngora Marmolejo reside en la sobriedad de su estilo, carente de moralizaciones ojuicios subjetivos. Sin embargo, el hecho de que la ideologia del cronista no aparezcaexplicita en el texto no quiere decir que esta no este presente; más min, es justamente en ladescripciOn detallada que caracteriza su narrativa en que se trasluce su visiOn del mundo.La notoria meticulosidad de GOngora Marmolejo en lo que se refiere al recuento de batallasy episodios anecd6ticos, algunos de ellos de muy poca monta en el contexto general de laconquista indican la posiciOn del autor dentro del contexto econOmico, politico y cultural dela 6poca.81 Medina, Historia de la literatura, vol. 2, 14.82 Medina, Historia de la literatura, vol. 2, 15.83 Esteve Barba XXXII.68La dedicatoria, aunque breve, ofrece varios puntos de interes. El autor, comohiciera Ercilla, parte serialando la importancia del recuento histOrico y, por extension, la delhistoriador. Es interesante observar, sobretodo, que GOngora Marmolejo tiene concienciadel proceso selectivo inevitable de la historia, y de c6mo esta apoya la vision hegem6nicadel campo vencedor sobre el de los vencidos:"si los acaecimientos grandes y hechos de hombres valerosos noanduvieran escriptos, de tantos como han acaecido en el mundo, bien secree, ilustrisimo señor, que de muy poco dello tuvieramos noticia, sialgunas personas virtuosas no hubieran tornado trabajo de los escrebir.""Bien se entiende que los que a ellos les acaecian por el mundo, no sololos hacian romanos, pues es cierto que en sus legiones llevaban muchosde otras naciones; defraudando la gloria para sf, no atribuyendoninguna a los demas, dejaron la causa tan confusa, que lo que hallamosescripto aquello damos credito: y como eran honradores de los queescreblan, hallaronlos tales, que con su elocuencia mucha levantaron sushechos en tanta manera, que las demas naciones los tienen por espejo ydechado; si a otros honraron en casos grandes fue más para gloria suya,que al cabo ellos los vencieron y triunfaron de sus reinos."84Establecida la importancia del historiador e indicadas las limitaciones existentes alasumir tamaria empresa, el autor justifica la necesidad de escribir una crOnica sobre laconquista de Chile apoyandose en dos hechos: a) la magnitud del conflicto debidoprincipalmente a la belicosidad de los aborigenes, y b) el no haber otro recuento de lamisma fuera de La Araucana de Ercilla, de la cual el autor reconoce el valor literario, peroque considera incompleta. Es interesante notar que GOngora Marmolejo asume tambienesta tarea puesto "que ninguno hasta hoy dIa habla querido tomar este trabajo en prosa,"(77) lo que nos indica que desconocia la obra de Ger6nimo de Bibar.La dedicatoria concluye con las disculpas usuales del autor ante las posibles faltasde su texto. G6ngora Marmolejo hace especial hincapie en su deseo de lograr la maximaobjetividad e imparcialidad posibles en su relato reconociendo que, por muy cauteloso quesea, su obra estard sujeta a escrutinio:84 Alonso de GOngora Mannolejo, Historia de Chile desde su descubrimiento hasta el afio 1575, enBiblioteca de autores espafioles 131 (1960): 77. De aqui en adelante todas las citas corresponderan a estaediciOn.69"y por no ser tan copiosa cuanto fuera necesario para tener noticia detodas las cosas del reino, aunque por buen estilo, guise tomallo desde elprincipio hasta el dia de hoy, no dejando cosa alguna que no fuese atodos notoria; aunque bien se que dello como los demas escriptores nosaco más de mi desvelamiento, solicitud y cuidado de recopilar lopasado y presente por la mejor orden a mi posible; porque la malicia dehoy es mayor que nunca ha sido, y si algo ven mal ordenado, en aquellohacen pie y de lo demas munnuran, no teniendo atenciOn, que no hacepoco el que da lo que tiene. Mas como mi fin y deseo no sea cumplircon los tales detractadores, entiendo quel que fuere virtuoso lo buenoloath, y lo que no estuviere tal, enmendard." (77-78)Los esfuerzos explicitos del cronista por evitar juicios de valor subjetivos sonnotables, si lo comparamos sobretodo con cronistas posteriores. No obstante, sutratamiento sobrio y directo del material revela su posici6n ideolOgica y su opinionpersonal sobre eventos e individuos. Esto es particularmente notable en la descripciOn de laparticipaciOn de los espafioles, mucho más detallada esta que la de los araucanos. Despuesde todo, es ya el autor mismo quien indica en la introducciOn que la crOnica habla de lagesta de la Conquista de Chile y, por ende define al protagonista: la masa militar espanolaen general, y cada gobernador en particular.El marco temporal que nos interesa incluye la labor conquistadora de Valdivia yGarcia Hurtado de Mendoza. A medida que el cronista narra los acontecimientos ocurridosbajo cada gobierno, el lector se va formando una imagen de la personalidad de cadagobernador mediante anecdotas y comentarios sutiles, pero muy intencionados que el autorinscribe en la relaciOn del termino de cada gobierno y en la descripci6n sumaria de lapersonalidad y participaciOn en la Conquista de cada uno de sus protagonistas Asi, porejemplo, en el caso de Valdivia:"Este fue el fin que tuvo Pedro de Valdivia, hombre valeroso y bienafortunado hasta aquel punto. i Grandes secretos de Dios que debeconsiderar el cristiano! Un hombre como este, tan obedecido, tantemido, tan sefior y respetado, morir una muerte tan cruel en manos debarbaros. Por donde cada cristiano ha de entender que aquel estado queDios le da es el mejor; y si no le levanta más es para bien suyo, porquemuchas veces vemos procurar los hombres ambiciosos cargos grandespor muchas maneras y rodeos, haciendo ancha la conciencia paraalcanzarlos; y es Dios servido que despues de habellos alcanzado los70vengan a perder con ignominia y gran castigo hecho en sus personas,como a Valdivia le acaeci6 cuando tomO el oro en el navio y se fue conel al Pith, que fue Dios servido y permiti6 que por aquel camino quequiso ser setior, por aquel perdiese la vida y el estado.Era Valdivia, cuando mini& de edad de cincuenta y seis ailos,natural de un lugar de Extremadura pequeilo, llamado Castuera, hombrede buena estatura, de rostro alegre, la cabeza grande conforme alcuerpo,que se habla hecho gordo, espaldudo, ancho de pecho, hombrede buen entendimiento, aunque de palabras no bien limadas, liberal, yhada mercedes graciosamente. Despues que fue selior rescebla grancontento en dar lo que tenia: era generoso en todas sus cosas, amigo deandar bien vestido y lustroso, y de los hombres que lo andaban; y decorner y de beber bien; afable y human° con todos; mas tenia dos cosascon que oscureda todas estas virtudes: que aborreda a los hombresnobles, y de ordinario estaba amancebado con una mujer espaiiola, a locual fue dado " (105)En el primer parrafo el cronista expresa su posici6n ideolOgica ligada a unaconcepciOn teocentrica del mundo.85 Dentro de esos parametros la mobilidad social estacondicionada por la voluntad divina. Valdivia, al intentar manipular los designios divinos,actuO en contra de la ley de Dios: traspasO los limites de lo permitido y, en consecuencia,recibi6 justo castigo. Este motivo se reitera con más fuerza al final del segundo parrafo:Valdivia odia a los nobles, sin embargo quiere ser uno de ellos. Ademas infringe las reglasde la moralidad en otra forma mediante la practica del amancebamiento. Entre el primerpang() y el termino del segundo se establece un puente positivo dado por las caracteristicasdel fisico y la personalidad del conquistador, es decir, aquellas variaciones individualesaceptadas dentro del rigid° cOdigo moral. Es particularmente interesante notar c6mo elcronista enmarca estas apreciaciones dentro de lo inaceptable, de manera que las cualidadesnegativas cancelan las positivas. Esta no es la Unica ocasi6n en que el autor critica lamoralidad de Valdivia en su recuento histOrico; de hecho, lo hace en muchas otras:"porque en aquel tiempo Valdivia era temido de todos en general por sumucho rigor, no osaron hacer menos de como les fue mandado,sabiendo ahorcaba a los hombres facilmente, y que más a manera detirano eran sus cosas de to que decirse podria." (88)85 Para una vision general sobre el tema vease el capftulo "The Medieval Tradition" en Otis H. Green, TheLiterary Mind of Medieval and Renaissance Spain  (Lexington: U of Kentucky, 1970) 1-21.71"Valdivia habiendolo visto no dijo más, segtin me dijeron los que sehallaron presentes, de estas palabras: 'Desde agora comienzo a sersenor.' Sin dar gracias al Criador de todo aquello, que cierto no escreedero un hombre de tan buen entendimiento dejase de dar gracias aDios, pues de un escudero habia levantado tanto que era seltor." (101)"mas cuando las cosas estan ordenadas por el Divino juez, no se puedeir contra ellas, y ansi es de entender que quiso a Valdivia castigallo porsus culpas y vivienda pdblica dando mal ejemplo a todos con una mujerde Castilla siempre amancebado." (102)El autor espera de Valdivia un comportamiento acorde al orden social vigente en supropio contexto hist6rico y aplica el mismo criterio en su presentaci6n de Garcia Hurtadode Mendoza. El joven gobernador es de familia noble y, más adn, su padre, el virrey delPeril, fue quien le di6 el nombramiento. Su posiciOn social, entonces, presupone queposee todos los atributos correspondientes al caballero ideal: ponderaciOn, humildad,magnanimidad, discreciOn, etc. La falta de algunas de estas cualidades no escapa a lapluma del cronista:"porque en este tiempo don Garcia estaba tan altivo como no teniamayor ni igual. Libremente disponia en todas las cosas como le parecia,porque en el tratamiento de su persona, casa, criados y guardia dealabarderos estaba igual al marques su padre; y como era mancebo deveinte alios, con la calor de la sangre levantaba los pensamientos a cosasgrandes." (126)El estilo de G6ngora Marmolejo suaviza un tanto la crftica, pero la simple menci6nde la falta de humildad del gobernador implica ya un comentario valorativo, apoyado por lajustificaciOn que hace de esta debilidad de don Garcia como consecuencia de su juventud.Otros conquistadores de más arios y experiencia militar, resentidos ante la altaneria delgobemador, se sintieron alienados y dejaron de simpatizar con 61:"Entre los presentes tenido fue por blasfemia grande para un manceboreptar capitanes viejos y que tantas veces habian peleado con indios,venciendo y siendo vencidos por hombres tan torpes de entendimiento.Fue causa lo que aquel dia dijo para que desde alli adelante en losdnimos de los hombres antiguos fuese malquisto." (128)72En este caso el autor documenta, nuevamente, la escasa humildad de don Garciapero como portavoz del sentir de los afectados. GOngora Marmolejo informa, ademas, dela actitud de Garcia cuando se trata de infligir castigo, llamandonos la atenciOn la extremarigurosidad del gobernador ante causas aparentemente levisimas. El caso más famoso es eldel altercado que don Garcia tuvo con Ercilla y Pineda (136-137) a los que conden6 aldestierro. Sin embargo, esa instancia no es la Unica ni la de mayor severidad. Con ocasiOndel cruce del Bio Bio, que deb& hacerse con mucha prisa, el joven gobernador perdi6 lacalma con uno de sus cansados soldados:"Y un hombre extranjero que habia trabajado mucho, natural de la islade Lipar, frontero de Nápoles, estando el pobre cansado, se escondi6para tomar algUn reposo y corner; don Garcia to mand6 con muchadiligencia buscar, y luego que pareci6 lo mand6 ahorcar. Sin admitirledescargo alguno, mandaba se pusiese en efeto, y porque no habia arbolen la parte en donde estaba para ahorcallo, era tanta la cOlera que tenia,que sacando su espada mesma de la cinta la arroj6 al alguacil para quecon ella le cortase la cabeza. A este tiempo llegaron unos religiososfrailes que en su campo llevaba, estos lo amansaron, y el pobre hombrevolvi6 a remar." (127)La descripciOn detallada de numerosos episodios cOmo este deja que ellos hablenpor si solos. El pang° citado revela el catheter violento e impulsivo del joven gobernador.El uso del adjetivo "pobre" para describir al soldado indica cierta solidaridad del autor haciaeste sujeto y, al mismo tiempo, sugiere un cuestionamiento a los metodos usados por donGarcia. La posici6n del autor aparece en forma solapada contribuyendo a establecer lacomplicidad ideolOgica entre autor y lector. La critica entre lineas desaparece al termino delrelato correspondiente a la participaciOn de este gobernador en Chile:"Era don Garcia cuando vino al gobierno de Chile de veinte arios;gobern6 cuatro arios bien y con buena fortuna; tenia buena estatura,blanco, y las barbas que le salian negras, los ojos grandes; bienhablado, y se preciaba dello; honesto en su vivir, porque para la edadque tenia nunca se le sinti6 flaqueza en vicio de mujeres; era amigo devisitar pocas, y no tan de ordinario que se le echase de ver. Trajoconsigo algunos hombres principales y viejos, a los cuales se sabia queel mismo don Garcia cone& de algunos vicios, que era mucho para tanpoca edad no caer el en ellos." (142)7 3Tanto en el caso de Valdivia como en el de don Garcia, nos llama la atenci6n laimportancia prestada por GOngora Marmolejo a la conducta sexual de los lideres. Quiza seexplique como un comentario del autor para demostrar la mayor o menor conformidad delos lideres de la Conquista con el modelo de comportamiento esperado de ellos: no solo serrata de adherirse a las reglas de la moral cristiana sino tambien de mantener el recato y lamoderaciOn inherentes a la definiciOn del caballero y que deben alcanzar a todas las facetasde su comportamiento.En cuanto a la representaciOn de la masa militar, vemos un significativo paso de laenumeraciOn nominal encontrada en Ercilla a la descripciOn de las hazarias individuales enla Conquista, segtin esta es narrada por G6ngora Marmolejo. Veamos, a modo de ejemplo,cOmo el cronista ariade informaciOn detallada sobre la participaciOn del soldado DiegoGarcia (meramente mencionado por Ercilla) en una escaramuza Mica con los araucanosdurante la sublevaciOn nativa que sigui6 a la muerte de Valdivia:"Almagro, Cortés, COrdoba, Nereda,Moran, Gonzalo Hernández, Maldonado,Perialosa, Vergara, Castarieda,Diego Garcia Herrero, el arriscado,Pero Nirio, Escalona y otro quedaCon el cual es el mimero acabado:Don Leonardo Manrique es el postrero,Igual en el valor siempre al primero."(Ercilla, Canto IV, v.1, 201)"que luego aquel dia, como se supo la muerte de Valdivia, los indios dela comarca tomaron las armas, conociendo el temor que tenian los queen la casa estaban; los cuales, compelidos de necesidad ocho soldadosque se hallaron en ella, salieron a pelear, y entre ellos un arcabucerollamado Diego Garcia, herrero de su oficio, valiente hombre; 6ste diOorden con dos mantas de cuero de lobo que para ello hizo con algunosagujeros, para tirar con tres arcabuces que tenian, y los de a caballodetras, fuesen a desbaratar a los indios." (107)El cronista, dada su propia condiciOn de soldado, se identifica con este grupo y deaqui su deseo de destacar sus hechos. El esfuerzo consciente por rescatar a los individuosdel anonimato resulta en un espacio narrativo significativo dedicado a la descripciOn deescaramuzas militares que subrayan la participaciOn destacada de algunos de los esparioles74en Chile, preocupaciOn del autor que, ademas de novedosa, es de particular interes para lareconstrucciOn histOrica de la epoca.La representaciOn que ofrece GOngora Marmolejo del mundo nativo se caracterizapor lo escueto. La geografia le interesa solo como entorno a la acciOn Mica, de maneraque la descripciOn de la naturaleza, salvo en el capftulo primero, es casi inexistente. Elelemento humano, por su parte, es importante sOlo en su calidad de contendor. Noencontramos aqui el interes antropolOgico de Bibar, ni la exaltaciOn e individualizaciOn deErcilla. Por el conqario, en los capftulos que nos conciernen sOlo se da el nombre decuatro araucanos, de los cuales nos interesan dos: Lautaro y Caupolican. De Lautaro senos informa sobre su participaciOn como lider indio y su eventual muerte en un encuentrocon los espalioles. El cronista se refiere a el como "mancebo belicoso", "ensoberbecido" y"ladino en su lengua." (120) Esta intim caracterizaciOn, que puede ser positiva o negativasegtin el contexto en que se aplique, adquiere en este caso una connotaci6n negativa porestar ligada a los epftetos anteriores. Es decir, seglin el autor, la facilidad de palabra deLautaro se materializa en discursos que son el resultado de su seguridad en la victoria, susoberbia y su agresividad, y que Haman al alzarniento en contra de los esparioles.La presencia de Caupolican es igualmente minima en esta crOnica. Sabemos que esfisicamente un hombre fuerte y que ocupa el rango de capitan entre su gente. Salvo lamenciOn a la arenga que Caupolican hace a su pueblo ante el castigo infligido a Galvarino,quien por cierto es mencionado solamente como "el indio sin manos" (130), el cronista nodestaca ninglin hecho especifico en el que participara, ni se encuentran en sus paginasdescripciones detalladas de la personalidad de este guerrero araucano. Asi, por ejemplo, elespacio dedicado a la captura y muerte del cacique se reduce a unas pocas lineas:"...Mataron algunos y otros hubieron prisioneros, y entre ellos unprincipal senor de Pilmayquen, que era en donde estaban bebiendo,llamado Queupulican, hombre valiente y de ser guerrero era muy cruelcon los que no querian andar en la guerra y seguir su voluntad. Esteindio traido delante de Reinoso, entre otras razones dijo que le dada elespada y celada de Valdivia y una cadena de oro con un crucifijo que ensu poder tenia, que el se lo habia quitado cuando lo mat6, y le serviria75perpetuamente bien; y que viendole servir a el, toda la provincia haria lomesmo. Reinoso le mandO que trajese lo que habia dicho y quetrayendolo tendria credito con el para lo dermis que decla. El Quepulicanle trajo en largas algunos dias enviando mensajeros por ello: visto queera entretenimiento y mentira, pretendiendo soltarse, mandO a Cristóbalde Arevalo, alguacil de el campo, que lo empalase y ansi muriO. Este esaquel Queupulican que don Alonso de Arcila en su Araucana tantolevanta sus cosas. Muerto este indio belicoso, comenz6 a venir de pazla demas parte que no la habil querido dar, aunque mala y no verdadera,sino cautelosa y fingida, porque son los más belicosos indios yguerreros que se han visto en todas las Indias, y que no pueden acabarconsigo a tener quietud, sino morir o libertarse." (135)El parco recuento de GOngora Marmolejo define a Caupolican en terminosclaramente negativos: el cacique es cruel, despOtico, mentiroso y belicoso: agudo contrastecon la imagen presentada por Ercilla. Los adjetivos que el cronista utiliza para describir a lamasa araucana son aun más negativos y, aunque reconoce lo precario de su situaci6n(hambre y enfermedades, ademas de la guerra), prefiere elaborar los elementos máscondenables desde el punto de vista espanol:"Los indios, como les habian quemado sus casas y los bastimentos quetenian, y ellos andaban en borracheras y banquetes, depues de habergastado lo que quedadoles habla, cuando vino el tiempo de la simenterano tuvieron que sembrar, y si algo tenian no osaban de temor que lostomarian labrando la tierra.Vinoles otro mal allende de este, que los que escapaban que eran pocos,teniendo algunas fuerzas, como no tenfan que corner, se comfan losunos a los otros, I cosa de grande admiraciOn!, que la madre mataba alhijo y se lo comia, y el hermano al hermano; y algunos hacian tasajos yles daban un hervor en algunas ollas con agua de arrayhan, y depuespuestos al sol y secos los comfan, y decian hallarse bien de aquellamanera. Andaban los indios en ese tiempo tan cebados en camehumana, que trafan la color del rostro tan amarilla, que por ella eranluego conocidos." (117)En primer lugar, el autor destaca el derroche y la inclinaciOn por la bebida comocaracteristicas de los nativos, reflejando la formaci6n de estereotipos y prejuicios. Lacritica aumenta con la descripciOn detallada, creaciOn de GOngora Marmolejo, de laantropofagia practicada por los araucanos. Esto, sin duda, habla de afectar la percepciOndel lector provocando sentimientos de repulsion y rechazo hacia los habitantes del Nuevo7 6Mundo. El canibalismo efectivamente formaba parte de rituales araucanos y se practicabaparticularmente con los enemigos, pero incluso en estos casos era una prâctica muyesporadica. De aqui leemos una cierta exageraci6n del cronista al tratar los aspectosnegativos (desde el punto de vista castellano) de la cultura nativa. Esta manipulaciOn deldiscurso por parte del autor, revela una posiciOn ligada a las doctrinas de Septilveda encuanto a la naturaleza de los aborigenes.El estilo del autor, caracterizado por el detalle minucioso cuando se refiere a losconquistadores, se vuelve parco cuando se trata del retrato de los nativos y su medio, aexcepciOn de aquellos datos que tiendan a presentar una imagen negativa de los mismos.Esta omisiOn niega la importancia de la participaciOn de los araucanos en el eventohistOrico, actitud que contrasta agudamente con las imagenes de este grupo creadas porErcilla. La causa de los nativos, un grito desgarrador en voz del poeta,86 se convierte en laversion de GOngora Marmolejo en una simple exposiciOn en estilo indirecto de aquellost6picos que algunos caciques utilizaban como motivos para el alzamiento contra losespalioles: 87"que el danio todo era general, y que tanta parte les cabria a ellos como alos demas, pues era gente (los espalioles) que a todos igualaban en elservicio; porque era cierto que les habian de hacer casas, sacalles el oro,dalles sus hijos y hijas que les sirviesen, hacelles las simenteras, y queel ganado que entre ellos habia tambien lo tenian por suyo; de maneraque no reservando cosa alguna estaban muy cerca de perder su libertad:que se juntasen y peleasen con los cristianos hasta echallos de sus tierrasy de toda la provincia." (94)El estilo utilizado por el cronista, propio del reportaje periodistico, le permitedistanciarse emocionalmente del hecho, salvandole, en casos como el citado, de cualquier86 Es obvio que el lenguaje del poeta es muy distinto al del historiador: uno busca el sentimiento, el otrola mera exposicidn. Sin embargo, lo que nos interesa es, reconociendo la diversidad de generos, rescatar lapercepcien del mundo araucano a partir de los textos que tratan de el puesto que forman las posibilidadesentre las cuales escogerän los dramaturgos del siglo XVII para recrear su propia version de este mundo ensus textos dramAticos.87 Cabe destacar que, si bien el poema de Ercilla cae como genero dentro del lenguaje ornamental definidopor Frye, el motivo histerico relatado determina el caracter persuasivo de la obra. Ercilla, entonces, buscapersuadir a traves de la emocien propia del lenguaje ornamental en tanto que Gengora Marmolejo lo hace atray& de la exposicien selectiva propia del lenguaje puramente persuasivo.77sospecha de posibles simpatfas hacia la causa de este grupo. No obstante, ese estilo,aparentemente "objetivo", en ocasiones se altera ante la presencia del "yo" narrador quehabla de sf ("que me halle presente y pelee en todo lo más de lo contenido en este libro,"130), o que exhortativamente se dirige al lector:"Los que quedaban en tierra y vfan que [Valdivia] les llevaba su oro,bien sentireis lo que podfan decir: eran tantos los vituperios ymaldiciones, que ponfan temor a los oyentes." (88)Esta aparente ruptura del estilo establece, por un lado, un puente entre lector ynarrador y, por otro, refuerza los marcos de objetividad definidos por el autor.Tanto la vision del conquistador como la del nativo segian se expresan en la crOnicade G6ngora Marmolejo demuestran que lo que le interesa al autor no es el efecto de laConquista en el mundo americano sino en el mundo espafiol, actitud predecible dada supropia condiciOn de soldado y del pablico para quien escribe. Si bien critica elcomportamiento individual de algunos de los conquistadores y algunos de sus metodos("En este tiempo tenfan unos perros valientes cebados en indios -cosa de grande crueldad!-que los despedazaban bravamente: hacfales la guerra la más cruel que se habfa hecho."[117]), propone otros no menos criticables, como vemos a continuaciOn:"Habfa en la Concepci6n gran cantidad de perros que tenfan loscristianos y los indios de servicio, y cuando se tocaba arma, que era caside ordinario, aullaban y ladraban en tanta manera que no se podfanentender; y para evitar esto, mand6 Pedro de Villagra que cualquiersoldado o indio que trajese perro muerto le diesen cierta raciOn de vino ode comida: con esta orden los mataron todos. Fuera mejor dar talraciOn a quien trajera cabeza de algtin indio, o presa del, como hacfanlos numantinos en aquella guerra tan porfiada que tuvieron con losromanos." (167)G6ngora Marmolejo jamas cuestiona el proceso de la Conquista. Por el contrario, esdefensor incondicional de un proyecto que considera justo y divinamente avalado:"Se metieron por el despoblado: cosa de grandfsimo temor pensar decaminar ochenta leguas de arenales sin llevar que corner para ellos nipara los caballos, donde les acaeciO, como dicen, de ordinario a los7 8hombres que con animo valeroso se determinan a cosas grandes, cuandoson justas Dios les favoresce." (86)"Decian despues que los cristianos no los habian rompido, sino unamujer de Castilla y un hombre en un caballo blanco los habiandesbaratado; que esta fue una terrible vista para ellos que en granmanera los cegaba. Esto se public6; despues, diciendoles otros indioscOmo los habian desbaratado tan pocos cristianos, daban este descargo;y es de creer ansi, porque aquel dia vinieron sobre la ciudad másmimero de cincuenta mill indios, por donde parece ser creedero fue Diosservido los cristianos no se perdiesen y que los quiso socorrer conmisericordia, pues de la entrada que entonces hicieron ha resultado eneste reino muchas ciudades pobladas y muchas iglesias donde se predicael Evangelio, y monasterios de religiosos que hacen con su doctrinamucho fruto entre los naturales, y grande mimero de indios que soncristianos y viven casados debajo de el matrimonio de la iglesia."(94-95)El autor no vacua en recurrir a la exageraciOn, como vemos en los ejemplosanteriomente citados, y a la descripciOn fantastica (la apariciOn de la Virgen y del apostolSantiago), tOpico comtin a todas las cr6nicas americanas y cuya raiz en la epica de laReconquista sutilmente sugiere un paralelo entre la lucha con el Islam y la lucha contra elindio, dando asi a la Conquista un valor de autentica cruzada que garantiza la superioridadmoral castellana. Como consecuencia, los rasgos positivos y las cualidades morales de losaraucanos, como su valentia o su astucia militar, se reducen a simples atributos de laimagen generica de un enemigo inferior, pero capaz de presentar en el campo belico undesafio tat que contribuye a convertir el triunfo espaiiol en simbolo de superioridad tantomilitar como moral. En definitiva, es el triunfo de "la civilizaciOn" sobre "la barbarie". Sinembargo, hay otros aspectos a considerar.Es sabido que muy temprano en la conquista los esparioles lograron establecerimportantes alianzas con ciertos grupos nativos. Este fue, por cierto, el caso en Chile. Dehecho, la primera expediciOn de Almagro cont6 con un gran contingente indigena. Mástarde, los yanaconas establecieron alianzas con Valdivia e incluso cooperaron militarmentecon el. En consecuencia, se puede pensar que G6ngora Marmolejo, y para el caso otroscronistas, no faltaron en su propOsito de objetividad, sino que en un tipico caso de elipsis,eludieron mencionar que a las batallas se presentaban, no solo unos pocos aguerridos79esparioles, sino tambien gran mimero de indios aliados. Cabe preguntarse ademas, si a lahora del recuento los miles de bajas nativas no inclufan tambien parte de estos aliados. Deser asf, el cronista no necesita cambiar la realidad objetiva, solo moldearla y adornarlaseleccionando aquello que le permite apoyar su presupuesto ideolOgico: la idea de lacruzada religiosa con Espana como modelo y lider de la expansi6n de la cristiandad:"Se trataba entre los indios la gran flaqueza que hablan tenido siendo loscristianos tan pocos y ellos muchos salir desbaratados y perdidos;afeandoselo algunos principales daban por descargo no habfan podidohacer más, porque una mujer andaba en el aire por cima de ellos que lesponfa grandfsimo temor y quitaba la vista; y es de creer que labenditisima Reina del cielo los quiso socorrer, que de otra manera eraimposible sustentarse, porque las mujeres que en la ciudad habfa eragrandfsima lastima verlas llorar, y las voces que daban; llamando aNuestra Senora, es cierto les quiso favorescer con su misericordia."(151)En definitiva, la obra de G6ngora Marmolejo refleja su poca simpatfa hacia losaraucanos, reflejada en las escasas referencias a estos y a su mundo tanto en terminosindividuales como colectivos o geograficos. El papel de los nativos en la crOnica se reduceal de una masa contendiente de caracterfsticas negativas. Los conquistadores, por su parte,estan presentados detalladamente y si en alguna ocasi6n se da en ellos cualquier fallaindividual, esta no afecta la validez de la Conquista en su totalidad. El lenguaje parco, laescasa presencia del "yo" narrador y la estructura episOdica de la obra generan un discursoseudo periodfstico que permite justificar, superficialmente, una alegada "objetividad" que,de hecho, hemos probado inexistente. La narrativa de GOngora Marmolejo, ademas, estimarcada por su rigidez y sus expectativas de los conquistadores y por su falta desensibilidad ante el mundo americano y sus habitantes. Esta actitud del cronista esexplicable como consecuencia de su vivencia personal que Margarita Peria califica, dentrode la extensa gama de reacciones provocada por el contacto de los escritores esparioles con80el mundo americano, como "una conservaciOn recalcitrante de una actitud peninsular."88La representaciOn del mundo americano ofrecida por G6ngora Marmolejo presenta, anuestro parecer, un agudo contraste con los intentos de acercamiento al Nuevo Mundoencontrados en Bibar y Ercilla e implica un retroceso en la comprensi6n e identificaciOn dela realidad del "otro".88 Margarita Pefia, "Escritores espafioles en Indias: Lamericanos o peninsulares?," en Leopoldo Zea(compilador), El descubrimiento de America y su sentido actual  (Mexico: Fondo de cultura econdmica,1989) 99.81Capitulo VPedro Maritio de Lobera-Bartolome de Escobar. CrOnica del reino de ChileEn 1596 se publica la CrOnica del reino de Chile atribuida a Pedro Mariiio deLobera. Este cronista llegO a America en 1545, y a Chile probablemente en 1550. ComoGOngora Marmolejo, fue soldado y participO en numerosas batallas, prolijamente detalladasen su crOnica. OcupO varios cargos de confianza, entre ellos el de corregidor en Valdiviaen el ario 1575. MuriO en Lima en 1594. Poco antes de morir estableciO amistad con eljesuita Bart°lome de Escobar, a quien en su lecho de muerte le encarg6 que rehiciera ypuliera sus manuscritos.Bartolome de Escobar naci6 en Sevilla en 1561. Se ordenO de jesuita en 1580 yllegO al Peru poco despues. AllI goz6 de muchos privilegios bajo el gobierno de GarciaHurtado de Mendoza. Fue autor de tres obras latinas de liturgia y ciencias eclesiasticas y deuna colecciOn de sermones sobre la Concepci6n de la Virgen. MuriO en Lima en 1621.En nuestra opinion, no se puede hablar de Marino de Lobera como autor tinico de laCrOnica del reino de Chile  puesto que el aporte de Escobar es evidente, como ya lo hannotado José Toribio Medina y Francisco Esteve Barba.89 Por una parte, el texto contienereferencias eruditas, comparaciones clasicas, digresiones de tipo moral y juegos de palabrasen los que aparece la autoria de Escobar de manera explicita, pero tambiën hay muchoscasos en que no se puede determinar a ciencia cierta. Por otra parte, el origen y la calidadde soldado de Marino de Lobera ponen en duda un dominio tan sobresaliente de losclasicos como el que detectamos en la crOnica, mas carecemos de datos biograficossuficientes como para descartar la posibilidad de que haya tenido acceso a la educaci6n. Demodo que, a nuestro parecer, es más acertado hablar de una coautoria, sin tratar de precisarlos limites de la contribuciOn de cada uno.89 Medina, Historia de la literatura,  vol. 2, 21; Esteve Barba XXXIII.82De las varias copias existentes de la CrOnica del reino de Chile una fue usada porDiego de Rosales para escribir su Historia de Chile. Otra llegO a Esparia en manos de DonGarcia Hurtado de Mendoza, siendo 6sta la que Cristóbal Suarez de Figueroa utilizO comobase para escribir su obra apolog6tica Hechos de don Garcia y Lope de Vega para su piezadramatica Arauco domado. El gobierno chileno adquiriO una copia del original enVenezuela en 1864, la cual fue utilizada para la ediciOn que aparece en el tomo VI de laColecciOn de Historiadores de Chile, hecha en 1865. Esta ediciOn adopta la ortografiachilena de la 6poca y, segtin Esteve Barba, la puntuaci6n es erratica. Pam nuestro estudionos basamos en la ediciOn más reciente de Francisco Esteve Barba que aparece en el tomo131 de la Biblioteca de Autores Esparioles y que es una modernizaciOn de la ediciOn de1865. Victoria Smith, en su tesis doctoral consistente en la edici6n crftica del Araucodomado de Pedro de Oria, al citar esta crOnica entre sus fuentes, solo menciona lasediciones de 1865 y la de Esteve Barba.Los tres libros que componen la CrOnica del Reino de Chile cubren el period° desdela llegada de Diego de Almagro a Chile en 1536 hasta el ario 1595.90 Los dos primerosestan divididos en tres panes y el tercero en cuatro. Nuestro estudio se ceriird al primerlibro y a la primera parte del segundo, que incluyen el period° histOrico que nos interesahasta la salida de Garcia Hurtado de Mendoza de Chile.La parte primera del primer libro consta de doce paginas que tratan deldescubrimiento del territorio chileno por Diego de Almagro deteniendose el relato, enparticular, en el duro primer cruce de los esparioles por la cordillera donde, a causa del filo,perdieron la vida cinco mil indios, algunos negros y más de treinta esparioles. Se hacemenciOn, ademas, a la naturaleza belicosa de los indios de la regi6n, a tray& del recuento90 Esto nos indica que Escobar es autor tinico de to sucedido despuds de 1594, afio de la muerte de Marifiode Lobera.83de encuentros y batallas entre dstos y los esparioles. La primera parte termina con elregreso de Almagro al Peru.Las setenta y seis paginas de la segunda parte del libro primero