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La hibridez genérica en dos obras de Manlio Argueta Un día en la vida (1980) y Cuzcatlán donde bate la.. Robles Penate, Ana Esmeralda 2015

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LA HIBRIDEZ GENÉRICA EN DOS OBRAS DE MANLIO ARGUETA UN DÍA EN LA VIDA (1980) Y CUZCATLÁN DONDE BATE LA MAR DEL SUR (1986) by Ana Esmeralda Robles Penate B.A, The University of British Columbia, 2012  A THESIS SUBMITED IN PARTIAL FULFILMENT OF THE REQUIREMENTS FOR THE DEGREE OF MASTER OF ARTS in THE FACULTY OF GRADUATE AND POSTDOCTORAL STUDIES (Hispanic Studies) THE UNIVERSITY OF BRITISH COLUMBIA (Vancouver) March 2015 © Ana Esmeralda Robles Penate, 2015 ii  Abstract The primary objective of this project is to problematize the literary genres used by the Salvadorian author Manlio Argueta (El Salvador, 1935) in two of his texts. The primary texts used are Un día en la vida (1980) and Cuzcatlán donde bate la mar del sur (1986). In both these works the historical, social, political and cultural experiences of El Salvador are novelized through the voice of testimony. Through a review of the testimonial theory and an analysis of the text we observe that these life narratives experience a hybridization of genres, because through an aesthetic and poetic language the author merges both a literary genre the novel and a genre with a social commitment the testimonio. Through this fusion the author is not only able to expose his own life experience but he is also able to give voice to the voiceless, and create a more impactful narrative.   iii  Resumen El objetivo primario de este proyecto es problematizar los géneros literarios utilizados por el escritor salvadoreño Manlio Argueta (El Salvador, 1935) en dos de sus textos. Los textos primarios utilizados son Un día en la vida (1980) y Cuzcatlán donde bate la mar del sur (1986). En estas dos obras las experiencias históricas, sociales, políticas y culturales de El Salvador son novelizadas mediante la voz testimonial. Mediante una revisión de la teoría testimonial y un análisis de los textos observamos que estas narrativas de vida sufren una hibridación de géneros, porque mediante la estética y la poesía el autor fusiona un género literario, la novela con un género de compromiso social, el testimonio. Mediante esta fusión el autor no solo expone sus propias experiencias de vida, sino que les da voz a los que no tienen voz y crea una narrativa más impactante.    iv  Preface   This thesis is original, unpublished, independent work by the author.  Prefacio   Esta tesis es original, inédita, trabajo independiente del autor   v  Table of Contents  Abstract .......................................................................................................................................... ii Resumen ........................................................................................................................................ iii Preface ........................................................................................................................................... iv Table of Contents ...........................................................................................................................v Agradecimientos ........................................................................................................................... vi Dedicación .................................................................................................................................... vii Introducción ...................................................................................................................................1 Capítulo 1: El género testimonial en América Latina ..............................................................11 Capítulo 2: Las estrategias narrativas de Un día en la vida de Manlio Argueta ....................29 Capítulo 3: Las tensiones genéricas en Cuzcatlán donde bate la mar del sur (1986) ..............52 Conclusión ....................................................................................................................................78 Bibliography .................................................................................................................................81  vi  Agradecimientos  Quisiera primeramente agradecer a mi directora de tesis, la Dra. Alessandra Santos, por su guía, orientación, tiempo, ánimo y consejos que me ayudaron a realizar este trabajo, sin los cuales no hubiera podido llegar a su término. También expresar mi gratitud a los otros miembros de mi comité el Dr. Raúl Álvarez, y la Dra. Kim Beauchesne, por sus muy oportunas y significativas sugerencias y recomendaciones, que ayudaron a realizar mi trabajo. También quisiera agradecer a mi asesor de postgrado el Dr. Ralph Sarkonak por sus muy oportunos consejos. Y finalmente a los profesores y compañeros que con cariño me apoyaron en el trascurso de estos años.     vii  Dedicación A Jehová Dios y a mis padres, Miguel Robles y Ana Peñate por su dedicación, cuidados y cariño que han sido la fuerza y el apoyo que me ha permitido llegar hasta aquí.    1  Introducción Manlio Argueta (1935) es un escritor y poeta salvadoreño que nació en “San Miguel ciudad principal del oriente salvadoreño, el 24 de noviembre de 1935. Sus padres fueron Adelina Argueta y Julio Cañas” (Craft, Astaldsson and Rodríguez 14). En su novela biográfica El Siglo de o(g)ro (1997), Manlio Argueta nos expone a su niñez que, aunque tuvo limitaciones económicas, también estuvo llena de aventuras, fantasías y alegrías. Manlio Argueta no tuvo una estrecha relación con su padre, ya que murió unos años después de conocerlo (Craft, Astaldsson and Rodríguez 14). Por esta situación, Adelina Argueta lo crío como madre soltera. Él junto con sus hermanos vivió con la familia de su madre, la cual tenía una gran influencia femenina, ya que la mayoría de los integrantes eran mujeres. Para poder proveer a la familia:  […] las mujeres hacían ropa para vender a los campesinos que vivían en las faldas del volcán Chaparrastique… por eso, Argueta tuvo en su infancia todas las privaciones de un niño pobre… [Y] la etapa infantil de Argueta se encuentra más ligada al campo que la ciudad. (Craft, Astaldsson and Rodríguez 14-15)  En El Siglo de o(g)ro Manlio Argueta explica que su vínculo fuerte con la literatura fue fomentado por la influencia de tres mujeres: primero “su madre quien comenzó a contarle cuentos y a recitarle poemas antes de que fuera a la escuela primaria” (Craft, Astaldsson and Rodríguez 15). En segundo lugar su abuela que, “le contó los cuentos de ‘camino real’, las tradiciones orales relacionadas con la naturaleza y la historia regional desde antes de la conquista española” (Craft, Astaldsson and Rodríguez 16). Y finalmente Chela que era una trabajadora de su madre, compartió con él “canciones populares y narraciones que van desde las letras melodramáticas de los tangos argentinos hasta los relatos de Las mil y una noches” (Craft, Astaldsson and Rodríguez 16). La influencia que tuvieron su abuela, su madre y Chela, es 2  evidente en la literatura de Manlio Argueta ya que está “signada por la tradición oral” (Craft, Astaldsson and Rodríguez 16). No solo esto, sino que también cómo se menciona en el texto De la Hamaca al trono y al más allá: Lecturas críticas de la obra de Manlio Argueta (2013), El intenso contacto que Manlio Argueta tuvo con el universo femenino1, se refleja en su literatura, ya que en sus textos se refleja “el disgusto que Argueta siente ante cualquier forma de agresión y violencia de género, así como la prominencia de protagonistas femeninos en sus textos, unidas al humanismo que transpira toda su obra” (Craft, Astaldsson and Rodríguez 16). Al leer sus obras y al observar estas características es clara la influencia femenina que tiene la escritura de Manlio Argueta.  Otro aspecto importante que ligó Manlio Argueta a la literatura fue su “sensibilidad hacia el paisaje, o al hecho de que a menudo estaba solo y por eso le gustaba escribir” (Craft, Astaldsson and Rodríguez 15). Su gusto por la escritura se mezcla con su gran avidez por la lectura. En el texto Manlio Argueta poesía completa 1956-2005 (2006), Astvaldur Astvaldsson cita a Manlio Argueta, que destaca que hasta los doce años él no tenía acceso a mucha literatura o libros, razón por la que, “aunque leía y releía todo lo que caía en sus manos, no lograba satisfacer su desaforada pasión por la lectura” (Astvaldsson, Manlio Argueta Poesía completa 1956-2005 24). Esto muestra la disposición por la lectura que tenía Manlio Argueta desde una temprana edad. Su formación académica también comenzó a una temprana edad, a pesar de que su familia era de bajos recursos, su madre Adelina: “siempre estuvo resuelta a que sus hijos recibieran la mejor formación educativa posible. De ahí que incluso enviase al hijo mayor                                                  1 Craft, Astaldsson y Rodríguez, menciona que: “… la influencia que ejercieron sobre él [las mujeres de su casa] se refleja en que a menudo se refiere a ellas como “sus mujeres que los cuidaban” (cf. Siglo)” (16). 3  [Manlio Argueta] a un kínder.” (Astvaldsson, Manlio Argueta Poesía completa 1956-2005 22) El asistir a un “Kinder” durante esta época y especialmente al no tener muchos recursos, era realmente inusual, lo que muestra el arduo interés que tenía su madre por la superación sus hijos; sentimiento que se refleja en sus personajes. El asistir al “kínder” ayudó que a temprana edad Manlio Argueta comenzara su formación educativa.  Su educación académica continuó y “a principios de 1955 se trasladó a San Salvador para estudiar Derecho en la Universidad de El Salvador” (Craft, Astaldsson and Rodríguez 19). Mediante sus estudios universitarios llegó a ser fundador del Círculo Literario Universitario y miembro de la autodenominada segunda “Generación Comprometida” salvadoreña (Alvarenga 2), al lado de Roque Dalton, José Enrique Silva, Arias Gómez, René Arteaga, Roberto Armijo, José Roberto Cea y muchos más (Alvarenga 2). Manlio Argueta fue primero poeta, pero su carrera se ha centrado más en el género narrativo2 con obras tales como El valle de las Hamacas (1977), Caperucita en la zona roja (1977), Un día en la vida (1980), Cuzcatlán donde bate la mar del sur (1986), Milagro de la Paz (1995), Siglo de o(g)ro (1997) y Los poetas del mal (2012).  Entre su corpus narrativo nos concentraremos en dos de sus obras, en primer lugar, Un día en la vida, obra que obtuvo notoriedad internacional. Publicada en 1980, se basa en los años sesenta y setenta de El Salvador, los cuales se caracterizan como un periodo de gran                                                  2 Craft, Astvaldsson and  Rodríguez, resaltan que:  Prosa y poesía. En el caso del salvadoreño Manlio Argueta, son dos lados de la misma moneda. El leer poemas, cuentos y novelas de este muy querido escritor centroamericano es moverse libremente entre los textos ricos en imaginación, expresión lírica y telúrica y un compromiso socio-político a su madre patria y sus paisanos acá y allá. (13) 4  concientización3 política, con una subsiguiente organización laboral que, posteriormente desencadenará en la guerra civil que toma lugar entre 1980 y 1992. Y en segundo lugar Cuzcatlán donde bate la mar del sur, en la cual muchos críticos sostienen que Manlio Argueta “alcanza su madurez como novelista4” (Astvaldsson, Poética de testimonio y ficción: Cuzcatlán donde bate la mar del sur de Manlio Argueta 189). Cuzcatlán donde bate la mar del sur fue escrita desde el exilio, y publicada en 1986, y se basa en los años ochenta, pleno desencadenamiento de la guerra civil de El Salvador. En estas dos obras, la experiencia histórica, social, política y cultural de El Salvador son novelizadas mediante una voz femenina testimonial. En Un día en la vida Guadalupe, cuenta las experiencias de injusticias sufridas por su comunidad campesina desde los años treinta hasta los sesenta, mientras que en Cuzcatlán donde bate la mar del sur mediante las reflexiones de Lucía, se le da voz a varias generaciones de su familia, y se denuncia los estropeos que las familias campesinas sufrieron antes y durante la guerra civil. Entre estas dos obras Un día en la vida y Cuzcatlán donde bate la mar del sur observamos una fusión entre ambas historias, ya que personajes secundarios que encontramos en Un día en la vida como el cabo Martínez, en Cuzcatlán donde bate la mar del sur se desarrolla con más profundidad no solo su propia historia sino que también la de su familia dando una explicación más compleja de como él se convierte en un cabo y llega a ser el verdugo que se describe en Un día en la vida. De esta manera al leer ambas obras Manlio Argueta, crea una historia más compleja y completa ya que ambas obras están vinculadas.                                                   3 Este proceso de concientización se dio bajo la influencia de la teología de la liberación 4 Astvaldsson también dice que en Cuzcatlán donde bate la mar del sur, “La búsqueda de estilo y de técnica apropiados para expresar su visión alcanza su clímax” (Astvaldsson, Poética de testimonio y ficción: Cuzcatlán donde bate la mar del sur de Manlio Argueta 191). 5  Para comprender la complejidad de las denuncias que Manlio Argueta hace mediante el uso estético de su narrativa, es importante entender el contexto socio-político salvadoreño donde se desarrolla esta narrativa híbrida.  El Salvador5 es el “país más pequeño de la tierra continental americana” (White 15). Aunque es un país pequeño su territorio de clima trópico, está lleno de belleza natural con numerosos volcanes y montañas. Una flora y fauna abundante; y pintorescos lagos, ríos y playas6: “Tanto Guatemala como Honduras son los dos países limítrofes en los rumbos oeste, y norte del territorio salvadoreño” (Bolaños, Hill and Hill 11).    Desde la conquista, El Salvador ha sido un país plagado con mucha violencia y problemas sociales. En 1821, tras la independencia de España, los problemas sociales y la inestabilidad política han continuado hasta nuestros días. De 1930 a 1980 hay tres eventos importantes que han moldeado e impactado el país. Estos tres eventos son: el genocidio de 1932, la guerra de las 100 horas (1969) y la guerra civil (1980-1992). Como destacamos anteriormente, el país ha estado plagado por muchos problemas sociales, económicos y políticos. Uno de los problemas principales fue la abolición de las tierras comunales7, ya que, como menciona Alastair White en el texto El Salvador (1983), los “indígenas vivían principalmente de la agricultura basada en el maíz, la cual podía mantener a una numerosa población sin el empleo de avances tecnológicos” (18). El resultado de quitarles las tierras comunales a los indígenas resultó en la compra de “un gran número de pequeñas parcelas de tierra… por sumas muy pequeñas y unidas para formar muchas de las florecientes fincas (plantaciones de café)” (White 112). Esto llevó a                                                  5 El país está dividido políticamente en “14 departamentos y 262 municipios” (Ministerio de Economía Censos Nacionales), y actualmente tiene una población de aproximadamente 5,744,113 habitantes, según el censo realizado en el 2007 (Ministerio de Economía Censos Nacionales) 6 En sus obras Manlio Argueta referencia y destaca la belleza natural del país.  7 El remover las tierras, “iniciada en 1880 y completada en 1912” (White 112).  6  una gran dependencia, en las plantaciones de café donde muchos indígenas y campesinos trabajaban. Pero el colapso de Wall Street y la gran depresión en 1929 causaron una “drástica baja en los precios de café y en los salarios de los trabajadores de fincas de café” (White 119). White destaca que los precios bajaron de manera muy drástica. 1 quintal (100lbs), que en el año 1928 valía 39 colones8, en 1931 llegó a valer 18 colones y “Según informes los salarios rurales bajaron hasta 20 centavos por día en 1930, lo cual sería mucho menos de la mitad de la suma pagada antes de la crisis de la bolsa de valores” (White 120). Por la inestabilidad económica, muchos trabajadores comenzaron a organizarse y a participar en manifestaciones: “para 1931 estas actividades habían aumentado y en mayo Arturo [presidente que ganó las elecciones de 1930] comenzó a reprimirlas con derramamiento de sangre” (White 120). En 1932 la rebelión incrementó y campesinos “armados casi solo con machetes” (White 122) atacaron edificios públicos el 22 y 23 de Enero de 1932. La reacción de parte del gobierno fue realmente sangrienta ya que hubo una matanza de aproximadamente 30,000 campesinos. Desde este instante la represión y la inestabilidad económica y política formaron parte de la vida cotidiana de los salvadoreños. Esto incluye los trece años de dictadura en manos del general Maximiliano Hernández Martínez (Historia: El Salvador 2 119). Por los problemas que enfrentó el país durante este tiempo muchos salvadoreños emigraron a otros países especialmente a Honduras, “Al punto que para fines de la década de 1960, se estima que había cerca de 300 mil [salvadoreños] que residían en el país vecino” (Historia: El Salvador 2 190). El producto de esto fue que para finales de 1968 el gobierno hondureño reactivó una reforma agraria que facilitaba la expulsión de los salvadoreños que vivían en Honduras ilegalmente, y en “abril de 1969 se inició                                                  8 Moneda Salvadoreña en uso durante este tiempo.  7  un éxodo en masas hacia el territorio salvadoreño y muchas personas fueron vejadas tanto por autoridades como por civiles hondureños organizados en bandas armadas” (Historia: El Salvador 2 191). Estas tensiones tuvieron su culminación en la guerra de las 100 horas entre El Salvador y Honduras que tuvo lugar en 1969. Aunque la guerra no duró mucho tiempo, el número de salvadoreños que regresaron a El Salvador de Honduras causó muchos problemas económicos dentro de un país que ya estaba inestable políticamente. Esto conllevó a más problemas políticos y sociales y al desencadenamiento de la sangrienta guerra civil que tuvo lugar de 1979 a 1992. En el artículo “Impunidad en El Salvador y Guatemala: « De la locura a la esperanza: ¿Nunca más?»”, se destaca que: Aunque la intervención de los militares en política fue histórica, al cerrar la década del 1970 se dio inicio a ataques masivos contra la población civil en general, en su mayoría desapariciones y asesinatos selectivos, violaciones, masacres y desplazamientos… Entre 1978 y 1983 murieron a manos de agentes del Estado 42.171 personas. (108) Como observamos la guerra civil realmente tuvo resultados devastadores9 y es dentro de este contexto social que se desarrollan ambas obras de Manlio Argueta, Un día en la vida y Cuzcatlán donde bate la mar. Manlio Argueta, como parte de esta historia, fusiona sus propias experiencias con las experiencias colectivas del país. Es interesante notar que Craft, Astvaldsson, y Rodríguez resaltan que10 dos hechos que ayudan a Manlio Argueta a presentar el punto de vista                                                  9 El texto Historia 2 El Salvador (2009) resalta que:  No hay cifras exactas ni de victimas humanos ni de danos materiales… Diversas fuentes estiman que las pérdidas humanas sobrepasan los 75,000 muertos, en su mayoría civiles… equivale a decir que casi el 2% de la populación pereció en el conflicto. (229) 10 Craft, Astaldsson y Rodríguez mencinan que:  Al responder a una pregunta sobre cómo logró asumir de una manera tan convincente el punto de vista de los campesinos en las novelas Un día en la vida y Cuzcatlán donde bate la mar del sur, dice que su niñez estuvo estrechamente vinculada a la vida de los campesinos y que los recuerdos 8  campesino de manera tan exitosa son: Primero, el hecho de que su niñez (por la localización donde vivía) estaba vinculada fuertemente con la vida de los campesinos, y segundo su habilidad literaria y poética. Ambos aspectos le ayudaron a interpretar de una manera exitosa la perspectiva campesina salvadoreña.  Estos recuerdos que utiliza Manlio Argueta no solo son de su niñez sino de toda su vida y sus experiencias en El Salvador, lo cual le permite narrar desde una perspectiva privilegiada y así fusiona sus propias experiencias con las experiencias colectivas de los salvadoreños. Observamos que Manlio Argueta no solo posee conocimiento y memorias, sino que activamente lo utiliza mediante los personajes11.  Como destacamos anteriormente Un día en la vida tuvo mucho éxito especialmente en el campo internacional. Esto se observa también a nivel crítico ya que la mayoría de los académicos que han trabajado este texto lo han hecho fuera de El Salvador. Algunos ejemplos de textos críticos sobre Un día en la vida son: “La construcción del ‘yo’ testimonial en la novela Un día en la vida de Manlio Argueta” de Chrisnel Sánchez Arguello, “El proceso de enunciación colectiva en “Un día en la vida” de Manlio Argueta” y “Manifestaciones de la voz del silencio en: Un día en la vida de Manlio Argueta” de Monique Sarfati-Arnaud, “Return of the Phoenix: Love and Revolution Asturia’s El Señor presidente and Argueta’s Un día en la vida de Manlio Argueta” de                                                                                                                                                              que ha conservado, sumados a su talento literario y a su propia poética le han permitido interpretar la realidad desde su perspectiva. (Craft, Astaldsson and Rodríguez 15)  11  Esto se relaciona con lo que plantea Ricoeur en  Memory History Forgetting (2006): […] we are asked to accept the identification between possessing knowledge and actively using it, in the manner in which holding a bird in the hand differs from keeping it in a cage… The epistemic question is this: does the distinction between a capacity and its exercise make it conceivable that one can judge that something one has learned and whose knowledge one possesses (the birds that someone keeps)is something that one knows (the bird one grabs in the cage)…? (10)  9  Lois Marie Jaeck, y finalmente “Una novela en mi vida: La recepción de Un día en la vida y la Diáspora salvadoreña” de Ana Rodriguez. Cuzcatlán donde bate la mar del sur no ha sido trabajada mucho críticamente, comparado con Un día en la vida. Algunos de los trabajos académicos son: “Poética de testimonio y ficción: Cuzcatlán, donde bate la Mar del Sur de Manlio Argueta” de Astvaldur Astvaldsson y “Representation and Rupture in the age of Globalization: Narrative Strategies in Manlio Argueta’s Cuzcatlán donde bate la mar de sur and the debate on Subalternity” de Kerstin Oloff.  Aparte de estos artículos también hay disertaciones que trabajan la literatura de Argueta en general, estos trabajos incluyen: “Literatura y realidad: la identidad cultural salvadoreña en la novelas de Manlio Argueta” de Luis Ernesto Arévalo Guerrero, “La historia como elemento discursivo en la narrativa de Manlio Argueta” de Manuel Ramírez Salazar, “The contestatory nature of the testimonial novel by Manlio Argueta: Cuzcatlán donde bate la mar del sur and Un día en la vida: A social-historical, narratological, and cultural Reading” de Bruce Fox, “Las novelas de Manlio Argueta: La historia, cultura e identidad salvadoreñas” de Anna Lee Utech y finalmente “Manlio Argueta: Literatura de Liberación” de Anna Margarita Gavidia. Últimamente uno de los recursos críticos más importantes sobre los trabajos de Manlio Argueta, es el texto De la hamaca al trono y al más allá: Lecturas críticas de la obra de Manlio Argueta (2012) de Linda Craft, Astvaldur Astvaldsson y Ana Patricia Rodríguez en el cual se analiza la vida y obras del autor. Como podemos observar se han hecho más trabajos críticos sobre Un día en la vida comparado con la obra Cuzcatlán donde bate la mar del sur, probablemente por la popularidad y reconocimiento internacional que esta ha tenido.  El objetivo de esta tesis es demostrar que en ambas obras, Un día en la vida y Cuzcatlán donde bate la mar del sur, los personajes novelescos se construyen en diálogo con el género 10  testimonial propio para dar voz a los que no tienen voz, pero que dicho género sufre una rearticulación al entrar en el ámbito novelesco ficcionalizado12. Mi proyecto argüirá que como otras obras, la narrativa de Manlio Argueta produce desplazamientos o deslizamientos narrativos respecto del testimonio, ya que fusiona un género literario la novela con un género de construcción social el testimonio. Sobre una base novelística Manlio Argueta crea una narrativa de vida en la cual juega con dicotomías tanto literarias como sociales y de esta forma logra fusionar la novela con el testimonio.  En el primer capítulo se suministran un análisis y resumen del debate académico de lo que es un testimonio, y más que una definición nos enfocamos en las descripciones propuestas por académicos que han trabajado extensamente este género, como John Beverley, René Jara, Hernán Vidal, George Yúdice y otros. Posteriormente en el segundo capítulo nos centraremos en el análisis de la obra Un día en la vida y nos enfocaremos en el lenguaje y tropos temáticos. Finalmente en el tercer capítulo nos centraremos en el análisis de la obra Cuzcatlán donde bate la mar del sur, especialmente en la estructura circular del texto, el uso de recursos literarios y la complejidad de los personajes. Mediante estos análisis logramos mostrar como en ambas obras, Manlio Argueta crea una narrativa de vida, mediante las manipulaciones de dicotomías existentes.                                                     12 Jean-François Lyotard en la noción de differend propone crear nuevos idiomas para poder exponer los traumas vividos y esto es lo que Manlio Argueta logra hacer. 11  Capítulo 1: El género testimonial en América Latina El género testimonial ha tenido una gran influencia e importancia en América Latina. En este análisis consideramos que las obras de Manlio Argueta, y en especial, las elegidas para el presente análisis, han sido fuertemente impactadas por el género testimonial, lo cual es visible por su escritura y manera de narrar. Por esta razón creemos importante analizar la evolución del género testimonial en América Latina.  El testimonio no es una forma nueva de escribir, ya que muchos rastrean su origen a la Biblia.13 En 1973, tras una lectura de Edipo Rey, Foucault proponía que el testimonio era “una manera de producir saber surgida en Grecia en el siglo V a.c.” (García 372). Guillermo Cervantes, en “La función social del testimonio”, sugiere que el testimonio puede ser rastreado aun antes de la escritura, ya que el testimonio tiene un gran vínculo con la oralidad y él propone que su origen puede encontrarse en las culturas precolombinas en “inscripciones o figuras, en estelas, pinturas murales o libros pictoglíficos” (164), lo que él llama “testimonio gráfico” (164). En las obras seleccionadas de Manlio Argueta, observamos el fuerte vínculo que tiene el texto con la oralidad.  John Beverley, en “The Margin at the Center: On Testimonio (Testimonial Narratives)”, considera que las raíces del testimonio de América Latina aparecen en las narrativas de no ficción, empezando con las crónicas:” the roots of testimonio go back to the importance in previous Latin American literature of a series of nonfictional narrative texts such as the colonial                                                  13 Victoria García en “Testimonio literario latinoamericano: Una reconsideración histórica del género”, resalta que el testimonio: […] recientemente se ha señalado la mayor extensión de su genealogía, que reenviaría, así pues al Antiguo Testamento bíblico. Allí, como se sabe, el testimonio figura en una de las normas del Decálogo – “No darás falso testimonio ni mentirás” […] La larga duración histórica atribuida al testimonio en estos enfoques abre múltiples interrogantes. (372). 12  crónicas” (25). Otros textos que son parte de la narrativa no ficcional y que Beverley considera que forman parte de las raíces del testimonio son: “the costumbrista essay (Facundo, Os sertões), the war diaries (diarios de campaña) of, for example, Bolivar or Martí, or the Romantic biography, a key genre of Latin American liberalism” (25).  Él pasa a explicar que las narrativas de no ficción que más tuvieron influencia en el género testimonial fueron las narrativas que tenían inspiraciones políticas, más que literarias o académicas:  Testimonio also drew on- in my opinion much more crucially- the sort of direct-participant account […] represented by a book such as Che Guevara’s Reminiscences of the Cuban Revolutionary War (1959), one of the defining texts of 1960’s leftist sensibility throughout the Americas. (25)  Victor Casáus menciona que el comienzo del testimonio fue con la literatura de campaña “cuando Martí, el Apóstol Revolucionario de nuestra independencia escribió su Diario y aún mucho más antes, todavía adolescente cuando describía su Presidio Político” (317).  Aunque estas narrativas no ficcionales con inspiración políticas han influenciado el género testimonial, no han sido las únicas ya que las obras elegidas de Manlio Argueta fusiona tanto lo literario y estético con el compromiso social, y ambos aspectos son de igual importancia.  Unos de los textos testimoniales que más marcaron el género han sido: Biografía de un cimarrón (1966) de Miguel Barnet, Operación masacre (1970) de Rodolfo Walsh, Miguel Mármol (1972) de Roque Dalton, Tejas Verdes (1974) de Hernán Valdés, y Me llamo Rigoberta Menchú (1983) de Elizabeth Burgos. Esta lista solo acopia algunos de los muchos testimoniales que se han escrito en Latinoamérica.  13  Observamos que desde su comienzo el género testimonial tiene mucha diversificación y variedad. Un evento que tuvo una gran influencia en el género testimonial es el triunfo de la Revolución Cubana, ya que esta abrió la puerta para el crecimiento de este género. Marta Rojas, en “El testimonio en la Revolución Cubana”, resalta que: … la gran explosión de la narrativa testimonial se produce a partir del triunfo de la Revolución Cubana, en 1959. Para ser justos fue el asalto al Moncada –26 de Julio de 1953 – el detonante, también, para el auge literario en este género o modalidad de la narrativa en Cuba. Porque precisamente ese hecho conmovedor y restallante, ese llamado general al combate hasta la victoria o la muerte generó tantos temas como hombres y mujeres, instituciones y pueblos se vieron envueltos en la gigantesca marea revolucionaria. (318)  El triunfo de la revolución también dio lugar a una masiva campaña de educación, ya que esto era uno de los aspectos más importantes que la Revolución Cubana promovía. El incremento de la alfabetización fue otro aspecto que ayudó al testimonio a destacarse como género durante los años sesenta, porque como destaca Rojas la alfabetización permitió que las masas se informaran e incrementara su conocimiento a través de la lectura14.  Otro momento fundamental aparte de la Revolución Cubana para el establecimiento del género en Latinoamérica fue la institucionalización del género testimonial, el cual tuvo lugar en el año 1970, cuando la Casa de las Américas lo declaró género literario.                                                  14 Rojas explica:  Durante la guerrilla, algunos de sus protagonistas más destacados escribieron textos testimoniales de valor fundamental para el conocimiento de nuestra historia… La campaña de Alfabetización (1961) daba oportunidades a las masas, hasta entonces sumergidas en la oscura ignorancia, a leer libros. (318- 319)  14  García resalta que en 1969 Casa de las Américas reconocía cinco géneros literarios: la novela, el cuento, la poesía y el teatro, pero, “en febrero de ese año, una conversación entre algunos organizadores y jurados, entre los que se contaban Ángel Rama, Haydee Santamaría, Noé Jitrik y Hans Mangus Enzenberg, culminó en la decisión de incorporar el testimonio a la convocatoria de 1970” (381). El testimonio como género formó por mucho tiempo parte de la marginalidad en la literatura, por representar no solo sujetos marginados,15 sino que también una zona marginada, ya que “el género en la convocatoria a los Premios Casa de 1970…colocaba ‘la realidad latinoamericana o caribeña’ como su universo temático privativo” (García 381). Esto era especialmente marginado ya que en ese tiempo todavía se estaba definiendo la identidad latinoamericana.16 Este fue el caso del género testimonial, hasta que llegó a ser reconocido como género literario. En “The Margin at the Center: On Testimonio” John Beverley comenta sobre los sujetos marginados que normalmente son representados en el género testimonial:  … testimonio-like text have existed for a long time at the margin of literature, representing in particular those subjects-the child, the “native,” the woman, the insane, the criminal, the proletarian- excluded from authorized representations when it was a question of speaking and writing for themselves… (25)                                                  15 Por estar fuertemente vinculado con la marginalidad, John Beverley en “The Margin at the Center: On Testimonio”: relaciona el testimonio con la literatura de resistencia: “Testimonio is implicitly or explicitly a component of what Barbara Harlow has called a “resistance literature” (Beverley 25). 16 García resalta que:   Sobre el carácter latinoamericano que atribuimos al género, este va asociado al proceso de Configuración de una identidad latinoamericana que entre las décadas de 1960 y 1970 operó en los planos político y cultural de la expansión del modelo revolucionario cubano, como manifiesta voluntad antimperialista y anticolonialista de búsqueda y promoción de “lo propio” regional. (380)  15  En las obras de Manlio Argueta la mayoría de personajes desarrollados forman parte de esta marginalización que destaca Beverley.   En América Latina a partir de los años ochenta del siglo XX, en medio del debate sobre la naturaleza del post modernismo, y en particular con la aparición del testimonio de Rigoberta Menchú, Yo me llamo Rigoberta Menchu y así me nació la conciencia (1983), numerosos académicos se abocaron al estudio del género. Una de las primeras definiciones específicas de lo que es un testimonio fue propuesta por Beverley: By testimonio I mean a novel or novella-length narrative in book or pamphlet (that is, printed as opposed to acoustic) form, told in the first person by a narrator who is also the real protagonist or witness of the events he or she recounts, and whose unit of narration is usually a “life” or a significant life experience. (24)  En esta definición propuesta por Beverley, encontramos tres aspectos claves del testimonio. Primero, el testimonio se compone en forma escrita y no en forma oral (como en la tradición oral). Segundo, habla del papel del narrador como protagonista y testigo que cuenta su propia experiencia de vida. Esto es similar a la idea de Ricoeur: “La fórmula yo estaba allí como operación enunciativa básica del testimonio…” ( en García 373) Y finalmente, Beverley resalta la importancia de un evento significante en la experiencia de vida. García relaciona el “evento significante” de vida con la extrema violencia de la que ha sido víctima Latinoamérica:  Es indudable, en efecto, que la violencia mundialmente característica del siglo XX constituyen condición de producción de literatura testimonial en Latinoamérica, cuyos protagonistas narradores pueden identificarse en todos los casos como sobrevivientes… ya de crímenes perpetrados por el Estado … o de la pobreza y la enfermedad propias de la desigualdad del subcontinente. (374-375) 16   Beverley distingue entre el testimonio y la historia oral, ya que el testimonio tiene un gran vínculo con el acto de testificar que normalmente está relacionado con el sistema legal o religioso. Desde mi perspectiva, en América Latina está más vinculado con la religión ya que Latinoamérica es un territorio predominantemente católico. Él explica que, a diferencia del testimonio, la historia oral tiene la intención o propósito del sujeto que hace la grabación oral. Pero en el caso del testimonio se transmite la intención del narrador, la cual se trasmite con urgencia ya que se está denunciando un problema de desigualdad.17 Para Barnet el escritor de un testimonio tenía que: “desenterrar historias reprimidas por la historia dominante, abandonar el yo burgués para permitir que los testimoniales hablen por cuenta propia” (en Yúdice, “Testimonio y concientización” 211) Beverley se enfoca también en el papel del lector, comparándolo con un miembro de un jurado legal: “The position of the reader of testimonio is akin to that of a jury member in a courtroom. Unlike the novel, testimonio promises by definition to be primarily concerned with sincerity rather than literariness” (26). Según Beverley, lo más primordial es la sinceridad del narrador, más que la literariedad. Pero no todos los críticos están de acuerdo con este planteamiento, ya que, según Rojas: Un producto cultural es válido en la medida que sea eficaz y a la eficacia en arte se llega por la atracción, la emoción o el encanto que una obra trasmite. Sin ese “duende” misterioso que transporta al lector, ni el testimonio, ni la novela, ni la poesía, serían literatura. (316) Este aspecto afectivo o emocional, que Rojas llama “duende” y que es importante en todo trabajo literario, está también presente en el testimonio aun cuando es necesario un mediador. Beverley señala el uso de un mediador, como método para producir un testimonio:                                                   17 Beverley describe esta desigualdad como, “… a problem of repression, poverty, subalternity, imprisonment, struggle for survival, and so on, implicated in the act of narration itself” (26). 17  Because in many cases the narrator is someone who is either functionally illiterate or, if literate, not a professional writer, the production of a testimonio generally involves tape-recording and then transcription and editing of an oral account by an interlocutor who is an intellectual, often journalist or writer. (26-27)   Aun al usar un mediador para trasmitir la información, siempre es más primordial la intención del narrador que la del mediador. Por esta razón Beverley menciona que hay un acuerdo legal entre el narrador y el lector:  We are meant to experience both the speaker and the situations and events recounted as real. The “legal” connotation implicit in its convention implies a pledge of honesty on the part of the narrator, which the listener/reader is bound to respect. (Beverley 27)  Aquí vemos que hay una relación entre el narrador y el lector18 y también se resalta la importancia de la honestidad que está fuertemente vinculada con la verdad, aspecto muy prominente en el género testimonial. Elzbieta Sklodowska, en “Spanish American Testimonial Novel: Some After Thoughts”, sugiere cómo las definiciones de Yúdice, Beverley y Zimmerman abordan la idea de verdad:  The critics succumb to what Foucault calls “the will of truth” and finds testimonio’s authenticity in an unquestionable origin of the word… following Derrida: Voice becomes a metaphor of truth and authenticity a source of self-present ‘living’ speech as opposed to the secondary lifeless emanations of writing. (86)                                                  18 Reyes y Rodríguez explican que el testimonio no está echo para mantenerse en secreto sino que require que el lector “act on behalf of the speaker in an effort to arrive at justice and redemption” (527). 