se inician con laprimera expediciOn de Pedro de Valdivia a Chile en 1540, siendo el asunto principal elreconocimiento y el avance espariol en el Arauco. Entre los hechos más destacados de quetrata el autor se cuentan: la fundaciOn de la ciudad de Santiago (1541), la poblaciOn deCoquimbo y la edificaciOn de La Serena, la vuelta de Valdivia al Peru1 a raiz de la guerracivil desencadenada a causa del levantamiento de Pizarro en contra de la autoridad real(1548), el inicio favorable de la conquista de Arauco en 1549 y la derrota india en la batallade Andalien en 1550, la consiguiente fundaciOn de la ConcepciOn en el mismo arm, laImperial en 1552, Valdivia en 1552 y Villarrica y Angol en 1553. En esta segunda parte lanarraciOn destaca la intervenciOn divina, particularmente en las batallas, como elementojustificador de la Conquista.La tercera parte del libro primero esta estructurada en torno al alzamiento y rebeliOnde los indios en Arauco. En treinta paginas el cronista describe cOmo los indios unieronfuerzas para hacer frente a los esparioles eligiendo por jefe maxim° a Caupolican. Labatalla de Tucapel (1554), en la que muere Valdivia y en la cual el indio Lautaro, que habiasido criado suyo, decide abrazar la causa india, ocupa un lugar importante dentro delrecuento histOrico, como tambien el abandono de la ConcepciOn por parte de losconquistadores y su destrucci6n por los indios. El libro primero termina con la batalla deMataquito en la que perdi6 la vida Lautaro.La primera parte del libro segundo trata exclusivamente del gobierno de GarciaHurtado de Mendoza en Chile. Destacan en este relato la reedificaciOn de ConcepciOn y lafundaciOn de Cariete, la descripciOn de numerosas batallas sostenidas con los nativos, lamuerte de Caupolican y, el altercado entre dos caciques araucanos por causa de una mujer.Este episodio es de particular interes para nosotros por haber sido reelaborado en Espariapor Francisco Gonzalez de Bustos en su drama Los espaiioles en Chile en 1665. La84primera parte del libro dos termina con la partida de don Garcia para Esparia. En estecapftulo se destacan exhaustivamente los atributos fisicos y morales de este personaje.Las paginas liminares de la CrOnica del reino de Chile incluyen: una dedicatoria aGarcia Hurtado de Mendoza, una al lector y un resumen de la vida de Pedro Maririo deLobera. La dedicatoria a Garcia Hurtado de Mendoza es bastante extensa y describe enterminos extremadamente halagiierios los hechos del conquistador, los cuales, segtinEscobar, lo motivaron a escribir estas crOnicas. Explica ademas cOmo asumi6 esta tarea apedido de Marino de Lobera y del mismo don Garcia:"Y bien se le echa de ver que no atendia a otra cosa sino a la verdad solay apurada; pues ni se cur(' de lenguaje ni estilo ni de buscar quien lefuese ayudando en este asunto al tiempo que escribia, siendole tannecesario como persona que demas de su natural sinceridad se habiaocupado siempre en las armas y en ejercicios militares nadaconcernientes a este ministerio; tanto que habiendo acabado de escribirsu historia, deseando que se redujese a disposiciOn, lenguaje y estilo, secontentO con quien tan corto caudal y suficiencia tiene como yo, que porreconocerla tanto no me atreviera a salir a esto si no fuera mandado deV.E., cuya benignidad suple mis faltas, animandome a más de lo quepor ml solo me fuera justo." (228)Si bien Escobar encomia el deseo de veracidad de Maririo de Lobera, comentatambien sobre su estilo sencillo y llano atribuyendolo a que no es hombre de letras sino deguerra. NOtese ademas el uso ret6rico tradicional del t6pico de la modestia que, comohemos visto, se encuentra en los autores estudiados anteriormente. La importancia demantener un registro histOrico aparece tambien en la dedicatoria de Escobar al lector:"No quiero cansar al lector acumulando razones para apoyar la utilidad yaun importancia de escribir historia; baste para confirmaciOn de todo elhaberla usado gravisimos autores, y los dichos de todos los sabios queintiman este asunto como absolutamente necesario. No poco ponder()CicerOn este punto cuando dijo en lo de oratore: la historia es testigo delos tiempos; luz de la verdad; vida de la memoria, y maestra de la vida.Viene muy a propOsito lo que pasa en las mismas Indias, donde alpresente estamos, de cuyos naturales ni sabemos el origen, ni de queparte, o por que via hayan aportado a estos reinos, y andamosconjeturando acerca desto, sin atinar con el rastro de la verdad, no con85poco disgusto de los hombres politicos y curiosos, solamente por faltarhistorias antiguas desta tiena, por la barbaridad de aquesta gente. Y esesto de tanto inconveniente que, aun los que sabemos las cosas que hanpasado de dos o tres mil arios a esta pane entre los lacedemonios,atenienses o espartanos, y en otras regiones remotisimas, que no nostocan, solamente por la curiosidad y vigilancia que tuvieron en escribirhistoria, andamos a ciegas en las cosas que sucedieron ahora ochenta onoventa albs en los mismos reinos que habitamos. Y entre otrasmuchas utilidades que trae la historia no es la de menos estima el serincentivo de virtud a los lectores, porque, como dijo Horacio, másremisamente mueven las palabras que los ejemplos, o sabidos porrelaci6n de las historias, o vistos por los ojos." (231-232)Las dedicatorias de Escobar descansan en los t6picos usuales: la importancia de lahistoria, el caracter selectivo de 6sta y la modestia y la humildad como escudo ante unaposible critica. Ademas, el refundidor se deleita, en este caso, en demostrar su erudiciOn ygusto por los clasicos, caracteristica no solo de estas paginas introductorias pues permea laobra en su totalidad. Igualmente novedoso es su reconocimiento explicit° del papelinformativo del recuento histOrico. Este, a nuestro parecer, determina el estilo de la obraen la que, ademas de las comparaciones clasicas y digresiones de tipo moral, abundan lashistorias sobrenaturales con propOsito ejemplar. En este sentido, no compartimos lasopiniones de Medina y Esteve Barba quienes consideran enojosa la intervenciOn literaria deEscobar por dilatar innecesariamente, segtin ellos, el hecho histOrico.Los protagonistas esparioles de las secciones que nos ocupan son Pedro de Valdiviay Garcia Hurtado de Mendoza. El material esta organizado de manera similar al deGOngora Marmolejo. Al termino del gobiemo de cada uno, nos encontramos con un retratofisico de los mismos y un recuento de los hechos más sobresalientes de su vida.En el caso de Pedro de Valdivia el balance es muy positivo:"Su estatura era mediana, el cuerpo membrudo y fornido; el rostroalegre y grave; tenia un selloff° en su persona y tram, que parecia delinaje de principes. Juntaba con gran prudencia la afabilidad con lagravedad, y el brio con la reportaciOn; no era nada vengativo en cosasque tocasen a su persona, mayormente con quien se le rendia; y muchomenos cobdicioso, ni sabia guardar el dinero por ser amigo de dar."(337)8 6Esta descripciOn coincide con la de GOngora Marmolejo solo en el aspecto fisico deValdivia. Llama la atenci6n el modo en que esta version se refiere al linaje de Valdivia y asu pretendida codicia, contrarrestando asi la critica negativa que se encuentra al respecto enla obra de GOngora Marmolejo. Aqui se alude al origen plebeyo del conquistador; noobstante, se advierte al lector que se comportaba como noble. Es decir, en la CrOnica del Reino de Chile se le atribuye mayor importancia a las acciones que a la pureza de sangrecomo medida de la calidad humana. Este comentario recoge las contradicciones propias deun momento histOrico caracterizado por el cuestionamiento de todos los planteamientos quesirvieron de base al desarrollo del mundo medieval. Si comparamos la actitud que se reflejaen la obra de Lobera-Escobar con la que permea la de GOngora Marmolejo, advertimos enla primera una mayor inclinaciOn hacia los cambios inherentes a una nueva concepciOn delmundo centrada en el hombre, en tanto que en la segunda notamos una cierta rigidez yadhesiOn a viejas estnicturas. Creemos que el hecho de que Escobar fuera jesuita explica laactitud reflejada en la cr6nica a la cual contribuy6. Los jesuitas jugaron un papelfundamental en la introducciOn del clasicismo que, si bien no negaba el humanismo deErasmo, ciertamente lo modificaba al rescatar elementos tanto filosOficos como esteticos delpasado clasico.91En cuanto al episodio de la muerte de Valdivia, la crOnica sigue primero la versiOnque Marifio de Lobera dej6 en sus escritos y que coincide con la de Ercilla y la de GOngoraMarmolejo. No contento con esta, Escobar interviene pues siente la obligaciOn de describirlo que se rumorea, por "ser muy confonne a la pasi6n de los indios y orijinal ocasi6n de laguerra, no era cosa que los indios podian hallar tan a la mano para inventarla, si no lahubieran visto," (336) y sigue asi:"Esta manera de matanza refiere don Pedro de Lobera, y va con estalectura sin hacer menciOn de otra alguna; pero por ser la segunda tanverosimil y tan digna de saber y proporcionada a las trazas del Cielo, la91 Sobre la influencia de los jesultas en el desarrollo del clasicismo en Espana vease Bataillon, Erasmo enEspana 770-774.87escribire aqui, aunque no tengo autor cierto dello, más de que se dicecominmente. Y es que estando los indios con extraordinario regocijoviendo en sus manos al gran capitan de los esparioles, hicieron con elmuchas fiestas por burla y escarnio, y por remate trajeron una olla deoro ardiendo y se la presentaron diciendole: pues tan amigo eres de oro,hartate agora del, y para que lo tengas más guardado, abre la boca ybebe aqueste que viene fundido, y diciendo esto lo hicieron comodijeron, dandoselo a beber por fuerza, teniendo por fin de su muerte loque tuvo por fin de su entrada en Chile. Y no es cosa esta que se debatener por increible, pues demas de las circunstancias que la verifican, noes la primera vez que se ha hecho en el mundo cosa semejante, segUnleemos en las historias, donde se refiere que habiendo el escintas,llamado Thomyris, con todo su ejercito y gente de la ciudad, procur6ella, en lugar de lagrimas, derramar la sangre de su enemigo, poniendoalgunos escuadrones sacados de otras ciudades de su reino en unaemboscada en el territorio Masagetico, cuyo suceso fue quedar todos lospersas muertos sin escapar hombre, y el rey Ciro entre ellos, cuyacabeza tom6 la reina Thomyris y la ech6 en una odre llena de sangrediciendo: 'Hartate de sangre humana, pues has sido toda tu vida tansediento della.' Desta manera acab6 en manos de aquellos a quienestantas veces habia subyectado el valeroso Valdivia; y desta tambienacabaron los Cesares, Marco-Antonios, Pompeyos, Atilios y otrosfamosisimos capitanes que, habiendo salido con insignes victorias,vinieron finalmente a morir vencidos." (336)Este ejemplo es representativo del prop6sito informativo y educativo queencontramos en esta crOnica y que la distingue de las obras vistas anteriormente. Medianteel uso de comparaciones y referencias eruditas la narraciOn dirige al lector a situarse en unaposici6n crftic a en cuanto a la precedencia de la motivaciOn econ6mica del proyecto de laConquista en detrimento de la labor de cristianizaciOn. Nuevamente es posible, entonces,detectar la influencia jesuita, tanto en el contenido (la importancia primordial del imperativoreligioso) como en la utilizaciOn misma de episodios de procedencia pagana paraejemplificar, siendo ahora aceptados estos tiltimos por el "moralismo temperado"92 de losjesuitas "que no se escandalizaba ya de las fabulas paganas, sino que se contentaba conexpurgar a los antiguos de sus obscenidades."93La estructura episOdica, el tono moralizador y la remisiOn constante al pasadohistOrico pueden resultar en un estilo pesado y monOtono. El narrador evita caer en este92 Bataillon, Erasmo en Espatia 771.93 Bataillon, Erasmo en Espana 771.88extremo mediante la inclusion de historias de ficciOn cuyo principal objetivo es entretener allector sin olvidar el aspecto didactic°. De hecho, la mayoria de los episodios inverosimileso de naturaleza sobrenatural sirven de apoyo al objetivo religioso de la Conquista. Asi, porejemplo, hay encuentros belicos en los que los esparioles se encuentran en inferioridadnumerica, aparece la Virgen y el ApOstol Santiago en los cielos, ante lo cual los indios seespantan y se retiran, con el consiguiente triunfo espariol (256, 268). Otro episodio recogeel motivo de la multiplicaciOn de los panes. En este se describe c6mo una bondadosaespariola, Mencia MaratiOn, daba limosna a los indios. Cuando le notificaron que noquedaba nada que repartir, insistiO en que revisaran nuevamente sus bodegas, donde seencontrO por milagro gran cantidad de trigo (352). Por tiltimo, citamos la siguiente historiaque recuerda vivamente las biblicas plagas de Egipto, particularmente la segunda:94"Y el ario de 56 lloviO en la ciudad Imperial cierto licor a manera deleche, que cala gota a gota, y de cada una se producia luego una rana demanera que vinieron a estar las calles tan llenas de ellas, que no se podiapasar sin hollarlas. por estar cubierto el suelo un jeme en alto porespacio de quince dias. Y en cesando esta plaga, vino tanta multitud deratones que hervian por las casas y calles, de suerte que les pusieronpleito, dândoles su defensor que alegase de su derecho, y habiendolesconvencido en juicio los excomulgaron, y al instante murieron todos sinparecer alguno vivo en muchos dias." (352)Se pone en evidencia, entonces, cOmo la Conquista cuenta con el apoyo divino ycOmo la providencia castiga cuando no se siguen las enserianzas de la doctrina cristiana.Si la representaciOn de Valdivia es positiva, la de Garcia Hurtado de Mendoza no sequeda atras. Tanto Maririo de Lobera como Escobar tenian motivos para ensalzar laactuaciOn de Mendoza, puesto que ambos lo conocian y admiraban mucho. Ademas, laobra fue escrita a peticiOn de este cuando era virrey del Peril, de modo que la ocasiOn sepresta para un relato apologetic° que alcanza a su progenitor, descrito en terminos más quefavorables, como se puede ver en la descripciOn del inicio del gobierno de Garcia en Chile:94 Vease Exodus 7 - 12.89"se determinO a encargar este asunto a su mesmo hijo don GarciaHurtado de Mendoza, por su sentencia muy averiguada que el amorverdadero y firme nunca se muestra enteramente, por muchas hazariasque un hombre emprenda, si no es cuando hace o padece alguna cosaque le toca en lo vivo o cuesta mucho. Pues sabemos que el mesmoDios no mostrO tanto su amor en la fabrica del universo mundo ycreaciOn del hombre cuanto en darnos a su hijo unigenito; pues loprimero le cost6 un solo hagase, y lo segundo le costO la sangre de sumesmo hijo, que es el espejo en que el se mira y la lumbre de sus ojos."(364)La analogia es interesantisima: se establece una correspondencia entre AndresHurtado de Mendoza y Dios. Asi como este entregO a su hijo para salvaciOn de las almas,el virrey del Peril sacrifica al suyo enviandolo a Chile para limpiar el pecado original yextender el reino de Dios en este mundo.En todo el espacio dedicado al period° de Garcia Hurtado de Mendoza en Chile nohay ningtin comentario negativo sobre su figura. Al contrario, la suma final de susactividades y meritos es sumamente extensa, si la comparamos a la de otros protagonistasde la Conquista chilena.Es evidente que al asutnir la labor de escribir una crOnica sobre la Conquistaespariola en Chile, los coautores sienten la necesidad de exaltar la bravura militar de losesparioles. Sin embargo, si bien por una parte este objetivo se cumple en la CrOnica del reino de Chile, por otra no se vacua en denunciar los abusos cometidos hacia los nativos.Como ya hemos mencionado, no es posible confirmar si Marino de Lobera estaba al tantode la controversia entre Bartolome de las Casas y Gilles de Septilveda. Escobar, sinembargo, por su condiciOn de sacerdote jesuita, debia conocerla a fondo, de modo que lagran simpatia que permea la obra por la posiciOn de Las Casas, cuya voz nos pareceescuchar en repetidas ocasiones, es contribuciOn de Escobar:"Los esparioles se fueron metiendo por las moradas de los indioshaciendo de las suyas, sin respeto a Dios ni a los hombres, nocontentandose con robar los mantenimientos, sino tambien cogiendo lasmujeres de los pobres indios por la fuerza, y haciendo otros desafuerossemejantes; cosa cierto de gran ponderaciOn, y que descubre mucho lasoltura de tal gente, pues en tal trance y coyuntura no queriancontentarse con lo necesario. Viendo los indios que estaban90emboscados la insolencia y los robos de los esparioles, salieron a elloscomo hombres justamente irritados, y acudiendo a una, acometieron conbravo impetu y voceria." (305)"Verdaderamente todas las veces que me vienen a las manos semejanteshazarias que escribir, me parece que esta gente que conquistO a Chile porla mayor parte della tenia tomado el estanco de las maldades,desafueros, ingratitudes, bajezas y exorbitancias." (306)"Lo que resultO de esta bonica hazafia de los espafioles fue el quedar losindios tan escandalizados, que hasta hoy estan de guerra." (307)"habia en esta comarca arriba de cien mil indios cuando poblO, y altiempo que esto se escribe no hay diez mil, por los buenos tratamientosque los esparioles les hacen, y las continuas guerras de la comarca."(306)Citas de este tipo abundan en la CrOnica del reino de Chile. NOtese, en particular,el uso del sarcasm° como recurso retOrico intensificador del sentir del narrador. De hecho,es en la descripciOn de los abusos cometidos por los esparioles donde más se experimentacon el estilo, en particular mediante la utilizaciOn de metaforas, juegos de palabras,proverbios y frases de doble sentido. Veamos, a modo de ejemplo, un trozo descriptivo dela situaciOn de los nativos en las minas donde trabajaban hombres y mujeres entre losquince y los veinticinco arios lavando oro ocho meses al alio:"Y a este paso iban los demas encomenderos con notabilisimosdetrimentos de los cuerpos y almas de los desventurados naturales;porque hombres y mujeres de tal edad que toda es fuego, todosrevueltos en el agua hasta la rodilla, bien se puede presumir que ni todaera agua limpia ni el fuego dejaba de encenderse en ella, ni el lavar oroera lavar las almas, ni finalmente era todo oro lo que relucia; donde yaque no se podia decir a rio revuelto ganancia de pescadores, se podiadecir a rio revuelto perdiciOn de mineros, no solo indies (sic), peroesparioles.Que tal era lo que alli pasaba, andando el demonio suelto entreinsolencias que aun de los barbaros eran indignas, cuanto más decristianos." (276)La crftica a la avaricia, la crueldad y la falta de caridad de los esparioles es unaconstante en esta crOnica. Estos defectos son, se nos dice, la causa de todos los malesocurridos en suelo chileno. Alin más, el fracaso de las incursiones militares en Arauco y la91precaria situaci6n de los primeros colonizadores en Chile son consecuencia de la perdida osobreseimiento del objetivo religioso de la Conquista por parte de los que participaron en laempresa chilena. En definitiva, lo que se critica es la calidad humana del contingenteespariol ya que "por haber entrado en Chile muchos hombres desalmados hay tantasdesventuras y miserias." (352) Este es el primer texto sobre Chile en el que encontramosuna actitud tan abierta y fuertemente crftica hacia los metodos de la Conquista adoptadospor la masa militar espariola en dicha region.La CrOnica del reino de Chile esta marcada por el esfuerzo consciente de establecersin dejar lugar a dudas la verosimilitud de los hechos narrados, por temor a que "por ser lascosas que en el se refieren tan grandiosas que podrian tener sonsonete de las que se cuentanen los libros de caballerfas." (338) El autor no pierde pues oportunidad de recordarle allector las fuentes y el caracter testimonial de la narraciOn.En definitiva, el retrato de los esparioles en la obra de Lobera-Escobar es positivoen cuanto a los lideres pero negativo en cuanto a los intereses que atrajeron a la masa militara Chile. La Conquista como proyecto histOrico no se cuestiona, pero si se criticafuertemente la falta de cumplimiento (o perclida) de uno de los propOsitos de dichoproyecto: la expansiOn del cristianismo. El predominio de los intereses econOmicos es lacausa fundamental de todos los males sufridos por los esparioles. Esta posiciOn seconfirma en su representaci6n del mundo araucano.Si bien por lo general los nativos son descritos como barbaros, la presencia en eltexto de este grupo dista mucho de reflejar las connotaciones negativas en el termino. Muypor el contrario, el texto expresa un profundo sentir ante las injusticias de que son objeto,como las citas anteriores han dejado traslucir. Esta visiOn compasiva lleva a justificar larebeliOn de los indios y contribuye a que en muchos casos la crOnica se convierta enportavoz del sentir de la colectividad araucana.92De particular inter& es la atenciOn prestada a la situaciOn especifica de laexplotaciOn de la mujer india. Esta es parte del discurso crftico caracteristico de estacrOnica, centrado en la contradicciOn entre la teorfa y la practica de la polftica indiana:"porque han tenido tan poco recato los encomenderos que asi comoechaban cuadrillas de hombres en las minas, echaban tambien demujeres, habiendo en aquellos asientos muchos esparioles que residianalli de ordinario con cargo de recibir el oro y mandarlo sacar a purosazotes, de los cuales algunos eran tan deshonestos que vivian de lamanera que se les antojaba teniadolo todo por suyo, sin haber quien selo impidiese ni castigase, con ser grande la disoluciOn y soltura, y biense sabe que semej ante abuso tuvo por autores a los mismosencomenderos, pues nunca su majestad el rey nuestro serior ha mandadoque en sus reinos labrasen minas las mujeres de la manera que hemosdicho, estando en el invierno metidas en el agua todo el dia helandose deMc), como el autor testifica haberlas visto lavar el oro llorando, y aunmuchas con dolores y enfermedades que tenfan, y aun cuando noentraban con ellas las sacaban ordinariamente de allf." (261)La representaciOn de la mujer nativa no es solo en cuanto a sujeto de explotaciOn,sino tambia como objeto amado y amante. Estos son los tinicos casos en que se lasidentifica de manera individual.El amor, como vemos, tambidn tiene su espacio en la crOnica, pero restringido almundo nativo. En efecto, los protagonistas de los episodios amorosos son exlusivamentearaucanos. Sin embargo, cada idilio encuentra su modelo comparativo en la literaturaespariola de la epoca. En este sentido, podemos afirmar que, como en el poema de Ercilla,en esta cr6nica hay dos mundos paralelos: el histOrico de los esparioles y el lftico utOpicodel buen salvaje de la "edad dorada" y, como en la obra de Ercilla tambiën, hay una"espariolizaciOn" de los araucanos. Esta "espariolizaciOn" en la concepciOn de los episodiosamorosos, alcanza su maxima expresi6n en las arengas dirigidas por los caciques indios asu gente, a quienes el cronista hace hablar como si fueran esparioles. Es decir, el cronistareduce la distancia que separa al nativo de su ptiblico lector poniendo en boca de ague' ellenguaje propio de 6ste.En la CrOnica del reino de Chile tanto el bando espariol como el nativo estan almismo nivel, especialmente en lo referente a la valentia demostrada en el campo de batalla.93En efecto, al termino de las descripciones de encuentros belicos se mencionam y enumeranindividualmente tanto los caldos en el bando espariol como en el araucano, y aquellospersonajes que en ambos bandos se destacaron por su buen desemperio en escaramuzasmilitares.La narraci6n trasluce un inter& antropolOgico y geografico minimo; pocas paginasse dedican a la descripciOn de la naturaleza y a las costumbres de los indios. Sin embargo,las descripciones Micas de los araucanos, aunque escasas, son muy halagiierias:"Lo que más hay que notar acerca deste capftulo es que los indioschilenses son por la mayor parte col6ricos sangulneos, de alta estatura,huesos sOlidos y cuerpos fornidos y membrudos, rostros hermosos ycolorados, aunque triguerios, de suerte que siempre andanrepresentando alegria, y, consiguientemente, son bien acondicionados yanimosos y muy arrojados en las batallas." (259)"Era este Michimalongo de buena estatura, muy fornido y animoso;tenfa el rostro alegre y agraciado, tanto, que aun a los mesmos espariolesera amable." (266)La acumulaciOn de este tipo de apreciaciones llega a crear una visionextremadamente positiva y compasiva de los nativos, de la cual se nos quiere hacerparticipes. La posici6n ideolOgica que permea la crOnica es coherente con la de los jesuitas,inspirada en las ideas de Bartolom6 de las Casas, quien propone la cristianizaciOn de losnativos reconociendo ante todo su otredad.95La crOnica destaca la participaciOn de numerosos lideres araucanos, entre ellos,Lautaro, Galvarino y Caupolican. La representaciOn de estos personajes no es en absolutocontradictoria con las relaciones aparecidas al respecto en obras anteriores. Los tresaparecen como valientes, aguerridos y dispuestos a todo por defender su causa. Lo que sies una novedad es la introducciOn de tecnicas literarias como la ficciOn para mantener la95 Al respecto vease en particular el capitulo titulado "Erasmo en el Nuevo Mundo" en la obra de MarcelBataillon que ya hemos citado, Erasmo y Espafia 807-831. Wase tambien la obra citada de Stelio CroRealidad y utopia en el descubrimiento y conquista de la America Hispana (1492-1682)94atenci6n del lector. Un ejemplo se da en el suefio premonitorio de Lautaro que anuncia sumuerte (358).La descripciOn de la elecciOn de Caupolican como jefe no carece de interes. Laexistencia misma de la prueba del tronco se pone en tela de juicio y , de haber tenido lugar,se advierte al lector sobre lo practicamente imposible de esta:"No quiero dejar de advertir al lector sobre este punto, que si acasoleyere la historia llamada Araucana (sic), compuesta por el ilustrisimopoem don Alonso de Ercilla, vaya con tiento en el dar el legitimo sentidoa las palabras con que pondera el largo tiempo que este Caupolican tuvoen sus hombros un pesadisimo madero, arrojandole despues un grandetrecho de si, como cosa en que consistia su elecciOn, por estardeterminado que el que más tiempo sustentase aquel madero fueseelecto; en lo cual, me refiero a su historia, avisando aqui al lector queentienda que este caballero habla como poeta con exageraciOnhiperbOlica, la cual es tan ne,cesaria para hacer excelente su poesia, comolo es para mi historia el ser verdadera sin usar de las licencias queHoracio concede a los poetas." (331)Este episodio demuestra un conocimiento de la obra de Ercilla y tambien dejaexplicito como para el historiador es importante abstenerse de licencias literarias. Laadvertencia al lector sobre lo inverosimil de la version de Ercilla no deja de ser irOnica,sobretodo al hacer un recuento de las numerosas historias inverosimiles incluidas en lacrOnica.La relaciOn de la muerte de Caupolican recibe mucha más atenciOn que la que lepresta GOngora Marmolejo en su obra. La CrOnica del reino de Chile  sigue la version deErcilla, incluyendo la presencia de Fresia, aunque en este caso no se la nombra. ElpropOsito didactico religioso que permea la crOnica se manifiesta, en este episodio, en laelaboraciOn detallada del proceso de conversion (a Ultima hora) de Caupolican:"Y fue su muerte celebrada con más solemnidad por haberse hechocristiano llamandose Pedro, el cual muriO al parecer con muestras deviva fe y verdadera penitencia pidiendo a Dios perdOn de sus pecados, ya los espaiioles de los agravios que el y otros por su causa les habianhecho; aunque mucho menos que ellos pensaban, porque en muchoslances que habian visto en detrimento suyo, no habia el sido causadellos como primer motor que los inventaba; antes acudia de mala gana95y por cumplir con su oficio, pues era elegido para que guardasefidelidad a su patria, siendo siempre leal a ell a." (395)El solo hecho de la conversion de Caupolican al cristianismo es suficiente paraeximirle y redimirle de cualquier error pasado. Es más, se le encomia su dedicaciOn a supueblo y se le exonera de toda responsabilidad en decisiones que afectan negativamente losintereses esparioles.En definitiva, la Cr6nica del reino de Chile aporta una nueva visiOn del mundoaraucano reflejo de la contribuciOn de Escobar a la obra. Es asi que el espfritu jesuita estalatente en toda ella, expresado en una base de principios humanistas, en el sentidoerasmista,96 a la que se suma el aporte del clasicismo impulsado por los jesuitas. EstaposiciOn ideolOgica, que detectamos en toda la obra, se manifiesta en el reconocimiento yvaloraciOn de la otredad de los nativos. La validez de la Conquista como empresapolftico/religiosa no se cuestiona, pero si el hecho de que esa visiOn inicial se haya perdidoen la regi6n al no haberse cumplido tanto con las metas religiosas como con las leyes defuncionamiento del imperio en las Indias. La cr6nica insiste en la necesidad de gobernardentro de los marcos provistos por las enserianzas de cristianismo, lo que implica, entreotras cosas, reconocer y respetar la idiosincracia del nativo.96 Entendido aqui como una blisqueda de una reforma pacifica de la sociedad, posible, en parte, en una vueltaa los valores bisicos del cristianismo.96Capitulo VIPedro de thia. Arauco domadoPedro de Oria fue uno de los primeros escritores criollos de America. NaciO enAngol, Chile, en 1570 y muy joven parti6 al Perd donde pasO la mayor parte de su vida.Se desconoce el lugar y la fecha de su muerte. Su primera obra, y la más conocida, fueArauco domado, poema epico que trata fundamentalmente del papel que le cupo a donGarcia Hurtado de Mendoza en la larga y sangrienta lucha entre esparioles y araucanos.97Esta obra es de particular inter& para nuestro estudio, puesto que Lope de Vega escogi6 elmismo tftulo para su obra dramatica sobre los araucanos.Varios factores en la vida de Oria influyeron en la producci6n del Arauco domado.Su padre Gregorio de Oria sirvi6 bajo las Ordenes de don Garcia cuando este fuegobernador en Chile y le unian a el lazos de amistad. Sabemos, ademas, por un decreto del25 de junio de 1592, que Garcia Hurtado de Mendoza concedi6 al joven Pedro de Oria unabeca para estudiar en el prestigioso Real Colegio de San Felipe y San Marcos. Por tiltimo,el limitado espacio e importancia que Ercilla dedicO a la figura de don Garcia en LaAraucana motiv6 que la familia Hurtado de Mendoza alentara la creaciOn de obras quesuperaran esta omisiOn (como ya hemos visto en el caso de la CrOnica del reino de Chile),y Oria aceptO con gusto esta comisiOn puesto que, ademas de agradecimiento, representabaun avance significativo en su incipiente carrera de escritor.En abril de 1596 aparece la primera ediciOn del Arauco domado, impresa en Limapor Ricardo del Turin. Don Garcia se llevO a Espana sesenta copias de las ochocientas quese imprimieron. Las restantes fueron confiscadas por haber sido publicadas sin aprobaciOneclesiastica.98 De esta primera ediciOn quedan siete ejemplares. Esta situaciOn atin no se97 Las otras obras conocidas de Ona son: Ignacio de Cantabria  (1639), El Vasauro (1641), EL temblor deLima de 1609 (1609), tres canciones reales y seis sonetos (1635).98 Este era un procedimiento normal en la 6poca. En este caso, sin embargo, se agravO por la negativareacciOn de los quitefios a la descripciOn que ofrece Ofia de la rebeliOn de Quito, ocurrida en 1592. Para97habia resuelto cuando apareci6 la segunda, de Juan de la Cuesta, en 1605. No se sabe conexactitud cuantos ejemplares quedan de esta segunda ediciOn pero se presume que es unmimero muy limitado. La primera ediciOn moderna, dirigida por el erudito argentino JuanMaria Gutierrez, saliO a la luz en Valparaiso, Chile, en 1849. Sega Salvador Dinamarcaes una edici6n inferior a la de 1605.99 La edici6n de Cayetano Rose11 que apareci6 en1854 en el tomo XXIX de la Biblioteca de Autores Espalioles, contiene min más erroresque la de 1849. En 1917 se publica la edici6n preparada por José Toribio Medina que,aunque mejor que las anteriores, tiene todavia numerosos errores. Por Ultimo, tenemos laedici6n anotada y basada en la ediciOn principe hecha por Victoria Pehl Smith100 comoproyecto doctoral en 1984 y que sera la que utilizaremos para nuestro estudio.Existe, ademas una version inglesa traducida por C.M. Lancaster y M.T.Manchester, publicada en Albuquerque, Nuevo Mexico, en 1948. Por Ultimo, cabe notarque se encuentran selecciones de la obra de Oft en todas las antologias sobre la literaturachilena colonial.El Arauco domado de Pedro de Oria consta de diecinueve cantos escritos en 1988octavas. La extensiOn de los cantos varia entre las 71 y las 121 octavas. El texto contiene,ademas, doce piezas liminares101 y 131 notas marginales aclaratorias en las que el autorexplica conceptos o palabras.El poema desarrolla tres momentos de la Conquista americana demostrativos de lacapacidad polftica y militar de Garcia Hurtado de Mendoza. La obra se estructura en tornoal primer° de ellos, que trata de la lucha de los espafioles contra los araucanos bajo elgobierno de don Garcia, y ocupa trece cantos. Los cantos catorce a diecisiete, estanmayores detalles al respecto \lease: Salvador Dinamarca, Estudio de  Arauco domado de Pedro de Oft(Santiago: Universitaria, 1952) 131.99 Salvador Dinamarca 70.100 Victoria Pehl Smith, "Pedro de (Ma's Arauco domado: A Study and Annotated Edition Based on thePrinceps Edition," diss., U of California (Berkeley), 1984.101 Entre las que contamos la dedicatoria a don Hurtado de Mendoza, primogenito de don Garcia, y elprOlogo al lector, del propio Pedro de Oft.98dedicados a la expediciOn al Ecuador para reprimir la rebeliOn de Quito, y los Ultimos doscantos desarrollan el tercer tema, que es la expediciOn naval para reducir al pirata inglesRicharte Aquines (Richard Hawkins). La participaci6n de Garcia Hurtado de Mendozacomo gobernador de Chile es muy activa en el primer episodio, sobretodo en el terrenomilitar. En la fecha de las otras dos expediciones era virrey del Peru, de manera que lecupo más bien una intervenciOn indirecta, de indole politica.Los hechos histOricamente comprobados descritos en la obra de Oria comprenden elnombramiento como gobernador de Chile de Garcia Hurtado de Mendoza, su llegada aterritorio chileno, la orden de destierro de que hizo objeto a Aguirre y Villagra102, lasbatallas de Penco y Bio-Bio, y la tortura del indio Galvarino. Llama la atenciOn la omisiOnde hechos verdaderamente claves, tales como la muerte de Lautaro, la elecciOn, captura ymuerte de Caupolican y la labor fundadora de don Garcia.Producto de la imaginaciOn del autor son los episodios novelescos protagonizadospor Fresia y Caupolican, Gualeva y Tucapel, Quidora y Talguen. De estos nombres soloson histOricamente comprobables Caupolican y Tucapel; el resto, por cuanto hemos podidocomprobar, son invenciOn de Oria. A la ficciOn pertenecen, tambien, el episodio de tonopastoril, las apariciones, los suerios, y otros relatos anecdOticos. Entre los tiltimos interesarecordar el caso del centinela espariol que descuida su guardia quedandose dormido. Esteservird de base para la inclusiOn del gracioso en la obra del mismo nombre de Lope deVega.El Arauco domado de Oria termina abruptamente con el relato de la expedici6n encontra de Aquines. Es posible que esto se deba a la intenciOn del poeta de continuar en unasegunda parte, anunciada tanto en el prOlogo como en el ultimo canto. Sin embargo, estano se llegO a materializar por razones desconocidas hasta ahora.102 Despues de la muerte de Pedro de Valdivia el puesto de gobemador qued6 vacante. Tanto Aguirre comoVillagran se sentian con derecho para ocuparlo, dando lugar a una intensa rivalidad entre ellos. Cuando donGarcia lleg6 a Chile los enviO desterrados al Peril y en el mismo barco.99A excepciOn de los trabajos de Elide Pittarello,103 la crftica moderna sobre elArauco domado de Pedro de OM es practicamente nula. La crftica tradicional, por su parte,se ha centrado fundamentalmente en los siguientes aspectos: a) su pertenencia al generoepico; b) su veracidad histOrica; c) influencias estilisticas; y d) la representaciOn de lafigura de don Garcia Hurtado de Mendoza.El consenso general, que compartimos, indica que el Arauco domado sin serpropiamente un poema epico, contiene elementos que lo acercan al genera Asi, para JoséToribio Medina104 se trata de una crOnica histOrico-poetica en tanto que para Enrique SolarCorrea su autor "es dos veces más lirico que epico."105 La aproximaciOn más adecuada, anuestro parecer, es la de Elide Pittarello, para quien el Arauco domado es un productoliterario tipico de la epoca: un texto hibrido habido de "la urgencia testimonial de Ercilla yla preocupaciOn celebrativa de Tasso."106 Es decir, se trata pues, de un texto que busca,por una parte, establecer la verdad histOrica y, por otra, embellecerla, recurriendo confrecuencia a elementos clasicos de la literatura grecolatina. Oria es el primer° en admitir queen la variedad esti el gusto:"Si todo Chile fuera ensangrentado,o turbaciOn y estrepito de Quito,o fabulas de amor, fuera infinito,un duro estilo y metodo cansado;mas, ir de todo junto entreverado,engaila y entretiene al apetito,que el blanco de su gusto tiene puesto,cual dicen, en picar de aquello y de esto.Pues yo, que voy siguiendo historia larga,si nunca me apartase de un sendero,que cuerpo bruto, que anima de aceropudiera tolerar tan grave carga?Que como la verdad desnuda amargasi no la viste el blando lisonjero,asi cualquiera historia sale fea103 Elide Pittarello, "Arauco domado de Pedro de Ofia o la via erotica de la Conquista," Dispositio14. 