18   En el caso de Manlio Argueta, aunque sus obras encontramos hibridez, al usar personajes ficcionales, este compromiso de la verdad sigue presente ya que lo que es “verdad” es la exposición de la situación crítica salvadoreña.   La verdad es importante porque el narrador en el género testimonial no solo habla por sí solo, sino también por su comunidad, característica que como explica Beverley separa el género testimonial de la novela picaresca: The narrator in testimony … speaks for, or in the name of a community or group, approximating in this way the symbolic function of the epic hero, without at the same time assuming his hierarchical and patriarchal status. (Beverley 27)   La multiplicidad en la narración es otro aspecto importante y único del testimonio. En otros géneros el narrador habla por sí solo, pero en el testimonio, “Desde el punto de vista del narrador la intimidad no es privada, le pertenece a todos, y por ello la externaliza en la exhibición del dolor y la angustia, la vejación y el heroísmo” (Jara 3). Al igual que Beverley y René Jara, George Yúdice en Testimony and Postmodernism (1986), considera fundamental el carácter colectivo de la experiencia: Testimony writing, as the Word indicates, promotes expression of personal experience. That personal experience of course is a collective struggle against oppression from oligarchy, military and transnational capital. (26)  Como menciona Yúdice, el testimonio proviene de la lucha contra la opresión, pero esta lucha y opresión nunca es individual sino colectiva, por eso el testimonio también es un producto colectivo, porque aunque solo una persona narre lo sucedido representa la voz de todas las personas que fueron afectadas por el evento que se recuenta (Reyes y Rodríguez 528). El narrador en el género testimonial no solo representa las personas de su comunidad sino que hace 19  una triple representación. En “Testimonio y concientización”, George Yúdice: explica que el término representación tiene tres diferentes definiciones: “1) la descripción de un estado de cosas, 2) el reemplazo de una o más personas por otra que habla o se manifiesta en nombre de ellos, 3) el ejemplo que una persona o cosa proporciona para otros” (213). Podemos observar que en el testimonio el narrador hace múltiples representaciones, ya que al narrar representa las condiciones precarias que están viviendo, representa mediante su voz las múltiples voces de su comunidad, y da el ejemplo heroico de desafiar el discurso oficial al narrar su historia.   Rojas, al igual que otros académicos, desarrolla su propia definición o descripción de lo que abarca el género. Ella lo define de la siguiente forma:  En el testimonio predomina el lenguaje corriente, el abordaje directo del tema, la sencillez de los esquemas, la riqueza informativa, la compilación directa sobre el terreno. El testimonio se diferencia del reportaje periodístico en su longitud y en su vuelo, en su interés perspectivo, en una mayor profundidad en el desarrollo de la materia. (317)  Rojas primeramente habla sobre el lenguaje corriente del testimonio puesto que uno de los objetivos principales es exponer la situación denunciadora, y al usar un lenguaje sencillo y “riqueza informativa” la información está más disponible para difundir. En segundo lugar, Rojas también habla de lo extenso de un testimonio, puesto que es necesario producir un texto más largo para poder de una manera eficaz transmitir no solo los datos sino también los efectos de la situación que se está narrando.   Renato Oropeza también da una definición concreta de lo que es un testimonio, pero como él explica en su libro El discurso-testimonio y otros ensayos (2001) él ocupa el término discurso-testimonial ya que él considera la definición de ambas palabras, “el sustantivo 20  testimonio y el adjetivo testimonial” (13). Teniendo esto en cuenta él define este término de la siguiente forma:  … el discurso-testimonio es un mensaje verbal en primera persona, preferentemente escrito para su divulgación editorial aunque su origen primario y escrito sea oral, cuya intención explícita es la de brindar una prueba, justificación o comprobación de la certeza o verdad de un hecho social, previo a un interlocutor, interpretación garantizada por el emisor del discurso al declararse actor o testigo (mediato o inmediato) de los acontecimientos que narra. (13-14)  En esta definición sobre el testimonio podemos observar la relación estrecha que hay entre la oralidad y el testimonio, ya que Oropeza lo define desde el principio como algo en forma oral que se escribe solo para facilitar su diseminación. Como en previas definiciones, vemos la importancia de la experiencia directa del narrador y cómo está vinculada a la verdad de la experiencia. Un aspecto que Oropeza enfatiza sobre su definición es que, como ya mencionamos, el discurso-testimonio está fuertemente asociado con el discurso, lo cual lleva a pensar en la “intencionalidad perlocutiva del enunciado” (15), ya que lo narrado es expresado con una intención específica.   René Jara también juega un papel importante en la definición de lo que es el testimonio. En el libro Testimonio y literatura (1986), él expone lo que embarca el testimonio:  …una imagen narrativizada que surge, ora de una atmósfera de represión, ansiedad y angustia, ora en momentos de exaltación heroica, en los avatares de la organización guerrillera, en el peligro de la lucha armada. Más que una interpretación de la realidad 21  esta imagen es, ella misma, una huella de lo real, de esa historia que, en cuanto tal, es inexpresable. (2)  Vemos que en concordancia con Beverley, Jara también habla de la situación opresiva, o evento traumático que el narrador vive, y da a luz al testimonio. Pero, según él, el testimonio también sale a luz no solo en la opresión pero también en la lucha contra estas situaciones, ya que habla de los “momentos de exaltación heroica” (2). Jara también enfatiza el poder del testimonio porque es lo único que puede representar una situación que de otra forma no se pudiera representar, ya que él dice que, expresa (haciendo “una huella de lo real”) “lo inexpresable” (2). Jara también resalta la obstrucción que crea el testimonio contra el discurso oficial, porque “… produce una desconstrucción brutal de las versiones tranquilizadoras que emanan de los departamentos de estado y de las democracias cauteladas” (3). Renato Prada Oropeza en “De lo testimonial al testimonio: notas para un deslinde del discurso testimonio”, habla sobre la tensión que existe entre el discurso histórico que se ha impuesto como el discurso dominante desde la Conquista en Latinoamérica y el discurso testimonial. Él argumenta que el discurso testimonial “es siempre referencial y pretende un valor de verdad. Además, […] es siempre inter-textual pues, explícita o implícitamente supone otra versión o interpretación (otro texto) sobre su objeto (referente)” (9). Observamos que el testimonio desestabiliza el discurso oficial, ya que lo re-escribe, con un compromiso a la verdad. Hacer esto no es obra fácil ya que el testimonio emerge en una “generación de una conciencia homogénea donde las diferencias fueran difuminadas a favor de la consolidación del Estado-nación… [que] pretendían eliminar las narrativas alternas” (Cervantes 165). Esto es de gran importancia ya que sin el testimonio lo único que es distribuido es la “verdad oficial” o la 22  historia del discurso dominante. Lo que el testimonio logra es exponer personajes que “han sufrido el dolor, el terror… seres humanos que han sido víctimas de la barbarie, la injusticia, la violación del derecho a la vida, a la libertad y a la integridad física” (Jara 1). Lo que el testimonio logra es que el “Mundo de la tranquilidad y la seguridad burguesa albergan los demonios de la tortura y la mutilación de la dignidad personal, el atropello de la familia” (Jara 3). Un ejemplo de exhibir la “urgencia de la realidad latinoamericana en un contexto determinado” (Cervantes 172), es el discurso usado en la obra de Miguel Barnet. Por la importancia y urgencia de exponer esta verdad del sufrimiento vivido,19 Jara describe el testimonio como “narración de urgencia”, ya que: El marco de esta forma discursiva es el de la represión institucionalizada contra la cual se lucha y de la que se ha sido objeto. El testimonio es una forma de la lucha. Las imágenes del dolor y del terror se trasmutan, así, en testigos de sobrevivencia, y su escritura en acicate de la memoria: el heroísmo del desnudamiento personal deviene estimulo de la esperanza. (1) En las palabras de Jara, podemos observar la relación muy intrínseca que tiene el testimonio, no solo con el pasado sino también con el presente y el futuro, y esto es lo que distingue el testimonio de otros textos históricos. Por ejemplo, Jara argumenta que la novela normalmente tiene un final, donde la narración termina, pero el testimonio “…en su significación más elemental y básica, son la evidencia de una historia que se continúa” (3). El testimonio no                                                  19 Reyes y Rodríguez exponen que: “The objective of the testimonio is to bring to light wrong, a point of view or an urgent call for action…The testimonio is intentional and political” (525). 23  solo continúa en el presente sino que, también influye el futuro porque la memoria del pasado20 y la sobrevivencia del presente, da paso a la esperanza y la acción del futuro. Por esta razón el testimonio: “… puede no sólo desmontar, complementar y reconfigurar los relatos fundacionales sino sobre todo servir como instrumento de reflexión para el presente y el futuro” (Cervantes 166). Esta reflexión no solo ayuda a exponernos a lo que está pasando, sino que también es una forma de sanar. Una muestra de esto lo exponen Reyes y Rodríguez en “Testimonio: Origins, Terms, and Resources”, al usar como ejemplo el testimonio de la escritora argentina Alicia Partnoy. Al referirse al testimonio de Partnoy explican que:  … narrative testimonio demonstrates the power of the personal account as a tool, not just in story telling but also as an aid in the process of healing. In her testimonio she describes the torture she experienced at the hands of the Argentinian military and in the very description reclaims her own humanity. (528) Podemos observar que Partnoy no solo recuenta una historia de lo que ella vivió, sino que utiliza el testimonio como una herramienta que le ayuda en el proceso sanar. Reyes y Rodríguez, también proponen una definición más: The collective goal of testimonio is to name oppression and to arrest its actions whether as genocide, racism, classism, xenophobia, or any other type of institutionalized marginalization. The aim is to speak for justice against all crimes against humanity. The truth of the survivor story may not be empirically, scientifically, or legally true.                                                  20 Cervantes argumenta que el testimonio es “una lucha contra el olvido… [y] Gracias a este eslabón de la cadena de comunicación discursiva, como la denomina Bajtín, es posible enriquecer la memoria colectiva” (171). 24  Nevertheless, the speakers are aware that the very manner in which they tell the story may hold for them a harrowing reality of reliving the oppressive experience. (517) Como en otras definiciones que ya hemos analizado podemos observar que el testimonio trata de exponer la opresión sufrida por los marginados. Pero es interesante observar como la idea de lo que se refiere a la verdad ha cambiado. Ya no se habla de una sola verdad, ya que observamos un cuestionamiento de lo que realmente es la verdad. Esto es especialmente importante en el testimonio porque, como se afirma en la cita, la verdad del narrador no es necesariamente verdad en el sentido empírico, científico o legal, ya que el testimonio, al igual que la memoria, es una reconstrucción de lo realmente vivido; y como sugieren Reyes y Rodríguez, es parte de nuestra naturaleza humana narrar de manera positiva las propias acciones. Explican que los narradores “accentuate their experience as merciful vignettes allowing them redemption” (527). En las obras de Manlio Argueta al fusionar la ficción con la realidad el no provee una “verdad” empírica o legal, pero si expone la situación vivida antes y durante la guerra civil. Alberto Moreiras considera, en su artículo “The Aura of Testimonio”, que el testimonio no es significante por su poder literario ya que en muchos casos los testimonios se separan de la literariedad, pero hay algo adictivo al leerlo. Él explica esta atracción o adicción de esta forma:  Testimonio provides its reader with the possibility of entering what we might call a subdued sublime: the twilight region where the literary breaks off into something else, which is not so much the real as it is its unguarded possibility. This unguarded possibility of the real, which is arguably the very core of the testimonial experience, is also its preeminent political claim. (195)  Moreiras resalta que el testimonio no es lo real, sino lo que puede ser real. En otras palabras aunque lo que se narre sea ficcional, describe las situaciones vividas y lo que podía 25  pasar dentro de estas situaciones.  Al igual que Reyes y Rodríguez, Moreiras no se centra en lo literario o en una sola verdad al examinar los testimonios sino que, argumenta que el “subdued sublime” en los testimonios es el poder de llevar a los lectores a la inmensa posibilidad de lo que puede ser la verdad. En resumen, podemos observar que el testimonio no es una forma nueva de escritura, sino que tiene sus raíces en diferentes partes del mundo y en diferentes épocas. Muchos consideran las crónicas de los exploradores como el comienzo de los testimonios en Latinoamérica. Dos eventos fundamentales en la formación del género testimonial fue, primeramente, la victoria de la Revolución Cubana y, segundo, el reconocimiento del testimonio como género en Casa de las Américas. Después de estos dos eventos, muchos académicos dedicaron sus estudios a este nuevo género. Al igual que su comienzo, su definición también es variada y múltiple, pero hay algunos aspectos que son fundamentales en el testimonio. Primeramente, hay una estrecha relación entre el testimonio y la oralidad ya que su origen viene de lo oral, pero para distribuir el testimonio siempre se comparte en forma escrita. Para el testimonio es importante que el narrador exponga una situación o evento trágico vivido en carne propia. Parte de esto implica que lo narrado tiene que basarse en un evento real y no en una ficción. Esto conlleva que el narrador esté de una forma convocando la verdad. Esta verdad va normalmente en contra del discurso dominante del estado, lo cual lo desestabiliza dando otras versiones de lo ocurrido. El testimonio también lleva rasgos de urgencia porque expone las condiciones precarias que el narrador vive o ha vivido. Normalmente el narrador que cuenta su historia forma parte de un grupo marginado a quien no se le suele permitir exponer su historia. Otro aspecto importante es que el testimonio relaciona el pasado, el presente y el futuro, ya que al exponer las condiciones vividas también conlleva la esperanza de un cambio. Esta esperanza 26  lleva a una acción que se espera del lector. Por esta razón, René Jara expone que “lo que el testimonio comunica no es sólo una evidencia del pasado sino también una manera diferente de vivir el ahora” (3).  A partir de estas características descritas del testimonio, observamos que es difícil dar una sola definición del testimonio como género, ya que, este abarca un vasto campo de tiempo y temas.21 Esto es especialmente cierto en las obras de Manlio Argueta que vamos a analizar porque se observa una hibridez entre un género literario la novela y un género de construcción social el testimonio. Por su multiplicidad, Sidonie Smith y Julia Watson, en Reading Autobiography: A Guide for Interpreting Life Narratives (2001), proponen usar otros términos para describir un testimonio: We understand life writing as a general term for writing of diverse kinds that takes a life as its subject. Such writing can be biographical, novelistic, historical or an explicit self-reference to the writer. We understand life narrative as a somewhat narrower term that includes many kinds of self- referential writing, including autobiography. (3) El término “escritura de vida” (Life writing) engloba toda escritura que tiene como tema principal la experiencia de “la vida”. Este término es apropiado porque todos tenemos historias que narrar, no importa de dónde venimos o quiénes somos; todos tenemos experiencias que compartir, porque todos tenemos narrativas de vida.22                                                  21 Yúdice explica que el testimonio:   Es un término que se refiere a muchos tipos de discurso, desde la historia oral y popular (people’s history) que procura dar voz a los “sin voz” hasta textos literarios como las novelas-testimonio de Miguel Barnet y aun obras de compleja composición documental como Yo supremo de Augusto Roa Bastos. (211) 22Anastasia Nylund, en, Telling Stories: language, narrative and social life, afirma:  27  Dado que la “escritura de vida” es tan vasta, Smith y Watson proponen categorizar y jerarquizar estas categorías. Primero, tenemos una categoría general que es “escritura de vida” (life writing), y bajo esta categoría se sitúa una subcategoría titulada “Narrativa de vida” (life narratives), en la que se incluyen géneros como la (auto)biografía, las memorias, el relato de formación y el testimonio. Las narrativas de vida se define con dos importantes aspectos, primeramente que el texto tenga como temas principal una experiencia vivida y segundo que la escritura sea autorreferencial.  