36-38: 247-270.104 Medina Historia de la literatura, vol. 1, 166.105 Enrique Solar Correa, "El patriarca de la poesia chilena," Atenea Afio 6. 56 (1929): 10.106 Pittarello 248.100Si con la variedad no se hermosea." (Canto VII, 595-596)El elemento ficticio, o puramente literario, altera, naturalmente, la veracidadhistOrica. No debiera sorprendernos demasiado que en el Arauco domado esto se producesobre todo en los episodios que tienen lugar en el medio nativo, en tanto que la mayoria delos personajes esparioles y de los hechos militares llevados a cabo por ellos soncomprobables histOricamente.En cuanto a las influencias, Enrique Solar Correa ha reconocido en la obra de Ofiaecos de Ercilla, Garcilaso y GOngora,107 opinion compartida en parte por Pablo GarciaDiaz.108 Salvador Dinamarca, en su importante estudio sobre este poeta y su obra, destacala contribuciOn de Ovidio, de la poesia bucOlica y de la novela pastoril como fuentes deinspiraciOn del poeta chileno. Es indudable que durante sus afios universitarios Ofia tuvoacceso a los clasicos y a otros textos que sin duda dejaron huella en su obra literaria.Sevin José Toribio Medina el poema de Oria no ensalza suficientemente la figura dedon Garcia. Dice el crftico chileno al respecto:",,se armoniza con la poesia i con la aureola que ha de cenir la frente delheroe i el prestijio del jeneral de un ejercito, aquello de pintarlo como unsimple combatiente entre las filas de los barbaros, luchando cuerpo acuerpo con ellos? Si se hace descender al idolo del pedestal que ocupa ise le roza con los demas mortales, resultard que el santo respeto de quese le rodeaba pronto se trocard en familiaridad i vendran las burlas i larisa." 109Salvador Dinamarca no comparte la opinion de Medina. Segtin el, don Garcia nosOlo aparece bajo una luz extremadamente favorable sino que, ademas, "el resto de los 169personajes espafioles, todos histOricos, estan alli para realzar la personalidad de don107 Enrique Solar Correa 10.108 Pablo Garcia Diaz, "El gongorismo en la poesia de Pedro de Ofia," Asomante 3.4 (1947): 66-75.Es interesante notar aim° la critica se ha preocupado de la influencia de GOngora en Ofia, cuando, de hecho,en la dpoca en que Ofia escribid el Arauco domado GOngora era aim un nifio.109 Medina Historia de la literatura, vol. 1, 149.101Garcia."110 Nos referiremos sobre el particular en nuestro analisis de la figura delconquistador.Por Ultimo, la tendencia del poema a la exageraciOn lirica y a la inserciOn deepisodios ajenos a lo histOrico ha sido fuertemente cuestionada por José Toribio Medinal 1 1y por Enrique Solar Correa,112 quienes consideran que ello desvia la atenciOn del motivoprincipal del poema. Sin embargo, tanto ellos como los otros criticos mencionadoscoinciden en considerar que lo mejor del Arauco domado desde el punto de vista estilisticoson los episodios ficticios, producto de la invenciOn de Oria.En nuestra aproximaciOn a la obra no insistiremos en los aspectos ya tratados por lacritica tradicional, sino que trataremos sobre todo de la representaciOn del mundo espariolfrente a la del mundo araucano, prosiguiendo, pues, el estudio intertextual que venimosrealizando.Sin duda el caracter apologetic° de la obra determina su contenido y estructura. ElpropOsito del autor es la glorificaciOn de Garcia Hurtado de Mendoza en el contexto de laconquista americana. A Oria le interesa en particular llenar los vacios dejados, a su juicio,por Ercilla en La Araucana:"tengo yo otros muchos particulares motivos para encogerme y temblarde sacar a la luz de los altos y claros entendimientos la escuridad ybajeza del mio asi por ser en la era de agora, cuando todo y, en especial,el arte de la divina poesia con su riqueza de lenguaje y alteza de concetosesta tan adelgazado y en su punto, que ya parece no seria perfeciOn sinocorrupciOn el pasar del termino a que llega, como por suceder yo si asilo puedo decir, a los escritos de tan celebrado y bien aceto poeta comodon Alonso de Ercila y cniga, y escrebir la misma materia que 61, cosaque en mi, si aspirase a más que a traer a la memoria lo que el dej6 alolvido, preciandome mucho de ir al olor de su rastro, pareceria tangrande locura como envidia el no confesarlo." (56)dice explicitamente en el pp:Slog° e implicitamente en el exordio:110 Dinamarca, 221.111 Medina Historia de la literatura, vol. 1, 147, 165.112 Enrique Solar Correa 8.102"Otra razOn tambien me hizo fuerza,que, si faltaran todas, 6sta sobra,para poner las manos en la obra,por más que de mi estudio el paso tuerza;es con que más el animo se esfuerzay aquel perdido anh6lito recobra,ver que tan buen autor, apasionado,os haya de propOsito callado.PensO, callando asi, dejar cerradade vuestra gloria y meritos la puerta,y la dejO de par en par abierta,dejando su pasiOn decerrajada:sin vos quedO su historia deslustraday en opinion, quiza, de no tan cierta;mas, tal es un rencor, que da por buenoel dario proprio a trueque del ajeno." (64)Oria, entonces, reelabora el tema de La Araucana de Ercilla subrayando latrayectoria polftica y militar del joven gobernador.El titulo de la obra, Arauco domado, implica unidad de lugar (el territorio ocupadopor los araucanos), unidad de acciOn (la "doma" de los nativos) y unidad de tiempo (elocurrido para llevar a cabo la acci6n). Sin embargo, la estructura global que esto implica,es totalmente subvertida en cuanto a la realidad. La historia se ha encargado de demostrarque Arauco no fue domado por don Garcia Hurtado de Mendoza y que, de hecho, la laborefectuada al respecto durante los tres arios que gobernO Chile ya habia perdido toda validezpara 1596, ario en que se publica la obra de Oria. Por lo tanto, ya en el tftulo encontramosun indice falso puesto que lo que se anuncia no corresponde con lo que realmente seenuncia. Ademas, tanto la acciOn como el espacio y el tiempo interiores de la obra nocorresponden a la acciOn, el espacio y el tiempo de lo narrado, e incluyen por ariadidura,materias ajenas a las indicadas por el titulo.En efecto, Oria incluye dos episodios militares ocurridos con posterioridad a lossucesos de Arauco dentro del limitado y preciso marco temporal que se ha impuesto: 1557-1560/1.113 El poeta "se sale" tanto del presente narrativo como de su papel de narrador113 La obra se inicia con una descripci6n de la situaci6n en Chile a la muerte de Valdivia. Esta sirve deintroducci6n para la llegada de don Garcia a dicho territorio. El poema finaliza con la batalla de Bio Bio.103omnisciente a tray& de los suelios de sus personajes. Asi, la descripciOn de la rebeliOn deQuito se explica como un suerio que la araucana Quidora ha tenido y que, como segundonarrador, relata a sus comparieros. El cambio del "yo" narrador es extremo en laintroducciOn de la camparia naval en contra de Ricarte Aquines. Quidora ha tenido otrosuerio premonitorio y simbOlico pero se dice incapaz de descifrarlo, por lo que se hacenecesaria la intervenciOn de una interprete de suerios, araucana tambiën. Una vez que estatercera voz narrativa esclarece los simbolos el narrador inicial, Oria, retoma su papel. Elautor decide concluir por cuenta propia la relaciOn de los hechos sugeridos por el sueiioprof6tico por haber sido testigo presencial de estos treinta y siete arios despu6s:"Porque notado el tiempo donde apunta,y en especial decir la profecia,que gobernando en Lima don Garcia,el drago habia de dar aquella punta:parece que uno y otro bien se juntapara sacarme adonde yo queria,Milan& que el vencido ingles de agoraes el que dijo entonces la pastora.Por donde, solo yo, sin su concurso,ni haberla menester de aqui adelante,explicare del suerio lo restante,llevando un apacible y facil curso:que para no salir de mi discursofue necesario enredo semej ante,con que ni del Pins las cosas dejo,ni de mi Chile, que es el fin, me alejo." (634-635)Los saltos mentales producto de suerios premonitorios y simbOlicos quiebran el ejecronolOgico, geografico y tematico de las guerras de Arauco, de modo que la estructura dela obra se subvierte en su totalidad.Esta subversion en la cronologia y en cuanto a la objetividad hist6rica de la obraafecta el propOsito discursivo del autor. En efecto, la inclusiOn de la represiOn de laOfia elude referirse al termino del gobierno de Hurtado de Mendoza en Chile, lo cual no es de extrafiar,puesto que su salida del pais austral no sucedi6 en condiciones muy favorables, haciendo de este hecho pobrematerial para una obra apologetica. Para mayores detalles sobre la trayectoria de Garcia Hurtado de Mendozaen Chile vease: Augusto Iglesias, Pedro de Ofia. Ensayo de critica e historia (Santiago: Andrds Bello,1971) 58.104rebeliOn de Quito (1592) y de la expediciOn naval en contra de Richarte Aquines (1594)tiene como objetivo reforzar la imagen positiva de don Garcia como estratega politicomilitar. Sin embargo, si bien ambas campafias se llevaron a cabo exitosamente siguiendolas Ordenes dictadas por Hurtado de Mendoza en su calidad de virrey del Perd, losverdaderos protagonistas espafioles de estos episodios son el general Arana, en el caso deQuito, y don Beltran de Castro y de la Cueva en el caso del ingles Aquines. El espaciodedicado a estos dos militares tiene un doble efecto: si bien por un lado el prop6sitopanegirico individual de la obra es socavado, por el otro se destaca la labor de los lideresespanoles en general, y por ende, la importancia de la Conquista como proyecto histOricoencabezado por Espana.En Arauco domado se busca una proyecciOn constante de un presente a un futuroinmediato y mediato, siendo este Ultimo el presente del autor. Dentro de esta estructuranarrativa domina el elemento premonitorio de manera que la obra queda definida enterminos de la verificaciOn de profecias. Asi, por ejemplo, en el Canto II, despues de lamuerte de Lautaro, sefiales celestes y magos agoreros indican la venida del nuevogobernador y el con siguiente cambio de fortuna que esto traera para ellos. El ritual magic°,augurio del futuro inmediato, es reemplazado por los suefios premonitorios de Quidora encuanto a los sucesos que tendran lugar en el futuro.En el recurso onirico se establece, ademas, una sutil categorizaciOn en cuanto a larelevancia histOrica de los hechos, paralela a la categorizaciOn de los mismos suefios. Enefecto, Quidora es capaz de identificar e interpretar el suefio referente a la sublevaciOn deQuito, en tanto que el de proyecci6n más lejana se le presenta en forma difusa por lo quedebe recur& a quien le ayude a descifrar los simbolos. Es decir, la claridad del presente sediluye en un futuro remoto. De igual modo, el presente de la obra es, para el autor, mássobresaliente que la sublevaciOn de Quito y más min que la expedici6n en contra de RicharteAquines. Incluso en la extension dedicada al desarrollo de estos temas Ofia establece unacategorizaciOn: la relaciOn hist6rica de las guerras de Arauco ocupa diez cantos (aunque105muchos de ellos incluyen extensos episodios ficticios), la rebeliOn de Quito ocupa tres y laexpediciOn en contra de Aquines, dos. Los cantos restantes son en su totalidad producto dela imaginaciOn del autor.Dentro de este marco estructural, la representaciOn de la figura de don Garciacorresponde a la del caballero ideal, perfecto tanto fisica como moral e intelectualmente,como lo demuestran los siguientes versos:"No quiero yo negar que de ordinariopara cualquier empresa y aventurase tiene de buscar la edad madura;mas digo que no siempre es necesario,que en Alexandre vemos lo contrarioy se vera mejor en mi escriptura,que al hombre, la prudencia y el consejoy no la mucha edad, lo hacen viejo." (81)"Mirale el niiio, el mozo y el ancianoy desde su baleen la bella damaa cuyo corazen helado inflamaaquel fogoso termino lozano;cudiciale mirandole, y en vanosospiros lanza, ldgrimas derrama,y siguele afectosa con la vista,muriendo por hallarse en la conquista." (82)"Asi, de todos va mirado y visto,mas el ninguna cosa ve ni mira,que solamente pone en Dios la miray en propagar la fe de Iesu Christo;por esta sola causa, raudo y listoal proceloso mar derecho tira,do esperan cuatro naves artilladas,pendientes de las ancoras ferradas." (83)El concepto neoplatOnico de la belleza exterior como reflejo de la belleza interior seaplica perfectamente a la descripciOn de don Garcia: es joven, bello, carismatico, prudente,valiente, de conducta irreprochable y perfecto cristiano. Entre sus cualidades destaca la deser buen gobernador, preocupandose por el estado de los que viven bajo su mando:"Asi deje• los pobres redimidosde tantas insolentes vejacionesy de tan insufribles aflicionesa llevadera vida conducidos;106quedaron muchos darios prevenidos,mudadas muchas fieras intenciones,el indio con su carga moderada,y el amo su conciencia descargada." (127-128)El autor, ademas de destacar las dotes de gobernante de don Garcia, establece unacomparaciOn entre el pasado y el presente de la colonia chilena, ahora regida de acuerdo alos dictados de la corona.Tratândose de una obra panegirica el poeta no escatima espacio ni oportunidad pararesaltar las cualidades personales del joven gobernador. Sin embargo, Oria pareceemperiado en hacer un retrato del perfecto conquistador basandose exclusivamente en lacapacidad polftica y militar de su sujeto y omitiendo, por ejemplo, toda la labor fundadorade don Garcia en el territorio araucano durante sus arios en Chile.En cuanto a los personajes esparioles que rodean al protagonista, aunque carente deprofundidad, destaca la extensa nomina que el cronista ofrece. Nos encontramos ante uncatalog° de nombres histOricamente comprobables, que si bien implica un reconocimientode la labor individual del contingente espariol, nada ariade al desarrollo de losacontecimientos tratados en el poema. La participaciOn del general Arana y de don Beltrande Castro y de la Cueva constituye la excepciOn; sin embargo, la estructura dislocada de laobra los convierte en personajes secundarios sin colorido y sin fuerza.Es notoria la ausencia de personajes femeninos esparioles. No obstante, esta actituddel autor es consistente con su definiciOn de la mujer como sujeto literario del mundosentimental, y con su representaciOn del mundo guerrero del conquistador espatiol, en elcual el amor no tiene cabida.En general, el mundo espariol esta representado bajo la luz positiva que correspondeal caracter apologetic° de la obra, y aunque existe una critica minima implicita hacia Pedrode Valdivia en cuanto al estado en que se encuentra Chile a la llegada de don Garcia, elpoema no cuestiona la empresa conquistadora ni los metodos empleados en ella. Al autorno le interesa en absoluto demostrar lo justo del proceso como proyecto politico,107econOmico y religioso, pues lo da por sentado, como tambia da por sentada lainevitabilidad del triunfo espariol, advirtiendo a los nativos: "10h, locos araucanos!Grande engario/ que pretendais en guerra manteneros,/ alla, con el que habita las alturas,/ yacá con el serior de las venturas." (304) Es decir, es imposible que los araucanos ganen enuna lucha contra Dios y contra don Garcia.El tono apolog6tico del poema resulta en una imagen idealizada de la conquistachilena gracias a la intervenciOn de Hurtado de Mendoza en dicho territorio. No hay nadaen el Arauco domado que emparie tal imagen. El autor hace un esfuerzo consciente porevitar episodios que podrlan obscurecer tanto el aito de la empresa del joven gobernador,sus metodos o cualidades personales, como el comportamiento de los espaiioles en general.Asf, por ejemplo, se omite la muerte de Caupolian y se justifica implicitamente la torturade Galvarino (419-429) culpandole de la muerte de un espariol llamado Hernán Guillen(Canto X) y describiendo su personalidad en tërminos extremadamente negativos:"Era este Galvarin de mal respeto,de mala inclinaciOn, enorme y crudo,asi para lo bueno torpe y rudo,como en lo malo platico y discreto;de quien jamas se tuvo buen conceto,doblado, contumaz y cabezudo,soberbio en condiciOn, humilde en casta,y a todo bien ingrato, que esto basta." (Canto X, 367)Notable contraste con la representaciOn que viaamos en Ercilla, en cuya obra elepisodio de Galvarino es uno de los pasajes más conmovedores y emotivos.De los setenta y tres personajes araucanos que aparecen en la obra de Oria,veintisiete tienen su antecedente en La Araucana. Su historicidad es dificil de comprobar enla mayoria de los casos. En general la caracterizaci6n de los araucanos en la obra de Oriacoincide con la de Ercilla. Los hombres son, en lo püblico, valientes, fuertes y muybuenos guerreros y, en lo privado, como dice Dinamarca, "monOgamos y tiernos108amantes."114 Las mujeres, nueve en total, aparecen o como ninfas mitolOgicas o comoheroinas de la novela pastoril.El Caupolican de Pedro de Ofia es muy diferente al de Ercilla. En el Araucodomado tiene un papel muy disminuido como dirigente araucano. Los dos pasajes másbellos y emotivos de La Araucana sobre la trayectoria de este cacique, su elecciOn y su cruely valerosa muerte son aqui apenas esbozado el primero, y totalmente omitido el segundo.El episodio del tronco es referido por un tercero, el anciano Colo-Colo, y su muerte seignora. La Ultima menci6n al cacique tiene lugar en el Canto VI, durante la batalla dePenco:"AbriO la fiera punta el diestro lado,por donde entrO corriendo el filo crudohasta que ya, llegando donde pudo,juntO la guarniciOn con el costado;alli en la fiera boca don Hurtadotab golpe be asest6 con el escudoque sin poder abrilla, contra el cieloCaupolican de espaldas vino al suelo.CayO, que fue ventura, por do estabaabierto un gran portillo en la barrera,quedando con el medio cuerpo fuera,casi pendiente encima de la cava;y asi, cuando desecho en ira bravaa levantarse fue la bestia fiera,sin advertir el puesto peligroso,consigo de cabeza dio en el foso;la cual como de golpe recebidoen la primera stibita caidaestaba ya malsana y mal sentida,quedO de la segunda sin sentido.El vitorioso joven como vidohaberse rematado esta partida,volvi6 gozosamente a la batallacon animo tambien de rematalla." (Canto VI, 243-244)Esta escena, producto de la imaginaciOn del autor, es mitificadora y desmitificadoraa la vez. Mitifica a don Garcia destacando su valentia y desmitifica a Caupolican114 Dinamarca 99.109rompiendo la imagen emotiva de su muerte en La Araucana: el cacique no muerehonrosamente en campo de batalla sino que solo pierde el sentido, y de manera muy pocodigna por demas, cayendose en un foso. Despu6s de esta escena Caupolican ya no vuelvea aparecer en la obra de Oria.En realidad no se trata tan solo de desmitificar la muerte de Caupolican sino tambiënsu calidad de dirigente del contingente nativo. En el Canto V. el poeta crea un ambientebucOlico sell° para presentar al cacique junto a una fuente dispuesto a entregarse,descuidando sus deberes politicos y militares, a los placeres sensuales en comparila deFresia, su mujer:"Aqui Caupolicano calurosocon Fresia, como dije, sesteaba,y sus pasados lances le acordabapor demo estilo y termino amoroso;no estaba de la guerra cuidadoso,ni cosa por su cargo se le daba,porque do esta el amor apoderado,apenas puede entrar otro cuidado." (Canto V, 190-191)Oria establece asi la oposici6n amor privado versus desamor pliblico.115 El amores prerrogativa indigena. En efecto, todos los araucanos aman, no asi los esparioles,modelo de control en lo que a sentimientos se refiere, en particular, don Garcia. LasupeditaciOn de los sentimientos personales a la causa patriOtica es lo que da la ventaja aljoven gobernador y le lleva a triunfar en el terreno militar, en tanto que la primacia de laurgencia erOtica de los nativos es lo que en defmitiva les hard perder la guerra.Los pasajes más bellos del poema son, lOgicamente, los que han tenido másrepercusiOn como motivo de inspiraciOn para poetas y dramaturgos posteriores, y esinteresante sefialar que todos ellos se refieren al mundo de los nativos. En este sentido Oriase acerca mucho a Ercilla en cuanto al predominante lirismo en la descripciOn del mundoindio (inventado o no) en contraste con el tono epic° de la descripciOn de la penetraciOn115 Al respecto vease el articulo ya mencinado de Elide Pittarello.110espariola en el territorio americano. En los textos anteriormente estudiados hemoscomprobado la imposici6n de la imagineria europea sobre el mundo nativo, particularmenteen el discurso elocutorio. En una comparaci6n intertextual, podriamos ariadir que en elcaso del Arauco domado esta imposiciOn alcanza a la descripciOn del entorno fisico,humano y mftico de los araucanos. Asf, la naturaleza chilena se presenta dentro del tOpicodel lugar ameno: el lago cristalino, cisnes, jaballes, tigres, arboles floridos, etc. (Canto V,188-189).116 En este ambiente bucOlico por excelencia Oria sitda a los amantes que ennada discordan con la perfecciOn que les rodea: "el hijo de Leocan gallardamente/ descubrela corpOrea compostura,/ espalda y pechos anchos, muslo grueso,/ proporcionada came yfuerte hueso." (Canto V, 193) La descripciOn de Fresia es totalmente opuesta a la dureza,arrogancia y crueldad con que la dota Ercilla. El Arauco domadas ofrece una Fresiatierna, enamorada y bellisima:"Es el cabello liso y ondeado,su frente, cuello y mano son de nieve,su boca de rubl, graciosa y breve,la vista garza, el pecho relevado;de torno el brazo, el vientre jaspeado,coluna a quien el Paro parias debe,su demo y albo pie por la verduraal blanco cisne vence en la blancura." (Canto V, 194)Oria no tiene reparos en incorporar a la mitologia araucana mitos europeos de origengreco-romano y cristiano. Es asf como el mito de Sisifo, la laguna Estigia, el can Cerberoy una serie de figuras mitolOgicas se entremezclan con Pillan y Eponam6n en boca demagos y agoreros de Arauco (Canto II). Pillan, maxima deidad de los nativos chilenos sepresenta "en forma de serpiente horrible y fiera." (Canto VI, 242)La representaciOn idealizada del mundo araucano, basada en el discurso literarioespariol de la 6poca, se da solo en los episodios novelescos y de ambiente lftico. El tono116 Esta representacien de la geograffa y fauna chilena es fuertemente criticada por Jose Toribio Medinallevandole a decir que "Ofia no ha sabido resguardarse, i (sic) que, a no dudarlo, constituyen un chocantelunar en esos cantos que se dan como histericos." Medina Historia de la literatura, vol. 1, 154.111cambia radicalmente al referirse a los nativos en el contexto de la guerra. En estos casos lacaracterizaciOn no dista mucho del modelo estereotipado del "indio barbaro" que al versecon la más pequeria ventaja ante el enemigo se vuelve "colerico, feroz, embravecido"(Canto XI, 380) dominado por la "avilantez, orgullo y osadia." (Canto XI, 380) OMrecurre a imagenes zoomOrficas para describirlos: "hechos aspides tornaron/ y con dobladafuria en la carrera;" (Canto VI, 247) "que vibora, que sierpe ni culebra/ se puede compararal araucano?" (Canto XI, 399) Al igualar al aborigen con la serpiente, animal deconnotaciOn diabOlica, el paralelo indio-demonio se hace evidente.La posiciOn personal de Pedro de Oria con respecto a la polftica indiana segtin serefleja en el Arauco domado indica, sin embargo, cierta simpatia y solidaridad ante laexplotaciOn de que son objeto los nativos. Su descripci6n de la condici6n de los indiossigue muy de cerca a la de la crOnica de Lobera/Escobar, obra en la que, por cierto,reconoce haberse apoyado extensamente para la elaboraciOn de su poema (Canto III, 133).Ante los abusos cometidos Oria reacciona con ardor:"10h, que desaforado desafuerousado con los pobres naturales!iOh, que de imposiciones desigualesen gente que era al fm de carne y cuero!jOh, siempre viva hambre del dinero,disimulada muerte de mortales,polilla de las almas gastadora,hinchada sanguisuela (sic) chupadora!" (Canto III, 124-125)y al mismo tiempo, recogiendo las enserianzas de Bartolome de las Casas, recomiendamagnanimidad y moderaci6n como reglas elementales del buen gobierno:"El siervo no ha de ser tan mal tratadoque siempre sus espaldas mida un len°,pues suele revolver contra su duerioel animal domestico apurado;quien ha la noche entera trasnochado,esta despues cayendose de suerio;al fin conviene en todo tanto el orden,que la bondad es mala con desorden." (Canto HI, 119)112En definitiva, el caracter apologetic° de la obra de Oria determina la representaciOndel mundo narrado. El autor siente el deber de cantar las glorias de Garcia Hurtado deMendoza concentrandose en la labor militar de este. Arauco pasa a ser asi, el telOn defondo accidental en el cual se desarrollan la acciOn histOrica y el motivo literario proveedordel esparcimiento lirico. Lo que interesa no es el mundo americano en si sino la acci6n deun individuo en ese medio, que bien podria haber sido otro. La vision del araucano como"otro" queda definida, pues, por su funciOn bipolar: secundaria y negativa como marco delas hazarias de don Garcia, pero, al mismo tiempo, complementaria al caracter epic° de laobra, y con carkter positivo para ofrecer el elemento lirico en que se apoya la creatividadliteraria del autor. En ambos casos se moldea la otredad de los araucanos para encajarloshist6rica y literariamente en un plan predeterminado.113Capitulo VIICristóbal Suarez de Figueroa. Hechos de don Garcia Hurtado de Mendoza. cuartomarques de Cariete.Cristóbal Suarez de Figueroa naci6 en Valladolid alrededor de 1578.117 AcatandoOrdenes de su padre, un abogado gallego, siguici la carrera de jurisprudencia. A losdiecisiete arios viajO a Italia y a los dieciocho obtuvo el grado de doctor en Lombardia. Enesta epoca se inicia su vida ptiblica al ser enviado al Piamonte como auditor de guerra. Enlos veintisiete arios siguientes fue ademas fiscal, juez, comisario y gobernador tanto enEsparia como en Nápoles y Lombardia. Su carrera ptiblica se vio alterada por numerososaltercados y aventuras amorosas que incluso le llevaron a prisiOn. Durante su estancia en launiversidad se dedic6 seriamente al estudio de las letras, actividad que más tante desarroll6intensamente en su tiempo libre.Su primera obra, una traducciOn al espariol de un poema de Guarini, fue publicadaen 1602. En 1609 sali6 a la luz en Valencia su obra más famosa, la novela pastoril I,_aconstante Amarilis. En 1612 se publicO su poema heroico Espana defendida al que sigui6en 1613 Los hechos de don Garcia Hurtado de Mendoza.  De su numerosa producciOnliteraria cabe mencionar ademas El Pasajeros advertencias utilisimas a la vida humana,aparecido en 1617 y en el que incluye muchos datos autobiograficos. Se desconoce lafecha exacta de su muerte, aunque se sabe, por la existencia de cartas suyas, que todaviavivia en 1624.El reconocimiento de su obra literaria por parte de sus contemporaneos le permitiOestablecer importantes relaciones en la corte. Es asi como su fama llega a oidos de lafamilia de Garcia Hurtado de Mendoza, cuyos miembros deseaban la publicaciOn de obrasque rescataran del olvido (o maledicencia) la figura de su predecesor. La reputaci6n de117 Seguimos las fechas indicadas por Diego Barros Arana en su introducciOn a la obra de SuArez enColecciOn de historiadores de Chile (Santiago: Imprenta del Ferrocarril, 1864, 5) v-viii.114Suarez de Figueroa sumada a la certeza de la amplia circulaciOn de sus obras fueron losfactores que decidieron que le fuera encargada a el la tarea de escribir las glorias de donGarcia.Dedicada al duque de Lerma la obra Hechos de don Garcia Hurtado de Mendoza,cuarto marques de Cariete consta de siete libros y un prOlogo que incluye toda la prosapiade don Garcia. Los tres primeros libros relatan la labor politica y militar del jovengobernador en Chile. Los restantes se ocupan de su labor como virrey del Peru. En elcuarto libro se da cuenta detallada de la rebeliOn de Quito, y en el quinto de la expediciOn encontra de Richard Hawkins, ambos episodios tratados ya, como hemos visto, por Pedrode Oria en Arauco domado. El libro sexto se concentra en la expediciOn de Alvaro deMendaria a las islas de SalomOn, emprendida en 1594, en tanto que el septimo se refiere ala labor politica de don Garcia en Perti y, muy brevemente, a sus Ultimos dias en la corteespatiola.Quedan escasos ejemplares de las ediciones de 1613 y 1616, ambas de Madrid. Sesabe de la existencia de tres en universidades estadounidenses y de una copia en laBiblioteca Nacional de Chile. Para nuestro estudio utilizaremos la ediciOn hecha por BarrosArana en 1864, incluida en el tomo quinto de su ColecciOn de historiadores de Chile.118Cristóbal Suarez de Figueroa no pis6 nunca tierra americana, de modo que suconocimiento del nuevo mundo se basa exclusivamente en la tradiciOn oral y en suslecturas, que indudablemente incluyeron La Araucana de Ercilla, el Arauco domado dePedro de Oria y, posiblemente, otras crOnicas americanas. Mas su propOsito no eradescribir el mundo americano sino las hazarias de don Garcia. Para ello dispuso, sin contarcon las obras mencionadas, de los documentos en poder de la familia del marques de118 Cristóbal Suarez de Figueroa, Hechos de don Garcia Hurtado de Mendoza. cuarto Marques de CafieteEd. de Diego Barros Arana en ColecciOn de historiadores de Chile  1-206.115Cariete. Entre estos se encontxaban, ademas de la correspondencia personal del marques,textos tales como relaciones enviadas por el at virrey del Peril y al rey de Espana, leyes ydecisiones redactadas cuando era gobemador, y cartas del rey dirigidas a el. Con estematerial Suarez de Figueroa forj6 su obra apologetica.La critica se ha interesado en esta obra fundamentalmente por su valor histOrico. Dehecho, Barros Arana la incluye en su antologia de historiadores de Chile. Sin embargo,conviene no olvidar que la labor del autor no consisti6 tanto en producir un tratado dehistoria, como en contar y cantar los hechos heroicos de don Garcia. Esta circunstancia,sumada a la falta de conocimiento de Suarez del mundo descrito, afecta naturalmente el tonoy catheter de la narraciOn, en la cual se elimina todo aquello que puecia empariar la figura delprotagonista o que distraiga la atenciOn del tema principal.Puesto que don Garcia debe ser el protagonista del libro, el autor no escatimaoportunidad para exponer repetitivamente sus multiples cualidades en un estilo declamatoriomuy poco agil. La inclusion de cartas y documentos, a menudo fuera del ordencronol6gico apropiado o del contexto en que se inscriben tampoco contribuyen a agilizar eltexto. Suarez cae con frecuencia en el tOpico entonces corriente pero que hoy nos pareceridiculo o descabellado119 como, por ejemplo, cuando da por serial de buen augurio elhecho de que el protagonista hubiera nacido el dia de la conquista de Ttinez (5), o cuandohace a los elementos participes de su grandeza con ocasiOn de su llegada al Perti: "Refresc6el viento casi al instante como satisfecho y gozoso con la venida, de quien siendo tanimportante, se le quedaba atras."(14)Si bien la nota predominante es el cdmulo de virtudes que encierra don Garcia, elautor no evita mencionar casos que demuestran su extrema crueldad tanto hacia los119Josë Toribio Medina opina que Sudrez se deja llevar por el prop6sito apologOtico de la obra y dice:"Pero hai veces en que, queriendolo ensalzar, solo consigue hacerlo caer en el ridiculo, obcecado por suadmiracion sincera, o...pagada". Historia de la literatura, vol. 2, 201. Cre,emos que el critic° exagera en suapreciaciOn pero merece mencionarse por ser uno de los pocos que se han ocupado de esta obra.116araucanos, a quienes amenaz6 que, de no rendirse, "talaria su tierra a sangre y fuego," (27)como hacia los suyos:"En la Serena di6 las primeras muestras de severidad. Venia en sucompariia Gonzalo Guiral, noble y rico Perulero, y queriendo cierto diaentrar en la cuadra donde estaba el jeneral, un paje le detuvo diciendotenia Orden de avisar primer°. Impaciente Guiral, hizo fuerza; y porqueel muchacho le resistia le di6 un bofeton. MandOle prender don Garcia,y sordo a muchas intercesiones hizo le clavasen la mano en parteptiblica." (26)Para Suarez, sin embargo, el fin justifica los medios,120 y por lo tanto la crueldadde don Garcia es aceptable y necesaria: "y solo dire que con estos principios llegO comopor acertados medios a prOsperos fines." (26)La masa espariola participe en la conquista apenas merece la atenciOn de Suarezquien en estos casos se limita a copiar casi litera1mente al autor del Arauco domado. Enefecto, los catalogos de nombres dados por Suarez de Figueroa son casi identicos a los queofrece Oria quien, a modo de ejemplo, dedica buena parte del Canto IX ( 332-339) a unabreve reseria de la vida de caballeros destacados por su actuaciOn en Chile.121 Unarevision de estos casos deja suficientemente claro que Suarez tom6 estos y otros datoshistOricos de la obra de Oria, aunque aliadiO una buena dosis de su propio ingenio. Esto es120 La influencia de Maquiavelo se deja sentir en esta obra que, en definitiva, recoge en don Garcia lascaracteristicas del gobernante segtin el modelo descrito en El prfncipe. Examinaremos este punto en elandlisis del drama El aobernador prudente de Gaspar de Avila que, a nuestro parecer, desarrolla este tema enmayor profundidad.121 Ofia dedica a espafioles destacados una o más estrofas en el siguiente orden: Don Luys de Toledo, JuanRam:5n, Don Pedro de Portugal, Pedro de Aguayo, Don Felipe de Mendoca, Don Christeval de la Cueva dela c,asa de Albuquerque, Pedro Fernândez de COrdova, Don Alonso Pacheco. Don Alonso de Ercila, Iulign deBastidas, Gabriel de Villagra, Gaspar y Baltasar Verdugo, Don Miguel de Velasco, Rodrigo de Quiroga, DonPedro Marifio de Lovera, Gemez de Lagos, Pedro de Murgufa, Alonso de Reynoso, Don Simon Pereyra,Lorenzo Bernal de Mercado, Martin Ruyz de Gamboa, Pedro Olmos de Aguilera, Lope Ruyz de Gamboa,Diego Cano y Gregorio de Ofia. Veamos ahora este catglogo en la versiOn de Suarez de Figueroa: "Lospersonajes mas calificados y que mas campearon este dia, fueron don Felipe de Mendoza, don Luis deToledo, hijo de Clavero de Alcântara, vecino y encomendero en el Petit, don Pedro de Portugal, aunque deedad de setenta y cuatro altos, fuerte y animoso; don Cristebal de la cueva, de la casa de Albuquerque; PedroFernandez de COrdova, de la del gran Capitan; don Luis de Velazco, don Alonso Pacheco, Juan Remon,Pedro de Aguayo, Julian de Bastidas, don Alonso de Ercilla, Alonso de Reinoso, Pedro de Murguia, donSimon Pereira, Rodrigo de Quiroga, Lorenzo Bernal del Mercado (este fue maese de campo despues), elmariscal Martin Ruiz de Gamboa, viscaino, que vino a ser gobernador de Chile, el capitan Pedro de OlmosAguilera, Lope Ruiz de Gamboa, Diego Cano, sin otros que no se nombran por evitar prolijidad." (41)117particularmente notable en la extensa descripciOn de batallas de las cuales no existian datosni detallados ni comprobados en documentos oficiales, de manera que los hechos histOricosse diluyen convirtiendose en una recreaciOn prosificada y magnificada, mezcla de todos losmateriales al alcance del narrador.El mundo americano es practicamente ignorado sirviendo solo como telOn de fondopara destacar la actuaciOn de don Garcia. Dentro de esta estructura cabe una brevedescripciOn de la geografia Mica y humana de Chile destacandose la bonanza del terreno yclima de la regiOn y, la abundancia de oro. En cuanto a los araucanos, si bien se dan losnombres de muchos de ellos, solo se destacan Caupolican y Galvarino. Del primero sereconoce su papel de lider y se relata su muerte. El balance de las cualidades del jefearaucano por parte de Sugrez de Figueroa es muy positivo y respetuoso:"Asi feneci6 este varon, lustre de su patria, y en razon de jentil el masdigno que entre ellos se conocia entOnces. Fue mientras viviO amadorde lo justo, desapasionado premiador, templado en el vino, blandamentesevero, ajil, animoso y fortisimo por su persona. Observ6 pocaspalabras. No le alter6 la prOspera fortuna, ni le aniquil6 la adversa,mostrando hasta en la muerte la magnanimidad que tuvo en la vida.Lastim6 a los rebelados sumamente su fin, y solo sirvi6 de crecerles elodio y la osadia para la venganza." (67)De Galvarino el autor menciona su tortura (45) y su segunda captura y muerte. (48-49)Un episodio importante para nuestro propOsito, que aparece en los Hechos de donGarcia Hurtado de Mendoza, es la visita de uno de los araucanos (no se da su nombre) algobemador para exponer el sentir de su pueblo ante la conquista (28-29). En suintervenciOn destaca el reproche a los espatioles por haber olvidado tratarlos como sereshumanos, interesante introducciOn a la polemica sobre el indio:"Entrastes con beneplacito, introdujistes comercio, plantastes factorias,atrajistes con dadivas, persuadistes con regalos, convencistes conrazones. Pregunto c6mo olvidaste con nosotros semejante estilo? Noveis con cuanta diversidad procedistes? Que polemicas, que artes, o queciencias nos comunicastes? Algunos de vosotros con temeridad, osaronllamarnos brutos, y que como tales debiamos ser tratados: deseo saberLen que fundaron tan inhumano error? No somos hombres? y el118hombre no es animal casi divino? No participa de la naturaleza de todaslas cosas que viven? (29)Salvo las instancias mencionadas, la participaci6n individual de los araucanos esmuy limitada. No obstante, el autor resalta su apariencia fisica: "Son asi hombres comomujeres de buenas caras y mas blancos que otros indios," (15) su nivel cultural: "Excede alos demas occidentales y antarticos, asi en trabazon como en discurso," (15) y su ferocidady espiritu independiente, ligados al tema tOpico de la exaltaciOn del enemigo comojustificaciOn ante las dificultades encontradas por los esparioles para someterlos:"A no tener ya Esparia entera noticia de estos barbaros obligara, quiza, adudar en su animosidad. Mas sabese con certeza, que como temerarios,ni consideran el peligro, ni le temen. Engarianse los que imajinan no serarduo el guerrear con semejantes ni dificultoso el vencerlos. Son pornaturaleza ferosisimos (sic) y oponiendose a la corriente de sus hados,nacen y viven de continuo resueltos a vencer o morir. Esparia en tantosarios no pudo con ellos. TriunfO de valientes moros, filele facilatravesar el Albis con vencedoras insignias, enfrenO muchas vecesfrancesas furias, redujo a su confederaciOn y concordia toda Italia,estrechO los limites de Africa; solo en estos indOmitos hall6 de continuopoderosas resistencias." (35)Este parrafo no solo justifica los obstaculos encontrados por los esparioles sino queademas ensalza la labor de don Garcia en Chile puesto que, hasta la fecha de composiciOnde la obra de Suarez, el joven gobernador habia sido el anico capaz de someter, aunquetemporalmente, a los araucanos.Un aspecto interesante de los Hechos de don Garcia Hurtado de Mendoza  es elenfasis dado a las relaciones sentimentales entre los araucanos caracterizadas por estarfundamentadas en un amor profundo (16). Esta capacidad de amar sorprende a Suarez,para quien este sentimiento en los nativos es incompatible con su definiciOn de estos comobarbaros:"Entre las verdades catOlicas, atribuye el sabio a Dios el amar todas lascosas, y el amor de todas ellas. Es sin duda sumamente bueno, pues leapetecen tanto, hasta los barbaros, que en crueldad distan tan poco delos brutos. Son temisimas las entrarias de las mujeres de Arauco, enrazon de amar a sus maridos. Desechan por ello muchas veces las119vidas; mas admira sobre todo, el ver que hallen las amantes tan tiernacorrespondencia en la ferocidad de sus varones." (38)La caracterizaciOn de los araucanos como sujetos enamorados la encontramos en lasobras de Ercilla y de Oria, pero no en las restantes, y hemos visto que en ambos casos losepisodios amorosos son producto de la imaginaciOn poetica de los autores. Suarez deFigueroa utiliza estos textos sin separar el nivel histOrico del puramente poetico, clan& porsentado la veracidad tanto de La Araucana como del Arauco domado. De estas dos obras,Suarez de Figueroa se apoyO fundamentalmente en la de Oria, tanto en cuanto al orden delos asuntos que describe como en cuanto a los detalles. La menci6n en los Hechos de don Garcia Hunado de Mendoza de algunas de las practicas rituales de los araucanos nospermite comprobar hasta que punto el autor utiliza el poema de Oria como punto de apoyopara su recreaciOn del mundo chileno:"Son (como los demas indios) grandes agoreros, teniendo sus magosembaidores en notable veneracion. Estos hechiceros habitan cuevasadornadas de torpes sabandijas, que se hacen horribles. Son losmoradores dados sobre todo a las borracheras. Jt1ntanse para tal efectoen sitios amenosisimos. Al11, congregados en corros, interpeladoshombres y mujeres, frecuentan los manjares y el vino, a quien Hamanchicha. siguenle luego los cantares y bailes, donde al son de tamborinesy flautas enlazandose todos, no sosiegan con cabezas y pies, corriendo atodas panes. Estas fiestas suelen durar sin intervalo, cuatro, ocho, ymas dias: y hacense particularmente para tratar y resolver las cosas masimportantes del estado." (16)Esta descripciOn la encontramos, bastante más extensa, en el Canto 11 (92-96) delArauco domado de Pedro de Oria:"Uno manilla el ronco tamborino,otro por flauta el hueso humano toca,otro subido en un horcOn invocaa su PiHan, espiritu malino;no porque el vaporoso, alegre vinose les aparte un punto de la boca,pues no hay azar tan grande ni desdichaque no la pasen ellos con la chicha." (93)"De trecho a trecho en corros se congregan,el hombre y la mujer interpolados,120y todos por los dedos enlazadoscabezas, pies ni bocas no sosiegan;ya corren, ya se apartan, ya se llegan,anis, hacia delante y por los lados,con un compas flematico y terrible,confuso y ronco son desapacible." (93-94)"Duran en semejantes borracherascon un tesOn y flema desmedidadesde quel rubio sol con su venidaufana sotos, montes y laderas,hasta que el mar lo acoge en sus riberas,quedandose la tierra escurecida;y aun da la vuelta sëptima y octavay aquella boda esplendida no acaba.En la presente, pues, que agora cuentocomienzan los fantasticos profetasa contemplar los signos y planetastomando estrecha cuenta al firmamento;mas, visto que con impetu violentoestan como tirandoles saetas,exclaman con dolor intenso y duro,profetizando asi su mal futuro." (95-96)La contribuciOn de Oria a la obra de Suarez de Figueroa no solo en cuanto a larepresentaci6n del mundo espariol sino tambien en cuanto a la del mundo araucano esobvia. La reelaboraciOn hecha por este Ultimo no es más que una prosificaciOn del poema;tanto el contenido como la visiOn de lo nativo y del proceso de la Conquista son paralelosen ambas obras. Lo curioso, a nuestro parecer, es la falta de reconocimiento por parte de lacrItica de la gran influencia de Oria en Suarez de Figueroa. Autoridades en materia deliteratura colonial como José Toribio Medina y Diego Barros Arana, familiarizados con elArauco domado de Oria, no hacen menciOn alguna a esta deuda, mientras atribuyenimplicitamente una mayor circulaciOn a la obra de Suth-ez de Figueroa.Esta cuestiOn adquiere mayor relevancia al analizar el teatro de contenido araucano,pues estos crfticos atribuyen a las obras de Ercilla y Suarez de Figueroa un papel decisivocomo fuentes para el teatro del siglo XVII sobre el tema, restando, en cambio, importanciaal poema de Oria. A nuestro parecer, sin embargo, es esta, junto a La Araucana de Ercilla,121la obra cave para explicar la mayorfa de las obras que estudiaremos en detalle en la segundaparte de nuestro trabajo.Resumiendo, la obra de Suarez de Figueroa esta definitivamente condicionada porla dependencia del autor en otros textos y por su caracter apologetico, que implica unaselecciOn deliberada de los materiales de segunda mano en que se apoya el relato. Elresultado es una obra forzada, carente de fluidez y espontaneidad, de la cual debereconocerse, sin embargo, el valor histOrico que le da la inclusion de documentos que deotro modo habrfan quedado sumergidos en el olvido.122Parte IILos textos dramfiticos sobre el AraucoEl analisis de las siete obras estudiadas en la primera parte pone en evidencia ladiversa percepci6n del Nuevo Mundo que tiene cada autor, determinada tanto por el papelque individualmente le correspondi6 representar en el proceso de la Conquista, como porsu mismo origen y ascendencia cultural. Es notable, en todos ellos, el esfuerzo querealizan para acomodar la nueva realidad encontrada a un modelo generic° fisico-geograficoe ideolOgico preestablecido. Lo interesante es, sin embargo, que a pesar de lo artificioso ygeneralizado de este acomodo, las distintas vertientes de la argumentaciOn sobre laConquista estan latentes en los textos ya sea en cuanto a la naturaleza del aborigen, a susderechos, a los metodos de la Conquista, o a cualquier otro tema, reflejando palpablementelo que ocutria en la peninsula en las fechas de composiciOn de estas obras. A continuaciOnexaminaremos cOmo el discurso espariol, "americanizado" por el contacto con el teffitoriorecientemente explorado ( a excepciOn de Suarez de Figueroa) vuelve a la peninsula para serretomado por dramaturgos quienes, seguidores de convenciones retOrico-dramaticas (muypopulares por demas)122 utilizan y recrean en el escenario las imagenes ex6ticas yestereotipadas de America con el propOsito de exponer y promover (sea conciente oinconcientemente) la particular vision que del mundo tiene la sociedad espaiiola del sigloXVII.Seguidamente pasaremos al analisis de las seis tinicas obras de teatro escritasdurante el siglo XVII que se han conservado y cuya acciOn se desarrolla en Arauco y queincluyen personajes nativos de la regiOn.123 Son las siguientes, que enumeramos enfunci6n de la fecha de composiciOn que se les atribuye:122 Sobre las convenciones teatrales adoptadas por el team espafiol del siglo de oro vease Charles V.Aubrun, La comedia espailola 1600/1680 (Madrid: Taurus, 1981) 201-243.123 Se sabe el titulo de otras dos obras referentes at Arauco pero ambas est,in perdidas. Una se atribuye aLope de Vega y se titula. El Marques de Canete en Arauco. La otra lleva por titulo Hechos de Juan GOmez1231. Lope de Vega. Arauco domado. (1599-1607)2. Gaspar de Avila. El gobernador prudente (1613-1614)3. Ricardo del Turia. La belligera espatiola (1612-1615)4. Luis de Belmonte y Bermtidez et al. Algunas hazarias de las muchas de don GarciaHurtado de Mendoza. marques de Cariete. (1622)5. Francisco Gonzalez de Bustos. Los esparioles en Chile. (1652)6. Lope de Vega. La Araucana. (?)Nuestra aproximaciOn a este corpus consistird en el analisis del texto dramatic° paraestablecer de que manera aparecen representados el mundo nativo y el mundo espariol tantoen el piano estetico como ideolOgico. El estudio del texto dramatic° comprendera el analisisdel texto principal, es decir, lo que hasta recientemente se ha considerado como definitoriode lo dramatic° ("los dialogos, el conflicto y la situaciOn dramatica, la noci6n de personajeescenico" 124) y que "ya no parece la condiciOn sine qua non del texto teatral."125Recurriremos tambien al texto secundario, dado este por las acotaciones escenicas.126 Lapresencia del texto secundario en nuestro corpus dramatic° refleja el sentido deteatralidad127 de los autores y el efecto que buscaban lograr en el ptiblico receptor, fueseeste lector o espectador. Su inclusion en el analisis permite, ademas, constatar la presenciade Almagro y es de autor desconocido. Sydney Jackson Ruffner, "The American Theme in Selected Dramasof the Golden Age," diss., U of Southern California, 1953.124 Patrice Pavis, Diccionario del teatro: Dramaturgia, estetica. semiologia  (Barcelona: PaidOs, 1990)503.125 Pavis 503.126 Pavis recoge la distinciOn de Ingarden entre texto principal (lo hablado) y secundario (la didascalia) apartir del texto escrito exclusivamente. Segtin Ingarden, existe una relaciOn dial&tiva entre ambos textospuesto que uno contribuye a la explicaciOn del otro y viceversa. La concurrencia de ambos textos sOlo seproduce en una puesta en escena que considere la didascafia. Esto implica reconocer que el autor tiene unavisiOn clara y precisa de cada escena al momento de creaciOn. Es evidente que, en la practica, el director deescena puede modificar (u obviar) la didascalia con lo cual puede cambiar completamente el sentido de laobra. De aqui que las acotaciones no son una "muletilla del sentido, que no se sittian en un nivel exterior,metalingiiistico y superior al texto y que, por lo tanto, estan sometidas al verdadero y tinico comentariometalingfiistico de la obra, el del director." Pavis 505.127 Por teatralidad entendemos la representaciOn mental de la puesta en escena, concepto claramente definidopor Barthes segtin lo cita Pavis: "I,Que es la teatralidad? Es el teatro menos el texto, es un espesor designos y de sensaciones que se construye en la escena a partir del argumento escrito, es esa especie depercepciOn ecumenica de artificios sensuales, gestos, tonos, distancias, sustancias, luces, que sumerge altexto en la plenitud de su lenguaje exterior." Pavis 468.124de nuevos significados que confirman o contradicen el mensaje emanado del textoprincipal.Nuestro analisis de las obras dramaticas sobre Arauco, considerara ademas elextra-texto,128 entendido como el contexto polftico, cultural, social e ideolOgico en que seinsertan las mismas, y el inter-texto, es decir, "la serie de textos que preceden a la obra yque, a tray& de todas las mediaciones y transformaciones posibles, pueden influir en eltexto dramatico."129 De este Ultimo aspecto, ya nos hemos ocupado en la primera parte denuestro trabajo.128 La funciOn del extra-texto es particularmente importante para la puesta en escena puesto que el textohablado solo es comprensible en funciOn de an referente comtin, dado por los elementos extra-textuales. Porejemplo, en lo que se refiere a nuestras obras, existen unas convenciones teatrales y una realidad socialespecifica (de la Conquista) que de no ser compartidas por un grupo receptor alterard el significado del texto.VOase A. Ubersfeld, Lire le thatre (Paris: Editions Sociales, 1977).129 Pavis 209. La nociOn de intertextualidad teatral utilizada por Pavis, y a la cual nos adherimos, tiene suantecedente en las teorfas de R. Barthes y J. Kristeva.125Capitulo VIIILope de Vega. Arauco domadoDe todas las obras dramaticas sobre el Arauco, la de Lope es la que más veces se hapublicado y tambien la que más ha estado sometida al analisis crftico. 130 La primeraediciOn del Arauco domado apareci6 en 1625 en la parte XX, ntimero 4, de las comedias deLope. Reimpresiones siguientes salieron a la luz en 1627, 1629, 1630 y 1667.131 En1897 José Toribio Medina la incluyO en su Biblioteca hispano-chilena132 y en 1901Menendez y Pelayo la editO como parte de su colecciOn Comedias de Lope de Vega.133 LaediciOn de Medina se volvi6 a publicar en 1917. En cuanto a las ediciones modernas, laprimera (una ediciOn escolar del Arauco domado precedida por un estudio de Antonio deLezama) saliO en 1954; en 1962 la Editorial Universitaria public6 una ediciOn preparadapor la Sociedad de Bibliailos de Chile y en 1969 saliO la de la Biblioteca de AutoresEsparioles (volumen 225, 236-289). En 1972 Edna Sofia Whalen complet6 una edicicincritica de la obra.134 El Arauco dom ado es, ademas, una de las seis obras inclufdas enTeatro indiano de los Siglos de Oro,135 recopilaciOn aparecida en 1988 con unaintroducciOn de Arturo Souto Alabarce. Por tiltimo, debemos registrar la ediciOn hecha porFrancisco Ruiz RamOn, de pronta apariciOn. Existen, ademas, tres traducciones del Araucodomado de Lope al trances. 136130 Ademas de Arauco domado, nos quedan otras tres obras de Lope de contenido americano: El NuevoMundo descubierto por ColOn, El Brasil restituido y el auto sacramental La Araucana. Este Ultimo sadanalizado Inds adelante.131 Edna Sofia Whalen 36.132 Josê Toribio Medina, Biblioteca hispano-chilena (Santiago, 1897), vol. 1,241-277.133 Lope Felix de Vega Carpio, Obras, ed. M. Menendez y Pelayo para la Real Academia Espanola(Madrid: Sucesores de Rivadeneyra, 1901), vol. 12, 600-637.134 Para nuestro estudio seguiremos esta ediciOn.135 Teatro indiano de los Siglos de Oro. IntroducciOn de Arturo Souto Alabarce. (Mexico: Trillas, 1988)107-156.136J. B. d'Esmenard, trad., L'Arauque domptd (Paris: Ladvocat, 1822); Angliviel de la Beaumelle, trad.,L'Arauque dompte, en Chefs-d'oeuvre des theatres &rangers (Paris, 1822-1823); J.C.L. Simonde deSismondi, trad,. De la litterature du Midi de l'Europe  (Bruselas: M. Dumont, 1837) II, 543-550.126La fecha de autoria de esta obra no ha sido determinada con certeza, existiendo grandivergencia de opiniones al respecto. Morley y Bruerton137 sugieren que fue compuestaentre 1598 y 1603, siendo 1599 el alio más probable de composiciOn, criterio compartidopor Victor Dixon.138 Sin embargo, si consideramos la deuda indudable del Araucodomado de Lope a la obra de Oria, y si aceptamos, como sugiere Dixon, que el drama fueescrito estando Lope al servicio del Marques de Sarria y futuro Conde de Lemos (curiadode don Garcia), las fechas limite se reducen puesto que Lope sirviO al Marques de Sarriadesde 1598 a 1600. Estos argumentos apoyarian la cronologia de Morley y Bruerton,fundamentada en la versificaciOn de las obras del dramaturgo espariol. Edna SofiaWhalen139 considera que el estudio de la versificaciOn hecho por estos criticos esinsuficiente y no elimina la posibilidad de otras fechas de composiciOn, inclinandose porlos cinco arios entre 1613 y 1618. Robert M. Shannon140 propone los tres arios entre1607 y 1609, en tanto que Elena Martinez ChacOn141 ofrece el alio 1618 como alternativa.Estos dos estudiosos determinan sus fechas basandose en la apariciOn del tftulo Arauco domado en la sexta ediciOn de El peregrino en su patria de 1618 y no en la quinta, aparecidaen 1604. Juan M. Corominas142 da como fecha de composiciOn el alio 1620 proponiendola obra de Suarez de Figueroa como fuente directa. Esta proposiciOn nos parece de pocopeso pues, como ya hemos probado, Suarez de Figueroa se apoy6 fundamentalmente en elArauco domado de Oria para su obra. Menendez y Pelayo143 y José Toribio Medina144(quien tambien considera la obra de Suarez de Figueroa como el antecedente literario137 S. Griswold Morley and Courtney Bruerton Cron°logia de las comedias de Lope de Vega  (Madrid:Gredos, 1968) 282-285.138 Victor Dixon, "Lope de Vega and America: The New World and Arauco Tamed," RenaissanceStudies, 6 (1992): 249-269.139 Whalen 2-9.140 Shannon 97-107.141 Elena Martinez Chacdn, "Una Comedia 'Chilena' de Lope de Vega," Mapocho 1.1(1963): 8.142 Juan Corominas, "Las fuentes literarias del Arauco domado," en Lope de Vega y los origenes delteatro espatiol: Actas del I Congreso Internacional sobre Lope de Vega  (Madrid: Edi-6, 1981) 161-170.143 Marcelino Menendez y Pelayo. IntroducciOn al Arauco domado de Lope de Vega en la Biblioteca deAutores Espafloles, vol. 223, 174-175.144 Medina, Teatro antiguo 91.127directo) estiman que la obra de Lope fue compuesta en 1625, alio en que fue publicada porprimera vez. Pero hay otros hechos que considerar; el hijo de don Garcia (Juan AndresHurtado de Mendoza) fue el padrino de un hijo de Lope en 1607 y el Arauco domado estadedicado justamente a este descendiente de don Garcia. Por lo tanto, en nuestra opinion, laobra pudo ser escrita entre 1599 y 1607; nos inclinamos, sin embargo por la primera fechaconsiderando, ademas de los criterios de Morley y Bruerton, las circunstancias personalesde don Garcia Hurtado de Mendoza. Estas incluyeron una temporada en prisiOn a causa desu fallido proyecto de casamiento entre su hijo y la hija mayor de un matrimonio anterior desu segunda mujer. La joven, poseedora de una vasta herencia, estaba ya comprometida alhijo de un duque; este aim° entabl6 querella contra don Garcia en la cual incluso intervinoel rey. El resultado no pudo ser más deshonroso para el marques.145 El Arauco domadode Lope, de haber sido producido en esta epoca, obedeceria al deseo de don Juan AndresHurtado de Mendoza de reivindicar pilblicamente el nombre de su padre en una obradramatica. De modo que si aceptamos 1599 como la fecha de composiciOn del Araucodomado de Lope, seria esta la primera dramatizaciOn de los hechos de don Garcia. Es bajoesta luz que la consideraremos en nuestro estudio.Es probable que Lope conociera las obras de los cronistas y los poemas de Ercilla yOria y que, por lo tanto, incorporara en su drama motivos de todas ellas. Las fuentesinmediatas de su Arauco domado, sin embargo, son la crOnica de Lobera/Escobar y elpoema de Oria. De la primera podemos identificar los siguientes episodios: el acto derespeto a la Eucaristia (motivo con el cual se inicia la obra de Lope), la rivalidad entreVillagran y Aguirre, el asalto araucano al fuerte espatiol, la batalla de Millarapue (oMillarauco), la fiesta al apOstol Andres, la tortura de Galvarino, la captura, conversiOn ymuerte de Caupolican y, la furia de su mujer ante la suerte del cacique. Muchos de estos145 Para mayores detalles sobre este escandalo en la vida de Garcia Hurtado de Mendoza, vease FernandoCampos Harriet. Don Garcia Hurtado de Mendoza en la historia americana  (Santiago: Andres Bello,1969) 171-179.128episodios aparecen tambien en la obra de Oiia, pero de este Lope recogi6 fundamentalmentesus temas inventados y relacionados con el mundo nativo. Asi, Lope reelabora el rito deinvocaciOn a los dioses araucanos, las escenas amorosas entre Caupolican y Fresia, laapariciOn del espiritu de Lautaro, las fiestas indias y las relaciones entre las parejas Tucapel-Gualeva y Talguen-Quidora.En los trabajos criticos sobre el Arauco domado de Lope encontramos opiniones tandispares como las halladas en cuanto a la fecha de la obra: desde el encomio más entusiastade Schak a la condenaciOn absoluta de Moratin.146 Segtin Menendez y Pelayo:"Ni el Arauco domado es un desatino indigno de un gran poeta, ni estampoco una obra sorprendente que deba citarse con particular elogioentre las innumerables de su autor y de su genera Es una crOnicadramatica, tan desordenada como otras muchas, pero llena de trozospoeticos de notable hermosura."147Los trabajos más recientes se han centrado, por lo general, en el estudio de lospersonajes espatioles y de los araucanos, en particular en la de las figuras de don Garcia yde Caupolican. Asi, segtin M. Morinigo esta obra de Lope es "toda ella un interesadopanegirico a D. Garcia," 148 opinion compartida por Ruffner para quien "all the othercharacters appear to revolve like insignificant satellites around the central, dominating andubiquitous sphere of Don Garcia."149 Al respecto, y contrariamente, dice Corominas:"Los Hurtado de Mendoza estuvieron desacertados en quererengrandecer la figura del gobernador de Chile mediante la comedia deLope. El efecto fue contraproducente. En la obra de Lope podemosapreciar diferentes elementos: el histOrico, el encomiastic°, el lirico y eltragico-mitico. Al ptiblico que fue a ver la obra y los que despuespudieron leerla no les interesaba la historia. Para ello tenian lascr6nicas: menos atin la parte encomiastica, por instinto les repugnabanlos panegiricos fuera de la iglesia o en las comedias de santos, y sequedaban solo con la parte lirica y tragico-mftica. Ahora bien, lohist6rico y lo encomiastic° es lo que corresponde al marques, y la parte146 Al respecto vease la introduccien Menendez y Pelayo al Arauco domado de Lope en la Biblioteca deAutores Espanoles. vol. 223, 174-175.147 Menendez y Pelayo, IntroducciOn at Arauco domado 175.148 Morinigo 235.149 Ruffner 191.129lirica y la tragico-mitica es lo que corresponde a los araucanos. Asi queen lugar de enmendar a Ercilla, ni Lope ni los que escribieron despuesde La Araucana consiguieron modificar su punto de vista."150Para Edna Sofia Whalen "Lope capta el ambiente ercillesco en su ponderaciOn deconquistadores y conquistados,"151 conclusiOn compartida por Antonio de Lezama152 ypor Ruiz RamOn. Este Ultimo es atin más especifico al afirmar, correctamente en nuestraopinion, que "Lope parece adoptar más bien la perspectiva enaltecedora o magnificadora delindio que caracteriza al poema de Ercilla."153El Arauco domado de Lope de Vega incluye una dedicatoria a don Hurtado deMendoza, hijo de don Garcia, y tres actos que cubren los momentos más cruciales de lalucha entre espafioles y araucanos durante los alios que transcurrieron desde la llegada dedon Garcia a Chile hasta la muerte de Caupolican.En la dedicatoria Lope hace referencia a los numerosos escritos existentes sobre eltema con que 61 va a enfrentarse, y manifiesta su deseo de lograr en una breverepresentaciOn "el mismo efeto en los ()Mos, que la pintura en los ojos, grandes lasprimeras figuras, y las demas en lexos: porque sin reduzirlas a perspectiva, era impossiblepintarlas" (46-47). La imagen utilizada por Lope cumple con dos objetivos; por una partedestaca la importancia del aspecto visual en el teatro (en la que resalta la utilizaciOn deconceptos propios del arte renacentista como, por ejemplo, la perspectiva) y por otra seiialauna jerarquizaciOn tematica. Dado que es una obra por encargo, esto debiera implicar unsefialado papel para la figura de don Garcia. Sin embargo, como veremos a continuaciOn,el aporte de este personaje (y del bando espafiol en general) al desarrollo de la acciOn teatralqueda deslucido ante la magnificaciOn de los araucanos y de Caupolican en particular. Esto150 Corominas 170.151 Whalen 12.152 Antonio de Lezama, ed. Arauco domado de Lope de Vega (Santiago: Zig-Zag, 1954) 58.153 Francisco Ruiz RamOn, "El heroe americano en Lope y Tirso," El mundo del teatro espailol en suSiglo de Oro: ensayos dedicados a John E. Varey. Ottawa Hispanic Studies Ser. 3 (Ottawa: Dovehouse,1989) 230.130es de especial interes, puesto que nos enfrentamos a una obra cuyo eje estructural es laguerra de Arauco, y consecuentemente, la acciOn destaca dramaticamente los hechos quedeterminan el triunfo de un bando sobre otro. Lo que Lope hace es engrandecer al enernigohasta el punto de obscurecer la labor de los espaiioles y por extension la de don Garcia,neutralizando asi la intenci6n apologaica del drama.En el Arauco domado participan diecisiete personajes indios ("Tipalco, Pillarco,Talguano, Caupolican, Tucapel, Rengo, Orompello, Talgua, Quidora, Fresia, Gualeua,Millaura, Pillalonco, Engol, Lautaro, en sombra, Galbarino y Puquelco" [48]), sieteespafioles ("Don Garcia de Mendoca, Don Felipe de Mendoca, Don Alonso de Ercilla, ElCapitan Viedma, el Capitan AlarcOn, Rebolledo, Auendafio" [48]), indios, soldadosespafioles, "El demonio en vn idolo" (48) y "Mtisicos Indios" (48).Los dos primeros actos estan desarrollados en torno a situaciones paralelas ycontrastantes cuyo prop6sito es presentar tanto el conflicto entre los dos bandos como laigualdad de condiciones en que se encuentran, tanto en lo moral como en lo militar. En elprimero Lope introduce los personajes de cada bando en escenas cuya acci6n vaconfigurando progresivamente el caracter colectivo del conflicto: la guerra que afecta, sibien de distinto modo, a todos por igual. En el segundo acto se introduce sutilmente uncambio progresivo en la correlaciOn de fuerzas a favor de los espafioles y en el tercero el yaendeble equilibrio se rompe con la muerte de Caupolican, evidencia de la supremacia militarde los espafioles. A nivel de conflicto individual se trata de justificar las acciones de losespafioles como la respuesta apropiada y justa a la trasgresiOn del c6digo militar del honorpor parte de los araucanos. Asi, Caupolican debe pagar por su soberbia (se compara conDios) y por la culpa que le cabe en la muerte de Valdivia, y Galvarino merece ser cercenadopor haber matado a Guilt& por la espalda. Desde este punto de vista la obra desarrolla lavision imperante del nativo como "vii" por naturaleza y que, de no aceptar la superioridadde los Conquistadores, debe ser castigado. No obstante, en nuestra opiniOn, la131representaci6n del mundo araucano en el Arauco domatioLope presenta una complejidadque permite ver en este drama otros significados ademas del puramente apologetico.Como ya dijimos, la presencia de los esparioles y de don Garcia se ye obscurecidaante la de los araucanos. Sin embargo, el intento panegirico no esta por ello ausente. Dehecho, la obra comienza con un dialogo entre un soldado espariol (Rebolledo) y dos indiosyanaconas (leales a los esparioles) en el que se destacan las virtudes del joven gobernador.Estas se confirman visualrnente en escena con la aparici6n de don Garcia postrado bajo unarco de Bares y rodeado de soldados que portan su espada, su bast6n de mando y susombrero. Para esta escena, simbolo de la humildad y devociOn ejemplares de don Garcia,el autor ha seleccionado uno de los episodios mencionado en las obras de Lobera/Escobar yOria.154 En ella, ademas, Don Garcia, acompariado de su hermano Filipe y don Alonso deErcilla,155 expresa la motivaciOn econOmico/religiosa para la conquista ("La primera, esensanchar/ la Fe de Dios; la segunda,/ reduzir y sugetar/ de Carlos a la coyunda/ esta tierray este mar,/ para que Filipe tenga/ en este Antartico Polo/ vasallos que a mandar venga."[55]) e integra otros materiales recogidos de las obras ya mencionadas, como son la suertede los conquistadores Villagran y Aguirre y los planes de avance a la ConcepciOn. Sinembargo, en la 6poca en que ocurren estos hechos, la motivaciOn ideolOgica de laConquista ya esta bien cimentada, de modo que, en el Arauco domado no se trata derepresentar en escena la justificaciOn de la Conquista sino de proteger lo ya conquistado,"ensanchando la fe de Dios" y "reduciendo tierra y mar" al poder de la corona, comoclaramente expresa don Garcia (55), y confirm Rebolledo en su soliloquio mientras hace laguardia:"Los que las Indias hallaron,154 Este pasaje sera descrito más tarde en la dramatizaciOn de Gaspar de Avila (154), y en la obra colectivade Belmonte.155 La participaciOn de Ercilla como personaje en el drama es minima. De hecho, el espectador se entera dequi& es este personaje recien en el tercer acto, Unica ocasi6n en la que se le identifica con su nombrecompleto. Esto se debe, probablemente, a la enemistad existente entre el poeta y el gobernador y que fuetambión el motivo por el cual Ercilla dedicO tan poca atenciOn a don Garcia en La Araucana.132vinieron por oro y plata;hallaronla tan barataque por vidros (sic) la compraron.No viene assi don Garcia,ni plata intenta buscar;que viene a pacificarsu barbara rebeldia.iPues es verdad que estos sonde los Indios desartnadosque hallaua en selvas y prados,como corderos, Colon;sino los hombres más fieros,más valientes, más estrafiosque vio este Polo en mil ailos!" (96-97)En estos versos se separa a don Garcia del resto de los conquistadores puesto que elni viene en busca de plata y oro ni intenta hacer uso de la "ignorancia" de los nativos ante elvalor de dichos metales. Se hace hincapie, ademas, en la naturaleza belicosa de losaraucanos, separandolos a ellos, tambien, del resto de los nativos conquistados, de modoque nos hallamos ante personajes "extra-ordinarios". Puesto que no se trata de buscarriquezas, la represiOn de la rebeliOn indigena del sur de Chile es, entonces, una lucha deReconquista para los espalioles, eco de aquella contra los moros y resumida en el grito dellamada a las armas de don Garcia: "iAl fuerte, Caualleros, armas, guerra!