Teniendo en cuenta por un lado las diferentes definiciones de lo que es un testimonio, y los diferentes aspectos que este abarca, y por otro lado la organización de categorías propuesta por Smith y Watson, este trabajo utilizara el término “narrativa de vida” para denominar las dos obras Un día en la vida y Cuzcatlán donde bate la mar del sur, ya que dentro de esta denominación podemos fusionar en el mismo plano tanto la novela como el testimonio. Mediante estas narrativas de vida Manlio Argueta denuncia los atropellos experimentados por la población salvadoreña, mesclando un género de construcción social en el cual se observa sus propias experiencias vividas y características del género testimonial como la urgencia, oralidad, repetición, la colectividad, la denuncia y el llamado a acción para una mejora; con un género novelístico en el cual se destaca la importancia estética, al utilizar diferentes estrategias narrativas, recursos literarios, juegos temporales y rastreos de pensamientos. Esta hibridez dentro                                                                                                                                                               Narratives are fundamental to our lives. We dream, plan, complain, endorse, entertain, teach, learn, and reminisce by telling stories. They provide hopes, enhance or mitigate disappointments, challenge or support moral order, and test out theories of the world at both personal and communal levels. Given this broad swath of uses and meanings, it should not be surprising that narratives have been studied in many different disciplines… (1)  28  de las dos narrativas de vidas, permite que Manlio Argueta forme parte del género testimonial y de a la vez parte del Boom Latinoamericano.23                                                   23 En el artículo “García Márquez. La narrativa contemporánea y el realismo mágico” se menciona que, el Boom Latinoamericano se refiere a:   la literatura hispanoamericana publicada a partir del tercer cuarto del siglo XX que dio  difusión en Europa a autores del sur del continente americano. Las novelas del Boom se distinguen por tener una serie de innovaciones técnicas en la narrativa latinoamericana, desarrollando el Realismo Mágico y Lo real maravilloso, e introduciendo técnica vanguardista de narración. (3) 29  Capítulo 2: Las estrategias narrativas de Un día en la vida de Manlio Argueta Manlio Argueta fue primero poeta, pero su carrera se ha centrado más en el género narrativo. Una de sus obras más exitosas es Un día en la vida (1980), la cual fue publicada en el año 1980 y la cual ha llegado a ser una de las novelas salvadoreñas más traducidas y con mayor reconocimiento internacional.24 Se destaca que por Un día en la vida Manlio Argueta, ha recibió el Premio Nacional de la Novela concedido por la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas, y en el 2000 la novel Un día en la vida se le otorgo el quinto lugar de las novelas en español más conocida del siglo XX.25  Al examinar los personajes detalladamente, el marco de circunstancias y la época de guerra en que se va desarrollando la vida de los personajes de Un día en la vida, podemos observar la dura situación que enfrentaban las familias campesinas. Manlio Argueta, como parte de esta época y afectado por la violencia en su vida personal, escribe narrativa de vida desde el exilio.26 Mediante esta narrativa de vida se denuncia el acoso, sufrimiento y persecución que sufrió el pueblo salvadoreño y se da a saber el largo proceso de concientización que dicho pueblo                                                  24 “… el escritor salvadoreño Mario Bencastro, quien también ha publicado varias novelas sobre la sociedad salvadoreña afirma Que Un día en la vida dio a conocer al mundo entero el conflicto social en El Salvador” (Addis 1). 25 Argüello Sánchez menciona que manlio Argueta:  [ha] recibido el Premio Nacional de Novela otorgado por la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas de El Salvador… Y en el año 2000 fue escogida en el quinto lugar entre las cien novelas en español más reconocidas durante el siglo XX por la junta directiva de la Modern Library International, la cual se reúne cada dos años para evaluar la literatura de grandes autores de Estados Unidos, Latinoamérica y otros países del mundo. (Argüello Sánchez 1)   26Ana Rodríguez explica en su artículo:  Una novela en mi vida: La recepción de Un día en la vida y la Diáspora salvadoreña”, que: la novela “fue escrita en tan sólo tres meses a base de entrevistas que Argueta hiciera con salvadoreños refugiados en Costa Rica, donde vivió exiliado por más de veinte años. (289)  30  adquirió, desde los años sesenta y setenta, a partir de la gran influencia que ejerció la teología de la liberación. En Un día en la vida, la figura del escritor, se construye a través de una voz autorizada y portavoz para recibir los testimonios de su colectividad y verterlos a partir de la memoria y experiencia, tanto suya como la de sus informantes. Esta narrativa de vida, que es individual y colectiva a la vez, crea tensiones en la narración de la novela, ya que observamos un juego entre la novela y el testimonio.  Este análisis se enfocara en la tensión y las dicotomías que el escritor utiliza para narrativizar las experiencias de vida de sus personajes. La primera forma de tensión y dicotomía que se observa es lo que propone Jean Franco en su artículo, “Narrador, autor, superestrella: La narrativa latinoamericana de la época de cultura de masas”, donde la crítica hace una diferencia entre el autor, el narrador y el superestrella. Ella explica: La novela latinoamericana del boom (es decir, de finales de los años cincuenta y comienzo de los sesenta), en tanto que enaltece la idea del autor como “fundador” o “creador” de un universo texto original, lo antepone a otras dos figuras paradigmáticas: la de cuentista/narrador, cuya destreza se deriva de una cultura oral, y la del superestrella generada por la producción de una cultura de masas. Estas tres figuras –narrador, autor, superestrella- corresponden a tecnologías radicalmente distintas de la narrativa, las cuales se relacionan con las funciones de la memoria, la historia y la repetición como modos de inscribir la vida social e individual. (129) Según lo expuesto por Franco, en Manlio Argueta podemos observar cómo juegan estas figuras de la narración. En Un día en la vida, no cabe duda que el narrador sigue la tradición de 31  la novela del boom que producía “una literatura escrita elaborada como forma de resistencia cultural” (Franco 129). Eso implicó, según Franco, un gran “salto de una tradición colectiva aprendida por la trasmisión oral a la experiencia serializada de los mass media” (Franco 129). Pero en Manlio Argueta persiste la tradición colectiva de la trasmisión oral ya que podemos observar, que la cultura oral que trasmite la protagonista Guadalupe,27 imbuida de la tradición colectiva, no está mediada por la cultura de masas en el ámbito rural en que se desarrolla la acción. Es decir, esa transformación a la que alude Franco respecto a la narrativa del boom entre la cultura oral y la serialización mediática de la experiencia coloca a Manlio Argueta en una posición diferente, ya que él hace uso del género novelesco siguiendo la tradición vanguardista del boom, pero no se aleja de la tradición oral afectada por los mass media. De este modo, logra combinar la cultura popular de tradición oral y colectiva con experimentación vanguardista en una narrativa que pertenece al post boom, tanto por la temporalidad de su escritura (fines del siglo XX), como por los géneros por los cuales dialoga (el testimonio, una cultura oral no serializada por los mass media). La segunda forma de tensión, la podemos observar en el desafío de expresar lo vivido. Elzbieta Sklodowska expresa que hay una tensión entre lo vivido y el testimonio. Para explicar esta tensión ella ocupa la noción de differend de Jean-François Lyotard:  I will focus on the intricate tension between the indeterminacy of experience and the closure of discourse, between the act of living /surviving/witnessing and the act of testifying/transcribing. I propose to test this terrain by using the notion of the differend… Lyotard gives the name of a differend to “the case where the plaintiff is divested of the                                                  27 Personaje principal en Un día en la vida, que Manlio Argueta construye basándose en entrevistas realizadas a Guadalupe Guardado, una salvadoreña exiliada en Costa Rica.  32  means to argue and becomes for that reason a victim… A case of differend between two parties takes place when the “regulation” of the conflict that opposes them is done in the idiom of one of the parties while the wrong suffered by the other is not signified in that idiom. (87) Esta noción de differend explica la tensión que existe entre lo vivido y la habilidad de enunciar lo sucedido mediante el discurso, o la escritura del testimonio; debido a que la víctima no se puede expresar, ya que no puede usar el lenguaje dominante como instrumento de comunicación. Sklodowska pasa a decir que el differend es:  […] when the human beings who through the feeling of pain which accompanies silence (and of pleasure which accompanies the invention of a new idiom)… that they are summoned by language, not to augment to their profit the quantity of information communicable through existing idioms, but to recognize that what remains to be phrased exceeds what they can presently phrase, and that they must be allowed to institute idioms which do not yet exist. (97) Lo que propone Sklodowska es crear nuevos idiomas para poder expresar lo vivido y lo experimentado, ya que no es posible hacerlo con los ya existentes. Por esta razón, Manlio Argueta, recurre a la voz poética, al lenguaje campesino y al deslizamiento del género testimonial como un nuevo idioma, para poder transmitir al mundo la situación que estaba viviendo la población salvadoreña.  Teniendo presente estas dos tensiones, observamos que Manlio Argueta utiliza estrategias narrativas específicas para crear a través de la ficción los aspectos testimoniales de este largo proceso social, cultural e ideológico. Es evidente que Manlio Argueta no solo posee un vasto conocimiento del estado, historia, política y cultura social, sino que activamente lo utiliza en su 33  relato. El autor, manipula estratégicamente el uso del tiempo y la memoria, ya que en un día de la vida de Guadalupe, que dura once horas y media desde las cinco y media de la mañana hasta las cinco de la tarde,28 se recorre a través de la memoria varios años29 y generaciones de familias, puesto que es la memoria la que se traslada al pasado, representando el fuerte vínculo que hay entre el pasado político e histórico y los resultados que se viven en el presente. En Un día en la vida se cuentan las experiencias de injusticias sufridas por la comunidad campesina, y mediante Guadalupe observamos otros dos personajes femeninos, su hija y su nieta, para marcar la progresión y el incremento de conciencia entre las generaciones, como un legado de concienciación que se traslada a través de las tres descendencias. Manlio Argueta utiliza activamente su conocimiento en su obra utilizando las estrategias narrativas y las tensiones textuales, para poder dar un testimonio novelado y estético. El texto a través de la protagonista principal Guadalupe, personaje en que nos centraremos, cuenta eventos que forman parte de la memoria colectiva salvadoreña, y es mediante su voz popular que podemos percibir la trayectoria de denuncia.   Una de las estrategias narrativas que Manlio Argueta utiliza para poder dar voz a esta memoria colectiva es el uso de una voz narrativa característica del habla campesina. Es un                                                  28 Monique Sarfati-Arnaud: menciona que: […] los títulos de cada uno de estos capítulos confirman lo que anuncia el título global de la novela, o sea el relato puntual de sol a sol («5:30 a.m. » es el título del primer capítulo y « 5 p.m» el del último capítulo de lo que puede ser una jornada en un pueblo. (Sarfati-Arnaud 977)  29 Desde los años treinta hasta los años sesenta. 34  lenguaje simple compuesto de vocabulario, dichos, proverbios y canciones comunes del lenguaje popular del campesino salvadoreño.30  Manlio Argueta, aclara que el uso de este lenguaje es intencional con la meta de promocionarlo, y especifica que el lenguaje usado en el texto no solo es local de Centroamérica sino específicamente del campesino salvadoreño. Es un lenguaje marginado al igual que sus usuarios. Parte de lo que hace el lenguaje fiel a la manera de hablar campesina es el uso de los decires y términos regionales que constantemente se repiten. Un ejemplo del uso de este lenguaje se encuentra en la descripción que Guadalupe le da al perro llamándolo “chucho aguacatero31” (89) y cuando se refiere a los cerdos que ella cría, dice: “pues estos chanchos sí que son hartones, lo que pasa es que son la esperancita de uno en los días que los cipotes piden algo y no se les puede negar” (11). En este ejemplo observamos palabras como: “aguacatero”, “chucho” y “cipotes” y diminutivos como “esperancita”, ejemplos claros del lenguaje específico de un grupo social campesino. Este lenguaje se va reflejando y repitiéndose a través de los diálogos de la narrativa. Chrisnel Sánchez Argüello menciona en “La construcción del ‘yo’ testimonial en la novela Un día en la vida de Manlio Argueta”:                                                  30 Manlio Argueta aclara en una entrevista: Certainly, the use of this vernacular tongue is profoundly intentional, it is a way of promoting the oral language as our own wealth, although I don’t do it as a means of displacing the language of the hegemonic center, nor do I even have that opportunity. I do this to reaffirm our own values, local values, so as to know that we exist; and "local" does not simply refer to the entire Central American region, but rather to the sub-regions within the area. So that if the language of a Central American country is marginal, imagine that of the various regions of that country. (en Milian Arias)  31 Refiriéndose, a lo común que es en El Salvador ver a los perros comiendo aguacates; fruto muy disponible en muchas partes.  35  En cuanto al léxico, encontramos palabras como: chinchitora, pisto, petequenes, jiotoso, guanaco, apiar, y un largo etcétera. No obstante, la voz de Argueta como autor no es totalmente imperceptible en la novela, pues sale a relucir cuando se vale de las metáforas que como poeta nunca lo abandonan, y que procura construirlas como frases dichas por una campesina. (4-5) Otra razón por la cual este lenguaje es identificado como el lenguaje local es por el uso de las expresiones que constantemente se repiten. Por ejemplo, encontramos frases como: “los caporales de la finca son los más culebras, ellos siempre están orejeando para los dueños de las fincas” (43). Esto se refiere al hecho de que los caporales son serviles, sumisos y se arrastran como culebras al servicio de los dueños de las fincas, y que constantemente están facilitando información sobre los trabajadores. Otro dicho normalmente repetido entre la gente campesina de El Salvador y que encontramos en el texto es: “Con dios me acuesto, con dios me levanto, a la bien aventurada y al espíritu santo” (8), oración de protección que se repite al acostarse y levantarse, para pedirle protección a Dios, mostrando la vulnerabilidad que constantemente experimentan los salvadoreños por los peligros que corren. Estos son dos ejemplos de varios dichos que se pueden encontrar en el texto.  Las canciones populares también forman parte del lenguaje campesinado y Manlio Argueta incorpora el uso de dichas canciones populares, tales como: “el viento es un niño juguetón me lleva el cuaderno me lleva el bolsón” (97). Esta es una canción infantil que enseñaban en la escuela a los niños. Cuando Guadalupe habla sobre José, comenta:  José agarra su guitarra y canta rancheras que dan cólera, o cualquier corrido; mira como ando mujer por tu querer, es el que más le gusta, o quizás sólo se sabe esa canción. A nosotros nos gustan las rancheras porque tienen letras bonitas que se entienden. (17) 36  Argüello menciona que para el autor es un dilema y un “reto… despojarse de su individualidad”, ya que Manlio Argueta dispone de un amplio léxico: académico y profesional, que tiene que hacer a un lado para poder expresarse en una voz popular y así usar el lenguaje marginado del campesino. En una entrevista realizada por Rafael Valera, Argueta afirma:  Sentí en un momento que yo también tenía que convertirme en ella [refiriéndose a Lupe], lo que para mí era un reto. Primero, hablar como novelista, con cierto bagaje cultural pero hablar también un poco más como campesina y además hablar un poco como mujer. Creo que me lo permitió hacer mi proceso de trabajo poético. (Argüello 5). Manlio Argueta no solo narra usando un lenguaje campesino, sino que a la vez narra desde una voz femenina ya que Un día en la vida puede describirse como un “un largo soliloquio [en donde] la narradora…dialoga consigo misma en unión con su entorno, con el mundo que la rodea y que participa de su vida de todos los días” (Sarfati-Arnaud 977). Podemos argumentar que el uso de la voz femenina es otra estrategia narrativa que Argueta utiliza, como herramienta para crear un nuevo idioma, ya que al ser un monólogo hasta las palabras expresadas por José como la voz de la conciencia son narradas mediante Guadalupe, en una voz femenina.32 Un ejemplo de esto lo narra Guadalupe:  Aunque José me ha dicho “Si los cipotes tuvieran un doctor que los atendieran no se murieran así porque así”…Y así le voy contradiciendo a José y él tiene la paciencia de irme explicando. Por eso yo digo, más que cualquier otro cristiano, José es el que me ha abierto los ojos (47).                                                  32 Addis resalta que:  Un día en la vida es un homenaje a la mujer campesina; por vez primera, ella adquiere la posición de actor de su propia historia… [ya que] las voces de los hombres de la familia de Lupe se encuentran, en letra cursiva dentro de la narración de Lupe. (Addis 177) 37  Notamos que aunque son palabras de José siempre se narran mediante de una voz femenina y esto se repite con otros personajes femeninos como Adolfina, María Pía y María Romelia, mujeres que forman la voz de la obra. En Un día en la vida, siempre encontramos un narrador femenino excepto por dos capítulos titulados “La Autoridad” y “Ellos” mostrando un juego entre las dicotomías de lo femenino y lo masculino. Monique Sarfati-Arnaud expone, en “El proceso de enunciación colectiva en Un día en la Vida de Manlio Argueta”, que: [Los] dos capítulos llaman particularmente la atención del lector por ser asumidos por un sujeto narrador masculino y supuestamente anónimo creando así una ruptura en el proceso narrativo… los narradores femeninos de esta novela exponen clara y directamente, a través de la narración, una serie de contenidos ideales… el narrador masculino en cambio no hace más que reproducir un discurso que «ha internalizado y que lo controla». (978) Observamos que el autor utiliza un lenguaje femenino marginado con el cual logra trasmitir el pensar y la cultura popular de los campesinos salvadoreños, y aún más importante, el proceso de concientización que tuvo el pueblo salvadoreño. Mary Addis en “Género y representación en las tempranas novelas”, explica que Manlio Argueta pudo haber decidido usar una narración femenina por tres razones: primero, para demostrar el papel importante y activo que desempeñaron las mujeres salvadoreñas en la revolución; segundo, para representar la igualdad que tanto los hombres como las mujeres disfrutaban en estas comunidades, aunque existían divisiones en el papel que ambos desempeñaban. Addis observa: “Lupe celebra tanto el trabajo que hace su esposo, Chepe, para mantener a la familia como su interés y trabajo por el bienestar de toda la comunidad el trabajo doméstico de su mujer… A su vez, Chepe valora el 38  trabajo doméstico de su mujer…” (177) Y tercero, porque esta estrategia narrativa “les proporciona autonomía y autoridad” (183), a los personajes femeninos.  Manlio Argueta argumenta: “Era un contrasentido… ¿Cómo era posible que nosotros estuviéramos defendiendo al pueblo y que, al mismo tiempo, nos avergonzáramos de la manera en que el pueblo habla?” (Gavidia 33). Manlio Argueta se rebela y rechaza el lenguaje y el discurso dominante, una características fundamentales del género testimonial, como lo expone René Jara. Además de rechazar el lenguaje dominante, en el texto percibimos un deslizamiento entre los géneros. El mismo autor habla sobre este deslizamiento de género en una entrevista realizada por David Hernández: Mi literatura tiene mucha coincidencia con la literatura que se conoce como testimonio. Sin embargo, el testimonio es una expresión objetiva, más antropológica, sociológica, mientras que yo aspiro a una creatividad estética, manejar la palabra en sí, hacer ficción, darle todo el poder a la imaginación. La realidad y las vivencias sólo sirven como punto de partida para la expresión literaria. (39)  En la entrevista podemos observar que Manlio Argueta conscientemente fusiona el testimonio y la novela.  