/ i Chile, yobueluo a conquistar tu tierra!" (77) Para don Garcia se trata, ademas, de un desafiopersonal: "i Chile, yo he de sugetarted o ni quitarme la vida!" (100)Si en los dos primeros actos don Garcia es el prototipo del caballeroso soldadoespatiol: religioso (54), mesurado (75), politicamente astuto (179-180), justo ymisericordioso (particularmente hacia el centinela Rebolledo, [100]), en el tercero seproduce un brusco cambio. Este acto se inicia con las alabanzas de don Felipe a don Garciacomparandolo con un "heroico Cesar Christiano" (153). Las palabras (de alta connotaciOnpositiva) de don Felipe se confirman en la situaciOn siguiente, en la cual aparece Galvarino,cautivo, ante el joven gobernador. La inclemencia de este se manifiesta en el duro castigoaplicado al araucano prisionero:Gal.^Todo es guerra.133Gar.^Pues aduierteque hare yo que te la den,pues es guerra de otra suerte.Cortalde luego las manosy embialde a Caupolican,para que a sus Araucanosdiga que este premio dana vn rebelde los Christianos.Tomen exemplo y entiendande la suerte que castigo,para que otra vez no emprendantomar las armas conmigoni en su rincOn se defiendan.Que iviue Dios, que han de serde Carlos de Austria, o que a todosassi los he de poner! (154-155)La falta de compasi6n del joven gobernador y la violencia encarnizada con que trataa los rebeldes, que hoy en dia nos parecen en extremo rigurosas, responden al agraviocometido por Galvarino y confirman la calidad de buen guerrero de don Garcia continuandola caracterizaciOn positiva que Lope hace de este personaje en los dos primeros actos. Lainflexibilidad hacia el enemigo, resumida en la terrible tortura de Galvarino primero y en lacruel muerte de Caupolican despues, determinan, tambien, el tono truculento del Ultimoacto.Tratandose de una obra de guerra, la vision que tienen los personajes esparioles delmundo araucano es, lOgicamente, en funciOn de su calidad de enemigo acerrimo, de maneraque, directa o indirectamente, todos los comentarios sobre el se refieren a su capacidad ycualidades militares, como en el ejemplo que vemos a continuaciOn:Alonso. Preben, inuicto Principe, las armas,y defiende tu vida en este fuertey la de aquestos pocos Espaiioles,que los rebeldes Indios Araucanos,fiados en la muerte de Valdiuiay en que tambien a Villagran vencieron,vienen como deciende en el Veranogranizo en arbol de medrosos pajaros,a no dexarte piedra sobre piedra;que es ver la variedad de arrnas estralias,de pellejos de lobos y leones,de conchas de pescados y de fieras,las magas, las espadas y alabardas134ganadas en batallas de Esparioles,los instrumentos varios que ensordecenel aire, las alegres y altas vozes,y que es de ver delante aquel membrudogigante fiero y general que traen,que desde el ombro arriba exceda a todos.Ea, senor, no escuchas ya los gritoscon que niegan a Carlos la obediencia?Gar. Hermano don Filipe de Mendoca,oy es el dia de mostrar los pechos.lEa, Espailoles fuertes!Filipe.^Don Alonso,Lque gente viene?Alonso. Vn infinito mimero.Filipe.^LY no se sabe el que es?Alonso. Veinte mil Iridios.Filipe.^Para cada Espanol aura trezientos." (76-77)La utilizaciOn del endecasilabo, propia del tema heroico, para el parlamentodescriptivo de los nativos destaca la valentia e indomabilidad de 6stos, t6picos que hicieronfamosos tanto los cronistas como Ercilla y Oita. Estos atributos igualan a ambos bandos enel campo de batalla, en tanto que la falta de tecnologia militar por parte de los nativos quedasuperada por su superioridad numaica. La obra concluye con el triunfo militar de losesparioles. La escena final recoge el motivo del arco triunfal con que se introduce al jovengobemador en el primer acto. El texto principal y el secundario resumen los logros de donGarcia en Chile: "Salga toda la compailla muy galanes de soldados con milsica, con nueuevanderas, y detrcis don Garcia; bueluase a descubrir aquel arco,y sobre vna basa se yeaarmado con vn bastOn el Rey Filipe Segundo, muy mogo, como que fuesse estatua." (204)El primer arco (al inicio del primer acto) simboliza el triunfo de Cristo, expuesto en lacustodia, en tanto que el Ultimo es simbolo del triunfo de la monarquia y de la expansionterritorial (las nueve banderas son las nueve ciudades fundadas por don Garcia en Chile),subrayado por un unanime "i Viva el invicto Filiped Rey Espanol, Rey IndianoV iViva elRey Filipe!" (206) del bando espariol. El uso de la fuerza militar queda asi legitimado,puesto que consolida los dos propOsitos motivadores de la Conquista: la expansion de lareligion y de la monarquia.135La imagen presentada del mundo araucano es mucho más rica y compleja, sin lugara duda por la heterogeneidad que Lope le reconoce, agudo contraste con la homogeneidadmonolitica de los esparioles. Los personajes nativos son más numerosos y dominan elespacio escenico, entendido este como "el espacio perceptible en escena."156 A diferenciade los personajes esparioles, como veremos seguidamente, los araucanos estancuidadosamente delineados fundamentalmente en funciOn de su posiciOn individual entorno al problema de la guerra: Caupolicdn, lider arrogante; Tucapel, fiero y rebelde;Rengo, conciliador; Galvarino, victima y catalizador; Fresia, intransigente; Engol,impetuoso. Notamos, ademds, un desarrollo notable de los personajes araucanos, siendola conversion de Caupolicdn el ejemplo de más peso.Tres episodios, en particular, son rescatados por Lope de obras anteriores ymodificados para destacar las cualidades personales y militares del cacique. Dos de ellosson originales de Pedro de Oria: el encuentro de Caupolican y Fresia en la fuente y laapariciOn del espfritu de Lautaro; el tercero es el de la muerte de Caupolicdn, mencionadopor cronistas, pero tanto Inds emotivamente desarrollado por Ercilla.Para la representaci6n de la escena en el lago (en el primer acto), Lope recreafielmente el ambiente bucOlico imaginado por Oria. Las imagenes del lugar ameno serepiten: la fresca fuente, el canto de los pajaros y la naturaleza armoniosa sirven detrasfondo a la belleza clasica renacentista que acomparia la figura de Fresia. La descripciOnde Lope en voz de Caupolican nos presenta una Fresia que da a la luna envidia y "que a susvidros en blancura excedes"(58), claro eco de aquella Fresia de "cabello liso y ondeadof sufrente, cuello y mano son de nieve/, su boca de rubl, graciosa y breve,/ la vista garza elpecho relevado" (194) que menciondramos en nuestro estudio de la creaciOn de Oria. LayuxtaposiciOn entre el agua de la fuente, simbolo de vida, y el fuego, simbolo de pasiOn y156 Pavis 177136de lo sobrenatura1,157 es utilizada tambiên por ambos poetas. Sin embargo, si en Oria elepisodio tiene como prop6sito oponer las figuras de don Garcia y Caupolican (preocupadopor la guerra y descuidado de ella respectivamente), en la obra de Lope nos introduce alpersonaje en sus facetas más humanas y personales.158 En las dos largas tiradas quepronuncian los dos enamorados resalta el caririo mutuo que los une y las respectivascualidades que los caracterizan: la valentia, temeridad y arrogancia a Caupolican ("DelPolo en que el Sol nacej a donde sus cauallos desenfrena,/ no ay poder que me assombre;/yo soy el Dios de Arauco, no soy hombre." [59]) y el patriotismo y la determinaciOn aFresia (61-62). Ademas, en el Arauco domado de Lope este episodio es cave para elefecto de simultaneidad, lograda, en este caso, mediante la representaciOn contigua de lasescenas que tienen lugar a un mismo tiempo. La apariciOn de Pillan en llamas en la fuente ysu relato de las hazatias de don Garcia, incluyendo la construcciOn de un nuevo fuerte,recoge lo ocurrido en la escena anterior. Las llamas que envuelven a Pillar' son las mismasdel ritual araucano de la escena siguiente (tambien inspirado en Oria), en la cual se anunciael futuro aciago de los araucanos. El ritual se convierte en una instancia metateatra1159condensadora del meollo histOrico de la trama, es decir, de la subyugaciOn de los araucanosa la Corona.157 La apariciOn sobrenatural de Megera en el lago mientras Fresia y CaupolicAn se bafian en la obra deOfia, es suplantada por la figura de Pillân en la de Lope. La funci6n de ambos es la misma: advertir aCaupolican del peligro que se cierne sobre su pueblo.158 Shannon destaca la oposici6n con que se introducen los lideres de ambos bandos, contsaste deliberadopara destacar positivamente a don Garcia. "While Lope unveils in the previous scenes the humility anddevotion of don Garcia, he characterizes the Araucanian leader as a man consumed with lust," dice el criticoamericano. Si bien coincidimos en cuanto a que Lope busca resaltar el contraste entre ambos lideres, nosparece exagerado calificar a Caupolican como un ser dominado por la lujuria. En nuestra opiniOn, lapresentaciOn inicial del cacique araucano indica su versatilidad y complejidad puesto que, ademds de asumirnumerosos papeles (guerrero, esposo, padre, amigo, amante) le cabe la responsabilidad de decidir el destinode su pueblo. Asimismo cabe recordar que en todas las obras sobre el Arauco examinadas hasta ahora, elamor es parcela exclusiva del mundo araucano, modelo que Lope recoge de Ofia en particular, reelaborandolopara las tablas. Por tiltimo, como veremos a continuaci6n, la actitud de Caupolican a lo largo de esta obrano apoya la tesis de un "ser consumido por la pasiOn." Shannon 113.159 El concepto de metateatro estä muy ligado al de teatro en el teatro, sOlo que para el primero no necesitaser una obra inserta en otra sino que basta con que sea in teatralizaciOn de la realidad descrita. En nuestrocaso, el ritual descrito desdobla la ficciOn a traves de la ficciOn misma. L. Abel, Metatheatre. A NewView of Dramatic Form (Nueva York: Hill and Wang, 1963).137La advertencia a Caupolican por la intervenciOn de lo sobrenatural se repite en elsegundo acto con la apariciOn del espiritu de Lautaro. En este caso la naturaleza incorp6readel fallecido lider se sugiere en la acotaci6n: "Vn cirbol este arrimado al vestuario, y eltronco se abra en dos puertas, donde se yea Lautaro" (149) y se confirma a tray& deldialogo:Lau.^Pues Lya me desconociste?LNo aduiertes que soy Lautaro,que ya de los lazos libredel cuerpo, tome esta formapara hablarte?Cau.^LPuedo asirte?LPuedo abracarte?Lau.^Detente,que el cielo no lo permite; (150)Una vez más, el episodio tiene su antecedente en el Arauco domado de Ofia donde,sin embargo, Lautaro se aparece a Talguen y Quidora y no a Caupolican. El cambio aquiobedece, a nuestro parecer, al propOsito de Lope de destacar la importancia de Caupolicancomo protagonista del mundo araucano. El es el elegido por los dioses para continuar larebeliOn iniciada por Lautaro. Y, asi como PiBan en el primer acto instig6 a Caupolican aluchar, ahora es el espiritu del heroe Lautaro quien anima a un Caupolican vencido, heridoy esceptico:'De que simela vida, Caupolican,si es sugeta, esclaua y triste?LNo es mejor la muerte honrosa?Esto he venido a dezirtepara que libres la patria,pues en tu valor consiste." (151-152)Lautaro destaca el aspecto del honor como motivo para seguir adelante en la lucha.Caupolican, aunque ha jurado no volver a tomar las armas, oprimido por "las vozes de losmuertos" (152), decide continuar resistiendo. Su decision queda resumida en las illtimasdos frases del segundo acto: "al arma, Araucanos fuertes,/ muera Espana, viva Chile"138(152), eco de las de don Garcia al final del primero (While, yo he de sugetartef o niquitarme la vida! [100]"). La intervenciOn de lo sobrenatural apoyando la lucha de losaraucanos ofrece el punto de vista de los nativos: para ellos se trata, como para losesparioles, de una lucha justificada por la religion, siendo este otro factor que iguala aambos bandos.En los dos primeros actos la figura de Caupolican se consolida como lider de supueblo y, por ende, como el protagonista araucano de la obra. Mas, si bien Caupolican esel antagonista personal de don Garcia, la pintura de este personaje hecha por Lope nogenera antagonism° por el sino admiraciOn por su entereza y valentia ante un conflicto en elque lleva todas las de perder. Su caida implica la de todo su pueblo:Cau.^Libre nod,la libertad defendide mi patria y de mi ley;la vuestra no la he tornado.Gar.^^Si por ti no huuiera sido,Chile estuuiera rendido.Cau.^Ya lo esta, si estoy atado. (191-192)La visiOn, hasta aqui muy positiva, de Caupolican como heroe valeroso sin par, seve levemente minada por su intento de justificaciOn ante las acusasiones de sublevaciOn quele imputa don Garcia: "aunque, ipor Dios! que no he sido/ quien mas los ha rebelado,/ quea todo acudi forcadof y de sus ruegos vencido" (193). El no haber actuado de suyo propiosino bajo presiOn sugiere falta de autoridad y convicciOn. Sin embargo, lo reivindica lacruel muerte que se le dispone y que sufre sin una queja.La recreaciOn de la muerte de Caupolican es extremadamente conmovedora. Alimpacto producido por la imagen del cacique "en vn palo" (201) se suman sus palabrasllenas de arrepentimiento, plasmadas en un soneto:"Serior, si yo era barbaro, no tengotanta culpa en no aueros conocido;ya que me han dicho lo que os he deuido,sin pies a vuestros pies clauados vengo.139Yo confiesso que tarde me preuengo,pero dizen que estando arrepentidodeuo creer que en este dia he nacido.Perdonadme, Serior, si me detengo.Passé adorando al Sol mis arios tristes,contento de mirar sus rayos de oro;pero ya se que vos al Sol hizistes.Mi edad passada arrepentido lloro,10 sol, autor del Sol, pues luz me distes,con essa misma vuestro rayo adoro!" (201-202)Si insertamos el contenido de este soneto en el contexto de la controversia sobre lanaturaleza del indio, es posible afirmar que la justificaciOn de Caupolican en cuanto a suidolatria sugiere la posiciOn del autor al respecto. Lope reconoce la posibilidad de laconversion como el resultado de la enserianza de la doctrina cristiana lo que, en definitiva,significa admitir la capacidad intelectual de los nativos, una de las cualidades de lacondiciOn humana.La muerte de Caupolican es doblemente tragica por las circunstancias que la rodean.No solo debe morir consciente de su derrota politica y militar sino tambien consciente de suhonor socavado segtin la opiniOn de los suyos y, en especial de Fresia, su mujer. LareacciOn violenta de esta a la captura de su marido (el asesinato del hijo de ambos pordesperiamiento) define la figura de Caupolican como victima tragica.Si bien la funci6n de Caupolican lo destaca como lider y heroe, la de los que leacomparian es complementaria. Sobresale la participaciOn de Galvarino, por condensar elideal de valentia y lealtad a la patria. Culpado de haber dado muerte a traiciOn a JuanGuillen, don Garcia ordena que le corten ambas manos (154). La entereza con que sufre lacruel tortura a que es sometido despierta la admiraci6n en los mismos esparioles: "Notablefiera/ fue siempre este Galuarino" (156). Su larga y conmovedora queja (170-173), unsublime canto a la libertad, se convierte en el elemento catalizador que logra la unidaddefinitiva de los araucanos, consolidandose asi la conciencia colectiva del grupo expresadaen su unanime decision de luchar hasta las Ultimas consecuencias:Eng.^Toma exemplo, padre mio,140en este sangriento caso,'Guerra, guerra!Todos^'Guerra, guerra!Caup.^zIuraislo assf?Todos^'Si juramos!Caup.^Las quebradas de Puren,para hazer qualquier contratoson secretas y seguras;allipodemos juntarnos.Yo tengo engastado en orode Valdiuia el mismo casco,donde con alegre fiestaquiero que todos beuamossangre de algtin Espariol,y con mtisica y aplausojuremos morir o echarlos Esparioles de Arauco." (174-175)A la violencia que permea las escenas en que participa Galvarino se suman la de lamuerte de Caupolican, ya mencionada, y la de la reacciOn de Fresia a la captura de sumarido. Esta presenta un agudo contraste con la imagen idealizada de naturalezarenacentista con que se la introduce en el primer acto. Cegada de ira por lo que consideracobardia del lider araucano (el haberse dejado capturar vivo) da muerte al pequerio hijo deambos desperiandolo para evitar que crezca a la sombra de la deshonrosa muerte de supadre (195). El dramatismo y violencia de este episodio, tornado de Ercilla, contribuird asu reelaboraciOn en obras posteriores. La dureza e intransigencia que caracterizan a Fresiay que culminan con este tragic° episodio, se mantienen de manera consistente a lo largo dela obra. En efecto, Fresia rehtisa toda opcien que implique una sumisi6n pasiva a losespalioles. Engol, el hijo adolescente de esta y Caupolican, recoge las banderas de sumadre. Esta postura los aisla de los demds, partidarios de una soluciOn pacffica despues delas derrotas sufridas en el campo de batalla. La reacciOn de Fresia ante la adversidad es lafuria reconcentrada que la lleva a mantenerse min más firme en su posici6n:"Cobarde, ztti me refieresque buelue viuo y sin honratu padre infame? 1,T eresmi hijo y essa deshonranos cuentas a dos mugeres?i,Yo te engendre? 1,Th eres hijo141de Fresia?" (146)Para Fresia y Engol la guerra se define en terminos de honor (166-168), reflejo dela imposiciOn (voluntaria o involuntaria) del autor sobre el mundo araucano de valorespropios del mundo espariol del siglo XVII. Es interesante notar, ademas, que de lospersonajes femeninos, Fresia es la tinica que indica en forma explicita su posiciOn frente ala guerra y actila en forma consecuente consigo misma. El papel de Gualeva, Quidora yMillaura (las dos primeras con antecedentes en Oria) se define en funciOn del desarrollo deltema amoroso y se reduce fundamentalmente a demostrar la fidelidad y lealtad que las une asus comparieros, lo que las impulsa a seguirlos al campo de batalla.160 El interes deGualeva por conocer al espariol y la sugerencia de una atracciee mutua entre ella y donFelipe simbolizan el potencial acercamiento y comunicaciOn (aunque sea precaria y endesigualdad de condiciones) entre las dos culturas (134-138).Asi como Engol y Fresia presentan un punto de vista particular del conflicto, losrestantes personajes masculinos resumen otras perspectivas. Pillalonco es el viejo sabio y,como tal, tiene la capacidad de invocar e interpretar a las divinidades araucanas. Su relatodel contenido del pronOstico hecho por PiHan a los suyos introduce la primera oposiciOnentre los araucanos, pues estos se niegan a creerle y le acusan de querer atemorizarlos. Lade Pillalonco es una postura prudente, producto de su edad y de su experiencia.Totalmente opuesta es la posiciOn de Tucapel, cuya caracterizaciOn como ser indomable,rebelde y obstinado corresponde a la de crOnicas y poemas. Es el quien expone, en elprimer acto, el punto de vista de los araucanos acerca del problema de la conquistaamericana, haciendose eco a la controversia existente en la epoca al respecto:Tuc.^Ladrones, que a hurtar venisel oro de nuestra tierra,y disfracando la guerra16° Las crOnicas relatan cOmo, efectivamente, las mujeres araucanas acompafiaban a sus comparleros en losenfrentamientos belicos. Se quedaban en la retaguardia esperando el resultado de la contienda, preparadaspara atender a los heridos o para darles de comer.142dezis que a Carlos serufs,Nue sugeciOn nos pedfs? (79)Es notable la dureza del lenguaje utilizado en esta instancia, sobre todo tratandosede una obra panegfrica sobre un conquistador y por extension sobre la Conquista. Tucapelreitera su posiciOn de lucha a muerte contra el espariol en el segundo acto, esta vez enoposiciOn a la opinion de Rengo, propulsor de la rendiciOn pacffica a los conquistadores:Tuc.^RazOn es que mireis que Dios se ofendeque os sugeteis a vn hombre, y hombre estratio,que enriquezerse del sudor pretendede nuestra mina de oro y f6rtil atio.A lo menos, si alguno lo pretende,no haga a los demas agrauio y datio;vayase luego y sirua como esclauoal Espanol, entre cobardes, brauo. (119)Ren.^No es sugetarse a Christianosbaxeza si ellos son talesque han llegado por sus manosdesde sus Setentrionalesmontes a nuestros Indianos.La mejor luz en el cielo,Lno es el Sol? Pues si es el Sol,Lque te causa desconsuelo,que sea el hombre Espanolel mejor hombre del suelo?Confessad su pulicia,su lenguaje, su hidalgula,su Reptiblica, sus leyes.Pues Lporque no han de ser Reyesde quanto el Sol mira y cria?Soy de parecer que luegoesta tierra pertinazvaya con humilde ruegoa pedir paz, que la pazserd su bien y sossiego." (120-121)Es interesante notar la posiciOn de Lope respecto al problema de la esclavitud. Poruna parte la condena porque va en contra de la ley divina ("Dios se ofende que os sugeteis aun hombre"), pero por otra la justifica si se trata de "sugetarse" a espatioles, indicando asila superioridad moral de los esparioles, y apoyando, por ende, la empresa americana. Sinembargo, no debe dejar de reconocerse que, si bien desde el punto de vista de los143conquistadores, la perspectiva de los nativos esta representada, lo que es algo exclusivo delArauco domado de Lope e indica la sensibilidad del autor tanto hacia el mundo americanocomo hacia la sociedad de su tiempo, puesto que es el link() de los dramaturgos que,reconociendo la controversial naturaleza de la polftica indiana, osa llevar dicho conflicto alas tablas. En efecto, como veremos más adelante, las restantes obras dramaticas quereelaboran la gesta araucana, ademas de reflejar imicamente la vision de los conquistadores,evitan reconocer la falta de homogeneidad existente en el medio espariol en cuanto alpropOsito y metodos de la Conquista.Ademas de la caracterizaciOn individual de los personajes araucanos, tanto en supersonalidad como en cuanto a representantes de las distintas posiciones respecto alproblema de la guerra, se debe prestar atenciOn a su representaciOn como colectividad,aspecto que, nuevamente es exclusivo en la obra de Lope. La masa nativa, a diferencia dela espariola, actda en forma unanime, fundamentalmente en las escenas previas a losenfrentamientos belicos. Asi, por ejemplo, en el primer encuentro que tiene lugar en elprimer acto resulta herido don Garcia; pero el potencial climatic° de esta escena pierdeefectividad por la irrupciOn masiva en el escenario del grupo araucano unidos en un canto alunison() de guerra y de apoyo a Caupolican (77-79). La repeticiOn del nombre deCaupolican al unison°, ademas de ser indice de la confianza de los araucanos en su jefe,eleva la estatura moral tanto del cacique como de su pueblo.Otra instancia de unidad, ya mencionada, la encontramos en la reacciOn de losnativos a la tortura a Galvarino, sellada con la celebraciOn del areito que, si bien ritualpropio de los nativos del Caribe y no de los araucanos, introduce el elemento exOtico en laobra, de gran atractivo para el pdblico y reflejo de la concepci6n del teatro comoespectaculo, tan caracteristica de Lope. La inclusion de vocablos y bailes americanos(inventados o no, puesto que lo que importa es que sea una voz ajena) reduce la"incoherencia" de un canto nativo de celebraciOn cuyas imagenes poeticas son propias delsiglo de oro. Ademas, dentro del contexto de la obra, (pues ya sabemos que habra un144ataque por sorpresa de los esparioles a los araucanos) la alegria y despreocupaciOn queenvuelve a los araucanos durante un rito en el cual se celebra tanto al amor como a lalibertad, crea un clima de expectativa y ansiedad intensificador de la tension dramaticaexistente. Cabe notar, por ültimo, que el ritual de la libaciOn sangrienta con que se da fin alareito simboliza la absorciOn del valor y de la fortaleza del enemigo concentrada en lacalavera de Pedro de Valdivia. Este motivo sera reelaborado en obras posteriores, pero,por lo general, dentro de una connotaciOn sacrilega.161Mas no toda la presencia del mundo araucano esta dada dentro de marcos tanpositivos como los vistos hasta ahora. De hecho, Lope responde tambiën a algunas de lasmenos halagadoras concepciones comamente aceptadas en la6poca sobre la naturaleza delindio, pero sin llegar jamas a la virulencia de otros autores. Asf, por ejemplo, cuandoRebolledo se encuentra cautivo de los indios, logra escapar bajo pretexto de sufrir unaenfermedad llamada "escapatoria":"Tengo cierta enfermuladde tan mala calidad,que por mis venas se viertea manera de veneno,y si alga aue en Espafia,o animal della esta lleno,tanto al que le come dariaque muere del seso ageno.161 Segtin Shannon, la inclusion de una ceremonia propia de los nativos del Caribe y no de los araucanos,obedece a un propOsito estructural unificador de la obra. En primer lugar, el critico americano arguye que elptiblico espafiol de la epoca probablemente no podia comprender el significado de la palabra "piragua" y que,por lo tanto, con la inclusiOn repetitiva del vocablo se propone la recolecciOn subconsciente de la palabra"agua". Quisieramos notar que Shannon va desencaminado puesto que, aunque el ptIblico no entendiera lapalabra "piragua", los versos siguientes clarifican suficientemente su significado: "En vna Piragua bella/toda la popa doradaf los remos de roxo y negro,/ la proa de azul y plata" (182). En segundo lugar, segiinSahnnon, la repeticiOn de los versos "Piraguamonte, Piragual Piragua, Xeuizarizagua" , "recalls the imageof water and leads the careful listener back to Act I, scenes iii and v in which Caupolican and Fresia enjoysensual pleasures in the river from which fire erupts as chastisement for their lust" (147) y contintia: "Thewater motif presented in the first act of the play reappears at the end in the "areito." Water is symbolic ofboth Caupolicdn's destructive passion and his future redemption through baptism. Lope has masterfullyutilized his "areito" to unify his play through theme and images and adumbrate the salvation of Caupolican,and, by extension, the Araucanian people. One perceives in the "areito", which, with little authenticity,purports to depict an Araucanian custom, the dramatist's belief in the need to convert the natives toChristianity" (148). En nuestra opiniOn, la argumentaciOn de Shannon se apoya en su tesis mencionada conanterioridad (equivocada a nuestro parecer) basada en la interpretaciOn de Caupolicdn como un ser dominadopor la pasiOn. Si bien los vocablos utilizados por Lope efectivamente evocan la palabra "agua", creemosque estos han sido seleccionados por motivos más claros y precisos, como notamos en nuestro estudio.145Assadme, porque de muertea Tucapel desta suertey sirua a mi Generalen quitaros hombre igual,tan atreuido y tan fuerte." (113-114)La salvaciOn de Rebolledo se debe, entonces, al temor de los araucanos decontagiarse al comer su came, es decir, se asume que los nativos chilenos son antropMagosy ademas muy poco inteligentes. Sin embargo, la connotaci6n negativa del estereotipo seminimiza mediante el elemento humoristic° que desvia la atenciOn del receptor hacia lacomicidad emanada de la ocurrencia de Rebolledo de manera que, en general, la visionlopesca del mundo araucano resulta más positiva, quiza, de lo que el mismo Lope sepropusiera.Creemos haber demostrado que los hechos de don Garcia no son lo sustancial de laobra, sino el telOn de fondo para la representaciOn de un conflicto de mayor envergaduradado por la contradicciOn libertadisubyugaciOn, generadora del drama. Se trata, entonces,de un conflicto de orden sociopolftico y no individual. De aqui que el punto de vista de losindios este latente en la obra elevando a estos personajes a la categoria de heroes, a pesar dela representaciOn a veces idealizada y otras brutal que Lope hace de ellos.Ante la posici6n monolftica de los espailoles la colectividad india tiene dos salidas:someterse sin resistencia o luchar hasta las tiltimas consecuencias. Esta Ultima opciOnimplica el fin de su existencia y la anterior el fin de su esencia. El caracter del conflictoexplica ademas, la minimizaci6n del problema religioso. Para los araucanos la perdida desu religion es sOlo una de las consecuencias de la perdida de la libertad. Igualmente tragic°para ellos (o más quizas) es la perdida de sus riquezas naturales y de su organizaciOnpolitica y social.Es indudable que, si bien Lope logrO elevar a los personajes araucanos a la estaturade heroes, fracas6 en cumplir con el objetivo apologetic° de la obra. En efecto, todainstancia de acciones exaltadoras del personaje de don Garcia en la obra encuentran sucontrapunto en la presencia avasalladora de los araucanos. De hecho, la magnitud de las146hazarias del joven gobernador quedan deslucidas ante la inminente regresiOn al estadocaOtico que encontrara en Chile a su llegada. El arrepentimiento, conversion y muerte deCaupolican no resuelven definitivamente el conflicto en Chile. Los araucanos admiten laderrota, pero solo momentanea, como lo sugieren las palabras emitidas por Engol, el hijode Caupolican:"Padre, yo te vengaresi cubre el boco mis labios.Yo te juro por el cieloy el Sol que me está mirando,de no me Hamar tu hijo,de no dormir en tu tambo,de no vestirme las armasque a Esparioles has quitado,de no mirar a muger,y de no salir del campohasta que vengue tu muertepassando este mar a nado,que de matar a Garciapequeria venganca aguardo." (202-203)La representaciOn del mundo araucano en el Arauco domado de Lope esta,entonces, definida por la exposiciOn del punto de vista de ese mundo. Este esfuerzo lleva aRuiz RamOn a concluir que esta pieza dramatica "está pensada en tanto que teatro como uncanto a la libertad del vencido, el cual es ofrecido escenicamente a la admiraciOn del p6blicocomo heroe, no como antiheroe, con todas las implicaciones ideolOgicas que estocomporta."162 Esta posici6n se opone diametralmente a la de Victor Dixon, para quien laobra de Lope "was undoubtedly written to order, to extol don Garcia's triumphs."163 Anuestro parecer, el papel destacado del pueblo araucano en la obra, admirable por cierto, noimplica que esta este pensada 6nicamente en terminos de la lucha por la libertad, puesto queen ninglin momento se cuestiona ni la Conquista ni la supremacia espariola. Elreconocimiento, excepcional para un hombre de su epoca, que hace Lope de los araucanos162 Ruiz Ram& 234.163 Victor Dixon, "Lope de Vega, Chile and a Propaganda Campaign," Bulletin of Hispanic Studies  52(1993): 93.147como grupo comparable a los espanoles, se manifiesta explicitamente en un grupo opositorfuerte y formidable cuya momentanea derrota, simbolizada por la figura tragica deCaupolicdn, es sentida como un triunfo tanto para los vencedores como para los vencidosen deterioro del intento panegfrico que guid su composiciOn. Esto explica la cantidad deobras comisionadas sobre el tema, que veremos a continuacidn, que salieron a la luz conposterioridad, con el exclusivo propOsito de elevar la desprestigiada posiciOn de la familiaHurtado de Mendoza.148Capitulo IXGaspar de Avila. El gobernador prudente. Don Gaspar de Avila naci6 en Murcia alrededor de 1586. La fecha de su muerte nose sabe con certeza, pero se puede afirmar que min vivia en 1653. Su labor de poeta ydramaturgo fue reconocida en su tiempo, segtin indican noticias de la ëpoca. Entre 1650 y1653 se publicaron las siguientes obras suyas: El respeto en la ausencia, El servir sinlisonja, La sentencia sin firma y La dicha por malos medios. De su obra Las fullerias deamor, de 1615, solo queda el manuscrito de la tercera jornada.La primera ekliciOn conocida de El gobernador prudente apareci6 en Madrid en 1663en la "Parte veinte y una de Comedias nuevas escogidas de los mejores Ingenios deEspana". Sin embargo, fue escrita probablemente en 1613, lo cual haria de ella la segundapieza dramatica sobre el Arauco de que tenemos noticia. En 1915 José Toribio Medina laincluy6, junto con La belligera espafiola de Ricardo del Tuna y el auto sacramental LaAraucana de Lope de Vega, en la ediciOn titulada Dos comedias famosas y un autosacramenta1.164 Para nuestro estudio haremos uso de la edici6n de 1663 que se encuentraactualmente en la Biblioteca Nacional de Madrid (R 22674).El gobernador prudente se basa en las actividades de don Garcia Hurtado deMendoza durante su period() como gobernador en Chile. La obra comienza en el mundoaraucano. Caupolican y Tucapel discuten sobre cual de los dos deberia asumir el papel delider de los araucanos. La llegada del anciano y sabio Colo Colo enfria los animos alrecordarles que Caupolican ha sido elegido despues de haber pasado exitosamente la pruebadel madero. Todos los araucanos le aclaman y celebran bebiendo la sangre del mismoCaupolican y jurando no descansar hasta eliminar a los esparioles. En la escena siguienteencontramos a Tucapel envuelto en otro altercado, esta vez con Lautaro y a causa de164 José Toribio Medina, ed., Dos comedias famosas y un auto sacramental (Santiago: Barcelona, 1917)9-113.149Guacolda a quien ambos pretenden. Esta no sabe a cual elegir ante lo que intervieneCaupolican quien decide que debe aceptar al que haya demostrado más valor en la luchacontra los esparioles, saliendo favorecido Tucapel. Lautaro, despechado, deserta y ofrecesus servicios a Valdivia quien en ese momento, siguiendo los consejos de Villagran yAguirre, se prepara para atacar a los nativos. Se produce la batalla en la cual, tras latraiciOn de Lautaro que vuelve a los suyos, muere Valdivia y triunfan los araucanos.Tucapel cede sus derechos sobre Guacolda a Lautaro tras el valeroso comportamiento de6ste en el campo de batalla. La primera jornada concluye con la celebraciOn ritual del triunfopresidida por el dios EponamOn.La segunda jornada se abre con la presencia en escena de don Luis de Toledo,Villagran y el gracioso Bocafria anunciando la llegada de don Garcia y la inminencia de lavictoria de los nativos. Una detallada genealogia de don Garcia enunciada por su teniente,don Luis de Toledo, precede la llegada del joven gobernador que cuenta a la sagaveintidOs arios. Las escenas siguientes estan destinadas a definir la personalidad de donGarcia: se niega 6ste a aceptar regalos de los suyos, favorece la caridad ordenando lacreaciOn de un hospital y observa gran respeto y fervor religioso postrandose ante laEucaristia. Los araucanos, entretanto, enterados de la llegada de don Garcia deciden enviara Colo Colo en una embajada engariosa. El nuevo gobernador lo recibe con grandeshonores y, adivinando las secretas intenciones del anciano, le sigue el juego. El segundoacto finaliza con la decision de don Garcia de proceder militarmente despu6s de la entrevistacon Colo Colo.Colo Colo regresa de su embajada, que cree exitosa, muy impresionado por laamabilidad y apertura que ha visto en don Garcia. Confiando en la experiencia del anciano,los araucanos, seguros de su victoria, se preparan para el combate con los espatioles.Guacolda, sin embargo, ha soriado que Lautaro es herido de muerte, premoniciOn que laaltera en extremo, y que ail() calma Fresia, quien trae en sus manos una corona de oro quele ha entregado su dios para Caupolican como serial segura de la victoria. Se da lugar a la150batalla en la que Tucapel es herido y Lautaro, cumpliendose el mal augurio, muere.Caupolican huye y Guacolda es hecha prisionera y convencida por don Garcia para que seconvierta al cristianismo. Los araucanos se enteran de la apostasia de Guacolda y decidenvolver a atacar a los esparioles durante la ceremonia del bautizo de esta, pero son derrotadosnuevamente. Reinoso, soldado espariol, anuncia la muerte de Caupolican empalado, durasuerte que produce el enojo de don Garcia, apaciguado solo al enterarse de la conversion deCaupolican previa a su desdichada muerte. El gobernador prudente finaliza con la decisiOnde Guacolda de hacerse religiosa, con gran pesar de Bocafria, el gracioso de la obra, quepretendia casarse con ella.Sega dijimos, por la fecha que cabe atribuirle, El gobernador prudente es lasegunda obra conocida que tiene como telOn de fondo el Arauco. No se ha establecido concerteza si Gaspar de Avila escribi6 esta obra por encargo y a cambio de recompensapecuniaria o si, debido a su admiraciOn personal hacia don Garcia Hurtado de Mendozadecidi6 exaltarlo en las tablas. Como fuente de inspiraciOn se apoy6 fundamentalmente enel Arauco domado de Pedro de Oria y, en menor medida, en La Araucana de Ercilla.165 Deestos textos Avila selecciona episodios que contribuyen a realzar las cualidades positivas desu protagonista espariol.La obra esta estructurada en funciOn de la representaciOn de un modelo del buengobernar, materializado en la figura de don Garcia. La primera jornada introduce el mundoaraucano y su lider Caupolican como antitesis de don Garcia; la segunda presenta el mundoespariol en Arauco y su lider como prototipo del gobernador ideal; en la tercera sedesarrolla el enfrentamiento entre estos dos mundos y la consiguiente derrota de losaraucanos, prueba de la superioridad militar y moral de don Garcia y, por ende, de losespaiioles.165 En este sentido no concordamos con José Toribio Medina quien atribuye a La Araucana el pesofundamental como fuente de inspiraciOn de la obra de Avila.151La piimera jornada, dominada por los araucanos, se caracteriza por un movimientoconstante. La acciOn pone de manifiesto las distintas facetas que definen a los personajesnativos tanto en su personalidad como en su quehacer. Entre éstos, destacan comoprotagonistas Caupolican y Lautaro. La primera intervenciOn de Caupolican se produce alinicio de la obra cuando intenta demostrar la falsedad de los negros presagios de Fit&desafiändole a pronosticar su propia muerte:Caup.^Que esta tu ciencia engafiadaen mucho probarte quiero;dime el numero fatalde tu vida, y sea cabal.Fit.^Diez alios he de viuiragora, y he de morirde mi muerte natural,porque assi lo determinala estrella que se me inclina. Dale,Fit.^Muerto soy.Col.^Porque le has muerto?Caup.^Porque veais que es inciertoquanto dize, y adiuina.Mintio este barbaro bruto,pues terminaua absolutolo futuro de su ciencia,lo que vá de diferenciade diez afios a vn minuto.Y sus errores aquise han calificado assi,porque siendo verdadera,su muerte en mis manos viera,y se apartara de mi. (142-143)Esta actitud cruel y arrogante (desatia a sus propios dioses) ya revela rasgos de sucaracter que seran confirmados por sus acciones en lo restante de la obra. Es un serdominado por la crueldad, la injusticia, la soberbia y la imprudencia. Como lider tienetambien poder de decision en las relaciones amorosas entre los suyos. Asi decide a quiendebe elegir Guacolda por esposo:Caup.^Si en ello dudosa estas,dare la mano podrasa Tucapel con mas gusto.Lau.^Eres Capitan injusto,y si no te digo mas, es152Caup.^Porque yo te matara. (143)En estas dos breves escenas se demuestra la excesiva rigidez y el absoluto controlque Caupolican ejerce sobre los araucanos. Su airogancia se manifiesta tambien en laopinion que le merecen sus contendientes, ejemplificada por su respuesta a la exhortaciOn ala lucha hecha por el respetado anciano Colo Colo:"Que priuilegio les dioessa Antorcha vniuersal,que quieren que sea yo,siendo en el valor igual,tributario y ellos no?No siento yo su ossadia,solo el menosprecio sientode su endiosada porfia,y de su sangre sedientotengo de verter la mia." (141)Esta escena culmina con un ritual que precede el ataque a los espaiioles:"Caupolican arremangado el brag°, y vn Indio con vna vacia de platallena de algo que parezca sangre.Caup.^Valentissimos soldados,esta es mi sangre, bebed,aunque sois tan esforcados,que quedaran con mas sedvuestros pechos conjurados;bebe Tucapel.Tuc.^Ya bebo.Caup.^Mezcla tu sangre, y la mia,que con esta vnion me atreuoa que en esta Monarquiaveais otro Imperio nueuo.Vosotros Rengo, y Lautarobebed, porque al mundo deismateria de exemplo raro,y en mi sangre vinculeismas esfuerco, y mas amparo." (141)La utilizaciOn de una ceremonia ritual de claras resonancias eucaristicas cumplevarios propOsitos. Desde el punto de vista araucano, es un pacto politico que legitima tantoal lider como la causa de la lucha. El hecho de estar sellado con la sangre que beben alude153al canibalismo que se les atribuia como caracteristica de su cultura. El lenguaje religiosoutilizado ("esta es mi sangre, bebed"), reforzado por la presencia del caliz y la sangre, y elllamado a crear un nuevo imperio con la ayuda de la labor continuadora de Rengo yLautaro, generan un paralelismo con el ritual cristiano de la Eucaristia que incluye elparalelismo Caupolican-Jesucristo. No obstante, puesta en el contexto nativo resulta unaescena sacrilega, particularmente desde el punto de vista del pUblico espariol del sigloXVII.Pero más explicita min es la yuxtaposiciOn Caupolican/Rey. En la tercera jornadaFresia, su mujer, explica cOmo el dios Eponamon le ha hecho entrega de una corona de oro:"y es el ponerla en mis manos,/ segun me parece a mi,/ serial que te elige a ti/ por Rey delos Araucanos" (161). De manera que Caupolican como Dios-Rey es la personificaciOn delpoder politico y religioso de su pueblo. Sin embargo, como este poder esti sustentado enel engario arraigado en la creencia en un falso dios, no puede perdurar. La desapariciOn dela corona adquiere, entonces, una funciOn determinante simbOlica de significadomilltiple:166 es simbolo de la perdida de poder de Caupolican, de la padida de su propiavida y de la perdida de la soberania del pueblo araucano que finalmente quedard bajosujeci6n espaliola.El autor es más duro en su presentaci6n de Lautaro y Guacolda. La decision deCaupolican, en su capacidad de jefe, de decidir el destino de Guacolda como esposa deTucapel, provoca la deserciOn de Lautaro y su apoyo a Valdivia, en contra de su propiopueblo. Sus sentimientos amorosos y sus emociones sobrepasan su lealtad a la patria:actitud irredimible dentro de los parametros 6ticos de la 6poca. La motivaciOn amorosaempaila su compromiso patriOtico incluso despues de su reintegraciOn triunfal a las filasaraucanas, hasta tal punt° que Caupolican siente el deber de amonestarle:166 Seguimos a Patrice Pavis quien considera más titil hablar de "funciOn determinante ic6nica, indicial osimbOlica" para evitar la oposici6n entre los signos. En el caso de la corona de Caupolican hablamos defunciOn determinate simbOlica, puesto que Osta cumple el papel de slmbolo. Pavis 262.154Caup.^Como estas, Lautaro aquien tu amor tan descuydadoquando ya a Chile ha llegadoaquel que te dixo a tiel mensajero del Sol?" (155)En el Arauco domado de Pedro de Ofia la situaci6n es contraria siendo Lautaroquien reprende a Caupolican por relegar sus deberes militares a un segundo pianoprefiriendo la compaiiia de Fresia. En la obra de Avila debe ser Lautaro quien cae en estafalta, pues es una actitud coherente con la representaci6n que de el hace el autor.La vision negativa del mundo araucano no esta expresada solamente en larepresentaciOn de los personajes de Caupolican y Lautaro sino que se extiende a los otrosnativos. La primera escena es ya un primer indicador de la discordia existente dentro de susfilas. Tucapel acusa a Caupolican de "embidioso, y altivo" (139) y este tiltimo a ague de"necio, y arrogante" (139). Esta adjetivaciOn negativa, al ser emitida por ellos mismos parareferirse el uno al otro, implica un reconocimiento desde adentro, reforzando asi laveracidad del juicio emitido. Más min, las acciones siguientes confirman en la practicaescenica esta caracterizaci6n inicial. En efecto, Tucapel se ye envuelto en otro incidenteproducto de su rivalidad con Lautaro, ahora por causa de una mujer. Queda claro que susintereses personales, tanto polfticos como amorosos estan por encima de los interesescolectivos de la guerra. Su actitud cambia radicalmente al final de la primera jornada,momento en el que, en un gesto muy galante y desprovisto de rencor, cede Guacolda aLautaro por haber demostrado este Ultimo gran valor en el campo de batalla. Sin embargo,la rudeza y el egoismo demostrados en su comportamiento inicial crean un precedentenegativo, percepciOn que el giro posterior de su personalidad no logra alterar. En lasjornadas siguientes el personaje de Tucapel se diluye pasando a un segundo piano,fundamentalmente como parte de la masa del contingente araucano. Su papel se reduce aapoyar a sus lideres y a contribuir al equilibrio numerico entre los dos bandos. IgualparticipaciOn le corresponde en la obra al personaje de Rengo, cuya presencia en escena norepresenta un aporte significativo para el desarrollo de la acci6n.155Hay solo dos personajes femeninos en El gobernador prudente: Fresia y Guacolda.A Fresia le corresponde un papel muy limitado y de escaso desarrollo como la enamoradaesposa de Caupolican, no asi a Guacolda, cuya transformaciOn incluye incluso un cambiode identidad, al convertirse en la religiosa Maria. En su primera intervenciOn en escena,Guacolda da muestras de inconstancia e inestabilidad ante la posibilidad de elecciOn entreLautaro y Rengo; su reacciOn ante la deserciOn de Lautaro subraya su caracter indeciso:"Porque se me va, parece/ que le voy queriendo mas." (144) Y luego confiesa:"porque es siempre en la mugerlo que mas quiere teneraquello en que menos puede.ausente a Lautaro veo,y presente a Tucapel;y assi tiente ya con elmenos que hazer el deseo,que como facil esti,menos a su amor me ajusto,porque el deleyte del gustoa lo dificil se va." (146)Su caririo, obviamente, no esti exento de una buena dosis de capricho y tambien depodia. Sin embargo, a pesar de las facetas negativas de su comportamiento, la redimen suconversion al cristianismo y su decision de hacerse religiosa. El hecho especifico quedetermina el cambio de Guacolda es la confirmaciOn de la falsedad de su propio dios,puesta en evidencia al enfrentarse este con un trozo del madero:Guac.^El que anunciO tu venida,en este periasco huecosuele hablar, y responder,si aqui ay demonio, aqui es ello.D. Garc. En este Agnus Dei estiSaquelo del pecho.vn atomo del Maderoen que este Dios que te digovencio la muerte muriendo,Toma, y hablale con el. (sic) Tomale.Guac.^Muestra Epanomon supremo,que por Deidad te acreditas,con articulado aliento;sal de esse periasco duro,156buelue por ti, compitiendocon la grandeza que informandeste circulo pequerio.Abrese la pena. Salen muchas llamas de fuego,y humo. De dentro de lapena.Reniego de su poder.167D. Garc. Agora veras en esto,que has adorado engariadavn espiritu blasfemo.Guac.^Desengariada, y temblando,postrada a tus pies, te ruego,que arrepentida me admitasen la Ley de tu Euangelio. (166)La lucha entre los dos bandos se traspasa, asi, simbOlicamente, al pianosobrenatural. El enfrentamiento entre cristianismo e idolatria corrobora el poder milagrosode la cruz y, por extensiOn, la superioridad del cristianismo como fe verdadera.El anciano Colo Colo tampoco escapa la drastica categorizaciOn establecida por elautor. Considerado por los suyos como duerio de "discretas razones" (139) y de "saberprudente" (139) su quehacer contradice ambas definiciones. En efecto, su raciocinio sobrela situaciOn en Arauco demuestra una falta de discreciOn que se materializa en el imprudenteconsejo de atacar a los esparioles. Como si esto fuera poco, en la jornada siguiente es elmismo Colo Colo quien es enviado como espia para sondear a don Garcia, en unaentrevista que provocard un cambio en su actitud, ahora en favor del joven gobernador;vuelco de credibilidad cuestionable, considerando su antagonism° inicial.El valor es el link° rasgo positivo que el ciramaturgo confiere a los araucanos. EstareducciOn es en sí significativa, puesto que iguala a los nativos con los esparioles lo que,tratândose de una situaciOn Mica, contribuye al aumento de la tensiOn dramatica. Noobstante, el valor de los araucanos se basa fundamentalmente en la fuerza fisica, puesta en167 Las acotaciones del autor no son del todo claras. No se sabe si to que sale de dentro de la pefia es elfuego y humo o las palabras "reniego de su poder." En este tiltimo caso, tampoco esta claro quien laspronuncia: pueden ser tanto Guacolda como el mismo Eponamon. Si es Guacolda, seria la vision del fuegoy humo lo que la convence. De ser asi, el autor impone sobre el mundo araucano su definiciOn de todemonfaco como asociado a estos elementos. Sea cual fuere el caso, lo interesante es la utilizaciOn de losobrenatural y fantistico como elemento catalizador para la conversiOn religiosa.157tela de juicio ya en la primera escena cuando se da el altercado entre Caupolican y Tucapelpor el liderato de su pueblo:Caup.^Porque quiereTucapel ser Capitan;y a mi valor se prefiere.Col.^Contra ti, Caupolican?Será en vano quanto hiziere;con el libano nudososustentando el graue pesosu espiritu ventajoso,te excedio.Tuc.^Yo lo confiesso;pero no es mas valeroso,que panes distintas sonlas manos, y el coracon." (139)Se establece asi la dualidad simbOlica corazOn-mano, sugerida como el equilibrionecesario para el buen (y bien) gobernar. La ausencia del elemento "corazOn" en el valor delos araucanos subvierte la connotaciOn positiva del concepto, de manera que, incluso estacualidad les es negada como tal. En definitiva, el mundo araucano representado estotalmente cuestionado dentro de los marcos ideolOgicos y valorativos europeos.La escena ritual que cierra la primera jornada intensifica la percepci6n negativa de estemundo. Los araucanos celebran el triunfo de la batalla en que ha muerto el gobernadorValdivia ofreciendole a su dios la cabeza de este portada en manos de Caupolican. A estavision macabra se suma la intervenciOn del demonio que aparece desde lo alto saliendo deun periasco en medio del cual sobresale un gran sol. "Abram la Nita, y baxe el demoniocon tunicela y manto encarnado cubierto de Soles dorados y uno en la frente," (148) pide laacotaciOn, de manera que el demonio domina la escena y, de hecho, pronuncia las Ultimaspalabras que oird el espectador:"Araucanos peleadcontra el orgullo Espariol,y conspirad braua cisma,que la verdadera Crismaes tener contento al Sol.Tanto apetezco su dario,que aunque son mi habitacion158tinieblas, y confusionvestido de luz engario.Bueluase a meter en el penasco, y cierrese ." (149)La carga connotativa de la presencia del icono168 maxim° del mal es el golpe de graciaque sintetiza la imagen negativa del mundo representado.La presencia espariola, minima en esta primera jornada, no desvia la acciOn de eseenfoque, más bien, establece paralelos que confirman el caracter negativo del discursoespariol sobre los araucanos y que, a la vez, subliminalmente, transmiten un mensajeideolOgico definido. Por ejemplo, Caupolican es ratificado democraticamente por supueblo como lider maximo (139), pero tal decision, basada en la fuerza fisica de este,resulta equivocada a la larga puesto que Ileva a la perdida de la libertad de los araucanos.Pedro de Valdivia tambien se somete a la voluntad de la mayoria ante la coyuntura delataque a Tucapel, el cual tiene como consecuencia la muerte del mismo gobernador y ellevantamiento general de los nativos. En ambos casos, el aceptar la voluntad de lasmayorias produce resultados contrarios a lo esperado. La conclusiOn seria, entonces, lanegaciOn del modelo de intervenciOn de la mayoria en la toma de decisiones por conducir alcaos. Contrapuesto a este se propone el modelo autocratico ideal representado, en estecaso, por don Garcia.Toda la acciOn de la jornada segunda esta encaminada a demostrar cOmo la armonia yhegemoneidad que hacen posible el triunfo espariol se deben a la pericia y autoridad polfticay militar de don Garcia. La jornada segunda se abre con un informe detallado de lagenealogia del joven gobernador, quien, una vez concluida esta relaciOn, aparece desde loalto y con mucho boato, segtin indica la acotaciOn:168 Seguimos la definiciOn de Peirce, segtin la cual el icono es "un signo que denota su referenteexclusivamente por las caracterlsticas que le son propias y que posee fuera de toda consideraci6n sobre laexistencia o no del referente." Citado por Pavis 261.159" Disparanse arcabuzes, y entre por lo alto en vn nauio con muchos gallardetes,Don Garcia en la popa con peto, espaldar, y baston, y algunos soldados, ydesembarquen por el teatro." (152)Este descenso fastuoso es la antftesis de la imagen que dio fin a la jornada primera.Lo que sucede a continuaciOn es una demostraciOn de las cualidades de don Garcia enoposiciem a las caracteristicas de los nativos seglin se desprenden de la jornada primera.La segunda jornada es, en efecto, el reverso de la primera y en ella se trata deproyectar un retrato positivo de los espafioles en general y de don Garcia en particular. Eneste sentido el referente negativo de la jornada primera, y de Caupolican en especial,confirma y aumenta la proyecciOn escenica de Garcia Hurtado de Mendoza como personajeencomiable en la segunda.A diferencia de la jornada primera, en la segunda predomina el intercambio verbalentre los personajes. Los espafioles sirven de apoyo a las acciones de don Garcia pero, apesar de estar en equilibrio numeric° respecto a los araucanos, son personajes pianos yfaltos de colorido, a excepciOn del gracioso Bocafria que proporciona la pausa humoristicaen una jornada que de otro modo dificilmente podria mantener la atenciOn y el entusiasmodel espectador. Esto no implica que en ocasiones la obra no caiga en lo grotesco comosucede, por ejemplo, en la escena en que Avila recrea libremente la tortura del araucanoGalvarino:D. Garc. Que es esso?Bocaf.^A vn Indio; que fuemi enemigo, le conelas manos, que traigo aqui.D. Garc. Quedo viuo?Bocaf.^Senor Si:Haga manos de los codos,que aunq' busque nueuos modos,siempre se vera morirel que ya para viuirlos ha menester a todos.Y demas de carecerde lo dulce del rascar,vii desdicha vedra a ser,Si estd desnudo, esperar160que le vista su muger;que si se deue inferir,que es possible el no gruffir;aun las que tienen amor,estan mas diestras, Senor,en desnudar, que en vestir. (164)Si bien el humor negro de Bocafria puede causar risa, queda empatiado por el tristecontexto de la tortura en que se menciona, reforzado por la crudeza grdfica de las manoscortadas.La presencia de don Garcia en situaciones que dan pie a una reflexiOn sobre el artedel buen gobernar es un recurso muy utilizado por el autor para el desarrollo del propOsitopanegirico de la obra. El papel de los demds espatioles se reduce, entonces, al deinterlocutores de don Garcia, quien puede, en sus respuestas, darse a conocer comopersonaje definido por su funciOn politico militar. Es asi como contesta a don Felipe, suhermano, quien le increpa molesto ante el excelente tratamiento brindado a Colo Colo en sufalsa embajada:D.Fel.^De que aqui este Embaxadortenga assiento, estoy corrido.D. Garc. Por el honor del vencidose reputa el vencedor;y como miro al blasona que aspiro en la victoria,por hazer mayor su gloria,les doy esta estimacion.Y no podremos perdernada, Arauco no domado,quando ayamos obligadoa los que pueden veneer.Que estando este bien dudoso,ignorancia hubiera sidoanticipar el vencidola ofensa del vitorioso.Y caso que deste errorsobre alguna parte aqui,siempre son buenas por silas dadivas del honor. (158)Esta escena, ademds de presentar un argumento polftico sobre el tratamiento debidoa un contendor, demuestra la magnanimidad de don Garcia y pone en evidencia su astucia161polftica pues, adivinando los planes de Colo Colo subvierte la situaciOn en su favor.Igualmente, el parlamento a propOsito del rechazo del oro con que le obsequia Villagranpermite que Don Garcia exprese su opini6n sobre las cualidades necesarias para gobernar ymantenerse en el poder:"Demas, de que es tratar malal inferior si es lealcon intento temerario,hazer lo que es voluntarioesclauitud natural.No ha de exercitar tiranosu poder el poderoso,que el Principe soberanono llega a ser venturosopor serlo, si no es humano." (152)Queda claro, entonces, para el receptor, que don Garcia resume clemencia,benevolencia y ecuanimidad, virtudes, todas 6stas, deseables en un gobernador. Ademas,don Garcia es justo en sus decisiones, como reconoce Villagran al enterarse de suapresamiento y destierro al Peril: "De parte mia/ doy por justa mi prisiond que 61 que tantoen Dios se ajustaf con humilde coraconl no puede hazer cosa injusta." (154) La justiciaimpartida por don Garcia esta basada en la obediencia a la ley divina, producto de suprofunda fe religiosa la que a su vez be confiere cierto gado de infalibilidad.Hasta aqui el receptor (ya sea lector o espectador) tiene una imagen del jovengobernador percibida desde dos angulos: en oposiciOn a un "otro" y en la puesta en practicade un modelo te6rico del gobemante. En la tercera jornada se completa el cuadro de sufigura con la representaciOn de la opiniOn que tiene el "otro" de don Garcia tanto en lo fisicocomo en lo espiritual. De hecho, esta jornada se abre con una escena que reune a lospersonajes araucanos ansiosos por recibir las noticias de la embajada de Colo Colo, enparticular su opiniOn del gobernadorCaup.^Que talle tiene?Col.^Valiente parece.Ren.^El rostro?Col.^Excelente.162Laut.^Ayroso cuerpo?Col.^Bizarro,aunque sin mucho desgarro,que es reportado, y prudente.Con particular destrezaparece que en sus accionesse extrem6 naturalezacompassando sus razonessu ingenio, y su gentileza. (160)La belleza exterior como reflejo de la belleza interior, postulado neoplatOnico yapercibido en Oria, totaliza el cuadro de perfecciOn atribuido al lider espariol.En la tercera jornada se vuelve al dinamismo caracteristico de la primera,proporcionado ahora por el enfrentamiento en escena entre los dos mundos. La motivaciOnreligiosa de la conquista se hace explicita mediante la conversion de Guacolda y elreconocimiento por parte de los araucanos del cristianismo como fuente de cualidades tantofisicas como morales. Al respecto dice Colo Colo:"Lo que os puedo aconsejares, que ya nos retiremos,que deste hombre solo siento,segun en qualquiera intentoes prudente, y aduertido,que trae a su Dios metidoen su mismo entendimiento." (171)De esta manera el propio pragmatismo justifica la conquista como cruzada religiosa:los cristianos triunfan en tanto que los adoradores de falsos idolos caen en la ignominia;conclusion representada simbOlicamente por la figura de Caupolican empalado en la escenafinal que reune, ademas, a los esparioles triunfantes y a los araucanos en actitud desujeci6n.Gaspar de Avila, como hemos visto, presenta la figura de don Garcia bajo una luzextremadamente positiva, reforzada por su oposiciOn a la que tan negativamente se proyectasobre la figura de Caupolican. Sin embargo, el alcance del comportamiento de don Garcia163va más alla de su gloria personal puesto que a tray& de su quehacer el autor sugiere unmodelo generic° del buen gobernante.169En conclusion, la estructura de la obra esta definida por su caracter panegirico. Ensu afan por demostrar la superioridad de don Garcia el autor ordena el material a partir deopuestos para destacar las cualidades de su protagonista. Sin embargo, El gobernadorprudente tiene una proyecci6n ulterior indicada por el mismo tftulo. Más que una piezadramatica sobre el sujeto Garcia Hurtado de Mendoza, la obra es, en nuestra opiniOn, ladramatizaci6n del buen y bien gobemar. Desde esta perspectiva, la vision negativa que seofrece del mundo araucano, y de su lider en particular, no es un fin en si mismo, sino quese da en funciOn del propOsito tiltimo de la obra, es decir, en oposiciOn a un prototipo ideal.169 El modelo propuesto por Gaspar de Avila es muy similar en muchos aspectos al propuesto porMaquiavelo en El prIncipe:"E io so che ciascuno confessera che sarebbe laudabilissima cosa in uno principetrovarsi, di tutte le soprascritte qualita, quelle che sono tenute buone; ma perchó lenon si possono avere ne interamente osservare, per le condizione umane che non loconsentono, gli 6 necessario essere tanto prudente che sappi fuggire l'infamia di quellivizii che li torrebbano lo stato, e da quelli che non gnene tolgano, guardarsi, se gli 6possibile; ma non possendo, vi Si pub con meno respetto lasciare andare. Et etiamnon si curi di incorrere nella infamia di quelli vizii sanza quali e' possa difficilmentesalvare lo stato; perche, se si le considerra bene tutto, si troverra qualche cosa cheparrä virtil, e, seguendola, sarebbe la ruina sua; e qualcuna altra che parra vizio, e,seguendola, ne riesce la securta e il bene essere suo." Niccolb Machiavelli, 11principe, ed. Brian Richardson (Manchester Manchester UP, 1979) 44-45.En El gobernador prudente  el comportamiento de don Garcia hacia el enemigo y hacia sussubalternos obedece a fines politicos inequivocos y, por lo tanto, es muy calculado. Sus acciones,aparentemente magnánimas y benevolentes, más que prudentes son producto de la astucia politica. Elresultado es la subversion del concepto de prudencia al establecer la sinonimia entre esta virtud y la astucia.164Capitulo XRicardo del Tuna. La bellfgera espaliolaRicardo del Tuna es el seudOnimo que usa don Pedro de Rejaule y Toledo, poetavalenciano fallecido en 1651.170 De su vida se sabe que cursO leyes y que llegO a ocuparlos cargos de jurisperito y de juez criminal y civil en la Real Audiencia. Polftico muyaceptado de los virreyes, despert6 envidias en su medio a causa de lo cual el rey orden6residenciarlo. Sin embargo, fue reivindicado y sus privilegios le fueron devueltos.Ademas de La belligera espafiola  Ricardo del Tuna escribi6 un Apologetico y las comediasLa fe pagada, Vida. martirio y muerte de San Vicente martir. patron de Valencia, y Laburladora burlada.No se conoce con certeza la fecha de composiciOn de La belligera espatiola pero seacepta que fue escrita probablemente entre 1612 y 1615. En 1616 apareci6 en el volumenII del Norte de la poesia espafiola como parte de una colecciOn de comedias de autoresvalencianos publicada por Aurelio Mey. En 1915 José Toribio Medina la incluyO en Doscomedias famosas y un auto sacramental,  basandose en la ediciOn de Mey.171El tftulo, La belligera espaliola, se refiere a dofia Mencia de los Nidos, de quienprimer° tuvimos noticia en el Canto VII de La Araucana. Segtin Ercilla este personaje sedestac6 por su actitud beligerante ante el abandono de la ConcepciOn, ciudad asediada porlos araucanos. En un inflamatorio discurso dofia Mencia instO a la poblaciOn a quedarse adefender sus casas, tierras y bienes hasta el fin. Este personaje reaparece en la crOnica deGOngora Marmolejo172 mas no en las obras de Lobera/Escobar de Ofia o de Suirez de170 Para la controversia sobre la identidad de Ricardo del Tuna vease la introducciOn de Jose Toribio Medinaa La belligera espafiola en Dos comedias famosas y un auto sacramental 115-123.171 Pam nuestro estudio haremos uso de la ediciOn de Mey, fechada en 1616. Todas las citas referentes altexto de la obra serdn tomadas de esta ediciOn.172 La version del cronista G6ngora Marmolejo es la siguiente: "que fue gran lastima ver las mujeres a pieir pasando los dos descalzas, aunque entre ellas hubo una tan valerosa que con animo más de hombre que demujer, con un montante en las manos se puso en la plaza de aquella ciudad diciendoles en general muchosoprobios y palabras de mucho valor; y tales que movieran el animo a cualquier hombre amigo de gloria ode virtud. Mas Villagra no curd de ello, aunque en su presencia le dijo: 'Sefior general, pues vuestra mercedquiere nuestra destrucciOn sin tener respeto a lo mucho que perdemos todos en general, si esta despoblada es165Figueroa. Tanto José Toribio Medina173 como Sydney Jackson Ruffner174 opinan que setrata de un personaje ficticio, puesto que el nombre de doria Mencia de los Nidos noaparece en ninguna de las listas conocidas de esparioles que participaron en el sitio de laConcepci6n.Ricardo del Tuna produce una muy libre (y confusa) dramatizaciOn en tres actos deeste episodio en la que incluye diez personajes araucanos ("Lautaro Indio, Rauco Indio,Guacolda India, Rengo Indio, Gracolano Indio Padre de Guacolda, Pillan Indio Padre deLautaro, Chilcano Indio, Laupi Indio, Fran Indio y Pura Indio criado de Guacolda"[136]), seis esparioles ("Doria Mencia de Nidos, Don Pedro de Villagran, Valdivia General,Bobadilla Capitan y Aluarado" [136]), más "algunos indios de acompariamiento", "algunossoldados, todos esparioles", y "hombres, mujeres y nirios de tropel." (136)Dado que este texto es poco conocido daremos un breve resumen de su argumento.El primer acto se inicia con una demostraci6n de celos por parte de Lautaro al darse cuentaque Rauco, al servicio de Rengo, lleva una carta de su amada Guacolda. Esta aparece enescena, misionera de Rengo y los suyos, quienes escapan al ver a Lautaro. Gracolano yPi11a, padres de Guacolda y Lautaro respectivamente, los encuentran en el momento enque se estan dando explicaciones sobre su mutua fidelidad. Luego entra en escena el indioLaupf anunciando que los araucanos preparan una sublevaciOn general en contra de losesparioles. PiHan le propone a su hijo Lautaro que ayude a Valdivia a lo que 6ste accedegustoso porque asi podra vengarse de Rengo. Nos enteramos, entonces, de que todos losaraucanos presentes estan a favor de los esparioles. La escena siguiente transcurre en elmundo espariol. Pedro de Valdivia se siente inseguro ante la inminencia del prontopor algtin provecho particular que a vuestra merced resulta, vayase vuesa merced en hora buena, que lasmujeres sustentaremos nuestras casas y haciendas, y no dejarnos ansf ir perdidas a las ajenas, sin ver porque, mas de por una nueva que se ha echado por el pueblo, que debe haber salido de algtin hombrecillo sinanimo, y no quiera vuesa merced hacernos en general tan mala obra.' Villagra, como estaba incliunado a irse,aprovech6 poco todo lo que esta seflora, llamada dofia Mencia de los Nidos, dijo, natural de Extremadura, deun pueblo llamado Caceres; que si esta matrona fuera en tiempo de Roma nandaba el mundo y le acaecieracaso semejante, le hicieran templo donde fuera venerada para siempre." GOngora Marmolejo 113-114.173 Jose Toribio Medina. Dos COIT_Q_^leCIi_aR_ITI SaS 123-125.174 Sydney Jackson Ruffner observa, ademas, que Barros Arana, el historiador chileno del siglo XIX,menciona a dofla Mencia en el capftulo dedicado al sitio de la ConcepciOn, citando a Ercilla. Ruffner 158.166encuentro con los nativos en Tucapel y quiere desistir del ataque pero Bobadilla se leopone. El indio Pran, "un Indio de paz alborotado" (145), le comunica a Valdivia que elfuerte de Tucapel ya ha sido arrasado. Se produce el encuentro entre esparioles yaraucanos. En medio del fragor de la lucha Lautaro, motivado por fuertes remordimientos,abandona el bando espariol y vuelve a combatir por los suyos, acciOn en la cual hiere demuerte a Valdivia. Este, en medio de su agonfa, le anuncia a Lautaro que morird atravesadopor una flecha a la vista de su amada Guacolda y que 6sta se casard despues con Rengo, surival.El segundo acto se abre con la presencia de Guacolda que, vestida en traje desoldado espariol, se queja de la falta de amor de Lautaro. Llega Rengo enfurecido puestoque ahora se encuentra en una posici6n de subordinaci6n con respecto a Lautaro que hasido nombrado teniente general del ej8rcito araucano por su destacada labor en la batalla deTucapel. Lautaro aparece en escena lamentandose porque Guacolda se ha ido de su lado,mas los deberes de la guerra requieren su atenciOn. Unos araucanos anuncian la Ilegada delos esparioles por la cuesta de Andalican. Doria Mencia de los Nidos hace su primeraaparici6n en escena acompariada de don Pedro de Villagran. Guacolda, que vieneescapando de Rengo, busca el apoyo de doria Mencia y don Pedro para que la protejan delacoso de que es objeto. Rengo quiere entablar lucha con doria Mencia pero desiste para ir ala zaga de Guacolda que ha escapado nuevamente. En este momento llega el soldadoAlvarado y comunica la derrota sufrida por Francisco de Villagran en las cercanlas de laConcepciOn, en tanto se escucha el rumor creciente de la gente abandonando la ciudad.Doria Mencia recita su arenga en la que incita a la poblaciOn a que vuelvan a sus hogares.Los araucanos intervienen en la escena acompariados por un dragon alado que les exhorta aseguir en la lucha, mas huyen despavoridos ante la visiOn de Nuestra Senora de laConcepci6n deteniendo a Lautaro. El segundo acto termina despu6s de esta derrota de losaraucanos. La Ultima imagen presenta a doria Mencia con el bastOn de mando en mano, elcual le ha sido entregado por el pueblo tras proclamarla como su Wen167El tercer acto se inicia con una escena amorosa