La creatividad estética y la habilidad poética, están presentes en todo el texto, pero un ejemplo de esto es cuando Guadalupe describe el amanecer:  El cielo se coloradea como sangre de un pájaro muerto…Y luego se va poniendo transparente como el agua de las pozas cuando les da la luz del mediodía. Vidrecitos de colores. Chiguistes de botella quebrada. Y adentro del agua flotan 39  los celajes. Los celajes son las cobijas de dios. El cielo es una chiva guatemalteca de colores. (6) Podemos observar la artística manipulación de un lenguaje campesino narrado desde un punto de vista femenino, pero que está estéticamente compuesto de forma poética, utilizando un fuerte vínculo con las personas que representa, mediante el uso de metáforas y objetos familiares reconocidos por las personas campesinas. Al utilizar este lenguaje doblemente marginado por ser campesino y femenino, incluyendo los decires, refranes, proverbios y canciones propias del lugar y a la misma vez fusionarlo con el hermoso lenguaje colorido, descriptivo y estético de la poesía, el autor logra crear un nuevo idioma como propone Sklodowska, y mediante esto logra dar voz a un grupo marginado y exponer los entornos infernales en los que se encontraba el pueblo salvadoreño.   Otro aspecto interesante de la obra Un día en la vida, es la manera sutil en que Manlio Argueta usa la dicotomía entre los campesinos y la Guardia Nacional para mostrar la relación entre ambos grupos. En el texto se expone claramente cómo, por un lado, los campesinos y, por otro lado, la Guardia Nacional vienen del mismo grupo social; pero hay un cambio según sus circunstancias, de víctima a victimario. Y esto se ve claramente en Un día en la vida, donde los campesinos y la Guardia Nacional vienen del mismo grupo social, pero su actitud va cambiando según sus situaciones y el entrenamiento, de victima a victimario. En una entrevista por Ruth Gregory, Manlio Argueta habla de una poesía que escribió en 1979, llamada Birth control, que dice: 40  Esta noche no dormiremos juntos/ Hay sarampión en la cuida y podrías quedar embarazada, cosa grabe porque parirías un monstros, una flor...  Manlio Argueta explica: “el sarampión es la violencia aunque no lo digo. Y es un poema viejo, pero hoy tiene mucha aplicación, estamos pariendo niños que van directo a la muerte, estamos pariendo mostros también” (Grégori). Aquí podemos ver que de una misma madre (una comunidad) nacen las victimas (flor) y los victimarios (los mostros), y vienen de un mismo origen y calidad de vida. La distinción entre La Guardia Nacional y la población civil se hace desde una temprana edad, pero de un mismo origen. Mediante Guadalupe, Chepe, que es la voz de la conciencia, describe a los militares así:  Ellos están hechos para eso Lupe, defienden un sistema…no son malditos; ni siquiera son hijos de puta, son como cualquiera de nosotros, solo que están en el bando enemigo ellos mismos están en el bando de sus propios enemigos, vos no vas a ver a ninguna de estas autoridades que sean dueños de una finca, o de una casa de dos pisos o de carro de lujo, ellos apenas andan en un yip que es instrumento de trabajo, como el machete para nosotros, no los vas a ver con una mudada de lujo, no; cuando andan de civiles se ven humildes como nosotros, ni siquiera se les conoce, se trasforman en otra gente en lo que son. (99) El narrador, a través de sus personajes, resalta como todos son víctimas del estado, y realmente no hay una dicotomía clara entre las víctimas y los victimarios, puesto que provienen 41  del mismo grupo social; como el caso del Cabo Martínez, que después de haber sufrido como víctima se convierte en verdugo.33  En el subtítulo “Ellos” se puede ver como psicológicamente hay un cambio en los personajes, puesto que su manera de pensar es transformada tan drásticamente que se apropian hasta del lenguaje. Monique Sarfati-Arnaud menciona que: Otro modo de descargar su conciencia consiste en la apropiación-repetición del discurso dominante (repetidor de otras voces decíamos más arriba; este discurso, curiosamente, se reduce a unas cuantas lexías o sintagmas fijos: «El profesor nos dice: ustedes viven como príncipes», lexía que el sujeto-narrador se apropia luego con un «nosotros vivimos como príncipes» pero que el lector sigue atribuyendo al profesor. (984) Existe una asimilación tan grande que se adopta hasta el discurso, y más importante, como menciona Sarfati-Arnaud es “el discurso dominante” que después se ocupa como si fuera propio. Y no solo es el discurso, sino que, estos jóvenes reclutados para formar parte de la Guardia Civil también adoptan los ideales y pensamientos que se les enseña a través de su carrera militar, convirtiéndose en una negación al amor de su familia y a los recuerdos de su niñez, como si sus vidas comenzaran desde el día que los reclutan.  Gavidia dice que “Se le puede criticar al autor la dicotomía excesiva entre los buenos y los malos, los campesinos y los guardias” (Gavidia 34), pero al examinar el texto vemos que a diferencia de este pensamiento, Manlio Argueta está realmente mostrando que todos son víctimas del Estado. Realmente esta dicotomía no es tan clara puesto que al final son los mismos                                                  33 La historia completa del Cabo Martínez no se discute en su totalidad en Un día en la vida, pero si en más detalle en Cuzcatlán donde bate la mar del sur (1986). 42  grupos sociales (los campesinos) que están siendo usados por el Estado para oprimir y controlar al campesino en sí. Otra estrategia narrativa que Manlio Argueta utiliza mediante su personaje principal, Guadalupe, es exponer tres núcleos temáticos sobre la condición precaria que experimentaban los campesinos salvadoreños y también el proceso gradual de concientización colectiva. El primer núcleo temático es el estado de salud y la falta de atención médica que sufre el campesinado, el segundo la escasez de alimentos, y el tercero es la violencia experimentada. Mediante estos tropos temáticos observamos el gran compromiso social que Manlio Argueta tiene, al exponer las condiciones precarias en la que se encontraban los campesinos salvadoreños.  El primer aspecto es la condición de salud precaria y la falta de atención médica que los campesinos salvadoreños experimentaban. Manlio Argueta se enfoca en la salud de los niños, por el nivel de mortalidad infantil muy alto que existía en el país. En el texto se habla de cómo los niños de temprana edad se morían de parásitos y de problemas gastrointestinales. Guadalupe describe la enfermedad de esta manera: “… nuestros hijos estaban muriendo por las lombrices…La cantidad de lombrices es tanta que se los van comiendo por dentro y llegan a arrojarlas por la boca y la nariz” (18). El único lugar donde ellos buscan ayuda es en la iglesia. Los curas le dicen que debe resignarse, que es la voluntad de dios, mostrando la complicidad de la iglesia hacia una aceptación de las circunstancias precarias en las que vivían. Guadalupe pierde dos hijos a temprana edad por problemas de salud; ella relata:  Padre yo pensaba que usted podría recomendarme alguna medicina pues le hubiera querido poner una lavativa de altamisa pero hay que ir hasta la quebrada y José no está. –Ay hija, yo iría a buscarte la altamisa pero yo sé que no lo van a curar, en estos casos 43  nada más el purgante de lombriz es la medicina. – ¿Y dónde cogemos el purgante, padre? –Esa es preocupación tuya, hija mejor venite mañana con el padrino y le echamos el agua al cipote, por las dudas... [porque] para eso estamos aquí, para salvar el alma de los pecadores. (19) Vemos que hay una indiferencia de parte de los curas, hacia su desesperación como madre en busca de ayuda. Y esta indiferencia llega al punto donde lo único que le aconsejan es resignación. Las madres llegan a sentirse tan desoladas y sin esperanza que ni siquiera lloran a sus hijos. Guadalupe narra:  […] ni siquiera lloramos a nuestros hijos pues nos llegábamos a convencer que la muerte era un premio que daba dios a los cipotes, era mejor morir a sufrir en este valle de lágrimas… la muerte se me hacía tan natural que dábamos gracias a dios por llevárselo. (19)  Podemos observar una denuncia entre la complicidad que había entre el gobierno y la iglesia, ya que lo que aconsejaban era el conformismo. Pero tras la teología de la liberación hay un cambio de concienciación: Sí, pues en los últimos tiempos todo cambió. Antes cuando venían los curas a dar misa a la capilla del desvío nos daban nada más esperanzas… tanto nos enganchaba el padre que hasta corazón de piedra nos estábamos haciendo… los padres comenzaron a abrirnos los ojos y oídos. Uno de ellos nos repetía siempre: para ganarnos el cielo primero debemos luchar por hacer el paraíso en la tierra… y les preguntábamos por qué los curas anteriores nos obligaban a conformarnos. Olvídense de los curas anteriores, nos decían estos curas jóvenes. (18-20) 44  Manlio Argueta en su relato denuncia el estado marginado de los campesinos por parte del gobierno y la iglesia al no proveerles asistencia médica, lo cual causaba un nivel de mortalidad muy alto. Guadalupe, ya desde un nivel de concientización más elevado por la influencia de la teoría de liberación, explica:  Por acá no existen los doctores. Yo por lo menos, y doy gracias a dios, no conozco un doctor, no sé cómo serán… “si los cipotes tuvieran un doctor que los atendiera no se murieran así porque sí”. Nosotros nunca hemos tenido esa asistencia. Y muchas veces pienso: Y si hubiera doctor por estos lados, con qué pisto podríamos pagarlo, si dicen que cobran caro. (46-47) Lupe está consciente de cómo su situación y la de otros campesinos serían diferentes si tuvieran acceso a atención médica, mostrando el deseo por tener opciones y condiciones mejores, dejando atrás el conformismo que predicaban los curas anteriores y buscando soluciones prácticas que predicaban los curas jóvenes. Mediante la concientización de personajes como este el narrador denuncia y expone las condiciones precarias que el campesino salvadoreño experimentaba.  El segundo aspecto temático que esta ficción testimonial denuncia, es la escasez de alimentos; un componente muy vinculado con el primer aspecto temático que era la falta de atención médica. El texto expone que la falta de alimentación no era un problema reciente, sino de larga data y resalta que se ha agravado con el trascurso de los años. El narrador, a través Guadalupe y otros personajes, denuncia la falta de alimentación básica. El maíz tiene una gran importancia puesto que es la comida básica que sostiene al campesino, y que le mantiene su diario vivir y se describe como sagrado. Para Guadalupe el no tener que darle de comer a sus 45  hijos ni siquiera maíz, es lo que más la atormenta, porque entiende lo importante que es alimentarlos, especialmente porque están en crecimiento. Guadalupe explica:  A veces mi pensar son los pequeños, pues uno puede privarse de los frijoles y comer tortilla con sal, pero a los cipotes no les puede faltar su comidita, por lo menos cuajada o requesón con frijoles. Por ellos vale la pena sacrificarse. Y sin embargo son los que más hacen sufrir. Si no hay para la comida, uno se desespera. “y hoy qué les voy a dar”. Y no se diga si se enferman. (46)  Aquí el narrador se refiere a un doble sufrimiento: ya que Guadalupe no solo sufre por no tener la comida básica, sino que también sufre porque reconoce la responsabilidad que tiene de proveerles a sus hijos. Por este sufrimiento Guadalupe simpatiza con Ticha, otro personaje de la novela. Ella menciona:  […] todos sabemos las miserias que pasa la pobre para comer o para darle de comer a los nietos que le han dejado las hijas que se fueron por mejor vida a la capital…la pobre anda en andrajos pues todo lo que gana ella y su marido se va en los frijoles y el maíz para tanta cría de sus hijos. (31) Los problemas alimenticios afectaban a todos, no solo a la familia de Guadalupe, lo cual muestra que la narración no es únicamente una denuncia de una experiencia personal, individual; sino que es una denuncia colectiva a las condiciones experimentadas. En el capítulo titulado Ellos, un hombre que es parte de La Guardia Nacional describe su vida cotidiana. En sus memorias él relata:  Yo me recuerdo cuando iba con toda mi familia a cortar algodón. Hasta la más chiquita llevábamos. Que tenía siete años ya. Con el sombrero para el sol y la bolsa de comidita y trapos para dormir. Todos a cortar mientras el caporal nos tomaban los nombres. Los 46  chiquitos no éramos apuntados pues apuntarse quiere decir tener derecho a tortillas y frijoles y no nos iban a dar a todos, solo a los grandes. Pero nosotros llevábamos nuestra sal, para poder llenarnos con tortilla con sal. Y agua. (105) Es interesante que el recuerdo de su niñez que está presente ahora en su vida de adulta sea el recordar que no tenía derecho a comida cuando iba a recoger algodón con su familia, ya que solo los adultos tenían derecho a comer. Y aunque él justifica al dueño de la finca diciendo que no le podían dar de comer a todos, es algo importante y memorable por escoger este recuerdo para compartir. Esto tiene más relevancia al observar que lo primero que describe de su nueva vida como parte de La Guardia Nacional es lo que come:  Comemos carne todos los días, al principio como no estaba acostumbrado me hacía daño, me dolía el estómago. Es más ni siquiera comemos tortillas, es otra cosa que al principio cuesta acostumbrarse pues a uno le dan sólo pan untado con algo que se llama margarina o mantequilla de ajo. (74)  Mostrando la importancia que tiene el alimento para él, ya que por muchos años no lo tuvo disponible ni en abundancia. Él se siente contento y orgulloso porque ya como adulto y con una posición de guardia, tienen derecho a la comida, comida que describe con mucho detalle, pero con un dejo de añoranza infantil.  El tercer núcleo temático es la violencia. Mediante la narración se muestra como la concientización incrementa la violencia. En el texto por sus rasgos testimoniales, encontramos muchos eventos en los cuales la violencia y el abuso de autoridad están presentes. De la misma manera que la concientización es gradual tras la teoría de la liberación, el aumento en el número y en la gravedad de la violencia también se realiza gradualmente. Un ejemplo de esto es que todo comenzó con la prohibición de andar con el machete. Guadalupe explica:  47  La guardia comenzó a asomarse por el kilómetro … es muy estricta, no se puede andar, por ejemplo, con el machete amarrado a la muñeca porque va segura culateada o tamañas multas que uno de pobre de donde las va a poder pagar. (23)  Notamos que primero son pequeñas restricciones que impone la guardia, como el prohibir el uso del machete, pero poco a poco estas reglas van incrementando y la guardia abusa más de su poder. Guadalupe narra, refiriéndose a la guardia:  Un día se atrevieron a lo peor. Algo que nos hizo morir: el cura fue encontrado medio muerto en el camino hacia Kilómetro, una legua antes de llegar. Le habían dejado la cara desfigurada, con heridas por todas partes. Alguien iba pasando por el lugar y vio al hombre desnudo que se lamentaba debajo de un barranco. Le habían metido un palo en el ano y todavía lo tenía allí. (26) Observamos que poco a poco la violencia incrementó al punto de atacar a líderes religiosos, pero el crimen más doloroso que experimenta Guadalupe es la muerte de su hijo mayor, el cual estaba activo, al igual que su padre, en la organización de los trabajadores y en la pelea por mejores condiciones. Su muerte, como muchas otras, fue cruel. Guadalupe dice: “Uno no es de piedra. La muerte de Justino me destrozó, para qué voy a mentir, me dejó hecha leña” (48). En la familia de Guadalupe hay muertos, desaparecidos y amenazados, mostrando el constante miedo en el que tenía que vivir el pueblo salvadoreño. A través de estos relatos de violencia, el autor deja en evidencia lo que pasaba en El Salvador, aun antes de que se recrudeciera la guerra civil.  Es evidente que mediante estas denunciaciones testimoniales que sufre el pueblo salvadoreño afectado por la falta de medicina, la escasez de alimento y el constante abuso de 48  poder, podemos observar el fuerte vínculo que tiene la obra de Manlio Argueta con el género testimonial, ya que tiene la urgencia de exponer las injusticias vividas.  A diferencia de los textos testimoniales, Manlio Argueta no solo les da voz a los marginados y víctimas, sino que también a los victimarios que forman parte de la autoridad. Esta estrategia narrativa interrumpe y rompe el discurso de la narrativa femenina, y también rompe con las características de los textos testimoniales, los cuales se centran en dar voz a los marginados. Mediante esta narración el autor nos deja ver sutilmente que la división entre víctima y victimario no es tan clara, y se nos permite observar cómo la guerra civil realmente era una autodestrucción, porque en muchos casos miembros de los bandos contrarios eran parte de la misma comunidad. Finalmente otra estrategia narrativa que utiliza el autor es el uso de los mitos y leyendas como resistencia a través de la cultura ancestral campesina. Algo importante de la vida campesina es el uso de mitos y creencias en formas de leyendas populares. Olivia Amaya describe la importancia de estas creencias, cuando ella señala que las leyendas y mitos son una “escuela de enseñanza de la moral, la religión, y la literatura oral. Así, se encuentran leyendas religiosas, de escarnio, de prevención, de enseñanza del libre albedrío, de fraternidad” (Amaya 4). Observamos que como destaca Amaya los mitos y leyendas son una forma de enseñanza, porque “estas creencias mitológicas de las civilizaciones antiguas se trasladan a las leyendas e historias como parte integral de la educación. (Amaya 4)  En Un día en la vida, Lupe tiene un encuentro mítico en el cual ella compara la conciencia con el cadejos y habla del cadejos malo y el bueno: 49  De repente vi un animalote que me salía al paso. Y me dijo el animalote que no me fuera por el zacate…pensé que era el Cadejos, por el olorcito a flores de naranjo que echaba, pues al Cadejos le gusta echarse debajo de los palos de naranjo y se le pega el olor al Azahar…no sentí miedo. Entonces era el Cadejos Bueno pues este no trasmite miedo a las personas sino una especie de confianza. Dicen que cuando sale el Cadejos Malo dan hasta ganas de orinar, con solo mirarlo, no digamos si habla. (16)  En esta parte del texto el Cadejos le ayuda a Lupe a evitar una serpiente, que está escondida en los matorrales y lista a morderla. La leyenda del cadejos es muy conocida en El Salvador, pero también por toda Centroamérica. Hay muchas diferentes versiones, pero en El Salvador hay dos tipos de Cadejos, como menciona Lupe, el cual se enfoca en el bien y el mal. Hay un perro blanco que es el cadejos bueno y un perro negro que representa lo malo.34  La siguanaba, el Cipitío y el cadejos bueno y malo, forman parte de la formación y educación de las personas campesinas puesto que enseñan lo que es bueno y lo que es malo, y lo que es moralmente aceptable y a la misma vez dan advertencia. Aparte de educar estos mitos y leyendas que constituyen parte de la cultura ancestral, les daba a los campesinos que estaban siendo oprimidos, un sentimiento de protección y seguridad, ya que era una forma de resistencia a la opresión y abuso puesto que están más allá del control y opresión del estado.  En una instancia, Lupe explica refiriéndose a su papá: “creía en el duende, el Cipitío, la siguanaba, el cadejos. Y no era solo por creer sino que le había salido más de una vez. Como era un poco Picarón le salían estas cosas a manera de castigo” (113). Hay muchos ejemplos donde el                                                  34 Oswaldo Santibañez menciona en Mitos y leyendas del mundo que “El cadejo blanco representa a un espíritu de luz que protege a todos los fieles creyentes y nunca permite que el cadejo negro se robe el alma de los recién nacidos o de los niños pequeños” (Santibañez).  