entre doria Mencia y don Pedro.Esta se niega a los avances de don Pedro si bien reconoce cierta atracciOn hacia 61. Rengoaparece en escena y, motivado por los celos y por su deseo de vengarse de Lautaro, ofrecesus servicios a doria Mencia para ayudarle a adentrarse en territorio araucano. TantoLautaro como Guacolda "ven", por separado, imagenes que representan la muerte deLautaro, lo que provoca gran temor en Guacolda y recelo en Lautaro. A continuaci6n selleva a cabo el asalto al fuerte espaliol donde, en efecto, Lautaro muere atravesado por unalanza, cumpliendose as1 la profecla que hiciera Valdivia. Guacolda, desesperada, intentasuicidarse mas dos soldados espalioles, que luego se la disputan, logran evitarlo. DoriaMencia la salva de esta nueva situaciOn y decide casarla con Rengo, lo que Guacolda acatajurando para si matar a su nuevo esposo para vengarse de la muerte de Lautaro. DonaMencia acepta finalmente a don Pedro, cuyo comportamiento en el campo de batalla hademostrado su valentia, escena con que se da fin a la obra.José Toribio Medina y Sydney Jackson Ruffner han tratado en detalle el tema deArauco en el teatro del Siglo de Oro, mas se han limitado al estudio de fuentes y a larecuperaciOn histOrica en los textos dramaticos. Este Ultimo punto ha servido de criteriopara determinar el valor literario de esta obra. Asi por ejemplo, José Toribio Medina opinaque La belligera espanola tiene una "trama casi infantil" que no se ajusta lo suficiente a loshechos histOricos seglin los narrara Ercilla en La Araucana, considerando como"inverosimilitudes"175 las aportaciones originales del autor. Esta posici6n refleja unaaproximaciOn crftica muy limitada y superficial puesto que se confina al analisis del textodramatic° solo al nivel de la fabula176 y, desde este punto de vista, establece comoparametro valorativo la relaciOn de igualdad entre la historia narrada y la forma en que 6sta175 Medina. Dos comedias famosas 76, 80.176 Utilizamos aqui el concepto de fdbula en su funci6n doble de significante (la forma de la narraci6n) ysignificado (la historia narrada). Para los criticos mencionados debe haber una absoluta correspondenciaentre ambas. Pavis 210-217.168esti narrada. Es por eso que Medina no puede aceptar la inclusion del mensaje escrito en laprimera escena:"Como accidentes de esta trama casi infantil, se ve en primer acto aLautaro, celoso de la que ama al sorprender en poder de Rauco,confidente de Rengo, un papel que Guacolda le envia: inverosimilitudchocante y que sin esfuerzo hubiera podido evitarse, reemplazando, porejemplo, la carta por alguno de los medios de que los indios usaban paracorresponderse entre sf." 177El analisis de Sydney Jackson Ruffner sigue la aproximaciOn de Medina, es decir,su comentario se limita a citar fuentes, describir las obras y confirmar la historicidad dehechos y personajes, de modo que no es de sorprender que llegue a similar conclusiOn:"De Tuna's version of the siege and Doria Mencla's heroic efforts to defend the city ofConcepci6n is at considerable variance with the poem as a resume of the action of the playwill confirm."178Nuestra aproximaci6n al texto aprovechard el aporte hecho por estos crfticos encuanto a la investigaciOn minuciosa y detallada de los elementos que intervinieron en lacreaciOn de esta obra. Sin embargo, lo que para estos estudiosos es cuestionable (la faltade historicidad), es precisamente lo que nos interesa investigar, puesto que tanto laselecciOn del motivo araucano como el libre manejo que hace el autor del hecho histOricoson indicativos de su percepciOn de este mundo.Una primera lectura de la obra ya pone en evidencia cuan libre es la dramatizaci6nhecha por Ricardo del Tuna de los eventos ocurridos en Chile en la epoca. De hecho, loUnico histOricamente rescatable son algunos de los personajes y el contexto, muy vago, delas guerras de Arauco. De partida esto indica que el propOsito del autor no es elaborar unaversion hist6ricamente "verdadera" sino aprovechar el potencial dramatic° de un eventoparticular (en este caso ficticio tambien) para crear una nueva obra cuya significaciOn, comoveremos, dista mucho de la de La Araucana. Es asi como en el caso de La bellfgera177 Medina. Dos comedias famosas 76.178 Ruffner 150.169espaliola el nivel novelesco, dado por el conflict° amoroso creado por el triangulo Lautaro,Guacolda, Rengo, predomina sobre el documental determinado por la circunstanciahistOrica de las guerras de Arauco. El resultado es, como acertadamente seiiala FaustaAntonucci, una comedia que "se queda a mitad del camino entre un drama de hechosfamosos (con las batallas, las hazailas y los milagros necesarios) y una comedia deenredo."179El hecho dramatic° que enlaza ambos niveles (hist6rico y novelesco) es la profecia(invenciOn de Tuna) hecha por Pedro de Valdivia poco antes de morir a finales del primeracto. En efecto, todas las acciones de los dos actos siguientes estan encaminadas a crear lascondiciones para que esta se cumpla: Lautaro muere atravesado por una lanza enpresencia de Guacolda y esta se convierte en la esposa de Rengo, su rival acerrimo. Eltrasfondo de las guerras de Arauco y su desarrollo en la obra proporcionan un marco deverosimilitud para el cumplimiento de una parte del mai augurio; la participaciOn activa enla guerra implica un riesgo permanente de perder la vida. En cuanto al casamiento deGuacolda con Rengo cabe tambien dentro de los marcos posibles de la realidad de la epocagracias al poder que le ha sido conferido a dotla Mencla por su pueblo.Dentro de esta estructura, predeterminada por el vaticinio de Valdivia, se presentauna vision extremadamente violenta del mundo chileno de la epoca. El contexto de la guerrade por sf tiene esta connotaciOn, mas no se trata sOlo de la violencia desencadenada por elconflicto belie° sino tambien de la provocada por motivos personales, ajenos a la coyunturahistOrica. Esta conducta encuentra su expresiOn en las situaciones, palabras y acciones delos personajes, ya sea como parte de un grupo o como individuos.El primer acto esta marcado por dos situaciones conflictivas (el triangulo amoroso[Lautaro/Guacolda/Rengo] y la muerte de Valdivia) en las que se define individualmente a179 Fausta Antonucci, "El indio americano y la conquista de America en las comedias impresas de temaaraucano (1616-1665)," Relaciones literarias entre Espaila y America en los siglos XVI y XVII. ColecciOnConmemorativa Ouinto Centenario del Encuentro de dos mundos. Coor. Isla Campbell (Mexico:Universidad AutOnima de Ciudad Juarez, 1992) 26.170los personajes araucanos. El desarrollo de la primera de ellas determina la personalidad delos tres personajes envueltos en el triangulo, en tanto que el de la segunda introduce elconflicto espaiioles/araucanos. Los protagonistas nativos masculinos, Lautaro y Rengo, secaracterizan por ser extremadamente violentos, impetuosos y faltos de conviccionespolfticas, estando 6stas supeditadas a sus pasiones personales. Ya en la primera escena delprimer acto nos encontramos ante una situaciOn de agresi6n verbal y fisica indicadora de lapersonalidad de Lautaro:Laut.^Suelta aleuoso.Rau.^Quien eres?Laut.^Soy quien pone en residenciaa quien mina la innocienciade tan honestas mugeres.Soy quien piensa hazer estragode ti, aunque los cielos pises;y soy, si eres casto Vlises,otra Circe, o Lothofago.Rau.^^Se quien seas, que el papelno me has de sacar a bozes;Lau.^Pues como esta en tu manoestuviera en tus entrafias,o en las de aquestas montafias,o en las del mar inhumano"Dale un puntapie, y echale a rodar, sacandole el papel de las manos"(139r)Este intercambio apasionado e insolente, ademas de establecer la falta de cohesi6nen el bando araucano, deja entrever el caracter impetuoso de Lautaro. La vehemencia desus palabras y acciones aumenta la importancia del mensaje que, ante la menci6n de laminada "innociencia de tan honestas mujeres" sugiere el conflicto de naturaleza amorosa.Su equivocaciOn sobre el contenido del mensaje escrito en el papel establece el enredo ytambiën refleja otras facetas de su catheter:Rauc.^Valgame el Cielo que furia,el me defienda de ti.Laut.^Mas defiendase el a siSi acaso a Lautaro injuria. (139r)171Los celos extremos de Lautaro le llevan a desafiar lo sobrenatural. Esta actitud esimperdonable puesto que, dentro del c6digo religioso y moral de la Espaiia de la epoca,implica una transgresiOn conciente al imperativo del temor a Dios. Este es un ejemplotipico de la imposici6n del discurso cristiano como parametro definidor del mundoaraucano.Lautaro, ademas, se une a Valdivia no por una decision tomada como consecuenciade su posiciOn polftica sino guiado por los celos:"Con gusto al Espaiiol sigo,y voy contra mi nacion;porque assi tendre ocasionde dar a Rengo castigode su loca pretension." (144r)Para Lautaro, entonces, la razOn de amor se antepone a la lealtad a la patria. Comovemos, el tema de los celos de Lautaro, ya sugerido en la obra de Avila, ha sido rescatado yelaborado más profundamente por Tuna. Mas, la falta que definitivamente condena aLautaro es la traiciOn cometida a Valdivia que culmina con el asesinato premeditado de este"Toma una langa del suelo, donde ha de estar ya para este efeto.Esta lanca abrira camino luegopor el infame pecho que me trwcoa ser hoy desta tierra ardiente fuego,con ser tiemo pimpollo que produxo." (146r)Si bien "el infame pecho" se refiere a Valdivia, de quien Lautaro fuera un tiemposervidor, por extension se reconoce la naturaleza pacffica de los araucanos "demos comopimpollos" y se culpa a la Conquista por haber alterado ese orden convirtiendolos en"ardiente fuego". Estos versos son de particular inter& ya que es la Unica instancia en todala obra en que el autor se refiere explicitamente a la significaciOn de la Conquista para losnativos. El personaje de Rengo se introduce en una situaciOn Mica entre los mismos172nativos: "Vase Lautaro por donde se metieron los Indios que lleuauan a Guacolda, y por lapuerta que salieron, despues de muchas bozes sale Rengo retirandose de vna tropa deIndios que vienen acuchillandole." (141a) Más adelante se dice en la acotaciOn: "Rehaseseen medio del Teatro, y hazeles retraher" (141a) y por fin la escena termina cuando Rengo"Acabalos de meter por las puertas por donde salieron." (141a) Los comentarios durante elencuentro apoyan la imagen de un Rengo fiero como el propio dios araucano, "rayo delCielo" (141a) o "el mismo Eponamon"18° (141a), temido por los otros indios pues "todoArauco junto no tendra contra el poder." (141a) Su crueldad se manifiesta másprofundamente con el secuestro a Guacolda, acciOn demostrativa, ademas, de un caractercaprichoso y regido por las bajas pasiones.Rengo tambien traiciona a los suyos y ofrece sus servicios a doria Mencia (en elacto tercero). Como en el caso de Lautaro, su decision no obedece a razones polfticas sinopersonales. Lo que a Rengo le interesa no es la suerte del pueblo araucano o espariol, sinodeshacerse de su rival para obtener a Guacolda. Este vuelco en la actitud de Rengoresponde, ademds, a la lOgica interna de la obra, puesto que para que doria Mencia tenga elpoder de dare a Guacolda como esposa, deben estar ambos bajo su amparo.La introducciOn del personaje de Guacolda ocurre en el contexto de su secuestro,situackin que perfila ya su papel de victima que se mantendra constante en lo que resta de laobra. Ella es el tinico personaje puro y constante (amante y fiel a su compariero) en unmundo dominado por los conflictos belicos e interpersonales. ParadOjicamente, esgeneradora de conflictos: es por ella que tanto Lautaro como Rengo se convierten entraidores a su patria y es por ella que hermano se vuelve contra hermano. Sin embargo, esclaramente victima de las circunstancias. Ha perdido el honor al abandonar la casa de supadre, sufre los celos infundados de Lautaro, la persecuciOn y rapto de Rengo, la casiviolaciOn a manos de dos soldados esparioles, y el casamiento obligado con su peor180 Aqui Eponamrin es el dios de los araucanos, como tambien en la obra de Ofia. Sin embargo, laverdadera deidad de los araucanos es Pillan. Cabe notar, ademäs, que en esta obra ha habido undesplazamiento de este nombre, puesto que Tuna le ha dado el nombre de Pillân al padre de Lautaro.173enemigo. Este doble papel de victima y culpable apoya la dualidad inherente a estepersonaje como generador y recipiente de la acciOn dramatica.La relaciOn araucanos/esparioles se menciona por primera vez en la segunda mitaddel primer acto mediante la intervenciOn de Laupi, cuya larga tirada sittla al espectador en elcontexto hist6rico de las guerras de Arauco. En cuanto a la presencia del mundo espariol enel primer acto, esta definida por la muerte de Valdivia, indispensable para el desarrollo deltema del presagio, motivo estructurador de los dos actos restantes. El autor retoma lacaracterizaciOn hecha de Valdivia en los textos estudiados con anterioridad, destacando soloun aspecto de su personalidad. En efecto, el personaje de Valdivia esta apenas esbozadosiendo la codicia el tinico rasgo que lo define:"Sin duda fuerte comparieros miosde hauerse el gran Arauco rebeladocausa mis culpas son, y desuarios,que tengo al alto Dios muy indignado.Quisiera yo ser mar, las minas rios,y que en mi casa huuieran desaguado;tal ha sido hasta agora mi cudicia,tiempla el rigor mi Dios de tu justicia." (144r)Esta reducciOn de Valdivia como ser codicioso es significativa, puesto que implicasu vulnerabilidad ante el "rigor" de la justicia divina como justo castigo a su falta, extremaen este caso pues le cuesta la vida. Sin embargo, el reconocimiento autocrftico de su codiciacomo la causa de la sublevaciOn araucana suaviza su culpabilidad y, dentro del contextoreligioso de la 6poca, sugiere su redenciOn. Esta se confirma con las palabras pronunciadasal verse herido de muerte:"Mi codicia siempre hambrientade adquirir, y atesorar,en esto hauia de parar,en vano doy en la cuentaQuando a Dios la voy a dar." (146r)El tema de la premonici6n se introduce por primera vez ante la imagen macabrasugerida por la acotaciOn: "descubrense tres cabecas clauadas en las puntas de tres ramas174de vn arbol" (144a) que atemoriza a Valdivia quien la entiende como presagio de su propiamuerte:"Mas que es esto, no son los que miramospor fruta de aquel arbol mal lograda,el arbol que a esta fi-uta nos combidadize que nadie escapara con vida." (144r)El paralelo establecido con el arbol paradisfaco del Bien y del Mal ("el arbol que aesta fruta nos combida") refuerza el tono agorero de la escena. En efecto, todos losesparioles moriran en el encuentro que tendrá lugar a continuaciOn. Se establece, asi, laclaridad premonitoria de Valdivia, de modo que cuando pronostica el futuro de Lautaro seespera que este presagio tambien se cumpla. La muerte de Valdivia en batalla181 implica,ademas, el momentaneo triunfo de los araucanos y confirma el caracter cruel y belicoso deLautaro condensado en la frase "Yo confieso que la mano/ me dexo el golpe sabrosa"(147 a).181 La representaciOn de la batalla en que muere el gobemador espanol es un excelente ejemplo de laescenificaci6n de la agresividad fisica entre grupos. Para lograr la impresiOn de masa en escena el autor sevale de numerosas t6..cnicas que podemos detectar en el texto didasalico. Estando los espanoles en escena seoye "alarido de gente, y ruydo de caxas, y los Espatioles se alborotan" (145r) con lo que se da inicio a labatalla. Las acotaciones siguientes, muy seguidas una tras otra, se refieren fundamentalmente a sonidos ymovi m lentos:"Vanse todos, y suena por vn rato las caxas y trompetas, y salen dos, o tresEspatioles retirandose de otros tantos Indios" (145r)"Meten los Indios a los Espatioles por la otra puerta, buelue el ruydo de caxas, ytrompetas, y en cesando salen Valdiuia, Lautaro, y dos, o tres Indios que aun nohayan salido" (145r)"Buelue el rumor de las caxas" (146a)"Vase cada qual por su puerta, y prosigue el ruydo, y salen despues dos, o tres Indiosretirandose de otros tantos Espatioles" (146a)"Metenlos por la otra puerta, buelue el ruydo, y luego dizen de adentro" (146a)Como vemos, el mimero de actores en escena es minim° (seis a lo más) pero el ruido desde dentroimplica que hay muchos más que no podemos ver, debiendo contentamos con aqudllos que entran y salencontinuamente como un muestrario de lo que esti sucediendo dentro del escenario. Las referencias ydescripciones hablaclas de los que van cayendo, las amenazas proferidas y las acusaciones entre ambos bandosrefuerzan la virulencia del enfrentamiento.175El segundo acto esti estructurado como el primer°. En la primera parte se continuael desarrollo del conflicto amoroso caracterizado aqui por la imposibilidad del encuentroentre Guacolda y Lautaro debido al acoso constante de que la joven, ahora vestida dehombre espariol, es objeto por parte de Rauco y Rengo y que la obliga a escapar sin poderacudir a las citas con su amado, exacerbando los celos de 6ste. La segunda parte delsegundo acto retoma el conflicto Mica Es reciën entonces que se introduce la figura de "labelligera espariola," doria Mencia de los Nidos vestida "de monte" (150a), mujer fuera de locomtin, como ella misma lo reconoce:"No hay dulce voz, no hay accdtoaunque el suerio me interrompaque me de mayor contento,que el de vna bastarda trompa,o militar instrumento.El olor que a mi sentidomas lisongea, y suspende,no es del ambar escogido,mas del salitre en quien prendeel fuego siempre atrevido.Y en suma aquesta corteza,o esta femenil flaquezacubre vn valor tan estrario,que sin duda tomo engarioen mi la naturaleza." (150a)Su presencia en traje de caza y su parlamento introductorio revelan a la "mujervaronil," personaje femenino prototipico de la comedia espariola del siglo XVII. DawnSmith apunta cOmo estas mujeres muestran su independencia "either by simply playinghard to get, or by dazzling their male admirers with their beauty, courage and strength, andby their skill as huntresses -qualities which, in an extreme form, are embodied in the figureof the Amazon."182 Todas estas cualidades estan condensadas en doria Mencia. Mujer de"hermoso agradable ser" (150r) hace de la carrera militar el eje de su vida, inclusosubordinando lo personal por su compromiso a la causa de la Conquista. Es por este182 Dawn L. Smith, "Introduction: The Perception of Women in the Spanish Comedia," The Perceptionof Women in Spanish Theater of the Golden Age,  Anita K. Stoll and Dawn L. Smith, eds. (London:Bucknell UP, 1991) 18.176motivo que no puede aceptar los requiebros de don Pedro de Villagran pues, segtin ella, elamor distrae de la guerra y, ademas, embrutece, como le explica a don Pedro que le sucedi6a Anibal a quien el amor "le tomo/ de hombre en un bruto animal." (15(k) Es decir, lainterferencia de los sentimientos individuales en los asuntos militares socava la efectividadde estos tiltimos. Vemos, entonces, que la incompatibilidad entre el amor y el deber a lapatria, tOpico que define la actitud espariola en las obras de Oria, Suarez de Figueroa yGaspar de Avila, tambien se repite en el caso de La belligera espariola.Historia y ficci6n convergen en el primer encuentro, fugaz y violento, entreGuacolda, Rengo, doria Mencia y don Pedro. El autor establece explicitamente laseparaci6n entre ambas en la reacci6n de estos dos esparioles al episodio:D. Me.D. Pe.D. Me.Has visto tal en tus dias?Libro de Caualleriasme parece esta espesura,y este suceso auentura.Dizes bien. (151a)La comparaciOn con un libro de caballerfas hace eco a la vision idealizada de las hazarias delos conquistadores que se tenia en la 6poca, a la que de seguro contribuyeron tanto losrelatos orales como las cr6nicas y poemas de Ercilla y Oria.La identificaciOn de doria Mencia como heroina se produce tras la derrota de laConcepciOn y el abandon° masivo de la misma descritos por Alvarado:Alua.^Sin duda que la Ciudaddesamparan ya, temiendodel Barbaro la crueldad;Miran hasia el vestuario.No yes como van subiendopor el monte?D.Men. Hay tal maldad.Alua.^No yes los tristes vezinoscomo de ropa cargadosYes los hijos tiernecilloscolgar de matemos pechos177No yes luchar con la edadal otro viejo cansado." (152 a-r)La intensidad del momento esta reforzada por la repeticiOn del verbo "ver" que tienepor objeto convencer de la veracidad de lo que se relata. Lo anticipado se materializa con lapresencia de la masa en escena tal como se habia descrito anteriormente: "Salen en tropelmugeres, ninos, y hombres, cargados de vestidos, y halajas, y las mugeres con nirios enlos bragos." (152r) Ante esta situaciOn critica doria Mencia da muestras de su integridad ybravura exhortando al pueblo a volver a su ciudad e invocando la ayuda de la Virgen:"La Virgen de quien toma el apellidoesta Ciudad, por mi palabra ofreceampararla del barb aro atreuido,pues de su Concepcion nombre merece.Que si al que su pureza ha defendidocomo a Illefonso, tanto le engrandece,no querra permitir que nadie asombrea quien de su pureza tiene el nombre.Y porque echeys de ver la fe que tengoen la Virgen de culpa preseruada,con ser flaca muger, ya me preuengoa gouernar la cortadora espada.Mirad si este es milagro, pues yo vengoa dar animo a gente tan osada;y pues el vn milagro llama al otro,y os guia vna muger, espera esse otro." (153)La escena del discurso (48 versos endecasflabos en total) pronunciado por doriaMencia es una duplicaciOn de la de la exhortaciOn pronunciada por Lautaro a los suyos en elprimer acto y tiene el efecto de igualar a ambos personajes en cuanto al poder que ejercen ensus respectivos campos, de manera que el enfrentamiento entre ellos en el tercer acto tendralugar en igualdad de condiciones.183183 Cabe destacar como algunos aspectos de la escena de la arenga de dofia Mencia son una repeticiOn de lade la arenga de Lautaro en el primer acto. El lider araucano se dirige (en 39 versos endecasilabos) a unamasa que, como en caso de dofia Mencia, no esti presente en escena. Dice la acotaciOn: "Sale Lautaro solo,y mirando asia el Vestuario dize" (146a), mas a medida que el discurso avanza "Van saliendo poco a pocoalgunos Indios a las vozes de Lautaro" (146a). Finalmente, ofreciendose 61 mismo como ejemplo, toma lalanza y renueva el ataque seguido por sus compatriotas.178El encuentro belico que sigue a la arenga de la belligera espariola, y que tiene lugaren la ciudad de la ConcepciOn, introduce el elemento sobrenatural y con ello la motivaciOnreligiosa legitimadora de la causa espariola. La presencia de EponamOn es anticipada poralgunos araucanos:[Indio]2. Que tempestad tan funesta.[Indio]3. Que desfrenados bramidos.Lau. Inaudita cosa es esta[Indio] 1. Que baladros.[Indio12. Mas que aullidosaturden esta floresta.Parecese en los ayres vn dragon alado vomitando fuego y humo, yhoyese vna voz que dize..Epo.^Yo soy vuestro Eponamonque dudays, que os encogeys,acometed pues teneyspor la fi-ente la ocasion. (153r)La connotaciOn negativa de la apariciOn en escena de la deidad araucana esreafirmada por el contraste presentado por el opuesto:2.^Vn bulto es el que deciendeen luz, y hermosura raro.Muestrase nuestra Sefiora de la Concepcion en los ayres, rodeada de susvirtudes, hauiendo precedido musica muy suaue.Virgen. Adonde con tal crueldadcaminas Barbaro ciego?Bueluete Lautaro luego,no ofendas a mi Ciudad.Que Dios les da a sus Christianosmando sobre ti, y aduierte,que en no haziendolo la muertete esta esperando en sus manos. (154a)La presencia de la Virgen milagrosa confirma a doria Mencia en su posiciOn delider, pero ademas cumple la funci6n de recoger el motivo del presagio de la muerte deLautaro. Asi, a la premoniciOn de Valdivia se suma la advertencia de la Virgen, de maneraque tanto el primer acto como el segundo concluyen con una amenaza a la vida de Lautaro,179motivo que mantiene la tensiOn dramatica de la obra. El augurio adquiere mayor fuerza porla inclusion del elemento sacro. Es decir, no es s6lo Valdivia quien advierte a Lautarosobre su futuro aciago, sino tambien la Virgen.El tercer acto, como los dos anteriores, se inicia con una situaciOn sentimental, estavez entre don Pedro y dofia Mencla. Sin embargo, es sOlo un breve prearnbulo a un actodominado por la violencia encarnizada que culmina con la muerte de Lautaro. El presagiocomo tema se intensifica en el tercer acto de modo que todas las situaciones estan ligadas ael. El giro en la suerte de Lautaro en el campo belico se transforma para 61 en simbolo desu triste fin. Es asf como internreta su fracaso al no poder veneer a su enemigo Rengo:"Que no acierte con el Fuerteestando tan cerca del,y en yez de topar con eltopo anuncios de la muerte.Todos son tristes agueros,todas son funestas aues;todos son tormentos graues,todos son espantos fieros.Ya el cabello se me erizasin que yea la ocasion,ya apretado el coraconcon faltos me atemoriza.Que ha de ser esto?" (159r)Esta es la primera instancia en que vemos a Lautaro dudoso y temeroso acerca desu futuro, temor confirmado por la apariciOn en escena de la muerte flechandole: Correnvna cortina, y descubrese vna muerte que le esta flechando vna flecha." (159r) LarepresentaciOn de esta imagen mental confirma la suerte cruel de Lautaro quien se rebelaatacando fisicamente la figura, mas 6sta se hunde y desaparece. El temor del jovenaraucano se torna en desaffo contra los dioses, conducta que lo condena definitivamente aun destino imposible de eludir:"En tu cueua me has de ver,y ella de tu sangre friase vera regada, embia,embia todo el poderDel Infierno contra mi;180que ni a Rengo le darasa Guacolda, ni podraslibrarte Phiton de mi." (159r)La imagen de la muerte de Lautaro flechado se repite en la escena siguiente. En estaocasiOn se le presenta solo a Guacolda: "Estan diuertidos todos mirando hasia vna parte yotra, y Guacolda hasia la que esta vna traboya en que aparece Lautaro atrauesado de vnaflecha, lo que ye solo Guacolda" (160a). La fuerza del presagio aumenta progresivamentemediante la repeticiOn de que ha sido objeto, hasta culminar con la concretizaciOn de loanunciado. A la muerte de Lautaro, Guacolda, en cuyos brazos ha fallecido, quiere seguirel mismo destino de su amado, mas el suicidio (condenable y tema prohibido en el teatroespaliol de la epoca) es evitado dando ocasiOn a una situaciOn igualmente extrema en la cualdos espafioles que la han encontrado desolada intentan batirse a duelo por poseerla. LaintervenciOn de dofia Mencia la libra de tal suerte, mas dandola en matrimonio a Rengocompleta el agiiero de Valdivia.El autor, como hemos visto, presta singular atenciOn a la caracterizaciOn individual,en detrimento de la presentaciOn de los espanoles y nativos como grupos antagonistas.Esto es particularmente notable en el caso del mundo americano; asi, por ejemplo, laexaltaciOn de lo exOtico (practicas rituales, guerreras y religiosas) que encontramos en lasobras de Lope y Gaspar de Avila estan, con la excepciOn de la apariciOn de EponamOn,totalmente ausentes en la obra de Ricardo del Tuna.El tftulo de la obra de este aim° indica que su centro es el de una protagonistafuerte. Al respecto Fausta Antonucci sefiala que dofia Mencia "es la Unica que combate porunos 'valores' (religiOn, honra, amor a la patria) que hablan sido olvidados por el codiciosoValdivia. -184 Sin embargo, si bien es dofia Mencia quien al mando de los espafiolesderrota a Lautaro y es ella quien entrega a Guacolda a Rengo por esposa, no es el personajesobre el que recae el peso de la acciOn dramatica. La caracterizaciOn de dolia Mencia como184 Antonucci 26.181perfecta militar, totalmente dedicada a la causa espariola en oposiciOn a un mundorepresentado como negativo y ca6tico, si bien apoya y justifica el derecho a la Conquista,determina una uniformidad de comportamiento resultante en un personaje disminuido encomparaciOn con la complejidad de los personajes araucanos de Lautaro y Guacolda(protagonistas en el nivel ficcional y antagonistas en el nivel histOrico). La mayor riquezade estos dos tiltimos es explicable por el predominio de la lima ficcional que contrarresta lalinea histOrica.Lautaro, a pesar de estar representado negativamente, muestra gran variedad desentimientos (ira, pasiOn, amor, celos, etc.) que determinan su comportamiento (desaffo,crueldad, rebeldia, arrogancia, etc.). La fuerza del augurio le convierte en piezafundamental de la trama, ariadiendole una nueva dimension a su personaje. Su posiciOn delider, ademas, lo iguala a doria Mencia, convirti6ndolo en su antagonista principal.Sin embargo, incluso la figura de Lautaro queda oscurecida por la de Guacolda.Como consecuencia la obra queda definida por la presencia de dos mujeres en oposici6npor pertenecer a bandos opuestos. Ambos personajes estan representados de acuerdo amodelos prototipicos ideales: dorm Mencia como la "mujer varOn", Integra y valiente,capaz de sobrepasar a los hombres como lider, y, Guacolda como la mujer victima, fiel ysufriente. Mas, si el propOsito del autor era crear una obra de enredo, fracasOrotundamente puesto que 6ste no es el centro de la obra (se resuelve a principios delsegundo acto). Tampoco se la puede calificar como comedia de hechos famosos (a pesarde los numerosos encuentros bëlicos descritos) debido al deslucido papel de la protagonistaespariola.En definitiva, tal como hiciera Gaspar de Avila, del Tuna utiliza el trasfondo de laconquista chilena para crear una pieza dramatica dentro de las convenciones teatralespropias de la 6poca. La belligera espatiola explora los tOpicos del amor, el honor, lavalentia, asf como el triunfo del bien sobre el mal. En este sentido el mal esta claramenterepresentado por el mundo araucano dominado por la traiciOn a la patria, las bajas pasiones182y la adoraciOn de falsos idolos, todas ellas actitudes condenables en el contexto de laideologia dominante. La reducciOn de los araucanos a "copias" de personajes prototipodeterminados por la ideologia hegemOnica, sumada a la elipsis latera1185 con respecto alsujeto americano y su entorno, indican la falta de reconocimiento del "otro" por parte delautor. Para 6ste, la gesta araucana solo tiene inter& por su potencial dramatico; de aquique su apropiaciOn de este mundo sea iinicamente en estos terminos. Debemos ailadir,tambien, que con La belligera espaliola Ricardo del Tuna se suma a la larga lista de autorescuya identificaciOn sistematica del mundo araucano con lo "indeseable" contribuy6 a lacon solidaciOn del estereotipo americano.185 El termino elipsis lateral ha sido utilizado por Genette para explicar el proceso mecliante el cual unelemento se omite de la narraci6n no mediante un salto temporal sino por un proceso de selecciOn. Estaausencia de dicho elemento en el texto es de por sf significativa, porque atrae la atenciOn del receptor por elsimple hecho de no estar allf. Vease Gerard Genette, Narrative Discourse: An essay in Method,  trans. JaneE. Lewin (Ithaca: Cornell UP, 1980) 52. Para un estudio detallado al respect° en relaciOn con el teatro delsiglo de oro espafiol vease, Mary S. Gossy, The Untold Story. Women and Theory in Golden Age Texts,(Ann Arbor: U of Michigan P, 1989).183Capitulo XILuis de Belmonte Bermtidez y colaboradores. Algunas hazaiias de las muchas dedon Garcia Hurtado de Mendoza. Marques de Caliete.Esta obra fue encargada por don Juan Andres Hurtado de Mendoza, hijo de donGarcia, a don Luis de Belmonte BermUdez. En 1605 este dramaturgo habia conocido a donGarcia durante su virreinato en el Pern. Belmonte solicitO la ayuda de otros poetas parallevar a cabo la comisi6n, logrando la colaboraciOn de los ocho "famosos ingenios"siguientes: Antonio Mira de Amescua (260 versos), el Conde de Basto (144 versos), JuanRuiz de AlarcOn (367 versos), Luis Velez de Guevara (372 versos), Fernando de Ludetia(163 versos), Jacinto de Herrera (352 versos), Diego de Villegas (230 versos) y Guilt& deCastro (344 versos). Belmonte contribuy6 con la mayor parte, consistente en unadedicatoria al hijo de don Garcia, una al lector, los tiltimos 813 versos del primer acto y losUltimos 150 del tercero.La obra se represent6 por primera vez en 1622 con mucha pompa y riqueza dedecorados. El mismo alio apareciO en Madrid una impresiOn muy lujosa del texto, hechapor Diego Flamenco, que se encuentra hoy en la Biblioteca Nacional de Madrid. Laprimera edici6n moderna se public6 en 1866 formando parte de la colecciOn de obras deRuiz de AlarcOn recopiladas por Hartzenbusch. Se encuentra tambien en el tomo XX de laBiblioteca de Autores Espaiioles (Madrid, 1951), en el tomo III de las obras de Guillen deCastro editadas por E. Julia Martinez (Madrid, 1927), y en el tomo III de las Obrascompletas de Juan Ruiz de AlarcOn, con ediciOn y notas de Agustin Millares Carlo(1957).186Segtin José Toribio Medina, los autores de Algunas hazafias... se basaronfundamentalmente en el poema de Ercilla.187 Sydney Jackson Ruffner comparte la186 Para nuestro estudio haremos uso de la ediciOn de Millares Carlo (Mexico: Fondo de culturaeconOmica, 1957) vol. 3, 539-628. De aqui en adelante todas las citas serail de esta ediciOn.187 Medina Dos comedias famosas 87.184opini6n de Medina reconociendo ademas la influencia de las obras de Oria y Suarez deFigueroa como fuentes de datos, tanto histOricos como ficticios.188 En un estudio másreciente Fausta Antonucci reconoce la influencia de Ercilla y considera minim° el aporte deOria.189 En nuestra opiniOn, la cantidad de situaciones casi calcadas del Arauco domadode Lope que encontramos en Al ut_g_201aa_lazati ... nos lleva a concluir que los autores sebasaron casi exclusivamente en dicha obra desplazando hacia la persona de don Garcia elenfasis de la fuerte presencia araucana en la creaciOn de Lope.En el analisis de Algunas hazarias... deben considerarse, pues, dos factoresdeterminantes: el caracter apologetic° y la autoria mtiltiple. Ambos imponen restriccionesque alteran el producto final; al primero se debe que la obra sea un compendio de escenasy desarrollo de temas destinados a ensalzar la figura de don Garcia, en tanto que elsegundo resulta en una obra estructurada como un "mosaico", cuyas piezas, si bien cabendentro de un patrOn intencional y argumental comiln, difieren unas de otras. EstafragmentaciOn resta coherencia al nivel de la fabula, resultando en una pieza pobrementeestnicturada. Dada esta incoherencia, a pesar de ser una obra poco conocida, no creemosoportuno dar aqui un resumen de ella y en el estudio textual de la misma nos limitaremos adestacar los motivos más relevantes.Como el titulo indica, la obra canta la gesta de don Garcia en Chile. Los personajes("personas" segim la didascalia) que participan en la obra son cinco "esparioles" ("ElMarques, Don Felipe de Mendoza, su hermano, Reinoso, maese de campo, Rebolledo,alferez, ChilindrOn, soldado, gracioso") "y otros soldados esparioles," junto con doce"indios" ("Caupolican, general, Rengo, Tucapel, Colocolo, viejo, Orompello, Leocotan,mAgico, Galvarino, Coquin, indio, gracioso, Nacol, Gualeva, Guacolda, Quidora") "yotros indios soldados."188 Ruffner 175-177.189 Antonucci 32.185Los primeros 260 versos de la primera jornada, de Mira de Amescua, introducen alptiblico en el ambito araucano en cuatro escenas, separadas por la intervenciOn de dos corosde milsica que, siguiendo el modelo griego, resumen y comentan sobre el tema recidnrepresentado en el escenario, pero que, ademas, forman parte integral de la celebraciOnritual en que estan participando los araucanos. Asi, en la primera intervenciOn de los corosse menciona la muerte de Valdivia y Villagran y la posiciOn ofensiva de Arauco; en lasegunda se comenta sobre los atributos guerreros de Tucapel y Rengo, en tanto que en latercera se repite lo dicho en la primera, cerrando la circularidad del rito. En esta escena seestablecen, ademas, las relaciones amorosas entre los nativos: Caupolican/Gualeva,Tucapel/Quidora y Rengo/Guacolda.Para el espectador espatiol la introducci6n del mundo araucano participandoactivamente en un ritual celebrativo satisface la curiosidad por lo exOtico. Con estepropOsito el autor dota arbitrariamente de simbolismo a elementos tales como plumas,guirnaldas y competiciones de tiro al blanco. Estos coexisten con otras formas rituales queforman pane de la conciencia colectiva del pablico de la epoca. En efecto, la celebraciOnculmina con la libaciOn de la sangre de Caupolican, ceremonia que ya hemos visto enArauco domado y en El gobernador prudente.  Como en las versiones anteriores el lideraraucano "hace que se rompe el brazo con una daga,y sale sangre, que cae en el casco"(544) que no es otro que la calavera de Valdivia; todos los indios beben de la sangre deCaupolican para recibir pane de su bravura y coraje. La seriedad y solemnidad de estaescena, sin embargo, es subvertida por la intervenciOn del gracioso Capin, que rehtisaparticipar en el rito: "LTu sangre chupar yo, y que no te duela?/ No quiero, no, valor desanguijuela." (545)La aparici6n ruidosa y masiva del mundo nativo en escena anticipa la magnitud de laamenaza a la que se enfrentard don Garcia, primera impresiOn reforzada por lo que se diceen esta escena:Tucapel: La libertad sagrada186en esta ceremonia esti jurada.Rengo:^Libre la frente altivade Arauco ha de ser siempre.Todos:^iArauco viva!Caupolican: Y nuestro fuerte estadonunca del espaliol sera domado.Masica: Los espanoles tiranosa Arauco tomar quisieron;y sus sepulcros hicieronen estos valles ufanoslos araucanos.PretendieronVillagrciny Valdivia la vitoria;pero quitOles la glorianuestro fuerte capitcin,Caupolictin. (545)Ademas de dejar establecido el conflicto, resalta la gran admiraciOn y respeto quetodos los araucanos sienten por Caupolican y la gran confianza que tienen en 61 como WenLas cualidades del jefe nativo no son solamente mencionadas sino que se manifiestan en loshechos. Asf, cuando en meth° de la celebraciOn ocurre un incidente violento entre Tucapely Rengo a causa de unas plumas (en esta obra premio al valor), es Caupolican quieninterviene para apaciguarlos:"Gualeva: Los dioses inmortaleslas armas y el valor les dan iguales.Guacolda: La verde tierra gimecuando la fuerza de los dos la oprime.Caupolican: Las plumas se dividan;pues crespas con el aire, se convidana ser premios lozanosde tan igual valor. 'Basta araucanos!(Pone el arco entre los dos)Las plumas se dividan, si bastantesson cuatro plumas para dos gigantes.Tucapel: Tu voz y arco respeto.Rengo:^Cetro es el arco; yo le estoy sujeto.(Apartanse)" (543)Es notable el contraste entre la caracterizaciOn del protagonista masculino araucanoen esta obra y la de los dos dramas anteriormente discutidos en que aparece. Caupolican,ademas de valeroso, demuestra su sabiduria al impartir justicia de manera salomOnica,187ganandose asi la adhesion incondicional de los suyos. Esta escena, la Unica que enturbia laarmonia con que se representa el mundo araucano, confirma el estereotipo de Tucapel yRengo como individuos de caracter violento y volatil. Estas caracteristicas ya lasencontramos en Tucapel en Arauco domado y El gobernador prudente y en Rengo en 1,2belligera espaliola.190 Cabe recordar, ademas, que en el Arauco domado de Pedro de Gila,Tucapel es definido como bravo e iracundo (103) en tanto que Rengo lo es comoimplacable y soberbio (114).La participaciOn femenina en la contribuciOn de Mira de Amescua es de interes, enprimer lugar porque las mujeres se autodefinen a si mismas y, en segundo lugar, porquepara tal recurren a otros grupos étnicos como modelo comparativo. Dice Gualeva:" No somos, no, de aquellosque, sin valor sin barba y sin cabellos,viveron (sic) otro climaen los reinos de M6jico y de Lima.Aqui somos hermosascompetidoras de las blancas rosaslas mujeres, y bellascomo el claro mirar de las estrellas:1,qu6 mucho que los hombresel otro polo espanten con sus nombres?" (540)Es obvio que esta definici6n de la mujer araucana corresponde al ideal fisicofemenino europeo. En esta primera parte las araucanas demuestran una actitud pasiva yreceptiva. En efecto, las mujeres tienen el papel de objeto amoroso, fiel y sufriente, amenudo elevadas a lo sacro (542, 544), en particular Gualeva, endiosada por Caupolican:"la deidad de Gualeva sOlo viva" (542).La escena concluye (y con ella el aporte de Mira de Amescua) con la apariciOn deGalvarino en escena, con las manos cortadas, quien (como ya vimos en Arauco domado yEl gobernador prudente) relata a sus compaiieros la atrocidad de que ha sido objeto. Mas,1" Recordemos que el Rengo de Lope es un personaje muy secundario, caracterizado por una actitudconciliatoria.188si en la version de Lope este episodio es conmovedor y en la de Avila truculento, en la deAmescua tiene como funciOn destacar la llegada a Chile de don Garcia Hurtado deMendoza, "luz del dia." (546) Los araucanos, deseosos de vengar el cruel castigoimpuesto a Galvarino, determinan continuar la lucha con renovado fragor. Esta situaciOnda pie para que el anciano Colo Colo intervenga para intentar detenerlos.El discurso de Colo Colo marca el inicio de la contribuci6n del conde del Basto. SuaportaciOn a la obra es la más breve reduciendose a 144 versos de los cuales 106corresponden al parlamento de Colo Colo. Este consiste en la genealogia de don Garcia yuna advertencia a los suyos a no apresurarse a tomar las armas indicando la conveniencia deenviar espias. La inclusion de la historia familiar de don Garcia en el discurso araucanoquiebra la continuidad inicial, a pesar de los esfuerzos del autor por integrar estos datosdentro de una lOgica coherente. El inter& del autor por sujetarse a la verosimilitud semanifiesta en la justificaciOn del anciano araucano ante su conocimiento de la prosapia dedon Garcia:"I,Sabeis quiën es aqueste don Garcia?Volved a detener los pies airados:no os admirdis de que la lengua miaos refiera de quiën ha procedido;que en libros esparioles lo he leido." (546)Las posibilidades de que Colo Colo supiera leer espariol y, más min, de que tuvieraacceso a textos sobre la genealogia del joven gobernador son más que escasas. Sinembargo, lo que interesa es c6mo el autor da por sentado el proceso de asimilaciOn deldiscurso espariol por el Nuevo Mundo. La escena concluye (y los versos del conde deBastos) con la decisi6n de los araucanos de enviar como espias al campo espariol aGuacolda y al gracioso Coquin, motivo ya visto en la embajada engariosa de Colo Colo,creaci6n de Avila.En las escenas siguientes, de Luis de Belmonte, se nos introduce al mundo de losconquistadores. Este esta dominado por el dinamismo, resaltando la figura de don Garcia,189lider perfecto a pesar de su juventud. El autor recoge el episodio de la construcciOn delfuerte para la defensa elaborado anteriormente por Suarez de Figueroa para demostrar lascualidades de don Garcia que se manifiestan fundamentalmente a tray& de sus actos, perotambien como comentarios de otos:Reinoso: Serior, tu valiente hermanoel general don Garcia,que desde la aurora friaal ancho mar Oceanocon prudencia y con valordilata a voces su fama,hoy, a su ejemplo, nos llamaa la vitoria mayor.El mismo, como el más pobresoldado que el campo encierra,cargando espuertas de tierra,hace que el tiempo le sobre.De suerte no ha animadosolo el verle trabajar,que hoy pudiera fabricarun fuerte cada soldado.Y por que faltar no puedadonde la tierra se lleve,para que el trabajo pruebequien por inOtil se queda;haciendo francas las puertasde su tienda, a nadie ingrata,sus mismas fuentes de plataestan sirviendo de espuertas.Ya viene el Marte segundo,heroico valor de Esparia.Don Felipe: El pondra con esta hazariafreno a Chile, espanto al mundo. (551-552)La presentaci6n de los conquistadores trabajando en conjunto, sin diferencia de rango,predispone positivamente al espectador espariol de la epoca (de por si poco neutral) hacia elreconocimiento de la superioridad cualitativa de este grupo y de don Garcia en particular.El hecho de que el marques mismo participe en la construcciOn del fuerte, y de que recurraincluso a su riqueza personal (sus fuentes de plata) para el bien general ariade a la pintura190del noble perfecto que se quiere hacer de 61.191 Como en el caso de Caupolican, donGarcia es admirado y respetado por los suyos, caracteristicas igualadoras que establecen elequilibrio moral, si bien no numeric°, entre ambas fuerzas antagOnicas.La representaciOn del marques de Belmonte del mundo espariol, y de don Garcia enparticular, es muy similar a la que encontramos en el Arauco domado y en El gobernadorprudente, pudiendo trazarse los episodios incluidos en todas estas dramatizaciones a lasobras de Oria y Suarez de Figueroa. En el caso de Algunas hazarias..., sin embargo, laintroducci6n de don Garcia a mediados del primer acto establece su papel protag6nico yconfirma el caracter apologetic° de la obra. Luis de Belmonte presta tambien mayoratenciOn al desarrollo de otros personajes esparioles, siempre en funciOn de realzar la figurade don Garcia. Asi, el episodio del centinela Rebolledo,192 desarrollado por Lope en 129versos, ocupa en la version de Luis de Belmonte178 versos que, ademas de demostrar elrigor del joven gobernador, trazan rasgos de la personalidad de Rebolledo y de don FelipeHurtado de Mendoza (el hermano bastard° de don Garcia) que se mantendran en lo restantede la obra. En efecto, don Felipe intercede ante don Garcia por la vida de Rebolledo,situaciOn que se repite al final de la obra cuando intercede por la vida de Reinoso. Enambos casos, lo que se quiere destacar es la clemencia de don Garcia. En cuanto aRebolledo, sus acciones futuras estaran determinadas por su deseo de reivindicarse ante lossuyos por su falta de valor.En la escena siguiente se enfrentan por primera vez esparioles y araucanossimultaneamente en escena. Lo que sucede de aqui hasta el termino del primer acto esproducto de la invenciOn del autor. La embajada de Guacolda y Cogan (que ya sabemosson espias) es anunciada por un soldado espariol:191 José Antonio Maravall apunta que, en el teatro del siglo de oro, una de las atribuciones fundamentalesde la nobleza era mantener el honor y, cuando en peligro, defenderlo a toda costa. Desde este punto de vista,el hecho de que don Garcia trabaje junto a sus subordinados en la construcciOn del fuerte no implica deningtin modo una igualaciOn sino que es totalmente coherente con su condici6n de noble. José AntonioMaravall, Teatro y literatura en la sociedad barroca  (Barcelona: Critica, 1990) 79-80.192 Recordemos que este episodio ya ha sido mencionado por Ofia y Suarez de Figueroa.191"Un indio y una mujerbella, aunque barbara, vienena hablarte: serial que tienenjunto el soberbio poderlos barbaros vencedores,pues cuando la prisa midencon el silencio, despidenespias corredoresque aseguran y descubrennuestro campo." (559)La astucia de los esparioles queda demostrada por la prontitud con que descubrenlos planes de los araucanos, pero más importante min, es el inicio de la representaciOnnegativa de ese mundo; por primera vez se les denomina "barbaros" y se les critica susoberbia.Las primeras palabras que pronuncia la araucana ante don Garcia ya se reconocencomo falsas:"Gran senor,la fama de tu personamis pensamientos abona.LlegO tu heroico valor,y tocando en mis oidos(no se Si es facilidad),derribO mi libertadpara turbar mis sentidos.Viendo imposible el remedio,por ser tu ausencia mi muerte,no guise morir sin verte." (559)A la doblez de Guacolda se suma la cobardia de Coquin. En efecto, don Garcia,para "probar" la verdad de las palabras de Guacolda ordena que torturen a su acompaliante,mas este no resiste y da cuenta de los tres escuadrones de araucanos que se aprestan alataque. Don Garcia muestra su benevolencia hacia Guacolda y decide no castigarla "porquela traiciOn/ es en la mujer flaqueza/ y estimalla es cobardia." (561-562) Guacolda, muyimpresionada por el joven gobemador, interroga a Rebolledo (que se ha enamorado de ella)sobre don Garcia, escena incluida para dar lugar al relato detallado y extremadamentepositivo de la vida y logros militares del joven gobemador. El autor cumple asi con su192parte en el prop6sito panegirico de la obra. Rebolledo le declara su amor a Guacolda a loque esta responde: "Pues si me quieres y estimas) vente conmigo." (565) Su reacciOn antela negativa del esparto' a aceptar esa propuesta demuestra su catheter calculador y pocoescrupuloso: "Mi ventura ha sido corta/ pues que no llevo esta presa/ por serial de mivictoria." (565) La actitud criticable de Guacolda contrapuesta a la entereza de Rebolledoante la tentaciOn carnal refuerza positivamente los valores esparioles. "La honra/ es enhombres bien nacidos/ más que el amor poderosa" (565) responde Rebolledo a laproposici6n de Guacolda. De su respuesta se deduce que los araucanos no son de noblenaturaleza, puesto que no se rigen por la honra de acuerdo al c6digo establecido, algunosde cuyos elementos consisten en la condenaciOn de la promiscuidad sexual, particularmenteen la falta de la virginidad en la mujer, y en la supeditaciOn de los intereses individuales alinter& colectivo (para Rebolledo es más importante el deber social de la guerra que sugratificaciOn personal). Esta situaciOn ejemplifica, ademas, la concepci6n del amor segtinse refleja en el teatro del siglo de oro: si bien el "derecho al amor" permite la atracciOnamorosa entre personas de diferentes clases, esta misma desigualdad social condena estetipo de union puesto que "entre quienes no son iguales el amor es impropio, antinatural - yser o no ser igual a otro se refiere aqui a condiciones de linaje, riqueza o cualquier otradistinciOn social de superior jerarquia en el orden estamental."193La escena siguiente ocurre entre los dos graciosos y como tal descansa en losjuegos de palabras que recrean, al nivel cOmico, el conflicto entre los dos mundos:Coquin:^i Ah, espariol!ChilindrOn: Gastemos palabras pocas;que soy corto de razones,y permita que le pongaeste lazo en las muriecas.iJess! i Valgate la mona!Tu veniste a ser borracho.lEa, camina!Coquin: Por dos horaste ruego que nos sentemos;193 Maravall 49193que no es de perder la sombradestos platanos.ChilindrOn: Ya entiendo.No es mejor que yo te pongapor sombra, colgado al so!?Coqufn: LDOnde, espaiiol?ChilindrOn: En la horca. (567)En esta breve escena resalta la falta de conocirniento del mundo americano del autor,que ubica a sus personajes a "la sombra de estos platanos" (567), arbol completamenteajeno a la flora chilena por razones climaticas.194El ataque al fuerte espariol que tiene lugar a continuaci6n ofrece ciertos puntos deinteres. En primer lugar, por la ubicaciOn que deterrnina el autor para los dos bandos: "ElMarques, Rebolledo, don Felipe, y gente, arriba" (567) y luego "Tocan, y salenCaupoliccin, Tucapel, Rengo y Orompello y gente." (567) El hecho de que los espariolesestén "arriba" implica una posiciOn de poder y superioridad confirmada por lo que se hacey dice en escena. Orompello sube y le quita el venablo a Rebolledo, hecho que equivale ala p6rdida del honor, que este Ultimo eventualmente recupera matando a Orompello. Laosadia de Orompello (tratar de subir al mismo nivel de los esparioles y enfrentarse a ellos)es castigada con la muerte. Es interesante notar, ademas, que si bien los araucanos porregla general no tienen "honor," la excepciOn la constituye su comportamiento en el campode batalla. En efecto, las reglas de la guerra son obedecidas tanto por uno como por otrobando. Asi, cuando Rebolledo baja del muro para recobrar su venablo, Caupolican lodefiende, incluso oponiendose a uno de los suyos:Tucapel: iMatadle!Caupolican: No es valerosahazaria: nadie le ofenda;que cuando solo se arrojapor el honor que ha perdido,matarle tantos no es honra. (568)194 En la contribuciOn de Luis Velez de Guevara a esta obra notamos el mismo desconocimiento al dotar elpaisaje chileno de "plâtanos" y "mameyes." (588)194La discrepancia de opinion entre Tucapel y Caupolican se manifiesta por primeravez en este episodio rompiendose asi la hegemonia encontrada en el campo araucano aliniciarse la obra. Es más, ante la proposiciOn de retirarse de Caupolican, Tucapel le increpaduramente (" iVive el cielof que mereces que te pongan/ insignias de vii mujer!" [570]),con el apoyo de Rengo. Caupolican se ye forzado a sumarse al ataque entablandose lalucha a campo abierto debido a la decisi6n de don Garcia de dejar la protecci6n del fuertepara igualar las condiciones del encuentro. Los araucanos se baten en retirada quedandosOlo don Garcia y Caupolican en escena:Marques: Temiendo voy que te escondas.Caupolican: LDOnde, cuando y te busco?Marques: Buscards tu muerte sola.Caupolican: i Oh, que atrevido te engatias!Marques:^10h, que arrogante blasonas! (572)Las amenazas mutuamente proferidas aumentan el nivel de tensi6n y expectaci6n, nota conque se da termino al primer acto.Ninguno de los episodios desarrollados en el segundo acto es histOricamenteverificable. Este comienza con la contribuci6n de Juan Ruiz de AlarcOn y con unasituaciOn inversa a la ocurrida en el primer acto. Don Felipe le propone a don Garcia enviarespias al campo araucano para enterarse de las intenciones de estos. Don Garcia accede,mas el asunto no se vuelve a mencionar en lo que resta de la obra. No se sabe quienes sonlos esparioles enviados como espias ni el resultado de dicha empresa, de manera que todoeste episodio se hace innecesario para el desenvolvimiento de la acciOn. Este descuido yfalta de coherencia debilita la obra y se debe, sin duda, a la mdltiple autoria.La doble intenci6n demostrada por los araucanos en el primer acto con la embajadaespia de Guacolda se repite en el segundo. Tucapel, Nacol, Coquin y otros indios vienenal campo espariol con una embajada diplomatica. Tucapel expone las dos propuestasaraucanas: dar todos los tesoros que poseen a cambio de que los espatioles se vuelvan a supatria, y, de no ser aceptada esta proposiciOn, que no pasen más alla del rio Bio Bio. Don195Garcia rechaza ambas propuestas, lo que provoca que Nacol le ataque con un pulial quetrala escondido entre ofrendas de flores. El hecho de que las flores, simbolo de belleza,pureza y bondad, encubran el =la asesina subraya la perversidad de la traici6n. Nacol esdescubierto antes de petpetrar el crimen mas don Garcia le perdona la vida tanto a el como aTucapel. Esta escena, ademas de presentar a los nativos bajo una luz muy poco favorable(dobles, traidores, asesinos), confirma la magnanimidad de don Garcia. Sin embargo, laten siOn dramatica de este episodio queda disminuida por el quiebre constante provocadopor la intervenciOn de los graciosos Coquin y ChilindrOn, quienes mantienen un coloquiocuyos temas no se relacionan en absoluto con lo que esta aconteciendo entre los otros. Esteartificio del autor, si bien satisface un propOsito humoristico, distrae del conflicto central.No obstante, cabe destacar uno de los temas que abordan los dos graciosos y que tienerelaciOn con las mujeres en Espalia y en el Nuevo Mundo. Dice ChilindrOn respecto al usode afeites en la peninsula:"ChilindrOn: Tanto se afeitan y rizan,que no hay una a quien no huelala cara a perro mojado,y a ratones la cabeza.Mas, Lusan aca chapines?Coquin: No.ChilindrOn: Seran muy andariegas.Coquin: Pues, zpor que?ChilindrOn: Porque en Espana,solo porque no lo sean,les hemos puesto chapinesy faldas; y no hay quien tengauna mujer en su casa,y más si hay comedia nueva" (578)El comentario crftico sobre la vanidad femenina en Espana tiene el efecto de oponera la mujer araucana, descalza y limpia "con agua que dan las fuentes" (578), comoprototipo ideal femenino del buen salvaje. La Ultima frase de ChilindrOn, ademas de criticarsubrepticiamente a las mujeres que "no estan en su casa" revela la gran popularidad de quegozaba el teatro entre el elemento femenino en Espafia. Cabe destacar, ademas, que este196episodio tiene su antecedente en el Arauco domado de Lope en la conversaciOn sostenida,en aquella obra, entre Gualeva y Rebolledo.195Despues del frustrado intento homicida de Nacol se retiran los araucanos donde lossuyos concluyendo aqui el aporte de Ruiz de AlarcOn. Las escenas siguientes, de LuisVelez de Guevara, desarrollan los preparativos en el campo espaiiol para cruzar el rio195 Para destacar el paralelismo existente entre ambas escenas, nos permitimos citar la version de Lope:Gua. Luego, Lfuera vna mugera ver en Espafia a vn hombrede buen talle, fama, y nombre?Reb. Poco deues de saberde las costumbres de allâ,porque van muchas mugeresa los honestos plazeresdonde el honor firme est.a.Van a las fiestas y ocupanventanas, plagas y calles;tat vez por montes y vallesde todo se desocupan,y como cabras saltandomeriendan aqui y alli.Gua. LY hablan con qualquiera?Reb. Si,con qualquiera van hablando.Ellas no dexan jardin,abejas son de sus flores,tat vez por hablar de amores,y tal vez a honesto fin.Vnas toman el azero,que más de seis yams cubre,y lo que han hecho en Otubrequieren curar por Hebrero.Otras se van a pacerapio y bredos mercurialesantes que Sol los cristalesdel alva salga a romper.No ay cosa donde no estén,ellas saben quanto passa;hasta quemarse vna casatienen por fiesta y lo yen.Si entra vn sefior, allA van;si ajustician algtin reo,con piedad o con deseode verle en la plaga estân.Ferian, compran, andan, trotan,porque todas son, en fin,deuotas de San Trotin;hablan, piden, alborotan.No digo como encarezesyr a ver vna personafamosa, pero vna monala iran a ver treinta vezes. (127-129)197Nibequeta. Don Garcia recibe dos advertencias (una de un indio amigo y la otra deGualeva) sobre lo arriesgado de la escaramuza, tanto por lo peligroso del do como por lavastedad cuantitativa del ejercito araucano. Gualeva presenta su argumento en 125 versos(en romance) refiri6ndose en particular a la calidad individual de los guerreros araucanos aquienes destaca por su nombre. Don Garcia le responde en 108 versos (tambien enromance) declarando su firme decision de seguir adelante y haciendo menciOn a losesparioles con que cuenta para oponerse a los caciques araucanos nombrados por Gualeva.Entre estos recuerda tambien a "el famoso don Alonso/ de Arcilla, para que empurie/ lalanza, y la pluma tome,/ con que a Apolo y Marte junte." (591) A tray& de esta extensainclusiOn de nombres el autor reconoce la destacada labor cumplida por muchos de losesparioles en la gesta chilena.La parte siguiente, de Diego de Luderia, nos traslada al otro lado del do, lugardonde estan los araucanos. La posibilidad de una relaciOn amorosa entre Guacolda yRebolledo, insinuada en el primer acto, es retomada en estas escenas en que las mujeresdivisan un bulto en el do que resulta ser Rebolledo que cae asi prisionero de los araucanos.Caupolican decide liberar al espariol y le envia un mensaje a don Garcia: "y dile al valerosodon Garcia,/ ese sol espariol, rayo cristiano,/ que no me ha de vencer en cortesia" (596). Elequilibrio ya visto en cuanto al acatamiento de las reglas de cortesia propias de la guerra semantiene constante, de modo que ambos contendores continuan, aparentemente, a la mismaaltura tanto militar como moralmente. Sin embargo, la referencia a don Garcia como "solespariol" rompe la igualdad al indicar el reconocimiento de la superioridad del jovengobernador por parte de Caupolican. En efecto, el dios de los araucanos es el sol, de modoque "sol espariol" equivale implicitarnente a "dios espaiiol."A continuaciOn se da inicio a la batalla durante la cual termina el segundo acto. Laconcepci6n del autor para la representaciOn de este enfrentamiento en escena es muynovedosa y de gran efecto, puesto que incorpora fisicamente al espectador a la acciOn. Dicela acotaciOn: "Tocan cajas y trompetas: empiezan a marchar los indios por el palenque198hacia la calle, y los espalioles, de la calle al tablado; siendo los postreros Caupoliccin y donGarcia." (596) El ptiblico se convierte, asi, en un "nosotros, los espalioles." Los filtimosversos establecen un equilibrio jerarquico en pares entre atnbos bandos, de modo que a donGarcia se le opone Caupolican, a Don Felipe, Tucapel y a Rebolledo, Rengo.El inicio del tercer acto recoge la acciOn con que terminara el segundo, es decir enplena batalla. Las escenas siguientes (de Jacinto de Herrera) estan marcadas por unaelaborada didascalia:"Salen por la cumbre de dos montes que ha de haber a los lados deltablado, marchando con cajas y trompetas que se respondan a las dospartes, los dos ejercitos, indio y espaiiol: en el uno Caupoliccin, Tucapely Coquin; y en el otro el seiior don Garcia, don Felipe, Rebolledo yChilindrOn." (597)La impresionante escenografia concebida por el autor cumple varios prop6sitos. Enprimer lugar, como efecto visual capta la atenci6n del espectador y confirma la importanciadel encuentro. En segundo lugar, la ubicaciOn de ambos grupos "arriba" demuestra unequilibrio de fuerzas. Por Ultimo, en este ambito se introduce por primera vez el elementosobrenatural. En efecto, mientras ambos bandos efecnian el descenso del monte se escuchauna voz que "canta dentro de la peiia." (598) El hecho de que el origen de la imisica sea elcentro de la tierra genera de inmediato una asociaciOn con lo subterraneo, con la oscuridad,con lo demoniac°, confirmada con la apariciOn en escena (con mucho aparato) del magic°araucano, Leocotan:"Vanse a embestir los dos ejercitos, que han bajado ya del monte, yalese una peiia dividida en tres partes, descubriendose en ella un viejoindio, mcigico, recostado sobre las faldas de una india, que es la quecantaba,y ella vuelve a cantar,y suspendense todos." (599)En los prOximos 196 versos la india declara ser vocera de sus dioses y elaborasobre el pasado, presente y futuro del joven lider advirtiendo a los suyos lo imitil deenfrentarse a un ejercito al mando de un gobemador con las cualidades de don Garcia. Esticlaro que el prop6sito de esta escena no es advertir a los araucanos del peligro (no199olvidemos que todos los personajes estan "suspendidos") sino insistir en las cualidades dedon Garcia y proyectarse al futuro destacando los eventos más relevantes de su vidadespues de su experiencia en Chile. El hecho de que sea una araucana la voz premonitora(como Quidora lo es en el Arauco domado de Oria) es consistente con la concepciOn de lomagico como ajeno y tabti en el ambito espariol. A continuaciOn se inicia la batalla en laque resulta preso Caupolican terminando en este punto la colaboraciOn de Jacinto deHerrera.Don Diego de Villegas elabora el episodio de la iracunda mujer de Caupolican (aquillamada Gualeva) que, como en la version de Lope, incapaz de soportar las deshonrosascircunstancias en que se encuentra su esposo, desperia al hijo de ambos:Caupolican:Reinoso:Caupolican:Gualeva:Caupolican:Gualeva:jAy, hijo!Eternas seriasjaspes matizan las nevadas Nibs.IReviento de pesar!i,Que, ingrato, esperas?10h, fiera más que las deidades fierasque tal rigor permiten!Barbara soy, fierezas me acrediten. (613)A la crueldad de Gualeva, cuyo cambio brusco nos recuerda el mismo sufrido porFresia en Arauco domado, se opone el dolor y sentimiento de Caupolicin, en quien ya sedan muestras de un cambio interior que culminath con su conversion al cristianismo. Lamagnitud del crimen de Gualeva, en cambio, hace del filicidio prueba absoluta de lanaturaleza negativa de los araucanos, enfatizada por la fuerte adjetivaci6n empleada por elautor que al dotarlos de "fiereza" implica el catheter de indomable (propio de los animales)de los nativos.Paralelo a este dilema se presenta el protagonizado por Rengo quien, desesperadopor la captura de que ha sido victima Guacolda trata de quitarse la vida desperiândose, masdesiste de su propOsito al enterarse de que sus sentimientos son correspondidos. Esterepentino interes de Rengo por Guacolda y la accesibilidad de esta a sus requerimientosamorosos resulta incoherente, en particular debido a la asociaci6n de la araucana con200Rebolledo (asunto que no se vuelve a mencionar). Casos como este restan fluidez y ritmo ala obra, afectando la totalidad. Cabe destacar, ademas, que la totalidad de este incidenteromantic° es producto de la imaginaci6n del autor, ya que no existen antecedentes alrespecto en ninguna de las obras estudiadas con anterioridad.La tension dramatica originada por la precaria situaciOn de los araucanos se rompecon la intervenciOn de los graciosos, episodio con que se inicia la colaboraciOn de Guillende Castro. El quiebre en la acciOn tiene un efecto anticlimatico que se mantiene hasta eldesarrollo del episodio de la conversion y muerte de Caupolican. Los hechos mismos de suconversion y cruel muerte no son representados en escena, mas la importancia de ellos seconfirma con la posici6n que ocupa el lider araucano en el tablado despues de sucedidos.En ambas ocasiones aparece en lo alto, posiciOn normalmente ocupada por los esparioles eindicativa, en este caso, de un proceso de igualaciOn a tray& de la conversiOn:Gualeva: I Que veo!Caupolican: Y tan diferentesoy de lo que fui, que sientodar luz a rni entendimiento,de otro sol resplandeciente, (622)Gualeva,vuelve en ti, pues te prevengoque dichosamente tengohonor nuevo y alma nueva.Deja los rebeldes brios;no seas tigre, se mujer;y para poderlo ser,toma los ejemplos mios.Gualeva: i,Que me has dicho, que he sentidoque entre blandura y despechome va examinando el pechoy me divierte el sentido?" (623)El honor nuevo y alma nueva son los adquiridos por la conversiOn de Caupolican alcristianismo. En estas escenas se destaca ademas cOmo la transformaciOn del caciquearaucano provoca cambios en terceras personas, en particular en Gualeva. Caupolicansimboliza asi el poder transformador de la verdad cristiana.201Luis de Belmonte se hace cargo de la tiltima escena de la obra que concluye con lapetici6n de clemencia para su pueblo por parte de Tucapel, con el casamiento de Guacolda yRengo y con la promesa de compensaci6n monetaria de don Garcia a sus soldados inclusocon fondos de su propia riqueza, de ser necesario. Este final impone un nuevo ordenarmOnico desde el punto de vista espariol. En primer lugar, indica la sujeciOn del reino deChile a la corona y, en segundo lugar, representa el triunfo del cristianismo. La bodasimboliza la paz y felicidad que este nuevo orden conllevan. Por Ultimo, la impresiOn finalque permanece en el receptor son las palabras del gobernador, demostrativas de su actitudgenerosa y resumen de sus amplias cualidades humanas:"No imagino,valientes caciques, serserior vuestro, sino amigo.A mi rey solo os rendis,el principe más benignoy celebrado que el mundoha respetado y temido.Yo en su nombre a gobemarosme ofrezco, de suerte pio,que sereis, para ser suyos,duerios de vosotros mismos.'Pedid lo que querais todos." (627-628)En definitiva, la comedia Algunas hazatias de las muchas de don Garcia Hurtado deMendoza, marques de Cariete  cumple plenamente con el propOsito panegirico que lamotivO. Este ya se insirnia en el tftulo: la obra desarrolla sOlo "algunas" de las "muchas"hazarias realizadas por el protagonista. Toda la acciOn está orientada a destacar lascualidades morales y militares de don Garcia durante su periodo como gobemador enChile. Este motivo es el tinico elemento unificador de la obra puesto que todas lassituaciones (sean del autor que sean) estan delineadas en funciOn de introducir el elogio. Elresultado, como hemos visto es muy diferente al que encontraramos en el Arauco domado oen El gobernador prudente, por ejemplo. En la obra de Lope, como se recordard, loshechos de don Garcia aparecen disminuidos en tanto que en la de Avila el autor recurre a unmodelo negativo (el mundo araucano) que sirve de parametro para demostrar, por202oposiciOn, las cualidades de don Garcia. En la obra de Belmonte y colaboradores, estascualidades son el centro generador y suficiente de la obra, partiendose de la premisa (queno es necesario demostrar) de que el enemigo es el mundo araucano, de manera que nosurge la necesidad de recalcar la naturaleza negativa de este mundo como si sucede en laobra de Avila.Algunas hazatias.., es, ademas, una obra escrita con un fin popularizador ypropagandistico, pero esta propaganda va más alla de la mera exaltaciOn de los hechos dedon Garcia extendiendose tambien a la promoci6n del modelo monarquico existente comoidea1.196 Sin embargo, la autoria milltiple, ademas de convertirse en un muestrario deestilos, resta fluidez a esta dramatizaciOn. Esta es consecuencia de la pobre integraciOn deescenas, muchas veces desligadas de la trama central, con el solo propOsito de distraer alreceptor. En otros casos se insimian temas que despu6s no se vuelven a elaborar. Estoscones interrumpen el desarrollo de la acci6n o destruyen momentos de gran tensiOndramatica (como por ejemplo, el intento de asesinato a don Garcia y la muerte deCaupolican) minimizando, en definitiva, los hechos que se quieren destacar.196 Segi'm el acertado estudio de Maravall, todo el teatro del siglo de oro estA marcado por su profundopropOsito de propaganda de la monarqufa. La obra de Belmonte y colaboradores, Si bien busca destacar a unpersonaje individual, lo hace dentro de los marcos impuestos por esta tradiciOn. Wase Maravall 13-91.203Capitulo XIIFrancisco Gonzalez de Bustos. Los esparioles en ChileDe la vida de Francisco Gonzalez de Bustos se sabe muy poco. Solo nos queda ellegado de sus obras: LQ1 s ang_p_LQ11 y Santa Olalla de M6rida, aparecidas porprimera vez en la Primei2_11=esie_Cm_en this_a_cogidas (Madrid, 1652). Una segundae