50  texto menciona leyendas y en las cuales los personajes tienen encuentros místicos con estas leyendas. Chepe tiene un encuentro con la Siguanaba; un personaje místico muy conocido en El Salvador. James Knight menciona, en su artículo “Trauma, Myth and Imagination in Two Novels by Manlio Argueta”, que el uso de estas leyendas no solo es para enfocarse en la cultura popular de los campesinos sino también una manera de poder sobrellevar los traumas vividos. Al referirse a Chepe cuando se le aparece la Ciguanaba, dice: This fantasy adopts the form of popular myth, as José is compelled to express complex emotions associated with post-traumatic stress disorder such as fear, guilt (that he was responsible for the ordeal) and shame (over his response, in which he defecated over his clothes and suffered a nervous breakdown). José’s communication of this story, tentative at first, plays a therapeutic role central to the process of reintegrating the ordeal into his conscious past. (Knight 652)  En esta narrativa encontramos mitos indígenas como formas de resistencia. James C. Scott, en Domination and the Arts of Resistance (1990), llama esta forma de resistencia “Hidden transcripts of discourse”, y Sklodowska explica que:  James C. Scott (1990) demonstrates convincingly how different systems of oppression generate practices and rituals he calls “hidden transcripts of discourse.” Ciphered language, Scott argues, constitutes one of the most powerful forms of everyday low-profile resistance in cases when direct vituperation or rebellions are considered too risky. (94) Manlio Argueta al usar los mitos indígenas expresa una forma de rebelión, y del género testimonial, ya que pone en un mismo plano el testimonio de las condiciones vividas con el 51  contacto de seres místicos. Al poner ambos relatos en un mismo plano observamos un deslizamiento de género ya que lo mágico y lo fantástico forma parte del género novelesco, y especialmente de la novela del boom. En conclusión, Manlio Argueta ocupa una narrativa de vida para dar voz a los que no tienen voz y así exponer y representar los problemas sociales a los que se enfrentaban los campesinos salvadoreños antes y durante la guerra. El autor produce una obra con tensiones ya que fusiona la novela con el testimonio mediante la manipulación de estrategias narrativas como el uso fidedigno del lenguaje campesino, la narrativa femenina, los núcleos temáticos sobre la condición campesina, la inclusión del discurso dominante y la referencia a mitos y leyendas indígenas, permite a la obra fusionar dos géneros “literarios”, el testimonio y la ficción novelizada. Mediante esta fusión el autor da voz a los que no tienen voz y sus personajes adquieren cierta agencia a través de la concientización, resistencia y cultura ancestral.    52  Capítulo 3: Las tensiones genéricas en Cuzcatlán donde bate la mar del sur (1986) Después de escribir Un día en la vida desde el exilio35 en Costa Rica, Manlio Argueta inspirado por su último trabajo, decide escribir su tercera obra titulada Cuzcatlán donde bate la mar del sur (1986). Manlio Argueta escribe esta novela en un corto periodo de tiempo, ya que, aunque su vida corría peligro en El Salvador, él deseaba regresar a su país natal. La urgencia con la cual se publicó, era muy representativa, de la urgencia y necesidad que había de exponer la crisis social que estaba sufriendo el pueblo salvadoreño, ya en pleno desencadenamiento de la guerra civil. Cuzcatlán donde bate la mar del sur fue publicado en 1986, e igual que sus otros textos, recibe una gran notoriedad, “y sirve para fortalecer aún más el crédito literario de Argueta, que se convirtió en uno de los escritores centroamericanos más destacados de la década” (Craft, Astaldsson y Rodríguez 26). En esta obra encontramos de nuevo una hibridación genérica similar, en la cual detectamos marcados rasgos de diferentes géneros literarios. Manlio Argueta, tomando el papel de mediador, utiliza la literatura para trasmitir un testimonio individual y a la misma vez colectivo ya que la experiencia de vida del autor forma parte de la experiencia colectiva que el pueblo salvadoreño compartió en las últimas décadas. Mediante esto, Manlio Argueta crea una obra llena de tensiones entre las experiencias individuales y colectivas, y entre el un género literario y de construcción social.                                                     35 Craft, Astvaldsson y Rodríguez narran que, “como muchos otros activistas e intelectuales, Argueta se vio obligado a dejar todo atrás y exiliarse en Costa Rica en Agosto de 1972” (Craft, Astaldsson and Rodríguez 24), porque su vida estaba en peligro, lo cual muestra que Argueta no solo escribe ficcionalmente lo que ocurre en el salvador, sino que también lo experimentó en su propia vida.   53   El capítulo uno del libro, titulado “Microbús a San Salvador, Enero 8 1981”, comienza de esta manera: “Mi seudónimo es Beatriz. Cariñosamente me dicen Ticha. Edad: veinticuatro años. Origen campesino” (9). Observamos que, de modo parecido a otros testimonios,                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                               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de Lucía Martínez.36 El título especifica el lugar y la fecha, y la introducción nos da datos específicos sobre Lucía. También notamos que empieza en primera persona, característica esencial del testimonio según Beverley que indica que el testimonio es “told in the first person by a narrator who is also the real protagonist or witness of the events he or she recounts” (24), lo que da la ilusión de que el texto es un testimonio, alejado de una forma artística de escribir. Después veremos que este no es el caso y que la obra es mucho más que un testimonio. Otro aspecto relacionado con el testimonio es el hecho de que la historia de Lucía y su familia es representante de muchas familias campesinas salvadoreñas. Kerstin Oloff menciona en su artículo “Representations and Rupture in the Age of Globalizations: Narrative Strategies in Manlio Argueta’s Cuzcatlán donde bate la mar del sur and the Debate on Subalternity” que: “The family’s name Martínez, is one of the most common last names, thus signposting the family as representative of a larger collective” (155). Al usar un apellido tan común en El Salvador la historia de Lucía y de su familia representa la historia de muchas familias campesinas en El Salvador. Manlio Argueta conscientemente decide introducir el texto de forma testimonial. Astvaldsson menciona en “Poética de testimonio y ficción: Cuzcatlán, donde bate la mar del sur de Manlio Argueta” que:                                                   36 Astvaldur Astvaldsson menciona en “Poética de testimonio y ficción: Cuzcatlán, donde bate la Mar del Sur de Manlio Argueta”; que: “Como Alguien que va a ofrecer un testimonio oral. Lucía Martínez, alias Beatriz o Ticha, abre el primer capítulo del libro revelando (al lector/ oyente) su edad, posición social y lugar de residencia” (Astvaldsson, Poética de testimonio y ficción: Cuzcatlán donde bate la mar del sur de Manlio Argueta 192). 54  Argueta tomó la decisión de adoptar el formato de apariencia testimonial conscientemente, porque deseaba que su literatura gozase de un impacto político; sin embargo, su elección parece haber conducido a muchos críticos a obviar las intenciones artísticas de su trabajo e, irónicamente, ello ha resultado en una visión recortada del contenido y del propósito de denuncia. (191) Podemos observar el juego que hace Manlio Argueta al fusionar lo literario con lo social y como menciona Astvaldsson al centrarse solo en lo género de construcción social y sus características testimoniales se limita el lector a apreciar la totalidad de la obra porque no se aprecia lo literario y estético que para el autor es de igual importancia.  El texto se desarrolla en un tiempo limitado, que es el tiempo que le toma a Lucía viajar hasta San Salvador en bus, donde ella va a formar parte de un juicio que se le va a acusar al Cabo Martínez de haber participado en la muerte de su bisabuelo y de su abuela.37 Durante este viaje Lucía hace uso de su memoria y recapitula las vidas de sus familias y las experiencias experimentadas por varias generaciones de su familia. Es evidente que Lucía no solo posee conocimiento de cosas que han ocurrido en su familia, sino que activamente lo utiliza en su relato. El relato abarca varias generaciones de familias, puesto que es la memoria y el conocimiento lo que se traslada al pasado. Lucía misma habla sobre el uso del conocimiento cuando ella expresa que su “Distracción favorita es reflexionar. O soñar, como se dice” (9). Observamos que a Lucía le gusta hacer uso de su conocimiento. Más adelante ella reafirma, “Siempre me ha gustado reflexionar. Siento que es una manera de vivir dos veces” (16). Aquí Lucía resalta el valor de                                                  37 Al final del texto nos damos cuenta que el Cabo Martínez es el tío de Lucía y que el mismo participo en la muerte de su propio abuelo.  55  reflexionar y pensar. Lucía reflexiona no solo en sus propias memorias sino en las memorias trasmitidas a ella a través de sus antepasados. Al pensar y reflexionar en sus propias memorias pero también en las de su familia, ella tiene una memoria colectiva y esto permite que lo vivido y las injusticias vividas no sean olvidados; por esta razón ella misma dice: “La vida es dura pero sus enseñanzas son imborrables” (15). Lucía no es la única que reflexiona sino que también lo hacen sus antepasados como su bisabuelo Emiliano. Al recordar la matanza de 1932, el texto relata: “A veces la voz interior de Emiliano es exuberante como un volcán en erupción” (49). En otro instante en el texto, Emiliano nuevamente reflexionando en el mismo evento de la historia, dice: “Las cosas que le pasan a uno… ¿Cuándo habrá felicidad para nosotros? Su voz interior resuena como un eco” (43).  Astvaldsson, menciona que, mediante los recuerdos de Lucía, “las voces de sus familiares y su imaginación se mezclan en su mente de un modo comparable a las tradiciones creativas de relatar el pasado que caracteriza a muchas comunidades nativas americanas… [Y que] recordar y recontar la historia es un proceso comunal” (202) Observamos que esta forma de narrar intergeneracional y polivocal está fuertemente ligada a la idea del “narrador” propuesta por Jean Franco que se define como un: “cuentista/narrador cuya destreza se deriva de una cultura oral” (129). Esta forma de narración es muy importante en el texto ya que es mediante las reflexiones de los personajes que nos informamos de los eventos pasados y presentes.   Esto nos conlleva a otro aspecto muy transcendental de la obra, que es la repetición y la visión circular de la vida, ya que mucho se repite. Mary Addis menciona, en “Género y representación en las tempranas novelas”, que: “esta novela logra subvertir el paradigma tradicional por tener una estructura circular, por cómo vuelve una y otra vez al episodio en que 56  Lucía viaja en el microbús38” (163). Addis continúa explicando que “asocia la estructura circular con la noción de la continuidad de la memoria histórica dentro de la comunidad indígena” (163). Este juego temporal también se puede interpretar como una característica de Boom que también influye la obra de Manlio Argueta. Un ejemplo de la circularidad de la vida, memoria y repetición es el énfasis que se le da a las historias de amor de varias generaciones. Son cinco generaciones que el libro abarca y el amor es algo constante y cíclico en todas las vidas. Como mencionamos anteriormente, el libro no va en un orden cronológico y realmente se podría empezar a leer con el último capítulo en vez del primero, lo que muestra su estructura circular. El texto también está constantemente interrumpido por pensamientos y memorias en cursiva que interviene en la narración, pero que de una forma se relacionan con lo que ya se estaba narrado. Al usar esta forma de narración se reflejan los pensamientos de una persona, ya que se traslada de una cosa a otra, pero de una forma lógica, aunque no sea cronológica. Por ejemplo, cuando Beatriz y su hijo Jacinto hablan de lo importante que es la tortilla y la sal enfrente de su abuelo Emiliano, en cursiva “Emiliano recuerda a sus hermanos y a su madre en las hambrunas: “ ¿Con qué vamos a comer ahora mamá?” “Con mierdita de gallina”- contestaba abrumada la madre cuando no había sal y solo tenía para darles a sus hijos tortilla caliente” (119). El texto también refleja su estructura circular al hablar de la relación amorosa de Emiliano y Catalina, también de su hija Beatriz y Eusebio y su hijo Jacinto y Juana, y finalmente de Lucía y su compañero al cual no se le conoce el nombre. Todas estas relaciones son conocidas a través de la memoria y están fuertemente ligadas a la desgracia, mostrando que en sus circunstancias la felicidad total no es posible. Lucía acepta esto cuando dice:                                                  38 El texto está compuesto de quince capítulos, cinco de ellos regresan a Lucía y su viaje en bus. Estos cinco tienen el mismo título “Microbús a San Salvador, Enero 9, 1981.” 57  Ellos son felices [refiriéndose a las personas adineradas]. Nosotros sobrevivimos. Nos persiguen. Nos asesinan. Lo más corriente para darnos muerte es el descuartizamiento. Lo mismo que hacían los conquistadores hace quinientos años. (12) Observamos que la desdicha es algo constante en la memoria de los campesinos desde el tiempo de la conquista.39 Por esta razón, uno de los aspectos más felices de la vida, que es el amor, está fuertemente ligado a la desgracia, lo cual es muy circular porque se repita, pero que se podría evitar con mejoras sociales. Por ejemplo, Emiliano pierde a su compañera Catalina al nacer Beatriz, ya que fue una de las muchas víctimas del añil. Emiliano menciona: “Catalina fue víctima del añil muerta por falta de aire…el proceso de la tinta ocasionaba intoxicación lenta” (37). Ella no fue la única en morir, porque la explotación abarcaba todas las edades. Emiliano resalta esto al decir: “los más viejos morían primero. Detrás venían los más jóvenes a sustituirlos, en la hora de morir. Y después los niños. Según la buena o la mala suerte, la mortalidad no perdonaba edades” (37). Aquí observamos una explotación laboral que causa la muerte de Catalina, y que interrumpe la historia de amor de Emiliano y Catalina. Como ya mencionamos, el vínculo entre el amor y la desgracia se repite dentro de varias generaciones. El segundo ejemplo donde podemos observar esto es la historia de Beatriz, la cual también pierde a su compañero Eusebio cuando él se va en busca de trabajo:  Ticha había hecho vida hermosa y feliz con Eusebio. Los años se convierten en minutos cuando alguien desaparece. No saber dónde está su cuerpo descansando para ir a ponerle una flor. No poder llorarlo, pues no se sabe si son lágrimas vanas y es llevarlo a la muerte                                                  39 Es interesante notar que el epígrafe del libro es una cita de la Carta-Relación de Pedro Alvarado a Hernán Cortes, del 27 de julio de 1524 la cual se describe “la conquista de Cuzcatlán, ahora El Salvador” (7). 58  sin estar muerto. Estar desaparecido es otra forma terrible de morir, es doble muerte, para el ausente y para los que aman y tienen esperanza de volverlo a encontrar. (75) Podemos observar que igual que Catalina, Eusebio muere tratando de encontrar una manera mejor se proveer para su familia. Igual que en el caso de Catalina, la muerte de Eusebio corta la narración de la historia de amor a la cual Manlio Argueta, le da énfasis.  Finalmente tenemos la historia de Lucía y su compañero. Ella menciona: “Éramos felices en el mesón. Aunque mi compañero ocasionalmente tenía que dejar la casa por mucho tiempo” (19). Igual que sus antepasados su historia de amor también termina en muerte ya que su compañero es asesinado. Es interesante notar el incremento de la violencia al pasar las generaciones, ya que primero las causas de muerte son las malas condiciones laborales, después Eusebio es desaparecido y finalmente el compañero de Lucía es víctima de la violencia del gobierno. La repetición de la dicotomía entre amor y desgracia se repite en tres diferentes generaciones, no solo mostrando la constante opresión sufridas por diferentes generaciones y la circularidad de la narración, sino que también muestra el incremento de la violencia que estaba sufriendo el pueblo salvadoreño.  Otro aspecto que muestra la estructura circular del texto y como la vida se repite es cuando se narran conversaciones similares en diferentes épocas. Por ejemplo, tenemos un instante donde Lucía y su compañero van en un bus de incógnitos y ella siente temor; ella recuerda:  El temor a los enemigos debe ser más grande que el temor a Dios, le había dicho su abuela Beatriz. Lo mismo le había repetido el abuelo Emiliano: “Porque nuestros enemigos son fuertes y están mejor preparados que nosotros; pero nunca debemos 59  demostrarles ese temor, así hemos ido sobreviviendo”. Como si oyera la voz del abuelo. (67)  Es interesante que estas palabras hayan sido repetidas por la abuela de Lucía, su abuelo, y que Lucía misma las narre. La necesidad de estas palabras, es por el hecho de que la violencia ha sido constante en la vida de los campesinos y por esta razón la valentía que Lucía necesita para seguir viviendo se adquiere de esta narrativa ya que ella no demuestra su miedo.  Otro instante de repetición en el texto se encuentra durante las visitas de los curas al pueblo. En este ejemplo hay un intercambio de diálogo en dos instancias que son extremadamente similares. Realmente es la misma conversación, solo que es en otra generación, ya que el primer intercambio de palabras es entre un cura y Beatriz, y la segunda conversación es entre un cura y Lucíano el hijo menor de Beatriz. La primera conversación es la siguiente:  ¿Y vos estás con Dios respecto a tu Marido?” – “Qué es eso padre”. –“Me refiero al sacramento del matrimonio”. – “Eusebio es mi compañero de vida”. – “O sea que vivís en el pecado”. – “Lo único que sé es que no tenemos problemas, vivimos bien”. – “¿Y así quieren ganarse la gracia de Dios? … - “¿Y qué podemos hacer padre?”… alistar a la gente para hacer matrimonios colectivos sale más barato. (83)  El siguiente relato es entre el cura y Lucíano; él narra:  Y en eso me comienza a preguntar [refiriéndose al cura] que si estaba con Dios en mi compañía con Juana. Yo le digo que quizás porque Dios siempre me ha favorecido, hasta ahora no nos hemos muerto de hambre… Pero el padre Ventura me dice que estar con Dios es estar casado. Yo le pregunto cómo se come eso… Eso de estar casado…pues en verdad que su pregunta me cogió de sorpresa… Y el padre Ventura me dice que para ser favorecido por Dios es necesario casarse, es decir tener el sacramento de la iglesia… Que 60  sólo está esperando reunir a varias parejas para poder casarlas en conjunto y que no nos cueste mucho dinero. (163) Observamos que las conversaciones son muy similares, aunque son dos diferentes generaciones. En ambos casos podemos ver un abuso de la fe de los campesinos por parte de la iglesia ya que las ceremonias eran con un fin económico, ya que los curas esperaban una donación de parte de los campesinos: … el padre Ventura me dijo que teníamos que hacer un esfuerzo si queríamos ser favorecidos por Dios… tuvimos que pagarle al padre… algún tanto de frijoles, maíz, pollos, gallinas y hubo alguien que le dio un chanchito. Tuvimos que irlo a dejar en carreta hasta la calle real para que pudiera llevarse todos los regalos que le hicimos. (164) Notamos que con el deseo y esperanzas de tener mejores condiciones los campesinos, aun en sus grandes pobrezas, obedecían las demandas de los curas. Lucíano dice: “Un gran gasto que hicimos, pero necesitábamos estar con Dios a ver si así nos favorecía más la suerte” (163). Es notable que a través de esta repetición y estructura circular vemos la falta de cambios y mejoras que la población campesina experimentaba y que en muchos casos, como menciona Lucía, el sufrimiento del campesino incrementó gradualmente.  Otro rasgo testimonial muy presente en el libro son las referencias a personas verdaderas y a eventos verdaderos. Uno de estos eventos ya mencionado es la constante referencia que se hace el texto al año 1932,40 año transcendental y cruel en el comienzo del levantamiento campesino. Emiliano cuenta:                                                   40 Alastar White, menciona en El Salvador (1983), libro sobre la historia salvadoreña que:  “Entonces comenzó la carnicería de los campesinos. Setenta y dos horas después del inicio de la revuelta, casi todos los pueblos pequeños habían sido re-capturados por el ejército, y la masacre tomó la forma de 61  Recuerdo el año 32; tenía quizás unos treinta años. Capturaban al montón de gente y las ponían a abrir sus propias tumbas, grandes zanjones hacían. Luego formaban en filas a la gente y la ponían a la orilla de los zanjos. Ahí mismo los fusilaban: después venían los mismos soldados a echar paladas de tierra y a empujar con los pies a los que habían quedado con los brazos o con parte del cuerpo fuera de la zanja. Cualquier pareja que se juntara en la casa o en los caminos ya era considerada una reunión comunista y eso significaba ser candidato a la muerte. (43) Observamos que aquí se está haciendo referencia a un evento real y muy doloroso de la historia salvadoreña. Es interesante que tras varias generaciones el evento se recuerde constantemente. Igual que Emiliano, Lucía también reflexiona sobre la opresión que sus antepasados sufrieron y como ellos, como descendientes, también siguen sufriendo y en ocasiones de maneras más crueles. Lucía cuenta: “Somos perseguidos desde 1932. Las autoridades no pueden vernos a los campesinos sin llenarse de odio. Más de medio siglo después las cosas han empeorado” (11). El siguiente ejemplo es otra muestra de cómo el texto se refiere a personas y eventos verdaderos. Podemos observar que el autor utiliza la dicotomía que hay entre la verdad y la ficción novelada, para crear una narración muy impactante en la combinación. El evento es narrado por Emiliano, el papá de Beatriz, sobre su experiencia en una manifestación41, una de las pocas veces que fue a San Salvador; él dice:                                                                                                                                                               ejecuciones en masa de los sospechosos… Las estimaciones sobre el número de muertos varía mucho, pero es probable que hayan muerto de 15.000 a 2000. La izquierda política usa de manera frecuente la cifra de 30.000” (122). 41 Este evento se recuenta lo que paso: 62  Creo que la fecha fue ahí por el 46. Llegando a la esquina de La Garita cuando se comenzaron a oír balazos… Cuando de pronto vimos la manifestación organizada por el General Castañeda de Castro, que tiempo después fue impuesto como presidente de la República… y por otro lado… Eran los partidarios del doctor Arturo Romero42, que según decían era el candidato, de los pobres, a la presidencia. (57) Emiliano sigue narrando y explicando que cuando ambos grupos se encontraron empezaron las confrontaciones. Esta pelea no era justa ya que los manifestantes “del doctor Romero eran más débiles, nada más armados con palos y piedras; mientras que los partidarios de Castañeda Castro venían armados con pistolas, pues era el partido de los militares” (57). Emiliano también narra que habían “visto que la policía estaba escondida en una esquina, dejando pasar a la gente del General Castro, emboscados para poder tirarse tranquilamente contra la gente del doctor Romero” (57-58). En la cita podemos encontrar un recuento muy testimonial, ya que Emiliano está contando en primera persona lo que el mismo observó. Pero que a la misma vez representa a cualquier testigo del evento. Al incluir nombres verdaderos y partidos políticos el autor narra de forma testimonial una denuncia de los abusos que sufría la populación salvadoreña desde mucho antes de la guerra civil.  Pero después Emiliano sigue narrando otro evento, que pasa ese mismo día resultado de la violencia que se desató. Por no ser de San Salvador, una muchacha a la cual no se nombra y solo se conoce como “cipota vendedora de tortillas” (58), les ayuda explicando que había ley                                                                                                                                                              …el 20 de octubre de 1944, una manifestación del PUD [Partido Unificación Democrática] había recorrido el centro de San Salvador en apoyo al gobierno revolucionario de Guatemala y el pro de las próximas elecciones salvadoreñas y se enfrentó de forma violenta con partidos del PUSD [Partido Unificación Social Democrática]. (Historia: El Salvador 2 145) 42 Se describe come el “carismático medico Arturo Romero considerado como “el hombre símbolo” de la lucha antimartinista y probable ganador de las elecciones presidenciales” (Historia: El Salvador 2 145). 63  marcial y lo que esto significaba y que deberían buscar donde pasar la noche, porque la policía mataba a cualquiera que andaba en la calle después del toque de queda. Pero lo que más les llama la atención es la valentía de la muchacha: “La cipota estaba tan tranquila que nos asustó su valentía, iba caminando a su casa como si nada mientras a nosotros nos temblequeaban las canillas” (59). A pesar de tanta violencia y problemas observamos que las personas tenían que continuar con su vida; este era el caso aun en pleno desencadenamiento de la guerra civil. Pero el hecho de que las personas se llenaran de valentía y continuaran viviendo, no significa que no tuviera consecuencia ya que muchas personas inocentes murieron. Y esto es lo que pasó con la muchacha que vendía tortillas; Emiliano narra:  Encontramos ahí cerca una casa con las puertas abiertas, oímos a una gente que está llorando… ahí vemos que está una muchacha, una cipota bañada en sangre, acostada en una cama de pita…. Y vamos viendo la sorpresa que la cipota muerta era la que recién habíamos visto con su canasto de tortillas… Nos fue entrando también una gran tristeza. Y lloramos junto a la demás gente, un llanto sincero, con un gran sentimiento de haber conocido solo unos minutos a la cipota y verla muerta. (59-60) Vemos que Manlio Argueta utiliza la novela y el testimonio para narrar las opresiones experimentadas por el pueblo salvadoreño. En un evento real él incorpora un personaje (la cipota que vende tortillas), que representa a las miles de personas inocentes que, valientemente continuaron con su vida cotidiana en medio del peligro y la guerra, pero que lastimosamente perdieron su vida. Astvaldsson resalta que, “en alguna medida similar a lo que se ha dicho sobre la ficción de García Márquez, la novela endereza los errores de la historiografía oficial al dar vida y aliento a los pensamientos y experiencias que deben de ser el centro de la conciencia salvadoreña” (203). Observamos que mediante la ficción literaria Manlio Argueta logra de forma 64  exitosa e impactante representar las condiciones precarias que vivían los campesinos salvadoreños manteniendo presente su compromiso social. Observamos que, al igual que en otros testimonios, Manlio Argueta narra lo ocurrido fuera del discurso dominante, y da una versión alternativa de lo sucedido usando la ficción como herramienta.  A pesar de que Manlio Argueta tenía una urgencia denunciatoria y quería exponer a nivel internacional las injusticias vividas en El Salvador y de las cuales el mismo fue víctima, él no crea una clara dicotomía entre los buenos y los malos, lo cual encontramos frecuentemente en muchos testimonios. En 1971 se realizó un estudio psicológico llamado “The Stanford Prison Experiment” en el cual el “investigador principal fue Philip G. Zimbardo, profesor de Psicología social de la Universidad de… [Stanford]” (Gómez Martín 3). El estudio consistía en un grupo de veinticuatro estudiantes varones de la Universidad de Stanford. Todos los participantes voluntarios eran de aproximadamente la misma edad y estatus social. Los investigadores realizaron “entrevistas de diagnóstico y pruebas de personalidad a todos los solicitantes, para descartar candidatos con problemas psicológicos, discapacidades médicas o un historial delictivo o de abuso de drogas” (Gómez Martín 5). Los voluntarios se dividieron en dos grupos de “carceleros y presos, de modo completamente aleatorio (lanzándose una moneda al aire)” (Gómez Martín 5). Después que se determinó quienes eran prisioneros y quienes eran carceleros, los prisioneros fueron arrestados y llevados a una cárcel simulada en el sótano del edificio de psicología de Stanford. Es importante notar que: Por lo que respecta a los carceleros, no recibieron ninguna formación específica para el desempeño de sus funciones carcelarias, y únicamente se puso en su conocimiento el contenido de su cometido en la cárcel, que debía consistir, esencialmente, en el mantenimiento del orden en la prisión simulada, así como que dicho cometido debía ser 65  desempeñado con la máxima seriedad por los peligros inherentes al mismo. Para mantener el orden en la cárcel, los carceleros simulados podían adoptar las medidas que considerasen oportunas, aunque éstas no debían ser desproporcionadas. (Gómez Martín 5)   Los resultados del estudio fueron verdaderamente impresionantes. El estudio del Dr. Zimbardo duraría originalmente dos semanas. Pero por las condiciones brutales y por la manera fanática en que ambos grupos se identificaron con su papel asignado, el estudio se tuvo que cancelar después de solo seis días. Se explica que:  En menos de una semana, 24 personas jóvenes y absolutamente sanas y normales desde cualquier punto de vista se convirtieron, por una parte, en guardias todopoderosos y ocasionalmente sádicos, y, por otra, en presos desvalidos e incluso, en algún caso, con síntomas de anomalías o alteraciones psíquicas de diversa consideración. (Gómez Martín 7) Aunque estas circunstancias son muy diferentes a lo que pasaba en El Salvador y de ninguna manera es una justificación de la violencia, algo que es notable y aplicable a la situación salvadoreña es que en ambos casos, tanto en el estudio realizado por el Dr. Zimbardo como la situación de El Salvador en el tiempo de guerra, las personas que eran víctimas y los victimarios generalmente tenían antecedentes similares. Al igual que Un día en la vida, Cuzcatlán donde bate la mar del sur representa a sus personajes desde diferentes ángulos y de esta manera los complejiza, y al mismo tiempo empaña la dicotomía entre la víctima y el victimario, ya que los campesinos y La Guardia Nacional vienen del mismo grupo social, pero su actitud cambia según sus circunstancias, de víctima a victimario. 66  El texto nos da un ejemplo muy concreto de este fenómeno. Beatriz tuvo tres hijos, pero los dos mayores fueron capturados por La Guardia Nacional. Beatriz narra: “no se sabe en qué momento deben esconderse, es cosa de suerte si no los agarran. Lo mejor es que se vayan todos los que puedan caminar por sus patas” (227). Aquí vemos que al igual que en el “Stanford Prison Experiment” el que se recluten los niños para La Guardia Nacional realmente es al azar. Con los años Jacinto Martínez, el hijo menor de Beatriz, relata:  A mis hermanos se los llevaron amarrados al cuartel. Desde entonces olvidaron la familia. La verdad que hasta podrían estar muertos… El menor [de los dos, llamado Manuel Martínez] iba llorando; cuando los guardias le preguntaron por qué lloraba que si no era hombre él les dijo que lloraba por que le apretaba el lazo, que tenía una herida ahí donde lo habían amarrado. Así disimulaba sus lágrimas, aunque nosotros sabíamos que el llanto era por temor a lo desconocido, se lo llevaban hacia la guerra hacia los cuarteles…Yo me salvé [dice Jacinto Martínez] porque sabía leer. A los leídos no los llevaban al cuartel…Esto lo decía el jefe mientras manejaba el fusilote, tirándoselo de una mano a otra. En el cuartel aprenden a leer y a comportarse bien…pasó el año y nunca regresaron…Después supimos que estaban vivos y que se habían hecho guardias. Pero esto es solo un chambre…En fin nunca vinieron. Nada más que hubieran tenido voluntad y nos visitarían por su propio gusto. (181-183) Aquí los dos hijos de Beatriz son víctimas de La Guardia Nacional, porque se los llevan a la fuerza. Al ver la interrelación que hay en los dos textos de Manlio Argueta observamos la evolución de Pedro Martínez, el hijo mayor de Beatriz que de ser un niño campesino víctima de la guardia se convierte en un victimario de su propia raza. Y llega a ser conocido como el Cabo Martínez. Él es un personaje que refleja todos los niños que fueron reclutados a la fuerza en el 67  tiempo de la guerra y que se convirtieron en hombres crueles y brutales. Mary Addis, en “Género y representación en las tempranas novelas”, menciona que en una entrevista donde Manlio Argueta habla sobre Cuzcatlán donde bate la mar del sur, él dice que “al entrar un campesino o indígena en la guardia su idea de su propia identidad cambia. Adquiere una nueva ideología y un nuevo sentido de quien es, ambos en conflicto con su procedencia campesina” (162). En el texto el Cabo Martínez es capturado por la guerrilla, y se le hace un juicio militar en el cual Lucía está presente. En este se detalla algunos de sus crímenes que se relatan en Un día en la vida mostrando la interrelación que hay entre ambos textos. Al Cabo Martínez se le acusa de muchos crímenes, pero no solo se le acusa de participar en ellos, sino que de realizarlos en frente de un menor de edad, un niño llamado William. Se señala:  Ustedes mismos lo entrenaron y lo andaban llevando por ejemplo cuando capturaron a Helio y a Emilio en Ilobasco… y golpearon a María Pía y le quemaron el rancho al papá de Helio, el suegro de María pía…y mataste a José guardado en Chalatenango…[En] el operativo de octubre del año pasado ahí anduviste vos… ¿Sabes que ahí mataron un anciano y tres personas más?... te pusiste loco después que el capitán le tiró el tiro al viejo luego te levantaste, porque estabas en el suelo y comenzaste a disparar a la gente…quieres que te diga el nombre del viejo…se llamaba Emiliano era el abuelo de Jacinto Martínez de Apastepeque. (278-279)  El Cabo Martínez tiene un largo historial de crímenes de guerra. Pero quizás su crimen más grande es haber participado en la muerte de su propio abuelo, tragedia que por el impacto también le causó la muerte a su Madre Beatriz unos días después. En el texto podemos mostrar la trasformaciones cognitivas que estas personas experimentaban ya que ni al darse cuenta que participó en la muerte de su abuelo y de su madre él se arrepiente. El Cabo Martínez explica: “yo 68  no puedo tirar así por así veinticinco años de mi carrera… para llegar a Cabo de la guardia he pasado por las peores pruebas… insultos, golpes, humillaciones, soy tan pobre como ustedes” (281). Aquí podemos percibir que el Cabo Martínez ha perdido su identidad campesina y se identifica solo como un profesional de las armas o militar de carrera. El Cabo Martínez asegura que nació en San Salvador, la capital. Niega su origen de nacimiento que es Apastepeque, puesto que se le ha enseñado desde temprana edad a odiar y rechazar su lugar de nacimiento y su identidad. Por esta razón, en vez de “ser el nuevo hombre fuerte que vive solo para el presente, como él cree, se ha convertido en un ser deshumanizado, un habitante del Limbo” (Astvaldsson, “Poética de testimonio y ficción: Cuzcatlán donde bate la mar del sur de Manlio Argueta” 194)  A diferencia de muchos testimonios, Manlio Argueta, por ser un poeta, se centra mucho en la estética de su trabajo, y en él encontramos muchas frases poéticas, metáforas, parodias y símbolos que enriquecen el texto. Para Manlio Argueta:  …la forma y el lenguaje son al menos tan importantes… como el contenido y la denuncia social, un aspecto que hace que su trabajo sea radicalmente diferente de un testimonio prototípico, en el cual la expresión artística es normalmente un propósito secundario. (Astvaldsson 191) Podemos observar la parodia en varios instantes del texto, pero uno de los ejemplos más impresionantes, porque conlleva una denuncia y es muy emotivo y paródico a la vez: es cuando se muere el abuelo Macario. El texto describe a un hombre que trabajó toda su vida y ya como un anciano de ochenta años se encuentra en una situación deplorable. Y al ver su condición Emiliano se pregunta: 69   ¿Para qué llegar a los ochenta años si solo se va a sufrir? … Miren al Macario como murió, mi tata. ¡Como lo queríamos! Pero lo dejamos morir de hambre…los que no mueren de enfermedad conocida, mueren de hambre…él mismo sintió la muerte así estuvo dos días. Ni siquiera se quejaba. Entonces fuimos a buscar un cura a San Vicente…y cuando el padre le pasaba el crucifijo por la cara, Macario apenas pudo decir la palabra “asado”, o algo por el estilo… le volvieron a pasar el crucifijo por los labios; entonces sí oímos bien claros sus palabras: “asado, por vidita tuya”. Y echó el último suspiro. (222) Su falta de alimentación había llegado al extremo, al grado que no tenía energía ni para quejarse. Su inanición afectaba todo su cuerpo, hasta su mente. El relato continua con Emiliano diciendo: “A saber que se figuraba que era el cristo. El pobre murió de hambre. Nunca conoció la carne en su estómago…se fue al cielo con hambre. Es terrible. Comer fue su último deseo y por eso pidió que le asaran el crucifijo” (222).  Observamos en este caso extremo que el hambre no solo le había afectado el cuerpo al personaje, sino también sus facultades mentales ya que estaba alucinando, al ver al crucifijo como un pedazo de carne. El autor introduce la parodia ya que en su delirio lo que él quería no era el perdón de parte de un religioso, sino que lo que más deseaba era comerse un pedazo de carne, acto que nunca pudo lograr ya que nunca comió carne. Vemos que paródicamente se compara lo espiritual con lo material, ya que en el caso extremo de hambre Macario no deseaba el perdón de la iglesia sino que el alimento físico que específicamente deseaba que le dieran un pedazo de carne asado.  El pasaje paradójicamente refleja no solo la indiferencia del cura (y la iglesia) al ofrecer solo el perdón cuando lo necesario era el alimento físico para evitar que 70  muriera de hambre Macario, sino que también muestra la inutilidad de los servicios de la iglesia ya que en la mente de Macario lo único importante era comer.     El uso de la parodia no solo es una forma literaria que Manlio Argueta utiliza, sino que también refleja un positivismo característico de la sociedad salvadoreña. En el texto Manlio Argueta incluye desastres naturales, como los terremotos y las inundaciones. Se narra las angustias de experimentar un temblor. Emiliano dice: “Mire que ha sido la noche más triste que he pasado en mi juventud. El Chinchontepec no dejaba de retumbar y el pueblo seguía huyendo hacia el Río Acahuapa. Y así entre rezos y aflicciones se nos fue pasando la noche” (54). En el transcurso del día Emiliano y Macario conocen a una familia que lleva inconsciente a su padre, ya que la casa se le derrumbó encima porque estaba tomando y no salió a tiempo. Macario le dice a la esposa que le va a dar medicina, pero realmente es licor. Al hacer esto:  …el hombre abre los ojos y habla desde su hamaca [dice] ‘échemelo todo porque ese traguito está pura verga’. “Y mire que todos nos pusimos a reír… “Cosas que pasan en la vida. En los momentos más jodidos ocurren aventuras simpáticas… No todo es tristeza en la vida esa verdad hay que tener presente siempre”. (56)   Podemos observar que aún en los tiempos más graves se puede encontrar algo positivo, y por eso no es sorprendente encontrarlo en el texto ya que Manlio Argueta, mediantes sus obras refleja la sociedad salvadoreña.   Otros recursos literarios que encontramos en Cuzcatlán donde bate la mar del sur es el uso de metáforas, símiles y símbolos. Un aspecto que se describe de manera muy variada es la voz de Emiliano, especialmente su voz interior al reflexionar. Por ejemplo, se describe de las siguientes maneras: “La voz interior resuena como un eco” (43), “la voz interior de Emiliano es exuberante como un volcán en erupción” (49), “a veces, la voz de Emiliano es un árbol de 71  pájaros y flores” (52). También se utiliza los símiles para describir a Juana: “Juana es como un río cuando habla y como una laguna cuando calla” (217).    Un símbolo muy importante en el texto es el metate. Una de las primeras cosas que Lucía narra después de dar su nombre, edad y estatus social, es una descripción de lo que es el metate y su uso:  Elemento de la naturaleza que me llega: el metate. Es una piedra preciosa para mí, formada por lava de los volcanes; de ella han vivido mis papás, mis abuelos, mis bisabuelos. Ellos hacían piedras de moler. Para moler maíz. Los campesinos molemos el maíz con la fuerza de nuestros brazos. Sobre una base de metate, como batea pequeña, aplastamos los granos con la mano de piedra. Así se llama la pieza cilíndrica que muele el maíz. La mano de piedra también es de metate. (9-10)  Lucía describe que el metate es un instrumento vinculado con el maíz, otro símbolo muy importante. Para la familia de Lucía el metate ha sido una fuente de trabajo desde hace muchas generaciones43. Con este oficio ellos pudieron negarse a trabajar en el añil, y de este modo se opusieron a una forma de represión y manipulación. Macario explica: “Las piedras nos salvaron de dedicarnos al añil; de morir; éramos los únicos fabricantes de moler en esta zona” (99). Ian Davies menciona, en “Lenguaje y memoria cultural”, que:  […] las conexiones intergeneracionales y matrilineales que unen las tradiciones del pasado con el presente del campesinado y su permanencia en la tierra, simbolizada en el                                                  43 Macario le dice a su bisnieto Pedro quien sale a vender las piedras que: “Ni memoria tengo desde cuándo se hacen piedras de moler en la casa; desde mi abuelo, quizás o desde mucho antes, nadie sabe” (99). 72  metate, duradera piedra de moler volcánica que entrelaza la tierra con el destino del pueblo. (122)   Podemos observar que el metate puede representar dos relaciones fuertes que tienen los campesinos. Primero, la estrecha relación entre generaciones ya que el hacer las piedras de moler es un oficio que se enseña de generación a generación. Y segundo la relación con la tierra, ya que al igual que los indígenas el metate ha estado presente por muchas generaciones; y del mismo modo que las piedras del metate se producen por ciclos naturales del volcán, los indígenas están fuertemente ligados a la tierra, y aunque pasan muchas generaciones siempre están presentes resistiendo. El metate también “simboliza la fuerza de los campesinos: su habilidad para sobrevivir y resistir a la violencia” (Astvaldsson, “Poética de testimonio y ficción: Cuzcatlán donde bate la mar del sur de Manlio Argueta” 192). Emiliano dice: “…las piedras de moler duran tanto como la historia de uno… son un producto para la eternidad, como el verdadero amor” (119). Podemos observar que el metate es un producto fuertemente vinculado con la naturaleza, con la cultura indígena y con la resistencia. Por esta razón Lucía se identifica con este producto, ya que al igual que el metate ella también está fuertemente ligada a la naturaleza, a sus antepasados, y ha mostrado su fuerza y dureza al resistir bastantes atropellos. Además al igual que la piedra que es duradera, ella y su familia también siguen presentes por una eternidad mediante sus descendientes.   Finalmente, otro ejemplo del uso de recursos literarios es el uso de la metáfora y la personificación. En Cuzcatlán donde bate la mar del sur el hambre no solo es porque la tierra no puede producir más o porque hay mala cosecha, sino que también es resultado de la opresión que los guardias forman contra los campesinos: 73   Dicen ellos que toda la gente que no está en los cuerpos de seguridad o prestando su servicio militar es un sospechoso de ser enemigo…nos queman el ranchito, nos hacen mierda nuestras pobrezas; por último que están quemando hasta las lomas… ya por mucho que ágamos ni siquiera el maíz quiero brotar, le da miedo salir, le da miedo que lo quemen. El maíz es sagrado y nos enseñaron a no desperdiciarlo. (228; el énfasis es mío)  Manlio Argueta personifica el maíz, producto esencial para la sobrevivencia de los campesinos y que muchos ven como sagrado44. El hecho de que el maíz no quiera salir porque tiene miedo realmente está simbolizando el temor que los campesinos experimentaban al ser agredidos por los militares.    Se continúa hablando sobre el maíz y se narra:   Siempre hemos tenido maíz. Ahora las matitas se quedan chuluncas, apenas llegan a florear las matas y luego se van poniendo tristes, como con flato y no siguen creciendo. Cuando vamos a ver el tamaño de los elotes, vemos que apenas hay un animalito amarillo como niño recién nacido, envuelto en la tusa… como el maíz es sagrado, lo que hace es sublevarse. (229; el énfasis es mío) Al comparar al maíz con un niño recién nacido que no crece, se puede interpretar como símbolo del miedo de crecer que tenían los niños. A diferencia del maíz que no se desarrollaba y se rehusaba a servir como alimento (y de esta manera lo que hace es sublevarse), los niños campesinos no tenían la opción de no crecer y al llegar a cierta edad eran forzados a formar parte                                                  44 Lucía resalta la importancia del maíz para los campesinos al preguntarse “… ¿qué sería de nosotros sin el maíz? Nada. Toda la vida comemos tortilla con sal” (10). Al decir que los campesinos no son nada sin el Maíz muestra lo esencial que era no solo como forma de alimento pero también como signo de identidad.  74  de la guerra. Beatriz expone: “Por eso no nos gusta que pasen de los siete años, para que no se acerquen a la edad de la muerte” (227). Ella dice la edad de la muerte, porque era la edad en la cual los militares reclutaban a los niños a la fuerza. El uso del maíz como representación del campesino indígena es más evidente al considerar que en el texto encontramos referencias al Popol Vuh,45 intertextualidad que refleja fuertemente la relación del indígena con el maíz. Beatriz explica que primero se creó un hombre de lodo pero era inmóvil, después un hombre de madera pero no pensaba, y finalmente se creó al hombre de maíz. Ella narra:  Un día Gucumatz descubrió una semilla blanca… La semilla era el maíz. De esa masa se hizo el hombre. El hombre que tiene entendimiento, el que ama y el que llora, el que era feliz sobre la tierra…Se multiplicaron y tuvieron hijos y sobrevivieron guerras e incendios, terremotos y diluvios, lluvias de meteoros y masacres. Sobre todo masacres… Aquí estamos. Somos de maíz y agua. La especie no perece. (85-86) Vemos que Beatriz compara metafóricamente la fuerza y sobrevivencia del maíz, con el sentido de sobrevivencia de sus antepasados y ella. Más adelante, los militares dicen que en vez de comer el maíz que se produce en el país, van a poder comprar maíz que viene de los Estados Unidos, pero la gente protesta: “El maíz extranjero no sustenta, capitán, nosotros queremos nuestro maíz el que sembramos… A ustedes no les gusta el maíz porque viene de los Estados Unidos y nosotros sabemos que ustedes son comunistas” (230). Al quemar el maíz, producto de origen salvadoreño y símbolo sagrado y reemplazarlo por un producto extranjero, se simbolizaba la fuerte represión e imposición de los Estados Unidos.                                                  45 Astvaldsson explica que: “Lucía repite los pensamientos de su abuela sobre los mitos de la creación del Popol Vuh con algunas variaciones… Ello pone de manifiesto como cierto material de tradición oral es a menudo interpretado de diferentes modos” (199). 75  Esta imposición extranjera también es visible cuando el texto explica las tácticas específicas que tenían que seguir los militares salvadoreños por órdenes de Estados Unidos. Un militar narra: “las tácticas de los extranjeros iban hacia el fracaso. Pero quien era él sino un pobre oficial cuya opinión se tomaba muy poco en cuenta; mucho menos los gringos con toda la preparación y la plata que tenían” (241). Podemos observar que el maíz es un símbolo muy complejo y que mediante su personificación se transmiten los sentimientos y las situaciones que vivían los campesinos. Este simbolismo es muy adecuado ya que el maíz se considera un producto sagrado y fuertemente vinculado con la cultura indígena.   Finalmente, un último aspecto donde observamos las tensiones entre lo literario y el compromiso social es en la conclusión del libro. Cuzcatlán donde bate la mar del sur fue publicado en el año 1986, durante pleno desencadenamiento de la guerra civil salvadoreña. Como mencionamos anteriormente, Lucía se dirige a San Salvador al juicio del Cabo Martínez. Durante su viaje ella reflexiona sobre su vida y la de su familia y abarca muchas generaciones. El propósito de esta reflexión es que el hombre que se va a juzgar es su tío, el cual participó en la muerte de su propio abuelo. La última sección del libro está escrita en tiempo futuro ya que Lucía visualiza lo que va a pasar. En esta visualización ella narra todo lo que ella va a decir y cómo van a reaccionar los demás. Ella dice: “… junto con los otros compañeros que formaremos el jurado… [Dirán] lo hemos condenado a que siga viviendo” (284). Vemos que la decisión va a ser que su tío siga viviendo; es una condena porque va a tener que vivir sabiendo todo lo que ha hecho y que es culpable de haber participado en la muerte de su abuelo (el bisabuelo de Lucía) y 76  en la muerte de su madre46. Astvaldsson analiza que “el profundo humanismo inherente su cultura [refiriéndose a Lucía] insiste en que viva de nuevo y que se le dé una oportunidad para cambiar su comportamiento” (Hamaca 201). Observamos que esta sección narrada solo es posible mediante una narrativa de vida ficcionalizada, ya que se predice lo que pasaría después de la guerra, la cual no había terminado cuando se publicó el libro. Es interesante recordar que René Jara plantea que “… lo que el testimonio comunica no es solo una evidencia del pasado sino también una manera diferente de vivir el ahora” (Jara and Vidal 3). Aquí Manlio Argueta lleva esto un paso más allá, ya que él está proponiendo una manera diferente de vivir el futuro al dar “un marco ideológico para un acuerdo de la paz y para asegurar un futuro pacífico después de que este acuerdo haya sido firmado” (Astvaldsson, Poética de testimonio y ficción: Cuzcatlán donde bate la mar del sur de Manlio Argueta 201). Observamos que mediante la ficción novelizada y usando rasgos del género testimonial Manlio Argueta nos da un precedente al que seguir en el cual se erradica la violencia y se promueve la hermandad.  En resumen podemos observar que Manlio Argueta comienza Cuzcatlán donde bate la mar del sur usando rasgos del testimonio. Lucía empieza narrando en primera persona dando datos muy específicos. Pero al avanzar más en la obra observamos que, aunque Manlio Argueta tenía la urgencia de exponer lo que sufría la población campesina, como poeta también tenía un compromiso estético. Al igual que Un día en la vida, en Cuzcatlán donde bate la mar del sur encontramos una hibridación genérica, que crea tensiones y dicotomías entre el testimonio y la novela. Mediante Lucía, se narra no solo su propia historia sino también la de su familia, la cual se puede extender a las miles de familias campesinas que sufrieron lo mismo que la familia                                                  46 Beatriz muere después al darse cuenta que su propio hijo mató a su padre.  77  Martínez. Un rasgo muy importante del texto es la estructura circular ya que en un tiempo limitado y dentro de una sola psíquica, la de Lucía abarcamos muchas generaciones y muchos personajes. Esta estructura circular refleja no solo la gran relación entre las generaciones, sino también la falta de cambio y el constante dolor que han sufrido. El autor dentro de la ficción novelada incluye datos y personas reales de la historia, resaltando así los rasgos testimoniales. Otro aspecto importante que muestra la habilidad narrativa de Manlio Argueta es la complejidad de sus personajes, especialmente Pedro Martínez, que al representarlo como víctima y victimario rompe una dicotomía entre buenos y malos muy presente en los testimonios. Manlio Argueta tiene muy presente la estética y utiliza muchos recursos literarios como las metáforas, los símiles, la personificación y los símbolos— aspectos que de forma artística enriquecen la narrativa. Como observa Astvaldsson, “Argueta ha afirmado que desde su primera novela su intención ha sido rescatar elementos de la memoria histórica de su país que forman parte esencial de la identidad de su pueblo pero que corren el riesgo de perderse” (Astvaldsson, “Poética de testimonio y ficción: Cuzcatlán, donde bate la Mar del Sur de Manlio Argueta” 203). En esta narrativa de vida y mediante el uso del testimonio y la novela, el autor nos da un texto lleno de elementos salvadoreños que forman parte de nuestra identidad. No solo elementos actuales sino también elementos pasados, al explicar aspectos como tradiciones, el uso del metate, el proceso de hacer tortillas, creencias indígenas, el uso de yerbas, comidas tradicionales, y muchos aspectos más. Manlio Argueta crea un texto lleno de referencias históricas, sociales y culturales, así como ideologías pacíficas para el futuro, lo cual solo es posible mediante una hibridez genérica entre la novela y el testimonio.     78  Conclusiones  En una entrevista Manlio Argueta destaca sobre el proceso de escritura que:  […] importa manejar las técnicas, dominar el lenguaje, mantener la atención del lector a través de una estructura y una argumentación… El lector es mi premio y mi estímulo; y sobre todo, el lector salvadoreño. Para escribir una novela no basta la sola experiencia que sí exige el testimonio, es decir, hacer una especie de memoria histórica de la realidad contemporánea del autor. En la novela necesitamos algo más imponderable: Magia, ángel y demonio, que son los antecedentes del reino de la imaginación, esta es la que en cierta forma nos hace privilegiados y a la vez periféricos. (en Hernández Santos 39) Esta cita de Manlio Argueta resume el juego de dicotomías que él hace en su narrativa de vida, ya que hay una hibridez entre lo literario y lo social. Al considerar el marco histórico en que fueron publicados estas narrativas de vida y el vínculo fuerte que el género testimonial ha tenido dentro de las obras podemos observar un testimonio de segundo grado porque Argueta tiene un compromiso estético en sus obras. Al centrarnos no solo en los rasgos testimoniales sino en las variadas estrategias narrativas que ocupa el autor y que forman parte del género novelístico, resaltan las habilidades poéticas que posee Manlio Argueta.  Manlio Argueta, mediante su narrativa, crea un nuevo idioma literario para exponer de forma exitosa la opresión e injusticias que vivía el pueblo salvadoreño. Este nuevo idioma está compuesto de una hibridación genérica entre el testimonio y la novela, ya que él se sirve de sus propias experiencias y las experiencias colectivas salvadoreñas, y las fusiona con la ficción de sus personajes principales: Guadalupe en Un día en la vida y Lucía en Cuzcatlán donde bate la mar del sur.  79  En Un día en la vida observamos que Manlio Argueta utiliza estrategias narrativas, como el uso fidedigno del lenguaje campesino, la narrativa femenina, los núcleos temáticos sobre la condición campesina, la inclusión del discurso dominante y la referencia a mitos y leyendas indígenas como herramienta para trasmitir a los lectores lo que vivía el campesino salvadoreño. Esto permite que la obra dé voz a los que no la tienen y, de esta forma, crea una narrativa aún más impactante ya que utiliza estas estrategias narrativas para trasmitir de manera más exitosa las circunstancias durante este periodo histórico de El Salvador.   En Cuzcatlán donde bate la mar del sur al igual que en Un día en la vida vemos la hibridez de géneros dentro de la novela. Manlio Argueta tenía la urgencia de exponer lo que sufría la población campesina salvadoreña, pero al mismo tiempo como poeta y autor, él también tenía un compromiso estético, el cual tenía muy presente por sus antecedentes poéticos. Uno delos rasgos notables de esta narrativa híbrida es la estructura circular, ya que dentro de la novela encontramos muchas repeticiones y retornos a los mismos lugares. Esta estructura circular refleja no solo la gran relación entre las generaciones, sino también el vínculo que hay con la cultura indígena y la novela del boom. Otro aspecto importante que muestra la habilidad narrativa de Manlio Argueta es la complejidad de sus personajes, ya que rompe con una clara dicotomía entre buenos y malos. Manlio Argueta también utiliza muchos recursos literarios como las metáforas, los símiles, la parodia, la personificación y los símbolos, y esto hace que su narración sea más impactante y estética.  Mediante estas dos narrativas de vida, observamos que Manlio Argueta no se limita a dar una narración testimonial sino que la expande. Manlio Argueta crea narrativas de vida que tiene un compromiso social pero también literario y estético De esta forma muestra que El Salvador es 80  mucho más que la historia de guerras y el sufrimiento, y que no se puede definir a sus habitantes solo por un evento violento. Gracias a esta hibridez genérica, el autor nos provee un texto lleno de elementos salvadoreños que forman parte de la identidad de este pueblo. Él narra y expone de manera muy estética las costumbres, tradiciones y creencias, y de esta forma crea un texto que abunda en referencias históricas, sociales y, culturales, lo cual es posible mediante una hibridez genérica.          81  Bibliografía Addis, Mary. "Género y representación en las tempranas novelas." Craft, Linda J, Astvaldur Astvaldsson and Ana Patricia Rodríguez. De la hamaca al trono y al más allá: Lecturas críticas de la obra de Manlio Argueta. San Salvador: UTEC, 2013. 161-187. Alvarenga, Luis. "La Generación Comprometida de El Salvador: Problemas de una denominación." Revista ISTMO (2010): 1-24. Argüello Sánchez, Chrisnel. "La construcción del “yo” testimonial en la novela Un día en la vida de Manlio Argueta." 2004. Itsmo Revista virtual de estudios literarios y culturales centroamericanos. 19 April 2013. <http://istmo.denison.edu/n09/articulos/construccion.html#biblio>. Argueta, Manlio. Cuzcatlán donde bate la mar del sur. San Salvador: Adelina Editores, 1998. —. 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